Sie sind auf Seite 1von 7

LIDIA FERNANDEZ- INSTITUCIONES EDUCATIVAS

LAS INSTITUCIONES, PROTECCION Y SUFRIMIENTO

EL MOVIMIENTO INSTITUCIONAL

La autora comienza diciendo que una institución es un objeto cultural que expresa
cierta cuota de poder social. La institución expresa la posibilidad de lo grupal o
colectivo para regular el comportamiento individual.

El nacimiento y acontecer del sujeto se produce en una trama relaciones y


sucesos pautados por instituciones que pasan a formar parte del interior de la
subjetividad y a funcionar como un regulador interno.

La potencia reguladora de las instituciones internalizadas deviene de dos hechos:

-AUTORIDAD PATERNA (las interiorizaciones más profundas se hacen en los


primeros años de vida).

-Las normas que tienen mayor vigencia en un grupo social son las expresas y
dichas en las relaciones., tienen lugar en el nivel de las representaciones
colectivas y esto hace posible la identificación con los otros y con el grupo.

Violar los marcos que establecen las instituciones significa correr el peligro de ser
sacado del cuerpo grupal, así como derivar a una posición irreversible de
extranjero.

Cuando la institución se singulariza en una unidad concreta el sujeto encuentra un


lugar de seguridad, pertenencia y desarrollo que contiene la enajenación, el
sufrimiento y el abandono.

Cada establecimiento institucional configura un ámbito donde se reproduce la


configuración social y se generan formas de organización singular que legitiman y
garantizan.

Cada establecimiento estructura un “status quo” que reúne ciertas formas exitosas
de responder a mandatos y demandas de la sociedad mayor.
Las sociedades que representan la subsistencia del conjunto social (status quo)
son también maneras de preservar la particular forma en la que está distribuido el
poder para el uso privilegiado de bienes económicos, sociales y culturales.

Las instituciones son producciones de la vida social que aseguran las condiciones
de su continuidad y se convierten en garantía de su persistencia. Esto las lleva a
verse incluidas en un juego explicación de que el orden establecido es el único
posible y encubrimiento de otros aspectos que develarían las violencias sobre las
que está establecido este carácter cultural.

Este JUEGO SOCIAL mueve a los sujetos y en el hayan su realidad y sufrimiento.


Es imprescindible que el propio grupo social pueda descubrir en el análisis tres
ejes de significación:

1) FANTASMÁTICO: es el proveniente del mundo interno del sujeto que se


activa en la interacción, porque ella a su vez moviliza y frustra las
necesidades y deseos.
2) POLÍTICO: proveniente de la ubicación de los sujetos y grupos en la
sociedad, según lo establecido por los sistemas de poder.
3) IDEOLÓGICO: es el nivel dominado por la lucha entre las tendencias a
encubrir y develar los contenidos que han sido objeto de represión
psicoafectiva y sociopolítica, expresado a través de explicaciones,
representaciones y concepciones.

La autora también hace referencia a LAS ESCUELAS. La escuela es el resultado


de la especialización de una parte de la transmisión cultural que se requiere en
una sociedad compleja. Cada escuela es el ámbito que concretiza un modelo de
tipo universal, el vigente en nuestra cultura.

Algunos hechos pueden servir para orientar la búsqueda de los componentes


centrales y universales de la idiosincrasia institucional.

Los establecimientos educativos sufren la incidencia de mandatos sociales de


carácter paradójico.

La dinámica de los establecimientos educativos sufre el impacto de la activación


de cuatro componentes fantasmáticos:

1) Los vinculados a las relaciones con las experiencias de gestación y crianza,


resultan activados con las relaciones de ayuda que exige la tarea educativa
y el intenso intercambio afectivo.
2) Vinculados a las experiencias de logro de autonomía y diferenciación con
los otros. El ejercicio del poder sobre los propios actos.
3) Vinculados a experiencias primarias de ser observado y juzgado por los
personajes con significación emocional. Resultan activados por la índole
competitiva de la vida institucional y de selección social.
4) Vinculados a la relación entre la curiosidad por conocer y el temor a la
reacción (exclusión o castigo).
A su vez en el funcionamiento de toda institución se pueden diferenciar tres
niveles de manifestación:

1) FORMAL (constituido por hechos y productos que provienen de la


interacción técnica y social de los individuos y grupos, en función de la
tarea y los fines institucionales)
2) INFORMAL (configurado por los hechos y productos de las relaciones
socioemocionales de los individuos y grupos, en relación a la vida
comunidad)
3) FANTASMÁTICO (constituido por hechos y productos de la participación,
fantasías, temores y ansiedades relacionados con los estados emocionales
compartidos.
El tipo de funcionamiento institucional resultará de la capacidad de evaluar la
realidad y actuar sobre ella, según que las personas y grupos puedan discriminar
los elementos de tipo fantasmático y lograr coherencia entre los niveles formales e
informales.

