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Los Derechos Culturales como pilares del Desarrollo Humano

El presente ensayo, parte de una breve introducción que hace las veces de marco teórico
sobre la temática que aquí nos reúne: “Los Derechos Culturales”, e intenta sistematizar
1
las aportaciones de reconocidos expertos y académicos, a fin de enfocarnos, luego de
2
esto, es dos modelos de caso desarrollados desde Proyecta Cultura y en colaboración
con otras instituciones; el primero, plantea la importancia de los procesos formativos
para la promoción de los DDCC y el segundo implica, además, el ejercicio de los mismos
a través de un proyecto socio-cultural protagonizado por jóvenes de la ciudad de Santa
Fe, Argentina.

Para comenzar a hablar de los derechos culturales es necesario reflexionar acerca de lo que
entendemos por cultura. Actualmente existen más de 160 tesis y su definición ha evolucionado
con el tiempo repercutiendo directamente sobre Derechos Culturales, y la relación de los
mismos depende estrechamente de la noción de cultura desde la cual comprendamos el
mundo.

Interesante asunto, pero podrían cuestionarnos, sin embargo, por qué en un mundo plagado de
injusticias, donde la brecha ente ricos y pobres se profundiza cada vez mas...nos preocupamos
por la cultura?

Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 1948 pasando por los Pactos
Internacionales de 1966, hasta posteriores y múltiples convenciones y declaraciones, vemos
una evolución del concepto cultura que parte desde la noción de “alta cultura” a una definición
que hace referencia a “formas populares de la cultura” incluyendo manifestaciones y
expresiones, como la música popular, la artesanía, la prensa, la radio, la TV, entre otras.

Sin embargo ambas definiciones fueron integradas y enriquecidas, a principios de la década del
80, más precisamente en 1982, cuando la Convención Mundial sobre Políticas Culturales,
reunida en México, definió la cultura como “el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y
materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella
engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser
humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”. Es decir, al hablar de
Derechos Culturales, involucramos nuestros modos de sentir, crear, expresar, participar,
razonar, transformar, vivir, morir, soñar y fundamentalmente aquello que nutre los lazos
de la convivencia social y el sentido de comunidad.

Asimismo, compartimos la posición asumida en el 2001 por la Declaración Universal de la


UNESCO sobre la Diversidad Cultural, en donde se plantea que los Derechos Culturales son
parte integrante de los Derechos Humanos, que son universales, indisociables e
interdependientes. Así, tal como lo define el Artículo 27 de la Declaración Universal de
Derechos Humanos y los Artículos 13 y 15 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales; toda persona debe poder expresarse, crear y difundir
sus obras en la lengua que desee y en particular en su lengua materna; toda persona tiene
derecho a una educación y una formación de calidad que respete plenamente su identidad
cultural; toda persona debe poder participar en la vida cultural que elija y ejercer sus
propias prácticas culturales, dentro de los límites que impone el respeto de los derechos
humanos y de las libertades fundamentales.

Sin embargo, para que estos cuadros regulatorios de carácter internacional, se plasmen
en nuestra cotidianeidad son necesarias unas políticas culturales que velen por crear el
marco idóneo para el respeto, la protección y el cumplimiento de los Derechos
Culturales. Por ejemplo, garantizar el diálogo entre culturas; la indispensable libertad de

1
Prieto de Pedro, Jesús; Laaksonenn, Anamarie; Weber, Raymond ; Martinell Alfons; Delgado, Eduard
2
Plataforma Internacional de Gestores Culturales, www.proyectacultura.org
expresión; promover la creatividad; el acceso y participación en la vida y el proceso cultural;
enriquecer el sentimiento de identidad y plena participación de cada individuo y comunidad;
asegurar a las comunidades culturales una mayor participación en el espacio público y una
representación más activa en organizaciones internacionales.

Los Derechos Culturales solo podrán ser garantizados en un contexto de libertad cultural y por
tanto de desarrollo humano, en donde se promuevan las diversidades culturales y lingüísticas;
se aseguren la equidad de oportunidades (sociales, políticas, económicas y culturales)y el
acceso de los grupos vulnerables especialmente los derechos de los niños, minorías culturales,
los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes, la gente mayor, las personas con capacidades
diferentes, respetando sus estilos de vida, prácticas culturales, preservando y promoviendo
estas culturas.

Es de esta manera, que el reconocimiento y ejercicio de los derechos culturales nos ha de


llevar a conservar y acentuar la importancia del patrimonio tangible e intangible, asegurar la
relación sostenible entre turismo y cultura, apoyar los derechos de los creadores, difundir los
bienes y servicios culturales, intensificar la cooperación cultural en términos de solidaridad
permitiendo la visibilización de experiencias y saberes, y una mayor orientación de
capital humano y económico al servicio del desarrollo cultural.

El reconocimiento de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural como “patrimonio de la


humanidad, tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los
organismos vivos”, nos advierte sobre la importancia de la preservación y promoción de la
diversidad de culturas como beneficio para las futuras generaciones. Esto se debe a que la
riqueza implícita de diversidad cultural implica un ejercicio que amplía las posibilidades de
elección y perspectivas de observación, las que han de ser finalmente, las que nos lleven
a ejercer el juicio critico de la razón, es decir, a la ciudadanía y por consiguiente a
nuestro pleno desarrollo como seres humanos. Así, podemos afirmar que la diversidad
cultural es una de las fuentes del desarrollo, entendido no solamente en términos de crecimiento
económico, sino también como medio de acceso a una existencia intelectual, afectiva, moral y
espiritual satisfactoria.

