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“Año de la lucha contra la Corrupción y la Impunidad”

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE LOS ANDES

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS CONTABLES Y SOCIABLES

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

TEMA

SENTENCIAS

Asignatura: Derecho Electoral

Docente: GARCIA FUENTES, Fermin

Alumnos:

 ARQQUE APAZA, Sergio Miguel


 RAMIREZ CARLOS, Abraham
CUSCO - PERÚ
2019
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I, ÍNDICE

I, ÍNDICE ____________________________________________________________ 1

II. INTRODUCCIÓN ____________________________________________________ 3

III. MARCO TEÓRICO ___________________________________________________ 4

1. SENTENCIA. ___________________________________________________________ 4

1.1. Cuando las sentencias no son justas _____________________________________________ 5

1.2. Más acepciones _____________________________________________________________ 7

2. CLASIFICACIÓN DE LA SENTENCIA _________________________________________ 7

2.1. Sentencias contradictorias y en defectos. ________________________________________ 7

2.2. Sentencia en primera y última instancia. _________________________________________ 7

2.2.1. Sentencia definitivas. _____________________________________________________ 8

2.2.2. Sentencia previa. __________________________________________________________ 8

2.2.2.1. Es preparatoria ________________________________________________________ 8

2.2.3. Sentencias interlocutorias. ________________________________________________ 9

2.3. Sentencias Provisionales ______________________________________________________ 9

2.4. La sentencia mixta __________________________________________________________ 10

3. Sentencias Declarativas y Constitutivas ____________________________________ 11

3.1. Sentencias Condenatorias y Absolutorias. _______________________________________ 11

3.2. Requisitos para la sentencia __________________________________________________ 12

3.4. Redacción _________________________________________________________________ 13

3.5. Reglas Para la Redacción de las Sentencias ______________________________________ 13

4. La Fuerza Probante de la Sentencia _______________________________________ 14

4.1. Las reglas de fondo. _________________________________________________________ 14

4.2. Publicidad de la sentencia ____________________________________________________ 14

4.3. Notificación de la sentencia __________________________________________________ 15


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5. Requisitos de la sentencia ______________________________________________ 17

5.1. LOS REQUISITOS DE FORMA EXTERNOS: ________________________________________ 22

a) LA DELIBERACION: _________________________________________________________ 22

6. LOS VICIOS DE LA SENTENCIA ____________________________________________ 24

7. El Desistimiento del procedimiento _______________________________________ 26

8. Convenimiento _______________________________________________________ 28

9. Transacción __________________________________________________________ 29

9.1. Fuerza ejecutiva de la transacción _____________________________________________ 30

9.2. Tipos de Transacción ________________________________________________________ 31

10. ESQUEMA DE LA LABOR JURISDICCIONAL _________________________________ 32

10.1. LOS INSTRUMENTOS _______________________________________________________ 32

10.1.1. Poder del Estado que "ADMINISTRA JUSTICIA". Control Difuso de la

Constitucionalidad de la Ley. El Contencioso Administrativo.- ________________________________ 32

10.1.2. El Juez: Vocación y Capacitación. La Enorme Tarea de Interpretar la Ley.- Hay quienes

sostienen que para ser Juez se necesita ser ______________________________________________ 34

10.2. LA ORGANIZACIÓN: ________________________________________________________ 43

10.3 DEL TEMA PRESUPUESTAL EN EL PODER JUDICIAL. _______________________________ 46

3.1. El Presupuesto para el Poder Judicial del 2004. ________________________________ 48

10.4. DERECHO CONSUETUDINARIO Y ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA (ARTÍCULOS 8° AL 12° DEL

CONVENIO 169 DE LA OIT) ______________________________________________________________ 51

10.5. LA CONCILIACIÓN Y LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA ____________________________ 52

IV. CONCLUSIÓN _____________________________________________________ 54

V. BIBLIOGRAFÍA _____________________________________________________ 55
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II. INTRODUCCIÓN

La presente investigación, sobre la sentencia, se adecua a los requisitos exigidos por la

alta casa estudios.

Este tema, se desarrolla con el interés de que el mismo sirva de aporte al conocimiento

nuestro, así como de los demás colegas y que sirva además, como paso para obtener la meta

alcanzada.

Entre los métodos específicos que se han de utilizar en la investigación acompañados

de diversas técnicas y procedimientos, se encuentran los de consultas de diversos autores como

el Dr. Artagnan Pérez Méndez, en su obra, Procedimiento Civil además del Código de

Procedimiento Civil Dominicano y el Vocabulario Jurídico entre otros.

Dentro de lo que es la estructura formal del trabajo, se establecen las Clasificaciones de

las Sentencias, su Redacción y pronunciamiento, su Publicidad y Notificación, y por último su

Ejecución.

Nuestro interés sobre este tema es para con ustedes es que sepan que el sentido de la

Sentencia es la decisión vendida para terminar un juicio o la que interviene en el recurso de la

instancia.
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III. MARCO TEÓRICO

1. SENTENCIA.

Sentencia, del latín sententia, es una impresión u opinión que una persona defiende o

apoya. El término es utilizado para hacer referencia al fallo dictado por un tribunal o un juez y

a la declaración que deriva de un proceso judicial. En este sentido, una sentencia es una

resolución de carácter jurídico que permite dar por finalizado una contienda.

La sentencia es la resolución judicial definitiva dictada por un juez o tribunal que pone

fin a la litis o caso sometido a su conocimiento y cierra definitivamente su actuación en el

mismo. La sentencia definitiva no queda firme o "ejecutoriada", hasta sea confirmada al

finalizar todas las instancias de revisión, mediante los recursos de apelación establecidos en la

ley de procedimientos.1 Para dar por concluido un caso es necesario que exista sentencia

definitiva firme. En el procedimiento penal, debido a que tiene dos etapas, la primera de

investigación y la segunda de juicio, solo puede establecerse la culpabilidad de una persona

mediante sentencia definitiva dictada en el juicio, habitualmente oral, una vez que la misma ha

quedado firme.

La sentencia declara o reconoce el derecho o razón de una de las partes, obligando a la

otra a pasar por tal declaración y cumplirla. En derecho penal, la sentencia absuelve o condena

al acusado, imponiéndole en este último caso la pena correspondiente.

“Una vez firme una sentencia definitiva, se produce la situación de cosa juzgada, que

significa que el mismo caso no puede ser juzgado nuevamente.”1

Usualmente los medios de comunicación suelen denominar erróneamente como

"sentencia", decisiones que no ponen fin a la causa. En esos casos lo correcto es referirse a las

mismas como "resolución judicial".

1
Orgaz, Arturo (1952). «Sentencia». Diccionario de Derecho y Ciencias Sociales. Córdoba: Assandri.
p. 378.
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El profesor de derecho procesal de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso,

Sergio Alfaro Silva, la define así:

Acto judicial que resuelve heterocompositivamente el litigio ya procesado, mediante la

aceptación que el juez hace de alguna de las encontradas posiciones mantenidas por los

antagonistas luego de evaluar los medios confirmatorios de las afirmaciones efectuadas por el

actor y de la aplicación particularizada al caso de una norma jurídica que preexiste en abstracto,

con carácter general.2

La sentencia judicial, por lo tanto, le da la razón o admite el derecho de alguna de las

partes en litigio. En el marco del derecho penal, este fallo determina el castigo o la absolución

de la persona bajo acusación. Esto quiere decir que, si la sentencia es una condena, estipula la

pena que le corresponde de acuerdo al delito en cuestión.

La sentencia consta de una sección expositiva (donde se mencionan las partes que

intervienen, sus abogados, los antecedentes, etc.), una considerativa (que menciona los

fundamentos de derecho y también de hecho) y una resolutiva (la propia decisión del juez o

tribunal).

Existen diversas clasificaciones de las sentencias. Una sentencia absolutoria es aquella

que otorga la razón al acusado o demandado. La sentencia condenatoria, en cambio, acepta lo

pretendido por el acusador o demandante.

La sentencia puede ser firme (no acepta que se interponga un recurso), recurrible (es

posible la interposición de recursos) o inhibitoria (no soluciona el litigio por problemas con los

requisitos del proceso).

1.1. Cuando las sentencias no son justas

Vivimos en un mundo que nos asegura mantener el orden y juzgar a quienes invadan

nuestra libertad, pero muchas veces los veredictos de los jueces condenan a gente inocente.

2
Apuntes de estado: Derecho procesal. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
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Esto no sólo afecta a la persona imputada, sino que significa que en su lugar quedará libre el

verdadero culpable, con la posibilidad de continuar delinquiendo a su gusto, y también reduce

la confianza de los ciudadanos en el sistema judicial.

En el año 2010, un fiscal norteamericano fundó el Programa de Integridad de las

Sentencias, con el propósito de proteger a los neoyorquinos. Se trata de un plan con varios

objetivos, que van más allá de investigar los reclamos de inocencia por quienes hayan sido

sentenciados injustamente, sino que procura evitar este tipo de errores. Componen el programa

una extensa lista de expertos que se dedican intensamente al estudio de la integridad de las

sentencias.

Entre sus tareas, revisan las prácticas y la capacitación que reciben las autoridades,

intentando identificar patrones en los errores más comunes cometidos en los juicios, tales como

la citación de testigos oculares falsos, confesiones inconsistentes y pruebas que no han pasado

por los procesos adecuados para evaluar su veracidad y que tengan el peso suficiente para ser

tenidas en cuenta a la hora de redactar una sentencia.

Son muy numerosos los casos de sentenciados que reclaman su inocencia, por lo que el

programa debe realizar una investigación previa de cada uno en particular para determinar su

autenticidad y su importancia, basándose en una serie de parámetros que les permite ayudar a

quien más lo necesite primero. El equipo de personas que componen esta organización cuenta

con expertos de la justicia penal, tanto juristas como fiscales retirados, quienes se dedican a

asesorar a los fiscales acerca de formas de mejorar las prácticas para evitar el encarcelamiento

de una persona que no haya cometido ningún delito.

Este es un caso en particular, pero existen programas similares en otros países, y su

eficacia es la prueba de que un cambio es posible y necesario, sobre todo cuando se habla de

privar a alguien de su libertad, condenándolo a una vida de sufrimiento del cual no se

recuperará jamás, sin hablar de quienes reciben la pena de muerte.


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1.2. Más acepciones

Otros usos del concepto de sentencia están vinculados a las expresiones que transmiten

un pensamiento doctrinario o moral, a la resolución de un enfrentamiento a cargo de un árbitro

o, en informática, a la secuencia con instrucciones que especifican distintas operaciones.

2. CLASIFICACIÓN DE LA SENTENCIA

2.1. Sentencias contradictorias y en defectos.

La sentencia es contradictoria cuando han comparecido tanto el demandante como el

demandado.

La sentencia es en defecto, cuando no ha comparecido una de las partes, normalmente

el demandado, pues al menos, en materia civil ordinaria, de la competencia del Juzgado de

Primera Instancia se considera que el demandante comparece desde que lanza el acto de

emplazamiento.

La sentencia en defecto, bajo ciertas condiciones, es susceptible de ser atacada por

medio del recurso de oposición. Las Sentencias contradictorias, rendidas en primera instancia,

son impugnables por vía de apelación.

2.2. Sentencia en primera y última instancia.

Cuando un asunto puede recorrer dos grados, la sentencia se rendirá en primera

instancia en el primer grado y en última instancia, cuando se haya dictado en el segundo grado.

La sentencia dictada en segundo grado se le conoce también como sentencia en última

instancia, porque no puede recorrer más grados, con excepción de la casación, que no es un

tercer grado de jurisdicción, sino un recurso sui generis.Cuando la sentencia no es susceptible

de apelación se dice que es dictada en instancia única.


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2.2.1. Sentencia definitivas.

Esta es la que decide todo el proceso o una fase del mismo. En el curso del proceso se

puede solicitar medidas de instrucción o se pueden presentar diferentes incidentes. Las

sentencias que se pronuncian en ocasión de los incidentes del procedimiento son definitivas.

