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I.

¿Qué es la nutrición y por qué es importante durante el


embarazo?
La nutrición consiste en consumir una dieta saludable y equilibrada para que su cuerpo
obtenga los nutrientes que necesita. Los nutrientes son sustancias en los alimentos que
el cuerpo necesita para poder funcionar y crecer. Estos
incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y el agua.
Cuando está embarazada, la nutrición es más importante que nunca. Necesita una
mayor cantidad de muchos nutrientes importantes que antes del embarazo. Preferir
alimentos saludables a diario le ayudará a darle a su bebé lo que necesita
para desarrollarse. También ayudará para que usted y su bebé ganen la cantidad
adecuada de peso.

¿Tengo alguna necesidad especial de nutrición ahora que estoy


embarazada?
Necesita más ácido fólico, hierro, calcio y vitamina D que lo que necesitaba antes del
embarazo:

 El ácido fólico es una vitamina B que puede ayudar a prevenir ciertos defectos
congénitos. Antes del embarazo, necesita 400 microgramos por día. Durante el
embarazo y la lactancia, necesita 600 microgramos por día proveniente de alimentos o
vitaminas. Es difícil obtener esta cantidad solo de los alimentos, por lo que debe tomar
un suplemento que contenga ácido fólico
 El hierro es importante para el crecimiento y desarrollo cerebral de su bebé.
Durante el embarazo, la cantidad de sangre en su cuerpo aumenta, por lo que necesita
más hierro para usted y su bebé en crecimiento. Debe recibir 27 miligramos de hierro
al día
 El calcio durante el embarazo puede reducir su riesgo de preeclampsia, una
condición médica grave que causa un aumento repentino de la presión arterial. El
calcio también se acumula en los huesos y futuros dientes de su bebé. Las
embarazadas deben recibir 1,000 miligramos de calcio al día
 La vitamina D ayuda al calcio a formar los huesos y dientes del bebé. Todas las
mujeres, embarazadas o no, deben recibir 600 unidades internacionales de vitamina D
al día
Tenga en cuenta que tomar demasiado de un suplemento puede ser perjudicial. Por
ejemplo, niveles muy altos de vitamina A pueden causar defectos congénitos. Solo
tome vitaminas y suplementos minerales que su profesional de la salud le recomiende.

También necesita más proteínas cuando está embarazada. Las fuentes saludables de
proteínas incluyen frijoles, guisantes, huevos, carnes magras, mariscos y nueces y
semillas sin sal.
La hidratación es otra necesidad nutricional especial durante el embarazo. Cuando está
embarazada, su cuerpo necesita más agua para mantenerse usted y su bebé hidratado.
Por eso es importante tomar suficientes líquidos todos los días.

¿Necesito consumir más calorías al estar embarazada?


La cantidad de calorías que necesita depende de cuánto debe subir de peso. Su
profesional de la salud puede decirle cuál debe ser su meta, en función de su peso
antes del embarazo, su edad y la rapidez con la que aumenta de peso. Las
recomendaciones generales son:

 En los primeros 3 meses de embarazo, es probable que no necesite calorías


adicionales
 Durante los últimos 6 meses de embarazo, por lo general necesita 300 calorías
al día más que antes de estar embarazada
 Durante las últimas semanas de embarazo, es posible que no necesite calorías
adicionales
Tenga en cuenta que no todas las calorías son iguales. Debe comer alimentos
saludables que contengan nutrientes, no las llamadas "calorías vacías", como las que se
encuentran en los refrescos, dulces y postres.

¿Qué alimentos debo evitar durante el embarazo?


Durante el embarazo, debe evitar:

 Alcohol: No hay una cantidad conocida de alcohol que sea seguro para una
mujer durante el embarazo
 Pescado que puede tener altos niveles de mercurio: Limite el atún blanco
(albacora) a 6 onzas por semana. No coma blanquillo (lofolátilo), tiburón, pez espada o
macarela rey (caballa)
 Productos que pueden tener gérmenes que causen enfermedades
transmitidas por alimentos, incluyendo:
 Productos del mar ahumados refrigerados como pescado blanco,
salmón y caballa
 Hot dogs o fiambres a menos que se sirvan calientes
 Productos untables de carne refrigerada
 Leche o zumos sin pasteurizar
 Ensaladas preparadas en la tienda, como de pollo, huevo o de atún
 Quesos blandos sin pasteurizar, como el queso feta sin pasteurizar,
queso Bree, queso blanco, queso fresco y quesos azules
 Brotes crudos de cualquier tipo (incluyendo alfalfa, trébol, rábano y frijol
mungo)
 Demasiada cafeína: Beber grandes cantidades de cafeína puede ser perjudicial
para su bebé. Las cantidades pequeñas o moderadas de cafeína (menos de 200
miligramos por día) parecen ser seguras durante el embarazo. Esta es la cantidad en
unas 12 onzas de café. Pero es necesario investigar el tema. Consulte con su
profesional de la salud si está bien consumir una cantidad limitada de cafeína

II. La importancia de la nutrición materna durante la lactancia.

La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos y lactantes. Las reservas
nutricionales de una mujer lactante pueden estar más o menos agotadas como
resultado del embarazo y la pérdida de sangre durante el parto. La lactancia plantea
necesidades nutricionales especiales, principalmente debido a la pérdida de nutrientes
a través de la leche materna.

El volumen de leche materna varía ampliamente. Los nutrientes presentes en la leche


proceden de la dieta de la madre o de sus reservas de nutrientes.

