Sie sind auf Seite 1von 168

See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.

net/publication/263785211

Comportamiento post-rotura de los macizos rocosos

Book · January 2012

CITATIONS READS
0 2,486

1 author:

Alfonso Rodriguez-Dono
Spanish National Research Council
27 PUBLICATIONS   185 CITATIONS   

SEE PROFILE

Some of the authors of this publication are also working on these related projects:

Code_Bright View project

All content following this page was uploaded by Alfonso Rodriguez-Dono on 10 July 2014.

The user has requested enhancement of the downloaded file.


Comportamiento post-rotura
Comportamiento post-rotura de los macizos
rocosos
El incremento de las obras mineras y civiles también ha aumentado
lógicamente el número de percances ocasionados por éstas,
principalmente en lo que concierne a la etapa de construcción, pero
también a la de explotación o servicio. Estos percances causan en
ocasiones accidentes graves para las personas, y daños para el Medio
Ambiente. Además, muchos de estos accidentes dan lugar a paradas del
avance, con el consiguiente coste económico para la empresa y retraso
en la ejecución. En esta tesis se pretende profundizar en el
conocimiento del comportamiento post-rotura de los macizos rocosos y
en la aplicación del mismo al diseño de excavaciones. Un conocimiento
más profundo del comportamiento post-rotura de rocas y macizos
rocosos, así como la preparación de herramientas que permitan
implementar este tipo de comportamiento en las metodologías de
análisis utilizadas en la práctica de la ingeniería, puede y debe servir
para realizar mejores diseños, para conocer mejor ese material de
construcción natural llamado macizo rocoso y, finalmente, para poder
evitar algunos de los accidentes que se vienen produciendo y que en
ocasiones van asociados a este tipo de comportamiento.

Alfonso Rodríguez Dono Alfonso Rodríguez Dono · Leandro Alejano Monge


• Doctor Ingeniero de Minas (Univ. de Vigo, 2011).
Comportamiento
Rodríguez Dono, Alejano Monge
• Máster Internacional en Aprovechamiento
Sostenible de los Recursos Minerales (Univ.
Politécnica de Madrid, 2007). • Publicaciones: 4 en
revistas (3 JCR), 11 en congresos y 2 libros de texto. post-rotura de los
• Participación en 4 proyectos de I+D: 3 públicos y
1 con Repsol. • Consultor geomecánico
independiente.
macizos rocosos
Y su aplicación al diseño de excavaciones
subterráneas

978-3-8473-6624-9
AGRADECIMIENTOS

En primer lugar, tengo que agradecer el apoyo financiero otorgado por parte del Ministerio español
de Ciencia y Tecnología en virtud del contrato de referencia BIA2009 - 09673 para el proyecto de
investigación titulado "Estudios de excavaciones subterráneas en macizos rocosos”, que ha hecho
posible la realización de este trabajo de investigación.

Además, me gustaría expresar mi especial agradecimiento a mi director de tesis, Leandro Alejano,


por todo su apoyo, experiencia y motivación, fundamentales para la concreción de este trabajo y para
mi desarrollo personal y profesional. Especialmente, por hacer posible mi asistencia a múltiples
congresos y mis estancias en el extranjero, verdaderamente formativas y emocionantes.

A la Universidad de Vigo, por aportarme un espacio y una infraestructura necesarias para llevar a
cabo este trabajo de investigación.

Al Departamento de Ingeniería de los Recursos Naturales y Medio Ambiente, donde múltiples


personas han colaborado en este trabajo. A Elena Alonso, por su trabajo previo, del que este libro ha
sido continuación. A María Veiga por su colaboración en el capítulo 7 y a David Posada por su trabajo de
laboratorio. A Fernando García Bastante, Javier Taboada y todos los demás profesores del
departamento. Y a mis compañeros de laboratorio, por hacer de mis días de trabajo jornadas
agradables.

Al Departamento de Matemática Aplicada II, por su colaboración y apoyo, especialmente a Generosa


Fernández Manín, Fernando Varas y José González.

A la Universidad de Minnesota-Duluth por acogerme durante 4 meses y darme un espacio de


trabajo. A Carlos Carranza Torres por todo su apoyo y ayuda en mi estancia y por ofrecerme tantos
conocimientos.

A la Universidad de Parma, en particular al Departamento de Ingeniería Civil, por aceptarme durante


6 meses y ayudarme en mi adaptación y estancia en Parma (y a aprender italiano), y a todos sus
componentes, especialmente a Anna Maria Ferrero y Rita Migliazza.

A todos ellos, les brindo mi más sincero agradecimiento.

1
2
RESUMEN

El incremento de las obras mineras y civiles también ha aumentado lógicamente el número de


percances ocasionados por éstas, principalmente en lo que concierne a la etapa de construcción, pero
también a la de explotación o servicio.

Estos percances causan en ocasiones accidentes graves para las personas, y daños para el Medio
Ambiente. Además, muchos de estos accidentes dan lugar a paradas del avance, con el consiguiente
coste económico para la empresa y retraso en la ejecución.

Algunos de los casos recientes más significativos en España son el hundimiento de un túnel de metro
en el barrio del Carmel en Barcelona, el desprendimiento de grandes bloques de roca en el portal de un
túnel en Girona, la caída de un talud en la Autopista A-8 en Guipúzcoa, hundimientos de algunas
cámaras en minas de León y Orense con daños en maquinaria, o la más antigua rotura de la presa de
estériles de la balsa de residuos de Aznalcóllar en el entorno del Parque Nacional de Doñana.

A nivel mundial, los problemas de inestabilidad en excavaciones subterráneas han producido en su


conjunto un gran número de víctimas y muy cuantiosas pérdidas económicas. Por ejemplo, varios
desprendimientos de taludes como el de Indonesia (2006) o el de Yemen (2005), así como varios
accidentes en explotaciones subterráneas de carbón en China.

El comportamiento de los macizos rocosos, asociado a este tipo de problemas, es ciertamente


complejo y difícil de estimar ya que los macizos rocosos presentan un marcado efecto de escala, por lo
que el comportamiento observado en laboratorio no se puede extrapolar directamente a la escala de la
obra.

El diseño y análisis de estabilidad de obras en macizos rocosos requiere conocer las características de
deformación y resistencia de los mismos. Por ello, se partirá de los clásicos métodos empíricos
(Bieniawski, 1976 o 1989; Barton et al., 1974 y 1994), que pueden servir de primer enfoque al problema.

Este trabajo de investigación se enmarca dentro de la tecnología del espacio subterráneo y está
enfocada tanto a sus aplicaciones en el ámbito de la ingeniería minera como civil. Cada día se hace un
mayor uso del espacio subterráneo como consecuencia de la carestía e inexistencia del suelo urbano, la
puesta en práctica del concepto de economía sostenible y la conservación del medio ambiente. Aunque
son muchas las ventajas que se derivan de una utilización racional del subsuelo, para conseguir un
aprovechamiento pleno habrá que ir mejorando esta tecnología en sus diversas facetas.

Para la realización del diseño y análisis de la estabilidad de obras en macizos rocosos es necesario
conocer las características de deformación y resistencia de los mismos. La metodología de estimación de
los parámetros resistentes de los macizos rocosos, es amplia y generalmente aceptada y ha sido
aplicada a un buen número de proyectos a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo esta metodología
sólo contempla el comportamiento del macizo rocoso hasta alcanzar el nivel de rotura.

Revisando la literatura, se encuentran relativamente pocos trabajos que analicen el comportamiento


del macizo rocoso tras sufrir cierto grado de rotura o deterioro (comportamiento post-rotura). Sin
embargo, tanto los ensayos de laboratorio sobre muestras de roca como las observaciones en macizos
rocosos muestran un comportamiento elasto-plástico con reblandecimiento, que da lugar a elevados
niveles de deformación a niveles bajos de confinamiento.

En este libro se pretende profundizar en el conocimiento del comportamiento post-rotura de los


macizos rocosos y en la aplicación del mismo al diseño de excavaciones. Para ello, en primer lugar, se

3
profundizará en el estudio del comportamiento post-rotura de rocas y macizos rocosos mediante
trabajos en laboratorio y extrapolación a observaciones in-situ.

En los últimos años, algunos autores han ido estudiando el comportamiento post-rotura de los
macizos rocosos, empezando por los propios trabajos de Hoek y Brown (1997) y destacando los trabajos
de Crowder & Bawden (2004) y de Cai et al. (2004, 2007); a los que hay que añadir los trabajos de
Carranza-Torres et al., 2002, Alejano & Alonso, 2005, Alonso et al., 2008 y Alejano et al., 2009a, sobre
todo en el ámbito de la deformación post-rotura.

Sin embargo, aunque en los últimos años se ha mejorado bastante nuestro conocimiento sobre los
macizos rocosos, todavía persisten bastantes aspectos de interés por estudiar y que requieren
investigaciones más detalladas.

Los modelos post-rotura indicados basados en reinterpretación de ensayos a varias escalas, medidas
in-situ, ensayos in-situ a escala de bloque, medidas en minas y la experiencia de los autores, han sido
muy recientemente propuestos por lo que cabe esperar que en los próximos años se vayan
identificando los rangos de aplicación en los que funcionan correctamente, las ventajas y los problemas
que puedan darse en función de las aplicaciones.

Así, la finalidad principal de este trabajo de investigación es el estudio del comportamiento post-
rotura de las rocas y los macizos rocosos, intentando proponer alguna metodología de estimación
razonablemente sencilla y suficientemente fiable del comportamiento tenso-deformacional post-rotura
de los macizos rocosos. Además, se intentará contribuir al desarrollo de técnicas de análisis de
estabilidad y diseño de cavidades subterráneas centradas en el estudio de deformación (obtención de
perfiles de deformación longitudinal o PDL) y estabilidad de los frentes de excavación, y en la
implementación de modelos de comportamiento en códigos numéricos 2D y 3D al objeto de mejorar el
conocimiento del comportamiento de los macizos rocosos y contribuir a mitigar algunos de los
problemas de inestabilidad que se producen en obras subterráneas.

Para ello, se intentará crear un encuadre físico-matemático que permita definir el comportamiento
post-rotura en función de unos pocos parámetros, intentar realizar ajustes de observaciones reales y
ensayos para ajustar órdenes de magnitud de estos parámetros. Finalmente se tratarían de adaptar
metodologías clásicas (curvas convergencia-confinamiento) y modernas (modelos numéricos MDF) para
poder incluir este tipo de comportamientos y obtener resultados contrastables con otras técnicas de
diseño.

La realización de túneles hoy en día reposa no sólo sobre los métodos de diseño que se basan en la
metodología de estimación de parámetros y aplicaciones analíticas y numéricas (y que como se ha
señalado presenta el problema del desconocimiento del comportamiento post-rotura) sino también en
metodologías empíricas (basadas en experiencias previas recogidas en clasificaciones geomecánicas que
se van actualizando) y observacionales (basadas en la monitorización y toma de datos de
comportamiento de las excavaciones, lo cual permite ir tomando decisiones sobre el sostenimiento a
utilizar sobre la marcha, también llamadas técnicas “design as you go”).

Así pues, y aunque la mayor parte de las excavaciones que se realizan hoy en día en el mundo se
llevan a cabo en condiciones de seguridad razonables, un conocimiento más profundo del
comportamiento post-rotura de rocas y macizos rocosos, así como la preparación de herramientas que
permitan implementar este tipo de comportamiento en las metodologías de análisis utilizadas en la
práctica de la ingeniería, puede y debe servir para realizar mejores diseños, conocer mejor ese material
de construcción natural llamado macizo rocoso y finalmente para poder evitar algunos de los accidentes
que se vienen produciendo y que en ocasiones van asociados a este tipo de comportamientos.

4
Por otra parte, la selección del modelo de comportamiento del macizo rocoso y, en particular, la de
su comportamiento post-rotura, son cuestiones clave en el análisis de la estabilidad del túnel,
especialmente en cuanto a la correcta aplicación de técnicas de diseño como el método de
convergencia-confinamiento o en el modelado numérico. A partir de tres macizos rocosos de diferentes
calidades (buena, regular y mala) en el que fue simulada la excavación de túneles estándar, del
modelado de diferentes comportamientos (incluido el comportamiento de reblandecimiento) para cada
tipo de macizo rocoso, y del cálculo de parámetros cada vez más realistas, junto con las curvas de
convergencia del terreno, se tratará de demostrar la importancia de la adecuada selección del modelo
de comportamiento para el análisis de túneles.

El método de convergencia-confinamiento es una herramienta capaz de revelar la naturaleza de la


interacción entre un macizo rocoso y su sostenimiento, así como el impacto de las variaciones en las
propiedades de la roca en la carga que soporta el sostenimiento. Sin embargo, este método no se utiliza
ampliamente en la práctica debido a una combinación de desventajas, que se discuten brevemente a lo
largo de este libro. Para mejorar la aplicabilidad del método a macizos rocosos con reblandecimiento,
se describirá un método para caracterizar adecuadamente este tipo de macizos rocosos que obedezcan
el criterio de rotura de Hoek-Brown y para estimar razonablemente todos los parámetros significativos.

Por último, partiendo de las técnicas de obtención de curvas convergencia confinamiento del terreno
y del estudio del comportamiento post-rotura de los macizos rocosos, se analizarán los perfiles de
deformación longitudinal, o curvas que relacionan la distancia al frente de excavación real con el nivel
de deformación y descompresión sufrido por la excavación en el macizo rocoso. Estas curvas se
calcularán numéricamente con modelos de comportamiento post-rotura para macizos rocosos de
distintas calidades geotécnicas y contribuirán a mejorar la aplicación de la metodología de las curvas
convergencia-confinamiento.

Los resultados derivados de este trabajo de investigación se podrán aplicar a:

a) Mejorar las técnicas de diseño, estabilidad y control de excavaciones subterráneas (ya sean
túneles, espacios subterráneos urbanos o explotaciones mineras).

b) Mejorar el conocimiento teórico del comportamiento post-rotura de los macizos rocosos que
permitirá incrementar el aprovechamiento de estos recursos naturales, de gran interés de cara
a su uso como fuente de espacio subterráneo, de espacio para almacenamiento seguro de
residuos y de materiales de construcción.

c) Mejorar el conocimiento del comportamiento de las rocas en general, tanto en su estado


puramente natural y de cara al control de riesgos que generan (desprendimientos de rocas y
deslizamiento de taludes) como para el diseño de taludes en roca, ya sea para minería,
carreteras y obras civiles, etc.

5
6
ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS ................................................................................................................................ 1

RESUMEN ................................................................................................................................................ 3

ÍNDICE ..................................................................................................................................................... 7

1. INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................. 11

1.1. FINALIDAD ............................................................................................................................ 11

1.2. ANTECEDENTES .................................................................................................................... 13

2. COMPORTAMIENTO DE LOS MACIZOS ROCOSOS ......................................................................... 17

2.1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................... 17

2.2. CARACTERIZACIÓN DE UN MACIZO ROCOSO ....................................................................... 18

2.2.1. Criterio de rotura de Hoek-Brown ............................................................................... 18

2.2.2. Propiedades de deformabilidad de un macizo rocoso................................................. 20

2.2.3. Comportamiento post-rotura de las rocas .................................................................. 22

2.2.4. Comportamiento post-rotura de los macizos rocosos................................................. 27

3. EL MÉTODO DE LAS CURVAS CONVERGENCIA-CONFINAMIENTO................................................. 39

3.1. PLANTEAMIENTO DEL DISENO DE GALERÍAS Y TÚNELES ..................................................... 39

3.2. DISEÑO DE EXCAVACIONES SUBTERRÁNEAS ........................................................................ 40

3.3. METODOLOGÍA DE LAS CURVAS CONVERGENCIA-CONFINAMIENTO .................................. 43

3.4. ENFOQUE MECÁNICO DEL MÉTODO DE LAS CURVAS CONVERGENCIA-CONFINAMIENTO . 47

3.4.1. Soluciones analíticas y numéricas de la CCT ................................................................ 50

3.4.2. Los perfiles de deformación longitudinal .................................................................... 59

3.4.3. Obtención de las SCC ................................................................................................... 59

4. ENSAYOS DE RESISTENCIA SERVO-CONTROLADOS EN GRANITOS MODERADAMENTE


METEORIZADOS .......................................................................................................................................... 63

4.1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................... 63

4.1.1. Consideraciones en granitos ........................................................................................ 63

4.1.2. Comportamiento post-rotura observado .................................................................... 64

4.2. MATERIAL DE ENSAYO .......................................................................................................... 65

4.3. ROCAS ENSAYADAS............................................................................................................... 66

7
4.4. ENSAYO ................................................................................................................................. 67

4.5. INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS ............................................................................... 70

4.6. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO ............................................................................................ 74

5. CURVAS DE CONVERGENCIA DEL TERRENO PARA TÚNELES EXCAVADOS EN MACIZOS ROCOSOS


DE DIFERENTES CALIDADES Y CON VARIOS TIPOS DE COMPORTAMIENTO POST-ROTURA....................... 75

5.1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................... 75

5.2. COMPORTAMIENTO POST-ROTURA DE LOS MACIZOS ROCOSOS ........................................ 77

5.2.1. Reblandecimiento ........................................................................................................ 77

5.2.2. Reblandecimiento con criterio de rotura de Mohr-Coulomb ...................................... 79

5.2.3. Criterios de rotura de pico y residual........................................................................... 80

5.2.4. Deformación post-rotura ............................................................................................. 80

5.2.5. Dilatancia ..................................................................................................................... 80

5.3. CARACTERÍSTICAS DEL TÚNEL Y LOS MACIZOS ROCOSOS .................................................... 82

5.3.1. Macizo rocoso de calidad geotécnica baja .................................................................. 82

5.3.2. Macizo rocoso de calidad geotécnica alta ................................................................... 83

5.3.3. Macizo rocoso de calidad geotécnica media ............................................................... 84

5.4. MODELOS DE COMPORTAMIENTO POST-ROTURA .............................................................. 85

5.4.1. Modelo elasto-plástico perfecto .................................................................................. 85

5.4.2. Modelo elasto-frágil..................................................................................................... 87

5.4.3. Modelo con reblandecimiento de módulo constante y dilatancia constante ............. 87

5.4.4. Modelo con reblandecimiento de módulo variable y dilatancia constante ................ 90

5.4.5. Modelo con reblandecimiento de módulo variable y dilatancia variable ................... 92

5.4.6. Directrices para la estimación del parámetro de reblandecimiento crítico ................ 92

5.5. CURVAS DE CONVERGENCIA DEL TERRENO ......................................................................... 95

5.5.1. Consideraciones iniciales ............................................................................................. 95

5.5.2. Análisis de GRCs para modelos simples sin reblandecimiento .................................... 95

5.5.3. Análisis de GRCs para modelos con reblandecimiento ................................................ 99

5.6. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO .......................................................................................... 103

6. APLICACIÓN DEL CCM EN MACIZOS ROCOSOS CON COMPORTAMIENTO CON


REBLANDECIMIENTO Y CRITERIO DE ROTURA DE HOEK-BROWN ............................................................ 105

8
6.1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 105

6.1.1. Investigaciones previas y actuales ............................................................................. 105

6.1.2. Estructura del capítulo ............................................................................................... 106

6.2. BASE TEÓRICA ..................................................................................................................... 107

6.2.1. Comportamiento con reblandecimiento ................................................................... 107

6.2.2. Criterio de rotura de Hoek-Brown ............................................................................. 108

6.2.3. Solución auto-similar ................................................................................................. 109

6.3. CARACTERIZACIÓN DE MACIZOS ROCOSOS ....................................................................... 110

6.3.1. Enfoques generales .................................................................................................... 110

6.3.2. Caracterización de un macizo rocoso con reblandecimiento .................................... 112

6.4. APLICACIÓN DEL CCM ......................................................................................................... 118

6.5. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO .......................................................................................... 122

7. ESTIMACIÓN DE PERFILES DE DEFORMACIÓN LONGITUDINAL EN TÚNELES EXCAVADOS EN


MACIZOS ROCOSOS CON REBLANDECIMIENTO ....................................................................................... 125

7.1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 125

7.2. ESTADO DEL ARTE ............................................................................................................... 126

7.2.1. Diseño de túneles, modelos de comportamiento y estimación de parámetros ........ 126

7.2.2. Enfoques previos para la obtención de LDPs ............................................................. 130

7.2.3. Estimación del radio plástico ..................................................................................... 130

7.3. RADIO PLÁSTICO DE UN TÚNEL EXCAVADO EN UN MACIZO ROCOSO CON


REBLANDECIMIENTO ............................................................................................................................ 133

7.4. ESTIMACIÓN DE LDPS PARA TÚNELES EXCAVADOS EN MACIZOS ROCOSOS ELASTO-


PLÁSTICO PERFECTOS ........................................................................................................................... 139

7.4.1. Comparación de métodos analíticos y numéricos para el calculo de LDPs ............... 139

7.4.2. Comparación de métodos analíticos y numéricos para el cálculo del radio plástico 142

7.5. CÁLCULO NUMÉRICO DE LDPS EN MACIZOS ROCOSOS CON REBLANDECIMIENTO........... 144

7.5.1. Comparación de métodos analíticos y numéricos para el cálculo de LDPs ............... 145

7.5.2. Comparación de métodos analíticos y numéricos para el cálculo del radio plástico 148

7.5.3. Análisis de dilatancia considerada como constante .................................................. 150

7.5.4. Consideraciones finales ............................................................................................. 150

9
7.6. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO .......................................................................................... 152

CONCLUSIONES ................................................................................................................................... 155

NOTACIÓN .......................................................................................................................................... 159

BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................................................... 161

10
1. INTRODUCCIÓN

1.1. FINALIDAD

El incremento sostenido del desarrollo ha llevado entre otros aspectos a aumentar la necesidad de
materias primas así como la exigencia por la sociedad de más y mejores vías de comunicación y
transporte. Con este incremento de las obras mineras y civiles, también ha aumentado lógicamente el
número de percances ocasionados por éstas, principalmente en lo que concierne a la etapa de
construcción, pero también a la de explotación o servicio.

Así, se ha comenzado a percibir cierta, si bien leve, inquietud social referente a los accidentes en
obras subterráneas, túneles y minas, asociada a la ocurrencia de accidentes graves para las personas,
para el Medio Ambiente. Además, muchos de estos accidentes dan lugar a paradas del avance, con el
consiguiente coste económico para la empresa y retraso en la ejecución.

Algunos de los casos recientes más significativos en el estado Español, son el hundimiento de un
túnel de metro en el barrio del Carmel en Barcelona, el desprendimiento de grandes bloques de roca en
el portal de un túnel en Gerona, la caída de un talud en la Autopista A-8 en el entorno de Zumaya
(Guipúzcoa), hundimientos de algunas cámaras en minas de León y Orense con daños en maquinaria o
la más antigua rotura de la presa de estériles de la balsa de residuos de Aznalcóllar en el entorno del
Parque Nacional de Doñana.

Si extendemos estas observaciones a nivel mundial se constata que los problemas de inestabilidad
en excavaciones subterráneas han producido en su conjunto un gran número de víctimas y muy
cuantiosas pérdidas económicas. Por ejemplo, varios desprendimientos de taludes como el de Indonesia
(Enero, 2006) o el de Yemen (Diciembre, 2005), así como varios accidentes en explotaciones
subterráneas de carbón de la República Popular China.

A estos problemas no es ajena la inherente complejidad natural de los entramados de elementos o


bloques de roca sana atravesados por discontinuidades geológicas de diversa índole que conocemos
como macizos rocosos. Ciertamente el comportamiento no sólo es complejo sino que también es difícil
de estimar ya que, al revés de lo que ocurre con materiales estándar como hormigones y aceros, los
macizos rocosos presentan un marcado efecto de escala, por lo que el comportamiento observado en
laboratorio no se puede extrapolar directamente a la escala de la obra (ya sea túnel o mina), y así una
aplicación estándar del método científico no es válida para este ámbito de la ingeniería, en el que lo
heurístico, el estudio de casos prácticos y los modelos numéricos son técnicas de investigación
necesarias.

Para realizar diseños y análisis de estabilidad de obras en macizos rocosos (especialmente obras
subterráneas) es necesario conocer las características de deformación y resistencia de los mismos. Para
ello, partimos de los ya clásicos métodos empíricos (Bieniawski, 1976 o 1989; Barton y colaboradores,
1974 y 1994) que pueden servir de primer enfoque al problema (y sirven como único enfoque en países
en vías de desarrollo).

También es conveniente un estudio del posible comportamiento tenso-deformacional, para lo que es


necesario conocer las tensiones de partida y las propiedades del macizo rocoso. La metodología de
estimación básica de los parámetros elásticos y el criterio de rotura de pico de Hoek-Brown (1980, 1997)
y Hoek et al. (2002) son amplia y generalmente aceptados y han sido aplicados a un buen número de
proyectos y aplicaciones a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, el enfoque tradicional de estos
autores contemplaba sólo el comportamiento hasta alcanzar el nivel de rotura del macizo rocoso.

11
Revisando la literatura se encuentran comparativamente pocos trabajos que analicen el
comportamiento a escala del macizo rocoso tras sufrir cierto grado de rotura o deterioro
(comportamiento post-rotura). Los ensayos de laboratorio sobre muestras de roca muestran un
comportamiento elasto-plástico con reblandecimiento, que da lugar a elevados niveles de deformación
a niveles bajos de confinamiento.

En los últimos años, algunos autores han ido estudiando el comportamiento post-rotura de los
macizos rocosos, empezando por los propios trabajos de Hoek y Brown (1997) y destacando los trabajos
de Crowder & Bawden (2004) y de Cai et al. (2004, 2007); a los que hay que añadir los trabajos de
nuestro grupo de investigación (Carranza-Torres et al., 2002, Alejano & Alonso, 2005, Alonso et al., 2008
y Alejano et al., 2009a), sobre todo en el ámbito de la deformación post-rotura.

Sin embargo, aunque en los últimos años se ha mejorado bastante nuestro conocimiento sobre los
macizos rocosos, todavía persisten bastantes aspectos de interés por estudiar y que requieren
investigaciones más detalladas.

Los modelos post-rotura indicados, basados en reinterpretación de ensayos a varias escalas


(Medhurst, 1996), medidas in-situ (Crowder & Bawden, 2004), ensayos in-situ a escala de bloque (Cai et
al., 2004 y 2007), y la experiencia de los autores, han sido muy recientemente propuestos, por lo que
cabe esperar que en los próximos años se vayan identificando los rangos de aplicación en los que
funcionan correctamente, y las ventajas y los problemas que puedan tener en función de sus
aplicaciones.

Así, la finalidad principal de este trabajo de investigación es el estudio del comportamiento post-
rotura de las rocas y los macizos rocosos, intentando proponer alguna metodología de estimación
razonablemente sencilla y suficientemente fiable del comportamiento tenso-deformacional post-rotura
de los macizos rocosos. Además, se intentará contribuir al desarrollo de técnicas de análisis de
estabilidad y diseño de cavidades subterráneas centradas en el estudio de deformación (obtención de
perfiles de deformación longitudinal o PDL) y estabilidad de los frentes de excavación, y en la
implementación de modelos de comportamiento en códigos numéricos 2D y 3D al objeto de mejorar el
conocimiento del comportamiento de los macizos rocosos y contribuir a mitigar algunos de los
problemas de inestabilidad que se producen en obras subterráneas.

Para ello, se intentará crear un encuadre físico-matemático que permita definir el comportamiento
post-rotura en función de unos pocos parámetros, intentar realizar ajustes de observaciones reales y
ensayos para ajustar órdenes de magnitud de estos parámetros. Finalmente se tratarían de adaptar
metodologías clásicas (curvas convergencia-confinamiento) y modernas (modelos numéricos MDF) para
poder incluir este tipo de comportamientos y obtener resultados contrastables con otras técnicas de
diseño.

La realización de túneles hoy en día reposa no sólo sobre los métodos de diseño que se basan en la
metodología de estimación de parámetros y aplicaciones analíticas y numéricas (y que como se ha
señalado presenta el problema del desconocimiento del comportamiento post-rotura) sino también en
metodologías empíricas (basadas en experiencias previas recogidas en clasificaciones geomecánicas que
se van actualizando) y observacionales (basadas en la monitorización y toma de datos de
comportamiento de las excavaciones, lo cual permite ir tomando decisiones sobre el sostenimiento a
utilizar sobre la marcha, también llamadas técnicas “design as you go”).

Así pues, y aunque la mayor parte de las excavaciones que se realizan hoy en día en el mundo se
llevan a cabo en condiciones de seguridad razonables, un conocimiento más profundo del
comportamiento post-rotura de rocas y macizos rocosos, así como la preparación de herramientas que
permitan implementar este tipo de comportamiento en las metodologías de análisis utilizadas en la

12
práctica de la ingeniería, puede y debe servir para realizar mejores diseños, conocer mejor ese material
de construcción natural llamado macizo rocoso y finalmente para poder evitar algunos de los accidentes
que se vienen produciendo y que en ocasiones van asociados a este tipo de comportamientos.

Los resultados derivados de este trabajo de investigación se podrán aplicar a:

a) Mejorar las técnicas de diseño, estabilidad y control de excavaciones subterráneas (ya sean
túneles, espacios subterráneos urbanos o explotaciones mineras).

b) Mejorar el conocimiento teórico del comportamiento post-rotura de los macizos rocosos que
permitirá incrementar el aprovechamiento de estos recursos naturales, de gran interés de cara a
su uso como fuente de espacio subterráneo, de espacio para almacenamiento seguro de
residuos y de materiales de construcción.

c) Mejorar el conocimiento del comportamiento de las rocas en general, tanto en su estado


puramente natural y de cara al control de riesgos que generan (desprendimientos de rocas y
deslizamiento de taludes) como para el diseño de taludes en roca, ya sea para minería,
carreteras y obras civiles, etc.

1.2. ANTECEDENTES

El punto de partida del diseño práctico de excavaciones subterráneas se basa en las clasificaciones
geomecánicas (por citar a los clásicos, Bieniwaski, 1976; Barton, 1974). Una vez tenidas en cuenta estas
clasificaciones, hay que analizar el nivel tensional que se producirá en el entorno del hueco un vez que
se redistribuyan las tensiones en su entorno. Si las tensiones alcanzadas no son grandes respecto a la
resistencia del material, podrían si acaso producirse problemas de roturas a través de discontinuidades
que se pueden analizar siguiendo técnicas clásicas (Hoek & Brown, 1980) o aplicando sencillos
programas de cálculo como UNWEDGE (Rocscience, 2003). En el caso de que no sea así, es muy
conveniente realizar análisis tenso-deformacionales.

Ciertamente, la excavación de un hueco subterráneo redistribuye las tensiones preexistentes en el


macizo rocoso. Las fuerzas que actuaban en la roca, excavada para crear el hueco, han de ser soportadas
por el macizo rocoso del entorno de la excavación. Si estas tensiones adicionales pueden ser soportadas
por el macizo rocoso sin alcanzar su criterio de rotura, el hueco será “auto-estable” y no será necesario
colocar sostenimiento. Sin embargo, los macizos rocosos tienden a perder capacidad resistente con el
tiempo y pueden terminar originando roturas si no se sostienen. Aunque los colapsos en huecos
subterráneos sin sostenimiento llevan consigo la caída de bloques de roca a través de discontinuidades
preexistentes, este comportamiento discontinuo suele quedar prácticamente inhibido mediante la
colocación de sostenimiento a favor de un comportamiento más continuo y muy comúnmente en el
ámbito “inelástico” o plástico.

El comportamiento mecánico de un macizo rocoso viene marcado por el comportamiento elástico, el


criterio de rotura y el comportamiento post-rotura. Los dos primeros aspectos han sido objeto de
muchas investigaciones a lo largo de las últimas décadas por lo que se pueden considerar
razonablemente bien conocidos. Sin embargo el comportamiento “post-rotura” del terreno ha sido
menos investigado y se ha venido trabajando en él sobre todo a lo largo de la última década.

Como enfoque general y aunque no existían reglas comúnmente aceptadas, Hoek y Brown (1997)
propusieron, a partir de su experiencia en el análisis numérico de una gran variedad de casos reales, tres
tipos básicos de comportamientos “post-rotura”. Un comportamiento elasto-frágil para macizos rocosos

13
de buena calidad (GSI>75), un comportamiento elasto-plástico perfecto (GSI<25) para macizos rocosos
de mala calidad, y un comportamiento elasto-plástico con reblandecimiento para macizos rocosos de
calidad media. Sin embargo, dentro de un mismo tipo de roca o de macizo rocoso el comportamiento
post-rotura depende además necesariamente de la tensión de confinamiento a la que esté sometido el
material, según demuestran cualitativamente Archambault y sus colaboradores (1993).

Dentro de los parámetros post-rotura que son necesarios para obtener las curvas del terreno habría
que señalar la dilatancia (para todos los tipos de macizos señalados), el criterio de rotura residual (para
los elasto-frágiles y con reblandecimiento) y el criterio de rotura evolutivo con respecto al parámetro de
reblandecimiento (para los materiales elasto-plásticos con reblandecimiento). A su vez, estos
parámetros pueden ser dependientes de variables de estado, como la tensión de confinamiento.

En los últimos años y partiendo de los parámetros de elasticidad que se pueden obtener siguiendo
propuestas clásicas y del criterio de rotura de pico que se puede conseguir utilizando alguna de las
recientes versiones de los enfoques de Hoek y Brown (1980, 1997; o Hoek et al., 2002), habría que
obtener los siguientes nuevos parámetros.

En primer lugar, el criterio de rotura residual, que se puede obtener siguiendo las indicaciones de Cai
et al. (2004, 2007), que presentan una metodología para estimar los parámetros residuales en función
de un valor del GSI en estado residual (GSIr). Los autores proponen emplear el sistema de clasificación
GSI extendido (Cai et al., 2004) para estimar los parámetros residuales del macizo rocoso. El sistema GSI
extendido incluye dos factores complementarios de clasificación: (i) volumen de bloque y (ii) factor de
condición de las juntas. La extensión está planteada para poder introducir factores descriptivos
geológicos fácilmente medibles, como el espaciado de juntas y la rugosidad de las mismas, lo cual
permitiría el empleo del sistema GSI por parte de personal con poca experiencia.

Además, la dilatancia se puede calcular en forma media estimativa siguiendo la propuesta inicial de
Hoek y Brown (1997) a la que hemos dado una continuidad, o para una mayor exactitud siguiendo el
modelo de dilatancia de Alejano & Alonso (2005).

Finalmente, se debe conocer también la tendencia de la bajada entre el criterio residual y el de pico,
de lo que nos ocuparemos en el desarrollo de este libro. Con ello, se completará una caracterización
razonable de un macizo rocoso.

En cuanto los métodos estimativos de análisis de excavaciones, partiremos para excavaciones


subterráneas de la metodología convergencia-confinamiento y los modelos numéricos. En lo que
concierne a la metodología de las curvas convergencia-confinamiento la obtención de la curva del
terreno ha sido resuelta para el caso elasto-plástico perfecto aplicable a macizos rocosos de mala
calidad (p.ej. Salençon, 1969 y Panet, 1995 con regla de flujo asociada y Panet, 1995 y Carranza-Torres,
1998 con reglas de flujo no asociada) así como para el caso elasto-frágil aplicable a algunos macizos
rocosos (Carranza-Torres, 2004) y para modelos de reblandecimiento y de forma numérica para un
modelo específico de comportamiento con reblandecimiento (Alonso et al., 2003).

Sin embargo, aunque se puedan en general calcular las curvas del terreno, para la completa
aplicación de la metodología convergencia-confinamiento es necesario ser capaz de conocer el llamado
perfil de deformación longitudinal (PDL ó LDP), que relaciona distancia al frente con nivel de
deformación en el mismo (Lombardi & Amberg, 1974). Este ha sido calculado para materiales elásticos
por Panet (1995).

Por su parte, Chern et al. (1998) han realizados medidas en túneles reales y han obtenido un LDP
promedio real que ha demostrado no parecerse al elástico. De este modo, los LDPs que se obtienen
varían mucho en función del tipo de comportamiento post-rotura asignado. Por ahora, las publicaciones

14
más recientes en LDPS (Zhang et al., 2008; Hoek et al., 2008; Vlachopoulos & Diederichs, 2009) están
aplicadas a macizos rocosos con comportamiento elásto-plástico perfecto, por lo que en este trabajo de
investigación se extenderán los cálculos del LDP a materiales con post-rotura con reblandecimiento.

En estos macizos rocosos de mala calidad y en general siempre que se den fenómenos de
reblandecimiento, la aparición de fenómenos de deformación no homogénea ha sido observada hace
tiempo en el ámbito de los suelos y los macizos rocosos.

Este tipo de fenómenos de bifurcación de soluciones y localización de la deformación, propios de los


materiales elasto-plásticos, hacen que las respuestas reales de los macizos rocosos resulten más
complicadas de lo esperado, restando credibilidad a los métodos clásicos de obtención de curvas
convergencia-confinamiento. No obstante, también se ha evaluado recientemente (Varas et al., 2005)
utilizando modelos numéricos unidimensionales y planos (Itasca, 2006), después de analizar cuándo y
cómo se producen los fenómenos de bifurcación (no-unicidad de soluciones) y localización (aparición de
bandas de cortante y tracción) que se producen en excavaciones en medios elasto-plásticos con
reblandecimiento (Gutierrez, 1998; Sterpi, 1999), que los resultados auto-similares no difieren se forma
significativa de los esperables en la naturaleza (con bifurcación y localización) si se contemplan a una
escala de trabajo adecuada, como la de las excavaciones reales.

El problema de obtener la curva característica del terreno para una excavación circular sometida a
un estado tensional hidrostático y suponiendo un comportamiento del macizo rocoso elasto-plástico
con reblandecimiento se presenta en Alonso et al. (2003) para determinadas condiciones de los criterios
de rotura de pico y residual (Mohr-Coulomb) y un determinado parámetro plástico, suponiendo la auto-
similitud de la solución y resolviendo numéricamente el sistema de ecuaciones diferenciales ordinarias.

15
16
2. COMPORTAMIENTO DE LOS MACIZOS ROCOSOS

2.1. INTRODUCCIÓN

En contraste con los metales, el comportamiento de los suelos, las rocas y el hormigón es muy
sensible a la tensión de confinamiento, obteniéndose resultados muy diferentes en tracción o
compresión. Los suelos normalmente experimentan deformaciones cortantes muy grandes, y por lo
tanto se pueden considerar “plásticos” en el sentido usual del término, aunque la Mecánica de Suelos
normalmente considera plásticos sólo los suelos cohesivos. Sin embargo, las rocas y el hormigón
exhiben un comportamiento frágil, excepto en ensayos triaxiales con tensiones de confinamiento altas.

No obstante, al contrario que los sólidos con comportamiento frágil (como el vidrio), que se
fracturan poco después de alcanzar el límite elástico, el hormigón y muchas rocas mantienen una
resistencia residual después de desarrollar deformaciones plásticas. Estas deformaciones plásticas,
aunque pequeñas en términos absolutos, pueden ser significativamente mayores que las elásticas, razón
por la cual sus curvas tensión-deformación son similares a las de los sólidos con comportamiento
plástico. Es decir, las rocas y hormigón pueden exhibir comportamiento elasto-plástico con
reblandecimiento, que se traduce en una disminución gradual de la resistencia al aumentar la
deformación. La naturaleza de esta disminución puede estar asociada a algunos factores que dependen
del ensayo (rigidez de la máquina, dimensiones de la probeta, etc.).

El comportamiento de la roca influirá decisivamente en el comportamiento del macizo rocoso, por lo


que es importante poseer un conocimiento general del mismo.

Las rocas en el medio natural se presentan en forma de macizos rocosos, que no son más que
estructuras tridimensionales de roca y discontinuidades. Así pues, un macizo rocoso está compuesto por
una roca que contiene planos de estratificación, fallas, juntas, pliegues y otros caracteres estructurales.
Los macizos rocosos son por tanto discontinuos y suelen presentar propiedades heterogéneas y
anisótropas, aunque para su estudio a veces es más recomendable suponer que el macizo rocoso es
homogéneo e isótropo.

Las discontinuidades que se encuentran en cualquier macizo rocoso van claramente asociadas a
fenómenos de rotura acontecidos a lo largo de la historia geológica de los mismos. Por lo tanto, se
podría decir que todos los macizos rocosos con discontinuidades (que son casi todos) han sufrido
procesos de rotura.

Como las rocas al romperse son incapaces de resistir esfuerzos tan altos como antes de romperse, tal
y como Farmer (1983) observó en laboratorio, entonces el macizo rocoso se reblandece. Los macizos de
suelo al consolidarse se endurecen. Toda esta lógica parece en parte coincidir con la dinámica de la
corteza terrestre, según la cual los suelos se endurecen para formar rocas y las rocas se degradan y
meteorizan para dar lugar a suelos. Por supuesto la degradación no es sólo mecánica ya que existe una
influencia muy importante de otros efectos (térmicos, hidrogeológicos, químicos, etc.).

Tanto las rocas como las discontinuidades geológicas se pueden caracterizar adecuadamente en
base a sus propiedades mecánicas, desde el punto de vista de su aplicación en ingeniería. Sin embargo,
todavía no es posible realizar una caracterización adecuada del complejo entramado de rocas y
discontinuidades que constituye un macizo rocoso, por lo que el grado de conocimiento del
comportamiento real del mismo es limitado. Estas limitaciones vienen dadas en muchos casos por su
inherente complejidad, las dificultades de observación de los macizos, su heterogeneidad, etc.

17
Desde hace ya tiempo es posible estimar el comportamiento elástico pre-rotura de los macizos
rocosos y su criterio de rotura con un nivel de aproximación razonable, probablemente debido a que,
históricamente, la pretensión de la mayor parte de los diseños en ingeniería ha sido evitar que se
produzca la rotura. Sin embargo, la investigación del comportamiento de los macizos rocosos una vez
sobrepasado su límite de resistencia a la rotura, esto es, el comportamiento post-rotura de los macizos
rocosos, ha sido mucho menor.

2.2. CARACTERIZACIÓN DE UN MACIZO ROCOSO

La finalidad de la caracterización de un macizo rocoso en el que se pretende insertar una obra de


ingeniería o una explotación minera es conocer la estructura y atributos del mismo. Para ello es
importante conocer las limitaciones intrínsecas de un estudio geotécnico ya que, al tratarse de
materiales naturales, no es posible conocer todos los detalles geológicos de un emplazamiento.

Por lo tanto, el objetivo debe reducirse a conocer y cuantificar los atributos relevantes para la
realización de la obra, incluyéndose estratigrafía, estructura, litologías, contactos, morfología, espesores
y características del manto de alteración y presencia de agua. Las predicciones se pueden comparar con
la realidad que va proporcionando el terreno a medida que se realiza la obra.

