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Reseña crítica: Mini-guía para el pensamiento crítico

Por: Leidy Tatiana Vega Torres

Paul, R., & Elder, L. (2003). ​La mini-guía para el pensamiento crítico: Conceptos y
herramientas.​ Fundación para el Pensamiento crítico. Obtenido de ​www.criticalthinking.org

Este texto pretende brindar a sus lectores un breve manual para orientarlos al pensamiento
crítico, racional y asertivo. Los autores, Linda Elder y Richard Paul, nos dan una serie de
conceptos y herramientas esenciales para que tanto profesores como estudiantes puedan
aplicar ciertas destrezas a cualquier tema y bajo cualquier situación, es decir: cuando se lee,
se escribe, se habla y se escucha. Se enfocan principalmente en que el lector entienda la
importancia del pensamiento crítico, así como en mostrar sus elementos, los problemas que
pueden derivar del pensamiento crítico como lo es el egocentrismo, plantillas y criterios para
desarrollar este pensamiento; finalmente, a lo largo del texto resaltan la importancia de que el
lector profundice en destrezas tales como: la lógica, la imparcialidad, la exactitud, la
precisión, incluso la humildad.

El texto está dividido en 14 concisos subtítulos: ​¿Por qué pensamiento crítico?, Los
elementos del pensamiento crítico, Una lista de cotejo para razonar, Preguntas que usan los
elementos del razonamiento, El problema egocéntrico, Estándares intelectuales universales,
Plantilla para analizar la lógica de un artículo, Criterios para evaluar el razonamiento,
Características intelectuales, Tres tipos de preguntas, Plantilla para la solución de
problemas, Lista de cotejo para evaluación, Lo que los pensadores críticos hacen y Los
pasos del desarrollo del pensamiento crítico. E ​ l siguiente texto tiene como fin hacer un
recuento del texto resaltando las ideas más relevantes, para esto se ha dividido en seis partes:
en primer lugar se tienen aquellos subtítulos ligados propiamente al razonamiento; en
segundo lugar, el problema del egocentrismo; en tercer lugar, está lo que sería propiamente la
guía, es decir donde se desarrollan los conceptos, preguntas, listas, entre otras herramientas;
en cuarto lugar, concejos necesarios para el pensador principiante; en quinto lugar, una crítica
al texto; y finalmente, la conclusión que engloba lo dicho a lo largo de esta reseña.

En primer lugar están los subtítulos asociados al razonamiento, en esta parte los autores
comienzan definiendo el problema de tener un pensamiento poco ejercitado, lo cual se
convierte en un problema, pues según los autores el pensamiento poco crítico nos conduce a
una baja calidad de vida. Definen el pensamiento crítico como un modo de pensar en el cual
se mejora la calidad de vida de una persona al someterlo a “estándares intelectuales”. Siendo
así, se tiene como resultado un pensador que formula preguntas, interpreta ideas e
información, construye soluciones y se comunica asertivamente. Los autores brindan una lista
de elementos del pensamientos: Puntos de vista, Propósitos del pensamiento, Pregunta en
cuestión, Información, Interpretación e inferencia, Conceptos, Supuestos, Implicaciones y
consecuencias. Ahora, los autores dan a conocer una serie de consejos para tener en cuenta
cuando se está iniciando en la adquisición de un buen razonamiento, los cuales abarcan
elementos tales como el que el razonamiento debe tener un propósito, dar una solución, estar
compuesto de más de un punto de vista, soportarlo con evidencia y datos y siempre tener en
cuenta las implicaciones de dichos razonamientos.

En segundo lugar, los autores enmarcan el problema del egocentrismos, el cual puede llegar a
limitar el razonamiento, pues consta en ignorar los otros puntos de vista y esto conlleva a que
se interprete la información de manera subjetiva y limitada. Esto resulta un problema, pues
nos basamos en dichos pensamientos egocéntricos para determinar lo que creemos y lo que
rechazamos haciendo de la crítica un razonamiento basado meramente en mis preceptos.

En tercer lugar, para evitar este tipo de pensamiento egocéntrico es necesario seguir lo que
los autores denominan “estándares intelectuales universales” los cuales se basan en una gran
lista de preguntas para obligar a que aquellos que deseen adquirir el pensamiento crítico a
realizar un proceso de razonamiento cada vez mejor. Está gran lista de preguntas se pueden
dividir en dos: aquellas para impulsar el pensamiento crítico (claridad, exactitud, precisión,
relevancia, profundidad, amplitud lógica, importancia y justicia) y aquellas para evaluarlo
(propósito, pregunta, información, conceptos, supuestos, inferencias, punto de vista e
implicaciones). Por otro lado, los autores listan una serie de características que se deben tener
en cuenta al desarrollar este tipo de pensamiento: integridad intelectual, humildad intelectual,
imparcialidad, perseverancia intelectual, confianza en la razón, entereza intelectual, empatía
intelectual y autonomía intelectual.

En cuarto lugar, y una vez se ha tenido en cuenta todo lo mencionado anteriormente, los
autores resaltan la importancia de aplicar rutinariamente los estándares intelectuales (claridad,
exactitud, relevancia, lógica, imparcialidad, etc) y los elementos del razonamiento
(propósitos, preguntas, puntos de vista, inferencias, etc) para desarrollar características
intelectuales (humildad intelectual, autonomía intelectual, empatía intelectual, etc). Así, el
pensador crítico podrá ir escalando desde el pensador irreflexivo (“no estamos conscientes de
problemas en nuestro pensamiento”(Paul & Elder, 2003)), pasando por el principiante
(“tratamos de mejorar pero sin práctica regular”(Paul & Elder, 2003)) hasta llegar al pensador
maestro (“los buenos hábitos de pensamiento se vuelven parte de nuestra naturaleza”(Paul &
Elder, 2003)).

Ahora, a modo de crítica, me gustaría enfatizar en dos aspectos: la simplicidad de los


conceptos y la línea argumentativa; y, específicamente, a los “estándares intelectuales
universales”. En primer lugar, considero que los autores por el hecho de querer mantener la
idea de una “mini-guía” simplificaron los conceptos a un punto en que el mismo lector se
queda casi con la misma idea que tenía cuando leyó el subtítulo, no obstante, el texto logra
ser muy puntual y organizado y esto justamente se refleja en la exactitud de sus subtítulos.
Para ilustrar lo anterior está el ejemplo de la definición de pensamiento crítico, lo cual la
única parte de dicha definición que cuenta como tal es: “es ese modo de pensar - sobre
cualquier tema, contenido o problema”, pues posteriormente comienzan a hablar de la
importancia de este: “en el cual el pensante mejora la calidad de su pensamiento”; esta
definición pudo haber sido mucho más enriquecedora si los autores hubieran definido de una
manera más rigurosa esta forma de pensamiento, es decir haber partido de la definición
oficial de ​pensamiento,​ de ​crítico ​ y unirlos para formar un concepto más exacto.

Ahora, lo anterior me lleva al otro punto y es la simplicidad de la línea argumentativa que


maneja, lo cual va en contra de sus propios planteamientos, pues carecen principalmente de
datos para ilustrar cómo el pensamiento crítico puede mejorar la calidad de vida. Puede que
esto sea cierto, sin embargo al no exponerlo con datos y/o una línea argumentativa más
compleja, carece de credibilidad. Por otro lado, me resulta un poco molesto que los autores
expongan de manera despreocupada unos estándares intelectuales universales, definidos
como “unos estándares que verifican la calidad del razonamiento”, pues en primer lugar esto
carece de una definición más minuciosa teniendo en cuenta el hecho de que es un concepto
que contiene la palabra ​universal. E ​ ste término (universal) lo considero especialmente
polémico debido a lo amplio y complejo que puede resultar puesto que sería necesario entrar
a evaluar qué entienden los autores por universal, es decir que ¿estos son unos estándares que
se aplican y se conocen desde el sudeste asiático hasta la Patagonia? o por el contrario ¿sólo
se conocen en el mundo occidental?

En resumen, a lo largo de esta mini-guía los autores brindan efectivamente un manual para
aquellos que se quieran sumergir en el pensamiento crítico el cual da como resultado un
razonamiento con propósito, que da soluciones, enriquecido con muchos puntos de vista y
con una capacidad de análisis que tendrá en cuenta las implicaciones y consecuencias de
dicho razonamiento. Además, es de vital importancia evitar el pensamiento egocéntrico, pues
limita el razonamiento, para esto será necesario que el pensamiento sea rutinariamente
evaluado con una serie de preguntas que no sólo ayudarán a desarrollarlo sino también a
pulirlo. Finalmente, a modo de recomendación, sería bueno tener en cuenta la minuciosidad y
el detalle, pues son necesarios para elaborar definiciones completas, dejará menos lagunas en
el lector y evitará el uso despreocupado de términos amplios y complejos.

BIBLIOGRAFÍA

Paul, R., & Elder, L. (2003). ​La mini-guía para el pensamiento crítico: Conceptos y
herramientas.​ Fundación para el Pensamiento crítico. Obtenido de www.criticalthinking.org