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Taller de Análisis y Producción de Textos 1

Textos descriptivos
1. Anclaje:

Asturias
El principado es una tierra marcada por mil arrugas. Pliegues que han hecho crecer sus
montañas, surcos que vuelven sinuosas carreteras, cabos y playas que conforman una costa
nada uniforme, hermosa e inacabada.
E. García
2. Anclaje con afectación:
Llevo mi casa al hombro,
camino con una pata,
y voy marcando mi huella
con hilito de plata.
El caracol
3. Aspectualización por partes:

Venga a ver lo que otros coches no tienen


Venga a ver el primer y único coche del mundo con SIPSBAG, el nuevo airbag lateral
exclusivo de Volvo. Con motor transversal de 5 cilindros, suspensión posterior Delta-Link y
cinturones de seguridad autoajustables. Además de ABS, AIRBAG y el SIPS, el
revolucionario Sistema de Protección contra Impactos Laterales. Es el nuevo Volvo 850.
Venga a verlo. Venga a probarlo. VOLVO. Respuesta segura.

4. Puesta en relación
Es un chico flaco, con el pelo enmarañado y gafitas. Lleva un pendiente.

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5. Tematización
La piel la tiene muy suave, sin rojeces ni espinillas, como de niño. Sólo llama la atención una
mancha muy definida bajo el omóplato derecho, es de color café y recuerda vagamente el
mapa de Italia.

6. Reformulación

Se dice, con razón, que Hong Kong es la puerta que cruza la China comunista para negociar
con el mundo capitalista. No obstante, para la mayoría de turistas esta perspectiva está
invertida y la isla constituye una ventana abierta sobre el exotismo de la cultura china.
I. Barbot

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Erich Zann
Se trataba de un personaje bajo, delgado, cargado de hombros, de ropas raídas, ojos azules,
rostro grotesco como el de un sátiro y casi calvo.
Howard Phillips Lovecraft, La música de Erich Zann
Los antiguos
"Los ejemplares miden en total ocho pies... diámetro central 3'5 pies [...] diámetro de
extremos 1 pie. Gris oscuro, flexibles, muy duros. Alas membranosas de siete pies, mismo
color. Se despliegan de surcos entre lomos. Esqueleto de las alas tubular o glandular, gris
claro con orificios en puntas de alas. Extendidas presentan borde aserrado.
Cinco sistemas de brazos flexibles o tentáculos, color gris claro, hallados firmemente
plegados al torso pero extensibles hasta una longitud de 3 pies [...] como brazos de crinoideo
primitivo […] tallos simples se ramifican en cinco tallos secundarios, y cada uno de estos se
divide en cinco tentáculos o zarcillos, dando cada tallo un total de 25 tentáculos.
Corona el torso un cuello bulboso romo gris claro, con indicios como de branquias.
Sostiene lo que parece cabeza amarillenta en forma de estrella de mar de cinco puntas
cubierta de tiesos cilios. Cabeza gruesa e hinchada... con tubos flexibles amarillentos que se
proyectan desde cada punta. Abertura en centro exacto parte superior, probable ventana
respiratoria. […] no puedo determinar con seguridad si pertenecen al reino vegetal o animal,
pero más probabilidades a favor del animal. Quizá representen una evolución increíblemente
avanzada de radiados sin pérdida de determinados rasgos primitivos. Semejanzas
inequívocas con equinodermos [...] desconcierta que estén dotados de alas [...] quizá tengan
uso para locomoción acuática".
Howard Phillip Lovecraft, En las montañas de la locura.
Los profundos
Creo que estos seres pretendían representar hombres… al menos, cierta clase de hombres;
aunque aparecían retozando como peces en las aguas de alguna gruta marina, o rindiendo
homenaje a algún monumento monolítico, bajo el agua también. No me atrevo a descubrir
con detalle sus rostros y sus cuerpos, ya que el mero recuerdo me produce vahídos. Más

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grotescos de lo que podría concebir la imaginación de un Poe o de un Bulwer, eran
detestablemente humanos en general, a pesar de sus manos y pies palmeados, sus labios
espantosamente anchos y fláccidos, sus ojos abultados y vidriosos, y demás rasgos de
recuerdo menos agradable. Curiosamente, parecían cincelados sin la debida proporción con
los escenarios que servían de fondo, ya que uno de los seres estaba en actitud de matar una
ballena de tamaño ligeramente mayor que él. Observé, como digo, sus formas grotescas y sus
extrañas dimensiones; pero un momento después decidí que se trataba de dioses imaginarios
de alguna tribu pescadora o marinera; de una tribu cuyos últimos descendientes debieron de
perecer antes que naciera el primer antepasado del hombre de Piltdown o de Neanderthal.
Aterrado ante esta visión inesperada y fugaz de un pasado que rebasaba la concepción del
más atrevido antropólogo, me quedé pensativo, mientras la luna bañaba con misterioso
resplandor el silencioso canal que tenía ante mí.
Howard Phillip Lovecraft, Dagón.

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Textos dialógicos

Estructuralmente, el intercambio (E) es la unidad mínima dialógica

La intervención (I) o el turno de palabra es la unidad máxima monológica que forma parte
del intercambio. En el que acabamos de ejemplificar hay dos intervenciones: la de A y la de
B, formadas ambas por la misma proposición.

Estas intervenciones pueden constar de dos o más intercambios.

Dentro de cada intervención hay diversos actos del habla (a):

Temáticamente, la conversación puede ser dividida en:


1. Apertura y preparación. En ellas intervienen funciones fáticas de saludos, cortesías y
demás fórmulas rituales; además de orientaciones contextuales de la finalidad de la
conversación.

