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Conferencia I

Anna O (paciente del Dr Breuer)


Desarrollo una serie de perturbaciones corporales y anímicas merecedoras de tomarse con toda seriedad.
Sufrió una parálisis con rigidez de las dos extremidades del lado derecho, que permanecían insensibles y
a veces esta misma afección en los miembros del lado izquierdo, perturbaciones en los movimientos
oculares y múltiples deficiencias en la visión, dificultades para sostener la cabeza, una intensa tutsis
nervosa, asco frente a los alimentos y una ocasión, durante varias semanas incapacidad para beber, no
obstante una sed martirizadora. Disminución de la capacidad de hablar al punto de no entender, ni poder
expresarse con su lengua materna y por ultimo, estados de ausencia, confusión y alteración de su
personalidad.
Se determino que este era un Caso de Histeria.

Se puede observar que la actitud del medico hacia el histérico difiere de la que se adopta frente al
enfermo orgánico, le presta mas interés al segundo.
Todo su saber y su previa formación patológica y anátomo-fisiológica, no lo asiste para enfrentar a los
fenómenos histéricos, no puede comprender la histeria, ante la cual se encuentra en la misma situación
que el no medico. Es por esto que consideran a los histéricos de exageración y deliberado engaño,
simuladores y los castigan quitándoles interés.
El dr Breuer no tuvo esta falta y le brindo a su paciente, su simpatía e interés, aún cuando al comienzo no
sabía como asistirla. Su amorosa observación pronto descubrió el camino que le posibilitaría el primer
auxilio terapéutico.

Todo demostraba que la alteración psíquica exteriorizada en las ausencias eran resultado del estimulo
dado por formaciones de fantasías plenas de afecto, la paciente bautizo a este tratamiento la “talking cure”
(cura de conversación) o limpieza de chimenea.
Pronto se descubrió que se hacia desaparecer los síntomas patológicos, cuando en la hipnosis se recordaba
con exteriorización de afectos, la ocasión y el asunto por el cual estos síntomas se habían presentado por
primera vez.
Durante el verano, hubo un periodo en que la paciente al sentir mucha sed, tomaba un vaso de agua pero
al acercarlo a sus labios lo tiraba y durante unos segundos caía en estado de ausencia.
Cuando esta situación llevaba 6 semanas, se puso a razonar en estado de hipnosis acerca de su dama de
compañía a quien odiaba y ser refirió con desaprecio a como había tendido que ir a su habitación y vio a
su asqueroso perro, beber agua de un vaso. Ella en ese momento no dijo nada por cortesía, y tras dar
expresión a su enojo que se le había quedado atascado, pidió de beber y despertó de la hipnosis con el
vaso de agua en los labios.

Los síntomas habían nacido como unos restos de vivencias plenas de afecto a las que por eso hemos
llamado después “traumas psíquicos” y su particularidad se esclarecía por la referencia a la escena
traumática que los causó. Eran determinados por las escenas cuyos restos mnémicos ellos figuraban.
La que dejaba como secuela al síntoma no siempre era una vivencia única, sino que muchas veces habían
concurrido a ese efecto diversos traumas. Toda esa cadena de recuerdos patógenos debía ser reproducida
luego en su secuencia cronológica y en sentido inverso, era imposible avanzar hacia el primer trauma que
solía ser el mas eficaz saltando los que sucedieron después.
Se puede decir que las perturbaciones en la visión de la enferma se debían a ocasiones en las que la
paciente estaba sentada, con lágrimas en los ojos, junto a su padre enfermo y este le preguntaba la hora,
entonces ella acercaba el reloj y entonces la esfera se le apareció muy grande o bien se esforzó por que
sofocar sus lagrimas para que el padre no la viera llorar.
Un día hacia vigilancia nocturna y con gran angustia por su padre que tenía mucha fiebre, entonces cayó
en un estado de sueño despierto y vio cómo una serpiente quería morder a su padre, intento mover el
brazo derecho para espantarla y lo tenía paralizado (se le había quedado dormido) Luego quiso rezar, pero
no recordaba ninguna lengua, hasta que recordó un verso en inglés y pudo seguir orando y hablando en
esta lengua, al despertar de la hipnosis quedó eliminada la parálisis rígida del brazo derecho, que persistía
desde el comienzo de la enfermedad se llegó al fin del tratamiento.

“Nuestros enfermos de histeria padecen de reminiscencias”


Sus síntomas son restos y símbolos mnémicos de ciertas vivencias (traumáticas)
Para entender mejor esto podemos hacer una comparación con otros símbolos mnémicos, un ejemplo son
los monumentos con los que adornamos nuestras grandes ciudades, no lejos de London Bridge, verán una
columna llamada “The Monument” que recuerda el incendio que en 1666 estalló en las cercanías y
destruyó parte de la ciudad, estos monumentos son símbolos mnémicos como los síntomas histéricos ¿que
dirían ustedes si un joven londinense llorara la reducción a cenizas de su ciudad que fue reconstruida y
con mayor esplendor? Los histéricos y neuróticos se comportan de esa manera, no solo recuerdan
situaciones dolorosas del pasado sino que quedan adheridos a ellas, no se liberan del pasado y por eso
descuidan su realidad efectiva y el presente.