Una sentencia que acuerda daños y perjuicios a justificar por estado, cuando contiene juicio

sobre la falta, el perjuicio y la relación de causa a efecto, es sentencia definitiva.

También se considera sentencia definitiva la que rehúsa ordenar una prueba solicitada

por una de las partes. Se considera también como definitiva la sentencia que niega una medida

de instrucción. .

Las sentencias definitivas producen los siguientes efectos: 1° tiene autoridad de cosa

juzgada; 2°desapoderan al juez en relación a lo fallado; 3°pueden impugnarse por la vía de

recurso procedente.

Conviene distinguir las sentencias definitivas de las irrevocables. La sentencia

definitiva puede retractarse por el ejercicio de un recurso mientras que las sentencias

irrevocables son todas aquellas que no pueden revocarse ni retractarse. Cuando una sentencia

es rendida en instancia única es a la vez definitiva e irrevocable.

2.2.2. Sentencia previa.

Las sentencias previas son llamadas sentencias de antes de hacer derecho. Son rendidas

antes de decidirse el fondo. Se dictan en el curso del proceso o en ocasión de una medida de

instrucción o de una medida de provisional.

La sentencia previa se divide.

2.2.2.1. Es preparatoria

Es preparatoria la sentencia que ordena una comunicación de documentos. Por ende, no

podría apelarse.
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También se ha decidido que es preparatoria la sentencia que ordena la comparecencia

personal de las partes. Es igualmente preparatoria la sentencia que dispone aportar documentos

de carácter procesa.

Es preparatoria la sentencia que ordena una información testimonial, la que ordena la

reapertura o continuación de debates y la que reenvía una causa.

Es preparatoria la sentencia que aplaza un fallo y también la que ordena pura y

simplemente un descenso a los lugares litigios. En fin, es preparatoria toda sentencia dictada

para sustanciar la causa.

2.2.3. Sentencias interlocutorias.

Es aquella que el tribunal pronuncia en el discurso de un pleito, antes de hacer derecho,

ordenando prueba, verificación o trámites de sustanciación que prejuzga el fondo.

La sentencia que ordena un informativo y un contrainformativo para establecer la

prueba contraria de los hechos alegados por unas de las partes es interlocutoria.

No tiene carácter interlocutorias las sentencias por las cuales el juez ordena de oficio y

sin contradicción de las parte, medidas de instrucción.

Se considera interlocutorias las sentencias que rechazan el pedimento hecho por unas

de las partes de alguna medida de instrucción, porque la negativa del juez prejuzga el fondo.

2.3. Sentencias Provisionales

No resuelven el fondo del proceso en lo cual se distinguen de las definitivas. Su

característica principal es que por medio de ellas de ordenan medidas urgentes.

Las medidas provisionales pueden adoptarse durante la instancia, por toda la duración

de ésta a fin de proteger a una de las partes contra los perjuicios que se pueden derivar de la

lentitud de la justicia; estas no tiene autoridad de cosa juzgada, por lo que las medidas

ordenadas en ellas pueden revocarse ulteriormente por el tribunal apoderado.


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2.4. La sentencia mixta

Es la que resuelve una parte de lo provisional y a la vez ordena una medida de

instrucción o una medida provisional. Es decir que una sentencia mixta puede contener

disposiciones de carácter interlocutorio y también definitivo. También tienen carácter mixto

las sentencias que a la vez contienen disposiciones preparatorias e interlocutorias, ya que una

misma decisión puede contener más de una disposición.

Según el profesor Froilán Tavares, las sentencias mixtas no pueden impugnarse por vía

del recurso ni sobre los puntos interlocutorios ni sobre los definitivos.

Régimen de las Sentencias Mixtas: Conforme el criterio que predomina en los

tribunales franceses, en lo relativo a la autoridad de la cosa juzgada de las sentencias mixtas,

estas no tienen dicha autoridad, sino en lo que se refiere a lo que ha sido fallado

definitivamente.

Por ejemplo, si el juez ordena una medida de instrucción, cuando el asunto vuelva ante

ese mismo juez, este no puede insistir ni decidir nada en la parte del litigio que ya fue resuelta

definitivamente.

Al contrario, la autoridad de la cosa juzgada no influye en lo que se refiere a la medida

de instrucción o la medida profesional provisional.

En cuanto a las vías de recurso la sentencia mixta puede impugnarse inmediatamente

como si se tratase de una sentencia definitiva. Pero surge un problema que la doctrina

destacada.

La sentencia declara o reconoce el derecho o razón de una de las partes, obligando a la

otra a pasar por tal declaración y cumplirla. En derecho penal, la sentencia absuelve o condena

al acusado, imponiéndole la pena correspondiente


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3. Sentencias Declarativas y Constitutivas

La sentencia condenatoria son aquellas que comprueban la existencia de un derecho o

reconocen una situación jurídica.

Por ejemplo, una sentencia rendida en ocasión de un reconocimiento de escritura, es

sentencia declarativa. También las dictadas por Tribunal de Tierras en ocasión del saneamiento

de un terreno.

Las constitutivas son aquellas por medio de las cuales es creada una situación jurídica,

bien sea modificando un estado de cosas anterior, decretando su abolición o cámbiandolo por

otro.

Es constitutiva la sentencia que admite un divorcio porque rompe la situación jurídica

que origina el; matrimonio y también que las que ponen en interdicción a una persona, así como

aquellas que levantan la interdicción.

3.1. Sentencias Condenatorias y Absolutorias.

Son aquellas que imponen el cumplimiento de una prestación positiva de dar o hacer o

negativa de no hacer.

Muchas sentencias tienen ese carácter pero en algunas ocasiones las sentencias son

meramente declarativas.

Las sentencias absolutorias son aquellas que rechazan las prestaciones del demandante

y libran al demandado del cumplimiento de los fines perseguidos por la parte demandante en

su demanda inicial.

Cuando una sentencia se limita a acoger una excepción o un fin de inadmisión, dejando

intacto el fondo, dicha sentencia no es absolutoria, pues al demandante, posteriormente, pued4e

regularizar el procedimiento o reanudar su demanda e incluso lograr la condenación de la parte

demandada.
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3.2. Requisitos para la sentencia

La sentencia debe reunir los requisitos de tiempo, lugar y forma. Debe dictarse en un

periodo de tiempo apto para la realización de los actos del juez o tribunal. La fijación de este

plazo varía según el procedimiento de que se trate.

Respecto de la forma, las sentencias generalmente se componen de tres secciones:

Encabezamiento o parte expositiva: en el que se señala la fecha y ciudad en que se dicta,

las partes intervinientes, sus procuradores y abogados, sin que se puedan omitir sus nombres

sin afectar a la debida integridad y publicidad de las sentencias. Se hacen constar también las

peticiones o acciones y las excepciones o defensas presentadas por las partes, junto a los

presupuestos o antecedentes de hecho en que se fundan.

Parte considerativa: en la que se expresan los fundamentos de hecho y de derecho, que

contienen los argumentos de las partes y los que utiliza el tribunal para resolver el objeto del

proceso, en relación con las normas que se consideran aplicables al caso.

Parte resolutiva: en la que se contiene la decisión o fallo de condena o absolución del

demandado o acusado. Asimismo, suele incorporarse el nombre del juez que la ha redactado y

la firma de todos los que han concurrido a su acuerdo.

Por otro lado, las sentencias deben ser congruentes, es decir, deben resolver acerca de

todas las cuestiones que hayan sido objeto de debate en el proceso. El fallo no debe contener

más, ni algo distinto, de lo pedido por las partes. Cuando se trata de sentencias penales, la

congruencia significa que debe mediar una relación entre la sentencia y la acción penal

ejercitada. Por ejemplo, si una persona es acusada de homicidio, el juez no puede condenarle

por robo (para ello haría falta aplicar otro procedimiento), ya que está limitado por los hechos

alegados. Sin embargo, podría realizar una calificación jurídica diversa de la hecha por las

partes, por ejemplo, en el mismo caso, condenar por asesinato o parricidio y no por homicidio.
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Los elementos de la estructura de una sentencia son: preámbulo, resultando,

considerando y puntos resolutivos.

3.4. Redacción

La redacción de la sentencia corresponde al juez que la haya dictado si se trata de un

órgano jurisdiccional unipersonal o a uno de sus miembros, si se trata de un órgano colegiado

(en este caso, previa deliberación y votación de la sentencia por parte de los miembros del

tribunal.

Una vez firmada la sentencia por el juez o por todos los miembros del tribunal, se da a

conocer mediante lectura en audiencia pública o mediante notificación por escrito a las partes.

3.5. Reglas Para la Redacción de las Sentencias

Los artículos 141, 142 y 146 del Código de Procedimiento Civil contiene algunas reglas

para la redacción de la sentencias. Algunas der estas reglas son arcaicas y han desaparecido en

la legislación de origen.

De conformidad con los textos citado, la redacción de las sentencias contendrá los

nombres de los jueces. Es evidente que tratándose de un tribunal unipersonal solo configurará

el nombre del juez único.

La sentencia contendrá además el nombre del fiscal y de los abogados; también los

nombres, presiones y domicilios de las partes.

En la práctica suelen ponerse además el estado civil, la nacionalidad, la condición de

mayoridad de edad y las menciones relativa a la cédula de identifican personal.

La sentencia mocionará las conclusiones de las partes, la exposición sumaria de los

puntos de hecho y de derecho, los fundamentos y el dispositivo.


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La redacción se hará por las cualidades notificadas entre las partes; por consiguiente, la

parte que quisiere obtener copia de una sentencia contradictoria estará obligada a notificar al

abogado de su adversario las cualidades que contengan los nombres, profesionales y domicilio

de las partes, las conclusiones y los puntos de hecho y de derecho.

Las sentencias se darán y encabezarán En Nombre de la República y también se suelen

encabezar, aunque no lo exige el Código, con las sacrosantas palabras: Dios, Patria y Libertad,

República Dominicana.

4. La Fuerza Probante de la Sentencia

La sentencia tiene la misma fuerza probante que el acto auténtico. Las menciones de la

sentencia hacen prueba hasta inscripción en falsedad, pero en caso de omisión y especialmente

de inexactitud, estos medios se hacen valer por medio de la interposición del correspondiente

recurso, sin necesidad de inscripción en falsedad.

4.1. Las reglas de fondo.

La sentencia es la coronación del litigio. Es un acto con autoridad de cosa juzgada y

constituye un título ejecutivo para la parte que la obtenido. Para ello es necesario que sea

redactado conforme a las reglas que hemos venido exponiendo.

Las irregularidades deberían sancionarse con la nulidad de la sentencia, pero como ya

hemos dicho, la sentencia no se puede atacar por medio de una acción principal en nulidad.

El medio normal para obtener la anulación de la sentencia es el ejercicio del

correspondiente recurso. Una vez anulada la sentencia todo el proceso comenzara de nuevo,

especialmente si la anulación es la consecuencia del recurso de la apelación.

4.2. Publicidad de la sentencia

Toda sentencia es pronunciada en audiencia pública, pero con esto solo nos asegura la

publicidad. Cualquier persona puede hacerse expedir copia de una sentencia sin necesidad de
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justificar el interés por la cual se la hace expedir. De este modo, una sentencia puede llegar al

conocimiento de un tercero.

Las sentencias se pueden hacer publicar en la prensa o darse a conocer por cualquier

medio publicitario, siempre que sean exactas y no alteren la verdad. La cuenta fiel que den los

periódicos de las decisiones judiciales constituye una inmunidad prevista en la legislación

penal.

4.3. Notificación de la sentencia

Notificar al sentencia es darla a conocer a la contra parte, el Código de Procedimiento

Civil no contiene reglamentación precisa sobre la notificación contraria a lo que ahora en el

nuevo Código de Procedimiento Civil francés.

La notificación de la sentencia es importante, pues siendo la sentencia un titulo

ejecutorio, no se puede proceder a su ejecución si previamente no se ha notificado.