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2. Objeto de la conversación. Aquí existe un intercambio de argumentos y
contraargumentos que son el núcleo de la conversación. Estos intercambios pueden
partir de las formas de preguntas y respuestas, afirmaciones y negativas, ejemplos y
comparaciones, etc.
3. Conclusión. En donde ambos interlocutores han agotado la información que deseaban
compartir. En este punto puede darse el cambio de tema.
4. Final o cierre. Al igual que con la apertura, en esta parte existen intervenciones de
tipo fática, es decir, despedidas, disculpas, cortesías, entre otras.

“Prólogo a El hombre ilustrado”, de Ray Bradbury (adaptación)

-Señor, ¿sabe usted dónde podría encontrar trabajo?


-Temo que no.
-Cuarenta años y nunca he tenido un trabajo duradero. Bien, este lugar es tan bueno como
cualquiera para pasar la noche. ¿No lo molesto?
-Si usted quiere, me sobra un poco de comida.
-Se arrepentir de haberme invitado. Todos se arrepienten. Por eso no paro en ningún sitio.
Comúnmente conservo mi empleo diez días. Luego algo ocurre, y me despiden. Hoy ningún
hombre, de ninguna feria del país se atrevería a tocarme, ni con una pértiga de tres metros.
-¿Qué le pasa?
-Es curioso. No se las siente, pero están ahí. No dejo de pensar que algún día miraré y ya no
estarán. Camino al sol durante horas, en los días más calurosos, cocinándome y esperando
que el sudor las borre, que el sol las queme; pero llega la noche, y están todavía ahí. ¿Están
todavía ahí?
-Sí, están todavía ahí.
-Me cierro la camisa a causa de los niños. Me siguen por el campo. Todo el mundo quiere
ver las imágenes y, sin embargo, nadie quiere verlas. Y así en todas partes. Estoy totalmente
tatuado. Mire.
-¡Oh! ¡Son hermosas!
-Ah, sí, mis ilustraciones. Me siento tan orgulloso de ellas que me gustaría destruirlas. He
probado con papel de lija, con ácidos, con un cuchillo… Pues estas ilustraciones predicen el

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futuro. Todo está bien a la luz del sol. Puedo emplearme entonces en una feria. Pero de
noche... Las pinturas se mueven. Las imágenes cambian.
-¿Desde cuándo está usted ilustrado?
-Desde el año 1900. Yo tenía entonces veinte años y trabajaba en un parque de diversiones.
Me rompí una pierna. No podía moverme. Tenía que hacer algo para no perder el empleo, y
entonces decidí tatuarme.
-Pero ¿quién lo tatuó? ¿Qué pasó con el artista?
-La mujer volvió al futuro. Así es. Vivía en una casita en el interior de Wisconsin, no muy
lejos de aquí. Una vieja bruja que en un momento parecía tener cien años y poco después no
más de veinte. Me dijo que ella podía viajar por el tiempo. Yo me reí. Pero ahora sé que decía
la verdad.
-¿Cómo la conoció?
-Había visto el letrero al lado del camino. ¡ILUSTRACIONES EN LA PIEL! ¡Ilustraciones,
y no tatuajes! ¡Ilustraciones artísticas! Y allí había estado, toda la noche, mientras las mágicas
agujas lo mordían y picaban como avispas y abejas delicadas. A la mañana parecía un hombre
que hubiese caído bajo una prensa multicolor: tenía el cuerpo brillante y cubierto de figuras.
He buscado a esa bruja todos los veranos, durante casi medio siglo. Cuando la encuentre, la
mataré. Cuando las imágenes empiezan a moverse, me despiden. Ocurren cosas terribles en
mis ilustraciones. Cada una es un cuento. Si usted las mira atentamente unos pocos minutos,
le contarán una historia. Si las mira tres horas, las narraciones serán treinta o cuarenta, y usted
oirá voces, y pensamientos. Todo está aquí, en mi piel; no hay más que mirar. Pero sobre
todo, hay cierto lugar de mi espalda ¿Ve? Sobre mi omóplato derecho no hay ningún dibujo.
Sólo una mancha de color.
-Sí.
-Cuando he estado con alguien un rato, ese omóplato se cubre de sombras, y se convierte en
un dibujo. Si estoy con una mujer, al cabo de una hora su rostro aparece ahí, en mi espalda,
y ella ve toda su vida... cómo vivirá y cómo morirá, qué parecerá cuando tenga sesenta años.
Y si me encuentro con un hombre, una hora después su retrato aparece también en mi espalda.
Y el hombre se ve a sí mismo cayendo en un precipicio, o aplastado por un tren... Entonces
me despiden.
-¿Y nunca encontró a la vieja?

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-Nunca.
-¿Y cree usted que venía del futuro?
-¿Cómo, si no, podría conocer estas historias que me pintó sobre la piel? A veces, de noche,
siento las figuras, como hormigas sobre la piel. Sé lo que pasa entonces y lo que tiene que
pasar. Yo nunca las miro. Trato de olvidarme. No debemos mirarlas. No las mire usted
tampoco, se lo advierto. Vuélvame la espalda cuando se vaya a dormir.