Para conseguir un buen estado nutricional durante la lactancia, la mujer tiene que
aumentar la ingesta de nutrientes. La leche materna tiene una composición bastante
constante y la dieta de la madre solo afecta a algunos nutrientes. El contenido de grasa
de la leche materna varía con la dieta. El contenido de hidratos de carbono, proteína,
calcio y hierro no cambia mucho incluso si la madre ingiere poca cantidad de estos en
su dieta. Sin embargo, si la dieta de una madre es deficiente en vitaminas hidrosolubles
y vitaminas A y D, su leche contiene menos cantidades de estos nutrientes. En cada
visita posnatal tanto la madre como el niño deben ser examinados, y se debe
proporcionar asesoramiento sobre la alimentación saludable. Durante la lactancia se
debe evitar una dieta que aporte menos de 1.800cal al día.

Requerimientos nutricionales durante la lactancia

Hay que subrayar que durante la lactancia las necesidades nutricionales son
considerablemente mayores que durante el embarazo. Durante los primeros 4-6 meses
de vida el niño dobla el peso alcanzado durante los 9 meses de gestación. La leche
producida en los 4 primeros meses de lactancia representa un cúmulo de energía
aproximadamente equivalente al gasto energético total de la gestación.

La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos y lactantes. Las reservas
nutricionales de una mujer lactante pueden estar más o menos agotadas como
resultado del embarazo y la pérdida de sangre durante el parto. La lactancia plantea
necesidades nutricionales especiales, principalmente debido a la pérdida de nutrientes
a través de la leche materna.

El volumen de leche materna varía ampliamente. Los nutrientes presentes en la leche


proceden de la dieta de la madre o de sus reservas de nutrientes.

Para conseguir un buen estado nutricional durante la lactancia, la mujer tiene que
aumentar la ingesta de nutrientes. La leche materna tiene una composición bastante
constante y la dieta de la madre solo afecta a algunos nutrientes. El contenido de grasa
de la leche materna varía con la dieta. El contenido de hidratos de carbono, proteína,
calcio y hierro no cambia mucho incluso si la madre ingiere poca cantidad de estos en
su dieta. Sin embargo, si la dieta de una madre es deficiente en vitaminas hidrosolubles
y vitaminas A y D, su leche contiene menos cantidades de estos nutrientes. En cada
visita posnatal tanto la madre como el niño deben ser examinados, y se debe
proporcionar asesoramiento sobre la alimentación saludable. Durante la lactancia se
debe evitar una dieta que aporte menos de 1.800cal al día.

La leche materna debe garantizar la adecuada nutrición del lactante como continuación
de la nutrición intrauterina, y tanto el estado nutritivo materno como su alimentación
pueden influir en la composición de la leche y, por lo tanto, en el aporte de nutrientes
al lactante.
Las necesidades nutricionales del recién nacido son más altas que en cualquier otra
etapa de su desarrollo, y existe evidencia de que la composición de la leche se modifica
a lo largo del tiempo según las necesidades cambiantes del niño1–4.

Aunque se dispone de abundante documentación sobre la fisiología y la enfermedad


de la madre lactante, los profesionales responsables de su salud a menudo carecen de
los conocimientos adecuados sobre sus necesidades nutricionales 5. Este documento
pretende ofrecer una información actualizada sobre la nutrición de la madre lactante
que permita elaborar protocolos asistenciales acordes con los conocimientos actuales.

Las necesidades nutricionales de la mujer aumentan durante el embarazo y la lactancia


(tabla 1)1. Durante la lactancia las glándulas mamarias tienen una cierta autonomía
metabólica que garantiza la adecuada composición de la leche. Todas las madres, a no
ser que se encuentren extremadamente desnutridas, son capaces de producir leche en
cantidad y calidad adecuadas.

Tabla 1.

Requerimientos mínimos diarios de nutrientes para las mujeres sanas y durante el


embarazo y la lactancia

Ingesta diaria
recomendada Embarazo Lactancia
(RDA) (adultos (sumar a (sumar a Límite máximo
Nutriente sanos) RDA) RDA) tolerado (UI)
Macronutrientes
+15g (0-6
meses)
+12g (6-12
Proteínas 50g +10g meses) ND
(no exceder
el límite
superior
Vitaminas durante la
liposolubles lactancia)
Vitamina A 700μg +70μg +600μg 3,000μg
Vitamina D 5μg 0μg 0μg 50μg
Vitamina E 15mg 0mg +4mg 1,000mg
Vitamina K 90μg 0μg 0μg ND
Vitaminas hidrosolubles
Ingesta diaria
recomendada Embarazo Lactancia
(RDA) (adultos (sumar a (sumar a Límite máximo
Nutriente sanos) RDA) RDA) tolerado (UI)
Biotina 30μg 0μg +5μg ND
Ácido fólico 400μg +200μg +100μg 1,000μg
Niacina 14mg +4mg +3mg 35mg
Ácido pantoténico 5mg +1mg +2mg ND
Riboflavina/vitamina
B2 1,1mg +0,3mg +0,5mg ND
Tiamina/vitamina B1 1,1mg +0,3mg +0,3mg ND
Vitamina B6 1,3mg +0,6mg +0,7mg 25mg
Vitamina B12 2,4μg +0,2μg +0,4μg ND
Vitamina C 75mg +10mg +45mg 2,000mg
Minerales
Calcio 1,000mg 0mg 0mg 2,500mg
Fósforo 700mg 0mg 0mg 3,500mg
310mg (19-30
años)
320mg (31-50
Magnesio años) +40mg 0mg 350mg
Oligoelementos
Cromo 25μg +5μg +20μg ND
Cobre 900μg +100μg +400μg 10,000μg
Flúor 3mg 0mg 0mg 10mg
Yodo 150μg +70μg +140μg 1,100μg
Hierro 18mg +9mg ±9mg 45mg
Manganeso 1,8mg +0,2mg +0,8mg 11mg
Molibdeno 45μg +5μg +5μg 2,000μg
Selenio 55μg +5μg +15μg 400μg
Cinc 8mg +3mg +4mg 40mg

La ingesta debe ser a través de alimentos para evitar posibles dosis excesivas.