No obstante, el proceso de globalización puede ser un reto a la diversidad, mientras por un lado
existe el peligro de sacralizar demasiado las diferencias culturales, por otro lado, la rápida
evolución de los medios tecnológicos, de información y comunicación, puede crear las
condiciones adecuadas para un dialogo renovado entre las culturas. En este sentido,
consideramos de fundamental importancia que todas las culturas tengan la posibilidad
de pronunciarse, darse a conocer y estar presentes en los medios de expresión y
difusión.

Siguiendo esta línea, podemos hablar de la necesidad de políticas culturales adecuadas para la
“gestión de la diversidad” que promuevan, entre otras cosas, la oferta creativa, la justa
consideración de los derechos de los autores y de los artistas, así como al carácter específico
de los bienes y servicios culturales que, en la medida en que son portadores de identidad, de
valores y sentido, no pueden ser considerados como mercancías o bienes de consumo como
los demás. La diversidad cultural debería ser un principio fundamental para el diseño,
planificación y ejecución de políticas para generar condiciones favorables para la creación,
innovación y expresión y de esta forma para un desarrollo equitativo de las industrias culturales

Por ello, es preciso reiterar que la cultura involucra los valores, las conductas, las instituciones,
los saberes y capacidades humanas. Entonces y por consiguiente, las dimensiones de la
cultura se manifiestan en la política, la economía y la vida social en general. Por otra parte,
también la antropología moderna tiende a cuestionar la idea tradicionalista de la cultura, porque
si bien la cultura es un legado de tradición que viene del pasado, también lo es la dinámica
con la que las generaciones vivas reciben los estímulos del presente y renuevan ese
legado. Cabe decir, entonces, que la cultura es un proceso activo mediante el cual los grupos
humanos responden a necesidades colectivas del presente.
Si el mundo desea lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y en particular desde nuestras
realidades latinoamericanas nos proponemos erradicar definitivamente la pobreza, primero
debemos enfrentar con éxito el reto de construir sociedades democráticas, inclusivas y diversas
en términos culturales; en este compromiso debamos estar todos presentes, Estado, Sector
Privado y Sociedad Civil.

Los Derechos Culturales en tanto Derechos Humanos pueden ofrecer un modelo de co-
existencia y paz en el que se respete la dignidad humana de cada un@.

1. DERECHOS CULTURALES Y FORMACION

Basados en el ejercicio de formación que venimos realizando desde Proyecta Cultura en


3 4
colaboración con EDUCART , coincidimos con los expertos en que una de las categorías
menos desarrolladas y consolidadas del sistema internacional de protección a los Derechos
Humanos es la que se refiere a los Derechos Culturales. Los textos clásicos hacen solamente
referencias someras a esta temática y su conceptualización es vaga y, a veces, ambigua.

Profundizando la situación, en momentos en que el mundo se encuentra ante la amenaza de


nuevas guerras, el proceso de globalización y su indudable dimensión cultural adolecen de
marcos de referencia internacionales y de acuerdos que permitan gestionar el carácter público,
comunitario o constituyente de la cultura. La lucha contra la pobreza y por la inclusión social
constituyen aspectos fundamentales en este proceso. A la vez, la cultura no puede
desarrollar su dimensión constituyente sin una participación ciudadana más profunda,
sin abordar los mecanismos de construcción de la identidad, sin implicar la nueva ciudadanía
procedente de las migraciones recientes, sin valorizar la solidaridad para con nuestros
conciudadanos, sin incorporar las identidades múltiples y en evolución, sin priorizar la
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educación y la cultura como aspectos transversales de la vida de las personas.

En este orden de ideas, se han incorporado diversas y ricas experiencias en el campo de la


educación en Derechos Humanos, permitiendo desde hace algunos años reflejar ésta creciente
preocupación, particularmente, en lo que se refiere a los derechos de las minorías nacionales,
étnicas, lingüísticas y religiosas y a los pueblos originarios.

Ligado al rico aporte colectivo que significó el informe que preparó la Comisión Mundial sobre
Cultura y Desarrollo de la UNESCO, bajo el título Nuestra Diversidad Creativa (1995), el cual
hace hincapié en la importancia de la cultura en el mundo actual. Los autores reconocen que la
cultura es la fuente de nuestro progreso y creatividad y que la libertad cultural, a diferencia de
las libertades individuales, se refiere al derecho que tienen los grupos humanos de seguir el
modo de vida que más desean. En otras palabras, el informe considera los Derechos Culturales
como Derechos Humanos y afirma que la “cultura es la última frontera del desarrollo” haciendo
un llamado a la construcción una ética global.

En este sentido, podemos concluir diciendo que los DDCC presentan el llamado "carácter
transversal", ya que pueden tergiversarse con las categorías de derechos económicos,
sociales, civiles y políticos, (las libertades culturales, como la libertad de religión, de expresión,
de comunicación, corresponden a derechos civiles, mientras que el derecho a participar en la
cultura corresponde a los derechos sociales y económicos). La segunda parte de este
carácter transversal radica en que los derechos culturales se pueden considerar como un
nivel intermedio entre los derechos individuales y los derechos colectivos o de los
derechos de los grupos. Los Derechos Culturales tienen una dimensión individual y colectiva y
los individuos y las comunidades pueden disfrutarlos y beneficiarse de ellos.

Esta afirmación es significativa, porque durante mucho tiempo la cultura, y sobre todo las
políticas culturales, estaban alejadas del lenguaje de los derechos humanos y se vinculaban, en

3
Empresa de Servicios Culturales y Educativos (Cataluña, España)
4
Symonides, Janusz “Los derechos culturales: una categoría descuidada de los derechos humanos”
5
Marti, Jordi, “La Agenda 21 de la cultura: una propuesta de las ciudades para el desarrollo cultural”
el mejor de los casos, con algún aspecto de política social o de plano como estando fuera del
ámbito de los bienes públicos.