Es a partir de la notificación de la sentencia cuando comienza a correr los plazos de las

vías de recurso, tanto ordinarias como extraordinarias. El plazo para interposición de los

recursos comienza a correr con la notificación, salvo excepciones, como por ejemplo el caso

de contredit.

Para dar una sentencia a conocer a una aparte se procede a su notificación por medio

del ministerio de un alguacil. La sentencia debe notificarse íntegramente y no en dispositivo,

ya que en materia civil los jueces no están autorizados a dictar sentencia en dispositivo.

Ejecución de la sentencia

En la relación a la ejecución de las sentencias veremos las condiciones para la ejecución

y la ejecución provisional de las sentencias.

Condiciones para la ejecución de la sentencia


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La primera copia ejecutoria de una sentencia se le expide a la parte que ha obtenido

ganancia de una cusa a fin de que proceda a su ejecución. Solamente la parte gananciosa puede

obtener esta primera copia ejecutoria.

Cuándos varias partes han obtenido ganancia, cada una de ellas tiene derecho hacer

expedir primera copia ejecutoria, la cual servirá de base a los procedimientos ejecutorios a

ejercerse en contra de la parte perdidosa.

Las sentencias se deben ejecutar entre las seis de la mañana y la seis de la tarde y en los

días laborables. Con permiso expreso del juez se podría hacer la ejecución fuera de esas horas

o en días de fiestas.

La entrega de la copia de la sentencia al alguacil es suficiente para que éste proceda a

su ejecución. El plazo de gracia no es obstáculo para que el acreedor tome medidas

conservatorias. Este corre desde el día de la sentencia cuando ella es contradictoria; no corre

en los demás casos sino desde el dí de la notificación de la sentencia.

Ejecución provisional de la sentencia

Es un beneficio que permite a la parte gananciosa ejecutar una sentencia desde la fecha

de su notificación y no obstante el suspensivo del plazo de la vías de recurso ordinarias o de su

ejercicio.

La ejecución provisional no puede perseguirse si no ha sido ordenada, excepto cuando

se trate de decisiones ejecutorias provisionalmente de pleno derecho. En los casos en los cuales

la ejecución provisional es de derecho, la misma no tiene que solicitarse porque el tribunal

tiene la obligación de ordenarla.

El juez puede ordenar la ejecución provisional de una parte de la sentencia y no de su

totalidad. La eficacia de la decisión que ordena la ejecución provisional está limitada principal

y nunca a los costos aún cuando ellos se otorguen a título de daños y perjuicios.
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5. Requisitos de la sentencia

Como la sentencia, debe acoger o rechazar la pre¬tensión que se hace valer en la

demanda y que es objeto del pro¬ceso, es por lo que debe haber una completa y total

correspondencia entre la sentencia y la pretensión, pues de otro modo la función de la sentencia,

como acto de tutela jurídica, no podría cumplirse.

Para ello, es necesario que la sentencia examine y analice los elementos de la

pretensión: sujetos, objeto y título y, ade¬más, que analice todas las pruebas que han aportado

las partes, valorando las legales y pertinentes, y desechando las que no aporten nada al proceso.

REQUISITOS FORMALES DE FONDO (243 CPC)

1. La indicación del tribunal que la pronuncia.

2. La indicación de las partes y de sus apoderados. (DETERMINACION SUBJETIVA)

3. Una síntesis clara, precisa y lacónica de los términos en que ha quedado planteada la

controversia, sin transcribir en ella los actos del proceso que constan en autos. (PARTE

NARRATIVA)

4. Los motivos de hecho y de derecho de la decisión. (PARTE MOTIVA)

5. Decisión expresa, positiva y precisa con arreglo a la preten¬sión deducida y a las

excepciones o defensas opuestas, sin que en ningún caso pueda absolverse de la instancia.

(PARTE DISPOSITIVA o DISPOSITIVO DEL FALLO)

6. La determinación de la cosa u objeto sobre que recaiga la decisión

(DETERMINACION OBJETIVA)

REQUISITOS FORMALES EXTRINSECOS

• Deliberación

• Documentación

• Publicación (246 – 247 cpc)


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• Se pronuncia “en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad

de la Ley”

En esta disposición se evidencia que la sentencia debe cons¬tar de tres partes:

Parte Narrativa, la motiva y la dispo¬sitiva.

En la NARRATIVA se indica, entre otras cosas, los nombres de las partes, los datos

que las identifican, la pretensión y la de¬fensa. Esta indicación ha de ser una síntesis clara,

precisa y lacónica (breve, exacto, conciso) de los términos en que ha quedado planteada la

contro¬versia, sin transcribir en ella los actos del proceso que constan en autos.

La exigencia de una síntesis clara, precisa y lacónica de los términos en que ha quedado

planteada la controversia, se refiere a la expresión en la parte narrativa de los términos del

problema judicial o thema decidendum, entendido como el problema circunscrito a los

térmi¬nos de la demanda y de la contestación que debe ser hecha en toda sentencia, pues de lo

contrario, mal podría decirse que el juez resolvió con arreglo a la pretensión y a la defensa. Es

igualmente un vicio copiar in extenso los actos del proceso (libelo, contestación, escritos de

pruebas etc) porque ello va contra la concisión y claridad del fallo, por lo que igualmente este

tipo de sentencias son nulas.

En la parte motiva se expresan los razonamientos de hecho y de derecho en que el juez

fundamenta su decisión. Con esta exigencia, se protege a las partes contra lo arbitrario, de tal

modo que la sentencia sea dictada fundamentada en el derecho y en las circunstancias de hecho

comprobadas en la causa, cuya expresión en la sentencia hacen que esta contenga en sí misma
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la prueba de su conformidad con el derecho y de que los elementos de la causa han sido

cuidadosamente exa¬minados y valorados.

En la parte DISPOSITIVA se contiene la decisión propiamente, que debe ser expresa,

positiva y precisa, con arreglo a la pretensión deducida y a las excepciones o defensas opuestas,

sin que en ningún caso pueda absolverse de la instancia, y la determinación de la cosa u objeto

sobre que recaiga la decisión.

Esto significa, de una parte, que el juez está constreñido a decidir sobre TODAS las

cuestiones que las partes le hayan propuesto, pero SOLAMENTE sobre esas cuestiones, porque

los límites de la controversia se en¬cuentran ceñidos por los hechos alega¬dos por el actor

como fundamento de la pretensión y por los hechos a su vez invocados por el demandado como

fundamento de las excepciones o defensas opuestas (princi¬pio de congruencia); La decisión

debe expresarse en términos que revelen claramente y sin lugar a dudas, el pensamiento del

sentenciador en lo dispositivo, el cual no puede ser implícito o tácito, ni conte¬ner expresiones

vagas u oscuras (Art. 254 C.P.C.) ni requerir de inferencias, interpretaciones o razonamientos

para saber que fue lo decidido.

La sentencia debe nombrar las partes y sus apoderados y a cualquier interviniente

voluntario o forzado en la causa; pero, como se verá más adelante, lo que desea legislador es

que se establezca, sin duda, entre quienes recae el fallo, toda vez que el efecto de cosa juzgada

de la sentencia, tiene sus límites subjetivos determinados por las partes que han intervenido en

la controversia.
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Debemos destacar que NO ES NECESARIO que esas menciones aparezcan en la parte

dispositiva del fallo, y por el contrario, ya es costumbre en los tribunales, que los nombres de

las partes y sus apoderados, se expresan en la parte narrativa del fallo, incluso en una especie

de formato preelaborado que ya utilizan casi todos los jueces, donde se mencionan las partes y

sus apoderados, el motivo del juicio, el tipo de sentencia, el numero de expediente etc.

Cumpliendo así satisfactoriamente la exigencia del legislador.

La sentencia debe determinar la cosa u objeto sobre la cual recae la decisión:

Aquí ha de entenderse la palabra “cosa” no sólo en su sentido material, sino también

inmaterial, como son los derechos u objetos incorporales. En sentido propio, la ley quiere

refe¬rirse en este caso al objeto de la pretensión, que es un elemento de ésta y constituye el

interés jurídico que se hace valer en, la pre¬tensión. Este objeto puede ser ya una cosa corporal:

inmueble, mueble o semoviente, o bien un derecho u objeto incorporal, que así como debe

determinarse en el libelo de la demanda (Art. 340 C.P.C.), debe serlo también en la sentencia

(Art. 243 C.P.C.).

Ejemplo: Si en materia de reivindicación, no se determina la extensión de terreno que

se ordena entregar, por sus medidas y linderos, hay indeterminación objetiva; o cuando se

condena a pagar intereses, sin determinar el quantum de la condenatoria, ni ordenar su

deter¬minación por una experticia complementaria del fallo, conforme al Art. 249 C.P.C.

La sentencia debe contener los fundamentos en que se apoye (MOTIVACION)

Como se ha visto antes, con esta exigencia se protege a las partes contra lo arbitrario,

para que la decisión del juez aparezca como el resultado de un juicio lógico fundado en el

derecho y en las cir¬cunstancias de hecho comprobadas en la causa. No han de consis¬tir los


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fundamentos en simples afirmaciones del juez, sino en las razones y demostraciones de lo

resuelto en el dispositivo del fallo.

Deben expresarse en el fallo las razones de derecho que condujeron a lo dispositivo, lo

que implica la men¬ción de las normas jurídicas que el juez uti¬lizó para determinar el

contenido material (la sentencia).

La vinculación del juez al derecho no significa que ha de atenerse exclusivamente a las

disposiciones legales y argumentos de dere¬cho que le sometan las partes, es decir, a los jueces

les esta permitido suplir argumentos de derecho que no hubieren sido alegados ya que

precisamente su labor jurisdiccional implica su obligación de aplicar las adecuadas y correctas

normas jurídicas para resolver la controversia, aun cuando estos sean distintos a los alegados

por las partes, y esa facultad-deber esta recogida en el principio de que “el juez conoce el

derecho” (iura novit curia).

En cuanto a la llamada cuestión de hecho, el juez debe llegar a la de la existencia de los

hechos alegados en la demanda y en la contestación, es decir, debe considerarlos

DEMOSTRADOS o ESTABLECIDOS como también suele mencionarse, y expresar en la

sentencia las razones que le han llevado a esta convicción, es decir, las pruebas que ha analizado

y el valor que les ha atribuido. (509 cpc)

En esta materia, lo que tiene valor como apreciación de las pruebas y de

fundamentación congruente, no es la mera afirmación que ha¬ga el juez de haber apreciado y

comparado las pruebas, sino el pro¬cedimiento lógico seguido en el análisis y en la utilización

de los recaudos y demás elementos del proceso, labor que debe quedar evidenciada en el propio

cuerpo de la sentencia.

De modo que no es admisible que el juzgador emplee ciertas frases muy frecuentemente

utilizadas, tales como: “resulta de¬mostrado de las pruebas evacuadas”, “aparece comprobado
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de au¬tos”, etc., las cuales no son motivos fundados, sino meras peticiones de principio, porque

aceptan como demostrado o probado, precisamente aquello mismo que se debe demostrar.

Tampoco lo está permitido al juez elegir caprichosamente las pruebas en que ha de

fundar su razonamiento y conclusión, porque obligado como está a atenerse a lo alegado y

probado en autos, debe analizar y juzgar todas las pruebas que se hayan producido, aun aquellas

que en su criterio sean inidóneas para ofrecer algún elemento de convicción. (509 cpc).

5.1. LOS REQUISITOS DE FORMA EXTERNOS:

a) LA DELIBERACION:

Las deliberaciones o discusiones de los jueces, son secretas, pues los integrantes del

tribunal se reúnen, discuten e incluso votan por una solución concreta… cuando el tribunal es

unipersonal, es decir, un solo juez, ese momento de las deliberaciones es interno, privado,

queda en la conciencia del juzgador, el cual razona, analiza, sopesa las distintas posibilidades

y toma una decisión.