Las variaciones de la dieta de la madre pueden cambiar el perfil de los ácidos grasos y
algunos micronutrientes, pero no se relacionan con la cantidad de leche ni con su
calidad. La leche de toda madre, a pesar de que está presente una malnutrición, posee
un excelente valor nutricional e inmunológico. El cuerpo de la madre siempre prioriza
las necesidades del bebé y, por ello, la mayoría de los nutrientes, como el hierro, el
cinc, el folato, el calcio y el cobre se siguen excretando en la leche en un nivel
adecuado y estable, a expensas de los depósitos maternos. En los casos de hambrunas
y catástrofes, y cuando existe riesgo de desnutrición infantil, la medida recomendada
por la OMS es promocionar y apoyar la lactancia materna, que garantiza el correcto
desarrollo del bebé, y fortificar la dieta de la madre.

La energía, las proteínas y todos los nutrientes de la leche provienen tanto de la dieta
como de las propias reservas maternas. Las mujeres que no obtienen suficientes
nutrientes a través de su alimentación pueden estar en riesgo de deficiencia de algunos
minerales y vitaminas que cumplen funciones importantes. Estas deficiencias se
pueden evitar si la madre mejora su dieta o toma suplementos nutricionales.

La edad, el peso previo, el nivel de actividad y el metabolismo individual influyen en la


cantidad de alimento que cada mujer necesitará para lograr un estado de nutrición
óptimo y una adecuada producción de leche. La duración y la intensidad de la lactancia
influyen también significativamente en las necesidades nutricionales de la madre,
aunque rara vez se tienen en cuenta9.

La prevalencia de las deficiencias nutricionales varía según la región, la cultura, los


hábitos de alimentación y el nivel socioeconómico 10–13. En nuestro medio son más
frecuentes las deficiencias de micronutrientes que los déficits calórico o proteico. La
composición de algunos nutrientes en la leche depende de la dieta materna, sobre
todo si la madre tiene una dieta carencial, y en la mayoría de los caos estos déficits se
corrigen con la administración de suplementos14.

La concentración de vitaminas hidrosolubles en la leche materna depende mucho de su


ingesta. Las vitaminas liposolubles dependen fundamentalmente de las reservas
maternas, aunque también pueden aumentar con el aporte exógeno.

Se ha comprobado que las necesidades maternas pueden variar a lo largo de la


lactancia15. La ingesta adecuada de energía y una dieta equilibrada que incluya frutas,
verduras y productos de origen animal ayudan a garantizar que las mujeres afronten el
embarazo y la lactancia sin deficiencias. Los requerimientos de algunos nutrientes,
especialmente hierro, yodo, ácido fólico y vitamina A, son más difíciles de alcanzar a
través de la ingesta, y por esta razón puede ser necesario administrar suplementos o
tomar alimentos naturales fortificados con estos nutrientes.
2.1 Requerimientos nutricionales durante la lactancia

Hay que subrayar que durante la lactancia las necesidades nutricionales son
considerablemente mayores que durante el embarazo. Durante los primeros 4-6 meses
de vida el niño dobla el peso alcanzado durante los 9 meses de gestación. La leche
producida en los 4 primeros meses de lactancia representa un cúmulo de energía
aproximadamente equivalente al gasto energético total de la gestación.

La edad materna puede modificar las necesidades y afectar en mayor o menor medida
a su estado nutricional y la composición de la leche, especialmente en madres
adolescentes y madres malnutridas.

Calorías

Las recomendaciones nutricionales de la mujer lactante son un tanto empíricas y se


basan fundamentalmente en la cantidad y composición de la leche producida. En los
primeros 6 meses después del parto se producen unos 750ml de leche al día y 100ml
de leche materna aportan una media de 70kcal de energía al hijo. La energía requerida
para producir un litro de leche se estima que es de aproximadamente 700kcal. Pero el
cálculo de los requerimientos de una madre lactante no se debe realizar simplemente
sumando las necesidades de una mujer adulta que no lacta más las suministradas al
hijo a través de su leche, ya que muchos nutrientes almacenados durante la gestación
están disponibles para apoyar la producción de leche.

Un tercio del gasto extra (±150kcal/día) proviene de la movilización de las reservas.

Se desaconsejan las dietas para adelgazar que aporten menos de 1.800kcal diarias, ya
que cuando la ingesta es inadecuada pueden afectarse las reservas maternas. Ingestas
inferiores a 1.500kcal/día pueden producir fatiga y disminuir el volumen de leche. Si se
quiere perder peso más rápidamente es recomendable combinar la restricción
dietética con el ejercicio físico.