“Hola y adiós”, de Ray Bradbury (fragmento)


-¡Willie! -exclamó una voz en la planta baja.
-¡Ya voy! -Alzó del suelo la maleta. Vio en el espejo de su cómoda un rostro formado por
dientes de león de junio, manzanas de julio y leche de cálida mañana de verano. Allí, como
siempre, se reflejaban el ángel y el inocente, aquella efigie que tal vez nunca, en todos los
años de su vida, llegase a cambiar.
-Casi es la hora -llamó la voz de mujer.
-¡Ahora mismo! -Y descendió por la escalera, al tiempo gruñón y sonriente. En la sala de
estar, sentados, Anna y Steve, las ropas dolorosamente pulcras.
-¡Aquí estoy! -exclamó Willie desde el umbral de la sala.
Daba la impresión de que Anna fuese a romper a llorar.
-¡Oh, Dios mío! No es posible que vayas a dejarnos, ¿verdad, Willie?
-La gente está empezando a murmurar -dijo Willie tranquilamente-. Hace ahora tres años que
estoy aquí. Pero cuando la gente se pone a murmurar, sé que ha llegado la hora de ponerme
los zapatos y sacar un billete de tren.
-Todo es tan extraño, no lo entiendo. ¡Y así, tan de pronto! -se lamentó Anna-. Willie, te
vamos a echar muchísimo de menos.
-Yo les escribiré todas las Navidades. Por favor, ayúdenme. No me escriban ustedes.
-Ha sido un gran placer y una satisfacción -dijo Steve, allí sentado, demasiado ampulosas las
palabras, palabras que cuadraban mal en su boca-. Es una vergüenza que esto haya de acabar
así. Es una vergüenza que hayas tenido que contarmos tu caso. Es una condenada vergüenza
que no puedas quedarte.
-Ustedes son los parientes más agradables que he tenido nunca -dijo Willie, desde su metro
veinte de estatura, barbilampiño, radiante el sol en su rostro.

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Y entonces Anna se echó a llorar.
-Willie, Willie -gimió. Se sentó. Parecía querer abrazarlo, pero abrazarlo le daba miedo
ahora; lo miró con sorpresa y desconcierto, vacías las manos, sin saber qué hacer.
-No resulta fácil irse -dijo Willie-. Se acostumbra uno a la situación. Desea uno quedarse,
pero no puede ser. En una ocasión probé a quedarme después de que la gente comenzase a
desconfiar. “¡Qué cosa más horrible!”, decían. “¡Tantos años jugando con los inocentes de
nuestros niños -decían-, y nosotros sin enterarnos!” “¡Qué espanto!”, dijeron. Y al final, una
noche tuve que huir de la ciudad. No resulta fácil, no. Saben perfectamente bien cuánto los
quiero a ambos. ¡Gracias por estos tres años fabulosos!
Fueron todos juntos hasta la puerta delantera.
-Willie, ¿adónde piensas ir?
-No lo sé. Sencillamente, me pongo a viajar. Cuando veo una ciudad que promete ser verde
y agradable, me quedo.
-¿Volverás algún día?
-Sí -dijo con toda formalidad su vocecilla aguda-. Dentro de unos veinte años debería
empezar a reflejarse la edad en mi rostro. Cuando así sea, pienso hacer un gran recorrido y
visitar a todos los padres y madres que he tenido.
Permanecieron en pie en el fresco balcón veraniego, reacios a decirse las últimas palabras.
Steve tenía tozudamente clavada la mirada en un olmo.
-¿Con cuántas familias has estado, Willie? ¿Cuántas veces has sido adoptado?
Willie hizo el cálculo de bastante buen grado:
-Me parece que han sido unas cinco ciudades y cinco los matrimonios con quienes he estado.
Han pasado más de veinte años desde que empecé mi peregrinaje.
-Bueno, no tenemos motivo para quejamos -dijo Steve-. Más vale tener un hijo durante treinta
y seis meses que ninguno en absoluto.
-Bien… -dijo Willie. Se despidió de Anna con un beso rápido, asió el equipaje y se marchó
calle arriba, penetrando en la verde luz del mediodía, bajo los árboles… un chiquillo muy
joven en verdad, sin volver atrás la mirada, corriendo.

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Textos narrativos
Estructura
Un relato ideal comienza por una situación estable que alguna fuerza perturba. De ello resulta
un estado de desequilibrio. Por la acción de una fuerza dirigida en un sentido inverso, el
equilibrio se restablece. El segundo equilibrio es parecido al primero, pero ambos no son
idénticos. Hay, pues, dos tipos de episodios en un relato: los que describen un estado (de
equilibrio o desequilibrio) y los que describen el paso de un estado al otro.
Tzvetan Todorov

Secuencia narrativa compleja

Secuencia elemental

(Planteamiento) (Nudo) (Clímax) (Desenlace)

Elementos estructurales
 Sujetos: Los que realizan las acciones.
 Acciones: Los hechos, situaciones y transformaciones que ejercen los Sujetos.
 Destino (Objetos): Las metas a obtener, sea un valor (como el reconocimiento o la
libertad), un objeto físico (la posesión de un reino) u otro sujeto (el amor o la
compañía de otro).
 Trama: Acciones ordenadas en la obra artística a partir de la estructura dada por el
autor.
 Argumento: Acciones cronológicas y lineales que resumen la obra artística.
 Tema: Valor principal en torno al cual gira la interpretación de la obra artística.
Tipos de sujetos enunciados (personajes)
 Sujeto 1 (protagonista): quien busca o desea un objeto de valor.
 Antisujeto (antagonista): está en contra de que el sujeto obtenga el objeto de valor.
 Destinador (Objeto modal): los valores que le permiten al Sujeto alcanzar sus metas.

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 Destinatario (Objetos de valor y los Sujetos pacientes con los que se beneficia el
Sujeto 1).
 Secundarios:
o Sujeto 2, 3 o 4, etc. Los que ayudan al Sujeto 1.
o Antisujeto 2, 3 o 4, etc. Los que obstaculizan el camino del Sujeto 1 o
ayudan al Antisujeto 1.
 Incidentales. Los sujetos más alejados del Sujeto 1 y que sólo dan credibilidad a la
historia o están ahí como parte de la ambientación.
Tipos de narradores (sujeto enunciador)
 Extradiegético o Heterodiegético: está fuera de la historia, lo sabe todo y puede
concentrarse en uno o más personajes.
 Intradiegético: el narrador está dentro de la historia; es un personaje.
o Autodiegético: se narra a sí mismo.
o Metadiegético: narra a otro personaje.
Tiempos
 Cronológico: orden lineal de sucesos.
 Anacrónico: saltos temporales.
o Retrospección o analepsis: recuerdos.
o Anticipación o prolepsis: deseos, planes o, incluso, visiones del futuro.
Acciones en la narrativa
 Principales. Realizadas por los Sujetos principales y dan estructura a la trama.
 Catalíticas. No interfieren en las acciones importantes de la trama y son meramente
ambientativas.