Así pues, como la deliberación es secreta, se supone que ninguna persona DISTINTA

a los jueces, podría saber el resultado ANTES de que se publique la decisión… Todos los

jueces no tienen que estar de acuerdo, es decir, puede haber uno de ellos (o mas de uno, si es

un tribunal de 5 o 7 miembros), que disienta o no este de acuerdo con el resto de la mayoría,

en esos casos, ese juez, puede extender el “voto salvado” a continuación de la sentencia,

exponiendo las razones jurídicas por las cuales se abstiene de apoyar la moción… (Art. 246

C.P.C.).

b) La documentación es la redacción por escrito de la sentencia y la atestación de su

fecha y de la firma de los miembros del tri¬bunal. La sentencia debe ser escrita tal como lo son

los actos procesales de las partes y del tribunal… Sin la for¬ma escrita, no puede haber

sentencia, de tal modo que no podrá considerarse existente el fallo por la simple deliberación
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que haya conducido a una opinión mayoritaria . Se requiere también que en la sentencia se

coloque la fecha del mismo y la firma de sus autores. La fecha es requisito temporal,

demos¬trativo de cuando se produjo el pronunciamiento del fallo, si lo fue dentro del lapso o

fuera del mismo, a los fines de conocer los lapsos para ejercer los recursos contra la misma, o

cuando adquiere cosa juzgada por no haberse ejercido los recursos contra la decisión.

Por su parte, la fir¬ma, es una prueba de la autenticidad y de la autoría de la

decisión…es decir, demuestra que quien emitió la sentencia es en realidad el funcionario

público competente para ello. La ley exige que la sentencia con¬tenga la fecha en que se haya

dictado y la firma de los miembros del tribunal (Art. 246 C.P.C.). La sentencia se “pronuncia”,

o se dicta, en el momento en que el documento que la contiene, es firmado y fechado por los

integrantes del tribunal, pues mientras la firma no se estampe, los firmantes pueden variar de

opinión… Si la sentencia es dictada por un tribunal unipersonal, debe conte¬ner la firma del

juez y la del secretario, ya que este actúa con el juez y sus¬cribe con él todos los actos,

resoluciones y sentencias (Artículo 104 C.P.C.).

c) La publicación es el momento final del proceso de exteriorización de la sentencia.

Se requiere la publica¬ción para que la sentencia adquiera eficacia en el mundo

jurídico. Antes de ser publicada, la sentencia se mantiene en privado y no comien¬zan a correr

los lapsos que concede la ley para pedir aclaratorias o ampliaciones, o para interponer los

recursos de apelación o de casación.

La ley establece es la forma de la publicación: el Art. 247 C.P.C. expresa que “las

sentencias definitivas se publicarán agregándolas al expediente, en el cual se pondrá constancia

del día y la hora en que se haya hecho la publicación”.


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6. LOS VICIOS DE LA SENTENCIA

Tal como se ha mencionado, toda sentencia es NULA por faltar cualquiera de los

requisitos del art 243 del CPC, o por las causas señaladas en el art. 244 eiusdem, por lo tanto,

analizando los requisitos de la sentencia, podremos ir estableciendo los vicios:

1. La indicación del tribunal que la pronuncia.

2. La indicación de las partes y de sus apoderados. (DETERMINACION SUBJETIVA)

Vicio: INDETERMINACION SUBJETIVA que no es mas que la falta de indicación de los

nombres de las partes y de sus apoderados.

3. Una síntesis clara, precisa y lacónica de los términos en que ha quedado planteada la

controversia, sin transcribir en ella los actos del proceso que constan en autos. (PARTE

NARRATIVA) Vicio: FALTA DE SINTESIS.

4. Los motivos de hecho y de derecho de la decisión. (PARTE MOTIVA) VICIO:

INMOTIVACION

5. Decisión expresa, positiva y precisa con arreglo a la preten¬sión deducida y a las

excepciones o defensas opuestas, sin que en ningún caso pueda absolverse de la instancia.

(PARTE DISPOSITIVA o DISPOSITIVO DEL FALLO) VICIO: INCONGRUENCIA

6. La determinación de la cosa u objeto sobre que recaiga la decisión

(DETERMINACION OBJETIVA) VICIO: INDETERMINACION SUBJETIVA

Modos anormales de terminación del proceso:

Son aquellos actos o hechos procesales que le ponen fin al juicio, de un modo distinto

del normal, que es la sentencia, bien sea porque así lo han querido las partes (o solo una de

ellas) o bien sea por el solo transcurso del tiempo.

Los actos a través de los cuales las partes le ponen fin al proceso, por su propia voluntad,

se llaman “actos de autocomposición procesal” y los mismos deben ser realizados –


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necesariamente- por los sujetos que están legitimados para ello, es decir, por las partes

(demandante y demandado).

No corresponde en esta etapa estudiar los modos de terminación por el transcurso del

tiempo (perención o caducidad), por lo que nos limitaremos a estudiar los modos de AUTO-

COMPOSICION PROCESAL:

Entre ellos encontramos:

• EL DESISTIMIENTO DE LA DEMANDA Y/O DEL PROCEDIMIENTO

• ELCONVENIMIENTO

• LA TRANSACCION

• LA CONCILIACION

EL DESISTIMIENTO

El desistimiento es una figura procesal PROPIA DEL DEMANDANTE, pues siendo

que la DEMANDA le pertenece al demandante, solo él puede “abandonarla” es decir,

manifestar su desinterés en que se continúe con el tramite de la misma.

El desistimiento puede ser de dos tipos:

DESISTIMIENTO DE LA DEMANDA

DESISTIMIENTO DEL PROCEDIMIENTO

Desistimiento de la demanda

A través de esta figura, el actor pone fin al juicio pero ADEMAS y esto es lo mas

importante, con el desistimiento de la demanda EL DEMANDANTE RENUNCIA

DEFINITIVA E IRREVOCABLEMENTE al derecho cuyo reclamo planteó en la demanda.

Es decir, el actor no se limita a dejar sin efecto la demanda interpuesta, sino que

RENUNCIA al derecho controvertido en el juicio, y esto es, precisamente lo que distingue el


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desistimiento de la demanda, del desistimiento del procedimiento, que se analizará mas

adelante.

264 CPC: En cualquier estado y grado de la causa puede el demandante desistir de la

demanda y el demandado convenir en ella.

El Juez dará por consumado el acto, y se procederá como en sentencia pasada en

autoridad de cosa juzgada, sin necesidad del consentimiento de la parte contraria.

El acto por el cual desiste el demandante o conviene el demandado en la demanda, es

irrevocable, aun antes de la homologación del Tribunal.

Este tipo de desistimiento de la demanda ( de la acción, como aún lo llaman algunos),

no requiere del consentimiento del demandado, aún cuando se produzca después de la

contestación.

Anteriormente se denominaba a esta figura desistimiento de la acción pero recuérdese

que la acción es el derecho público que los ciudadanos tienen frente al Estado, de invocar la

garantía constitucional de una tutela efectiva y oportuna, por lo tanto, no es posible que un

ciudadano RENUNCIE A LA ACCION COMO DERECHO CONSTITUCIONAL, por lo que

actualmente se habla de desistimiento de la demanda precisando que en este, el demandante

renuncia tanto al juicio que ya ha iniciado, como al derecho que pretendió hacer valer en ese

juicio, por lo que ya no podrá volver a plantear esa demanda.

7. El Desistimiento del procedimiento

Es el acto por el cual el actor retira la demanda, manifiesta su interés en abandonar

temporalmente la pretensión, pero reservándose el derecho de volver a plantear la demanda, es

decir, no se renuncia al derecho inmerso en la pretensión, sino únicamente al proceso que ya

se inició.
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Es posible que el actor desista del procedimiento, porque en nuestro proceso civil rige

el principio dispositivo, que impide la iniciación y continuación de un proceso sin instancia de

parte “Nemo iudex sine actore”

Recuérdese que según el art. 14 del CPC, el juez puede impulsar de oficio el proceso y

también puede declararlo perimido (Art. 267); ya que el Estado tiene en el proceso un interés

superior a los intereses de los particulares, pero ello no implica en ningún caso que una vez

presentada la demanda, el demandante pueda DISPONER de ella, ya que continúa siendo su

INTERES procesal el que mueve el proceso.

Ahora bien, conforme a lo que dispone el art. 265 del CPC, “si el desistimiento se

efectuare después del acto de la contestación de la demanda, no tendrá validez sin el

consentimiento de la parte contraria”, ello se explica porque esa RENUNCIA es sólo

momentánea y el actor puede promover de nuevo la demanda, por lo que el demandado puede

tener interés en que se siga con el juicio actual, porque, por ejemplo, la demanda esta mal

redactada, o ya se habían decretado medidas y el demandado logró que las suspendieran, o

porque en fin, existe algún tipo de ventaja procesal que el demandado desea aprovechar.

Recuérdese que al producirse la contestación, ya el actor no puede reformar la demanda,

y si la misma está deficientemente redactada y el demandado tiene posibilidades altas de

resultar exitoso, lo mas probable es que no desee que el demandante desista, ya que al cabo de

90 días éste podrá intentar nuevamente la demanda, esta vez, correctamente redactada. Por

todas estas razones, se requiere el consentimiento del demandado cuando el desistimiento del

procedimiento se produce después de la contestación de la demanda.


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Efectos del desistimiento

Al desaparecer el proceso desaparecen también las medidas preventivas que hayan

podido dictarse durante el decurso del proceso. Los recursos contra las providencias

interlocutorias distintas a la de homologación también.

Se produce una inadmisibilidad pro tempore de la demanda, si el demandante

pretende volver a plantear su pretensión antes de que transcurran 90 dias (266 cpc)

8. Convenimiento

El convenimiento o “allanamiento a la demanda” es la manifestación de voluntad del

demandado, mediante la cual reconoce y admite plenamente la pretensión del demandante, y

ante la cual el tribunal debe proceder a darle el efecto de una sentencia pasada con autoridad

de cosa juzgada.

Tanto en el desistimiento como en el convenimiento, existe el abandono unilateral de

la propia pretensión procesal, en beneficio de la parte contraria, en el caso del

CONVENIMIENTO el demandado simplemente reconoce como ciertos todos los hechos

alegados en el libelo, y reconoce que es aplicable la consecuencia jurídica invocada, por lo que

ya no existe CONTENCION no hay objeto a decidir por parte del tribunal, pues las propias

partes se dieron su sentencia, el demandante con su demanda y el accionado conviniendo en la

demanda.

El desistimiento de la demanda provoca un pronunciamiento contrario o adverso al

demandante, y el convenimiento un pronunciamiento adverso al demandado, y favorable al

demandante.

El convenimiento difiere de la confesión porque quien conviene admite los hechos

concretos que sirven de base a la pretensión, y además admite la afirmación de derecho

contenida en la demanda, es decir, la calificación jurídica que da el actor a la relación sustancial

controvertida.
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Irrevocabilidad del convenimiento

Expresamente el legislador así lo consagra en el art. 263 del CPC. Esa irrevocabilidad

solo se refiere al desistimiento de la demanda y al convenimiento.

Lo cual está consagrado por una parte, por el principio de adquisición procesal, según

el cual, los resultados de las actividades procesales son comunes entre las partes, y por tanto,

una puede aprovechar el acto de la otra (según lo afirma el maestro Chiovenda).

La otra causa que justifica la irretractabilidad del convenimiento y retiro de la demanda

estriba en el interés que tiene el Estado de poner fin a los pleitos, ya que al solucionarse una

controversia mediante sentencia definitivamente firme que alcance cosa juzgada MATERIAL

(y no solo formal) no se puede proponer nuevamente la demanda.

El desistimiento del procedimiento, previsto en el artículo 265 del Código de

Procedimiento Civil, si es revocable por el actor, antes de que el demandado preste su

consentimiento o el tribunal lo homologue.

9. Transacción

La transacción es UN CONTRATO según lo dispone el art. 1.713 del Código Civil «la

transacción es un contrato por el cual las partes, mediante recíprocas concesiones, terminan un

litigio pendiente o precaven un litigio eventual».

