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Legitimidad e Interes para obrar

Cuando es solo respecto a algunas de las peticiones formuladas en la demanda, o


para fines determinados que no se relacionan con la decisión de fondo sobre la
litis

Diferencias entre legitimación para obrar y el interés para obrar

Los casos de sucesión procesal, como sabemos, están previstos en el Art. 108 del
Código.

El sucesor a título universal o a título particular, por ser nuevo titular del derecho
sustantivo discutido, también adquiere colateralmente la legitimidad para obrar,
sea activa o pasiva, según sea el caso.

La legitimidad para obrar y el litisconsorcio necesario

El interés para obrar y su invocación en la demanda

Legitimidad para obrar

Clases de Legitimidad para obrar

Cuando existe para toda la causa, en relación con todas las peticiones o
pretensiones formuladas en la demanda. En lo penal siempre es total.

Clases de intereses en el proceso

Legitimidad e Interés para obrar

Deben diferenciarse los tres intereses involucrados en todo proceso: el interés


sustancial, el interés general y abstracto del derecho de acción, y el interés de la
parte.
El sustancial, será materia de examen con los medios probatorios que se actúen.
Para que ello, ha debido examinarse el interés para obrar, que lo podemos evaluar
a través del juicio de utilidad. Y, por último, el interés contenido en el derecho de
acción, no es materia de examen por el juzgador, por ser abstracto y genérico.

La legitimidad para obrar está referida a la titularidad de los sujetos que integran la
relación jurídico sustancial con los que integran la relación jurídico procesal,
distinto al examen que el juez realiza para determinar la existencia del interés para
obrar, que tiene una connotación procesal.

La falta de legitimidad para obrar pasiva o activa, no genera necesariamente la


falta de interés para obrar, porque los intereses en juego son de distinta
naturaleza. Ello queda claro, cuando se afirma que la existencia del interés para
obrar, no determina necesariamente que la pretensión u oposición sean fundadas.

En cuestión general y abstracta tendremos que hablar del derecho de accionar


que no es más que el “sustento material” del interés para accionar.

Celso: “el derecho de perseguir en juicio lo que nos es debido”.

El patrimonio autónomo es representado en proceso por cualquiera de sus


copartícipes cuando actúa como demandante; en tanto que si son demandados la
representación recaerá en la totalidad de los participes que la conforman (art. 65).

El actor en su demanda debe invocar encontrarse en estado de necesidad de


tutela jurisdiccional. Tal invocación puede ser expresa o tácita y, además, debe
estar corroborada con los hechos sustentatorios de la pretensión. Cuando el actor,
en su demanda, solicita que el despacho judicial intervenga, se admita a trámite la
demanda y en su oportunidad sea declarada fundada, está no sólo invocando el
interés para obrar sino, además está solicitando que el Estado le provea tutela
jurisdiccional.

La legitimidad para obrar y el saneamiento del proceso

La legitimidad para obrar y el principio de iniciativa de parte


Es la actividad que los órganos jurisdiccionales tienen que desplegar en la
administración de la justicia, no solo es compleja en cuanto se divida en dos
ramas distintas: actividad de cognición del derecho y actividad encaminada a la
realización coactiva del derecho, sino también el sentido de que se especializa, en
relación con cada fase del proceso.

Dos conceptos adicionales que han tenido gran relevancia el derecho


históricamente radica en el concepto de el sistema de doble instancia o lo que
Rocco denomina doble grado de jurisdicción.

Si no actuara como actor uno de los litisconsortes activos, no habrá legitimidad


para obrar en la parte demandante y, en tal situación, el Juez declarará
liminarmente improcedente la demanda (Art. 427 inc. 1). Si se trata del
litisconsorcio pasivo, el Juez al calificar la demanda (o en cualquier estado del
proceso), si advirtiera que no han sido demandados todos lo litisconsortes
necesarios, en cumplimiento de lo dispuesto por el Art. 95 deberá suspender el
proceso y disponer que se emplace al litisconsorte que no fue demandado.

Interés para obrar

Consideramos que esta condición de la acción consiste en el actual estado de


necesidad de tutela jurisdiccional en que se encuentra una persona en concreto, y
que lo determina a solicitar, por vía única y sin tener otra alternativa eficaz, la
intervención del respectivo órgano jurisdiccional con la finalidad de que resuelva el
conflicto de intereses, en el cual es parte.

Legitimación voluntaria y legitimación necesaria

 Es un interés secundario o de segundo grado.

 Es un interés independiente y autónomo.

 Es un interés abstracto y general.

 Es un interés único e inmutable.


 Es un interés no patrimonial.

 No es el interés para accionar, sino requisito de la sentencia de fondo.

 Tampoco es el interés para contradecir en general.

 No es un presupuesto procesal, ni de la acción, sino sustancial de la


sentencia de fondo.

 No se confunde con la titularidad del derecho material pretendido.

