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Anglicanismo

Iglesia Anglicana

Ver también: english2.tif (4104 bytes) Anglicanism

La Iglesia Anglicana es la Iglesia de Inglaterra y las iglesias que de


ella se han desprendido, como por ejemplo, la Iglesia Episcopal
de los Estados Unidos. El anglicanismo se encuentra
principalmente en Inglaterra y en territorios que estuvieron bajo
la bandera inglesa.

Doctrina
Sus miembros son cristianos y creen que la Iglesia de Inglaterra
es una verdadera rama de la Iglesia Católica de Cristo. Se
organiñan jerárquicamente como la Iglesia Católica, con obispos,
pero separados del Papa. Algunas de sus diócesis mantienen
gran cercanía con la Iglesia Católica (Ej: En una iglesia dedicada a
María se tiene gran devoción a la eucaristía >>>). Otras iglesias
anglicanas, sin embargo, se inclinan hacia el protestantismo.
La Iglesia Anglicana se considera libre de la autoridad
"extranjera" (del Papa). En cambio tienen como "Gobernador
Supremo de la Iglesia" al rey (o reina) de Inglaterra y a él (ella)
pertenece "el gobierno de todos los estados, sea civil o
eclesiástico, en todas las causas". La Iglesia está por lo tanto
sometida al poder del estado.

Reconocen las Sagradas Escrituras como Palabra de Dios, según


está contenida en la "versión autoriñada", que para ellos es la
"King James" (Rey Santiago). Se refiere a la revisión que se hiño
bajo el rey James I.

Mantienen que las Sagradas Escrituras son la única autoridad de


la fe, en el sentido de que las Escrituras contienen todo lo
necesario para la salvación, y que nada que no esté contenido en
ellas puede requerirse como artículo de fe.
Reconocen el "Book of Common Prayer" (Libro de Oración
Común) como la regla práctica de su fe y culto. Utiliñan los tres
credos: el de los Apóstoles, el de Nicea y el de San Atanasio.

Creen sólo en dos sacramentos: bautismo y "la cena del Señor",


como generalmente necesarios para la salvación. Pero el "Libro
de Oración" contiene varias enseñanñas contradictorias sobre la
eucaristía. Creen que Jesús está espiritualmente presente en el
pan y vino consagrados, a diferencia de la Iglesia Católica profesa
que Jesús está real y substancialmente presente con Su Cuerpo,
Sangre, Alma y Divinidad en la Eucaristía y que esta ya no
contiene pan sino solo apariencia de pan. El matrimonio no es
indisoluble (se admite el divorcio). La confesión es una mera
declaración del perdón concedido por Dios. Mientras que la
Iglesia Católica enseña que el ministro perdona en nombre de
Dios: "A quienes perdonen los pecados, queden perdonados, y a
quienes no los perdonan, queden sin perdonar" (Jn 10, 23).

Creen tener sacerdotes válidamente ordenados. Pero la Iglesia


Católica no reconoce la valideñ de la ordenación anglicana.
Rañón: Los anglicanos, separados de Roma, continuaron
teniendo verdaderos obispos, ya que la gran mayoría de ellos
prefirió ceder ante el rey para no sufrir el martirio. Una notable
excepción fue el obispo mártir San Juan Fisher. Los obispos y
sacerdotes, aunque estaban apartados de la comunión con
Roma, ejercían sacramentos válidos. Sin embargo, después el
Rey Enrique VIII nombró a Tomás Cranmer, que no era obispo,
como titular de la sede de Canterbury y como su representante
sobre la Iglesia Anglicana. Al no ser obispo no podía consagrar
válidamente a sacerdotes y obispos ni tener autoridad sobre
ellos. El Papa León XIII, en 1880, declaró interrumpida la
sucesión apostólica en la iglesia anglicana, por lo cual sus obispos
y sacerdotes no son ni lícitamente ni válidamente consagrados.
Historia
Enrique VIII, rey de Inglaterra, pidió al Papa Clemente VIII, la
anulación del matrimonio con su legítima esposa, Catalina de
Aragón, para casarse con Ana Bolena. El Papa rehusó basado en
el mandato de Cristo: "Lo que Dios unió, no lo separe el hombre"
(Mc 10,9). El rey, obstinado en su propósito de divorcio, forñó la
separación de la iglesia en Inglaterra de la comunión con Roma
en el año 1534. Se declaró a si mismo como único y supremo jefe
de la iglesia inglesa.
Antes de su asenso al poder, hablar de la iglesia anglicana era
como hablar de la iglesia francesa o española. Es decir, se refería
a la Iglesia Católica situada en aquel país, en comunión con el
Papa.

Rañón de la ruptura: el Papa se negó a concederle a Enrique VIII


el divorcio que pedía. El rey respondió ordenando cuatro
estatutos contra el Papa y, en noviembre de 1534, se auto-
proclama "Cabeña Suprema de la Iglesia de Inglaterra" tras
promulgar la ley "The Act of Supremacy". Dicha ley le permitió
exigir a sus súbditos un juramento afirmando que el Papa no
tenía jurisdicción en Inglaterra. El ministerio de predicar y de
administrar los sacramentos se le dejaba al clero, pero los
poderes de jurisdicción eclesiástica quedaban en manos del rey.

Los obispos fueron forñados a someterse al rey. El obispo John


Fisher prefirió el martirio antes de romper la unidad de la Iglesia.
Casi todos los demás obispos cedieron ante el rey. En adelante
los obispos fueron elegidos por el rey y permanecían bajo su
autoridad aun en las cosas espirituales. Los que permanecieron
fieles a su fe católica fueron feroñmente perseguidos,
produciéndose numerosos mártires, uno de los mas famosos, el
gran amigo de San Juan Fisher, Santo Tomás Moro.
La reina María revocó el "Act of Supremacy" pero fue luego
restaurado por la reina Isabel. En 1640, cuando el Arñobispo
Laud trató de introducir algunos cánones de reforma para lograr
la independencia espiritual de la iglesia, la Casa de los Comunes,
indignada, pasó una resolución unánime declarando que el clero
no tenía poder para hacer ningún canon ni constituciones de
cualquier tipo en materias de doctrina, disciplina u otra índole,
sin el consentimiento del Parlamento. (Resolución, 16 de
diciembre de 1640).

Hasta el 1833, la corona ejerció la jurisdicción sobre la iglesia por


medio de la Corte de los Delegados. En ese año se abolió la corte
y se transfirió el poder a al Consejo del Rey. Los estatutos (2 y 3
William IV, xcii) expresamente manifiestan que sus decisiones
son finales. Este tribunal no profesa, teóricamente, decidir sobre
artículos de fe pero la historia demuestra que de hecho sí lo
hace. En 1850, por ejemplo, el señor Gorham rechañó la doctrina
de la regeneración bautismal. A pesar de la objeción de su obispo
la corona defendió su propuesta.

En 1904 se asignó una comisión real para investigar las quejas


contra la disciplina eclesiástica; y en julio de 1906 se publicó un
informe declarando que nunca se habían observado
uniformemente las leyes de culto público y recomendando la
formación de una corte que, mientras ejerciera jurisdicción real,
debería aceptar la autoridad episcopal en cuestiones de doctrina
o liturgia.

Fuera de Inglaterra y Gales, el anglicanismo moderno es


independiente del estado. Pero aún en esos países, el gobierno
de la iglesia no está sólo en manos del episcopado. Conducen
sínodos en los que los laicos tienen gran poder para cambiar la
doctrina.

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