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El ajedrez superior de Tigran Petrosian - Alberick O’Kelly - Prof. J.L. Matamoros

 

EL PSICOLOGO AL TRABAJO

 
 

Al oponerse al ex campeón mundial Miguel Tal, en la 8ª ronda del Torneo

de Candidatos 1962, Petrosian se pregunta si no eligió bien la apertura. Tal había comenzado muy mal en el Torneo, perdiendo sucesivamente con Petrosian, Keres y Benko, no obteniendo más que 2 puntos en las siete

partidas de la primera vuelta. Como quedaban 21 partidas por jugar, podía

esperarse su recuperación y era muy peligroso por sus deseos de revancha. Petrosian se decide, pues, por una variante en la que las blancas no pueden

complicar el juego y se desliza por caminos sin dificultades. Su cálculo fue

exacto y Tal no complicó la partida,

cayendo después en la trampa de un

peón que le fue ofrecido, desembocando así a una posición desesperada que

precipitó el desenlace fatal.

 
 

Partida Nº 7

 

¤f5 8.¥d3 h5 9.£h3 (actualmen-

 

te se prefiere 9.£f4 que da venta-

 

Blancas: Tal Negras: Petrosian DEFENSA FRANCESA

 

ja al blanco), 9

cxd4

10.¤f3 ¤c6

11.g4, con una lucha violenta.

4.¥g5

dxe4

 

5.¤xe4

¤bd7

 

1.e4

e6

La variante Rubinstein, que se usa poco en los torneos. Fue reintro- ducida por Botvinnik que la puso de moda hace seis años.

2.d4

d5

3.¤c3

¤f6

 
 

La defensa clásica. La línea

3

¥b4

Tal la conoce demasia-

6.¤xf6+

 

do bien. En los matches de 1960 y 1961, batió dos veces a Botvinnik que empleó dicha jugada. Petrosian también jugó contra Tal esta varian- te en el XXIV Campeonato Sovié- tico, en 1957; las primeras jugadas

Este cambio es necesario, pues 6.¤f3 ¥e7 conduce al cambio de

dos piezas, como en la partida Fis- cher-Petrosian, Estocolmo, 1962.

6

¤xf6

7.¤f3

c5!?

de esta partida fueron: 3

¥b4

4.e5

Una novedad bien escogida en esta ocasión particular. La mejor

c5 5.a3 ¥xc3+ 6.bxc3 ¤e7 7.£g4

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continuación blanca probablemente es 8.¥d2 ¥xd2+ 9.£xd2 £e7! Sin duda Tal no juega esta línea para

la tentación de ganar un peón. En lo sucesivo las negras tendrán ya la mejor parte.

evitar el cambio de alfiles, creyen- do que facilita el juego equilibra- do. En octubre de 1962, en Var- na, Barcza ensayó con Tal 7 ¥e7 8.¥d3 c5 9.£e2 cxd4; pero después de 10.O-O-O el negro tuvo pro- blemas que no supo resolver con-

 

¥d7!

Así las blancas pueden escoger entre el peón b y el peón c. Este últi- mo está emponzoñado por 11.£xc5

¦c8 seguido de dente ventaja.

¦xc2 con evi-

 

11.£xb7

¦b8

venientemente. Luego de

a6

12.£xa7

¦xb2

11.¦he1 ¥d7 12.¤xd4 £a5 13.¤f5 h6 14.¤xg7+!, las blancas ganaron doce jugadas después.

8.£d3?

13.¥d3

Apresurándose a poner el rey en seguridad. En caso de 13.£xc5, el negro tendría un fuerte ataque,

Esto es ya un lance dudoso. Las blancas quieren activar el enroque largo, pero retrasan el desarrollo del alfil rey. Dos rondas después, contra Benko, Tal jugó 8.¥c4 cxd4 9.O-O ¥e7 10.£e2 h6 11.¥f4 O-O 12.¦ad1. Las negras lograron el equilibrio, pero la posición era muy complicada y terminaron perdien- do.

8

¥e7

como indica Simagin, en el libro del

Torneo:

f6

¥e7 14.£e5 (14.£c4 15.£e4 £a5+, etcéte-

¥b5), 14

ra.

 

13

cxd4

14.O-O

14.O-O

9.¥xf6

Sin este cambio la salida de la dama carecía de sentido.

 

¥xf6!

10.£b5+

Es sabido que la prematura sa- lida de la dama es siempre dudosa, pero las blancas no pueden resistir

La posición de las blancas no se-

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ría desventajosa si pudieran tomar el peón d. He aquí la pequeña com- binación preparada por Petrosian, en caso de capturar dicho peón:

14.¤xd4 £c8!! (amenaza £c3+ y ¦b7); 15.¤b3 (si 15.O-O ¦b7; se-

¥xd4), 15 £c3+

guido de

16.¢e2 ¦xc2+ 17.¥xc2 £xc2+; ga- nando. He aquí una escaramuza tác- tica, escondida tras una jugada de apariencia tranquila.

14

¥c6

15.£a3

Relativamente mejor 15.¦ab1.

Pero de todas formas las negras tie- nen ventaja.

15

£b6

16.¥c4

¦b4

17.£d3

La dama no encuentra momen- to de reposo.

 

O-O

18.a3

¦a4

Las negras tienen posición ga- nadora porque el peón a blanco tiene que caer ante la acción de las piezas pesadas enemigas sobre la co- lumna a.

19.¦fd1

£a7

20.¦a2?

Provoca un corto-circuito.

20

0-1

Rinden.

¦xc4!

Después de 21.£xc4 ¥d5 la to- rre blanca está perdida. Hay que se- ñalar que si 20.¤xd4 ¥xd4 21.£xd4 £xd4 22.¦xd4 ¥d5; gana la calidad. Así las blancas han evitado una ago- nía larga, pero fatal.

¥xd4 21.£xd4 £xd4 22.¦xd4 ¥d5; gana la calidad. Así las blancas han evitado una ago- nía