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LA OBLIGACIOÓ N

1. CONCEPTO.
La obligación es un víínculo existente entre 2 partes, en virtud de la cual, el acreedor tiene
el derecho subjetivo a exigir el cumplimiento de la prestacioí n (derecho de creí dito) y la otra
parte, el deudor, estaí sometida al deber juríídico de cumplir la prestacioí n, y en caso de no
cumplir la obligacioí n, verse sometida a su ejecucioí n forzosa o resarcimiento de danñ os
ocasionados.
2. CÓDIGO CIVIL ESPAÑOL.
El Coí digo Civil regula las obligaciones y contratos en su libreo cuarto. No da un concepto
dogmaí tico de la misma; el artíículo 1088 no define propiamente la obligacioí n, sino que
expone la amplia gama en que puede consistir la conducta que integra el objeto de la
obligacioí n y es uno de los elementos de la misma.
Hay que tener en cuenta que con harta frecuencia el Coí digo emplea la palabra obligacioí n
para referirla al lado pasivo, es decir, al deber juríídico que tiene el deudor de realizar la
prestacioí n.
3. EVOLUCIÓN HISTORICA.
La evolucioí n histoí rica de la obligacioí n se divide en tres momentos: Derecho romano,
derecho medieval y momento actual.
En el derecho romano se tiene una definicioí n de obligacioí n distinta de la actual. El
obligado solo era el deudor que incumple Manus iniectionem. El obligado pasa a manos del
acreedor. La obligacioí n poseíía caraí cter material, lo que suponíía responsabilidad material.
En un segundo momento se suavizan estas notas.
En la edad media, sigue habiendo responsabilidad personal pero no llega a grandes
consecuencias.
En la actualidad, (a partir del s XIX maí s o menos) se produce una espiritualizacioí n. Se
suprime la responsabilidad personal. La responsabilidad es meramente patrimonial.
En la relacioí n obligatoria existe un sujeto que somete y otro que estaí sometido, es un
comportamiento de una conducta. El Coí digo Civil intenta dar una definicioí n de obligacioí n.
El objeto de obligacioí n es el comportamiento del deudor que debe realizar (art. 1088 CC:
“Toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer una cosa”).

ELEMENTOS
1. SUJETO ACTIVO Y PASIVO.
Activo: acreedor
Es el sujeto titular de un derecho de creí dito, frente al deudor. El derecho de creí dito le
permite:
1. Exigir al deudor el cumplimiento de la obligacioí n.
2. Recibir la prestacioí n de la obligacioí n.
3. Atacar el patrimonio del deudor si este incumple la obligacioí n.

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Pasivo: deudor
Es el titular de un deber juríídico, obligado a realizar una determinada prestacioí n de dar,
hacer o no hacer una cosa.
En caso de incumplir el deber juríídico responde con todo su patrimonio.
2. OBJETO: LA PRESTACIÓN.
El teí rmino prestación es considerado en la actualidad como la conducta prometida por el
obligado, sea cual sea su naturaleza, alcance y concrecioí n.
La prestacioí n debe tener 4 caracteríísticas imprescindibles. La prestacioí n debe ser posible,
líícita y determinada.
 Posibilidad: La conducta prometida por el deudor debe ser posible, pues
evidentemente nadie puede considerarse vinculado a la realizacioí n de actos
irrealizables. Tipos de imposibilidad:
Aparece la imposibilidad fíísica (no existe por su propia naturaleza) y juríídica (no
puede ser por ley u objeto de contrato), la originaria (imposible desde la
celebracioí n del contrato) o sobrevenida (la imposibilidad no afecta al nacimiento
de la obligacioí n, sino a su eventual o futuro cumplimiento. Si la imposibilidad
sobrevenida es imputable al deudor, la relacioí n obligatoria subsistiraí y por ello el
deudor habraí de hacer frente a la correspondiente indemnizacioí n de danñ os y
perjuicios.
La imposibilidad originaria se constituye a su vez en relativa (imposibilidad solo
para el deudor) o en absoluta (imposibilidad para cualquier persona). Esta ultima a
su vez puede ser total (afecta a toda la prestacioí n) o parcial (afecta a una parte de
la prestacioí n)
ART 1272 CC:”no podrán ser objeto de contrato las cosas o servicios imposibles”
Consecuencias de la imposibilidad total: nulidad de la obligacioí n. Art 1460
Consecuencias de la imposibilidad parcial: el acreedor puede elegir entre una
disminucioí n proporcional del precio, desistir y no continuar el contrato. En todo
caso la obligacioí n puede ser valida.
Consecuencias de la imposibilidad relativa: incumplimiento. El deudor ha realizado
la obligacioí n a mala fe. Se exige una cierta responsabilidad. Esta solucioí n no estaí
explicita en el Coí digo Civil.
Hay que destacar las Obligaciones futuras. En el presente son imposibles, sin
embargo en el futuro puede que se den.
ART 1271: “Pueden ser objeto de contrato todas las cosas que no están fuera del
alcance del comercio de los hombres, aun las cosas futuras.
 Licitud: La prestacioí n no debe infringir ninguna norma. Debe estar de acuerdo con
el derecho. Ejemplo: asesino a sueldo. Si solicito a un matoí n cualquiera que acabe
con la vida de mi gran enemigo, seria una prestacioí n, pero no cumpliríía con la
legalidad.

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ART 1271: “(...) pueden ser igualmente objeto de contrato todos los servicios que no
sean contrarios a la ley y a las buenas costumbres”
 Determinación: Solo existiraí una obligacioí n cuando el deudor sepa a queí queda
obligado y el acreedor conozca la conducta prometida por el deudor que llegado el
caso puede reclamar. De lo contrario provoca su falta de nacimiento.
ART 1273: “el objeto de todo contrato debe ser una cosa determinada en cuanto a su
especie. La indeterminación en cuanto a la cantidad no será obstáculo para la
existencia del contrato siempre que sea posible determinarla sin necesidad de nuevo
convenio entre los contratantes”
 Patrimonialidad; existencia de un valor patrimonial en la mayoríía de las
obligaciones. Debe ser objeto valuable en dinero, susceptible en valoracioí n
econoí mica. Se exige asíí, en muchos casos, para poder realizar el resarcimiento. El
deudor debe responder con todos sus bienes presentes y futuros.
3. VÍNCULO: DÉBITO Y RESPONSABILIDAD.
En principio toda obligacioí n tiene dos elementos:
 Débito: representa el deber juríídico al que se ve sometido el deudor y como
contraposicioí n, el acreedor le exige su cumplimiento (derecho de creí dito). Ante el
incumplimiento de dicha prestacioí n, surge la responsabilidad (contractual).
 Responsabilidad: consecuencia del incumplimiento del deudor y consiste en
imponer la realizacioí n de la obligacioí n, o en su caso, el resarcimiento de danñ os y
perjuicios.
ART 1911 CC: “Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos
sus bienes presentes y futuros”.

FUENTES DE LAS OBLIGACIONES


1. CONCEPTO DE FUENTE DE LA OBLIGACIÓN.
Las fuentes de las obligaciones son los hechos juríídicos - hechos a los que la ley reconoce
determinados efectos - que tienen como efecto el nacimiento de eí stas.
El artíículo 1.089 Coí digo civil establece: “Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y
cuasicontratos, y de los actos y omisiones ilíícitos o en que intervenga cualquier geí nero de
culpa o negligencia”.
a. Nacidas de la ley (obligaciones legales; artíículo 1.090 Coí digo Civil).
b. El contrato (artíículo 1.091Coí digo Civil).
c. El cuasicontrato (artíículo 1.887 Coí digo Civil).
d. Los delitos (artíículo 1.092 Coí digo Civil).
e. Los cuasidelitos (artíículo 1.093 Coí digo Civil).
2. DOCTRINA TRADICIONAL.

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Sostiene que la patrimonialidad es un requisito imprescindible de toda obligacioí n (su
origen se encuentra en el Derecho Romano doí nde toda obligacioí n podíía traducirse en una
indemnizacioí n en dinero).
3. DOCTRINA MODERNA.
Puede haber obligacioí n sin contenido patrimonial, como se desprende del 1088, cuando
dice en dar, hacer o no hacer algo. El hacer o no hacer algo, no es patrimonial. Pero si el
deudor no cumple, y es imposible el cumplimiento forzoso, toda obligacioí n se va a traducir
en una indemnizacioí n econoí mica, y por tanto, tiene una traduccioí n patrimonial.
4. LA VOLUNTAD UNILATERAL.
Concepto y planteamiento del problema
La obligacioí n por voluntad unilateral es la que contrae un sujeto mediante su mera
manifestacioí n de querer obligarse. El problema se plantea en el sentido de si cabe o no que
la voluntad unilateral pueda dar origen a una obligacioí n.
Solución positiva
Una solucioí n rotundamente positiva del problema, afirmando que la voluntad unilateral es
fuente de la obligacioí n, tan soí lo se mantuvo por aislados autores de fines de siglo pasado y
comienzos de eí ste, que llegaron al extremo de afirmar incluso que era la uí nica fuente, pues
en el acuerdo de dos partes, las voluntades no son simultaí neas, sino sucesivas.
Esta teoríía no se ha mantenido.
Pueden incluirse en la solucioí n positiva aquellas doctrinas y legislaciones que, no
admitieí ndola con caraí cter general, la admiten en casos concretos.
El Derecho romano soí lo la admitioí en dos casos concretos (pollicitatio y votum).
El B.G.B., el Coí digo suizo de las obligaciones y el Coí digo civil italiano de 1942 siguen este
criterio de no admisioí n general, aunque tienen excepciones concretas.
Este sistema es el que se ha mantenido doctrinalmente, en Espanñ a, que dice que, sin
consagrar en absoluto la teoríía de la voluntad unilateral, seríía oportuno reconocer algunas
manifestaciones tíípicas de la misma, como la promesa puí blica de recompensa.
Solución negativa
Se han hecho numerosas objeciones a la doctrina positiva: una voluntad unilateral es
esencialmente revocable y por tanto, no crea verdadera obligacioí n; aunque el deudor
tenga voluntad de obligarse a favor de otro, eí ste no seraí acreedor sin su voluntad
conforme, pues nadie adquiere derechos sin el concurso de su voluntad.

Supuestas excepciones
Lo que nadie pone en duda es que una declaracioí n que manifiesta una voluntad unilateral
puede ser preliminar de un obligacioí n propiamente dicha; o siendo igualmente preliminar,
la aceptacioí n de otro la convierte en contrato, que síí es fuente de obligacioí n; o, por uí ltimo,
puede simplemente reflejar una obligacioí n anterior, producida por cualquier tipo de
fuente.

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EÓ stos son los tres casos maí s claros en que la doctrina ha mantenido la validez de la
voluntad unilateral como fuente de las obligaciones. Aunque ninguno de los tres casos son
de voluntad unilateral.
1. Oferta de contrato. La oferta de contrato pertenece a la fase preliminar de tratos
previos del mismo; auí n no ha llegado a eí l y ninguna obligacioí n ha producido. Si la
oferta sigue la aceptacioí n, el consentimiento produce el contrato que síí es fuente
de la obligacioí n.
2. Promesa de contrato. Es la declaracioí n unilateral de una persona que ofrece una
recompensa o premio a quien haga algo.
En Derecho espanñ ol no estaí regulada; partiendo de aquel concepto, se requiere que
la promesa se divulgue, siendo indiferente que vaya dirigida a la generalidad de las
personas o a una determinada categoríía; el objeto es recompensar la obtencioí n de
un resultado o la realizacioí n de una actividad o incluso una omisioí n.
Como modalidad de la promesa puí blica de recompensa se ha incluido concurso con
premio, promesa puí blica que recompensa, cuyo objeto es la opcioí n de un premio
entre los que participan en el concurso.
La promesa puí blica de recompensa no es fuente de obligaciones pero tiene dos
consecuencias:
1. Si el sujeto la retira injustificadamente habiendo un tercero confiado de
buena fe en ella y sufrido perjuicio aqueí l, causante de un danñ o, tendraí la
obligacioí n frente al tercero como acreedor, de reparar el danñ o, en base al
artíículo 1902.
2. Si una persona acepta esta promesa puí blica, daí ndose los requisitos que el
autor de estaí ha puesto, este acuerdo hace nacer la obligacioí n. Pero hay que
tener en cuenta que aquella aceptacioí n puede ser expresa o taí cita: el
tercero que realiza la conducta objeto de la promesa puede declarar
expresamente que, aceptaí ndola, ha realizado la conducta y exige la
prestacioí n prometida, o, taí citamente, realizada la conducta, reclama la
prestacioí n.
3. Reconocimiento de deuda. En maí s de una ocasioí n, doctrina y jurisprudencia
identifican el problema de la voluntad unilateral como fuente de las obligaciones
con el reconocimiento de deuda. Lo cual es un error. El reconocimiento de deuda
no es fuente de ninguna obligacioí n, es un negocio juríídico unilateral por el que su
autor declara, reconoce, la existencia de una deuda previamente constituida.