A la hora de caracterizar un macizo rocoso, es necesario conocer los parámetros básicos de la roca y
de las discontinuidades existentes en el macizo rocoso, así como su estructura, que incluye los
siguientes aspectos: número de familias de discontinuidades existentes, espaciado medio de los planos
de discontinuidad, características geomecánicas básicas de las discontinuidades (continuidad, rugosidad,
separación, resistencia de los labios, meteorización, características del relleno y condiciones del agua en
las juntas). También se debe medir o estimar el estado tensional in-situ y las posibles alteraciones que se
hayan podido producir en el macizo rocoso a causa de otras obras de ingeniería.

2.2.1. CRITERIO DE ROTURA DE HOEK-BROWN

Es el criterio de rotura más ampliamente utilizado en la actualidad en el estudio del comportamiento


de los macizos rocosos. El criterio de rotura de Hoek y Brown (1980) fue propuesto inicialmente para ser
utilizado en el diseño de excavaciones subterráneas en macizos rocosos resistentes. Se puede expresar
en términos de las tensiones principales según la ecuación (2.1).

σ 1 = σ 3 + m ⋅ σ 3 ⋅ σ c + s ⋅ σ c2 (2.1)

Donde los valores de m y s son parámetros característicos del tipo de material y σc es la resistencia a
compresión simple de la roca intacta.

En el caso de la roca intacta, s=1 (por definición), pudiéndose obtener los parámetros m y σc de la
roca intacta a partir de ensayos triaxiales; cuando no es posible realizar estos ensayos, se puede recurrir
a tablas obtenidas a partir de ensayos sobre rocas (Hoek, 1983; Doruk, 1991; Hoek et al., 1992). En Hoek
(1983) se realiza además una descripción detallada sobre las características y limitaciones del criterio de
rotura de Hoek-Brown. Para el macizo rocoso sano, según Hoek y Brown (1988), estos parámetros se
pueden estimar a partir del índice empírico GSI (Geological Strength Index). Así, las relaciones de mms y
sms, o parametros m y s del macizo rocoso sano o intacto son de la forma:

18
GSI −100
mms= mi ⋅ e 28
(2.2)

GSI −100
sms = e 9
(2.3)

donde mi es el parámetro m de la roca intacta que se obtiene a partir de los ensayos de laboratorio y el
GSI es estimado en campo.

En los macizos rocosos que han sido alterados por excavaciones de tal manera que se haya sometido
al macizo, por descompresión y efecto de los explosivos, a un determinado nivel de degradación, las
relaciones anteriores se transforman ahora en otras en las que mmd y smd son los parámetros m y s del
macizo rocoso degradado:

GSI −100
mmd= mi ⋅ e 14
(2.4)

GSI −100
smd = e 6
(2.5)

Debido a la falta de alternativas adecuadas, el campo de aplicación de este criterio se extendió más
allá de las fronteras para las que fue ideado. En un intento de adecuar el criterio a estos nuevos
horizontes prácticos, Hoek et al. (1995 y 2002) introducen el criterio de rotura de Hoek-Brown
generalizado, que se expresa como:

a
 σ 
σ1 =
σ 3 + σ ci  mb 3 + s  (2.6)
 σ ci 

donde mb es un valor deducido de la constante de la roca intacta mi, que viene dado por:

GSI −100
m=
b mi ⋅ e 28−14 D (2.7)

s y a son constantes propias del macizo rocoso que vienen dadas por las siguientes expresiones:

GSI −100
s=e 9−3 D
(2.8)

1 1 − GSI 15 20 3
a=+ e
2 6
−e ( ) (2.9)

y D es un factor que depende del grado de perturbación al que haya sido sometido el macizo rocoso
debido a los daños originados por la voladura y relajación tensional. Este parámetro varía entre 0 para
macizos rocosos intactos hasta 1 para macizos rocosos muy perturbados.

La resistencia a compresión simple del macizo rocoso propiamente dicho se podrá obtener haciendo
σ3 = 0, en la ecuación (2.6), obteniendo:

σ=
c σ ci ⋅ s a (2.10)

Y la resistencia a tracción biaxial del macizo rocoso se calcula haciendo σ=


1 σ=
3 σt en la ecuación
(2.6), obteniendo:

19
s ⋅ σ ci
σt = − (2.11)
mb

El parámetro D, grado de perturbación (Disturbance Factor), determina la resistencia del macizo y se


puede estimar de acuerdo con la Tabla 2.1 propuesta a partir de la experiencia en diseño de túneles y
taludes de múltiples autores. El valor de D va a depender de muchos factores, y tal vez nunca sea
posible cuantificarlos de manera precisa. Por tanto, los resultados son estimativos, debiéndose analizar
en detalle cada caso particular.

El criterio de Hoek-Brown es válido para probetas de roca intactas o macizos muy fracturados. Sin
embargo, no describe adecuadamente el comportamiento de macizos rocosos poco fracturados.

2.2.2. PROPIEDADES DE DEFORMABILIDAD DE UN MACIZO ROCOSO

Cuando se pretende modelar con un grado de aproximación adecuada el comportamiento de un


macizo rocoso, es necesario determinar las propiedades de deformabilidad del mismo. Así, todos los
modelos analíticos y numéricos de estimación del comportamiento mecánico de los materiales
necesitan dos valores:

- El módulo elástico del macizo rocoso, Em

- y el coeficiente de Poisson del macizo rocoso, νm.

En medios transversalmente isótropos, como algunas formaciones sedimentarias estratificadas, se


necesitan, además, los valores de estos parámetros para cada una de las direcciones principales, junto
con el módulo de cizalla o módulo cortante G.

Resulta complicado obtener el modulo de Young del macizo directamente a partir de ensayos de
laboratorio, ya que este parámetro elástico depende en mayor medida de la estructura del macizo que
de las propiedades de la roca que lo forma (especialmente en macizos de buena calidad). Por ello, se ha
intentado estimar mediante fórmulas empíricas que lo relacionan con la calidad geotécnica del macizo
rocoso. Entre ellas, las fórmulas más clásicas son las de Bieniawski (1976) y Serafim y Pereira (1983), que
se expresan, respectivamente, mediante las siguientes ecuaciones:

Em (GPa) =
2 ⋅ RMR − 100 (2.12)

RMR −10
Em (GPa ) = 10 40
(2.13)

Donde Em es el módulo de Young del macizo rocoso.

La primera de estas fórmulas tiene validez para 60<RMR<100 y la segunda, basada en la recopilación
de resultados de ensayos de placa de carga en un buen número de macizos rocosos de distintas
calidades, tiene validez para 40<RMR<100. En macizos de peor calidad comienza a tener mayor
influencia el comportamiento de la roca intacta, por lo que resulta más difícil realizar una propuesta
suficientemente aproximada. En cambio, en macizos rocosos competentes la elasticidad general del
macizo viene marcada exclusivamente por las características de las discontinuidades.

Por ello, se han desarrollado algunas fórmulas que suponen una modificación de las anteriores y que
tienen en cuenta la influencia de la resistencia de la roca intacta en macizos rocosos poco resistentes, la

20
influencia del grado de perturbación del macizo rocoso D, otras basadas en el índice Q de Barton y otras
específicas para macizos rocosos estratificados y relativamente poco resistentes en las que el módulo de
deformación del macizo rocoso se relaciona con el de la roca ER y con el RMR.

Tabla 2.1. Guía para la estimación del grado de perturbación D (Hoek et al., 2002)

21
En lo que concierne al coeficiente de Poisson del macizo rocoso, hay que señalar que su influencia
sobre los resultados de las simulaciones suele ser bastante pequeña, al mismo tiempo que lo es su gama
de variabilidad natural (0.15-0.45), por lo que no se suele prestar demasiada atención a su estimación.
Se puede estimar a priori, aunque de forma solamente estimativa, el valor del coeficiente de Poisson de
un macizo rocoso a través de las tablas generales de macizos de Hoek y Brown (1985) y a veces en
macizos rocosos de buena calidad se admite que es el mismo que el de la roca intacta tal y como se
obtiene a partir de los ensayos de laboratorio (νm=ν).

2.2.3. COMPORTAMIENTO POST-ROTURA DE LAS ROCAS

El comportamiento post-rotura de una roca incluye la transición de la resistencia de pico a la


residual, que consiste en un proceso de reblandecimiento (Figura 2.1). El comportamiento elasto-
plástico con reblandecimiento se caracteriza por una pérdida de resistencia gradual en la transición
entre el régimen de pico y el residual, lo que implica un paso gradual del criterio de rotura de pico al
residual. Los comportamientos extremos del reblandecimiento son el elasto-plástico perfecto y el
elasto-frágil. Si el criterio de rotura de pico y el residual son iguales, la roca tendrá un comportamiento
elasto-plástico perfecto (Figura 2.2a). El comportamiento elasto-frágil (Figura 2.2b) se caracteriza por un
criterio de rotura residual muy inferior al de pico y una transición brusca (no acompañada de
deformaciones) entre ambos. El comportamiento con endurecimiento no suele darse en rocas para
tensiones propias de obras de ingeniería.

La fragilidad de una roca viene definida por la pendiente de la curva tensión-deformación a partir del
punto de resistencia máxima, es decir:

σ1M − σ1R
(2.14)
ε1R − ε1M

donde: σ1M = resistencia máxima


R
σ1 = resistencia residual
R M
ε1 y ε1 = deformaciones residual y máxima

Figura 2.1. Comportamiento post-rotura de tipo elastoplástico con reblandecimiento

22
Figura 2.2. Comportamiento post-rotura de las rocas

En la Figura 2.1 se presentan las tres fases de deformación en este tipo de materiales: una etapa
aproximadamente elástica, una etapa de reblandecimiento y una etapa residual.

Estas tres fases se pueden plantear en términos del criterio de rotura de la siguiente forma:

F (σ 1 , σ 3 , 0) = 0 representa el criterio de rotura de la roca intacta.

F (σ 1 , σ 3 ,η ) = 0 , para 0 < η < η , representa el criterio de rotura evolutivo en la zona de


*

reblandecimiento.

F (σ 1 , σ 3 ,η * ) = 0 , para η ≥ η * , representa el criterio de rotura residual, que se corresponde con


un estado de plasticidad perfecta.

Los criterios de rotura de transición entre el de pico y el residual están gobernados por un parámetro
de reblandecimiento (η). Este parámetro será, en general, una función de las deformaciones plásticas.

El régimen elástico existe mientras el parámetro de reblandecimiento es nulo, el régimen de


reblandecimiento ocurre para un rango de valores 0 < η < η * y el estado residual para η ≥ η * , siendo
η * el parámetro de reblandecimiento que marca el límite entre la etapa de reblandecimiento y la
residual y que se suele denominar parámetro de reblandecimiento crítico. En un diagrama tensión-
deformación como el de la Figura 2.1 la pendiente del tramo correspondiente al reblandecimiento se
llama módulo de reblandecimiento. Cuando el material tiene un comportamiento elasto-frágil, este
módulo tiende a infinito y el tramo de transición desaparece completamente, mientras que si el módulo
de reblandecimiento fuera nulo el comportamiento sería elasto-plástico perfecto.

Así pues, para describir adecuadamente el comportamiento post-rotura será necesario conocer:

1) El criterio de rotura de pico y el residual (que marca la resistencia última post-rotura) y en su


caso el de transición entre la resistencia de pico y la residual. El criterio de rotura residual permite
calcular las tensiones que es capaz de soportar el material un vez roto, por lo que tendrá típicamente la
misma forma (Hoek-Brown, Mohr-Coulomb...) que el criterio de rotura de pico, pero distintos
parámetros.

2) La relación entre las tensiones y las deformaciones a medida que se va produciendo la bajada
desde el criterio de rotura de pico hasta el residual y que, en función del modelo que se seleccione,

23
puede venir definida por el módulo de reblandecimiento y por el parámetro de reblandecimiento
crítico η* o por una función específicamente diseñada para ello. La relación tenso-deformacional de la
bajada resulta difícil de conocer ya que se ha observado que depende de la tensión de confinamiento,
como se expondrá más adelante.

3) La regla de flujo, que gobierna cómo se producen las deformaciones (especialmente las
deformaciones principales plásticas) una vez alcanzado el criterio de rotura de pico y las define una vez
alcanzado el residual. Presenta la forma de un criterio de rotura (Hoek-Brown, Mohr-Coulomb)
sustituyendo las tensiones por deformaciones.

Cuando la regla de flujo es igual al criterio de rotura en cada momento (sustituyendo en la


formulación tensiones por deformaciones) se habla de regla de flujo asociada que, si se utiliza Mohr-
Coulomb, se corresponde con un ángulo de dilatancia igual en todo momento al de fricción, como se
verá más adelante. En el caso de que sean diferentes se habla de regla de flujo no asociada. En este
último caso, y en el ámbito de los macizos rocosos, la regla de flujo vendrá gobernada por un parámetro
denominado dilatancia, ángulo del que depende la relación entre las deformaciones principales mayor y
menor.

Una de las maneras clásicas de implementar el modelo de reblandecimiento mediante el criterio de


rotura Mohr-Coulomb es utilizar una función de las tensiones principales y del parámetro de
reblandecimiento η (Itasca, 2006; Carranza-Torres, 1999):

F (σ 1 , σ 3 ,η ) =−
σ 1 K p (η )σ 3 − qu (η ) =
0 (2.15)

Las funciones K p (η ) y q u (η ) , representan la evolución de los valores de cohesión y fricción del


material en función del parámetro de reblandecimiento y son expresiones del tipo:

1 + senφ(η)
K p (η) = (2.16)
1 − senφ(η)

qu (η ) = 2c(η ) K p (η ) (2.17)

Las variaciones de la fricción (φ) y cohesión (c) en función del parámetro de reblandecimiento se
suponen lineales a trozos, tal como aparecen reflejadas en la Figura 2.3.

Figura 2.3. Tránsito de la fricción y cohesión de pico a la residual

24
Las rocas tienen, en general, un comportamiento elasto-frágil cuando están sometidas a un campo
de tensiones de tipo uniaxial. Pero, a medida que va aumentando la presión de confinamiento, su
comportamiento se va haciendo cada vez más dúctil. Este fenómeno se puso de manifiesto en los
clásicos experimentos llevados a cabo por Von Karman (1911). En la Figura 2.4 (Hadizadeh y Rutter,
1983) se puede ver que a medida que se incrementa la presión de confinamiento va aumentando
también la resistencia de la roca y disminuyendo la pendiente de la curva tensión−deformación en el
tramo de post−rotura, o sea, la roca se va haciendo dúctil. Este tipo de ensayos solamente se puede
hacer con prensas más rígidas que las probetas, como se expondrá más adelante.

Figura 2.4. Comportamiento de las rocas en función de la presión de confinamiento (Hadizadeh y Rutter, 1983).

Según los mencionados experimentos de Von Karman (1911), realizados con mármol de Carrara (ver
Figura 2.5), para presiones de confinamiento de unos 50 MPa todavía tiene lugar una rotura de tipo
frágil, sin embargo, para presiones del orden de 110 MPa, el comportamiento del mármol es diferente,
ya que puede experimentar deformaciones superiores al 7% sin pérdida de resistencia. A presiones de
confinamiento aún mayores, de 165 a 326 MPa, la resistencia del mármol sigue creciendo al deformarse
la probeta una vez alcanzado el punto de fluencia. Este fenómeno es conocido como deformación con
endurecimiento. La temperatura produce el efecto de disminuir la presión de confinamiento
correspondiente a la transición frágil−dúctil.

El tipo de prensa utilizado influye en los resultados de los ensayos triaxiales. La parte de la curva
tensión−deformación correspondiente a la post−rotura, solamente se puede obtener con prensas más
rígidas que las probetas que se ensayan.

25
Figura 2.5. Resultados de ensayos triaxiales en mármol de Carrara (Von Karman, 1911)

Para comprender la influencia de la rigidez de la máquina en el ensayo es conveniente asimilar tanto


la probeta como la prensa a muelles cargados. La máquina se puede asimilar a un conjunto de muelles
linealmente elásticos de rigidez longitudinal kn y la probeta como un muelle de comportamiento no
lineal y rigidez variable ks. A medida que el muelle que representa a la probeta se comprime los muelles
que representan la máquina se expanden. Esta expansión es aproximadamente análoga al alargamiento
que tiene lugar en las columnas de la prensa durante el ensayo. Cuando se alcanza la resistencia de pico,
en el caso de una roca de comportamiento frágil, la probeta continúa comprimiéndose pero la carga que
puede soportar se reduce progresivamente. Al mismo tiempo la máquina pierde carga y su deformación
disminuye.

En la Figura 2.6 se muestra lo que sucede con una prensa menos rígida (Figura 2.6a) y más rígida
(Figura 2.6b) que la probeta. Supóngase que la probeta se encuentra en el punto de máxima resistencia
y se comprime una pequeña cantidad ε1. Para experimentar este desplazamiento, la carga de la probeta
se debe reducir de σA a σJ. La energía necesaria para ello viene dada por el área ACDJ en las Figuras 2.6a
y 2.6b. Sin embargo, en el caso de una máquina menos rígida que la probeta a dicho desplazamiento le
corresponde una menor pérdida de carga, punto H de la Figura 2.6, y la energía que libera la prensa
viene dada por el área ACDH. En este caso, la energía que absorbe la probeta es menor que la energía
liberada por la máquina y este exceso de energía da lugar a que la probeta se rompa de forma brutal
inmediatamente después de alcanzar su resistencia de pico.

Si la máquina es más rígida que la probeta en la zona de post−pico sucede al contrario, como se
puede ver en la Figura 2.6b. En este caso, la energía cedida por la máquina es inferior a la necesaria para
seguir deformando la probeta, por lo que se debe suministrar energía externa a la prensa para continuar

26
el ensayo. Este suministro de energía permite, mediante un sistema de servo-control, gobernar el
ensayo de manera que se pueda obtener el tramo de post−rotura de la curva tensión−deformación.
Algunas rocas son tan frágiles que se requiere una máquina muy rígida y bien servo-controlada para
poder estudiar su comportamiento completo en los ensayos de compresión.

Figura 2.6. Influencia de la rigidez de la prensa en el comportamiento post-rotura de las rocas

2.2.4. COMPORTAMIENTO POST-ROTURA DE LOS MACIZOS ROCOSOS

El comportamiento elástico previo a la rotura (o resistencia de pico) de los macizos rocosos, así como
su criterio de rotura estimativo, han sido bastante estudiados y se pueden estimar con un nivel de
aproximación razonable. Esto, junto al hecho de que la mayor parte de los diseños en ingeniería lo que
pretenden es evitar que se produzca la rotura, ha hecho que la investigación de lo que pasa tras la
rotura haya sido mucho menor que aquélla enfocada a evitarla. Así, por ejemplo, Panet (1995), en un
análisis de excavaciones subterráneas, indica que “el ingeniero tiene los medios para evitar que se
llegue a producir la rotura”. Este tipo de puntos de vista junto con la complejidad del tratamiento de los
comportamientos post-rotura ha hecho que éstos hayan sido mucho menos estudiados.

MARCO GENERAL DEL COMPORTAMIENTO POST-ROTURA

El comportamiento genérico post-rotura de las rocas es, en general, extrapolable a los macizos
rocosos. Como enfoque general, y aunque no existen reglas definitivas actualmente que permitan
conocer las características post-rotura de los macizos rocosos, Hoek y Brown (1997) propusieron, a
partir de su experiencia en el análisis numérico de una gran variedad de casos reales, tres tipos básicos
de comportamientos post-rotura (Figura 2.7).

Así, proponen un comportamiento elasto-frágil para macizos rocosos con GSI = 75 o mayor, ya que
han observado in-situ caídas de resistencia repentinas. Suponen un comportamiento plástico perfecto
para GSI = 25 e inferiores, porque al analizar la rotura de túneles en macizos rocosos de este tipo se
observó que los macizos continuaban deformándose para un nivel de tensión constante al tiempo que
no se observaba un cambio de volumen significativo asociado a esta rotura. Finalmente, para macizos

27
rocosos de calidad media (GSI en torno a 50) estiman que su comportamiento de rotura residual se
podría estimar reduciendo el GSI, de manera que este criterio no sería ni igual que el del macizo al
romperse (plasticidad perfecta) ni nulo (elasto-fragilidad). Por lo tanto sería elasto-plástico con
reblandecimiento.

Figura 2.7. Propuesta estimativa de Hoek y Brown (1998) para el comportamiento post-rotura de macizos
rocosos.

Archambault et al. (1993) revisan los diferentes factores que contribuyen a la rotura por cortante en
rocas y macizos rocosos, mostrando cómo las estructuras anastomosadas de discontinuidades
originadas por cortante o tracción y los efectos de escala en la resistencia al corte de rocas y macizos
rocosos son el resultado final de un mecanismo de reblandecimiento progresivo del macizo rocoso
(Figura 2.8).

Según los autores, aplicando tensiones cortantes se generan deformaciones cortantes simples
heterogéneas y se concentran altas tensiones cortantes o de tracción (altos gradientes) en bandas
estrechas donde se localiza la deformación o donde se inicia la propagación de fracturas de tracción.
Estas zonas de discontinuidades (por cortante y/o tracción) se desarrollan en una etapa de
endurecimiento caracterizada por un aumento de la dilatancia que implica una expansión en la zona de
cizalla. Tras la completa propagación de estas discontinuidades hasta el máximo nivel de tensión
cortante, se entra en una región inestable de reblandecimiento, formándose nuevas discontinuidades.
Cuando al fin se alcanza la resistencia residual, se habrán formado estructuras anastomosadas de

28
discontinuidades, donde se concentra el reblandecimiento. Este escenario es válido a cualquier escala
(Figura 2.8).

Figura 2.8. Ejemplos del modelo indicado desde escalas microscópicas a mega-escalas. Según Archambault et al.,
1993. Cortesía de Balkema.

En la figura 2.9 se muestra la interdependencia de las variables que confluyen en este fenómeno (la
tensión cortante τ, el desplazamiento cortante δh, la tensión normal σn y el desplazamiento normal δv).
También se representa la variación con la escala.

Tratando de encontrar un significado físico de la dilatancia en suelos, hormigón y rocas, Vermeer y


de Borst (1984) consideran un ensayo a cortante en un suelo. El material en la interfase entre las dos
mitades de la zona de corte forma una fina capa de ruptura. Si llamamos δv a la deformación normal o
vertical y δh a la deformación cortante u horizontal, el ángulo de dilatancia en la banda de cortante se
puede estimar mediante:

δv
tg ψ = (2.18)
δh

29
pico

τ τ

essccaalle
a
secscaa
llea
residual

δh σn
δv δv
essccaal

lea
secscaal
lea

δh σn
dn δv
aela

dn
es sccal

dn = atan δ

ala
es c
h

δh σn
Figura 2.9. Influencia de la escala y la tensión de confinamiento en el comportamiento post-rotura a cortante de
rocas y macizos rocosos. Modificado por los autores a partir de Archambault et al. (1993).

Luego la relación entre el desplazamiento normal y cortante se puede considerar una medida del
ángulo de dilatancia y por lo tanto el gráfico presentado por Archambault et al. (1993) admite la
siguiente interpretación:

Al aumentar la escala del análisis (Figura 2.9), se observa que: (i) disminuye la resistencia de pico, (ii)
se mantiene la resistencia residual, (iii) la dilatancia de pico es menor, (iv) aumenta la deformabilidad y
(v) el material empieza a dilatar a un nivel de deformación plástica mayor.

Al aumentar la tensión normal (σn), a una escala concreta ocurre que: (i) aumentan la resistencia de
pico y la residual, (ii) disminuye la dilatancia inicial y (iii) el ángulo de dilatancia se anula para un nivel de
plasticidad menor.

De estas observaciones se confirma la tendencia natural de los macizos rocosos a sufrir procesos de
reblandecimiento, que en todo caso, resultan difíciles de concretar de manera genérica en un modelo.

Teniendo en cuenta que la introducción del índice de calidad no deja de ser una forma de tener en
cuenta el efecto de escala, vemos que este enfoque razonado de Archambault et al. (1993) coincide con
las propuestas de Hoek y Brown (1988) ya que, en general, indican que el salto del criterio de pico al
residual será mayor a menor escala, o lo que sería equivalente, a mayor calidad geotécnica.

30
CRITERIOS DE ROTURA RESIDUAL Y TRANSITORIOS

El criterio de rotura residual se puede al menos estimar a partir de las indicaciones de Hoek-Brown
(1997). Así, este criterio se encontraría muy por debajo del criterio de rotura de pico en macizos con GSI
> 75, mientras que coincidiría con él para macizos con GSI < 25. Si esta tendencia se continúa parecería
lógico pensar que en los macizos rocosos intermedios, se conservará la forma del criterio de rotura
desde el de pico hasta el residual, aumentando a medida que baja la clasificación geotécnica del
macizo.

Una de las maneras clásicas de implementar el modelo de reblandecimiento se presentó


anteriormente, cuando hablábamos del comportamiento post-rotura de las rocas, en las expresiones
(2.15), (2.16) y (2.17) y en la figura 2.3, y sería extrapolable al caso de macizos rocosos.

Otro método muy detallado para estimar el criterio de rotura residual para el caso de macizos de
carbón fue presentado por Duncan-Fama et al. (1995). Estos autores presentan un modelo elasto-
plástico con reblandecimiento. El criterio de rotura utilizado es el de Hoek-Brown, tanto para el valor del
material sano como para el residual. Los resultados obtenidos, parecen adecuarse bien a las fórmulas
empíricas clásicas de resistencia de pilares así como a determinadas observaciones in-situ.

PARÁMETRO DE REBLANDECIMIENTO CRÍTICO O MÓDULO DE DESCARGA.

El parámetro de reblandecimiento η* marca el nivel de deformación en el que se produce el criterio


de rotura residual. Para saber cuándo se obtiene este valor residual, se debería disponer de una curva
real tensión-deformación del macizo rocoso. A partir de las indicaciones de Hoek y Brown (1997) para
macizos rocosos genéricos, de las observaciones numéricas e in-situ de Duncan Fama et al. (1993) para
pilares en carbón y de las observaciones en laboratorio sobre probetas de carbón de muy distintos
diámetros de Medhurst y Brown (1998), parece que el parámetro de reblandecimiento crítico puede
variar entre 0,01 y 0,001 deformaciones, esto es, entre el 1% y el 1‰ de la deformación axial. También
de las observaciones de estos autores se deduce que este parámetro será mayor para macizos rocosos
más duros y menor para los más blandos, a medida que se acerquen al comportamiento plástico
perfecto.

LA REGLA DE FLUJO

Habrá que saber si la regla de flujo es asociada o no y, en este caso, habrá que estimar una
dilatancia. En lo que concierne a la regla de flujo, la opinión de algunos autores de prestigio (Hoek,
Fairhurst) es que los esfuerzos deberían concentrase en la regla de flujo no asociada y, en particular,
para macizos blandos, una dilatancia nula o casi nula. No obstante, el tema de la dilatancia resulta de
mucha complejidad. Los autores que estudian la localización, como Vardoulakis y Sulem (1995) pueden
probar que un material friccional no asociado no puede ser estable, por lo que proponen reglas de flujo
asociadas (Carranza Torres, 2000).

En lo que concierne al parámetro dilatancia, Hoek-Brown (1997) proponen en primera instancia o de


una forma sugerida valores de este parámetro de ψ = φ /4 para macizos duros, ψ = φ /8 para macizos
medios y ψ = 0 para macizos blandos, que corresponde a una deformación a volumen constante.

31
Para analizar el comportamiento genérico de un macizo rocoso, la suposición será que éstos tienen
un comportamiento elasto-plástico con reblandecimiento, por lo que al criterio de rotura, habrá que
sumarle un criterio de rotura residual, una relación de bajada y una regla de flujo que podrá ser o no
asociada.

PROPUESTA SOBRE DILATANCIA (ALEJANO Y ALONSO, 2005)

En lo que respecta a la dilatancia post-rotura (que ha de ser introducida en los modelos elasto-
plásticos), Alejano y Alonso (2005) presentan una revisión de diversos estudios realizados y un ajuste de
diversos ensayos de laboratorio para proponer un modelo de estimación razonable de este parámetro
que se pueda introducir en modelos numéricos. El modelo definido propone un valor del ángulo de
dilatancia que depende de la tensión de confinamiento a la que esté sometida el material, de la
plasticidad sufrida por el mismo (reflejada a través de un parámetro de reblandecimiento) e,
indirectamente, de la escala, a través del ángulo de fricción, que se podrá calcular a partir del criterio de
rotura de Hoek-Brown.

Este modelo ha sido propuesto a la luz de resultados triaxiales en prensas servo-controladas, con
ciclos carga-descarga y medida de la deformación volumétrica directa (por aceite desplazado) sobre
muestras de tamaño variable (Medhurst, 1996), que permiten obtener resultados de ensayos del tipo
del que se presenta en la Figura 2.10.

Figura 2.10. Relaciones tenso-deformacionales (tensión-deformación axial arriba y deformación volumétrica-axial


abajo) de un ensayo de compresión en una muestra de carbón con reblandecimiento con varios ciclos de carga-
descarga. La curva punteada representa la relación entre las componentes de las deformaciones volumétrica y
axial plástica o lugar geométrico de las deformaciones irreversibles. También se adjunta la gráfica de los criterios
de rotura de pico, residual y evolutivos. Adaptado a partir de Medhurst (1996).

32
Para cada uno de estos ensayos se puede definir el lugar geométrico de las deformaciones
irreversibles o curva ε vp − ε1p , a partir de la cual se podrá obtener la dilatancia mediante la formulación
general de Vermeer y de Borst (1984):

εvp
ψ = arcsin (2.19)
−2·ε1p + εvp

Pudiéndose utilizar como parámetro plástico, bien uno dependiente de valores totales de la
deformación, como la deformación cortante plástica: γ=
p
ε1p − ε 3p

O bien parámetros incrementales, como el que se utilizada en el código FLAC (Itasca, 2006):

1
1 1 1 2
∆e ps
=  (∆ε 1ps − ∆ε mps ) 2 + (∆ε mps ) 2 + (∆ε 3ps − ∆ε mps ) 2 
 2 2 2  (2.20)

donde ∆ε=
ps
m
1
3 ( ∆ε 1
ps
+ ∆ε 3ps ) y ∆ε jps j=1,2,3 son los incrementos de la deformación cortante
principal. Y que, en todo caso, se podrá relacionar con el anterior, en el caso de dilatancia constante,
mediante la relación:

3 γp
e ps= 1 + Kψ + Kψ2 (2.21)
3 1 + Kψ

que para dilatancia nula quedaría simplificada a e ps = γ p 2 , y para dilatancia variable no se


cometería un error significativo si se mantiene esta última relación sencilla.

Con todo ello, se podrá obtener para cada ensayo una curva que relacionará el ángulo de dilatancia
con el parámetro plástico seleccionado.

Haciendo esto sobre un número conveniente de ensayos, el modelo se basa en la estimación de la


dilatancia de pico y en la evolución de la misma con la plasticidad, lo cual se puede formular a partir del
ajuste de ensayos mediante las dos siguientes ecuaciones que constituyen simplificadamente el modelo
Alejano y Alonso (2005):

φ σ ci
ψ peak = · log 10 (2.22)
1 + log10 σ ci σ 3 + 0.1

γp

γ p*
Kψ =
1 + ( Kψ , peak − 1)·e
(2.23)

donde de Kψ = 1 + sinψ (σ 3 , γ p ) se podría obtener la dilatancia en cada momento que dependería de


p

1 − sinψ (σ 3 , γ )
la tensión de confinamiento σ3 (MPa) y el parámetro de plasticidad γ p (milidef.), a partir del ángulo de
fricción de pico correspondiente a dicha tensión y a la escala correspondiente de la muestra φ (⁰), la
resistencia a compresión simple intacta de la roca σci (MPa) y un parámetro de disminución de
dilatancia con la plasticidad que se denomina γ p,* (milidef.).

33
Para aceptar este modelo hay que pasar por alto una serie de fenómenos inelásticos (y no-plásticos)
que suelen ocurrir en las rocas ensayadas a compresión simple y triaxial antes de alcanzar su resistencia
máxima y que se pueden concretar en tres:

1) La fase inicial de cierre de fisuras perpendiculares a la tensión principal mayor.

2) La fase entre el inicio de la propagación estable de la fisuración (conocido como “onset of


dilatancy”) y el inicio de la propagación inestable de la fracturación (conocida como la resistencia a
compresión simple a largo plazo de la muestra), donde la deformación axial es elástica pero no la
transversal, lo que originaría dilatancias de menos infinito.

3) La fase final de deformación previa a la rotura, entre le resistencia a compresión simple a largo
plazo y la instantánea, denominada resistencia máxima o de pico, donde se produce una fase de
endurecimiento o deterioro en la que comienzan a enlazar o producirse la coalescencia de las
microfisuras dando lugar a macrogrietas.

Estos efectos son ignorados por este modelo que se centra en la dilatancia post-rotura, lo que
permite que se puedan interpretar los resultados de los ensayos, haciendo (eso sí) que se pase de la
realidad al modelo, tal y como se muestra en la Figura 2.11, lo que da lugar a que se produzca una cierta
inexactitud, pero no errores importantes si se trabaja con el módulo elástico secante en vez del
tangente.

Figura 2.11. Relaciones tenso-deformacionales reales de un ensayo de compresión con varios ciclos de carga-
descarga y relaciones ideales de acuerdo con el modelo. De arriba hacia abajo: tensión axial-deformación axial,
deformaciones volumétricas total y plástica –deformaciones axiales total y función resultante de la dilatancia
frente a la deformación axial plástica.

34
Con este modelo se han obtenido los valores de dilatancia correspondientes a los ensayos de
Medhurst (1996) y como muestra la Figura 2.12, parece lograrse un buen ajuste si incluye un decalaje de
5 milideformaciones (o milistrains), para tener en cuenta los efectos previos a la resistencia máxima
señalados. En términos generales, y en lo que respecta a la dilatancia máxima se ha obtenido un ajuste
razonablemente adecuado para diferentes tipos de rocas, como muestra la Figura 2.13.

Figura 2.12. Ángulos de dilatancia observados y estimados frente al parámetro plástico para una serie de ensayos
triaxiales sobre muestras de carbón –146 y 300 mm– para confinamientos de 0.2, 0.4, 0.8, 1, 3 y 4 MPa.

Figura 2.13. Ángulos de dilatancia de pico observados mediante reinterpretación a partir de diversos ensayos y
obtenidos mediante el modelo propuesto.

35
En cuanto a la fase de “bajada” de la dilatancia con la plasticidad, se han ajustado resultados de
diferentes rocas, como muestra la Figura 2.14, lo cual ha permitido obtener algunos valores estimativos
del parámetro γ p,* que se presentan en la Tabla 2.2 para las mismas, y que será el único parámetro
necesario, y usualmente desconocido, para aplicar este modelo.

Figura 2.14. Representación de ensayos de Medhurst (1996) y Farmer (1983) en terminus de Kψ − 1 / Kψ , peak − 1
frente a γp. Ajuste de curvas exponenciales y estimación del parámetro γp, *.

Tabla 2.2. Valores del parámetro γp,* estimados para algunos tipos de rocas sedimentarias.

Roca parámetro γp,* (mdef.)


Carbón 20
Limolita 90
Limolita arenosa 55
Arenisca 60

La aplicación del modelo mediante el código numérico FLAC (para el que se ha creado una subrutina
específica de dilatancia) a la simulación axi-simétrica de ensayos triaxiales en carbón ha permitido
obtener los resultados que se muestran en la Figura 2.15 en comparación con resultados reales de
ensayos. También se ha aplicado el modelo a la obtención de curvas convergencia-confinamiento en
túneles con resultados bastante coherentes, aunque preliminares.

Este modelo de dilatancia parte de una serie de observaciones y definiciones clásicas sobre este
parámetro y de la reinterpretación de una serie de ensayos previamente publicados. El modelo refleja

36
dependencias sobre el confinamiento, la plasticidad e indirectamente en la escala. La comparación de
los resultados del modelo con valores reales muestra una buena aproximación.

Las dos principales ventajas de este modelo son que en primer lugar no aumenta el número de
parámetros necesarios para simular el macizo rocoso (sustituye γ p,* por un valor más o menos
representativo e irreal de dilatancia constante) y, en segundo lugar, que a pesar de su simplicidad
permite obtener valores más realistas de la dilatancia, de acuerdo con su variación natural con el
confinamiento y la plasticidad y, como se ha observado, a distintas escalas, y se puede implementar en
modelos numéricos de uso común en mecánica de rocas.

Figura 2.15. Representación de curvas de deformación totales volumétrica frente a axial para ensayos a
compresión triaxial sobre probetas de carbón de Moura sometidas a diferentes niveles de tensión de
confinamiento. Resultados reales y calculados mediante el código FLAC2D (axi-simétricos) utilizando criterios de
rotura de pico, evolutivos y residuales, el modelo de dilatancia Alejano-Alonso y valores del modulo de Young
secante estimados a partir de ensayos y para varios anchos de malla.

37
38
3. EL MÉTODO DE LAS CURVAS CONVERGENCIA-CONFINAMIENTO

3.1. PLANTEAMIENTO DEL DISENO DE GALERÍAS Y TÚNELES

Cuando se crea una excavación en un macizo rocoso se perturban las tensiones originales y las
condiciones de equilibrio, de forma que estas nuevas tensiones pueden superar la resistencia del
material, produciéndose fenómenos que implican deformaciones permanentes o colapso de las paredes
de la excavación.

El concepto de estabilidad en un túnel implica que la excavación ha de preservar su forma y


dimensiones y permanecer durante un periodo de tiempo definido en condiciones de plena
operatividad. Se considera entonces que la excavación es estable cuando, durante su uso, su periferia
(con o sin sostenimiento) está sujeta a desplazamientos menores que los permitidos por motivos
técnicos, económicos o de seguridad; el significado de inestabilidad esta por tanto íntimamente
relacionado con el uso de la excavación, de forma que en excavaciones que han de tener una corta vida
(como algunos frentes de explotación en minería) no es trascendente que exista una completa
estabilidad después de un periodo corto de duración, mientras que en una excavación para una central
nuclear, hidroeléctrica o un túnel carretero, incluso una pequeña inestabilidad es muy importante.

El concepto de estabilidad de una excavación está relacionado con el comportamiento del medio en
que se practica, pues tal como se ha visto en el capítulo 2, para una excavación en un medio elástico
solo aparecerán grandes deformaciones elásticas para niveles de tensión muy grandes; sin embargo, si
el medio posee un comportamiento elasto-plástico (perfecto o con reblandecimiento) pueden aparecer
deformaciones muy grandes (y permanentes) a niveles de tensión relativamente moderados.

En la Figura 3.1 (Hoek et al., 1995) se muestran de forma simplificada los distintos tipos de rotura (en
general inestabilidades) que se pueden observar en una excavación subterránea.

Según este diagrama la rotura de un macizo rocoso alrededor de una excavación depende
básicamente, del estado tensional in situ y de las características del macizo. La columna de la derecha
refleja que la rotura alrededor de la excavación en macizos sometidos a altas tensiones progresa desde
pequeñas inestabilidades tipo escama o roturas en los puntos de concentración de tensiones, hasta
roturas más dúctiles en el caso de macizos altamente fracturados. En este último caso la presencia de
muchas discontinuidades cortándose proporciona una considerable libertad a los bloques individuales
para girar o deslizar en el macizo.

La pérdida de estabilidad de una excavación es a menudo consecuencia de una excesiva


concentración de tensiones en el macizo rocoso en las cercanías de la excavación, sobrecarga de los
elementos de sostenimiento o un deterioro en las propiedades de deformación y resistencia de la roca.
La ocurrencia de cualquiera de estos factores puede ser causada por:

i. Localización inadecuada de la excavación respecto al buzamiento y dirección de los estratos.

ii. Inadecuada selección de la forma y dimensiones de la sección transversal.

iii. Ausencia de sostenimiento cuando este es necesario.

iv. Efecto nocivo de las excavaciones o minados adyacentes.

v. Instalación deficiente del sostenimiento.

vi. Empleo de un sistema de sostenimiento inconveniente.

39
vii. Efectos negativos producidos por pilares, macizos remanentes de capas dejados por encima
o debajo de la excavación.

viii. Efectos dinámicos como terremotos, explosiones de polvo de carbón o gas, etc.

ix. Cambios bruscos en las condiciones térmicas en el macizo que rodea a la excavación.

Hoek y Brown (1980) resumen las causas que pueden originar la inestabilidad en cuatro:

i. Tensiones excesivas (de campo o inducidas).

ii. Geología desfavorable.

iii. Flujos de agua grandes.

iv. Alteraciones desfavorables (hinchamiento y desmoronamiento).

En cualquier caso, un factor importante en las excavaciones subterráneas es el estado tensional in


situ, que siempre es afectado por la excavación, de forma que las tensiones principales se alteran tanto
en magnitud como en dirección, siendo necesario establecer donde se concentran las tensiones y si la
tensión máxima alcanza la resistencia del macizo.

3.2. DISEÑO DE EXCAVACIONES SUBTERRÁNEAS

El diseño de una galería o túnel parte de una configuración previa que tiene que satisfacer unos
requerimientos operativos, como un tamaño mínimo para el paso de maquinaria o una correcta
ventilación. La localización y dirección aproximadas vendrán marcadas por criterios de integración con el
conjunto de la mina o de la infraestructura correspondiente y, siempre que sea posible, es necesario
hacer uso de las técnicas de sostenimiento natural y considerar la forma, tamaño y orientación de la
excavación para minimizar posibles caídas de bloques y concentración de tensiones. Además suele ser
necesario recurrir a la instalación del sostenimiento para preservar la estabilidad de la excavación.

Fairhurst (1991) propone que el diseño de las excavaciones subterráneas debe apoyarse más en una
estrategia de diseño in situ (“design as you go”) que en los tradicionales diseños previos utilizados en
otros ámbitos del diseño en la ingeniería, donde los materiales son bien conocidos y preseleccionados.
Esta estrategia está marcada por las incertidumbres y falta de datos antes de comenzar la excavación
(sobre todo del macizo rocoso) y en la necesidad de colocar el sostenimiento nada mas excavar.

En cualquier caso, antes de abordar el diseño de una excavación subterránea es importante partir de
dos consideraciones básicas:

- Es un hecho común la presencia de una zona de material roto alrededor de la excavación.

- El problema básico que se plantea en muchos casos no es necesariamente evitar la rotura del
macizo rocoso, sino más bien asegurar que no se van a producir grandes desplazamientos hacia el
interior de la excavación. Para lograr esto, se deberá prestar especial atención a la forma del hueco,
desarrollo y secuencia de excavación y especificaciones al sostenimiento que se coloca.

40
Figura 3.1. Tipos de rotura en diferentes macizos rocosos bajo diferentes niveles de tensión. Hoek et al. (1995)

41
A continuación se presenta una metodología para el diseño de galerías y túneles (Brady y Brown,
1993) (Figura 3.2) basada en las propiedades mecánicas y estructura del macizo rocoso en el que se
realiza la excavación. Se comienza realizando un diseño preliminar haciendo uso de las clasificaciones
geomecánicas, ya que es una práctica muy útil, barata y conveniente, pues proporciona una idea de las
necesidades aproximadas de sostenimiento a partir de un nivel de información relativamente bajo.