Luego se habla de LO INSTITUCIONAL. Las corrientes institucionalistas


francesas dan un punto de vista dialectico a la consideración de la dinámica
institucional y proponen discriminar en la operación concreta de las instituciones lo
instituido de lo instituyente. Por instituido se refiere a lo fijo, establecido, el status
quo; por instituyente se refiere a el cuestionamiento, la crítica, la propuesta
opuesta o la transformación.

El foco de análisis propuesto por esta corriente nos lleva de la consideración de


las instituciones a la observación de la operación institucional.

La intermediación afectiva toma un valor fundamental para analizar el contenido y


el éxito en el aprendizaje. Solo se advierte la incidencia que tiene esta
intermediación afectiva y de pertenencia a un grupo cuando se extiende la mirada
del campo grupal.
En este enfoque se propone analizar una institución según el estilo, que surge de
las condiciones institucionales dadas y sus resultados. Cuando habla de estilo
institucional nos referimos a ciertos aspectos de la acción institucional que
caracterizan al establecimiento, respondiendo a una cierta manera de trabajar.

La comprensión institucional supone conocimiento sobre el estilo y la idiosincrasia


que a través de él se expresa.

El acceso al conocimiento de lo institucional será atravesado por 3 dificultades:

1) La negación y resistencia a conocer: consciente o inconscientemente los


miembros de un establecimiento producirán ocultamientos para proteger el
status quo.
2) Los efectos de la propia implicación no controlada, sea o no miembro de la
institución, estaremos comprometidos emocionalmente con ella.
3) La complejidad provocada por la multi-significación de los hechos, la
comprensión del material institucional requiere un trabajo de decodificación
y la problemática se plantea con respecto a la confiabilidad de la
interpretación.

Luego la autora habla de analizadores, estos son una herramienta fundamental


para el análisis de lo institucional. Pueden ser artificiales, como un microscopio o
un ecualizador, o naturales, como el ojo o el cerebro. Los analizadores producen
la descomposición de la realidad en sus elementos sin la intervención del
pensamiento consciente.

La autora usa como analizador técnicas que surgen desde el marco técnico por el
cual ella opera sobre la realidad. Basándose en la pedagogía social y el
psicoanálisis, para que las instituciones y sus grupos visualicen, comprendan y
transformen su propia realidad, loas dinámicas grupales y la multiplicación
dramática.

También nos habla de los componentes básicos de un establecimiento educativos,


que son:

1) Un espacio material
2) Un conjunto de personas
3) Un proyecto vinculado a un modelo del mundo valorado
4) Una tarea global vehiculizada por una finalidad y la división del trabajo para
esto.
5) Una serie de sistemas de organización que regulan las relaciones.
La interacción entre los componentes básicos a lo largo del tiempo arroja como
resultado una serie de productos materiales y simbólicos que llamamos cultura
institucional. Estos productos culturales pueden dividirse en niveles de
complejidad.

El primero incluye:

- Objetos materiales
- Lenguaje (asigna sentidos propios al lenguaje público)
- Representaciones de distinta figuración acerca de la institución, sus
aspiraciones, fines, logros, valores, tareas, valores y componentes
centrales.
- Producciones simbólicas (p.ej. mitos sobre el origen, leyendas, “novelas”
sobre los fundadores)
- Conocimientos derivados de la conceptualización de la experiencia.
- Concepciones sobre los resultados posibles y deseados.
El segundo nivel es:

1) El modelo institucional: deriva en parte de los modelos generales. Recibe


y expresa las características elaboradas en la historia propia del
establecimiento.
2) La ideología institucional: está conformada por la organización de
concepciones y representaciones que justifican el modelo y el estilo que
expresa.
3) La novela institucional: es una producción cultural que sintetiza el registro
que se tiene del origen y las vicisitudes sufridas a lo largo del tiempo,
haciendo referencia a acontecimientos críticos y a las figuras de mayor
pregnancia en la vida institucional (personajes, héroes y villanos).
4) La identidad institucional: es la definición consensuada de lo que el
establecimiento es, según el modelo institucional, el proyecto, lo que ha
sido (novela) y lo que va siendo según se conforma el estilo.