Afecto (Sentimientos)
Se pudo hacer la experiencia de que recordar la escena ante el médico no producía ningún efecto cuando
esto sucedía sin desarrollo de afecto. Los destinos de estos que se desplazaban, eran entonces lo
decisivo lo decisivo para la contracción de la enfermedad y para el restablecimiento.

Conversión Histérica
Transposición a inusuales inervaciones e inhibiciones corporales que se constituían como los síntomas
corporales del caso. Convertir la angustia en síntomas sensitivos, sensoriales o del sistema motor sin que
exista una lesión o enfermedad orgánica responsable de los síntomas.
Cuando no se pueden expresar todas las emociones, cuando los afectos no pueden expresarse.

Sugestión Posthipnótica
Se le da a un paciente en estado de hipnosis una orden para que la cumpla en por ejemplo una hora.
Ya despierto y en estado de conciencia, cuando llega el momento señalado, realiza la orden en forma
conciente pero sin saber xq esta haciendo eso. Solo aflora a la conciencia la orden dada pero quedan en el
inconciente el estado de hipnosis y el medico que da la orden.

Cancelación de las condiciones generadoras del Síntoma


Donde existe un síntoma, se encuentra también una amnesia, una laguna del recuerdo y el llenado de esa
laguna conlleva la cancelación de las condiciones generadoras del síntoma.

Síntoma  formación sustituta de lo reprimido, el síntoma se refiere a lo reprimido pero en una forma
indirecta.

Conferencia II

El tratamiento catártico, como lo había ejercitado Breuer, implicaba poner al enfermo en estado de
hipnosis profunda, xq solo en ese estado se podían encontrar los nexos patógenos.
Freud dejo de lado esta técnica al darse cuenta que solo podía poner en ese estado a un grupo reducido de
enfermos. Entonces se oriento a trabajar con su estado normal.
Debería averiguar del enfermo algo que uno sabía y que ni él mismo sabía. Para esto comenzó a utilizar la
sugestión, le decía a sus pacientes cuando estos aseguraban no saber mas nada, que en realidad si lo
sabían y que el recuerdo afloraría cuando el pusiera su mano sobre sus frentes, de esta manera conseguía
establecer los nexos entre las escenas patógenas olvidadas y los síntomas sin utilizar la hipnosis.

De esta forma corroboro que los recuerdos olvidados no estaban perdidos. Se encontraban en posesión del
enfermo y prontos a aflorar en asociación con lo todavía sabido por él, pero alguna fuerza les impedía
devenir concientes y los obligaba a permanecer inconcientes.
Denominó represión al proceso por el cual las ideas displacenteras o conflictivas son desalojadas de la
conciencia. Esas ideas rechazadas o desalojadas de la conciencia pasarán a formar parte del inconciente.
Denominó Resistencia al mecanismo de defensa por el cual se impide que las ideas que pueden generar
algún conflicto retornen a la conciencia.
Siempre hay una relación de intercambio entre represión y resistencia.

Lo que impulsa a la Represión es el no poder conciliar una representación con el yo del enfermo.
La persistencia del conflicto, habría provocado un grado de displacer, este displacer se ahorraba con la
represión.

Ejemplo del Revoltoso


Freud pide que imaginen que en la sala donde esta dando la conferencia, hay una persona que comienza a
hablar fuerte, a golpear la silla y entonces él manifiesta que de esta manera no puede continuar con la
conferencia, por lo que dos hombres procederán a desalojar al revoltoso de la sala (represión) y además
para evitar que vuelva a ingresar colocaran sus sillas en la puerta (resistencia) Si transferimos esto a lo
psíquico como lo conciente y lo inconciente, se puede obtener una imagen del proceso de represión.
Al principio no se ve bien como de la represión puede llegarse a la formación del síntoma, siguiendo con
el ejemplo, imaginamos que el revoltoso comienza estando afuera comienza a gritar y a golpear la puerta
y a reírse irónicamente, el esfuerzo de desalojo no tuvo éxito y ahora sus golpes estorban mas que antes la
conferencia. Entonces el Director se ofrece como mediador y decide dejar ingresar nuevamente al
revoltoso ofreciéndose él como garante de su buen comportamiento, nosotros accedemos y la paz vuelve
a reinar.

En los histéricos y los neuróticos ha fracasado la represión, logran sacarla afuera de la conciencia y esto
en apariencia ahorra displacer, pero la moción de deseo reprimida perdura en lo inconciente esperando la
oportunidad de ser activada y se las arregla para enviar dentro de la conciencia una formación sustitutiva,
desfigurada de lo reprimido (el síntoma) Para lograr un reestablecimiento es necesario que el síntoma sea
transportado de nuevo por los caminos en que se consumó la formación sustitutiva hasta la idea
reprimida, estos caminos se descubren con el tratamiento psicoanalítico.