Figura 3.2. Metodología de diseño de excavaciones subterráneas (Brady y Brown, 1993)

42
El camino lógico de actuación comienza comparando las tensiones en la periferia de la excavación
con los parámetros resistentes del macizo rocoso, básicamente su resistencia a compresión simple y
resistencia a tracción. Si no existe ningún tipo de rotura en la periferia se debe analizar el papel que
juegan las principales familias de discontinuidades que atraviesan la excavación. Si lo que ocurre es que
se desarrolla una zona rota alrededor de la excavación, el diseño lógico implica una secuencia tipo
ABCDE, teniendo en cuenta que en cualquier momento de la evolución del diseño se puede volver hacia
atrás, de manera que el proceso posee cierta flexibilidad.

Por lo tanto, y según la metodología de diseño antes mencionada, cuando la resistencia del macizo
es pequeña o el campo de tensiones alto, habría que optar por la rama de la derecha; estas condiciones
implican que se producirá una zona rota, continua, alrededor de la excavación, cuya extensión depende
de las condiciones del sostenimiento y las condiciones de equilibrio final solo pueden determinarse a
partir de un análisis de interacción entre el macizo y el sostenimiento. Este análisis es complejo y debe
tener en cuenta el comportamiento mecánico del macizo y del sostenimiento, el equilibrio inicial en el
macizo antes de realizar la excavación, las condiciones de apertura del hueco y la forma en que se
coloca el sostenimiento; además el problema es tridimensional y por lo tanto es indispensable estudiar
el campo de desplazamientos en las cercanías del frente. El objetivo del método de las curvas
convergencia-confinamiento es precisamente analizar esta interacción entre el macizo rocoso y el
sostenimiento y aproximar un problema de naturaleza tridimensional usando un análisis bidimensional.

Si el método de las curvas convergencia-confinamiento confirma que el diseño preliminar (obtenido


a partir de las clasificaciones geomecánicas) es adecuado, el diseño estará bien planteado, lo cual no
implica que no sea absolutamente necesario tomar medidas de convergencia y (ocasionalmente)
extensometría a medida que se va realizando la excavación, para contrastar los resultados y tomar las
medidas pertinentes.

3.3. METODOLOGÍA DE LAS CURVAS CONVERGENCIA-CONFINAMIENTO

Fener introdujo en 1938 el concepto de asociar la convergencia de un túnel circular sometido a un


campo tensional hidrostático con la formación de una zona plástica (o zona de macizo rocoso dañado)
que rodea la excavación del mismo. Los elementos básicos de este concepto se muestran en la Figura
3.3, que muestra que la extensión de la zona plástica depende de una presión equivalente pi, llamada
presión interna o presión del sostenimiento. En un túnel no sostenido el valor de pi disminuye desde la
tensión de campo hasta el valor 0. Para comprender el significado de la presión interna es importante
conocer la deformación que se produce en un túnel no sostenido excavado en un macizo rocoso.

En el caso de un túnel no sostenido, no aparece aureola de plastificación si en la pared de la


excavación la tensión ortorradial es menor que la resistencia a compresión del macizo. Cuando la
presión interna de la excavación alcanza un valor critico, se desarrolla alrededor de la excavación una
zona plástica de radio Rp, de forma que el radio de plastificación crece a medida que la presión interna
2σ o
disminuye. Panet (1995) distingue tres situaciones en función del parámetro N = (Figura 3.4):
σc

- Si el macizo rocoso es suficientemente resistente los desplazamientos son elásticos y la zona


plástica aparece por detrás del frente pero todavía no lo ha alcanzado. Este caso se corresponde al valor
N<2 (cuando pi = 0 en la pared de la excavación, si ésta es circular se cumple que 2σo =σθ).

43
- Si N>5. El frente está completamente incluido en la zona plástica. En estas condiciones la
estabilidad del frente es crítica y hace falta acudir a técnicas de confinamiento del frente o
presostenimiento.

- En el caso intermedio (2<N<5) se pueden distinguir numerosas zonas en plasticidad, una por
delante del frente, debida e un exceso de compresión radial, otra por detrás debido a un exceso de
compresión en la dirección ortorradial y ortogonal al eje del túnel y una zona de conexión entre estas
dos zonas a nivel del frente en la cual hay una rotación de las tensiones principales.

Figura 3.3. Representación de la curva del terreno, curva del sostenimiento y radio de plastificación

En cualquier caso, la plasticidad (o rotura) no significa necesariamente el colapso de la excavación,


ya que el macizo rocoso roto aun puede poseer una resistencia considerable. Si el espesor de la zona
plástica es pequeño comparado con el radio del túnel, la única evidencia de la rotura es la presencia de
escamas y roturas locales y pequeñas. Si se forma una zona plástica grande y se producen grandes
desplazamientos hacia el interior del túnel, se podría producir el colapso del túnel no sostenido.

En la Figura 3.5 (Hoek, 1999) aparece la distribución del desplazamiento radial frente a la distancia al
frente para un túnel circular sometido a un campo tensional hidrostático y excavado en un macizo
rocoso débil, constatándose los siguientes aspectos:

- El desplazamiento por delante del frente comienza en el macizo rocoso a una distancia
aproximada de 0,5 veces el diámetro de la excavación, aumentando a medida que la distancia al frente
disminuye.

- Cuando la distancia al frente es nula, el desplazamiento del macizo alcanza un tercio del
desplazamiento final.

- El desplazamiento final se alcanza a una distancia que oscila entre 1 y 1,5 veces el diámetro de la
excavación.

44
Figura 3.4. Posibles zonas de plastificación según Panet (1995)

Figura 3.5. Modelo de deformación del macizo rocoso débil en el avance de un túnel.

45
Carranza-Torres y Fairhurst (1999), representan los desplazamientos radiales (obtenidos
experimental y numéricamente) a lo largo del eje del túnel, llegando a la conclusión de que la zona de
influencia del frente se encuentra a una distancia de tres veces el diámetro de la excavación por delante
del frente y cinco veces el diámetro por detrás del frente, valores que parecen más realistas.

El efecto del frente hace que aparezcan desplazamientos radiales a una distancia determinada por
delante del mismo (cuando deberían ser nulos) y que los desplazamientos radiales por detrás de éste no
alcancen su valor final hasta otra distancia dada. Este fenómeno se conoce como efecto de
confinamiento del frente, y constituye de alguna forma el fundamento físico de la curva característica
del terreno. Para simular este fenómeno claramente tridimensional con un análisis bidimensional lo que
se hace es suponer que en las paredes de la excavación se aplica una tensión radial ficticia (llamada
presión interna) que genera una distribución de desplazamientos radiales similar a la que proporciona la
realidad. La curva característica del terreno (CCT) es la curva que relaciona esta presión ficticia con el
desplazamiento radial de un punto en la pared de la excavación.

El diseño racional de sostenimiento y refuerzo debe tener en cuenta la interacción entre el


sostenimiento y el macizo rocoso. Como muestra la Figura 3.6 se debe permitir un desplazamiento
suficiente para que parte de la energía se convierta en deformación y no solo en tensión con el fin de
restringir las cargas sobre el sostenimiento a unos niveles adecuados. Sin embargo, no debe permitirse
un desplazamiento excesivo, pues se produciría una reducción en la resistencia del macizo y este podría
colapsar.

Figura 3.6. Curva característica del macizo rocoso (techo y hastiales) y curva característica del sostenimiento.

La rigidez y el momento de instalación del sostenimiento tienen una gran influencia en el control del
desplazamiento y la interacción entre la curva del terreno y la del sostenimiento proporciona el punto
de equilibrio. Se habla de momento de colocación en el sentido de que el sostenimiento se coloca
cuando el macizo rocoso se ha deformado una determinada cantidad, lo que se traduce en el ámbito
práctico en colocar el sostenimiento a una determinada distancia del frente.

46
Podríamos concluir pues, que el arte de excavar túneles consiste en poner el sostenimiento
adecuado, a la distancia adecuada del frente, aliándose con las fuerzas de la naturaleza para que el
macizo rocoso retome la mayor parte de la energía liberada.

3.4. ENFOQUE MECÁNICO DEL MÉTODO DE LAS CURVAS CONVERGENCIA-


CONFINAMIENTO

A continuación se plantea de forma muy sencilla el método de las curvas convergencia-


confinamiento.

El problema del comportamiento tridimensional del macizo rocoso alrededor de una excavación se
trata como un problema de deformación plana de una sección transversal tipo bajo la influencia de una
disminución continua de la tensión radial que se ejerce sobre las paredes de la excavación desde el valor
inicial σ0 hasta cero. El estado de tensión radial nula en la pared se produce cuando no se coloca
sostenimiento y la sección no está afectada por el efecto de confinamiento del frente. Se ha podido
mostrar, con una buena aproximación, que la proximidad del frente es equivalente desde el punto de
vista mecánico, a la aplicación de una presión de sostenimiento ficticia (presión interna) pi. El estado
inicial por delante del frente, y a una distancia suficiente para poder despreciar su influencia,
corresponde a pi =σ0. A medida que la excavación se aproxima, pi disminuye progresivamente desde σ0
hasta 0; el desplazamiento radial de las paredes crece igualmente y por lo tanto hay convergencia
(Figura 3.7).

Figura 3.7. Sección transversal de un túnel. Variación de la presión interna pi y convergencia.

47
La curva que liga la tensión radial ficticia pi y el desplazamiento radial ur en la pared de la excavación
caracteriza el comportamiento del macizo rocoso y se conoce como curva característica del terreno
(Ground Reaction Curve, GRC) en un punto de la pared del túnel. Su aspecto depende de la ley de
comportamiento del terreno, de la forma de la sección y del estado tensional inicial. Un ejemplo de
curva característica del terreno lo tenemos en la Figura 3.8.

Figura 3.8. Ejemplo de curva característica del terreno obtenida con RocSupport.

Por otro lado, el sostenimiento es una estructura donde el comportamiento mecánico se puede
expresar como relación entre la presión interna y el desplazamiento correspondiente en lo que se
conoce como curva característica del sostenimiento (Support Characteristic Curve, SCC). En la Figura 3.9
se muestra un ejemplo.

Figura 3.9. Ejemplo de curva característica del sostenimiento

48
La representación de ambas curvas (GRC y SCC) es la que se muestra en la Figura 3.10. En esta figura
podemos observar dos tipos de sostenimiento. El de tipo A sería suficiente para sostener el túnel; pero
el de tipo B no soportaría los esfuerzos a los que estaría sometido.

Como el sostenimiento debe colocarse a una determinada distancia del frente, es decir, una vez que
se ha producido un cierto desplazamiento ur0 se recurre entonces a las curvas de deformación
longitudinal (Longitudinal Deformation Profile, LDP), que representan el desplazamiento de un punto de
la pared del túnel con respecto a su distancia entre éste y el frente del túnel y cuyo cometido es el de
establecer la distancia al frente óptima donde empezar a colocar el sostenimiento. Esta distancia será la
que permita una caída de presión interna tal que no sobrecargue el sostenimiento pero que a su vez no
permita que se produzcan desplazamientos radiales excesivos. En la figura 3.11 vemos un ejemplo de
LDPs. El frente del túnel está representado en la LDP por el valor 0 del eje de abscisas.

Figura 3.10. Representación conjunta de una curva GRC y dos SCCs.

Figura 3.11. Ejemplos de perfiles de deformación longitudinal.

49
La representación conjunta de las tres curvas, es decir, la curva característica del terreno (GRC), la
curva característica del sostenimiento (SCC) y el perfil de deformación longitudinal (LDP) se puede
observar en la Figura 3.12. En esta figura, el punto A representa el momento de colocación del
sostenimiento, mientras que el punto B representa la posición del frente del túnel.

Figura 3.12. Representación conjunta de la curva característica del terreno (GRC), la curva característica del
sostenimiento (SCC) y el perfil de deformación longitudinal (LDP).

3.4.1. SOLUCIONES ANALÍTICAS Y NUMÉRICAS DE LA CCT

Todas las curvas obtenidas de forma analítica, se han desarrollado bajo hipótesis muy restrictivas
respecto a la forma de la excavación (circular o esférica) y la tensión de campo, que se supone
hidrostática.

En la Tabla 3.1 se muestra una recopilación de las soluciones analíticas de las curvas características
del terreno, junto con los aspectos más relevantes de su formulación, que son los referentes al
comportamiento del macizo rocoso (elasto-plástico perfecto, elasto-frágil y elastoplástico con
reblandecimiento), el criterio de rotura (Mohr-Coulomb o Hoek-Brown) y la regla de flujo (asociada o no
asociada).

Finalmente, respecto al campo tensional no hidrostático, Detournay y St. John (1988) han obtenido
la curva característica del terreno de forma semi-analítica para el caso particular de comportamiento
elasto-plástico perfecto, criterio de rotura de Mohr-Coulomb, regla de flujo no asociada y para

50
determinados estados tensionales naturales tales que la aureola de plastificación crece de forma
homotética.

Tabla 3.1. Resumen de las soluciones analíticas y numéricas existentes para las CCT

Comportamiento Criterio de rotura Regla de flujo Referencia


Salençon (1969)
Asociada Panet (1995)
Mohr-Coulomb Carranza-Torres (1998)
ELASTOPLÁSTICO Panet (1995)
No asociada
PERFECTO Carranza-Torres (1998)
Asociada Carranza-Torres y Fairhurst (1999)
Hoek-Brown
No asociada Carranza-Torres y Fairhurst (1999)
Panet (1995)
Asociada
Carranza-Torres (1998)
Mohr-Coulomb
Panet (1995)
No asociada
Carranza-Torres (1998)
ELASTOFRÁGIL
Ladanyi (1974)
Asociada Hoek y Brown (1980)
Hoek-Brown
Wang (1996)
No asociada Wang (1996)
Asociada Carranza-Torres (1998)
ELASTOPLÁSTICO Mohr-Coulomb
No asociada Panet (1995)
CON
Asociada Brown et al. (1983)
REBLANDECIMIENTO Hoek-Brown
No asociada

MATERIALES ELASTO-PLÁSTICO PERFECTOS Y REGLAS DE FLUJO NO ASOCIADA

Inicialmente propuesta por Panet, se presenta a continuación la solución de la curva de convergencia


para los materiales elastoplástico perfectos con regla de flujo no asociada, que se puede encontrar bajo
diversas formas en bibliografía diversa (Panet, 1995; Duncan-Fama, 1993; Hoek et al., 1995; Carranza-
Torres, 1998).

Si nos fijamos en la propuesta de Panet (1995), este autor utiliza λ como parámetro de descarga, de
manera que tendremos λ =0, antes de excavar (σr = σ0 y σθ = σ0) y λ =1 una vez que el frente de avance
haya pasado y este suficientemente lejos (σr = 0 y σθ = 2・σ0), lo que se corresponde al estado final de
descarga. Se parte de un túnel de radio R, sometido a un campo tensional σ0, excavado en un material
elasto-plástico perfecto con constantes elásticas correspondientes al modulo elástico de Young E y el
coeficiente de Poisson ν (o las equivalentes modulo de cizallamiento elastico G y ν) y con criterio de
rotura de Mohr-Coulomb (cohesión, c, y fricción, φ), y con una regla de flujo no asociada que vendrá
marcada por una dilatancia ψ.

La relación entre G y E es:

E
G= (3.1)
2(1 + υ )

En el instante de la rotura λ = λe por lo que a partir del criterio de rotura de Mohr-Coulomb se tendrá
que:

51
1  2
=λe  Kφ − 1 +  (3.2)
Kφ + 1  N

Donde:

1 + sen φ
Kφ = (3.3)
1 − sen φ

2σ 0
N= (3.4)
σc

Siendo σ0 la tensión de campo isótropa en la zona del túnel, σc la resistencia a compresión simple del
macizo rocoso y φ el ángulo de fricción del macizo rocoso. Si se conoce la cohesión en vez de la
resistencia a compresión simple, ésta se podrá obtener mediante la expresión (3.5).

1 + sen φ
σ c = 2c (3.5)
1 − sen φ

Resolviendo las ecuaciones diferenciales correspondientes se podrá obtener el radio de plastificación


en cada momento de la descarga Rp, mediante la expresión (3.6).

Rp 2λe  Kφ −1
=  (3.6)
R  ( Kφ + 1) λe − ( Kφ − 1) λ 
 

Lógicamente, el radio de plastificación irá variando a medida que avance la descarga con λ, y el radio
de plastificación final se obtendrá para λ =1.

La curva convergencia-confinamiento del terreno propiamente dicha se obtendría en la parte


elástica (0 ≤ λ ≤ λe) según la expresión (3.7).

2G ur
⋅ = λ (3.7)
σ0 R

Y en la parte plástica (λe ≤ λ ≤ 1) según la expresión (3.8).

2G ur   R 
Kφ −1
 Rp 
Kψ −1 
λe  F1 + F2 
=  + F3    (3.8)
σ0 R  R  R  
  p  

Donde:

Kφ + 1 1 + Kφ Kψ −ν ( Kφ + 1)( Kψ + 1) Kφ + 1
F1 = − (1 − 2ν ) ; F2 = 2 ; F3 = 2 (1 −ν )
Kφ − 1 (K φ − 1)( Kφ + Kψ ) Kφ + Kψ

Y análogamente a la expresión (3.3),

52
1 + sen ψ
Kψ = (3.9)
1 − sen ψ

De esta manera y despejando el valor de ur, se podría representar frente a cada valor de la presión
interna Pi que se obtendrá como Pi= (1-λ)σ0, y se obtendrá la curva convergencia confinamiento del
macizo (Pi - ur).

Esta solución es exactamente igual que la de Duncan-Fama (1993) implementada en el código


RocSupport.

MATERIALES ELASTO-FRÁGILES Y REGLA DE FLUJO NO ASOCIADA

En este apartado presentamos las soluciones de Panet (1995) y Carranza-Torres (1998).

Se presenta a continuación la solución de la curva convergencia para estos materiales según Panet
(1995) utilizando los mismos parámetros que para el caso elasto-plástico perfecto. Se parte de un túnel
de radio R, sometido a un campo tensional σ0, excavado en un material elastofrágil con constantes
elásticas G y ν, y con un criterio de rotura de Mohr-Coulomb de pico y uno residual en el que se supone
la cohesión nula y un ángulo de fricción que denominaremos φR, y con una regla de flujo no-asociada
que vendrá dada por la dilatancia ψ.

Resolviendo las ecuaciones diferenciales correspondientes se podrá obtener el radio de plastificación


en cada momento de la descarga Rp, mediante la expresión (3.10).

1
Rp 1 − λe  K R −1
=  (3.10)
R  1− λ 

Donde λe se obtiene como en la ecuación (3.2) y se tiene que:

1 + sen φR
KR =
1 − sen φR

La curva convergencia confinamiento del terreno propiamente dicha se obtendría en la parte elástica
(0 ≤ λ ≤ λe) mediante la ecuación (3.7). Y en la parte plástica (λe ≤ λ ≤ 1), según la ecuación (3.11).

2G ur  R p  Kψ   R p  Kψ +1 
= λe   + (1 − 2ν )    − 1 −
σ0 R  R    R  
(3.11)
1 + Kψ K R −ν ( Kψ + 1) ( K R + 1)  R p  
Kψ +1 K R −1
 R 
− (1 − λe )   −  
Kψ + K R  R  R 
  p  

La propuesta de Carranza-Torres (1998) es algo diferente. Se parte de un túnel de radio R, sometido


a un campo tensional σ0, excavado en un material elasto-frágil con constantes elásticas G y ν, y con un
criterio de rotura de Mohr-Coulomb de pico y uno residual en el que se supone la cohesión cR y un
ángulo de fricción que denominaremos φR, y con una regla de flujo no-asociada que vendrá dada por la
dilatancia ψ.

53
Este autor calcula ũr mediante un cambio de variable:

2G u
u
⋅ r = (3.12)
(σ 0 − Pi ) R r
cr

Donde:

 K −1  σ 
σ 0 −  φ  σ 0 + c 
Pi cr = (3.13)
 Kφ + 1  Kφ − 1  

Y calcula Rp/R mediante la expresión (3.14):

1
 σ  K R −1
 σ 0 − 1 − cR 
Rp 1− KR
=  (3.14)
R  P − σ cR 
 i 1 − K R 

Donde:

σ0 σ cR Pi
=σ 0 = ; σ cR = ; Pi (3.15)
σ 0 − Pi cr
σ 0 − Pi cr
σ 0 − Pi cr

Y la curva convergencia-confinamiento mediante la expresión (3.16):

λ * + [1 − ur′ (1)] (1 − K R − Kψ )  R p   R  
1+ Kψ

ur =1 +      − 1 +
K R + Kψ  R   R p  

(3.16)
 R p   R  
K R −1
λ*  
+     −1
( K R − 1) ( K R + Kψ )  R   Rp  

Donde:

λ *  K R ( χ − 1) + (1 + χ )  [ A2 − A3 K R ]
=

{
ur (1) =−1 −  Kψ (1 −ν ) −ν  (1 − χ )( K R + 1)  }
KR −1  σ cR 
σ 0 +  (3.17)
KR +1  KR −1 
χ=
Kφ − 1  σc 
 σ 0 + 
Kφ + 1  Kφ − 1 
A2 =1 −ν −ν Kψ A3 =ν − (1 −ν ) Kψ

Deshaciendo el cambio de variable de la expresión (3.12), se podrá obtener la curva convergencia-


confinamiento del terreno para cada valor de Pi y representarla en la manera deseada. Carranza-Torres
(1998) hace hincapié en la representación adimensional normalizada para generalizar más fácilmente
sus resultados. Como se ve esta curva es más general que la de Panet (1995).

54
MATERIALES ELASTO-FRÁGILES Y REGLA DE FLUJO EMPÍRICA (LADANYI, 1974)

Es una de las soluciones más tradicionales y utilizadas, tratándose de una solución elasto-frágil con
una regla de flujo inicialmente asociada pero que luego varía, incluyéndose una deformación
volumétrica basada en observaciones prácticas.

Se parte de un túnel de radio R, sometido a un campo tensional σ0, excavado en un material elasto-
frágil con constantes elásticas E y ν, y con un criterio de rotura de Mohr-Coulomb de pico o de la roca
sana (cohesión, cs, y fricción, φs) y uno residual en el que se supone una cohesión c y un ángulo de
fricción que denominaremos φ (lo que daría una resistencia a compresión simple σc). Utiliza una regla
de flujo empírica estimada a través de observaciones del autor.

Así, denominando:

1 + sen φ 1 + sen φs
=f = ; fs ;
1 − sen φ 1 − sen φs
σ (3.18)
1 + ( f s − 1) 0
σ
c ⋅ cot φ ; M c = c
H=
fs + 1

Se tendrá que:

Pi =
cr
σ0 −σcMc (3.19)

La zona de plastificación se desarrollará siempre que Pi < Pi . La relación del radio de plastificación
cr

(re) frente al radio del túnel (ri) se obtendrá según la expresión (3.20).

1
re  H + σ 0 − σ c M c  f −1
=  (3.20)
ri  Pi + H 

Por otra parte, el desplazamiento radial en el límite de la zona elástica (ue) se puede estimar
mediante la expresión (3.21). Y el desplazamiento en el borde del la excavación, que nos permite
estimar la curva convergencia-confinamiento, se puede estimar mediante la expresión (3.22).

ue 1 + ν
= σcMc (3.21)
re E

ui 1 − eav
= 1− (3.22)
ri 1+ A

Donde:

2
2ue  re 
A=  
re − eav  ri 

55
ue  re  2
2  
re  ri  r re
=eav = R 2 D log e para < 3
 re  2
 1  ri ri
 r  − 1 1 + 
 i   R 
re
R=
1.1D para > 3 − senφs
D=
ri

MATERIALES ELASTO-PLÁSTICOS CON REBLANDECIMIENTO (ALONSO ET AL., 2003)

En el caso de las curvas convergencia-confinamiento en materiales elasto-plásticos con


reblandecimiento, es difícil encontrar soluciones analíticas salvo para casos muy sencillos.

Alonso et al., (2003) resuelven este problema de forma numérica para un modelo de
comportamiento con un criterio de rotura de pico y otro residual, tal y como muestra la Figura 3.13,
donde, como se observa, se produce una evolución del criterio de pico al residual marcada por un
parámetro de reblandecimiento η que es necesario definir en este tipo de modelos. Así, se supone una
cohesión y una fricción que bajan desde su valor de pico hasta el residual de forma lineal entre η =0 y
η = η*.

Figura 3.13. Modelo de comportamiento del terreno elasto-plástico con reblandecimiento con criterio de rotura
de Mohr-Coulomb evolutivo y parámetros cohesión y fricción expresados como funciones lineales a trozos del
parámetro de reblandecimiento.

En estas condiciones en vez de aparecer una zona elástica y una plástica, dentro de esta última se
puede separar una reblandecida y una residual, tal y como muestra la Figura 3.14.

56
Figura 3.14. Zonas de comportamiento alrededor de un túnel en un material elasto-plástico con
reblandecimiento.

Alonso et al. (2003) resuelven el problema de forma numérica y realizan una representación
compacta de resultados, tal y como se muestra para un caso especifico en la Figura 3.15, donde se ve
como en función de la variación de la relación G・η*, se va pasando desde un caso elasto-plástico
perfecto (para valores de G・η* tendentes a infinito), cuya solución coincide con la presentada por
Panet (1995) para dichos casos; hasta un elasto-frágil (para valores de G・η* tendentes a cero), cuya
solución prácticamente coincide con la presentada por Carranza-Torres para dichos casos. Como se ve
los casos intermedios se corresponden con los propios de materiales que presenten reblandecimiento.

Figura 3.15. Resultados de curvas convergencia-confinamiento de materiales elasto-plásticos con


reblandecimiento para distintos valores de Gη* (Alonso et al., 2003).

57
MACIZOS ELASTO-PLÁSTICO PERFECTOS Y ESTADO TENSIONAL NO HIDROSTÁTICO

Para el caso de tensiones naturales no hidrostáticas, Detournay y St. John (1988) proponen unos
ábacos que permiten obtener la curva característica del terreno para determinados estados tensionales
usando el criterio de rotura de Mohr-Coulomb y regla de flujo no asociada. Los ábacos están construidos
para valores determinados de ángulo de fricción, ángulo de dilatancia y coeficiente de Poisson y
proporcionan los desplazamientos radiales en las direcciones paralelas a las tensiones principales y el
radio de plastificación medio en una excavación circular sometida a un estado tensional no hidrostático.

En los abacos de Detournay (ver Figura 34) se distinguen varias zonas:

- Región I. El macizo rocoso tiene comportamiento elástico lineal, luego el estado tensional nunca
llega a sobrepasar la resistencia del macizo.

- Región II. La aureola de plastificación se desarrolla alrededor de la excavación solo en la dirección


perpendicular a la tensión mas compresiva (región IIa) o rodeando completamente la excavación (región
IIb).

- Región III. Se desarrolla una aureola de plastificación en forma de mariposa.

El paso de la región II a la III está marcado por un valor crítico del parámetro m, tal que para
m>mcrítico (mcrítico es función del ángulo de fricción) el proceso de solución es mucho más complejo,
siendo necesario recurrir a la modelización numérica. La solución semianalítica propuesta por Detournay
para las regiones I, IIa y IIb esta implementada en un programa, KINEDI, cuyo uso resulta muy útil, pues
el trabajo con ábacos resulta a menudo bastante engorroso.

Figura 3.16. Ejemplo de ábaco de Detourney

Los ábacos de Detournay permiten obtener las curvas características del terreno y los radios de
plastificación y también proporcionan información sobre la forma de la zona plastificada y las
posibilidades de obtener soluciones analíticas. De las hipótesis planteadas por Detournay la más
significativa es suponer que la zona plastificada rodea completamente la excavación, lo cual permite
determinar la extensión y forma de la aureola de plastificación y obtener los desplazamientos.

58
3.4.2. LOS PERFILES DE DEFORMACIÓN LONGITUDINAL

Para saber el nivel de deformación que ha sufrido el frente cuando se coloca un sostenimiento es
necesario conocer el perfil de deformación longitudinal o PDL (LDP en inglés). Existen cálculos elásticos
de esta curva (Figura 3.17) y recientemente para materiales elasto-plástico perfectos se ha realizado una
propuesta para el cálculo de los PDL que se abordará con detalle en el capítulo 7 de este libro.

3.4.3. OBTENCIÓN DE LAS SCC

El sostenimiento se coloca después de que se haya producido cierta deformación, ya que como se
puede demostrar a la altura del frente de avance ya se habrá producido un cierto grado de deformación.
Se puede relacionar no obstante el nivel de deformación sufrido con la distancia al frente de manera
estimativa a través de la curva que se muestra en la Figura 3.17 basada en estudios numéricos y
observación de datos reales (Hoek, 1999).

Figura 3.17. Relación entre los niveles de desplazamiento y la distancia al frente, para la determinación de la
curva del sostenimiento. Curva experimental recopilada por Hoek (1999).

Cada tipo de sostenimiento se caracterizara normalmente, por el punto inicial de aplicación,


asociado a la distancia del frente a la que se coloque (Figura 3.18), una rigidez que será normalmente
constante, una presión máxima que será capaz de resistir y finalmente una deformación máxima
admisible, tal que una vez alcanzada se producirá la rotura del sostenimiento.

59
Figura 3.18. Curva del sostenimiento con el típico comportamiento elasto-plástico perfecto. Una vez alcanzada la
presión máxima el material del sostenimiento desarrolla deformaciones plásticas bajo carga constante, hasta que
se alcanza la deformación máxima admisible.

Cada tipo de sostenimiento se caracteriza por su rigidez, considerada igual a una constante k. La
presión radial Pi que suministra el sostenimiento será:

Pi = k·uie (3.23)

Donde uie es la parte elástica de la deformación total de ui:

Pi
u=
i uio + (3.24)
k

Esta expresión es válida con presiones inferiores a la resistencia del sostenimiento, considerándose
que se produce deformación plástica cuando se alcanza la resistencia máxima del sostenimiento ps,max; a
partir de este instante el sostenimiento se comporta como plástico perfecto hasta alcanzar su
deformación máxima, momento en que se produce su colapso.

En la Figura 3.19 se analiza la interacción de las curvas características de diferentes sostenimientos


con la GRC.

Figura 3.19. Influencia de la rigidez del sostenimiento y distancia al frente.

60
El sostenimiento 1 se instala en G y alcanza el equilibrio con el macizo en el punto B. Este
sostenimiento es demasiado rígido y soporta una excesiva porción de carga redistribuida; como
consecuencia el sostenimiento puede romper causando rotura catastrófica de la roca que rodea la
excavación.

El sostenimiento 2, teniendo menor rigidez, se instala en G y alcanza el equilibrio en C. Si el


desplazamiento correspondiente a la periferia de la excavación es operacionalmente aceptable, este
sistema proporciona una buena solución. El macizo lleva la principal porción de la carga y los elementos
de sostenimiento no están excesivamente cargados.

El sostenimiento 3, tiene una rigidez mucho menor que el 2, pero también se instala en G,
alcanzando el equilibrio en D, donde el macizo rocoso ha empezado a caer. Aunque puede ser una
solución temporal, la situación es peligrosa porque una carga adicional (por ejemplo, la originada por
minados cercanos) tendrá que ser soportada por los elementos del sostenimiento. Se puede considerar
que el sostenimiento 3 es demasiado flexible en este caso.

El sostenimiento 4, del mismo tipo y rigidez que el 2, se instala cuando ha tenido lugar un
desplazamiento radial de magnitud OF. En este caso, el sostenimiento se instala demasiado tarde y
tendrá lugar una excesiva convergencia de la excavación, y los elementos de sostenimiento se
sobrecargarán antes de que se alcance el equilibrio. En esta parte de la curva, el equilibrio es aún
estable en el sentido dinámico; sin embargo los desplazamientos serán enormes y el sostenimiento
tendrá que soportar tensiones muy elevadas.

En los casos mencionados se ha supuesto que la rigidez del sostenimiento es constante. En la


práctica esto no ocurre y habitualmente la rigidez del sostenimiento es no lineal. A menudo, se da un
comportamiento inicial no lineal debido al incompleto contacto entre la roca y el sistema de
sostenimiento. La gunita, el hormigón proyectado, los bulones de lechada de cemento, pueden fluir a
medida que fraguan. Los sistemas de sostenimiento con la menor rigidez son los cuadros metálicos o la
entibación con madera.

La evaluación de la eficiencia del sostenimiento se basa en considerarlo adecuado cuando (Oreste,


2003a):

- Su coeficiente de seguridad es superior a un valor aceptable.

- Los desplazamientos en condiciones de equilibrio se encuentran por debajo de un límite


determinado de desplazamiento admisible relacionado con los criterios de diseño de la excavación.

Para el caso de bulonado sistemático parece razonable incluir un tercer criterio de evaluación que
evite que el radio de plasticidad supere la longitud de los bulones de manera que Rpl<(R+a·l) donde se
toma a en la gama entre 0.5 y 0.75.

El coeficiente de seguridad se podrá definir en términos tensionales tal y como lo hace Hoek (1999) y
que se muestra la Figura 3.20 como F.S.stress.

O en términos deformacionales, tal y como propone Oreste (2003a), como la relación entre la
deformación de rotura del sostenimiento y la deformación máxima inducida en el mismo que también
aparece en la Figura 3.20 como F.S.strain.

61
Figura 3.20. Definición de los diferentes tipos de coeficientes de seguridad para GRC y SCCs.

62
4. ENSAYOS DE RESISTENCIA SERVO-CONTROLADOS EN GRANITOS
MODERADAMENTE METEORIZADOS

4.1. INTRODUCCIÓN

4.1.1. CONSIDERACIONES EN GRANITOS

En Galicia (al noroeste de España) el granito es muy común. Debido a las fuertes lluvias, se pueden
encontrar diferentes grados de meteorización en estas rocas. Mientras que los granitos no meteorizados
se encuentran generalmente a cierta profundidad, en la superficie se pueden encontrar granitos muy
meteorizados (HDG – Highly Decomposed Granites) y descompuestos (CDG – Completely Decomposed
Granites). Estos últimos se comportan como un suelo. Entre estos dos extremos, el granito
moderadamente meteorizado es tan común como difícil de caracterizar, debido a su comportamiento
con reblandecimiento. Es también importante señalar la alta heterogeneidad que existe en la
distribución espacial de la meteorización en el granito (Figura 4.1).

Figura 4.1. Fotografía de un talud de roca granítica con diferentes grados de meteorización, desde roca intacta en
forma de cantos rodados hasta granito completamente descompuesto (CDG) con comportamiento de suelo.

63
4.1.2. COMPORTAMIENTO POST-ROTURA OBSERVADO

En los últimos años, algunos autores han sostenido que algunas rocas y macizos rocosos presentan
un comportamiento con reblandecimiento, lo que significa que la roca, incluso después de haber
alcanzado su máxima tensión de resistencia, todavía es capaz de soportar cierta carga. El
reblandecimiento se justifica en la teoría incremental de la plasticidad, desarrollada para modelar
procesos de deformación plástica. Una de las características principales del reblandecimiento es que el
criterio de rotura y el potencial plástico no dependen únicamente del tensor de tensiones σij, sino
también de un parámetro plástico (η). De este modo, el modelo de comportamiento es tenso-
deformacional. Este comportamiento se presenta en el ensayo que muestra la Figura 4.2.

Para caracterizar una roca o macizo rocoso con reblandecimiento, se necesita la siguiente
información básica:

a) Los parámetros elásticos.


b) Los criterios de rotura de pico, residual y evolutivo.
c) Los parámetros de deformabilidad post-rotura.

Para caracterizar el comportamiento post-rotura necesitamos conocer, además de los criterios de


rotura evolutivo y residual, dos valores más, como por ejemplo el ángulo de dilatancia y el módulo de
reblandecimiento, o la dilatancia y el valor del parámetro plástico cuando se alcanza el régimen residual.

Las prensas convencionales no son capaces de computar la deformación de la muestra una vez que
se sobrepasa su resistencia de pico, así que para estudiar la parte de la curva tenso-deformacional
correspondiente a la post-rotura es necesaria una prensa servo-controlada, que permite llevar a cabo
análisis tenso-deformacionales con control de la deformación, obteniendo resultados como los que
muestra la Figura 4.2, correspondiente a un ensayo sin confinamiento.

Figura 4.2. Resultados de un ensayo sin confinamiento sobre un testigo de roca.

64
4.2. MATERIAL DE ENSAYO

Para poder estudiar el comportamiento tenso-deformacional de testigos de roca, se ha introducido


un mecanismo de servo-control en una prensa estándar de 200 toneladas. De esta manera, es posible
realizar ciclos de carga-descarga con el objetivo principal de estudiar el comportamiento post-rotura. La
prensa trabaja con un sistema hidráulico, bombeando aceite para controlar el movimiento de la placa
base. El servo-control puede también controlar la velocidad de aplicación de carga o deformación. El
sistema permite definir funciones de deformación para llevar a cabo diferentes tipos de ensayos.

La deformación axial es medida por medio de sensores de desplazamiento lineal (LVDTs) sujetos a la
placa superior mediante imanes industriales. En el caso de ensayos no confinados, también se mide la
deformación radial a través de un dispositivo (Figura 4.3) que abraza al testigo de roca y proporciona
dos medidas de la variación del diámetro, considerándose la media de esas dos medidas como la
variación real del diámetro. Esta medición todavía no es posible para el caso de ensayos confinados,
pero en un trabajo futuro se intentará controlar la variación de volumen de aceite dentro de la celda de
Hoek por medio de un medidor electrónico, de manera que será posible estimar la deformación
volumétrica también en este tipo de ensayos. El uso de galgas extensiométricas se descartó debido al
alto número de errores y a consideraciones económicas.

Figura 4.3. Dispositivo mecánico con sensores de desplazamiento lineal (LVDTs) para medir el desplazamiento
radial en el testigo de roca durante el ensayo.

Además, también contamos con un equipo de perforación y sierras de disco para preparar los
testigos de roca en conformidad con los estándares internacionales (ISRM, 2007).

65
4.3. ROCAS ENSAYADAS

Las rocas que se han ensayado son dos rocas graníticas diferentes (nombradas Xavier and Castro II),
moderadamente meteorizadas (caracterizadas por un color canela debido a la oxidación).
Tradicionalmente, este tipo de rocas se usaban en la arquitectura gallega y su nombre comercial es
“Silvestre Moreno”. Para correlacionar el grado de meteorización y composición química de las rocas
con sus propiedades mecánicas, los dos tipos de roca han sido analizados utilizando un microscopio
óptico y difracción de rayos X.

Se han cortado y preparado delgadas secciones de roca (Figure 4.4) para estudiar su composición
mineral bajo luz blanca y luz plana polarizada en un microscopio óptico petrográfico, al objeto de dar
una descripción de las rocas y llevar a cabo un análisis modal.

Figura 4.4: Estudio petrográfico de las rocas Xavier y Castro II. Se muestran fotografías de las muestras de sección
delgada a simple vista y bajo microscopio, así como los gráficos de difracción de rayos X.

Las secciones delgadas pueden ser descritas tanto cuantitativamente, mediante el método de conteo
de puntos (point counting), como cualitativamente en términos de sus minerales dominantes. El análisis
modal de los minerales dominantes de las dos rocas se presenta en la Tabla 4.1.

66
Tabla 4.1. Análisis modal cuantitativo derivado del análisis petrográfico de secciones delgadas
de las rocas estudiadas.

XAVIER CASTRO II
MINERAL Modal analysis (%) Modal analysis (%)
PHASES
Quartz 30 34
Alkaline Feldspar 29 17
Plagioclase 24 25
Biotite (mica) 6 10
Moscovite (mica) 7 9
Sericite 1 2
Chlorite 2 -
Opaque 0 2
Accessory 1 1

Como los minerales de arcilla no pueden ser identificados en estas delgadas secciones, las muestras
de roca han sido trituradas y sometidas a un análisis semi-cuantitativo de difracción de rayos X para
estimar la cantidad de caolinita, que se considera un buen indicador del grado de meteorización. Los
gráficos derivados de estas técnicas de difracción de rayos X se muestran en la Figura 4.4 y los
resultados del análisis semi-cuantitativo se presentan en la Tabla 4.2.

Tabla 4.2. Análisis semi-cuantitativo de las rocas estudiadas por medio de


difracción de rayos X de muestras estándar y muestras calcinadas.

XAVIER CASTRO II
MINERAL X-ray X-ray
PHASES* semi- semi-
quantitative quantitative
Quartz ++ ++
Potassium ++ ++
feldspar
Plagioclase +++ ++

Mica ++ ++

Kaolinite Tr. +
* +++: 30-50%; ++: 10-30%; +: 3-10%; Tr: traces (<3%)

4.4. ENSAYO

Las muestras fueron cortadas a partir de cubos de 30 cm3 provenientes de las instalaciones de
aserrado de sus correspondientes canteras. Para tener suficientes muestras para ensayar, se obtuvieron
más de 20 muestras de 54 mm de diámetro (NX) tanto del tipo Xavier como del tipo Castro II.

67
Se han realizado ensayos confinados (0-10 MPa) y no confinados sobre 28 testigos de tipo Xavier y
20 de tipo Castro II. Los resultados típicos obtenidos en ensayos no confinados se muestran en la Figura
4.5 para las muestras tipo Xavier y en la Figura 4.6 para las muestras tipo Castro II. En dichas figuras se
muestra, además, la obtención gráfica de los parámetros principales que caracterizan el
comportamiento tenso-deformacional de la roca: las resistencias de pico y residual (σ1,p and σ1,r), los
parámetros elásticos (Módulo de Young, E, y coeficiente de Poisson, ν) y el conocido como módulo de
reblandecimiento o drop modulus, M. Se han obtenido fotografías de las muestras antes y después de
ser ensayadas y también algunos vídeos del ensayo completo. Además, se ha medido la orientación de
todas las bandas de corte observadas.

Figura 4.5. Resultados típicos de un ensayo no confinado para una muestra de granito de tipo Xavier, donde se
muestra el modo de obtener los valores de resistencia de pico y resistencia residual, el módulo elástico o módulo
de Young, el coeficiente de Poisson y el módulo de reblandecimiento o drop modulus.

Figura 4.6. Resultados típicos de un ensayo no confinado para una muestra de granito del tipo Castro II, donde se
muestra el modo de obtención gráfica de sus principales parámetros de comportamiento.

68
Desafortunadamente, el recorrido de los LVDTs radiales se ha quedado corto en la mayoría de los
ensayos, aun habiendo realizado una estimación previa, ya que las deformaciones radiales han sido
mayores de lo esperado. Por lo tanto, no ha sido posible medir la deformación radial en la etapa de
post-rotura, lo que implica que el ángulo de dilatancia no ha podido estimarse. Como se ha comentado
previamente, tampoco ha sido posible medir la deformación radial en los ensayos confinados, por lo que
no se han podido obtener ni la dilatancia ni el coeficiente de Poisson. Sin embargo, ya se está
trabajando para superar estos inconvenientes, modificando adecuadamente la configuración de la
prensa en los próximos años.