Tomemos por ejemplo el derecho a la identidad cultural, discutido en distintos foros y espacios
a lo largo de los últimos años. Las identidades culturales no son atributos fijos o permanentes
de los individuos, se trata más bien, de construcciones, de discursos, de comportamientos y de
mundos simbólicos. Desde la niñez la persona asume una identidad cultural que la es dada
por su familia o por el entono que lo contiene, ya sea la comunidad, o el país en donde habita.
Con el tiempo la persona puede razonar y actuar conforme a esa identidad, o bien, asumir y
construir otra. Pero esto sucede en el marco de límites más o menos rígidos impuestos por las
circunstancias de la inmersión en el contexto social y cultural colectivo del cual forma parte. La
identidad cultural individual siempre (o casi siempre) refleja una identidad cultural colectiva pre-
existente y externa.

Se la puede aceptar total o parcialmente, tratar de modificarla, rebelarse o alejarse de ella,


según las circunstancias. Pero independientemente de las acciones de tal o cual individuo, las
identidades culturales colectivas se mantienen y se reproducen en el tiempo y el espacio.

En el transcurso histórico las identidades colectivas pueden modificarse por factores exógenos
a veces violentos, tales como genocidios, conquistas, guerras, desplazamientos forzados,
migraciones de todo tipo; como también por efecto de la imposición de estrategias de
desarrollo, políticas educativas, evangelizaciones, e inclusive por el impacto de los medios
masivos de comunicación.

Esta situación plantea nuevos retos a los defensores, educadores y militantes de los Derechos
Humanos. La promoción y protección de los Derechos Culturales es una tarea urgente e
inconclusa. Como hemos apuntado anteriormente, la vigencia de los derechos culturales está
estrechamente vinculada a las posibilidades de una cultura de paz. La educación para la paz y
los derechos humanos no se pueden quedar atrás porque la vigencia de los derechos culturales
se ha tornado, en años recientes, un formidable desafío para el mundo entero.

En su informe, La Educación Encierra un Tesoro, la Comisión Internacional sobre Educación


para el Siglo XXI de la UNESCO: propone que uno de los pilares de la educación debe ser
“Aprender a Vivir Juntos”, para lo cual, dice: “La educación tiene una doble misión: enseñar
la diversidad de la especie humana y contribuir a una toma de conciencia de las
semejanzas y la interdependencia entre todos los seres humanos.”

Desde Proyecta Cultura, nos hemos planteado este propósito como tarea prioritaria,
considerándolo como un proceso que apenas ha comenzado; debido a que el goce pleno
de los DDCC se perfila, mas bien, a largo plazo. En este sentido, es para nosotros una gran
satisfacción contribuir al desarrollo de esta tarea que ya está en marcha.

En el año 2004, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, a través de la Dirección


General de Relaciones Culturales y Científicas (AECI), ha elaborado la exposición de carteles
"Cultura(s), Alternativas Diversidad, Derechos" en la que diferentes profesionales de la
comunicación visual colaboraron a través de sus propias interpretaciones sobre los derechos
culturales, un tema que constituye un verdadero desafío político para el futuro de todos y que
aun no es suficientemente conocido por amplios sectores. Se trata de una incitativa que intenta
sumarse a las acciones de sensibilización sobre nuestros derechos, alentando ópticas que
enriquezcan la imaginería social de la problemática cultural.

Asimismo, se ha sumado a la exposición de carteles , la elaboración de una Guía Didáctica de


6
Derechos Culturales , en español e inglés, para ser utilizada por los educadores de todos
aquellos sitios del mundo que presenten interés por trabajar en la promoción de los Derechos
Culturales desde una perspectiva amplia, y vivencial.

6
Elaborada por EDUCART, con la colaboración de Annamarie Laaksonenn y Romina Bianchini
Según la profesora británica Audrey Osler (Directora del Centro de Estudios para la Ciudadanía
y la Educación de la Universidad de Leicester, en Inglaterra), algunos maestros no reconocen
diferencias entre los alumnos. ''Enseñamos a todos de la misma forma'', dicen. Pero es muy
importante tener en cuenta la diversidad. “A veces ellos mismos vienen de culturas distintas",
señalaba.

A modo de ejemplo, podemos citar la situación de los conglomerados urbanos sudamericanos


en donde hay, generalmente, una fuerte presencia de migración interna y en algunos casos de
países limítrofes: "Los docentes deben mostrar que cada cultura tiene su particularidad. Si un
alumno de Bolivia tiene un objeto de su país, hay que explicar de dónde viene, contar su
historia. Si un chico habla otro idioma o un español distinto, hay que enseñar que esto no
impide que pueda aprender bien la lengua y conservar su propia identidad".

Los maestros deben estar formados para enseñar que hay diferentes maneras de ser
“argentino” y que todas son válidas. Una de las funciones principales de la escuela es formar
ciudadanos. Para Osler, en el siglo XXI, el desafío es educar para una "ciudadanía
cosmopolita", en donde valores como la solidaridad, la igualdad de derechos y la paz deberían
enseñarse desde el nivel inicial.

En general, en la escuela se trata de ayudar a los chicos a ser buenos ciudadanos, pero en
términos muy localistas: ser ciudadano del barrio, de la zona. En este sentido, los contenidos de
la Guía Didáctica de Derechos Culturales permiten una visión más global del concepto de
ciudadano pero requiere a la vez una aplicación a nivel local, en el entorno más inmediato. El
alumno se convierte así en un ciudadano del mundo: esto implica relacionarse con gente
de entornos diferentes, ser capaz de expresar las propias opiniones, participar en
política, manifestarse culturalmente y reaccionar frente a fenómenos como la
homogeneización cultural.