Es en principio un negocio jurídico por lo tanto, no es simplemente un acto procesal,

en el cual, por contrato las partes resuelven la causa o relación sustancial sometida a

beligerancia en el juicio, y en el que, por mutuo acuerdo y previo el otorgamiento de mutuas y

recíprocas concesiones, desaparece por vía de consecuencia la relación procesal esto es, el

litigio o proceso ya instaurado.

La importancia práctica de distinguir el convenimiento de la transacción estriba en el

hecho de que, por el primero el demandado queda obligado por virtud de la ley al pago de las

costas (salvo acuerdo en contrario) y la homologación sirve como título ejecutivo para la
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correspondiente intimación de honorarios. En el caso de la transacción la ley presupone lo

opuesto, que no hay condena en costas, salvo pacto en contrario (Art. 277).

En la transacción judicial debe estar siempre presente una doble renun¬cia a algunas de

las pretensiones procesales: Por ejemplo, el actor desiste de su pretensión (o parte de ella

cuando, por ejemplo, renuncia a una parte de los daños, o a la indexación…) y el demandado

por su parte, también debe acceder a cumplir algunas de las prestaciones reclamadas,

renunciando a otras….

Basta que en la autocomposición haya una minima renuncia a algo de lo aspirado, por

ejemplo, al pago de las costas, o la concesión de un plazo paga pagar o para desocupar el

inmueble, etc., para que se considere que se han dado concesiones recíprocas en el orden de

los derechos procesales.

Una vez que se han producido las reciprocas concesiones, el juez debe homologar la

autocomposición procesal, y si ninguna de las partes apela de ese auto del tribunal, la misma

adquiere el carácter de cosa juzgada y no puede volver a plantearse en ningún proceso futuro.

9.1. Fuerza ejecutiva de la transacción

El procedimiento ejecutivo que sigue a la transacción proviene de ella misma y no del

juicio previo, es decir, una vez que se ha homologado la transacción y la misma adquiere

firmeza, lo que se ejecuta es la transacción misma, no los derechos reclamados. La transacción

se ejecuta como si fuera la sentencia definitivamente firme del juicio, por esa razón los

abogados deben ser cuidadosos al momento de redactarla.

Recuérdese que el principio res inter alios acta iudicata implica que la sentencia se

ejecuta solo entre quienes fueron parte en el juicio, igualmente si la transacción solo se celebró

entre el demandante y uno de los co-demandados, solo ese codemandado podrá ser ejecutado

por virtud de la misma.


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Por otra parte, con respecto a terceros, la misma también contra algún tercero AUNQUE

NO HAYA SIDO PARTE EN EL JUICIO, si participó en el acto de autocomposición; en

efecto, la ejecución obrará contra cualquier tercero transigente, aunque no haya sido parte en

el juicio.

La transacción es novativa cuando el deudor primitivo contrae para su acreedor una

prestación que tiene por título el nuevo contrato. El título inmediato de ejecución en caso de

incumplimiento es la transacción celebrada y no el documento o hecho fundamental que generó

la demanda.

Cuando la transacción engloba a alguna de las partes pero no a todas, la ejecutoria tiene

que respetar la unidad del proceso. Por ello, la parte demandante no puede solicitar la ejecución

judicial contra quienes hayan transigido, si insiste en su pretensión de que, en ese mismo juicio,

se juzgue y sentencie el crédito respecto de los otros deudores que no transigieron, por lo que

debe desistir de la demanda respecto de éstos últimos, si aspira a ejecutar la transacción

respecto de quienes transigieron.

9.2. Tipos de Transacción

La transacción puede ser clasificada en:

Extrajudicial la que es celebrada sin que exista ningún juicio ya en curso, y por lo

tanto con ella solo se busca precaver un juicio eventual.

Judicial: La que es celebrada en las propias actas del expediente, en la cual, sin duda

alguna, se requiere la homologación del tribunal para que adquiera fuerza ejecutoria.

Extralitem cuando es celebrada fuera de las actas del expediente, ante un notario u

otro funcionario público, pero que se refiere a un juicio ya en curso.


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La Transacción Extralitem, no surte efectos procesales ni puede ejecutarse, hasta tanto

no sea homologada de acuerdo a lo previsto en este artículo 256.El principio de presentación,

consagrado en el artículo 12 (quod non est in actis non est in mundo) establece que un acto o

hecho procesal solo surte efectos en el proceso a raíz y a partir de consignación en autos, ello

con la finalidad de evitar desigualdades e inseguridad jurídica.

El otro tipo de transacción extrajudicial, la que precave un litigio eventual, tiene entre

las partes la misma fuerza que la cosa juzgada, de acuerdo al artículo 1.718 del Código Civil y

255 del Código de Procedimiento Civil, por lo tanto, si ha sido celebrada por notaría o aun

mediante documento privado, y se instaura juicio sobre lo mismo, el demandado puede oponer

la cuestión previa de cosa juzgada (ord. 10° Art. 346), aunque no exista homologación del

Tribunal competente.

10. ESQUEMA DE LA LABOR JURISDICCIONAL

10.1. LOS INSTRUMENTOS

10.1.1. Poder del Estado que "ADMINISTRA JUSTICIA". Control Difuso de la

Constitucionalidad de la Ley. El Contencioso Administrativo.-

"Administrar Justicia" es un concepto equívoco que debe ser superado. La actividad

jurisdiccional supone resolver conflictos intersubjetivos y ejercer el control difuso de la

constitucionalidad legislativa. La Administración, cuando resuelve algo, se expresa a través de

actos administrativos, decisión en la que se encuentra involucrada, pues al resolver una

situación del administrado, está definiendo su propio rol. En cambio, la característica

fundamental de la Jurisdicción es que no tiene ningún interés directo o indirecto, en los casos

que resuelve. Por tanto, no podemos denominar Administración de Justicia a esta noble tarea.

Tal denominación por lo demás, genera ineficiencias contables, laborales, presupuestales y de

organización desde que se le trata como un sector de la administración pública y no como un

auténtico Poder del Estado.


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Una de las grandes tareas del sistema es el control difuso de la Constitucionalidad

legislativa. Una pregunta vital para comprender la problemática del Poder Judicial es

determinar ¿cómo ha cumplido esa tarea?. Podríamos sostener que han existido sentencias que

marcaron historia en términos positivos, pues el mensaje fue claro y contundente. No eran

aplicables al caso concreto aquellas normas que estaban al margen de la Constitución. Sin

embargo, han existido sentencias que dejaron pasar leyes claramente inconstitucionales por un

lado, así como la marcada tendencia a una inestabilidad jurisprudencial por el otro. Hay que

poner en revisión el sistema actual, buscando que la tarea del Juez tenga parámetros eficientes

para cumplir con ese control, así como impedir que los criterios muy personales del Juez se

antepongan a la tarea del legislador como representante de la voluntad popular.

En lo que atañe al control de los actos de la Administración Pública por la Jurisdicción,

es conveniente poner en revisión el proceso Contencioso administrativo buscando exigir el

respeto a las decisiones judiciales por parte de los funcionarios de la Administración. Los

Jueces no deben tolerar, so pretexto de protección del interés público, la violación a la garantía

constitucional de igualdad ante la ley; deben, además, en ejercicio del imperium,

responsabilizar personalmente al funcionario al que le incumbe el cumplimiento de la

sentencia. La Jurisdicción debe determinar medidas encaminadas a facilitar la ejecución de las

sentencias, como por ejemplo, exigiendo el empleo de la astreintes, pues hay que extremar el

celo para lograr la efectivización de las prestaciones a cargo del Estado. "Autoridad que no se

ejerce, se pierde", y ese es uno de los elementos que inciden notablemente en el desprestigio

del Poder Judicial. Bastaría revisar la situación legal actual que busca proteger el patrimonio

del Estado declarando su inembargabilidad, para darnos cuenta de lo que viene sucediendo al

respecto.
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10.1.2. El Juez: Vocación y Capacitación. La Enorme Tarea de Interpretar la Ley.- Hay

quienes sostienen que para ser Juez se necesita ser

Abogado, tener una determinada edad, carecer de antecedentes y ser peruano de

nacimiento. Tal visión demuestra cuán pobre es la percepción que se tiene de la labor

jurisdiccional. Debemos entender que sólo es Juez aquel que tiene una firme vocación

profesional que lo hace sentirse orgulloso del papel social que ha elegido desempeñar, que

tenga un sentimiento de lo justo muy acendrado así como un sentido común a flor de piel. Si a

ello se agrega conocimiento del Derecho, personalidad para no sucumbir a las presiones y

firmeza para decir su palabra indubitada a través de la sentencia, entonces estamos ante alguien

que merece ser llamado Señor Juez.

Al respecto, merece que se conozca el contenido de la carta que un Magistrado dirige a

su hijo, ya que nos debe originar profunda reflexión sobre el papel que tiene el Juez en la

Sociedad. El autor es Benito Jerónimo Feijo, quien escribió:

"No sé, hijo mío, si celebrar o llorar la noticia que me das de haberte honrado su

Majestad con la toga de Juez. Te contemplo en una esclavitud. Ya no eres mío, ni tuyo, sino de

todo el público. Las obligaciones de este cargo no sólo te emancipan de tu padre, también deben

desprenderte de ti mismo. Ya se acabó el mirar por tu comodidad, por tu salud, por tu reposo,

y en el futuro, si llegas a desposarte, por la compañera de tu vida y por los hijos que Dios te dé.

Tu bien propio lo has de considerar como ajeno, y sólo el público como propio; ya no habrá

paisanos, amigos y parientes, ya no tendrás Patria, ni carne, ni sangre.

Si dudas contar con la ciencia suficiente o salud necesaria para cargar con tu grave peso,

si no sientes en ti un corazón robusto e insensible a los problemas y las amenazas de los

poderosos, si estás muy enamorado de la hermosura del oro, si te conoces muy sensible a los

ruegos de parientes y amigos, no puedes, en mi sentir, entrar con buena conciencia a la

judicatura.
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Más, si has decidido tu ingreso, una vez que la toga te sea impuesta sobre tus hombros

deberás ser como la encina, a trueque de cuajo derribada, y nunca inclinarte como la débil caña

al soplo del viento. Tus pasiones, que has de tenerlas sino, de hombre no fuera, deberás dejarlas

en los estrados del Tribunal, pues has de juzgar sin afecto y sin odios. Tampoco deberás

considerarte, por grande que sea tu talento, genio inspirador, sino modesto servidor de la

Justicia. El aplauso y la gloria, han de estar lejos de ti y solo la conciencia del deber cumplido

constituirá la más cara satisfacción.

Podrás equivocarte, por ser el error servidor de lo humano, mas en este punto, siempre

deberás recordar dos cosas. Que lo malo no es equivocarse, sino persistir en el error y que dos

errores jamás hacen la verdad.

También quiero prevenirte de que a veces el bien y el mal están tan mezclados, que hay

que mantener limpio el corazón para distinguirlos. Sin embargo, junto a zonas confusas, hay

otras que son muy claras, la misericordia será siempre mejor que la violencia, ayudar al

desvalido, mejor que hacerle daño u olvidarlo, actuar según la conciencia, mejor que hacerlo

según el capricho.

La templanza ha de serte esencial, porque si la Justicia es medida, equilibrio,

ponderancia, balanza y meditación serena, sólo puede alcanzarla el Juez con mente clara y

espíritu sereno. La fortaleza también debes tenerla contigo, porque si el momento te lo exige,

deberás sacrificar en aras de la Justicia tu propia reputación, heroísmo supremo que de

ordinario no se valora. Que ni la frase ligera, ni el concepto atrevido, que propalan las más de

las veces hechos falsos, te orillen a torcer el sentido de la Justicia, que deberás hacer prevalecer

a trueque del escarnio, del cargo o de la propia vida.


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Te escribo todo esto pensando que, si en lo cronológico hay un día y una noche, también

en el camino del que hace la Justicia hay días y noches, hora de intensa satisfacción y de

profunda amargura y ambas son parte de una misma realidad. Claro que para entender la noche

hace falta tener mayor agudeza del alma porque es durante la noche cuando resulta más

hermoso creer en la luz.