No obstante, el resto de los parámetros (σ3, σ1,p, σ1,r, E, ν y M) se han estimado a partir de los
resultados obtenidos. En la Tabla 4.3 se presentan los resultados obtenidos para las muestras de la roca
tipo Xavier. Los correspondientes a Castro II no se muestran para abreviar.

Tabla 4.3. Resultados de los ensayos de muestras de granito tipo Xavier.

Test σ3 σ1,p σ 1,r E ν M


Nº MPa MPa MPa GPa GPa
P3 0 56,28 5,14 13,95 0,32 -23,62
P6 0 68,62 6,74 11,69 0,40 -
P7 0 58,06 1,86 6,68 - -25,64
P8 0 54,67 6,81 - 0,46 -27,74
P9 0 51,92 1,75 - 0,25 -
P11 0 53,13 6,72 - -17,29
P13 0 60,32 2,36 9,25 0,18 -28,39
P14 0 57,71 - 8,49 - -30,97
P15 0 62,42 3,40 9,76 - -23,72
P18 0 46,23 3,97 7,85 0,35 -
Q1 0 49,61 5,17 13,04 0,21 -22,53
Q2 0 53,21 3,03 13,19 0,25 -19,75
Q3 0 54,28 4,72 12,53 0,20 -
Q8 0 53,47 - 8,74 0,15 -
Q10 2 80,82 16,80 10,15 - -9,44
Q20 2 104,70 27,00 15,67 - -18,64
Q30 2 111,95 - 15,37 - -
Q31 2 100,88 28,43 15,67 - -9,63
Q11 4 105,74 32,53 - - -14,74
Q17 4 113,34 32,50 15,40 - -14,96
Q19 4 109,94 45,05 14,00 - -11,64
Q32 4 119,65 43,06 18,02 - -14,78
Q4 5 115,93 46,02 15,47 - -6,45
Q12 6 131,72 21,46 16,24 - -19,60
Q22 6 152,48 62,80 20,20 - -20,50
Q33 6 139,88 58,61 16,75 - -17,21
Q14 8 152,89 70,17 16,27 - -10,22
Q9 10 165,67 33,71 18,58 - -

69
De los resultados del ensayo se puede observar, en primer lugar, el alto grado de deformación radial
que tiene lugar a niveles de tensión correspondientes a la resistencia de pico. Para el granito común (por
ejemplo el granito Lac du Bonnet), la deformación radial de pico (la correspondiente a la tensión de
resistencia de pico) es aproximadamente la mitad de la deformación axial de pico, como indicaron Derek
Martin y Read en 1996, mientras que en el caso del granito tipo Xavier, las deformaciones de pico axial
y radial son aproximadamente iguales. Por último, en el caso del granito tipo Castro II, la deformación
radial de pico es aproximadamente el doble de la deformación axial de pico.

Este efecto, unido a la heterogeneidad de la deformación radial y el hecho comentado del


insuficiente recorrido de los LVDTs radiales, hace prácticamente imposible estudiar la deformación
volumétrica y la dilatancia en la etapa de post-rotura, aunque en futuros ensayos, como se ha
comentado, se solucionará este problema. No obstante, se ha tratado de estimar la dilatancia partiendo
de los datos obtenidos en algunos ensayos que nos han proporcionado algún dato al respecto. Esta
tarea ha sido compleja pero, en las fases tempranas de la post-rotura, aparentemente se obtienen
valores de dilatancia cercanos a los valores del ángulo de fricción de pico, lo cual sería razonable de
acuerdo a los modelos de dilatancia (Alejano y Alonso, 2005).

Por último, se han observado bandas de corte en algunas de las muestras rotas y se han llevado a
cabo medidas de la orientación de las mismas.

4.5. INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS

Los resultados obtenidos para las muestras de roca de tipos Xavier y Castro II han sido analizadas
para obtener sus características geomecánicas más relevantes. En primer lugar, se han ajustado los
criterios de rotura de pico y residual de Mohr-Coulomb (M-C) y de Hoek-Brown (H-B) a los valores de
resistencia de pico y residual obtenidos en los ensayos de laboratorio. Las curvas obtenidas, junto con
los datos originales de los ensayos, se muestran en las Figuras 4.7 y 4.10 y los principales resultados se
pueden observar en las Figuras 4.13 y 4.14. Nótese que, para los valores de resistencia de pico, se ha
obtenido muy buena correlación, tanto para el criterio de rotura de M-C como para el de H-B. Sin
embargo, el criterio de rotura de M-C parece ajustarse mucho mejor a los valores de resistencia residual
obtenidos. Cuando se trata de ajustar el criterio de H-B a estos datos aparecen algunos problemas
(σci2<0), así que algunos ensayos se han dejado fuera del análisis para obtener resultados razonables.

Cabe destacar los bajos valores de resistencia de la roca tipo Castro II. Estos valores pueden
correlacionarse con su alto contenido en arcilla. También se puede observar un valor muy alto del
parámetro m de H-B y del ángulo de fricción φ, y además, que estos parámetros de fricción casi no
disminuyen de la etapa de pico a la residual. Por consiguiente, es destacable que la caída en su
resistencia es debida principalmente a la reducción drástica del componente cohesivo.

El módulo elástico de Young para las diferentes muestras ha sido obtenido como la pendiente de la
curva σ1- σ3 entre el 20 y el 60 % de la resistencia de pico. A diferencia de muestras de rocas duras como
el granito no meteorizado o el mármol (Holcomb & Rudnicki, 2001), el módulo elástico muestra una
tendencia creciente con el aumento de σ3. Esto se ilustra en las Figuras 4.8 y 4.11, donde se ha ajustado
una línea para los dos casos (Xavier y Castro II), aunque los coeficientes de regresión no son muy altos
(R2 alrededor de 0,6). Estas tendencias, junto a los valores medios, se presentan numéricamente en las
Figuras 4.13 y 4.14 para el caso de Xavier y Castro II, respectivamente. Nótese cómo el granito más
meteorizado (Castro II) es dos veces más deformable que el menos meteorizado (Xavier), que al mismo
tiempo es mucho más deformable que el granito no meteorizado.

70
Los valores obtenidos para el coeficiente de Poisson son razonables (Figuras 4.13 y 4.14). Nótese que
es importante seleccionar un rango adecuado de tensiones para estimar este parámetro, ya que si se
estima después del comienzo de la dilatancia, se pueden obtener valores anormalmente altos.

Figura 4.7. Resistencias de pico y residuales y Figura 4.10. Resistencias de pico y residuales y
criterios de rotura de Mohr-Coulomb y Hoek-Brown criterios de rotura de Mohr-Coulomb y Hoek-Brown
para muestras de granito tipo Xavier. para muestras de granito tipo Castro II.

Figura 4.8. Módulo elástico del granito Xavier Figura 4.11. Módulo elástico del granito Castro II

71
Figura 4.9. Módulo de reblandecimiento (Xavier) Figura 4.12. Módulo de reblandecimiento (Castro II)

Figura 4.13. Resultados geomecánicos básicos del ensayo de las muestras Xavier.

Figura 4.14. Resultados geomecánicos básicos del ensayo de las muestras Castro II.

72
Los valores del módulo de reblandecimiento, M, o pendiente de la curva σ1- σ3 en la etapa de post-
rotura, han sido también graficados frente a σ3 y se presentan en las Figuras 4.9 y 4.12. Como se
observa en otras rocas blandas (caliza y lutita en Farmer, 1983; o carbón en Medhurst y Brown, 1998),
existe una correlación entre el módulo de reblandecimiento (M) y la tensión de confinamiento (σ3),
siendo M menos inclinado a medida que σ3 aumenta.

Sin embargo, las correlaciones no son excesivamente buenas. Esto puede deberse a
heterogeneidades (ocurrencia de grietas repentinas y bandas de corte) de las rocas y también al hecho
de que este parámetro no siempre es sencillo de controlar por medio del servo.

Finalmente, se ha estudiado la orientación de las bandas de corte en el caso de las muestras de


granito Xavier. En el caso de las muestras de Castro II las bandas de corte eran mucho menos evidentes.
En la Figura 4.15 se observa una serie de muestras de rocas ensayadas a diferentes tensiones de
confinamiento y la orientación de sus bandas de corte.

Figura 4.15. Algunas muestras de granito Xavier tras ser ensayadas,


y estimación de la pendiente de las bandas de corte.

Como han indicado algunos autores (Besuèlles et al., 2000), la inclinación de las bandas de corte
disminuye a medida que aumenta el confinamiento. Esta tendencia se puede observar en la Figura 4.16.
Trabajos de investigación futuros deberán centrarse en una mejor comprensión de este fenómeno
(Vardoulakis & Sulem, 1993).

73
Figura 4.16. Representación de la inclinación de las bandas de corte
en función del confinamiento para las muestras Xavier.

4.6. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO

Para poder estudiar el comportamiento tenso-deformacional de testigos de granito meteorizado, se


ha introducido un mecanismo de servo-control en una prensa estándar. Esta ha sido la primera etapa de
una investigación cuyo objetivo principal de estudiar el comportamiento post-rotura del granito. Para
ello, se han seleccionado dos granitos con diferente grado de meteorización y se ha estudiado su
petrografía y estimado su contenido en caolinita, que se considera un buen indicador del grado de
meteorización.

Alrededor de 50 muestras de estos dos tipos de granitos han sido sometidas a ensayos confinados y
no confinados y los resultados han sido analizados, descubriendo que la respuesta tenso-deformacional
de la roca está muy afectada por su meteorización y, por tanto, por su contenido en arcilla. Además, se
han obtenido los principales parámetros geomecánicos de la roca, mostrando que los valores del
módulo elástico y del módulo de reblandecimiento dependen del confinamiento.

Por último, se han expuesto algunos inconvenientes en el montaje del ensayo que deberían ser
corregidos en el futuro.

74
5. CURVAS DE CONVERGENCIA DEL TERRENO PARA TÚNELES EXCAVADOS EN
MACIZOS ROCOSOS DE DIFERENTES CALIDADES Y CON VARIOS TIPOS DE
COMPORTAMIENTO POST-ROTURA

5.1. INTRODUCCIÓN

Aunque en la actualidad muchos diseños de túneles están basados en métodos empíricos, algunos
de ellos utilizan técnicas analíticas como el método de convergencia confinamiento (CCM -convergence
confinement method-) o modelos numéricos en 2 ó 3 dimensiones. La aplicación de técnicas analíticas
requiere un conocimiento detallado del comportamiento del macizo rocoso si se quieren obtener
resultados realistas.

El CCM es una aproximación simplificada en 2 dimensiones para resolver el problema tridimensional


de la interacción entre el macizo rocoso y el sostenimiento cerca del frente del túnel en excavaciones
subterráneas en roca. Se desarrolló en los años 30 (Fenner, 1938), y más tarde ha sido refinado por
otros autores (Pacher, 1964; Salençon, 1969; Lombardi, 1975; Hoek & Brown, 1980; Brown et al., 1983;
Bouvard-Lecoanet et al., 1988; AFTES, 1993; Brady & Brown, 1993; Panet, 1993 and 1995; Peila &
Oreste, 1995; Hoek et al., 1995). Más recientemente, Carranza-Torres & Fairhurst (2000) han realizado
un repaso exhaustivo del método.

El CCM se compone de tres gráficos básicos diferentes: el perfil de deformación longitudinal (LDP -
longitudinal deformation profile-), que relaciona la deformación del túnel con la distancia al frente; la
curva característica del sostenimiento (SCC -support characteristic curve-), que representa el
comportamiento tenso-deformacional del sostenimiento; y la curva de convergencia del terreno (GRC -
ground reaction curve-).

El LDP ha sido estudiado por varios autores, entre los que se encuentran Panet (1995), Chern et al.
(1998) y Hoek et al. (2008). Hoek et al. (2008) describieron una técnica para obtener el LDP para macizos
rocosos de diferentes calidades geotécnicas y esta técnica ha sido utilizada en este trabajo para aplicar
el CCM. El método para obtener las SCC fue inicialmente propuesto para diferentes tipos de
sostenimiento por Hoek & Brown (1980) y más tarde discutido con más detalle por otros autores (Hoek,
1999; Carranza-Torres & Fairhurst, 2000; Oreste, 2003a, 2003b and 2008). Por último, el asunto
principal en este capítulo es la GRC (Fig. 5.1) que, evaluada sobre la base del comportamiento del
macizo rocoso, describe la relación entre la decreciente presión interna y el creciente desplazamiento
radial de las paredes del túnel.

Los modelos elasto-plástico perfectos son frecuentemente usados para calcular la GRC en la práctica
(Carranza-Torres & Fairhurst, 2000; RocScience, 2003). Sin embargo, cuando se produce la falla, estos
modelos simples no representan adecuadamente el comportamiento tenso-deformacional real de los
macizos rocosos, a menos que la roca sea de baja calidad. Para macizos rocosos de calidad media o alta,
los modelos que incluyen reblandecimiento -strain softening (SS)- o los modelos elasto-frágiles son más
adecuados para simular el comportamiento del terreno de manera más fiel.

Con respecto a los posibles modelos de comportamiento post-rotura, Hoek & Brown (1997) fueron
unos de los primeros autores en considerar inapropiado el modelo elasto-plástico perfecto (EPP) para
macizos rocosos de calidad geotécnica media o alta (es decir, con un GSI -geological strength index-
mayor de 30). En otras palabras, el supuesto EPP deja de ser válido una vez que se alcanza la resistencia
máxima y se hace posible una deformación mayor, como se puede observar en la Fig. 5.2. Basándonos
en este argumento, la aproximación descrita por Carranza-Torres & Fairhurst (2000) no debería usarse
para macizos rocosos con un GSI > 30, para los cuales los modelos de reblandecimiento son más

75
adecuados. Otros autores (Kaiser et al., 2000; Diederichs, 2003) han señalado también que para macizos
rocosos de muy alta calidad (GSI > 75) se puede prever un comportamiento elasto-frágil, y que este
comportamiento no se ajustaría al criterio de rotura de Hoek-Brown.

Figura 5.1. Principales elementos del método de convergencia-confinamiento (CCM): el perfil de deformación
longitudinal (LDP), la curva de convergencia del terreno (GRC) y la curva característica del sostenimiento (SCC).
Basado en Carranza-Torres & Fairhurst (2000).

Incluso después de definir los criterios de rotura de pico y residual, todavía se desconoce
completamente el comportamiento de la roca. Para representar totalmente el comportamiento tenso-
deformacional y, con ello, comprender y modelar adecuadamente una excavación, debemos determinar
el módulo elástico de Young, el coeficiente de Poisson, el módulo de reblandecimiento (generalmente
dependiente del confinamiento) y el ángulo de dilatancia.

En los últimos años se han realizado varios trabajos para el desarrollo de técnicas tanto para obtener
las GRC para túneles excavados en macizos rocosos de diferentes calidades como para estimar la
dilatancia post-rotura (Carranza-Torres et al., 2002; Alonso et al., 2003; Alejano & Alonso, 2005).

Este capítulo se centrará en el estudio de túneles excavados en 3 macizos rocosos diferentes: uno de
baja calidad (GSI = 21.4), para el que prevé un comportamiento elasto-plástico perfecto; uno de calidad
alta (GSI = 64.9) para el cual se prevé un comportamiento elasto-frágil (Hoek & Brown, 1997); y un
macizo rocoso de calidad media (GSI = 55). Una vez que se fueron estimados los parámetros más
relevantes y construidos los diferentes modelos, las GRC fueron calculadas implementando en un código
de MATLAB las técnicas de integración para el comportamiento con reblandecimiento descritas en
Alonso et al. (2003).

76
Figura 5.2. Modelos de comportamiento post-rotura para macizos rocosos con diferentes valores de GSI.
Basado en Hoek & Brown (1997).

5.2. COMPORTAMIENTO POST-ROTURA DE LOS MACIZOS ROCOSOS

Hoek & Brown (1997) sugirieron que el comportamiento post-rotura de los macizos rocosos varía en
función de su calidad y aportaron algunas pautas particularmente relevantes para la estimación de la
resistencia post-rotura. Sin embargo, los ingenieros no recomiendan su método de selección de
parámetros residuales, ya que requiere de altas dosis de criterio específico para cada trabajo.

Esas pautas de las que hablábamos en el párrafo anterior están basadas en la calidad del macizo
rocosos. Así, los macizos rocosos de alta calidad (GSI > 75), tendrían un comportamiento elastofrágil; en
los macizos rocosos de calidad media (25 < GSI < 75) se esperaría un comportamiento con
reblandecimiento; y para macizos rocosos de calidad baja (GSI < 25), se asumiría un comportamiento
elastoplástico perfecto sin dilatancia. Estas nociones se ilustran en la Fig. 5.2. Nótese que el
comportamiento elastofrágil es un caso particular del comportamiento con reblandecimiento, con un
módulo de reblandecimiento infinito. De manera similar, también el comportamiento elastoplástico
perfecto es un caso particular de reblandecimiento con módulo de reblandecimiento nulo.

5.2.1. REBLANDECIMIENTO

Aunque el comportamiento con reblandecimiento ya ha sido discutido en la sección 4.2.1., se vuelve


a resumir brevemente aquí a modo de recordatorio.

El comportamiento con reblandecimiento está basado en la teoría incremental de la plasticidad. De


acuerdo con esta teoría, un material se caracteriza por un criterio de rotura f y un potencial plástico g.
Una de las principales características del modelo de reblandecimiento es que el criterio de rotura y el

77
potencial plástico no dependen sólo del tensor de tensiones σij, sino también de lo que se ha convenido
a llamar parámetro plástico o de reblandecimiento η. El modelo de comportamiento depende, por
tanto, de la deformación plástica. El criterio de rotura se define de la siguiente manera:

f (σ r , σ θ , η) = 0 (5.1)

El comportamiento con reblandecimiento se caracteriza por una transición gradual desde un criterio
de rotura de pico a un criterio de rotura residual gobernado por el parámetro de reblandecimiento η. La
transición se define de manera que existe un régimen elástico mientras el parámetro de
reblandecimiento es nulo, un régimen de reblandecimiento cuando 0 < η < η*, y un régimen residual
cuando η > η*, siendo η* el valor del parámetro de reblandecimiento que define la transición entre la
etapa de reblandecimiento y la residual. La Fig. 5.3 ilustra este tipo de comportamiento con
reblandecimiento en términos de tensión y deformación para un ensayo a compresión confinado. Si la
pendiente de la etapa de reblandecimiento o módulo de reblandecimiento, M, tiende a infinito, estamos
ante un comportamiento elastofrágil y, si tiende a cero, ante un comportamiento elastoplástico
perfecto. Por tanto, los modelos de comportamiento elastofrágil y elastoplástico perfecto son casos
límite del modelo de reblandecimiento, que los autores de este libro consideran que debería ser
considerado el caso más general.

Figure 5.3. Criterios de rotura de pico y residual y curva tensodeformacional para un ensayo de compresión
confinado realizado sobre una muestra de material con comportamiento con reblandecimiento.

La ecuación constitutiva para un material con reblandecimiento puede obtenerse conforme a la


teoría incremental de la plasticidad. Los incrementos plásticos de deformación pueden obtenerse a
través del potencial plástico [ g (σ r , σ θ , η) ], por medio de la ecuación (5.2):

• • ∂g • • ∂g
p p
εr = λ and ε θ = λ (5.2)
∂σ r ∂σ θ

78

Donde λ es un multiplicador plástico y es una incógnita. La ecuación (5.2) es la ecuación constitutiva
del régimen plástico y es conocida usualmente como regla de flujo. Si el potencial plástico coincide con
el criterio de rotura, entonces la regla de flujo es asociada; en caso contrario se denomina regla de flujo
no asociada.

La plasticidad incremental requiere considerar una variable ficticia de tiempo, τ, que controla los
incrementos de deformación plástica por medio de la ecuación (5.3):

• p • p
p ∂ε r p ∂ε θ
εr = and ε θ = (5.3)
∂τ ∂τ

5.2.2. REBLANDECIMIENTO CON CRITERIO DE ROTURA DE MOHR-COULOMB

Por simplicidad, se ha considerado para este estudio el criterio de rotura de Mohr-Coulomb –


ecuación (5.4)-, en lugar del de Hoek-Brown.

f (σθ , σ r , η ) =
σθ − Kφ (η )σ r − 2C (η ) Kφ (η ) (5.4)

Y un potencial plástico de la forma:

g (σθ , σ r , η
= ) σθ − Kψ σ r (5.5)

Donde Kψ es el coeficiente de dilatancia o la relación de dilatancia, y se expresa como:

1 + sin ψ
Kψ = (5.6)
1 − sin ψ

Además, se han considerado dos funciones lineales a trozos y dependientes del parámetro plástico
para representar la cohesión c(η) y el ángulo de fricción φ(η), siendo φpeak y c peak los parámetros de pico
y φ res y c res los parámetros residuales (Fig. 5.4).

Figura 5.4. Funciones cohesión y ángulo de fricción dependientes del parámetro plástico (η).

79
5.2.3. CRITERIOS DE ROTURA DE PICO Y RESIDUAL

El criterio de rotura de pico se puede estimar a partir del enfoque de Hoek-Brown (Hoek-Brown,
1997; Hoek et al., 2002; RocScience, 2002), de datos obtenidos en laboratorio —para los valores de σci y
m para la roca intacta— y del GSI calculado a partir de datos de campo. También se calculan los valores
correspondientes a los parámetros elásticos de pre-rotura, esto es, módulo elástico de Young y
coeficiente de Poisson.

Según Cai et al. (2004), el valor del GSI puede considerarse dependiente de la descripción de dos
factores: estructura de la roca, que puede ser estimada a partir del tamaño o volumen de los bloques, y
estado de la superficie de los bloques, estimada a partir del llamado factor de estado de las juntas (joint
condition factor, JC). JC puede obtenerse a partir de la ondulación a gran escala (large-scale waviness,
JW), la lisura a pequeña escala (small-scale smoothness, JS) o los factores de alteración de las juntas (joint
alteration factors, JA). La principal ventaja de este método es que, en su extensión (Cai et al., 2007),
permite obtener el criterio de rotura residual para el material roto o plastificado a partir de un valor
residual del GSI, si bien es verdad que este valor residual del GSI no es fácil de estimar con precisión.

5.2.4. DEFORMACIÓN POST-ROTURA

La curva tenso-deformacional de una roca o un macizo rocoso no se define completamente


conociendo los criterios de rotura de pico y residual, el módulo elástico de Young y el coeficiente de
Poisson. Es necesario también conocer el módulo de reblandecimiento y la dilatancia, ambos
dependientes a su vez de la tensión de confinamiento tanto en muestras de roca como en macizos
rocosos, haciendo más complejo aún su comportamiento.

El módulo de reblandecimiento se estima en función de la calidad del macizo rocoso: Es más alto
para macizos rocosos de alta calidad y más bajo para macizos rocosos de baja calidad. En cuanto a la
dependencia de la tensión de confinamiento, se puede adoptar una formulación simple: existe una
relación inversamente proporcional entre los valores del módulo de reblandecimiento y la tensión de
confinamiento (como ha sido observado en muestras de roca ensayadas en el laboratorio).

5.2.5. DILATANCIA

Estimar correctamente la dilatancia es de suma importancia para resolver ciertas cuestiones


relacionadas con la mecánica de rocas en la post-rotura, como el modelamiento de excavaciones
subterráneas. Según Cai et al. (2007), considerar la dilatancia constante es una aproximación que no es
físicamente correcta, aunque a efectos prácticos de la ingeniería se adopta comúnmente esta suposición
porque se conoce muy poco acerca de cómo varía la dilatancia de un macizo rocoso durante la post-
rotura.

Un extenso repaso de la bibliografía y de los resultados de ensayos realizados indica que la dilatancia
está muy influenciada tanto por la plasticidad que el material ha experimentado como por la tensión de
confinamiento. Alejano & Alonso (2005) han hecho un análisis detallado de los datos de los ensayos
publicados con el propósito de proponer una formulación suficientemente significativa pero
convenientemente simple para el ángulo de dilatancia que refleje estas dependencias y que pueda ser
implementada con facilidad en códigos numéricos y formulaciones analíticas.

80
En Alejano & Alonso (2005), los valores de la dilatancia de pico y ángulo de fricción de pico
recuperados de una serie de ensayos de alta calidad se comparan a la tensión de confinamiento,
demostrando que la dilatancia de pico es sumamente dependiente de la tensión de confinamiento. Los
ángulos de fricción de pico fueron estimados a partir de la pendiente del correspondiente criterio de
rotura de Hoek-Brown (Hoek & Brown, 1997), para los niveles de tensión y tamaños de la muestra
correspondientes.

La dilatancia de pico ( ψ
peak
) y el ángulo de fricción de pico se correlacionan bien para niveles de
tensión bajos, mientras que tienden a divergir cada vez más cuanto mayores sean los niveles de tensión.

Por tanto, aunque la suposición ψ peak = φ no es errónea para niveles de tensión muy bajos, es
claramente imprecisa para niveles de tensión mayores, ya que la rotura de la roca ocurre generalmente
en las bandas de corte o en nuevas discontinuidades, particularmente en rocas blandas y medias.

Para solventar este problema, se propuso la siguiente ecuación:

φ σ ci
ψ peak
= log10 (5.7)
1 + log10 σ ci σ 3 + 0.1

Donde φ (º) es el ángulo de fricción de pico, que puede ser calculado como la pendiente del criterio
de rotura de Hoek-Brown, σci es la resistencia a compresión sin confinamiento de la roca intacta, y σ3 es
la tensión de confinamiento. Esta ecuación incluye corrección de escala por medio de φ.

Al estudiar el decrecimiento del ángulo de dilatancia de acuerdo con la plasticidad, la primera opción
es asignar una función exponencial de decrecimiento a Kψ (la relación de dilatancia). El decrecimiento va
desde un valor de pico estimado previamente hasta un valor cero correspondiente a un incremento de
volumen por plasticidad nulo. Este valor nulo se propone a la luz del hecho de que una roca no puede
dilatar infinitamente. Por lo tanto:

γp
− p,
γ *
Kψ =
1 + ( Kψ , peak − 1)e (5.8)

Donde el parámetro γ p,*, o parámetro de plasticidad constante, se recalcula para cada tipo de roca.
Esta formulación, que se ha elegido por su simplicidad, está basada en Detournay (1986) pero también
en un estudio del decrecimiento de la dilatancia de acuerdo con el parámetro de plasticidad en algunos
casos reinterpretados.

Resumiendo, se han estimado una serie de valores de γ p,* para diferentes rocas, empezando por
diversos ensayos realizados por otros autores (Medhurst, 1996; Farmer, 1983) y se ha propuesto una
fórmula para estimar el ángulo de dilatancia en rocas y macizos rocosos, de acuerdo con las ecuaciones
(5.7) y (5.8). El modelo incluye las dependencias d la dilatancia con la tensión de confinamiento y el
parámetro plástico.

El modelo también incluye un efecto de escala indirecto, a través de la inclusión de φ en el modelo.


Este enfoque tiene la ventaja de que la dilatancia se estima a través de un sólo parámetro: γ p,*, y aún
así tiene en cuenta tanto la dependencia de la tensión de confinamiento como los efectos de escala. Por
tanto, los modeladores deberían usar una aproximación razonable de este parámetro antes que un valor
constante del ángulo de dilatancia que en muchos casos no será realista.

81
5.3. CARACTERÍSTICAS DEL TÚNEL Y LOS MACIZOS ROCOSOS

En esta sección se describen las principales características de los tres macizos rocosos en los que se
va a excavar un túnel de 7 m de radio. Los macizos rocosos tienen diferentes calidades geotécnicas
(baja, media y alta) y el túnel será excavado a diferentes profundidades en cada uno de ellos. A cada
tipo de macizo rocoso se le asignará un modelo de comportamiento post-rotura diferente y se definirán
todas sus propiedades correspondientes. Se ha considerado un campo de tensiones isotrópico para
simplificar el estudio. Los macizos rocosos de baja y alta calidad han sido sacados de la literatura
existente y uno de ellos es un ejemplo real. Por su parte, el macizo rocoso de calidad media está basado
en un macizo rocoso real estudiado en la Universidad de Vigo por los autores de este libro.

5.3.1. MACIZO ROCOSO DE CALIDAD GEOTÉCNICA BAJA

El ejemplo de túnel de 7 m de radio excavado a una profundidad de 400 m en un macizo rocoso de


calidad geotécnica baja se ha sacado de Cai et al. (2007). Los parámetros de resistencia de pico y
residual han sido calculados para σci = 100 MPa y mi = 20.

Como se ha mencionado previamente, el valor del GSI puede considerarse dependiente de la


estructura de la roca y del estado de la superficie de los bloques (Cai et al., 2004) por medio del factor
de estado de las juntas -joint condition factor, JC-, que se puede obtener a través del factor de
ondulación a gran escala -JW, large-scale waviness-, el factor de lisura a pequeña escala -JS, small-scale
smoothness- y los factores de alteración de juntas -JA, joint alteration factors.

Para este macizo rocoso, muy débil, con Vb = 100 cm3, JW = 1, JS = 1, JA = 4 y JC = 0.25, se obtiene un
valor de GSI = 21.4. Los parámetros de resistencia de pico de Mohr-Coulomb obtenidos, que derivan
(supuestamente) de datos de laboratorio, del GSI y de la profundidad del túnel, son cpeak = 0.34 MPa y
φ peak = 43º.

La principal ventaja de este método es que su extensión (Cai et al., 2007) permite obtener la
envoltura de resistencia residual. Así, de acuerdo con el método se obtienen los siguientes parámetros
residuales del macizo rocoso: Vbr = 10 cm3 y Jcr = 0.1875. El GSI residual es 15.1 y sus correspondientes
parámetros de resistencia residuales de Mohr-Coulomb son c res = 0.27 MPa y φ res = 40º.

Los parámetros de resistencia de pico y residual estimados a partir de la clasificación GSI descrita por
Cai et al. (2007) se muestran en la Tabla 5.1, junto con otros parámetros de interés obtenidos mediante
el programa RocLab (Rocscience, 2007). Nótese que, debido a la baja calidad geotécnica del macizo
rocoso, no hay grandes diferencias entre los parámetros de resistencia de pico y los residuales
(alrededor de un 20% en cohesión y menos del 10% en fricción).

Para el túnel excavado en roca blanda se ha considerado apropiado un procedimiento de excavación


que cause la mínima alteración al macizo rocoso confinado de los alrededores. En cuanto a la dilatancia,
se han usado los valores recomendados por Hoek & Brown (1997), así como el modelo de dilatancia
variable descrito por Alejano & Alonso (2005).

82
Tabla 5.1. Parámetros geomecánicos del macizo rocoso blando

Parámetro Unidades Valor


GSIpeak 21.40
Q 0.10
GSIres 15.10
σci MPa 100.00
mi 20.00
γ kN/m3 26.00
E GPa 1.10
ν 0.30
cpeak MPa 0.34
φpeak º 43.00
cres MPa 0. 27
φres º 40.00
σ0 MPa 10.40

5.3.2. MACIZO ROCOSO DE CALIDAD GEOTÉCNICA ALTA

Para este caso se ha tomado un túnel de 7 m de radio excavado a una profundidad de 1000 m en un
macizo rocoso de calidad geotécnica alta (GSI = 64.9) compuesto de conglomerado, arenisca y lutita,
correspondiente al dominio CG2 situado en el emplazamiento Kannagawa (Cai et al., 2007). Los ensayos
de laboratorio realizados indican los siguientes valores: σci = 162 MPa y mi = 19.

Para este macizo rocoso con Vb = 303,000 cm3, JW = 1.5, JS = 1.5, JA = 1, JC = 2.25, se ha obtenido un
GSI = 64.9 y unos parámetros de resistencia de pico de Mohr-Coulomb: cpeak = 3.7 MPa y φ peak = 57.8º.
De acuerdo al método propuesto, Vbr = 10 cm3 y Jcr = 0.75 para el macizo rocoso residual. Se ha obtenido
un valor de 27.8 para el GSI residual, y sus correspondientes parámetros de resistencia residual de
Mohr-Coulomb: cres = 0.96 MPa y φ res = 51º.

Los parámetros de resistencia de pico y residual estimados a partir de la clasificación GSI descrita por
Cai et al. (2007) se muestran en la Tabla 5.2. Nótese que, debido a la alta calidad del macizo rocoso, hay
grandes diferencias entre los parámetros de resistencia de pico y los residuales (cerca del 80% en
cohesión y por encima del 15% en fricción).

Para este macizo rocoso duro, se ha considerado un procedimiento de excavación controlado de


excelente calidad que resulta en perturbaciones mínimas al macizo rocoso que rodea al túnel
(Rocscience, 2002). Además, se han obtenido otros parámetros de interés con la ayuda del programa
RocLab (Rocscience, 2007). Algunos de estos parámetros y otros considerados en este trabajo se
muestran en la Tabla 5.2.

83
Table 5.2. Parámetros geomecánicos del macizo rocoso duro

Parámetro Unidades Valor


GSIpeak 64.90
Q 20.00
GSIres 27.80
σci MPa 162.00
mi 19.00
γ kN/m3 26.00
E GPa 24.00
ν 0.25
cpeak MPa 3.70
φpeak º 57.80
cres MPa 0. 96
φres. º 51.00
σ0 MPa 26.00

5.3.3. MACIZO ROCOSO DE CALIDAD GEOTÉCNICA MEDIA

Para este caso se ha elegido un macizo rocoso basáltico que se ha estudiado a una profundidad de
450 m. Por medio de ensayos de laboratorio se han obtenido los valores medios de resistencia a la
compresión sin confinamiento: σci = 23 MPa y mi = 10. Además, se ha estimado un valor medio para el
GSI de 55 y un valor de entre 1 y 5 para la Q de Barton, estimado a partir de datos de campo. En este
caso, se ha considerado una voladura de muy baja calidad resultante en daños locales al macizo rocoso.

Para este macizo rocoso de calidad geotécnica media se ha estimado un tamaño de bloque con un
espaciado medio de 36 cm, con JC = 1.5, aproximadamente correspondiente al GSI medio estimado. Para
el macizo rocoso fracturado se ha estimado un tamaño de bloque de 10 cm de espaciado medio y JC =
0.75, resultando un valor para el GSI residual de 33.

Introduciendo estos valores en el programa RocLab (Rocscience, 2007), obtenemos el resto de los
parámetros geomecánicos del macizo rocoso en el que excavaremos el túnel, incluyendo su clasificación
geomecánica, densidad, criterios de rotura de pico y residual de Mohr-Coulomb y parámetros elásticos
(Tabla 5.3). Estos parámetros son la base para el desarrollo de los modelos post-rotura.

Table 5.3. Parámetros geomecánicos del macizo rocoso medio

Parámetro Unidades Valor


GSIpeak 55.00
Q 1-5
GSIres 33.00
σci MPa 23.00
mi 10.00
γ kN/m3 26.70
E GPa 3.837
ν 0.25
cpeak MPa 0.744
φpeak º 24.81
cres MPa 0.397
φres. º 15.69
σ0 MPa 12.00
84
5.4. MODELOS DE COMPORTAMIENTO POST-ROTURA

En este estudio se ilustra la importancia que tiene el comportamiento post-rotura para los tres tipos
de macizos rocosos mencionados: blando (GSI = 21.4), duro (GSI = 64.9) y medio (GSI = 55). Para cada
uno de estos macizos rocosos, construiremos modelos cada vez más complejos, de la siguiente manera:

1) Modelo elasto-plástico perfecto (elastic perfectly plastic).

2) Modelo elasto-frágil (elastic brittle plastic).

3) Modelo con reblandecimiento (strain softening) de módulo constante y dilatancia constante.

4) Modelo con reblandecimiento de módulo variable y dilatancia constante.

5) Modelo con reblandecimiento de módulo variable y dilatancia variable.

En las siguientes secciones se explica brevemente cómo se implementa cada uno de estos cinco
modelos para cada uno de los tres macizos rocosos. Las Figuras 5.5 a 5.9 (representando cada uno de
estos modelos en el orden listado) representan el comportamiento de una probeta cilíndrica bajo tres
diferentes presiones de confinamiento (0, 5 y 10 MPa).

5.4.1. MODELO ELASTO-PLÁSTICO PERFECTO

Para obtener los parámetros elásticos y el criterio de rotura de pico de Mohr-Coulomb, mediante
técnicas estándar, se han usado datos de campo y de laboratorio (RocScience, 2002). Se ha tenido en
cuenta la profundidad del túnel y se ha considerado un campo de tensiones isotrópico. En base a esto,
se han asignado a cada macizo rocoso una serie de parámetros representativos del modelo de
comportamiento elasto-plástico perfecto (Fig 5.5): c, φ, E, ν y γ. Se ha considerado un peso específico de
26 kN/m3 para todos los macizos rocosos y, para este sencillo primer modelo, una dilatancia nula.

Según Hoek & Brown (1997) —y según se representa en la Fig. 5.1— este modelo, usado típicamente
en la práctica, es adecuado sólo para macizos rocosos de calidad geotécnica muy baja, por lo que
teóricamente sería representativo del comportamiento de nuestro macizo rocoso blando, lo cual se
verificará en este trabajo.

Los valores para la resistencia a compresión sin confinamiento (σc) y para el coeficiente de presión
de tierra pasiva (Kφ) de los macizos rocosos –no de las rocas intactas- se han obtenido según las fórmulas
5.9 y 5.10, respectivamente.

2c cos φ
σc = (5.9)
1 − sinφ

1 + sin φ
Kφ = (5.10)
1 − sin φ

85
Figura 5.5. Modelo de comportamiento elasto-plástico perfecto para: a) un macizo rocoso bando; b) un macizo
rocoso duro; c) un macizo rocoso medio. Nótese que σc representa los valores de resistencia a compresión sin
confinamiento correspondientes al macizo rocoso, no a la roca intacta.

86
5.4.2. MODELO ELASTO-FRÁGIL

Para el modelo elasto-frágil (Fig. 5.6) se han usado los mismos valores de cpeak, φ peak, E, ν y γ que para
el modelo elasto-plástico perfecto, y el criterio de rotura residual se ha obtenido definiendo los valores
del GSI residual (cres, φ res) según la aproximación descrita por Cai et al. (2007). La dilatancia ψ, constante
en este modelo, se ha calculado como describen Hoek & Brown (1997). Así, ψ = φ peak/4 para macizos
rocosos de alta calidad geotécnica; ψ = φ peak/8 para macizos rocosos de calidad geotécnica media y ψ =
0º para macizos rocosos de baja calidad geotécnica.

Según Hoek & Brown (1997), este modelo de comportamiento representa mejor a los macizos
rocosos de alta calidad geotécnica, lo cual se demostrará más adelante. En el caso de los macizos
rocosos de baja calidad geotécnica, dado que los criterios de rotura de pico y residual no son muy
diferentes entre sí, no debería haber grandes diferencias entre usar este modelo o el modelo elasto-
plástico perfecto.

El parámetro η* (valor del parámetro plástico que marca la transición entre el estado de
reblandecimiento y el residual) —propuesto por Alonso et al. (2003)— ha sido calculado para cada
macizo rocoso según la Ecuación 5.11.

σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 )  Kψ 
η* 1 +  (5.11)
E  2 

5.4.3. MODELO CON REBLANDECIMIENTO DE MÓDULO CONSTANTE Y


DILATANCIA CONSTANTE

Este modelo es una sencilla primera aproximación al comportamiento con reblandecimiento (Fig.
5.7) y supone un paso adelante hacia modelos más complejos que representen de manera más fiel el
comportamiento real del macizo rocoso. En este modelo, la pérdida de resistencia tras la rotura se
produce de manera controlada por medio del módulo de reblandecimiento —drop modulus (Fig. 5.3)—,
al contrario de lo que sucede en el modelo elasto-frágil, donde la pérdida de resistencia sucede de
manera repentina.

En este primer modelo de reblandecimiento, se ha asociado a cada macizo rocoso un módulo de


reblandecimiento constante de acuerdo con su calidad geotécnica: M = -E/5 para macizos rocosos
blandos, M = -E para macizos rocosos duros y M = -E/3 para macizos rocosos medios. Nótese que M = -
E/5 se aproxima a M = 0, valor del módulo de reblandecimiento para el comportamiento elasto-plástico
perfecto y también que los valores del módulo de reblandecimiento están expresadas en función del
módulo elástico E, que es un valor que se hace más pequeño a medida que disminuye la calidad
geotécnica del macizo rocoso. En consecuencia, el módulo de reblandecimiento para macizos rocosos
duros es del orden de varios cientos de veces mayor que el correspondiente a macizos rocosos blandos.

Para este modelo se ha asumido también una dilatancia constante, con los mismos valores que en el
modelo elasto-frágil. El parámetro de reblandecimiento η* ha sido estimado para cada macizo rocoso
(blando, duro y medio, respectivamente) de modo que se ajuste a la caída de resistencia (Ecs.
5.12~5.14).

87
Figura 5.6. Modelo elasto-frágil para: a) un macizo rocoso blando; b) un macizo rocoso duro y c) un macizo rocoso
medio.

88
Figura 5.7. Modelo con reblandecimiento de módulo constante y dilatancia constante para: a) un macizo rocoso
blando; b) un macizo rocoso duro y c) un macizo rocoso medio.

89
σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 )  Kψ 
η* 6 1 +  (5.12)
E  2 
σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 )  Kψ 
η* 2 1 +  (5.13)
E  2 
σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 )  Kψ 
η* 4 1 +  (5.14)
E  2 

5.4.4. MODELO CON REBLANDECIMIENTO DE MÓDULO VARIABLE Y


DILATANCIA CONSTANTE

Este modelo es un poco más complejo que el anterior. En un intento de representar las tendencias
observadas en ensayos con rocas de gran tamaño, en este modelo el valor del módulo de
reblandecimiento decrecerá al aumentar la presión de confinamiento (Fig. 5.8). Así, para cada macizo
rocoso, el módulo de reblandecimiento considerado en el modelo anterior ha sido asignado a una
presión de confinamiento de 5 MPa, variando a otras presiones, como se explica más adelante.

Según Starfield & Cundall (1988), el principal objetivo de estos modelos no es ajustarse con exactitud
al comportamiento real o ser un espejo de la realidad, sino singularizar y poner a disposición de los
investigadores elementos importantes que no son o no han sido estudiados usualmente. En la sencilla
formulación de este modelo, el módulo de reblandecimiento varía en función de la presión de
confinamiento σ3. Teniendo presente que el módulo de reblandecimiento M es menor para macizos
rocosos blandos, se han considerado los siguientes valores en función de la calidad geotécnica del
macizo rocoso: Para macizos rocosos bandos, M varía desde M = –E/4 para σ3=0 a M = –E/6 para σ3=10
MPa; para macizos rocosos duros, M varía desde M = –2E para σ3=0 a M = –E/2 para σ3=10; y para
macizos rocosos de calidad media, M varía desde M = –E/2 para σ3=0 a M = –E/4 para σ3=10 MPa.