LAS OBLIGACIONES NATURALES


1. IDEA INICIAL.
La idea inicial de la obligación natural es de aquella que tiene deí bito, pero no tiene
responsabilidad. El deudor tiene el deber de cumplirlo, pero si no lo hace, el acreedor no
puede accionar contra su patrimonio.

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En la obligacioí n natural hay una deuda sin que vaya acompanñ ado de las consecuencias
juríídicas de la responsabilidad.
2. ORIGEN DEL CONCEPTO.
El origen histoí rico del concepto de obligacioí n natural se halla en el Derecho romano.
Se deduce el concepto de una serie de casos en que el acreedor se hallaba desprovisto de
roda accioí n, es decir, carecíía de medios juríídicos para exigir al deudor el cumplimiento de
dicha obligacioí n, pero podíía ser objeto de un pago vaí lido.
La doctrina romanista configuroí la obligacioí n natural como una obligacioí n desprovista de
accioí n para reclamar su cumplimiento y, por tanto, inexigible, pero que permite la
retencioí n de aquello que ha sido voluntariamente pagado.
3. EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO.
El concepto que se teníía en el Derecho romano de obligacioí n natural no se mantiene
actualmente, como si se mantuvo por la doctrina romanista.
La doctrina ha evolucionado hacia una doble teoríía:
1. Negativa. No admite la existencia de la obligacioí n natural en el sentido romano
que se ha expuesto.
2. Positiva. La admite en el sentido de que son obligaciones extrajudiciales en cuanto
la prestacioí n que se cumple voluntariamente no es un acto de liberalidad, sino un
cumplimiento verdadero, aunque no exigible coactivamente, y una vez realizado no
cabe repetir.
Pero la doctrina moderna sigue una teoríía que supera las anteriores y se aparta de su
planteamiento. La llamada obligacioí n natural no llega al campo del Derecho, sino en el
momento en que se cumple. En el cumplimiento de una obligacioí n natural no hay
propiamente pago, sino una atribucioí n patrimonial, cuya causa es un deber moral o de
conciencia que el ordenamiento juríídico considera legíítima y justa.
4. CÓDIGO CIVIL.
El Coí digo civil no tiene ninguna referencia explíícita a la obligacioí n natural.
Hay cosas que pueden responder a la idea claí sica de obligacioí n natural y concuerdan con
la teoríía moderna. Estos casos son los siguientes:
1. El pago o cobro de lo indebido, se trata de un pago de algo no debido y que se hace
por error; el efecto es que da lugar a la repeticioí n de lo pagado indebidamente por
error.
2. El Coí digo civil regula el preí stamo-mutuo, que es el de dinero u otra cosa fungible
en el que no se deben intereses si no estaí n expresamente pactados.
3. El artíículo 1801 dispone que queda obligado civilmente el que pierde en un juego o
apuesta de los no prohibidos. Y dispone lo contrario respecto a los prohibidos.
4. El artíículo 1894 dispone en su primer paí rrafo: cuando, sin conocimiento del
obligado a prestar alimentos, los diese un extranñ o, eí ste tendraí derecho a
reclamarlos de aqueí l, a no constar que los dio por oficio de piedad y sin aí nimo de
reclamarlos.

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CLASES DE OBLIGACIONES
Por razoí n del sujeto de la obligacioí n se distinguen las obligaciones unipersonales, con un
solo acreedor y un solo deudor, y las pluripersonales, con varios acreedores y varios
deudores, o un solo acreedor y varios deudores, o varios acreedores y un solo deudor; las
cuales, a su vez, se dividen en mancomunadas y solidarias.
Por razoí n de la conexioí n en que se hallan los sujetos, las obligaciones pueden ser
unilaterales, una parte acreedora frente a la parte deudora, y bilaterales cada parte es a la
vez acreedora de una prestacioí n y deudor de otra.
Por razoí n de la prestacioí n, la obligacioí n puede ser positiva y negativa. La primera consiste
en hacer, una cuyas variedades es la de dar, y aun dentro de esta una especial con
caracteríísticas propias, la de dar una cantidad de dinero, que es la obligacioí n pecuniaria; la
negativa consiste en un no hacer, una omisioí n.
Tambieí n, por razoí n de la prestacioí n, puede ser la obligacioí n divisible, si puede ser
cumplida por partes, o indivisible, aquella cuya prestacioí n no permite fraccionamiento, sin
desnaturalizarla.
Asimismo, puede ser alternativa o facultativa, que tienen varias prestaciones y una sola de
ellas debe ser cumplida.
Puede ser específica, en la que la prestacioí n se concreta individualmente, o genérica, en la
que se determina por sus caracteres generales.
Tambieí n por el contenido de la prestacioí n se distingue la obligacioí n de resultado y la
obligacioí n de actividad. En la primera, el deudor no soí lo se obliga a desarrollar una
actividad, sino a la obtencioí n de un resultado, el cual integra el contenido de la prestacioí n;
el cumplimiento o incumplimiento de la obligacioí n dependeraí de la produccioí n o no del
resultado. En la segunda, el contenido de la prestacioí n es el desarrollo diligente de una
actividad, sin que el resultado se integre en aquel contenido de la prestacioí n; el deudor
deberaí ejercer una actividad diligente, que posibilite la obtencioí n del resultado querido,
pero eí ste no forma parte de la prestacioí n.
Es de tracto uí nico la obligacioí n cuya prestacioí n se realiza en un solo acto. Es de tracto
sucesivo, la que se realiza perioí dicamente, mediante una serie continuada de actos. Es de
tracto duradero, aquella cuya prestacioí n se realiza mediante una conducta continuada.
Por uí ltimo, en relacioí n con la obligacioí n en síí misma, puede ser principal, que existe por síí
sola, y accesoria, que depende de otra principal, cuya suerte sigue.
Y, en la misma relacioí n, puede ser pura, no sometida a condicioí n o plazo, condicional o a
plazo.

OBLIGACIONES ESPECÍFICAS Y GENÉRICAS


1. CONCEPTO.
 Obligación específica: es aqueí lla cuyo objeto estaí determinado individualmente.

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 Obligación genérica: es aqueí lla cuyo objeto estaí determinado no individualmente,
sino de una manera general por caracteríísticas geneí ricas (comunes a todas las
cosas que forman el geí nero).
2. NATURALEZA.
Tanto la obligación específica como la genérica recaen sobre una prestacioí n concreta; no es
obligacioí n muí ltiple la geneí rica.
De la específica no puede plantearse siquiera una particular naturaleza. Tiene su
prestacioí n individualizada, sea determinada o determinable.
La genérica recae sobre una prestacioí n individual. La particularidad es que estaí
determinada en relacioí n con un geí nero. Pero el deudor debe cumplir y el acreedor tiene
derecho a exigir una prestacioí n concreta e individualizada.
Faí cilmente la obligacioí n especíífica recaes sobre cosas o servicios fungibles. Una obligacioí n
especíífica pude recaer sobre una cosa fungible. Y, por el contrario, una obligacioí n geneí rica
puede referirse a cosas o servicios no fungibles.
3. EFECTOS.
De las obligaciones específicas
Las obligaciones especííficas no producen efecto especial alguno. Los efectos corresponden
a la teoríía general de las obligaciones.
El deudor deberaí cumplir la prestacioí n individualmente determinada: el acreedor tiene el
derecho subjetivo a exigíírselas.
De las obligaciones genéricas
En la obligacioí n geneí rica el deudor debe cumplir una prestacioí n concreta dentro del
geí nero. Si incumple, esta prestacioí n puede ser realizada como cumplimiento forzoso.
Para cumplir el deudor debe necesariamente concretar o individualizar la prestacioí n,
dentro del geí nero determinado en la obligacioí n, esto se llama especificacioí n.
La especificación es la individualizacioí n de la prestacioí n. Con ella, la obligacioí n geneí rica se
convierte en especíífica.
A quien corresponde la especificación. Corresponde a la persona que se haya designado en
la obligacioí n, por el principio de autonomíía de la voluntad.
Que prestación procede ser especificada. Dentro de un geí nero, siempre hay cualidades
superiores e inferiores. Si no se ha pactado expresamente, debe elegirse la prestacioí n de
calidad media, de acuerdo con el principio de la buena fe, que pare el cumplimiento de las
obligaciones proclama el artíículo 1258.
Cómo se hace la especificación. La forma maí s comuí n y maí s sencilla de hacer la
especificacioí n es por el cumplimiento de la obligacioí n.
El problema es si se puede hacer antes del cumplimiento. Si cabe hacerlo, pero en los
siguientes casos:
1. Cuando, antes del cumplimiento, se pierden todas las cosas o se imposibilitaban
todos los servicios del geí nero, menos una.

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2. Cuando se pactoí expresamente al constituir la obligacioí n que la persona a quieí n
correspondíían hacer la especificacioí n podíía hacerlo antes del cumplimiento.
3. Cuando lo pactan despueí s de constituida la obligacioí n. Lo cual ocurriraí cuando uno
de los sujetos especifica la prestacioí n, lo notifica a la otra y eí sta acepta.
Imposibilidad de la prestación: genus non perit. Cuando en una obligacioí n geneí rica
devienen imposibles las prestaciones, deben distinguirse diversos supuestos:
1. Si son imposibles algunas o todas menos una de las prestaciones del geí nero
determinado, se reduce la especificacioí n o se produce eí sta.
2. si devienen imposibles todas las prestaciones del geí nero, la obligacioí n se extingue
tal como preveí el artíículo 1182.
Pero en las obligaciones geneí ricas se da la particularidad de que el geí nero como tal, por
entero, no puede desaparecer, y asíí la prestacioí n nunca seraí imposible.

