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L A NO VELA HIST Ó R I C A
AR G EN TI NA E IB ER OA M ERI CAN A
ha ci a f i n e s d e l si g l o XX ( ] 969-1 99 9 )

HEBE N. CAMPAN ELLA

Vi nc i g ue r ra C o lcc c i n p á gina s un i vers a les


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Hebe N. Campanella

Primer Premio Ensayo Inédito del Concurso


Especial "Eduardo Mallea", Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires (bienio 1977-1999)
(Primera Parte)
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11\ LA NOVELA HISTÓRICA
ARGENTINA E IBEROAMERICANA

hacia fines del siglo XX (1969-1999)

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Obra de tapa: Obras pertenecientes a Mariano José de Larra, Museo Romántico de Madrid.
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Diseño de tapa: Departamento de Arte de Editorial Yinciguerra
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ISBN: 950-843-496-1

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© 2003 by HEBE N. CAMPANELLA l,
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A la memoria de María Esther de Miguel,
cautivante [abuladora de la vida y sus tiempos,
del "Ayer, hoy y todauia'":

.. * Título de su último libro, 2003


SUMARIO TEÓRICO Y ANÁLISIS CRÍTICO


Introducción

La novela histórica propone algunos problemas teórico-


prácticos que intentaré ir desbrozando a través de formu-
laciones teóricas (asunto, condición genérica, efecto de
realidad, verosimilitud) y análisis concretos de algunas
obras literarias. Veamos un primer interrogante que nos
suscita la novela histórica: ¿ha ido ella adquiriendo carac-
terísticas formales propias como para considerarla un
género o subgénero literario, o es sólo un tipo de narración
ficcional que en lugar de inventar los hechos los busca en el
pasado histórico del novelista? A partir de esta propuesta
formal surgen nuevas preguntas: si el asunto de la novela
histórica es una acción ocurrida en época anterior a la de
su autor, ¿hasta qué punto deberá ceñirse éste a la verdad
histórica, a los documentos del pasado, y qué cuota de
ficción, o mejor de verdad estética, de intuición poética, le
será permitido poner en ese material, para que su discurso
narrativo sea considerado una ficción literaria y no un relato
histórico?
Creo que en esa disyuntiva está la piedra de toque de la
novela histórica, fuertemente cuestionada -no sólo en el
campo de la crítica literaria sino también en el histórico- a
partir de comienzos del siglo XIX, desde que la filosofía de
la historia -de Vico a Herder- al influir en los espíritus de
la época, fue acrecentando el número de estas novelas
convertidas en una moda. Los novelistas buscaban en el
pasado las "voces de los pueblos", sus creencias, tradiciones
y cultura. ¿Hacían poesía o sólo exhumaban datos de la
Historia, personajes reales y costumbres sepultadas por el
paso de los años?
Algunos historiadores criticaron las novelas de Walter

11

l
Scott, pero otros como Thierry se inspiraron en él. También entonces, superar 10 que parece una antinomia insalvable?
apuntaron sus baterías contra este género híbrido (realidad- "La novela es ficción y toda ficción es mentira", dice Heredia.
ficción) muchos críticos literarios: el exceso de intelec- Según esta afirmación, el novelista elaboraría mentiras
tualismo que requiere la búsqueda de la verdad histórica históricas. Pero Balzac hablaba también de historiadores
ahoga la validez poética de la ficción, según algunos, y anula mentirosos: "los historiadores son mentirosos privilegiados
la aptitud creadora del novelista que sólo buscaría la que prestan sus plumas a las creencias populares, absolu-
presentación artística del conocimiento histórico adquirido. tamente como la mayoría de los diarios de hoy no expresan
Es ejemplar en este sentido, la crítica de José María Heredia, sino las opiniones de sus lectores". 2
el viejo, respecto de los caracteres de Walter Scott: "La crítica debe interesarse -manifiesta el escritor
argentino Enrique Anderson Imbert- no en un mítico género
"[...] no sabe inventar figuras, revestirlas de celestial novelesco que se crea a sí mismo, sino en los valores literarios
belleza, ni comunicarles una vida sobrehumana; en una logrados por novelistas concretos'", Sin embargo, la brecha
palabra, le falta la facultad de crear que han poseído los entre 10 que es la ficción poética por un lado y la información
grandes poetas [:..]". histórica por el otro; entre los valores universales de la
novela y el rigor de lo particular, de lo concreto -que contradice
Sin embargo Heredia destaca las condiciones artísticas a veces aquellos postulados- en la Historia, ha inquietado
del novelista: a teóricos y prácticos (críticos y novelistas); sobre todo desde
que las novelas de Walter Scott pusieron el acento en la
"el movimiento, la gracia, la vida que presta Walter Scottt documentación y plantearon, para muchos, un conflicto
a las escenas de los tiempos pasados; la rudeza, y aun la entre invención y saber erudito. Los románticos creían más
inelegancia de sus narraciones, que parecen en perfecta en la verdad novelesca que en la exactitud histórica, y en
armonía con las épocas bárbaras a que se refieren; la todo caso otorgaban a estas novelas un segundo lugar en el
variedad de sus retratos singulares [...] la exactitud plano literario. El primero quedaba reservado para el drama
minuciosa de los pormenores. "1 histórico cuyo modelo era Shakespeare: esta poesía histórica
debía representar los altos ejemplares de la humanidad, los
En suma, el juicio de Heredia sobre las novelas históricas héroes de vida extraordinaria. La novela histórica al modo
de Walter Scott -"definición falsa" en su concepto- establece escotiano debía presentar el espíritu de una' época con
que como ficción ellas carecen de vuelo creador, y como vivacidad, colorido y emoción, por encima del conocimiento
relación histórica, de auténtico rigor documental. Pero el fragmentario que nos da la Historia, pero sin forjar grandes.
crítico cubano reconoce al novelista su "habilidad y éxito" caracteres humanos. Tal es la distinción que establece el
en el manejo del material. ¿El novelista histórico no podría,

2 Tomo la referencia de Claudie Bernard, "Balzac et le roman historique ", Columbia


1Miscelánea de Méjico, 1832, IV, p. 129. Reproducido por José M. Chacón y Calvo, University, 334-355.
"Heredia y su Ensayo sobre la novela ", Anales de la Academia Nacional de Aries y Letras, J Enrique Anderson Imbert, Estudios sobre escritores de América, Buenos Aires, Edil.

AñO XXXV, L XXIX, La Habana (1949),171-192. Raigal, 1954, p. 36.

12 13
crítico alemán Willibald Alexis" en el manejo ficcional del No es posible, insiste Manzoni, pretender que la novela
material histórico y cuya línea continúan, con algunas histórica produzca el placer del conocimiento -la certi-
variantes, Hermann Kurz y otros. du~?re de la realidad histórica referida- y, a la vez, el placer
La libertad creadora del autor siempre aparecía como estético de una obra de arte que sólo se asienta sobre la
contenida por su postura crítica frente al material histórico, validez poética de sus personajes, lugares y acciones -es
y consagrada la validez artística en ese material y no en la decir, en la verosimilitud-, verdad vista por el pensamiento.
obra misma. Así Ghoethe, que admiraba a Manzoni,al Aquello en que se afirma la validez poética de una ficción,
comentar Los novios con Eckermann, señalaba que tanto el la verosimilitud en el sentido aristotélico, pasa a ser en la
novelista y poeta italiano como el alemán Schiller, huyendo novela histórica -siempre de acuerdo con Manzoni- lo
del presente buscaban refugio en la filosofía y en la historia, hi~tórico probable y, en consecuencia, no tiene valor por sí
pero "estos dos auxiliares, Filosofía e Historia, han perju- rrusmo, S1110 en cuanto se acerque más o menos a la verdad
dicado en ambos casos, el puro valor de la obra". Se refería histórica. Las novelas históricas, en suma -según Manzoni-
específicamente al "tan admirable" Wallanstein de Schíller, no asientan su significación en lo artístico, en lo verosímil
y agregaba: "A Manzoni le perjudica también el exceso de de la .ficción, sino en la certidumbre de lo narrado, por lo
Historia?". El mismo Manzoni publicó en 1845 un ensayo que SI el lector no encuentra verdad en los hechos referidos
sobre el tema, "De la novela histórica y en general de las perderá gran parte de su placer.
composiciones mezcla de historia y de ficción'". En este
ensayo Manzoni sostiene que por su esencia, ese género o
El efecto de realidad
subgénero novelesco no tiene homogeneidad, puesto que
es imposible establecer en cada elemento si éste es fingido
o real y, en consecuencia, el lector debe darle a algunas
Corresponde ahora analizar lo que los estructuralistas
situaciones, hechos, lugares, su asentimiento histórico y a
llaman el efecto de realidad o "ilusión referencial" del
otros el asentimiento poético:
discurso histórico y al que apuntaría el relato de la Historia.
Contraria~e.n~e, el relato ficcional se apoya en el concepto
"Al tomar una novela histórica, el lector sabe de verosirnilitud, de lo necesario y verosímil -según
perfectamente que en ella ha de hallar facta atque infecta, cosas Aristóteles-, de lo que debió ser y no de 10 que realmente
acontecidas e inventadas, o sea dos objetos diversos de los fue; es decir, de lo que se ajusta -al menos en la literatura
dos diversos asentimientos". (p. 275) occidental- a la doxa, a la opinión, a 10 conjeturable en
conducta de acuerdo con el imperio de normas y máximas
generales de vida.
4 Paul H. Richter, Willibald Alexis als Literatur und Theater Kritiker, Berlín, 1931, p. 78. Analizando el discurso de algunos grandes historiadores
5 Juan Pedro Eckermann, Conversaciones con Goethe, Madrid, 1920, t. 1,pp. 335-6 (lunes
23 de julio de 1827). clásicos como Herodoto, Maquiavelo, Bossuet y Michelet",
6 Traducidopor FedericoBaráibar y Zumárragay publicadoen Biblioteca Clásica, Madrid,

1891,t. Cl.l, pp. 267-340. El original, "Del RomanzoStoricoe, in genere,dei componimenti 7 Roland Barthes, "El discurso de la historia", Estructuralismo y literatura, Bs. As., Edic.
misti di storia e di invenzione", puede consultarse en "Turre le opere di Alessandro Nuev~ Visión(1970), 35-50. Traducciónde "Le discours de I'histoire", lnfonnations sur
Manzoni", a cura di Giuseppc Lesca, Firenze, G. Barbera Editore, 1923, pp. 833-872. les Sciences Sociales - Social Sciences lnformations, VI, 4, 1967.

14 15
el crítico estructuralista Roland Barthes señala qu~ la ción y, por el lado de las cosas, una diégesis, entidades que se
pertinencia fundamental del discurso histórico, radica en constituyen la una por la otra y se informan mutuamente?".
que los hechos referidos sólo tienen existencia lingüística y, Tal modelo está hoy muy cuestionado en la disciplina
sin embargo, "todo sucede como si esa existencia fuera sólo histórica y se pretende desviarlo y reemplazarlo por lo que
la 'copia' pura y simple de otra existencia, situada en un Francois Furer llama una "Historia-problemas". Pero como
campo extraestructural, 'lo real':". En efecto, en el discurso el objetivo aquí no es estudiar los distintos métodos
histórico el referente es exterior al discurso: no es posible historiográficos actuales, sino, concretamente, la narración
acercarse a él si no se pasa por la palabra. Afirma Hegel: nada histórica y su relación con la narración ficcional a fin de
de res gestae sin historia rerumgestarum". Pero en un segundo situar la novela histórica y la ambigüedad de su pertinencia,
momento el significado es rechazado y se produce la analizaré algunos signos del discurso.
confusión, ilusoria, del referente con el significado: hay como
un enfrentamiento directo de la "realidad" y su expresión,
del referente y el significante. Es lo que se llama "efecto de Los signos del discurso narrativo
realidad". Thiers expresó este ideal de verdad del
historiador -en el fondo sólo ilusión referencial- con estas
palabras: "Ser sencillamente veraz, ser lo que las cosas son Puesto que el discurso histórico clásico significa la
en sí mismas, no ser otra cosa que ellas, no ser nada sino realidad, el historiador se ve obligado continuamente a
gracias a ellas, como ellas, ni más ni menos que ellas"." designar el acto por el cual lo está articulando y apela
Pero en verdad, el discurso histórico solamente significa entonces a ciertos shifters o embragues de tipo testimonial que,
la realidad y no hay Historia sin historiografía ni realidad además del acontecimiento, designan el acto del informador
histórica sin escritura. La historiografía se estructura según y la palabra del enunciante: formas incidentales como
"según me lo contaron", "de acuerdo con lo oído", "según
un modelo que, en esencia, es el mismo de la ficción: un
la documentación encontrada", etcétera, aparecen con
cierto modo de presentación y ordenamiento, "una cierta
frecuencia". El uso de estos shifters testimoniales o de
concepción del desarrollo temporal, del acontecimiento y del
escucha no es pertinente sólo en el discurso histórico sino
agente sujeto del acontecimiento, y privilegia la continuidad,
también en la conversación y, en algunas narraciones de
casi inevitablemente, teleológica, sobre lo discontinuo"." El
ficción sobre todo en novelas, se utilizan como un artificio
relato o historia (story en inglés) une así, en uno y otro caso
-baste recordar la mención que hace el narrador de
-ficción o realidad- "por el lado de las palabras una narra-
Cervantes, de un manuscrito del moro Cide Hamete, como
fuente de su Quijote-. También el exordio en el que el
historiador [oinville, por ejemplo, apela a Dios' todo-
8 Ibid., 48.
9Véanse sus Lecons sur la philosophie de l' histoire, traducción de1. Gibelin, París, Vrin,
1979, Introducción, pp. 54 Yss.
10 Citado por C. Julhan, Historiens francais du XIX siecle, París, Hachette, s.f., p. LXIII. 12Ibid., 334.
Tomo la referencia de Roland Barthes, arto cit., p. 49, n lO. Para más referencias sobre estos embragues y otros de organización del relato, véase
13
11 Claudie Bernard, arto cit., 352, n 3. (La traducción me pertenece).
Roland Barthes, arto cit.

16 17
podríamos hablar entonces de Historia estratégica". En el
poderoso, recuerda el "yo canto" del aeda y su invocación
relato de ficción se dan también esas variantes formales que
a las musas; o las dedicatorias de los novelistas clásicos que
podrían ejemplificarse -el:t~e otras ~sp~cies- a tra~és de l~
ponían sus obras bajo la protección de su señor. Introitos en
novela lírica; la novela policial, la de mtnga o la sentimental:
el relato histórico, prólogos en las novelas, acercan igual-
y la novela ensayo, respectivamente.
mente rasgos de la enunciación en ambos discursos A propósito de los aspectos estructurale~ de a~bos
narrativos, a veces como un modo de justificación. relatos, es oportuno referirse al profundo estudio reallzad,o
Entre los signos del discurso narrativo, referidos ya no por Paul Ricoeur en su Temps et récitt,s. A p~rtir de la.teor~a
al acto de la enunciación sino a los protagonistas de la de la mimesis aristotélica, que el mveshgador bances
misma ( el enunciante y el destinatario), Barthes destaca la analiza como la miseen intrigue de todo relato, ahonda en el
poca frecuencia con que el discurso literario lleva el deíctica estudio en particular del relato histórico y. de~ ,relato de
"tú", denotativo del lector. No obstante, los prólogos de la ficción. En cierto momento propone la constitucion de una
novela clásica no pocas veces estaban destinados, gran narratología, que convoque simu1táneament~ a la
precisamente, al lector -el caso del Quijote es bien repre- historiografía y a la crítica literaria, dada la cong~uenet~ ,q~¡
sentativo-. Y en la novelística contemporánea abundan los existe entre ambos relatos en el plano de la configuración' .
ejemplos de experimentación con la segunda persona a lo Más aún, en opinión de Ricoeur a:nbos ~~dos ~,arrativos
largo de toda la narración -La modijicatién, de Michel Butor- provienen del uso del relato en la vida cotidiana: todas.las
o esporádicamente. En el discurso histórico los signos de artes de la narración, y sobre todo aquellas que han nacido
destinación suelen aparecer únicamente allí donde la de la escritura, son imitaciones del relato tal como él ha sido
Historia actúa con sentido ejemplificador -como la voz de ya puesto en práctica en las 'transactions' del discurso
Dios en el caso de Bossuet- y el discurso está dirigido a ordinario'?".
alguien como propedéutica para la vida. A lo largo de los dos primeros tomos de SU vasta obra,
En el enunciado histórico encontramos, en líneas gene- Ricoeur profundiza en las operaciones configura.doras en
rales, las mismas unidades estructuradoras del discurso de uso en ambos tipos de relato, y concluye roafirmando
ficción: núcleos, catálisis, índices e informantes. A veces hay aquella congruencia primera -Ia ~e un 0.rige,n común~ en ,un
un marcado predominio de unidades indiciales que, si están patrón o modelo similar: la 1111S~ en. 1~1tnglle. La intriga
cargadas de significado implícito, imprimen a la Historia un considerada por Ricoeur como el prmClplOforrr:al de.l mltth~s
marcado acento metafórico. Este es el caso de Michelet, (fábula) aristotéli :0, responde, tanto en la hístoriograña
según Barthes. Si en cambio la narración está conducida
fundamentalmente por las unidades nucleares y sus
expansiones o catálisis, la Historia toma forma metonímica, 14Art. cit.. 45-7.
"Paul Ricoeur, Temps et récit, París, Edilions du seon, 1983, 1984 Y 1985.1.1, II Y1Il.
cercana a la epopeya -la Historia de Agustín Thierry-. En rcspecti vamente.
ocasiones los razonamientos, las explicaciones de conductas ,. Para Ricoeur, en el proceso de la misa ell intrigue se dan tres momentos que élllan;a
Mimesis 1,1l.111. Mimesis 11 corresponde a la configuración, composición o estructurucion
y opciones de los protagonistas, le imponen un tono
del relato.
reflexivo -el caso de Maquiavelo- y, de acuerdo con Barthes, 17 lbid .. 1. 11. p. 230. (La traducción me pertenece).
1.
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como en la literatura, a un sentido de "síntesis temporal de
antes del imperio de la novela realista y de la aparición de
lo heterogéneo (motivos, fines, hechos, personajes, etcétera)
técnicas modernas documentales como la fotografía, la
y de concordancia discordante". No es posible desarrollar
cámara filmadora de lugares y monumentos históricos,
aquí estas nociones que, según el filósofo francés, dan
reportajes, etcétera, la descripción ha irrumpido en medio
unidad al concepto de configuración narrativa en uno y otro
del desarrollo de un relato interrumpiendo su temporalidad
campo; pero quería aportar, aunque muy sucintamente, al
referencial con notaciones sin ningún carácter predictivo; a
aspecto de la configuración de ambos relatos, la autorizada
veces como una sumatoria indicial de ambientes, lugares o
posición del crítico a quien volveré en breve, al analizar el
conductas -es decir, relacionada estructuralmente la
problema de la verdad histórica/verosimilitud, que Aris-
descripción con la historia narrada, como autentificación de
tóteles plantea como diferencia fundamental-pertinente-
10 real-, pero en muchas ocasiones sólo como manifestación
entre el muthos y la Historia.
estética, como expresión retórica. Tal es el caso de Madame
Es necesario destacar todavía, en el plano de la
Bovary, de Flaubert, donde no todas las notaciones
composición, algunas particularidades con respecto al uso
descriptivas resultan exigidas por el "efecto de realidad".
excesivo de detalles concretos, a la sobreabundancia de
significantes vacíos de funcionalidad -con escaso sentido
indicial- y que únicamente pretenden la "representación"
Verdad histórica y verosimilitud artística
pura y simple de 10 "real": cuando el relato histórico está
sobrecargado de unidades superfluas, sólo busca el "efecto
de realidad" y encuentra su justificación en esa "ilusión
a)Lo verosímil y su teorización
referencial" a que ya se aludió. Se suele caer entonces en la
reconstrucción arqueológica de gestos, vestimentas, objetos,
monumentos del pasado, descuidando la funcionalidad de
Claudie Bernard en el citado ensayo sobre la novela
la historia (story) que vertebra todo relato. El relato histórico
histórica de Balzac, hace una muy acertada argumentación
pierde inteligibilidad narrativa con el exceso de descripción,
respecto del polo referencial de la Historia y de la relativa
pero qué importa si gana en realidad y ésta es su objetivo:
verdad fáctica transmitida por el relato histórico: "[...] el
"lo 'real concreto' se vuelve la justificaciónsuficiente del decir?".
.E~ .:1relato ficcional, en cambio, "construido por
pasado de cualquier manera que se lo recorte y ya sea
materia de la Historia o de la historia (vale decir, del relato
definición sobre un modelo que, a grandes líneas, no sufre
histórico o del ficcional), es un todo en movimiento, cuyos
otras presiones salvo las de 10 inteligible -dice Barthes- la
trends se preparan, se prolongan o se desplazan a distancias
resistencia de 'lo real' (bajo su forma escrita, naturalmente)
a veces consíderables'r".
a la estructura es muy limitada'?". Sin embargo, y desde
En efecto, la Historia es el pasado pero en su escritura
ese pasado, del lado del polo referencial, de los hechos
18 Roland Barthes. "El efecto de realidad ". Comunicaciones l.: Lo verosímil, Bs.As. Edic. acaecidos, sufre desplazamientos significativos provocados
TIempo contemporáneo (1970), J 79-187. Traducido de "L' effet de réel", Communications
11, París, Seuil (1968). '
19 Ibid., 184-5.
20 Art. cit., 334. (La traducción y la aclaración parentética me pertenecen)

20
21
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por la evolución, el transcurrir del tiempo, lo que Claudie y la verosimilitud, como ellas deben sl'r"22. La referencia
Bernard propone llamar "diacronía". El relato histórico, en aristotélica a lo general como pertinencia de la poesía, ha
consecuencia, significa tiempo en relación con el hombre, el llevado a igualar verosimilitud en la ficción con confor-
hombre del "hacer social", dice Bernard, pero podríamos midad, conveniencia, decoro, propiedad de las cosas y
agregar, el hombre económico, religioso, cultural, etcétera. hechos en relación con máximas y prejuicios de época, con
En suma, el relato significa no sólo ese pasado recortado, ideologías u opiniones generales. Ya Aristóteles aclaraba en
sino también su evolución y transformación; y además su este punto: "[...] lo que se dice imposible se ha de sanear
definición a través del presente -siempre mutable- y aun alegando ser conforme a poesía, o mejor, según el común
sentir"23.
del futuro del historiador o del novelista. Esta continua
En síntesis, verosimilitud llegó a ser casi sinónimo de
remodelación del pasado acerca la verdad histórica a la
doxa, de todo aquello que está conforme a la opinión del
verdad artística, si entendemos como tal el concepto clásico
público". Un tipo de relato que se afirma, en mayor o menor
de verosimilitud que Aristóteles ha fijado en suArte Poética:
grado, en este concepto de verosimilitud es la novela
"No es oficio del poeta contar las cosas como sucedieron sino
balzaciana. De allí que cuando Balzac, tanto en el enca-
como debieran o pudieran haber sucedido, probable o
denamiento de los hechos como en conductas y actitudes de
necesariamente". Y a los fines de este trabajo Aristóteles
los personajes, cree caer en lo inverosímil por oposición a
viene en mi ayuda -al menos como planteo inicial- al aclarar lo conjeturable en unos casos, a un corpus de máximas y
que la diferencia entre el historiador y el poeta no radica en opiniones en otros, siente la necesidad de justificar los
que uno se expresa en prosa y el otro en verso (hoy la desvíos. Entonces surgen en su novela las frases expli-
terminología crítica prefiere hablar de configuración, cativas, justificatorias:"He aquí por qué", "esto requiere una
estructura o composición) sino que "la diversidad consiste explicación", "es necesario para la inteligencia de esta
en que aquél cuenta las cosas tales cuales sucedieron; y éste historia'r".
como era natural que sucedieran". A continuación afirma que Con el advenimiento del realismo moderno nace un
la poesía -el relato de ficción es el género que nos interesa nuevo verosímil al que ya se aludió: un efecto de realidad
en especial- considera principalmente las cosas en general; generalmente logrado por connotación de lo real y no por
la Historia "las refiere en particular". Y aclara Aristóteles
con un ejemplo: "referir qué cosa hizo o padeció en realidad
Alcibíades'?', 22 P.Rapin, Réflexions sur la poétique, en sus Oeuvres, Amsterdan, 1709, II p.115. Tomo
Hacia el siglo XVII la crítica literaria fue identificando la referencia de Gerard Genette, "Vraisernblace et motivation", en su Figures ll, París,
1969, p. 73. (La traducción me pertenece).
cada vez más lo verosímil aristotélico -lo probable, lo 23 Aristóteles, Ibid., p.83.
necesario, lo conjeturable- con el deber ser, y así P. Rapin 24 LRapín, Ibid., p.114. Acota Genette: "Esta 'opinión', real o supuesta, es aproxima-

dice en 1674: "La verdad presenta las cosas como ellas son, damente 10que hoy se llamaría una ideología o sea un cuerpo de máximas y prejuicios que
constituyen una visión del mundo y un sistema de valores, a la vez". Ibid., p. 73. (La
traducción me pertenece).
25 Para una mayor prolijidad en el estudio de 10que Genette llama el relato "motivado"
(necesidad de justificar con motivación la verosimilitud en un relato) especialmente en
21 El arte poética, Bs. As., Compañía Editora Espasa- Calpe Argentina, 1948 (2a.ed.), p.43. Balzac, véase G. Genette, op. cit., pp. 78 Yss.

22 23
denotación -a través de detalles que significan lo "real" y medio, y un crítico no puede condenar un error del novelista
que crean la llamada "ilusión referencial". "Es la categoría sin antes considerar qué funcionalidad inmediata o mediata
de lo ' real' (y no sus con tenidos contingentes) la que es ahora tiene en la estructura de la obra, y si esa funcionalidad excusa
significada", nos dice R. Barthes". Mientras el realismo la falta. Lo realmente grave -deduce finalmente Genette de
pretendía afirmar el puro encuentro del objeto con su esos juicios- será el error gratuito, es decir, la escena a la vez
expresión, por medio de notaciones intersticiales, par- costosa para la economía del relato y sin utilidad".
celarias, que interrumpían el desarrollo narrativo del relato El telos de la historia (story) determina entonces su
de ficción con detalles descriptivos formales (los que sólo estructura, y la organicidad de las unidades narrativas
significaban la realidad), un nuevo verosímil asomaba en el puede justificar la arbitrariedad de algunas relaciones y
horizonte: el de la coherencia interna de la narración, el que conductas de los personajes. La verosimilitud se asienta, en
fundamenta el relato en la funcionalidad de sus elementos. consecuencia, en esa inteligibilidad interna a la obra, en su
La validez artística radica en este caso en esa inteligibilidad, propia narratividad y no en la "ilusión referencial". En todo
que queda disimulada tras una "máscara de determinación caso el referente es interior al relato de ficción y no exterior.
causal". Llegados a este punto en que en el relato de ficción, 10
verosímil como pura inteligibilidad puede llevar a la
disolución de la narración en puro discurso, ¿no será la
b) El "telos" del relato novela histórica la encargada de rescatar la mise en intrigue
de que habla Ricoeur, el muthos aristotélico, el relato, en
suma, como manifestación o categoría literaria? También las
Gérard Genette recuerda, en su ensayo "Verosimilitud teorías narrativistas en Historia pretenden salvar el relato
y motivaciórr'?", las Lettres sur le sujet de la Princesa de Ciéoee de acontecimientos y la comprehensión narrativa, frente a
(1678) de Valincour, y después de analizar algunos juicios la pura racionalidad de los modelos nomológicos y neopo-
de éste sobre ciertas escenas de la novela, el crítico sitivistas de las escuelas históricas que rechazan la Historia-
estructuralista afirma: lilas faltas contra la verosimilitud [...] acontecimiento, en aras de explicaciones epistemológicas o
no lo dejan indiferente; pero en lugar de condenar esas sociológicas.
inverosimilitudes por ellas mismas (lo que es propiamente Volvamos a interrogaciones iniciales. ¿Es posible
resolver teóricamente la ambigüedad que plantea la novela
la ilusión realista) [...] él las juzga en función del relato,
histórica, no ya respecto de la configuración, estructura o
según la relación de rentabilidad que liga el efecto a su
composición del relato (la mimesis II en la elaboración crítica
medio, y no las condena sino en tanto esa relación es
de Ricoeur), sino en el plano del referente? Si es histórica,
deficitaria'?". La ley del relato de Valincour -en inter-
¿deberá atender al criterio de verdad o al de verosimilitud?
pretación de Genette- es simple: el fin debe justificar el
Si es novela y por consiguiente pertenece a la literatura,
¿para alcanzar validez artística deberá interesarse solamente
26 Roland Barthes, "E efecto de realidad", op.cit .. p.186.
27 Gérard Genette, op.cit., pp. 90 y ss.
2> Op. cit., p. 90. (La traducción me pertenece). 29 Ibid.. p. 92.

24 25
por lo que fue o también por lo que pudo ser; por lo bien cuales verosímiles o necesariamente podían ser ya
particular verdadero o por lo general verosímil, conje- fueren verdaderas, ya falsas'?'.
turable, inteligible? El historiador y novelista argentino del siglo XIX,
Pienso que la disyuntiva presentada es más aparente que Vicente Fidel López, encuentra fácil solución al dilema
real, pues analizados ya algunos aspectos estructurales de verdad/verosimilitud. En la carta-prólogo a su novela La
ambos tipos de narratividad (relato histórico y relato novia del hereje, publicada en 1854, movido por una
ficcional), no se han encontrado diferencias esenciales y las concepción romántica de la Historia y del hombre como
señaladas -frases argumentativas, detalles descriptivos, por sujeto de la misma, como criatura hecha de tiempo y cuyas
ejemplo- no amenazan la coherencia de la configuración. acciones, por eso mismo, siempre son históricas, considera
Pero el talón de Aquiles parece ser el telas del relato: ¿la 'r que" una novela puede ser estrictamente histórica sin tener
verdad o la verosimilitud artística? Creo, sin embargo, que que cercenar o modificar un ápice la verdad de los hechos
tampoco la brecha teleológica es demasiado ancha si el conocidos". Así como de la vida de los hombres en particular
autor tiene talento. Ya Aristóteles dixít: "[...] lo que imita son sólo se recuerdan los hechos capitales, de la vida de los
las acciones; luego, aunque haya de representar cosas pueblos quedan únicamente las grandes acciones y "el
sucedidas, no será menos poeta: pues no hay inconveniente novelista hábil puede reproducir con su imaginación la
en que varias cosas de las sucedidas sean tales cuales parte perdida, creando libremente la vida familiar y
concebimos que debieran y pudieran ser, según que sujetándose estrictamente a la vida histórica en las combi-
compete representarlas al poeta'?", naciones de una y otra para reproducir la verdad completa?".
La libertad del novelista histórico queda entonces Hoy, frente a las discusiones estéticas suscitadas por la
afirmada desde la Poética, al permitírsele asentar la novela realista y sus intentos de ejercer una función histórica
pertinencia del relato sobre la verosimilitud -rnás que sobre o sociológica directa, mediante la imitación "en el sentido
lo verdadero- del material histórico elegido. Así lo enten- vulgar del término", Paul Ricoeur habla de "simulación del
dieron los tratadistas del quinientos, entre otros Alessandro pasado" y toma partido por el concepto aristotélico de
Piccolomini cuando sostiene que lo verosímil no es una verosimilitud al afirmar: "Es precisamente cuando una obra
imperfección de lo verdadero, sino algo aparte de lo de arte rompe con esa suerte de aparente verdad, que ella
verdadero y de lo falso, algo superior: "il Dovuto". Es decir, despliega su verdadera función mimética<". Para el filósofo
la esencia -en interpretación platoniana-, la sustancia ideal
y crítico francés, el cuasi-pasado de la voz narrativa, se libera
y por consiguiente universal de las cosas, de los hechos, de
de los límites que le impone la conciencia histórica y se
lo real y particularmente acaecido. "La diferencia, pues,
identifica con lo probable, lo que podría haber ocurrido.
entre el historiador y el poeta (el "hacedor" en sentido
aristotélico) no consiste propiamente en contar el uno lo
verdadero y el otro lo falso, sino en poner uno el ojo a decir 31 Alessandro Piccolomini. Annotazioni nel libro del/a "Poética" d'Aristotele, Venecia.
las cosas verdaderas y el otro a decirlas cuales debían ser o 1575, p. 125. Tomo la referencia de Amado Alonso, Ensayo sobre la novela histórica: el
modernismo en "La gloria de don Ramiro", Bs.As., 1942, p. 116,11 l. (Las aclaraciones
parentéticas me pertenecen).
32 Vicente F. López, La novia del hereje o la Inquisición de Lima, Bs.As. 1854.
;(J Aristóteles, op.cit.. cap.Ill, p. 44. 33 Op. cit., t. 1Il, p. 278. (La traducción me pertenece).

26 27
"Aquello que hubiera podido suceder -10 verosímil, según La novela histórica actual
Aristóteles- recubre simultáneamente las potencialidades
del pasado 'real' y los posibles 'irreales' de la ficción", a~egu­
ra Ricoeur inmediatamente. En el fondo estas conclusiones Es evidente que, dado el auge actual de la novela
se apoyan en el carácter cuasi-histórico de la ficción, ya que histórica, sobre todo en Latinoamérica -aunque también en
ésta -siempre según Ricoeur- procede de 10 que ha dado Francia existen ejemplos notorios que revelan su permanencia-,
en llamar el tiempo humano (recordemos que C1audie aquellos pronósticos apocalípticos del siglo XIX acerca de
Bernard habla del "hombre social" como materia del relato) su posible extinción -sobre la base de los cuestionamientos
y del carácter cuasi-ficticio de la Historia que se ha que se han indicado- resultaron una falacia. Hoy, frente al
encargado de mostrar a lo largo de la obra". rebrote -rico en cantidad, pero también en calidad- de la
También C1audie Bernard nos dice que entre la historia ficción en el tratamiento literario de sucesos históricos y de
sus personajes protagónicos, ya nadie duda de la validez
como disciplina y la literatura hay no sólo relaciones
artística de la novela histórica, más allá de su mayor o menor
genéticas -no olvidemos que antes de reivindicar su carácter
valor intelectual o documental.
científico, la primera formaba parte de la segunda- sino
Algún crítico aventura la posibilidad de que la reno-
también formales: como ciencia humana "la Historia no
vación de la actual novela histórica en América latina haya
escapa ni a la necesidad heurística de la interpretación ni a
sido provocada por "una reacción contra la literatura de los
la propia retórica de la expresión". A este respecto también
años 70, autoreferencial, formalista, preocupada por los
M. Certeau -a quien cita Bernard- está muy próximo a
problemas del lenguaje, del símbolo y del signo'?", Otros
Ricoeur cuando puntualiza que la interpretación (re) crea el
escritores de este género confiesan la necesidad íntima de
dato y que toda investigación histórica "artificializa" ese conocer el pasado -más prolijamente que a través de la
campo en función de su campo de búsquedas, de manera Historia ofícial-, o le atribuyen a esta nueva oleada de
que el pasado resulta más que un conjunto de "hechos", un novelas históricas, un intento de huir del presente angus-
"artefacto", el producto de una indagación específica". tiante, cruel, incontrolable. Muchas veces el novelista,
En fin, donde se "entrecruzan" 10 ficcional de la Historia preferentemente en obras que apelan a la parodia burlesca,
como escritura y la historicidad de la ficción entendida como al grotesco deformante, muestra evidentes propósitos de
refiguración del tiempo humano en su devenir, allí se halla desacralizar los relatos oficializados, "desacartonar" a los
la novela histórica, en ese punto de equilibrio siempre héroes nacionales, americanos o españoles: la crítica social,
inestable de lo verdadero y lo verosímil. El aprovecha- enmascarada en la retórica literaria, apunta no sólo al
miento artístico de su dinamismo y su potencia creadora, pasado sino también al presente. El teatro esperpéntico del
depende del talento del novelista. escritor español Ramón María del Valle Inclán -amén de

34 Véase especialmente "L' entrecroisement de l' histoire et de la fiction ", /bid., t. m,


3.Claude Feel, "Histoire et fiction dans Noticias del Imperio de Fernando del Paso",
cap. 5, pp. 264-279.
Cahiers du eR./.A.R., n° JI, Publieation de l'Université de Rouen (1991),25-32.
35 Claudie Bernard, arto cit., 334, n 4.