De esta manera, en el caso de macizos rocosos blandos sometidos a altas presiones de


confinamiento, este modelo daría un resultado muy similar al modelo elasto-plástico perfecto (Sección
5.4.1), y en el caso de macizos rocosos duros a bajas presiones de confinamiento, el modelo sería
semejante al modelo elastofrágil (Sección 5.4.2).

En cuanto a la dilatancia, se han tomado los mismos valores constantes que para el modelo anterior.
Por su parte, el valor de transición del parámetro plástico o parámetro de reblandecimiento η*, se ha
estimado, como en los anteriores modelos, para ajustarse al modelo propuesto, para cada uno de los
tres macizos rocosos propuestos: blando, duro y medio (respectivamente) según las Ecs. 5.15~5.17:

 σ3  σ 1 (σ 3 ) − σ 1 (σ 3 )  Kψ 
peak res
η* =
 + 5  1 +  (5.15)
 5  E  2 
 3σ 3 5  σ 1 (σ 3 ) − σ 1 (σ 3 )  Kψ 
peak res
η* =
 +  1 +  (5.16)
 20 4 E  2 
 7σ 3 25  σ 1 (σ 3 ) − σ 1 (σ 3 )  Kψ 
peak res
η* =
 +  1 +  (5.17)
 40 8  E  2 

90
Figura 5.8. Modelo con reblandecimiento de módulo variable y dilatancia constante para: a) un macizo rocoso
blando; b) un macizo rocoso duro y c) un macizo rocoso medio.

91
5.4.5. MODELO CON REBLANDECIMIENTO DE MÓDULO VARIABLE Y
DILATANCIA VARIABLE

El último modelo con reblandecimiento incluye una dilatancia variable (Fig 5.9) tal como ha sido
definida por Alejano & Alonso (2005), representando una aproximación bastante realista del
comportamiento de los macizos rocosos, como se deduce de las observaciones de los autores de este
libro y de otros autores (Hoek & Brown, 1997; Cai et al., 2007).

Esta aproximación continua debe ser enmarcada en una filosofía más amplia de modelado (Starfield
& Cundall, 1988) que incluya también métodos empíricos, así como análisis del control estructural de
inestabilidades.

El modelo de dilatancia ha sido implementado como se indica en las Ecs. 5.7 y 5.8, asumiendo
valores para γ p,* de γ p,*= 0.02 = 20 mdef para los tres macizos rocosos.

5.4.6. DIRECTRICES PARA LA ESTIMACIÓN DEL PARÁMETRO DE


REBLANDECIMIENTO CRÍTICO

En los últimos años, se han hecho varios trabajos estudiando las técnicas existentes y desarrollando
nuevas aproximaciones (Alonso et al., 2003) para incluir el comportamiento con reblandecimiento en el
análisis de excavaciones subterráneas, al descubrir que no existía ninguna técnica, sino algunas someras
directrices para estimar todos los parámetros necesarios para reflejar el comportamiento con
reblandecimiento de los macizos rocosos. En este libro, se tratará de proporcionar valores razonables
para definir y estimar todos los parámetros necesarios para modelar el comportamiento con
reblandecimiento, lo cual es obviamente una tarea difícil.

En este sentido, se ha observado que el valor del parámetro η* tiende a un valor pequeño para roca
muy frágil (GSI > 75) y que tiende a infinito para roca muy blanda (GSI < 20). Aunque para materiales
elasto-plástico perfectos no necesitamos un valor del parámetro de reblandecimiento η*, ya que en ese
caso los criterios de rotura de pico y residual son iguales, es evidente que la estimación η* es
importante en esta investigación y que, sin embargo, se habrá observado que no ha sido justificada la
selección de las constantes 6, 2 y 4 en las Ecs. 5.12-5.14 ni la de los valores en función de σ3 de las Ecs.
5.15-5.17. En esta sección se tratará de resolver ese inconveniente.

Una aproximación razonable para estimar el valor de este parámetro puede presentar la siguiente
forma:

σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 )   Kψ 


η* fη (σ 3 , GSI )· 1 + 2  (5.18)
E  

Donde fη (σ3, GSI) es una función:

E
fη (σ 3 , GSI ) = 1 − (5.19)
M

92
Figura 5.9. Modelo con reblandecimiento de módulo variable y dilatancia variable para: a) un macizo rocoso
blando; b) un macizo rocoso duro y c) un macizo rocoso medio.

93
Como, según se ha observado, el módulo elástico E y el módulo de reblandecimiento M dependen de
la calidad geotécnica del macizo rocoso y de la presión de confinamiento, entonces el valor de la
función fη (σ3, GSI) también dependerá de estos parámetros. Y en el caso de que consideremos la
dilatancia variable, entonces deberíamos incluir la dependencia de la dilatancia en la función.

Para el modelo con reblandecimiento de módulo constante, los valores 2, 4 y 6 (Ecs. 5.12~5.14)
usados para fη (σ3, GSI) proceden de la Ec. 5.20.

fη (σ 3 , GSI )= 8 − 0, 08·GSI for 25 < GSI < 75 (5.20)

No obstante, también se puede usar una aproximación más compleja que incluye el efecto de la
resistencia a compresión simple de la roca intacta σci (Ec. 5.21).

 σ ( MPa ) 
fη (σ 3 , GSI ) =
8, 66 − 0, 0812· GSI + ci  for 20 < GSI < 75
 10  (5.21)

El valor de esta función es variable en ensayos de laboratorio y, desde luego, también lo es en los
macizos rocosos reales, ya que se observan diferentes módulos de reblandecimiento para diferentes
presiones de confinamiento. Sin embargo, se ha incluido aquí debido al hecho de que estas
aproximaciones son necesarias si, como recomiendan Starfield & Cundall (1987), seguimos una
aproximación heurística para estudiar, analizar y entender los problemas de la mecánica de rocas.

En el caso de que se usen modelos con reblandecimiento de módulo variable, se puede usar la Ec.
5.22 como una primera aproximación para estimar el parámetro de reblandecimiento η*, incluyendo su
dependencia de la presión de confinamiento σ3:

 225 − GSI   55 − 0.6 GSI  


fη (σ 3 , GSI ) 
= ·σ 3 +   for 25 < GSI < 75
 1 000   8  (5.22)

No obstante, en este caso también se puede usar una aproximación más compleja que incluya el
efecto de la resistencia a compresión simple de la roca intacta σci (Ec. 5.23).

  σ ci ( MPa )  
 8, 66 − 0, 0812· GSI +    225 − GSI
 55 − 0.6 GSI  
fη (σ 3 , GSI )  10  ·  
  ·σ 3 +   for 20 < GSI < 75
 8 − 0, 08·GSI   1 000   8 
 
(5.23)

Estas aproximaciones son provisionales, hasta que se encuentren otras más exactas y en el futuro
deberá prestarse especial atención en comparar los valores de estas aproximaciones con los resultados
obtenidos en la ingeniería práctica. No obstante, hemos ensayado en nuestro laboratorio, en una prensa
servo-controlada, muestras de dos granitos con diferentes grados de meteorización y σci alrededor de 50
MPa que, debido a su contenido en arcilla, se comportan como macizos rocosos de alta calidad
geotécnica (Alejano et al, 2009b), y hemos medido, en más de 20 ensayos para cada uno de los dos
granitos (denominados Xavier y Castro), su módulo elástico y de reblandecimiento a diferentes
presiones de confinamiento variando entre 0 y 8 MPa.

Los resultados de estos ensayos están plasmados junto a las líneas que representan a las Ecs.
5.16~5.18 en la Fig. 5.10. Esto supone un indicio empírico de que, si consideramos presiones de
confinamiento entre 0 y 8 MPa, los resultados de la Ec. 5.22 pueden suponer un punto de comienzo
razonable para modelar el comportamiento post-rotura de los macizos rocosos.

94
Obsérvese además que para un valor de presión de confinamiento de 5 MPa, el valor de fη (σ3, GSI)
para macizos rocosos blandos (GSI =25), medios (GSI =50) y duros (GSI =75) es, respectivamente, 6, 4 y
2, tal y como se propone en este libro para el modelo con reblandecimiento de módulo constante.

Figura 5.10. Representación de fη (σ3, GSI) para los diferentes valores de GSI de los tres macizos rocosos objeto de
estudio y de los ensayos de laboratorio en muestras de granitos con diferentes grados de alteración.

5.5. CURVAS DE CONVERGENCIA DEL TERRENO

5.5.1. CONSIDERACIONES INICIALES

Las curvas de convergencia del terreno (en adelante GRCs, de ground reaction curves) pueden ser
calculadas de manera rigurosa para los diferentes modelos de comportamiento descritos aplicando la
aproximación que se describe en Alonso et al. (2003). Nótese que han tenido que introducirse algunos
pequeños cambios en el código MATLAB que originalmente se usó en Alonso et al. (2003) para
adecuarlo a las particularidades de estos modelos.

Un método alternativo para obtener GRCs ha sido desarrollado recientemente por Lee &
Pietruszczak (2008), basado en un método numérico simplificado (con un grado de precisión apropiado)
para macizos rocosos con reblandecimiento como los descritos aquí.

5.5.2. ANÁLISIS DE GRCS PARA MODELOS SIMPLES SIN REBLANDECIMIENTO

Para el comportamiento elasto-plástico perfecto y el elasto-frágil, además de las soluciones


numéricas anteriores, también existen soluciones analíticas (Panet, 1995 y Carranza-Torres, 1998). Las
GRCs que representan estos dos modelos se muestran en la Fig. 5.11, observándose que con las
soluciones analíticas y la numérica de Alonso et al. (2003) se obtienen resultados similares.

95
Figura 5.11. GRCs correspondientes a los modelos elasto-plástico perfecto y elastofrágil para: a) un macizo
rocoso blando; b) un macizo rocoso duro y c) un macizo rocoso medio.

96
Una diferencia significativa entre los desplazamientos finales alcanzados –debido a la deformación
del macizo rocoso– en los modelos elasto-plástico perfecto y elasto-frágil para cada tipo de macizo
rocoso es una clara indicación del error que podría cometerse si la selección del modelo no está basada
en criterios adecuados. Es también importante señalar que el efecto del sostenimiento depende mucho
de su instalación, generalmente controlada por medio de la distancia al frente y el desplazamiento
máximo (o mediante el perfil de deformación longitudinal –longitudinal deformation profile, LDP). En
todo caso, el comportamiento real del macizo rocoso en el túnel debe radicar entre los dos casos
extremos de comportamiento: elasto-plástico perfecto y elasto-frágil.

Para el macizo rocoso de baja calidad geotécnica, el desplazamiento final varía entre cerca de 21 cm
para el caso elasto-plástico perfecto hasta cerca de 28 cm para el caso elasto-frágil. Para el macizo
rocoso duro, el desplazamiento final varía de aproximadamente 10 mm para el caso elasto-plástico
perfecto hasta cerca de 16 mm para el caso elasto-frágil. No obstante, estas diferencias no deberían ser
muy grandes si tenemos en cuenta la variabilidad natural de los parámetros del macizo rocoso. En
cuanto al macizo rocoso de calidad media, el desplazamiento final varía entre cerca de 18 cm para el
caso elasto-plástico perfecto hasta cerca de 230 cm para el caso elasto-frágil, un claro indicador de que,
en este caso, una selección adecuada del modelo de comportamiento post-rotura es esencial.

Ahora se obtendrán las curvas características del sostenimiento (support characteristic curve, SCC) a
partir de la clasificación geomecánica Q de Barton, como se indica en el trabajo de Oreste (2003).

Para el macizo rocoso blando (Fig. 5.12), el sostenimiento que se ha considerado adecuado para
sostener el túnel ha sido 25 cm de gunita con fibra y bulones Swellex con espaciado de 1 x 1 m. Tanto el
sostenimiento de gunita como los bulones Swellex se han instalado a una distancia de 1 m y 1.5 m,
respectivamente, del frente del túnel.

Figura 5.12. Curva característica del terreno y sostenimiento obtenidos para un macizo rocoso blando usando: a)
el modelo elasto-plástico perfecto; b) el modelo elasto-frágil.

Para el túnel excavado en el macizo rocoso duro (Fig. 5.13), se estima que el sostenimiento adecuado
consiste en bulones Swellex espaciados 2 x 2 m e instalados a 4 m del frente del túnel.

97
Figura 5.13. Curva característica del terreno y sostenimiento obtenidos para un macizo rocoso duro usando: a) el
modelo elasto-plástico perfecto; b) el modelo elasto-frágil.

En el caso del túnel excavado en el macizo rocoso medio, el sostenimiento necesario sería 15 cm de
gunita con fibra a 2 m del frente del túnel y bulones Swellex con espaciado 1 x 1 m instalados a 3 m del
frente del túnel. Los resultados se muestran en la Fig. 5.14a (caso elasto-plástico perfecto) y Fig. 5.14b
(caso elasto-frágil). Se puede observar como en el primer caso el sostenimiento sería capaz de sostener
el túnel mientras que en el segundo caso los desplazamientos alcanzados no serían tolerables.

Figura 5.14. Curva característica del terreno y sostenimiento obtenidos para un macizo rocoso medio usando: a)
el modelo elasto-plástico perfecto; b) el modelo elasto-frágil.

En la Tabla 5.4 se muestran los valores de los índices de calidad geomecánica RMR y Q, así como los
sostenimientos propuestos (derivados de la clasificación Q de Barton) para cada uno de los macizos
rocosos. Nótese que los sostenimientos son sólo indicativos, dado que estos sistemas de clasificación no

98
tienen en cuenta la profundidad de manera específica. Nótese además que el macizo rocoso con GSI =
64.9 únicamente necesita gunita y no bulones.

Tabla 5.4. Índices de calidad geomecánica y recomendaciones de sostenimiento para cada macizo rocoso.

GSI = 21.4 GSI = 64.9 GSI = 55


RMR 21.4 64.9 55
Q 0.1 20 1-5
Gunita con fibras (cm) 25 No 15
Bulones (espaciado) 1mx1m 2mx2m 1mx1m
L (distancia al frente sin
sostenimiento según la Q de 1.2 8.2 5.3
Barton) (m)
Distancia al frente del gunitado 1 N/A 2
Distancia al frente del bulonado 1.5 4 3
*Basado en el cálculo de perfiles de deformación longitudinal obtenidos según el método propuesto por
Vlachopoulos & Diederichs (2009) y extraído de Hoek et al. (2008).

5.5.3. ANÁLISIS DE GRCS PARA MODELOS CON REBLANDECIMIENTO

Se han demostrado las diferencias que existen en los desplazamientos finales al utilizar modelos
elasto-plástico perfectos y elasto-frágiles (casos extremos del modelo con reblandecimiento). Por tanto,
los desplazamientos finales de las GRCs correspondientes a modelos con reblandecimiento estarán
comprendiddos entre los desplazamientos finales obtenidos mediante estos modelos “extremos”.

El primero de los tres modelos con reblandecimiento tiene un módulo constante; el segundo
representa una mejor aproximación al comportamiento real al tener en cuenta que el módulo de
reblandecimiento decrece a medida que aumenta la presión de confinamiento (como se ha observado
en macizos rocosos reales); y finalmente, el tercer modelo con reblandecimiento tiene en cuenta,
además, la variación en la dilatancia (Alejano & Alonso, 2005), representando de una manera más
precisa aún el comportamiento real del macizo rocoso. Las GRCs correspondientes a estos diferentes
macizos rocosos se muestran en la Fig. 5.15.

En el caso del macizo rocoso blando, las GRCs correspondientes a los modelos con reblandecimiento
son prácticamente idénticas a la GRC correspondiente al modelo elasto-plástico, si bien la GRC
correspondiente al modelo 5 (reblandecimiento con módulo y dilatancia variables) es ligeramente
diferente, aunque similar desde la perspectiva de la ingeniería práctica, ya que darían lugar a curvas de
sostenimiento idénticas. Sin embargo, todas ellas son muy diferentes de la GRC correspondiente al
modelo elasto-frágil. Esto quiere decir que el modelo elasto-plástico perfecto es razonablemente
representativo del comportamiento continuo de macizos rocosos blandos (GSI < 35) a menos que se den
condiciones de alta presión que descompongan la roca (squeezing). En Hoek & Marinos (2000) y Hoek et
al. (2008) se dan más detalles acerca de la validez del método de convergencia-confinamiento (CCM)
para macizos rocosos de muy baja calidad geotécnica.

99
Figura 5.15. GRCs correspondientes a los cinco diferentes modelos de comportamiento para: a) un macizo rocoso
blando; b) un macizo rocoso duro y c) un macizo rocoso medio.

100
El túnel excavado en el macizo rocoso blando sería estable, con una presión de equilibrio de
aproximadamente 0.9 MPa, con un desplazamiento inicial de unos 40 mm tras la instalación del
sostenimiento y un desplazamiento final de alrededor de 100 mm. Según Hoek (1999), el factor de
seguridad, definido en función de las tensiones, sería 1.1, elevándose a 1.3 si lo definimos como el ratio
entre la deformación final (la que es capaz de resistir el sostenimiento) y la deformación real en el
sostenimiento (Oreste, 2003a).

Para el macizo rocoso duro (Fig. 5.15b), las GRCs correspondientes a los modelos con
reblandecimiento son esencialmente iguales entre sí y a la GRC correspondiente al modelo elasto-frágil,
desde el punto de vista de la ingeniería práctica. Sin embargo, la GRC que corresponde al modelo elasto-
plástico perfecto es muy diferente de las demás. Se puede concluir, por tanto, que el modelo elasto-
frágil representa razonablemente el comportamiento continuo de los macizos rocosos de calidad
geotécnica alta (60 < GSI < 70). El límite superior de validez dependerá del comportamiento a rotura por
desconchamiento (spalling) del macizo rocoso (Kaiser et al., 2000; Diederichs, 2003).

El túnel excavado en el macizo rocoso duro podría considerarse muy estable, con una presión de
equilibrio de aproximadamente 6 kPa, con cerca de 10 mm de desplazamiento inicial tras la instalación
del sostenimiento y un desplazamiento final de alrededor de 15 mm. En la práctica, esto significa que el
radio operativo final del túnel sería prácticamente igual al radio inicial.

Según Hoek (1999), el factor de seguridad sería 6.5. Sin embargo, subiría a 7.8 si lo definimos en
función de las deformaciones (Oreste, 2003a). Evidentemente, el sostenimiento está
sobredimensionado para el propósito de confinamiento del macizo rocoso, pero es apropiado si se
tienen en cuenta mecanismos de inestabilidad estructurales.

Por último, para el macizo rocoso de calidad geotécnica media (Fig. 5.15c), las GRCs
correspondientes a cualquiera de los modelos con reblandecimiento son muy diferentes a las obtenidas
tanto para el modelo elasto-plástico perfecto como para el modelo elastofrágil. Esto significa que usar
algunos de estos dos modelos simples (casos extremos de reblandecimiento) para macizos rocosos de
calidad geotécnica media (40 < GSI < 60) es probable que provoque errores significativos en los
resultados. Para alcanzar un grado de precisión aceptable deberían utilizarse modelos más realistas que
tuviesen en cuenta, al menos, el comportamiento con reblandecimiento, tanto mejor si también la
variación en la dilatancia.

Así, utilizando un modelo con reblandecimiento de módulo y dilatancia variables para este macizo
rocoso de calidad media, obtendríamos una GRC que nos daría un desplazamiento final de unos 400 mm
(Fig. 5.16), el cual, en nuestra experiencia, está en un rango bastante común para este tipo de
excavaciones. Usando esta GRC para nuestro análisis CCM, en el túnel se alcanzaría una presión de
equilibrio de alrededor de 0.6 MPa, con un desplazamiento inicial de cerca de 60 mm tras la instalación
del sostenimiento y un desplazamiento final de aproximadamente 400 mm. De acuerdo tanto a Hoek
(1999) como a Oreste (2003a), el factor de seguridad sería 1.02, lo que indica que el túnel no sería muy
estable. Los otros modelos con reblandecimiento (módulo y dilatancia constantes y múdulo
variable/dilatancia constante) dan resultados muy similares.

Sin embargo, la Fig. 5.13 indica que si usamos el modelo elasto-plástico perfecto (recordemos que
son los que se utilizan en la práctica para el cálculo de GRCs), obtendríamos una presión de equilibrio de
cerca de 0.6 MPa con un desplazamiento final de alrededor de 110 mm, y un factor de seguridad de 1.05
(Hoek, 1999) o 1.14 (Oreste 2003a). Y si usamos el modelo elasto-frágil obtendríamos una presión de
equilibrio de unos 0.7 MPa con un desplazamiento final mucho más grande (800 mm) y un factor de
seguridad menor que 1 tanto según Hoek (1999) como según Oreste (2003a). Observamos pues cómo,

101
usando los modelos simples, se obtendrían valores no realistas tanto en los desplazamientos finales
como en los factores de seguridad (la Tabla 5.5 muestra una comparativa de estos resultados).

Figura 5.16. Curva característica del terreno y sostenimiento obtenidos para un macizo rocoso de calidad media
correspondiente al modelo con reblandecimiento de módulo y dilatancia variables.

Tabla 5.5. Parámetros (presión interna Peq, desplazamiento Ueq en el punto de equilibrio y factores de seguridad)
para tres diferentes modelos de comportamiento representativos de un macizo rocoso medio.

Modelo con
Modelo
Modelo reblandecimiento de
elasto-plástico
elasto-frágil módulo y dilatancia
perfecto
variables

Ueq (mm) 110 800 400

Peq (MPa) 0.63 0.68 0.64

Factor de seguridad (Hoek, 1999) 1.05 0.97 1.02

Factor de seguridad (Oreste, 2003) 1.14 0.99 1.02

102
5.6. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO

Se ha hecho un estudio en el cual se ha simulado la excavación de túneles en diferentes tipos de


macizos rocosos, calculando todos los parámetros significativos. Por otro lado, se han desarrollado
modelos con reblandecimiento de creciente complejidad, teniendo en cuenta la influencia de la presión
de confinamiento y la dependencia de la dilatancia en la deformación plástica. Además, se han obtenido
las GRCs correspondientes a modelos simples (elasto-plástico perfecto y elasto-frágil) y a los modelos
con reblandecimiento. Por último, se han calculado los parámetros post-rotura por medio de técnicas
desarrolladas recientemente (Cai et al., 2007) y se han tenido en cuenta los efectos de sostenimientos
estándar.

Nuestra principal conclusión es que la aplicación del CCM varía según la calidad geotécnica del
macizo rocoso. Nótese que, para cada aproximación, la parte elástica del comportamiento y la rotura de
pico permanecen constantes, así que la variabilidad observada en los desplazamientos finales sólo
puede ser debida al comportamiento post-rotura.

Para macizos rocosos blandos (GSI < 40), el comportamiento real es tan similar al comportamiento
elasto-plástico perfecto que no cometeríamos grandes errores si usásemos este modelo en la práctica
para obtener las GRCs o para implementar modelos numéricos. Si existen condiciones de altas
presiones capaces de descomponer la roca (squeezing), esta aproximación continua debe ser
considerada dentro de una filosofía más amplia de modelado (Starfield & Cundall, 1988) que se tenga en
cuenta en los modelos numéricos tridimensionales (see Hoek et al., 2008 and Hoek & Marinos, 2000).

Se puede sacar una conclusión similar para los macizos rocosos duros (60 < GSI < 75). En este caso no
se cometería un error significativo si se utiliza el modelo elasto-frágil para obtener las GRCs o para
implementar modelos numéricos. Sin embargo, también esta aproximación continua debe ser
considerada dentro de una filosofía más amplia de modelado (Starfield & Cundall, 1988) —en este caso,
una que incluya un análisis de estabilidad estructural y control del desconchamiento (Kaiser et al., 2000;
Diederichs, 2003).

Por último, en el caso de macizos rocosos de calidad media (40 < GSI < 60), el comportamiento real
no es similar a ninguno de los modelos simples (elasto-plástico perfecto y elasto-frágil), por lo que
deben usarse modelos más realistas para describir el comportamiento de este tipo de macizos rocosos
con un margen de error aceptable. Algunos de estos modelos se han descrito anteriormente, siendo el
más realista de todos, en nuestra opinión, el modelo con reblandecimiento de módulo y dilatancia
variables.

Se ha demostrado así el alcance del error que podría cometerse si no se usan modelos de
comportamiento más realistas. Nótese que el CCM representa una aproximación continua al
comportamiento de los macizos rocosos, así que, siempre es necesario considerar el papel de las
discontinuidades e inestabilidades estructurales.

Para concluir, es importante comentar que, para los casos analizados, el modelo de dilatancia
variable no produce resultados significativamente diferentes de los que produce la aproximación a la
dilatancia descrita por Hoek & Brown (1997). De todos modos, los autores de este libro consideran que
sería más preciso y realista modelar la dilatancia como variable que como constante, aunque esto
complica la estimación de parámetros. Su uso sería muy apropiado, por ejemplo, para estudios de
macizos rocosos con grandes zonas con fluencia plástica (yielding) como, por ejemplo, pilares de carbón
o hundimientos.

103
104
6. APLICACIÓN DEL CCM EN MACIZOS ROCOSOS CON COMPORTAMIENTO
CON REBLANDECIMIENTO Y CRITERIO DE ROTURA DE HOEK-BROWN

6.1. INTRODUCCIÓN

6.1.1. INVESTIGACIONES PREVIAS Y ACTUALES

Nuestra investigación continúa, está vez centrándose en las GRCs correspondientes a macizos
rocosos con comportamiento con reblandecimiento y que obedecen el criterio de rotura de Hoek–
Brown. Una revisión del artículo de Alonso et al. (2003) ha revelado que, aunque las técnicas para
obtener GRCs para túneles excavados en materiales elasto-plástico perfectos o elasto-frágiles son
adecuadas, el problema del reblandecimiento no ha sido tratado adecuadamente.

Alonso et al. (2003) desarrollaron una solución numérica unidimensional para obtener la GRC para
túneles de sección circular excavados en materiales con comportamiento con reblandecimiento
formulando un sistema general de ecuaciones diferenciales ordinarias. Aunque esta aproximación se
suele considerar la más rigurosa, otras aproximaciones son posibles, como los métodos simplificados
equivalentes recientemente propuestos por Guan et al. (2007), Lee y Pietruszczak (2008) y Park et al.
(2008). El método semi-analítico propuesto por Guan et al. (2007) guarda cierta semejanza con el
método de Alonso et al. (2003), pero se diferencia en la selección del parámetro plástico —una cuestión
que podría conducir a dificultades en la definición del modelo de comportamiento. De los otros dos
métodos mencionados (ambos numéricos), el método descrito por Lee y Pietruszczak (2008) concuerda
mejor con los enfoques rigurosos que el método descrito por Park et al. (2008).

Un importante avance en Alonso et al. (2003) ha sido establecer claramente los parámetros que se
necesitan para definir la curva tensión-deformación para macizos rocosos con reblandecimiento y, por
consiguiente, caracterizarlos. La utilización de estos parámetros establecidos ha sido seguida por una
serie de autores. En Alonso et al. (2003), aunque la formulación del problema es muy general, los
principales resultados consideraban un criterio de rotura de Mohr-Coulomb en función de una regla de
flujo no asociada. Aunque fueron presentados los resultados iniciales para el caso particular de un
material rocoso que obedeciese el criterio de rotura de Hoek-Brown, este tipo de material no se estudió
en gran detalle.

Otra cuestión planteada fue la influencia de la bifurcación y localización en los resultados. Algunos
ingenieros geomecánicos opinan que la inestabilidad mecánica asociada con el reblandecimiento refleja
el hecho de que el material no se comportaría como un continuo, lo que es de hecho cierto para rocas
muy frágiles. No obstante, esta cuestión ha sido tratada por Varas et al. (2005) al efectuar una serie de
comparaciones entre estudios numéricos bidimensionales y enfoques analíticos. La principal conclusión
de este último estudio fue que los valores de la extensión media de rotura (Rp) y la convergencia (ur) —
obtenidos por medio de modelos numéricos bidimensionales— eran razonablemente similares a los
predichos por la solución elasto-plástica auto-similar simétrica.

En cualquier caso, los efectos de la bifurcación y la localización no son relevantes cuando se


considera una escala espacial suficientemente grande, como ocurre en el caso del diseño de túneles. Por
tanto, la técnica para obtener GRCs para túneles excavados en macizos rocosos con reblandecimiento
sigue siendo válida desde el punto de vista de la ingeniería práctica.

En esta investigación, se extenderá el uso del CCM —usado generalmente para macizos rocosos
blandos— a macizos rocosos de calidad geotécnica media (30 < GSI < 60) y se darán directrices para la
caracterización de macizos rocosos con reblandecimiento. Además, se explicará el uso de los esquemas

105
de cálculo diseñados previamente para obtener las GRCs para túneles excavados en este tipo de macizos
rocosos. Por último, se describirá un procedimiento comparando la respuesta del sostenimiento con el
enfoque CCM y con metodologías empíricas estándar.

6.1.2. ESTRUCTURA DEL CAPÍTULO

El método descrito en este capítulo (Alejano et al., 2010) es una versión ampliada y actualizada del
método desarrollado para obtener GRCs para macizos rocosos con reblandecimiento y se ha hecho
hincapié en el criterio de rotura de Hoek–Brown, ya que no había sido estudiado en profundidad en
Alonso et al., 2003. En la práctica, nos centraremos generalmente en macizos rocosos de calidad media
(30 < GSI < 60). Para calidades geotécnicas mayores, el enfoque continuo del CCM debería
implementarse junto a análisis de estabilidad estructural, para así tener en cuenta todos los posibles
mecanismos de inestabilidad en la excavación. La Sección 6.2 describe brevemente el enfoque general
del problema de calcular GRCs para este tipo de macizos rocosos.

En la Sección 6.3, se dan algunas directrices sobre cómo caracterizar razonablemente macizos
rocosos de calidades medias para obtener así todos los parámetros necesarios para estimar
correctamente el comportamiento tenso-deformacional del macizo y obtener la GRC para un túnel
excavado en el macizo. Estos parámetros incluyen las resistencias de pico y residual correspondientes al
criterio de rotura de Hoek-Brown, el módulo elástico de Young, el coeficiente de Poisson, el ángulo de
dilatancia medio y el módulo de reblandecimiento (o mejor, el valor de η*, definido como el valor del
parámetro de reblandecimiento que controla la transición entre la etapa de reblandecimiento y la
residual. El proceso de caracterización está basado en el conjunto de los enfoques recientemente
publicados (Hoek & Brown, 1997; Hoek et al., 2002; Cai et al., 2004; Cai et al., 2007; Alonso et al., 2008).

Después, se caracterizarán una serie de macizos rocosos formados por el mismo tipo de roca pero
con diferentes calidades geotécnicas en términos de GSI y se calcularán las GRCs correspondientes a
túneles excavados a 600 m de profundidad, mostrando diferentes comportamientos en función del GSI.

En la Sección 6.4 se aplicará el CCM, proporcionando una estimación de las SCC tal y como se
propone en los sistemas estándar de clasificación geotécnica (basados en la calidad geotécnica del
macizo rocoso). Se desarrollará un análisis convergencia-confinamiento para obtener una estimación de
factores de seguridad relativos a la eficacia del sostenimiento, siendo los sistemas de sostenimiento
propuestos aparentemente suficientes para controlar la deformación de los túneles excavados en los
macizos rocosos de diferentes calidades. Los métodos empíricos (por ejemplo, RMR –Bieniawski, 1976)
no tienen en cuenta la profundidad del túnel o la tensión de campo de manera explícita y la Q de Barton
(Barton et al., 1974; Barton & Grimstad 1994) sólo tiene en cuenta la tensión de campo a título
indicativo a través del parámetro SRF.

Los autores de este libro creen que esta investigación cierra el círculo del enfoque teórico al
comportamiento de los macizos rocosos, ya que ensaya la idoneidad de un sistema de sostenimiento
propuesto desde una perspectiva puramente empírica usando un enfoque teórico que rara vez se usa
debido a ciertas dificultades desde el punto de vista de su aplicación rigurosa que se han intentado
superar.

106
6.2. BASE TEÓRICA

Este enfoque pretende ser un enfoque numérico general para obtener GRCs para túneles excavados
en macizos rocosos con reblandecimiento. El enfoque inicial de Alonso et al. (2003) se resume en esta
sección y se remite al lector a la lectura del trabajo original para un estudio a fondo de los aspectos
matemáticos.

6.2.1. COMPORTAMIENTO CON REBLANDECIMIENTO

El comportamiento con reblandecimiento, denominado comportamiento con debilitamiento por


algunos autores (Cai et al., 2007), está basado en la teoría incremental de la plasticidad (Hill, 1950;
Kaliszky, 1989), y se ha desarrollado para modelar procesos de deformación plástica. Según esta teoría,
un material se caracteriza por un criterio de rotura f y un potencial plástico g. Una de las principales
características del modelo de comportamiento con reblandecimiento es que el criterio de rotura y el
potencial plástico no dependen únicamente del tensor de tensiones σij, sino también del denominado
parámetro plástico o de reblandecimientoη. El modelo de comportamiento, de este modo, depende de
la deformación plástica. Así, el criterio de rotura se define según la Ecuación 6.1.

f (σ r , σ θ , η) = 0 (6.1)

El comportamiento con reblandecimiento se caracteriza por una transición gradual desde un criterio
de rotura de pico a un criterio de rotura residual que está gobernada por el parámetro de
reblandecimiento η. En este modelo, la transición se define de manera que el régimen elástico existe
mientras el parámetro de reblandecimiento es nulo, el régimen de reblandecimiento ocurre cuando 0 <
η < η*, y el estado residual tiene lugar cuando η > η*, siendo η* el valor del parámetro de
reblandecimiento que controla la transición entre la etapa de reblandecimiento y la residual.

La Fig. 5.3 ilustra este tipo de comportamiento con reblandecimiento para un ensayo de compresión
sin confinamiento. La pendiente de la etapa de reblandecimiento o módulo de reblandecimiento se
denota por M. El comportamiento elasto-frágil aparece cuando este módulo tiende a infinito, mientras
que el comportamiento elasto-plástico perfecto se obtiene si este módulo tiende a cero. Por tanto, se
puede considerar que los modelos elasto-frágil y elasto-plástico perfecto son casos límite del modelo
con reblandecimiento, que puede considerarse el caso más general.

El comportamiento ilustrado en la Fig. 5.3 sirve como un enfoque inicial para modelar el
comportamiento tenso-deformacional observado en ensayos de muestras de rocas y macizos rocosos.
Aunque la existencia real de este tipo de comportamiento es, para algunos, un tema polémico, nosotros
lo hemos observado en nuestro laboratorio en ensayos desarrollados en núcleos de roca granítica
ligeramente meteorizada, además de haber sido observado también por Medhurst & Brown (1998).

Este comportamiento es ciertamente capaz de representar los resultados macroscópicos


comúnmente observados en la práctica, aunque no es capaz de simular ciertos fenómenos
microscópicos complejos, incluyendo la deformación real de la roca y los procesos de rotura. El
comportamiento con reblandecimiento propuesto modela la respuesta continua de los macizos rocosos
de calidad media. Se podrían implementar modelos más complejos y más realistas, pero el objetivo de
este trabajo es representar el comportamiento de los macizos rocosos de calidad media de un modo
representativo pero simple.

107
La ecuación constitutiva para un material con reblandecimiento pueden obtenerse de acuerdo con la
teoría incremental de la plasticidad. Los incrementos de deformación plástica pueden ser obtenidos a
partir del potencial plástico g según la Ecuación 6.3.

g (σ r , σ θ , η) (6.2)

• • ∂g • • ∂g
p p
εr = λ y εθ = λ (6.3)
∂σ r ∂σ θ


Donde λ es un multiplicador plástico que es incógnita. La Ec. 6.3 es la ecuación constitutiva del régimen
plástico y se denomina comúnmente regla de flujo. Si el potenial plástico coincide con el criterio de
rotura, entonces se denomina regla de flujo asociada; si no se denomina regla de flujo no asociada.

6.2.2. CRITERIO DE ROTURA DE HOEK-BROWN

Aunque el criterio de rotura de Mohr-Coulomb es muy utilizado debido a su simplicidad, el criterio de


rotura no lineal de Hoek-Brown representa más rigurosamente el comportamiento del macizo rocoso,
razón por la que es ampliamente utilizado por la comunidad geomecánica. El criterio de rotura de Hoek-
Brown tiene varias versiones de complejidad creciente (Brown et al., 1983; Hoek & Brown, 1988; Hoek
et al., 1992; Hoek & Brown, 1997; Hoek et al., 2002), cubriendo un amplio rango de tipos de macizo
rocoso. En este caso, para los parámetros del material m(η ) , s (η ) y la resistencia a compresión de la
roca intacta σci, el criterio de rotura viene dado por la Ec. 6.4. Y la forma del potencial plástico se
mantiene en función del criterio de rotura de Mohr-Coulomb (Ec. 6.5), donde ψ es la dilatancia.

(6.4)
f (σ θ , σ r ,η ) = σ θ − σ r − m(η )σ rσ ci + s (η )σ ci2

g (σ θ , σ r ,η ) = σ θ − K (η )σ r (6.5)

1+sinψ (η )
K (η ) =
1−sinψ (η )

El parámetro plástico es η = γ p
= ε θp − ε rp y para los valores de m(η ) , s (η ) se consideran
sendas funciones lineales a trozos (Ec. 6.6), donde mpeak y speak son los valores de pico y donde mres y sres
son los valores residuales.

 peak m peak − m res


m − η, 0 < η < η∗
m (η ) =  η∗
m res , η ≥η∗

(6.6)
 peak s peak − s res
s − η, 0 <η <η∗
s (η ) =  η∗
 s res , η ≥η∗

108
En este enfoque se propone usar un decrecimiento lineal, tanto por razones de simplicidad como por
el hecho de que el análisis de los ensayos realizados en muestras de roca indica una tendencia lineal en
el decrecimiento de los parámetros m y s.

Se recomienda el uso del parámetro plástico γ p


porque ofrece una buena representación del grado
de deformación irrecuperable y es razonablemente simple de definir y usar. Además, ha sido muy usado
en la literatura sobre reblandecimiento y puede usarse para obtener otros parámetros plásticos.

6.2.3. SOLUCIÓN AUTO-SIMILAR

La formulación del problema presentada en Alonso et al. (2003) está basada, en primer lugar, en la
ecuación de equilibrio en condiciones de deformación plana y teniendo en cuenta la simetría radial. La
siguiente ecuación a considerar es la de la persistencia (también llamada condición de plasticidad
activa), que implica que una vez que el material alcanza el estado plástico, el estado tensional debe
satisfacer la función del criterio de rotura. Por último, se considera la regla de flujo, que gobierna el
comportamiento del material en el estado plástico de manera que la velocidad de deformación plástica
puede obtenerse a partir de la Ec. 6.3 una vez que ha sido definido el potencial plástico.

Para el caso de una excavación circular, las principales deformaciones son las tangenciales y las
radiales. Las tres ecuaciones indicadas forman el sistema de ecuaciones diferenciales parciales a resolver
para obtener los valores de las tensiones tangenciales y radiales y los desplazamientos radiales. Es
importante destacar que los desplazamientos y las tensiones dependen de (i) una variable física r, que
representa la distancia al centro de la excavación, y (ii) una variable de tiempo ficticio τ, que da una
medida de la evolución de la plasticidad. El desplazamiento radial y las tensiones radiales y tangenciales
se escriben, por tanto, como ur(r,τ), σr(r,τ) y σθ(r,τ), respectivamente.

Una vez que la coordenada r se escala en función del cambio en la variable ρ=r/τ, y una vez que los
desplazamientos radiales son re-escalados con el radio plástico τ=Rp, la hipótesis auto-similar implica
que las soluciones para el desplazamiento radial y los campos de tensiones no dependen del radio
plástico. Esto significa que las soluciones son estacionarias para el problema evolutivo, incluyendo la
variable de tiempo ficticio.

El problema a resolver se formula mediante un sistema de ecuaciones diferenciales ordinarias


compuestas por la ecuación de equilibrio, la ecuación de persistencia y la regla de flujo. El problema de
valor inicial asociado con este sistema de ecuaciones diferenciales ordinarias se resuelve de acuerdo con
las condiciones iniciales impuestas por la solución de Lamé en el límite elasto-plástico. Tras re-escalar los
cambios, las condiciones iniciales son realmente condiciones finales, debido a que el problema se
resuelve para valores más pequeños que la unidad. Resolviendo este problema se obtienen los
desplazamientos radiales, las velocidades y las tensiones tangenciales y radiales en la excavación.

Ya que el problema de valor inicial no tiene generalmente una solución analítica (excepto en casos
muy simples como el criterio de rotura de Tresca para el que las ecuaciones son mucho más simples), se
resuelve por medio de una integración numérica, la cual puede ser implementada de acuerdo con el
método de Runge-Kutta-Fehlberg. Esta técnica, que combina métodos de cuarto y quinto orden en una
adaptación paso a paso de la integración numérica se ha programado en el entorno MATLAB bajo la
función ODE15S. Trabajando en este entorno hace más fácil correr problemas de múltiples parámetros y
facilita la presentación de los datos.

109
6.3. CARACTERIZACIÓN DE MACIZOS ROCOSOS

Obtener una GRC para un túnel profundo excavado en un macizo rocoso con reblandecimiento que
obedezca el criterio de rotura de Hoek-Brown es potencialmente interesante pero inútil si no se pueden
obtener los parámetros significativos del macizo rocoso. En esta sección se propone un método para
llevar a cabo esta tarea.

6.3.1. ENFOQUES GENERALES

Hoek y Brown (Hoek & Brown, 1997) estuvieron entre los primeros autores que resaltaron la
importancia de estimar el comportamiento post-rotura de los macizos rocosos. Sin embargo, aunque sus
directrices sobre el cálculo de la resistencia post-rotura son particularmente relevantes, su selección de
los parámetros residuales no se recomienda para el uso en ingeniería, ya que se requiere mucho criterio
específico en cada proyecto. Estas directrices están basadas en tipos de roca desde rocas macizas
frágiles con un GSI alto a rocas muy débiles con un GSI bajo.

Según Hoek y Brown (1997), para rocas macizas frágiles (70<GSI<90), se producen altas tensiones
que dan lugar a la rotura de la roca intacta y a la perdida de prácticamente toda la resistencia a la
rotura; para rocas muy fracturadas (50<GSI<65), niveles de tensión moderados dan lugar a la falla de los
sistemas de diaclasas y la roca se vuelve como gravilla; para rocas fracturadas de calidad media
(40<GSI<50), se asume reblandecimiento; y por último, para rocas muy débiles (GSI<30), se considera
un comportamiento elasto-plástico perfecto y dilatancia nula, esto es, el criterio de rotura ya está en la
etapa residual (Fig. 5.2).

