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1) LOS FINES SUPREMOS DEL ESTADO

El estado es una creación colectiva y artificial destinada a ordenar y servir a la


sociedad. Su existencia solo tiene justificación por los fines que históricamente
le corresponde cumplir.
Dichos fines tienen una naturaleza política y un carácter continuo; vale decir,
acreditan una esencia p sustancia referida a un orden de convivencia organizado
e institucionalizado bajo el gobierno de una autoridad y con ininterrumpido
despliegue de energía y fuerza sin solución de continuidad. En ese sentido, en
razón a los fines del Estado es inadmisible percibir a este en un momento dado
en situación de reposo e inmovilidad.
El conocimiento de los fines estatales implica necesariamente encontrar razones
justificantes de su existencia. Ergo, las que corresponde cumplir al Estado,
orientan su accionar y, por lo tanto, pautan la dirección y el alcance de sus
actividades.
Jean Dabin señala que “el fin que persigue el Estado es incontrastablemente uno
de los signos que permiten reconocerlo entre los demás fines sociales (…) el fin
es el principio especificador y animador; proporciona la razón de ser el Estado y
de lo que cabe bajo ese concepto” (Dabin, 2003). Por otro lado, Rodrigo Borja
afirma que “el problema de los fines del Estado está íntimamente ligado al de su
justificación moral” (R, 1991). En este sentido, el conocimiento de esta temática
permite promover la evolución y perfeccionamiento de la organización política en
favor de los miembros que la integran.
Al respecto, es importante dilucidar sobre si el Estado es la meta postrera de la
actividad social o es simplemente un instrumento al servicio de los seres
humanos; es decir, existe la necesidad de determinar la condición del Estado
como fin o como medio. Este proceso de dilatación lo efectuaremos al desarrollar
las teorías vinculadas con el problema de la teleología estatal.
2) LA DETERMINACIÓN DE LOS FINES DEL ESTADO
A nuestro modo de ver, los fines del Estado son plurales, a saber: la
conservación del grupo social, la juridificación de la vida coexistencial y el
fomento del bien común.
EL FIN DE LA CONSERVACIÓN DEL GRUPO SOCIAL
El Estado tiene la responsabilidad de alcanzar un nivel de seguridad y defensa
a favor de sus miembros. Ello al extremo de considerarlo como el fin primario por
excelencia.
Para tal efecto, deberá diseñar y establecer un conjunto de acciones y
previsiones que permitan la supervivencia del grupo social y su propia
permanencia unificada en aras de poder cumplir los fines restantes.
EL FIN DE LA JURIDIFICACIÓN DE LA VIDA COEXISTENCIAL
El Estado tiene la responsabilidad de establecer un orden jurídico que permita
definir las relaciones generales del comportamiento social; la designación de las
autoridades para el ejercicio del poder y su encauzamiento dentro de los valores
Socialmente deseados; y asegurar el restablecimiento de la armonía y la
convivencia frente a actos perturbatorios para la coexistencia
EL FIN DEL FOMENTO DEL BIEN COMÚN
El Estado tiene la responsabilidad de establecer una comunidad que alcance su
propio "bien"; vale decir, que acceda al perfeccionamiento y al bienestar
mancomunado. En ese contexto, apunta a que los miembros del conglomerado
social pueden desarrollar a plenitud sus potencias físicas, psíquicas, espirituales
e intelectuales a efectos de plasmar diferenciadamente, el libre desarrollo de la
personalidad; amén de alcanzar condiciones materiales de vida óptima.
3) Los derechos y deberes del Estado
La primera enumeración de los derechos y deberes del Estado fue formulada por
el abate Henry Gregoire al presentar la Declaración de los Derechos de los
Pueblos ante la Convención Nacional Francesa en 1795. En dicho texto se
consideró como tales, el derecho a la independencia, al dominio sobre el
territorio, entre otros.
En lo que se relaciona con la especificación detallada de los derechos y deberes
positivos del Estado, estos se sujetan a las referencias del escenario geográfico
y del tiempo histórico en que se verifican.
Entre los derechos básicos pueden enunciarse los tres siguientes:
A) El derecho a la autonomía y a la independencia
Plantea la facultad estadual de decidir libremente acerca de sus
asuntos internos y externos, sin ningún tipo de intromisión
intranacional o extranjera.
Carlos Arellano García [Primer curso de derecho internacional público.
Porrúa, México, 1993] expone que el Estado independiente es aquel
que "no está subordinado a las normas jurídicas internas que rigen en
otro país, ni a los mandatos o instrucciones emanados del Gobierno
de otro Estado".
Como bien afirman Fabián Novak Talavera y Luis García Corrochano
Moyano (Pontificia Universidad Católica del Perú, 2000), dicho
derecho se manifiesta en lo siguiente:
 Potestad de libre organización política (Constitución, forma de
gobierno, etc.).
 Potestad de legislación.
 Potestad de aplicación de la legislación sobre todo el territorio
nacional, sobre las personas que lo habitan y, sobre las
situaciones que se encuentren dentro de su dominio.
 Potestad de administrar o supervigilar la prestación de los
servicios públicos.
 Potestad de jurisdicción.

B) El derecho de conservación
Plantea la facultad de adoptar medidas tendientes a garantizar la
permanente existencia e integridad territorial del Estado, así como,
la vida de sus habitantes por la vía pacífica o violenta.
C) El derecho a la exigencia de contribución de sus miembros
Plantea la facultad de adoptar medidas tendientes a que cada uno
de sus miembros contribuya en pro de la realización de los objetivos
sociales que justifican la existencia del Estado.
Así, cada ciudadano-en función de sus capacidades- puede ser
exigido al pago de impuestos. cumplimiento de cargas públicas y
hasta de servir militarmente al Estado.
Entre sus deberes básicos pueden enunciarse los dos siguientes:
a) El deber de resguardar la dignidad de sus miembros
Plantea la obligación de afirmar la condición humana. Para tal efecto,
debe velar por la custodia, estima y apoyo heterónomo para su
realización acorde con la peculiar naturaleza de los hombres

b) El deber de promover el desarrollo y el mantenimiento de un orden


basado en la justicia
Plantea la obligación de promover un proceso sistémico de cambio en
las estructuras de la sociedad, que permitan el crecimiento económico
y el desarrollo social; así como, el establecimiento de un sistema
normativo que acondicione la posibilidad de una coexistencia pacífica
y con vocación de justicia.
En el Perú, los deberes primordiales del Estado están consignados en los
artículos 1 y 44 de la Constitución.
En efecto, las citadas disposiciones establecen el marco de deberes
primordiales, a saber:
a) Defender la persona humana y el respeto de su dignidad; ergo,
garantizar la plena vigencia de los derechos humanos.

b) Defender la soberanía nacional.

c) Proteger a la población de las amenazas contra su seguridad.


d) Promover el bienestar general que se fundamenta en la justicia
y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación.

e) Establecer y ejecutar la política de fronteras.

f) Promover la cohesión de las zonas fronterizas en concordancia


con la política exterior.

g) Promover la integración, particularmente la latinoamericana.

En resumen: El Estado es un instrumento al servicio del hombre que


ayuda a completar su dignidad. No cabe ninguna duda de que la
sociedad política se constituye para servir al ser humano y permitirle
llevar una existencia civilizada en la que pueda desenvolver auto
determinativamente, sus capacidades físicas, intelectuales y morales.
Así, el Estado es para el hombre y no el hombre para el Estado

Mérito significativo de los constituyentes de 1979 fue el haber


consignado este criterio en el artículo I de la Constitución que
elaboraron. El texto vigente ha mantenido los lineamientos de dicha
concepción.