28 29

~I
\

algunas farsas-, su ciclo novelístico La corte de los milagros, y destino" y esto "se manifiesta directamente en nuestra
Tirano Banderas son la muestra más exquisitamente estilizada aproximación a la Historia'?".
de ese propósito, confesado sin tapujos por el propio autor Ese acercamiento del discurso novelístico a la Historia
-no siempre bien valorado como renovador de la novela permite -según Ainsa- abolir la "distancia épica" de la
histórica en la primera mitad del sigl037- . novela y el relato histórico tradicionales por medio de los
Todas esas motivaciones han enriquecido la novela múltiples recursos literarios de la narrativa contemporánea:
histórica actual, que se abre en un pródigo abanico de el monólogo interior directo e indirecto, el diálogo familiar.
estilos, formas, maneras de ficcionalizar el material de la De esta manera -sigue diciendo Ainsa- a medida que el
Historia. Sin embargo, dentro de tal diversidad pueden suceso real se acerca, el autor y el lector se alejan de la
señalarse ciertas características comunes. Fernando Ainsa, Historia oficial, los tiempos se superponen al ficcionalizarse
por ejemplo, en el estudio presentado con motivo del y las perspectivas sobre el pasado se multiplican. Frecuen-
Coloquio de Rouen celebrado en 1990 en torno de la novela temente -insisto- hay una inversión de los acontecimientos
hispanoamericana de los años SO, advierte como uno de los y de sus personajes por medio del humor, el remedo o
caracteres más interesante de dicha novelística, la incor- pastiche, la deformación: el pasado se deconstruye y se
poración del imaginario individual y colectivo del pasado reconstruye simultáneamente a través de la expresividad
a la ficción, a través de la oralidad y de subgéneros "que textual, la intuición crítica y los malabarismos del lenguaje.
están en el mismo origen de la novela ( parábolas, baladas, Antes de entrar concretamente en el análisis de algunas
leyendas, "caracteres", etcétera.) y que-dice-no han tenido, de las novelas históricas contemporáneas, debo advertir que
la selección de las obras para su tratamiento analítico-crítico
en su gran mayoría, expresiones americanas'r". Ese es ya un
no obedece a ningún criterio especial de valoración, sino a
rasgo indubitable de muchas novelas históricas. Alberto
la inquietud de recoger en un estudio más o menos orgánico,
[ulián Pérez manifiesta en su ensayo "Historia y ficción en
una mínima parte de la novelística escrita en la Argentina
la literatura latinoamericana", que la narrativa se apropia de
en las tres últimas décadas del siglo, e insistir en cuatro o
géneros estrictamente históricos "como [...] la crónica
cinco obras maestras de la literatura hispanoamericana, que
(narración de un testigo), la biografía (narración de la vida
se cuentan entre las "pioneras" de este verdadero "boom"
de un personaje de relevancia histórica) para robustecer y
del discurso histórico-literario.
modernizar la narrativa". Y señala como una de las causas
de esta apropiación, la fe en la Historia, del pueblo, los
políticos, los intelectuales y escritores de Latinoamérica:
sentimos que podemos ser protagonistas "del propio

37 Véase Hebc N. Campanella, Valle lnclán: materia y forma del esperpento, Bs.As.,
39 Alberto Julián Pérez, "Historia y ficción en la literatura latinoamericana", Alba de
Epsylon, 1980.
38 Fernando Ainsa, "La nueva novela histórica latinoamericana ". Cahiers du eR./.A.R.,
América, vol. J O, n° 18y ]9. Revista Literaria del Instituto Literario y Cultural Hispánico,
n° 11, Publications elel'Université eleRouen (1991 J, 15-22. Bs.As. (julio 1992), 155-160.

3]
30

z
Cosmogonías del Viejo y Nuevo Mundo: Daimon y Los con la visión mítico-americana del mismo: "Siguió viviendo
perros del paraíso, de Abel Posse en el Eterno Retorno de lo Mismo, que es una espiral
espacio-temporal" (p.8)40. Dividida en dos partes, la primera
se subtitula "La epopeya del guerrero" y la segunda "La
En las novelas del escritor argentino Abel Posse, nacido vida personal", que quizá pudo llamarse "La etopeya del
en Córdoba pero criado en Buenos Aires y de vasta y rica Viejo Lope de Aguirre". Arcanos y figuras del tarot dan
experiencia en el mundo diplomático (Moscú, Lima, nombre a los distintos capítulos, lo que nos lanza ya a los
Venecia, París, Praga, Israel), se dan las características secretos, ocultos callejones de una Historia pasada, cuya
señaladas: acortamiento de la "distancia épica", mezcla de crónica casi desaparecerá ahogada por la desbordante
tiempos, desacralización de la Historia, degradación de sus ~·l'
¡<,
"
imaginación del narrador en tercera persona y su barro-
héroes, derrisión del pasado histórico por la ironía, la quismo desenfrenado.
parodia burlesca, la esperpentización de hechos y actitudes :1 A partir de la "resurrección", del retorno a la vida de
documentados o inventados. Me estoy refiriendo a sus Lope de Aguirre, su tropa, su hija Elvira y hasta la barragana,
i
novelas Daimón (1978) y Los perros del paraíso (1983) que, con
"
doña Inés de Atienza, el narrador puede tomarse todas las
Heraldos negros (en preparación) integran lo que su autor libertades que le dicte su fantasía: la transgresión reinará a
llama "Trilogía del Descubrimiento". Más que novelas su antojo desde que lo imposible, lo no conjeturable ha
históricas son, por su desmesura barroca y la visión sucedido: el retorno desde la muerte. Lope de Aguirre y sus
delirante de acontecimientos y personajes, verdaderas compañeros del reino Marañón seguirán buscando el
cosmogonías en torno del Viejo y del Nuevo Mundo. Con Dorado, atravesarán los siglos y llegarán hasta la actualidad.
motivo de la aparición de Daimón, la primera publicada Pero la validez artística está asegurada -por encima de la
pero segunda -hasta ahora- en la cronología temática, verdad histórica- porque lo ilusorio se plantea desde el
Severo Sarduy comentó, en "Le Nouvel Observateur" de inicio y el lector sabe que deberá entrar en el juego propuesto
París, que había encontrado "toda una cultura marginal, por el autor, despojado de toda lógica espacio-temporal,
paródica, loca [...] algo que llamaría, en homenaje a Roger abierto a lo insólito, a la deconstrucción de los mundos
Caillois, una teología diagonal". tradicionales (América y Europa), a la repetición cíclica de
la lucha entre la civilización y la barbarie; pero esta vez con
una inversión de los valores consagrados. Los paratextos que
Daimón: de la crónica al mito acompañan a "La epopeya del guerrero" (la. parte) son bien
significativos y atestiguan documentalmente" la coherencia

Previamente a la narración, algunos datos históricos


40 Abel Posse, Daimán, Bs.As, Emecé, 1989. La novela se editó por primera vez en
sobre el héroe de los hechos a referir, Lope de Aguirre
Barcelona, Argos, 1978. La numeración de página, inmediatamente después de la cita,
(1513?-1561), ubican al lector, sucintamente, en la Historia corresponderá siempre a la edición argentina.
conocida. Pero la última frase le anuncia la dimensión 41 Un fragmento de la Carta VII de Colón a los Reyes Católicos, fechada en Jamaica en

1503, y un poema del poeta Rey Nezahualcoyotl, 1 Conejo 1402- 6 Pedernal 1492, son
ficcional del tiempo de la novela, tiempo cíclico de acuerdo
los signos de la civilización y de la barbarie, respectivamente.

33
32
Aguirre y la Emperatriz de las Amazonas, no dejan lugar a
interna de los dos mundos enfrentados en la novela
cumpliéndose así la norma de la verosimilitud entendida dudas sobre el carácter paradisíaco de la América bárbara
como doxa, opinión, punto de vista del autor y de una gran y el sentido diabólico de la civilización europea. Hasta el
mayoría de escritores latinoamericanos. lenguaje distancia: el brotado de la Tierra es poético,
Desde las primeras páginas opera la inversión artística: sintético; el de los blanquiñosos, nominalista, burdo (p. 67).

I
Hacia el final de la novela, después de su largo pere-
"El 12 de Octubre de 1492 fue descubierta Europa" -no
América- y los europeos -no los indígenas- "por los grinaje por América y el tiempo, el Lope de Aguirre de Abe]
animales y hombres de los reinos selváticos" (p. 28). La Posse retornará desde la civilización (trasplantada de
inversión se afirma en un planteo filosófico que enfrenta dos Europa al Nuevo Mundo), al ombligo de la Tierra, a Machu
posiciones ante la vida y la muerte: la del mero ser y la del
hacer, la de la Unidad primordial y la de la Historia. "Eran
incapaces de la paz, la tolerancia. ¿Por qué? Alguien alguna
vez, en sus tierras de constructividad y de desdicha, les
I Pichu; ingresará en lo Abierto, en el Tiempo total y real, y
otra vez se planteará la dicotomía de los dos mundos: "Ese
firme triunfo de la voluntariedad demostraba que su
blanquiñoso prurito del hacer estaba quebrado en su base.
había dicho que no era posible ser sin hacer; y que no Su sudamericanidad era ya casi completa" (p. 213). Opues-
habíamos nacido para estar sino para hacemos el ser" (p. 29). tamente los occidentales cristianos persistían en el hacer, en
Expresado este concepto por el narrador omnisciente en la el tiempo de la Historia: "habían endiosado el reticulado
forma del monólogo interior narrado o indirecto libre -pues horario del tiempo hasta quedar encerrados detrás de su
es la experiencia vivencial de Lope de Aguirre la que se filtra reja" (p. 213). Pero en la época del sol negro, de acuerdo con
en sus palabras- queda acortada la "distancia épica" y la leyenda de los amautas, y hasta que no decline -según
anulada la objetividad de la narración histórica, y es ésta una Huamán, el jefe-la América indígena seguirá sometida a la
de las formas más frecuente, casi constante de este discurso Historia del blanquiñoso occidental: el 24 de julio de 1911,
histórico-literario. Hiram Bingham de la University of Yale, USA, descubre la
Sin embargo, como garantía de veracidad, de exactitud, Ciudad Sagrada, "con los ojos humedecidos de emoción
Posse siente a veces --como Balzac-la necesidad de afirmar científica y económica". La ironía del discurso literario carga
los hechos en Relaciones y Crónicas y por eso se los va de subjetividad la documentación (enviada a la National
pautando temporalmente, según el calendario occidental. Geografic Society) en la que se apoya el relato del aconte-
Así, al introducir el episodio de las Amazonas ("Tarot III: la cimiento histórico (p. 216).
Numerosas fechas han ido pautando linealmente el
~mp~ratriz") se recuerda -siempre a través del monólogo
mtenor narrado- el anterior combate y derrota de otrc inacabable itinerario del Tirano Lope de Aguirre y sus
occidental, Orellana, quien, según afirmaba la crónica, "el marañones por América, a través de los siglos y de los
24 de junio de 1524 entró en confundido combate con Jet'; sucesivos combates por la conquista del territorio primero,
Amazonas" (p. 57). En este episodio se contrapone larga- por la independencia después. Son varios los imaginarios
mente la paz, la inocencia de este reino a las ambiciones de encuentros con célebres figuras de la Historia sudamericana
di~e:o y poder y a los temores oscuros de los blanquiñosos
(Pizarra, Ayola, Sucre, entre otros). Este deambular -especie
cristianos. Largas páginas de diálogo directo entre Lope de de viaje iniciático del protagonista- le permite al autor-

35
34
narrador posar su mirada crítica sobre toda la Historia de
y la descripción llega al paroxismo en el "Arcano XV; Le
Sudamérica y sus instituciones republicanas: en los últimos Pendu, El Colgado", donde se describe el "boom" de
tramos de ese interminable vagabundeo, los juicios del Viejo
Manaos y se mezclan en disparatada danza enumerativa la
se tiñen de cierta inseguridad crítica, por lo que abundan
Ópera y sus cantantes, Bigattis y Roll-Roices, Caruso ~ la
formas lingüísticas potenciales y dubitativas ("habrá
Calli Curci, Pala Negri, libros de Bourget y semananos
sabido", "casi con seguridad"). -JI
socialistas con fotos de Lenin y Trotsky, grandes firmas
A medida que avanza el tiempo exterior la fábula se
comerciales y el tango recién llegado en los discos de
debilita, los núcleos narrativos desaparecen tras un cúmulo
Cardel, personajes literarios y escritores de este siglo (pp.
de indicios e informantes, de modo que los acontecimientos
224-230).
históricos se diluyen en una sumatoria de datos arqueo-
En la segunda parte también se multiplican los rasgos
lógicos, los que, sin embargo, al modo de la vieja novela
de humor, las figuras degradadoras, la caricatura desen-
histórica -enumeraciones, descripciones de lugares,
fadada de situaciones y actitudes: "'¿Es verdad que levitáis,
monumentos, vestimentas, artículos comerciales, avisos
sor Ángela?', Y ella con modestia: 'Levitar es lo de menos.
publicitarios (pp. 224-230, 240 Y ss.)- dan verosimilitud al
Lo malo es que me mareo con la altura ...'" (p. 152). Los
marco espacio-temporal. Se intensifican también las.
intertextos literarios menudean desde el paratexto de "La
referencias insólitas, las hipérboles más osadas: el viejo
vida personal": Francisco Salinas asoma a través de su libro
Lope de Aguirre, Tirano y Traidor, por ejemplo, aparece por
de poemas La voz a ti debida: "El hombre no puede ser el
momentos como la encarnación de una fuerza americana
eterno guardián de los otros. Nostalgias de intimidad. La
rebelde y virgen, que pretende alzarse contra la codicia, la
vida personal a ti debida". A veces intertextos de poesía
intolerancia y la crueldad del europeo. Pero este ambiguo
mística, como el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, son
paladín de conquistador extranjero en rebelión -fruto en su
utilizados para parodiar grotescamente escenas de amor
tarea "redentora" de la fantasía del autor- es un poseído del
profano y sacrílego", que derivan hasta en la .irreverencia.
Demonio cuya voz -"la voz del Otro, del Bajísimo"- le
La degradación alcanza por igual al personaje y su gesto
insinúa: "Todo lo que necesitas es oro. ¿Qué Imperio sin
como al intertexto que rubrica la situación: cuando el
oro? Los Felipes se reirán de ti, del emperador en harapos...
miserable y espiritual Lipsís, alquimista de las almas,
Acuérdate, sin oro, desdoro ¿Qué decoro sin oro?" (p. 80).
camina hacia el tormento inquisitorial-¿Historia o fantasía?-
En este"calembour" lingüístico parece quedar marcado el
, el verdugo canturrea los versos de Dante "(con tonillo de
futuro de América: el paraíso terrenal convertido en tierra
habanera) 'Per me si va nella cittá dolente'" (p. 117).Un hecho
de mercaderes ("la organización del de España no era
trágico como el intento de suicidio del homosexual francés
sencilla ni ineficaz: desde lo alto de los montes vieron las
Sablon, se "aureola" grotescamente con la popular canción
encomiendas de indios conducidos a latigazos a trabajar en
las minas de mercurio y plomo") (p. 81). La visión que los
hombres de la Jornada tienen del puerto de Cartagena de 42El amor entre Sor Angela y Lope de Aguirre aparece "amado", al menos en dos
las Indias, dos siglos después de su retorno a la vida, es de oportunidades, con textos del poeta y teólogo: "Era un gusto allí sentirse sa!vado del
temporal. Brindaban: ¡la cena Querecrea y enamora!". (p. 152). "En la mayor mliml~ad
un barroquismo tan dinámico como delirante (pp. 90 Yss.). protestó con voz de seda iMe dejaste con gemido! ¡Salí tras ti clamando y eras Ido
habiéndome herido!". (Los subrayados me pertenecen).
36
37
"Non je ne regrette ríen", que deja a modo de testimonio de nobleza de la acción y deconstruye el sentido heroico de la
vida (p. 118). aventura: "¡Se le envió a que fuera por oro y demonios, y él
Versos de Garcilaso, letras de tango ("pero nunca una que nos viene con plumas de ángeles!".
mujer", p. 140) Y refranes salpimentan esta especie de La inversión de 10 heroico será pues la propuesta
orquestación tragicómica de las luchas por la conquista y la literaria del autor ante los hechos y personajes de uno de
cristianición de América, y de su posterior organización los más importantes acontecimientos de la Historia: el
republicana: el material histórico es sólo el disparador de descubrimiento y conquista de América. La gesta se
una narración en extremo crítico-fantasiosa que se extrapola estructura bajo el signo de los cuatro elementos y el relato
de la crónica hispanoamericana y se instala en los arcanos de cada sección está precedido por la cronología occidental
del mito. e indígena de los hechos contados, aunque en el cuerpo
narrativo el tiempo se descronolice con prospecciones
reiteradas y se mezclen así personajes, voces, sucesos de
Los perros del pamíso: inversión de lo heroico o la gran todas las épocas. Ya en las primeras páginas, en medio de
impostura un fresco tragicómico de la Europa prerrenacentista, en "la
penumbrosa España medieval que huele a misa terminada,
a último cirio apagado [...)", se yergue la figura del general
Esta novela histórica de Abel Passe, fechada en París en Queipo de Llano con "planchadísimos breeches", presi-
1983e impresa en Buenos Aires en 1987,mereció el V Premio diendo una comitiva de académicos:
Internacional de Literatura "Rómulo Gallegos", otorgado a
"la mejor novela en castellano escrita en los últimos cinco
años'?". Los procedimientos retóricos anotados en Daimón "(¿Díaz Plaja? ¿El doctor Derisi? ¿Battistessa?
se reiteran con mayor tenacidad aún, hasta casi el retor- ¿D'Ors?). Le pedirán al Rey patrocinio y fondos
cimiento total de la gesta de Colón -que de esta aventura para el Congreso de Cultura Hispánica de 1940"
colosal trata el libro-o Sin embargo, la deformación no es (p. 41).
completa y por momentos el lenguaje lírico se apropia de
la prosa, y la visión satírico burlesca de situaciones y
actitudes deja paso a la exaltación casi hímnica del Nuevo Con un rapidísimo"collage", el narrador abarca en su
Mundo, del "Paraíso Terrenal". Los para textos que visión crítica el pasado y el hoy, la España de Enrique IV, el
encabezan la novela son citas históricas -cartas de Colón y Impotente, y la de Franco, el Generalísimo. El procedimiento
otras- que, precisamente, enaltecen la tierra descubierta, se reitera a lo largo de la narración y destruye -junto con
aunque una de ellas, la del Rey Fernando, desbarata la otros recursos degradadores- la "distancia épica" que
resguarda y asegura la sacralidad de la narración histórica.
Las aseveraciones apoyadas en la Historia -a veces
auténticas, pero en su mayoría apócrifas, fraguadas por el
.) Abe] Posse, Los perros del paraíso, Bs.As., Emecé Editores, 1987, p.!7. En adelante propio autor- se suceden en cada estampa o escena de
citaré por esta edición y con la numeración de página inmediata a la cita.

38 39
época -el Palacio del Rey, el puerto de Génova, la isla reconstrucción arqueológica -ya se indicó en Daímán- pero
Gomera, Tlatelolco en América, las tiendas de campaña- conductas, gestos y actitudes caen bajo la óptica crítico-
como si fueran los resortes impulsores del movimiento satírica que los deforma, rebaja, desmitifica. De esta manera
histórico: "dice la crónica", "como cuenta el buen Fernando los personajes de la realeza o el Gran Almirante no sólo
del Pulgar", "como lo afirman todos los cronistas", "el pierden la compostura histórica, su carácter grandilocuente
documento aparece citado por Gregario Marañón a quien de próceres de la humanidad, sino que el proceso de
se ve le interesaba el tema". deterioro de sus imágenes habituales -que se inicia desde
A veces la veracidad de lo descripto, en sus rasgos la niñez- es tan persistente que de sus heroicidades, al
indiciales e informantes, busca el apoyo justificatorio en la finalizar el libro no queda sino la impresión de una gran
nota de autor a pie de página: un asombroso juego de impostura.
relojería -una docena de cabras mecánicas- especialmente El narrador señala el propósito destructivo de lo heroico
presentado en la fiesta de homenaje que los flamantes desde el primer capítulo: "El Reino se consolidaba apenas.
monarcas, Isabel y Fernando, ofrecen a los Condes de Cabra, Paralelamente, una guerra secreta, íntima, correspondía a 10
y minuciosamente descripto por el narrador, afirma su exterior, la que registraron los historiadores (sólo hay
exactitud en "N del A: Este artilugio aparece descrito por J. Historia de 10 grandilocuente, lo visible, de actos que
Huizinga en El otoño de la Edad Medía" (p. 96). También las terminan en catedrales y desfiles; por eso es tan banal el
reflexiones críticas de sesgo irónico, casi siempre demo- sentido de la Historia que se construyó para consumo
ledoras de jerarquías religiosas y sociales (la clerecía, la oficial)" (p. 66). Lo expuesto se torna irreverente cuando, de
potestad nobiliaria o mercantilista) suelen buscar apoyo inmediato, el narrador apoya su argumentación anterior en
documental en la literatura histórica o en la de ficción, la burla despiadada de un reinado, un pueblo y una cultura:
aunque la oblicuidad de las alusiones ponga bajo sospecha
la propia veracidad de las notas",
Pero sospecho que, contrariamente a Balzac, a Posse no i" "Lo cierto es que entre Fernando e Isabel había
le interesa en esta obra provocar la credibilidad en el lector, 1r un combate de inmensa trascendencia. Una
sino más bien jugar con él y poner a prueba sus conoci- guerra de cuerpos y de sexos que era la base
"-
mientos o su agudeza intelectual, proponiéndole pistas verdadera del actual Occidente y de sus consi-
falsamente documentadas que la nota irónica, a veces sutil guientes horrores" (p. 66).
otras más basta, desbarata en seguida". En suma, las
descripciones de espacios y objetos suelen ser una exacta
Por esta vía Abel Posse hace rozar la fe con el fetichismo
y la liberación sensual con la lascivia; la aventura heroica
.... Véanse la extensa notade autorde la página 70 o la que figura como fuentedocumental con la codicia y el afán de poder. Colón, en su trajinar por
"ad contrariumsensum",de la larga,procaz,escatológicadescripcióndel encuentroerótico
entre Colón y Beatriz de Bobadilla -la Bcllraneja- en la isla Gomera, en p. 154. las cortes en busca de apoyo oficial para sus proyectos,
45 Véanse la nota de autor a pie de página 52, o la descripción del Codex VaticanusC, 3a. parece -desde la óptica del narrador- más un pícaro que un
parte,perdidoparasiempre-como dice de inmediatoel narrador-en la quemazónordenada visionario, aunque su megalomanía -o su supuesto
por el obispo Zumárraga, p. 35.

40 41
judaísmo- terminen por convencerlo de que es un Son muchos los ejemplos que pueden ilustrar lo dicho,
predestinado, un enviado a cumplir el alto destino de pero quiero detenerme en la parodia de situaciones serias
encontrar el Paraíso Terrenal. "Su entrega final a una especie con aire zumbón porque es, quizá, el recurso más demo-
de nirvana pagano -ha dicho el crítico Delfín Leocadio ledor. Si se leen la última cronología y las páginas finales
Garasa- del que lo sacarán engrillado los partidarios de una (pp. 224 Y ss.), por las que desfilan el Almirante con su
'transculturación' occidental y cristiana en el Nuevo Mundo, viejísima fatiga de Occidente y su locura del"religamiento";
constituyen páginas de exuberante gracejo y punzante el lansquenete Ulrico Nietz y el rabino Torres, empeñados
paradoja":". en seguir las huellas de [ahvé en la "Colina Sagrada" y en
Creo que la distorsión va más allá del simple"gracejo" encontrar la Puerta del Este; el padre Bartolomé de las Casas,
o del desenfado juguetón: se subvierten valores consagrados cronista de Indias, Pedro Mártir de Anglería, el obispo
y se instaura la revisión de toda una mitología del Landa, aquel que quemó en la plaza pública la mayoría de
Descubrimiento, mediante reiterados recursos del grotesco. los códices mayas, se observará que el ácido humor del autor
La intromisión de textos heterogéneos -clásicos y popu- hace estallar el mundo occidental y cristiano en mil pedazos
lares, antiguos y actuales, de lectura seria o simplemente y -desde el presente- profetiza su derrumbre: amenazadora
publicitarios- provoca rupturas en el pensamiento del lector fue, en algunas ocasiones, la invasión de "centenares de
y lo desubica constantemente respecto de la autenticidad de perrillos del Paraíso (tal vez nostalgias de Adán, como lo
lo narrado. Intertextos parodiados de Quevedo, Brecht y creían el Almirante y el lansquenete Swedenborg).
otros, ridiculizan situaciones y personajes hasta el escarnio: Bestezuelas incapaces de ladrar, que los primeros cronistas
"Tomó una copa de plata y delicadamente se acuclilló sobre hasta llegaron a negarles naturaleza perruna" (p 252); pero
ella. Se escuchó el calmo susurro de su orín (¡orín, sí, mas eran sólo el símbolo de una raza americana "ninguneada",
orín enamorado!) (p. 158)47. Desniveles de vocabulario, "insignificante" o irrelevante.
actitudes chulas, agitanadas, movimientos de faena taurina Por momentos, ante una avalancha tal de artificios y
y mucho de la parafernalia esperpéntica valleinclanesca, juegos intelectuales, el crítico cree hallarse con un texto que
contribuyen a esta estilización rebajadora, así como la sólo reivindica la escritura misma, una escritura decons-
mezcla de niveles lingüísticos en el habla de Colón: "-¡Qué truccionista -tal vez reflejo de una cultura también
mishiaduraí -exclamó Cristóbal" (p. 65). "Y el Almirante le descentrada-, que ha roto la continuidad dellogos griego y
preguntó con su español aporteñado: -Dígame, che, un ha caído en lo que algunos consideran una esquizofrenia
árbol grande, muy grande [...]" (p. 211). Y para que la broma cultural. Pero la persistencia de esta escritura sobre una
adquiera validez histórica, una nota de autor nos aclara, a misma realidad histórica (descubrimiento y conquista de
pie de página, la fuente científica de donde ha rescatado el América) en dos libros y el anuncio de un tercero, nos obliga
vocabulario tanguero y lunfardesco de Colón. a meditar sobre una textualidad que no es gratuitamente
ficcional sino dolorosamente histórica, y que nos incita -rnás
allá de la diatriba y la polémica- a la reflexión en tomo de
'6 "Sátira sobre una gesta", La Nacián, Bs.As., la, enero, 1988. esta compleja realidad que es la América Hispana, y cuyas
La relación erotomaníaca de Colón y la Beltraneja deviene irrisoria al aplicarse al sexo
47
raíces identificatorias se hunden en cuestiones filosóficas
la teoría literaria brechtiana del "distanciamiento" o verfremdung. (p.154).

42 43
Escrituras superpuestas del Descubrimiento / Encubrimiento
sobre el Ser, la Culpa y la conciencia del hombre americano,
culturalmente fracturado.
1 El propio autor nos advierte desde el prólogo -y aun
1\ antes, desde el paratexto con palabras de.Edmond Jabes- el
Un palimpsesto del Descubrimiento de América: Vigilia del I~I carácter "impuro" de este relato, "oscilante entre la realidad
Almirante, de Augusto Roa Bastos
~I de la fábula y la fábula de la historia", y en el que "los
anacronismos, inexactitudes y trasgresiones con relación a
los textos canónicos, son deliberados pero no arbitrarios".
Augusto Roa Bastos (1917), escritor paraguayo que ha
vivido en el exilio desde 1947, es el autor de esta curiosa j Queda así salvada la verosimilitud artística de esta
ficción, cuya veracidad histórica sólo puede ser ilusoria,
novela sobre el Descubrimiento de América y su arquetípico apenas "adivinada sobre el puñado de sombra vagame~te
Descubridor, compuesta en Tolouse (Francia), en tres meses Ji humana que quedó del Almirante", Roa Bastos dice
de 1992, pero sobre la base de viejos apuntes y borradores í
¡
también, en esta especie de breve "Organum" de su novela,
escritos cuarenta años atrás -según el propio escritor aclara que ésta es una obra "heterodoxa, ahistórica, acaso
en su Nota de agradecimientos-o A modo de palimpsesto, antihistórica",
aquellos apuntes van aflorando en el tramado de un relato En efecto, si tomamos la palabra historia en su acepción
que se quiebra y se reconstruye a cada paso; con cambios literaria de fábula o "sujet", es indudable que en Vigilia del
continuos de narrador y, en consecuencia, de puntos de vista Almirante no hay argumento de desarrollo lineal, ni
y estilos; con deslizamientos a veces casi imperceptibles zigzagueante, ni en "serrucho", sobre los hechos del
desde la primera persona (el Almirante) a la tercera del Descubrimiento o de la vida de Colón, a pesar de la
narrador (o narradores) y viceversa; y aun con el manejo muy insistencia en apoyar el relato en las expresiones-título
sutil de la segunda persona. En la quietud del mar de los '"1
~I "Cuenta el Almirante", "Cuenta el narrador", "Cuenta el
sargazos, entre recuerdos y visiones, el Almirante cita las i1 ermitaño" -embragues testimoniales o de escucha-o
fuentes histórico-literarias de sus conocimientos -Plinio el '1

Joven, Marco Polo, el Cardenal d' Ailly, Pío lI, Averruys, t~I
•.II Ninguno cuenta al modo tradicional de la narración
histórica o de ficción del siglo XIX -se acercan más bien a
Estrabón, Erastótenes, Séneca- y al modo de un historiador las crónicas del quinientosv-: unos y otros opinan, juzgan,
didáctico deja caer el clásico deíctica de destinación: "Y el reflexionan y hasta discurren sobre aspectos del discurso
I
Aristote te enseña que este mundo es pequeño y el agua muy I
oral y escrito.
poca y que fácilmente se puede pasar de España a las Indias" 48. Tampoco se puede hablar de Historia como sucesión
I temporal de acontecimientos -no hay un asedio unívoco a

48Augusto Roa Bastos, Vigilia del Almirante, Bs.As., Editorial Sudamericana, 1992, p. 49.
En adelante citaré por esta edici6n. Otro ejemplo ilustrati vo del discurso histórico 4' En los textos del Descubrimiento se coordinan informaci6n y ficción, pues habitualmente
admonitorio es el pasaje en que Col6n intenta hallar la identidad, hurgando en entresijos en el quinientos se exigía a la Historia iguales cualidades que a la prosa de ficción, con su
de su vida pasada (Parte XIX): "(oO.) s610 una tenacidad inhumana puede salvar tu humana ret6rica clásica y renacentista.
debilidad" (p. 160).
45
44


lo episódico, al hacer humano, ni siquiera en el sentido de (p. 99); "dicen las'addendas' al Manualdel Perjecto Inquisidor"
una reconstrucción arqueológica- sino una multiplicidad de (p. 100); "copio a la letra el Manual" (p. 100).
enfoques, una verdadera polifonía en torno de un hecho Ese uso indiscriminado de la documentación histórica
capital de la Historia y de su máximo protagonista, cuyas o de la apócrifa, le permite a Roa Bastos dar é. su novela la
causas verdaderas y efectos ciertos se pierden o anulan entre impresión de un "plot" compuesto por acumulación de
los vaivenes de una eterna vigilia individual -la del fragmentos transcríptos casi textualmente -Libro de
Almirante- y colectiva -la del juicio de los siglos-o Navegación, Libro de las Memorias, Libro de las Profecías,
Naturalmente no faltan los apoyos cronológicos "Fragmentos de una biografía apócrifa ", son algunos
-aunque los tiempos se mezclen en alusiones a escritores o subtítulos de las partes dellibro-; o a través de diferentes
libros posteriores al narrador de turno- ni tampoco escasea voces narrativas -la del Almirante, la del o los narradores,
la documentación veraz o fraguada, -o supuestamente la del ermitaño Pané-.
reconstruida-respecto de los avatares del viaje a América,
preparativos del mismo, peregrinaje previo y posteriores
fracasos del héroe, hasta su muerte en Valladolid. Así Polifonía conceptual y discursiva
desfilan fechas claves de esta descomunal aventura: fecha
de zarpada del Puerto de Palos, "el viernes 3 de agosto, a
las ocho de la mañana, camino a Las Canarias" (p. 105); fecha Esa variedad de "testimonios" da al relato carácter
en que se avista tierra, "al filo de esa misma medianoche, polifónico en el plano del pensamiento y del lenguaje, rico
entre el 12 y el 13 de octubre, los tripulantes de las tres naves en formas gramaticales, fónicas y lexicales de los siglos XVI
[...]" (partes XXXIX y XL); carta a los Reyes Católicos, del y XVII. También la variedad de estilos del discurso obedece
"viernes 15 de marzo en el mismo lugar de donde había a ese declarado fragmentarismo: la prosa definidamente
partido 7 meses antes, el jueves 2 de agosto del año pasado" documental se torna ensayística cuando el copista o
(p. 342); carta desde Jamaica a los Reyes, e13 de julio de 1503; escribiente argumenta, debate sobre los sucesos o sobre el
deceso del Almirante "el 20 de mayo de 1506" (p. 201)50. propio discurso histórico. Adquiere tono casi lírico en la voz
La abundante documentación mencionada y transcripta, del Almirante cuando contempla el cielo estrellado en el que
plantea al lector un arduo problema de indagación histórica ve escrito su destino; alusiones mitológicas y leyendas se
acerca de su autenticidad, aunque no faltan pistas que mezclan con tecnicismos náuticos y tiñen su discurso de
permiten a veces resolver el problema intelectual sin alucinadas evocaciones y de prospecciones utópicas: "[oo.]
consultar los Archivos de Indias. De todos modos siempre todo es remembranza. No se inventa nada. Sólo peque-
aparecen citas apoyadas en los clásicos shifters de la ñísimas variaciones de lo ya dicho, acontecido y escrito.
enunciación histórica: "tal pena está ratificada en las Todo es real. Lo irreal sólo es defecto de la mala memoria"
Pragmáticas de los Reyes Católicos, del 25 de agosto de 1493" (p. 36). En estas palabras del Almirante queda, en cierto
modo, definida la organicidad de esta novela: reiteraciones
con pequeñas variantes" de lo ya dicho, acontecido y
so Véase también la Parte titulada "Cábala" (XVIII), donde se juega con fechas y números escrito", como forma de cercar el misterio, de desvelar, desde
cabalísticos en lomo al destino del hombre.