El consumo calórico materno recomendado durante la lactancia es de 2.300-2.500cal al


día para alimentar un hijo y de 2.600-3.000cal para la lactancia de gemelos.

Proteínas

El aumento de las necesidades de proteínas durante la lactancia es mínimo en


comparación con el de las calorías. Sin embargo, si el consumo de energía es bajo, la
proteína se utiliza para la producción de energía. Los requisitos adicionales durante la
lactancia pueden ser satisfechos por los alimentos ricos en proteínas (por ejemplo, un
huevo o 25g de queso o 175g de leche).

Si no se ingiere una cantidad suficiente de proteínas la concentración de caseína en la


leche puede ser insuficiente. La caseína es un componente nutricional importante de la
leche, y es necesaria para la absorción de calcio y fosfato en el intestino del lactante y
funciones inmunomoduladoras.

La resistencia a la insulina depende de la calidad de la proteína aportada por la dieta


más que de su cantidad, y así, la ingesta de proteínas derivadas del pescado durante la
lactancia parece tener efectos favorecedores sobre la regulación y la sensibilidad a la
insulina a largo plazo.

Hidratos de carbono

La lactosa es el hidrato de carbono predominante en la leche materna y es esencial


para la nutrición del cerebro del niño. Aunque la concentración de lactosa es menos
variable que la de otros nutrientes, la producción total se reduce en las madres con
desnutrición grave.

Lípidos

Los lípidos de la leche proporcionan la fracción más importante de calorías en la leche


materna; sin embargo, son los componentes más variables en su contenido y calidad.
La desnutrición materna se relaciona con niveles más bajos de lípidos en la leche. La
distribución del espectro de los ácidos grasos en la leche materna también es sensible
a la dieta de la madre.

La ingesta de grasa durante la lactancia, en proporción a la ingesta total de energía,


debe ser la misma que la recomendada para la población general. Los alimentos que la
aportan deben ingerirse en cantidades adecuadas. Algunos estudios han demostrado
que el consumo materno de pescado y aceites de pescado mejora el peso al nacer y
presenta un menor riesgo de parto prematuro, e incluso mejora el neurodesarrollo.

Se recomienda a las mujeres en edad fértil el consumo de una a 2 raciones de pescado


de mar por semana, incluyendo los pescados grasos o azules de pequeño tamaño,
como las sardinas, para no superar la ingesta tolerable de los contaminantes
ambientales. El consumo de algunas especies de gran tamaño, como el pez espada y el
atún, debe ser reducido, ya que pueden tener mayor contenido en mercurio.

Agua

El agua representa entre el 85 y el 95% del volumen total de la leche. Existe la creencia
popular de que al aumentar el consumo de agua aumenta la producción de leche, pero
diversos estudios han demostrado que forzar la ingesta de líquidos por encima de la
requerida por la sed no tiene ningún efecto beneficioso para la lactancia 18.

Sal

La concentración de sodio en el calostro es mayor que en la leche madura. No se ha


demostrado relación entre el consumo de sal durante la lactancia y la concentración de
sodio de la leche materna. En cualquier caso, es recomendable tomar poca sal y
siempre enriquecida con yodo (sal yodada).

Vitaminas

La concentración de algunas vitaminas en la leche depende de su nivel en la madre,


por lo que una deficiencia materna puede condicionar una deficiencia en el lactante.
Esto es especialmente importante para la tiamina (B 1), la rivoflavina (B2), la vitamina B6,
la B12, la E y la A, y como consecuencia se recomienda un aumento de la ingesta
durante la lactancia.

Vitaminas liposolubles Vitamina A

Está implicada en las reacciones fotoquímicas en la retina, es antioxidante y tiene


propiedades anti infecciosas. El contenido de vitamina A en la leche disminuye a
medida que progresa la lactancia. La cantidad obtenida con una dieta equilibrada es
adecuada y la suplementación no es necesaria. Sin embargo, en países en vías de
desarrollo se recomienda que todas las madres tomen una única dosis de suplemento
de 200.000UI de vitamina A tan pronto como sea posible después del parto.

Vitamina D

La deficiencia de vitamina D en la mujer embarazada y lactante es frecuente. Las


madres que han restringido la ingesta de alimentos, como los vegetarianos estrictos, y
las que tienen una exposición limitada a la luz solar (madres con escasa exposición
solar, de piel oscura, que visten con velo) pueden tener niveles plasmáticos muy bajos.
El paso de la vitamina D materna a la leche es pobre, por lo que se recomienda
suplementar a todos los lactantes menores de un año alimentados al pecho con
400UI/día de vitamina D, iniciando su administración en los primeros días de vida.
Estos suplementos se mantendrán hasta que el niño ingiera un litro diario de fórmula
enriquecida en vitamina D.

Vitamina E

La concentración de vitamina E en la leche materna es sensible a la ingesta materna,


por lo que se debe revisar la alimentación materna y dar suplementos si no es
adecuada3,28.

Vitamina K
La vitamina K también es elaborada por las bacterias que recubren el tracto
gastrointestinal. Si la dieta es adecuada, la madre lactante no precisa suplemento de
vitamina K. Los recién nacidos normalmente tienen niveles bajos de vitamina K; no se
moviliza fácilmente a través de la placenta, y la flora bacteriana del recién nacido no es
suficiente para su síntesis en los primeros días de vida. Después del nacimiento se
recomienda la administración de 1mg de vitamina K IM para prevenir la enfermedad
hemorrágica del recién nacido. Si los padres no desean que se le administre la vitamina
K IM se les ofrecerá la pauta oral (2mg de vitamina K oral al nacimiento seguidos, en los
lactados al pecho total o parcialmente, de 1mg oral semanalmente hasta la semana
12).

