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Participación de Consorcios Microbianos en la Biodegradación de


Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos

Chapter · December 2015

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5 authors, including:

David Tirado-Torres Claudia Romo


Universidad Veracruzana Autonomous University of Hidalgo
8 PUBLICATIONS   5 CITATIONS    23 PUBLICATIONS   25 CITATIONS   

SEE PROFILE SEE PROFILE

Yolanda Marmolejo Abraham Palacios Romero


Autonomous University of Hidalgo Tecnológico de Monterrey
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SEE PROFILE SEE PROFILE

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Study of edible insects View project

Environmental threats in Hidalgo State. The relation with Mexico City View project

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Ecología y Medio Ambiente
La labor investigadora e innovadora en México

ScAsEd

Gabriel Chavira
Salvador W. Nava
Gerardo Quiroga (Eds.)

Science Associated Editors L.L.C


Ecología y Medio Ambiente
La labor investigadora e innovadora en México
Science Associated Editors, L. L. C es una editorial de acceso casi libre totalmente en línea, su
labor se desarrolla acorde a la Iniciativa Budapest sobre Acceso Abierto
(www.budapestopenaccessinitiative.org/read).

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responsabilidad de sus opiniones.

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"Reconocimiento-No Comercial-Igualmente compartido 2.0" Creative Commons Reconocimiento-
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2015 Science Associated Editors, L. L. C


7300 Yellowstone Road #10
Cheyenne, WY 82009
Estados Unidos de America
Teléfono: (956) 465-1575 ScAsEd

Diseño de portada: XCC


Coordinación del proyecto: XG

ISBN-10: 1-944162-01-1
ISBN-13: 978-1-944162-01-6

Diciembre - 2015
Presentación

Le Ecología y el Medio Ambiente son el reto del presente que nos proporcionará un
mejor futuro. Nunca haremos lo suficiente para asegurarnos el mejor nivel que nos
rodeará a todos nosotros.

La investigación que desarrollamos en esta área es nuestro granito de arena con lo


que buscamos mejorar un pequeño aspecto de nuestra vida. Somo conscientes que
nuestra aportación es un pequeño paso que deberá ser seguido de muchos otros que
deberemos mejorar.

Este libro de distribución libre es un esfuerzo de todos los autores por poner al
alcance de cualquier interesado un resultado de la labor investigadora que realizamos
con el fin de compartir e incentivar este trabajo que resulta sorprendentemente
gratificante.

Agradecemos a los autores por su enorme esfuerzo al realizar sus trabajos de


investigación y por el involucrado para la realización del presente libro.

Gabriel Chavira
Salvador W. Nava
Gerardo Quiroga
Editores
Índice de capítulos

1 Paleoecología de Foraminíferos Bajo Condiciones Antiestuarinas


en el Delta del Río Colorado .........................................................................................1
Miguel A. Santa Rosa del Río, Miguel A. Téllez Duarte, Luis A. Cupul Magaña,
Oscar E. González Yajimovich, Rigoberto Guardado France y Guillermo E. Avila Serrano

2 Dimensionamiento y Estudio Paramétrico de un Digestor Anaeróbico


de Flujo Ascendente para el Tratamiento Residuos Sólidos Orgánicos
Residenciales ................................................................................................................27
Mydory Nakasima, Nicolás Velázquez, Sara Ojeda, Samantha Cruz, Luis González
y Néstor Santillán

3 Estudio de los Efectos de Biocombustible en Polímeros


Utilizados en Automóviles ...........................................................................................49
Mercedes Gómez Mares, Guillermo Arroyo Ortega, Juan F. Hernández Paz
y Clemente Márquez Márquez

4 Caracterización del Sedimento Marino del Parque Nacional Sistema


Arrecifal Veracruzano .................................................................................................85
Rosa E Zamudio Alemán, María del Refugio Castañeda Chávez , Fabiola Lango Reynoso,
Itzel Galaviz Villa y I. Araceli Amaro Espejo

5 Puesta en Marcha de una Tecnología Anaerobia Utilizando Aguas


Residuales de Destilería de Alcohol de Caña ..........................................................103
Cinthya Sosa Villalobos

6 Estructura, Composición y Diversidad del Arbolado Urbano


de la Facultad de Ciencias Forestales, UANL .........................................................115
Eduardo Alanís Rodríguez, Javier Jiménez Pérez, Luis Daniel Ruiz Carranza,
Arturo Mora Olivo, José Guadalupe Martínez Ávalos y Benjamín Villa Castillo

