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15 pausas cerebrales y prácticas de atención para

implementar en el aula
¿Qué son las pausas cerebrales? ¿Cómo son las prácticas de atención? Esta
profesora ofrece una explicación y comparte algunas actividades simples y
efectivas para llevar esto a las salas de clase.
Escrito por: Camila Londoño
Las prácticas de atención y las pausas cerebrales son necesarias para impactar positivamente
los estados emocionales y por ende, la forma como se aprende. Estas actividades, según Lori
Desautels (profesora del Colegio de Educación en la Butler University), reenfocan los circuitos
neuronales y generan una mayor actividad en la corteza prefrontal, lugar donde se da la
resolución de problemas y la regulación emocional.

¿Cuáles son las pausas cerebrales y las prácticas de atención?

Las pausas cerebrales, según lo explica Lori en un artículo


de Edutopia, son periodos de tiempo corto en el cual
cambiamos la rutina de la información entrante que llega a
través de caminos predecibles y tediosos.
“Nuestros cerebros están conectados para la novedad”, explica la profesora. “Sabemos esto
porque prestamos atención a cada estímulo en nuestro entorno que se siente amenazante o
fuera de lo común. Esto siempre ha sido una gran ventaja. De hecho, nuestra supervivencia
como especie dependía de este aspecto del desarrollo cerebral”. Esto significa que cuando
le damos un descanso al cerebro, se refresca el pensamiento, lo que ayuda a descubrir
otra solución a un problema o ver una situación de una manera diferente. En pocos
minutos el cerebro se aleja del aprendizaje, la memorización y la resolución de problemas, y
esas pausas en realidad ayudan a incubar y procesar nueva información.

Las prácticas de atención, son ejercicios mentales para


silenciar los miles de pensamientos que nos distraen a lo
largo del día.
Lori explica que, cuando nuestra mente está “callada” y enfocada, podemos estar mucho más
presentes a través de cosas tan simples como los sonidos o los sabores. “La investigación
muestra repetidamente que calmar nuestras mentes enciende nuestro sistema nervioso
parasimpático, reduciendo la frecuencia cardíaca y la presión arterial, al tiempo que
mejoramos las estrategias que nos permite afrontar de manera efectiva los desafíos
cotidianos. Nuestro pensamiento mejora y nuestras emociones comienzan a regularse para
que podamos abordar una experiencia a través de opciones variables”, explica la profesora.
Actividades para hacer pausas cerebrales:
1. La bolsa de basura
Lori tiene una bolsa con objetos domésticos como marcadores, papel, abrelatas, cordones de
zapatos y otros elementos que podrían encontrarse en una bolsa con basura. El objetivo de
esta bolsa es elegir cualquier objeto y pedirle a los estudiantes que piensen en dos formas de
reinventar este objeto para otros usos. Pueden escribir o dibujar sus respuestas. Una vez que
los estudiantes han dibujado o escrito estos, pueden caminar por la habitación durante un
minuto compartiendo y comparando sus iniciativas.

2. Línea
En una hoja en blanco o sobre la pizarra, dibuja una línea zigzagueante. Dale a tus estudiantes
un minuto para que se paren y con la mano que menos usan, transformen la línea en un
dibujo o diseño.

3. Opuestos
El movimiento es crucial en el aprendizaje. Permite que tus estudiantes se pongan de pie y
pestañeen con el ojo derecho mientras chasquean los dedos de su mano izquierda. Luego
deben repetir esto con el ojo izquierdo y la mano derecha. Otra opción es que los estudiantes
se enfrenten entre sí y golpeen el pie derecho una vez, el pie izquierdo dos veces y el pie
derecho tres veces, aumentando la velocidad con la que alternan el golpe sobre el piso.

4. Alfabeto simbólico
Los estudiantes tendrán que cantar el alfabeto con nombres u objetos, y no con letras.

5. Lenguajes
Enseña a tus estudiantes lenguaje de señas, o inventa un idioma hablado. En parejas, los
estudiantes se pueden turnar para hablar o interpretar este nuevo idioma durante 30
segundos cada uno.