46 47
distintos ángulos y perspectivas, opiniones y épocas, una y empequeñece a través de la censura mordaz y directa de sus
otra vez, "el descubrimiento =encubrimiento" -subtítulo de ambiciones -"hombre opaco, adusto y despreciativo" (p. 196)-
la Parte XLVI-o Y de sus mentirosas simulaciones'", Esto no le impide al
Las dificultades de ese desvelamiento, los juicios cronista o historiador destacar la magnitud de la hazaña
contradictorios respecto de actitudes y conductas de cumplida, al mismo tiempo que lapida a su autor con esta
protagonistas y deuteragonistas, tienen su expresión aseveración: "El iniciador del holocausto americano muere
literaria más acabada en el juego de palabras y en las sin que nadie se apiade de él" (p. 201).
antítesis que bordan todo el tejido narrativo: "Su destino es Perdido el Libro de las Memorias, el narrador se siente
saber y no saber. Descubrir y encubrir. Ser glorificado y autorizado a reescribirlo "si le place y a ello se atreve [...] a
humillado. Poseer la riqueza del mundo y pasar al otro en su gusto y paladar" (p. 215). Autorizado pues, por esas y
la indigencia" (p. 193) -dice ese narrador anónimo, mezcla otras razones, concluye la Parte XXVI con nuevos juicios
de cronista del XVII y erudito investigador de los hechos de rebajadores sobre la gesta y su conductor:
Indias en nuestros días; lector además de los cronistas del
siglo XVI- Conzalo Fernández de Oviedo, López de
Cómara, Pedro Mártir de Anglería y, por supuesto, el Padre "[...] en perpetua obsesión de la grandeza que no
Bartolomé de Las Casas, amigo de Colón desde los años tiene [...] Bajo el signo y los estigmas del poder
mozos y copista y restaurador de sus escritos-o del oro, de la acumulación del dinero, del poder
La enigmática personalidad de Colón sólo puede ser político y religioso, cuya degradación extrema
bosquejada por medio del oxímoron y del "calembour": [... ]"
"Quiso llegar a lo más alto y sólo pudo vivir bajo su línea
de flotación, sumergido en la humedad, en el catarro, en los
disgustos, en la incoherencia total. Trató de querer lo que En fin:
más odiaba y odió lo que más quería. Quiso lo que no
quiso" (p. 203). A pesar de estas y otras expresiones verb~les
antitéticas ("No le temo a la muerte. Temo al desaparecido "[...] el pobre Almirante y su desaforada hazaña
que aparece cuando se queda verdaderamente solo [...]" náutica no fueron más que un instrumento ciego
(p. 204), reveladoras de una personalidad ambigua, contra- de los cambios profundos que se estaban
dictoria, el juicio del narrador no es equívoco ni benévolo, produciendo en los imperios de Occidente"
y aunque no llegue a la desmitificación por el camino de la (p. 215)
burla y la caricatura como lo hace Abel Posse", lo

52 Véase cómo juzga este narrador del siglo XVII, "sus memoriales a los Reyes, los reclamos
y los pleitos de doscientos años, que aún continúan" (p. 198), O el relator de hoy, la
51Se podría hablar de caricatura en ese "espantapájaros de los mitos solares" en que se conducta mentirosa de Colón: "Cuando él mismo declara que ha robado la carta y el mapa
convierte Colón durante una ceremonia ritual (p. 353); o en el "fantoche" que, enfermo en de Toscanelli, o que ha robado el secreto del piloto muerto, no 'lo hace sin antes haberlo
unas parihuelas, se le presenta al Rey en Argamasilla de Alba (p. 373). Pero son notaciones negado al sesgo, rotundamente [...) "(p. 199). Véase también toda la Parte XXIV
esporádicas. subtitulada, precisamente, con la antítesis "Memorias desmemoriadas",

48 49
Me ahorro otros juicios sobre la erotomanía de Colón y dicta su imaginación o la intuición poética. Basta con "hacer
la duplicidad de conducta en este campo que lleva, una vez verosímil la representación fingida de la realidad Y más U •

más, a la reiteración del juego de palabras y la aliteración adelante, la famosa distinción aristotélica, extraída de la
(pp. 200 Yss.). Poética, entre poeta e historiador (p. 180).

Autorreferencialidad crítica: Historia y Poesía, verdad y "El lenguaje simbólico siempre habla de una cosa
verosimilitud para decir otra. Alguien escribe tales historias
sobre Gengis Khan, Julio César o Juan el
Evangelista y no tiene por qué decir la 'verdad'
Decía que son numerosos los pasajes autorreferenciales sobre ello. Torna sus hombres e inventa una vida
en esta novela: el narrador y hasta el Almirante -amén del totalmente nueva. O finge escribir una historia
¡ para contar otra, oculta crepuscularmente en ella,
autor como ya se puntualizó- hablan de la propia escritura i"i,
y otros temas teóricos metaficcionales. Resulta interesante como las escrituras superpuestas de los pa-
señalar algunas de estas argumentaciones, porque ellas limpsestos". (p. 81)
acercan a Roa Bastos a las teorías más en boga por estos años,
y sirven de fundamento al discurso que intento analizar: en
la Parte VIII (UCuentan los cronistas"), en ocasión de querer Esta posición crítica, que tiene no poco del Ricoeur de
develar la existencia y la historia de otro "fantasma" que Temps et récit, se completa con las modernas teorías de la
ronda la empresa del descubrimiento, un anónimo Piloto recepción que incorporan al lector como un "hacedor" más
"protonauta, predescubridor", el narrador de hoy -desembo- de la obra, que "él rescribe leyendo" (p. 66), por lo que
zamente el autor-53 reflexiona sobre los límites imprecisos "ninguna historia tiene principio ni fin y todas tienen tantos
entre la Historia y la leyenda, la utopía y el mito (p. 65) Y significados corno lectores aya (sic)" (p. 383)54.
concluye afirmando la necesidad -imperiosa, diría, para la
novela histórica de este fin de siglo- de penetrar en la
realidad -la realidad histórica en este caso- por las dos vías, Intertextualidad y parodia celebratoria
documento e intuición, rigor científico e imaginación
simbólica; en suma, Historia y ficción (p. 66). Conceptos que
se amplían en la Parte siguiente (IX) y que conduye En ese sentido, Historia / fábula, autor / lector se
justificando la obra de ficción que toma su material del retroalimentan constantemente, y el uso de la ínter-
pasado, como forma de contar su "verdad", no la de la
Historia (oficial y establecida) sino la del autor, la que le
54Así se expresa el Almirante en sus postreros momentos de vida, en profética simbiosis
con el narrador-autor: "-Esta buena gente [los historiadores] se ha quemado los ojos (...)
dejado la vida en la penosa y larga tarea de cinco cientos años para averiguar quién era yo.
5'"El debate continúa hasta nuestros días y probablemente no cejará jamás", se dice Cosa que me muero sin saberlo, ¡loado sea Dios!, y que nadie sabrá jamás" (p.383). (El
respecto del legendario personaje (p. 65). (El subrayado es mío). subrayado es mío).

SI
so
textualidad es uno de los recursos más habituales en la celebraba esas maravillas" (p. 178). Como se advierte, el
novela histórica de hoy -yen la novela en general-o A veces retruécano, caro a Cervantes y a los escritores de su época,
la parodia -canto paralelo, según su etimología- tiene un también es objeto de imitación, y todo el pasaje rezuma el
efecto degradador, pero es frecuente utilizarla en la literatura mismo humor zumbón con que el escritor español ironiza
de estos tiempos, también con carácter celebratorio de sobre su Caballero Andante, aunque en la pintura del suyo
autores y libros famosos. Creo que éste es el caso de los y sus delirios, Roa Bastos bordea casi la caricatura. También
intertextos -aparte de las citas entrecomilladas o de autor lo hace Cervantes con su héroe, pero en el fondo prevalece
declarado- que pueblan las páginas de esta "vigilia". Tal cierta ternura hacia el personaje, que no aparece en Vigilia
el texto sagrado maya -que da título a una Parte, "Castrar del Almirante, quizá porque al Caballero del mar "le faltó la
el sol"- el Chilám Balám de Chumayel, leyenda que, además, grandeza que el otro tenía", nos dice el narrador -juez de
le sirve al autor para profetizar, por boca del Almirante, con esta aventura marina-, cuyo héroe pudo ser el "más notable
cruel sarcasmo, la matanza y esclavitud de los pueblos antecesor" del Caballero de la Triste Figura, "sólo que lo
primitivos (p. 262). Igual significación de homenaje, en este hizo al revés y se convirtió en su polo opuesto" (p. 205).
caso a Juan Rulfo, tiene la reiterada mención de su Pedro Desde el final de su "postrera peregrinación" (Parte LI),
Páramo y su interpolación con el Manual del Perfecto Inquisidor, los paralelismos textuales menudean -"Yo he vivido loco
en una muestra de humor casi macabro -no en vano se y muero cuerdo" (p. 379)-, Y en las dos últimas breves partes
recuerda el Diálogo de los muertos de Samosata- en tomo de la figura se humaniza, corno la del Quijote, y toda la
la labor del Santo Oficio. La Parte XXXV, en que se describe situación -con los personajes cervantinos del Ama, la Sobrina
un intento de motín en la nave capitana, tiene el título de y hasta el Barbero- es la parodia, en ajustada bitextualidad,
inspiración bíblica de una comedia shakespiriana, Medida del final de la novela española, sobre la base de la inversión
por medida. Pero sin duda el texto más parodiado es el Quijote. irónica, por el Escribano, del verdadero testamento co-
Semejanzas y diferencias con el Caballero de la Triste lombino. Otra vez Historia y Poesía en feliz unión
Figura, se ponen de manifiesto ya en los intertextos de la celebratoria, en este caso de una gloria de las letras
Parte XXI; es decir, desde la biografía apócrifa: "En un lugar universales, quizá como tardía compensación a quien no
de la Liguría de cuyo nombre no quiere acordarse, nació hará obtuviera de su patria ni siquiera un empleo en el entonces
una cuarentena, este hombre de complexión recia [...]" rico mercado de las Indias.
(p. 167). Y sigue el retrato, al modo del que hace Cervantes Vigilia del Almirante es, en suma, un intento por atrapar
de su caballero. Muy diferente es la relación amorosa del en la escritura las rápidas oscilaciones de una conciencia
Almirante adolescente con la vivaz Simonetta y la del alerta, en las vísperas de alcanzar la consumación de sus
hidalgo español con su idealizada Dulcinea; pero, en delirios: el Descubrimiento del Paraíso Terrenal. Pero desde
seguida, en la Parte siguiente, vuelven los apareamientos, un presente inmóvil, la mirada escrutadora se sumerge en
ahora entre los libros de caballería que le sorbieron el seso un pasado a veces"desmemoriado" y se proyecta hacia un
a Alonso Quijano y los de los "Caballeros Navegantes" que futuro visionario, en "una sucesión incoherente de imá-
llenaron de fantasías el cerebro del Almirante: "Así, del poco genes" (p. 363) recogidas en las diversas escrituras de esta
dormir y del mucho leer se le secó el cerebro con el que especie de palimpsesto que es la novela de Roa Bastos. "Ese

52 53
viaje inmóvil resume y consuma todos los viajes del conocimiento de esas propuestas, fue el lejano motor de esta
Almirante" (p. 363); más aún, toda su vida. Esa vigilia es novela histórica.
también la expectante y permanente espera de toda una vida, También aquí -como en las novelas anteriormente
incluido el viaje final, el de la muerte. "El sitio donde están analizadas- hallamos abundantes testimonios documentales
varadas las naves del Descubrimiento sobre el mar óseo y y los característicos shifters que pretenden confirmar la
putrefacto de algas" (p. 363) es un verdadero Aleph, desde veracidad de hechos, situaciones y propósitos:
donde Colón sigue en vigilia eterna ante el renovado juicio
de los siglos y la continua reescritura de su historia, en busca
del texto auténtico de su vida, o mejor, del "borrador de un "Y, a partir de ese día, [confiesa Colón al lector,
texto/ que nunca será pasado en limpio", como dicen los o a su Yo especular] la palabra Oro será la más
versos del poeta argentino Juarroz en su Poesía Vertical, IX,50. repetida, como endemoniada obsesión, en mis
Diarios, Relaciones y Cartas't",

Perspectivismo hitoriográfico y ficcional sobre el Descu-


brimiento y su "héroe": El arpa y la sombra, de Alejo Similares signos se reiteran a lo largo del discurso
Carpentier ficcional que, a modo de monólogo interior, desgrana en
soledad el marino moribundo:

Última novela del prestigioso narrador y ensayista


cubano, publicada en 1979 -dos años después de recibir el "[...] Pero poco oro había en las isletas que ahora
premio de Literatura "Miguel de Cervantes" - el tema descubríamos, siempre pobladas de hombres en
histórico del descubrimiento de América y, sobre todo, la cueros y de mujeres que por todo traje llevaban
conducta y actitudes de su "héroe", forman el núcleo -como lo escribí a Sus Altezas- cosillas de
temático y estructural de la narración, que ofrece varios y algodón que escasamente les cobijaba su natura'"
enriquecedores puntos de vista respecto de los objetivos a (pp. 105-6).
alcanzar en tamaña aventura. Precisamente, a las reflexiones "Fui sincero cuando escribí que aquella tierra me
y recuerdos de Cristóbal Colón en su lecho de muerte, que pareció la más hermosa [...]" (p. 106).
constituyen la segunda y más extensa parte de la obra, se
suman los juicios contrapuestos de la posteridad, expre-
sados a través de las alabanzas casi hagiográficas de unos y
las condenas por embaucamiento, codicia y crueldad de
otros, que se vertieron en el siglo pasado en ocasión de ser 55 AlejoCarpentier, EL arpa)' La sombra, Argentina, Seix Barral, 1997, p. JOS. En realidad
postulados tres procesos de beatificación del Descubridor, la palabra en cuestión figura reiteradas veces en el Libro de La Primera Navegación )'
durante los pontificados de Pio IX y de su sucesor León XIII. Descubrimiento de LasIndias, según la versión del Padre Bartolomé de Las Casas, pero
no me parece excesiva su mención si se considera la longitud de dicho documento. (En
El propio autor ha referido que la irritación causada por el ",
adelante citaré por esta edición).

55
54
Apunto un par más de estos embragues que pretenden luego por los propios viajes a la misteriosa Thule y las legen-
borrar la frontera entre ficción y realidad, y afirmar la darias relaciones de los primeros viajeros a la "Tierra Verde".
verosimilitud narrativa en la verdad histórica -por otro lado A medida que el personaje avanza en sus retrospec-
siempre relativa-: ciones, el análisis del pasado se profundiza en secuencias
temporales fragmentarias, y el discurso se eleva en
gravedad o por lo contrario cae en la exposición procaz de
"[...] esperando al confesor que ya debiera estar los hechos, según las circunstancias y las relaciones de una
aquí [...] sigo hojeando los borradores de mis vida rica en peripecias y envuelta en el misterio desde sus
relaciones y cartas" (p. 133). orígenes. Por momentos el tono confesional desaparece y el
discurso se desliza, como en otras novelas históricas del
Descubrimiento, a través de referencias testimoniales
y a poco recuerda: -diario de viaje, carta a los Reyes, memoriales- autén-
ticamente datadas y cuidadosamente expurgadas para dar
la imagen del Conquistador ambicioso de gloria y poder,
"[...] He dicho de esclavos. Sí, ahora que estoy en más predispuesto a entonar loas al oro que a la belleza de
los umbrales de la muerte me aterra la palabra, la Creación y de las nuevas criaturas recién descubiertas".
pero en este memorial que releo está bien Sin embargo, en este proceso crítico de la heroicidad de la
claramente escrita en letra alta y redonda. Pido gesta, no se llega a la parodia degradadora de Los perros del
licencia para la mercaduría de esclavos [...l" (p. 134). paraíso de Abel Posse, por ejemplo; quizá porque la actitud
rebajadora actúa desde la confesión autopunitoria del
propio protagonista.
1. Discurso polifónico del"héroe"

1. 1. Ironía y efectos teatrales: una escritura rebajadora


El extenso monólogo confesional en que Colón desnuda t , de la Gesta
su conciencia y establece un continuo contrapunto entre las
motivaciones profundas de sus actos y las diversas
máscaras que la consecución de sus sueños le obligó a La ironía situacional que transforma las augustas
adoptar, se desenvuelve en formas discursivas diversas: el conductas en pasos de comedia, es uno de los recursos más
documento histórico, la reflexión severa -por momentos frecuente en este camino crítico de desvalorización: delante
dolorosa- en torno del difícil balance de una conciencia que 11 , ! de los caciques, rememora Colón, realizaba las caremonias
mucho me acusa y mucho me absuelve" (p. 51); la de toma de posesión de las tierras.
disquisición didáctica; la narración amena -aunque a veces
caiga en excesos de erudición- de los primeros "sueños"
motivados por lecturas de relatos y crónicas, e incentivados
'6 Cfr. p. 106, donde Colón entona un verdero Hosanna al "divino metal".

56 57
intim idad a la Reina -, parpa deand o casi imper cepti-
"Y ante tales reyes, si es que rey se puede llamar bleme nte, me mirab a con cara de: Quosque iandetn,
a quien anda poco menos que con las vergüe nzas Christoforo? .." (p. 126)57. Horas más tarde, en la alcoba, Isabel
de fuera, hacía yo mis cerem onias acos- lo recrim ina con lengua je soez:
tumbr adas: alzaba la bande ra de mis monar cas
cristia nos [...], procla maba por tres veces que
tomab a posesi ón de la tierra en nombr e de Sus "[...] -dijo ella-: 'Embu stero como siemp re!' -¿Y
Alteza s [...]" (p. 112). adónd e llegué yo entonc es?- 'Aun lugar que en
nada parece una provin cia de Indias !'
[ ]
Pero pese a todo el aparat o jurídic o que se movil izaba -'¿Por qué demon ios me escrib ieron, entonc es
-testim onio por escrito media nte- nadie comba tía, ningu no aprem iándo me a que prepa rara un segun do
reclam aba nada. "Y es que -se confiesa el Almir ante- para viaje? ' -'Por joder a Portu gal' -dijo ella,
tomar posesi ón de algun a comar ca del mundo , hace falta mordi endo plácid ament e un trozo de mazap án
vence r a un enemi go, humil lar a un sobera no, sojuzg ar un
toleda no.
puebl o, recibi r las llaves de una ciuda d [... J". La ironía [
situac ional en la supue sta relació n amoro sa de la Reina y el ]
-'¿Así que mi viaje para nada ha servid o?' -'No
marin o genov és, torna ridícu las la figura de éste y aun la diré tanto. Pero, caraja ... ¡Cómo nos complicas la
epicid ad de sus actos, y corrom pe la Regia Majes tad de
vida! [...]''' (p. 129).
Isabel media nte la mezcl a de citas clásic as y de voces
groser as en la comun icació n verba l entre ambos prota-
gonist as. Despu és de la brillan te presen tación de Colón y Se multip lican losfra gmen tos docum entale s y las
su comiti va ante los Reyes Católicos, en Barcelona, aquél amarg as reflexiones del "héroe " alrede dor de los autént icos
pronu ncia una alocuc ión retóric a en la que ama la hazañ a móvil es de su grandi osa odisea , subray ando, la ficción, la
oceáni ca con ciertos versos profét icos de la Medea de Séneca impos tura de su caráct er, media nte el incesa nte desarr ollo
-que Isabel conocía muy bien-: de la metáf ora del teatro : si había sido un "Retab lo de
Marav illas" lo que Colón "pasea ba" ante las cortes europe as
para obten er la financ iación de su Viaje, no era menos
Venient annis mentir osa la prome sa de hallar el Paraís o Terrenal, o la de
saecula seris quibus Oceanus evang elizar a los indios , "esos rebeld es a las Coron as Reales,
uincula rerum laxet... prision eros, tristes pero inevita bles víctim as de una guerra
justa y necesaria (sic)" (p. 139).
Pero interru mpe su tirada, "pues tuve la impre sión [...]
de que Colum ba -apod o con que Colón menci ona en la ~7 Iniciodel famosodiscursode Cicerón, en el Senado romano,contraCat
ilina:"¿Quousque
tandem abutere, Catilina, patientia riostra?".

58
59
Vestido el Almirante y sus marineros con gran pompa, 2. Los discursos decimónicos
para descender del barco al regreso del segundo viaje, tiene
conocimiento de que Sus Altezas -reunión de teólogos de
por medio- han decidido prohibir el comercio de los indios En la primera y tercera partes de la novela, Carpentier
y desaprobado las prácticas de venta. Cambia entonces ficcionaliza las propuestas de beatificación de Cristóbal
rápidamente el "traje de luces", el "gorro de paño dorado" Colón a la Sacra Congregación de Ritos, durante los
y sus insignias de Almirante, por el hábito menor de San papados de Pío IX y de León XIII. Con respecto al primero,
Francisco y, desnudos los pies "y con los ojos aneblados por la narración en tercera persona se detiene en la supuesta
una tristeza de gran aparato, contrito y casi lloroso [...] me escena de la firma del decreto que, de acuerdo con el pedido
pongo a la cabeza de mis marineros estupefactos para bajar del Primado de Burdeos y más de seiscientos dignatarios
a tierra con todo el vistoso agobio de un penitente en Semana ~¡ de la Iglesia, permitiría iniciar el proceso "por vía de
Santa" (p. 141) Ydispuesto a entonar el Kirye eleison. Ahora Ji excepción". Las vacilaciones ante tamaña responsabilidad,
el Retablo de Maravillas se ha trocado en la tragicomedia pero también la admiración del Papa Pío IX por una vida
del Gran Almirante "llamado embaucador (sic) por el pueblo tan plena y a la vez tan enigmática como la del Descubridor
que ayer me aclamaba!" (p. 140). t!¡i de América, están vívidamente presentadas en medio de la
El final de esta segunda parte eleva el tono de la 1"\
¡¡
soledad de su estancia, sólo turbada por el sonoro repique
,I
enunciación a la gravedad de una ceremonia funeraria, en de las campanas aledañas. No falta tampoco en estas hojas
~I
la que las citas bíblicas y una Voz que se alza admonitoria .'f" ~
;I.!
'1
iniciales -subtituladas "El arpa"- el testimonio histórico
-en segunda persona- de lo más hondo de la conciencia o ~I acerca de un hecho tan excepcional, con mención, incluso,
::'1
de las páginas del Ecclesiastés, dibujan la tragicidad de un )
de la fuente a pie de página. En ocasiones el interés se desvía
destino. La gran metáfora del "Descubridor-descubierto", hacia la narración de episodios muy anteriores en la vida
del "Conquistador-conquistado", del" Anunciador de de Pío IX:su viaje a América, sus diversas impresiones sobre
Tierras Prometidas" {pp. 150-3) llega a su "término" junto el Buenos Aires rivadaviano y Santiago de Chile, el interés
con la vida que también se extingue en una posada valli- por los movimientos independentistas y su fino y astuto
soletana, ante la presencia del Bachiller de Mirueña, de olfato político en torno a las ideas de progreso, de cuño
Gaspar de la Misericordia y del fraile confesor: "Se alza la positivista y liberal, que circulaban en América.
cortina sobre el desenlace. Hora de la verdad, que es hora
de recuento. Pero no habrá recuento" (p. 154). Esta
afirmación del personaje destruye casi todo lo confesado 2.1. Parodia burlesca: escritura degradadora del "héroe"
hasta el presente, por lo que la verdad de los fragmentos
documentales y los signos atestiguadores de esa verdad se
debilitan ante lo verosímil artístico, y a la postre la invención El narrador que conduce los movimientos del joven
narrativa ahoga el rigor intelectual de lo histórico. Mastaí-Ferrara no elude, en ocasiones, el barroquismo
erudito de ciertas digresiones musicales o literarias que
enriquecen la prosa, pero que resultan puramente expletivas

60 61

________________1 _
para el desarrollo de la trama'". En la tercera parte Abogado del Diablo "como Mefistófeles tragado por un
-subtitulada "La sombra"- retoma la acción dejada en escotillón en ópera de Gounod" (p. 179).
suspenso en la primera y plantea, con mayor desgarro aún En medio de una crítica por momentos mordaz, que
y virulencia crítica, un nuevo intento de beatificación del bordea la burla paródica, sobre todo cuando se trata de
Almirante durante el papado de León XIII. La extensa juzgar móviles y comportamientos, el autor rescata la hazaña
confesión del protagonista -ya conocida por el receptor en colombina y parece inclinarse con cierta piedad a la
este punto de su lectura- torna más irrisoria la solemnidad absolución de quien, con mano audaz -"La mano" se
de este" Auto Sacramental" -vuelve la metáfora de la denomina la segunda parte- se asió a un destino que "por
representación escénica- al que el Almirante asiste como su misma inmensidad, aniquila [...] al mortal que a tanto se
una sombra, como "Protagonista ausente-presente", y atrevió" (p. 187).
escucha, para mayor escarnio, el veredicto poco benévolo
de un fin de siglo decimónico racionalista, ateo y repu-
Editor, autor y personaje histórico-cronista en la ficción y
blicano.
A esta altura de la ficción, la parodia jocosa pone en juego metaficción de Abel Posse: El largo atardecer del caminante
sus mecanismos de burla y entre argumentos en pro y en
contra de la canonización: entre la exaltación de la conducta
casi providencial de Colón -documentada en textos del siglo Esta novela ganó el concurso Extremadura-América 92,
XIX- y los cargos imputados por sus detractores -también convocado por la comisión Española del V Centenario. Abel
textualmente testimoniados por Fray Bartolomé de Las Passe la escribió siguiendo una de las convicciones más
Casas y alguna Cédula Real-, se escucha la carcajada del arraigada en su novelística, aquella de que América Latina
Promotor Fidei, fiscal de la causa, que reduce engoladas es "una realidad cultural distinta de la que usualmente se
actitudes, símiles de viejas ceremonias inquisitoriales -" un a conoce como cultura occidental y cristiana" -según ha escrito
medieval estampa de gente del Santo Oficio" (p. 164)- al con acierto Ramón Alberto Pérez en La Gaceta de Tucumán
comportamiento bullanguero de un jaleo andaluz: "-jOlé! (Argentina)-. Su temática es, una vez más, la conquista
-exclama el Abogado del Diablo, con palmadas de jaleador española, pero ahora la simpatía -y hasta diría, la ternura y
en tablado de flamenco- ¡Olé y Olé!" (p. 166). admiración- que el histórico agonista de la odisea le
En un profuso trabajo intertextual de citas literarias e despierta, se traduce en un tratamiento formal de aquella
ideológicas clásicas y modernas -nuevamente Séneca, realidad mucho menos ríspido y demoledor que en
Dante, Lamartine, Víctor Hugo, León Bloy, Verne y hasta ocasiones anteriores. No se observan los habituales recursos
Marx- termina esa ficción de juicio, casi antes de haber del grotesco'" que, llevados a la exasperación, producían el
empezado'", y con una nueva pirueta desaparece el derrumbe de un mundo oficial de valores establecidos.

60 Encuentro sólo dos o tres términos rebajadores, "pelele" y "espantajo", por ejemplo,
5' Cfr. pp. 25-6.
59 Pese a nuevas y reiteradas postulaciones durante el siglo XX, no se ha logrado iniciar
que el narrador-protagonista se aplica a sí mismo luego de algunos fracasos y actitudes
ningún juicio. Véase Giovanni Odoardi, "1I processo di beatificazione di Cristoforo ridículas. Véase Abel Posse, El largo atardecer del caminante, Bs.As., Emecé Editores,
Colombo", Studi Colombiani, VD Centenario della nascita di Cristoioro Colombo, t. III nov., 1992, .pp. 64 Y 112, respectivamente. (La numeración de página corresponderá a
esta edición).
(Génova, 195]), 261.272.
63
62
Campea una ironía más bien amarga, dolida que ácida o una crónica. Los hechos del presente y del pasado -que en
punzante, y la crítica contra la España Imperial y sus idas y vueltas, con continuas quiebras en el tiempo evocado
hombres, no suele caer en la diatriba ni el escarnio, pues y en aquel en que escribe, van tramando la fábula- están
surge de una contemplación grave, mesurada, de las contemplados desde el ocaso de una vida -67 años-o La
debilidades humanas, individuales y sociales, llena de la á¡ visión adquiere entonces una serena templanza que no
sabiduría que dejan en algunos seres privilegiados las elude, sin embargo, la crítica dura cuando se trata de juzgar
difíciles experiencias del vivir. conductas y actitudes de sus propios camaradas de ruta
En esta novela quien contempla su doloroso pero al -en la malhadada expedición que naufragó- o la de quienes
mismo tiempo rico deambular por las tierras de América, continuaron sus conquistas a golpe de espada y cruz:
es un personaje singular, Álvar Núñez Cabeza de Vaca,
protagonista de buena parte del descubrimiento y
conquista, y relator al mismo tiempo de esta historia que es "[...] uno sintió alguna vez que de haber seguido
la suya y la de otros "grandes" de España en su lucha en vida, la mayoría de ellos hubieran sido tan
tenebrosa contra los naturales de América y, sobre todo, miserables como toda esa gentuza que España,
contra sus leyendas y su edénica mitología. las catacumbas roñosas de las Españas, vomitaron
Algunas referencias sobre Á1var Núñez Cabeza de Vaca, .sobre América" (p. 37).
pueden leerse en un par de páginas que preceden a la
crónica y en las que se deja constancia de lo poco que se sabe
del personaje, "porque sus libros eran para la Corte y el Precisamente en las retrospecciones del narrador hacia
peligroso mundo de aquella España grande y terrible", Pero los años mozos -documentadas en su propio libro Naufragios
se observa con agudeza que se separó del tipo humano del y en los Comentarios de su escribiente Pedro Hernández, en
"Conquistador". En esos renglones -sin firma- se habla de la Crónica de Gonzalo Fernández de Oviedo o en la de Cieza
los sucesos que, sin duda, constituyen su Historia oficial. de León-, la crítica se toma más punzante, más virulenta,
De este modo, en las cuatro partes en que se estructura el pero nunca irrisoria:
texto, el autor puede dar rienda suelta a su imaginación y
elaborar la intrahistoria de esta figura que no pierde en
ningún momento la coherencia interna del trazado, ni la "No hemos descubierto nada en las islas. Lo que
verosimilitud en su accionar y pensar, asentada fundamen- hemos descubierto es España. Esta España
talmente en lo conjeturable, en la doxa surgida de las enferma [...] El Imperio que traía el dios
investigaciones históricas y de la propia coherencia del verdadero se descubre como un dios miserable.
nuevo modelo de conquistador caminante, cuya "iluminación [...] En los puntos más lejanos nuestra maldad se
-según Henry Miller- borra las crónicas sangrientas de repite como una costumbre" (pp. 163 Y 55.).61
Pizarro y Cortés" (p. 12).
La narración se desenvuelve en primera persona,
cargada, en consecuencia, de la subjetividad que el blEn este y en muchos otros pasajes, el narrador protagonista no es sino un vocero de las
ideas del autor, ya expuestas en otros libros a través del narrador omnisciente. y con
protagonismo del relator le infunde, aunque él la considere notorias diferencias en el discurso de ambos. Véanse también las pp, 182-4 Y213-4).

64 65
En la supue sta conve rsació n con Herná n Cortés , con poeta s intele ctuale s vangu ardist as, que pase~ban sus
detalle s espaci otemp orales propio s de la crónic a históri ca famélicas silueta s por las página s de Luces de bohemia. En esta
-en el Mesón del Moro de Sevilla, "en el verano de 1547, a simbio sis de difere ntes tiempo s, tan habitu al en sus novela s
tres años de mi llegad a en .caden as desde el Parag uay" históri cas, Posse no vacila en incluir a la editor a Seix Barral,
(p. 150)- el discur so tiene la anima ción de lo person almen te de merec ida fama en nuestr os días.
vivido , pero tambi én -en la sembl anza que traza del Abund an tambié n en esta novela los que he denom inado
conqu istado r ya viejo y en el tono calmo y honda mente "detal les concre tos", los indicio s e inform antes descri ptivos
reflexivo del diálog o-la serena graved ad de dos concie ncias de lugare s, objeto s, costum bres; pero en este libro ad-
que se desnu dan ante la muert e. quiere n un caráct er menos arqueo lógico que en los relatos
Hay en esta novela dos temas reitera dos, ademá s del anterio res, porqu e el discur so se carga con la vivaci dad y
histór ico alrede dor de la Conqu ista y las andan zas del hasta a veces con la pasión de quien remem ora mome ntos
narrad or-hér oe: el del amor, de ribetes tiernos y nostal giasos y escena rios de su propio existir -histó rico o ficticio-. Cruda
cuand o se trata de la famili a india del cronis ta, o un tanto pero veraz se toma la larga descri pción de la vida entre los
ridícul os y mister iosos, como paso de comed ia román tica, indios y la enume ración de concep tos religiosos y sociales,
en la vejez; y el tema de la muert e como inelud ible cierre costum bres y ritos de la comu nidad indíge na en la que
de telón de la vida. A propósito, quiero destacar cómo funciona conviv ió el camin ante españo l duran te años (pp. 80 Y ss.).
la parodi a: despu és de referir se con cierta pesad umbre a los La fuente históri ca justific atoria de alguno s episod ios es
último s pasos de Carlos V por la vida, en el Monas terio de casi siemp re el libro mismo del protag onista -narra dor _"y
Yuste , mient ras suena n "bron cas" las campa nas de la como narré en los Naufragios hasta fui capaz de resuci tar a
Girald a anunc iando su muert e, el viejo cronis ta rescata para un muert o" (p. 108)-. pero tambi én numer osas fechas que
su discur so histór ico-lit erario , la famos a metáf ora la Histor ia ha recogido, y alguno s docum entos que, sobre
calder onian a de la vida y el mund o como gran teatro , todo en la parte cuarta , se menci onan con insiste ncia:
repres entaci ón o comed ia; pero aquí la parod ia no tiene Encíclica Papal, Disposiciones del Conse jo de Indias , las
ningú n caráct er burles co ni deform ante, sino la solem nidad relacio nes de Cieza de León sobre la mister iosa tribu de los
de un homen aje al Monar ca, "capu t mund i" y, sobre todo, uros; en fin, sumar ios y folios de su gobier no en Asunc ión
al gran escrito r del barroc o españ ol (p. 60). Intert exto como Adela ntado del Río de la Plata "-con stan detalla -
celebr atorio que, parafr aseado más adelan te con la image n dame nte en los sumar ios y folios proce sales todos los
de u~ Sa~ón, tiñe_de resign ada filosofía todo un capítu lo de detalle s de mi lucha para modif icar esa realida d" (p. 226)-.
la Histor ia sangri enta de Españ a en Améri ca (pp. 148-9). La insiste ncia en busca r el apoyo de la narrac ión
En otra ocasió n el interte xto paródi co, una estrofa de la históri ca -prop ia o ajena- para la descri pción de alguno s
poesía "El grillo" -frate rno recuer do del poeta argent ino hecho s, parece un intento de cumpl ir aquell o que Manzo ni
Conra do Nalé Roxlo - cierra alegre , jocosa mente , una señala ba como impos ible y como princi pal falla de la novela
anécdo ta de viaje. Y la gran parod ia es, sin duda, la inclus ión históri ca: deslin dar para el lector lo real de lo ficticio. Puesto
en la Sevilla del XVt del person aje más consp icuo de la que quien narra es el protag onista , puede ubicar al lector
galería valleinclanesca, el Marqu és de Brado mín -aquí como en lo histór ico o en lo fictici o con peque ñas frases de
"alter ego" de su propio creado r-, acomp añado por aquell os advert encia, sin resulta r demas iado fatigoso.
-1
I
67
66

,<e


En la primera parte ya nos advierte el viejo relator sobre puede figurar ni a pie de página corno en las otras novelas:
su metodología de trabajo: 1/[.•.] cuando me puse a escribir
las dos notas son aquí del editor'".
comencé con el tono de siempre, el estilo del señor que a
La clave de ese procedimiento se encuentra en las
través de solemne notario se comunica con su rey -que es
últimas páginas, en las que el relator asegura la autenticidad
el estilo frecuente y frecuentado-". Pero al fin y pensando .• t
del discurso narrado y firma como Áluar Núñez Cabeza de
que este relato no tendría lector, "desemboqué en el lujo de i
la libertad". Libertad de la escritura que sólo se logra cuando . i
Vaca, elcaminante; pero después de utilizar uno de los shifters
hasta quien la ejerce está convencido de que "el otro" no testimoniales o de escucha más frecuente en la enunciación
existirá, "al menos hasta mucho tiempo después de mi del discurso histórico, de la conversación y de muchos
muerte" (p. 38). Por lo tanto, ante esta crónica histórica y relatos de ficción corno ya quedó señalado". Me refiero al
personal un lector adiestrado deberá entender que la verdad artilugio de un manuscrito como mensaje hacia el futuro, en
intelectual estará allí donde los hitos históricos la acrediten; este caso abandonado en la biblioteca de la Torre de
y la validez artística, donde la ficción elude la realidad Fadrique, en Sevilla. Allí, "acomodado entre los tomazas de
documentada y respeta únicamente las normas de la poética. la Summa Theologica, que los curas no frecuentan mucho [...]
Abel Posse parece haber querido plantear desde adentro será como un mensaje que alguien encontrará tal vez dentro
de la novela misma, el problema que nos ha ocupado en el de muchos años" (p. final).
ensayo sobre el terna". Y en efecto, hay numerosos pasajes A más de cuatro siglos, Abel Posse, afortunado lector y
de metaficción, de metanovela en esta crónica. La afirmación talentoso novelista, apoyando la verdad histórica o la
rotunda, por ejemplo, de que la Historia sólo es escritura: verosimilitud poética -que para el caso es lo mismo- en
"Para bien o para mal, la única realidad que queda es la de aquellas dos notas de editor a pie de página, ha dado a
la historia escrita [...] todo termina en un libro o en un olvido" conocer públicamente esas memorias y evitado de este
(p. 33). Y más adelante la justificación de su propio quehacer modo "el peor de todos los naufragios: el olvido".
literario (¿la del conquistador-cronista o la del auténtico
autor de la ficción?): "lo más fascinante de la mentira literaria
es la facultad para acumular detalles. La historia termina por Un nuevo embrague testimonial en la enunciación narrativa:
ser más interesante que la verdad", ¿y la novela histórica más el traductor y sus notas en Los molinos de Dios de Fernando
interesante que la propia Historia?, podríamos pregun- Rodríguez Querejazu
tarnos. En fin, la versión poética "no es más inverosímil que
la de la 'realidad''', concluye el viejo guerrero convertido en
cronista. Aunque sin duda también en la exposición de estas El autor de esta novela, Fernando Rodríguez Querejazu,
ideas estético-literarias, el narrador no es sino el vocero del es argentino, nacido en la provincia de Córdoba y con
autor, quien finge haber desaparecido totalmente tras las
andanzas, pensamientos, emociones de Álvar Núñez Cabeza
de Vaca -quizá se ha mimetizado con él- y naturalmente no 63 El editor no es otro que el escritor y su nota de p.255 así lo revela: "Este diálogo está
transcripto por Fernández de Oviedo en Historia General y Natural de las Indias XVI,
11,1. Escribe Oviedo: 'e aleó la pierna e la meó'", Un editor no se interesa en estas
62 Supra, pp. 7-17. aclaraciones o embragues testimoniales.
64 Supra, pp. 13 Y 14.

68 .
69
muchos años de vida en España adonde lo llevaron sus hallar ni las cartas ni las referencias que el "traductor" nos
padres siendo niño aún. Después de cursar la carrera menciona )_65.
universitaria en la Argentina, regresó a Europa para realizar No se despiste el lector con ese doble juego de traductor
estudios avanzados en arquitectura y en arte. Rodríguez y editores de impresos perdidos -u ocultados, pues no se
Querejazu ha publicado otras dos novelas, además de la que recogen alusiones a ese documento histórico en los contem-
nos ocupa, y un par de libros de recuerdos juveniles. poráneos del siglo XVIl- y rescatados por el destino en un
Los molinos de Dios, el título que los editores actuales único ejemplar para la Biblioteca Vaticana. Y -agrego-
-según reza en la Nota final- han dado a un antiguo libro destinado a su azaroso descubrimiento en este fin del
de memorias editado más de tres siglos atrás, es una frase milenio, a su copia inmediata, traducción e impresión de los
significativa tomada de un viejo refrán: "Los molinos de Dios miles de ejemplares que hoy circulan por el mercado
muelen despacio, pero muelen fino". Obviamente la tal Nota editorial de Seix Barral, con la autoría de Rodríguez
no es sino el ya comentado artilugio de tantos textos Querejazu". En síntesis, este artificio literario forma parte
narrativos o de ficción: en este caso para dar certificado de de la ficción novelesca y constituye -ya se ha señalado
veracidad a los hechos narrados. En la Nota, además, los reiteradamente- uno de los más frecuentes shifters testi-
editores declaran que, después de numerosos peritajes moniales de la enunciación histórica: la verosimilitud
técnicos, se ha podido comprobar que estas memorias poética garantiza así la veracidad del enunciado, que
fueron impresas en Venecia, a fines del siglo XVI o primera personajes, lugares y acontecimientos de época atestiguan
mitad del XVII, de acuerdo con el nombre del impresor, un a lo largo de la fábula, aunque el "plot" central-los amores
veneciano que vivió por aquellos tiempos. Otros datos entre Juana de Castilla y Claudia de Fornay- sea pura
corroborativos de tal aserción, brindados en esas líneas invención.
finales, seguramente inducen al lector a preguntarse -como
alguna vez lo habrá hecho sobre la autoría del Quijote-: ¿estas
Memorias las escribió un tal Claudia de Fornay, "alias" Juan Un memorialista imaginario y protagónico en los tiempos
de Mestre en su vejez, o el novelista argentino Rodríguez de Juana la Loca
Querejazu?
Para adensar el enigma y jugar con la labor detectivesca
del lector, aparecen además las habituales notas a pie de A pesar de que el tal caballero flamenco -de sangre
página de numerosas novelas históricas, pero en esta italiana y encendido amor por las cosas de España- es un
ocasión ellas son obra de un traductor del relato, escrito
originalmente en italiano, en Roma. El supuesto traductor M Obra impresa en latín en 1670 junto con cartas de Hernando del Pulgar. Obsérvese la
nos aclara -¿nos aclara?- en su primera nota, bastante insistencia con que el traductor se ocupa en escribir notas aclaratorias -casi siempre
extensa, quién era Claudia de Fornay -protagonista y autor fundadas en versiones- a pie de página y que muy pocas veces tienen que ver con la tarea
específica de un traductor. Ellas son propias de un autor, 110 de un traductor -excepto la
del manuscrito, pero, curiosamente, la fuente de sus datos larga nota inicial y quizá la de página 143-. Pero adquieren funcionalidad como vehículo
es Pedro Mártir de Anglería y su Opus Epistolarum (obra de compulsa histórica para "legitimar" -ficcionalmente-la verdad de 10enunciado.
monumental que he revisado con bastante cuidado, sin .. Fernando Rodríguez Querejazu. Los molinos de Dios. Barcelona, Seix Barral, 1996. En
adelante citaré por esta edición.

70 71
personaje imaginario, no todo lo que nos narra en su Memorie La reina Juana surge en la memoria viva de quien fuera
sulla Regina Giooanna de Castiglia es falso. Al contrario, la su amante clandestino después de la muerte de Felipe el
realidad histórica se impone en fechas auténticas, retratos Hermoso, como una mujer soñadora, desinteresada del
físicos, reflexiones sobre actitudes y comportamientos de las poder y amante apasionada; rebelde a los dictados de las
más importantes figuras de la España del siglo XVI -reyes, instituciones -que la esclavizan y hasta torturan- casi una
emperadores, regentes de gobierno, Papas, cronistas y revolucionaria. La locura resulta así fuente de paz y de dicha,
funcionarios en general- y sobre las reacciones sociopo- en un mundo donde la cordura es madre de todas las
líticas, o más bien socioemotivas de los pueblos de Castilla, intrigas y ambiciones. Retratos exteriores y a veces hasta
Aragón y Andalucía. motivaciones internas de movimientos palaciegos y
Indudablemente, la enigmática personalidad de Juana ;:. I
conductas codiciosas, son recogidos y analizados por el
autor de las memorias con mirada escudriñadora y crítica,
de Castilla -que fue reina sin gobernar nunca y murió para
sin complacencias cuando se trata de condenar intrigas y
el mundo muy tempranamente, pese a su larga vida (1479-
1555)- ofrecía un riquísimo material humano para la cabildeos:
conjetura histórica en torno de sus debilidades y tormentos,
y para la recreación de atmósferas espaciotemporales
"Tuve oportunidad de presenciar, o de oír,
registradas por el arte y las crónicas de entonces. Tal vez no
versiones de las confusas reyertas entre don
le fue difícil al escritor componer con esa figura trágica de Fernando el Católico y el rey don Felipe [...].
la Historia de España, conocida a través de los siglos como Entonces [cuando Fernando con su segunda
Juana la Loca -en el fondo una desconocida hasta para sus esposa, Germana de Foix, se hubo instalado en
coetáneos- un personaje literario atrapante por su misma su reino de Nápoles] Felipe pudo entregarse a
tragicidad. Pero sí se necesitaba mucha imaginación poética todos los atropellos de su carácter despótico,
para hacerla hablar, pensar y sentir como lo ha logrado el agravado por el desprecio que le inspiraban los
novelista, por medio de la notación diaria y las frecuentes españoles". (p. 36)
retrospecciones del fingido memorialista Claudio de
Fornay, quien -según sus confesiones- vivió consagrado a
amarla y cuidarla durante el corto tiempo que estuvo a su Los juicios sobre personas y hechos adquieren la fuerza
lado en el Castillo Real de Tordesillas." y convicción de quien los pronuncia: un contemporáneo que
ha participado en la vida institucional de España muy de
cerca: "Porque el costado flaco de don Carlos era, de
momento, su docilidad de carácter. Estaba absolutamente
67 Más que palacio. fortaleza, el castillo fue demolido en 1771 porque su deterioro era tal, dominado por su preceptor, camarero mayor y valido,
que amenazaba convertirse en ruina. Su descripción y detalles históricos sobre los Guillermo de Croy, Señor de Chievres, el hombre más
funcionarios que tuvieron a su cargo -sucesivamente-la custodia de Juana en los años
que se evocan en la novela, pueden corroborarse en Ludwig Pfandl, Juana la Loca, Bs,
astuto, más inteligente y corrompido que conocí en toda mi
As., Edil. Espasa-Calpe Argentina S.A., colección Austral, t. X (2 8 • ed.), 1938, vida" -afirma sin titubeos Claudio de Fornay.
especialmente pp. 49-113.

72 73
La "doxa" como fundamento de la Historia y la poesía como la "luz" de la Historia penetra en el Castillo en
contadas oportunidades -la visita del futuro Carlos V y de
su hermana Leonor a la madre, el rapto de la pequeña
Aunque el personaje que lleva el hilo de la trama es Catalína-, el autor puede acentuar los contrastes, las luces
imaginario, sus juicios de valor están documentados por la y sombras de situaciones y acontecimientos, y atenerse
historia y, en ocasiones, como un cronista más -es un poco únicamente a las leyes de la coherencia y verosimilitud de
su papel en esta novela- necesita justificar sus aseveraciones la ficción novelesca.
en el juicio colectivo, con lo que la veracidad y verosi- De ese modo, la Reina Juana adquiere, en sus momentos
militud, Historia y poesía, se asientan en igual norma, la de mayor lucidez, la sagacidad de un Consejero de Palacio
doxa, lo conjeturable: y dibuja su propio autorretrato con agudeza; y hasta la
profundidad de un pensador existencialista'". En fin,
revolucionaria y soñadora como toda mujer que se sabe
"[ ...] don Fernando el Católico, a quien hasta amada -yen ese momento lo es- fantasea con la posibilidad
entonces sólo había visto pocas veces y siempre de instalarse en las tierras del Nuevo Mundo, "el fabuloso
desde lejos, me impresionó por la majestad de su Edén recién descubierto" (p. 43), Y reinar allí pacífica y
continente [...]". libremente, sin "la Santa Inquisición, ni prisiones ni galeras"
(p. 116).

y agrega poco después Claudia de Fornay: "Pero en


seguida recobró esa serenidad, a menudo de hielo que Mentiras artísticas y realidades históricas
según dicen era una de sus virtudes" (p. 41)68.
Interesantísimas por su vivacidad y por el equilibrio en
la valoración estética, son las estampas que el autor traza Abundan en la novela las enumeraciones acumulativas
-a través del protagonista- del Cardenal Cisneros, de de objetos de farmacia y alquimia, de libros de estudio, de
Adriano de Utrecht, el Papa tedesco, y de otros dignatarios. hierbas medicinales y venenosas, de piedras y joyas que
No se observan deformaciones caricaturescas ni burlas constituían verdaderos tratados en aquellos tiempos (pp. 88,
despiadadas sino sólo cierta estilización idealizadora en el 118)7°. Por momentos hay cierto barroquismo en la
caso de la Reina o por lo contrario, sospecho que hay una descripción de ciudades, barrios, ambientes y detalles
acentuación de rasgos negativos en el diseño de los artísticos; pero además de contribuir dinámicamente a la
cortesanos encargados de su custodia y, consecuentemente, recreación del tiempo histórico de un país, las notas
en el trazado de la Reina vejada y sometida a torturas. Pero descriptivas agregan al valor arqueológico un intenso
interés humano.

6" "En el mesón donde me alojaba haciéndome pasar por genovés, solían venir tripulantes
del Nuevo Mundo [...]. Según sus relatos, las Indias eran una constelación de islas [...]" 69Véansepp. 74, 121 Y 123.
(p. 44). (El subrayado me pertenece). 10Recordemos las extensas listas que registran las novelas de Umberto Eco.

74 75

1 -1
Quien describe es casi un artista y el verdadero autor de lísticas y sin saber que estaba anticipando la supervivencia
la novela lo es definitivamente. Sorprende la minuciosa y la definición -a medias a mi criterio- de la novela histórica
presentación del Castillo de Tordesillas; el regodeo en los de los siglos posteriores: "Mentiras edificadas con arte sumo
detalles de arte oriental del famoso convento de Santa Clara sobreviven a los embates de la verdad".
donde por esos años descansaba el féretro de Felipe el
Hermoso (pp. 122-3); la gozosa delectación con que se dibuja
la opulencia de la Roma cristiana y pagana (p. 150); el La Historia como escritura y castigo: La gesta del marrano,
emocionado miniaturismo con que el relator se detiene en de Marcos Aguinis
el recuerdo de cada barrio, cada huerta, cada iglesia o taller
de la ciudad de Tordesillas (pp. 151-5). A modo de un
caballero andante en pos de su Dulcinea, este amador Es ésta una extensa e interesantísima novela histórica del
flamenco, de cultura renacentista, recorría las sinuosas calles escritor y médico argentino Marcos Aguinis, sobre la
de la ciudad y los secretos pasadizos de palacio, para salvar persecución del judío de América por obra del Santo Oficio.
a su amada Reina de las trampas solapadas, tejidas no por Publicada en 1991, hace especial referencia a la labor de
un mago, sino por la ambición familiar y cortesana. Y lo hacía acoso, confiscación de bienes, tortura y muerte que, en las
secundado a veces por su compatriota Beltrán -personaje primeras décadas del siglo XVI, llevó a cabo la Inquisición
auténticamente histórico- o por su fiel" escudero", el del Virreinato del Perú contra el cristiano nuevo o "marrano"
mozalbete andaluz Perico, corto de luces pero rico en sospechado de secretas prácticas judaizantes.
sentido común, como su sucesor -¿o antecesor?- literario,
Sancho Panza.
Una epopeya sobre la libertad de conciencia
La prosa de esta novela es -como expresa Marcos
Denevi, talentoso novelista y académico argentino recien-
temente fallecido- de "castellana pureza" y jugosa en
El protagonista es Francisco Maldonado da Silva,
refranes y sentencias. Pero puesto que originalmente
personaje histórico cuya heroica gesta en defensa de la
. adolecía de "un estilo oscuro, pesado, harto fatigoso para
libertad de conciencia, se narra con prolija minuciosidad en
lectores modernos, ha sido, por decirlo así, puesto al día",
fechas, situaciones y acontecimientos familiares, sociopo-
nos aclara el traductor en la Nota inicial. Por lo que el lector
líticos y religiosos; con exactitud arqueológica en la
quedará convencido de que "esta verídica crónica" no es una
reconstrucción -a veces dinámica, otras algo fatigosa- de
patraña, como temía el viejo memorialista que pensara la
ambientes y costumbres a lo largo y a lo ancho del
gente, "cuando después de mi muerte salga impresa" (p. 148). Virreinato, y con la firmeza y convicción que dan la consulta
"No prestéis oído a esa fábula. Los españoles son muy seria de archivos e historiadores y la frecuentación de
mentirosos", le contestaba un cardenal francés al ahora Juan documentos jurídicos auténticos. A veces este exceso de
de Mestre cuando éste, en Roma, le refería algunas hazañas conocimiento del material histórico puede dificultar el
de los conquistadores. Pero el cronista reflexionaba, vuelo artístico de la ficción literaria, pero sobre este punto
entrando ya en el terreno de las disquisiciones metanove- se volverá.

76 77

L
La obra está estructurada en cinco libros, que llevan una brasa que arde bajo los escombros. Los jueces
significativamente los nombres de los cinco libros del miran con fastidio a ese esperpento [...]".71
Pentateuco -escrito por Moisés- y un epílogo. Es que, en
efecto, a lo largo de la novela, la vida del protagonista, de
su familia y de sus amigos aparece signada trágicamente En tipografía bastardilla, el terna, corno un acorde
por el tremendo peso que suponía entonces la sujeción a la musical reiterado con ligeras variantes -aquellas que
ley de Moisés -la aceptación y adoración de Dios Uno-, tanto impone el desarrollo temporal, desde el apresamiento en
en la forma de acatamiento franco, o disimulado tras la Concepción de Chile hasta el desembarco en el puerto del
sospechosa fachada de un cristianismo falso, corno en el caso Callao para el juicio ulterior- resonará a lo largo de todo ese
de un rechazo total e impuesto por las circunstancias. libro 1 y también del IV, "Los números", interrumpiendo a
Francisco se mueve por distintos sitios, llevado por el modo de lúgubre pregón, el relato lineal de las peripecias
accionar persecutorio de la Inquisición, desde su Ibatín (San de Francisco.
Miguel de Tucumán) natal hasta su ejecución en Lima, Quien conduce la historia y el canto funerario es un
pasando por la Córdoba de la infancia y de la adolescencia, narrador omnisciente, que domina el escenario político,
el casi éxodo a Lima a través del Alto Perú, y su radicación ;
.,§
religioso y cultural de la época y conoce la mente y el
posterior, ejercicio profesional y boda en Chile. Estos espíritu de todos sus actores -instituciones e individuos-o
desplazamientos le permiten al autor desplegar un Por eso puede manejar los tiempos a su antojo y habiendo
interesante friso de las luchas por el poder entre las anticipado en el rápido sumario introductorio el trágico fin
autoridades civiles y las eclesiásticas y entre éstas y el de la odisea del héroe, volver a los orígenes del drama y
superior dominio de la Inquisición. Friso también de fiestas enunciar la detallada narración de la gesta:
y ceremonias virreinales; de la vida monacal y de la
cortesana; de las faenas pueblerinas; de algunas prácticas
profesionales de la época --elcomercio, el tráfico de esclavos, "Medio siglo antes de la espectacular matanza,
las encomiendas y, sobre todo, la medicina, que ejercieron el médico portugués Diego Núñez da Silva
Francisco y su padre-, -padre del futuro mártir- había llegado al oasis
El terna central aparece planteado ya de entrada: el de Ibatín. El bucólico entorno apenas insinuaba
martirologio de Francisco Maldonado da Silva que culmina el comienzo de una epopeya" (p. 10).
en el Auto de Fe de 1639, ocupa, en apretada síntesis, la
primera página del libro Génesis, subtitulado Brasas de
infancia, y el sentido heroico de su conducta queda sellado
en el retrato inicial:

"Mugre, piel y hueso, con los tobillos y las


71 Marcos Aguinis, La gesta del marrano, Barcelona, Editorial Planeta, 1993, p. 7. (En
muñecas ulcerados por los grilletes, Francisco es
adelante citaré por esta edición).

78 79

1
El relato histórico como "Bildungsñoman" converso juzgado y "arrepentido"- están relatados con tal
fuerza y vivacidad de trazo, que el desarrollo y crecimiento
de Francisco ya no aparece como un asunto particular
En los libros II y III -"Éxodo" y "Levítico"- subtitulados -característica de la novela pedagógica- sino como una
"El trayecto de la perplejidad" y "La ciudad de los Reyes", transformación del hombre "junto con el mundo"; el héroe
respectivamente, el acorde temático señalado desaparece, "refleja en sí el desarrollo histórico del mundo'?'. Apun-
tal vez para que ningún signo anticipatorio distraiga al lector temos de paso, a este propósito, que la novela presenta un
de la múltiple experiencia del protagonista, quien va interesante juego artístico entre la evolución física y
cumpliendo su crecimiento vital a través de un difícil pero espiritual de Francisco y la de su amigo Lorenzo Valdés, que
enriquecedor aprendizaje, verdadero"camino de Damasco" arranca en la niñez compartida en Córdoba, continúa
-anticipado para el lector, metafóricamente, en las líneas durante el viaje por el Alto Perú y los años de aprendizaje
finales del "canto", ahora asordinado: "Que el largo viaje a en la capital del Virreinato, y sólo concluye con el sacrificio
Santiago de Chile opere en su alma como el camino de cruento de Francisco en la hoguera.
Damasco en el alma del Apóstol", ruega el Comisario de
Concepción, Fray Martín de Salvatierra, cuando, después de
haberlo denunciado al alto tribunal de la Inquisición, Polifonía didascálica
observa al doctor Francisco Maldonado da Silva arrestado
y camino a Santiago de Chile para su posterior enjui-
ciamiento. Lamentablemente la carga de erudición histórica del
La narración en estos libros, siguiendo la línea del enunciado, y quizá el propósito ejemplificador del mismo,
"BildungsRoman" (novela de educación) amplía el atenten en ocasiones contra el ritmo narrativo de la
horizonte del héroe, y el mundo variado, peligroso, lleno enunciación, y la acción se transforma en reflexiones
de obstáculos pero también de posibilidades para la ensayísticas o en el resumen informativo de la fábula. El
formación del joven, se extiende más allá del entorno dinamismo y la frescura de las escenas que interrumpen el
lugareño de la niñez y del limitado ámbito del convento en relato, en el primer libro, para delinear figuras, abocetar
Córdoba, adonde lo había llevado la disgregación de la situaciones y trazar estampas costumbristas, se pierden un
familia cuando despuntaba la adolescencia. poco en los dos libros siguientes, que atesoran, sin embargo,
La transformación del héroe en estos libros tiene mucho
de la novela de desarrollo didáctico-pedagógica -ya
insinuada en el libro 1-; pero algunos episodios vividos en 72 Tales son las características esenciales de la novela de educación de índole realista que
el Convento de Santo Domingo en Lima, junto a Fray Manuel tipifica M. Bajlín en su Estética de la crcacion literaria, Méjico, Siglo XXI editores, 1982.
Montes y el futuro santo -entonces barbero- Martín de p. 214. El ensayista ruso apunta, en referencia a novelas como Gargantúa y Pantagruel
o Wilhelm Meister, que "el hombre (el héroe) no se ubica dcntro de una época, sino sobre
Porres, y sobre todo el reencuentro con su padre, en el el límite entre dos épocas (...). La transición se da dentro del hombre y a través del hombre
Callao, donde éste ejerce la profesión médica y practica (...) la fuerza organizadora del futuro es aquí, por lo tanto, muy grande (se trata de un
ocultamente el judaísmo -disimulado bajo el sambenito del futuro histórico, no de un futuro biográfico, privado)", p. 2J 5. Creo que estas notas se
aplican perfectamente a la novela histórica y realista de Marcos Aguinis.

80 81
una visión cronotópica más amplia¡ según se señaló. En y la lección adquiere carácter de pieza orat.oria.dirigi~aa un~
Ginesis los diálogos directos entre los personajes son vivaces feligresía: "Recordemos. Después del DiluVIO Noe planto
y caracterizadores -aunque siempre movidos y acotados los una viña [... j". Alguna interrogación retórica y el entre-
gestos por el narrador en tercera persona-o La recreación de comillado del discurso 10 confirman (pp. 149-152).
costumbres¡ hasta en ínfimos detalles¡ configura cuadros de Similar propósito aleccionador e informativo -con
época de natural encanto y las descripciones -como la larga iguales características sígnicas de entrecomillado- tiene la
marcha de las carretas en el traslado de Ibatín a Córdoba- evocación del Marqués de Monteclaros, Virrey del Perú, ante
rezuman no sólo conocimiento arqueológico, sino también su barbero V el ayuda de cámara, mientras aquéllo rasura:
calidad poética en su ficcionalización". expone actitudes y hechos personales que, como fun-
En los siguientes libros, en cambio¡ es frecuente que los cionario, avalan una conducta de gobierno expeditiva y
diálogos se pierdan tras largas peroratas de algún personaje¡ ordenadora, perturbada por intrigas palaciegas (pp. 237-
no sabemos bien a quién dirigidas -seguramente al lector 39)74. Sin embargo, cuando el estilo directo se utiliza
ficticio- porque¡ introducidas con el estilo directo habitual únicamente para introducir al personaje y luego el narrador
-"anotaría Francisco" (p. 246); "cuando Su Majestad me desaparece para dejar que aquél maneje los hilos de la fábula
nombró -evocaba- embarqué [... (p. 237)- continúa elr y cuente en primera persona, la narración retoma el ritmo
discurso en primera persona, sin interrupciones coloquiales, vivaz, vuelven los diálogos y en la novela se logra escuchar
en extensas tiradas en torno del pasado inmediato o sobre más de una VOZ 75.
futuros pasos a seguir, o simplemente transmitiendo Los monólogos del personaje, liberado-aparentemente-
información histórica. Claro ejemplo de esta especie de del narrador, en los que el informe exterior de hechos se
lección edificante de maestro a alumno es el inacabable combina con la introspección en primera persona, otorgan
discurso pedagógico que el obispo de Tucumán, Treja y al discurso directo cierta polifonía enriquecedora", no ya
Sanabria¡ le espeta al azorado Francisco, quien 10 escucha sólo en el plano intelectual sino también en el estético: la
con embeleso. Apenas presentado ante Su Ilustrísima¡ por veracidad de los hechos y la verosimilitud -entendida como
el capellán, asesor y maestro del convento cordobés -de coherencia interna de las situaciones y relaciones de los
acuerdo con el relato del narrador omnisciente- y tras breve personajes- se conjugan para dar validez artística a la
diálogo¡ comienza el discurso del alto Prelado introducido realidad histórico-literaria de la novela.
por el relator: "Recién dos años más tarde acepté el cargo
-solía recordar el obispo- y aún pasaron otros tres [...[". A
lo largo de esta extensa exposición -acotada sólo una vez-
sobre su labor eclesiástica y sus puntos de vista acerca de 74 Véanse también la lección de Historia sobre los príncipes judíos del Califato, que recibe
Francisco durante su travesía hacia Lima (pp. 180-3) o las de Diego López (pp. 187-9) Y
la naturaleza de los indios respecto de los negros el las explicaciones filosoficoteológicas sobre los torneos públicos entre la Iglesia y afamados
interlocutor real del enunciado, Francisco, se va eclipsando judíos en la España medieval. que el otro viajero, José Ignacio Sevilla, da al joven y absorto
Francisco en igual ocasión (pp. 189-94).
7l Véanse los caps. 74 y 76 del libro 11I0, pp. 258-6 l Y263-4 respectivamente, en que la
primera persona es asumida por el Gran Inquisidor Andrés Juan Gaitán; y aquellos en
73 Véanse también las escenas familiares del tratamiento con las ventosas y del planchado
que Francisco asume la narración.
de ropa de la esclava, durante la enfermedad de Aldonza. madre de Francisco. 7. Véase el cap. 70 del libro IlI°.

82 83
La pesadez de las copiosas páginas destinadas a la tarea sarcasmo son algunas de las formas expresivas de esa lucha
pedagógica, se aligera con el movimiento de algunas moral. Nuevamente se hace oír el "acorde" que interrumpía
escenas de costumbres en los valles del noroeste, las la narración, con su temática luctuosa, en el primer libro.
pinceladas descriptivas del bullicio urbano en ciudades Ahora queda sonando, al final de esa breve Arcadia chilena,
entonces de mucha actividad como Potosí y Sucre; con el su profético anuncio:
festivo colorido de ciertas solemnidades indígenas como la
Fiesta de Dios y, naturalmente, con el descubrimiento de la
Ciudad Virreinal, el relumbrón de su Guardia, el fasto del "Francisco echa una última mirada a la calle negra
paseo del Rimac, la adustez tenebrosa de algunos edificios. de la poderosa Ciudad de los Reyes, represen-
tante de una libertad falsa y esquiva.
Cruza el pórtico y desciende a los infiernos".
Proceso agónico del Héroe y técnicas del relato (p. 430).

En el libro "Números", el procedimiento de relato en El último libro, "Deuteronomio", subtitulado "Sima y


primera persona puesto en práctica esporádicamente en cima", es la confirmación del martirologio de Francisco y su
capítulos anteriores, transfiere la perspectiva al personaje exaltación a la presencia de Dios. El narrador retoma el relato
protagónico, que pasa a ser el narrador de todo este libro y desde su atalaya, a veces en perspectiva aérea, otras desde
IV subtitulado "Chile, la breve Arcadia". Francisco Maldo- los repliegues más hondos y ocultos de las conciencias,
nado da Silva ha terminado la parte más importante de su conduce la trama de las persecuciones en masa, de las
aprendizaje profesional y ético, que la palabra y la muerte torturas y audiencias en el Tribunal del Santo Oficio; pero
del padre han completado. Ahora él mismo nos contará las abunda el diálogo que confronta convicciones y actitudes
vicisitudes de su vida en Chile, los avatares políticos y antagónicas y el uso del estilo indirecto libre o monólogo
religiosos de esa Gobernación, la lucha con los indios interior narrado, expresivo de los sentimientos y de las
araucanos y sus propias contradicciones interiores. No hay imágenes más íntimas del héroe y de las anfractuosidades
aquí lecciones sino fragmentos de vida, con sus luces y sus de su conciencia siempre en movimiento.
sombras y, sobre todo, la agonía de un espíritu torturado: Aunque la realidad histórica de los personajes y de sus
circunstancias ha sido ya atestiguada con numerosas notas
el drama de la libertad de conciencia adquiere ahora una
a pie de página, en los últimos tramos del camino recorrido
fuerza tan arrolladora que no admite la interposición de un
por el protagonista el narrador parece sentir la necesidad de
narrador omnisciente entre ella y el mundo.
ratificar documentalmente hechos y conductas. Por eso
El proceso de desnudamiento de esa conciencia
utiliza algunos embragues testimoniales -"los memoriosos
ensombrecida por las telarañas de la culpa -había abjurado
insisten en que nunca hubo en Lima un Auto de Fe tan
de su estirpe- está logrado con pericia y rigor psicológico,
concurrido"-; declara la presencia del cronista Fernando de
y apunta también críticamente a la defensa del derecho del
Montesinos, encargado por el Tribunal de describir porme-
hombre a su libertad en todos los tiempos: ironía y hasta norizadamente el Auto de Fe, y multiplica los informes

84 85

=
textuales a pie de página. El epílogo cierra la obra con una sobre todo la Argentina rioplatense y litoraleña- y su tierra
sucinta referencia histórica y alusión a las fuentes docu- chica -el Entre Ríos natal, rico en leyendas, heroicidades y
mentales. luchas institucionales-o Hurgar en la memoria de un pueblo,
Es posible que el rigor intelectual, más allá de "la "desbrozar la maraña original" a fin de edificar el futuro,
dignidad y exactitud que excede con mucho lo que es parece ser el compromiso de la novela histórica de María E.
corriente en las novelas" -opinión de Goethe respecto de 1 de Miguel, de acuerdo con sus propias palabras con motivo
promessi sposi de Manzoni- haya privado a algunas páginas de la publicación de su tercera o cuarta novela, Espejos y
del libro del encanto artístico que esmalta muchas otras con daguerrotipos. La necesidad de recobrar el mundo propio
toques irónicos muy sutiles y hallazgos metafóricos bri- -en el nivel individual y en el institucional- ha llevado a la
llantes y originales. Remedando el juicio de Goethe sobre escritora, insistentemente, a bucear en el pasado de una
la novela de Manzoni, podríamos decir de La gesta del estirpe, de una raza, de la Nación, para asumir su destir.
marrano, que su autor, por momentos, "se desembaraza de con cierta firmeza y claridad. Así se expresaba entonces . i
su vestimenta poética [...] y se limita a ser mero historiador". escritora: "Usualmente, las relaciones que enfrentan el
Quizá en esta novela histórica, monumental epopeya del presente con el pasado son conflictivas. El hombre sensitivo
pueblo judío, Marcos Aguinis haya caído "víctima" del suele empeñarse en la búsqueda vital de sus raíces, a fin de
imperativo atávico que pesa sobre su vida y cultura, según superar inseguridades [00.]"77.
la honda reflexión de uno de los personajes, Diego Núñez En efecto, la protagonista de Espejos y daguerrotipos,
da Silva: ~ i Felicita Andrade, retoma a la fuente de su pasado -Ia casa
; !

-, !
y el terruño natal- y por entre los "espejos" del presente
-su propia vida y las de los amigos que la acompañan- se
"Los judíos somos el pueblo de la Escritura, del cuelan los oxidados"daguerrotipos" del ayer- relaciones
libro. La historia es libro, letra escrita... ¡Qué domésticas, enigmas ancestrales, mitos lugareños y
paradoja! ¿no? Ningún otro pueblo ha cultivado episodios reales de la Historia patria.
tanto la historia y, al mismo tiempo, es tan
obstinadamente castigado por ella" (p. 320).
Historia y ficción integradas: La amante del Restaurador

La novela histórica de María Esther de Miguel: búsqueda


de la identidad nacional Uno de los pasajes más cruentos de la vida del país, el
que corresponde a la dictadura del Brigadier General Juan

María E. de Miguel, docente, periodista, crítica, ganadora


de numerosos premios por su labor narrativa yensayística,
77 María Esther de Miguel, Espejos)' daguerrotipos, Bs. As., Emecé, J978, Esta novela
maneja con habilidad y soltura los materiales que le obtuvo el Primer Premio Municipal y el Premio de Cultura de la Provincia de Entre Ríos,
proporciona la Historia de su tierra grande -Argentina y Recientemente ha aparecido una nueva edición de Editorial Planeta con el título Los espejos
del recuerdo,

86 87


Manuel de Rosas, se constituye en el material histórico de esquizofrénica. La monologuista es Juanita Sosa, a quien se
la novela Laamante del Restaurador, de 1993. 78 la llamaba la Edecanita en los círculos de los "resines"?".
La joven [uanita, hija de un coronel rosista, formaba parte
del grupo de muchachas de la sociedad federal porteña que
1. Estructura formal biplánica constituían el corro de damas de compañía en tomo de la
Princesita de las Pampas, uno de los apelativos con que se
la conocía a Manuelita Rosas, de quien Juana Sosa era dilecta
En esta obra la narración se desenvuelve por una amiga -según comentarios de cronistas de la época-o Sin
estructura que alterna --como en Espejos y daguerrotipos y en embargo hay un gran vacío alrededor de su vida a partir de
novelas posteriores- dos niveles de enunciación: el de las la caída de Rosas y de su exilio en Southampton, excep-
"Estatuas" y el de los Capítulos numerados sucesivamente. tuadas algunas referencias y muestras de afecto que el
Los mismos hechos y personajes, un tiempo cronológico Restaurador le prodigó en varias cartas a amigos y a su
similar y espacios comunes constituyen la sustancia de 10 barragana, o verdadera amante -al menos madre de sus
narrado que, no obstante, recibe tratamientos formales muchos hijos, los "castritos", nunca, legítimamente reco-
distintos según el plano arquitectónico. La diferencia nocidos-: Eugenia Castro. Sí han quedado registrados el
tipográfica entre la bastardilla de las "Estatuas" y la letra atractivo personal, la vivacidad y carácter alegre de la joven
redonda de los "Capítulos", se advierte de inmediato, pero Sosa en los tiempos de bonanza para los federales; de
lo interesante es el manejo del tiempo y del discurso en degüello y martirio para los opositores. Tiempos que estas
ambos casos. mozas pasaban entre chácharas, juegos y festejos en la quinta
Mientras en lo que podríamos llamar el cuerpo central de Pa1ermo y entre fastos y ceremonias de Estado en la
de la narración el tiempo sigue un desarrollo lineal con algu- ciudad. En ellos Manuela y su amiga hacían alarde de
na retrospección momentánea cuando la fábula requiere gracias y finezas que les granjeaban la simpatía y admiración
aclaraciones sobre conductas y comportamientos de los de los visitantes locales y aun de los diplomáticos extran-
personajes de la trama -movida ésta por un narrador jeros. Apagada su estrella, la Historia anota su paso por la
omnisciente en tercera persona-, en las "Estatuas", el tiempo casa de amigos de los Rosas y los Ezcurra y luego su
casi no avanza pues quien narra se encuentra en los tramos reclusión definitiva en el Hospital Nacional de Alienados,
finales de su vida y rememora permanentemente en primera donde la encontró en un par de oportunidades la presidenta
persona, circunstancias del ayer: Historia y fantasía se de la Sociedad de Beneficencia, señora Dolores Lavalle de
mezclan sin solución de continuidad en largos monólogos Lavalle."
directos, aunque el llamado "fluir psíquico" se mueve
desde una conciencia -rnás que preconciencia- histérica o
79Así denominaban Jos unitarios a los partidarios de Rosas.
'0Para alguna otra referencia sobre la vida y personalidad de Juana Sosa Olmos, véase
7'María Esther de Miguel. La amante del Restaurador, Bs. As., Planeta, 1993. (Las citas María Sáenz Quesada, Mujeres de Rosas, Bs. As. Planeta, 1991, preferentemente el cap.
se harán por esta edición). La novela mereció el Premio Feria del Libro 1994, el Premio dedicado a Eugenia Castro. También Pineda Yáñez, Como fue la vida amorosa de Rosas,
Silvina Bullrich 1995 y el Premio Nacional 1996. Bs. As., Plus Ultra, 1972 y Arturo Capdevila, Las vísperas de Caseros, Bs. As., 1'126.