7 Análisis Geoestadístico Estimando Regiones de Riesgo por Contaminantes


del Aire en Guadalajara, México .............................................................................131
Rubén Sánchez Gómez, Laura Esther Cortés Navarro, Silvia Sánchez Díaz,
Gilberto Rubén Aguirre Salas y Martha Leticia Rujano Silva

8 Participación de Consorcios Microbianos en la Biodegradación de


Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos ...................................................................149
David Tirado Torres, Claudia Romo Gómez, Yolanda Marmolejo Santillán,
Abraham Palacios Romero, María de la Luz Hernández Flores
y Otilio Acevedo Sandoval
Índice de capítulos

9 Residuos agrícolas: Caracterización y estrategias sustentables


para su aprovechamiento ..........................................................................................173
Adriana Rojas León, Alma Delia Román Gutiérrez, Elena Otazo Sánchez, Ana Bolarín Miró,
Francisco Pieto García y Fabiola Guzmán Ortíz

10 Regeneración Natural de Abies religiosa HBK Schl Et Cham


Post-incendio ..............................................................................................................187
Rodrigo Rodríguez Laguna, Ramón Razo Zárate, Juana Fonseca González,
Juan Capulín Grande, Rodolfo Goche Telles y Abraham Palacios Romero

11 Exposición a Plaguicidas Organofosforados en Escolares Residentes


de una Localidad Agrícola en México ..................................................................... 205
Rocío Ramírez Jiménez, Rebeca Mejía Saucedo, Jaqueline Calderón Hernández,
Regina Montero Montoya y Leticia Yáñez Estrada

12 Reservas de Carbono y Emisiones de Gases de Efecto Invernadero


Derivadas de Actividades Agropecuarias, un Balance Municipal
en el Estado de México ..............................................................................................237
María Eugenia Valdez Pérez, María Estela Orozco Hernández, Lorena Romero Salazar
y Carlos Aguilar Ortigoza

13 Evaluación Integral de la Contaminación del Aire en la Zona Metropolitana de


Guadalajara, Jalisco, México ...................................................................................253
Mario García, Héctor Ulloa, Hermes Ramírez, Omar García, Ángel Meulenert
y Christian García

Índice de Autores ...............................................................................................................283


Capítulo 1
Paleoecología de foraminíferos
bajo condiciones antiestuarinas
en el Delta del Río Colorado
Santa Rosa-Del Río, Téllez-Duarte, Cupul-Magaña, González-
Yajimovich, Guardado-France y Ávila- Serrano

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en
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Paleoecología de Foraminíferos
Bajo Condiciones Antiestuarinas en
el Delta del Río Colorado
Miguel A. Santa Rosa-Del Río1, Miguel A. Téllez-Duarte, Luis A. Cupul-Magaña,
Oscar E. González-Yajimovich, Rigoberto Guardado-France y Guillermo E. Avila-
Serrano
Facultad de Ciencias Marinas, Área de Geología
Universidad Autónoma de Baja California

Resumen. Los foraminíferos son indicadores importantes de las condiciones


ambientales costeras y marinas por ser muy sensibles a los cambios que ocurren en
su entorno que se reflejan con la presencia y abundancia de especies. El isótopo
δ18O es útil para interpretar ambientes antiguos como “proxy” de temperatura y
salinidad. Se reportan rangos isotópicos de comunidades de foraminíferos
bentónicos del Delta del Río Colorado, durante 2009-2010, en la zona submareal
de Baja California. Se separaron 300 individuos por muestra y submuestras en
laboratorio para el análisis isotópico. Se identificaron 40 especies en
Tanatocenosis y 13 en Biocenosis. Los géneros más abundantes: Ammonia,
Cribroelphidium, y Rosalina representan condiciones marinas, esto muestra
cambio en el Alto Golfo de California. También aparecieron en todas las
estaciones de muestreo cuatro géneros de foraminíferos aglutinados:
Ammoscalaria, Reophax, Anomaloides y Nouria, distribuidos principalmente en
las estaciones sureñas del área de estudio, al norte de San Felipe.