En cualquier caso, la propuesta de Hoek y Brown (1997) sólo sirve para estimar los parámetros de
resistencia de pico de macizos rocosos fracturados. Sin embargo, Cai et al. (2004) han propuesto una
nueva manera de estimar el GSI basándose en la descripción de dos factores: estructura de roca o
volumen de bloque Vb y condiciones de superficie de las juntas Jc (Fig. 6.1) y, posteriormente, Cai et al.
(2007) propusieron estimar la resistencia residual de los macizos rocosos a partir de un GSI residual,
GSIres, cuyo valor se obtiene a partir del GSI de pico (el correspondiente al macizo rocoso antes de la
rotura), y de dos factores principales: el volumen de bloque residual Vrb y la condición de superficie de
las juntas Jrc (Fig. 6.1). Este método para estimar la resistencia residual de macizos rocosos ha sido
validado con algunos ejemplos reales, usando datos de ensayos de corte en bloques de tres grandes
obras subterráneas y datos de análisis de taludes de roca.

En cualquier caso, estimar el valor del GSI residual no es sencillo, si bien es importante su obtención
para representar de manera realista el comportamiento post-rotura de macizos rocosos de calidad
media de manera adecuada para el CCM.

Sin embargo, incluso tras definir los criterios de rotura de pico y residual, el comportamiento del
macizo rocoso todavía no se conoce de manera completa. Para representar totalmente el
comportamiento tenso-deformacional, necesario para entender y modelar el comportamiento de la
excavación, se necesitan, además, el módulo de Young, el coeficiente de Poisson, el módulo de
reblandecimiento (generalmente dependiente de la presión de cnfinamiento) y el ángulo de dilatancia.

Esta complejidad en la definición de parámetros ha sido claramente una de las razones por las que el
CCM no se ha usado ampliamente en la ingeniería práctica en el pasado y, tratando de resolver este
inconveniente, se describirá un enfoque racional y práctico, basado en la experiencia, en datos
publicados y en criterio técnicos bien fundados, para estimar el comportamiento de túneles excavados
en macizos rocosos de calidad media.

110
Figura 6.1. Gráfico para la cuantificación del GSI y degradación, del estado de pico al residual, del volumen de
bloque y de la condición de superficie de las juntas para un ejemplo de macizo rocoso (por Cai et al., 2007).

111
6.3.2. CARACTERIZACIÓN DE UN MACIZO ROCOSO CON REBLANDECIMIENTO

El criterio de rotura de Hoek–Brown trata uno de los principales problemas en el diseño práctico de
grandes construcciones en macizos rocosos. Según este criterio, la aparición de diaclasas y efectos
geológicos asociados son tenidos en cuenta en la resistencia de los macizos rocosos. El criterio de Hoek-
Brown fue adoptado rápidamente por la comunidad geomecánica y su uso se ha extendido rápidamente
más allá de sus límites originales, encontrando amplia aplicación práctica como método para estudiar el
comportamiento mecánico en una amplia variedad de estudios en el campo de la mecánica de rocas.

Esto hizo que fuese necesario introducir, cada cierto tiempo, nuevos elementos que tuviesen en
cuenta una gama de problemas prácticos cada vez más amplia. Una de estas mejoras fue la introducción
de la idea de macizos rocosos alterados y no alterados (Hoek & Brown, 1988) y otra fue la introducción
de un criterio modificado para forzar la resistencia a tensión de los macizos rocosos de muy pobre
calidad a cero (Hoek et al., 1992).

Hoek y Brown (1997) intentaron consolidar todas las mejoras en una presentación integral del
criterio de rotura, propusieron una serie de directrices acerca del comportamiento post-rotura y dieron
varios ejemplos para ilustrar su aplicación práctica. En 2002, Hoek et al. decidieron cambiar el RMR por
el GSI. Además, propusieron el recálculo de la estimación de la cohesión y la fricción de acuerdo con el
problema a resolver y modelaron esta adaptación en el programa informático gratuito RocLab
(Rocscience, 2007).

En esta sección se explica cómo caracterizar un macizo rocoso con reblandecimiento que obedezca
el criterio de rotura de Hoek-Brown. A título ilustrativo, se han usado macizos rocosos de diferentes
calidades geotécnicas, pero formadas del mismo tipo de roca (con valores de σci =75 MPa y m = 10,
correspondientes, por ejemplo, a una piedra caliza), para los cuales se ha calculado su respuesta tenso-
deformacional.

Para esta caracterización, se necesita la siguiente información básica: (1) criterios de rotura de pico y
residual, (2) parámetros elásticos (módulo de Young y coeficiente de Poisson), y (3) parámetros de
deformabilidad post-rotura (módulo de reblandecimiento y ángulo de dilatancia).

Cualquier texto clásico sobre el criterio de Hoek-Brow permite obtener el criterio de rotura de Hoek-
Brown en cualquiera de sus formas más o menos evolucionadas (Brown et al., 1983; Hoek & Brown,
1997; Carranza-Torres & Fairhurst, 2000; Hoek et al., 2002). El criterio también se puede obtener
mediante el uso del programa gratuito RocLab (Rocscience, 2007). Típicamente, los valores necesarios
para este criterio son σci, mbpeak, speak y a, que pueden ser obtenidos a partir de los parámetros de
laboratorio σci y m y a partir del índice de calidad geotécnica de pico GSIpeak. Por simplicidad, se ha
considerado a como una constante e igual a 0.5, como en las primeras versiones del criterio de Hoek-
Brown (Brown et al., 1983). Así, en este caso, σci, mpeak y speak definen completamente el criterio de
rotura de pico de Hoek-Brown.

De manera similar, el criterio de rotura residual se obtiene cambiando el valor de GSI peak por el
índice de calidad geotécnica del macizo tras su rotura y reblandecimiento, ya en la etapa residual, GSIres.
Este parámetro debería ser estimado siguiendo las directrices dadas por Cai et al. (2004) y Cai et al.
(2007). No se puede negar que los ingenieros todavía sean un tanto reacios a usar este enfoque en la
práctica y que se necesite una investigación más a fondo para mejorar nuestra capacidad para estimar
este parámetro de manera correcta. Sin embargo, de acuerdo con las observaciones realizadas por Cai
et al. (2007), se puede usar la estimación dada en la Tabla 6.1.

112
Tabla 6.1. Enfoque inicial para estimar grosso modo el GSIres a partir del GSIpeak.

Una vez que se obtiene el valor de GSIres, se pueden obtener los parámetros residuales mres y sres
(junto al valor invariable de σci), que definen el criterio de rotura residual de Hoek-Brown, usando
cualquier procedimiento habitual (por ejemplo, RocLab). Si el macizo rocoso está alterado, esto también
debería tenerse en cuenta.

La deformabilidad pre-rotura o los parámetros elásticos se obtienen utilizando los enfoques


tradicionales. El módulo elástico de Young E se puede obtener según se expone en el trabajo de Serafim
& Pereira (1983) o similares (Hoek & Brown, 1997; Hoek & Diederichs, 2006). El coeficiente de Poisson ν
no afecta generalmente al comportamiento del macizo rocoso de manera significativa, por lo que los
valores habituales en la gama 0.25-0.35 deberían ser válidos para cualquier enfoque. Alternativamente,
los valores de E y ν se pueden obtener mediante el programa RocLab (Rocscience, 2007).

Se ha observado, tanto en campo como en laboratorio, que la deformabilidad en el comportamiento


post-rotura de rocas y macizos rocosos es muy dependiente de su calidad geotécnica (Hoek & Brown,
1997; Cai et al., 2007) y de su presión de confinamiento (Wawersick & Fairhurst, 1970; Alejano &
Alonso, 2005). En base a estas observaciones, se proponen valores para estimar el módulo de
reblandecimiento M del macizo rocoso en función del índice de calidad geotécnica de pico GSIpeak y a la
presión de confinamiento expresada en función de la resistencia a compresión del macizo rocoso

( s peak ·σ ci ).

En la obtención de estos valores se asume una tendencia continua, desde un comportamiento frágil
en macizos rocosos de alta calidad no sujetos a confinamiento a un comportamiento dúctil puro en
macizos rocosos de muy baja calidad y presiones de confinamiento muy altas (como es el caso de los
macizos rocosos que se encuentran en las zonas más profundas de la corteza terrestre). El ajuste de
estos valores se ha realizado a partir de GRCs obtenidas para macizos rocosos de calidad media (Alonso
et al., 2008).

Ahora, si consideramos que el valor del módulo de reblandecimiento es una valor proporcional al
módulo de Young’s modulus E (Ec. 6.7), entonces el valor de la constante de proporcionalidad ω
depende del GSIpeak y de la presión de confinamiento, pudiendo estimarse de acuerdo a las Ecs. 6.8.

M = − ω ·E (6.7)

−1
 peak 
ω 0, 0046·e 0.0768·GSI peak · s ·σ ci  para σ 3 ≥ 0.1
  σ3 
  . (6.8)
−1
 
· s ·σ ci + 0, 05 
peak
=ω 0, 0046·e0.0768·GSI para σ 3 ≤ 0.1
peak

  2·σ 
 3 

113
Aplicando esta estimación, para el caso de macizos rocosos formados por una roca con σci=75 MPa y
m=10 y con diferentes calidades geotécnicas (diferentes niveles de fracturación y condición de las
juntas; GSIpeak=75, 60, 50, 40, 25), obtenemos las curvas tenso-deformacionales representadas en los
gráficos de la Fig. 6.2. En estos gráficos podemos observar, para cada calidad geotécnica, los criterios de
rotura de pico y residuales en los gráficos σ1 -σ3 y los comportamientos tenso-deformacionales en los
gráficos σ1 -ε1, para cada macizo rocoso y para diferentes presiones de confinamiento σ3. Estos gráficos,
junto con el procedimiento propuesto para obtener los valores requeridos —en particular, el módulo de
reblandecimiento—, representan una extensión de las directrices dadas por Hoek & Brown (1997) y Cai
et al. (2007) para determinar la curva tenso-deformacional completa de los macizos rocosos.

En cualquier caso, el comportamiento del macizo rocoso no se conoce completamente hasta que
obtengamos un último parámetro que defina el comportamiento de la deformación transversal ε3 o de
la deformación volumétrica εv: el ángulo de dilatancia. Alejano & Alonso (2005) han mostrado, a través
del estudio y reinterpretación de ensayos de muestras de carbón (Medhurst & Brown, 1998), que este
parámetro también es dependiente de la presión de confinamiento y han propuesto un modelo capaz
de determinar el valor del ángulo de dilatancia con un buen nivel de precisión, en función de la presión
de confinamiento y el grado de plasticidad. Este modelo es particularmente adecuado para el análisis de
la permeabilidad de la roca (Chen et al., 2007) y para el análisis de mecanismos de rotura en
cimentaciones superficiales (Chang et al., 2008).

Sin embargo, para el caso descrito en este trabajo, los autores del libro proponen utilizar, por
simplicidad, los valores dados por Hoek & Brown (1997) adaptados para indicar una variación continua
en la calidad de los macizos rocosos, ya que las GRCs obtenidas son similares a las que se obtendrían
utilizando modelos de dilatancia más complejos y a los que se obtendrían para un valor constante
ajustado, como se documenta en Alonso et al. (2008) y Alejano & Alonso (2005), entre otros. Así, los
valores de dilatancia propuestos se calcularán de un modo más simple, utilizando una expresión (Ec. 6.9)
que deriva de ajustar linealmente los valores propuestos por Hoek & Brown (1997) para macizos rocosos
de diferentes calidades.

5·GSI − 125
ψ= ·φ para 75>GSI>25 (6.9)
1, 000

Nótese que los valores de la dilatancia se calculan usando el ángulo de fricción, que puede ser
calculado según diferentes enfoques (por ejemplo, Carranza-Torres & Fairhurst, 2000 o Hoek et al.,
2002). Sin embargo, para su cálculo se ha usado RocLab (Rocscience, 2007) y los valores medios de
dilatancia obtenidos son consistentes con aquellos obtenidos usando modelos más complejos, como el
de Alejano & Alonso (2005). Una vez que se conoce la dilatancia, se conoce la curva tenso-
deformacional completa.

De todos modos, aunque se ha descrito previamente cómo estimar el módulo de reblandecimiento


M para unos valores determinados de GSIpeak y σ3, para obtener la GRC —ya sea usando el enfoque de
Alonso et al. (2003) o las aproximaciones numéricas de otros autores (Lee & Pietruszczak, 2008; Park et
al., 2008)— el parámetro de deformación que se necesita no es el módulo de reblandecimiento sino el
valor crítico del parámetro plástico γp* o η*. Este parámetro plástico se considera generalmente igual a
la deformación plástica diferencial ( γ= η= ε1p ,* − ε 2p ,* ), aunque Guan et al. (2007) propusieron
* *
p

considerarla igual a ε1p ,* . γp fue elegido como parámetro plástico en los primeros desarrollos de la
plasticidad, dando lugar a un enfoque consistente.

114
Figura 6.2. Relaciones tenso-deformacionales para macizos rocosos de diferentes calidades geotécnicas: a)
GSI=75; b) GSI=60; c) GSI=50; d) GSI=40; e) GSI=25.

115
Para obtener el valor crítico del parámetro plástico en macizos rocosos confinados y conociendo su
módulo de reblandecimiento, se propone el procedimiento que se describe a continuación. Primero, se
calcula ε1p ,* , de modo gráfico (Fig. 6.3) o a través de las Ecs. 6.10-6.15. Los valores de las variables
ε1peak ,elas , ε1∆ ,drop y ε1elas , que aparecen en la Fig. 6.3, pueden obtenerse mediante las Ecs. 6.10-6.12,
en función del módulo de Young y del módulo de reblandecimiento. Es importante señalar que M se
considera como un valor negativo, sí que el resultado de ε1∆ ,drop será positivo. De este modo, el valor

de ε1plas puede estimarse mediante la Ec. 6.13, obteniéndose por sustitución las Ecs. 6.14 y 6.15.

ε1peak ,elas = σ 1
peak
(6.10)
E

σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 ) 


ε ∆ , drop
1 =
M (6.11)

ε1elas = σ 1 E
res
(6.12)

ε1plas = ε1peak ,elas + ε1∆ ,drop − ε1elas (6.13)

Figura 6.3. Relaciones tenso-deformacionales de un macizo rocoso con reblandecimiento y cálculo geométrico
del valor crítico del parámetro plástico γp*.

116
σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 )  σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 ) 
=ε 1
plas
− (6.14)
E M

1 1 
ε1plas =σ 1peak (σ 3 ) − σ 1res (σ 3 )   − (6.15)
 E M 
Respecto a la definición de la dilatancia en el caso de ensayos en muestras cilíndricas, se puede
afirmar que existe la siguiente relación entre ε1plas y ε 3plas (Ec. 6.16).

1 1 + sinψ plas
ε 3plas = − · ·ε1 (6.16)
2 1 − sinψ

Por último, el valor crítico del parámetro plástico correspondiente a un valor determinado de σ3 se
obtiene mediante la Ec. 6.17, sustituyendo los valores obtenidos en las Ecs. 6.15 y 6.16.

γ=
*
p η=
*
ε1plas − ε 3plas (6.17)

Para simplificar el cálculo de la GRC, los autores de este libro sugieren utilizar como valor de σ3 —
para este túnel particular y para los niveles de tensión analizados— el valor de la presión de
confinamiento donde comienza la rotura de la roca, es decir, el valor correspondiente a pi*, que será
además el valor más alto de σ3 en la roca plástica más débil que rodea el túnel o σ3,crit. Puesto que σ3
puede variar en el rango 0<σ3<σ3,crit en la zona plástica, el valor σ3,crit/2 representa un valor medio de
presión de confinamiento en el esta parte donde el macizo rocoso es más débil (Fig. 6.4).

Figura 6.4. Cálculo de la presión de confinamiento media, σ3,crit/2, para su inclusión en el cálculo de γp*.

117
Resumiendo, para calcular la GRC de un túnel excavado en un macizo rocoso con reblandecimiento
que obedece el criterio de rotura de Hoek-Brown es necesario obtener un valor de γp* que represente
razonablemente bien su comportamiento, y este valor se obtiene a través de las Ecs. 6.10-6.17 para un
valor de la presión de confinamiento igual a σ3,crit/2.

Por lo tanto, mediante el procedimiento descrito obtenemos todos los parámetros necesarios para
obtener la GRC correspondiente a túneles excavados en macizos rocosos con reblandecimiento que
obedecen el criterio de rotura de Hoek-Brown, y de acuerdo con las propuestas descritas en Alonso et
al. (2003), Park et al. (2008) y Lee & Pietruszczak (2008). Los valores obtenidos para los macizos rocosos
de calidad variable, cuyos GRCs para un determinado túnel serán analizados en la sección 6.4, se
resumen en la Tabla 6.2.

Por último, si consideramos un material elasto-plástico con reblandecimiento y un ángulo de


dilatancia constante, podemos deducir la siguiente relación entre el parámetro incremental plástico
utilizado en el código FLAC 2D (Itasca, 2006), eps, y γp (Alejano & Alonso, 2005):

(6.18)

Tabla 6.2. Caracterización de cinco macizos rocosos de piedra caliza (m = 10, σci =75 MPa) con diferentes
calidades según la propuesta indicada en el texto y derivada de las directrices previas de Hoek & Brown (1997),
las ideas dadas por Cai et al. (2007), y algunas observaciones de los autores de este libro.

6.4. APLICACIÓN DEL CCM

Se ha aplicado el CCM a cinco túneles excavados a una profundidad de 600 m en varios macizos
rocosos que se han caracterizado y cuyos parámetros se muestran en la Tabla 6.2. Las GRCs han sido
calculadas según el método derivado de Alonso et al. (2003) que se describe en la sección 6.2 —aunque
existen y se pueden usar otros métodos para calcular estas curvas— y se muestran en la Fig. 6.5. Como
puede observarse en estas curvas y como se ha observado ampliamente en la práctica, las
deformaciones en el túnel aumentan al disminuir la calidad geotécnica del macizo rocoso. La evolución
del radio plástico se muestra en la Fig. 6.6.

Es importante señalar que para valores altos de GSI la resistencia del macizo rocoso es mayor y las
áreas donde la roca presenta un comportamiento plástico o residual son más pequeñas, lo que implica
que las deformaciones totales son menores que en macizos rocosos con un menor GSI (Figs. 6.7a y b).

118
Sin embargo, si tres macizos rocosos tienen la misma resistencia a la rotura de pico pero diferentes
modelos de comportamientos post-rotura —elasto-plástico perfecto, reblandecimiento o frágil—, los
valores más altos de deformación corresponderían al modelo frágil y los más bajos al modelo elasto-
plástico perfecto. Esto último se ha tratado de representar en las Figs. 6.7c y d, que se incluyen para
intentar evitar la confusión con respecto al hecho de que, aunque valores más altos de calidad
geotécnica del macizo rocoso indican un comportamiento frágil —con más deformación que el
comportamiento dúctil a iguales resistencias de pico—, indican también una mayor resistencia de pico
y, por tanto, menor deformación.

Figura 6.5. Curvas de convergencia del terreno (GRCs) para túneles excavados en macizos rocosos con diferentes
índices de resistencia geológica (GSI). En la Tabla 6.2 se resumen en detalle los parámetros del túnel.

Figura 6.6. Evolución del radio plástico en función de la presión interna en la pared del túnel para macizos rocosos
con diferentes GSI. En la Tabla 6.2 se resumen en detalle los parámetros del túnel.

119
Figura 6.7. Relaciones entre GSI, comportamiento post-rotura y GRCs para túneles: a) comportamiento tenso-
deformacional de diferentes muestras de macizos rocosos sometidos a esfuerzos axiales o cortantes; b) GRCs
correspondientes a las curvas tenso-deformacionales mostradas en a); c) comportamiento tenso-deformacional
de diferentes materiales con la misma resistencia de pico pero diferente comportamiento post-rotura; d) GRCs
correspondientes a las curvas tenso-deformacionales que se muestran en c).

Las LDPs han sido obtenidas según el método resumido por Hoek et al. (2008) y propuesto por
Vlachopoulos & Diederichs (2009). Las LDPs han sido calculadas para cada caso en función del radio
plástico obtenido a partir de un enfoque elasto-plástico perfeto (en el siguiente capítulo se estudiará en
profundidad cómo obtener LDPs correspondientes al comportamiento con reblandecimiento) y se
muestran en la Fig. 6.8. También se ha estudiado brevemente la influencia de usas diferentes
propuestas de cálculo de LDPs como, por ejemplo, la propuesta elástica pura de Panet (1995) o la
propuesta de Chern et al. (1998), basada en valores medidos medios, detectándose variaciones del 25%
en las deformaciones producidas a una distancia determinada del frente del túnel (donde
eventualmente se instalaría el sostenimiento).

Los valores de los principales parámetros de calidad del macizo rocoso, los resultados principales
derivados de sus GRCs y los sostenimientos propuestos (derivados de la Q de Barton —Barton &
Grimstad, 1994) se muestran en la Tabla 6.3. Conviene recordar que, puesto que el sistema de
clasificación geomecánica Q no tiene en cuenta la profundidad de manera explícita (aunque tiene en
cuenta la tensión de campo través del parámetro SRF), las propuestas de sostenimiento son sólo
indicativas. También se observa que el macizo rocoso de mayor calidad (GSI = 75) no requiere
sostenimiento (ya que se considera auto-estable según Barton & Grimstad, 1994) y que el macizo rocoso
con GSI = 60 sólo requiere bulonado y no gunitado.

120
Por su parte, las SCCs correspondientes a los sostenimientos propuestos para cada macizo rocoso se
han obtenido conforme a la propuesta descrita por Oreste (2003) y a la luz de los parámetros dados en
la Tabla 6.3, y se representan en la Fig. 6.9 junto a las GRCs obtenidas previamente (Fig. 6.5). Por último,
en la Tabla 6.4 se incluyen los puntos de equilibrio en función de la presión interna y la deformación del
túnel, y los factores de seguridad tanto tensionales (Hoek, 1999; ROCSCIENCE, 2003) como
deformacionales (Oreste, 2003; Fig. 6.10). Nótese que, para el túnel excavado en el macizo rocoso con
GSI = 25, el factor de seguridad tensional es muy bajo (1.05), por lo que se necesita una capa más gruesa
de gunita. Esto se puede explicar debido al hecho de que los sistemas de clasificación no se utilizan
generalmente para túneles muy profundos y a una profundidad de 600 m, por lo tanto, es aconsejable
no basarse sólo en ellos sino también en modelos numéricos o en métodos como el aquí descrito.

Figura 6.8. Perfiles de deformación longitudinal (LDPs) para los túneles cuyos parámetros se resumen en la Tabla
6.2 y cuyas GRCs están representadas en la Fig. 6.5. Basado en la propuesta descrita en Hoek et al. (2008).

Tabla 6.3. Valores de los principales parámetros de los macizos rocosos caracterizados y resultados principales
derivados de sus GRCs, incluyendo la presión crítica y la extensión del radio plástico.

Tabla 6.4. Presiones y desplazamientos en el punto de equilibrio y factores de seguridad tensionales y


deformacionales correspondientes a los sostenimientos propuestos para cada macizo rocoso.

121
Figura 6.9. Curvas de convergencia del terreno (GRCs) y curvas características de los sostenimientos (SCCs) para
túneles excavados en macizos rocosos con diferente GSI. Los puntos de equilibrio se indican con un punto grueso.

Figura 6.10. Definición de los factores de seguridad tensional y deformacional para una curva de convergencia del
terreno (GRC) y una curva característica del sostenimiento (SCC) determinadas.

6.5. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO

En este capítulo se describe la aplicación del CCM para túneles excavados en macizos rocosos de
calidad media y comportamiento post-rotura con reblandecimiento que obedecen el criterio de rotura
de Hoek–Brown, partiendo de investigaciones previas en las cuales se estableció el marco matemático
para una solución general al problema de obtención de GRCs para materiales con reblandecimiento
(Alonso et al., 2003).

Un problema importante planteado en el pasado fue el elevado nivel de error obtenido en la


ingeniería práctica cuando se utilizaban modelos demasiado simples para obtener GRCs o implementar
modelos numéricos. Este problema se identificó como una de las razones por las que el uso de las GRCs
es todavía muy limitado. Unas estimaciones de calidad de los parámetros post-rotura de macizos

122
rocosos a la escala de trabajo contribuirá a aumentar la confianza en el modelado futuro del
sostenimiento del terreno. El comportamiento post-rotura es muy significativo en el enfoque continuo
de modelado de macizos rocosos. El modelo de comportamiento con reblandecimiento y criterio de
rotura de Hoek–Brown parece ser capaz de representar correctamente el comportamiento de macizos
rocosos de baja a media calidad geomecánica (30<GSI<60).

Una de las dificultades en la aplicación del CCM es definir cómo caracterizar adecuadamente los
macizos rocosos con reblandecimiento. Combinando las técnicas de caracterización de diversos autores
y teniendo en cuenta sus observaciones, se ha propuesto un procedimiento capaz de definir todos los
parámetros necesarios, incluyendo los parámetros elásticos, los criterios de rotura de pico y residual, la
dilatancia y el módulo de reblandecimiento (o el valor crítico del parámetro plástico).

Los resultados de este procedimiento no deberían ser contemplados como una perfecta y exacta
representación del comportamiento real del macizo rocoso, sino como una aproximación que es
adecuada para un enfoque continuo. Los valores obtenidos deben ser usados con cautela, en base a
cada obra específica y dentro del marco de un enfoque metodológico más amplio como, por ejemplo, el
que se sugiere en Starfield & Cundall (1988). Para realizar este estudio, se ha usado la solución para
GRCs correspondientes a macizos rocosos con reblandecimiento y criterio de rotura de Hoek–Brown
desarrollada en Alonso et al. (2003).

El procedimiento propuesto se ha ensayado en cinco macizos rocosos compuestos de la misma roca


pero con calidades geomecánicas diferentes y se han calculado las GRCs para túneles estándar
excavados a una profundidad de 600 m. También se han obtenido los LDPs, aplicando el procedimiento
riguroso descrito en Hoek et al. (2008). Además, en base a los sistemas de clasificación geomecánica, se
han propuesto los sostenimientos necesarios para cada caso y las SCC correspondientes han sido
calculadas para cada túnel y representadas junto a las GRCs para localizar los puntos de equilibrio.

Los resultados indican, en términos generales, un buen diseño según los sistemas de clasificación,
cerrando el círculo abierto en el enfoque teórico definido para el CCM, que parece dar resultados
consistentes con los sistemas de clasificación empíricos más populares, como se muestra en casos
estándar. Las diferencias pueden ser debidas al hecho de que el CCM es un enfoque continuo que no
tiene en cuenta cuñas de roca y a que los sistemas de clasificación no tienen en cuenta la profundidad
de manera explícita.

Es preciso realizar más investigaciones para examinar la caracterización de los macizos rocosos y los
modelos de comportamiento, así como algunas cuestiones específicas del CCM como la inclusión del
sostenimiento en el cálculo de las GRCs o una representación más correcta de los LDPs y las SCCs para
conseguir aplicar el CCM a macizos rocosos de baja a media calidad geomecánica de manera fiable.

123
124
7. ESTIMACIÓN DE PERFILES DE DEFORMACIÓN LONGITUDINAL EN TÚNELES
EXCAVADOS EN MACIZOS ROCOSOS CON REBLANDECIMIENTO

En este capítulo se estudiarán métodos para estimar perfiles de deformación longitudinal (LDPs) de
túneles excavados en macizos rocosos con reblandecimiento. El LDP es un gráfico que relaciona la
presión interna ficticia con la distancia al frente del túnel y es necesario para evaluar la distancia al
frente adecuada para la instalación del sostenimiento, en la aplicación del método de convergencia-
confinamiento (CCM) como enfoque al diseño de túneles. En la aplicación tradicional de este método se
utilizaba usualmente una representación elástica de este LDP, pero recientemente se ha propuesto una
aproximación más realista que tiene en cuenta la naturaleza elasto-plástica de los macizos rocosos. Esta
aproximación ha mejora la aplicación tradicional del método, pero se basa en la hipótesis de que el
comportamiento de los macizos rocosos es elasto-plástico perfecto, la cual es más o menos realista para
macizos rocosos de calidad geotécnica baja (GSI < 35).

En este estudio, esta aproximación se ha extendido al caso de macizos rocosos con


reblandecimiento, que representa un rango mucho más amplio de macizos rocosos (GSI < 75). Se han
usado varios métodos numéricos para estimar estas curvas y se ha propuesto una ecuación simplificada
aproximada para calcular el radio plástico de un túnel excavado en un macizo rocoso con
reblandecimiento, con el fin de obtener analíticamente una aproximación más realista del LDP.

7.1. INTRODUCCIÓN

El método de convergencia-comfinamiento (CCM) es una herramienta que se centra en el análisis de


los problemas tenso-deformacionales que suceden en la excavación de túneles. El CCM proporciona una
estimación general, aunque simplificada, de la naturaleza de la interrelación entre el macizo rocoso y el
sostenimiento instalado a una distancia del frente. Cuando se instala el sostenimiento, cerca del frente,
éste no soporta toda la carga que soportará cuando el frente del túnel se haya movido suficientemente
lejos. El propio frente soporta una parte significativa de la carga en sus alrededores (Carranza-Torres &
Fairhurst, 2000).

Como ya se dijo en otros capítulos, los tres componentes básicos del CCM son: (i) la curva de
convergencia del terreno (GRC); (ii) la curva característica del sostenimiento (SCC); y (iii) el perfil de
deformación longitudinal (LDP). El perfil de deformación longitudinal es una representación gráfica del
desplazamiento radial (deformación de las paredes del túnel) frente a las distancias al frente para una
sección de túnel sin sostenimiento, tanto por delante como por detrás del frente, a lo largo del eje del
túnel. Para estimar la distancia al frente que resulta óptima para la instalación del sostenimiento, se
necesita una descripción precisa de este LDP. Tanto el LDP como la GRC dependen estrictamente de las
características del macizo rocosos a excavar, mientras que la SCC y la distancia al frente donde instalar el
sostenimiento deben designarse de acuerdo a las necesidades particulares de cada sección excavada.

Desde los años ‘70, se han propuesto diferentes soluciones rigurosas para obtener GRCs para
diferentes tipos de modelos de comportamiento de material rocoso —incluyendo las soluciones para
materiales elasto-plástico perfectos (EPP de elastic perfectly plastic) de varios autores (Duncan-Fama,
1993; Panet, 1995; Carranza-Torres, 1998; Carranza-Torres & Fairhurst, 1999), las soluciones para
materiales elasto-frágiles (EB de elastic brittle) de Carranza-Torres (1998 & 2004) y, finalmente, las
soluciones para materiales con reblandecimiento (SS de strain-softening) de diversos autores (Alonso et
al., 2003; Guan et al., 2007; Park et al. 2008, Lee & Pietrusczac., 2009; Wang et al., 2010) —, de manera

125
que puedan ser calculadas de manera razonable, precisa e inmediata. Además, para calcular las GRCs
también se pueden usar modelos numéricos bidimensionales de deformación plana.

Por otra parte, también necesitamos un LDP, que no es más que la deformación de la pared del túnel
a una distancia determinada del frente, a lo largo de su eje longitudinal. En las primeras aplicaciones del
CCM, el LDP se solía calcular elásticamente, pero mediciones in situ (Chern, 1998) mostraron que esta
aproximación elástica no era precisa, especialmente bajo estados de grandes deformaciones.
Recientemente, y basándose en varios modelos numéricos, Vlachopoulos & Diederichs (2009) —V&D,
en lo sucesivo—, propusieron una formulación robusta para estimar el LDP en función del radio plástico
final, que ha mostrado tener una influencia significativa en la evolución y forma del LDP.

Sin embargo, la propuesta de V&D analizaba macizos rocosos EPP, por lo que consideraban que los
macizos rocosos, una vez alcanzada su máxima resistencia, eran capaces de mantener el nivel de tensión
para deformaciones adicionales. Este modelo de comportamiento no parece modelar adecuadamente el
comportamiento de macizos rocosos de calidad geomecánica media, que se considera que presentan un
comportamiento con reblandecimiento (Hoek & Brown, 1997). Nótese que, para macizos rocosos con
reblandecimiento, la zona plástica alrededor de la excavación tiende a ser mayor que en el caso de los
macizos EPP, razón por la cual en esta investigación nos hemos centrado en extender el método de
cálculo de V&D al comportamiento con reblandecimiento.

7.2. ESTADO DEL ARTE

7.2.1. DISEÑO DE TÚNELES, MODELOS DE COMPORTAMIENTO Y ESTIMACIÓN


DE PARÁMETROS

Gracias a las amplias investigaciones desarrolladas en el campo de la mecánica de rocas en las


últimas décadas y teniendo en cuenta los diferentes mecanismos de inestabilidad observados en
excavaciones subterráneas, hoy en día disponemos de un conocimiento razonable sobre cómo se
comportan los macizos rocosos.

Los métodos empíricos, como por ejemplo el RMR (Bieniawski, 1976 & 1989), la Q (Barton, 1974 y
Barton et al., 1994) o el GSI (Hoek, 1999 y Hoek & Marinos, 2000) se basan en una amplia base de datos
de excavaciones reales. Estos sistemas de clasificación son recomendables para un diseño preliminar de
los túneles, siendo sus resultados indicativos. Muchas excavaciones a lo largo del mundo están basadas
únicamente en este tipo de métodos, y generalmente dan buenos resultados si son aplicados por
personal experimentado. Estos procedimientos empíricos tienen en cuenta los diferentes mecanismos
de inestabilidad observados en la práctica, tanto desde un punto estructural como tenso-deformacional,
siempre desde una perspectiva empírica.

Como podríamos esperar, el papel de las discontinuidades en los macizos rocosos es relevante y
debe ser estudiado en detalle para poder identificar las inestabilidades estructurales que existan. Esto
se lleva a cabo mediante el estudio e interpretación estadística de las discontinuidades, la identificación
de familias de discontinuidades relevantes y estimación de sus propiedades, la estimación de la
estabilidad de las cuñas de roca o bloques, usando métodos clásicos o la teoría de bloques y, si es
necesario, el diseño de un sostenimiento adecuado (Hoek & Brown, 1980; Goodman & Shi, 1985; Hoek
et al., 1995; Rocscience, 2005). Sin embargo, el comportamiento tenso-deformacional del macizo rocoso
puede tener un papel significativo y, en ocasiones, gobierna la respuesta del macizo rocoso durante la
excavación.

126
Hoek & Brown (1997) indicaron que el comportamiento tenso-deformacional varía en función de la
calidad geomecánica del macizo rocoso. En este sentido, parece que el comportamiento frágil
representa adecuadamente el comportamiento de los macizos rocosos de calidad alta (GSI > 70). En
particular, y de acuerdo con la relación entre la resistencia a la compresión uniaxial de la roca intacta
(UCSi) y la resistencia a la tensión (T), y con el GSI, Diederichs & Martin (2009) han establecido los límites
dentro de los cuales puede esperarse un comportamiento frágil. Se trata de un comportamiento
complejo que puede provocar rotura frágil o desconchamiento (spalling) y que generalmente tiene lugar
en túneles bastante profundos y minas excavadas en roca dura. El comportamiento frágil ha sido
estudiado en detalle por varios autores como, por ejemplo, Diederichs (2003) y está fuera del ámbito de
este estudio.

Por otra parte, el comportamiento EPP parece adecuarse razonablemente bien al comportamiento
de los macizos rocosos de baja calidad (GSI < 25). Este comportamiento, en el que el criterio de pico
coincide con el criterio residual, tiene la ventaja de que resulta sencillo trabajar con él desde un punto
de vista matemático, y es por esta razón que los desarrollos iniciales del CCM (Panet, 1995, Carranza
Torres & Fairhurst, 1999, Vlachopoulos & Diederichs, 2009) y los primeros modelos numéricos de
comportamiento se basaron en la elasto -plasticidad (Itasca, 2006). Debe destacarse que para macizos
rocosos EPP, el comportamiento deformacional post-rotura, el papel de la dilatancia y la resistencia final
del material son cuestiones abiertas que merecen un estudio más profundo para comprender mejor la
estabilidad del frente del túnel.

Por último, los macizos rocosos de calidad media en la gama entre 25 < GSI < 75 presentan un
comportamiento con reblandecimiento (Hoek & Brown, 1997). Los casos límite de este comportamiento
son los comportamientos EPP y EB, que pueden adaptarse a un comportamiento con reblandecimiento
general. El comportamiento frágil real de los macizos rocosos y, particularmente, los fenómenos de
inestabilidad por desconchamiento (spalling) han mostrado ser muy complejos, así que no pueden
incluirse dentro de la teoría elasto-plástica del comportamiento con reblandecimiento. Según los
estudios de Diederichs & Martin’s (2009), el límite superior a partir del cual el comportamiento con
reblandecimiento no puede representar razonablemente bien el comportamiento real de los macizos
rocosos puede establecerse en GSI = 80 para rocas con UCSi/T < 15 (rocas más o menos blandas) y GSI =
65 para rocas con UCSi/T > 15 (rocas más o menos duras).

En cualquier caso, aunque es verdad que el comportamiento con reblandecimiento de macizos


rocosos de calidad geomecánica media se adapta a la teoría general de la elasto-plasticidad, no es fácil,
sin embargo, obtener valores representativos de todos los valores necesarios para simular este
comportamiento. Estos parámetros incluyen los criterios de rotura de pico y residual —por ejemplo,
cohesión de pico y residual y fricción de pico y residual (cp, φp, cr y φr), en el caso del criterio de rotura de
Mohr-Coulomb, o resistencia a la compresión sin confinamiento y los valores m, s y a tanto de pico
como residuales (σci, mp, sp, ap, mr, sr y ar) en el caso del criterio de rotura de Hoek-Brown—, así como
parámetros elásticos —módulo elástico de Young y coeficiente de Poisson (E y ν)— y parámetros de
deformación post-rotura —por ejemplo, el módulo de reblandecimiento M y la dilatancia ψ.

Obtener una estimación de precisión razonable de todos estos parámetros para macizos rocosos con
reblandecimiento no es una tarea simple, aunque estudios recientes has desarrollado algunas
herramientas que pueden servir de ayuda (Hoek & Brown, 1997; Cai et al., 2004; Crowder & Bawden,
2006; Cai et al., 2007). No obstante, nosotros hemos propuesto en el capítulo anterior (y también se
encuentra publicado en Alejano et al., 2010) un procedimiento general para obtener todos estos
parámetros, a partir de la experiencia y las referencias existentes. Este procedimiento debe considerarse
como una suposición razonable o un enfoque general inicial que deberá ser afinado para cada caso
particular. Es este estudio se usará este procedimiento para estimar los parámetros de entrada de los
modelos presentados.

127
Vale la pena señalar que el comportamiento real de los macizos rocosos en muy complejo,
incluyendo deformación y dilatación pre-rotura no elástica, dilatancia variable, sensibilidad a la presión
o efectos dependientes del tiempo para nombrar unos pocos, por lo que el enfoque utilizado aquí sólo
intenta presentar las características más relevantes del comportamiento tenso-deformacional de los
macizos rocosos de calidad media en las excavaciones de túneles. Sin embargo, es incapaz de solucionar
algunos problemas asociados a los macizos rocosos, relacionadas con comportamientos atípicos como el
comportamiento de fluencia, desleimiento (slaking), etc.

Las dificultades asociadas a la estimación de un gran número de parámetros, junto con la


complejidad matemática de resolver las ecuaciones diferenciales asociadas al comportamiento con
reblandecimiento, han contribuido al hecho de que la aplicación del CCM a macizos rocosos con
reblandecimiento ha sido escasa hasta ahora. Una primera aproximación rigurosa para obtener la curva
de convergencia del terreno de un túnel excavado en un macizo rocoso con reblandecimiento ha sido
propuesta por Alonso et al., (2003) y más tarde han seguido otras formulaciones numéricas adecuadas
(Guan et al., 2007; Park et al., 2008; Lee & Pietruszczak, 2008; Wang et al., 2010).

Sin embargo, según Carranza Torres y Fairhurst (2000), la metodología CCM no puede aplicarse
rigurosamente si uno no puede relacionar la presión interna que se presenta en la GRC con la distancia
al frente del túnel, con el fin de conocer la deformación del túnel en el punto de instalación del
sostenimiento. Estas dos variables, la presión interna y la distancia al frente del túnel están relacionadas
mediante el llamado perfil de deformación longitudinal o LDP.

En las primeras etapas de la aplicación del CCM, los LDPs generalmente se calculaban elásticamente.
Recientemente, V&D han desarrollado un nuevo enfoque basado en algunas mediciones reales en
túneles (Chern, 1998), y han demostrado que los LDPs varían según el valor del radio plástico que se
produce alrededor de la excavación, por lo que han propuesto una formulación analítica para estimar
los LDPs para túneles excavados en macizos rocosos EPP. Como sabiamente remarcaron estos autores,
se pueden cometer algunos errores cuando se simulan túneles en macizos rocosos de baja calidad
utilizando los LDPs correspondientes al caso elástico, ya que el sostenimiento se colocaría a una
distancia del frente demasiado grande para ser capaz de controlar la deformación del túnel.

Como se muestra en la Figura 7.1 para un caso particular, si se utiliza un LDP elástico, tiene lugar una
mayor deformación del túnel en el momento de la instalación del sostenimiento. Se puede observar
también que si un LDP elasto-plástico perfecto se utiliza para el caso de un macizo rocoso con
reblandecimiento, también se sobre-estima la deformación en el momento de la instalación del
sostenimiento. En ambos casos, esto indicaría un menor nivel de tensión en el sostenimiento. Por lo
tanto, esta sobre-estimación en la deformación puede llevar a errores indeseables, que pueden resultar
en problemas en el túnel. Este tipo de errores se han detectado, por ejemplo, en las primeras etapas de
la construcción del túnel de Yacambú-Quibor (Hoek et al., 2008) o en túneles con fluencia (squeezing) en
Europa (Barla, 2009).

La solución para excavar con seguridad algunos de los túneles bajo condiciones de fluencia ha sido la
utilización de sistemas de sostenimiento deformables como deslizamiento de uniones en los arcos de
acero o elementos altamente deformables en el anillo de hormigón o de hormigón proyectado
(Schubert, 1996). Estos sistemas deformables de sostenimiento han hecho posible controlar la
estabilidad del frente y dejar que el macizo rococo libere su energía en forma de deformación, de tal
manera que cuando se carga el sostenimiento final (una vez que los elementos deformables han
deformado a su límite), la tensión transmitida por el macizo rocoso pueda ser asumida por el
sostenimiento.

128
Figura 7.1. Aplicación del CCM para un túnel concreto. Gráficos típicos obtenidos. Curva de convergenia del
terreno (GRC). LDPs para los casos elásticos y plásticos y curvas características del sostenimiento en ambos casos.
Basado en un desarrollo de V&D.

El tipo de problemas que se presentan debido a esta falta de precisión en el cálculo del LDP también
pueden conducir a la inestabilidad del frente y, por consiguiente, a problemas en el túnel. Algunos
túneles fallidos donde se han producido estos problemas de inestabilidad del frente han llevado a
Lunardi a proponer el llamado análisis de deformación del núcleo de roca y suelo como método de
construcción de túneles (Lunardi, 2000). Este método se basa en las mediciones de la deformación
observada en el frente del túnel como valores indicativos de la estabilidad de la excavación. Los
resultados numéricos preliminares realizados sugieren que la deformación en el frente está muy
relacionada con la deformación final en las paredes del túnel, a lo largo de su eje, y de la distancia al
frente en la que está instalado el sostenimiento. Por lo tanto, un conocimiento más detallado y realista
del LDP, también puede conducir a una mejor comprensión del comportamiento con reblandecimiento
en el avance del túnel.

Como señalaron Cai et al (2004) o como se pueden derivar de la formulación para obtener el radio
plástico alrededor de túneles excavados en macizos rocosos EPP y EB, el radio de plástico alrededor de
un túnel depende del tipo de comportamiento del macizo rocoso (EPP, SS o EB) y de sus parámetros, y
así debe variar el LDP correspondiente. El principal objetivo de este estudio es presentar modelos
numéricos de túneles con el fin de estudiar y proponer una técnica de estimación para calcular los LDPs
para el caso de macizos rocosos con reblandecimiento. Enfoques recientes también se centran en la
estimación de estas relevantes curvas —los LDPs— para diferentes tipos de comportamiento complejo
de macizos rocosos (Pilgerstörfer & Schubert, 2009; Sofianos, 2010).

129
7.2.2. ENFOQUES PREVIOS PARA LA OBTENCIÓN DE LDPS

Se han propuesto diferentes modos de cálculo de LDPs, a partir de enfoques elásticos (Panet, 1995;
Unlu & Gercek, 2003), siguiendo con enfoques plásticos que necesitan parámetros experimentales
(Panet & Guenot, 1982) y más tarde con enfoques empíricos basados en mediciones (Chern et al., 1998).
Recientemente, nuevos enfoques se propusieron basados en el ajuste de datos de modelos numéricos
tridimensionales (Pilgerstörfer & Schubert, 2009) y también en modelos axi-simétricos bidimensionales
(V&D, 2009). En estos dos últimos casos, los modelos se realizaron para macizos rocosos EPP, es decir,
rocas dúctiles. El último enfoque —el de V&D— presenta la ventaja de que el LDP puede obtenerse a
partir de la geometría de túnel y el radio plástico normalizado, según las Ecs. 7.1 y 7.2.

u
= = u0* .e X X* < 0
*
u* for (en el macizo rocoso) (7.1)
umax

3X*

u =1 − (1 − u0 ) .e

* * 2 R*
for X* ≥ 0 (en el túnel) (7.2)

Donde:

u0 1
= e −0,15 R
*

umax 3 (7.3)

Y donde R* es el radio plástico normalizado o la relación entre el radio plástico RPL y el radio del túnel
RT, y X* la distancia al frente normalizada con el radio del túnel. R* también puede obtenerse mediante
fórmulas teóricas, como se explica a continuación.

Si una ecuación derivada elásticamente se utiliza para calcular un LDP y el resultado se implementa
en el CCM, el tiempo recomendado de instalación del sostenimiento será erróneo y muy poco
conservador. Si se utiliza una fórmula empírica genérica (Chern et al., 1998), el factor aparente de
seguridad será más cercano a la realidad pero todavía poco conservador. Si se utilizan los enfoques
plásticos recientes, el factor de seguridad sería menor que en los casos anteriores y más cercano a la
realidad, obligando a instalar el sostenimiento más lejos del frente del túnel que en los casos anteriores.
Esto puede producir mayores convergencias en el túnel y la pérdida de resistencia de la roca. Esto
recientemente ha conducido al desarrollo y uso de sistemas de sostenimiento deformables en túneles,
como deslizamiento de uniones en sostenimientos con arcos o sostenimientos de hormigón altamente
deformables (Hoek et al., 2008; Barla, 2009).

7.2.3. ESTIMACIÓN DEL RADIO PLÁSTICO

ESTIMACIÓN DEL RADIO PLÁSTICO PARA MACIZOS ROCOSOS ELASTO-PLÁSTICO


PERFECTOS QUE OBEDECEN EL CRITERIO DE ROTURA DE MOHR-COULOMB

La extensión del radio plástico en macizos rocosos EPP puede ser calculada mediante
aproximaciones analíticas. Así, para el criterio de rotura de Mohr-Coulomb, el denominado radio
plástico normalizado R* puede estimarse según la Ec. 7.4 (Carranza-Torres, 1998).

130
1
R pl  σ − 1 − qu /(1 − K p )  K p −1
= R* =  0  (7.4)
Rt  p i − qu /(1 − K p ) 

Donde se usa la notación de la Ec. 7.5 para normalizar los parámetros de tensión y resistencia y
donde σo es la tensión de campo, qu es la resistencia a compresión sin confinamiento y Kp es el
coeficiente pasivo de tierras. Kp y qu se pueden definir como función de los valores de cohesión y fricción
(Ec. 7.6). Por último, el radio plástico final es el que se observa tras la relajación total del macizo rocoso,
por lo que corresponde a un valor nulo de la presión interna pi y, por tanto, p i = 0 .

σ 2σ 0 − qu
σ = donde pi =
*
(7.5)
σ0 − p *
i K p +1

1 + sin φ
Kp = y qu = 2c K p (7.6)
1 − sin φ

ESTIMACIÓN DEL RADIO PLÁSTICO PARA MACIZOS ROCOSOS ELASTO-FRÁGILES QUE


OBEDECEN EL CRITERIO DE ROTURA DE MOHR-COULOMB

La extensión del radio plástico para macizos rocosos EB también se puede calcular según enfoques
analíticos, esta vez teniendo en cuenta los valores de resistencia de pico y residual. De esta manera,
para el criterio de rotura de Mohr-Coulomb, el llamado radio plástico normalizado o relación entre el
radio plástico y el radio del túnel puede ser estimada según la Ec. 7.7 (Carranza-Torres, 1998).

1
R pl  σ − 1 − qu′ /(1 − K ′p )  K ′p −1
= R* =  0  (7.7)
Rt  p i − qu′ /(1 − K ′p ) 

Donde se utiliza otra vez la notación de la Ec. 7.5 para normalizar los parámetros de tensión y
resistencia, y ahora qu y Kp son función de los valores de pico de cohesión y fricción, como en la ecuación
7.6 y q’u y K’p son función de los valores residuales de cohesión y fricción (Ec. 7.8). Por último, el radio
plástico final es el que se observa tras la relajación completa del macizo rocoso, por lo que corresponde
a un valor nulo de la presión interna pi y, por tanto, p i = 0 .

1 + sin φr
K ′p = and qu = 2cr K ′p (7.8)
1 − sin φr

Así, mediante las ecuaciones 7.4 y 7.8 se puede obtener el radio plástico de un túnel excavado en un
macizo rocoso EPP o EB. El radio plástico de un macizo rocoso con reblandecimiento deberá estar entre
estos dos valores.

131
ESTIMACIÓN DEL RADIO PLÁSTICO PARA MACIZOS ROCOSOS ELASTO-PLÁSTICO
PERFECTOS QUE OBEDECEN EL CRITERIO DE ROTURA DE HOEK-BROWN

*
En el caso de utilizar el criterio de rotura de Hoek-Brown, el radio plástico normalizado R puede ser
estimado para el caso en que el parámetro a = 0,5 utilizando la Ec. 7.9 (Carranza-Torres & Fairhurst,
2000). Esta expresión también puede ser estimada para el caso en el que a ≠ 0.5, pero los resultados no
varían no de manera significativa, por lo que estas mantenemos estas expresiones en aras de la
simplicidad. En la Ec. 7.9 los parámetros de tensión y fuerza están normalizados según las Ecs. 7.10.

R pl
=
Rt
= R* exp  2
 ( Pi − Pi 
cr
 ) (7.9)

p s σ s
Pi =i + 2 S0 =0 + 2 (7.10)
mσ ci m mσ ci m

Donde σo es la tensión de campo, σci es la resistencia a compresión sin confinamiento, y m y s son los
parámetros del criterio de rotura de Hoek-Brown. Picr es la llamada presión interna crítica escalada, a la
cual comienza la deformación plástica, que puede calcularse según la Ec. 7.11. Por último, el radio
plástico final es el que se observa tras la relajación completa del macizo rocoso, por lo que corresponde
a un valor nulo de la presión interna pi y, por tanto, Pi = s m .
2

2
1 − 1 + 16 S0 
Pi = 
cr
 (7.11)
 4 

ESTIMACIÓN DEL RADIO PLÁSTICO PARA MACIZOS ROCOSOS ELASTO-FRÁGILES QUE


OBEDECEN EL CRITERIO DE ROTURA DE HOEK-BROWN

La medida del radio plástico para macizos rocosos EB que obedezcan el criterio de rotura de Hoek-
Brown también puede calcularse según planteamientos analíticos, esta vez teniendo en cuenta los
valores de resistencia de pico y residual. Los valores de pico son ahora mp y sp y los residuales mr y sr. Por
motivos de simplicidad y ya que no se observan grandes diferencias, el enfoque presentado a
continuación corresponde al caso ap = ar = 0,5. Esta simplificación produce diferencias no demasiado
grandes en el radio plástico obtenido. De esta manera, el radio plástico normalizado puede estimarse
según la Ec. 7.12 (Carranza-Torres, 2004), definiéndose algunos de sus parámetros en las Ecs. 7.13 y
donde el valor de picr se deriva de la Ec. 7.14.

R pl
=
Rt
*
= REB − HB exp  2
 ( )
Pi cr − Pi 

(7.12)

pi s picr s
Pi = + r2 
Pi =+ r 2
cr
(7.13)
mrσ ci mr mrσ ci mr
 s 
picr  Pi cr − 2  m pσ ci
= (7.14)
 m p 

132
Un valor exacto de Picr sólo puede encontrarse cuando ap = ar = 0,5; y este valor se calcula según la
ecuación 7.11. Una vez conocida la picr, los parámetros de la ecuación 7.13 pueden calcularse y, de este
modo, estimar el radio de plástico según la Ec. 7.12.

Para el caso general, cuando ap ≠ ar ≠ 0,5, uno debe tener en cuenta los valores de resistencia de pico
y residual. Los valores de pico son, en este caso, mp, sp y ap y los residuales mr, sr y ar. De esta manera,
puede calcularse el radio plástico normalizado según la Ec. 7.15 (Carranza-Torres, 2004), definiéndose
algunos de sus parámetros en las Ecs. 7.16 y donde el valor de picr se deriva de la Ec. 7.17

R pl  Pi cr1− ar − Pi1− ar 


=R *
EB − HB = exp   (7.15)
Rt  (1 − ar ) µ 
pi sr picr sr
Pi = + Pi cr = + µ = mr (2 ar −1) ar (7.16)
mr (1− ar ) ar
σ ci mr1 ar mr (1− ar ) ar
σ ci mr1 ar
 s  (1− a ) / a
picr  Pi cr − 1/ a p  m p p p σ ci
= (7.17)
 m p 

En este caso son necesarios métodos numéricos, como el método de Newton-Raphson, para
aproximar el valor exacto de la Picr (Carranza-Torres, 2004). Un método aproximado consiste en estimar
la Picr como si ap = ar = 0,5, según la Ec. 7.11. Una vez obtenida la picr según la Ec. 7.17, se calculan los
valores de la ecuación 7.16 y se obtiene el radio plástico mediante la Ec. 7.15. Es importante remarcar
que si en estas Ecs. 7.15-7.17 se igualan los valores de pico y los residuales (mp=mr, sp=sr y ap=ar), se
obtiene el radio plástico para macizos rocosos EPP, para el caso general en el que a ≠ 0.5.

7.3. RADIO PLÁSTICO DE UN TÚNEL EXCAVADO EN UN MACIZO ROCOSO CON


REBLANDECIMIENTO

Como se ha demostrado, es posible calcular el radio plástico alrededor de un túnel excavado en un


macizo rocoso EPP o EB, tanto utilizando el criterio de rotura de Mohr-Coulomb como el de Hoek-
Brown. Para el caso de los macizos rocosos con reblandecimiento, el radio plástico tiene que ser mayor
que el correspondiente al caso EPP pero menor que el correspondiente al caso EB (Figura 7.2).

El valor del radio plástico para el caso de reblandecimiento estará más cerca del valor
correspondiente al caso EB si la pendiente de la etapa de reblandecimiento es muy pronunciada (GSI >
75) y especialmente cuando la presión crítica es relativamente grande en comparación con la tensión de
campo. Sin embargo, el valor del radio plástico para el caso de reblandecimiento estará más cerca del
valor correspondiente al caso EPP si la pendiente de la etapa de reblandecimiento es muy pequeña (GSI
< 30) y especialmente cuando la presión crítica es pequeña (pero positiva) en comparación con la
tensión de campo. Obsérvese que para algunos túneles, principalmente aquellos excavados a poca
profundidad en macizos rocosos duros, las tensiones redistribuidas son menores que las necesarias para
provocar la rotura y, por lo tanto, el entorno de esos túneles estará en estado elástico, es decir, la
presión crítica es negativa.

133
Figura 7.2. Diferentes extensiones de la zona plástica (radio plástico) según el modelo de comportamiento del
macizo rocoso donde se excavó el túnel.

Con el fin de proporcionar una estimación del radio plástico, considerando reblandecimiento, se ha
usado la metodología propuesta por Alonso et al. (2003) para estimar el radio plástico de, en primer
lugar, 400 túneles que representan condiciones promedio estándar y, luego, otros 660 túneles que
representan más condiciones, como deformaciones por fluencia a altas presiones (squeezing). El estudio
estadístico de los primeros 400 túneles comienza con los histogramas que se presentan en la Fig. 7.3.

Figura 7.3. Histogramas de los parámetros más significativos de la serie de macizos rocosos seleccionados para
desarrollar un estudio estadístico de los radios plásticos obtenidos considerando reblandecimiento.

134
Dado que los resultados de estos macizos rocosos no representan correctamente algunas
condiciones, como el squeezing, se decidió analizar otros 660 túneles más para todas las combinaciones
de los siguientes parámetros:

GSI: 25, 30, 35, 40, 45, 50, 55, 60, 65, 70 y 75;
σc: 10, 20, 35 y 50 MPa;
m: 5, 7 y 10;
Profundidad: 1000, 1250, 1500, 1750 y 2000 m;
Densidad: 2600 kg/m3).

Esta segunda serie representa túneles muy profundos excavados en macizos rocosos de baja
resistencia y, por lo tanto, muchos de ellos representan condiciones de squeezing (deformaciones por
fluencia a altas presiones). Ambas series representan en conjunto más de 1.000 macizos rocosos, de los
cuales ha sido posible estimar el radio plástico de más de 800, ya que algunos de ellos se mantienen en
condición elástica, donde el concepto de radio plástico no aplica.

Todos estos macizos rocosos han sido caracterizados como un material con reblandecimiento y que
obedece al criterio de rotura de Mohr-Coulomb, partiendo de los datos indicados y siguiendo el
procedimiento descrito en el capítulo 6. Así, se han calculado los valores de las resistencias elástica, de
pico y residual, y los parámetros post-rotura. En este caso el GSI residual ha sido estimado a partir de su
valor original —el de pico— según una ecuación (Ec. 7.18) propuesta por los autores de este libro a la
luz de sus propias estimaciones y de los resultados obtenidos por Cai et al. (2007). Nótese que se trata
de una estimación aproximada.

GSI r = 17, 25·e0,107·GSI (7.18)

Los radios plásticos correspondientes han sido rigurosamente calculados siguiendo el procedimiento
de Alonso et al. (2003), por medio de un código escrito en MATLAB, que implementa la solución para la
GRC y el radio plástico correspondiente a un túnel excavado en un macizo rocoso con reblandecimiento,
al que se ha añadido una subrutina especial para ejecutar un gran número de cálculos.

Como ejemplo, los radios plásticos EPP, EB y SS para tres macizos rocosos diferentes (GSI = 25 y m =
5; GSI = 45 y m = 10; GSI = 65 y m = 10) se presentan en la Fig. 7.4 en función de la relación entre la
resistencia a la compresión uniaxial del macizo rocoso y la tensión de campo (σcm/σo). Como se puede
observar, la diferencia entre los radios plásticos EPP y EB puede ser significativa (nótese la naturaleza
logarítmica de esta representación), especialmente para macizos rocosos de alta calidad. Además, esta
Fig. 7.4 ilustra cómo el radio plástico SS siempre tiene un valor intermedio entre el radio plástico EPP y
el EB, como se comentaba anteriormente, acercándose más al valor del caso frágil (EB) cuanto más alta
sea la calidad de los macizos rocosos.

Tras un minucioso análisis estadístico de los resultados, ha sido posible deducir una formulación
capaz de estimar la magnitud de la zona plástica en macizos rocosos con reblandecimiento. Inicialmente,
como se muestra en la Fig. 7.5, se ha pretendido estimar el valor del radio plástico SS en porcentaje de
su ubicación entre los radios plásticos EPP y EB (∆) —un valor de ∆ = 0% implicaría que el radio plástico
SS es igual al radio plástico EPP y un valor ∆ = 100% que el radio plástico SS es igual al radio plástico
EB—. Los valores en la Fig. 7.5 se refieren a macizos rocosos bajo condiciones de alta tensión para rocas
con m=7.

135
Figura 7.4. Radios plásticos EPP, EB y SS de tres macizos rocosos diferentes (GSI=25, m= 5; GSI=45, m= 10; GSI=65,
m= 10) en función de la relación entre la resistencia a compresión uniaxial y la tensión de campo (σcm/σo).

Figura 7.5. Representación de los radios plásticos SS de un gran número de macizos rocosos con GSI desde 25 a 75
para un valor de m=7 (por simplicidad; para cada m obtendríamos una gráfica diferente).

136
Esto conduce a la posibilidad de realizar una estimación gráfica del radio plástico SS. Sin embargo,
habiendo representado los valores obtenidos en función de varios parámetros representativos posibles,
como σcm/σo o qu-q’u / pi* en el caso de la Fig. 7.5, no ha sido posible encontrar una expresión
matemática suficientemente simple y significativa para calcular el radio plástico SS o para calcular ∆ en
función de los parámetros de entrada.

Después de analizar una serie de posibilidades elegimos una forma razonablemente precisa para
estimar el radio plástico SS, comenzando con la representación gráfica de la Fig. 7.6, donde los valores
de qu /pi* se contrastan con la diferencia entre los radios plásticos SS y EPP normalizados, elevada a la

(R − R* EPP )
K p +1
potencia de Kp+1, es decir, *
SS , con R* EPP derivado de la Ec. 7.4. Esta información
gráfica indica tendencias más o menos rectas en la representación logarítmica de los valores constantes
de GSI y m, por lo que es posible ajustar las ecuaciones potenciales a las líneas de tendencia. Esto nos ha
permitido estimar el radio plástico de un túnel excavado en un macizo rocoso SS según la Ec. 7.19.

*
RSS *
=REPP + ∆ ( REB
*
− REPP
*
)
(7.19)

Donde R*SS es el radio plástico del macizo rocoso SS, R*EPP es el radio plástico del macizo rocoso EPP
correspondiente —el obtenido a partir de las Ecs. 7.4 y 7.9 (para los criterios de rotura de Mohr-
Coulomb y Hoek-Brown, respectivamente) utilizando los parámetros de pico del macizo rocoso SS— y
donde ∆ R*SS-EPP es una estimación de la diferencia entre R*SS y R*EPP. En el caso EPP, que ocurre en este
caso para GSI < 20, este incremento tiende a cero. Después de interpretar cuidadosamente los
resultados representados en la Fig. 7.6 e incluyendo varios procesos de ajuste por mínimos cuadrados,
ha sido posible proporcionar una estimación de ∆ R*SS-EPP según la Ec. 7.20.

−1
 qu  (1+ K p )(0,0018·GSI + 0,0783)
 pi * 
∆RSS
*
− EPP =  Para 30 < GSI < 75
 (0, 0244·GSI − 0,53)·1 − m  
  
  50  
(7.20)

Esta expresión (Ec. 7.20), desarrollada para el caso de Mohr-Coulomb, permite obtener el radio
plástico para el caso SS a partir de los parámetros Mohr-Coulomb estándar qu y Kp, y de GSI, m (de la
roca intacta) y σo. Esta fórmula se aplica a macizos rocosos SS, caracterizados según el procedimiento
descrito en el capítulo 6 (Alejano et al., 2010).

Además, puesto que esta formulación fue obtenida después de varios ajustes estadísticos, no se
debe esperar de ella un resultado muy preciso. Sin embargo, en el 85% de los casos estudiados, el error
se mantuvo por debajo del 15%, indicando que la aproximación es razonable, desde una perspectiva
práctica, para la estimación de LDPs para túneles. La Fig. 7.7 muestra los resultados de esta
aproximación en términos de R*SS, comparando los valores que se obtienen de las Ecs. 7.19 y 7.20 con
los obtenidos numéricamente siguiendo el enfoque riguroso de Alonso et al., (2003).

137
Figura 7.6: Representación de los radios plásticos de un gran número de macizos rocosos analizados con
diferentes valores de GSI y m. Nótese que las tendencias no son perfectamente rectas, por lo que el ajuste
estadístico no es perfecto.

Figura 7.7. Comparación de los radios plásticos SS obtenidos con un procedimiento numérico riguroso (Alonso et
al., 2003) en el eje vertical y los obtenidos en forma estimativa mediante las Ecs. 7.19 y 7,20.

138
7.4. ESTIMACIÓN DE LDPS PARA TÚNELES EXCAVADOS EN MACIZOS
ROCOSOS ELASTO-PLÁSTICO PERFECTOS

A continuación se describen y comparan diversos procedimientos para estimar LDPs para diferentes
túneles excavados en macizos rocosos EPP. Primero hemos reproducido los resultados de una serie de
modelos de túnel estudiados por V&D (2009) mediante simulaciones axisimétricas realizadas con código
Phase2 (Rocscience, 2009), basado en el método de elementos finitos. Los mismos modelos han sido
luego configurados y ejecutados en el código FLAC2D (Itasca, 2005) con condiciones de contorno de
Neumann (tensión aplicada). La comparación de los resultados ha revelado muy buena concordancia
entre ambos procedimientos.

Por último, se han obtenido los LDPs, para la misma serie de túneles, usando el código FLAC3D
(Itasca, 2007) con condiciones de contorno de Dirichlet (desplazamiento fijo). Para comprobar la calidad
de nuestros modelos se han comparado los resultados para estas diferentes técnicas de modelado y los
resultados obtenidos mediante la formulación propuesta en las Ecs. 7.1 y 7.2.

7.4.1. COMPARACIÓN DE MÉTODOS ANALÍTICOS Y NUMÉRICOS PARA EL


CALCULO DE LDPS

Se ha modelado la excavación de túneles de 5 m de diámetro y a 1100 m de profundidad, según lo


propuesto por V&D (2009), en un conjunto de macizos rocosos de calidad (GSI) creciente compuestos
por una roca con σci = 35 MPa y mi = 7. Se han considerado que estos macizos rocosos presentan
comportamiento EPP y que obedecen al criterio de rotura de Hoek-Brown, y se han obtenido sus
parámetros (Tabla 7.1) siguiendo el procedimiento de Hoek et al. (2002), que se implementa en el
código ROCLAB (Rocscience, 2003). También se incluyen en la Tabla 7.1 las extensiones de la zona
plástica en relación con el radio del túnel, tanto obtenidas de los modelos de V&D (2009) como
calculadas según Carranza Torres & Fairhurst (2000).

Tabla 7.1. Parámetros de los diferentes macizos rocosos para el análisis de LDPs usando Phase2, según V&D.

A1 B1 C1 D1 E1 F1
Peso específico (kN/m3) 26 26 26 26 26 26
Profundidad (m) 1 100 1 100 1 100 1 100 1 100 1 100
Diámetro (m) 5 5 5 5 5 5
GSI 25 35 45 48 60 74
mi 7 7 7 7 7 7
σ0 (MPa) 28 28 28 28 28 28
σci (MPa) 35 35 35 50 75 100
m 0.481 0.687 0.982 1.093 1.680 2.766
s 0.0002 0.0007 0.0022 0.0031 0.0117 0.0536
a 0.531 0.516 0.508 0.507 0.503 0.501
E (MPa) 1 150 2 183 4 305 7 500 11 215 27 647
ν 0.25 0.25 0.25 0.25 0.25 0.25
R* (V&D, 2009) 7.5 5.1 3.5 2.3 1.5 1.2
R* (C-T&F, 2000) 7.92 5.15 3.60 2.50 1.56 1.17

Para los modelos Phase2D (Rocsience, 2007) se han seguido las recomendaciones de Vlachopoulos &
Diederichs (2009). Se ha escogido un área de discretización de 40 m x 100 m, el tamaño de la malla se ha
reducido gradualmente hacia la zona del túnel y se ha fijado un eje de simetría en y = 0. El túnel tiene

139
una longitud de 52,5 m, de tal manera que se han realizado en el modelo 21 secuencias de excavación
de 2,5 m cada una. Los desplazamientos normales en el eje de simetría y en la parte izquierda del
modelo se han fijado y una presión normal de 28 MPa se ha aplicado a los restantes límites del modelo.

Para los modelos FLAC2D (Itasca, 2005) se ha utilizado la misma configuración axisimétrica, pero se
ha seleccionado un área de discretización ligeramente mayor: 100 m x 100 m, dadas la capacidad de
discretización espacial más rígida de FLAC2D (Fig. 7.8a). Los desplazamientos normales han sido fijados
en el eje de simetría y en la parte inferior del modelo y una presión normal de 28 MPa se ha aplicado a
los restantes límites del modelo —condiciones de contorno de Neumann —. La geometría del túnel es
la misma que para Phase2D y la excavación del túnel ha sido modelada también en secuencia.

Para FLAC3D se ha utilizado una malla que abarca una cuarta parte del modelo (Fig. 7.8b) con el fin
de que el tiempo de cálculo no sea excesivo. El área de discretización seleccionada es de 60 m x 60 m x
60 m y el tamaño de la malla se reduce gradualmente hacia la zona del túnel. Los desplazamientos
normales se fijaron para todos los límites del modelo exceptuando la superficie del túnel —condiciones
de contorno de Dirichlet—, se inicializó el modelo con una presión homogénea de 28 MPa en el área de
discretización —la contenida dentro de los límites del modelo— y se excavó un túnel de 50 m en 25
etapas. Como se han utilizado condiciones de contorno de tipo Neumann en FLAC2D y de tipo Dirichlet
en FLAC3D, se esperan mayores desplazamientos y radios plásticos en los modelos en FLAC2D.

a) b)
Figura 7.8. Mallas utilizadas en los modelos númericos para el análisis de LDPs: a) Modelo en FLAC2D; b) Modelo
en FLAC3D. La zona plástica alrededor del túnel se representa en color blanco.

La Fig. 7.9 muestra los LDPs obtenidos según Phase2 (Rocscience, 2009), FLAC2D (Itasca, 2005),
FLAC3D (Itasca, 2007) y las Ecs. 7.1 y 7.2, para los macizos rocosos de la Tabla 7.1, con radio plástico
obtenido según V&D (2009). Las gráficas muestran que todos los métodos dan valores similares, así que
todos ellos pueden utilizarse para calcular LDPs en macizos rocosos EPP con criterio de rotura de Hoek-
Brown. Esto confirma también la utilidad del procedimiento de V&D. También es interesante señalar
que estos LDPs para macizos rocosos EPP pueden calcularse fácilmente mediante el procedimiento
analítico propuesto por V&D (2009) (Ecs. 7.1-7.3), una vez que se calcule el radio plástico como sugiere
Carranza Torres & Fairhurst (2000) (Ecs. 7.9-7.11).

140
Por su parte, la Fig. 7.10 ilustra la influencia del criterio de rotura seleccionado —Mohr-Coulomb
(MC) o Hoek-Brown (HB) —, en los LDPs obtenidos para la serie de macizos rocosos estudiada. Se puede
observar que, para macizos rocosos de alta y media calidad (40 < GSI < 75) las diferencias son
pequeñas, haciéndose significativas para macizos rocosos de calidad más baja.

Figura 7.9. Comparativa de LDPs para los macizos rocosos A1 - F1 según Phase2, FLAC2D, FLAC3D y V&D (2009).

141
Figura 7.10. Comparativa de LDPs utilizando FLAC2D para los macizos rocosos A1 - F1 en función de los criterios
de rotura de Mohr-Coulomb y Hoek-Brown.

7.4.2. COMPARACIÓN DE MÉTODOS ANALÍTICOS Y NUMÉRICOS PARA EL


CÁLCULO DEL RADIO PLÁSTICO

Los radios plásticos alrededor de túneles excavados en macizos rocosos EPP también se han
calculado según expresiones teóricas para el criterio de rotura de Mohr-Coulomb (Ecs. 7.4-7.6) y el de
Hoek-Brown (Ecs. 7.9-7.11) y se han comparado con las estimaciones numéricas (Figura 7.11).

La Fig. 7.11.a muestra los radios plásticos (Rpl/RT) MC —considerando que el macizo rocoso obedece
al criterio de rotura de Mohr-Coulomb—, obtenidos tanto teóricamente (Carranza-Torres, 1998) como
según varios modelos numéricos (Phase 2D, FLAC2D y FLAC3D). Se observa un ajuste bastante bueno,
aunque parece que la dispersión tiende a aumentar para macizos rocosos de calidad inferior. La Fig.
7.11.b muestra los radios plásticos HB —considerando que el macizo rocoso obedece al criterio de
rotura de Hoek–Brown— obtenidos tanto por medio de una formulación teórica aproximada (Carranza
Torres & Fairhurst, 2000) como a partir de los modelos numéricos anteriormente mencionados.
Nuevamente se observa un buen ajuste, con el mismo comentario sobre macizos rocosos de calidad
inferiores. Por último, la Fig. 7.11.c muestra una comparación entre los radios plásticos MC y HB, que
muestra que los radios plásticos HB son algo más grandes, especialmente para macizos rocosos de baja
calidad.

142
a)

b)

c)

Figura 7.11. Radios plásticos MC y HB correspondientes a los macizos rocosos A1-F1 y obtenidos según diferentes
técnicas de modelado (Phase2, FLAC2D, FLAC3D) y técnicas analíticas (Carranza-Torres, 1998; Carranza-Torres y
Fairhurst, 2000): a) Radios plásticos MC —considerando que el macizo rocoso obedece al criterio de rotura de
Mohr-Coulomb—; b) Radios plásticos HB —considerando que el macizo rocoso obedece al criterio de rotura de
Hoek-Brown—; c) Comparación entre los resultados analíticos para los radios plásticos MC y HB.

143
Debe recordarse, sin embargo, como se explica en la introducción, que el modelo de
comportamiento EPP parece representar con precisión el comportamiento de los macizos rocosos de
baja calidad y, por lo tanto, sólo se propone para macizos rocosos en el rango de 25 < GSI < 35. Para
macizos rocosos con valores más altos de GSI, se considera más adecuado y riguroso utilizar un enfoque
que tenga en cuenta el reblandecimiento.

Los resultados anteriores indican que el procedimiento desarrollado por V&D (2009) es un método
sencillo y eficaz para obtener el LDP de un túnel excavado en un macizo rocoso EPP. En consecuencia, la
combinación de las Eqs. 7.1-7.3 con el valor del radio plástico —obtenido mediante las Eqs. 7.4-7.6 para
el caso de Mohr-Coulomb y las Eqs. 7.9-7.11 para el caso de Hoek-Brown— es una manera fiable de
representar LDPs para túneles excavados en macizos rocosos EPP.

7.5. CÁLCULO NUMÉRICO DE LDPS EN MACIZOS ROCOSOS CON


REBLANDECIMIENTO

En esta sección analizaremos cómo el comportamiento SS afecta al LDP en túneles. Continuando el


trabajo de V&D (2009), varios modelos FLAC han sido usados para modelar la excavación de túneles en
una serie de macizos rocosos de calidad decreciente. Para resaltar las diferencias en los resultados, en
los modelos se han considerado túneles muy profundos excavados en roca de baja resistencia. Los
macizos rocosos estudiados son los mismos que los mencionados en el capítulo anterior (Alejano et al.,
2010), excepto que en este caso los túneles se profundizaron desde 600 m a 1500 m. Los macizos
rocosos están formados de una roca débil, con mi = 7 y σci = 35 MPa. Los túneles tienen 5 m de diámetro
y la profundidad de 1500 m implica una tensión de campo de 37.5 MPa. El peso específico de la roca es
de 25 kN/m3 y el coeficiente de Poisson de 0.25.

Se han realizaron simulaciones utilizando los parámetros de Hoek-Brown (Tabla 7.2) y los
parámetros de Mohr-Coulomb (Tabla 7.3). Los macizos rocosos se han caracterizado siguiendo el
procedimiento desarrollado en el capítulo anterior (Alejano et al., 2010) con la ayuda de RocLab
(Rocscience, 2003). Mediante estas técnicas, se obtuvieron los parámetros de resistencia equivalentes
de Hoek-Brown y Mohr-Coulomb presentados en las Tablas 7.2 y 7.3, respectivamente. El módulo
elástico es el mismo que el correspondiente a la caracterización de los túneles de 600 m de profundidad.

Tabla 7.2. Parámetros de los macizos rocosos con reblandecimiento y criterio de rotura de Hoek-Brown.

A2 B2 C2 D2 E2
GSIpeak 75 60 50 40 25
GSIres 40 35 30 27 -
mpeak 2.87 1.68 1.17 0.821 0.481
speak 0.0622 0.0110 0.0039 0.0013 0.0002
mres 0.821 0.687 0.575 0.516 -
sres 0.0013 0.0007 0.0004 0.0003 -
E (GPa) 36.5 15.4 8.66 4.87 2.05
eps (def.) * 0.00054 0.00311 0.0144 0.0595 infinity
* Parámetro plástico de FLAC3D

144
Table 7.3. Parámetros de los macizos rocosos con reblandecimiento y criterio de rotura de Mohr-Coulomb.

A2 B2 C2 D2
GSIpeak 75 60 50 40
GSIres 40 35 30 27
φpeak (º) 29.52 25.68 23.13 20.64
cpeak (MPa) 3.637 2.673 2.242 1.878
φres (º) 20.64 19.42 18.21 17.49
cres (MPa) 1.878 1.707 1.536 1.432
ψpeak(°) = ψres (°) 7.38 4.49 2.89 1.55
eps (def.) * 0.00054 0.00311 0.0144 0.0595
* Parámetro plástico de FLAC3D

El modelo de macizo rocoso SS HB —con reblandecimiento y criterio de rotura de Hoek–Brown—, tal


y como está implementado en los códigos FLAC2D y FLAC3D, tiene una regla de flujo asociada adaptada
al criterio de rotura. Por lo tanto, la dilatancia no puede ser incluida explícitamente y, por tanto, no ha
sido considerada para el caso HB. Sin embargo, se han ejecutado modelos basados en el criterio de
rotura de Mohr-Coulomb para analizar el papel que juega la dilatancia en los LDPs. Para ello, se requiere
el uso de un modelo adecuado, por lo que se ha usado el código FLAC, ya que cuenta con un modelo de
endurecimiento/reblandecimiento que incluye dilatancia. Todos los modelos se han corrido para ambos
casos HB y MC, obteniéndose resultados similares (los gráficos que representan los resultados de ambos
casos serán presentados a continuación).

Como en la sección anterior —referida a macizos rocosos EPP—, las condiciones de contorno de
Neumann han sido usadas para los modelos FLAC2D —es decir, se fijaron unas tensiones determinadas
en algunos límites del modelo— mientras que las condiciones de contorno de Dirichlet se utilizaron para
los modelos de FLAC3D —es decir, se fijaron todos los desplazamientos en los límites del modelo,
excepto en la superficie del túnel excavado—, y se inicializó la tensión de campo en todo el área de
discretización. Como estaba previsto, de forma similar a lo que ocurría en los casos EPP, los
desplazamientos indicados por los modelos de FLAC2D fueron ligeramente mayores que los predichos
por los modelos de FLAC3D —diferencia que atribuimos a las condiciones de contorno.

7.5.1. COMPARACIÓN DE MÉTODOS ANALÍTICOS Y NUMÉRICOS PARA EL


CÁLCULO DE LDPS

Se han obtenido numéricamente los LDPs de los casos EPP MC y SS MC para los macizos rocosos A2-
E2 —el caso EPP es idéntico al SS en cuanto a los parámetros de pico, pero no considera los parámetros
residuales—. En el caso del macizo rocoso E2, se ha considerado sólo el caso EPP MC, ya que el
comportamiento EPP es el esperado para macizos rocosos de baja calidad, y como los resultados
obtenidos son idénticos a aquéllos estudiados en la Sección 7.4, no se reproducirán de nuevo.

En la Fig. 7.12 se comparan los LDPs correspondientes a los casos EPP MC y SS MC para el resto de
macizos rocosos A2-D2, tal y como se obtienen de los modelos numéricos en FLAC2D. Estos LDPs
obtenidos numéricamente se presentan junto a los LDPs estimados a partir del procedimiento de V&D,
basado en los radios plásticos que se derivan de los modelos en FLAC2D. Como puede observarse, una

145
vez conocido el radio plástico, el procedimiento de V&D también es satisfactorio para calcular LDPs en
macizos rocosos con reblandecimiento.

Figura 7.12. LDPs correspondientes a los casos EPP MC y SS MC para túneles excavados en cada macizo rocoso A2-
D2 usando modelos MC axisimétricos en FLAC2D. Los casos EPP se representan mediante cuadrados para los
resultados numéricos y líneas sólidas para los resultados analíticos. Los casos SS se representan mediante rombos
para los resultados numéricos y líneas de puntos para los resultados analíticos. Los resultados analíticos fueron
obtenidos utilizando el procedimiento de V&D considerando como radio plástico el obtenido numéricamente.

Estos resultados sugieren, además, que hay diferencias significativas entre considerar modelos EPP o
SS para el cálculo de LDPs. Por lo tanto, el comportamiento SS —con reblandecimiento— tiene una
incidencia significativa en la forma de los LDPs y, por consiguiente, en el diseño e instalación del
sostenimiento.

La Fig. 7.13 representa lo mismo que la Fig. 7.12 pero, en este caso, para macizos rocosos que
obedecen al criterio de rotura de Hoek–Brown —en vez de Mohr-Coulomb— y mediante modelos
numéricos en FLAC3D —en vez de FLAC2D—. Las mismas consideraciones hechas anteriormente sobre
los resultados de la Fig. 7.12 son válidas para la Fig. 7.13. Nótese, sin embargo, que los desplazamientos
son más pequeños en este caso, probablemente debido a las condiciones de contorno aplicadas —
Dirichlet frente a Neumann—. Los desplazamientos reales se considera que se encuentran, por tanto,
acotados entre los de la Fig. 7.12 y la Fig. 7.13.

La Fig. 7.14 muestra los mismos resultados que la Fig. 7.13 —esto es, considerando el criterio de
rotura de Hoek-Brown y utilizando el programa FLAC3D—, pero escogiendo en este caso como radio
plástico —necesario para calcular el LDP mediante la aproximación de V&D— el radio plástico SS
estimado según las Ecs. 7.19-7.20. Como se puede observar en la Fig. 7.14, los LDPs obtenidos de esta
manera parecen buenas aproximaciones, con desplazamientos muy similares a los obtenidos
numéricamente con FLAC3D y, por tanto, probablemente bastante similares a los valores reales.

146
Figura 7.13. LDPs correspondientes a los casos EPP HB y SS HB para túneles excavados en cada macizo rocoso A2-
D2 usando modelos HB axisimétricos en FLAC3D. Los casos EPP se representan mediante cuadrados para los
resultados numéricos y líneas sólidas para los resultados analíticos. Los casos SS se representan mediante rombos
para los resultados numéricos y líneas de puntos para los resultados analíticos. Los resultados analíticos fueron
obtenidos utilizando el procedimiento de V&D considerando como radio plástico el obtenido numéricamente.

Figura 7.14. LDPs correspondientes a los casos EPP HB y SS HB para túneles excavados en cada macizo rocoso A2-
D2 usando modelos HB axisimétricos en FLAC3D. Los casos EPP se representan mediante cuadrados para los
resultados numéricos y líneas sólidas para los resultados analíticos. Los casos SS se representan mediante rombos
para los resultados numéricos y líneas de puntos para los resultados analíticos. Los resultados analíticos fueron
obtenidos utilizando el procedimiento de V&D, considerando como radio plástico el obtenido según las Ecs. 7.19-
7.20.

147
Cabe destacar que la diferencia entre los LDPs calculados para macizos rocosos EPP y SS crece a
medida que aumenta el GSI. La diferencia es insignificante para macizos rocosos de calidad baja (20 <
GSI < 35), más relevante en macizos rocosos de calidad media (40 < GSI < 50) y bastante significativa
para macizos rocosos de buena calidad (60 < GSI < 75). Excavando túneles en macizos rocosos de buena
calidad no se producen, generalmente, problemas tenso-deformacionales importantes, a menos que el
túnel sea muy profundo, en cuyo caso el error puede evitarse usando el procedimiento explicado, que
tiene en cuenta el reblandecimiento.

7.5.2. COMPARACIÓN DE MÉTODOS ANALÍTICOS Y NUMÉRICOS PARA EL


CÁLCULO DEL RADIO PLÁSTICO

Todos los radios plásticos obtenidos alrededor de los túneles excavados en macizos rocosos EPP y SS
se han calculado según expresiones teóricas o aproximadas. En la Tabla 7.4 se presenta un listado con
todos estos valores de radios plásticos obtenidos bajo diversas circunstancias y utilizando diversas
técnicas. Los valores obtenidos analíticamente se comparan con los valores estimados numéricamente
que se muestran en la Fig. 7.15 —los modelos numéricos han sido realizados en FLAC2D y FLAC3D y las
técnicas analíticas utilizadas son las de Carranza-Torres (1998), Carranza-Torres & Fairhurst (2000),
Carranza-Torres (2004) y la propuesta en este capítulo.

Tabla 7.4. Radios plásticos obtenidos bajo diferentes hipótesis y utilizando diversas técnicas.