LAS OBLIGACIONES UNILATERALES Y


RECIPROCAS: EXAMEN DEL ARTIÓCULO 1124 DEL
COÓ DIGO CIVIL
1. CONCEPTO.
 Unilaterales: Cuando una persona estaí obligada frente a otra y auí n en el caso de
que se deban obligaciones mutuamente, no hay conexioí n entre sus prestaciones.
 Reciprocas: Cuando el acreedor de una obligacioí n estaí obligado para con el
deudor y viceversa, de forma que cada una de las obligaciones es contrapartida de
la otra de forma recííproca. Lo caracteríístico de esta obligacioí n es la
interdependencia o nexo causal que se da entre los dos deberes de prestacioí n que
tienen que cumplir las partes, de tal manera que cada uno funciona como
contravalor de la otra (o con reciprocidad). La conducta prestacional asumida por
cada una de las partes se suele denominar contraprestacioí n. Las relaciones
bilaterales son siempre onerosas (art. 1120).
2. NATURALEZA.
La obligación unilateral no tiene una naturaleza especial, propia, sino que es una
obligacioí n comuí n; no en vano a esta obligacioí n se la llama tambieí n simple.
La obligación recíproca no es la que tiene una doble relacioí n juríídica en la que cada parte
es acreedor y deudor al mismo tiempo. Por lo contrario, no hay una obligacioí n, sino dos,
siendo cada una, una respectiva relacioí n juríídica entre acreedor y deudor, aunque tienen la
misma fuente de la obligacioí n.
Partiendo que no existe una obligacioí n recííproca, sino que siempre seraí n dos, lo que
caracteriza la naturaleza juríídica de una y otra es la reciprocidad entre si.
3. EFECTOS.
En general

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1. Necesidad de cumplimiento simultáneo. (A menos que las partes pacten otra
cosa). Esto quiere decir que las dos partes tienen que cumplir a la vez sus
respectivos deberes o prestaciones. Ej. Entrego el coche que he vendido a cambio
de recibir el dinero por su venta. Si una parte no cumple con su obligacioí n, la otra
parte no estaí obligada a cumplir con la suya.
2. Compensación en caso de mora. “Incurren en mora los obligados a entregar o a
hacer alguna cosa desde que el acreedor les exija judicial o extrajudicialmente el
cumplimiento de su obligacioí n”. (art. 1100). “En las obligaciones recííprocas
ninguno de los obligados incurre en mora si el otro no cumple o no se allana a
cumplir debidamente lo que le incumbe. Desde que uno de los obligados cumple su
obligacioí n, empieza la mora para el otro” (ver art. 1100.3).
3. Resolución por incumplimiento. Esta facultad se encuentra incluida de forma
implíícita en estas obligaciones bilaterales. (ver art. 1124). En base a este artíículo,
en caso de incumplimiento del deudor, el perjudicado puede escoger entre exigir el
cumplimiento o la resolucioí n de la obligacioí n (con el resarcimiento de danñ os y
abono de intereses en ambos casos). Tambieí n puede pedir la resolucioí n auí n
despueí s de haber optado por el cumplimiento, cuando eí ste resultare imposible. El
Tribunal decretaraí la resolucioí n que se reclame. Esto se entiende sin perjuicio de
los derechos del 3º adquirente con arreglo a los arts. 1.295 y 1.298 CC y las
disposiciones de la Ley Hipotecaria.
Sujeto que puede exigir la resolución
UÓ nicamente puede exigir la resolucioí n el sujeto de la obligacioí n recííproca que ha cumplido
su obligacioí n, o estaí dispuesto a cumplirla, o ha intentado cumplir pero la otra parte se lo
ha impedido, o ha empezado a cumplir pero ha cesado de hacerlo ante el incumplimiento
de la otra parte.
Sujeto frente al que se puede exigir la resolución
El sujeto puede exigir la resolucioí n frente aquel sujeto que, respecto a su propia obligacioí n
recííproca, la incumple, en el sentido de incumplimiento objetivo de la obligacioí n recííproca
que corresponde a una parte, que provoca la frustracioí n de la misma, la no satisfaccioí n del
intereí s del acreedor, es decir, se trata de un incumplimiento básico, grave, de la obligacioí n
en síí misma considerada.
Al exigirse un incumplimiento grave, se excluye el caso del llamado cumplimiento
defectuoso.
En todo caso de cumplimiento defectuoso en que el defecto llegue a frustrar el fin del
contrato, se puede dar lugar a la resolucioí n.
Si el incumplimiento ha sido parcial, se puede dar lugar a la resolucioí n si es
suficientemente grave, lo que es una cuestioí n de hecho, a dilucidar en cada caso.
Si el incumplimiento por parte del deudor no es imputable a eí ste, sino que por razoí n de
imposibilidad, no se produce automaí ticamente la extincioí n de la obligacioí n recííproca de la
otra parte, sin que esta uí ltima puede exigir la resolucioí n.
4. EFECTOS QUE PRODUCE LA RESOLUCIÓN.

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1. Resolución de las dos obligaciones recíprocas. No soí lo se resuelve la obligacioí n
incumplida, sino tambieí n la obligacioí n cumplida por el sujeto que exige la
resolucioí n. El artíículo 1124 otorga la facultad de resolver las obligaciones de
ambas; lo que es consecuencia de la interdependencia de una y otra, esencia del
concepto de las obligaciones recííprocas.
2. No se produce automáticamente, sino por acuerdo extrajudicial o sentencia,
con efecto “ex tunc”
3. Exclusión de la resolución. La resolucioí n puede producirse judicialmente, no se
da, si el oí rgano jurisdiccional advierte, como dice el penuí ltimo paí rrafo del artíículo
1124, que hay causas justificadas que le autoricen para señalar plazo.
4. Derechos de terceros adquirientes. El uí ltimo paí rrafo del artíículo 1124 protege
los derechos de terceros adquirientes: esto se entiende sin perjuicio de los
derechos de terceros adquirientes, con arreglo a los artíículos 1295 y 1298 y a las
disposiciones de la Ley Hipotecaria.
5. Indemnización de daños y perjuicios. Es preciso probar la produccioí n efectiva
de los danñ os y perjuicios que se pretende sean indemnizados.
Prescripción
El derecho subjetivo del acreedor en a obligacioí n recííproca a exigir el cumplimiento a la
parte deudora que no cumple o exigir la resolucioí n, no tiene senñ alado plazo especial
alguno de prescripcioí n y, por tanto, se aplica el plazo general de quince anñ os previsto en el
artíículo 1964 del Coí digo civil.

OBLIGACIONES PURAS, CONDICIONALES Y A


PLAZO
1. CONCEPTO.
Obligación pura es la contraíída simplemente, sin circunstancia alguna que modifique sus
efectos, o cuya eficacia no estaí afectada por condicioí n ni teí rmino; es aquella que es exigible
en el momento mismo en que se perfecciona.
Obligación condicional es aquella cuya eficacia depende de la realizacioí n de una condicioí n;
el artíículo 1114 dispone que en las obligaciones condicionales la adquisicioí n de los
derechos, asíí como la resolucioí n o peí rdida de los ya adquiridos, dependeraí n del
acontecimiento que constituya la condicioí n.
Obligación a plazo es aquella cuya eficacia viene determinada por un plazo a partir del cual
o hasta el cual se produce. A este tipo de obligacioí n se refiere el primer paí rrafo del artíículo
1125: las obligaciones para cuyo cumplimiento se haya senñ alado un díía cierto, soí lo seraí n
exigibles cuando el díía llegue.
2. NATURALEZA.
La obligacioí n condicional no tiene una naturaleza distinta a las demaí s obligaciones, sino
que es una obligacioí n comuí n sometida a condicioí n. Lo cual implica que el deber juríídico
del deudor y el derecho objetivo del acreedor estaí pendiente del cumplimiento de la

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condicioí n, con efectos diametralmente opuestos seguí n sea la condicioí n suspensiva o
resolutoria. La constitucioí n de la obligacioí n no presenta variedad alguna respecto a la de
cualquier obligacioí n. Simplemente se le impone una condicioí n de la que depende su
eficacia.
Pendiente la condicioí n, que es propiamente la cuestioí n de la naturaleza de la obligacioí n
condicional, hay que distinguir:
1. El derecho subjetivo del acreedor de exigir la prestacioí n goza de proteccioí n
juríídica, no tiene una simple expectativa de derecho, es titular de un derecho
eventual, el cual es transmisible inter vivos y mortis causa.
2. El deber juríídico del deudor, auí n pendiente la condicioí n, estaí sujeto a ciertas
responsabilidades por las que tiene un deber de conservacioí n de la prestacioí n y de
evitacioí n de los posibles eventos que puedan impedirla o hacerla imposible.
La obligación a plazo tampoco tiene una naturaleza especial distinta a las demaí s
obligaciones. Es una obligacioí n cuyo deber juríídico del deudor y derecho subjetivo del
acreedor se produciraí n desde que llegue al teí rmino inicial o hasta que llegue al teí rmino
final.
3. EFECTOS.
De las obligaciones condicionales: en general
El artíículo 1114, proclama la idea baí sica de la obligacioí n condicional, que se refiere
precisamente a los efectos de la misma: la adquisicioí n de los derechos, asíí como la
resolucioí n, dependeraí n del acontecimiento que constituya la condicioí n.
Con caraí cter general, declara la nulidad de la obligacioí n a la que se impone una condicioí n
impropia o ilíícita.
Tambieí n declara la nulidad de la obligacioí n a la que se le ha puesto una condicioí n
puramente potestativa, que dependa de la exclusividad voluntad de una de las partes, pues
iríía contra la necessitas, esencia de la obligacioí n.
En relacioí n con los efectos, es esencial la distincioí n entre condicioí n suspensiva y
resolutoria y, a su vez, distinguir las tres fases: la de pendencia de la condicioí n, la de su
cumplimiento y la del incumplimiento.
Pendencia: Conditio Pendet
En la condicioí n SUSPENSIVA, el deudor no debe realizar la prestacioí n, y si la cumple, tiene
derecho a reclamar su devolucioí n. El acreedor no puede exigir el cumplimiento de la
prestacioí n, aunque tiene un derecho eventual en virtud del cual puede ejercitar medidas
conservativas.
En la condicioí n RESOLUTORIA, una vez constituida la obligacioí n, produce todos los
efectos, como una obligacioí n pura.
Cumplimiento: Conditio existit
Trataí ndose de condicioí n SUSPENSIVA, cuando eí sta cumple, la obligacioí n queda como si
fuera pura, produciendo los efectos normales de una obligacioí n: el deudor deberaí cumplir
y el acreedor puede exigir.

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En la condicioí n RESOLUTORIA se produce la resolucioí n con caraí cter absoluto.
Incumplimiento: Conditio deficit
Si la condicioí n SUSPENSIVA no llega a cumplirse, la obligacioí n no despliega su eficacia y no
se produce la relacioí n juríídica entre deudor y acreedor, ni aqueí l tendraí deber de cumplir
ni eí ste derecho a exigir la prestacioí n.
Por el contrario, si se trata de una condicioí n RESOLUTORIA, que no se cumple, la
obligacioí n mantiene su eficacia como una obligacioí n pura. No se produce la condicioí n y,
por tanto, no se produce la resolucioí n.
4. DE LAS OBLIGACIONES A PLAZO.
Antes del vencimiento del plazo
La regla general es que antes de que se cumpla el plazo la obligacioí n no es exigible, la ley
preveí posibilidad de obtener garantíía si corre riesgo (art. 1129) por el hecho de tener
plazo para cumplir la deuda podamos contemplar las obligaciones del deudor. Primero hay
que exigir las garantíías de las que habla el art. 1129 en la legislacioí n concursal hay medios
para garantizar a los acreedores el suspenso de un plazo.
En principio se pensoí que el plazo se establecíía en beneficio del deudor, en cambio ahora
el plazo es en beneficio de las dos partes (art. 1127)
Si el deudor paga antes del plazo, el deudor tendraí la obligacioí n de repetir (resarcir) lo
pagado. En principio nadie puede ir en contra de sus propios actos, se puede aplicar la
doctrina de los actos propios que deriva de la buena fe. Si ignoraba el plazo y pagoí podraí
reclamar los intereses o frutos de la cosa.
Vencimiento del plazo
Art. 1125.1 al vencimiento del teí rmino se hace exigible la obligacioí n. Arts. 1128 y 1130
establecen reglas particulares.
Lo mismo si la fijacioí n del plazo ha quedado a la voluntad exclusiva del deudor. Art. 1130
el plazo por díías: quedaraí excluido del coí mputo y se contaraí a partir del díía siguiente.
5. LA CONDITIO IURIS.
La doctrina maí s moderna diferencia las condiciones de derecho, expresamos la agregacioí n
de un hecho que condiciona la obligacioí n pero deriva de la propia naturaleza del negocio o
ha sido impuesto por el Ordenamiento juríídico. Son presupuestos dentro de la propia
naturaleza del negocio empíírico.
 Sus efectos son diferentes seguí n en los diferentes negocios que los
encontremos.
 Carece de trascendencia la mencioí n expresa o no de la conditio iuris.

OBLIGACIONES UÓ NICAS Y MUÓ LTIPLES


1. IDEAS GENERALES.
Por razoí n del objeto de la obligacioí n, se han distinguido las obligaciones uí nicas, que tienen
un solo objeto constitutivo de la prestacioí n y obligaciones muí ltiples, que tienen varios y, a

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su vez, estas uí ltimas se subdividen en conjuntivas, en que se pueden reclamar todos los
objetos, y alternativas, en que soí lo se pueden reclamar uno de entre varios.
Las obligaciones alternativas y facultativas se incluyen en la clasificacioí n de las mismas por
razoí n del objeto, que es la prestacioí n y dentro de las muí ltiples.
2. CONCEPTO DE OBLIGACIONES ALTERNATIVAS Y FACULTATIVAS.
Obligaciones alternativas son las obligaciones en que estaí n determinadas varias
prestaciones, pero la relacioí n juríídica entre acreedor y deudor recae sobre una sola de
ellas. El deudor tiene el deber juríídico de realizar una prestacioí n, a su vez, el acreedor
tiene el derecho subjetivo a exigir el cumplimiento tambieí n de una sola prestacioí n.
Obligaciones facultativas son en las que el deudor debe cumplir y el acreedor puede exigir
una uí nica y determinada prestacioí n, pero el deudor puede cumplir la obligacioí n no soí lo
realizando esta prestacioí n, sino tambieí n realizando otra distinta.
3. NATURALEZA.
La obligacioí n, tanto alternativa como facultativa, es una obligacioí n uí nica, no obligacioí n
muí ltiple, con especialidades en cuanto a la prestacioí n; en la alternativa son varias las
prestaciones y en la facultativa es una, pero susceptible.
La obligacioí n alternativa, es una sola obligacioí n, uí nica y unitaria; no se trata de tantas
obligaciones como prestaciones esteí n determinadas. La especializacioí n de la obligacioí n
alternativa consiste en que, aun siendo una obligacioí n uí nica, desde su constitucioí n hasta la
concentracioí n tiene determinadas maí s de una prestacioí n. Y desde la concentracioí n pierde
toda especialidad.
La obligacioí n facultativa es tambieí n una obligacioí n uí nica. Estaí plenamente determinada la
prestacioí n, que marca la clase de obligacioí n y su regulacioí n. La especialidad se halla en la
facultad de sustitucioí n que tiene el deudor. Es pues, una obligacioí n normal, cuya
especialidad aparece en virtud de la facultad de sustitucioí n de la prestacioí n que tiene el
deudor.
4. EFECTOS.
De las obligaciones alternativas
Ya se ha dicho que las obligaciones alternativas tienen como especialidad la determinacioí n
de varias prestaciones, pero que se cumple la obligacioí n realizando por completo una de
eí stas.
La individualizacioí n de la concreta prestacioí n que se va a realizar se llama concentracioí n.
El Coí digo regula la concentracioí n por eleccioí n y la concentracioí n por imposibilidad
sobrevenida.
 Concentración por elección. La eleccioí n es una declaracioí n de voluntad
recepticia por la que elige la prestacioí n que habraí de ser cumplida. Es irrevocable,
no necesita la aceptacioí n de la otra parte, aunque síí la notificacioí n.
La eleccioí n corresponde al deudor, a menos que expresamente se hubiese
concedido al acreedor.
 Concentración por imposibilidad sobrevenida.

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1) Imposibilidad de varias de las prestaciones: se deduce la facultad de elegir o
desaparece del todo si soí lo queda una posible prestacioí n. El deudor perderaí el
derecho de eleccioí n cuando de las prestaciones a que alternativamente
estuviese obligado soí lo una fuere realizable.
2) Si la imposibilidad alcanza a todas las prestaciones, si no hay culpa del deudor,
la obligacioí n se extingue y eí l queda liberado; si es por culpabilidad del deudor,
deberaí indemnizar por el valor de la uí ltima prestacioí n que devino imposible.
En el caso de que corresponda la eleccioí n al acreedor y sin culpa del deudor, la
imposibilidad es de varias de las prestaciones o alcanza a todas ellas, se le reduce la
posibilidad de eleccioí n en el primer caso o se extingue la obligacioí n en el segundo caso.
Pero si la imposibilidad de varias o de todas las prestaciones, es por culpa del deudor, el
acreedor no tiene que sufrir la reduccioí n de su facultad de elegir y ,por ello, puede elegir
cualquiera de las prestaciones auí n posibles o bien optar por la indemnizacioí n
correspondiente a alguna de las imposibles.
De las obligaciones facultativas
La obligacioí n facultativa no tiene maí s efecto que, siendo el cumplimiento normal de todo
tipo de obligacioí n, en la facultativa, precisamente por la facultad de sustitucioí n, el deudor
puede cumplir o bien la prestacioí n determinada o bien la segunda, tambieí n determinada,
que estaí prevista como sustitutiva. Aunque el acreedor soí lo puede reclamar la primera.

OBLIGACIONES MANCOMUNADAS Y SOLIDARIAS


1. CONCEPTO.
 Obligaciones mancomunadas: Es aquella en la que existen tantos creí ditos o
tantas deudas como sujetos haya. De modo que cada uno de los acreedores soí lo
puede exigir o reclamar a un mismo deudor la cuota o parte de la prestacioí n que le
corresponda (mancomunidad activa). De la misma forma, cada uno de los deudores
soí lo estaí obligado a cumplir la parte o cuota de la prestacioí n que le corresponda
(mancomunidad pasiva).
 Obligaciones solidarias: Son aquellas en la que cada sujeto puede actuar por síí
solo. Cada uno de los acreedores tiene derecho a exigir el cumplimiento ííntegro del
creí dito (solidaridad activa) y/o cada uno de los deudores tiene el deber de prestar
ííntegramente la deuda (solidaridad pasiva). La solidaridad se basa en la
legitimacioí n individual. Es decir todos los acreedores tienen derecho a reclamar el
todo; y los deudores (cualquiera de ellos) estaí n obligados a pagar el todo. Todo eso
se refiere al aí mbito externo de la obligacioí nsolidaria (relacioí n de acreedores con
deudores).
En el aí mbito interno (acreedores entre síí o deudores entre síí) se actuí a de forma
mancomunada, de modo que cada acreedor tendraí derecho a exigir su parte al co-acreedor
que recibioí la totalidad de la prestacioí n. Y cada deudor tendraí que reembolsar al que pagoí
en proporcioí n a la parte que le corresponda en la obligacioí n.
2. PRESUNCIÓN DE MANCOMUNIDAD.

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La obligacioí n pluripersonal es mancomunada por la voluntad de los sujetos o por
disposicioí n de la ley. Hay una presuncioí n de mancomunidad que se deduce del articulo
1137.
Se ha dicho que la obligacioí n es mancomunada, mientras no se demuestre lo contrario, en
primer lugar, por voluntad de las partes. Esta voluntad no es preciso que haga constar, con
palabras literales, la solidaridad, sino que basta que se desprenda de la misma.
En segundo lugar, como se ha dicho, la solidaridad viene determinada por disposición de la
ley. Seguí n el artíículo 1084, los herederos de un deudor son deudores solidarios frente al
acreedor del causante; seguí n el artíículo 1731, los mandantes han nombrado un
mandatario para un negocio comuí n son deudores solidarios de eí ste respecto a sus
obligaciones derivadas del mandato; seguí n el artíículo 1748, los comanditarios son
deudores solidarios frente al comandante, respecto a una cosa que se les prestoí en comuí n;
seguí n el artíículo 1890, segundo paí rrafo, los gestores de negocios ajenos son deudores
solidarios frente al acreedor.
La jurisdiccioí n entiende que es solidaria la responsabilidad que establece para los vicios
de la edificacioí n el artíículo 1591 del Coí digo Civil, siempre que no sea posible determinar
quieí n sea el concreto responsable.
3. NATURALEZA.
Las obligaciones mancomunadas son obligaciones separadas e independientes cuantos
sean los sujetos; cada cuota viene a constituir objeto autoí nomo de una singular obligacioí n,
pese a que se conserva de modo formal la unidad en la relacioí n juríídica.
La obligación solidaria tampoco es una sola obligacioí n con pluralidad de sujetos, sino que
su verdadera naturaleza es de pluralidad de obligaciones con diversos sujetos, cuyo nexo
de unioí n es la identidad de la prestacioí n y que estaí n enlazadas entre síí por las relaciones
internas entre los acreedores o los deudores.
4. EFECTOS.
De las obligaciones mancomunadas
Son diferentes los efectos, seguí n la obligacioí n mancomunada sea divisible o indivisible:
1. Si es divisible, cada acreedor o cada deudor puede por si y con independencia de
los demaí s exigir la deuda o cumplir su obligacioí n.
2. Si es indivisible, los varios acreedores o los varios deudores han de proceder
conjuntamente en la reclamacioí n o en el cumplimiento de la prestacioí n, salvo que
por incumplimiento de prestacioí n debida se sustituya eí sta por una indemnizacioí n
en metaí lico, pues entonces la prestacioí n se hace divisible, lo cual ocurre si todos o
algunos de ellos incumple la obligacioí n.
De las obligaciones solidarias
a) Régimen de la solidaridad activa
Efectos en la relación de los acreedores con el deudor
1. Cuando hay una pluralidad de acreedores solidarios, cualquiera de ellos puede
exigir el pago de la totalidad de la obligacioí n al deudor que quiera (suponiendo
que haya pluralidad de deudores). Una vez pagada por el deudor tendreí efectos

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liberatorios para eí l y para los demaí s deudores. Pero si el deudor fuera demandado
por uno de los acreedores solidarios, el pago ha de realizarlo a ese acreedor
concreto (art. 1142), ya que de hacerlo a otro acreedor distinto despueí s de la
demanda, dicho pago no poseeraí efectos liberatorios ni extinguiraí la obligacioí n. El
pago seraí eficaz si el deudor desconocíía haber sido demandado por alguno de los
acreedores.
2. Cualquiera de los acreedores solidarios estaí legitimado para realizar actos
extintivos de la obligacioí n (ej. cobrar la deuda, novar la obligacioí n, compensarla,
condonarla).(art. 1143). Posteriormente el acreedor tendraí que liquidar con el
resto de acreedores.

Efectos en la relación de los acreedores entre sí


1. El acreedor que extinga la deuda por el cobro o cualquier otro medio responderaí a
los demaí s de la parte que les corresponde en la obligacioí n: es el llamado derecho
de reembolso.
2. El acreedor que realice actos perjudiciales para los demaí s estaí obligado a
indemnizarles.
b) Régimen de la solidaridad pasiva
1) Cumplimiento; cualquier deudor puede pagar y su pago extingue la obligacioí n; el
acreedor puede dirigirse contra cualquiera de los deudores solidarios: contra
cualquier deudor, o contra todos, o contra varios sucesivamente hasta percibir el
creí dito por entero.
2) Incumplimiento. El artíículo 1147 establece la norma de la comunicación de
responsabilidad: en su primer paí rrafo dispone que si la prestacioí n deviene
imposible sin culpa de ninguno de los codeudores, la obligacioí n se extingue. Pero si
la imposibilidad es por culpa de uno de los codeudores, todos los codeudores estaí n
obligados al cumplimiento de la obligacioí n, a la indemnizacioí n de perjuicios y al
abono de intereí s, pero ello sin perjuicio de la accioí n de los codeudores contra la
culpable.
3) Excepciones. Artíículo 1148: las personales las puede utilizar tan soí lo el deudor a
quien afecta; las objetivas, todos los deudores; y las personales de los demás
deudores, todos los deudores en la parte de la deuda que le afecte.
4) Condonación de la deuda a uno de los deudores. Si el acreedor condona la
deuda, a uno de los deudores, eí ste queda excluido de la obligacioí n y a su vez eí sta
se reduce en la cuantíía de la parte del deudor condonado.
5) Derecho de regreso. Cuando uno de los deudores paga la deuda por entero al
acreedor, puede exigir a los demaí s la parte correspondiente.

OBLIGACIONES DIVISIBLES E INDIVISIBLES


1. CONCEPTO.

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La obligación divisible es aquella susceptible de cumplimiento parcial, es decir, que puede
ser cumplida por partes sin desnaturalizar la obligacioí n ni disminuir
desproporcionalmente su valor. Es indivisible aquella que no es susceptible de
cumplimiento parcial.
Lo que determina la divisibilidad o indivisibilidad de la obligacioí n es la naturaleza de la
prestacioí n. Prestacioí n divisible es la susceptible de realizacioí n parcial, e indivisible, la que
no es.
Del artíículo 1138 parece desprenderse que las obligaciones son normalmente divisibles y
que la indivisibilidad es un supuesto excepcional.
Tal indivisibilidad puede ser convencional o natural y en eí sta debe distinguirse seguí n la
obligacioí n sea de dar, hacer o no hacer.
 Indivisibilidad convencional. Los sujetos de la obligacioí n pueden determinar que
eí sta sea invisible prescindiendo de la naturaleza de la prestacioí n.
 Indivisibilidad natural. A ella se refiere el artíículo 1151 en sus tres paí rrafos para
las obligaciones de dar, de hacer y de no hacer.
a) En las obligaciones de dar. El primer paí rrafo del artíículo 1151 dispone que se
reputaraí n indivisibles las obligaciones de dar cuerpos ciertos y todas aquellas
que no sean susceptibles de cumplimiento parcial.
b) En las obligaciones de hacer. El segundo paí rrafo del artíículo 1151 dice que las
obligaciones de hacer seraí n divisibles cuando tengan por objeto la prestacioí n
de un nuí mero de díías de trabajo, la ejecucioí n de obras por unidades meí tricas,
u otras cosas anaí logas que por su naturaleza sean susceptibles de
cumplimiento parcial.
c) En las obligaciones de no hacer. Se refiere a ellas el tercer paí rrafo del artíículo
1151: en las obligaciones de no hacer, la divisibilidad o indivisibilidad se
decidiraí por el caraí cter de la prestacioí n en cada caso particular.
2. NATURALEZA.
La naturaleza de la divisibilidad e indivisibilidad de la obligacioí n se funda en la naturaleza
de la prestacioí n. Si la obligacioí n indivisible se incumple y se produce la responsabilidad,
daí ndose lugar a indemnizacioí n de danñ os y perjuicios, deviene divisible, ya que eí sta lo es.
No hay divisioí n si la obligacioí n es indivisible. Pero tampoco la hay si, siendo divisible, es
unipersonal.
Por el contrario, si la obligacioí n es divisible y es pluripersonal se divide aqueí lla en tantas
obligaciones menores como acreedores o deudores haya, aplicaí ndose el artíículo 1138.
3. EFECTOS.
Idea inicial básica
Los efectos derivados de las obligaciones divisibles o indivisibles se producen
fundamentalmente en conexioí n con la existencia de una pluralidad de acreedores o de
deudores.
Si la obligación es unipersonal

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No se produce ninguí n efecto especial, tal como expresa el artíículo 1149.
Si la obligación es pluripersonal y divisible
Se divide en tantas obligaciones menores como sujetos haya.
Si la obligación es pluripersonal e indivisible
Si la pluralidad es activa eí stos han de actuar conjuntamente para exigir el cumplimiento de
la obligacioí n al deudor y, tambieí n, para realizar actos que puedan perjudicar su derecho
tal como dispone el artíículo 1139.
Si la pluralidad es pasiva, deben realizar conjuntamente la prestacioí n y, en su caso, el
acreedor tiene que exigir a todos los deudores, conjuntamente, el cumplimiento de la
obligacioí n.

OBLIGACIOÓ N CON CLAÓ USULA PENAL


1. CONCEPTO.
Consiste en la estipulacioí n de una prestacioí n con cargo del deudor y a favor del acreedor
en caso de que el primero no cumpla en razoí n a la obligacioí n. En sentido maí s estricto
decimos que la claí usula penal viene a asegurar el cumplimiento de la obligacioí n principal;
impone una carga al deudor en caso de que incumpla la obligacioí n o no la cumpla del
modo estipulado.
2. NATURALEZA.
1. Consiste en una obligacioí n accesoria.
2. Tendríía por objeto una prestacioí n que en general se configura como pecuniaria.
3. Se establece claí usula penal en casos en que el deudor incumpla o cumpla
penosamente.
3. FUNCIONES.
1. Puede actuar con función sustitutiva o compensatoria. Esta funcioí n es a la que
alude el art. 1152 y consiste en fijar una cantidad como valoracioí n anticipada por
los danñ os y perjuicios que puedan causarse, por lo que, en caso de incumplimiento,
la parte perjudicada soí lo podraí reclamar la pena (o sea, sustituiraí a la
indemnizacioí n).
2. Cumulativa: Las partes acuerdan expresamente que en caso de incumplimiento, la
parte perjudicada puede reclamar conjuntamente: El cumplimiento, el pago de
indemnizacioí n y la pena (las 3 juntas). Art. 1153 parte final.
3. Penitencial o de arrepentimiento: Las partes acuerdan expresamente fijar una
pena que permita a una de las partes liberarse del cumplimiento de la obligacioí n
cumpliendo la pena. Art. 1153.
4. La cláusula penal está referida simplemente al incumplimiento de la
obligación y plantea un problema en caso de incumplimiento parcial o
defectuoso. Para resolverlo, el art. 1154 establece que “el Juez modificaraí
equitativamente la pena cuando la obligacioí n principal hubiera sido en parte o

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irregularmente cumplida por el deudor”. Es decir contempla la posibilidad de la
moderacioí n de la pena por los tribunales (es un artíículo de caraí cter imperativo).
Siempre que el cumplimiento o incumplimiento sea defectuoso o tardíío la
indemnizacioí n se podraí moderar por los Tribunales seguí n la circunstancia de los
casos.

4. EFECTOS.
El coí digo civil distingue dos efectos: parcial o total (art. 1153). La existencia de una
claí usula penal pactada no permite al deudor del cumplimiento de la pena, debe cumplir la
obligacioí n principal. El acreedor podraí exigir las dos cosas.
 Incumplimiento parcial: art. 1154 el juez o magistrado podraí moderar esa pena
dependiendo de las circunstancias que concurran.
 Nulidad y extinción de la cláusula penal: art.1155 la nulidad va haber que
pedirla, debe haber declaracioí n de nulidad.
La claí usula penal en estos casos sigue la suerte de la obligacioí n principal.

LAS OBLIGACIONES PECUNIARIAS


1. CONCEPTO.
Son obligaciones en las que la prestacioí n consiste en entregar una suma de dinero. Nos
encontramos con obligaciones en las que haya que entregar dinero por deuda de suma y
en otras en las que hay que entregar dinero como resarcimiento de danñ os y perjuicios.
2. CARACTERES.
1) Su cumplimiento no puede nunca devenir imposible, pues el dinero existe
siempre, en cuanto tal. Por lo cual, no es aplicable a la obligacioí n cuya prestacioí n
sea pecuniaria, la causa de extincioí n de la misma consistente en la imposibilidad
sobrevenida.
2) El dinero es un bien productivo. El incumplimiento de la obligacioí n cuya
prestacioí n sea pecuniaria produce un danñ o al acreedor, que puede establecerse y
valorarse automaí ticamente.
3. EJECUCIÓN DE LA PRESTACIÓN PECUNIARIA.
Al tratar del cumplimiento de la obligacioí n, se analizan los requisitos del mismo; en
relacioí n con el objeto, son la identidad, la integridad y la indivisibilidad. La identidad es la
coincidencia entre la prestacioí n pactada como objeto de la obligacioí n y la ejecutada.
4. CONCEPTO DEL DINERO.
La prestacioí n pecuniaria tiene por objeto el dinero. El dinero es el objeto del objeto de la
obligacioí n dineraria, la que recae sobre prestacioí n pecuniaria. El dinero es siempre una
creacioí n del ordenamiento juríídico; es una figura juríídica. El dinero es cosa geneí rica, que
carece de valor intríínseco.

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El dinero es un signo de valor, el medio general de cambio, la unidad de valor. Es, asimismo,
un medio de pago, es decir, medio de cumplimiento de la obligación dineraria, aquella cuya
prestacioí n es pecuniaria.
Estos dos elementos son los que integran el concepto de dinero.

5. PROBLEMAS DE LA OBLIGACIÓN PECUNIARIA.


Devaluación monetaria: nominalismo y valoralismo
El problema maí s grave que plantean las obligaciones pecuniarias es la peí rdida del valor
adquisitivo del dinero. Asíí, el acreedor corre el grave riesgo de que, cuando cobre, la suma
que reciba tenga un poder adquisitivo muy inferior al que teníía cuando la obligacioí n nacioí .
La solucioí n puede ser:
 Que el deudor entregue la misma suma fijada en la obligacioí n, cualquiera que sea
la alteracioí n de su poder adquisitivo, considerando que sus eventuales
fluctuaciones son los riesgos normales de todo acreedor. Esta solucioí n llamada
“nominalista”.
 Que el deudor debe prestar al acreedor la suma que equivalga al poder adquisitivo
que teníía la que se senñ aloí en la obligacioí n, aunque sea mayor. Se seguiríía en este
caso un principio “valorista”.
Nuestro Coí digo Civil no formula de una manera clara el principio del nominalismo, pero la
jurisprudencia ha declarado que nuestro ordenamiento juríídico se inspira decididamente
en eí l.
Sistema español: nominalismo
El sistema del Derecho espanñ ol es el inspirado en el principio nominalista, seguí n se deduce
y presupone el artíículo 1170. Principio recogido por todos los Coí digos civiles europeos,
con una antigua raigambre histoí rica.
El sistema nominalista, como el espanñ ol, parte de dar al dinero un uí nico valor, el nominal.
Se tiene que ejecutar la prestacioí n pecuniaria, entregando la exacta cantidad de dinero que
estaba pactada, haciendo abstraccioí n de que este dinero tenga hoy un valor adquisitivo
inferior al que teníía cuando se constituyoí ka obligacioí n.
Medios correctores del nominalismo
Las graves consecuencias que llevan consigo las alteraciones del poder adquisitivo del
dinero justifican que se intente buscar remedio para tratar de evitarlas. En teí rminos
generales, estos remedios pueden ser de las siguientes clases:
1. Legales: A la vista de una devaluacioí n o inflacioí n ya producida, el legislador puede
conceder una revalorizacioí n de los creí ditos tratando de poner al díía las
prestaciones devaluadas.
2. Judiciales: El juego de la claí usula rebus sic stantibus. Se entiende que una
alteracioí n sobrevenida de las circunstancias que fueron tenidas en cuenta por las
partes en el momento de contraer la obligacioí n, produce la resolucioí n del víínculo
contractual o su revisioí n por víía judicial.

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3. Convencionales: Un tercer remedio consiste en la prevencioí n del fenoí meno por
las propias partes interesadas, mediante la estipulacioí n de una claí usula de
estabilizacioí n. Por medio de ella, las partes, al establecer una prestacioí n
pecuniaria, cuyo cumplimiento queda diferido o es perioí dico, fijan la relacioí n que
existe entre la suma de dinero objeto del contrato y un determinado ííndice,
quedando obligadas al reajuste de la suma dineraria debida de acuerdo con las
fluctuaciones del ííndice.
Los tipos maí s frecuentes de claí usulas de estabilizacioí n son los siguientes:
 Cláusula valor oro o valor plata: las partes acuerdan que el deudor en el
momento de cumplir la obligacioí n va a pagar en dinero de curso legal el valor
de determinadas monedas de oro o de plata.
 Cláusula de pago en especie.
 Cláusula valor especie: supone que la deuda de dinero va a variar en funcioí n
del valor que tengan en un cierto momento unos determinados productos.
 Cláusula de escala móvil: es la modificacioí n de la deuda atendiendo a ííndices
oficiales (p. e el IPC).
 Cláusula valor moneda extranjera o cláusula de pago en moneda
extranjera: a este tipo de claí usula le es de aplicacioí n el art. 1170 Coí digo Civil.
4. Deuda de valor. En las deudas de valor el dinero funciona como medida de valor
de bienes y servicios y como sustitutivo de los mismos. Las deudas de valor se
liquidan en dinero. Y la suma a de proporcionar al acreedor el equivalente de la
cosa o servicio que no recibe. Y una vez operada la liquidacioí n se convierte en una
deuda de dinero.
6. PRESTACIÓN DE INTERES.
Concepto
Los intereses consisten en una cantidad de cosas de la misma especie que las debidas,
proporcional a la cuantíía de eí stas y a la duracioí n de la deuda.
Naturaleza
El intereí s debe ser considerado como un fruto o producto del capital, y se engloba dentro
de la categoríía de frutos civiles. La obligacioí n de pago de intereí s es una obligacioí n
pecuniaria, de naturaleza accesoria respecto de la obligacioí n principal, de restituir o
entregar el capital.
Clases y cuantía
Por su origen, los intereses pueden ser:
 Legales: si la obligacioí n de pago se encuentra establecida en la ley.
 Convencionales: derivan del pacto de las partes. La cuantíía a que pueden
ascender eí stos no se preceptuí a legalmente, no hay tasa de estos intereses
convencionales.
Tambieí n cabe distinguir entre intereses:

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 Compensatorios: son debidos como retribucioí n o rendimiento del capital, por
encontrarse el acreedor privado de la cosa debida de la que generalmente goza el
deudor.
 Moratorios: son debidos como resarcimiento por el retardo en la satisfaccioí n de
las deudas.
La cuantíía es libre. Soí lo tiene un líímite: que no sea usurario ni leonino.
Hay interés usurario, no cuando pasa de una cifra o tasa determinada sino cuando es
notablemente superior al normal y manifiestamente desproporcionado con las
circunstancias del caso.
Hay interés leonino cuando, aun no siendo notablemente superior al normal, ha sido
aceptado por el que ha de pagarlo, a causa de su situacioí n angustiosa, de su inexperiencia
o de lo limitado de sus facultades mentales.
Anatocismo
Los intereses vencidos se pueden capitalizar y producir, su vez, intereses (intereí s de los
intereses). Por tanto, el anatocismo es la acumulacioí n de intereses al capital, ya
devengados, al efecto de la produccioí n de nuevos intereses. El anatocismo puede ser legal
y convencional:
 El anatocismo legal se encuentra previsto en el art. 1.109, de acuerdo con el cual
los intereses vencidos devengan el intereí s legal “desde que son judicialmente
reclamados, aunque la obligación haya guardado silencio sobre este punto”.
 El anatocismo convencional se origina por voluntad de las partes. Es un pacto
líícito, si bien tendraí las limitaciones de la Ley de Usura de 1908.

CAUSAS DE EXTINCIOÓ N DE LAS OBLIGACIONES


La obligacioí n, por su propio concepto, tiene una duracioí n limitada en el tiempo, pretende
la satisfaccioí n del intereí s del acreedor.
Se satisface tal intereí s mediante la ejecucioí n de la prestacioí n por el deudor: es el
cumplimiento de la obligacioí n, que evidentemente la extingue. La extingue igualmente la
ejecucioí n forzosa o por equivalencia.
La extincioí n de la obligacioí n se produce por el pago y por la ejecucioí n forzosa o por
equivalencia. Y tambieí n se produce por una serie de hechos que producen la extincioí n: la
compensacioí n, la remisioí n o condonacioí n, la confusioí n, la novacioí n y la imposibilidad de
la prestacioí n.

EL PAGO
1. CONCEPTO.
Entendemos por pago, la realizacioí n de la prestacioí n debida como la entrega de una
cantidad de dinero, cosa que realiza un servicio o una omisioí n.

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Es importante senñ alar que el acreedor tiene la obligacioí n de recibir el pago, solo puede
rehusarlo si no se ajusta a lo pactado. Esta obligado a procurar la liberacioí n del deudor.
El primer problema a tratar seria la determinacioí n de los sujetos que pueden realizar el
pago y de los que pueden recibirlo. (Comportamiento deudor)
2. NATURALEZA.
El pago es un acto jurídico, hecho que produce efectos juríídicos en el que interviene la
voluntad humana y, como acto juríídico, es un acto debido, que son los que se realizan en
acatamiento de un deber juríídico.
Este acto debido, puede, a su vez, tener naturaleza de negocio juríídico.
3. REQUISITOS.
Respecto a los sujetos.
 Requisitos del deudor:
o Pago personal por el deudor. Para que ese pago sea vaí lido, el deudor
tiene que tener capacidad para pagar (art. 1160 CC). Si el pago lo realiza un
incapaz, la regla general es que si el pago realizado por un incapaz es de
una obligacioí n de dar ese pago seraí ineficaz y tendraí n que restituirse lo
que se hubiera percibido. La excepcioí n a este supuesto es que si esa
obligacioí n de dar consistíía en dinero u otra cosa fungible (consumible) el
acreedor no tendraí que devolver aquello que haya gastado o consumido de
buena fe.
o Pago hecho por el representante legal o voluntario. Para los dos
supuestos se aplica el artíículo 1160 CC. Es vaí lido el pago hecho por un
representante legal o voluntario del deudor salvo que la obligacioí n tuviera
caraí cter personalíísimo.
o Pago hecho por un tercero. Cualquier tercero ajeno a la obligacioí n estaí
legitimado para efectuar el pago. El acreedor tiene que aceptar ese pago del
tercero salvo que se trate de una obligacioí n personalíísima.
Consecuencias frente al deudor:
 Cuando el tercero paga con el conocimiento y la aprobacioí n expresa
o taí cita del deudor, una vez que ha pagado ese tercero se subroga
en la posicioí n del acreedor (art. 1169 CC).
 Cuando el tercero paga ignoraí ndolo el deudor, el tercero dispone
contra el deudor de la accioí n de reembolso exactamente por la
cantidad que haya pagado (art. 1158 CC).
 Cuando el tercero paga contra la expresa voluntad del deudor, el
tercero no goza de la accioí n de reembolso ni se subroga en la
posicioí n del acreedor, soí lo se le concede la actio in rem verso, es
decir, el deudor soí lo va a tener que abonar al tercero aquello en lo
que se enriquecioí .
 Requisitos del acreedor. El artíículo 1162 CC establece que el pago hay que
hacerlo al acreedor de la obligacioí n o a su representante.

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o La capacidad del acreedor. El artíículo 1163 CC senñ ala que para recibir un
pago hay que tener capacidad para administrar los propios bienes. Si se
hace un pago a una persona que no estaí capacitada para administrar sus
propios bienes no libera al deudor de su obligacioí n, salvo:
 Que ese pago le haya enriquecido al acreedor.
 Que ese pago haya sido aprobado despueí s por el representante
legal del menor o del incapacitado.
o Pago al acreedor aparente (art. 1164 CC). Si el deudor de buena fe paga a
quien estaí en posesioí n del justificante de su deuda queda liberado de su
obligacioí n [la buena fe consiste en la creencia de estar pagando al
verdadero acreedor].
o Pago hecho a otro tercero. Como regla general no libera al deudor de la
obligacioí n (art. 1163.2 CC). Sin embargo, síí libera al deudor cuando el pago
realizado a un tercero le ha sido uí til al acreedor.
El acreedor tiene la obligacioí n de colaborar y de recibir el pago. Soí lo puede negarse a
recibir el pago cuando eí ste no se corresponda con lo pactado.
Respecto al objeto
 Identidad: el deudor debe de entregar al acreedor exactamente la prestacioí n
pactada.
o Obligaciones específicas (art. 1166.1 CC). Exige que el deudor entregue
exactamente la cosa que se haya pactado. El acreedor no estaí obligado a
recibir otra cosa aunque sea de calidad superior.
o Obligaciones genéricas (art. 1167 CC). La identidad del pago consiste en
que el deudor entregue al acreedor algo del geí nero pactado. En cuanto a la
calidad de las cosas geneí ricas, eí sta debe ser de calidad media.
o Obligaciones pecuniarias (art. 1170 CC). Cumple pagando en la moneda
que se haya pactado. Si no es posible, se puede liberar pagando en dinero
de curso legal.
o Obligaciones de hacer (art. 1161 CC). La obligacioí n debe de ser cumplida
por la persona que se haya pactado, y el acreedor no puede ser obligado a
recibir la prestacioí n de otra persona diferente cuando se trate de una
obligacioí n personalíísima.
 Integridad (art. 1157 CC). El deudor debe de realizar la prestacioí n completamente
(no puede pagar soí lo una parte).
 Indivisibilidad del pago (art. 1169 CC). La regla general es que el pago debe de
hacerse en un uí nico momento.
Excepciones:
o Pacto contrario de las partes.
o Si la prestacioí n debida tiene una parte lííquida y otra parte ilííquida, el
acreedor puede exigir al deudor y el deudor se libera entregando al

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acreedor la parte lííquida antes que la ilííquida (p.e en una deuda de dinero y
entrega de un objeto puedo pagar primero el dinero y despueí s entregar el
objeto).
Circunstanciales
 Tiempo del pago: hay que cumplirlos en el momento que hayan pactado las partes
o bien cuando la ley lo marque. Si el deudor no cumple a tiempo distinguimos:
o Si el momento era esencial el cumplimiento tardíío ya no libera al deudor y
la obligacioí n se considera incumplida.
o Si el momento no era esencial el deudor puede liberarse si el cumplimiento
tardíío satisface auí n el intereí s del acreedor, pero en ese caso estarííamos
ante un cumplimiento defectuoso aplicaí ndole la consecuencia de la mora.
 Lugar del pago (art. 1171 CC).
o Obligaciones de dar: si no se ha especificado el lugar seraí donde estuviera
el objeto en el momento del perfeccionamiento del contrato.
o Obligaciones de hacer: salvo pacto en contrario el lugar seraí el domicilio
del deudor.
GASTOS DEL PAGO.
 Judiciales: Son los producidos en proceso seguido sobre el cumplimiento de la
obligacioí n. Los gastos los decidiraí el Tribunal con arreglo a la Ley de
Enjuiciamiento Civil.
 Extrajudiciales: Son los precisos para hacer el pago; necesarios pare el
cumplimiento de la obligacioí n.

FORMAS ESPECIALES DE PAGO


El cumplimiento de la obligacioí n es la realizacioí n de la prestacioí n por el deudor a favor del
acreedor.
Sin embargo, puede ocurrir que este cumplimiento se haga en forma distinta al previsto
exactamente en la obligacioí n, pero se produzca igualmente la liberacioí n del deudor y la
satisfaccioí n del intereí s del acreedor. Se produce el cumplimiento de la obligacioí n, pero no
con la precisa y exacta realizacioí n de la prestacioí n que constituye su objeto, sino por otros
medios.
Estos medios o formas han sido llamados “formas especiales de pago”.

IMPUTACIOÓ N DE PAGOS
1. CONCEPTO.
La imputacioí n del pago es la determinacioí n de la obligacioí n a la que se aplica el pago,
produciendo el cumplimiento de aqueí lla, cuando hay varias iguales entre los mismos
sujetos, acreedores y deudor.

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2. CRITERIO PRINCIPAL DE IMPUTACIÓN.
La facultad del deudor de imputar el pago es el criterio principal, en base al principio del
favor debitoris.
Esta facultad el deudor la puede ejercitar directa o expresamente, declarando a cual de las
obligaciones imputa el pago.
Tambieí n la puede ejercitar no ya tomando la iniciativa, sino aceptando la que ha hecho el
acreedor.
3. CRITERIO SUBSIDIARIO DE IMPUTACIÓN.
No ejercitada por el deudor la facultad de imputacioí n, el artíículo 1174 establece como
criterio subsidiario que el pago se imputaraí :
1. A la deuda maí s onerosa y si son iguales, se imputa.
2. A todas las deudas a prorrata.
La onerosidad no puede venir determinada por la naturaleza de la prestacioí n ni por la
cuantíía. Es la gravosidad de la deuda; una cuestioí n de hecho, a examinar en cada caso y
que se puede resumir que es maí s onerosa la deuda cuyo pago reporta al deudor mayor
beneficio o ventaja.

PAGO POR CESIOÓ N DE BIENES


1. CONVENCIONAL.
Cabe al amparo de la autonomíía de la voluntad de las partes (artíículo 1.255 del Coí digo
Civil), se trata de un acuerdo entre deudor, de una parte, y su acreedor o acreedores, de
otra, en los teí rminos que tengan por conveniente. Puede, por tanto, el deudor celebrarlo
con el acreedor que quiera o algunos o todos, y respecto a uno o varios de sus bienes o
todos, quedando los acreedores no intervinientes al margen, de modo que sus derechos no
resultan afectados por la cesioí n.
2. JUDICIAL.
Cuando se realiza con intervencioí n y aprobacioí n de la autoridad judicial, en la forma que la
ley determina (Ley de enjuiciamiento civil). Es a esta cesioí n judicial a la uí nica que se
refiere el artíículo 1.175 del Coí digo Civil.
3. DACION DE PAGO.
Concepto
Dacioí n en pago es el negocio juríídico bilateral por el que acreedor y deudor acuerdan que
el pago se realice con una prestacioí n distinta de la que era objeto de la obligacioí n.
Naturaleza jurídica
Se habíía mantenido antiguamente que la dacioí n en pago teníía la naturaleza juríídica de
compraventa en la que el creí dito figuraba como precio, teoríía que habíía aceptado el
Tribunal Supremo.
Tambieí n se habíía defendido que se trataba de una novacioí n de la obligacioí n, por cambio
de objeto.

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Pero no es necesario acudir a asimilaciones inoperantes. La naturaleza juríídica de la
dacioí n en pago es de pago, una forma especial de pago en que, por acuerdo de las partes,
se altera la identidad de la prestacioí n y del pago.
Efecto
La dacioí n en pago, como subrogado del cumplimiento, produce los efectos de este: es e
cumplimiento de la obligacioí n. Por tanto, libera al deudor, produce la satisfaccioí n del
creí dito del acreedor y extingue la obligacioí n. Es una forma especial de pago.

CONSIGNACIOÓ N
1. OFRECIMIENTO DE PAGO.
El ofrecimiento de pago es la primera fase o paso previo para llegar a la consignacioí n.
Es una declaracioí n de voluntad, unilateral y recepticia, por la que el deudor declara al
acreedor que estaí dispuesto a cumplir inmediatamente la obligacioí n.
No requiere forma especial. Puede emplearse cualquiera: oral, escrito privado o
documento puí blico, aunque hay que tener en cuenta que la carga de la prueba la sufriraí el
deudor que alegue que la hizo.
Los casos especiales en que no es preciso el ofrecimiento de pago como presupuesto de la
consignacioí n son los siguientes:
1. Ausencia del acreedor. La ausencia a que se refiere no tiene el sentido preciso y
que es regulada en los artíículos 181 y siguientes, pues en este caso al ausente se le
nombra un defensor o un representante legal que podraí recibir el pago
normalmente.
2. Incapacidad del acreedor. Cuando este incapacitado para recibir el pago en el
momento en que deba hacerse, al incapacitado se le designa un representante legal
que recibiraí el pago normalmente.
3. Desacuerdo sobre la titularidad del crédito cuando varias personas
pretendan tener derecho a cobrar. El deudor no tiene que sufrir las
consecuencias de un desacuerdo entre presuntos acreedores y el riesgo de hacer el
pago a quien quizaí no resulte ser el verdadero.
4. Extravío del titulo de la obligación. Es el caso de que sea necesario la
presentacioí n del tíítulo de la obligacioí n para hacer el pago de la deuda.

2. CONSIGNACIÓN.
Concepto
La consignación es el depoí sito o puesta a disposicioí n de la autoridad judicial, que hace el
deudor de la cosa debida, en caso de que el acreedor no quiera o no pueda recibirla.
Requisitos
1) Es necesario un ofrecimiento del pago (el deudor tiene que ofrecer el pago
al acreedor). Si el acreedor niega el ofrecimiento, el deudor debe probarlo. Hay

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supuestos en los que el CC exime al deudor del requisito del ofrecimiento del
pago (art. 1176 CC).
2) Anuncio. El deudor tiene que anunciar la consignacioí n que va a hacer a las
personas que pueden estar interesadas en el cumplimiento de la obligacioí n
(acreedor, acreedor del acreedor, fiadores, herederos…).
3) Consignación y depósito. El deudor consigna la cosa debida cumpliendo los
requisitos del pago (identidad, integridad e indivisibilidad). Ademaí s, el deudor
debe de poner esa cosa a disposicioí n de la autoridad judicial acreditando el
ofrecimiento del pago y el anuncio de la consignacioí n.
4) Notificación. Debe notificarse de nuevo la consignacioí n a todos los
interesados.
Procedimiento y gastos
Se sigue el procedimiento de jurisdiccioí n voluntaria. La consignacioí n se haraí depositando
las cosas debidas a disposicioí n de la autoridad judicial ante quien se acreditaraí el
ofrecimiento en su caso, y el anuncio de la consignacioí n en los demaí s.
Los gastos de la consignación cuando fuese procedente, seraí n de cuenta del acreedor (art.
1.179 del Coí digo Civil).
Efectos
1. El acreedor acepta la consignacioí n o se dicta resolucioí n judicial de que estaí bien
hecha: la consignacioí n produce su efecto propio de liberar al deudor y extinguir la
obligacioí n, por tratarse de un pago, verdadero cumplimiento de la misma.
2. El deudor retira la cosa consignada antes de que el acreedor la acepte o se dicte
resolucioí n judicial declaraí ndola bien hecha.
Si el deudor retira la cosa con el consentimiento del acreedor, eí ste pierde toda
preferencia que tuviere sobre la cosa y los codeudores y fiadores quedan libres.
3. si el acreedor se opone al pago por entender que no cumple los requisitos de eí ste,
el Juez no puede declarar bien hecha la consignacioí n, sino que ordena archivar el
expediente, dejando a salvo el derecho de las partes a dilucidarlo en proceso
declarativo.

LA PEÓ RDIDA DE LA COSA DEBIDA


1. CONCEPTO.
Es la causa de extincioí n de la obligacioí n por no ser posible realizar la prestacioí n por el
deudor, sin que le sea imputable.
2. SUPUESTOS.
 Imposibilidad parcial. Se puede decir que, la obligacioí n se extingue en parte y
deberaí cumplir el deudor la parte posible. Pero el acreedor tiene derecho a exigir
la prestacioí n completa.

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La imposibilidad puede ser de hecho cuando es realizable la prestacioí n por
fíísicamente imposible, o de derecho, por prohibirlo el Ordenamiento.
 La imposibilidad temporal no produce la extincioí n de la obligacioí n, soí lo el
retraso en el cumplimiento.
3. EFECTO.
El efecto fundamental de la imposibilidad sobrevenida de la prestacioí n, es la extincioí n de
la obligacioí n y la consiguiente liberacioí n del deudor, aun a costa de la no satisfaccioí n del
intereí s del acreedor.
Si la prestacioí n sobrevenida imposible era objeto de una obligación recíproca, quedaraí el
deudor liberado de su deber juríídico, pero, al tiempo, perderaí su pretensioí n para obtener
la contraprestacioí n. La imposibilidad sobrevenida de la prestacioí n de uno de los deudores
concede a la otra parte de la facultad de resolverlas.
Extinguida una obligacioí n por imposibilidad sobrevenida, si por razoí n de ella se produce
una ventaja, eí sta corresponderaí al acreedor.

EL INCUMPLIMIENTO DE LA OBLIGACIOÓ N
IMPUTABLE AL DEUDOR
El incumplimiento de la obligacioí n implica la insatisfaccioí n de los intereses del acreedor
porque no se ha realizado la prestacioí n debida o bien porque se ha llevado a cabo
defectuosamente.
El incumplimiento abarca diversas hipoí tesis:
 El incumplimiento total, tambieí n denominado incumplimiento definitivo. Se da
cuando falta por completo la realizacioí n de la prestacioí n.
 El cumplimiento inexacto:
a. Cumplimiento defectuoso: se trata de un cumplimiento a tiempo, pero
mediante la realizacioí n de una prestacioí n no exactamente igual a la debida.
b. Cumplimiento con retraso o con demora: cumplimiento exacto de la
prestacioí n debida, pero realizado con retardo o morosamente.

EL DOLO
1. CONCEPTO.
El Coí digo Civil no lo define, pero podemos decir que el incumplimiento doloso consiste en
una actuacioí n consciente y derivada del deudor que con mala fe se resiste a cumplir
aquello para lo que se obligoí .
2. PRUEBA.
El dolo no se presume. La parte que lo alegue deberaí probarlo, seguí n la doctrina de la
carga de la prueba.

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Si se produce un incumplimiento de la obligacioí n, el acreedor, probado eí ste, podraí exigir la
responsabilidad del deudor y consiguiente indemnizacioí n de danñ os y perjuicios, puesto
que la culpa se presume, pero, si alega que el incumplimiento se produjo por dolo, deberaí
probar eí ste.

LA CULPA
1. CONCEPTO. POSICIÓN DEL CÓDIGO CIVIL.
El Coí digo Civil en su artíículo 1.104 establece que “la culpa o negligencia del deudor
consiste en la omisioí n de aquella diligencia que exija la naturaleza de la obligacioí n y
corresponda a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar”. Anñ adiendo
ademaí s, que “cuando la obligacioí n no exprese la diligencia que ha de prestarse en su
cumplimiento, se exigiraí la que corresponderíía a un buen padre de familia”.
A continuacioí n el artíículo 1.105 del Coí digo Civil establece que soí lo se exoneraraí de
responsabilidad al deudor cuando el incumplimiento de la obligacioí n sea debido a causa
imprevisible – caso fortuito -, o siendo previsible sea inevitable – fuerza mayor -.
2. FACULTAD JURÍDICA MODERADORA.
El artíículo 1103 dispone que la responsabilidad que proceda de negligencia es igualmente
exigible en el cumplimiento de toda clase de obligaciones; pero podraí moderarse por los
Tribunales seguí n los casos.
La responsabilidad que se produce en el deudor que incumple su obligacioí n por culpa,
puede resultar no equitativa teniendo en cuenta las circunstancias concurrentes.
3. PRUEBA DE LA CULPA.
Cuando se produce el incumplimiento de una obligacioí n, se presume que lo ha sido por
culpa del deudor. Si eí ste incumple totalmente o cumple defectuosamente, se presume que
es culposamente, pues la accioí n humana se supone que es voluntaria. Y si el
incumplimiento ha sido por caso fortuito o fuerza mayor, deberaí probarlo el deudor, son
hechos impeditivos de su responsabilidad.

EL INCUMPLIMIENTO NO IMPUTABLE AL
DEUDOR
El incumplimiento no imputable al deudor es el debido a caso fortuito o fuerza mayor.
Extingue la obligacioí n y el acreedor soporta el incumplimiento.
El deudor, en principio y como regla, incurre en responsabilidad si la obligacioí n se
incumple, ya que la culpa se presume o bien si se prueba el dolo. Y no incurre en
responsabilidad si el incumplimiento no le es imputable porque se ha debido a caso
fortuito o fuerza mayor.
En los supuestos de mora, dolo y culpa, el deudor es responsable del incumplimiento de la
obligacioí n.

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CASO FORTUITO Y FUERZA MAYOR
1. CONCEPTO.
En el Coí digo Civil nos encontramos con preceptos que eximen de responsabilidad al
deudor cuando sobreviene un caso fortuito, o se da una fuerza mayor, o se emplean
conjuntamente ambos teí rminos. Sin embargo, no define ni uno ni otra, sino que en el
artíículo 1.105 del Coí digo Civil se establece una disposicioí n general: “fuera de los casos
expresamente mencionados en la ley, y los que en que así lo declare la obligación, nadie
responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse, o que, previstos, fueran
inevitables”. Por tanto, “imposibilidad de prever” o “inevitabilidad” de lo previsto
configuran los dos supuestos legales de exoneracioí n del deudor, salvo que la ley o la
convencioí n de las partes manifieste lo contrario.
Aunque la líínea dominante en la jurisprudencia es la no distincioí n del caso fortuito con la
fuerza mayor en cuanto a los efectos, no ha dejado de hacerse eco de la diferenciacioí n
doctrinal de ambos eventos.
 Caso fortuito: Expresioí n que se reserva para agentes causantes del
incumplimiento de caraí cter interno. Asíí, existe caso fortuito cuando el suceso que
impide el cumplimiento de la obligacioí n, no era previsible usando de una diligencia
normal; pero de haberse previsto, hubiera podido evitarse.
 Fuerza mayor: Expresioí n que se predica de los agentes causantes del
incumplimiento de caraí cter externo. Asíí, existe fuerza mayor cuando el suceso que
impide el cumplimiento de la obligacioí n, a pesar de ser previsible no se puede
impedir. Por ejemplo: inclemencias del tiempo, desastres naturales.
2. DISTINCIÓN CASO FORTUITO-FUERZA MAYOR.
Tradicionalmente se habíía distinguido el caso fortuito de la fuerza mayor y se habíían
mantenido dos criterios, el subjetivo y el objetivo.
Seguí n el criterio subjetivo, caso fortuito es el suceso que no pudo preverse, pero que de
haberse previsto se hubiera podido haber evitado; fuerza mayor, sin embargo, es el suceso
inevitable, aun de haberse previsto. Seguí n el criterio objetivo, caso fortuito es el suceso
que se produce en el cíírculo afectado por la obligacioí n; la fuerza mayor se produce fuera
de este cíírculo y es de violencia insuperable.
3. EFECTOS.
Como regla general, el deudor va a quedar liberado tanto del cumplimiento total como del
parcial de la obligacioí n. Dicha regla general no seraí de aplicacioí n en los siguientes casos
(art. 1.105):
1. En los casos expresamente mencionados en la ley. Son casos de
responsabilidad por caso fortuito o fuerza mayor legalmente determinada: Nos
referimos al caso del comodatario que responderaí en ambos casos cuando destina
la cosa a un uso distinto de aquel para el que se le prestoí o la conserva en su poder
por maí s tiempo del convenido (art. 1744 CC) y cuando la cosa se le entregoí bajo
tasacioí n (art. 1745 CC).

