Sie sind auf Seite 1von 12

TEMA:

“Mujer jefa de familia”

Autor:

Ignacio Muñoz Ávila

PUNTOS CLAVE

Ser jefa de hogar es una decisión, necesidad o ambas.

Circunstancias que enfrenta la mujer jefa de hogar.

Estadísticas básicas sobre jefas de familia en México y los apoyos gubernamentales.

La mujer jefa de familia carga con los estereotipos.

La mujer jefa de familia enfrenta sus retos.

PROTOCOLO

 

Descripción

Tema

Mujer jefa de familia

Hipótesis

La mujer jefa de familia enfrenta sus retos

Fuentes

1.- García, Brígida, de Oliveira, Orlandina, Mujeres jefas de hogar y su dinámica familiar. Papeles de Población [en línea] 2005, 11 (Enero-Marzo) :

[Fecha de consulta: 1 de diciembre de 2018] Disponible en:

<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11204303> ISSN 1405-7425. 2.- Cuevas Hernández, Ana Josefina, Jefas de familia sin pareja: estigma social y autopercepción. Estudios Sociológicos [en línea] 2010, XXVIII (Septiembre-Diciembre) : [Fecha de consulta: 1 de diciembre de 2018] Disponible en: <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59820671004> ISSN 0185-4186. 3.- Instituto Nacional de las Mujeres, Contribución de las mujeres a los ingresos de los hogares, 2016. [Fecha de consulta: 2 de diciembre de 2018] Disponible en:

4.- Coneval. Medición de la Pobreza en México. [Fecha de consulta: 2 de diciembre de 2018] Disponible en:

5.- Instituto Nacional de Geografía y Estadística, Contel de Población 2015. [Fecha de consulta 2 de diciembre] Disponible en:

Ideas

- Las mujeres jefas de familia

- Evolución estadística de las jefas de familia en México y los apoyos gubernamentales.

- La mujer jefa de hogar enfrenta su situación.

Mujer jefa de familia

Introducción.

De acuerdo con la conformación de las familias en México, vemos como es

cada día más frecuente y aceptado ‘de facto’ socialmente que su integración es

diversa y que cada día es más grande la cantidad de familias encabezadas por una

jefa de familia (Garcia y Oliveira, 2005) mientras que la familia nuclear va en

descenso (Cuevas, 2010).

No obstante, Cuevas (2010), señala que, a pesar de la diversidad de familias,

en el discurso las autoridades siguen refiriendo a la familia modelo a la familia

nuclear y ello conlleva una carga que estigmatiza a las conformaciones diversas de

la misma.

Para la mujer, en esta situación la complejidad en la que entra voluntaria o

involuntariamente tomando decisiones y sacrificando sus derechos como mujer en

aras de la propia familia al asumir la jefatura y tener doble jornada: laboral como

proveedora y doméstica asumiendo las tareas y crianza de los hijos.

Se pretende identificar entonces, los puntos críticos de una jefa de familia y

su empoderamiento para afrontarlos.

Las mujeres Jefas de Familia

Hoy en día, existe la posibilidad de que la mujer elija libremente establecer

su hogar, y dentro de esa posibilidad decidir tener su propia familia, donde puede

tener hijas e hijos, conforme ella misma lo va planificando y asumiendo sus

posibilidades de acuerdo con tener la seguridad de un lugar donde vivir, un trabajo

aceptable para su sostenimiento y allegarse de los bienes indispensables para una

vida digna.

Dentro de los progresos del ejercicio de los derechos de la mujer, las brechas

paulatinamente vienen acortándose, posiblemente no a la velocidad deseada, pero

se tiene mayor acceso a la educación, acceso al trabajo y dentro de éste a la

remuneración justa y ejercicio pleno de derechos laborales y a ocupar puestos

directivos o gerenciales, a su valoración y a ir empoderándose (García y Oliveira,

2005: citando a García y Oliveira, 1994 y Casique, 2001)

Sin embargo, esta asunción de jefa de familia no siempre va de la mano de

la voluntad de ésta de establecerse, sino que puede ser por un embarazo precoz,

el abandono masculino, separación, divorcio o viudez, incluyendo la supresión de la

libertad de la pareja, lo mismo incluye las relaciones temporales (García y Oliveira,

2005), donde sin planearlo o con condiciones derivadas de la violencia familiar que

pudo vivir en su niñez o adolescencia, infligida por la pareja hacia ella o la que se

ejerce hacia sus hijos (García y Oliveira, 2005), se ve en la situación y tiene que

afrontar aquello que le sucede y que no tiene alternativa, por ende las condiciones

son diametralmente opuestas a una situación que quién por voluntad propia se

independiza y planifica ser jefa de familia en condiciones idóneas.

En

estas

circunstancias

median

los

factores

económicos,

problemas

laborales o irresponsabilidad en el cumplimiento en la proveeduría de alimentos

(sustento, vestido, educación) por parte del hombre y que la justicia no es ni tan

pronta ni tan expedita, además de una aplicación patriarcal en todos los sentidos.

Si a ello se suman otros factores subjetivos como la discriminación, la falta

de apoyo de la familia de la mujer sobre todo en embarazos precoces o juveniles,

la situación se va complicando, y la consecuencia es por una parte el abandono de

la escuela, entrar en relaciones riesgosas, problema de personalidad, la necesidad

de contar con fuentes de ingreso y aspectos contra los que lidiar como la depresión.

Evolución estadística de las jefas de familia en gubernamentales.

México

y los apoyos

A nivel nacional, de conformidad con el conteo de INEGI (2015), nos

encontramos que el número de jefas de familia se va incrementando de una manera

muy importante, así como es el caso de se incorporación a la vida económica.

En la gráfica 1 podemos observar el comportamiento de la cantidad de

hogares donde la mujer es jefa de hogar que ha tenido un crecimiento sumamente

importante en tan solo 15 años ha crecido más de un 101%: 2000 4 MILLONES 597

MIL; 2005 5 millones 717 mil; 2010 6 millones 910 mil y 9 millones 266 mil (Inegi,

Conteo, 2015)

Gráfica 1: Mujeres jefas de hogar. (Inegi, Conteo, 2015)

Gráfica 1: Mujeres jefas de hogar. (Inegi, Conteo, 2015) La grafica 2 muestra la evolución de

La grafica 2 muestra la evolución de las mujeres a nivel nacional que se han

incorporado al trabajo se destaca que la población de mujeres económicamente

activas en 2005 1er Trimestre era de 14 millones 843 mil; para 2010 en el primer

trimestre de 17 millones 103 mil; para 2015 en el mismo período 18 millones 796 mil

y para 2018 en el tercer trimestre es de 20 millones 599 mil.

Gráfica 2: Mujeres económicamente activas. (Inegi, Cinteo, 2015)

2: Mujeres económicamente activas. (Inegi, Cinteo, 2015) Esta situación del crecimiento acelerado en la

Esta situación del crecimiento acelerado en la incorporación de la mujer a las

actividades económicas, tienen su origen por una parte en que, en los hogares se

requieren cada vez de mayores ingresos para afrontar los gastos, según los datos

estimados por Coneval (2016) hay 53.4 millones de personas en situación de

pobreza, de las cuales 44.0 millones están en pobreza moderada y 9.4 millones en

pobreza extrema.

Cuadro1: Medición de la Pobreza, estados Unidos Mexicanos. (Coneval, 2016)

de la Pobreza, estados Unidos Mexicanos. (Coneval, 2016) En la condición de pobreza se considera a

En la condición de pobreza se considera a la población total del país, no hay

un dato desagregado por sexo, sin embargo, parte de las causas, se encuentra en

el divorcio como se señalaba, la viudez y el abandono del hombre.

En consulta a estadísticas publicadas por el Instituto Nacional de las Mujeres

se analiza la Contribución de las Mujeres al Ingreso de los Hogares, como se puede

observar las proporciones de contribución al ingreso en el hogar es mayor cuando

la condición es de viuda, separada o divorciada, mientras que soltera o casada es

menor, conforme la tabla siguiente:

que soltera o casada es menor, conforme la tabla siguiente: Dentro del análisis que realiza el

Dentro del análisis que realiza el Inmujeres (2016), “El ingreso de las mujeres

es menor cuando hay niñas y niños en el hogar. Esto se explica por la desigual

distribución

del

trabajo

doméstico

y

de

cuidados

en

el

hogar

que

recae

principalmente sobre ellas, y por las condiciones del mercado laboral que dificultan

conciliar la vida familiar y laboral, lo que contribuye a que se inserten en trabajos

con jornadas parciales y con menor remuneración y prestaciones sociales, a lo que

se suman prácticas discriminatorias de contratación, remuneración y ascenso.”

Como parte de las medidas oficiales para apoyar a las mujeres jefas de

familia y disminuir atender su necesidad y disminuir su vulnerabilidad, en México se

han diseñado algunas políticas públicas, donde se brinda:

Crédito por Fonhapo para acceso a vivienda, ampliación o mejoramiento;

Estancias Infantiles por Sedesol, para que los hijos de 2 meses a 4 años

puedan estar bajo cuidados.

Beca de Apoyo a la Educación Básica de Madres Jóvenes y Jóvenes

Embarazadas por la SEP;

Apoyo a Madres Jefas de Familia otorgados para la formación profesional

(Licenciatura y formación técnica de tercer nivel); y

Seguro para madres jefas de familia el cual consiste en garantizar la

educación y cobertura de canasta básica de los hijos. Una vez que la madre

haya fallecido.

El empoderamiento de las jefas de familia

La obligación de la mujer, de acuerdo con los roles y estereotipos que ha

enfrentado a lo largo del tiempo, ha sido la de realizar las labores domésticas,

hacerse cargo de la crianza de los hijos y asumir un papel de sumisión y obediencia,

que ha establecido límites como barrera infranqueable en los ámbitos laboral,

familiar,

político,

institucional

y

otros

para

su

participación

en

las

grandes

decisiones, no menos importantes las de la familia.

Cuando la mujer se enfrenta a la necesidad de asumir la conducción del

hogar, además de hacerse cargo de las labores domesticas y reproductivas,

también es responsable de suministrar los alimentos, salud, protección y bienestar

a quienes integran su familia y en este trance, García y Oliveira (2005) establecen:

“por lo menos en lo que respecta a los patrones de autoridad, estas mujeres no

experimentan la impotencia que muchas veces caracteriza a las demás mujeres.”

Sin embargo, se aclara sobre la postura de García y Oliveira en cuanto a esta

conclusión, que si bien es cierto hay un hilo conductor para que suceda el

empoderamiento a grado tal que las decisiones de urgencia, de la vida diaria, de las

inversiones patrimoniales, son pasos planificados y con elementos que permiten

que se cristalice el objetivo, para que esto suceda el aprendizaje es paso a paso.

Pero que decir de la dificultad que existe tanto en el mercado laboral como

para el acceso a las diferentes políticas públicas que las entidades gubernamentales

tienen establecidas, ya que la mayoría están diseñadas para acceder, pero desde

el modelo de la familia nuclear o el modelo patriarcal, a decir de Cuevas (2010)

aludiendo a criterios a nivel regional y mundial “… en mayor o menor medida éstos

tienden a considerar las estructuras no tradicionales como desviaciones de la

norma.”

Por ejemplo, si fuere el caso de una mujer que decidiera dedicarse a la

agricultura, acceder a una parcela ejidal es un tanto cuanto imposible, tener acceso

a los créditos y asistencia técnica con todos los obstáculos.

Entonces en relación las condiciones adversas de las mujeres, se señala “Un

mecanismo para contrarrestar dicha situación fue la Convención de 1979,3 la cual

nace con la intención de revertir las enormes desventajas legales y políticas que en

muchos países reducían sus garantías y derechos.” (Cuevas, 2015)

Vemos como en el análisis de Inmujeres (2016) se aprecia cómo la

contribución de la mujer jefa de familia se merma por la cantidad de hijos que tiene,

existiendo la correlación inversa entre ambas variables con ello se genera una

dependencia entonces a tener acceso a otros apoyos gubernamentales como las

becas

económicas para los

hijos y

otros subsidios,

para mantenerse

muy

probablemente de pobreza moderada a extrema.