La carne
Virgilio Piñera (Cuba, 1912-1979)
Sucedió con gran sencillez, sin afectación. Por motivos que no son del caso exponer, la
población sufría de falta de carne. Todo el mundo se alarmó y se hicieron comentarios más
o menos amargos y hasta se esbozaron ciertos propósitos de venganza. Pero, como siempre
sucede, las protestas no pasaron de meras amenazas y pronto se vio a aquel afligido pueblo
engullendo los más variados vegetales. Sólo que el señor Ansaldo no siguió la orden general.

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Con gran tranquilidad se puso a afilar un enorme cuchillo de cocina, y, acto seguido,
bajándose los pantalones hasta las rodillas, cortó de su nalga izquierda un hermoso filete.
Tras haberlo limpiado, lo adobó con sal y vinagre, lo pasó –como se dice– por la parrilla,
para finalmente freírlo en la gran sartén de las tortillas del domingo.
Sentóse a la mesa y comenzó a saborear su hermoso filete. Entonces llamaron a la puerta;
era el vecino que venía a desahogarse… Pero Ansaldo, con elegante ademán, le hizo ver el
hermoso filete. El vecino preguntó y Ansaldo se limitó a mostrar su nalga izquierda. Todo
quedaba explicado. A su vez, el vecino deslumbrado y conmovido, salió sin decir palabra
para volver al poco rato con el alcalde del pueblo. Éste expresó a Ansaldo su vivo deseo de
que su amado pueblo se alimentara, como lo hacía Ansaldo, de sus propias reservas, es decir,
de su propia carne, de la respectiva carne de cada uno. Pronto quedó acordada la cosa y
después de las efusiones propias de gente bien educada, Ansaldo se trasladó a la plaza
principal del pueblo para ofrecer, según su frase característica, “una demostración práctica a
las masas”. Una vez allí hizo saber que cada persona cortaría de su nalga izquierda dos filetes,
en todo iguales a una muestra en yeso encarnado que colgaba de un reluciente alambre. Y
declaraba que dos filetes y no uno, pues si él había cortado de su propia nalga izquierda un
hermoso filete, justo era que la cosa marchase a compás, esto es, que nadie engullera un filete
menos. Una vez fijados estos puntos diose cada uno a rebanar dos filetes de su respectiva
nalga izquierda. Era un glorioso espectáculo, pero se ruega no enviar descripciones. Por lo
demás, se hicieron cálculos acerca de cuánto tiempo gozaría el pueblo de los beneficios de la
carne. Un distinguido anatómico predijo que sobre un peso de cien libras, y descontando
vísceras y demás órganos no ingestibles, un individuo podía comer carne durante ciento
cuarenta días a razón de media libra por día. Por lo demás, era un cálculo ilusorio. Y lo que
importaba era que cada uno pudiese ingerir su hermoso filete.
Pronto se vio a señoras que hablaban de las ventajas que reportaba la idea del señor
Ansaldo. Por ejemplo, las que ya habían devorado sus senos no se veían obligadas a cubrir
de telas su caja torácica, y sus vestidos concluían poco más arriba del ombligo. Y algunas,
no todas, no hablaban ya, pues habían engullido su lengua, que dicho sea de paso, es un
manjar de monarcas. En la calle tenían lugar las más deliciosas escenas: así, dos señoras que
hacía muchísimo tiempo no se veían no pudieron besarse; habían usado sus labios en la
confección de unas frituras de gran éxito. Y el alcaide del penal no pudo firmar la sentencia

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de muerte de un condenado porque se había comido las yemas de los dedos, que, según los
buenos gourmets (y el alcaide lo era) ha dado origen a esa frase tan llevada y traída de
“chuparse la yema de los dedos”.
Hubo hasta pequeñas sublevaciones. El sindicato de obreros de ajustadores femeninos
elevó su más formal protesta ante la autoridad correspondiente, y ésta contestó que no era
posible slogan alguno para animar a las señoras a usarlos de nuevo. Pero eran sublevaciones
inocentes que no interrumpían de ningún modo la consumación, por parte del pueblo, de su
propia carne.
Uno de los sucesos más pintorescos de aquella agradable jornada fue la disección del
último pedazo de carne del bailarín del pueblo. Éste, por respeto a su arte, había dejado para
lo último los bellos dedos de sus pies. Sus convecinos advirtieron que desde hacía varios días
se mostraba vivamente inquieto. Ya sólo le quedaba la parte carnosa del dedo gordo.
Entonces invitó a sus amigos a presenciar la operación. En medio de un sanguinolento
silencio cortó su porción postrera, y sin pasarla por el fuego la dejó caer en el hueco de lo
que había sido en otro tiempo su hermosa boca. Entonces todos los presentes se pusieron
repentinamente serios.
Pero se iba viviendo, y era lo importante, ¿Y si acaso…? ¿Sería por eso que las zapatillas
del bailarín se encontraban ahora en una de las salas del Museo de los Recuerdos Ilustres?
Sólo se sabe que uno de los hombres más obesos del pueblo (pesaba doscientos kilos) gastó
toda su reserva de carne disponible en el breve espacio de 15 días (era extremadamente
goloso, y por otra parte, su organismo exigía grandes cantidades). Después ya nadie pudo
verlo jamás. Evidentemente se ocultaba… Pero no sólo se ocultaba él, sino que otros muchos
comenzaban a adoptar idéntico comportamiento. De esta suerte, una mañana, la señora
Orfila, al preguntar a su hijo –que se devoraba el lóbulo izquierdo de la oreja– dónde había
guardado no sé qué cosa, no obtuvo respuesta alguna. Y no valieron súplicas ni amenazas.
Llamado el perito en desaparecidos sólo pudo dar con un breve montón de excrementos en
el sitio donde la señora Orfila juraba y perjuraba que su amado hijo se encontraba en el
momento de ser interrogado por ella. Pero estas ligeras alteraciones no minaban en absoluto
la alegría de aquellos habitantes. ¿De qué podría quejarse un pueblo que tenía asegurada su
subsistencia? El grave problema del orden público creado por la falta de carne, ¿no había
quedado definitivamente zanjado? Que la población fuera ocultándose progresivamente nada