88 89
En muy raras ocasiones la textualidad histórica aparece oralidad: cartas, notas periodísticas, anécdotas, decires,
disimulada en medio de la descripción de un gesto o detrás ovillejos, canciones y boletines de guerra (redactados en
de las palabras de un personaje, y entonces sólo el muy plena marcha del Ejército Grande, por Sarmiento). De esta
avezado investigador advierte en lo que suponía pura manera la validez histórica de los documentos del enun-
invención, la exactitud del dato recogido en algún docu- ciado no recorta sino más bien refuerza el efecto artístico de
mento de época -histórico O literario-". Pero en general, la novela, integrándose sin fisuras, a la recreación de
los testimonios se pueden rastrear con facilidad en la novela, ambientes reales, al diseño de personajes históricos o
pues la escritora los inserta, ocasionalmente fragmentados ficticios, a la relación de hechos ciertos o imaginarios, que
y con mucha habilidad, a través de un discurso indirecto el narrador va dibujando y refiriendo a lo largo de la
que, no obstante, consigue rebajar la solemnidad de la enunciación. Veamos un par de ejemplos:
Historia, la "distancia épica" de que habla M. Bajtín,
mediante la introducción de técnicas literarias como el
discurso indirecto libre o el abundante diálogo de los "En esos días, precisamente, había recibido una
personajes. carta del autor de La Cautiia" en la cual éste se
quejaba de sus males: Quae medicamenium non
sanai,[errum sanat; quae[errum nonsanat, ignis sanai;
2. Técnicas del discurso quae ignis non sanai, innsanabile esto Medicina, hierro,
2. 1. La oralidad: fuente testimonial y recurso artístico fuego, han probado en mí y estoyextenuado, sin salud
y sin esperanza, le decía quizá justificándose" (p. 55)

La veracidad histórica queda asegurada mediante citas


documentales que se deslizan en el relato del narrador sin La ironía de la novelista, casi siempre leve, juega en el
interrumpir la fluidez de un discurso vivo que, a pesar de discurso indirecto del narrador, aparentemente, pues en
los shifters de escucha testimoniales, no pierde la espon- realidad ella tiñe el pensamiento del personaje, que es quien
taneidad que le otorga el uso de la lengua oral: fórmulas de juzga zumbonamente la conducta del amigo Echeverría. Dos
tratamiento, vocabulario y giros sintácticos coloquiales, líneas antes es su voz la que ha sonado a través del discurso
menudean a través del monólogo interior narrado o del indirecto del narrador:
discurso directo entre los personajes. Incluso las mismas
fuentes documentales, más allá de la elocuencia patriótica
y de formas verbales castizas propias de la arenga militar "Le costaba [irse del país]. Como Echeverría, había
-ya casi desterradas del habla cotidiana de mediados del pensado que emigrar es inutilizarse para el país.
siglo XIX- ofrecen un variado abanico de expresiones de la Pero estaba por su profesión, en el corazón de la
violencia. Y no tenía la estancia "El Tala", como

81 Recuérdese el gesto de Eugenia Castro de arrancarse largas hebras de pelo "que va

extendiendo sobre el regazo", p. 21. szEl receptor de la carta es el doctor lnsiarte instalado como médico en París.

91
90

J.
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su amigo Echeverría, para ir a esconder ideología, simbólica tragicidad como en "Oficio de difuntos"; otras, la
militancia y misantropía" (p. 55). gracia retozona de una cuarteta anima tertulias y danzas que
la novelista describe con minuciosa prolijidad, también en
lo tocante a mobiliario y objetos suntuosos que algunas
Procedimiento similar se observa a lo largo de todos los casas del Buenos Aires aldea mostraban con orgullo".
capítulos que, siempre en la tercera persona del narrador, En fin, la pintura de una época tan sombría de la Historia
dejan escuchar opiniones y sentimientos de los personajes Nacional, cobra vivacidad en el diálogo directo que, a veces,
en continuos monólogos interiores narrados, a los que la se asordina, disimula su fuerza combativa tras la ironía sutil,
escritora incorpora, agudamente, también el testimonio y otras se enmascara en un parloteo aparentemente banal y
histórico como un recurso caracterológico más: que vehiculiza la noticia importante, el movimiento
estratégico, por la vía del chisme social:

"Si algo jodía a Lazcano [un coronel de Rosas] era


que lo tomaran por zonzo. Comenzó a desconfiar "Ortiz ha entablado una linda relación con
de Insiarte antes aún del encuentro con la Ede- Sarmiento [que el mismo Ortiz cuenta en carta
canita [...]. Más que amigos eran, aunque -diálogo a distancia- a su amigo Javier Insiarte].
Manuelita -a veces en la luna- [...]. Vaya, que, en Le cuenta que, después de la entrevista que éste
ocasiones, parecía muy poco perspicaz la niña tuvo con el General [...] debió llevarle cierto
[...]. La madre de Manuelita sí que había sido viva. mensaje nada grato, dado el carácter del san-
Qué agallas las de aquella mujer. Por algo fue la juanino, levantisco como pocos. El secretario
heroína de la Federación [...]. Con toda justicia, Ángel Elía, le había dicho que Urquiza le había
en aquella época pavorosa [...]ftle digna compañera del dicho: elescritor éseno lleva lacintacolorada" (p. 178).
joven ciudadano que en los asombrosos campos de la
gloria recibía lozanos laureles y era saludado Libertador
por el pueblo, según dijo, conmovida la Gaceta y como la carta continúa y amenaza con no concluir, el
Mercantil en la nota necrológica de la dama." narrador expresa: "Javier pensó en el Paraná y en las
(p. 197).83 bifurcaciones que tomaba -a cuyas adyacencias el amigo y
el Ejército Grande se irían acercando- para comparar esa
arrolladora masa de palabras que le estaba transmitiendo
Canciones y ovillejos de los años de la dictadura, a veces noticias del Entrerríos y su gente" (p. 179).
de una picardía lúgubre, acompañan ceremonias de

i, La Gaceta Mercantil y el Britsh-Packet eran "los dos estandartes del dictador", según
el juicio lapidario de una testigo de la época, Juana Manso, en su Los misterios del Plata
"' Véase el cap. VI, "Happy Birthday para Clara la Inglesa".
Bs. As .. BihliotecaLa tradicion argcntina, t. XXX, año!l, n° 30,10, marzo, 1933. p. 83:

92 93

I
I

l-----------------I
2.2. El discurso como expresión de la memoria: recurrencia, nece esta yegüita que acaba de relinchar? Y yo me
encabalgamiento, interiextualidad quedé muda [...]" (p. 72). 85

Las "Estatuas" llevan el subtítulo de aquellas figuras El sentimiento provocado por los recuerdos que se
que Juanita Sosa hacía durante su estancia en Palermo, para precipitan, obliga a esa especie de encabalgamiento sin-
solaz de Manuelita y las jóvenes compañeras, y que, recluida táctico que es la polisíndeton y a la reiteración de palabras
en el Hospicio, le sirven para abroquelarse en un prolongado o frases que sostienen el movimiento recurrente de ciertas
mutismo o para sublimar su histeria, según consejos de los imágenes, como el apelativo que retorna en cada "Estatua"
psiquiatras. En las "Estatuas" impera el discurso en primera con pequeñas variantes, "el hombre del nombre que no debo
persona el que, a pesar de ser silencioso, no tiene la pronunciar":
ilogicidad de lo pre-verbal. Pero las evocaciones se preci-
pitan en el ánimo del personaje, casi sin mojones tempo-
rales, a veces en caótica sucesión de imágenes del pasado, "[...] pero al de San José (que ya deera de Palermo) no
cuyo rescate desde los repliegues más ocultos de la memoria le hizo ninguna gracia ni nombre ni estatua y dijo
se mezcla con breves diálogos oídos al pasar, indicaciones simplemente como quien da parte deguerra, sáquenla
terapéuticas o testimonios históricos, destacados con diversa de aquí, pero yoles dije queesdifícil deshacerme de una
tipografía: estatuacuando estoyposesionada 1/ en ese momento lo
estaba porque después de la estatua tenía previsto tren
depeticionar: porla Niña, pordonJuan Manuel, por el
"[...] ejercíamos retozos provocativos para ablandar los hombre del nombre queno debo pronunciar, asíqueno
ánimos de quienes iban aenfrentar alGobernador alque me pudieron mover [oo.)" (p. 236).
siempre recuerdo en aquella primera tarde en que lo vi
[.. .]"
Siguen las retrospecciones de Juana Sosa sin solución de
continuidad y, obviamente, los nexos extraoracionales
A continuación del retrato de Rosas, en un largo párrafo, -sobre todo la coordinación .copulatíva-:
sólo puntuado con comas y con enlaces extraoracionales
-pero, porque, y-, el cambio de tipografía introduce la
vivencia de un diálogo lejano: "[...] y mellevaron afuera y me tiraron como a un perro

S5 Estapregunta de Rosas es textual -de acuerdo con un cronista de entonces- aunque no


"[...] y unafrase quemesonó a latigazo, porque después precisamente re:erida a Juanita Sosa, sino a cierta dama que acababa de cantar en una
que yo dije, [uanita Sosa para servir a Usted, pero reunión social. Angel Rosenblat trae e! dato como testimonio de grosería y ruralización
ya no a mí sino a su hija: ¿y a qué tropilla perte- del lenguaje en el Buenos Aires de 1839. Véase su Las generaciones argentinas del siglo
x/x ante el problema de la lengua• Bs, As" UBA, 1961. e

94 95
T
I

y yo en mi mudez [...] y cuando pude deshacer mi consagrado a ese "señor l,,' rancia estirpe, aunque sus
estatua les dije desgraciados y mecagué en la madre del enemigos lo llamaban faccioso montielero": de noble linaje
entrerriano y esas cosas [...]" (p. 236). vizcaíno y "cuyo apellido es sinónimo de abedul": el
General Urquiza. La figura del tres veces Gobernador de
Entre Ríos llena las páginas de la primera parte del libro El
y continúa el parágrafo hasta el fínal de la "Estatua", sin general, el pintor y la dama, que mereció el Premio Planeta de
que ningún punto detenga la fuerte emoción de los Novela 1996.87
recuerdos que se despeñan. Los referentes históricos de la novela están mencionados
No faltan en esta novela, junto a las cítas históricas muy ya en el Prólogo: la estancia y mansión del General Justo
abundantes, según ya fue señalado, otras destacadas con José de Urquiza, conocida como Palacio San José (aunque
parejo procedimiento tipográfíco pero muy lejanas éstas, en su dueño nunca la denominó "palacio"); los cuadros allí
el tiempo, de las fuentes documentales: intertextos de expuestos, pintados por el uruguayo Juan Manuel Blanes
autores contemporáneos como Luis Franco y Alfredo en 1856; documentos de archivo, datos precisos y también
Veiravé, ilustran poéticamente un espacio o un gesto otros envueltos en el misterio de algunas cartas sobre "':
(pp. 164 Y 202 respectivamente). Pero también aparecen pintor, uno de los hijos y cierta dama, que la directora del
intertextos apenas "camuflados" -del ayer y del hoy- que palacio-museo supo confiar a la novelista; y el habitual
apelan a la participación del lector en el juego de decodifícar recurso del manuscrito que llega a manos del escritor por
títulos y pasajes: "El Brigadier tiene quien le escriba" y "La obra del destino -representado en este caso por un viejo
oscuridad no es otro sol" son dos textos nacidos de la bibliotecario de un convento romano-o Un manuscrito leído
inversión -de acuerdo con las situaciones y acontecimientos
en una nacha aciaga, olvidado por años y vuelto a la luz
de cada capítulo, VII y XXI, respectivamente- de dos
también por obra de circunstancias fortuitas y por el talento
oraciones enunciativas de signo contrario: ElCoronel no tiene
de una novelista. Narradora y autora se identifícan desde
quien le escriba, novela de García Márquez y La oscuridad es
el inicio con referencias ciertas sobre aquellas circunstancias
otro sol, título de un poemario de alga Orozco'".
y la declaración contundente' de comenzar a contar la
historia: "Aquí empieza la historia del general, el pintor y
la dama. Vaya escribirla"."
Cuando·la imaginación devela los misterios de la Historia:
"El general, el pintar y la dama"

Entre los daguerrotipos de la novela de 1978, hay uno

87 La narración de la vida de quien llegó a ser Presidente de la Confederación Argentina.

Presidente Prc.visional del país y autor primerísimo de la Constitución fundacional de la


86Véanse también el pasaje (1'.86) en que se hurga en el acervo popular ciudadano, "La Nación, ocup 1 el daguerrotipo octavo. Op. cit., pp. 246-64.
pulpera de Santa Lucía", o aquel en que se rescata uno de los deliciosos Milagros de Nuestra "' María Esther de Miguel, El general, el pintor )' la dama, Bs. As., Planeta, 1996 (3a.
Señora de Gonzalo de Berceo (p. 164). edic.), p. 17 (En adelante citaré por esta edición)

96 97
1. Realidad histárica y realidad discursiva alternan sistemáticamente, el discurso se desenvuelve en
tercera persona, hilvanado por la narradora en secuencias
temporales cronológicas que, a partir de la entrada de Blanes
Dividida en dos partes, la conexión entre ambas es más en la estancia de Urquiza para ser su "pintor de cámara", se
aparente que estructural. Protagonista y espacio cambian retrotraen a distintos episodios políticos y sentimentales del
casi radicalmente; mientras los episodios de la primera parte Gobernador entrerriano y, en los "Papeles" paralelos, a la
transcurren en la Argentina -apenas asoma Uruguay en reconstrucción de los primeros tramos de la vida familiar
algunas escenas iniciales-, la segunda se desarrolla en del pintor, para continuar luego prospectivamente -siempre
Montevideo -fugazmente en Buenos Aires-, en Italia y otros en forma alternada- hasta más allá de la batalla de Caseros,
lugares del mundo. Además aunque el estilo de la prosa en el interregno de Urquiza en Buenos Aires y la cumplida
ambos relatos es similar -jugoso, rico en niveles lingüísticos tarea fundacional de la Nación argentina.
coloquiales-las diferencias en las funciones estructuradoras A lo largo de ese discurso que se apoya preferentemente
son notorias e impuestas por el cambio en las relaciones de en la verdad de los hechos, la escritora ha sabido sortear el
los personajes y sus historias. carácter didáctico de la narración histórica y salvar la poesía
En tanto que en la primera parte Urquiza es el del relato con recursos formales como el monólogo interior
protagonista indiscutible de las acciones cardinales, el pintor narrado o los cambios de perspectiva que llevan al uso de
y su familia, después de los "papeles" primeros y ya la primera persona y aun de la segunda. Todo ello le
integrados en las secuencias de la Historia grande de la permite dar movimiento y vivacidad al nivel lingüístico
Argentina, cumplen sólo funciones catalíticas, expletivas, histórico-literario con robustas expresiones de oralidad: "[...]
que en la mayoría de las situaciones creadas anticipan los él sí se quedó dolido porque ¿quién borra una infamia
discursos retrospectivos del General, evocadores de sus cuando la infamia echa a volar? Duras las luchas entre
hazañas guerreras y amorosas; o el discurso reflexivo -a federales y unitarios. Durísimas. Cómo se moría en esos
través del diálogo- en torno de la Historia general del país tiempos, caray..." (p. 28).
y de su participación en ella. En la segunda parte, en cambio, El pensamiento y propósitos de Urquiza irrumpen por
el Héroe es solo un recuerdo, un elemento referencial de la entre la narración de los hechos, el estilo indirecto se libera
realidad histórica, pero no de la realidad discursiva que se y la objetividad de la prosa en tercera persona se matiza y
mueve por otros carriles, los de la historia, en gran medida colorea con formas expresivas del habla popular o cam-
ficcional, del pintor, su hijo Nicanor y la dama, Carolina pesina:
Ferreira.

"Pero un buen día al general don Justo José de


1, 1. Formas coloquiales del discurso: verdad y poesía Urquiza, gobernador por tercera vez de Entre
Ríos, se le acabó la paciencia. Se hartó del Señor
Restaurador de las Leyes don Juan Manuel de
En la primera parte, dividida en trece "Papeles" que se Rosas, de sus exabruptos [...].

98
99
Por cierto hacía todo eso porque su corte de Muy pocas veces la Historia ahoga el discurso poético"
adulones le permitían cometer tantos excesos. y, sin embargo, el lector sabe que en esta prim~ra parte
Pero muchos ya soñaban con que ese Rosas de puede confiar en la veracidad de hecho.s, r~laclOne~ de
mierda ya se iba a acabar" (p. 137). personajes históricos y documentos de archivo, introducidos
éstos oportunamente en letra bastardilla: ~n fragmento .de
carta de Urquiza a Alberdi (pp. 56-7), de Marmol a Urquiza
Es de observar también la recurrencia de los apelativos (p. 139);boletines de Sarmiento durante la batalla de Caseros
incorporados al nombre, a la frase, y de la polisíndeton que, (p. 152), numerosas canciones y alguna q~e ot~a leyenda. A
además de su función sígnica acumulativa, da un sentido veces la enunciación busca el apoyo testimonial con frases
de continuidad y precipitación muy típico del a veces introductorias: "La historia venía de atrás y era así" (p. 86);
apresurado lenguaje coloquial o de su propósito "envol- "según tales dichos, la cosa había sido así" (p. 98) Y otros
vente" cuando se acompaña con la reiteración: shifters de escucha similares.

"El rostro de María era moreno y bello, y sus ojos 1. 2. El consuetúdinurio manuscrito: ficción más allá de la
nostálgicos y claros miraban con dulzura, y el Historia
talle de María era breve [...], y el andar de María
era inquietante, y cuando Juan Manuel Blanes la
veía pasar [...]" (p. 33). En la segunda parte las funciones nucleares tienen corno
protagonista a la familia Blanes y fun~am:,ntalme~t~ ,al
pintor, a la dama de un retrato "excepCl~nal -en o~mlOn
En ocasiones los recuerdos del general se tornan tan de José María Fernández Saldañat-- y al hIJO menor, Nicanor
vívidos ante la contemplación del cuadro que está pintando Blanes. Sobre una trama de acontecimientos que se suceden
Juan Manuel Blanes, que el diálogo entre ambos -conducido en la vida y labor de Juan Manuel Blanes, desde el retomo
por la narradora- lleva prontamente a la evocación de a Montevideo hasta su muerte en Pisa en 1901 -señalados
acontecimientos de diez o quince años atrás y al relato de
los mismos por su propio protagonista, con el consiguiente
gracejo y picardía de una verba varonil y campechana:
aparecen entonces los apelativos, la polisíndeton, el verbo epistolar con sus primera y segunda personas gramaticales, la terce:3 de la na;radora y
y su acusativo interno (Papel V del general), en fin, manifes- los sentimientos del propio general: "Te lo advierto yo, que tuve diez, le hablaescnt~
doña Cándida con su letra toda enrevesada, porque si la vejez le entraba por Jos OJOS, y SI
taciones expresivas de una memoria que recurre en cada ya casi no veía, ¿acaso iba a poder escribir derechito y prolijocomo antes?" (pA?). Véanse
"papel'?", las páginas sobre el Pronunciamiento de Urquiza (140 y ss.), matizadas con canciones
militares y ovillejos de ocasión, anónimos o de poetas exiliados.
90Quizá podríamos señalar algún didactismo en la conversación entre Blanes y su esposa
.. En oportunidades el efecto coloquial se agudiza con la mezcla de personas gramaticales: María Linares, en torno de los triunfos de Urquiza y de su labor en el campo educativo,
tal el pasaje en que Urquiza, en una de sus analepsis, recuerda una carta aleccionadora de con cierto aire de lección escolar.
su madre,y en el que se fundenarmoniosamente -sin signosgráficosespecíficos- el lenguaje 91 José María Fernández Saldaña, Juan Manuel Blanes, Montevideo, 1931, p. 190.

100 101
en varias biografías y documentados en el copioso archivo qué soy yo?" (p. 297). Por este camino, en el que no faltan
episto1ar-, la novelista va llenando con su imaginación los accidentes perturbadores de la propia identidad, se llega,
vacíos dejados por la desaparición del hijo menor a quien en los capítulos finales, al desdoblamiento de la personalidad
Blanes buscó insistente e infructuosamente en los años hábilmente expresado por un doble juego de la tercera y
postreros de su vida. La ficción prevalece aquí sobre la primera personas gramaticales: "Nicanor mira a Nicanor que
realidad, incluso en el episodio pasional entre el pintor y la pinta". "Nicanor vio cómo Nicanor tomó el sobre [...]".94
dama, episodio de cuya autenticidad no se recogen pruebas, Hasta que la introspección se precipita, el estilo del
fuera del casamiento de aquélla con Nicanor". discurso es similar al de la primera parte: evocaciones
La enunciación -corno ya se dijo- acude al clásico desenvueltas con lenguaje conversacional, no sólo en el
recurso de un manuscrito: las memorias redactadas por diálogo sino también en el monólogo interior narrado;
Nicanor a partir del momento en que, refugiado en un alguna página de Historia con su consiguiente elocuencia
convento en Roma, ve a su padre, viejo y fatigado, subir la didáctica; intertextos declarados en bastardilla o textos
colina del Gianicolo en procura de noticias sobre el hijo epistolares, aprovechados para la narración de hechos y la
desparecido varios años atrás". El discurso narrativo, ahora caracterización de comportamientos; en fin, enumeraciones,
en primera persona, no difiere demasiado en su estilo del recurrencias del apelativo" y del verbo más acusativo interno.
de la primera parte, pero el narrador es el propio prota- En un Epílogo, la autora nos completa la historia de Juan
gonista: retrospecciones sobre la vida familiar, el primer viaje Manuel Blanes y nos deja algunos interrogantes sobre los
a Europa, los amores tempranos, la pasión por Carlota, años finales de Carlota Ferreira. Con el mismo gracejo e igual
noticias históricas sobre el asesinato de Urquiza y sus causas sencillez de estilo -esa difícil sencillez de que hablaba Fray
llenan los capítulos iniciales. A partir del accidente que costó Luis de León- con que ha presentado un fresco de la Historia
la vida al hermano mayor, el relato es casi pura ficción, ese argentina del siglo XIX y ha tejido una intriga de amor y
"algo más" del que pudimos enterarnos en alas de la fantasía soledad en torno de personajes reales e ilustres, la novelista
poética. nos invita a continuar la fábula. Tal vez por aquello de que
La novela adquiere hacia el final un marcado carácter "un cuadro, como un poema, una vez concluido ya no es del
psicológico: la autora, motivada sin duda por el tempera- artista sino del contemplador" (p. 87), algún lector se atreva
mento solitario del personaje y por las crisis agudas de a receptar el mensaje de la escritora ya cambiar la historia
histeria que algún biógrafo le ha atribuido, profundiza en ficcional... la otra, la Historia con mayúscula, aunque nunca
la indagación introspectiva que el memorialista se hace a sí concluida, no admite cambios sin falsear la verdad: es su
mismo, en busca de una identidad hace tiempo perdida: "Si permanente paradoja.
yana soy, ¿quién soy yo? ¿Ysi yana soy dueño de mí mismo,

W Véanse los capítulos finales a partir del XXII".


95Al aludir a su padre siempre lo hace con un apelativo: el pintor, "de cuyo nombre no
92 Este casamiento se realizó en Argentina y duró poco. Fue declarado nulo después de la quiero acordarme" o "cuyo nombre prefiero olvidar". Además de ser un intertexto
separación y de un trámite complejo. (recordemos el apelativo reiterado en cada Estatua de La amante del Restaurador) quizá
93 La última carta de Nicanor dirigida a su tío desde Florencia -registrada en el archivo podríamos hallar aquí algunas connotaciones psicológicas: ¿rechazo de una identidad
familiar- está fechada el 20 de mayo de 1893. incierta? ¿o simple recurso retórico con resonancias del Quijote?

102 103
Protogénesis de la Historia argentina y algunas "pistas" Historia y poesía, uerdad y verosimilitud
ocultas. "Las batallas secretas de Belgrano"

Historia y poesía, verdad y verosimilitud se conjugan


Si no hay realidad histórica sin escritura", ¿qué novelista una vez más en una escritura ágil, suelta, aunque el discurso
rehurirá el placer de cambiarla mediante el rodeo de la narrativo a veces parece soportar con cierta dificultad el peso
ficción? [uanita Sosa y su amor por el hombre "del nombre de un héroe incontaminado, paradigma de las virtudes
que no debo pronunciar"; Nicanor y sus quiebres de cívicas en el imaginario colectivo. De allí cierta sacralización
identidad con el gran pintor "de cuyo nombre no quiero de la figura de Belgrano -a pesar de sus fracasos guerreros
acordarme"; las ocultas batallas amorosas de Belgrano, ¿son y sus yerros y flaquezas humanas descriptos con bastante
parte de la verdad histórica o sólo invención de la escritura, prolijidad-: gestos y actitudes del protagonista conservan
verosímil poético? siempre -aun en la derrota- un halo de grandeza cívica que
Entre La amante del Restaurador y El general, el pintor y la relega el juicio crítico a un segundo plano. Es el caso, por
dama, María Esther de Miguel publicó otra novela: Las ejemplo, en que el discurso enuncia el catastrófico episodio
batallas secretas deBelgrano", El material histórico corresponde de Ayohuma, donde el ejército de Belgrano cae ante las
a las últimas décadas del siglo XVIII y primeros veinte años fuerzas realistas de Pezuela, desastre militar que significó
del XIX, en una Argentina que entonces, como Virreinato del la pérdida del Alto Perú. Previo a la sucinta descripción de
Río de la Plata, tenía una geografía más extensa que la actual la batalla, el diálogo -abundante en esta novela- entre
pues abarcaba también el Alto Perú, uno de los espacios Belgrano y sus oficiales, sobre estrategias a seguir:
donde el prócer nacional juega algunas de sus batallas
militares y las más íntimamente personales. En esta obra es
la Historia de la patria grande, en su partogénesis y "-Retirada hasta Potosí, señor. Es lo que cuadra,
primeros y convulsivos años de vida, lo que despierta el que en ocasiones las marchas retrógradas resultan
interés investigativo de la novelista y la mueve a consultar -dijo la mayoría.
una larga nómina de estudios históricos -denunciados entre [ ]
una extensa lista de agradecimientos-o Pero son sin duda Pero Manuel veía las cosas de otro modo [ ].
aquellas "pistas" secretas, ocultas tras la urdimbre de los -No, señores, la tropa está con ánimo, que es la
acontecimientos heroicos, las que mueven su fantasía y mejor disposición, y la caballería muy bien
desencadenan la narración. montada [oo.].
Así dijo Manuel [oo.]" (p. 255).

96 Supra, pp. 12. Expuestas las razones de uno y otro lado, la votación le
<n María Esther de Miguel. Las batallas secretas de Be/grano, Bs. As., Cía. Editora Espasa fue adversa a Belgrano -según comenta el narrador
Calpe Argentina S.A.! Seix Barral, 1995. (Las citas corresponderán a la 7'. ed.,Seix Barral, omnisciente- pero el general en ejércicio de su mando,
11
setiembre. 1996).

104 105
, .'
empecinado, cerró la discusión en ese tono que no admitía mientas físicos y exalta la conducta cívica y el sentido del
réplica: deber patriótico que la documentación aportada tes ti-
monia", La objetividad intelectual ante los numerosos
episodios políticos en que a Belgrano le tocó participar
"-Pero yo respondo a la nación con mi cabeza, del activamente -desde la labor en el Consulado, su posterior
éxito, señores -les impartió las pertinentes intervención en el Primer Gobierno Patrio, hasta la embajada
órdenes para el enfrentamiento. en Europa- busca apoyarse, con cierta frecuencia, en los ya
-Esta batalla está perdida antes de darse reiteradamente mencionados embragues de escucha tes-
-reflexionó Paz" (p. 256). timonial. "Dicen que con tanto trajín [...]. "Dicen" (p. 232;
"escuché decir" (p. 258) ; "según mentas" (p. 333) y otros
similares.
La ligera crítica, no al estratega, sino al hombre, En las "pistas" secretas, la imaginación se mueve con
insinuada en el calificativo"empecinado" y quizá también más soltura -no obstante que las mujeres que por ellas
en la actitud teñida de excesivo autoritarismo, se eclipsa bajo transitan pertenecen también a la realidad Histórica nacional
el tono sentencioso con que se capta y justifica, el fracaso de y alguna, como María Josefa Ezcurra, fue mujer principal y
la operación: obra del destino. "Yen vez de la victoria de notoria fama durante el gobierno de Rosas-. Aun en estos
esperada, el destino malparió la derrota" (p. 256). Poco asuntos del corazón -algunos realmente serios como los
después, el monólogo interior narrado con los pensamientos amores con la joven Ezcurra, de familia notable, y con
que "rumian" en la cabeza del héroe "abrumado por tanto Dolores Helguera, la niña tucumana,"ligera como pajarito
muerto": "Esa tarde en dos ocasiones había estado a punto y frágil como mariposa" (p. 312)-la perspectiva del narrador
de morir; en otra de ser hecho prisionero. Zafó. ¿Privilegio es de decoro y nobleza respecto del comportamiento del
por Dios otorgado? Dios decide todo, ¿quién podría amante, quien aparece como víctima de un tan generoso
dudarlo?" (p. 258). desprendimiento, de una tan fervorosa entrega a la Patria,
A salvo su heroísmo, ser de excepción, la generosidad que disculpa su actitud reacia a contraer vínculos legales y
y grandeza de alma de Manuel Belgrano quedan históri- a hacerse cargo de su paternidad, y hasta justifica el devoto
camente atestiguadas a través de la documentación que amor que ambas damas le prodigaron.
aporta el narrador -destacada como siempre por el cambio Si la particular simpatía por el personaje y la casi
de tipografía y el signo gráfico del entrecomillado-: dos intangibilidad de su conducta moral, provocan un discurso
fragmentos de sendas cartas enviadas al gobierno central y
al general San Martín, ofreciendo al primero la renuncia a
la jefatura del ejército y requiriendo al segundo su ayuda y
9~ Ya en las primeras meditaciones de Belgrano, al final de su vida y en diálogo con el
dirección profesional (pp. 258-9).
amigo y médico, el doctor Redhead, el prócer recuerda la orden de la Primera Junta de
En suma, el protagonista no pierde nunca la simpatía y Gobierno que lo instituyó, improvisadamente, jefe militar de un puñado de hombres mal
admiración de la novelista quien, desde la perspectiva del llamado ejército, orden que acató porque como miembro de la Junta -segün documento
narrador justifica sus actos, se conduele de sus padecí- veraz- "sólo pensó en corresponder a la confianza del pueblo y a contraerse al desempeño
de las obligaciones inherentes a su puesto" (p. 10)

106 107

.b _
narrativo por momentos altisonante y con cierto empaque personajes en coloquios directos, debe destacarse que hay
retórico, la novelista distiende a menudo la solemnidad del pasajes polifónicos donde el discurso indirecto -sin apelar
tono con alguna letrilla o canción popular, con decires y al diálogo o conjuntamente con él- se enriquece con monó-
refranes familiares?", con alguna nota burlona: como logos interiores narrados que dejan oír, brevemente, voces
acontecimiento de participación ciudadana, la histórica diversas. Y en una ocasión, la 1-'rimera persona irrumpe en
jornada del 25 de mayo de 1810 y la precedente merecen, el discurso del narrador'?' casi abruptamente, y la voz de
por ejemplo, un tratamiento nada prot 'colar ni "acarro- Belgrano gana la "batalla" enunciativa hasta el final del
nado" y hasta con sus toques de humor zumbón, como capítulo:
llamar a los Cabildantes, los Grandes Bonetes (pp. 164-5)
La expresión también se agiliza y se torna rica en
movimiento y color cuando se recrean escenas del vivir "Ahora yo, Manuel Belgrano, en esta casona de
cotidiano en Buenos Aires y en Tucumán: calles, salones, la calle de Santo Domingo esquina Camino del
iglesias, fondas y cafés son captados en imágenes vívidas, Rey, donde viví y probablemente me alcanzará
que anima un diálogo sabroso, a veces picante o al menos la muerte, extiendo la mano hacia la mesa de mi
irónico, o la enumeración, tan frecuente en la novela histórica cuarto donde se amontonan infolios y papeles en
como medio de reconstrucción arqueológica de ambientes que vierto memorias que seguirán surcando los
y costumbres: caminos para dar noticias de esta patria [ ].
[ ]
Tomo este libro, entonces, compañero también de
" [...] necesitados estaban todos de las noticias y mis propias vigilias afiebradas [...] llega Juana [...]
las cargas traídas por la nave. A saber [... ]: tan cariñosa como siempre, con un vaso de
cantidades de telas de variadas clases y calidades: apaciguante pócima en su mano [ ]
rasos, cantolinas, plantillas, ruanes, bayetas [...]" [ ]
(p. 83). ¿Qué estás leyendo, Manuel?
y yo le leo:
-Por 1& división de los hombres la derrota será
y la enumeración sigue un par de líneas más'?", entre los hermanos, dice el Salmista, Juana."
Aunque he subrayado la insistencia de un discurso en (p. 192).
tercera persona, con abundantes primeros planos de los

Véase la descripción de una escaramuza victoriosa de La Madrid y su gente contra las


9<J
fuerzas godas: "con ellas regresaron donde estaban los compañeros: los tres, más once
prisioneros [...] y si no se difunteó habrá corrido palitas para que te quiero", p. 249.
101 Quizá debería decir "narradora". porque la novelista no ocu'ra su identificación con
100 Véase también como manifestación de la riqueza de Potosí en metales preciosos
quien relata la historia: "según me lo contó Héctor Viacava, un periodista de Todo es
-"setenta iglesias rivalizaban en torres y platería"- la enumeración de los suntuosos
Historia, p. 334. Publicación periódica dirigida por el prestigioso historiador Félix Luna.
productos que se importaban entonces de Europa y de Oriente, p. 230.