 Es distinto de la legitimación en la causa.

 Debe ser subjetivo, concreto, legítimo o serio y actual.

 Su falta no constituye una excepción.

 La sentencia inhibitoria, caso de faltar, no constituye cosa juzgada.

El interés para obrar y las excepciones

En cada momento del proceso son terceros quienes no tengan la calidad de


partes, en el sentido textual muchos no tienen que ver con el litigio o con las
pretensiones con que verse la jurisdicción voluntaria y son terceros tanto en
sentido procesal como en el sentido material, a pesar de parte en el sentido
material o sustancial, no lo son del proceso.

Legitimación permanente

El interés para obrar y la calificación de la demanda

La legitimidad para obrar y el Código Procesal Civil

La legitimidad para obrar, o cualidad como también se denomina, "expresa una


relación de identidad lógica entre la persona del actor o del demandado
concretamente considerada, y la persona abstracta a quien la ley concede acción
o contra quien la concede. La cualidad, pues, no es un derecho, ni tampoco el
título de un derecho. Expresa simplemente una idea de pura relación”.
Características

Si bien, en sentido estricto, la ausencia del interés para obrar del demandante no
constituye causa de nulidad del proceso (sino un impedimento para pronunciarse
válidamente en la sentencia sobre el fondo del litigio), también es cierto que según
la orientación y política procesal de nuestro Código, aquella ausencia es
considerada como causal de improcedencia de la demanda al calificarse ésta y
como causal de nulidad absoluta e insubsanable (al declararse fundada una de las
excepciones señaladas o al sanearse el proceso).

Concluimos repitiendo la conveniencia de sustituir la denominación de interés para


obrar, por la de interés para la sentencia de fondo o merito, o facultad para
gestionar la sentencia de fondo o merito, o interés para la pretensión y la
excepción, a fin de evitar confusiones con el interés para accionar y con el
derecho de acción, y de precisar mejor su naturaleza y sus efectos.

Sin perjuicio del examen de esta condición de la acción por parte del Juez al
calificar la demanda, el demandado está facultado para oponer la excepción de
falta de legitimidad para obrar del actor o, en su caso, del demandado (Art. 446
inc.6).

Corresponde a quienes intervienen en el proceso, no para sostener una situación


jurídica personal que deba ser resuelta allí, sino para coadyuvar a la situación de
una de las partes terceros coadyuvantes.

El interés para obrar en los terceros intervinientes

Características

El demandado ejercitando su derecho de contradicción, puede proponer una o


varias de las excepciones previstas en el Art. 446 del Código.

El demandando denuncia la omisión o defecto del interés para obrar en el


demandante, interponiendo las siguientes excepciones:

a) falta de agotamiento de la vía administrativa,


b) litispendencia,

c) cosa juzgada,

d) desistimiento de la pretensión,

e) conclusión del proceso por conciliación,

f) conclusión del proceso por transacción,

g) caducidad,

h) prescripción extintiva, e,

i) convenio arbitral.

 No se identifica con la titularidad del derecho sustancial alegado en la


demanda.

 No es requisito para una sentencia favorable, sino para el ejercicio válido de


la acción y para una sentencia de mérito

 Es personal, subjetiva y concreta.

 No se cede ni se transmite.

 Es presupuesto de la pretensión o de la oposición para la sentencia de


fondo.

 No es presupuesto procesal, sino cuestión sustancial.

 Debe existir en el momento de la “litis contestatio”.

 No se debe confundir con el principio de la demanda ni con el principio del


contradictorio.

 Es totalmente distinta a la capacidad procesal (legitimatio ad processum).

 Determina no solo quienes pueden obrar en juicio, sino, además, quienes


deben estar presentes, para que sea posible la decisión de fondo.
La legitimidad para obrar y su excepción respectiva

Si el juez llega a la convicción de que el actor carece de legitimidad para obrar


(activa), declarará la nulidad de todo lo actuado y dará por concluido el proceso
(Arts. 465, inc. 2, y 451, inc. 5), pero si concluye que el demandado carece de
legitimidad para obrar (pasiva), suspenderá el proceso hasta que el demandante
establezca la relación procesal entre las personas que la resolución ordene y en el
plazo judicial que a tal finalidad se fije (Arts. 465, inc. 3, y 451, inc. 4). Si no es
evidente la falta de legitimidad para obrar activa o pasiva, el Juez presumirá la
existencia de ellas en virtud del principio in dubio pro pretensor

Legitimación principal

Apenas se otorga para una determinada actuación en el curso del proceso; y


corresponde a los intervinientes parciales, quienes pueden seguir interviniendo
una vez que termina la cuestión incidental o transitoria para lo cual están
legitimados

Legitimación activa

El interés para obrar y el saneamiento del proceso

Interés para ejercitar la acción

Su adecuada denominación

Legitimación secundaria

La finalidad que tienen los tres filtros (calificación de la demanda, resolución de


excepciones y saneamiento del proceso), consiste en hacer viable en la sentencia
un pronunciamiento (juicio de fundabilidad) sobre el fondo del litigio y, hacer
efectivo de este modo, los fines del proceso: resolver un conflicto de intereses y
lograr la paz social en justicia. En consecuencia, el Juez al emitir sentencia como
regla general, debe pronunciarse sobre la cuestión controvertida, declarando el
derecho de las partes (Art. 121, último párrafo).
El Código prevé y regula tres filtros o diques: a) la calificación de la demanda, b) la
resolución de excepciones, y c) el saneamiento del proceso.

En el primer filtro (calificación de la demanda) el juez, al emitir el juicio de


procedibilidad sobre la pretensión, debe examinar si el actor tiene o no legitimidad
para obrar que invoca en su demanda. De constatar su ausencia evidente
declarará improcedente la demanda, conforme a la norma contenida en el Art. 427
inc. 1.

Corresponde al demandante y a las personas que posteriormente intervengan


para defender su causa. A la parte civil, al querellante y al ministerio público en lo
penal.

Diferencias entre el interés sustancial y el interés para obrar

El interés para obrar en el Código Procesal Civil

La legitimidad para obrar y la sentencia

Cuando hablamos de un proceso penal, se entiende que una persona pone en


conocimiento cierta actuación punitiva tipificada en el código penal que le ha
causado algún perjuicio en este caso.

Ya teniendo claro la generalidad el interés sustancial lo ejerce el estado por medio


de la fiscalía quien es el que hace la acusación y entabla el proceso, hay casos
específicos en los cuales no se puede ejercer este interés sustancial en el proceso
penal específicamente con los delitos querellables.

Legitimación transitoria

En este primer filtro (calificación de la demanda), el Juez debe, entre otros,


examinar y establecer si el actor tiene o no interés para obrar. Si de tal examen
concluye que tiene necesidad de tutela jurisdiccional, en este aspecto considerará
procedente la demanda. Empero si de tal examen llega a la convicción de que el
demandante carece manifiestamente de interés para obrar, deberá entonces
declarar improcedente la demanda (Art. 427 inc.2).
Pertenece al demandado y a quienes intervengan para contravenir la pretensión,
del demandante. Al imputado y luego procesado en lo penal.

El interés en la causa del proceso penal

A. ¿Es idéntico el interés contenido en la legitimación para obrar y en el


denominado interés para obrar?

B. ¿La falta de legitimidad para obrar determina, necesariamente, la falta de


interés para obrar?

El demandante, al interponer una demanda, necesariamente debe invocar y


describir la concurrencia de las dos condiciones de la acción: la legitimidad y el
interés para obrar. Así le impone la norma contenida en el Art. IV, primer párrafo,
del Título Preliminar del Código.

Más correcto es hablar, como lo hace Carnelutti, de legitimación para pretender o


resistir la pretensión; o de legitimación para obtener sentencia de fondo o mérito.
Pero creemos que lo mejor es mantener la denominación tan conocida y antigua
de legitimatio ad causam o legitimación en la causa.

Significa que el legitimado puede concurrir o no al juicio según lo desee, o que


debe concurrir forzosamente por ser demandado o citado por disposición del juez
de oficio o a petición de parte. Pero de ninguna manera queremos decir que se
tenga o no legitimación voluntariamente. La legitimación existe o no, quiérase o no
tenerla. Lo voluntario es concurrir o no al juicio, estando legitimado para hacerlo.

Como regla general, el Juez debe emitir solamente juicio de fundabilidad (positivo
o negativo) sobre la pretensión (Art.121 y 200). Empero, excepcionalmente puede
pronunciarse sobre la validez de la relación jurídica procesal y, particularmente
sobre la ausencia del interés para obrar del actor. Puede ocurrir, lo que no es
imposible en la praxis, que se requiera de cognición plena (a través de la
audiencia de pruebas) para determinar con nitidez si el actor carece o no de esta
condición de la acción, y de establecerse indubitablemente la ausencia de este
interés procesal, entonces nada más racional que el Juez emita una sentencia
inhibitoria, declarando improcedente la demanda.

La legitimidad para obrar y el patrimonio autónomo

Su adecuada denominación

Se refiere a quienes tengan la calidad de demandantes o demandados, o de


intervinientes principales con derecho propio y situación jurídica personal, es decir,
las partes principales en el proceso

La legitimidad para obrar y la calificación de la demanda

Legitimación parcial

Se tiene para toda la duración del proceso, en el caso del demandante y el


demandado y los terceros intervinientes; el imputado, en la parte civil y el
ministerio público en lo penal.

La legitimidad para obrar y la sucesión procesal

Legitimación total

El interés para recurrir

Legitimación pasiva

El interés para obrar y la sentencia