Así, vemos como los derechos culturales representan una parte esencial de los derechos
humanos y ya no solamente se aplican a las lenguas y a los grupos minoritarios, sino que
también constituyen un marco más amplio para el conocimiento de la propia cultura.

Para esto, consideramos de fundamental importancia lograr un involucramiento pleno de


los formadores con la temática, ya que corremos el riesgo de que los derechos culturales se
tornen un elemento de estudio más frente al inconmensurable aluvión informativo que a diario
se nos presenta, en general, y a los docentes en particular. En este sentido, creemos que solo
con una real comprensión del significado de los Derechos Culturales y de su contextualización,
las herramientas pedagógicas pueden resultar más eficaces.

Coincidimos con Mario Kaplún cuando dice que un material educativo puede contener una rica
reserva de información, conceptos, sentimientos, propuestas para la acción; pero tales
contenidos, por más formativos que se hayan propuesto ser, son solo una potencialidad. Para
que logren ser verdaderamente movilizadores, los contenidos deben activarse en la
mente, el corazón y la voluntad de los destinatarios.

El proceso de activación implica interpretar, analizar, comentar, profundizar lo leído, oído o


visto, relacionarlo con la propia realidad, sacar conclusiones y extraer enseñanzas útiles para la
vida de todos los días; porque activar es en efecto, dar vida. Una vida que despierta cuando
logramos establecer vínculos - utilizando conceptos de Paulo Freire - entre el discurso y la
práctica, entre el texto y el contexto, entre el aquí del educador (en este caso el material
didáctico) y el allá del educando.

Advirtiendo esta situación y en “complicidad” con la AECI hemos elaborado un Taller de


Aproximación a los Derechos Culturales, cuya finalidad es lograr un enlace entre la
Exposición de Carteles y el uso de la Guía Didáctica para que los docentes o formadores
puedan adecuar sus líneas de trabajo a las peculiaridades y necesidades de cada
contexto, a las idiosincrasias de las instituciones y las personas involucradas en la tarea
y fundamentalmente para transmitir, discutir y reflexionar junto a los agentes educativos
sobre la importancia de los Derechos Culturales en el mundo actual.
Una producción de comunicación educativa no es simplemente un material para leer o
escuchar, sino un instrumento para usar. No culmina en su mera recepción, mas bien, en ese
momento, recién comienza a cumplir su función fermental, que madura cuando el grupo se
7
apropia de su mensaje, lo re-elabora y lo re-crea.

1.2 El diseño de herramientas para la aproximación a los Derechos Culturales

La guía pretende ser un recurso educativo y facilitar la tarea de los educadores interesados en
la exposición “Cultura(s), Alternativas, Diversidad, Derechos “para trabajar Derechos Culturales
relacionando conceptos de comunicación y diseño gráfico, adaptándolos de manera didáctica y
proponiendo actividades lúdicas y participativas para un aprendizaje significativo de los
alumn@s.

Los principales objetivos que nos planteamos inicialmente fueron:

• Contribuir al conocimiento y a la sensibilización en Derechos Culturales


• Identificar los Derechos Culturales a partir de los carteles de la exposición
• Analizar el significado y la importancia de los Derechos Culturales
• Asumir una actitud activa en la comunicación de estos derechos
• Aplicar la Guía Didáctica de la exposición ¿Cultura(s)? Alternativas, Diversidad,
derechos de forma práctica para que luego el educador la pueda aplicar con el
grupo clase, en la sala de exposiciones o en el aula.
• Promover la reflexión y el dialogo en torno a los conceptos sobre derechos
culturales, sus manifestaciones y situaciones en la vida cotidiana y en relación
con los demás.
• Trabajar contenidos educativos a partir de manifestaciones artísticas, en este
caso, de carteles elaborados por los diseñadores.

Profundizando en la misma lógica, y para la vinculación-aplicación práctica de la Guía Didáctica


con la exposición de carteles “¿Cultura(s)? Alternativas, Diversidad, Derechos”, se diseñó un
Taller pedagógico de Aproximación a los Derechos Culturales. Lo que permite no solo un
acercamiento a los conceptos, sino la adecuación de la experiencia formativa y los contenidos a

7
Kaplun, Mario. "A la educación por la comunicación", UNESCO-OREALC,1992
8
El cartel de la izquierda pertenece a la exposición "Cultura(s), Alternativas Diversidad, Derechos", el de
derecha es una re-creación de un participante de los talleres.
sus líneas de trabajo, a las peculiaridades de cada contexto y a las necesidades de los propios
grupos educativos.

Se realizaron un total de 15 actividades vinculadas de manera directa e indirecta a la AECI, en


5 países de Ibero América, con un total de 587 participantes, mediante las cuales constatamos
la adaptabilidad de la herramienta frente a la heterogeneidad de perfiles de l@s participantes:
educadores del sector educativo formal, gestores culturales, promotores comunitarios,
abogados, artistas, estudiantes universitarios, de maestrado, niños de 8 a 16 años y jóvenes
escolarizados y no escolarizados.

Los contextos en donde se han desarrollado las actividades representan realidades


socio- culturales, políticos, económicos, geográficos y comunitarios diversas. En cada
entorno cultural y geográfico concreto se reflejan particulares formas de entender, de
asumir y practicar los DDCC; conceptos como diversidad cultural, identidad, minorías
culturales, participación tienen significaciones y características concretas en cada sitio.

El siguiente diagnostico está basado en los comentarios y textos que los participantes de
los talleres y actividades conexas nos remitieron de través de nuestra experiencia
directa.

• Constatamos poco conocimiento sobre los DDCC. En este sentido los talleres
contribuyen a la comprensión de los mismos como una categoría transversal de
los DDHH, relacionando conceptos como participación, creatividad, diversidad
cultural como nociones fundamentales para transitar hacia la meta del desarrollo
humano.