108 109

.L
Como en las novelas históricas ya comentadas, tampoco conducido el relato por ese narrador(a) omnisciente ya
aquí falta el juego de los intertextos literarios -parodia señalado, que se esconde entre bambalinas como para no
celebratoria- en algunos subtítulos: "El General va en coche perder el diálogo -abundante- de los actores reales del
al Norte" (cap. V), homenaje a Jorge Luis Borges y su famoso drama de la Patria, y acotarlo cuando la fábula lo reclama.
poema referido al episodio del asesinato de Facundo Finalmente en el capítulo XXVIII, "Última estación", en
Quiroga, "El general va en coche al muere"; y "Una batalla la casa natal de Santo Domingo esquina Camino del Rey,
para armar" (cap. XV), claro recuerdo de 62-Modelo para concluye la gesta de triunfos y fracasos que han recorrido
armar, la conocida novela de Julio Cortázar. juntos el "héroe" y los hombres de su tierra grande; pero
antes tendrá todavía que librar una última batalla contra la
indiferencia pública y la ingratitud oficial. Derrotado en
Las siete estaciones este combate donde Belgrano se jugaba su dignidad y
decoro ante la muerte y los pocos amigos y familiares que
lo acompañaban-", se necesitaría más de un año para que
Con los elementos histórico-literarios analizados, María la Patria reconociera sus servicios y le rindiera las honras
Esther de Miguel ha delineado la historia personal del fúnebres que habrían de transformar el fracaso del día final,
general Manuel Belgrano, desde la infancia y adolescencia 20 de junio de 1820, en la apoteosis definitiva de una gloria
en el Buenos Aires de 1870-1886; las experiencias estu- imperecedera. Pero esto ya cae más allá de la clausura de la
diantiles posteriores en Salamanca y los serios estudios en novela, que se cierra con una nota irónicamente dolorosa e
Leyes y Economía; el regreso a la capital del Virreinato del históricamente real:
Río de la Plata y la consecuente y ardua labor cumplida al
servicio de la Patria naciente, en todos los campos a los que
el deber cívico lo convocó; lecturas, amores y amistades. "En Buenos Aires había ocho periódicos. Sólo
Todo ello entretejido con la Historia del país, en tiempos que uno, "El Despertador Teofilantrópico Místico-
avanzan y retroceden según el vaivén de los recuerdos que político", dirigido por el cura Francisco de Paula
se agolpan en la memoria del hombre ya maduro y a las Castañeda, dio la noticia. El país vivía dema-
puertas de la muerte. siadas preocupaciones como para fijarse en un
Siete son las escenas en las que Belgrano, reiteradamente, detalle tan baladí: la muerte de un hombre".
desde su sillón de enfermo e incitado por el doctor Redhead, (p. 380)
o desde el amplio lecho, en la duermevela. matinal, echa a
andar vivencias que zigzaguean en el tiempo y desencade-
nan los discursos narrativos de los episodios intermedios 102,
101 Pobre y muy enfermo. Be1grano solicitó a las autoridades el reintegro de jos muchos

sueldos que había destinado al sustento de la tropa durante sus campañas: quería saldar
las deudas contraídas con los amigos que habían pagado su regreso desde Tucumán y los
102 Capítulos intercalados entre las siete "estaciones" -subtituladas "Santo Domingo gastos de la enfermedad. Pero su pedido no fue atendido y solo recibió el agradecimiento
esquina Camino del Rey"- que van pautando el doloroso "via crucis" hacia la muerte. por los servicios prestados y el reconocimiento moral de la justicia del reclamo.

110 11 1

..L
T
Mito y leyenda en la novela histórica: Río de las congojas, (entonces bautizada Trinidad), teniendo como centro
de Libertad Demitrópulos geográfico la primitiva ciudad de Santa Fe l OS y .sit~os
aledaños donde se libraron fuertes combates con los indios
-quiloazas, cakhaquíes, timbúes-; y abarca unos cien años
Esta novela histórica -y no sin cierta vacilación uso este de Historia de la conquista española en América. Pero en
calificativo- fue publicada en 1981y celebra el esforzado, realidad la acción se dispara de ese cronotopo hacia
heroico, cruento parto de la tierra americana que alumbró latitudes casi míticas y se mueve en un tiempo que revela
con dolor y fuego a una nueva raza -rnezcla de indio y cierta circularidad -en planos diversos, con avances y
europeo, de criollo y mestizo-o Homenaje a aquellos retrocesos, sus "antes" (antes de la primera fundación) y sus
"guerreros o sabios" que construyeron la fase primigenia de . "despueses"-; tiempo en el que los hechos pierden filiación
la cultura de América, canto épico y también funerario a los histórica y sólo el desgaste de las cosas, rigores y suf~i­
ante-pasados -el paratexto de Yanis Ritsos es harto mientas, y la extinción de los amigos, evidencia el transcurnr.
elocuente, como también el culto a "mi muertecita"-, la BIas de Acuña, el mestizo que bajó de Asunción con un
acción de esta novela entreteje hechos y personajes grupo de mozos también mestizos, capitaneados p~r J~an
históricamente reales con episodios amorosos y aventuras de Garay, para fundar una nueva ciudadela, ve partir, CIen
guerreras que, por momentos, parecen adquirir dimensión años después, a todo un pueblo perseguido por las
mítica y otorgar a la narración características de relato inundaciones y el desamparo. Ante la visión de la caravana
popular, de cuento folklórico. Me inclino a ver en la estructura que huye abandonando sus casas, la ~laza "~nde .descuar-
de esta obra lo que M. Bajtín ha llamado la novela de pruebas tizaron al Lázaro y a los otros", el Cabildo, la iglesia de San
o aventuras.l'" Francisco"que supo guardar en sus adentros la voz del
negro Antonio Cabrera", el río con su c/~malote, "pe~sa­
miento florecido", las callecitas con sus cercos de tasís y
1. Novela de pruebas o aventuras pisingallos", BIas siente que ya no es "tan enteramente y que
1. 1. Cronotopo histórico
los recuerdos se le agolpan entre el "antes" y los
"despueses": "Cuando llegarnos con Garay a esta costa de
durezas y cardales, nadie pensó que cien años después,
Curiosamente las "aventuras" se cumplen dentro de un , de nuevo a 1 empezar "106 .
hundidos los sueños, se estana
contexto histórico localizado en tiempo y espacio: en general
la fábula se desenvuelve entre Asunción y Buenos Aires

10< Bajtín nos dice que este tipo de novela "se constituye corno una serie de pruebas por

las que pasan los protagonistas: pruebas de fidelidad, valor, valentía, virtud, nobleza,
santidad, etc. (...). El mundo de esta novela es arena de luchas y de pruebas que sufre el 1'" Levantada en 1573 por Juan de Garay, a orillas del río de los Quiloazas, hoy Cayastá.
héroe C..), el héroe siempre se representa come, un ente concluido e invariable e..).Op. 106 Libertad Demitrópulos, Río de las congojas, Bs. As., Editorial Sudamencana, 1981,

cit., pp. 201-2. pp. 16-19. (En adelante citaré por esta edición).

112 1 13
1.2. Mitologizacion de la Historia de la Conquista Precisamente, el peso de 10 telúrico -la tierra, el río y su
habitante natural, el indio- deriva la crónica histórica en
leyenda y los desplazamientos de los personajes, en ~i~j~s
Circularidad temporal de un pueblo, de la Historia de arquetípicos. Quizá podría aplicarse ~n el a.n~hsls
una cultura, y de la historia de la novela que se abre con la estructural de Río de las congojas, el monorruto del ViaJe del
situación señalada -abandono, huida y de nuevo a empezar- héroe que Juan Villegas ha descubierto e~ numero~as
y se cierra con iguales imágenes y reflexiones, aunque ahora I
"
novelas del siglo XX108 • No entraré en un estudio exhaus~IVo
enriquecida la perspectiva histórica con el mitema del morir- de ese tipo, pero sí creo necesario hacer algunas conside-
renacer: a través de las generaciones, la memoria perpetuará raciones en torno de este planteo y destacar ciertos aspectos
tradiciones y leyendas y de ellas se nutrirá la Historia de los que muestran ese' doble plano histórico-:n ítico en el
pueblos hispanoamericanos. Este es, en suma, el mensaje de tratamiento de los hechos y de las relaciones de los
Isabel Descalzo cuando, habiendo partido todos los suyos, personajes. En esa habla entrañab~e y color!~a, tan jugosa
incluso la hija ya vieja y achacosa, se pregunta: "¿Qué habrá en hallazgos metafóricos y sugestiones poetIcas. que es el
ido a buscar por esos andurriales?" (p. 167). Y entonces discurso del mestizo, hallamos algunas expreslOnes que
comprende: se ha ido para continuar alimentando dibujan un mundo casi mágico, hecho de ritmos musicales
testimonios y recuerdos en sus hijos y en sus nietos, "hasta y hechizos milenarios:
cavar la memoria que es no morir" (p. 167).
Por eso los personajes de esta novela evocan episodios,
narran historias una y otra vez en tiempos diversos; con "El río a la vera estaba, el río ahí sigue estando.
analepsis y prolepsis que no siempre coinciden en la visión Igual que el camino al que las lluvias no log:a~
y versión de los hechos, volviendo recurrentemente a algún borrar. ¿Yla tierra? La tierra siempre se malquistó
hito histórico como la rebelión de los mestizos y su con ellos. No la han sabido querer. Desencantar
ajusticiamiento!", que sirve de soporte real al continuo era lo que se habían propuesto hacer con ella"
ejercicio de "cavar en la memoria" que es el relato en (p. 11).
primera persona del centenario Bias de Acuña y cuyas
obsesivas figuraciones amorosas terminan por convertir a
la persona amada, la criolla María Muratore, en un ser y una nueva esperanza los pone en marcha una vez más,
mitológico, enraizado en la gesta de la conquista y el en otro intento por escapar del infierno: ¿las inundaciones,
nacimiento de una raza. el indio, el olvido del conquistador, o la permanente des-
nudez existencial? "Dicen que aquí queda el infierno. ¿Onde
se ha visto un infierno alegrado por un río?", sigue re-
flexionando Bias de Acuña. "En el infierno están el Pelado,

107 Este hecho tuvo lugar en la primitiva Santa Fe, el l" de junio de 1580. Los ajusticiados

fueron los siete mestizos evocados por Bias y la causa que motivó la traición de Cristóbal IOH Juan VilIegas Morales, La estructura mítica del héroe en la novela del siglo XX,
de Arévalo es discutible.
Barcelona, Planeta, 1978.

114 115

,
rttz
en su lugar de origen y que debe ahandonarlo" '?". Las
el Basilisco, el Oscuro, el Mano de Hierro, el Pata de Palo, primeras "pruebas" de esta heroína criolla serán la lucha
la Mula Animal el otro Y la enumeración de las fuerzas del
JI •
contra el indio -a la par de los hombres- y la disputa por el
mal-según la mitología indígena o mestiza- deja instalado
amor del conquistador y fundador con quien -descubrirá
el viaje en los hondones del mito. Pero BIas de Acuña no
después- es su misma madre. Pero la prueba más difícil en
piensa viajar, como no sea por los meandros de su memorial este primer viaje, es una larga enfermedad a raíz de una
por lo que su "peregrinaje" parece concluido. Sospecho, en
herida de arcabuz. Indudablemente ha comenzado así el
ca~biol que quien cumple los "pasos" y las "pruebas"
proceso de "iniciación" para el héroe, pero le quedan aún
típicas del monomito "la aventura del héroe" es una criolla
muchas "pruebas" en esta etapa que de acuerdo con Ioseph l
María Muratore. Ella nace en esta historial del discurso oral Campbell, sigue a aquella de la "separación" y precede a
del mestizo, con la tímida intercalación de su propia voz en
la del "retorno"?"
letra bastardilla y con un destino que ya estaba escrito en
IJ

el espejo del agua":


1. 3. 1. El viaje de iniciación: pruebas, guías, cruce del
umbral, ayudas mágicas.
Elagua turbia y los camalotes asíveía yo el mundoque
JI

sepresentaba para mí. Unanegrura peligrosa revestida


de flores" (p. 22). Nuevos viajes realizará María Muratore y en su camino
de "iniciación" no faltarán las "llamadas" o "encuentros" I

las ayudas mágicas y los maestros despertadores o guías.


JI JI
1. 3. La "aventura del héroe" a través del discurso
Para el viaje que María emprenderá hacia Trinidad (hoy
histórico-literario Buenos Aires), el "encuentro" con Garay -presto a partir-,
el anillo que le obsequia y la mediación del jovenzuelo
Nicolás, son elementos indiscutiblemente numinosos, que
El personaje escapado de la narración de Bias de Acuña poseen un gran poder de fascinación. En efecto, María se
toma pronto entidad propia y es otro protagonista que nos halla otra vez en una situación límite -en Asunción, la
cuenta acerca de su abandono en La Asunción, en la calle muerte de su protector; ahora la dependencia, para ella
del Pecado, y de su mentor y padrino, Alonso Martínez, que intolerable, del mestizo que la había salvado de la muerte
le enseñó a leer y escribir ya manejar las armas. Muerto su
y desposado cuando se encontraba semiinconsciente-: Huir
protector cuando estaba a punto de desposarla, María debe es una necesidad y son "pensamientos diabólicos (p. 88) JI

escapar de la orfandad, y comienza una aventura difícil, en


los que la asaltan cuando se produce el "encuentro" con
la que sabe pasará "pruebas" muy duras y no habrá retomo
Garay. Sabe entonces que se irá por el río nuevamente:
al lugar de origen.
. Refiri~ndose al ~onomito en cuestión, Juan Villegas
dice, precisamente, que el protagonista descubre o hace HI'! Juan Villegas Morales, op. cit., p. 16.
evidente que el significado de su existencia no se satisface 110 Joseph CampbelJ, El héroe de las mil caras, Méjico, FCE, 1959, p. 35.

J 17
116
dolorosa: verdadero"descenso a los infiernos", donde no
faltan las acciones de brujería -de Basilio y Régine de
"Por varios días miré el río negro-rojo-rosado- Birmania, dos cómplices del Hombre del Brazo Fuerte-; las
amarillo en los juncales del ovillar: le oí silbar "presencias extrañas" -bichos y gatos, hasta ese gato rosado
ráfagas de esperanzas en su lengua de ébano y que lanzaba aullidos de enamorado furioso", un Zé
1J

oro [...]. Por el río me iré -supe. Recordé: por el brasileño, ¿encarnación de su padre portugués, el Zé
río vine a esta tierra; me trajeron para simiente [...]. Muratore?; y el laberinto interior, las galerías de la casa, ¿o
Arriba de su mordiente lomo las barquillas de su propia conciencia?:
sumidas en sueño y las canoas quejumbrosas me
llamaban" (pp. 88-9).
"Era como que entraba en corredores oscuros, de
paredes aceitosas, que de pronto se hundían en
y ya casi cantando, como atrapada en un sortilegio, la puertas que me tragaban, luego volvía a encon-
criolla monologa: "Por el río vine a esta tierra. Por el río trar los corredores cada vez más estrechos y
¿adónde iré?" (p. 89). La ayuda mágica, el anillo que por húmedos y escuchaba un solo maullido largo,
encargo del Hombre del Brazo Fuerte -el apelativo, enamorado y furioso" (p. 110).
sinónimo de heroicidad, queda ya incorporado al nombre
del Conquistador-le entrega un muchacho con "pelo rubio
color zanahoria" y "pestañas amarillas", define una María logrará escapar -en dos ocasiones se produce el
situación de misterioso encantamiento'!', La ficción avanza "cruce del umbral", representado por un curioso loro
y también la aventura de la protagonista que, después de amaestradot'<-, salir del laberinto, pero aún le quedan
un breve episodio amoroso con el Hombre del Brazo Fuerte, algunas culpas que expiar: el viaje de retorno no será fácil.
al desembarcar en Trinidad es misteriosamente conducida Nuevas amenazas la acechan, después de haber vendido el
a un alojamiento "calle arriba de la Nao Perdida", camino anillo para poder sobrevivir sola en Buenos Aires. El amante
del Riachuelo. la hostiliza a través de sus ayudantes y arcabuceros, pero
Allí María Muratore cumplirá una de las "pruebas" más cuando está a punto de caer en sus manos surge una "barca
milagrosa", conducida -maravillosa casualidad- por el
negro Antonio Cabrera, el viejo cantor de la iglesia San
111 El jovenzuelo se llama Nicolás y aquél que había guiado a Ana Rodríguez -madre de
María- a la calle del Pecado por orden de la Adelantada doña Mencía -llegada a América Francisco de Santa Fe, y él la conducirá aguas arriba por ese
con un grupo de valientes españolas- decía llamarse SáJocin; era un "chico pelirrojo" y se río que, ya no quedan dudas, tiene mucho del simbolismo
le había aparecido a Ana Rodríguez -"indecentemente" embarazada- también de improviso.
No analizaré los viajes de Ana ni sus aventuras, caídas y laberintos, pero se podría estudiar
su carácter arquetípico. El anagrama SálocinlNicolás, no deja lugar a dudas acerca de la
identidad peculiar de guía ángel-demonio. Véanse pp. 57-9. Con frecuencia en el cuento
111 Declarado el supuesto hospedaje corno una cárcel, ante la sorpresa del ayudante de
popular, una de las funciones del "antagonista" es, precisamente, engañar a su víctima, y
entre los distintos medios de que se vale está el ofrecimiento de un anillo. Véase Vladimir Garay por su evasión, María aventura una posibilidad: "Será que ninguna mujer consiguió
Propp, Morfologia del cuento, Bs. As., Juan Goyanarte Editor, 1972, p. 55. salir de los corredores internos una vez traspuesto el umbral del zaguán vigilado por el
loro" (pp. 125-6).
118
1J 9

-
vida/muerte de tantas tradiciones religiosas!": "Las pocas alcanzar el legendario simbolismo de la "madre mitológica",
veces que salía me iba al puerto [monologa María] y ya me identificada por momentos con el río y la Porá.
encontraba en tratativas con un barco que me llevara de Observemos la recurrencia de los lexemas "llamada" y
regreso a Santa fe cuando otra vez, por esos designios "encuentro", en el episodio en que la deidad del agua se
misteriosos, cambió el curso de mi vida" (p. 125). traga al hijo mayor, quien, hechizado, se ha lanzado en su
canoa tras "la figura blanca, vaporosa, que ellos aseguraban
era la finadita" (p. 161). Observemos también otra función
1. 3. 2. El viaje de retorno: transformación, muerte y del cuento popular -y de la poesía épica-: el reconocimiento
renacer. por medio de una "marca", en este caso una cicatriz en el
vientre del herido, el falso Fernán Gómez, por la que BIas
de Acuña, después del asalto de la indiada en El Brete,
Al río "tragahombres, más negro que nunca, río de las poblado fronterizo con el Brasil, advierte que el cuerpo que
congojas, enemigo del amor" (p. 33), tendrá que enfrentarse tiene en sus brazos, derribado por los flechazos, es su amada
ahora el héroe -María Muratore- para, remontando la María'".
corriente, llegar "hasta su ardiente corazón" (p. 135), a la En fin, quedan por considerar muchos elementos
verdadera fuente de la vida. María ha sufrido ya una mágicos: el extraño culto a "la muertecita", las voces de
transformación interior, ha superado un mal amor María "desde adentro del espesor del agua" (p. 153), la
-visualizada la modificación espiritual en un simulado trayectoria de ese "increíble anillo" que BIas, en cuyas
cambio de sexo-; ahora podrá afrontar las "pruebas" a que manos cayera prodigiosamente, había enterrado al pie de
el retorno la someterá todavía; sólo mencionaré el peligro un naranjo. Ese anillo parece sellar en su círculo mágico, un
del yacaré, otro elemento simbólico en las mitologías como siglo de la Historia y las leyendas del pueblo de Santa Fe:
representación de la Muerte y al que se alude reiteradas allí quedan los siete mestizos ajusticiados -que BIas
veces durante el viaje: "Otra vez remando de noche y recuerda una vez más, muy detenidamente-; allí queda "la
cuidándonos del yacaré y de la Porá del agua" (p. 133).114 muertecita", cuya voz navega sobre el lomo del río, e Isabel
Alcanzado el nacimiento del río, cumplidos los ritos de Descalzo que alguna vez supo ser "una muchacha alegre que
"iniciación", en plena madurez -María Muratore tiene 33 vivía en la Asunción"; y el mismo Bias que ha rechazado
años- el héroe, ahora apellidado Fernán Gómez, cruzará el todos los denodados intentos de los jóvenes por llevarlo
umbral definitivo, el de la muerte, para renacer no sólo en hacia el Sur. Pero quizá este morir no sea sino un renacer y
el recuerdo constante del mestizo, sino en el culto de sus la aventura del mestizo esté sólo por empezar: la "llamada"
hijos -los mestizos que Bias de Acuña tuvo con Isabel para partir proviene ahora de un maestro "despertador",
Descalzo- y en el de los hijos de sus hijos; y así hasta

lIS La situación no resiste la lógica de lo posible, pues Bias, descubierto el engaño -Fernán
113Véase René Guénon, Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, Bs. As., Gómez no es hombre sino mujer- no reconoce a su amada María hasta advertir la "marca"
EUDEBA, 1976, cap. XVI. del vientre: únicamente en el mundo de lo maravilloso, en los marchen; se puede admitir
"' lbid., p. 302 tal inverosimilitud.

120 12 I
quien le reclama la sortija y le ordena iniciar el viaje. telarañas del mito!". Los monólogos interiores de BIas de
Curiosamente este joven guía, demonio o ángel, se llama Acuña merecerían un estudio especial, no sólo por la belleza
Laconis (Nicolás/Sálocin/Laconis) y "entre la niebla su de la imaginería -metáforas, concretización de lo abstracto,
cabello rojizo era un incendio que la llovizna apagaba" animación de las fuerzas de la naturaleza- sino por el
(p. 173). peculiar sabor popular de algunas voces, la creación de otras
que expresan con justeza y lirismo el mundo afectivo del
mestizo, y la castiza sabiduría de algunos refranes.
2. Crítica histórica y escritura poética.

"
Epicidad histórica y lirismo verbal en Maladrón, de Miguel
Considero que el material histórico en la novela Río de Ángel Asturias
las congojas, sólo proporciona el contexto épico en que .se
mueven los personajes reales y ficticios, y sobre todo la
posibilidad de hacer un enfoque crítico -como es habitual Otra novela que enraíza los hechos de la conquista
en la novela histórica de hoy- acerca de situaciones heroicas española en el universo mágico de América, en este caso en
y trágicas de nuestro pasado. Es evidente que la actitud de la tierra tropical, es Maladrón de Miguel Ángel Asturias. De
la autora, en este drama de sangre y dolor que fue la 1969, esta narración se desliza entre las fuerzas oscuras que
conquista y colonización de América, confraterniza con el conforman el mundo físico y espiritual del indio y las a veces
mestizo y desde la perspectiva de éste, "hombre de no más luminosas del conquistador poseído por la ambición,
valentías", se arroja una mirada ácida sobre los agentes -del la codicia o el fanatismo religioso. Corno el autor guatemalteco
rey _" ¡Gallegos infernales!"-; sobre los frailones, señores del se propone -también en novelas anteriores- desentrañar las
"robo y la fornicación" (p. 86), Yaun sobre numerosas tribus raíces míticas más que las históricas de este continente, me
indígenas "feroces y carniceras" (p. 100). El único ser referiré a Maladrón sucintamente.
espiritualmente desgarrado en esa contienda, mártir y Hay en esta novela un tema de gesta: la aventura del
culpable al mismo tiempo de tanto exterminio, es el mestizo, español en la conquista de un territorio virgen y en la por
por "distinto", por extraño a unos y otros: "¿Qué se les hacía momentos alucinada búsqueda de un paso entre los dos
a ellos matar quiloazas o timbús, o tapís o jarús, o cualquier océanos. Pero la naturaleza irrumpe grandiosa desde las
suerte de nación?", se duele BIas de Acuña en la evocación páginas iniciales, junto con el mundo épico-lírico del indio
de las luchas: "Cuando tendíamos a los indios con el fuego y sus rito.s: la fábula se aparta así de la seriada docu-
de los arcabuces, ¿qué tanto venía sucediendo que la voz
de nuestra madre lloraba adentro del corazón?" (p. 31) -se
culpa en sus recuerdos el viejo mestizo-o
116 Sería interesante comparar la perspectiva histórica y la composición literaria de esta
La calidad poética del lenguaje desborda el referente obra con otra novela histórica de igual temática, de la escritora argentina Josefina Cruz,
-que no cuenta con apoyos documentales expresos- y autora prolífica en el género. Me refiero a El conquistador conquistado: Juan de Caray,
termina por velar la realidad de los hechos con las mágicas publicada por el Instituto de Cultura Hispánica en 1972. En ella se exaltan las virtudes del
Conquistador y se da una visión costumbrista de ese período de la Historia virreinal.

122 113

l
mentación episódica para orquestarse en una sucesión de del Maladrón, esa segunda cruz que hoy -o quizá desde
cuadros lírico-descriptivos donde -sin quebrar el desarrollo entonces, desde la conquista- le imponen la avaricia y la
de la narración-la naturaleza juega más de una vez el papel expoliación de los cínicos adoradores del saduceo
protagónico, animada por la potencia imaginativa del filibustero y ladrón. En la vertiente fabulosa queda inser-
escritor, verdadero taumaturgo del vocablo. La naturaleza, tado así el problema social que por momentos se profundiza
que es árbol, agua, insecto, sonido, movimiento, queda en una serie de motivos en torno de la existencia y esencia
indisolublemente unida al hombre de la tierra en un ritual del hombre, ese pobre hombre a quien el Maladrón, con su
mágico: en el silbido agudo de Caibilbalán que llama al doctrina de los bienes materiales y la negación de la
invierno desde los Andes Verdes o en la danza delirante con inmortalidad del alma, le ha robado lo único que le qued., ba:
que los indios tiburones pretenden aplacar a Cabracán, ., la esperanza más allá de la muerte:
"supremo hacedor de terremotos".
Pero Asturias, al hundir su verbo sonoro en el universo
encantado de las culturas precolombinas, no pretende sólo "El Maladrón siguió en tono de revelación
rescatar el alma del indio: intenta también descubrir el [ _ _._ _.....•._._._._ _ _ _ _._ _ _ ]
verdadero rostro de América a través de la lucha de razas, [oo.] Todo lo perdonan los hombres. Todo me lo
y eso lo lleva a plantearse críticamente la actitud del conquis- habrían perdonado. El que fuese ladrón,
tador español. De esa lucha heroica hace surgir en simbiosis blasfemo, turbulento, nefando, incendiario,
augural, el nuevo rostro, la nueva voz de América, la que parricida, todo, menos el haberles robado la
habla desde el vientre de la Trini -india y madre de un esperanza." (p. 180).
mestizo-: "¡Cruce de cruces en tu vientre... la cruz de Cristo
y la cruz del viento, el trueno, el relámpago y el rayo y todo
a comenzar en tu ser habitado !"117. La india-tierra y el Vida y muerte -"Los Crucificados no están en el
español-cruz. Y aquí el novelista hace una denuncia valiente, Gólgota, sino en nosotros. Son el cuerpo y el alma de
temeraria: "¡Por la señal de la Cruz del Maladrón, nosotros. El hombre tiene dos agonías" (p. 80)-, infierno y
persignáos, Conquistador!", ordena Zenteno, vocero de una eternidad, instancias metafísicas que Asturias viste con la
conquista que queda reducida de este modo a una cruzada orgía de lenguaje que le es característica, rica de efectos
de saqueo y pillaje, a una cruzada de saduceos dispuestos sonoros, sinestesias, toques impresionistas y divagar
a instaurar en las nuevas tierras, el culto del mal ladrón, hijo surrealista. Ropaje barroco, teñido no pocas veces de un
de la materia. regocijado tono jocoso, casi "boccacciano". En suma, una
Sin embargo, América, tierra poderosa y siempre historia-sueña-poema, como decía Paul Valéry a propósito
convulsiva, se levantará desde su entraña virgen -simbo- .,
de las Leyendas de Guatemala, que ahora se robustece con un
lizada en la rebelión del indio Guinakil- y destruirá la cruz hondo c~ntenido social y filosófico.

117 Miguel Ángel Asturias, Maladrán, Bs. As., Losada, 1969, p. J09.

124
125

L
La Historia como escritura-discurso: La revolución es un En La revolución es un sueño eterno hay una visión ácida y
sueño eterno, de Andrés Rivera dolorida a la vez, de los primeros años de la vida nacional
argentina, de los vaivenes y desgarramientos de la patria y
de los hombres, iluminados y soñadores, que gestaron su
Andrés Rivera -cuyo verdadero apellido es Rivak- nació nacimiento -desde las Invasiones Inglesas y la constitución
en Villa Crespo, un barrio de Buenos Aires de características de la Primera Junta de Gobierno, hasta las consiguientes
un tanto particulares -población mayoritariamente obrera luchas revolucionarias contra el enemigo común y las
y de origen judío-o Ha escrito varias novelas históricas, asonadas internas de 1810 a 1812-; todo ello a través de la
aunque él considera que "no lo son", y por una de ellas, La ideología y el sentir de uno de los hombres de Mayo más
revolución es un sueño eterno de 1987, obtuvo algunos años ardiente y progresista: Juan José Castelli.
después de publicada, el Primer Premio Nacional de Las huellas históricas se van dibujando a lo largo de los
Literatura, cuando ya había alcanzado los sesenta años de textos de dos cuadernos imaginarios legados por Castelli a
edad y en su producción se contaban numerosas narraciones su hijo Pedro. Recurso harto reiterado en las novelas pero
-Nada que perder, En esta dulce tierra, Apuesta, La sierva, entre con la originalidad, en este caso, de que a su escritura el
muchas otras- que le valieron también altas distinciones lector accede a medida que avanza en la lectura, como si
como el Premio de la Fundación del Libro y el Konex de participara del acto mismo de escribir del protagonista, el
Platino. Obrero textil en su juventud, se inició en el doctor Castelli; como si la Historia y sus entretelones se
periodismo alrededor de 1957 como secretario del diario "La fueran narrando a sí mismos en su propio devenir, en sus
Hora", órgano del partido comunista del que fue expulsado, idas y venidas, en sus recurrencias y dobles perspectivas.
entre otras razones, por su confesada afición literaria a Esta impresión de una escritura que se va haciendo y
Faulkner, Borges, Kafka, Baudelaire, y su alejamiento del rehaciendo constantemente, obtenida por medio de distintos
realismo socialista al que nunca se adhirió definitivamente. recursos literarios, no es puramente gratuita.
"Hay una tendencia en todo el mundo a escribir novelas
históricas -afirmó Andrés Rivera a poco de publicar El
verdugo en el umbral, su libro más autobiográfico-, las mías 1. Escritura-discurso anafórico y recurrencia histórica
no lo son'?". y agregó en esa oportunidad: "Mi interés en
la historia no responde a una moda, sino a un modo de sentir
y pensar". Creo que Rivera se equivoca en la base del
Rivera ha logrado que las recurrencias de su texto
planteo: la novela histórica de hoyes precisamente expresión
de un modo de reflexionar frente a los acontecimientos del novelístico sean la expresión poética de las reiteraciones
pasado, de evocar críticamente hechos y personajes de la históricas del país, de una Argentina en que, como el mismo
Historia, a veces de desnudar verdades, de encontrar en el novelista lo ha manifestado, "la repetición parece el
accionar histórico las auténticas raíces del presente. verdadero motor de las distintas generaciones'?".

1" Entrevista realizada por Hugo Beccaccece para el diario La Nación: "La forja de un

rebelde ". Revista La Nación, Bs.As. (4, dic., 1994),48-51. 119 lbid., p.5!.

1 _
126 127
r
..

i
larga y trastornada cruje en mi vientre, que hoyes la noche
Desde la primera página atisbamos el proceso de una
escritura que se crispa, se enrosca sobre sí misma, siguiendo de un día de junio, y que el invierno llega a las puertas de
casi simbólicamente las retorceduras de la carne enferma de una ciudad que exterminó la utopía pero no su memoria?"
quien está escribiendo -Castelli padece un cáncer de (p. 15).
lengua- y las contradicciones de una utopía que alimentó A la "voz" de Castelli se suman otras voces en diálogo
y aún alimenta su espíritu libertario y jacobino. Así directo -El doctor Cufré, la esposa María Rosa Lynch, muy
comienza el doctor Castelli su monólogo: quedamente la hija mayor Ángela- o en estilo indirecto, la
de un narrador que sólo conduce los hilos de la peiiie-histoire,
los movimientos de la mano o de la boca de Castelli, a modo
"Escribo; un tumor me pudre la lengua. Y el de un testigo fiel de la escritura por la que se cuela el
tumor que la pudre me asesina [...]. pensamiento del protagonista; a tal punto que el lector se
¿Yo escribí eso, aquí, en Buenos Aires, mientras pregunta si esa tercera persona no es un desdoblamiento dd
oía llegar la lluvia, el invierno, la noche? Escribí: propio actor de la Historia grande, un doble de la primera
mi lengua se pudre ¿Yo escribí eso, hoy, un día persona, que intenta objetivar los hechos presentes para así
de junio, mientras oía llegar la lluvia, el invierno, rememorar el pasado desde una cierta distancia épica y
la noche? "120. juzgar con impasibilidad de espectador, su "actuación"
como actor, o al menos poner entre interrogantes la posible
vulnerabilidad de los hechos y de su propia identidad.
1. 1. Ideología, crítica y autocrítica

"Yo, ¿quién soy?


Escribir y leer y retomar lo ya escrito, amplificar las frases Yo, que me pregunto quién soy, miro mi mano,
en una inacabable y espiralada suerte de recurrente juicio esta mano [...] y la letra apretada y aún firme que
crítico y ejercicio escrituraría de la gesta de Mayo, es lo que traza, con la pluma, esta mano, en las hojas de un
se propone el novelista y para ello nada mejor que hacerlo cuaderno de tapas rojas." (p. 25)
desde la perspectiva de una ideología común a ambos
-autor y protagonista- y cuando quien supuestamente
escribe sabe que le queda poco tiempo de vida y quiere y sigue el protagonista buscando respuestas a través de
decirlo todo e interrogarse sobre sí mismo, sobre su ideario, la vieja metáfora del teatro y las marionetas: "¿Soy un actor
triunfos y fracasos. Esa primera página se cierra con una que escribe que se ríe de él y de las vidas que vivió: que se
pregunta sin respuesta: "Yo, Juan José Castelli, que escribí ríe de la historia -un escenario tan irreal como el que él ahora
que un tumor me pudre la lengua, ¿sé, todavía, que una risa ocupa- y de los hombres que lo cruzan, y de los papeles que
encarnan y de los que renuncian a encamar?" (p. 26). Por eso
la ironía sutil o la ironía mordaz, el humor corrosivo y hasta
120 Andrés Rivera, La revolución es II1l sueño eterno, Bs.As., Alfaguara literaturas, 1993, el sarcasmo brutal son las armas literarias con que el autor
p. 15. (En adelante citaré por esta edición).