Palabras claves. Isótopos, Biocenosis, Tanatocenosis, Alto Golfo de California

1. Introducción

Históricamente los deltas han jugado un papel importante en la historia de la


humanidad. La existencia conjunta de tierras fértiles, agua y comunicaciones fluviales
favorecieron el desarrollo de la agricultura y el comercio. Con el descubrimiento de
nuevas fuentes de energía, el papel económico de los deltas se incrementó
notablemente, ya que se desarrollan en cuencas sedimentarias que favorecen el depósito,
maduración y retención de hidrocarburos. Por esta razón, la importancia económica de
los deltas incrementó su estudio geológico en los últimos 30 años, favoreciendo una
mejor comprensión de los procesos sedimentarios y la organización estratigráfica de su
depósitos (Santa Rosa-del Río, 2008). Estos estudios también han revelado un notable
impacto antropogénico, que en algunos casos han ocasionado una transformación
sensible del ecosistema, como es el caso del Delta del Río Colorado.
El Río Colorado recorre aproximadamente 2,334 km desde su nacimiento en las
Montañas Rocallosas, en Colorado, USA., hasta su desembocadura en el Golfo de
1
Miguel Ángel Santa Rosa del Río, msanta@uabc.edu.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Santa Rosa-Del Río et al.

California donde se localiza el delta del Río Colorado entre los 31° 37’ y 31° 45’ de
latitud norte y los 114° 10’ y 114° 52’ de longitud oeste (Fig. 1). Su cuenca de drenaje
comprende un área aproximada de 644,000 km2 (Bustillos-Duran, 2004). Hasta antes
de la construcción de presas, en su desembocadura las aguas se enriquecían con el
abundante material en suspensión rico en nutrientes, dando lugar a una alta
productividad bentónica, como lo evidencian los millones de conchas que conforman
las cordilleras o cheniers localizados a lo largo de la costa de Baja California
(Thompson, 1968; Kowalewsky et al., 2000). Con la construcción de la presa Hoover
en 1935, y Glenn Canyon en 1963, se logró el control definitivo de las aguas del río, y
con ello, la obstrucción del aporte de sedimentos al delta, ocasionando así que
actualmente se encuentre en proceso de erosión (Van Andel, 1964; Baba et al., 1991;
Carriquiry y Sánchez, 1999). Paralelamente, durante y después de la construcción de
las presas a lo largo del cauce del Río Colorado, la disminución de las descargas de
agua dulce al Golfo de California ocasionó un drástico cambio ambiental agudizado a
partir de 1970, tras el corte casi total de sus descargas al golfo (Álvarez–Borrego, 1983).
Posteriormente, el río ha fluido hacia México solo durante temporadas de lluvias
extraordinarias, cuando se rebasan los límites de almacenaje de las presas (Lavín y
Sánchez, 1999).

Figura 1. Localización del área de estudio (Santa Rosa et al, 2011).

El impacto ecológico más notable como consecuencia de la ausencia de aporte de


agua dulce es la radical transformación del antiguo estuario en antiestuario como lo
mencionan en sus trabajos Carbajal et al. (1997) y Lavín et al. (1997), reportan que
existía un gradiente de salinidad de 12 a 34‰, y actualmente llega hasta 36.8‰
(Carbajal et al, 1997). Por su parte Carriquiry y Sánchez (1999), que estudiaron los
sedimentos del Delta del Río Colorado, confirman con estudios previos y análisis que
ellos realizaron, la condición antiestuarina del antiguo estuario de dicho delta. Estas
condiciones antiestuarinas se acentúan hoy en día, ya que los valores pueden elevarse
hasta 48‰ (Santa Rosa-del Río et al, 2011). Como consecuencia del deterioro

4
Santa Rosa-Del Río et al.

ambiental, varias especies de flora y fauna se encuentran seriamente amenazadas o en


peligro de extinción, como es el caso de la totoaba (Totoaba macdonaldi), la vaquita
marina (Phocoena sinus), el palmoteador de Yuma (Rallus longirostris yumanensis),
entre las más relevantes. Pero la almeja del delta Mulinia coloradoensis, es la que más
dramáticamente permite visualizar la magnitud del impacto (Rodríguez et al, 2001), ya
que actualmente solo existen pequeñas poblaciones en las proximidades de la
desembocadura del río, cuando en el pasado reciente abundaba en toda el área deltaica
(Téllez-Duarte et al, 2008a).
Es importante el entender los procesos erosivos que ocurren actualmente en el
Delta, para lo cual existen herramientas como lo es el análisis del promediado temporal,
el cual se basa principalmente en el estudio de diversas generaciones a través del
tiempo, las cuales se ven expuestas a los procesos erosivos ocasionados por la
hidrodinámica de la zona. Walker y Bambach (1971) definen el concepto de
promediado temporal como: “La acumulación de comunidades vivas locales durante un
tiempo requerido para depositar el contenido en el sedimento”.
Una forma independiente de analizar los cambios en la ecología bentónica, es a
través de los foraminíferos bentónicos. Al distribuirse casi en la tercera parte del fondo
oceánico incluyendo la zona costera, y construir conchas de carbonato de calcio que
fijan en equilibrio con las condiciones fisicoquímicas del agua circundante, permite
reconstruir las condiciones ambientales en que vivieron (Staines-Urias, 2009). Otra
ventaja es que son sensibles a los cambios ambientales, además de que se requiere de
un tamaño de muestra pequeño para estudiarlos (Lipps, et al., 1979).
El uso de isótopos estables, en especial de isótopos de oxígeno (δ 18O), ha sido muy
útil para caracterizar e interpretar ambientes antiguos, ya que permite usarlos como
proxy de variables ambientales, como la temperatura y salinidad (Grossman y Ku,
1986). Estudios previos en conchas de moluscos estuarinos del Delta del Colorado, han
demostrado que con base a los rangos de δ18O inferidos por la comparación de una
concha actual y una antigua, a mayor cantidad de agua dulce que entra en la zona de
mezcla los valores de [δ18O] tienden a ser menores a -2.5‰; y sucede lo contrario al
disminuir esta agua, son más positivos los valores a menor dilución de agua dulce y
condiciones más marinas (Rodríguez et al., 2001). Esto también se ha observado en el
bivalvo Protothaca grata en registros arqueológicos prehistóricos (Téllez-Duarte et al,
2008b), quienes encontraron en un conchero ubicado en el límite sur del Delta del Río
Colorado, aproximadamente a 65 km de su desembocadura, valores entre -3.44‰ y -
3.99 ‰, lo que indica condiciones estuarinas. Poco se conoce de la ecología de
foraminíferos bentónicos en el Alto Golfo de California. Entre los trabajos que se han
realizado encontramos a Barbieri (1996), quién estudió los foraminíferos del
intermareal, encontrando una baja diversidad y similitud en las asociaciones entre
organismos presentes y fósiles, lo que daba un indicio de condiciones ambientales
similares.
Ruvalcaba-Baroni (2005), encontró que la composición isotópica en conchas de
foraminíferos fósiles indican condiciones estuarinas notablemente más pronunciadas
durante el Pleistoceno hasta donde actualmente se encuentran los límites del delta.
Huerta-Tamayo (2007), comparó la composición isotópica de biocenosis y
tanatocenosis, encontró que en estas últimas existe una persistente señal isotópica de la
presencia de agua dulce en el área deltaica debido al promediado temporal.
Los estudios anteriores se han restringido a la zona intermareal, por lo que se
desconoce la composición, estructura y ecología de los foraminíferos bentónicos
submareales. Además, debido a que no se tiene información de dichas comunidades

5
Santa Rosa-Del Río et al.

antes de las modificaciones al cauce del Río Colorado, es importante generar nueva
información que sirva como un marco de referencia comparativo para la utilización de
estos datos con fines de entender lo que sucede actualmente en el área deltaica. Dicho
lo anterior, este trabajo se enfoca a ello, analizando la variación espacial y temporal de
la composición isotópica de oxígeno (δ18O) en las testas de las biocenosis y
tanatocenosis bajo las condiciones antiestuarinas actuales, con el propósito de
relacionarlo con los cambios ambientales derivados de la alteración del ecosistema y
establecer un marco de referencia para estudios futuros de la ecología del Delta del Río
Colorado.

2. Material y Métodos

Este estudio se realizó dentro del área natural protegida y Reserva de la Biosfera del
Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado en la zona submareal adyacente a la
costa de Baja California, (Fig. 1, se usó el programa Arc Map 9.3 que ayuda a realizar
mapas georeferenciados), por ser la que históricamente muestra las condiciones
estuarinas más pronunciadas (Lavín y Sánchez, 1999).
Se realizaron cuatro campañas de muestreo en el transcurso de un año (Agosto-
Noviembre, 2009 y Marzo-Junio, 2010), a lo largo de cuatro transectos perpendiculares
a la línea de costa en las que se ubicaron en total 16 estaciones que cubren
aproximadamente hasta el límite sur del área deltaica (Fig. 1). Cada estación fue
georeferenciada mediante un sistema de posicionamiento global (GPS por sus siglas en
inglés) marca Garmin e-Trex, para posteriormente poder realizar mapas de distribución
de los foraminíferos en la zona de estudio. Por otro lado, en cada punto de muestreo se
midió la salinidad con un refractómetro Vee-Gee STX-3 y la temperatura con un
termómetro manual. Las muestras de sedimento se obtuvieron con una draga tipo
“Petite Ponar” con capacidad de 2.4 dm3, desde una embarcación (lancha de pesca de
6.7 m de eslora). Con la draga se obtuvo submuestras de la parte superficial donde se
tomaron únicamente los primeros cinco centímetros de profundidad, considerando que
el área donde se muestreó se localiza en una zona donde los sedimentos constantemente
se encuentran en continua mezcla, dichas submuestras se vaciaron en bolsas de plástico
y fijaron con alcohol etílico al 60% para su posterior análisis.