Vitaminas hidrosolubles

La concentración de las vitaminas hidrosolubles en la leche depende mucho de su nivel


en la madre, por lo que una deficiencia materna puede condicionar una deficiencia en
el lactante.

Vitamina B6 (piridoxina)

En las primeras semanas de vida, las reservas de vitamina B 6 acumuladas durante la


gestación son de gran importancia para mantener niveles adecuados en los niños
alimentados al pecho. Los síntomas en los lactantes dependen también de la gravedad
de la deficiencia, aunque, por lo general, se presentan síntomas neurológicos y
diferentes variedades de dermatitis.

Vitamina B12 (cianocobalamina)

En madres bien nutridas, las concentraciones de vitamina B 12 en la leche son


adecuadas. Sin embargo, las concentraciones son bajas en mujeres vegetarianas
estrictas (veganas), madres desnutridas o con anemia perniciosa, incluso si la madre no
muestra signos de deficiencia. En estos casos es importante que la madre reciba un
suplemento de vitamina B12 durante toda la lactancia, ya que la deficiencia de esta
vitamina en el lactante puede tener efectos neurológicos a corto y largo plazo.

Vitamina C
En fumadores, las concentraciones plasmáticas y tisulares de vitamina C son más bajas
que en personas que no fuman, por lo que se recomienda aumentar los aportes en
madres lactantes fumadoras.

Ácido fólico

El nivel recomendado de ácido fólico en la leche materna puede ser alcanzado


fácilmente con la dieta o con la suplementación, si es necesaria 31.

Oligoelementos y minerales

A diferencia de las vitaminas, la mayoría de los minerales no parecen estar


correlacionados con la ingesta materna, excepto el hierro y el yodo. Las
concentraciones de cobre y cinc parecen estar estrechamente relacionadas con las
reservas hepáticas de la madre durante el tercer trimestre del embarazo y la ingesta
materna tiene muy poco efecto sobre ellas, aunque su biodisponibilidad en la leche es
muy elevada. El yodo, el hierro, el cobre, el magnesio y el cinc tienen una alta
biodisponibilidad en la leche materna. El contenido en selenio está fuertemente
influido por la alimentación de la madre.

Hierro

Habitualmente se recomienda la suplementación con hierro para recuperar las


pérdidas durante el parto, aunque hay que tener en cuenta que las mujeres con
lactancia materna exclusiva presentan habitualmente amenorrea durante al menos 6
meses y, por lo tanto, durante ese período no tienen pérdidas de hierro con la
menstruación. Se podría decir, por lo tanto, que la lactancia tiene un efecto protector
de la deficiencia materna de hierro.

Calcio

El calcio es esencial durante la lactancia y existe una regulación específica que incluye
una mayor absorción, una disminución de la excreción renal y una mayor movilización
del calcio óseo. Para satisfacer las necesidades maternas de calcio, la Academia
Americana de Pediatría recomienda que la madre lactante consuma 5 porciones diarias
de cualquier alimento rico en calcio, como yogur bajo en grasa y queso, y otros
alimentos no lácteos que aportan calcio, como el pescado que se consume con espinas
(por ejemplo, sardinas en lata), el salmón, el brócoli, las semillas de sésamo y las coles,
que pueden proporcionar los 1.000-1500mg que constituye el aporte diario
recomendado durante la lactancia.

Cinc

Es esencial para el crecimiento, la inmunidad celular y para la formación de enzimas. Si


bien las concentraciones de cinc en la leche materna no son altas, son suficientes para
satisfacer las necesidades del niño debido a su alta biodisponibilidad. Se recomienda
aumentar la ingesta de cinc en un 50% durante la lactancia.

Selenio

El selenio es un mineral que interviene en el sistema inmune, el metabolismo del


colesterol y la función de la tiroides. El selenio en la leche materna es 3 veces mayor
que en fórmulas artificiales.

Yodo

Las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto
sano, ya que además de cubrir sus propias necesidades tiene que garantizar que el
bebé reciba a través de la leche el yodo que necesita para la síntesis de hormonas
tiroideas. La leche materna contiene una cantidad variable de yodo, dependiendo de la
ingesta materna. En las zonas yodo suficientes, el contenido de la leche materna puede
llegar a ser de 200μg/l en el calostro y de 100-150μg/l en la leche madura.

Puesto que las necesidades del lactante son del orden de 90μg/día, y el volumen de
leche ingerido de 600 a 1.000ml/día, la concentración mínima de yodo en la leche
materna debería ser de 100μg/l. Para conseguirlo, la madre debe ingerir en total al
menos 250μg de yodo al día.
La sal de mesa yodada (es la fuente de yodo recomendada para todo el mundo) aporta
tan solo la mitad de las necesidades durante el período de lactancia; por otro lado, el
consumo de sal puede estar reducido en ese período. Una vez establecida en nuestro
país la yodación universal de la sal con una duración no inferior a 2 años, y cuando su
consumo sea generalizado en la población, ya no será necesario suplementar con yodo
a la mujer embarazada o lactante.

