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 EL PRIMERO (B, B´)

πρωτοτοκος
El primero, el más anterior nacido, engendrado

Se hace uso ya desde el Antiguo Testamento:

 Ex 22:28……………………………………………………….
 Ex 34:19………………………………………………………..
 Nm 18:15ss…………………………………………………..

¿Qué características tenía el primogénito en Gn 49:3?

El primer hijo.
Primero en honor
Primero en poder

Pero llama la atención cuando se usa en estos casos, ¿cómo lo entiende?:

 Ex 4:22
 Sal 88:28
 Sal 89:27

Son estas dos ideas que podemos considerar en relación a lo que nos dice el himno de
Colosenses;

A.- En relación a la creación, es el “primero”, o “antes de todos”, pero no de la misma


naturaleza de lo creado (como se aclara en el vers 16), por ello no se puede pensar en orden
cronológico o numérico, sino de su existencia previa, o como se conoce también: el Cristo pre-
existente.

B.- El principal de entre todos, o “que esta sobre todos”, no está en competencia con nada ni
nadie, porque no pertenece a la esfera de lo creado. Se trata pues de la Preeminencia y
majestad del Logos.
C.- “como el comienzo”, de una nueva serie. “Cristo configura a los creyentes a su imagen”, por
medio de su resurrección se ha iniciado una nueva manera de entender la realidad y la vida.

D.- Prototipo, modelo para hacer lo demás.

De Jesús toda la creación toma sus directrices, adquiere sus características y cualidades, que
es lo mismo que se nos dice de la persona del Padre, pues “la humanidad fue hecha a imagen y
semejanza de Dios”, todos los hombres y mueres reflejan en un sentido lo que es Dios. De esta
manera Dios es el prototokos, el modelo de la humanidad.

La creación toma sus características de Jesucristo, somos copias y reflejo de Jesucristo,


toda la creación de una manera u otra es reflejo de Él, bondad, sustento, orden, coherencia.

 Aquel que tiene máxima importancia por derecho de primogenitura.


 La causa primera.
 Quien lleva a cabo todos los procesos y cambios.
 Sujeto activo de la existencia.

LA HEREJÍA DE RENDIR CULTO A LOS ÁNGELES


En Colosenses Pablo confronta asuntos tales como las observancias judías, las ordenanzas
gentiles, el misticismo, el gnosticismo y el ascetismo. Entre las cosas negativas que él
menciona, sobresale una particularmente grave: el culto a los ángeles, lo cual es una forma
de idolatría. El hecho de adorar algo que no es el propio Dios, incluyendo la adoración de
criaturas como los ángeles, es idolatría. Sin embargo, puesto que ciertos maestros heréticos
consideraban que tanto ellos como otros eran indignos de tener contacto directamente con
Dios, ellos abogaban por el culto a los ángeles. Enseñaban que Dios es muy elevado y que
nosotros estamos muy por debajo de Él, que Dios es glorioso y que el hombre es corrupto.
Por consiguiente, según su enseñanza herética, nosotros no podíamos ser dignos de tener
contacto directo con Dios. Conforme a ellos, debíamos tener alguna clase de intermediario.
Estos maestros decían que los ángeles eran tales intermediarios entre nosotros y Dios. Éste
era el concepto subyacente a la adoración de los ángeles que había invadido a la iglesia en
Colosas.

El culto a los ángeles que Pablo confrontó en esta epístola tenía que ver con cierto
sentimiento de humildad. Algunos pensaban que el hecho de creerse indigno de adorar a
Dios directamente, era una señal de humildad. Al parecer ellos tenían ciertas bases bíblicas
para sustentar su posición. En la Biblia deja constancia de que Dios no dio la ley
directamente a Moisés, sino que la dio por medio de los ángeles (Gá. 3:19). Por tanto, en la
entrega de la ley, los ángeles sirvieron de intermediarios. Sin embargo, los maestros
heréticos fueron más allá y enseñaron que los ángeles debían ser los intermediarios entre
Dios y el hombre caído. Ellos animaban a los santos a mostrar humildad practicando esta
forma de adoración. Era como si estos maestros les dijeran a los colosenses: “No debéis ser
tan orgullosos como para pensar que podéis dirigiros directamente a Dios. Debéis
humillaros y reconocer vuestra necesidad de acudir a los ángeles para que os sirvan de
intermediarios entre vosotros y Dios”. Pablo luchaba en contra de este concepto cuando
dijo: “Que nadie, con humildad autoimpuesta y culto a los ángeles, os defraude juzgándoos
indignos de vuestro premio” (2:18). No debemos dejarnos engañar por la humildad de
nadie ni por la enseñanza del culto a los ángeles.