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tenía que ver con el aspecto central de la cosa, y sólo era un colofón que no alteraba en modo
alguno la firme voluntad de aquella gente de procurarse el precioso alimento. ¿Era, por
ventura, dicho colofón el precio que exigía la carne de cada uno? Pero sería miserable hacer
más preguntas inoportunas, y aquel prudente pueblo estaba muy bien alimentado.

La migala
Juan José Arreola (México, 1918-2001)
La mígala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.
El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me
di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor
que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.
Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio
algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí
que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que
mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a mi
casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad,
el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el
de la madera inocente y el del impuro y ponzoñoso animal que tiraba de mí como un lastre
definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para
destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres.
La noche memorable en que solté a la migala en mi departamento y la vi correr como un
cangrejo y ocultarse bajo un mueble, ha sido el principio de una vida indescriptible. Desde
entonces, cada uno de los instantes de que dispongo ha sido recorrido por los pasos de la
araña, que llena la casa con su presencia invisible.
Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal. Muchas veces despierto con
el cuerpo helado, tenso, inmóvil, porque el sueño ha creado para mí, con precisión, el paso
cosquilleante de la araña sobre mi piel, su peso indefinible, su consistencia de entraña. Sin
embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona.
Hay días en que pienso que la mígala ha desaparecido, que se ha extraviado o que ha
muerto. Pero no hago nada para comprobarlo. Dejo siempre que el azar me vuelva a poner
frente a ella, al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama. A veces el

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silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sé que son
imperceptibles.
Muchos días encuentro intacto el alimento que he dejado la víspera. Cuando desaparece,
no sé si lo ha devorado la migala o algún otro inocente huésped de la casa. He llegado a
pensar también que acaso estoy siendo víctima de una superchería y que me hallo a merced
de una falsa mígala. Tal vez el saltimbanqui me ha engañado, haciéndome pagar un alto
precio por un inofensivo y repugnante escarabajo.
Pero en realidad esto no tiene importancia, porque yo he consagrado a la mígala con la
certeza de mi muerte aplazada. En las horas más agudas del insomnio, cuando me pierdo en
conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la mígala.
Se pasea embrolladamente por el cuarto y trata de subir con torpeza a las paredes. Se
detiene, levanta su cabeza y mueve los palpos. Parece husmear, agitada, un invisible
compañero. Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo,
recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz y en su compañía imposible.

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Textos expositivos

Este tipo de textos tienen el objetivo de explicar, informar y hacer comprender por qué tal
cosa es, actúa, funciona, etc., de una determinada manera. Por lo tanto, este tipo de textos no
aporta opiniones ni posturas, o bien, su intención es neutra y objetiva para facilitar la
comprensión de un tema difícil o complejo.
En general, los textos expositivos siguen el siguiente esquema:

En dónde primero existe una introducción (Esquema inicial – Ei), la cual integra pregunta
inicial que abre la investigación (Objeto complejo). Dicha pregunta genera un por qué o
cómo, que se desarrollará en el desarrollo (Esquematización problemática – Ep), en donde
se analizarán todos los factores que intervienen en el problema o en su resolución (Objetos
problemáticos – Op). Finalmente, en la conclusión (Esquematización explicativa – Ee) se
sintetiza y analiza la información recabada anteriormente para relacionar un factor (Objeto
explicado – Oe) que responda la pregunta original.

Agua líquida en Marte


[Esquematización inicial] Investigadores europeos dirigidos por Roberto Orosei, del Instituto
Nacional de Astrofísica de Italia, dieron a conocer en un artículo en la revista Science de
julio pasado que hay un lago de agua líquida bajo los hielos del polo sur de Marte. [Objetos
complejos: ¿Cómo es que hay agua líquida en Marte?/¿Cómo encontraron agua?]
[Esquematización problemática] [Op1]En Marte ya se han encontrado algunas
formaciones, como afluentes de ríos y cuencas de lagos secos, que parecen indicar que en el
pasado hubo agua líquida en la superficie de ese planeta. [Op2]También se han detectado
pequeñas cantidades de vapor de agua en la atmósfera, algo de hielo en la superficie y
minerales que sólo pueden formarse en presencia de agua. Pero hasta ahora no se habían
encontrado evidencias de cuerpos estables de agua líquida.
[Op3]Orosei y su equipo utilizaron el detector MARSIS, un instrumento que forma parte
de la nave Mars Express, de la Agencia Espacial Europea. El aparato emite una señal de radar

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y analiza sus reflejos. Éstos son diferentes si la señal rebota en roca, en hielo o en agua
líquida. [Esquematización explicatica: responde a la pregunta “¿cómo encontraron
agua?”]Durante tres años los investigadores recolectaron señales de radar del polo sur.
Encontraron que pese a que el promedio de temperatura en esa región de Marte es de -60 ºC,
lo que haría imposible la existencia de agua líquida (se congelaría al instante), hay un enorme
lago bajo las capas de hielo. [Esquematización explicativa que responde a la pregunta “¿cómo
es que hay agua líquida en Marte?”]La explicación es que la presión que ejercen las toneladas
de hielo reduce el punto de congelación del agua. Eso y la presencia de enormes cantidades
de sales disueltas en el agua permiten que esta exista en estado líquido.

