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Teoría de la comunicación.

La palabra comunicación proviene del latín "comunis" que significa


"común". De ahí que comunicar, signifique transmitir ideas y
pensamientos con el objetivo de ponerlos "en común" con otro. Esto
supone la utilización de un código de comunicación compartido.

Un código es un conjunto de símbolos y signos los cuales deben ser


compartidos por los protagonistas del proceso. ¿Puede acaso alguien que
no sabe hablar tibetano entender lo que un tibetano expresa en su lengua
materna? Naturalmente que no habrá habido comunicación en un caso
semejante. Gracias a que se comparte un código es que los mensajes se
transmiten de persona a persona.

Generalmente tendemos a pensar en el lenguaje cuando hablamos de


códigos, pero esto supone un concepto bastante más amplio. Además de
los códigos verbales (orales y escritos), existen otros como los gestos, los
movimientos de la cara y el cuerpo, los dados por la forma y el color (por
ejemplo las señales de tránsito) o la música (en donde hay reglas que
marcan una estructura). Naturalmente, los códigos no verbales, al igual
que el lenguaje, varían de acuerdo a las diferentes culturas.

Es así que podemos afirmar que el lenguaje es sólo un medio más. La


tendencia a identificarlo con la comunicación en su totalidad es
consecuencia de que éste sea el medio más apto para la transmisión de
ideas.
Si consideramos el concepto de comunicación desde un sentido amplio,
nos referiremos a seres vivientes que se relacionan con su entorno, pero
desde el lenguaje científico nos referiremos a seres relacionados entre sí
y capaces de expresar procesos y situaciones interiores, de dar a conocer
circunstancias u animar a otras criaturas a un comportamiento específico.

La Teoría de la Comunicación estudia la capacidad que tienen algunos


seres vivos de relacionarse con otros intercambiando información. Es una
reflexión científica muy nueva, pero en cambio, su objeto de estudio, la
comunicación, es una actividad muy antigua: la aptitud para servirse de
la información en la interacción la poseen especies animales que
habitaban en la tierra mucho antes que el hombre. Esta es una teoría
encaminada a fundar el estudio de los comportamientos comunicativos.

Esta teoría está interesada en explicar cómo un ser vivo controla su


entorno mediante el recurso a la información.

El estudio de la comunicación sirve para comprender el mecanismo por el


cual quien inicia la actividad comunicativa consigue lograr sus objetivos
sin recurrir a la acción ejecutiva. Según esto, se comprende el interés que
ha despertado este estudio en las llamadas Disciplinas Instrumentales, o
disciplinas que persiguen fines instrumentales. Se llama Disciplinas
Instrumentales a aquellas que están interesadas en conocer las técnicas
adecuadas para hacer que el receptor haga determinadas cosas de
determinada forma (comprar, votar, ...) y del modo y manera que desea
el emisor.

Orígenes.
Claude Shannon indica que el aspecto fundamental y básico de la teoría
de la comunicación es que reproduce exactamente o aproximadamente
un mensaje enviado de un punto A a un punto B,1 esto presupone que
puede existir una perturbación técnica denominada "ruido", la cual
regularmente siempre está presente en el proceso y puede afectar en
forma parcial o total el contenido del mensaje originalmente enviado.
Cabe mencionar que este presupuesto teórico se aplicó a la comunicación
telegráfica y posteriormente telefónica, de ahí que el modelo derivado de
ella sea conocido como "telegráfico".

Los orígenes de la teoría de comunicación están relacionados con el


desarrollo de la teoría de la información a comienzos de 1920. Las ideas
de información teórica limitadas fueron desarrolladas en el laboratorio de
Bell, todas asumiendo eventos implícitos de probable equivalencia.

El documento "Ciertos Factores Afectan la Velocidad del Telégrafo",


escrito por Harry Nyquist en 1924, contiene una sección cuantitativa
“inteligencia” y la “línea de velocidad” la cual puede ser transmitida por
medio de un sistema de comunicación.

En el documento de Ralph Hartley de 1928, Transmisión de la información


usa la palabra "información" en una cantidad mensurable, reflejando la
habilidad del receptor de distinguir una secuencia de símbolos de
cualquier otra. La unidad natural de información es por lo tanto el dígito
decimal, más tarde renombrado el hartley en su honor como unidad o
escala o medida de información.
Alan Turing en 1940 usó ideas similares como parte del análisis estadístico
del rompimiento durante la Segunda Guerra Mundial, del Chip Alemán
Enigmático.

El principal evento que abrió la manera de desarrollar la teoría de


comunicación fue la publicación del artículo escrito por Claude Shannon
en el diario [el diario Bell System Technical|Bell System Technical]] en
julio y octubre de 1948 bajo el nombre de "Teoría Matemática de
Comunicación”. Shannon se enfocó en el problema de como codificar
mejor la información que el emisor quiere transmitir, usando
herramientas en la Teoría de la probabilidad, desarrollada por Norbert
Wiener. Ellos marcaron, en ese tiempo, las etapas nacientes de la
aplicación de la teoría de comunicación. Shannon desarrolló entropía de
la información como una medida de incertidumbre en el mensaje mientras
esencialmente inventaba el campo de la Teoría de la Información.

En 1949, en una versión desclasificada en su trabajo en la Teoría


Matemática de Criptografía ("Teoría de la Comunicación de Sistemas
Secretos"), probó que todos los Chips, teóricamente inquebrantables,
deben tener los mismos requerimientos que la libreta de un solo uso.
También participó en la introducción de la Teoría de muestreo, la cual se
preocupa por representar una señal continua de tiempo a partir de un
discreto conjunto de muestras. Esta Teoría fue esencial en permitir que
los sistemas de transmisión de telecomunicaciones se movieran de lo
análogo a lo digital en la década de 1960 y años posteriores.
En 1951 Shannon hizo una contribución esencial al proceso natural del
lenguaje y lingüística computacional con su artículo “Predicción y Entropía
del Inglés Impreso” (1951), proporcionando un vínculo claro y
cuantificable entre cognición práctica y probabilista.