129
128

-
I
desnuda prejuicios, hipocresías y egoísmos del pasado que
oblicuamente apuntan también al presente: 1. 2. El documento histórico y su reuerbalización artística

"(Ruego que, cuando aluda a los ausentes sin Citas de informes, periódicos, cartas, poemas e
excusa, se vea, en la alusión, a quienes execran, intertextos -fácilmente identificables en la mayoría de los
virtuosamente, en los jacobinos, la nefasta y casos- aseguran la verdad histórica, sobre la que la fi~ción
aciaga pretensión de seducir a paisanos, indios crea atmósferas, teje diálogos y suscita posibles reflexiones
y negros esclavos [...] para que escarnezcan, y comportamientos. De la~ dos visit~s de :rv;,onte~gudo a
derroquen y expropien a los que se enriquecieron Castelli en su casa, por ejemplo, solo las movidas de
[...] sin apelar a la usura, el contrabando, la prolija ajedrez" de la primera pueden ser históricamente veraces
evasión de los impuestos, y otras sutilezas (...] -el artículo de La Gazeia del joven tribuno a que alude
que la prensa responsable calificó como una exa- burlonamente Castelli se publicó en vida de éste-; pero la
geración de la libertad de mercado)" (pp. 16-7).121 segunda partida de ajedrez, aunque verosímilmente
aceptable, obedece a un juego imaginario: el fragme~,to
periodístico que se cita en el segundo te~to -confes~on
A partir del capítulo segundo -el proceso incoado en su política de Monteagudo- es parte de un artículo aparecido
contra que vuelve intermitentemente como uno de los ejes en "El Independiente", un par d~ años después de.la muerte
estructuradores- la acción se desliza por diversos planos del"orador de la Revolución". Unicamente conociendo esta
temporales y desfilan así episodios históricos en los que, fuente documental -de 1815- es posible comprender el
desde la lucha armada, la política, el medio familiar ysocial, porqué de algunas alusiones que otorgan a la "parti~a" ~n
se hallan involucrados Juan José Castelli y otros prohombres sentido casi alegórico y justifican aquello de que "la historia
de la vida nacional que la Historia registra en primera línea habla a nuestras espaldas" (p. 24), sólo que a veces no nos
y la novela enfoca críticamente -ya se dijo- con sus luces y damos vuelta para escucharla 122.
sus sombras. La continua quiebra del tiempo lineal mediante
retrocesos en los que se retoman episodios pasados e
inconclusos, para avanzar lentamente en su desarrollo
mediante profundizaciones conceptuales, se traduce eh un
ejercicio de discurso anafórico que v~~lve conti~uamente
111 Véase todo el capítulo Il" sobre el interrogatorio a que fueron sometidos los testigos sobre su escritura, retoma frases que fijan un caracter, una
del Ejército del Alto Perú, en el proceso judicial que el Triunvirato le inició al doctor conducta, un valor -a modo de los épicos apelativos del
Castelli por su presunta inconducta al frente de dichas fuerzas y en su carácter de jefe
político -enviado como representante de la Junta de Mayo-. La veracidad histórica de la,
preguntas formuladas por el jurado queda documentada en letra bastardilla, así como el
entrecomillado da testimonio de algunos fragmentos de respuestas. Todo el capítulo. en
primera persona, es además manifestación elocuente de la capacidad oratoria de Castelli 122 Quien no terminará la "partida" histórica es Castelli, a punto de morir, aunque sin

y de las virtudes poéticas, en un crescendo expresivo, del novelista: ironía, humor acre, embargo la ganará; y quien la perderá definitivamente es Monteagudo, ya que algunos
sarcasmo. años después deberá rever ciertas actitudes y confesar "el gran vacío" ideológico dejado
por la muerte del amigo. Véanse pp. 147-51.
130
13 I
cantar de gesta- y las amplifica en cada reiterada enu- y sangre" tpossim), expresión que añade a la contextua-
meración. Casi siempre esta recurrencia anafórica da al lización calificadora la denotación temporal'".
hecho histórico y a quienes intervinieron en él, un aliento
poético, una atmósfera de envolvente y hondo lirismo que
nos recuerda la elocuente retórica de los romances viejos. 2. Recurrencia e intertextualidad, ¿signos de la cultura
En el capítulo séptimo, en el que se juzga la actitud de postmoderna?
los integrantes de la Junta de Mayo desde la óptica de
Castelli, éste se interroga a sí mismo en un intento de
penetrar lúcidamente en la motivación de sus actos: "¿Qué En La revolución es un sueño eterno -título que es una
juré yo, y a quién, ese 25 de Mayo oscuro y ventoso, de variante de aquella afirmación que Monteagudo pronunció
rodillas, la mano derecha sobre el hombro de Saavedra?". irreverente en la iglesia de Laja, en La Paz, "la muerte es un
Este tono mesurado, aunque ya inquietante, que recoge sueño eterno"- la verdad de los hechos, personajes y
imágenes de un discurso anterior, se va orquestando con las situaciones está tan hábilmente trabajada en cada secuencia
reiteraciones de párrafos apoyados en la anáfora verbal, de y tan artísticamente elaborada la expresión lingüística, que
calificativos y comparaciones -"mañana helada como el la crítica y el documento histórico, serios y precisos,
infie~~o" o "niebla helada como el infierno"- que se adquieren en ciertos pasajes el vuelo épico-lírico de un
amplifican o se recoleccionan -"furioso y callado", "absorto, poema de juglaría y en otros, el tono tragicómico de un
poseído, callado y furioso"- y golpean lúgubremente la poema épico burlesco. Las recurrencias del lenguaje no son
conciencia, hasta llegar a la exasperación con la pregunta sólo la traducción verbal de las reiteraciones de nuestra
que se ha tornado angustiante: "¿Juré de rodillas en la sala Historia!", sino también de las de una cultura -que se titula
capitular del Cabildo, que no iría más lejos que mi propia a sí misma postmoderna- que tanto en el campo del arte
sombra, que nunca diría ellos o nosotros?". El "clímax" se como en el de la ciencia, tiende más a la repetición que a la
resuelve en este caso con un toque de trágica ironía, que creación o, en todo caso, a la creación por mera repetición:
acalla culpas y justifica conductas históricas "robespierranas": la intertextualidad en la literatura, el eclecticismo en la
"Juré que la Revolución no sería un té servido a las cinco arquitectura o la clonación en la ciencia son algunas de sus
de la tarde" (pp, 152-5). manifestaciones más notorias. El estilo repetitivo de La
El apelativo y la serie calificativa no identifican revolución es un sueño eterno es quizá uno de los ejemplos más
únicamente-un carácter, una trayectoria de vida -"Castelli, representativo de la novela histórica de nuestro tiempo:
el orador de la Revolución, el representante de la Primera revisa "mitos" fundacionales por medio de una lectura
Junta en el ejército del Alto Perú" (passim); "Cisneros, alto y crítica de la Historia y con formas expresivas de la ficción
rígido" (p. 29)- sino también lugares y objetos: Buenos Aires poética.
es esa "aldea atolondrada y réproba y pretenciosa",
"atolondrada, réproba, pretenciosa e inmunda aldea de las
colonias" (p. 29); la capa del doctor Castelli es siempre
aquella"que huele a bosta y sangre" o que "no huele a bosta 123 "La letra apretada y firme" y "la letra angulosa y frágil de viejo", passim.
124 Supra, p. 123.

132 133
Historia de Sudamérica en doble ficcionalización: Gorriti, el 15 de setiembre de 1892; y agrega: "Tengo que
[uanamanuela, mucha mujer de Martha Mercader llenar muchísimos vacíos entre ellos: no sé si lo podré hacer.
tal el estado de mi postración". Esos vacíos -huecos de la
memoria, sin duda- aparecen, sin embargo, llenos de
Esta novela de material histórico, aparecida en setiembre anécdotas, de fantasías y de experiencias en otros libros de
de 1980, obtuvo el Primer Premio Municipal (Ciudad de narraciones, leyendas, "sueños y realidades" publicados en
Buenos Aires) en su categoría y una muy buena acogida de vida. De ahí que uno de los epígrafes que preceden el texto
crítica y público lector. Es la pintura de un período de Martha Mercader, podría quizá parafrasearse invirtiendo
convulsivo de la Historia sudamericana -desde Lima a los términos: "Martha Mercader escribió la biografía de una
Buenos Aires-, a lo largo del siglo XIX. Período de luchas gran mujer de la historia argentina y de su época, y una vez
intestinas por la independencia y la organización de los concluida lanzó al público este desafío: ¡Y ahora, amigo
territorios que habían constituido el Virreinato del Perú y lector, a tratar de distinguir la verdad de lo puramente
el del Río de la Plata, por la delimitación de las fronteras y verosímil, la Historia de la ficción!'?".
la consolidación de las instituciones nacionales.

1. 1. Memorias de Juana Manuela Gorriti: decons-


1. Desafío para el lector: ¿personaje histórico o personaje trucción y montaje intertextual
literario novelesco?

En efecto, el casi medio millar de páginas que componen


Todo el panorama histórico aparece desplegado desde la novela [uanamanuela, mucha mujer es, en gran medida, una
la perspectiva de una mujer inteligente y apasionada, Juana autobiografía, ya que la fuente documental de los episodios
Manuela Gorriti, que vivió con intensidad los avatares vividos por la protagonista son sus propios textos,
políticos y sociales de una época cruelmente conflictiva, sabiamente deconstruidos y vueltos a organizar con una
desde la cuna -nació en 1818 en Salta, en una familia de técnica de "montaje" ágil, casi cinematográfica: la trayectoria
notables- y hasta su muerte acaecida en Buenos Aires el 6 de los personajes y de las naciones está en continuo cambio
de noviembre de 1892 cuando, en medio de homenajes y de y sólo se permiten algunas breves pausas para el amor, la
una intensa tarea de publicaciones diversas, seguía contemplación del paisaje, la tertulia literaria. Hasta la
recogiendo recuerdos y apuntando críticas de libros y escritura es un hacer vertiginoso, en el que únicamente las
episodios de la vida ciudadana, en sus cuadernos de notas.
Los cuadernos serán utilizados como base para el libro
de memorias Lo íntimo, publicado pocos días después de la
muerte de la autora, cumpliéndose así su propia voluntad: 125 El aludido epígrafe dice: "Pablo Picasso pintó el retrato de un comerciante con la

"hoy quisiera compaginar algunos originales de Lo íntimo, condición de mostrar la obra sólo cuando estuviera concluida. Por fin se la mostró a su
asombrado cliente, mientras le golpeabael hombro diciendo: j Y ahora. amigo, a tratar de
para darlos a la copia", escribe la misma Juana Manuela
parecerse!" .

134 135
debilidades y los dolores de la vejez aquietan el ritmo
apresurado del presente y la avalancha de hechos de un
pasado abundante en afanes, logros, pesares y frustraciones. "¿Libro? ¿Circular? ..
El eje estructurador del relato son las memorias que Juanamanuela tocó el cable suelto de la duda,
Juana Manuela escribe en su casa de Buenos Aires -calle que hasta ese momento había evitado, con tantos
Santa Fe al 1000-, donde transcurren los últimos años de un días de escritura casi automática. Eso no podía
largo peregrinar; pero tal como aparecen -en letra bastardilla ser ni libro ni circular por ninguna parte, a menos
y obviamente en primera persona- en la novela de Martha que...
Mercader, esas notas reales incluyen también testimonios El sobresalto eléctrico duró poco, superado por
intertextuales de libros anteriores de la autora salteña, sobre el envión del relato"!".
todo de aquellos en que refiere las contiendas militares por
el poder en Bolivia y de las que fue partícipe principal el
mismo esposo de la protagonista, el coronel Belzu, quien No es la primera vez que la protagonista -¿o la autora?-
llegó a ser presidente de esa nación y murió traidoramente se vuelve sobre su propia escritura en actitud crítica. Páginas
asesinado en el palacio de gobierno. Estas "memorias" antes ha interrumpido el relato de los sucesos guerreros
alternan con escenas familiares -en distintos puntos de entre facciones enemigas, para plantearse ciertas inquie-
Bolivia y en Lima con notas costumbristas y culturales- tudes metapoéticas:
reuniones literarias, discusiones políticas, retratos o
"perfiles" de personas ilustres, recetas de cocina'", cartas a
amigos e hijos, en algunos casos formando parte de esas "[...] Me joroba esta relación entre la lírica y la
anotaciones póstumas y en otros como situaciones que el épica. Quiero mirar de frente la alta epopeya y
narrador del discurso textual crea -en especial aquellas que hablo de pañales y afeites; expresar el soplo
corresponden al período final- y en las que se utiliza el estilo rumoroso de la vida y dejo oír una carga de
indirecto, frecuentemente libre, o el diálogo directo entre los caballería y pienso en sudores y olor a cuero
personajes: sobado y catinga. Soy mixta y alternante, plural,
irreductible, irredente. He publicado más de dos
docenas de títulos, con algo de verdad y más de
impostura [...]" (p. 302).

126 Habiendo leído en el matutino argentino La Nación, que la novelista española Pardo

Bazán se habría entusiasmado con la idea de escribir un libro de cocina, seducida por las
referencias que Santiago de Estrada le había dado sobre uno similar que ella, Juana Manuela,
estaba escribiendo, se apresuró a concluirlo y dejó de lado toda otra tarea, según confiesa
en Lo Intimo: "Esa publicación precediendo la mía iba a arruinarla, suspendí "Perfiles" y
127 Martha Mercader, Juanamanuela, mucha mujer, Bs, As., Sudamericana, 1981 (octava
me puse a dar cima a "Cocina ecléctica", Juana Manuel Gorriti, Lo íntimo, Bs. As., Espasa
Editor, 1892, p. 116. edición), p. 327. (En adelante citaré por esta ed.).

136 137
'/
2. ¿ Violación de la Historia o sólo una mirada inteligente Considero, entonces, que Martha Mercader ha elaborado
y poética sobre la realidad del ayer sudamericano? una novela histórica muy interesante, haciéndose eco de
aquella profecía del ilustre escritor y político riojano Joaquín
V. González: "La Biografía. la Historia, volverán sin duda
Impuesto el destierro a los jefes unitarios salteños que un día a reunir en un solo relato los mil episodios de la vida
han caído vencidos por el caudillo riojano Facundo Quiroga de la señora Gorriti, y será el libro más interesante que
en 1831, son alrededor de dos mil los emigrados que pueda escribirse sobre personaje americano't.!"
atraviesan la Puna y entre ellos y junto a los suyos, marcha
hacia Tarija una adolescente de catorce años: Juana Manuela
Gorriti, jovencita rubia de ojos claros que en Tarija se , , Sentido de la realidad histórica a través de la textualidad
enamorará de un oscuro capitán de veintidós, Manuel literaria: Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos
Isidoro Belzu, con quien contraerá enlace prontamente. Éstos
y sucesivos acontecimientos de la vida familiar y pública
constituyen el hilo argumental de una obra que ofrece un El autor de esta novela publicada en Buenos Aires, en
mosaico de asuntos y de estilos. 1974, por Siglo XXI editores en coedición con Siglo XXI de
A la variedad de fragmentos narrativos y descriptivos Méjico, obtuvo el Premio Cervantes en 1990. El tema
transcriptos de la abundante producción de Juana Manuela histórico que Roa Bastos desarrolla aquí y en cuyo discurso
Gorriti -cuidadosamente declarados- se suman numerosos narrativo-ensayístico trabaja con rigor de orfebre, le es,
pasajes parcialmente extraídos y adaptados, y aquellos de indudablemente, muy conocido y muy caro a su sentimiento
creación propia, en los que la autora pone en juego la raigal de paraguayo con muchos años de exilio político. Sin
imaginación, haciendo suyas las palabras de Alejandro embargo, a lo largo de la fábula que abarca aproxima-
Dumas, otro de los paratextos de la novela: "¿Qué importa damente treinta años de la vida del Paraguay -entre 1811 y
que uno viole la Historia si engendra un hijo 7". la muerte del Dictador Perpetuo de la República, en
Debo destacar que, no obstante lo expresado, no se setiembre de 1840- hay extensos pasajes en los que la figura
observan mayores inexactitudes respecto de los aconte- del protagonista y los sucesos nacionales en su torno,
cimientos históricos generales de la vida de los pueblos y quedan opacados por un copioso y muy barroco artilugio
en su relación con la protagonísta-", ya que la invención se lingüístico que desplaza la crítica de la materia novelesca y
centra fundamentalmente en la pintura y análisis de las el interés histórico, hacia la crítica de la escritura misma
relaciones familiares -entre Juana Manuela y Belzu, los hijos, como medio veraz de comunicación y como instrumento de
los criados, otros hombres de su vida. la ficción narrativa.
Hacia el final de este extenso monólogo del Supremo-
monólogo aun cuando se simulen diálogos con el secretario
'" La fecha de instalación definitiva de la señora Gorriti en Buenos Aires es posterior al
problema de la capitalización de la ciudad (1880), por lo que las referencias sobre las
luchas entre el Gobierno de la Provincia y el de la Nación -aunque históricamente exactas-
no pudieron basarse en hechos directamente vividos por Juana Manuela e Inucha en ocasión 129 Paratexto de Juanamanuela, mucha mujer, en el que se documenta la fuente: "Obras
de su arribo a Buenos Aires. Completas, vol. 19, pág. 1406".

138 139

L
r
amanuense o con el perro, ya que la falta de los signos
retórica que ahora vuelven a usarse como si fueran nuevos",
gráficos correspondientes señala, por ausencia, la conti-
realiza el cuestionamiento crítico de los recursos elocutivos
nuidad en la escritura de una sola voz -aparece esta
de la novelística contemporánea que, a modo de gran
reflexión: "Cállate, Sultán [nombre del perro]. No me
humorada -no exenta de valor significativo para el cuadro
interrumpas, tú ahora. No te me pongas en dictador ni en
histórico que intenta delínear'F- se vuelve contra el propio
corrector. Hablo del negro Pilar, no de ti. Escribo sobre él, y
discurso de su novela:
a la letra le da igual que sea verdad o mentira lo que se
escribe con ella"130. Y en las páginas iniciales, entre las
abundantes disquisiciones metalingüísticas y metapoéticas
"Tu estilo es además abominable. Laberíntico
del Supremo, transformado en este caso en censor literario
callejón empedrado de aliteraciones, anagramas,
-y vocero del autor paraguayo- se escucha esta advertencia,
idiotismos, paronomasias [...];imbéciles anástrofes
dirigida al "fide-indigno secretario": "No te estoy contando
para deslumbrar a invertidos imbéciles [:..]" (p. 64).
un Cuenticulario de nimiedades. Historias de entretén-y-
miento. No estoy dictándote uno de esos novelones en que
el escritor presume el carácter sagrado de la escritura. En
En un trabajo de 1984, Roa Bastos ha expresado
ellas, los personajes fantasean con la realidad o fantasean con claramente qué entiende por literatura: "[...] una forma de
el lenguaje [...l" (p. 65). realizar el conocimiento de lo incierto a través de mutaciones
y transformaciones de los múltiples aspectos de la realidad.
[...] Nunca creí [...] que la literatura debe cumplir únicamente
1. Parodia burlesca: cuestionamiento crítico meta-
los roles de un ejercicio estético para disfrute de minorías,
lingüístíco e histórico ni, en el polo opuesto, de una encaminada actividad
denunciativa, vindicativa o testimonial". Precisamente, la
estructura tan desconcertante de este libro y el continuo
Roa Bastos se burla de su propia escritura al censurar la
juego artístico de su prosa, señalan ese camino de búsqueda
de tantos pares, "ampulosos escribas, los Molas y los Peñas, del sentido de la realidad histórica -siempre fluctuante- a
[...] que se creen unos Tales de Mileto y no son más que unos través del continuo movimiento de la textualidad literaria 133.
tales por cuales. Aun presos se pasan ratereando los escritos
ajenos" (p. 64)131. Y aludiendo a "los viejos trucos de la

132 Cfr. la "Oración" fúnebre del presbítero Manuel Antonio Pérez, en Bias Garay,
Descripción de las honras fúnebres que se hicieron al Excelentisimo Señor Dr. D. José
130 Augusto Roa Bastos, Yo el Supremo, España, colección Maestros de la Literatura
Gaspar Rodríguez de Francia, Asunción, Talleres Nacionales de H. Kraus, 1898. El mismo
Contemporánea, Sudamericana, 1995, p. 407. (En adelante citaré por esta edición).
texto de Garay está plagado de enumeraciones hiperbólicas y de anáfrasis. V éanse pp. 6,
131 Se refiere -desde la perspectiva del doctor Francia- a dos historiadores contemporáneos
7, 18 y otras.
del Dictador, Mariano Antonio Molas y Manuel Pedro Peña, autores de Descripción
133 Augusto Roa Bastos, "La narrativa paraguaya en el contexto de la narrati va
histórica de la Antigua Provincia del Paraguay y de Cartas, respectivamente. Ambos
hispanoamericana actual", Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, 19 (ler. Semestre,
libros aparecen como testimonios de la índole diabólica del Supremo, con documentación
1984), 14. Tomo la referencia de Carlos Pacheco, "Yo el Supremo: la insurrección polifónica".
fehaciente, a pie de página. Véanse pp. 10 Y448.
Introducción a la edición de la novela de la Biblioteca Ayacucho (1986), IX· Llll.

140
141
Los dicterios del Dr. Francia sobre el lenguaje de su blamiento interior del yo que acepta su ambigüedad
secretario y "fiel de fechos" parecen un guiño cómplice orig~nal, dialógicamente planteada en el discurso por la
arrojado al lector ante tanta elocuencia huera de entonces y pareja Yo/El, que ya está implícita, apenas disimulada, en
de hoy. Pero creo que el autor no sólo apunta a parodiar :1 título, Yo el Supremo, sin ninguna pausa gráfica entre Yo y
formas expresivas por medio de un permanente virtuosismo el, aunque este segundo componente léxico del dualismo
lingüístico y de su autocrítica, sino también a desenmascarar psicológico enmascare su "mayúscula" sustancialidad tras
conductas y actitudes de una época de la historia del la "minúscula" función de artículo.
Paraguay tan contradictoria como fue la de su constitución "Yo no soy siempre Yo. El único que no cambia es Él.
en nación independiente, y los comportamientos de su Se sostiene en lo invisible. Está ahí en el estado de los seres
"hacedor", el tirano a perpetuidad, doctor José Gabriel r
superlunares [... (p. 52). Carlos Pacheco considera que se
Rodríguez de Francia, cuya figura ambigua y misteriosa ha trata de la bipolaridad de "un continuum que en buena parte
sido muy denostada y muy ensalzada al mismo tiempo. del relato no aparece seccionado". Y agrega que el "Yo
aparece corno un ser humano concreto, histórico y cambiante
[...], que duda, sufre, ~e equivoca, envejece y enfrenta la
2. Dialogismo de la pareja Yo/Él muerte. Entre tanto, El aparece como una imagen, una
apariencia del poder absoluto caracterizable como abstracta,
eterna, invariable, infalible y omnipotenter '". No insistiré
No me corresponde abrir juicio sobre una personalidad en este dialogismo central, en esta duplicidad vocal del
tan discutida no sólo en el ámbito nacional y americano, sino Supremo, pues su relación/oposición está prolijamente
también en el internacional'i": sí destacar algunos meca- detallada en el citado estudio de Pacheeo. Rescato únicamente
nismos de ficción que pone en juego Roa Bastos para la afirmación del mismo Roa Bastos acerca del protagonista:
componer esta novela, ensayo o "Apuntes" históricos. Ya
hablé de un largo monólogo del protagonista, desde cuya
perspectiva, en consecuencia, se juzgan hechos, personas, "El Supremo, acorralado en la doble contra-
gestos y sentimientos. Esta única voz se enriquece, sin dicción de lo absoluto y de la nada, de la escritura
embargo, de diversas maneras. Ante todo, con el desdo- del poder y la impotencia de la escritura" .136

y en la novela, el Supremo reflexiona: "[ ...] Quien


134 Un investigador actual de aquel complejo período de la historia paraguaya y de su
artífice soberano, Richard Alan White, nos dice que a fines de la década de 1830, Francia
J2retende relatar su vida se pierde en lo inmediato.
se había vuelto tan conocido para el público lector europeo, que "[ ...] el joven Darwin, Unicamente se puede hablar de otro. El Yo sólo se manifiesta
evidentemente no pudo resistir la oportunidad de incluir un medio parágrafo [en The Voyage
o/ the Beaule. y aun sin haber estado en Paraguay] prediciendo, inacertadamente, que
'cuando el anciano tirano de mente sanguinaria vaya en su último viaje, el Paraguay se
desgarrará en revoluciones violentas en proporción a la previa innatural calma "'. Richard Carlos Pacheco, op. cit., p. XXI.
135

Alan White, La primera revolución radicalde América, Paraguay(1811- 18401. Asunción, 136 "Algunosnúcleos generadores de un texto narrativo", Escritura, 4 (julio-diciernhre,
ediciones "La República", vol. VII, 1984, pp. 6-7. 1977), 167-195.

142 143
a través de Él. Yo no me hablo a mí. Me escucho a través de de lucubraciones sociales, psicológicas y hasta filosóficas,
Él. [...]" (p. 65). que llenan lo que la ficción llama "Circular perpetua" o la
Ese doble punto de vista estructuradar del enunciado y menos fingida -o no tan fingida- escritura personal de un
de la enunciación, supongo que debe distanciar la novela "Cuaderno privado" -con hojas perdidas o quemadas en
del escritor paraguayo de la de Edward Lucas White, El gran parte- recursos ambos harto frecuentes en la
Supremo, publicada originalmente en 1916 y que no he novelística, según he expresado reiteradamente140. En estos
podido consultar-". El prologuista de esta obra (edición testimonios oficiales y privados se deslizan otras voces en
Nueva York, 1967), profesor Wayne B. Broehl, destaca que segunda persona, que enriquecen polifónica y sérni-
"El Supremo" era "un hombre cuyo nombre ni siquiera camente el binarismo central Yo/Él: escritos en el margen
debía ser pronunciado; cuyos espías estaban en todas partes, de la Circular perpetua, con "letra desconocida" (véanse pp.
aun dentro de las familias, quien enviaba a los hombres al 106-112), verdadero dialogismo de réplícas y contra-
calabozo o a la 'Cámara de la Verdad' donde la tortura rréplicas; voces de antes, de Viejos muertos, sabios y
extraía una confesión y luego la víctima era sumariamente sentenciosos (p. 202); sombras ilustres que se levantan en la
ejecutada por el escuadrón de fusilamiento o ahorcada"138 memoria, imprecatorias (pp. 245-6); en fin, la Voz de
Tampoco en la novela que nos ocupa aparece el nombre del admonición a modo de Justicia Suprema que irrumpe con
Dictador -salvo en algún texto recogido por un supuesto un Tú vindicativo en medio de una especie de larga
Compilador- pero el relato-ensayo en primera persona confesión delirante, de escritura casi automática, pero
justifica y toma casi necesaria la omísíón-". siempre de erudita y elocuente intertextualidad (véanse pp.
finales).

2.1. La enunciación: polifonía y polisemia


2.2. El enunciado: "interjuego" de textos, "poética de citas"

Habitualmente la enunciación se vehiculiza a través del


supuesto dictado al secretario amanuense, Patiño, de dispo- Con quiebras y alteraciones en la linealidad cronológica,
siciones y reglamentaciones cuya base argumental es objeto con superposiciones temporales de episodios del enunciado,
se suceden fechas claves en la historia personal y en la de
las instituciones del país, y son numerosos los textos
137 La intertualidad es evidente, pero creo que también lo es el propósito de distanciarse
documentales a pie de página y aun en el cuerpo mismo del
en la visión de los hechos y del personaje: el sutil juego lingüístico lo confirma. Richard
Alan White incluye la novela de su homónimo, entre las obras literarias "que continúan
propagando la tradicionalmente aceptada imagen de Francia". En cambio destaca la
"fascinante novela histórica" de Roa Bastos como "una notable excepción". Op. cit., p. 9
Y n 23. 140 Desde el comienzo nos aclara el Compilador, que el Cuaderno privado es uno de los

m Cito por R.A. White, lbid., p. 9. Libros de Comercio de gran tamaño, en los que El Supremo asentaba, hasta el último real,
1)9 Según R. A. White, el título "El Supremo" nunca fue usado por Francia ni por ninguno el Haber y el Debe de la Tesorería, y que en el último libro se descubrieron asentadas
de sus contemporáneos. lbid., p. 9, n 24. Sí utilizaba el de Dictador (así lo llamaba el reflexiones, recuerdos, observaciones diversas, en "procura de un imaginario balance"
pueblo y solía firmar con él algunos escritos). intelectual y moral, sin duda. lb id., pp. 22-3. Cfr. R. A. White. Ibid., Apéndices.

144 145
11
:,j
¡
1

discurso enunciativo, como si las voces de otros prota- [ Un panorama histórico tan nutrido en hechos funda-
gonistas o simplemente partícipes de la vida paraguaya en 1 mentales y fundacionales para la incipiente independencia
la primera mitad del siglo XIX, aprovecharan los silencios ~ de los países sudamericanos, críticamente complejos para
del Supremo, para dejarse oír a través de su Compilador-
"a-copiador" de "volúmenes, folletos, periódicos y toda suerte
t¡ la delimitación del ser nacional de cada uno, debió acicatear
intensamente el interés del autor de Yo el Supremo, quien,
] echando mano de todos los malabarismos conceptuales y
de testimonios ocultados, consultados, espigados, copiados, ¡
I
en bibliotecas y archivos privados y oficiales" (p. 467). lingüísticos que le brindaba la tradición quevediana y
La retahíla de adjetivos afirma la pluralidad de fuentes gongorina -y quizá también la facundia verbal del Valle
intelectuales del "compilador" -autor, y, al mismo tiempo, Inc1án de El ruedo ibérico- más su propia e inagotable
la veracidad testimonial de los acontecimientos narrados. inventiva en el plano del pensamiento y de la palabra, trazó
Sin embargo, de inmediato una nueva pirueta lingüística, un amplio friso histórico en el que descuella, sin duda, el
en este caso anafórica, pone en jaque la verdad de los "supremo" conductor y tirano del pueblo paraguayo!". En
documentos utilizados al declararse la impostura de muchos ese cuadro decimonónico desfilan también otros destacados
testimonios: fuentes orales, entrevistas magnetofónicas- personajes de los movimientos de consolidación nacional
"agravadas de impresiones y confusiones" de "supuestos o americanista en las antiguas colonias españolas. Belgrano,
descendientes de supuestos funcionarios"; de "supuestos Pueyrredón, Artigas¿ Bolívar; comisionados de los países
parientes y contraparientes de El Supremo, que se jactó limítrofes, contemporáneos amigos y enemigos -godos y
siempre de no tener ninguno", de "epígonos, panegiristas porteñistas- y viajeros, comerciantes y científicos europeos
y detractores no menos supuestos y nebulosos" (p. 467)141. -Rengger, los hermanos Robertson, el naturalista Bonpla~d­
El propio escritor se ha referido a este "interjuego (hecho a son captados con vivacidad y juzgados desde la perspectiva
base [sic] de préstamos, de alusiones, de plagio deliberado, de del Dictador, casi siempre con acritud o ridiculizados en
alteraciones también deliberadas de textos y documentos) entre los actitudes y comportamientos; pero el polifacético enfoque
elementos de la naturaleza, del medio paraguayos y la de la precitada compilación intertextual de libros y
cultura, particularmente la francesa"!", referencias de contemporáneos, invierte en muchas
ocasiones imágenes y situaciones de aquel"ojo supremo".

•41 En esta Nota final nos aclara el Compilador -que no es otro que el autor ficticio- que

se ha limitado a "copiar fielmente lo ya dicho y compuesto por otros". Con esta aseveración
se elude el juicio crítico personal, aunque la hiperbólica aserción de que en este montaje no
hay "una sola página, una sola frase, una sola palabra, desde el título hasta esta nota final
que no haya sido escrita de esa manera" (leídas primero y escritas después), nos sitúa una
vez más en la frontera resbaladiza que se da en toda novela histórica entre Verdad y Fantasía, ••, "Su aspecto era imponente. Envuelto en su capa negra de forro escarlata, echando
Historia y Ficción poética. fuego por los ojos y recortada su silueta contra las ,nubes, su figura e,~a la de un .Arcáng~l
'42 Arl. cit., 180. A la enumeración anterior hay que agregar numerosísímas citas de la vengador, su voz resonaba más poderosa que el sonido de la trompeta . Tal es la Im~reslOn
literatura mundial: en una carta a Jacques Leenhardt, Roa Bastos señala a Yoel Supremo de un coronel españolista, José Antonio Zavala y Delgadillo -padre de la única mUJe~ q~e
como proyecto de intertextualidad amplia, una poética de citas. Tomo la referencia de según algunos amó el doctor Francia- y que ha dejado la crónica de la época en su Diario
Carlos Pacheco, op. cit., p. XXXIV. de sucesos memorables. La cita aparece a pie de página en Yo el Supremo, ed. CI!. p. 205.

146 147

.0. .
3. Estética deconstructiva/reconstructiva para la en prosa, confesión autobiográfica, debate sobre los límites
.
de la literatura, cuestionamiento .
del sistema 1[ l" .146
verb a...
inteligencia de la Historia
Desde el particular enfoque teórico-crítico emprendido,
Yo el Supremo revela, tanto o más que las novelas históricas
A veces son sólo frases o palabras, otras, largos presentadas, una investigación profunda de documentos.de
fragmentos con su notación bibliográfica que en oportu- archivo y una consulta casi exhaustiva de libros y estudios
nidades es tan poco ortodoxa -comenta Pacheco- que "se publicados desde 1827 -fecha de edición de la obra_de
convierte en burla paródica de la investigación académica". Johannes Rengger y Michel Longchamps- hasta los anos
previos a la composición de la novela. Pero es tan continua
El historiador paraguayo César Chaves es quizá el más
la tensión poética que guía la escritura, tan persistente la
frecuentado por el Compilador, y las transcripciones de sus
intención retórica en la elaboración de la prosa que -ya se
obras identificadas con la sola aclaración "Comentario de
dijo- el didactismo histórico queda relegado a las notas del
Julio César", inducen -según Pacheco- "la confusión irrisoria
Compilador y su acopio de citas, mientras la dataciór: ?e
con la obra del homónimo emperador / cronista romano'?".
acontecimientos, los listados testimoniales de una adminis-
También leyendas y anécdotas indígenas taracean un
tración de gobierno que duró veinticinco años, fastos y
discurso en el que reinan la antítesis, el equívoco, las cabildeos que integran el desarrollo de la narración, apenas
paranomasias y otros "calembours", expresiones retóricas interrumpen con la aridez del conocimiento, el virtuosismo
de la controversia básica que, desde la segunda década del ficcional de una conciencia que reflexiona, que recuerda -a
siglo XIX, quedó planteada entre los detractores y los veces con lucidez, otras en un fluir casi onírico-: que juzga
panegiristas del Dictador, enigmático y signado desde su y sentencia con un discurso conceptualmente ambiguo y
nacimiento y hasta más allá de la muerte para provocar el estilísticamente significativo, a tal punto que por momentos
misterio en su torno!". Para Ángel Rama es un libro el significante atrapa al lector más que el significado histór~~o.
"inclasificable", donde se cruzan "historia, novela, ensayo Es indiscutible que la obra apunta a una deconstrucción
sociológico, filosofía moral, biografía novelada, panfleto de la realidad autorial, como lo han manifestado varios
revolucionario, documento, documento justificativo, poema críticos, a la desintegración de una visión unitaria del
mundo, de los hechos y los hombres, y a la vez permite que
el lector (interno y externo) asista a la construcción del tejido
narrativo mismo, a través de un Compilador que organiza
su discurso y el de los otros -según lo ha explicado el propio
144 Op. cit., p. XXXIV. La irrisión es aún mayor cuando, con largueza, las citas integran el Roa Bastos-!". Todo ese proceso de desintegración/
cuerpo narrativo: "Mostremos lo que somos y debemos ser, evitando ser subyugados
por nadie que no sea nuestro legítimo Soberano. Este fue el argumento Aquiles de los
españolistas de aquella emergencia, escribe Julio César en sus Comentarios" ("Circular
perpetua", p. 401).
145 No sólo se han tejido fabulaciones alrededor de sus progenitores, sino también en cuanto
146 Ángel Rama, "El dictador letrado de la revolución latinoamericana", en su Los dictadores
al destino de su cadáver, desaparecido poco después de las honras fúnebres que se le
tributaron durante varios días y de su enterramiento en la iglesia Catedral de la Anunciación. latinoamericanos, México, Fondo de Cultura Económica, 1976, p. 21.
Véase el "Apéndice" de Yo el Supremo. 147 "Algunos núcleos [...]", art. cit., 189.