Donde nacen las estrellas


[Ei]Un equipo de astrónomos del Instituto de Astronomía de la UNAM en Ensenada y del
Instituto de Astrofísica y Planetología Espacial, en Roma, Italia, realizaron importantes
descubrimientos acerca de la forma en que nacen y maduran las estrellas. El equipo estudió
la nebulosa Trífida 1 en el Observatorio de Calar Alto en Almería, España. [Oc: ¿cómo nacen
las estrellas en la nebulosa Trífida 1?]
[Ep - Op1]Trífida 1, también conocida como M 20, es una mezcla de gas y partículas de
polvo en una región en la constelación de Sagitario. Fue descubierta en 1764 por Guillaume
Le Gentil, astrónomo francés conocido por su libro Viaje en los mares de la India, un relato
sobre su expedición para observar el tránsito de Venus.
[Op2]Ya se sabía que esta nebulosa cuenta con una estrella gigante azul y cientos de otras
menos brillantes. [Ee: responde a la pregunta inicial]Los astrónomos compararon sus datos
con los del satélite Herschel de la Agencia Espacial Europea y el Spitzer de la NASA.
Combinando los datos obtenidos con estos tres aparatos los astrónomos encontraron objetos
estelares muy jóvenes, es decir, estrellas recién nacidas que emiten entre 100 y 500 veces la
energía de nuestro Sol. Detectaron también fenómenos relacionados con la formación de
estrellas masivas, como chorros de gas que salen de ambos polos de las estrellas jóvenes.
La edad de Trífida 1 se calcula en 300 000 años; es decir, cerca de la época en que surgió
en nuestro planeta el Homo sapiens. Los astrónomos detectaron también que en esa región
se producen estrellas de masa baja e intermedia, parecidas al Sol, y pudieron determinar que

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la distancia entre la Tierra y la nebulosa es 20 % mayor que la que habían estimado; se
localiza a 6 500 años luz de nosotros.

Otro paso para entender el origen de la vida


Un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Georgia y de la NASA replicaron en
un experimento condiciones ambientales similares a las que existían en la Tierra primitiva,
añadieron una selección de aminoácidos y esperaron. Tiempo después descubrieron que los
aminoácidos habían formado filamentos.
Los aminoácidos son los ladrillos de la vida, unidades químicas que al unirse a otros
aminoácidos forman cadenas más largas, las proteínas. Estas son macromoléculas presentes
en la estructura de las células de todos los organismos y forman parte de los procesos
biológicos.
El primer periodo de la historia de la Tierra, el eón Hádico, comenzó hace cerca de 4
600 millones de años y duró un lapso de 500 millones. El nombre de este periodo hace
referencia a Hades, el inframundo griego, ya que en ese tiempo la Tierra podría ser vista
como un infierno: su superficie estaba cubierta de volcanes activos y era constantemente
bombardeada por meteoritos, los cuales aportaban nuevas sustancias químicas a esta Tierra
primitiva. Ya existían algunos lagos en los que el agua lograba mantenerse en estado
líquido por algún tiempo. La atmósfera estaba formada por hidrógeno, metano, amoniaco y
CO2, entre otros gases.
Los científicos reprodujeron estas condiciones en el laboratorio y añadieron una
selección de aminoácidos que forman parte de las proteínas actuales y otros aminoácidos
que no. Después de un tiempo analizaron las moléculas que se habían formado y
descubrieron que la mayoría estaban hechas de los 20 aminoácidos de las proteínas
actuales. Los aminoácidos no biológicos tenían la posibilidad de reaccionar químicamente
igual o mejor que los biológicos, pero eso prácticamente no sucedió.
Los resultados, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of
Sciences en julio de este año, sugieren que la evolución química puede haber prefabricado
algunas cadenas de aminoácidos que resultaron útiles en la evolución de los seres vivos
millones de años antes de que la vida se desarrollara en el planeta.
Martha Duhne, ¿Cómo ves? Revista de Divulgación de la Ciencia de la UNAM

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Textos argumentativos
La argumentación es la operación lingüística mediante la cual un enunciador pretende hacer
admitir una conclusión a un destinatario (o destinatarios), ofreciéndole una razón para admitir
esta conclusión.
Christian Plantin, Ensayo sobre la argumentación
Procedimiento
Argumentar requiere una operación aseverativa lógica que se llama silogismo. Esta operación
consta, por lo general, de premisas y una conclusión.

Conclusión. Es la tesis que se ha de demostrar, o bien, la negación de la tesis del adversario.


Puede aparecer al final (progresión) o al inicio en forma de premisa (regresión).

Premisas. Objetos sobre los que se fundamenta la argumentación. Son también la


información adquirida y compartida por todos los implicados en la argumentación. Se dividen
en premisa mayor (información generales) y premisa menor (información específicos).
Ejemplo: Sabed que yo merezco vuestra piedad más que ningún otro castigo. El castigo es
para los culpables; la piedad para los que son objeto de una acusación injusta.

