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Los 43 principios de la oratoria

7 principios básicos para ser un mejor orador

1. Percepción: Se tú mismo, los demás ya están

Percepción es igual a realidad, y en el diario vivir tendemos a comportarnos de


cierta manera para ser percibidos como en realidad somos. Pero en ciertas
ocasiones cuando vamos a deliberar un discurso, nuestra conducta cambia. Y
esto sucede por dos razones. La primera es porque centramos más
nuestra atención selectiva en el “público” que en el “hablar”. Haciendo en efecto
que cambie nuestra personalidad generando una percepción contraria a
quienes en realidad somos.
Y la segunda razón es porque inconscientemente deseamos modelar algún
“gran orador” y lo que terminamos haciendo es perder nuestra autenticidad. Y
cuando perdemos la autenticidad, perdemos la atención de la audiencia. Así
que hay que dejar de intentar ser un “gran” orador, esto es un concepto cliché.
Hay que intentar mantener firme nuestro autoconcepto cuando vayamos a
deliberar un discurso. Solo así podremos generar mayor credibilidad con
nuestro mensaje y más influencia sobre la opinión de los demás.

2.Perfección: Dejar de perseguirla

Las personas al final no quieren escuchar a un “ser perfecto”, sino un “ser


humano”. Por lo tanto no importa si ustedes erran durante alguna ponencia.
No obstante es de vital importancia errar lo menos posible para no generar una
percepción de inseguridad y falta de dominio del tema. Como el caso de la Dr.
Jill Bolte, quien practicó su TED Talk más de 200 veces y tuvo más de 15
millones de reproducciones. La práctica implacable hace que internalicemos
mejor el contenido y nos facilite ofrecer nuestra presentación tan cómodamente
como tener una conversación con un amigo cercano.
La información hace a un comunicador, pero la autenticidad es lo que hace que
su comunicación resuene. Porque la misión de todo gran orador es ser su
propia voz y nunca un eco. Por ende si ustedes deciden ser su propia voz
procuren que dejen eco en la vida de los demás. Y recuerden: la práctica hace
al _ _ _ _ ”. Esto nos lleva al próximo principio.

3. Disciplina: la practica del maestro

Tu meta no es ser un orador perfecto, tu reto es ser un orador auténtico y


efectivo. Cuando tuve 10 años, sufrí una humillación que me dejó con un
trauma: glosofobia. Un miedo extremo, o mejor conocido como pánico a hablar
en público. Pero la única forma de salir de los miedos, es entrar en ellos. Y la
forma en cómo superé mi miedo fue a través de las 4P’s de la disciplina:

 Paciencia porque habrán muchas más caídas. Es decir, no se


impacienten por si siguen cometiendo el mismo error una y otra Porque
la paciencia no es la habilidad de esperar, sino la habilidad de mantener
una excelente actitud mientras esperas.
 Perseverancia al seguir levantándose de las caídas dado que el
éxito es la suma de los fracasos. Ninguna persona nace siendo gran
Claro que hay personas que se les facilita más a que otros, por ello es
importante reconocer que la forma y el fondo son igual de importantes
en la construcción de la oratoria.

4. Emoción: hablar para servir es servir para hablar

Hablar desde el corazón tiene su ciencia detrás. La etimología de la palabra


emoción viene del latín que significa “movimiento”, por ello cuando hablamos
con emociones logramos activar al sistema límbico, o mejor conocido como el
cerebro emocional. Así que al activar esa zona emocional logramos mover a la
audiencia hacia donde queremos y conectarlas de mejor manera con nuestro
mensaje principal.
Existen emociones madres como el miedo, filiales como el amor, sociales como
la culpa y ambiguas como la esperanza. La evolución de las emociones
juegan un papel fundamental en la oratoria, pero el reto yace en saber cómo
realizar un Eje Emocional para aplicarlas al discurso y llevar en un viaje a la
audiencia. Excelentes películas e historias saben utilizar gran cantidad de
emociones, porque entre más emociones, más recordación.
Entonces, ¿cómo hacer un eje emocional? Unos tips que les brindo es que
escojan una emoción principal seguido de un mínimo de 3 emociones, y dentro
de estas 3 emociones preferiblemente usen 2 emociones contrarias y una
paralela a la emoción principal.
Para que lo entiendan mejor, usemos como ejemplo el caso de Obama en su
primera campaña presidencial. Él utilizó reiteradamente la emoción ambigua de
la esperanza. ¿Por qué es emoción ambigua? Porque dentro del mapa de
emociones dentro de la psicología, la esperanza está compuesta por 2
emociones primarias: la “tristeza” y la “felicidad”. Y al tener estas 2 emociones
primarias, le facilitaba conectar más emocionalmente con su audiencia cuando
incorporaba en su discurso anécdotas, historias, y con algo de humor
transportar a las personas a un final feliz. Esto nos lleva al siguiente principio.

5. Storytelling: el viaje de una idea

El storytelling es la forma de plantear una historia y tiene como objetivo crear


una narrativa al mensaje principal con el fin de aterrizarlo a un plano emocional.
La razón del por qué las historias son fascinantes para la audiencia es porque
nuestro cerebro, a través de la evolución, fue programado y cableado para
procesar y almacenar la información en forma de historias. Porque nuestro
cerebro, al escuchar historias, enciende diferentes áreas como el cortex visual,
auditivo, sensorial, gustativo, olfativo como entre otras. Pero cuando cuando
hablamos con un tono plano (monótono), corporalidad nula y con el típico
discurso “corporativo-denso-racional”, sólo le hablamos a dos áreas cerebrales:
el Área de Broca y Wernicke. Áreas encargadas del proceso y articulación del
lenguaje. Es decir, le hablas a la gente pero no a la mente.
6. Coherencia: no verbal y verbal

En Harvard se realizó un estudio donde indicaban que cuando las palabras no


son coherentes con el cuerpo, la mente enciende un sistema de alarma que
detecta falsedad. Esto demuestra la importancia que tenemos al mostrar
coherencia entre nuestro cuerpo y con nuestras palabras.
Joe Navarro fue un alto directivo del F.B.I. y mi antiguo mentor por casi 3 años.
Él siempre repetía la importancia de mostrar coherencia entre lo que se dice
con el cuerpo y el mensaje. Si alguna vez escucharon que la comunicación
diaria de las personas es un 55% corporal, 28% tono de voz (paraverbalidad
entra en el marco de lo No-verbal) y el 7% las palabras, pues quiero decirles
que han creído una mentira toda su vida.
Este mito de 55-38-7 fue por primera vez expuesto por el Dr. Albert Mehrabian
en su libro “Mensajes Silenciosos” en la década de los 60’s. A él lo han
tergiversado por un estudio muy rústico que realizó sólo con mujeres cuando
quería identificar la reacción de ellas cuando eran provocadas con estímulos
verbales fuertes. Por ejemplo, si yo le pregunto a mi novia: “mi amor… ¿sigues
brava?. Y ella inmediatamente da un paso atrás, hace un leve gesto de rabia, y
responde con un tono fuerte “no!”. Pues esto hace que me enfoque primero en
su corporalidad, segundo su tono de voz y por último no le preste atención a
sus palabras. Incluso el Dr. Mehrabian en su página misma indica que por favor
dejen de tergiversar y malinterpretar lo que él quiso decir.

7. Experiencia

La famosa plataforma de TED Talks compartió una investigación que realizaron


a miles de personas sobre qué es lo que realmente le gusta ver a la audiencia
a la hora de ver una conferencia de cualquier tipo. Y ellos encontraron que de
100 personas, el 73% les gusta escuchar experiencias. El 62% cuando el
orador ofrece soluciones. El 53% cuando comparten nuevas ideas. El 51%
cuando cuentan una historia personal y el 50% cuando cambian la percepción
de las cosas.
Platón dijo, “los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos hablan
porque tienen que decir algo”. Así que recuerden siempre compartir
experiencias, y con estos 7 principios básicos logren hablarle a la mente, nunca
a la gente. Pero sobre todo a ser una voz y nunca un eco.