9
Panamá (Museo del Canal Interoceanico), Comunidad Kuna Yala, España, Figueres y Olot
• Los participantes han planteado que el ejercicio lúdico–didáctico con los carteles
de la exposición permite un acercamiento real permeando la abstracción
conceptual y jurídica con que a menudo se suelen presentar a los DDCC
• Se observa gran entusiasmo, receptividad e interés por parte de los educadores
respecto a la manera que se abordan los DDCC, a través de instrumentos como la
exposición, el taller y la guía didáctica. Los mismos han manifestado que estas
herramientas les han permitido o permitirán, según el caso, poner en valor el significado
de los DDCC y difundirlos desde una perspectiva integral y cercana a la cotidianeidad.
• La Guía permite analizar la significación y la implicación de los DDCC a través de
actividades específicas adaptadas al entorno en el que se trabaja, transformando
contenidos en vivencias.
• La Guía propicia, a través del juego y la participación, una actitud activa y comunicativa
sobre los DDCC.
• El taller permite constatar la necesidad de traducir muchos conceptos sobre
DDCC que, a priori, pueden parecer abstractos si no se visualizan aplicándolos a
las complejas realidades en las que estamos inmersos. Es ahí donde la Guía y el
Taller juegan su auténtico papel: el de transformar contenidos en hechos
vivenciales, flexibles y con metodologías didácticas.
• La metodología del taller parte de un análisis junto a los educadores del entorno
educativo y cultural a fin de contribuir a la profundización de ideas y la integración de
reflexiones y vivencias. En este sentido, hemos comprobado que el taller de formación
no puede basarse únicamente en la aplicación de la Guía Didáctica, (mas allá de que
sea una excelente herramienta) sino permite, a través del intercambio con los
educadores, adaptar los contenidos a las realidades y contextos.
• La experiencia con los carteles ha permitido trabajar de forma directa los
contenidos educativos. Así mismo, hemos complementado esta experiencia con
manifestaciones artísticas en soporte audiovisual, realizadas por niñ@s y jóvenes
iberoamerican@s que permiten a los educadores ampliar e incentivar el trabajo
educativo sobre los contenidos los DDCC.

Contenidos:

Desde el diseño del primer taller vimos la necesidad de apoyar la labor de los docentes a
través de una selección de contenidos relacionados con los DDCC, lo que nos llevó a la
realización de un CD denominado “Una Aproximación a los Derechos Culturales”.
Pudimos constatar, a través de las diferentes experiencias, que el CD de contenidos resulta
fundamental como material completamentario para satisfacer las necesidades y expectativas
generadas por parte de los docentes.

Por otra parte, resulta necesario que la programación de los talleres prevea un espacio que
posibilite la difusión de los proyectos y/o acciones vinculadas a los participantes, y que se
relacionan con la promoción de los DDCC y el Desarrollo Humano.

Consideramos, también, que la modalidad de taller permite dinamizar y poner al día el “estado
de la cuestión” sobre los DDCC y actualizar la Guía, ya que no se trata de un texto o una
herramienta acabada, sino que es un material, que por su mismo formato en PDF, se puede
revisar y nutrir de los cambios que se producen en la realidad incorporando nuevas
percepciones. Así, los contenidos de los talleres están en continua actualización, desde la
incorporación de informes de expertos, el reconocimiento de buenas prácticas y la inclusión de
los marcos regulatorios relacionados a los Derechos Culturales y el Desarrollo Humano, tanto
como Declaraciones, Cartas, e inclusive la integración de los DDCC a los Objetivos del Milenio

Instrumentos utilizados:

Nos parece interesante subrayar que la incorporación de materiales en soporte audiovisual,


facilitados por la Fundación Kine y Nos do Cinema, específicamente cortometrajes elaborados
por jóvenes y adolescentes, han resultado un instrumento de comunicación muy directo para
los participantes.
Hacia la apropiación de los derechos culturales

Nos sorprendió gratamente que los taller sirvieran como un germinador, ya que en los centros
donde hemos trabajado, y por iniciativa de los propios alumnos, se continua participando
activamente en el reconocimiento y debate sobre los DDCC, a través de actividades como la
visualización de materiales audiovisuales, la iniciativa de filmar cortos , armar campañas de
carteles con slogan sobre los DDCC y la diversidad cultural, montajes de fotografías, talleres
realizados por ellos mismos, cortos con celulares, y la producción de eventos relacionados con
la temática.

Pensamos que este tipo de instrumentos, tan cotidiano entre l@s jóvenes desde el
punto de vista de la creatividad, nos permite acercar un tema como los DDCC; en clave
de código comunicacional y expresivo identitario.

Propuesta integral para el diseño de una política educativa integral hacia los
DDCC

Plantear una propuesta educativa integral hacia los DDCC es un gran desafío. Los DDCC en
tanto que DDHH plantean un modelo de co-existencia y paz en el que se respete la dignidad
humana de cada un@. En este sentido todas las iniciativas planteadas de acorde a una
Política Cultural responsable y una Política educativa integral, contribuyen a la
consecución de este gran reto.