Por último, debes saber que algún día más o menos lejano, que para mi ya se ha hecho

presente, cuando hayan cesado las voces de quienes ocurren a ti en demanda de Justicia, cuando

te veas envuelto en la penumbra por un sol que, aunque dorado y brillante, ya se empieza a

perder en el ocaso, cuando no tengas más compañía que un conjunto de libros en el anaquel, y

que algunos papeles de trabajo sobre tu escritorio, habrás de enfrentarte al acto de justicia más

terrible, pero también ineludible, el dictado de la sentencia de tu propia causa, en vida, que

habrás de votar imparcial y objetivamente sin recurrir al abuso de excluyentes o atenuantes con

la misma imparcialidad que debes a los asuntos de otros.

Quiera Dios que esa sentencia no sólo resulte absolutoria, sino que te declare digno de

la profesión, para mí, más noble y querida, con la que has sido distinguido, LA PROFESIÓN

DE JUEZ.

Volviendo al tema en comentario, debemos admitir que la labor del Juez pasa por ser

un Creador de Derecho. Ciertamente el sistema descansa en la Ley, pero ésta no siempre es

clara y precisa, o en todo caso, el contexto social en que se promulgó ya no es el mismo al

momento de su aplicación al caso concreto. Hay que entender que, vía la interpretación, la

función judicial constituye un complemento de la función legislativa para asegurar la eficacia

del sistema jurídico, y que, por tanto, no se debe buscar afanosamente la intención del legislador

sino, fundamentalmente, identificar la finalidad de la ley. Creo que aquí radica uno de los

principales problemas de la Justicia: la pleitesía a la exégesis. Como dice Peyrano, "de lo que

se trata es simplemente de reconocer que el buen Juez no puede cerrar los ojos ante la realidad
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circundante y que, por ende, no puede ni debe ser insensible ante las consecuencias prácticas

de su tarea jurisdiccional". Por su lado Couture precisa que "el interprete es un intermediario

entre el texto y la realidad, y la interpretación es extraer el sentido, desentrañar el contenido

que el texto tiene con relación a la realidad". Quede claro entonces, que en el papel de Interprete

de la Ley, está la materialización del Juez en su máxima expresión y, por tanto, la preocupación

por el rol social del Poder Judicial no puede desatender ésta problemática. Hay que generar

capacitación constante en esta materia y hacer que la Jurisprudencia interpretativa de la ley,

constituya un cuerpo orgánico. Hay, además, una tarea psicológica: hacer que nuestros Jueces

pierdan el miedo al prevaricato como figura limitante a la creatividad judicial, ya que lo que

dicho tipo penal sanciona es el dolo generador de injusticia, más no la interpretación que salva

el vacío o el defecto legal para cumplir el honroso encargo de decir el Derecho en el caso

concreto.

2.1.3. Conocimiento directo de las deficiencias del Sistema Jurídico de la Nación.

Obligación de dar cuenta al Congreso.- Las deficiencias del Sistema Jurídico: Siendo el Juez

un aplicador de la Ley (con la salvedad referida a la interpretación que toda norma legal

amerita), y estando a la variedad de pretensiones que son sometidas a su conocimiento, es valor

aceptado que cuenta con la información directa sobre los defectos y deficiencias de la ley en

todas sus variables. Un caso particularmente importante fue aquél referido a la actualización

de las deudas de dinero (inti frente al nuevo sol) cuando las sumas adeudadas se redujeron a

casi nada por efecto de la hiperinflación, y que tuvo como punto de partida calificar de defecto

de la ley el que ésta sólo permitía la actualización de las deudas cuando había pacto entre las

partes, dejando sin protección las obligaciones de fuente legal, no voluntaria. Era clara la sin

razón del distingo y había que ponerle fin mediante una interpretación en base a la Justicia

conmutativa, como así se hizo.


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Son muchas las deficiencias de la ley. La contradicción, el vacío frente a la realidad, la

oscuridad de su redacción, su derogación implícita, la analogía, la aplicación ultractiva, etc,

son situaciones que están en el debate judicial de cada día. Sin embargo, el Poder Judicial no

ha cumplido con el mandato que le impone el artículo X del Título Preliminar del Código Civil:

"La Corte Suprema de Justicia está obligada a dar cuenta al Congreso de los vacíos o defectos

de la legislación, tienen la misma obligación los Jueces y Fiscales respecto de sus

correspondientes superiores". Este mandato no se ha cumplido. Por ende, urge que se tomen

medidas para que ese estado de cosas (indiferencia) no subsista, pues si el sistema legal es

deficiente, la labor judicial se verá entorpecida, coadyuvando a su descrédito social.

2.1.4. La Jurisprudencia: Derecho Pretoriano. Su efecto Vinculante.- La Jurisprudencia

es uno de los instrumentos más importantes en la labor de los Jueces de instancia; es, además,

la herramienta que permite al legislador detectar los cambios que la legislación requiere frente

a las variaciones sociales. Son muchas las sociedades en que las modificaciones jurídicas han

venido por labor de los Jueces antes que por reformas legales, buscando así evitar ser fugitivos

de la realidad. No debe ser entendida simplemente como el conjunto de sentencias dictados por

los jueces u órganos jurisdiccionales, sino "como el conjunto de sentencias o resoluciones

dictadas sobre un mismo tema y orientadas en un mismo sentido". De este conjunto de

sentencias sobre un mismo tema se desprende una serie de principios que nuestro legislador ha

denominado "doctrina jurisprudencial" y que demuestra la importancia que se le asigna.

Por otro lado, es claro que el silogismo jurídico que convertía al Juez en la boca

de la Ley, debe desaparecer como concepción del sistema, para pasar a la idea de

"Justicia pretoriana" que considera a la función judicial como una actividad creadora de

Derecho. Que el Juez es creador de Derecho no hay duda, y parte de la labor encaminada a

generar respeto a la institución no debe dejar de lado esta realidad.


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Hay cuatro cuestiones importantes que debemos resaltar en esta materia: ausencia de

norma escrita, para reforzar la función creadora que tienen los jueces como operadores del

derecho.

La Jurisprudencia debe ser elevada a la categoría de fuente del derecho en

análisis y crítica, además de servir de referente a la Doctrina, la que suele buscar

soluciones a partir de casos hipotéticos, a diferencia del Juez que resuelve teniendo al hombre

vivo frente a sí; debe ordenarse el marco legal que regula la fuerza vinculante de la

Jurisprudencia.

Deben sistematizarse las resoluciones de la Corte Suprema para permitir su

Debe fiscalizarse la debida motivación de las resoluciones, procurando

desterrar la confirmatoria de las sentencias por los órganos de revisión basada en el

dogmático "por sus propios fundamentos", pues a la par de empobrecer el argumento, se incurre

en una inconstitucionalidad. En efecto, si bien el artículo 12º de la L.O.P.J. permite ese estilo

de "motivación", no se puede dejar de tener en cuenta lo que la doctrina nacional señala

respecto a su encuadre constitucional: "Nuestros reparos a la constitucionalidad del artículo 12º

de la L.O.P.J. se sustenta en un análisis que demuestra como dicha prescripción legal va

frontalmente contra el sentido y/o finalidad constitucionalmente reconocida a la exigencia de

motivar las diversas resoluciones judiciales (excepto las de mero trámite)" [...]. "Es justo

entonces decir que, habitualmente al amparo del ya mencionado artículo 12º de la Ley Orgánica

del Poder Judicial, lamentablemente no son pocos los casos de resoluciones que en rigor

podrían ser considerados dentro de los parámetros de motivación defectuosa o motivación

aparente [...], sin que ello haya generado mayor cuestionamiento de la Sala Civil de la Corte

Suprema. Las múltiples repercusiones que indudablemente conlleva una actitud como la

asumida por tan importante instancia jurisdiccional nos obliga pues a hacer votos para que a la

brevedad posible la tendencia actualmente imperante sobre el particular empiece a revertirse


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en forma significativa, salvo mejor parecer". (ESPINOZA SALDAÑA. Eloy. "El debido

proceso en el ordenamiento jurídico peruano y sus alcances en función a los aportes hechos por

nuestra Corte Suprema sobre el particular".

Ciertamente, la fuerza vinculante de la Jurisprudencia no nos puede llevar al

estancamiento de su propia evolución. Bien se preguntaba Carnelutti "¿cómo puede resolverse

el dilema angustioso entre el cómodo conformismo adicto a lo que siempre se ha decidido (stare

decisis) y la conciencia intranquila que cada vez quiere rehacer sus cálculos?. Todo depende

del Juez con quien se de; el riesgo de las causas radica en este contraste: entre el Juez lógico y

el Juez sensible; entre el Juez consecuente y el Juez precursor; entre el Juez que para no cometer

una injusticia está dispuesto a rebelarse contra la tiranía de la jurisprudencia y el Juez que, para

salvar la jurisprudencia, esta dispuesto a que los inexorables engranajes de su lógica, destrocen

a un hombre vivo".

En lo académico, en el Perú hay, además, una tarea pendiente sobre esta materia. La

jurisprudencia no tiene predicamento; no suele recurrirse a ella para los ensayos jurídicos que

se publican. En el debate judicial no suele tampoco invocarse, ya que no existe uniformidad en

los pronunciamientos de la Corte Suprema, pudiendo encontrarse fallos exactamente contrarios

sobre la misma materia. Por consiguiente, el Poder Judicial debe entender que estamos ante

una "sombra" en su función nomofiláctica, la misma que bien conducida, sistematizada y

difundida, debiera convertirse de inmediato en una de sus "luces" más fulgurantes.

2.1.5. Los Plenos Jurisdiccionales. Los Plenos Casatorios. Sus resultados.- Los Plenos

Jurisdiccionales cumplen una tarea uniformadora muy importante. Sus objetivos principales

son:

Reducir el margen de inseguridad jurídica.

Mejorar la calidad de las resoluciones.

Evitar fallos contradictorios.


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A la fecha se han realizado Plenos Jurisdiccionales en Cusco, Trujillo, Ica, Arequipa,

Piura, Cajamarca, Lima. No obstante, este gran esfuerzo por unificar los criterios

jurisdiccionales, todavía no se cuenta con una publicación de las conclusiones sobre los temas

tratados. En buena cuenta, se han llevado a cabo con voluntad burocrática y no Institucional,

pues por lo que se sabe, se adoptaron importantes acuerdos que al día de hoy no han sido

implementados. Esta dejadez es una clara demostración de la poca importancia que se otorga a

la Jurisprudencia y a la concordancia de criterios. No es posible que el Poder Judicial descuide

el tratamiento de la Jurisprudencia, ni menos, desaire las conclusiones del esfuerzo dialéctico

de sus cuadros profesionales reunidos para debatir a ese específico fin. Hay un pésimo manejo

del aspecto jurisdiccional en la Institución y eso no puede seguir así.

Por su parte, el Art. 400 del C.P.C. estatuye el Pleno Casatorio obligatorio entre los

Magistrados de la Corte Suprema. Pese a que el supuesto normativo para ello se ha presentado

innumerables veces, en la medida que se conoce que las Salas han interpretado o aplicado una

determinada norma en sentido distinto una de otra, es claro que a la fecha la Corte Suprema no

ha convocado a Pleno Casatorio alguno, demostrando con ello absoluta indiferencia frente a

tan álgido problema. Más no sólo demuestra eso, sino, lo más grave, falta de cumplimiento de

la ley. Es bueno recordar que los ciudadanos no respetan la ley, si los Jueces no dan claro

ejemplo de ese respeto.

2.1.6. Utilización paralela de medios alternativos: La Conciliación.- Los medios

alternativos. Los procesos constituyen el instrumento para la solución del litigio, más no

siempre para la solución del conflicto. Pasar de la autodefensa a la heterocomposición

imparcial por un órgano del Estado, constituyó un avance social que ha costado varios siglos

de evolución. Sin embargo, en los tiempos actuales, es cada vez más clara la percepción de que

el Estado no tiene por qué ser el único dispensador de Justicia y, por tanto, los particulares
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pueden buscar medios alternativos para solucionar sus conflictos. El arbitraje, la mediación o

la conciliación, son instrumentos de amplia presencia en toda sociedad.