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Tipos de premisas
a) Hechos. Información sin objeción, fruto de la observación. Son también supuestos
convenidos, posibles y probables. Ej. Todo el mundo quiere ganar dinero; en una
competencia gana el mejor; lo que sale en un noticiero existe.
b) Verdades. Sistemas complejos de hechos. Ej. La sociedad democrática se basa en el
sufragio universal de los gobernados; los medios de comunicación tienen derecho a
la libre expresión en un sistema de gobierno justo.
c) Presunciones. Información que parte de la intención comunicativa. Ej. La intención
emotiva, apelativa, fática, metalingüística, referencial o poética.
d) Valores abstractos. Realidad que no existe más allá de la definición y la convención
de la sociedad. Ej. Justicia, igualdad, etc.
e) Valores concretos. Realidad física o psicológica del mundo. Ej. La vida, un hecho
histórico, un país, etc.
f) Jerarquías. De tipo concreto (hombre sobre animales; dios sobre el hombre; animales
sobre vegetales; seres vivos sobre no vivos), abstracta (justicia sobre injusticia;
verdad sobre mentiras; bueno sobre lo malo) o cualitativa (mucho sobre lo poco;
mejor sobre lo peor; poco sobre la nada).

Tipos de argumentos
1. Causal. Hechos causantes de efectos; hechos provenientes de causas; hechos que
desencadenan sucesos.
2. Pragmático. El éxito como criterio de validez.
3. El fin es el medio. Mejorar el procedimiento o los factores es la finalidad.
4. Inercia. Defender la continuación o no cambio de un estado o proceso.
5. Persona o autoridad. Características personales que justifican las opiniones sobre las
de otras personas.

Recurso de apoyo
1. Ejemplo.
2. Comparación.

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"Una familia de diez" y "Rosario Tijeras"
ÁLVARO CUEVA
27.08.2019/01:14

¿Por qué si muchos sabemos que el programa Una familia de diez es bueno, sí millones de
mexicanos estábamos esperando sus nuevos capítulos y si Jorge Ortiz de Pinedo es garantía
de éxito, tuvieron que pasar más de 11 años entre la temporada uno y la dos de este
concepto?
¿En qué otra parte del mundo una televisora le puede hacer semejante grosería a su público
sin que nadie diga nada? ¿En qué otro país, los actores, directores, escritores y productores
de una serie, pueden soportar, sin chistar, una falta de respeto tan clara, tan obvia? Solo en
México.
No tengo ningún problema con los nuevos capítulos de Una familia de diez. Seguramente
usted, como miles de personas, los comenzó a ver con inmensa satisfacción la noche del
domingo pasado antes del estreno de ¿Quién es la máscara? Mi problema es que la verdadera
nota atrás de esto es la cerrazón de Televisa para tener éxito, para darle gusto a sus audiencias,
para vender publicidad, para aprovechar a su talento de casa, para permitir que esto fluya
como fluía en los 90, en los 80, en los 70. Es como un ejercicio de autosabotaje. Estoy muy
molesto. Usted lo vio: ¿Dónde estuvo la megacampaña publicitaria? ¿Cuántos programas
especiales se le hicieron a Jorge Ortiz de Pinedo, figura emblemática de Televisa, como los
que le hicieron a Luis Miguel, la serie, que es de Netflix?
No es que uno quiera pensar cosas raras. Es que aquí están pasando cosas raras.
Una familia de diez es magnífica. ¿Por qué Televisa no apoya lo magnífico? ¿Por qué
Televisa insiste en tratar mal a su gente y a su público? ¡Por qué!

El otro regreso
No me gusta jugar a la guerra de las televisoras, pero hay momentos en que esto es inevitable.
Hablemos de la llegada de la temporada tres de Rosario Tijeras la noche del domingo pasado
a Azteca 7. Vamos a decirnos la verdad: TV Azteca está muy quemada en el terreno de la
ficción. Ya no le hemos visto ni telenovelas, ni programas tipo Lo que callamos las mujeres
ni nada de nada y cuando saca emisiones como María Magdalena, las programa y

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desprograma como para morirse de la decepción. ¿Qué hicieron estos señores para el estreno
de la nueva temporada de Rosario Tijeras? Exactamente lo que no hizo Televisa con Una
familia de diez. Tiraron toda la carne al asador.
Primero, colocaron este título justo donde están sus fanáticos: en Azteca 7. Luego,
calentaron el ambiente con cualquier cantidad de resúmenes, anuncios y eventos de prensa.
Posteriormente, programaron el lanzamiento como los dioses sacando aquello en un maratón
de tres capítulos arropado entre mil y un estímulos positivos como la transmisión del clásico
Blanca Nieves de Walt Disney.
¿Sí entiende la diferencia? A lo mejor Tv Azteca no tiene la tradición que tiene Televisa
a la hora de la ficción ni cuenta con leyendas vivientes del espectáculo nacional como Ortiz
de Pinedo, pero le echa ganas y el resultado fue un cañonazo indiscutible. Estamos felices:
el público, los actores, los anunciantes, las redes sociales. Así es como se tienen que hacer
las cosas. Por si no fuera suficiente, lo nuevo de Rosario Tijeras, en su esquema, está
fabuloso. Luche por verlo. Le va a encantar. De veras que sí.
alvaro.cueva@milenio.com

El problema no es el Reggaetón, es tu clasismo


FREDDY23 DE MAYO DE 2018 | 04:08 PM CST

Al reggaetón se le ha juzgado de machista, misógino, discriminatorio, sucio, inmoral, tonto


y hasta de ser solo “para simios”. Sin embargo, sigue ahí y se escucha en todos lados:
camiones, taxis, celulares, cafeterías y hasta aeropuertos (aunque te enojes, Aleks Syntek).
El género ha sido visto como el pulular de todo un discurso que promueve la promiscuidad
y valores que no concuerdan con la sociedad actual, o que son parte de una patología social
encerrada en un beat de 4/4 con un contra tiempo, porque el reggaetón es, finalmente, eso:
música y por tanto puede ser escrita como toda la demás.
Una cosa es cierta: el reggaetón ha tenido expresiones machistas, misóginas y
discriminatorias, pero no podemos juzgar a una expresión cultural a través de un juicio moral.
La música y todos sus géneros son expresiones y construcciones culturales que van más allá
de sus intérpretes; no existe música que sea “buena” o “mala” moralmente.