Breves Recomendaciones

 Incluir los DDCC en la currícula escolar


 Incluir los contenidos DDCC desde el ámbito práctico en los programas de formación en
Gestión Cultural
 Incluir otras herramientas educativas, formativas y de difusión junto a los talleres.
 Integrar la guía y taller a otros proyectos y materiales educativos existentes.
 Generar multiplicadores de los DDCC con los educadores, formadores y l@s
participantes de los talleres.
 Promover el interés de instituciones gubernamentales, agencias internacionales y
organizaciones del tercer sector para iniciar un trabajo conjunto en materia de DDCC.
 Llevar la exposición de carteles ¿Cultura(s)? Alternativas, Diversidad, Derechos, la guía
y el taller más allá de los centros culturales, hacia centros educativos y comunitarios
vinculados en políticas culturales y educativas de la ciudad y con las comunidades,
para conseguir un mayor impacto social.
 Generar un feed-back entre las comunidades educativas que han pasado por el proceso
de capacitación, mediante la incorporación de materiales educativos y culturales que
hayan generado, además de incorporar sus opiniones a modo de valoración cualitativa.
 La ejecución de varios talleres ha permitido una revisión y/o actualización de los
contenidos de la Guía Didáctica, en este sentido se propone integrar sistemáticamente
las aportaciones y valoraciones surgidas de los talleres
 Vincular las experiencias educativas, con el discurso y la investigación sobre DDCC de
los expertos y académicos.
 Avanzar hacia el diseño de una herramienta educativa integral sobre los DDCC y
la Diversidad Cultural integrando la exposición como un recurso más
pretendiendo ir más allá.
 Dotar a los seminarios/ talleres de cierta continuidad, para permitir no solo la realización
de una evaluación sino la observación de la evolución de las herramientas con el
consiguiente enriquecimiento de las mismas.

2. ESPACIO ZERO COMO DESARROLLO DE LOS DERECHOS CULTURALES DE


L@S JÓVENES.

Según los cálculos de las Naciones Unidas, hoy en día en el mundo viven más de 510 millones
de mujeres jóvenes y 540 millones de hombres jóvenes, lo que significa que aproximadamente
una persona de cada cinco tiene entre 15 y 24 años, o lo que es lo mismo, que los jóvenes
constituyen casi el 18 por ciento de la población mundial. La mayoría, un 85 por ciento, vive en
países en desarrollo .En este sentido, consideramos que los problemas y las aspiraciones de la
gente joven deben examinarse como es debido en los programas de desarrollo de todos los
países puesto que ellos constituyen un grupo de población sumamente importante. La
vulnerabilidad de la juventud también está ligada a los problemas de desempleo, violencia,
abandono del sistema educativo, adicciones, embarazos precoses, y a la situación, a menudo,
doblemente desfavorable de las niñas y mujeres jóvenes. Muchas de estas preocupaciones
forman parte de, o están íntimamente unidas al programa de trabajo decente de la OIT.

Como sabemos en el transcurso de la infancia y la juventud radica la mayor potencialidad de


desarrollo de nuestras vidas y por ende de nuestras sociedades; creemos indispensable
“invertir” en un sentido amplio en las nuevas generaciones para transformar la economía, el
sistema político social y la cultura en la senda de una modernidad verdadera que incluya de
manera integral y federal a l@s jóvenes.

En esta línea, la Conferencia Intergubernamental Sobre Políticas Culturales Para El Desarrollo


(Estocolmo, 1998) se pronunció respecto de la necesidad de reconocer la incidencia de los
factores culturales en el logro de un desarrollo humano. Los problemas de desigualdad social
no pueden ser ajenos a las iniciativas culturales, ésta se manifiesta en el campo de la
cultura como la falta de acceso a la producción simbólica y a sus circuitos de circulación,
lo cual tiene efectos de reproducción de los círculos de pobreza y exclusión.

En efecto, consideramos que el desarrollo humano se encuentra profundamente ligado a


la posibilidad de desplegar la creatividad. A través de la historia, ésta ha sido la salvia que
ha permitido a las comunidades humanas sobrevivir y adaptarse. Lleva aparejada la capacidad
de abordar los problemas con espíritu renovado o sobre la base de nuevos principios, de obrar
con reflexión, de experimentar, de no ceder a lo convencional, de imaginar soluciones posibles,
de encontrar conexiones entre lo aparentemente caótico y dispar, y de examinar las situaciones
en su globalidad, desde distintos prismas y con flexibilidad.

Las manifestaciones creativas contribuyen al desarrollo de la capacidad de gestionar,


enfrentar, responder al cambio; pueden reforzar la cohesión social y el pensamiento
critico individual, tienden puentes entre generaciones diferentes y mejoran el bienestar
físico y mental; posibilitan el comportamiento ciudadano y finalmente generan nuevas
formas de capacitación y empleo.

Así, desde PROYECTA CULTURA, nos hemos propuesto afrontar el desafío a través de una
forma de “acción socio- cultural” a la que denominamos ESPACIO ZERO, un medio de
promoción de actividades destinadas a nutrir creativamente el tiempo libre de l@s chic@s que
atenuar el desarraigo que producen los centros urbanos y evitar que se ahonde aún más la
brecha cultural existente entre diferentes sectores sociales intentando promover el dialogo y
desbloquear la comunicación social.

Mientras se considera que existe una fuerte tendencia de pasividad generalizada, frente a la no
disponibilidad de espacios de encuentro y de realización, y a los efectos de la cultura de masa
que crea consumidores con gustos estandarizados, influíbles y previsibles; surge ESPACIO
ZERO, respondiendo a una necesidad planteada por los mismos chic@s, un grupo de padres, y
ciudadanos de diferentes sectores sociales y realidades socioculturales de la Ciudad de Santa
Fe, en Argentina.

El núcleo de este emprendimiento, se expresa en la instrumentación de acciones


sistemáticas y continuas capaces de despertar y apoyar la creatividad y las
manifestaciones culturales juveniles a través de una gestión participativa y horizontal
con la finalidad de actuar en diferentes ámbitos que hacen a la calidad de vida;
promoviendo la democratización y el desarrollo sociocultural.