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2. Cuando expresamente lo declare la obligación. Es decir, aquellos casos en que las
partes, en base al principio de autonomíía privada, pactan o estipulan
expresamente que el deudor responderaí en ambos casos
4. PRUEBA.
El caso fortuito y la fuerza mayor, como excluyentes de la obligacioí n, hechos extintivos de
la misma, deben ser probados.
El deudor sufre la carga de la prueba del caso fortuito o fuerza mayor. De no probarlo, no
podraí ser tomada en cuenta y se presume la culpa.
Cuya prueba corresponderaí la del doble elemento que compone su concepto: la
imposibilidad sobrevenida de la prestacioí n y la no imputabilidad de la misma al deudor.

LA MORA DEL DEUDOR


1. CONCEPTO.
Se llama mora del deudor (mora debitoris o mora solvendi) al retraso juríídicamente
relevante en el cumplimiento de la obligacioí n, que ni impide ni hace inuí til el cumplimiento
tardíío, del que es responsable el deudor.
Asíí, cuando el momento en el que teníía que cumplirse la obligacioí n pasa sin que se haya
cumplido, pero sin que ello haga imposible o inuí til desde un punto de vista objetivo el
poder cumplir en el futuro, se dice que hay retardo en el cumplimiento.
Hay incumplimiento definitivo, y no simple retraso, cuando el solo retardo hace ya: bien
imposible la realizacioí n de la prestacioí n, bien quita al acreedor el intereí s en que sea
realizada.
2. REQUISITOS.
1. Obligación Positiva. Debe de tratarse de una obligacioí n positiva, es decir, de dar o
de hacer.
2. Exigibilidad de la deuda. La deuda debe de ser lííquida y exigible (que esteí ya
vencida).
3. Culpabilidad del deudor. El retraso en el cumplimiento debe de ser imputable a
la conducta dolosa o negligente del deudor. Si el retraso se debe a caso fortuito o
fuerza mayor no hay mora. La carga de la prueba corresponde al deudor.
4. Interpelación del acreedor al deudor. Para que el deudor sea moroso es
necesario que el acreedor le haya requerido judicial o extra judicialmente para que
cumpla la obligacioí n. Hay excepciones a este requisito (art. 1100.2 CC):
a. Cuando la ley le exime de ello.
b. Cuando las partes han pactado la mora automaí tica.
c. Cuando el díía del cumplimiento fue determinante en la obligacioí n.

MORA EN LAS OBLIGACIONES RECIÓPROCAS

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Senñ ala el uí ltimo paí rrafo del artíículo 1100 del Coí digo Civil que en este tipo de obligaciones
ninguna de las partes incurre en mora hasta que una de ellas cumpla su parte.
1. EFECTOS.
1) Indemnización. Los deudores que incurran en mora quedan sujetos a la
indemnizacioí n de danñ os y perjuicios, la cual corresponde a todo deudor al que sea
imputable el incumplimiento total o parcial de la obligacioí n.
Si la obligacioí n es pecuniaria, la indemnizacioí n seraí la que se hubiese pactado; a
falta de pacto especial, consistiraí en pago de los intereses, los cuales, a su vez,
seraí n los convenios y, a falta de convenio, los legales que vienen determinados en la
Ley de 29 de junio de 1984 que dispone que el intereí s legal seraí el que establezca
la Ley de Presupuestos Generales del Estado.
2) Perpetuatio obligationis. En el Derecho romano, la obligacioí n en la que el
deudor incurríía en mora se perpetuaba en el sentido de que el deudor en mora era
responsable de la peí rdida de las cosas o imposibilidad de la prestacioí n aun por
caso fortuito, por presumirse que, de haber cumplido en tiempo oportuno, no se
habríía producido tal peí rdida o imposibilidad; el deudor se liberaba si probaba que
la misma se hubiera producido igualmente de haber cumplido.

LA MORA DEL ACREEDOR


1. CONCEPTO.
La mora del acreedor es la situacioí n que se produce cuando pese a la disponibilidad del
deudor al cumplimiento de la obligacioí n, existe un objetivo retraso debido a un
comportamiento imputable al acreedor. El CC no regula esta figura pero existen preceptos
en los que se alude a ella (1176.1, 1185, 1452, 1505, 1589, 1590).

2. REQUISITOS.
1. Obligación exigible y vencida. Que haya llegado el momento del cumplimiento.
2. Ofrecimiento por parte del deudor. Que el deudor lo ofrezca al acreedor
intimaí ndolo a recibirlo (artíículo 1.176. 1º del Coí digo Civil). Esta regla general de la
necesidad de la intimacioí n sufre algunas excepciones. Asíí, en ciertas obligaciones
la ley establece la produccioí n automaí tica de la mora, de forma que entonces desde
que llega el díía del cumplimiento, y el deudor tiene la prestacioí n puesta a
disposicioí n del acreedor, eí ste incurre en mora sin necesidad de ser intimado para
recibirla (artíículo 1.176. 2º del Coí digo Civil).
3. Negativa por parte del acreedor. Que el acreedor se niegue sin razoí n a admitirlo
o a poner de su parte lo preciso para que pueda efectuarse.
3. EFECTOS.
1. Ofrecimiento de pago y consignación. El deudor puede hacer el ofrecimiento de
pago formal y proceder a la consignacioí n, cumpliendo los requisitos que senñ alan
los artíículos 1176 y siguientes, lo que da lugar a la extincioí n de la obligacioí n por
tratarse de una forma especial de pago o un subrogado del cumplimiento.

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2. Compensatio morae. La mora del acreedor hace cesar la mora al deudor si eí ste
habríía incurrido en ella o evita que se produzca, si no ha incurrido.
3. Imposibilidad de cumplimiento, a cargo del acreedor. En el caso de peí rdida de
la cosa debida o, en general, imposibilidad de cumplimiento, por caso fortuito o
fuerza mayor, la extincioí n de la obligacioí n la soporta el acreedor.

EL CUMPLIMIENTO FORZOSO EN FORMA


ESPECIÓFICA
Podemos distinguir entre los siguientes supuestos:
 Si se trata de una obligación de dar cosa específica: El acreedor puede exigirle
al deudor que realice la entrega. Si el obligado no lo hace seraí el Juez quien lo haga
mediante las diligencias procesales adecuadas para poner al acreedor en poder del
bien inmueble, o si se trata de cosa mueble y se puede encontrar dentro del
patrimonio del deudor. Si no se puede encontrar, la obligacioí n se convierte en
indemnizacioí n de danñ os y perjuicios (art. 1096.1).
 Si se trata de una obligación de dar cosa genérica: Si la cosa se encuentra en el
patrimonio del Deudor, el acreedor puede obtenerla directamente eí l mismo
(mediante embargo). Pero si esa cosa geneí rica no se encuentra en el patrimonio
del Deudor, el acreedor puede exigirla a expensas del deudor (puede comprarla a
un tercero con cargo al deudor). Art. 1.096.2.
 Si se trata de una obligación de hacer y el obligado no la hiciere, se mandará
ejecutar a su costa. (a costa del deudor). Lo mismo se haraí si el deudor la hiciere
contraviniendo el tenor de la obligacioí n (es decir, en contra de lo que se ha pactado
en la obligacioí n). Art. 1098.
 Si se trata de una obligación de no hacer y el deudor ejecutase lo que se le
había prohibido, habraí que deshacer lo mal hecho y si no se puede, se
indemnizaraí los danñ os y perjuicios al acreedor.

EL RESARCIMIENTO DE DANÑ OS Y PERJUICIOS


Se trata de una accioí n que tiene el acreedor para resarcirse del danñ o que le ha causado el
incumplimiento. Es compatible con la accioí n de cumplimiento, tanto cuando es in natura
(se le da la cosa y la indemnizacioí n) como cuando es por equivalente (valor de la
indemnizacioí n por equivalencia maí s la indemnizacioí n por danñ os y perjuicios). Esta accioí n
tambieí n es compatible con la resolucioí n.
En cuanto a su fundamento legal se le aplica la regla general de la responsabilidad
contractual reflejada en el artíículo 1101:
“Quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que en el
cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de
cualquier modo contravinieren al tenor de aquella”.

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Se le indemniza al acreedor todo lo que el artíículo 1106 caracteriza como el danñ o
emergente (valor de la prestacioí n que falta en el patrimonio del acreedor) y el valor de la
ganancia que haya dejado de obtener el acreedor por el incumplimiento del deudor:
“La indemnización de daños y perjuicios comprende, no sólo el valor de la pérdida que haya
sufrido, sino también el de la ganancia que haya dejado de obtener el acreedor, salvas las
disposiciones contenidas en los artículos siguientes (1101 CC y 712 y siguientes de la LEC-
2000).
 Si se debe una cosa especíífica se valoraraí de acuerdo al informe pericial.
Tipos de danñ os:
 Tradicionalmente se ha dicho que estamos ante un danñ o puramente econoí mico.
 Pero a veces el incumplimiento contractual causa un danñ o moral (Ej.: Operacioí n de
cirugíía esteí tica que causa una deformacioí n en el rostro).
Este danñ o se permite, sobre todo, en casos de danñ os meí dicos; pero lo difíícil es determinar
cuanto ha de pagarse por cada cosa (nariz torcida, cicatriz en la cara, etc.). Pero para eso
existen los baremos.
Seguí n el Art. 219 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, el acreedor siempre tiene que probar el
danñ o pues este nunca se presume.
En la praí ctica la sentencia fija unas reglas generales para hallar una determinada cantidad,
y en el traí mite de ejecucioí n de sentencia es cuando se determina la cantidad definitiva.
(Ej.: STC del 11M – se incluíía a las victimas en grupos seguí n la gravedad de sus lesiones y
despueí s se distribuíía la cantidad).
No obstante, lo maí s difíícil en esta accioí n indemnizatoria es probar la relacioí n de
causalidad del danñ o con el incumplimiento: el incumplimiento ha de ser causa directa del
danñ o, ha de ser eí ste el que genere el danñ o, pues sino no es indemnizable.
Por otro lado, en cuanto a la extensioí n del danñ o resarcido, es necesario hacer una
distincioí n entre:
 Deudor de buena fe: eí ste soí lo responde de los danñ os que se deriven del
incumplimiento de la obligacioí n. Baí sicamente un danñ o que era previsible al tiempo
de constituirse la obligacioí n (danñ o emergente y lucro cesante).
 Deudor de mala fe: responde de todo danñ o que se derive conocidamente de la falta
de cumplimiento de la obligacioí n. Al contrario que el deudor culposo, este deudor
doloso tendraí que indemnizar todo danñ o emergente y lucro cesante.
Ademaí s, el Coí digo preveí una regla maí s en la accioí n resarcitoria que consiste en el deber,
tanto del deudor como del acreedor, para mitigar el danñ o (que el danñ o sea el menor
posible). Es decir, este deber significa que cuando se ha comenzado a producir el
incumplimiento se debe hacer todo lo posible para que no aumente el danñ o. Cuanto menos
respetuoso se sea con este deber, maí s indemnizacioí n tendraí que dar el deudor. Si es por
culpa del acreedor, tendraí menos indemnizacioí n.
Por uí ltimo, es fundamental saber que el danñ o se valora cuando se produce el
incumplimiento definitivo.

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 En caso de que sean culpables deudor y acreedor del incumplimiento
(concurrencia de culpas), el juez modera la cuantíía de la indemnizacioí n.

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