Neurosis de Destino  volver a cometer el mismo error, elegir siempre una pareja errónea, compulsión a
la repetición.

Conferencia III

Ocurrencia y Técnica del Chiste


La desfiguración de lo buscado sería mayor cuanto mas grande fuera la resistencia para su devenir
conciente. Por ende la ocurrencia del enfermo que acudía en vez de lo buscado había nacido como un
síntoma. La ocurrencia se comportaba respecto del elemento reprimido como una alucinación.
Es por esto que Freud se ocupa de la técnica de la formación del chiste.
Cita como Ejemplo: dos hombres de negocios consiguen una fortuna entonces les pareció adecuado
realizar un evento, se hicieron retratar por el pintor más famosos y más caro de ese momento y llamaron
al crítico de arte más reconocido para que viera sus retratos, que estaban colocados uno al lado del otro
con cierta distancia, cuando llega el momento de la presentación, el crítico de arte dice “¿y dónde está el
salvador?” el especialista en arte quiso decir “son ustedes unos ladrones, como a los que se crucifico junto
al salvador” pero evita decirlo de esta manera porque sería inapropiado, entonces lo expresa más bien en
forma desfigurada (alusión con omisión) de esta misma manera un paciente expresa una ocurrencia
desfigurada en lugar de lo olvidado que se busca.

Complejo: Grupo de elementos de representación investidos de afecto.


Para buscar un complejo reprimido de un enfermo debemos partir de lo último que esté recuerda y
tendremos la posibilidad de deducirlo siempre y cuando él ponga a nuestro alance sus ocurrencias libres,
dejamos entonces que el enfermo diga lo que quiera y sostenemos que no puede ocurrírsele nada que no
dependa de manera indirecta con e complejo buscado.

Este material de ocurrencias que el enfermo arroja de sí con menosprecio cuando esta influido por la
resistencia, constituye para el psicoanalista el mineral bruto del que extraerá el valioso metal. Si se quiere
tener una noticia rápida de los complejos reprimidos se lo puede examinar mediante el experimento de la
asociación.

La elaboración de las ocurrencias no es el único de nuestros recursos técnicos para descubrir el


inconciente, para el mismo fin existen también la interpretación de los sueños y la apreciación de las
acciones fallidas y causales.
La interpretación de los sueños es en realidad la vía regía (el mejor camino) para conocimiento de
lo inconciente el fundamento mas seguro del psicoanálisis y el ámbito en el cual todo trabajador debe
obtener su convencimiento y su formación. Cuando me preguntan como puede uno hacerse psicoanalista
respondo: por el estudio de sus propios sueños.

No olviden que nuestras producciones oníricas nocturnas por una parte muestran la máxima semejanza
externa y parentesco interno con las creaciones de la enfermedad mental y por otra parte son conciliables
con la salud plena de la vida despierta.
Despiertos solemos despreciar tanto a los sueños como el paciente a las ocurrencias que el psicoanalista le
demanda, y también los arrojamos de nosotros, ya que por regla general los olvidamos rápidamente.

Los sueños de los niños de muy corta edad desde un año y medio en adelante, son simples, siempre
sueñan con el cumplimiento de deseos que el día anterior no pudieron satisfacer.
Los sueños de los adultos suelen tener un contenido incomprensible, estos sueños experimentaron una
desfiguración.
Contenido Manifiesto el sueño tal como se lo recuerda, de forma nebulosa por la mañana y que de
manera trabajosa vestimos con palabras al parecer arbitrarias.
Contenido Latente el que se encuentra en el inconciente.
El contenido manifiesto es el sustituto desfigurado de los pensamientos oníricos inconcientes y esta
desfiguración es obra defensora del Yo, una resistencia que en la vida de vigilia prohibe a los deseos
reprimidos del inconciente pasar al conciente y aún durante la noche cuando estas barreras se achican
obligan al pensamiento a adoptar un disfraz. Luego el soñante no puede discernir el sentido de sus sueños
más que el histérico el significado de sus síntomas.
La técnica del sueño entonces consiste en que a través del contenido manifiesto, nos pongamos a recoger
las ocurrencias que para cada elemento onírico singular se obtienen en la asociación libre, de esta manera
deducirán el contenido latente, de la misma forma que la asociación de las ocurrencias nos permite
deducir los síntomas del enfermo.
Lo que sustituye al contendido manifiesto son deseos insatisfechos, entonces el sueño manifiesto es un
cumplimiento disfrazado del deseo reprimido.
Trabajo del Sueño Proceso que produce la desfiguración de los pensamientos oníricos inconcientes en
contenido manifiesto.
Condensación es un proceso de elaboración onírica por el cual varias ideas o elementos del contenido
latente se reúnen en una sola imagen o representación del contenido manifiesto del sueño. Consiste en la
concentración de varios significados en un solo símbolo; así, una persona soñada puede representar a
varias personas de la vida real del individuo, un solo objeto a varios, una sola palabra a varias…
Desplazamiento es un proceso de elaboración onírica, por el cual el significado fundamental del sueño
puede aparecer en el contenido manifiesto como un elemento accesorio o secundario, y, al revés, el
elemento más importante del contenido manifiesto presentarse como un elemento secundario del
auténtico sentido. Este mecanismo hace que se traslade el significado desde la parte central del sueño a
lugares accesorios de éste, ocultando al soñador el contenido onírico. Ejemplo quiero matar a alguien,
sueño que entro a un negocio y rompo todo.