Ello obedece a que el Proceso no ha satisfecho las expectativas de los justiciables.

Problemas de tiempo, predecibilidad, costos, entre otros, han originado una manifiesta

desconfianza en el sistema de Justicia oficial impartida por el Estado. Bien dice González

Pérez: "Cuando todo parecía prever un triunfo definitivo del proceso sobre la autodefensa,

cuando todos eran cantos a la fórmula procesal para dirimir los litigios, he aquí que la

autodefensa aparece en sus formas más virulentas en todos los sectores. Las causas de este

resurgimiento de la autodefensa son muchas y de muy diversa índole. Pero quizás ocupe un

lugar preferente la desconfianza y hasta el desprecio del ciudadano hacia la justicia que le

ofrece el Estado".

Es en este contexto que la Conciliación pasa a tener un rol social importante, en la

medida que permite a las partes en conflicto, buscar su autocomposición. Dialogar cara a cara

constituye una oportunidad de solución del conflicto y a la vez, un método de educación para

una cultura de paz; su ejercicio genera madurez social. Tales objetivos no deben ser ajenos al

Poder Judicial. Consciente el legislador procesal de esta problemática, le otorgó al Juez la

posibilidad de hacer uso de esa herramienta al interior del proceso. Es por ello que la

conciliación es admitida como una etapa procesal importante en la búsqueda del fin natural del

proceso, esto es, la solución del conflicto, debiendo el Juez proponer la fórmula conciliatoria.

Sin embargo, la experiencia indica que los Jueces han abdicado del ejercicio de esa facultad,

convirtiendo a la fórmula conciliatoria en una mera expresión de un cubileteo arbitrario de

opciones no razonadas, o fórmulas propuestas sin tener en cuenta la base fáctica del conflicto

o las propias potencialidades de la ley.


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Por ende, la labor del Juez en aras de la conciliación, debe ser controlada desde la cima

del sistema de Justicia, exigiéndosele activa participación, calificando la validez de la fórmula

que propone, sancionando su omisión o arbitrariedad. Hay que impulsar un cambio de actitud

de los Jueces de todo el país, procurando que asimilen la enorme potencialidad de la

Conciliación; si ellos no le dan importancia a esa tarea, la institución puede fracasar, fracaso

que será una deuda adicional del sistema de justicia con la Nación.

10.2. LA ORGANIZACIÓN:

Conformación de sus cuadros: La Especialidad Jurídica del Magistrado.- La

Especialización del Juez es, que duda cabe, el mejor instrumento que éste tiene para cumplir

su labor, particularmente, cuando de interpretar la ley se trata. Cultivar una rama de la ciencia

del Derecho, para adquirir saberes y habilidades muy precisos, suele llevarnos años de

esfuerzo, y eso nos consta a todos. Por otro lado, la Justicia que la Constitución nos promete

descansa en ese conocimiento científico del derecho, y por ello exige un determinado número

de años en el ejercicio o en la enseñanza para poder postular al cargo.

Sin embargo, la especialización sólo se respeta cuando se nombra al Juez en Primera

Instancia, sea en lo Civil, Penal o Laboral, pero todo ello se pierde en Segunda Instancia y en

la Corte Suprema. Creo que este es uno de los aspectos más deplorables de la organización de

Justicia actual. Baste observar que los nuevos Vocales Supremos han sido nombrados como

tales, sin especificar su especialidad, lo que permitirá que el juego de intereses en la Corte los

ubique hoy en una Sala Civil, mañana en una Sala Penal y posteriormente, en una Sala de

Derecho Social. ¿Es seria esta "metodología"? ¿Se cumple con la garantía constitucional

contenida en el Art. 146 inc. 2° ¿Es el Juez natural que el debido proceso exige? ¿Merecemos

los ciudadanos ser juzgados de manera improvisada, sin ciencia jurídica especializada detrás

de cada decisión?
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Si creemos que el derecho se reduce a conocer la Ley, tendríamos que contestar de

manera negativa éstas interrogantes. Pero bien sabemos que el derecho es mucho más que la

ley, no se agota en ella. Es vieja la idea que confundía el Derecho Civil con el Código Civil,

pero es increíble que en pleno siglo XXI sigamos pensando que la Justicia se puede conquistar

de manera tan empírica.

Por lo demás, hemos caído en el ridículo del eufemismo. Ver por los pasillos del poder

Judicial los carteles que identifican a las Salas especializadas como de "Derecho Público", de

"Familia", o la "Contencioso Administrativo" es, francamente, decepcionante, pues bien

sabemos que las integran Magistrados que poco antes juzgaban asuntos penales, o laborales, o

de otra índole, y que por tanto, su "especialidad" deriva de la decisión del Presidente de la Corte

que los asigna como integrantes de las mismas.

Es necesario, urgente y socialmente exigible, que el Poder Judicial comience a respetar

la especialidad de sus miembros, pues a mayor especialidad mayor certeza en la decisión. A

los Magistrados se les debe identificar dentro de la especialidad que han desarrollado y a partir

de ello, establecer las vacantes para cada rama del Derecho que la organización judicial tiene

establecida. No podemos seguir siendo testigos silentes de ésta anomalía. No podemos permitir

que el Juez que nos juzga sólo conozca la Ley y no la Ciencia del Derecho.

2.2.2. La carga procesal de la Corte Suprema. Necesidad de revisar la Casación.-La

carga procesal de la Corte Suprema es agobiante. Entre el recurso de nulidad en sede penal y

la Casación en sede civil, el promedio de causas que deben resolverse bordea las 15 mil anuales.

No hay órgano de Justicia que pueda asumir esa tarea de manera profunda y serena; podríamos

decir que juzgar tal cantidad de casos es un objetivo físicamente imposible.

Parte del problema está en el carácter suspensivo con que se concede el recurso de

Casación, y que motiva que el justiciable interponga éste recurso más como un medio de
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dilación antes que por un afán de control nomofiláctico con fines de unificación de la

Jurisprudencia.

Otros sistemas casatorios niegan tal efecto suspensivo. En Italia la ejecución de la

sentencia recurrida no se suspende, salvo los casos en que la ley disponga lo contrario, o si el

Juez que dictó la sentencia considere que con la ejecución pueda generarse grave e irreparable

daño al ejecutado. En Uruguay, por tratarse de un recurso extraordinario, no se impide la

ejecución de la sentencia. En Colombia sucede lo mismo, salvo que la sentencia verse sobre el

estado civil de las personas. En Francia, cuna de la Casación en su sentido clásico, el recurso

tampoco tiene efecto suspensivo, al igual que en Chile y Venezuela.

Como se puede apreciar de ésta somera revisión del Derecho comparado, no existe

razón para que en el Perú la interposición de la Casación suspenda la ejecución de la sentencia

en todos los casos. En el Primer Congreso Nacional de Derecho Procesal celebrado en Lima

en agosto de 1996, organizado por la Universidad Católica, se discutió ésta problemática,

concluyéndose en la necesidad de revisar éste aspecto del recurso de Casación, en aras de una

mejor administración de Justicia. Hay que impulsar ésta reforma.

2.2.3. Corporación Sana: La necesidad de erradicar, diligentemente, a los malos

elementos de sus filas.- El Control Interno de la Magistratura. Una premisa ineludible para

entender los problemas del Poder Judicial es que el conflicto, cuya solución es la base de su

actividad, es un problema entre seres humanos y por tanto, impregnado de pasiones. Por ende,

es necesario admitir que la corrupción estará siempre presente, merodeando en mayor o menor

medida, detrás de las decisiones jurisdiccionales. El conflicto trasluce mucho de la miseria

humana, por lo que es entendible que quien no tiene razón ni derecho que lo ampare, busque

la manera de que no se le conceda a quien si le corresponde la tutela solicitada. Como nos lo

recuerda la máxima "La justicia tiene dos problemas muy serios: Los Jueces y la Ley".
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Ante esta verdad no queda sino observar la manera en que ha funcionado el sistema de

profilaxis institucional. Baste constatar que el enorme grado de corrupción llegó a tener una

estructura organizada, para darnos cuenta que el sistema de control fracasó. Cabe entonces

buscar soluciones a esta situación.

Una primera opción puede ser que la fiscalización sea externa, por ejemplo, desde el

Consejo Nacional de la Magistratura, buscando impedir que un mal entendido espíritu de

cuerpo paralice su accionar; sin embargo, es lógico temer que esa modalidad puede afectar la

autonomía del Poder Judicial. Una segunda opción puede ser la reestructuración de la

conformación de los órganos control, pues tal como lo concibe el sistema actual deja mucho

que desear. El control funcional de los magistrados genera la interrogante de si debe mantenerse

bajo un sistema cerrado (sólo magistrados controlando magistrados) o debe abrirse para

permitir el ingreso de representantes de la sociedad civil organizada (colegios de abogados,

facultades de Derecho, etc.). El Consejo Superior de la Judicatura colombiano, el Consejo de

Justicia americano, entre otras entidades del Derecho Comparado, optan por un sistema abierto.

La ineficiencia del sistema actual (OCMA y ODICMAS) con magistrados no capacitados en

investigación funcional propiamente dicha, sin ejercer mayor control en casos de evidente

prevaricato, obligan a su impostergable modificación.

Es de suponer que este estado de cosas no puede quedar en la simple reflexión. Es vital

que se adopten inmediatas decisiones para impedir que la ola de la corrupción, en un reflujo

naturalmente humano, siente bases nuevamente, para desdén de las expectativas ciudadanas.

10.3 DEL TEMA PRESUPUESTAL EN EL PODER JUDICIAL.

No cabe duda de que uno de los temas básicos para el impulso, el inicio o la

continuación de una reforma judicial a fin de potenciar la independencia, eficiencia, eficacia o

transparencia de la "Administración de Justicia", está referido a la asignación presupuestaria

correspondiente al Poder Judicial. Este aspecto, considerado por muchos como el factor que
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determina el desempeño de este poder, ha sesgado la discusión de posibles soluciones alter

nativas.

Esta manera de ver el tema solo desde una perspectiva económica resulta más bien

reduccionista. Como consecuencia de ello, otros factores de medular importancia no recibirían

la atención requerida para eL impulso del sector (por ejemplo, aquellos relativos a la

organización, la capacidad humana o la moral del magistrado).

Entonces, no basta únicamente una reforma cuantitativa presupuestaria, sino que para

que se produzca cambios reales es preciso contar también con un diagnóstico profundo del

sistema, del juez y del ciudadano, que se traduzca después en la formulación y adopción de

medidas concretas, las cuales deben estar respaldas por el lado presupuestal.

El nexo para esta interrelación se da en el campo del planeamiento presupuestal y en

sus distintas áreas (estructura, composición y gasto), habida cuenta que tal presupuesto

sustentará económicamente a parte importante del resto de medidas que se debe tomar. La

importancia de lo anterior radica en poder planificar los criterios o líneas de acción para la toma

de decisiones con base en una de terminada asignación de recursos "escasos", de modo que se

pueda lograr la máxima eficiencia en su uso.

a) En el ámbito de los pliegos de la administración de justicia

Los temas referidos a la estructura y la asignación como capacidad de gasto del

presupuesto, no han sido precisamente el fuerte de los pliegos vinculados a la administración

de justicia en los últimos años. Esta agrupación, que conforma el sistema de justicia, está

representada por cada uno de los siguientes pliegos: Poder Judicial, Ministerio Público,

Consejo Nacional de La Magistratura y Tribunal Constitucional.

Los temas presupuestales mencionados, así como otros de vital interés, obligan a

profundizar el análisis sobre la asignación económica del Poder Judicial con el objeto de
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realizar un diagnóstico interno que permita, a la vez, comparar la realidad peruana con la de

otras Latitudes.

3.1. El Presupuesto para el Poder Judicial del 2004.

Según se escucha reiteradamente, la imperiosa necesidad de que el Poder Judicial

cuente con mayores recursos presupuestales no puede seguir postergada. No obstante, el

contenido del Proyecto de Ley de Presupuesto del Sector Público para el año 2004, muestra

que este Poder ha recibido un golpe certero que puede atentar contra el desarrollo de la justicia

que tanto necesitamos. Sin duda, la iniciada reestructuración judicial está en juego.

Hace pocas semanas, el presidente de la Corte Suprema, el Dr., Hugo Sivina, manifestó

con determinación que, aparte de la necesidad que el, poder judicial cuente con un presupuesto

equivalente al 4% del presupuesto del sector publico, solo el inicio de la reforma requiere una

inyección de recursos de 393 millones de soles. En la misma línea, el gerente general de esta

misma institución señaló a "Ideeleradio" que con un presupuesto anual de 900 millones de soles

" estarían mas que tranquilos" si tenemos en cuenta que el presupuesto de apertura del poder

judicial para este año fue de 556 millones de soles, lo que quiso decir el funcionario es que

existe una brecha presupuestal de 344 millones de soles por año(900 menos 556) para operar

normalmente. Al referirnos a otra fuente el informe final del grupo de trabajo sobre política

anticorrupción y ética judicial, nos damos cuenta que estas cifras aún están muy lejos de la real

necesidad. Tanto así, que el documento deja sentado que "con realismo y para atender

adecuadamente las necesidades del Poder Judicial habría un requerimiento de un presupuesto

ascendente a 1,300 millones de soles".

Tras el notable e histórico esfuerzo del Dr. Sivina por defender el rumbo de su pliego y

tras la adhesión a estas intenciones del Presidente Toledo, debemos dejar sentada nuestro

malestar y protesta después de conocer que el Proyecto de Ley de Presupuesto para el 2004,
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enviado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) al Congreso el 30 de agosto, le asigna

al Poder Judicial sólo 553.6 millones de nuevos soles (1.25% del presupuesto nacional).

Es increíble que, en comparación con el año 2003, en vez de agregar, se le está quitando

al Poder Judicial casi tres millones de soles. Discursos y retórica a un lado, esa es la decisión

del Ejecutivo de respaldo económico a la reforma judicial.

Aún más sorprendido debe estar el Gerente General de esta institución habida cuenta

que señaló en medios escritos la posibilidad de que el MEF les dé 30 millones de soles

adicionales para el 2004, cantidad que iba a ser destinada en su mayoría al rubro Bienes y

Servicios, así como al pago de los servicios públicos y alquiler de locales. Para su desventura,

el presupuesto del 2004, lejos de incrementar estas partidas, las recorta en un aproximado de

36 millones de soles (el mundo al revés).

Entonces, cabe la siguiente pregunta: ¿qué reforma queremos impulsar si, más allá de

las intenciones o declaraciones, no se apoya al Poder Judicial con el presupuesto adecuado?

Pero el tema presupuestal no es sólo cuestión de forma (mayor presupuesto). También hagamos

referencia a cuestiones de fondo (contrapeso cualitativo): la distribución del presupuesto al

interior del Poder Judicial.

Observemos tres de los principales rasgos del Presupuesto, sus causas y efectos, para

darnos cuenta que éste parece no concordar apropiadamente con una política de manejo

eficiente y justa.

- Inflexibilidad presupuestal

Causa: la estructura del presupuesto para el 2004 encuentra una seria limitación al estar

concentrado en un 86% en partidas vinculadas a remuneraciones, pensiones y bienes y

servicios. Efecto: se resta la posibilidad de que otros asuntos de sustancial importancia sean

atendidos; por ejemplo, únicamente el 1.5% del presupuesto del 2004 está asignado a la partida

Inversiones.
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- Financiamiento entre partidas

Causa: el financiamiento entre las partidas del presupuesto judicial (se pone allá) las

medidas que busca dar solución a los insuficientes recursos provenientes del Gobierno Central.

Tal es el caso del incremento de la partida Personal y Obligaciones Sociales en desmedro de la

partida Bienes y Servicios y Otros Gastos Corrientes entre los años 2003 y 2004. Efecto: si

bien la intención, por cierto meritoria, es cubrir el déficit, la cura puede ser peor que la

enfermedad. ser peor que la enfermedad. En el actual contexto judicial de carencia de recursos,

tal política, más que aliviar un déficit, puede generar otro o agravar el existente.

- Capacidad de gasto

Causa: entre el 2001 y el 2002, la estadística nos muestra cómo ha evolucionado para

mal la diferencia entre el Presupuesto programado y el ejecutado (desembolsado) del Poder

Judicial. De esos años, el que suscita un mayor grado de alarma es el último en la medida en

que la diferencia ascendió a 40 millones de soles dejados de gastar. Entendidos en la materia

apuntan que esto se debe a recortes por parte del MEF o a una deficiente gestión al interior del

Poder Judicial. Efecto: venga de donde venga, tal incapacidad de ejecución presupuestaria no

deja de asombrarnos, especialmente encontrándonos en una coyuntura donde esta institución

es criticada desde diversos sectores. Esperemos que esta práctica no se repita ni para este año

ni para el siguiente..

- Lo que nos queda: Que se pierda la ocasión para que la justicia salga de la sombra y

la postergación, es un pésimo indicador político y social. De ser así, la implementación cabal

de la reforma judicial corre un alto riesgo de no tener efectos sostenibles en el tiempo. Si bien

las buenas intenciones en el ámbito institucional sobran, hay otros obstáculos que sortear. Hay

que insistir en que nos encontramos entre la expectativa y la incertidumbre, aunque no hay que

dar todo por perdido. Contamos con una última y crucial oportunidad: el Proyecto de Ley de

Presupuesto del 2004 se encuentra ahora en manos de nuestros congresista.


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Es su deber dar curso al impostergable y vital requerimiento de recursos para el

desarrollo tan anhelado de nuestra justicia. Escuchar el planteamiento y sustentación del

Presupuesto del Poder Judicial por sus propias autoridades es indispensable.

10.4. DERECHO CONSUETUDINARIO Y ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

(ARTÍCULOS 8° AL 12° DEL CONVENIO 169 DE LA OIT)

Pese a que el Artículo 149° de la Constitución, prevé la promulgación de una ley de

desarrollo constitucional para establecer las formas de coordinación de la jurisdicción especial

de las comunidades con los juzgados de paz y con las demás instancias del Poder Judicial, el

Estado del Perú ha avanzado en ese sentido, después de seis años de aprobado el texto

constitucional mediante referendum.

La jurisdicción especial de las comunidades nativas de la Amazonía prevista en el

Artículo 149° de la Constitución, es una indiscutible vía alternativa consensual

"desjudicializadora", para mejorar la administración de justicia en el Perú. Al no implementarse

tal dispositivo constitucional, el Estado no puede delegar en las comunidades la solución de las

controversias que son conciliables y corresponden a patrones culturales diferentes que no

requieren de pronunciamiento final del órgano judicial. El Derecho Consuetudinario indígena

no posee normas escritas, no tiene procedimientos ni administra justicia en forma similar al

derecho nacional, pero es vigente y desarrolla su propia lógica inmersa en una cosmovisión

integradora.

Los tenientes gobernadores, funcionarios de baja categoría del Ministerio del Interior

que representan al Presidente de la República, y tienen como función mantener el orden y la

tranquilidad públicos en el lugar en donde son designados, distorsionan sus funciones y actúan

como "jueces", ordenando la detención de los indígenas, y hacen prevalecer su autoridad como

representantes del gobierno nacional, interfiriendo la autonomía comunal y colocándose sobre

la autoridad legítima del jefe y la junta directiva de la Comunidad. Es también el caso de


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algunos gobiernos municipales ,que desconocen la existencia de la organización comunal y

anexan los territorios indígenas a los municipios, como ocurre con la comunidad nativa de

Marankiari Bajo en el distrito de Villa Perené o con la comunidad nativa de San Cristóbal de

Mazamari, distrito de Mazamari, ambos en la selva central.

No existen normas ni procedimientos que faciliten el acceso de los indígenas al aparato

de la administración de justicia, ni se implementan políticas y normas que promuevan el respeto

efectivo de sus derechos aplicando el principio de igualdad jurídica, sin desconocer sus propios

ordenamientos. Son frecuentes los encarcelamientos de indígenas por delitos comunes, sin

aplicarles medidas alternativas bajo el control de la comunidad y de acuerdo a sus costumbres.

La garantía constitucional de emplear intérpretes para aquellas personas cuya única lengua no

es el castellano no se cumple, ya que en la mayoría de los casos el Poder Judicial no es dotado

de los recursos económicos que permitan hacer efectiva esta garantía.

En resumen, quedan pendientes las tareas de crear un marco jurídico que reconozca a

los pueblos indígenas del Perú en su identidad cultural, su organización social y sus derechos

económicos; formular una estrategia nacional para erradicar el analfabetismo y universalizar

la educación básica bilingüe; establecer medidas que permitan la participación social y política

diferenciada de los pueblos indígenas en los procesos de tomas de decisiones, particularmente,

cuando medidas legislativas o gubernamentales pudieran afectarles; así como establecer

procedimientos de consulta antes de efectuar contratos de exploración o explotación de

recursos en sus tierras.

10.5. LA CONCILIACIÓN Y LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

El tema de la conciliación motiva diversas reflexiones y es objeto de una definida

política del estado para propiciar la extensión de la Cultura de Paz a toda la comunidad y al

ámbito de la administración de justicia.


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10.5.1. ¿En qué medida la conciliación cambiará a la Administración de Justicia en el

Perú?

Es indiscutible que a futuro la conciliación tendrá una importante influencia en el

desarrollo de la administración de justicia, en la medida que vaya posesionándose en la

estructura de las relaciones sociales la Cultura de Paz, internalizando la necesidad de buscar un

nuevo camino de dirimencia de las controversias en los diferentes campos del Derecho. En

forma concreta influye en el tratamiento procesal de los casos sometidos a jurisdicción.

4.2. ¿Cuál es la receptividad de los estudiantes de Derecho en el país ante la

implementación de ésta medida (la Conciliación)?

Existen aún imprecisiones en el tratamiento del problema. Para algunos la conciliación

restará intervención del profesional del Derecho en la solución de los conflictos. Ello no es

enteramente cierto, más bien se plantea una variable de la intervención del abogado, ampliando

las posibilidades de su participación profesional.


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IV. CONCLUSIÓN

Al finalizar este trabajo sus sustentantes sienten la satisfacción del deber cumplido en

el entendido que se llenaron las expectativas en torno al mismo, tanto en el contenido como en

el cumplimiento de los propósitos planteados.

Si alguna conclusión es posible extraer de estas reflexiones, es que la conquista de un

Poder Judicial eficiente y confiable sólo es posible con la participación de todos; los Jueces,

desarrollando su vocación, con especialización e inamovilidad, para permitir que se genere una

Jurisprudencia basada en resoluciones debidamente motivadas. Los otros Poderes del Estado,

reformando las leyes en todo lo que sea necesario para lograr un desempeño eficiente del

Sistema. El Poder Judicial, como institución, procurando que el control funcional sea auténtico,

que actúe con marcada independencia, objetividad y espíritu de decencia institucional, velando

además porque la especialización de sus miembros sea firmemente respetada.

Además tratamos sus clasificaciones, ya que con esta al juez se le hace más fácil en

tomar una decisión que no sea cuestionada

En esta investigación podemos demostrar que la consecuencia lógica al momento de

tomar una decisión es decir dictar una sentencia

Finalmente, queda la satisfacción de haber con un trabajo conciso y claro que nos arrojó

luz sobre la base teórica y se aclararon varios aspectos prácticos relacionado con dicho tema.
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V. BIBLIOGRAFÍA

Elhart, Raúl Fernando (04 de 2014). Individualización judicial de la pena en el Derecho

Penal argentino. p. 255. Consultado el 28 de abril de 2014.

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* PROCEDIMIENTO CIVIL, Artagnan Pérez Mendez, Séptima Edición

*VOCABULARIO JURIDICO, Henry Capitán

*CODIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL