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Yawar Fiesta

“Yawar Fiesta”, la segunda y más reconocida obra de José María Arguedas nos da a
conocer como tema principal, un espectáculo taurino andino, el cual fue introducido en el
Virreinato del Perú, pero se considera una tradición andina. El “Yawar Fiesta” o (Fiesta
Sangrienta) es el nombre bilingüe que se le da a esta ceremonia legamente prohibida.

Todo empieza en el “Pueblo Indio” de Puquio, una ciudad antiguamente conocida por la
cantidad abundante de tierras de cultivo y agua. Se nos da a conocer en una introducción
los cambios en Puquio, tales como los indios que vivían ahí con la llegada de los “Mistis”
(gente de la costa), logran obtener “legalmente” estas tierras e imponen su autoridad
sobre los indígenas.

Los Mistis y autoridades, imponían una brutal autoridad sobre los indios y punarunas,
teniendo el permiso de tener nuevas tierras, saquear pueblos para robar ganado y
alimentos e incluso poder obtener estos mismos de una forma legal para su propio
beneficio. A su vez se les muestra con una doble moral al mencionar que, estos
“extranjeros” acudían a los Ayllus que administraban el agua, con un tono amigable solo
en el caso de estar necesitados.

Los indígenas, por su parte; estaban en la obligación por respeto al “Tayta Diosito” de
obedecer a la gente de la costa y por encima de todo, a sus autoridades. El destino de
muchos se veía envuelto en ser parte de la servidumbre para los Mistis, o en el peor de
los casos, era ir a trabajar a la costa, en donde se mencionaba que tanto el clima como la
explotación laboral terminaban maltratando físicamente al indio.

Aunque parece resaltar el maltrato de la gente de costa y autoridades hacia los indígenas,
el tema principal gira alrededor del Yawar Fiesta, el cual estaba a unos días de realizarse,
pero el gobierno de la ciudad considera cancelar este mismo debido a la cantidad de
gente muerta y sangre en esta.

Por esta misma razón, el subprefecto decide prohibir esta manera de realizar la fiesta,
cambiando a la gente por un torero profesional. Don Julián, decide traer a su gran toro,
Misitu el cual era temido por los indígenas, ya que tenía cierta reputación de otras
corridas.

Después de varios problemas entre la decisión para realizar la fiesta o no, finalmente se
acordó a favor de realizarla. El gran toro Misitu, se enfrentaría a Ibarito II, un torero
limeño. Una vez que el Yawar Fiesta había comenzado, la obra describe la gran fuerza y
furia del toro, que terminó por no darle más opción al torero que esconderse para salvar
su vida.

En los últimos instantes, con toda la gente reunida para contemplar el espectáculo
insultando al torero, uno de los indios conocido como el Wallpa decide entrar y confrontar
al toro. Sin embargo, este mismo le logra clavar uno de los cuernos en la ingle, y
consecuentemente deja al indígena malherido. Después de lo sucedido, el alcalde detona
una carga de dinamita al toro, dejándolo con el pecho destrozado pero agonizante.
Agua

En el moribundo pueblo de San Juan, los tiempos de sequía habían producido un notorio
impacto ambiental, más aún por la pésima distribución de agua que manejaba el principal,
Don Braulio.

Pantaleon, un mak’ta cornetero que había pasado un buen tiempo en la costa, se había
dado cuenta de la corrupción que manejaban todos los principales con los Mistis y el
maltrato que tenían hacia el indígena.

El cuento se narra en primera persona, comenzando con Pantaleon, tocando su


instrumento después de que se mencionara que el pueblo se veía decadente y vacío,
consecuentemente la gente empieza a reunirse en la plaza para cantar con la música del
mak’ta.

Entonces aparece Don Vilka, un longevo indio amigo de Don Braulio y Mistis, además de
ser conocido por tener terrenos para siembra que le regalaba el principal. El cuento
resalta que los indios, mas que respeto le tenían miedo a este personaje, como al
mencionar a Don Braulio.

Pantaleon empieza a hablar a espaldas de estos, acusándolos de ladrones y


discriminadores contra los indígenas, a la vez que no había mucha diferencia con otros
principales de la costa, de los cuales menciono que inflaban precios de recursos como el
algodón. Con la llegada de comuneros de San Juan y Tinkis, junto con su Varayok’
Alcalde, se empieza a criticar la administración egoísta de Don Braulio sobre el agua, el
cual solo la repartia a sus semejantes, calificándolo de “zorro”.

El día en el que Don Braulio tenia que anunciar la repartición de agua, los indios ya
mantenían un cierto antagonismo contra este mismo, especialmente Pantaleon, que en el
momento en el que Don Braulio mencionó los días por persona, pasó de reclamarle a
provocarlo, lo cual termino por enfurecer al principal, sacando su revolver y disparando a
lugares aleatorios con tal de espantar a la gente.

Pantaleon, desafiante una vez mas, recibió un último disparo que termino por matarlo,
mientras el narrador y la gente escondida, podían apreciar con impotencia el escenario
mientras Don Braulio mandaba a la cárcel al Varayoq’ y otros indios.

El protagonista, decide armarse de valor y enfrentar a Don Braulio y sus semejantes, en lo


que resulta en otra pelea, pero este termina escapando de la plaza, por el riesgo de morir
a causa de disparos provenientes de Don Braulo.

Al final, este llega a Utek’Pampa, en donde reconoce e intenta la diferencia que tenia con
San Juan, sin embargo, este se lamenta por la perdida de Pantaleon, Wallpa y Don
Pascual, sabiendo que Don Braulio seguía vivo y continuaría con el maltrato a los indios.

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