Es importante el papel que desempeña en el desarrollo del ser humano las impresiones y vivencias de la
temprana infancia. En la vida onírica se conservan todas las peculiaridades y mociones de deseo, aun
aquellas que devinieron inutilizables en la vida posterior.

Los sueños de angustia también vienen de deseos reprimidos, por esto requieren interpretación antes de
emitir un juicio sobre ellos. La angustia es una de las reacciones desautorizadas del yo frente a los deseos
reprimidos que han alcanzado intensidad y por esto también en el sueño es explicable cuando la
formación del mismo se pone en servicio del cumplimiento de esos deseos reprimidos.

La interpretación de los sueños, lleva al conocimiento de los deseos ocultos y reprimidos, así como de los
complejos que estos alimentan.

Operaciones fallidas el olvido (ejemplo cuando no recordamos un nombre propio) los deslices
cometidos al hablar, al escribir, al leer y el perder o romper objetos, se dejan pasar sin reparo como fruto
de la distracción. A esto se le suman las acciones como jugar o juguetear con objetos, tararear una
melodía o maniobrar con el propio cuerpo o ropa. Estas operaciones fallidas, así como las acciones
sintomáticas y casuales, no son tan insignificantes, poseen pleno sentido y expresan impulsos y propósitos
que provienen de las mociones de deseo y complejos reprimidos. Merecen entonces ser consideradas
síntomas.
El psicoanalista se distingue en el determinismo de la vida anímica, para él no hay nada insignificante,
espera encontrar una motivación donde no se suele plantear esa existencia y esta preparado para descubrir
incluso una motivación múltiple del mismo efecto anímico.

Conferencia IV

Los hombres no son en general sinceros en asuntos sexuales. No muestran con franqueza su sexualidad,
en verdad ninguno de nosotros puede revelar su erotismo a los otros.

El trabajo del análisis se remonta hasta la pubertad y la primera infancia del enfermo. Solo las vivencias
de la infancia explican la susceptibilidad para posteriores traumas y solo descubriendo y haciendo
concientes estas huellas mnémicas (huellas del recuerdo) por lo común olvidadas se logra el poder para
eliminar los síntomas.

Las mociones de deseo reprimidas de la infancia forman los síntomas, estamos autorizados en calificar
sexuales a todas esas mociones de deseo de la infancia.
El niño tiene quehaceres y pulsiones sexuales desde el comienzo y no es difícil observar ese quehacer
sexual infantil.
Es fácil observar que la mayoría de los hombres no quieran saber nada con la vida sexual del niño, xq no
quieren que se les recuerde lo reprimido.

La pulsion sexual del niño es compuesta, obedece a la ganancia de diversas clases de sensación lacentera.
La principal fuente de placer sexual infantil es la excitación de ciertos lugares del cuerpo, los genitales,
las aberturas del a boca, el ano y la uretra, también la piel y otras superficies sensibles.
Ejemplo, mamar con fruición o chupetear. Se llama a esta Fase de Autoerotismo.
Otra satisfacción sexual de esta época de la vida es la excitación masturbatoria de los genitales, que tan
grande significación adquiere para la vida posterior y que muchísimos individuos nunca superan del todo.
Junto a estos y otros quehaceres autoeróticos, desde muy temprano se exteriorizan en el niño aquellos
componentes pulsionales del placer sexual, o, como preferiríamos decir, de la libido, que tienen por
premisa una persona ajena en calidad de objeto.
Estas pulsiones se presentan en pares de opuestos, como activas y pasivas; les menciono los exponentes
más importantes de este grupo: el placer de infligir dolor (sadismo) con su correspondiente {Gegenspiel}
pasivo (masoquismo), y el placer de ver activo y pasivo; del primero de estos últimos se ramifica más
tarde el apetito de saber, y del segundo, el esfuerzo que lleva a la exhibición artística y actoral. Otros
quehaceres sexuales del niño caen ya bajo el punto de vista de la elección de objeto, cuyo asunto principal
es una persona ajena que debe su originario valor a unos miramientos de la pulsión de autoconservación.