Conclusiones

Los beneficios biológicos únicos de la leche materna justifican la promoción de la


lactancia como método óptimo de la alimentación infantil. La recomendación de
aumentar el consumo de determinados nutrientes o la utilización de suplementos para
las mujeres lactantes se indica para satisfacer las necesidades de la producción de
leche y proteger al lactante contra deficiencias en nutrientes

III. Posturas y posiciones para amamantar


Postura:
Es la forma en que se coloca la madre para amamantar.

Las hay diversas, todas sirven y la elección de una u otra dependerá del lugar, las
circunstancias o las preferencias de cada madre.

Posición:
Es la forma en que es colocado el bebé para que mame.

También las hay diversas y todas pueden servir, aunque en función de las
circunstancias unas pueden ser más eficaces que otras. Lo importante es que nunca ha
de doler.

Sobre posturas y posiciones


Lo normal es pasar muchas horas totales al día amamantando, si no buscamos estar
cómodas sufrimos dolor de espalda y las tomas se nos harán interminables. Es buena
idea tener preparado un lugar cómodo para amamantar durante el día que puede ser
por ejemplo un sillón. Es buena idea disponer también de cojines para poder apoyar
los brazos mientras sujetas al bebé o apoyar al bebé si ocasionalmente necesitas una
mano libre, y en caso de estar sentada, un reposapiés.
Antes se recomendaba a la madre tener la espalda recta y bien apoyada, con los
hombros hacia atrás, pero recientemente se ha descubierto que los bebés maman
mejor cuando la madre está reclinada hacia atrás. También se puede amamantar
estirada. Lo importante es no amamantar nunca encorvada sobre el bebé. En el
cualquier caso es importante prever un buen apoyo en la zona lumbar y cervical
mediante cojines o similar. A ser posible también en la corva de las rodillas.

Puesto que las tomas de las primeras semanas suelen ser prolongadas, siempre es
recomendable, antes de empezar, el prever de tener a mano todo aquello que se
pueda necesitar (pañuelos, teléfono, mando a distancia, libro, vaso de agua, etc).

Posición del bebé al pecho


Aparte de que, para amamantar, la madre disponga de varias posturas entre las que
escoger, también existen distintas posiciones para colocar al bebé y múltiples
combinaciones de ambas.

En cualquier caso y sea cual sea la postura o posición escogida, es importante verificar
que el agarre del bebé al pecho, así como su succión, sean correctos, con la boca bien
abierta, los labios evertidos, la lengua debajo del pezón y con nariz y barbilla tocando
el pecho.

¿Y no se ahogará?
Los bebés nacen con un fuerte instinto de supervivencia, y se apartan con decisión de
cualquier cosa que les obstruya las vías aéreas. De hecho, cuando un bebé está
resfriado y la mucosidad retenida en la nariz le impide respirar por ésta, se aparta del
pecho echando la cabeza hacia atrás por no poder mamar y respirar por la boca al
mismo tiempo. No es necesario pinzar el pecho con los dedos ni apartar la nariz del
bebé. La característica “naricilla chata” de los bebés les permite respirar por los
orificios nasales aunque tengan el rostro literalmente pegado al pecho materno.

El agarre espontáneo y la postura biológica


Igual que todas las demás crías de mamíferos nuestro bebé es capaz de alcanzar el
pecho y mamar por sí mismo correctamente si se lo permitimos.

Todo fluye mejor cuando no se siguen técnicas y dejamos que todo surja de modo
espontáneo. Para ello, debes estar semi-acostada o sentada con la espalda reclinada
hacia atrás, y colocar el bebé boca abajo sobre ti, con la cabeza situada entre tus
pechos descubiertos, de modo que no quede ni un trozo del cuerpo de tu bebé que no
esté en contacto con el tuyo. No es necesario sujetarlo, solo vigilarlo, porque la propia
gravedad lo mantiene firme.

Permite que tu bebé cabecee, busque y escoja un pecho y golpee repetidamente con la
barbilla hasta prenderse solo. Puede tardar entre 10 y 60 minutos si acaba de nacer,
menos de 10 minutos si ya lleva tiempo mamando. En ocasiones, el tamaño y forma del
pecho pueden dificultar el proceso. Si este es tu caso puedes ofrecerle el pecho
sujetándolo entre los dedos pulgar e índice, como si se tratara de un sándwich.

La postura ventral, a la que también se la ha denominado de “crianza biológica“, en


contacto directo cuerpo a cuerpo, es la que adoptan instintivamente todas las crías de
primates para mamar. Se ha comprobado que los bebés humanos pueden mamar con
eficacia y sin dañar a su madre en esta posición aunque tengan alguna limitación
mecánica de la succión.

Otras posiciones de la madre para amamantar:

 Sentada

 Estirada

 De pie

 A cuatro patas

Posición del bebé al pecho


Aunque lo más habitual es amamantar sentada o estirada con el bebé frente a la
madre, son muchas las posiciones a las que se puede llegar a recurrir:
Postura sentada – Posición estirado: El bebé estirado frente a la madre en contacto
con su cuerpo, mamando de un pecho y con sus pies hacia el otro pecho. Es la más
habitual.

Una variante de la posición anterior es colocar al bebé de forma inversa, también


estirado y girado hacia la madre, pero con los pies hacia el otro lado. Esta variante no
es tan frecuente pero puede ser útil si el bebé rechaza, por la razón que sea mamar de
un pecho. Si se le coloca en el pecho que rechaza del mismo modo en que mama del
otro, es posible que lo acepte.