149
148
construcción del texto alcanza proyección ideológica, de La narración del último tramo del"laberinto", de esa
acuerdo con la manifestación del escritor cuando afirma que "loca carrera entre sus males y sus sueños"!", abre la
su novela es "una réplica subversiva y transgresiva (desde linealidad a perspectivas tempo-espaciales pasadas,
la autonomía de la ficción) de la historia oficial"!". Se trata mediante frecuentes retrospecciones que el narrador
pues de una estética y una ética al mismo tiempo, que logra omnisciente delinea, muchas veces desde la conciencia del
superar la antinomia Intelecto/Arte, Historia/Ficción en la protagonista, otras en rápidas recreaciones evocativas de
novela histórica. diálogos, de textos escritos, cartas y proclamas pretéritas, de
actitudes y comportamientos anteriores del "héroe" y de la
rica urdimbre humana que lo acompañó en las luchas
El lenguaje poético desvela secretos de la Historia: El militares y políticas para consolidar las naciones ame-
general en su laberinto, de Gabriel García Márquez ricanas, y en su vida afectiva, familiar y galante.
En el diseño ficcional de tan caudaloso periplo, entran
los hechos históricos más importantes del movimiento
1. El "héroe" en el tramo final de su "laberinto" independentista sudamericano, sus guerras civiles, las
figuras más notorias de unos y otras, en ocasiones suma-
riamente apuntados, en otras -el período final- con detalles
Esta novela histórica, publicada en 1989, avanza menudos y casi siempre verazmente documentados por
linealmente en los últimos meses de la vida del Libertador medio de la correspondencia sostenida por el Libertador
Simón Bolívar, a través de las seis particiones en que se -hasta los últimos días de su vida, o por el testimonio de
constituye y que son otras tantas etapas de su viaje final por quienes entonces estuvieron a su lado y lo atendieron con
el río Magdalena hacia el mar caribeño; imágenes icónicas solicitud y cariño- mayordomo, militares y políticos fieles,
que adquieren, sin ningún malabarismo verbal y por el solo edecanes y amanuenses, médicos de prestigio.
peso de la realidad histórica, el carácter de símbolos del Pese a la advertencia que hace el autor en las "Gratitudes"
devenir humano con que Jorge Manrique las consagró en sus acerca de que"el último viaje por el río es el tiempo menos
famosas Coplas: nunca más cierto aquello de "nuestras vidas documentado de la vida de Bolívar" (p. 269), las frecuentes
son los ríos / que van a dar en la mar / que es el morir". Y dataciones cronotópicas, las referencias epistolares
como la vida del general Bolívar es un "río caudal" -para -generalmente textuales y fácilmente comprobables150_ nos
seguir con la metáfora del poeta español- esa breve
indican que García Márquez se preocupó por la funda-
trayectoria temporal, que abarca desde e18 de mayo al 17
mentación histórica -aunque pretenda negarlo en el mismo
de diciembre de 1830, en un desplazamiento geográfico
también limitado a unas diez u once poblaciones desde Santa
Fe de Bogotá a Santa Marta, se robustece con recuerdos
'40 Gabriel García Márquez, El general en su laberinto, Barcelona, 1993, p. 267. (En
nostálgicos de otros ríos y otros mares, de otras tierras y adelante citaré por esta edición).
montañas que jalonan la trayectoria vital de Bolívar. ISOVéanse Vicente Lecuna, Carlas del Libertador, Caracas, 1929-1948; Daniel F. O'Leary.

Memorias, Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 1952-1956; Pero de Lacroix,Diario


de Bucaramanga, Caracas, Biblioteca Venezolana de Cultura, Colección "Andrés Bello",
'48 tu«, 177. 1949 y otros.

150 151
párrafo- y que si bien no faltaron motivaciones afectivas en 1. 2. El héroe y el fracaso de su utopía
la gestación de la novela, la tiranía de la historiografía se
impuso a los desafueros de la imaginación, y las consultas
de archivos, periódicos e historiadores fue ardua y diaria Ese continuo val ven desde la gloria y el poder
tarea del escritor durante dos años. -destacados en las evocaciones del pasado- a los dolores y
frustraciones del presente, acentúa las contradicciones de la
condición humana y el oprobioso contraste entre los sueños
1.1. El héroe despojado de su epicidad y utopías de un gran hombre y su pequeñez y fragilidad
ante lo inexorable del destino fugaz. En este sentido quizá
podríamos hablar de anti-utopía en el discurso de Carda
Es indudable, sin embargo, que a pesar de sucederse Márquez, como Malva E. Filer ha señalado a propósito de
fechas y sucesos históricos de notable envergadura en las Los perros del paraíso de Abel Posse'". Pero la escritura de El
numerosas analepsis -apoyados en testimonios elocuentes general en su laberinto no es "irreverente", no llega a la burla
y a veces altisonantes-, el propósito de la narración es grosera o al escarnio degradador -al menos más allá de lo
"desacartonar" la Historia y acercarse al pasado "en que la Historia recoge-, no obstante que la descripción
verdadera actitud dialogante, esto es, niveladora", como detallada de los malestares fisiológicos de Bolívar lo
apunta Alicia Chibán con respecto a otras novelas históricas muestre en toda su indefensión física. Además la lucidez del
de hoyl5l. Se trata de alterar la distancia épica y, preci- protagonista, expresada en cartas escritas de su puño y letra
samente, el diálogo vivo entre el héroe y sus edecanes, el o dictadas a su sobrino Fernando, las conversaciones
seguimiento minucioso de los pasos finales en medio del mantenidas con su mayordomo José Palacios y con sus
vituperio de muchos, del silencio opresivo de los pueblos, jóvenes oficiales -José Laurenciano Silva, Ibarra, ü'Leary,
del decaimiento físico y por momentos también moral del Iturbide, Wilson- durante este itinerario hacia la muerte, lo
general, humaniza su olímpica estampa -había sido muestran consciente del derrumbe de su credo político, de
designado dos veces Presidente de Colombia y proclamado su ideario americanista; pero poseído al mismo tiempo de
en 1813 Libertador de Venezuela-la arrebata del bronce, de una delirante y casi mística esperanza de que algún día su
su jerarquía distante para integrarla en la vida cotidiana de obsesiva utopía de integración se haría realidad.
amigos y compañeros de batallas, y en la intimidad de las En charla con el venezolano José María Carreña, una
pasiones no sólo institucionales sino también amorosas. noche de junio en Turbaco -una de las poblaciones del
Magdalena-, sabedor Bolívar de que el oficial "había

151 Alicia Chibán, "EI arpa y la sombra: descubrimiento y visión integradora de la vv.
152 Mal va E. Filer, "Los perros del paraíso y la nueva novela histórica ". AA Homenaje
historia ", La historia de la literatura iberoamericana (Memorias del XXVI Congreso del a Alfredo A. Roggiano, Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana de Pittsburzh
Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana), Edición del Norte (1989), 117-129. (1990), 395-405. -

152 153
resuelto escapar a Venezuela para ponerse al frente de un hombres, a fin de consolidar el gobierno y restablecer el
movimiento armado a favor de la integridad", pues estaba orden público. En viaje a Santa Marta donde confía en
harto de "buscar una luz de esperanza en aquel viaje de mejorar su salud, traza planes estratégicos, da órdenes
ciegos" y se sentía ya sin alma, lo tomó del brazo y le espetó militares y confiesa, en nuevas cartas, su propósito
con palabra firme no exenta de alguna grosería verbal, toda inmediato: "Veré de cerca las operaciones contra Riohacha,
su decepción: y me acercaré a Maracaibo y a las tropas para ver si puedo
influir en alguna operación importante" (p. 210).
Si a veces la generosidad de espíritu, el heroísmo y la
'''Y tú, qué te crees: ¿qué serás mejor tratado en honestidad de los actos del Libertador aparecen rebajados
Venezuela ?', le preguntó el general. en este relato detenido de quebrantos físicos e ilusorias
Carreña no se atrevió a afirmarlo. divagaciones, no es ello fruto de formas expresivas sesgadas
'Bueno, pero al menos allá es la patria', dijo.153 sino, por lo contrario, de la realidad de una historia o fábula
'No seas pendejo', dijo el general. 'Para nosotros que se afirma constantemente en la certidumbre de hechos
la patria es América, y todo está igual: sin y comportamientos verdaderamente acaecidos. A veces el
remedio'. dardo irónico hiere más hondamente el prestigio relumbrón
[...] Y le habló muy largo [...]. Al final le dio una del héroe, porque éste, ignorante de la verdad de su
palmadita en la espalda, y lo dejó en las tinieblas. desgraciada situación, confunde revueltas del pueblo, por
'No delires más, Carreña', le dijo. 'Esto se 10 llevó ejemplo, con festejos en su honor y entonces su figura se
el caraja'''. (p. 170) torna irrisoria: '''Muy mal deben andar las cosas para que
todo esto hubiera ocurrido a unas cuadras de aquí [estallido
de petardos en Bogotá a poco de su renuncia a la Presidencia]
2. Documentación rigurosa bajo la "lupa" de la Poesía y me hayan hecho creer que era una fiesta:" (p. 19).
La insurrección de los estudiantes, los saqueos de las
tiendas por turbas alcoholizadas y el fusilamiento en la
Sin embargo -y la Historia no desmiente la ficción- un plaza de un muñeco de aserrín que 10 representaba, no son
par de meses después, al recibir la noticia de que el general sino episodios ciertos de una América que ha crecido
Urdaneta había tomado el poder en Colombia y había sido permanentemente desgarrada por odios y convulsiones
reconocido provisionalmente por el Cabildo de Santa Fe de políticas. Quizá la burla mayor, la degradación más
Bogotá, las ideas de reunificación del general toman otra vez insolente resida en un informe oficial del gobernador de
vigor, y en sendas cartas -que la ficción recoge de la histo- Maracaibo al gobierno de Caracas, comunicándole la noticia
riografía- al mismo Urdaneta y al general y amigo Briceño ., de la muerte de Bolívar:
Méndez, se ofrece para acudir de inmediato con dos mil

"Me apresuro a participar la nueva de este gran


153 Los
edecanes que acompañaron a Bolívar en este casi destierro, eran todos venezolanos
con excepción de lturbide, deMéjico, y los europeos como Wilson y O'Leary
acontecimiento que sin duda ha de producir

154
155
innumerables bienes a la causa de la libertad y vislumbres que sólo la mirada poética alcanza, más allá del
la felicidad del país. El genio del mal, la tea de la testimonio textual. En realidad es la voz de García Márquez
anarquía, el opresor de la patria ha dejado de la que escuchamos en este extenso diálogo que concluye
existir" (p. 198). -después de un análisis detenido de la historia europea
"anegada de sangre, de indignidades, de injusticias"
(p. 129)- con un lapidario rechazo de falsos tutelajes
Ahonda la injuria la transcripción de esta nota inme- espirituales:
diatamente después de una exultante afirmación de Bolívar:
"el día que yo muera repicarán las campanas de Caracas",
que resulta así de intención oblicua. "
,,,Así que no nos hagan más el favor de decirnos
En suma, el rigor en la ambientación epocal y lingüística, lo que debemos hacer', concluyó. 'No traten de
que el autor confiesa al fin en sus "Cratitudesv'P', revela la enseñarnos cómo debemos ser, no traten de que
preocupación por desbrozar la Historia de ciertas certezas seamos iguales a ustedes, no pretendan que
emblemáticas y buscar entre sus forjadores al ser humano, hagamos bien en veinte años lo que ustedes han
con grandezas y debilidades, en sus más íntimas contra- hecho mal en dos mil'.
dicciones, despojado de la solemnidad que le confieren el Cruzó los cubiertos sobre el plato, y por primera
bronce o la escritura oficial. De este modo, atravesada la vez fijó en el francés sus ojos en llamas:
historiografía por la intuición poética, estalla en paradojas, '¡Por favor, carajas, déjennos hacer tranquilos
toques irónicos y variadas perspectivas enriquecedoras de nuestra Edad Media!'
esa lectura crítica que generalmente el novelista enhiesta en [------_._-----_._-------_._---_.__._.._.__._-]
el pasado con vistas al presente. 'El pobre general es un caso acabado',dijo. [El
En uno de los pasajes más críticos de El general en su coronel Wilson que refirió el caso a un cronista].
laberinto, a propósito del pensamiento político de Bolívar y En el fondo ésa era la certidumbre de cuantos lo
de ciertos cambios súbitos en sus actitudes, la vivacidad del vieron en su último viaje, y tal vez fue por eso que
diálogo entablado entre el General y un francés, y las nadie dejó un testimonio escrito" (pp. f3ü-1).155
aclaraciones que el narrador hace en seguida acerca de la
dudosa autenticidad del episodio, ejemplifican esas
En esta novela histórica se cumple, como en las
anteriores, lo que Djelal Kadir considera "el mecanismo
154 "[ ••. ] mis gratitudes van de manera muy especial paa un grupo de amigos, viejos y desenmascarador, descubridor", del lenguaje poético: "[ ...]
nuevos. quetomaroncorno asunto propio y de gran importancia no sólo mis dudas más el hecho singular [...] sigue siendo que la novela hispanoa-
graves -como el pensamiento político real de Bolívar en medio de sus contradicciones
flagrantes -sino también las más triviales- como el número que calzaba [ ].
[ ]
El Historiador boJi variano Vinicio Romero Martínez me ayudó desde Caracas con hallazgos
que me parecían imposibles sobre las costumbres privadas de Bolívar--en especial sobre m Véanse igualmente las conmovidas observaciones del general sobre el exilio, en charla
su habla gruesa- [... ].lbid., pp. 270-1.
con lturbide. lbid., pp. 225-6.

J56 157
mericana de la década actual emerge invariablemente como sazón algunos cursos de su especialidad en la capital de las
reto encara d or d e 1a hiistoria
. y sus procesos t rama d ores " 156. Islas británicas; y los supuestos fragmentos de un supuesto
relato autobiográfico -un cuaderno de tapas punzó- en el
que Pedro de Angelis, el erudito bibliógrafo napolitano al
Historia de una princesa real en los espej os de la ficción: servicio de Rosas, habría ido volcando sus experiencias,
La Princesa Federal de María Rosa Lojo juicios, reflexiones y anécdotas relacionados con los prota-
gonistas, con sus amigos federales y con la sociedad
rioplatense, en general, de aquellos años.
Novela publicada en 1998 por la joven narradora, poeta Ambos planos textuales se entrecruzan sistemá-
y ensayista argentina María Rosa Laja, retoma el período ticamente, actuando uno como contraescritura del otro, en
histórico de la vida nacional correspondiente al gobierno y ocasiones sólo como comentario ampliatorio en las
dictadura de Juan Manuel de Rosas, que la escritora María sucesivas analepsis -con cierto exceso didáctico- que
Esther de Miguel había enfocado en La amantedel restaurador retrotraen la acción desde el presente de 1893, en el South
(1993) y en varios pasajes de El general, el pintor y la dama Hampstead londinense -donde Manuela vivió los últimos
(1996).157 Pero en esta ocasión la lente focaliza las acciones, años de su larga existencia- a un pasado de más de seis
fundamentalmente, en torno de las figuras del dictador y su lustros, transcurridos en la campaña bonaerense, en el
hija dentro del contexto familiar, político, social y diplo- Buenos Aires de la época de esplendor y de Terror del
mático, desde la infancia de la Niña -según la llamaba rosismo, en Santos Lugares -centro del poderío militar de
siempre el Brigadier- hasta su vejez. Rosas-; en la quinta de San Benito de Palermo, desde donde
el Gobernador y su hija movían los hilos políticos del poder
jaqueado no sólo por las luchas con los unitarios sino
1. Estructura biplánica y doble perspectiva también por elbloqueo anglofrancés.
El recurso ficcional de un cuaderno -manuscrito,
apuntes- secreto, casualmente hallado por quien narra la
La estructura de la novela se organiza en dos planos historia -aquí el doctor Victorica- de larga data en la
textuales: las conversaciones de Manuela Rosas en Londres literatura, ofrece en esta novela un detalle nada conven-
con el joven médico Gabriel Victorica, quien realiza a la cional: las misteriosas "memorias" que el narrador dice
haber encontrado entre olvidados papeles de su padre, el
juez Benjamín Victo rica, hijo del famoso Jefe de la Policía
156 Kadirrecoge palabrasde Schopenhaueracercade que el auténticodesenvolvimientode
rosista don Bernardo Victo rica, han sido mencionadas por
la idea se encontrarácon más precisióny más distinti vamenteen la poesíaque en la historia. algún biógrafo de de Angelis y negadas rotundamente por
Djelal Kadir, "Historia y novela: trarnatización de la palabra", Roberto González otros investigadores. Sobre estos datos textuales que la
Echevarría,comp., Historia )'ficción en la narrativa hispanoamericana. Coloquio de Yale,
Caracas, MonteÁvila Eds. C. A. (1978), 297-307.Tomoel dato de ÁngelaB. Dellepiane,
novelista ha recogido del enjundioso libro de Josefa Sabor
"Últimos días de WilliamShakespeare de VladyKociancich o entrela ficcióny la historia", sobre la vida y obra del bibliófilo europeo, ha elaborado una
Analesde literatura hispanoamericana, Madrid, Editorial Complutense, n°21(1992),437-455. doble versión de la Historia argentina: la de Manuela Rosas,
157 Véase Supra, pp. 83-99.

158 159

-~-
cuyo epistolario es muy abundante, y la de las páginas surco de la mejilla se profundiza y comienza a
secretas de la ficción autobiográfica!". vibrar con un temblor nervioso. Sólo años más
tarde comprenderá Manuela que doña Encama-
ción, altiva y práctica, está locamente enamorada
2. Nuevas localizaciones deconstruyen certidumbres y de un hombre que se sitúa más allá, en la
reconstruyen la Historia extensión de la geografía o en la intimidad de los
afectos.
-Sólo tantos años más tarde, hijo mío, tendré
Tales puntos de vista contrapuestos se amplían con la pena por e11a.... 160 11

doble visión del propio narrador -Gabriel Victorica- quien


por momentos aparece como vocero de una Historia oficial
y en otras oportunidades, mimetizado con la conciencia Este variado perspectivismo -multiplicado además con
pseudocrítica"? de Manuela, su voz desbarata imágenes los intertextos de José Mármol, de Sarmiento y otros
consagradas, hechos oficialmente establecidos, conductas y escritores, diplomáticos y viajeros del siglo pasado- evita
actitudes ya sentenciados por el veredicto de aquella misma la monotonía de una estructura reiterada a lo largo de los
Historia. El narrador que -ya huésped de la casa- parece ir diez capítulos que conforman la fábula y abre inquietantes
apuntando las conversaciones con Manuela, nos da, por preguntas sobre la validez intelectual de la Historia, que esta
ejemplo, una semblanza humana y apasionadamente obra -como es habitual en la novela histórica latino-
femenina de la madre, doña Encarnación Ezcurra, tan americana de hoy- intenta deconstruir o al menos cues-
severamente juzgada por la posteridad inmediata: tionar. La palabra de Manuela Rosas se propone revisar en
la rememoración permanente de su pasado y el de su padre,
las certidumbres condenatorias más firmes que la crónica iba
"En sus pocos ratos de soledad la hija la espía en imponiendo respecto de ese pasado, desde la derrota de
el escritorio, a través de la puerta que no llega a Rosas frente al Ejército Grande de Urquiza en 1852 y la
cerrarse. La ve escribir cartas cargadas de tinta huida inmediata de la familia a Inglaterra con el amparo del
peligrosa y pequeñas misivas de cumplido [...]. encargado de negocios de 5MB. Esa tarea se le impone a la
Escribe a donjuan Manuel. En esos momentos el protagonista como un deber y así lo expresa a su ocasional
visitante y huésped:

158 Véase Josefa E. Sabor, Pedro de Angelis y los orígenes de la bibliografía argentina, Bs.
As., Edic. Solar, Academia Nacional de la Historia, 1995, pp. 151-2.
159 Quizá debería decir acrítica, en referencia a la labor política de su padre, pues como
bien lo indica María Sáenz Quesada en su agudísima mirada sobre las relaciones entre
Juan Manuel de Rosas y el poder. "los veintitantos años de su hegemonía en Buenos
Aires y en la Confederación son aceptados en bloque por Manuela y sin rechazo alguno". InO María Rosa Lojo, La Princesa Federal, Bs. As., Planeta, 1998, pp. 28-9. (En adelante
Op. cit., p. 176. citaré por esta edición).

160 161
2. 1. Miradas retrospectivas
¿No piensa que también es un deber para mí
11 [ ••• ]

misma entregarle mi memoria a un compatriota


joven e inteligente, para que no sólo sepan usted Ya en la primera visita del doctor Victorica a la casa de
y sus hijos lo que quieran decirle los otros: los que Belsize Park Gardens 50, comienzan a funcionar las
ahora [1893] nos están escribiendo el pasado?" secuencias retrospectivas en largas y nostálgicas evoca-
(p. 45).. ciones de Manuela, apenas interrumpidas por reflexiones
acerbas sobre el presente de su país, algunas observaciones
sobre igual temática del médico argentino, o ciertos toques
Numerosa es la documentación conservada en este retratísticos y detalles de interior que aligeran la carga
sentido, ya que Manuela Rosas mantuvo desde las Islas ideológica deaquellas remembranzas. La entrevista se inicia
Británicas una asidua correspondencia con amigos de con un ágil y breve retrato de Manuela:
Buenos Aires y, según se ha comprobado, en cada paquete
que hacía el servicio entre Londres y el Río de la Plata hasta
1875, año en que falleció Josefa Gómez, amiga de los Rosas, "[...Juna anciana de considerables dimensiones,
ésta recibía puntualmente una carta de la Princesa Federal'?', regular papada y -como suele suceder en estos
También de los propios labios de la Niña de Palermo, el casos- pocas arrugas. Los ojos pequeños y claros
historiador Adolfo Saldías escuchó su versión de hechos, -más chicos aún en la cara llena- me miraban
situaciones y personajes reales que jalonaron la Historia fijamente, hasta que comenzaron a dilatarse con
argentina durante más de veinte años. el asombro" (p. 9).
Esa abundancia de documentación suele producir en
ciertos pasajes de los diálogos entre Manuela y Victorica
-a veces casi un monólogo de la protagonista- cierta pesadez Acertadas pinceladas del interior, libros y retratos de la
intelectual que, sin embargo, atenúan en seguida la nota familia argentina y londinense (los hijos), y fugaces y
descriptiva de un gesto de la mujer ya anciana o de su esposo significativos apuntes ocasionales sobre la vida cotidiana de
Máximo Terrero, las referencias a los nuevos modos de vida la pareja, interrumpen apenas la relación evocativa de
del matrimonio en Londres, en fin, los rápidos trazos Manuela, que abunda en recuerdos familiares y juicios
ambientales y de época como las alusiones a Freud y sus sociopolíticos apoyados siempre en datos históricos
propuestas científicas. precisos. Como ejemplo de esta técnica de novelar la
Historia, en un intento de desestructurar convicciones e
interpretaciones arraigadas y a veces impuestas por la doxa,
veamos el planteo del problema y su resolución formal en
161 Véase María Sáenz Quesada, op. cit., p. 166: "El [Rosas] está en toda su grandeza de otro pasaje de este primer capítulo:
alma, no se ve en él un contraste sino la satisfacción de su conciencia", le decía en la carta
de despedida a Josefa Gómez, y declaraba su inocencia: "yo no tengo otra falta ante los
hombres que ser buena hija. Ante Dios ninguna, y es por esto creo seré escuchada".

162 163

.l.
A veces -decía- el contradiscurso queda a cargo de
"Doña Manuelita suspiró: Pedro de Angelis y su presunta pluma de memorialista. Tal
-[...] Vea usted [...] el desquicio en que ha vivido es el caso del retrato del caudillo federal Facundo Quiroga,
el país luego de la caída de mi padre, a quien a quien Manuela recuerda mundano y elegante -"ni sus
tantas culpas echaron. Cuando a lo menos maneras ni los rasgos de su fisonomía evidenciaban la
parecían haber dejado de matarse los unos a los ferocidad hirsuta que le adjudicó después en su libro el
otros, la deshonestidad y la desenfrenada codicia señor Sarmiento" (p. 49)-. Pero el que hace suyo de Angelis
han colmado los ánimos [ ]. en ocasión del asesinato y del severo juicio sarmientino, se
[ _ _ _ ] distancia bastante de aquél de la Niña:
Yo misma he vuelto hace poco a pisar la tierra
donde nací, en el año ochenta y seis, como tal vez
le habrán contado, si es que alguien se atreve a Quiroga será para siempre esa cabeza heroica que
11 [ ••• ]

hablar aún de Manuela Rosas en esa ingrata entreabre las cortinas de la galera, e interpela con
ciudad que nos echó" (p. 13). arrogancia a su asesino [ ].
[ _ _ ].
[ ] La cabeza tormentosa de Facundo enfrentando a
y en seguida, a la argumentación discursiva sobre la Santos Pérez, y con élalos Reinafé, y aLópez y alpropio
situación sociopolítica de la Argentina de fines del siglo XIX Restaurador, diseñó unamedalla más perenne que la de
en boca de Manuela, el contradiscurso de Victorica y sus cualquier bronce".
reflexiones metahistóricas -quizá las de la propia autora-:

y concluye el imaginario fragmento del cuaderno punzó:


"-No diga eso, doña Manuelita. Si se habla de "Jamás tendrá Juan Manuel deRosas una semejante'" (pp. 55-6).
usted, y se habla bien y hasta los enemigos Las contradicciones del propio "manuscrito" alrededor
consienten en admitir su benéfica acción durante de los sucesos y participantes principales de la historia,
el gobierno del Señor Brigadier'<. Pero ya sabe revelan la agudeza psicológica de la novelista para penetrar
que la historia la escriben los vencedores y no en los entresijos de un personaje histórico sin duda muy
todos se atreven a marchar abiertamente contra conflictuado por el choque entre su pensamiento -de
la impuesta opinión general" (p. 13). Angelis era masón, escéptico, devoto sólo de los libros y el
arte- y las cirscunstancias de dependencia, casi de servi-
lismo ideológico en que le tocó vivir. Ellas son además la
expresión formal de un propósito manifiesto: reescibir la
Historia, iluminando facetas ocultas de comportamientos y
162 Citas del poeta unitario José Mármol -enamorado de Manuelíta, según algunos- y actitudes que al mismo tiempo que ponen en tela de juicio
fragmentos de esquelas y cartas de diplomáticos y viajeros -tarnbién seducidos por el verdades aceptadas, dibujan nuevos interrogantes. ¿Fue
encanto de la Princesa Federal- menudean en la novela como testimonios de esta afirmación.

164 165
Manuela Rosas víctima o cómplice del Restaurador? ¿Habrá más que una mirada o un espejo de la vida de Manue1ita
sido "una coqueta, astuta, seductora, voluntariosa y tiránica Rosas; es una serie de espejos, a veces de espejuelos, en los
manejadora dehombres y abanicos" (p. 207),como parece pensar que se duplican o triplican -por inversión o refracción-
de Angelis en ciertos momentos, arrebatado por los celos y imágenes fragmentarias de "esa enfermedad que nos hace
el despecho? ¿O una "pobre creatura del Plata", de "candor humanos: nuestra histeria" (p. 228), con minúscula, y a la
angelical", de "instintos suaves", que ha debido esconder sus vez nuestra Historia con mayúscula, la del pueblo argentino.
pasiones de amor"en los misterios de su alma" (pp. 183-4),
como escribía Mármol desde Uruguay?

2. 2. Imágenes históricas invertidas, refractadas,


contrapuestas

A esas interpretaciones contrapuestas corresponden


variados registros tonales que pasan del temblor lírico a la
ironía zumbona o al sarcasmo desenfadado. Si Manuelita es
-en opinión oblicua de su consejero personal y Archivero
de Gobernación- "la Circe que endulza las decisiones de los
diplomáticos extranjeros y tuerce delicadamente la direc-
ción y la interpretación de sus intereses" (p. 179); Ypara los
menesterosos, desdichados "peregrinos" de San Benito de
Pa1ermo, la venerada "Santa Manuelita, que anhelan tocar"
(p. 184), ella es también una visión poética para el hombre
enamorado y casi sexagenario, "la sombra de un jinete" hacia
Occidente, "con su traje deamazona, sin sombrero, el pelo suelto
que arrasa el aire con la amenaza de una dulce invasión, que lo
atraviesa con ráfagas de jazmines" (p. 222)En fin, como le expresa
Manuela a Victorica al devolverle el cuaderno que le ha
hurtado por unas horas y que acaba de leer, hay allí, entre
sus tapas punzó, "una versión o un espejo de mi vida, para
justificarme y condenarme" (p. 226).
Parafraseando el pensamiento manifiesto de Victorica al
abandonar la casa de Belsize Park 50, camino a Viena y a su
entrevista con Freud, se podría afirmar que esta novela es

166 167
ÍNDICE
SUMARIO TEÓRICO y ANÁLISIS CRíTICO

Introducción 11
El efecto de realidad 15
Los signos del discurso narrativo 17
Verdad histórica y verosimilitud artística 21
a)Lo verosímil y su teorización : 21
b) El "telos" del relato 24
La novela histórica actual 29

COSMOGONíAS DEL VIEJO y NUEVO MUNDO: DAIMÓN y

Los PERROS DEL PARAÍSO, DE ABEL POSSE

Daimán: de la crónica al mito 32


Los perros del paraíso: inversión de lo heroico o 38

UN PALIMPSESTO DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA:

VIGILIA DEL ALMIRANTE, DE AUGUSTO ROA BASTOS

Escrituras superpuestas del Descubrimiento / Encubrimiento 45


I
Polifonía conceptual y discursiva 47
o
Autorreferencialidad crítica: Historia y Poesía.. 50
Intertextualidad y parodia celebratoria 51

PERSPECTIVISMO HISTORIOGRÁFICO Y FICCIONAL SOBRE EL DESCUBRIMIENTO

y SU "HÉROE": EL ARPA Y LA SOMBRA, DE ALEJO CARPENTIER

1. Discurso polifónico del "héroe" 56


1. 1. Ironía y efectos teatrales: una escritura rebajadora 57
2. Los discursos decimónicos 61
2. 1. Parodia burlesca: escritura degradadora del "héroe" 61
EDITOR, AUTOR Y PERSONAJE HISTÓRICO-CRONISTA EN LA FICCIÓN Y Protogénesis de la Historia argentina y algunas "pistas" ocultas.
METAFICCIÓN DE ABEL POSSE: EL LARGO ATARDECER DEL CAMINANTE Las batallas secretas de Belgrano 104
Historia y poesía, verdad y verosimilitud 105
UN NUEVO EMBRAGUE TESTIMONIAL EN LA ENUNCIACIÓN NARRATIVA: Las siete estaciones 110

EL TRADUCTOR Y SUS NOTAS EN Los MOLINOS DE DIOS


MITO y LEYENDA EN LA NOVELA HISTÓRICA: Rio DE LAS CONGOJAS,
DE FERNANDO RODRIGUEZ QUEREJAZU
DE LIBERTAD DEMITRÓPULOS
Un memorialista imaginario y protagónico en 71
1. Novela de pruebas o aventuras 112
La "doxa" como fundamento de la Historia y la poesía 74
1. 1. Cronotopo histórico 112
Mentiras artísticas y realidades históricas 75
1. 2. Mitologización de la Historia de la Conquista 114
1. 3. La "aventura del héroe" a través del discurso 116
LA HISTORIA COMO ESCRITURA Y CASTIGO: LA GESTA DEL MARRANO,
1. 3. 1. El viaje de iniciación: pruebas, guías,. 117
DE MARCOS AGUINIS
1. 3. 2. El viaje de retorno: transformación, muerte 120
Una epopeya sobre la libertad de conciencia 77 2. Crítica histórica y escritura poética 122
El relato histórico como "BildungsRoman" 80
Polifonía didascálica 81 EPICIDAD HISTÓRICA Y LIRISMO VERBAL EN MALADRÓN,
Proceso agónico del Héroe y técnicas del relato 84 DE MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

LA NOVELA HISTÓRICA DE MARÍA ESTHER DE MIGUEL: LA HISTORIA COMO ESCRITURA-DISCURSO:


BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD NACIONAL LA REVOLUCIÓN ES UN SUEÑO ETERNO, DE ANDRÉS RiVERA

Historia y ficción integradas: La amante del Restaurador 87 1. Escritura-discurso anafórico y recurrencia histórica 127
1. Estructura formal biplánica 88 7 1. 1. Ideología, crítica y autocrítica 128
2. Técnicas del discurso 90 1. 2. El documento histórico y su 131
2. 1. La oralidad: fuente testimonial y recurso artístico 90 2. Recurrencia e intertextualidad, 133
2. 2. El discurso como expresión de la memoria: recurrencia,
encabalgamiento, intertextualidad 94 HISTORIA DE SUDAMÉRICA EN DOBLE FICCIONALIZACIÓN:
Cuando la imaginación devela los misterios de la Historia: El fUANAMANLIELA, MUCHA MUJER DE MARTHA MERCADER
general, el pintor y la dama 96
1. Desafío para el lector: ¿personaje histórico o 134
1. Realidad histórica y realidad discursiva 98
1. 1. Memorias de Juana Manuela Gorriti 135
1. 1. Formas coloquiales del discurso: verdad y poesía 98
2. ¿Violación de la Historia o sólo una mirada inteligente y poé-
1. 2. El consuetudinario manuscrito: ficción más allá de 101
tica sobre la realidad del ayer sudamericano? 138
I
SENTIDO DE LA REALIDAD HISTÓRICA A TRAVÉS DE LA TEXTUALIDAD

LITERARIA: Yo EL SUPREMO, DE AUGUSTO ROA BASTOS

1. Parodia burlesca: cuestionamiento crítico 140


iI

2. Dialogismo de la pareja yo/Él 142


1
2. 1. La enunciación: polifonía y polisemia 144 I!
2. 2. El enunciado: "interjuego" de textos.. 145 ¡
i
3. Estética de constructiva/reconstructiva para la 148
I
EL LENGUAJE POÉTICO DESVELA SECRETOS DE LA HISTORIA: _
,l,
EL GENERAL EN SU LABERINTO, DE GABRIEL GARCíA MÁRQUEZ

1. El "héroe" en el tramo final de su "laberinto" 150


1. 1. El héroe despojado de su epicidad 152
1. 2. El héroe y el fracaso de su utopía 153
2. Documentación rigurosa bajo la "lupa" de la Poesía 154

HIsTORIA DE UNA PRINCESA REAL EN LOS ESPEJOS DE LA FICCIÓN: .


LA PRINCESA FEDERAL DE MARíA ROSA LOJo

1. Estructura biplánica y doble perspectiva 158


..2. Nuevas focalizaciones deconstruyen certidumbres 160
2. 1. Miradas retrospectivas 163
2. 2. Imágenes históricas invertidas, refractadas, 166

1
1

Se terminó de imprimir en el mes de septiembre de 2003 en


I Palabra Gráfica y Editora
+
i
Castro 1860, Buenos Aires, Argentina
,
I~nlj~~~~illlll~flil~ ~jl~i~l ~l lil~I ~ I~]I~I~
2 9004 01776032 2
HebeN. Campanella, graduada en Letras enlaFacultad
de Humanidades de la Universidad Nacional de La
Plata, se doctoró enFilosofía y Letras en la Universidad
de Buenos Aires. Becaria de la Fundación "Pedro de
Mendoza" y del Instituto de Cultura Hispánica, se
especializó en Filología Románica en la Universidad de
Madrid.
Ha ejercido la docencia secundaria, superior y
universitaria, como catedrática de Teoría Literaria en
la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Colabora en
revistas del país y del extranjero. Ha publicado nu-
merosos ensayos, preferentemente sobre literatura
argentina y española: Presencia y palabrade Juan Ramón
Jiménez en la Argentina, El hoy y el aquí en el teatro
argentino de los últimos veinte años, El discurso poético-
religioso de Nelly Candegabe, Generación del 37-38,
etcétera.
En 1976 recibió el premio Ensayo, del Fondo Nacional
de las Artes, por su trabajo Valle lnclán, materia yforma
del esperpento. Publicado en 1980, mereció el tercer
premio Municipal de Ensayo (bienio 1980-1981). Su
segundo libro, La generación del 80 (1983), obtuvo el
premio "Marcos Victoria", instituido por el Pen Club
Internacional, filial argentina; la Pluma de Plata de
dicha asociación y el segundo premio Municipal
"Ricardo Rojas" correspondiente al bienio 1982-1983.
En 1987 publicó Enrique Larreia, el hombre y el escri tor, y
acaba de obtener el primer premio en el concurso de
ensayo inédito "Eduardo Mallea" del Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires (bienio 1997-1999), cuya pri-
mera parte damos a conocer en la presente obra.