Oral: correspondiente al periodo de lactancia, donde el placer se obtiene por la succión (mamar) siendo
el foco de erotización, la boca. Representada esta etapa en el adulto, por el placer obtenido al beber,
fumar o al besar.
Anal: Que corresponde a la etapa en que se inicia el control de esfínteres, en la que el placer se relaciona
con la defecación y la limpieza de las zonas anal y perianal. Algunas personas retienen voluntaria y
momentáneamente la defecación para que así, cuando expulsen el excremento, experimenten alivio, una
sensación placentera.
Genital: Entre los 3 y 5 años, la principal fuente de gratificación es precisamente, el área genital. El
infantil sujeto descubre las sensaciones placenteras despertadas cuando se establece contacto con sus
genitales. Obvia es su representación en el adulto.

Esta vida sexual del niño rica, pero disociada ya que cada una de las pulsiones se procura su placer con
independencia de todas las otras, experimenta una síntesis y una organización siguiendo dos direcciones
principales, y al concluir la época de la pubertad queda listo, el carácter sexual definitivo del individuo.
Las pulsiones singulares se subordinan a la zona genital, y la vida sexual entra al servicio de la
reproducción, y la satisfacción de dicha zona se conserva como preparadora y favorecedora del acto
sexual en sentido estricto. Por otra parte, la elección de objeto fuerza hacia atrás al autoerotismo, y todos
los componentes de la pulsión sexual quieren satisfacerse en la persona amada.
Pero no a todos los componentes pulsionales originarios se les permite participar en esta conformación
definitiva de la vida sexual. Aún antes de la pubertad se imponen, debido a la educación, se establecen
poderes anímicos, como la vergüenza, el asco, la moral, que las mantienen reprimidas. Cuando
sobreviene la marea de la necesidad sexual, se encuentran esos diques de resistencia y se avanza por los
caminos normales, impidiendo que las pulsiones reprimidas avancen, las mas afectadas son las que tienen
que ver con los excrementos y la fijación a las personas de la elección primitiva de objeto.

La predisposición a las neurosis deriva de diverso modo de un deterioro en el desarrollo sexual.


Las neurosis son a las perversiones como lo negativo a lo positivo: en ellas se rastrean, como portadores
de los complejos y formadores de síntoma, los mismos componentes pulsionales que en las perversiones,
pero producen sus efectos desde lo inconciente; por tanto, han experimentado una represión, pero,
desafiándola, pudieron afirmarse en lo inconciente. El psicoanálisis nos permite discernir que una
exteriorización hiper-intensa de estas pulsiones en épocas muy tempranas lleva a una suerte de fijación
parcial que en lo sucesivo constituye un punto débil dentro de la ensambladura de la función sexual. Sí el
ejercicio de la función sexual normal en la madurez tropieza con obstáculos, se abrirán brechas en la
represión {esfuerzo de desalojo y suplantación} de esa época de desarrollo justamente por los lugares en
que ocurrieron las fijaciones infantiles.

El psicoanalista entiende la sexualidad en aquel sentido pleno al que uno se ve llevado por la apreciación
de la sexualidad infantil.

Complejo de Edipo
El niño toma a ambos miembros de la pareja parental, y sobre todo a uno de ellos, como objeto de sus
deseos eróticos. Por lo común el niño reacciona deseando reemplazar al padre y la niña a la madre.
Los sentimientos que se despiertan en estos vínculos y entre los vínculos entre hermanos y hermanas, no
son sólo de naturaleza positiva y tierna, sino también negativa y hostil.
El complejo así formado está destinado a una pronta represión, pero sigue ejerciendo desde lo inconciente
un efecto grandioso y duradero. El mito del rey Edipo, que mata a su padre y toma por esposa a su
madre, es una revelación, del deseo infantil, al que se le contrapone luego el rechazo de la barrera del
incesto.

Hacia la época en que el niño es gobernado por el complejo nuclear no reprimido todavía, una parte
significativa de su quehacer intelectual se pone al servicio de los intereses sexuales.
Empieza a investigar de dónde vienen los niños y por lo común, la amenaza que le significa un hermanito,
en el que ve al comienzo sólo al competidor, despierta su interés de investigación y alcanza cierto número
de teorías sexuales infantiles.
Por ejemplo, que ambos sexos poseen el mismo genital masculino y que los niños se conciben por el
comer y se paren por el recto.
Pero justamente la inmadurez de su constitución sexual provoca que el investigador infantil suspenda su
trabajo por infructuoso.

Esta investigación infantil, conserva un valor determinante para la formación de carácter del niño y el
contenido de su eventual neurosis posterior.

Es inevitable y normal que el niño convierta a sus progenitores en objetos de su primera elección morosa.
Pero esto no debe permanecer fijado sino que luego debe deslizarse hacia personas ajenas en la época de
la elección definitiva de objeto.
El desapego del niño hacia sus padres es una tarea insoslayable para que no peligre la aptitud social del
joven.
Si ustedes quieren, pueden caracterizar al tratamiento psicoanalítico sólo como una educación retomada
para superar restos infantiles.

Conferencia V

Con el descubrimiento de la sexualidad infantil y la reconducción de los síntomas neuróticos a


componentes pulsionales eróticos, vemos que los seres humanos enferman cuando a consecuencia de
obstáculos externos o de un defecto interno de adaptación se les deniega la satisfacción de sus
necesidades eróticas en la realidad. Vemos que luego se refugian en la enfermedad para hallar con su
auxilio una satisfacción sustitutiva de lo denegado. Discernimos que los síntomas patológicos contienen
un fragmento del quehacer sexual de la persona o su vida sexual íntegra, y hallamos en el mantenerse
alejados de la realidad la principal tendencia, pero también el principal perjuicio, de la condición de
enfermo. Sospechamos que la resistencia de nuestros enfermos a la curación no es simple, sino compuesta
de varios motivos. No sólo el yo del enfermo se muestra renuente a resignar las represiones {esfuerzos de
suplantación} mediante las cuales ha escapado a sus disposiciones originarias, sino que tampoco las
pulsiones sexuales quieren renunciar a su satisfacción sustitutiva mientras sea incierto que la realidad les
ofrezca algo mejor.
La huida desde la realidad insatisfactoria a enfermedad aporta al enfermo una ganancia inmediata de
placer, se consuma por la vía de la involución (regresión), el regreso a fases anteriores de la vida sexual
que en su momento no carecieron de satisfacción. Esta regresión es al parecer doble: temporal, pues la
libido, la necesidad erótica, retrocede a estadios de desarrollo anteriores en el tiempo, y formal, pues para
exteriorizar esa necesidad se emplean los medios originarios y primitivos de expresión psíquica, Ahora
bien, ambas clases de regresión apuntan a la infancia y se conjugan para producir un estado infantil de la
vida sexual.
Los hombres, con las elevadas exigencias de nuestra cultura y bajo la presión de nuestras represiones
internas, hallamos universalmente insatisfactoria la realidad, y por eso mantenemos una vida de la
fantasía en la que nos gusta compensar, mediante unas producciones de cumplimiento de deseos, las
carencias de la realidad. En estas fantasías se contiene mucho de la genuina naturaleza constitucional de
la personalidad, y también de sus mociones reprimidas {desalojadas) de la realidad efectiva. El hombre
enérgico y exitoso es el que consigue trasponer mediante el trabajo sus fantasías de deseo en realidad.

Cuando esto no se logra, el individuo se retira a su mundo de fantasía, que le procura satisfacción y cuyo
contenido, en caso de enfermar, traspone en síntomas.
Cuando la persona posee el talento artístico, puede trasponer sus fantasías en creaciones artísticas en lugar
de hacerlo en síntomas; así escapa al destino de la neurosis y recupera el vínculo con la realidad.

Si todo falla o si basta el talento, será inevitable que la libido, arribe por el camino de la regresión a
reanimar los deseos infantiles y, así, a la neurosis.

Llegamos a la conclusión que los neuróticos enferman a raíz de los mismos complejos con que luchamos
también los sanos. Depende de las relaciones entre las fuerzas en recíproca pugna, que la lucha lleve a la
salud o a la neurosis.

Siempre que tratamos psicoanalíticamente a un neurótico, le sobreviene el extraño fenómeno de la


llamada trasferencia, vale decir, vuelca sobre el médico un exceso de mociones tiernas, contaminadas
hartas veces de hostilidad, y que no se fundan en ningún vínculo real; todos los detalles de su emergencia
nos fuerzan a derivarlas de los antiguos deseos fantaseados del enfermo, devenidos inconscientes.
Entonces, revive en sus relaciones con el médico aquella parte de su vida de sentimientos que él ya no
puede evocar en el recuerdo, y sólo reviviéndola así en la «trasferencia» se convence de la existencia y
del poder de esas mociones sexuales inconscientes. Los síntomas, que para tomar un símil de la química
son los precipitados de tempranas vivencias amorosas (en el sentido más lato), sólo pueden solucionarse y
trasportarse a otros productos psíquicos en la elevada temperatura de la vivencia de trasferencia. El
médico desempeña en esta reacción el papel de un fermento catalítico que de manera temporaria atrae
hacia sí los afectos que libremente devienen a raíz del proceso.

El fenómeno de la transferencia, se produce de manera espontánea en todas las relaciones humanas, lo


mismo que en la del enfermo con el médico; es dondequiera el genuino portador del influjo terapéutico, y
su efecto es tanto mayor cuanto menos se sospecha su presencia. Entonces, el psicoanálisis no la crea;
meramente la revela a la conciencia y se apodera de ella a fin de guiar los procesos psíquicos hacia las
metas deseadas.