Las soluciones que toman las mujeres por si mismas, es la de auto-

emplearse y entrar al mercado de ventas por catálogo, poner un pequeño negocio

de tienda o miscelánea, trabajar de despachadora en negocios comerciales, cajera

en tiendas de autoservicio, ventas por cambaceo, secretarias, recepcionistas o

asistentes cuyos ingresos son con un máximo de $800 a $1,000 semanales. Hay

quienes en búsqueda de un mayor ingreso asumen mayores riesgos ingresando al

sexo-servicio.

Hasta aquí, se ha logrado identificar los retos de las jefas de familia y cómo

afrontan las mismas empoderándose y apropiándose de su destino con decisión y

determinación, que se ve limitada por la falta de apoyos y una discriminación aún

existente, pese a los compromisos asumidos por México al asumir los acuerdos

internacionales en materia de los Derechos de la Mujer.

Se propone entonces, luego de conocer las diversas condiciones en forma

genérica, que por una parte las mujeres jefas de familia tienen condiciones de

decisión y determinación mucho más formadas que otras. Que, en esa situación, es

una mejor candidata para emprender, arriesgar y luchar por las metas que tiene

definidas.

Luego entonces,

las políticas públicas deben

enfocarse como

ya

es

obligatorio por Ley en México, reclamar el impulso a la equidad de género para

lograr la igualdad sustantiva, pero en el fin, a tener acceso a todas aquellas

prestaciones, servicios y acciones que se brindan al individuo, la familia y la

sociedad sin restricción, bajo las mismas condiciones de generalidad.

Conclusiones.

Se ha podido establecer que hay dos posibilidades diametralmente opuestas

en la realidad de las Jefas de Familia: las que planifican punto a punto y detalle a

detalle como van a establecerse e independizarse y como ir construyendo un

patrimonio, asumir en su derecho reproductivo la crianza de la familia y convertirse

en Jefa de Familia.

La otra forma, por embarazo adolescente, abandono de la pareja, divorcio,

viudez o separación forzada -migrantes, presos, etc.- se ven en la situación de

asumir el papel -no les queda otra- que asumir el rol de jefas de familia.

En ambos casos, bajo la mejor condición o necesidad, el empoderamiento de

la mujer permite asumir con mayores capacidades y competencias la doble jornada,

de jefa de familia en el quehacer laboral y económico, pero también en lo doméstico.

Esta en las autoridades brindar mejores opciones, que le permitan a las

mujeres jefas de familia, entrar al emprendedurismo social, otorgándoles el acceso

no sólo a la prestación en sí, sino desde su diseño, capacitación, implementación o

aplicación, administración, seguimiento y evaluación.

Generar y apoyar la Seguridad Social, para que puedan contar con servicios

médicos y de prestaciones sociales que consideren incluso la cesantía, invalidez o

vejez, lo mismo para sus hijos mientras éstos sean dependientes.

Referencias

García, Brígida, de Oliveira, Orlandina, Mujeres jefas de hogar y su dinámica

familiar. Papeles de Población [en línea] 2005, 11 (Enero-Marzo) : [Fecha de

consulta:

1

de

diciembre

de

2018]

Disponible

en:

Cuevas Hernández, Ana Josefina, Jefas de familia sin pareja: estigma social

y autopercepción. Estudios Sociológicos [en línea] 2010, XXVIII (Septiembre-

Diciembre) :

[Fecha de

consulta:

1

de diciembre de

2018]

Disponible

en:

Instituto Nacional de las Mujeres, Contribución de las mujeres a los ingresos

de los hogares, 2016. [Fecha de consulta: 2 de diciembre de 2018]

Disponible en:

Coneval. Medición de la Pobreza en México. [Fecha de consulta: 2 de

diciembre de 2018] Disponible en:

Instituto Nacional de Geografía y Estadística, Contel de Población 2015.

[Fecha de consulta 2 de diciembre] Disponible en: