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JORGE ISAACS PROLOGO 1 No 2S NECESARIO avanzar demasiado en Ja lectura de Maria para percatarse de que e] frustrado romance de sus héroes esté narrado desde un ‘ahora’ que no ofrece perspectivas y que por [o tanto no puede comunicar sentido alguno a su existencia. Es precisamente esta constatacién lo que lanza al protagonista en su biisqueda hacia el pasado, de antemano condenada al fracaso, en la que espera reencontrar el amor perdido. La hostilidad del presente motiva también, a otro nivel, el sondeo de Eftain en la circunstancia de su ya lejana adolescencia, feliz edad asociada intimamente con ese “primer amor”. Es también esta comprobacién lo que acicala al narrador en su intento por re- crear, en fin, la totalidad de ese mundo paradisfaco que el inexorable paso del tiempo ha dejado atrds. E] elemento que parece actuar como base estética de Ja novela es la nos- talgia que lleva al narrador a establecer, aun explicitamente, un insalvable abismo entre un pasado mejor y un presente vacio de significado. No es, por ello, arriesgado decir que el marcado tono de idealizacién que desde las pri- meras paginas caracteriza las descripciones ya de la heroina (que aparece vista a través del concepto roméntico de la mujer como dngel cafdo y de wna ima- gineria marcadamente religiosa), ya de la naturaleza que obedece fielmente a los impulsos emotivos de los enamorados, ya del edénico mundo social donde se da el idilio, no es otra cosa que la consecuencia necesaria de esa tuptura entre pasado y presente. Frente a tal ruptura, el héroe impotente no puede mds que mirar attds componiendo su evocacidn con una gran dosis de nostalgia, y hacer del pasado un modelo ideal. La nostalgia, sin embargo, no produce Gnicamente la visién idilica del pasado. Un proceso de ampliacién de significados repite y enfatiza el cardcter evocative de la obra, hasta Hegar a afectar directamente el nivel de la estrue- 1x turaciént misma del relato. Los paralelos y contrapuntos existentes entre jos dos romances centrales de la novela (Marfa-Efrain y Trénsito-Braulio)} esta- blecen la forma como se realiza dicho proceso de ampliacién. Las incidencias de los otros romances (el de Nay, el de Carlos, el de Emigdio y el de Salomé) contribuyen a corroborar, o simplemente a resaltar, facetas del proceso men- cionado. La evidencia arrojada por el estudio de la estructura y el sustrato estético de Maria nos permitird afirmar que la historia de sus héroes recoge, evoca y tipifica la historia de Ia realidad que sustenta la relacién entre ellos; una realidad cuyas raices se hunden —por fuera y més allé de lo estrictamente literario— en la historia colombiana del siglo xrx. Porque, en efecto, el pathos estético producido por una tal bisqueda del pasado —pathos prove- niente del interior de la marracién— no es otra cosa que la transposicién Li- teraria de la nostalgia del sector de clase latifundista-esclavista, que por 1850 en Colombia sufre un intenso proceso de decadencia, preceso que la familia Isaacs, y muy especialmente Jorge, vivid con especial intensidad. Nos proponemos, pues, mostrar cémo esta novela Hega a ser la respuesta del sector de clase latifundista-esclavista en decadencia al conflicto que le causan las reformas promovidas por un frente de clases progresistas —los ma- nufactureros, los comerciantes, los pequefios y medianos propictarios rura- res— a partir de 1850. Este conflicto, tal como esté en la novela, visto desde la decadencia, s6lo se puede resolver en la evocacién nostdlgica de un mundo social que paulatinamente se va quedando atrds. 2 EL ELEMENTO que determina la estructura de Marfa es el acontecimiento, entendido como el progresivo enamoramiento y Ia final frustracién del romance de los protagonistas. Pero ademds de este acontecimiento central, la obra narra otros cinco desarrollos que tienen en comiin ser también historias de amor. En cada uno de estos romances podemos determinar dos factores com- ponentes: un niicleo humano y un especffico sector del mundo global narrado. Ast, el desarrollo central es el romance de Marfa y Efrain. A su lado, y a lo largo de toda Ja novela, se desenvuelve el romance de Trdnsito y Braulio, cuyo nucleo humano lo constituye Ja familia de José, y que hace referencia a un sector del mundo cuyas caracteristicas difieren notablemente del de Ma- tia y Efrain. En los capftulos XVII-XLVII se nos da cuenta de las fallidas ptetensiones amorosas de Carlos y el ulterior desarrollo de la situacién afec- tiva de éste en el capitulo XLVIJ, historia ésta que tiene su nucleo en la familia de los sefiores de M*** y cuyo mundo, aunque fntimamente yinculado al de los personajes centrales, ofrece también diferencias especfficas con el de Maria y Efrain. El capitulo XIX, por otra parte, narra la vida afectiva de Emigdio, quien después de enamorarse de una sefiorita bogotana que se burla de é termina felizmente enamorado de una mujer del pueblo que tiene todas las posibilidades de hacerlo feliz; el nicleo de esta historia !o constituye la x