Retomando la relación con los Derechos Culturales, el acceso y la participación en la vida


cultural constituyen un derecho inherente de las personas de toda comunidad. "Las políticas
culturales deben buscar en forma particular la manera de fomentar y fortalecer los métodos y
modos de ofrecer mayor acceso de todas las capas de la población a la cultura, de luchar
contra la exclusión, la marginación y, asimismo, de elaborar todos los procesos que favorezcan
la democratización cultural".

De esta manera, el Derecho a la Cultura, definido como el “derecho a tomar parte


libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes, y a participar en el
progreso científico que de él resulten”(art. 27 de la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre), ha sido considerado como uno de los derechos fundamentales de
cada ser humano y, correlato de ello, la obligación del Estado de asegurar a todos el
ejercicio de este derecho, proporcionando los medios y recursos para que el sea
efectivo.

En lo que respecta a la responsabilidad del tercer sector, desde PROYECTA CULTURA


promovemos la participación juvenil a través de diferentes acciones que se enmarcan en
Espacio Zero, que involucra a jóvenes en situación de riesgo de la ciudad de Santa Fe,
afectados por la catástrofe hídrica ocurrida en el año 2003.

La inundación evidenció una pobreza estructural que atraviesa todo el tejido social. En la
provincia de Santa Fe el total de jóvenes de entre 15-29 años es de 782.500, el 20,6% no
estudian ni trabajan, siendo la tasa de exclusión social más alta de todo el país.

Resulta obvio que el contexto dificulta el desarrollo de las habilidades y el logro de una vida
digna, motivo por el cual hemos priorizado trabajar con ésta población. Así, hemos generado un
ámbito de encuentro para facilitar las relaciones interpersonales, alentar las disposiciones y
actitudes favorables para asumir la educación permanente como necesidad de toda persona,
estimular y posibilitar la realización de actividades que desarrollen la expresión, iniciativa y
creación de l@s mismos adolescentes.

2.1 Del acceso a la participación

Espacio Zero, es un proceso que se inicia a principios del 2004, precisamente sin contar con un
espacio. Siete meses después de un trabajo de consolidación grupal, autoconocimiento, y
desarrollo de las expresiones, comenzamos la fase de consecución y puesta a punto, por parte
los actores-beneficiarios, de un equipamiento polivalente, abierto, y adaptable a las
necesidades que se plantean en lo cotidiano. Desde una gestión participativa, se ha
transformado en una manifestación de la identidad juvenil local que contribuye a favorecer
tanto el desarrollo económico, social y político, como el emocional y el expresivo- cognitivo,
mediante una cultura de innovación y creatividad.
El Proyecto, cree y trabaja para que la cultura y los servicios culturales no sean una
decoración sino la apuesta fundamental desde donde construir nuestras vidas como
ciudadanos. Un camino que implica confianza de mejora, esperanza de corregir errores,
interés por introducir cambios, reconocimiento por los demás y autovaloración.

En la reunión internacional sobre Políticas Culturales (México 1982), el derecho a la cultura fue
definido como “el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, condición de toda
actividad creadora, en el respeto de los valores y aspiraciones fundamentales de la sociedad”.

Por este motivo desde PROYECTA CULTURA, consideramos prioritario el desarrollo de


estrategias que permitan a l@s jóvenes sortear las dificultades que enfrentan, por lo tanto se
requieren de acciones dirigidas al sector juvenil, que se traduzcan en fortalecimiento del tejido
social.

Nuestra prioridad es promover la capacidad de desarrollar emprendimientos culturales


creativos, que a su vez posibiliten la inserción socio-productiva de los jóvenes. Así, venimos
desarrollando acciones sistemáticas y continuas para suscitar la inclusión social, apoyar la
creatividad y las manifestaciones culturales juveniles con la finalidad de actuar en diferentes
ámbitos que hacen a la calidad de vida, promoviendo el desarrollo humano en tanto proceso por
10
el cual se amplían las opciones de la gente para que ésta haga y sea lo que valora en la vida.

Dentro de Espacio Zero, y relacionado directamente a los descubrimientos de las propias


inquietudes, habilidades y preferencias, que han realizado l@s chic@s, a través de los dos años
en que se encuentran dentro de este programa de formación integral, han surgido dos
proyectos concretos que trabajan de manera interrelacionada:

2.2 EZ producciones

Este proyecto capacita a los jóvenes para intervenir en el mundo de la música y las imágenes,
ya sean estáticas o en movimiento; aportándoles herramientas de reflexión, enunciación y
acción sobre su propio entorno.

A través de una actividad creativa, profesionalmente encuadrada y con posibilidades de una


remuneración económica que exige conocimientos técnicos, tanto como, el manejo de la
imagen en tanto posibilidad expresiva y comunicacional, l@s jóvenes se conectan con
realidades diversas, desde un recorrido histórico al momento actual, interviniendo sobre la
temporalidad y el espacio.

El objetivo es combinar el proceso creativo y proceso productivo, planteando una forma


de capacitación laboral alternativa, adaptada a las nuevas realidades globales que les
permita a los jóvenes ingresar al mundo laboral desde una actitud emprendedora.

10
PNUD, Informe Desarrollo Humano, 2004
En este marco se originó EZ Producciones, un proyecto cuyo eje gira entorno al
empoderamiento laboral, realizando un proceso que contempla una formación integral y
les provee herramientas vinculadas al potencial de las industrias culturales propiciando
tanto un desempeño autónomo como al asociativo.

2.3 Cultura Hip Hop

En la misma línea, CULTURA HIP HOP; es un proyecto de formación integral con eje en los
derechos culturales y el desarrollo de la ciudadanía, que incentiva la creatividad y
profesionalización.

Así, trabajamos en colaboración con otras entidades de la sociedad civil en un proceso de


sensibilización para exhibir y apoyar el Hip-Hop como una disciplina y una expresión artística
que puede ser un vehículo para la construcción de comunidad, la relación inter-generacional, la
formación de futuros líderes.