Postura sentada – Posición “de rugby”: El cuerpo del bebé pasa por
debajo del brazo de la madre y sus pies apuntando a la espalda.
Esta posición es muy útil para drenar los conductos que se encuentran en la cara
externa de los pechos y así prevenir, o si es el caso curar, posibles obstrucciones o
mastitis que, aunque puede darse en cualquier zona del pecho, suelen ser más
frecuentes en ésa.

Tanto la posición estirada como la “de rugby” funcionan perfectamente bien si la


madre, en vez de estar sentada, está colocada en postura semi-reclinada.

Postura sentada – Posición caballito: En esta posición el bebé está sentado a


horcajadas sobre una de las piernas de su madre.
Aunque poco frecuente, esta posición puede ser muy útil con bebés con dificultades
para fijar el pecho, bien por retrognatia (maxilar inferior corto o retraído) u otras
causas.

En esta posición conviene que, al introducir el pecho en la boca del bebé, el pezón
apunte “hacia arriba” en dirección a su paladar, de forma que una buena porción de
pecho descanse sobre el labio inferior facilitando el agarre.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo): En este caso tanto la postura como
la posición son frecuentes ya que de este modo se facilita el descanso de la madre. Es
especialmente útil si la madre todavía siente molestias tras el parto, sobre todo si ha
sido sometida a una episiotomía o cesárea.
También es muy útil para amamantar por las noches o si simplemente se quiere
descansar un rato.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo inverso): En este caso la posición del bebé es
menos frecuente que la anterior pero hay madres que se sienten cómodas con ella y también
puede ser útil, igual que la postura “a cuatro patas”, en caso de obstrucciones o mastitis agudas
localizadas en la parte superior del pecho.
Postura “a cuatro patas” – Posición “boca arriba”: Esta postura es poco frecuente en el
amamantamiento diario.

Pero se trata de un recurso a utilizar en el supuesto de que la madre tenga una


obstrucción o mastitis aguda localizada en la parte superior del pecho, ya que de ese
modo se facilita el drenaje de esos conductos.

Todas estas posiciones son propias de bebés con una autonomía de movimientos
todavía muy limitada. Los bebés más mayorcitos pueden mamar cómodamente en las
posiciones más inverosímiles.

Lo importante es saber que no existe una única postura o posición correcta apta para
todos los binomios madre / hijo, sino que cada binomio tendrá que buscar las posturas
y posiciones que mejor se adapten a sus mutuas preferencias y también a las
características físicas de ambos.

Cómo colocar el bebé al pecho paso a paso

1. La madre se sitúa en la postura elegida apoyando bien espalda y pies.

2. Se acerca el niño al pecho allí donde quede éste sin desplazarlo.

3. Se coloca al bebe perpendicular a la orientación del pezón.

4. Se enfoca nariz – pezón.

5. Antes de abrir la boca, sin necesidad de ladear, doblar o girar el cuello, el pezón
ha de estar frente a la nariz del bebé.

6. Cuando abre la boca, acercar al bebé con rapidez y decisión al pecho.


7. Madre e hijos han de quedar cuerpo contra cuerpo (frente a frente)

8. El pezón ha de quedar apuntando al paladar del bebé.

9. Nunca el pecho ha de ir hacia el bebé, es el niño el que va hacia el pecho.

10. La cabeza del bebe no ha de quedar en el hueco del codo, sino en el antebrazo.

11. La madre no sujeta al bebé por las nalgas con esa mano, sino que ésta queda a
mitad de la espalda, aunque puede sujetarlo con la otra.

12. Es recomendable evitar el uso de ropa o mantas que aumenten la distancia del
bebe al pecho.

Signos de buena posición

 La cabeza y el cuerpo del bebé están en línea recta.

 La cara del bebé mira hacia el pecho.

 La madre mantiene el cuerpo del bebé cerca de ella.

 Si el bebé es un recién nacido, la madre lo envuelve en un abrazo. No lo sujeta


solamente de la nuca y los hombros.

Signos de buen agarre

 El mentón y la nariz del bebé están cerca del pecho de la madre.

 Los labios del bebé están evertidos, sobretodo el inferior bien doblado hacia
abajo.

 La boca del bebé está bien abierta.

 Se observa más areola por encima de la boca del bebé que por debajo (agarre
asimétrico).

Signos de buena succión


Al inicio la succión es rápida y superficial. Después de alrededor de un minuto cambia a
succiones lentas y profundas, con pausas intermedias. El ritmo normal de la succión de
un recién nacido es de ciclos encadenados de 10 a 30 succiones en los que el bebé
respira con normalidad sin necesidad de interrumpir la succión. Si tu bebé realiza de 3
a 5 succiones consecutivas, seguidas de una pausa de la misma duración del episodio
de succión para poder respirar, probablemente tenga una succión inmadura y ello
pueda causar dificultades para que se alimente bien.

Lo normal es que si hay silencio ambiental puedas escuchar como traga durante unos
minutos en cada toma mientras observas un movimiento mandibular amplio que
denota que está tragando.

Además podrás ver que:

 La lengua del bebé está debajo de la areola.

 Se observa un movimiento en el punto de articulación de la mandíbula.

 Las mejillas no se hunden, sino que se ven redondas y llenas.

A tener en cuenta
La posición del niño al pecho es uno de los aspectos que más influyen en el éxito de la
lactancia.

La lactancia materna es un proceso activo por parte de sus dos protagonistas, madre e
hijo. Por un lado la leche no espera pacientemente en el pecho a que alguien la saque,
sino que es empujada por la acción de una hormona, la oxitocina. El bebé tampoco es
pasivo, no espera con la boca abierta a que le caiga la leche que gotea sola, sino que
tiene que hacer unos movimientos de succión determinados para obtener toda la leche
que necesita. Para que todo este proceso sea óptimo, la posición y la succión del bebé
han de ser correcta y la lengua tiene que tener total movilidad ya que pueden surgir
problemas si el frenillo sublingual es corto.

Ir alternando diversas posiciones facilita el correcto drenaje de todos los conductos del
pecho y previene la aparición de obstrucciones y mastitis.

La lactancia materna no es un proceso totalmente instintivo en el ser humano sino que


precisa de un aprendizaje social. Ver a otras madres amamantar correctamente a sus
hijos facilita que el propio bebé mame en posición adecuada.

Se ha observado que, cuando en el mismo momento de nacer (antes de lavarlo,


pesarlo, practicar profilaxis oftálmica o cualquier otra maniobra; a veces incluso antes
de cortar el cordón) un recién nacido es colocado desnudo sobre el cuerpo desnudo de
su madre, y se le deja con ella durante dos horas sin interrupciones, casi todos los
bebés se arrastran por si mismos hacia el pecho, localizan el pezón y maman de forma
espontánea en posición correcta, en un momento variable entre unos 20 minutos y
algo más de una hora después del parto.

Sin embargo, también se ha observado que muchos recién nacidos no consiguen


mamar correctamente si están bajo los efectos de la peridural administrada a la madre
durante el parto, o si son separados de la madre durante más de 20 minutos (entre el
minuto 20 y 40 postparto), aunque luego les vuelvan a dejar en contacto con la madre.
Cuando coinciden ambos factores (peridural y breve separación) casi ningún recién
nacido logra mamar en posición correcta.

Los factores que favorecen la posición correcta del bebé al pecho son:

 Una buena información de la madre.

 El inicio temprano de la lactancia materna.

 Evitar el uso de chupetes y biberones para prevenir el Síndrome de Confusión


de Pezón.

 Apoyo profesional durante la estancia hospitalaria.

Los signos y síntomas de un Síndrome de Posición Inadecuada pueden ser:

 Mejillas hundidas, succión rápida y ruidosa, movimientos periorales.

 Dolor y grietas en los pezones.

 No soltar el pecho por si mismo.

 Ingurgitación, a veces mastitis.

 Reflejo de eyección intenso y repetido.

 Atragantamiento, a veces rechazo del pecho.

 Vómitos y regurgitaciones.

 Escaso aumento de peso.

 Toma frecuente y prolongada (la toma de más de una hora que casi se
empalman unas con otras, pueden ser normales en algunos niños de pocas
semanas, pero también pueden ser indicio de mala posición, por lo que ante la
duda es conveniente verificar la posición y la succión del bebé).

Los signos de un Síndrome de Confusión de Pezón debido a la interferencia de


chupetes y biberones pueden ser:

 El bebé se “pelea” con el pecho en algunas tomas, parece nervioso, confundido


y acaba agarrándose correctamente después de un rato que parece que no lo
consigue. Es posible que al principio lo haga solo en alguna toma, pero si la
interferencia con tetina sigue lo normal es que acabe haciéndolo en todas las
tomas y que incluso en algunas no logre cogerse al pecho, hasta que deje de
mamar por completo.

 Cuando se agarra la boca del bebé está muy cerrada, solo es capaz de abarcar el
pezón y no la areola.

 Y la posición y movimientos de la lengua difieren, el bebé tiende a mover la


lengua delante del pezón en vez de colocarla debajo.

Algunos factores físicos, tanto por parte del bebé (frenillo lingual corto, retrognatia,)
como de la madre (tamaño y orientación del pecho o el pezón,) pueden dificultar un
correcto agarre del bebé al pecho. En algunos casos habrá que intervenir externamente
(cortar el frenillo corto), en otros es posible que el problema solo se de en según qué
posiciones. Si éste es el caso será cuestión de identificar qué posición es la más
adecuada a ese binomio madre / hijo.

Los pezones planos o invertidos no tienen por qué ser un obstáculo para una correcta
posición, ya que el bebé mama de la areola, no del pezón.

El uso de pezoneras puede ser útil en algunos casos difíciles en los que el bebé es
incapaz de agarrar el pecho de cualquier otro modo, pero también puede ser causa de
otros problemas, como bajada de producción de leche, por lo que su uso ha de ser muy
prudente.

Hacer “la pinza” o sea sujetar el pecho entre los dedos índice y corazón, puede ser
factor de riesgo para una mala posición y succión, ya que impide al bebé abarcar bien
el pecho con la boca. También puede aumentar el riesgo de obstrucciones. Si hubiera
que sujetar el pecho con una mano, mejor hacerlo con el pulgar y el índice colocados
“en forma de C” arriba y debajo de la areola y sin comprimir el pecho.

Reconducir una posición o succión inadecuada hasta conseguir una lactancia materna
exitosa y satisfactoria es posible, con información, paciencia y apoyo adecuados.

Bibliografía:

1. La lactancia materna. Lawrence, R.A. Mosby / Doyma Libros, S.A. Madrid 1996

2. Lactancia materna. Manual para profesionales. Royal College of Midwives.


ACPAM. Barcelona 1994

3. La lactancia materna. Aguayo, J. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2001

4. Manual práctica de lactancia materna. ACPAM. Barcelona, 2004