A2 B2 C2 D2 E2
GSI 75 60 50 40 25
Flac2D 1.65 2.63 3.38 4.69 10.36
EPP MC Flac3D 1.84 2.60 3.36 4.64 8.80
Ec. 7.4 1.90 2.63 3.44 4.80 9.94
Flac2D 1.81 2.81 3.80 5.71 12.10
EPP HB Flac3D 1.88 2.64 3.68 5.20 8.88
Ec. 7.9 1.93 2.86 3.95 5.77 11.80
Flac2D 3.59 4.46 5.44 6.55 10.36
Flac3D 3.20 4.20 5.20 6.20 8.80
SS MC Ecs. 7.19 - 7.20 3.35 4.86 6.11 7.25 10.05
Fig. 7.5 3.72 4.53 5.36 6.29 11.17
Alonso et al. (2003) 3.42 4.63 5.40 6.50 9.94
Flac2D 4.01 4.94 5.98 7.47 12.10
Flac3D 3.36 4.40 5.20 6.40 8.88
SS HB
Ecs. 7.19 - 7.20 3.39 5.09 6.62 8.22 11.91
Fig. 7.5 4.20 5.29 6.34 7.53 11.80

148
Figura 7.15. Comparaciones entre valores de los radios plásticos obtenidos analíticamente y numéricamente para
diferentes casos y utilizando diferentes métodos de cálculo: a) Radios plásticos EPP MC y EPP HB; b) Radios
plásticos SS MC y SS HB; c) Comparativa de todos los casos.

149
La Fig. 7.15.a muestra los radios plásticos EPP MC y EPP HB (R*EPP) obtenidos tanto analíticamente
(Carranza-Torres, 1998; Carranza-Torres & Fairhurst, 2000) como usando modelos numéricos (FLAC2D y
FLAC3D). Se observa que los resultados se ajustan bastante bien, aunque debido a las mayores
tensiones de campo, los resultados del modelo en FLAC3D subestiman el valor del radio plástico en
mayor medida —en comparación con los casos descritos en la Sección 7.4.2 y por las mismas razones—.
También se puede observar que la dispersión tiende a aumentar para macizos rocosos de calidad
inferiores.

La Fig. 7.15.b muestra los radios plásticos SS MC y SS HB (R*SS) obtenidos mediante las Ecs. 7.19 y
7.20, usando modelos numéricos (FLAC2D y FLAC3D) y mediante la aproximación numérica simplificada
de Alonso et al. (2003), observándose que los resultados se ajustan razonablemente bien. Las
diferencias que existen entre las aproximaciones teóricas y numéricas pensamos que se deben a las
condiciones de contorno, a la extensión del área discretizada y a los tamaños de la malla. No obstante,
las diferencias observadas son típicamente más pequeñas que los errores cometidos en la
caracterización o los debidos a la heterogeneidad del macizo rocoso.

La Fig. 7.15.c compara los radios plásticos obtenidos para los modelos de comportamiento EPP, EB y
SS del macizo rocoso y según los criterios de rotura de MC y HB. En primer lugar, observamos que las
aproximaciones EPP, EB y SS coinciden para macizos rocosos de baja calidad (GSI=25; macizo rocoso E2),
considerando un criterio de rotura determinado (MC o HB). También observamos que, para macizos
rocosos EPP, obtenemos radios plásticos mayores considerando el criterio de rotura HB que
considerando el criterio de rotura MC. En cambio, en el caso de macizos rocosos de calidad alta (GSI =
75), las aproximaciones EB y SS prácticamente coinciden considerando cualquiera de los dos criterios de
rotura (MC o HB), ya que este tipo de macizos rocosos se caracteriza por un comportamiento EB.

7.5.3. ANÁLISIS DE DILATANCIA CONSIDERADA COMO CONSTANTE

También hemos analizado la influencia de la dilatancia, considerada como una constante, en los
LDPs. Para realizar este análisis, hemos corrido modelos para cada macizo rocoso considerando, para
cada caso, valores de dilatancia diferentes (0º, φp/8 y φp/4). Los resultados obtenidos muestran que,
mientras los LDPs estándar varían en función de la dilatancia, debido a sus diferentes valores de
convergencia máxima, los LDPs normalizados son prácticamente iguales. Esto indica que un cambio en la
dilatancia dentro de un rango razonable para un macizo rocoso en cuestión no tiene una influencia
significativa en los LDPs. En la Fig. 7.16 se representan los LDPs —estándar y normalizados—
correspondientes al caso C2, ya que es el caso más representativo de los macizos rocosos SS. En
cualquier caso, para los demás macizos rocosos se obtienen resultados similares.

7.5.4. CONSIDERACIONES FINALES

Teniendo en cuenta todo lo anterior, en macizos rocosos de calidad geomecánica media o alta,
proponemos utilizar los LDPs basados en un comportamiento con reblandecimiento (SS) para aplicar el
CCM. Los macizos rocosos pueden caracterizarse según Hoek & Brown (1997) y el capítulo 5 de este
libro (Alejano et al., 2010). El LDP puede obtenerse según Vlachopoulos & Diederichs (2009), utilizando
como radio plástico el obtenido a través de las Ecs. 7.19-7.20, y la GRC puede estimarse mediante las
aproximaciones numéricas más o menos simplificadas pero rigurosas de Alonso et al. (2003), Guan et al.

150
(2007), Park et al. (2008), Lee & Pietruszczak (2008) o Wang et al. (2010). Esta propuesta se basa en el
hecho de que, como se muestra en la Fig. 7.17, utilizar un LDP basado en un comportamiento EPP en
macizos rocosos con reblandecimiento subestima la distancia a la que se debe instalar el sostenimiento,
conduciendo a diseños potencialmente inexactos e inapropiados.

Figura 7.16. LDPs estándar (convergencia en mm) y LDPs normalizadas (convergencia relativa) del túnel excavado
en el macizo rocoso C2 para diferentes ángulos de dilatancia.

Nótese que, incluso para un frente de túnel estable, tales inexactitudes pueden resultar en mayores
convergencias y una pérdida de resistencia de la roca. Por ejemplo, en algunos túneles en roca muy
deformable, un sostenimiento basado en hormigón proyectado debe ser instalado al principio con el fin
de garantizar la seguridad del trabajo en el frente. Sin embargo, es preferible retrasar el sostenimiento
completo —incluyendo bulones, por ejemplo— para evitar una acumulación excesiva de cargas sobre el
sostenimiento debido a los altos ratios de convergencia cerca del frente. Una instalación prematura del
sostenimiento final basada en un enfoque EPP para estimar el LDP (Fig. 7.17) podría resultar en
deformaciones o pandeo del sistema primario de sostenimiento, expansión de la zona plástica y
aumento de la convegencia final (Hoek et al., 2008).

151
Figura 7.17. Aplicación del método de convergencia-confinamiento (CCM) a un túnel. Gráficos típicos obtenidos
de las curvas de convergencia del terreno (GRCs) y las curvas características del sostenimiento (SCCs) —abajo— y
perfiles de deformación longitudinal (LDPs) —arriba—. En negro las curvas correspondientes al enfoque elasto-
plástico perfecto (EPP) y en gris las correspondientes al enfoque que incluye reblandecimiento (SS). Nótese que el
túnel sería estabilizado correctamente en el caso EPP pero no en el caso SS, ya que el sostenimiento sería incapaz
de resistir la carga del terreno.

7.6. CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO

Algunas de las limitaciones del método de convergencia-confinamiento están relacionadas con el


conocimiento del comportamiento real del macizo rocoso; en particular, con la correcta definición de su
comportamiento post-rotura —comportamiento del macizo rocoso en la zona plástica—. Una vez
definido el comportamiento post-rotura, sigue siendo necesario caracterizar adecuadamente el
reblandecimiento del macizo rocoso. Y una vez conocidos todos los parámetros del macizo rocoso, se
necesitan herramientas adecuadas para proporcionar diseños fiables.

Con el objetivo de estimar confiablemente el momento apropiado para la instalación del


sostenimiento, es de primordial importancia, para fines de diseño, establecer el perfil de deformación

152
longitudinal del túnel. No usar el LDP adecuado puede producir errores significativos en el cálculo de la
distancia correcta al frente para la instalación del sostenimiento. Tales errores son susceptibles de
producir el colapso o problemas con los sistemas de sostenimiento temporales. Los métodos de
estimación de los LDPs existentes hasta ahora no son especialmente adecuados para el análisis de
túneles en macizos rocosos de calidad media a una profundidad de moderada a grande.

Basándonos en varios estudios numéricos, hemos ampliado los enfoques anteriores para estimar los
LDPs para túneles excavados en macizos rocosos elasto-plástico perfectos (EPP) al caso de macizos
rocosos con reblandecimiento (SS), que representan una gama más amplia de macizos rocosos (25 < GSI
< 75). Nuestra ecuación simplificada aproximada para el radio plástico de un túnel excavado en un
macizo rocoso con reblandecimiento es capaz de estimar analíticamente un LDP más realista para
túneles excavados en macizos rocosos de calidad media.

153
154
CONCLUSIONES

En este libro se profundiza en el conocimiento del comportamiento post-rotura de los macizos


rocosos y en la aplicación del mismo al diseño de excavaciones.

Para la realización del diseño y análisis de la estabilidad de obras en macizos rocosos es necesario
conocer las características de deformación y resistencia de los mismos. La metodología de estimación de
los parámetros resistentes de los macizos rocosos, es amplia y generalmente aceptada y ha sido
aplicada a un buen número de proyectos a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, esta metodología
sólo contempla el comportamiento del macizo rocoso hasta alcanzar el nivel de rotura. Revisando la
literatura, se encuentran relativamente pocos trabajos que analicen el comportamiento del macizo
rocoso tras sufrir cierto grado de rotura o deterioro (comportamiento post-rotura).

Sin embargo, tanto los ensayos de laboratorio sobre muestras de roca como las observaciones en
macizos rocosos muestran un comportamiento elasto-plástico con reblandecimiento, que da lugar a
elevados niveles de deformación a niveles bajos de confinamiento.

En una primera etapa (capítulo 4), se ha tratado de estudiar cuidadosamente el comportamiento


post-rotura de unas muestras de granito alterado. Para ello, se han realizado unos ensayos en una
prensa servo-controlada con dos rocas de granito alterado diferentes, cuyos grados de meteorización se
han estimado estudiando su petrografía y su contenido en caolinita.

Alrededor de 50 muestras de estas dos rocas de granito han sido sometidas a ensayos de resistencia,
confinados y no confinados. Analizando los resultados, se ha descubierto que la respuesta tenso-
deformacional de la roca está muy afectada por su meteorización y, por lo tanto, por su contenido en
arcilla. Se han obtenido los principales parámetros geomecánicos de la roca y se ha demostrado que
tanto el módulo elástico como el módulo de bajada (drop modulus) son dependientes del confinamiento
de la roca. Además, se ha manifestado la necesidad de emplear muestras más grandes para poder
obtener resultados de valores de dilatancia en los ensayos en prensas servo-controladas.

Por otro lado, la selección del modelo de comportamiento y, en particular, del modelo de
comportamiento post-rotura de un macizo rocoso es una cuestión clave en el análisis de la
estabilidad de un túnel. En particular, en cuanto a la correcta aplicación de técnicas de diseño,
tales como el método de convergencia-confinamiento y también modelos numéricos.

Por lo tanto, en una segunda etapa (capítulo 5), se han definido tres macizos rocosos con diferentes
calidades geomecánicas (alta, media y baja) en los que se ha simulado la excavación de túneles. Se han
modelado los diferentes comportamientos (elásto-plástico perfecto, elasto-frágil y tres
comportamientos con reblandecimiento) para cada tipo de macizo rocoso, calculando todos sus
parámetros significativos.

Las curvas de convergencia del terreno (ground reaction curves) han sido obtenidas de acuerdo con
la complejidad de los diferentes modelos. Los parámetros post-rotura han sido calculados por medio de
las técnicas desarrolladas por Cai et al. (2007). Los modelos que incluyen reblandecimiento (del 1 al 3)
están ordenados de manera que cada vez incluyen un cálculo más realista del comportamiento de los
macizos rocosos. El último modelo de reblandecimiento tiene en cuenta la variación de la dilatancia con
el confinamiento y la deformación plástica.

Nuestra principal conclusión es que, en la aplicación de la metodología CCM, la elección del


comportamiento del macizo rocoso influye significativamente en la forma que adquiere la curva
característica del terreno y, por ende, en el análisis de la interacción entre el macizo rocoso y el

155
sostenimiento. Se debe tener en cuenta que, para cada túnel descrito, el comportamiento elástico y el
criterio de rotura de pico se mantienen constantes en todos los modelos y, en consecuencia, la
variabilidad observada en los desplazamientos finales sólo puede deberse al modelo de
comportamiento post-rotura elegido.

Para macizos rocosos de baja calidad (GSI <40), la diferencia existente entre el modelo elasto-
plástico perfecto y otros modelos de comportamiento más realistas es insignificante desde un punto de
vista práctico. Por lo tanto, el comportamiento elasto-plástico perfecto se podría utilizar para obtener
las curvas de convergencia del terreno o en la aplicación de modelos numéricos sin temor a cometer
errores sustanciales. De todos modos, si se dan las condiciones susceptibles para que se produzcan
deformaciones por fluencia a altas presiones (squeezing), el enfoque continuo debe ser considerado
dentro de una filosofía más amplia de modelado (Starfield y Cundall, 1988) a tener en cuenta en los
modelos numéricos 3D (ver Hoek et al., 2008 y Hoek y Marinos, 2000).

Análogamente, en los macizos rocosos de calidad geotécnica alta (GSI en el rango de 60 a 75), para
obtener las Curvas de Convergencia del Terreno o en la aplicación de modelos numéricos se puede
utilizar el modelo elasto-frágil sin cometer errores significativos. Sin embargo, este enfoque continuo
también debe ser considerado dentro de una filosofía más amplia de modelado (Starfield y Cundall,
1988) -en este caso, uno que incluya un análisis de inestabilidades estructurales y control de
desconchado (spalling) (Kaiser et al, 2000;. Diederichs , 2003).

Por último, para el caso de los macizos rocosos de calidad media (GSI en el rango de 40 a 60), el
comportamiento es diferente a cualquiera de los modelos que representan los comportamientos
“extremos” (es decir, el elasto-plástico perfecto y el elasto-frágil), por lo que en este caso se precisa de
modelos de comportamiento más precisos (modelos con reblandecimiento) para describir el
comportamiento de estos macizos rocosos con un grado de error aceptable.

Así, se ha demostrado cómo utilizando modelos más realistas para estas rocas de calidad media, el
error en los cálculos disminuye de manera apreciable. Se cree que el modelo de reblandecimiento con
módulo de bajada variable y dilatancia variable es el más realista. Una vez más, debe tenerse en cuenta
que el método de convergencia-confinamiento representa un enfoque continuo de los macizos rocosos,
por lo que, en todos los casos, el papel de las discontinuidades y el control de la inestabilidad estructural
también deben considerarse.

Por otro lado, para los casos analizados, el modelo de dilatancia variable no produce resultados
significativamente diferentes de los que se obtienen usando la aproximación descrita por Hoek & Brown
(1997) para la dilatancia. Sin embargo, se tiene la opinión de que es más realista y preciso el modelo con
dilatancia variable en vez de constante, aunque la estimación de parámetros es más difícil.

Los resultados obtenidos ponen de manifiesto la importancia de la adecuada selección del modelo
de comportamiento post-rotura para el diseño de túneles. Además, se han evaluado las consecuencias
de una selección inadecuada en el diseño del sostenimiento.

En el capítulo 6 se ha descrito la aplicación del método de convergencia-confinamiento (CCM) para


túneles excavados en macizos rocosos de calidad geomecánica media, es decir, para aquéllos que
obedecen el criterio de rotura de Hoek-Brown con un comportamiento post-rotura con
reblandecimiento, partiendo de investigaciones previas en las que se estableció un marco matemático
para una solución general al problema de la obtención de curvas de convergencia del terreno para
materiales con reblandecimiento.

Una cuestión importante planteada en el pasado fue el alto nivel de error obtenido en la ingeniería
práctica cuando se utilizaron modelos simplificados para obtener curvas de convergencia del terreno o

156
para la implementación de modelos numéricos. Este problema fue identificado como una de las razones
por las que el uso de las curvas de convergencia del terreno en el análisis de túneles es todavía limitado.
Sin embargo, una buena estimación de los parámetros post-rotura de los macizos rocosos a escala de
campo ayudará a que este método sea más utilizado. El comportamiento post-rotura es muy
significativo en el enfoque continuo de modelado de macizos rocosos. El modelo de Hoek-Brown con
reblandecimiento parece ser capaz de representar correctamente el comportamiento de los macizos
rocosos con calidad geomecánica de baja a media (30 <GSI <60).

Una de las dificultades en la aplicación del método de convergencia-confinamiento es la


caracterización adecuada de los macizos rocosos con reblandecimiento. Combinando técnicas de
caracterización de diferentes autores y teniendo en cuenta sus observaciones, se ha propuesto un
método capaz de definir todos los parámetros necesarios para obtener los parámetros de Hoek-Brown
con reblandecimiento, incluyendo los parámetros de elasticidad, criterios de rotura de pico y residual,
dilatancia, y módulo de bajada (o valor crítico del parámetro plástico).

Este procedimiento no debe ser contemplado como el resultado de una representación perfecta y
exacta del comportamiento real del macizo rocoso, sino como una aproximación que es adecuada para
un enfoque continuo. Los valores deben ser utilizados con precaución, teniendo en cuenta su caso
específico de aplicación y en el marco de un enfoque metodológico más amplio, como el que se sugiere
en Starfield y Cundall (1988). Para obtener curvas de convergencia del terreno para los túneles
excavados en este tipo de material ha sido usada la solución desarrollada en Alonso et al. (2003) para
obtener curvas de convergencia del terreno para macizos rocosos con reblandecimiento utilizando el
criterio de Hoek-Brown.

Para ello, se ha aplicado el enfoque propuesto a cinco macizos rocosos diferentes, formados por la
misma roca sana, pero con calidades geotécnicas que van de pobre a buena, y se han obtenido las
curvas de convergencia del terreno para túneles estándar excavados a una profundidad de 600 m.
Asimismo, se han obtenido los perfiles de deformación longitudinal aplicando el enfoque riguroso
descrito en Hoek et al. (2008).

Además, sobre la base de los sistemas de clasificación de rocas, se han propuesto sostenimientos
estándar, y sus correspondientes curvas características se han calculado para cada túnel y se han
graficado junto a las curvas de convergencia del terreno para localizar los puntos de equilibrio. Los
resultados indican, en términos generales, un buen diseño de acuerdo a los sistemas de clasificación,
cerrando el círculo abierto en el enfoque teórico definido por el método de convergencia-confinamiento
que, como se demuestra en los casos estándar, parece dar resultados consistentes con los sistemas de
clasificación empíricos más populares. Las discrepancias pueden deberse al hecho de que el método de
convergencia-confinamiento es un enfoque continuo que no tiene en cuenta las cuñas de roca y
también al hecho de que los sistemas de clasificación no tienen en cuenta la profundidad
explícitamente.

Es necesario seguir trabajando para explorar la caracterización del macizo rocoso y sus modelos de
comportamiento, y también para cuestiones específicas del método de convergencia-confinamiento
como la inclusión del sostenimiento en el cálculo de las curvas de convergencia del terreno y una
representación más correcta de los perfiles de deformación longitudinal y de las curvas características
del sostenimiento, con el fin de poder aplicar de forma fiable el método de convergencia-confinamiento
a macizos rocosos de calidad de pobre a media.

Por último, en diseño de túneles, con el objetivo de estimar con fiabilidad la distancia al frente
adecuada para la instalación del sostenimiento, es de especial relevancia definir la convergencia del
túnel en función de la distancia a su frente de excavación o perfil longitudinal de deformación (PDL). Por

157
otra parte, el uso de un PDL inadecuado puede producir errores significativos en el diseño del
sostenimiento del túnel. Estos errores pueden producir el colapso del túnel o problemas con el
sostenimiento temporal. Las anterior funciones que definían el PDL no estaban particularmente bien
adaptadas para el análisis de túneles en macizos rocosos de calidad media a moderada o gran
profundidad.

En el capítulo 7, y en base a una serie de estudios numéricos, los enfoques anteriores desarrollados
para estimar los perfiles longitudinales de deformación para túneles excavados en macizos rocosos con
comportamiento elasto-plástico perfecto se han ampliado para el caso de macizos rocosos con
reblandecimiento, que puede representar un mayor rango de calidades geotécnicas (25<GSI<75). Se han
utilizado diversas técnicas numéricas para estudiar los PDLs y se ha propuesto una ecuación simplificada
aproximada del radio plástico para un túnel excavado en un macizo rocoso con reblandecimiento, con el
fin de obtener analíticamente un PDL más realista para túneles excavados en macizos rocosos de calidad
media.

Es necesario seguir trabajando para mejorar la caracterización del macizo rocoso y sus modelos de
comportamiento, y también cuestiones específicas del Método de Convergencia Confinamiento como la
inclusión del sostenimiento en el cálculo de las Curvas de Convergencia del Terreno y una
representación más correcta de los PDLs y de las Curvas Características del Sostenimiento con el fin de
poder aplicar de forma fiable el Método de Convergencia- Confinamiento a macizos rocosos de calidad
media o baja. Para ello, puede ser muy útil el análisis de datos reales obtenidos durante la excavación de
túneles.

158
NOTACIÓN

E Módulo elástico o de Young

Em Módulo elástico o de Young del macizo rocoso

M Drop modulus

ν Coeficiente de Poisson

ϕ Ángulo de fricción

ϕpeak Ángulo de fricción de pico

ϕres Ángulo de fricción residual

c Cohesión

cpeak Cohesión de pico

cres Cohesión residual

m, s, a Parámetros del criterio de rotura de Hoek y Brown

mpeak, speak Parámetros de pico del criterio de rotura de Hoek y Brown

mres, sres Parámetros residuales del criterio de rotura de Hoek y Brown

mi Parámetro m de la roca intacta

γ Peso específico

D Grado de perturbación

σci Resistencia a compresión simple de la roca intacta

σc Resistencia a compresión del material

qu Resistencia a compresión del material que sigue el criterio de Mohr-Coulomb

σt Resistencia a tracción del material

η Parámetro de reblandecimiento

eps Parámetro de reblandecimiento de FLAC

η* Valor de η que marca el tránsito entre el régimen reblandecido y el residual

γp Parámetro de plasticidad

σ Tensión

σ0 Tensión de campo

σ1,σ2 ,σ3 Tensiones principales

σr,σθ Tensiones radial y tangencial

σn,τ Tensiones normal y cortante

Rt Radio del túnel

Rp Radio de plastificación

Rp* Radio de plastificación normalizado (Rp /Rt)

159
ε Deformación

ε e , εp Deformación elástica y plástica

δh, δv Deformaciones horizontal y vertical

ε p Velocidad de deformación plástica

Ur Deformación radial

Umax Deformación radial máxima

Ueq Deformación en el punto de equilibrio

X Distancia al frente de excavación

X* Distancia al frente de excavación normalizada (X/Rt)

pi Presión interna

pi* Valor de la presión interna que marca el tránsito entre el régimen elástico y el plástico

peq Presión interna en el punto de equilibrio

ψ Ángulo de dilatancia

ψpeak Dilatancia de pico

ψres Dilatancia residual

dn Dilatancia de juntas

Kp Coeficiente pasivo de tierras

Kψ Coeficiente de dilatancia

G Módulo cortante

Q Q de Barton

RMR Rock Mass Rating

GSI Geological Strength Index

GSIpeak Geological Strength Index (valor de pico)

GSIres Geological Strength Index (valor residual)

160
BIBLIOGRAFÍA

AFTES, 1993. Groupe de travail n. 7 – Soutenement et revetement, Emploi de la méthode


convergence–confinement. Tunnels et Ouvrages Souterrains, Suppl. 117, pp. 118–205.

Alejano, L.R., Alonso, E., 2005. Considerations of the dilatancy angle in rocks and rock masses. Int. J.
Rock Mech. Min. Sci. 42 (4), 481–507.

Alejano, L.R., Rodriguez-Dono, A., Alonso, E., Fernández-Manín, G., 2009a. Ground reaction curves
for tunnels excavated in different quality rock masses showing several types of post-failure behavior.
Tunnelling and Underground Space Technology 24 (2009) 689–705.

Alejano, L.R., Posada, D., Rodriguez-Dono, A., 2009b. Servo-controlled strength tests on moderately
weathered granite. EUROCK’2009. Dubrovnik-Catvat, Croatia.

Alejano, L.R., Alonso, E., Rodriguez-Dono, A., Fernández-Manín, G., 2010. Application of the
convergence-confinement method to tunnels in rock masses exhibiting Hoek-Brown strain-softening
behaviour. Int. J. of Rock Mech. & Min. Sci. 2010; 47 (1): 150-160.

Alonso, E., Alejano, L.R., Varas, F., Fdez.-Manin, G., Carranza-Torres, C., 2003. Ground reaction curves
for rock masses exhibiting strain-softening behaviour. Int. J. Numer. Anal. Methods Geomech. 27, 1153–
1185.

Alonso, E., Alejano L.R., Fdez-Manin, G., Garcia-Bastante, F., 2008. Influence of post-peak properties
in the application of the convergence-confinement method for designing underground excavations. In:
Proceedings of the 5th international conference and exhibition on massive mining technology, Lulea ˚ ,
Sweden. Pp. 793–802.

Archambault, Roleau, Daigneault, Flamand, 1993. Progressive failure of rock masses by a self similar
anastomosing process of rupture at all scales and its scale effect on their shear resistance. Scale effects
in Rock Masses 93, Pinto da Cunha (ed.). Balkema, Rotterdam. Pp. 133-141.

Barla, G., 2009. Innovative tunnelling construction method to cope with squeezing at Saint Martin La
Porte Access Adit. In Rock Engineering in Difficult condition (Vrkjan. Ed.) Proc. Eurock 2009. pp 15-24.
London: Taylord & Francis.

Barton, N.R., Lien, R., Lunde, J., 1974. Engineering classification of rock masses for the design of
tunnel support. Rock Mech. 6(4):189–239.

Barton, N., Grimstad, E., 1994. The Q-system following 20 years of application in NATM support
selection. Felsbau. 6/94:428–36.

Besuèlles, P., Desrues, J., Raynaud, P. 2000. Experimental characterization of the localization
phenomenon inside a Vosgues sandstone in a triaxial cell. Int. J. of Rock Mech. Min. Sci., 37, 1123-1237.

Bieniawski, Z.T., 1976. Rock mass classification in rock engineering. In: Proceedings of the
Symposium on Exploration for Rock Engineering, Johannesburg, vol. 1, pp. 97–106.

Bieniawski, Z.T., 1989. Engineering rock mass classifications. New York: Wiley, 1989.

Bouvard-Lecoanet, A., Colombet, G., Esteulle, F., 1988. Ouvrages Souterrains: Conception,
Realisation, Entretien. Presses de L’école Nationale des Ponts et Chaussées, Paris.

161
Brady B.H.G., Brown E.T., 1993. Rock Mechanics for Underground Mining, second ed. Chapman and
Hall.

Brown, E.T., Bray, J.W., Ladanyi, B., Hoek, E., 1983. Ground response curves for rock tunnels. J.
Geotech. Eng. 109, 15–39.

Cai, M., Kaiser, P.K., Uno, H., Tasaka, Y., Minamic, M., 2004. Estimation of rock mass deformation
modulus and strength of jointed rock masses using the GSI system. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 41 (1), 3–
19.

Cai, M., Kaiser, P.K., Tasaka, Y., Minamic, M., 2007. Determination of residual strength parameters of
jointed rock masses using the GSI system. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 44 (2), 247–265.

Carranza-Torres, C., 1998. Self similarity analysis of the elastoplastic response of underground
openings in rock and effects of practical variables. Ph.D. Thesis. University of Minnesota.

Carranza-Torres, C. & Fairhurst, C., 1999. The elasto-plastic response of underground excavations in
rock masses that satisfy the Hoek–Brown failure criterion. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 36 (6), 777–809.

Carranza-Torres, C. 2000. Comunicación Personal.

Carranza-Torres, C. & Fairhurst, C., 2000. Application of convergence–confinement method of tunnel


design to rock masses that satisfy the Hoek–Brown failure criterion. Tunn. Undergr. Space Technol. 15
(2), 187–213.

Carranza-Torres, C., Alonso, E., Alejano, L.R., Varas, F., Fdez.-Manin, G., 2002. Elastoplastic analysis of
deep tunnels in brittle rock using a scaled form of the Mohr–Coulomb failure criterion. In: Hammah et
al. (Ed.), Proc. 5th North Am. Rock Mech. Symp. – Tunn. Assoc. Can., Toronto, pp. 283–293.

Carranza-Torres, C., 2004. Elasto-plastic solution of tunnel problems using the generalized form of
the Hoek–Brown failure criterion. In: Hudson, J.A., Xia-Ting, F. (eds.), Proceedings of ISRM SINOROCK
2004 Symposium, China. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 2004. 41(3) 480–481.

Chang, J-C, Liao, J-J, Pan, Y-W, 2008. Failure mechanism and bearing capacity of shallow foundation
on poorly cemented sandstone. J. Mech. 24(3):285–96.

Chen, Y., Zhou, C., Shen, Y., 2007. Formulation of strain dependent hydraulic conductivity for a
fractured rock mass. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 44(7):981–96.

Chern, J.C., Shiao, F.Y., Yu, C.W., 1998. An empirical safety criterion for tunnel construction. In:
Proceedings of the Regional Symposium on Sedimentary Rock Engineering, November 20-22. Balkema,
Taipei, Taiwan, pp. 222–227.

Crowder, J.J., Bawden, W.F., 2004. Review of post-peak parameters and behaviour of rock masses:
current trends and research. Publicado en la página Web de la compañía Rocscience como documento
para la discusión. http://www.rocscience.com.

Crowder, J.J., Bawden, W.F., 2006. The Estimation of Post-Peak Rock Mass Properties: Numerical
Back Analysis Calibrated using In Situ Instrumentation Data. Rocnews. Available from:
<http://www.rocscience.com/library/rocnews>.

Derek Martin, C & Read, R.S. 1996. AECL’s Mine-by experiment: a test tunnel in brittle rock. In
Aubertin, Hassani and Mitri (ed.), rock Mechanics: Tools & techniques. Proc. Of the NARMS’96 Symp.,
Montreal, 19-21 June 1996. Rotterdam: Balkema.

162
Detournay, E., 1986. Elasto-plastic model of a deep tunnel for a rock with variable dilatancy. Rock
Mech. Rock Eng. 19, 99–108.

Detournay, E. & St. John, C. M. 1988. “Design charts for a deep circular tunnel under non-uniform
loading”. Rock Mech. & Rock Eng., vol. 21, pp. 119-137. Ed. Springer .

Diederichs, M.S., 2003. Rock fracture and collapse under low confinement conditions. Rock Mech.
Rock Eng. 36 (5), 339–381.

Diederichs, M.S., Martin, C.D. 2003. Measurement of spalling parameters from laboratory testing.
EUROCK’2010. Laussanne, Switzerland.

Doruk, P., 1991. Analysis of the laboratoty strength data using the original and modified Hoek-Brown
failure criteria. MASc thesis. University of Toronto. Canada.

Duncan-Fama, M.E., 1993. Numerical modelling of yield zones in weak rock. In Comprehensive Rock
Engineering vol II, J. Hudson (Ed). Oxford: Pergamon Press, pp. 49-75.

Duncan-Fama, M.E., Trueman, R. & Craig, M.S. 1995. “Two and Three Dimensional Elastoplastic
Analysis for Coal Pillar Design and its Application to Highwall- Mining”. Int. J. of Rock Mech. Sci. & Geom.
Abstr., vol. 32, nº 3, pp. 215-225.

Fairhurst, Ch. 1991. “General philosophy of support design for underground structures in hard rock”.
Underground Structures: Design and Construction. Developments in Geotechnical Engineering Series,
59B. Ed. R. S. Sinha, Elsevier.

Farmer, I.W., 1983. Engineering Behaviour of Rocks, second ed. Chapman & Hall, London.

Fenner, R., 1938. Untersuchungen zur Erkenntnis des Gebirgsdruckes. Glückauf 74, 681–695 [705–
715].

Goodman, R.E., Shi, G., 1985. Block theory and its application to rock. Prentice-Hall, Englewood Cliffs,
N.J, USA.

Guan, Z., Jiang, Y., Tanabasi, Y., 2007 Ground reaction analyses in conventional tunnelling excavation.
Tunnel. Underg. Space Technol. 22(2):230–237.

Gutierrez, M., 1998. “Shear band formation in rocks with a curved failure surface”. Int. J. Rock Mech.
& Min. Sci., vol. 35, nos 4-5, paper nº 95.

Hadizadeh, J. & Rutter, E.H. 1983, "The low temperature brittle-ductile transition in a quartzite and
the occurrence of cataclastic flow in nature", Geologische Rundschau, vol. 72, no. 2, pp. 493-509.

Hill, R., 1950. The Mathematical Theory of Plasticity. Oxford University Press, New York.

Hoek, E., Brown, E.T., 1980. Underground Excavations in Rock. The Institution of Mining and
Metallurgy. Champan & Hall: London. p. 527.

Hoek, E., 1983. “Strength of jointed rock masses. 1983 Rankine lecture”. Géotechnique, 33 (3), pp.
187-223.

Hoek, E., Brown, E.T., 1988. The Hoek–Brown failure criterion—a 1988 update. In: Curran JC, editor.
Proceedings of the 15th Canadian Rock Mechanics Symposium, Toronto. Pp. 31–38.

163
Hoek, E., Wood, D., Shah, S., 1992. A modified Hoek–Brown criterion for jointed rock masses. In:
Hudson JA, editor. Proceedings of the rock characterization (EUROCK 1992). London: British
Geotechnical Society. Pp. 209–214.

Hoek, E., Kaiser, P.K., Bawden, W.F., 1995. Support of Underground Excavations in Hard Rock.
Balkema, Rotterdam, Netherlands.

Hoek, E., Brown, E.T., 1997. Practical estimates of rock mass strength. Int. J. Rock Mech. Sci. Geom.
Abstr. 34 (8), 1165–1187.

Hoek, E. Practical Rock Engineering.1999. Available at www.rocscience.com.

Hoek E., 1999. Support for very weak rock associated with faults and shear zones. In: Villaescusa E,
Windsor CR, Thompson AG, editors. Rock Support and Reinforcement Practice in Mining. Kalgoorlie,
Australia. Rotterdam: Balkema. pp. 19–34.

Hoek, E., Marinos, P., 2000. Predicting tunnel squeezing problems in weak heterogeneous rock
masses. Tunnels & Tunnelling International, November 2000. Part 1, 32(11), 45–51; Part 2, 32(12), 33–
36.

Hoek, E., Carranza-Torres, C., Corkum, B., 2002. Hoek–Brown failure criterion – 2002 edition. In:
Proceedings of the NARMS-TAC 2002, Mining Innovation and Technology. Toronto, Canada, vol.1, pp.
267–273.

Hoek, E., Diederichs, M.S., 2006. Empirical estimates of rock mass modulus. Int. J. Rock Mech. Min.
Sci. 43:203–15.

Hoek, E., Carranza-Torres, C., Diederichs, M.S., Corkum, B., 2008. Kersten Lecture Integration of
geotechnical and structural design in tunnelling. In: 56th Annual Geotechnical Engineering Conference.
University of Minnesota. 58 pp.

Holcomb, D.J. & Rudnicki, J.W. 2001. Inelastic constitutive properties and shear localization in
Tenesee marble. Int. J. Numer. Anal. Meth. Geomech. 25:109-129.

ISRM. 2007. The complete ISRM suggested methods for rock characterization, testing and
monitoring: 1974-2006. Ulusay R, Hudson JA (editors). Prepared by the commission on testing methods,
ISRM. Ankara, Turkey.

Itasca, 2006. FLAC. Fast Lagrangian analysis of continua, www.itascacg.com

Itasca, 2007. FLAC3D Version 3. Fast Lagrangian Analysis of Continua. 3D Version. www.itascacg.com

Kaiser, P.K., Diederichs, M.S., Martin, D., Sharpe, J., Steiner, W., 2000. Underground works in hard
rock tunnelling and mining. In: Proceedings, GeoEng, Melbourne. Technomic Publishing, Lancaster, pp.
841–926.

Kaliszky, S., 1989. Plasticity: Theory and Engineering Applications. Amsterdam, Elsevier.

Ladanyi, B. 1974. Use of the long-term strength concept in the determination of ground pressure on
tunnel linings. Advances in Rock Mechanics, Proc. of the 3rd Congress of the International Society for
Rock Mechanics, vol 2, Part B, pp. 1150-1156. National Academy of Sciences, Washington D.C.

Lee, Y.-K., Pietruszczak, S., 2008. A new numerical procedure for elasto-plastic analysis of a circular
opening excavated in a strain-softening rock mass. Tunn. Undergr. Space Technol. 23, 588–599.

164
Lombardi, Amberg, 1974. Une méthode de calcul elasto-plastique de l’état de tensión et de
déformation autour d’une cavité souterraine. 3rd ISRM Congress. Denver. 1974. pp 1055-1060.

Lombardi, G., 1975. Qualche aspetto particolare della statica delle cavitá sotterranee. Rivis. Italiana
Geotec. 9, 187–206.

Lunardi, P. 2000. The design and construction of tunnels using the approach based on the analysis of
controlled deformation in rocks and soils ADECO-RS approach. 2000. Tunnels and Tunnelling
International. Special supplement.

Medhurst, T.P., 1996. Estimation of the in situ strength and deformability of coal for engineering
design. Ph.D. Thesis. University of Queensland, Australia.

Medhurst, T.P., Brown, E.T., 1998. A study of the mechanical behavior of coal for pillar design. Int. J.
of Rock Mech. Sci. & Geom. Abstr. 35 (8), 1087-1105.

Oreste, P., 2003a. Analysis of structural interaction in tunnels using the covergence–confinement
approach. Tunn. Undergr. Space Technol. 18, 347–363.

Oreste, P., 2003b. A procedure for determining the reaction curve of shotcrete lining considering
transient conditions. Rock Mech. Rock Eng. 36 (3), 209–236.

Oreste, P., 2008. Distinct analysis of fully grouted bolts around a circular tunnel considering the
congruence of displacements between the bar and the rock. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 45 (5), 1052-67.

Pacher, F., 1964. Deformationsmessungen in Versuchsstollen als Mittel zur Erforschung des
Gebirgsverhaltens und zur Bemessung des Ausbaus. Felsmech. u. Ing. Geol. 1, 149–161.

Panet, M. & Guenot, A., 1982. Analysis of convergence behind the face of a tunnel. Proceedings,
International Symposium Tunnelling’82, IMM, London, pp 197–204.

Panet, M., 1993. In: Hudson (Ed.), Understanding Deformations in Tunnels. Comprehensive Rock
Engineering, vol. 1. Pergamon Press, pp. 663–690.

Panet, M., 1995. Le calcul des tunnels par la méthode des curves convergence–confinement. Presses
de l´École Nationale des Ponts et Chaussées, Paris, France.

Park, K.H., Tontavanich, P., Lee, J-G, 2008. A simple procedure for ground response curve of circular
tunnel in elastic-strain softening rock masses. Tunnel. Underg. Space Technol. 23:151–9.

Peila, D., Oreste, P., 1995. Axisymmetrical Analysis of Ground Reinforcing in Tunnelling Design,
Computer and Geotechnics, vol. 17. Elsevier Science Ltd., London, UK. pp. 253–274.

Pilgerstörfer, T. & Schubert, W., 2009. Forward prediction of spatial displacement development.
Rock Engineering in difficult ground conditions- Soft Rocks in Karst. Vrkljan,I. EUROCK’2009.

RocScience. RocSupport, 2003. Rocscience Inc., Toronto, Canada.

RocScience. Unwedge, 2003. Rocscience Inc., Toronto, Canada.

RocScience. RocLab, 2007. A freeware program for analysis of shear strength of rock according to the
Hoek–Brown failure criterion. Rocscience Inc., Toronto, Canada. www.rocscience.com

RocScience. Phase-2D, 2007. Rocscience Inc. Toronto, Canada.

165
Salençon, J., 1969. Contraction quasistatique d’une cavité à symètrie sphérique ou cylindrique dans
un milieu elastoplastique. Annales des Ponts et Chaussées 4, 213–236.

Schubert, W. 1996. Dealing with squeezing conditions in Alpine tunnels. Rock Mech Rock Engng.
29(3): 145–153.

Serafim, J.L., Pereira, J.P., 1983. Consideration of the geomechanical classification of Bieniawski. In:
Proceedings of the International Symposium on Engineering Geology and Underground Construction,
Lisbon, vol 1(II). Pp. 33–44.

Sofianos, A. I. 2003. Tunnelling Mohr-Coulomb strength paramters for rock masses satisfying the
generalized Hoek-Brown failure criterion. International Journal of Rock Mechanics and Mining Sciences
40(3), 435–440.

Starfield, A.M., Cundall, P.A., 1988. Towards a methodology for rock mechanics modelling. Int. J.
Rock Mech. Min. Sci. Geom. Abstr. 25 (3), 99–106.

Sterpi, D., 1999. “An analysis off geotechnical problems involving strain-softening effects”. Int. J.
Numer. Anal. Meth. Geomech., 23, pp. 1427-1454.

Unlu T., Gercek H., 2003. Effect of Poisson’s ratio on the normalized radial displacements occurring
around the face of a circular tunnel. Tunn Undergr Sp Tech 18: 547–553.

Varas, F., Alonso, E., Alejano, L.R., Fdez-Manin, G., 2005. Study of bifurcation in the problem of
unloading of a circular excavation in a strain-softening material. Tunnel. Underg. Space Technol.
20(4):311–22.

Vardoulakis, IG, Sulem, J. 1993. Application of bifurcation theory of rock mechanics problems.
Compreh. Rock Eng., Vol. 1, 575-610. Ed. J. Hudson. Pergamon Press, Oxford.

Vardoulakis, I.G., Sulem, J. 1995. ”Bifurcation Analysis in Geomechanics”. Blackie Academic &
Professional. Londres.

Vermeer, P.A. & De Borst, R. 1984. “Non associated plasticity for soils, concrete and rock”. Heron, 29
(3), pp. 3-64.

Vlachopoulos, N. & Diederichs, M.S., 2009. Improved longitudinal displacement profiles for
convergence confinement analysis of deep tunnels. Rock Mech. & Rock Eng. 42, 131–146.

Von Karman, Th., 1911. Festigkeitsversuche unter allsetiqemwruck, Z. Verein Deit.Ingr. 55, (1911),
Dp. 1749-1759.

Wang, Y. 1996. Ground response of circular tunnel in poorly consolidated rock. J. of Geotechnical
Engineering, vol. 122, Nº 9, pp. 703-708.

Wang, S., Yin, X., Tang, H., Ge, X., 2010. A new approach for analyzing circular tunnel in strain-
softening rock masses. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 2010. 47 (1) 170–178.

Wawersik, W.R., Fairhurst, C. A., 1970. Study of brittle rock fracture in laboratory compression
experiments. Int. J. Rock Mech. Min. Sci. 7:561–75.

Zhang, Yin, Nordlund, Li, 2008. Determination and verification of the longitudinal deformation profile
in a horse-shoe shaped tunnel sing two-stage excavation. 5th International Conference and Exhibition
on Mass Mining. University of Luleå Press. pp. 845-854.

166

View publication stats