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TEORIA DE RICHARD LAZARUS

Richard Stanley Lazarus, un psicólogo cuyas teorías e investigaciones tienen


un impacto importante en la Psicología del Deporte.

1. BIOGRAFIA

Richard Stanley Lazarus nació el 3 de marzo de 1922, en New York. Se graduó


en City College en 1942 y realizó su doctorado en la Universidad de Pittsburg.

Escribió 13 libros, cinco años después de retirarse en 1991. Uno de sus libros,
"Passion and Reason: Making Sense of Our Emotions," fue escrito con su
esposa de 57 años, Bernice Lazarus.

Lazarus comenzó una actividad notable después de los años 60 en que se


dedicó al área de las emociones humanas, de forma patente a los
procedimientos de afrontamiento del estrés.

Afrontamiento, para R. S. Lazarus, (1966), son aquellos esfuerzos


cognoscitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan
para manejar las demandas específicas externas e internas que son evaluadas
como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.

Richard Lazarus falleció el 24 de noviembre de 2002.

2. TEORIA

Lazarus fue especialmente conocido por su teoría sobre el estrés y las


emociones. Desarrollo una teoría caracterizada especialmente por su énfasis
en el papel que juegan las valoraciones cognitivas en la constitución de
emociones y del estrés, fenómenos que considero más procesos que estados.

La teoría del estrés desarrollada por Lazarus se puede describir como


transaccional, una característica que contrasta con la de otras teorías
centradas en las situaciones o en las respuestas caracterizadas del estrés. Las
teorías centradas en la situación han enfatizado la descripción y medición del
tipo de condiciones que generan “estrés”.

Por otro lado, las teorías centradas en las respuestas, derivadas de una
tradición iniciada por los trabajos de Seyle y Cannon, describen y miden
reacciones físicas y psicológicas que suelen presentarse por condiciones
estresantes. Los resultados investigativos sin embargo, han señalado
sistemáticamente que las situaciones consideradas como estresantes no
generan estrés en todas las personas y que estas, a su vez, no reaccionan de
la misma manera en situaciones estresantes. Adicionalmente hay reacciones
que pueden considerarse señales de estrés por su persistencia a través del
tiempo. Sin tener en cuenta otros criterios, es muy difícil asegurar que una
reacción es producto del estrés y no de otra cosa.

Fue en función de estas dificultades que diversos autores, especialmente


Lazarus, propusieron que el estrés es un proceso de transacción entre una
situación (interna o externa) que posee determinadas características y una
persona que valora la situación en función de sus propias metas, valores,
experiencia, etc.

En el marco de esta perspectiva transaccional, para que se presente el


fenómeno del estrés es importante que la persona perciba un desbalance entre
las demandas externas o internas y los recursos que están a su disposición
para superar las demandas. Esta transacción fue, para Lazarus, más que un
estado, un proceso de bebe evaluarse a través del tiempo.

Lazarus y Folkman (1986) definen el concepto de ESTRÉS refiriéndose a las


interrelaciones que se producen entre la persona y su contexto, en el que está
inserto. El estrés se produce cuando la persona valora lo que sucede como
algo que supera los recursos con los que cuenta y pone en peligro su bienestar
personal.

Por medio se encuentra la evaluación cognitiva que realiza el sujeto; pero


además, tiene en cuenta el elemento emocional que conlleva esta situación.

2.1. El AFRONTAMIENTO DEL ESTRÉS

Lo que plantea Lazarus es que ante situaciones estresantes, las personas


despliegan unos “esfuerzos cognitivos y conductuales cambiantes que se
desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que
son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo”.
Estos mecanismos de afrontamiento, a la vez que sirven para manipular el
problema en sí, son esenciales para regular las respuestas emocionales que
pueden aparecer ante circunstancias estresantes.

Según el autor, cada persona tiene una manera determinada de afrontar el


estrés. Son muchos los factores que pueden llegar a determinar los
mecanismos de afrontamiento.

Por un lado, puede estar influenciado por recursos relacionados con el estado
de salud o con la energía física con la que se cuenta; pero también entran en
juego otros factores como las creencias existenciales que se tengan, religiosas
o no; las creencias generales relativas al control que podemos ejercer sobre el
medio y sobre nosotros mismos; el aspecto motivacional también puede
favorecer el afrontamiento, así como las capacidades para la resolución de
problemas o las habilidades sociales; además, Lazarus añade el apoyo social y
los recursos materiales como otros factores que hay que tener presentes.

Esta teoría se centra básicamente en los procesos cognitivos que se


desarrollan entorno a una situación estresante. Para el autor la experiencia
estresante resulta de las transacciones entre la persona y el entorno. Estas
transacciones dependen del impacto del estresor ambiental, impacto
mediatizado en primer lugar por las evaluaciones que hace la persona del
estrés y, en segundo lugar, por los recursos personales, sociales o culturales
disponibles para hacer frente a la situación de estrés.

Así, cuando alguien se enfrenta a una situación potencialmente estresante, en


primer lugar realiza una evaluación primaria, es decir, un juicio acerca del
significado de la situación para calificarla de estresante, positiva, controlable,
cambiante o simplemente irrelevante.

En el caso de considerarla como estresora, una evaluación secundaria


determinará los posibles recursos y opciones de que dispone la persona para
hacer frente a la situación. Es una evaluación orientada a "qué se puede hacer
en este caso". Los resultados de esta evaluación modifican la evaluación inicial
y predisponen al desarrollo de estrategias de afrontamiento, básicamente en
dos direcciones:
 Estrategias orientadas al problema, es decir, comportamientos o actos
cognitivos dirigidos a gestionar la fuente de estrés.
 Estrategias orientadas a la regulación emocional, es decir, orientadas a
provocar un cambio en cómo es percibida y vivida la situación de estrés,
regulando de manera más efectiva las reacciones emocionales
negativas.

Modelo Transaccional de Estrés: se suelen denominar conducta adaptativa o


mecanismos de afrontamiento.

Afrontamiento de Lazarus: suele dársele el nombre de mecanismos de


defensas.

Mediante los mecanismos de defensas, el individuo puede llegar a sentirse más


cómodo, aunque sigue siendo vulnerable al peligro percibido.

Una dificultad persistente respecto a este problema reside en determinar qué


es y qué no es saludable.

Se da por supuesto en general que los mecanismos de afrontamiento son más


saludables, ya que ofrecen ciertos medios de dominar o de modificar de un
modo real la situación.

Algunos teóricos marcan el hecho de que los procesos defensivos pueden ser
adaptativos, al menos para prevenir la desorganización psicológica en los
casos en que no sea posible la solución adaptativa.

Otros consideran los procesos de afrontamiento como saludables, y las


defensas, como patológicas.

El problema del criterio que existe para distinguir los procesos saludables o
eficaces de los patológicos continúa siendo un punto importante y discutido
dentro de la teoría y la investigación del estrés psicológico, y hay escaso
acuerdo entre los expertos acerca de este punto.

Las estrategias de afrontamiento, de R. S. Lazarus y S. Folkman, (1986)


señalan son actividades que podemos desarrollar, bien de tipo cognitivo o de
tipo conductual, que pueden ir encaminadas a modificar la situación que
provoca la emoción o a reducir la intensidad de la reacción emocional.
La autorregulación en el deportista tiene dos finalidades: por una parte, crear
las premisas psicológicas más favorables para cumplir exitosamente las tareas
competitivas y de entrenamiento, y por otra, facilitar el descanso y la
recuperación.

El efecto de ésta podrá lograrse sólo mediante las intervenciones psicológicas


y de manera especial una de ellas, en este caso el entrenamiento mental.