6. Matemática
Dale a tus estudiantes tres instrucciones en secuencia. Entre compañeros, tendrán que
realizar estas instrucciones en 30 segundos. Por ejemplo: cuenta por dos hasta 20, luego
cuenta por tres hasta 50, y finalmente, por siete hasta 80. Cuando uno termina, es el turno de
otro estudiante.

7. Imágenes invisibles
Haz que uno de tus alumnos dibuje en el aire mientras una pareja adivina qué está dibujando.
Pueden hacer varios grupos. Podrías darles categorías como alimentos, lugares, etc.

8. Historias
Un estudiante o profesor comienza una historia por un minuto, ya sea de forma individual o
con un compañero. Luego, los estudiantes deben completarla o continuarla con un final
absurdo y divertido.

Prácticas de atención. La idea es con 60 o 90 segundos y


después llegar a cinco minutos:
1. Respiración
Usa la respiración como un punto de enfoque. Pídele a tus alumnos que pongan una mano
cerca de su nariz (sin tocarla) y una mano sobre su vientre. A medida que respiran, haz que
sientan cómo se les expande el estómago. Mientras exhalan, pueden sentir el aire cálido sobre
su mano. Los estudiantes deben enfocarse en esta respiración sólo un minuto. Explícales que
está bien cuando los pensamientos llegan a la mente sin invitación y diles que exhalen ese
pensamiento.

2. Colores
Pide a tus estudiantes que piensen en los colores mientras se enfocan en la respiración.
Deben inhalar un color verde oscuro y exhalar un gris. Dile a tus estudiantes que imaginen los
colores como remolinos vivos con cada inhalación. Si un estudiante está reduciendo la
intensidad después de un momento de enojo, el color rojo es un gran color para exhalar.

3. Movimiento
Para los niños más pequeños: pídeles que se pongan de pie y, mientras inhalan, que levanten
un brazo o una pierna y los agiten mientras exhalan, hasta volver a la posición original. Para
los más jóvenes que comienzan estas prácticas de atención plena, es bueno incluir
inhalaciones y exhalaciones con cualquier tipo de movimiento.

4. La respiración profunda
La idea es inhalar en cuatro tiempos. Se aguantan cuatro segundos y se exhala lentamente en
cuatro tiempos. Se puede aumentar la retención del aire en unos pocos segundos, una vez que
los estudiantes encuentran el ritmo del ejercicio.

5. Respiración energizante
Se deben hacer “jadeos”, tal como la hace un perro con la boca abierta y la lengua afuera por
30 segundos. Se continúa otros 30 segundos con la boca cerrada mientras se respira
brevemente con una mano sobre el vientre. Normalmente se hacen tres respiraciones de
estas durante un segundo. Después de un minuto completo, los estudiantes regresan a cuatro
inhalaciones y exhalaciones profundas regulares.

6. Sonido
El uso del sonido es muy poderoso para lograr una respuesta tranquila. En las tres aulas
donde esta profesora hace clase, utilizan palos de lluvia, campanas y música. Hay muchos
sitios web que ofrecen música para la atención plena, la relajación y la visualización. Uno de
sus sitios preferidos es este:

7. Ascenso y caída
Al inhalar y exhalar a través de la nariz, los estudiantes se pueden tender en el suelo y poner
un objeto sobre el estómago. La idea es observar el ascenso y la caída de este objeto para
mejorar la atención.

Cuando los estudiantes logran concentrarse y poner atención a sus emociones, sensaciones y
decisiones, entonces existe una gran oportunidad: la oportunidad de cambiar esos
pensamientos poco útiles para orientarlos de otra manera en el proceso de
aprendizaje. “Cuando captamos esta conciencia, ¡vemos y sentimos la diferencia!”,
concluye Lori.