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Sería el equivalente a juzgar al metal como se le hizo en los años ochenta: como un género
satánico, de herejes y de malas personas; o al rock n’ roll en sus orígenes, cuando Elvis
Presley era el símbolo inequívoco de la decadencia moral de la sociedad cada que hacía un
movimiento de cadera en el escenario.
Basta recordar que un género musical es solo eso: música que puede ser expresada a través
de una estructura, por tanto es reconocible a través del mismo lenguaje que rock, rap, reggae,
jazz, metal y cualquier forma musical comparten (sí, en efecto, las bases de J Balvin se
entienden de la misma forma que los riffs de Eddie Van Halen).
Por otro lado, las expresiones culturales nunca vienen solas. Son, en todos los casos, el
reflejo de las personas que lo consumen. El rock n’ roll fue la muestra de que la juventud de
ese momento buscada desafinarse de una moralidad tradicional bastante rigurosa; el ska fue
la música que acompañó la independencia jamaiquina en los años sesenta y la conformación
de una identidad afro-anglosajona-caribeña; el grunge el grito angustioso de la Generación
X, que buscaba ser más que un término de mercado.
Así mismo el reggaetón representa algo, no solo los prejuicios con los que es visto.
Tampoco es gratuito que sea tan popular y que sea aceptado por una generación que es vista,
de muchas formas, a través de los mismos prejuicios que este género.
El fenómeno de masas que representa es, posiblemente, el primero dentro de la cultura
digital de Internet en relación con la música. Por eso mismo, la cantidad de exponentes del
género pasó de ser cerrado, como en la Invasión Británica, Madchester, la explosión de
reggae en los 90’s o el new wave en los 80’s, a ser completamente global.
Los prejuicios para demeritar el reggaetón son casi siempre los mismos: se habla de su
machismo, de sus expresiones misóginas, que reducen a la mujer a un objeto y que
reproducen la masculinidad de manera tóxica bajo figuras arcaicas de ver la relación entre
hombre y mujer desde la heterosexualidad.
Estos argumentos, aunque ciertos (pero mal generalizados como casi toda generalización),
no parecen empatar con el desprecio que existe al género y la escena que lo integra. ¿Por
qué? Simplemente porque bajo ese enfoque tendríamos que despreciar todo género musical
hecho desde que se integraron letras a las melodías.
Existen canciones de The Rolling Stones, Bob Dylan, Guns n’ Roses, Luis Miguel, Cuca,
José José y demás que comparten interpretaciones, lenguaje y discurso discriminatorio (desde

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racismo y xenofobia hasta la evidente misoginia y el sexismo), pero que no son juzgadas de
la misma forma que el reggaetón.
Parece que este argumento es meramente un pretexto para pasar a juzgar al género y su
entorno desde la discriminación de clase. Este género nació en comunidades de clase media
baja y su popularización se dio en esas mismas, como un producto de baja complejidad
musical y lírica.
Sus temas y aspiraciones fueron similares a las del rap en los 90’s, por lo tanto su forma
y tratamiento también, solo que adecuadas al contexto latinoamericano. Al igual que este otro
género, fue adoptado por las clases bajas y, por tanto, encontró representación y repercusión
en este mismo sector poblacional.
Al reggaetón se le critica por sus letras machistas pero bajo el crisol de ser un grupo de
personas que no tiene derecho a serlo por su condición de clase, que involucra un prejuicio
de baja educación y bajo nivel socioeconómico.
Sin embargo esto no es nuevo y, por supuesto, le pasó al rock, punk, metal y cualquier
género que tuvo impacto social a este nivel, como fenómeno global.
También se les tachó de inmorales y es que, aunque nos cueste afrontarlo, la carga erótica
(para algunos, pornográfica) que lleva el reggaetón forma parte de la liberación sexual y de
la posibilidad de hablar de ello sin un contexto que involucre moralidades religiosas, sino
una nueva moralidad adecuada a su época (en este momento es donde tu tíx se sienta).
El género ha rebasado a sus exponentes y conformó una escena, que vive por sí misma y
no solo de los cantantes y agrupaciones populares que, ya sabemos, pueden cantar un
“Despacito” y ostentar las listas de éxitos. Pero también hay un fenómeno cultural que se
mueve por escenarios más pequeños llevando estas premisas a cabo con nombres como
Tomasa del Real, Ms Nina, Kaydy Cain, entre otros que abanderan un movimiento.
Es cierto que existen letras machistas o discriminatorias como las hay en muchos otros
géneros. Sin embargo, resulta ridículo querer tipificar la música como “buena” o “mala”
según las decisiones creativas de individuos particulares. Así mismo, que una canción no
tenga estos elementos no es una categoría estética.
El reggaetón provoca molestia porque está modificando estructuras de pensamiento
conservadoras a través de un discurso y una narrativa emanada desde la simpleza de la rima
y un lenguaje directo entendible para casi cualquier persona. Por eso Alex Syntek se enoja,

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porque lo pueden escuchar y entender sus hijos, bien educados y que van a misa, no porque
realmente considere que esto los vaya a convertir en simios.
Y, tranquilo, no te pedimos que perrees y dejes de escuchar a Radiohead, pero claro que
es una invitación a que revises, en dado caso, todo aquello que escuchas en la misma
dimensión y se comprendan las diferencias de cada género y su escena.
Por Freddy Campos | @Freddorific

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