Con este programa de formación iniciado en mayo de 2005, hemos podido constatar que l@s
jóvenes son capaces de batallar por la inclusión social, el desarrollo humano, la construcción de
ciudadanía, con capacidad de expresar las realidades locales y proponer desafíos globales.

CULTURA HIP HOP contempla la formación técnica, el desarrollo expresivo, la ejercitación


práctica, y el conocimiento de los lenguajes desde una perspectiva integral. La propuesta es
que l@s jóvenes puedan componer su identidad laboral en relación a sus gustos, necesidades y
capacidades, para que con el aporte de algunas metodologías de gestión puedan lograr una
potencial salida laboral, basada en los pilares creatividad/producción, gestión, formación e
investigación aplicada al diseño y a las nuevas tecnologías.

Asimismo, esta formación les está permitiendo generar discursos propios además de detectar y
poder satisfacer con creatividad las demandas de su entorno social.

Una propuesta de formación “no formal” e integral

Coincidiendo con los postulados de la Agenda 21 de la Cultura, en cuanto a que “necesitamos


superar un modelo excesivamente paternalista en el cual el ciudadano simplemente
accede o no, pero no produce. Cualquier comunidad produce cultura y debe alternar los roles
de emisor y receptor cultural. Pero esta consideración no niega la necesidad de facilitar
instrumentos que permitan una democratización real del saber, no sólo de la información, en la
que el papel de la educación es imprescindible, pero necesariamente complementado, por otras
instancias menos formalizadas que faciliten marcos donde adquirir conocimientos y sobre todo
habilidades para decodificar un mundo cada vez más informacional”.

Desde nuestra ONG les proponemos a l@s jóvenes integrantes del programa Cultura Hip Hop
una formación gratuita orientada hacia la:
• Organización y producción de eventos

• Filmación y Edición
• Desarrollos de fondos y articulación institucional
• Diseño y construcción de páginas webs
• Búsqueda y análisis de información
• Estrategias de comunicación
• Educación audiovisual
• Formación en Derechos Culturales

Estas actividades se desarrollan junto a los jóvenes de Espacio Zero Producciones


promoviendo así el intercambio de saberes.

3. HACIA EL EJERCICIO PLENO DE LOS DERECHOS CULTURALES: PRIMER


ARGENTINO DE HIP HOP

Como producto de lo plateando con anterioridad, mediante este proceso de formación integral,
11
desde el cual promovemos la libertad cultural y el desarrollo de la creación, entendiéndolos
como aspectos fundamentales del desarrollo humano; y a través de un acuerdo con la
Dirección Nacional de Acción Federal e Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura
de la Nación, estamos desarrollando el Primer Argentino de Cultura Hip Hop.

El diseño, la producción y la gestión del proyecto esta a cargo de jóvenes


emprendedores del movimiento Hip Hop santafesino, que integran los programas Cultura
Hip Hop y EZ Producciones, ambos emprendimientos de la Asociación Civil Proyecta
Cultura.

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Este proyecto se propone, la promoción del encuentro y la diversidad a través de la realización


de un programa que tenga al PRIMER ARGENTINO DE CULTURA HIP HOP como elemento
articulador; con el fin de encontrar los lenguajes, códigos y sueños comunes entre l@s jóvenes.
A través de cuatros eventos metropolitanos que se desarrollarán en el transcurso de este año
2007, se reunirán los cuatro modos básicos de expresión que constituyen la cultura Hip Hop:

11
PNUD, Informe Desarrollo Humano, 2004
12
Cultura Hip Hop – Ez Producciones www.culturahiphop.org
Arte (Graffiti), Danza (coreográfico, batallas), Poesía urbana (raperos, maestros de ceremonias)
y Música (creadores musicales, Djs); bajo la internalización y expresión de diversidad cultural en
l@s jóvenes.

En este sentido, uno de los ejes fundamentales del Primer Argentino de Cultura Hip Hop es
conectar y dar visibilidad a todos los elementos, actores y experiencias que constituyen esta
manifestación cultural, en clave de no violencia, promoción de la diversidad, inclusión social,
participación y reconocimiento de los derechos culturales, a través de una muestra de
material audiovisual y la promoción de rondas de debate, entre otros.

A la propuesta inicial, y en base a las solicitudes que hemos recibido, se han sumado
exhibiciones de bykers y skaters de todo el país. Contaremos, además con la presencia de
invitados nacionales e internaciones, representantes de los diferentes elementos que componen
la cultura Hip Hop y que en la actualidad se encuentran desarrollando proyectos que
comprenden ésta manifestación cultural como herramienta para la transformación social, la
lucha por el ejercicio de los derechos humanos y el reconocimiento de la diversidad cultural.

El Primer Argentino de Cultura Hip Hop, tiene como objeto cultivar los vínculos de los
participantes, donde quiera que vivan, mediante la amistad y el encuentro intercultural. Los
jóvenes podrán sacar provecho de la diversidad cultural y a través de sus acciones hoy,
ayudarán a preservar todas las generaciones venideras. Pues, aunque los jóvenes son la clave
del futuro, es esencial que ellos también den forma al presente.

Se espera que el Proyecto opere como un disparador de nuevas experiencias que


impulsen el crecimiento personal y permitan visualizar nuevas posibilidades de inserción
en tanto contempla la formación técnica, el desarrollo expresivo, la ejercitación práctica,
y el conocimiento de los lenguajes que desde una perspectiva integral son
imprescindibles para entender y caminar con eficiencia y creatividad hacia la concreción
de los Objetivos del Milenio planteados por las Naciones Unidas.

13
Romina Bianchini

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Con la valiosa colaboración de Fiorela Aglieri, miembro de Espacio Zero Argentina.