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El trigo en Venezuela se cultivaba desde la Colonia en siete estados del país.

Primero
en Aragua, Lara, Mérida y los Valles de Caracas. Luego, se extendió hacia otros estados
del país y adquirió mayor importancia en los estados andinos,
como Mérida, Táchira y Trujillo.

Sirlene Araujo

Pero, no solamente en la época de la Colonia se producía el trigo, sino también


se exportaba. Así lo afirmó a Vida Agro, el médico veterinario y profesor jubilado de la
Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (Ucla), Fernando Ramírez, quien asegura
además que “no fue el cacao el primer producto venezolano exportado al mundo, sino el
trigo“.

“En la Colonia, siendo la capital El Tocuyo, el 60% de las divisas del país
correspondían a la exportación de trigo. El Tocuyo era conocido como la ciudad
del trigo, se exportaba a México y Europa. Más tarde fue el cacao y luego el café.
Caracas se desarrolló con el aporte de 6 molinos de trigo, movidos por agua. El
trigo de Caracas se exportaba a Cartagena”, reveló Ramírez, quien además de la
rutina en la atención veterinaria trabaja fuertemente en la información histórica, en
el manejo de los datos y la estadística agropecuaria.

“ Los efectos (sobre la ganadería y la agricultura) del ingreso petrolero, el valor de la moneda y
las importaciones, los sentimos pero los estudiamos poco. Explicar en la universidad de cómo
vivíamos de la exportación de trigo y manzanas, cómo alimentamos a Europa en la Primera
Guerra Mundial con carne congelada en Puerto Cabello, o cómo en un solo año por Barcelona
exportamos más de 100.00 reses sorprende a los estudiantes y profesores”, sostuvo el
profesor Ramírez.

Sobre la situación del trigo en el país en el siglo XX, el ingeniero agrónomo e investigador del
extinto Fonaiap-Estación Experimental Mérida (ahora Inia), Ranulfo Manchego, reseña en un
artículo publicado, que desde los años 50, la producción de trigo se concentró en los
estados andinos.

Señala que “de acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Fomento, los
estados con mayor producción de trigo en Venezuela para el año 1950, eran
Táchira, Mérida y Trujillo, con una superficie sembrada de 13.063 hectáreas, una
producción de 5.369 toneladas y un rendimiento promedio de 411 kg por
hectárea”.

“La mayor concentración en estos tres estados estuvo determinada sobre todo por las
necesidades climáticas del cultivo, tales como baja temperatura, humedad relativa y necesidad
suplementaria de riego, ya que éste se hacía en ese momento, específicamente por gravedad
(acequias)”, explica el investigador-

Sin embargo, acota que para el año 1990 se produjeron solamente 302 toneladas,
debido a “factores internos de generación de divisas a través de la renta petrolera
que permitía la importación de alimentos a bajo costo, baja rentabilidad de la
mayoría de los rubros del sector agrícola y en particular del trigo, lo cual no
incentivaba a los productores al aumento de su producción, y a factores externos
por las ventajas competitivas que presentaban otros países en cuanto a
condiciones climáticas y económicas, las cuales permitían obtener grandes
producciones del grano a costos muy bajos”.

Manchego afirma que hubo preocupación en el país en tratar de recuperar la producción


de trigo en Venezuela, mediante “el fortalecimiento de la investigación agropecuaria, y del
intercambio tecnológico con otros países como Israel y los del área andina, con la perspectiva
de obtener variedades altamente rendidoras adaptadas a las condiciones ecológicas de la
región andina venezolana ya otros estados de condiciones diferentes tales como los estados
centrales, lo que hacía factible su introducción”.

Por ello, explica, “se trae material genético de otros países para ser probado en Venezuela,
obteniéndose rendimientos hasta de 3000 kg/ha a nivel experimental muy superiores a los
400 kg/ha obtenidos por los productores”.

“No obstante, se determinó que esa producción no se autosostenía sobre todo en


las áreas de baja altitud sobre el nivel del mar, debido, según algunos
investigadores, a no presentarse en ellas condiciones climáticas, específicamente,
de bajas temperaturas nocturnas que aseguren una producción permanente del
cultivo.

El investigador señala en su artículo que el área potencial de producción es la definida por


los estados andinos, pero presenta “agravantes de tipo erosivo, de topografía de los suelos,
enfermedades y métodos de producción rudimentarios, factores que limitan, según algunos
expertos, la expansión del cultivo”.
También resalta que la “otra región con posibilidades de implantación del cultivo sería la
región de los Llanos Centrales, pero con las limitantes señaladas anteriormente”.

Manchego sostiene que si se usan “variedades mejoradas y con la aplicación de abono


orgánico y riego, se podría producir en corto plazo la cantidad necesaria para satisfacer las
necesidades de la población”. También plantea que “la producción de algunos rubros y sobre
todo los destinados a la dieta básica directa, deben ser producidos en las pequeñas y
medianas explotaciones agrícolas, pues son éstas las que presentan mayor estabilidad en
situaciones de crisis por su menor vulnerabilidad a los vaivenes del mercado”.

En la actualidad, la Cooperativa Grupo BioAgro y Cargill de Venezuela dieron a conocer, el


pasado 18 de enero de 2017, la innovadora variedad de Trigo Casiquiare en un una
demostración realizada con los agricultores en los Valles de Tucutunemo en el estado
Aragua, quienes, en septiembre del 2016, comenzaron a sembrar este trigo tropical, reseñó El
Universal.

También hay ensayos de trigo en el tierras del oriente venezolano que se esperan se adapten
a las condiciones edafoclimáticas. Luego de dos años de ensayos, por iniciativa de la empresa
Agrícola La Cumbre, la investigación de BioAgro y panaderos locales, se logró sembrar trigo
por primera vez en el Oriente del país, concretamente en La Mesa de Guanipa.

Seis hectáreas de semilla híbridas de trigo se cosecharían para ser utilizadas para la siembra
de otras 100 hectáreas de semilla de trigo en temporada de invierno, indicó a El Universal, el
productor Darwin Ferrera Cedeño.

Los responsables del proyecto afinan detalles técnicos en los equipos de siembra y cosecha
para ajustarlos a los requerimientos de este tipo. Estiman la obtención de excelentes
rendimientos en calidad y cantidad.