El desconocimiento de las peculiaridades por las cuales unos procesos anímicos inconscientes se
diferencian de los conscientes con que estamos familiarizados. Una de las más difundidas resistencias al
trabajo psicoanalítico se reconduce al segundo de los factores mencionados. Se teme causar daño
mediante el psicoanálisis, se tiene angustia a convocar a la conciencia del enfermo las emociones sexuales
reprimidas, como si esto aparejara el peligro de que con ello resultaran luego avasalladas sus aspiraciones
éticas superiores y fuera despojado de sus adquisiciones culturales.

¿Cuáles son, en general, los destinos de los deseos inconcientes liberados por el psicoanálisis?
Lo más frecuente es que ya durante el trabajo sean consumidos por la actividad anímica correcta de las
mociones mejores que se les contraponen. La represión es sustituida por un juicio adverso

Un segundo desenlace del trabajo psicoanalítico es poder aportarles a las pulsiones inconcientes
descubiertas aquella aplicación acorde a fines que ya habrían debido hallar antes si el desarrollo no
estuviera perturbado. En efecto, el desarraigo de las mociones infantiles de deseo en modo alguno
constituye la meta ideal del desarrollo.
Conocemos un proceso de desarrollo muy adecuado al fin, la llamada sublimación, mediante la cual la
energía de mociones infantiles de deseo no es bloqueada, sino que permanece aplicable si a las mociones
singulares se les pone, en lugar de la meta inutilizable, una superior, que eventualmente ya no es sexual.

No podemos dejar de considerar también el tercero de los desenlaces del trabajo psicoanalítico. Cierta
parte de las mociones libidinosas reprimidas tienen derecho a una satisfacción directa y deben hallarla en
la vida.
No debemos llevar nuestra arrogancia hasta descuidar por completo lo animal originario de nuestra
naturaleza, y tampoco nos es lícito olvidar que la satisfacción dichosa del individuo no puede eliminarse
de las metas de nuestra cultura.

Nota sobre el concepto de lo inconciente en psicoanálisis (1912)

Inconciente en Psicoanálisis
Una representación -o cualquier otro elemento psíquico- puede estar ahora presente en mi conciencia, y
un momento después desaparecer de ella; puede reaflorar intacta después de un intervalo, y hacerlo, como
decimos nosotros, desde el recuerdo, no como consecuencia de una nueva percepción sensorial. Es para
dar razón de este hecho que nos vemos llevados a suponer que la representación ha estado presente: en
nuestro espíritu también durante el intervalo, aunque latente en cuanto a conciencia.

Ahora llamemos «conciente» a la representación que está presente en nuestra conciencia y de la que
nosotros nos percatamos y hagamos de este el único sentido del término «conciente»; en cambio, a las
representaciones latentes, si es que tenemos fundamentos para suponer que están contenidas en la vida
anímica, habremos de denotarlas con el término «inconciente».

Entonces, una representación inconciente es una de la que nosotros no nos percatamos, a pesar de lo cual
estamos dispuestos a admitir su existencia sobre la base de otros indicios y pruebas.

sugestión poshipnótica
En un experimento: mientras se encontraba en estado hipnótico le impartían la orden de ejecutar
determinada acción. Al despertar, esto estaba presente en forma latente o inconciente, hasta que llegó el
momento fijado y le devino conciente. La idea de la acción ordenada en la hipnosis devino en un
momento determinado y además devino eficiente: fue transferida a la acción tan pronto como la
conciencia se hubo percatado de su presencia. Es difícil no conceder que la idea de la orden del médico
devino eficiente también, permaneció inconciente y por eso fue al mismo tiempo eficiente e inconciente.

La vida anímica del paciente histérico rebosa de estos pensamientos {ideas} eficientes, pero inconcientes;
de ellos provienen todos los síntomas. Es de hecho el carácter más llamativo de la mente histérica el estar
gobernada por representaciones inconcientes. Si una mujer histérica vomita, acaso lo haga desde la idea
de estar embarazada. Pero ella no tiene noticia alguna de esta idea.

Del análisis de fenómenos neuróticos aprendemos que un pensamiento latente o inconciente no


necesariamente es débil, estábamos acostumbrados a pensar que todo pensamiento latente lo era a
consecuencia de su debilidad, y devenía conciente tan pronto cobraba fuerza. Ahora hemos adquirido la
convicción de que hay ciertos pensamientos latentes que no penetran en la conciencia por intensos que
sean.
El término «inconciente» recibe ahora un significado más amplio.
No sólo designa pensamientos latentes en general, sino también pensamientos que a pesar de su
intensidad y su acción eficiente se mantienen alejados de la conciencia.
Preconciente  Pensamientos que con un esfuerzo pueden devenir concientes.

Hemos hallado un preconciente eficiente, que sin dificultad pasa a la conciencia, y un inconciente
eficiente, que permanece inconciente y parece estar cortado de la conciencia.

Al producto de lo inconciente eficaz le es imposible penetrar en la conciencia, mas para ello es necesario
cierto gasto de esfuerzo. Si lo provocamos en un paciente, recibimos los indicios de lo que llamamos su
resistencia a ello.
Lo inconciente es una fase regular e inevitable en los procesos que fundan nuestra actividad psíquica;
todo acto psíquico comienza como inconciente, y puede permanecer como tal o bien avanzar hasta la
conciencia, según que tropiece o no con una resistencia.

El psicoanálisis se funda en el análisis de sueños


Un caso típico de la formación de sueños puede describirse del siguiente modo:
Un itinerario de pensamiento fue despertado por la actividad mental del día y ha retenido algo de su
capacidad eficiente; en virtud de ésta ha escapado a la disminución general del interés, la cual es la
introducción al dormir y su preparación mental. Durante la noche, consigue hallar la conexión con uno de
los deseos inconcientes que han estado desde la infancia por lo común reprimidos. En virtud de la fuerza
que les presta este apoyo inconciente, pueden devenir otra vez eficientes y aflorar a la conciencia en la
forma de sueño. Han ocurrido tres cosas:
1. Los pensamientos han experimentado una mudanza, un disfraz y una desfiguración, que constituye la
parte del socio inconciente.
2. Los pensamientos han conseguido investir la conciencia.
3. Un fragmento de lo inconciente ha aflorado en la conciencia.

Hemos aprendido el arte de descubrir los «restos diurnos» y los «pensamientos oníricos latentes»; por su
comparación con el contenido manifiesto del sueño somos capaces de formarnos un juicio sobre las
migraciones por las que han atravesado y sobre el modo en que estas sobrevinieron.

Los pensamientos oníricos latentes no se diferencian de los productos de nuestra actividad conciente.
Merecen el nombre de pensamientos preconcientes y pueden haber sido concientes. Pero en virtud de la
conexión con las aspiraciones inconcientes, fueron rebajados al estado de unos pensamientos inconcientes
sometidos al estado de unos pensamientos inconcientes y sometidos a las leyes de la actividad
inconciente. Leyes que se distinguen de la actividad conciente

Ahora damos el nombre de «el inconciente» al sistema que se da a conocer por el signo distintivo de
ser inconcientes los procesos singulares que lo componen. Para designar este sistema propongo las letras
ICC
Este es el tercer sentido, y el más importante, que el término «inconciente» ha cobrado en el psicoanálisis.

Interpretación de los sueños

Imaginamos al aparato psíquico como un instrumento compuesto, cuyos elementos llamaremos sistemas.
Este aparato tiene una dirección progrediente.
Tenemos por un lado un extremo Sensorial que recibe las percepciones y un extremo Motor la motilidad.
El proceso psíquico transcurre en general de la percepción a la motilidad.
De todas las percepciones que llegan a nosotros, en nuestro aparato psíquico quedan huellas mnemicas.
Suponemos que un sistema del aparato, el delantero, recibe los estímulos perceptivos, pero nada conserva
de ellos y por lo tanto carece de memoria y que tras él hay un segundo sistema que convierte la excitación
momentánea del primero a huellas permanentes.
Nuestro carácter se basa en las huellas mnemicas de nuestras impresiones y las que nos produjeron un
efecto más fuerte, las de nuestra juventud son las que nunca devienen concientes.
Memoria y cualidad para la conciencia se excluyen entre si.
El sistema criticador se situara en el extremo motor.
Al último de los sistemas situados en el extremo motor lo llamaremos preconciente, al sistema que está
detrás lo llamaremos inconciente, no tiene acceso a la conciencia si no es por la vía del preconciente.

Envión para la formación del sueño, tendrá el afán de proseguir dentro del preconciente y alcanzar así el
conciente.
En el sueño la excitación toma el camino del reflujo, en lugar de propagarse hacia el extremo motor del
aparato lo hace hacia el extremo sensorial y por ultimo alcanza el sistema de las percepciones. El sueño
tiene una dirección regrediente. Llamamos regresión al hecho de que en el sueño la representación vuelve
a mudarse en la imagen sensorial de la que alguna vez partió.
Durante el día hay una corriente continua hasta es sistema motor, siempre en forma progrediente, al
dormir esta corriente se interrumpe entonces se da la contracorriente de la excitación.

Resumiendo, el sueño consiste en atravesar su contenido de representaciones a imágenes sensoriales.


Tiene un carácter regrediente. Esta regresión es un efecto de la resistencia que se opone a la penetración
del pensamiento en la conciencia por la vía normal.
Podemos distinguir tres modos de regresión
Una regresión tópica, una regresión temporal y una regresión formal, pero en el fondo las tres son una
sola.

El soñar es en su conjunto una regresión al a condición mas temprana del soñante, una reanimación de su
infancia de las mociones pulsionales que lo gobernaron y de los modos de expresión que disponía.