En el laboratorio para el análisis micropaleontológico las muestras se tiñeron con


Rosa de Bengala siguiendo la metodología descrita por Walton (1952), para distinguir
los foraminíferos vivos (biocenosis) de los muertos (tanatocenosis). Después de un
periodo de 48 horas se tamizó en húmedo con una luz de malla de 62 µm para eliminar
los limos y arcillas. Las testas de foraminíferos se concentraron por filtración a través
de un papel Whatman número 4 con un diámetro de 11 cm y se secaron en horno a una
temperatura de 40°C. Posteriormente se tamizó y se separaron las fracciones entre 63 y
180 µm debido a que no se encontraron testas en fracciones por encima de los 180 µm.
Finalmente se separaron 300 individuos por muestra para su identificación,
considerando este número de individuos como el tamaño mínimo de muestra para
obtener datos confiables (Lipps, et al., 1979). Tomando en cuenta que la densidad de
las biocenosis era muy baja, los 300 individuos contuvieron organismos tanto de la
biocenosis como de la tanatocenosis. Las especies identificadas se fotografiaron en un
microscopio electrónico de barrido marca GEOL, modelo JSM-35C en la División de

6
Santa Rosa-Del Río et al.

Ciencias de la Tierra del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de


Ensenada (CICESE). Los foraminíferos fueron montados en placas y depositados en la
bodega de paleontología de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad
Autónoma de Baja California (UABC).
Una vez identificados y contabilizados los foraminíferos, con los datos se
construyó una matriz de 40 casos y 16 variables y fueron procesados mediante un
análisis multivariado de agrupamiento en modo “Q” y “R” para comparar las
variaciones temporales de la tanatocenosis representados en dendrogramas basados en
distancias Euclidianas con encadenamiento completo, que cuando son pequeñas indican
un alto grado de asociación entre cada una de las variables (Bakus, 2007). Dichos
dendrogramas permiten valorar cuál o cuáles son los transectos con mayor similitud
con base al número de individuos identificados por muestra.
El análisis de agrupamiento modo “Q” nos indica la variabilidad estacional, es
decir, cómo cambia la distribución de la tanatocenosis de los foraminíferos a lo largo y
ancho de la zona de estudio. Mientras que el modo “R” indica la variabilidad temporal
durante las cuatro estaciones del año (2009 – 2010).
Se hicieron los análisis necesarios para determinar los diferentes índices
ecológicos con los programas Statistica versión 7, Excel, Primer versión 5. Estos
fueron:
Diversidad de Shannon-Weaver (H’). Definido como:

∑ (1)

Donde S es el número de especies por muestra, y pi es la proporción de organismos


de la especie respecto al total de organismos (abundancia relativa). Este índice estima
la biodiversidad de una población con respecto al número de individuos de cada
especie que la conforma.
La equitatividad de Pielou (J’), definida como:

(2)

Donde H’ corresponde al valor de diversidad esperado y H’ max al valor de


diversidad máximo. Este índice describe que tan uniforme es el sistema en base al
modelo hipotético, donde todos los taxones tienen las mismas posibilidades de
abundancia. En valor alto indica uniformidad mientras que el bajo indica, de manera
indirecta, que existe dominancia por parte de una(s) especie(s).

También se calculó el índice de dominancia de Simpson (1-λ’ = D), se define


como:

( )
∑ (3)
( )

Donde S es el número de especies, N es el total de organismos presentes y n es el


número de ejemplares por especie. Este índice indica cuál o cuáles son las especies
dominantes en la población, es decir, cuál es la que está conformada con el mayor
número de individuos de una misma especie.

7
Santa Rosa-Del Río et al.

2.1. Análisis Isotópico

Para el análisis isotópico se utilizaron las testas de Ammonia sp., por ya existir datos
de la composición isotópica de sus conchas en el área (Téllez-Duarte et al, 2006;
Huerta-Tamayo, 2007). Para ello se separaron 10 foraminíferos de cada estación tanto
de la biocenosis como de la tanatocenosis cuya composición isotópica fue analizada en
el Laboratorio de Isótopos Estables de la Universidad de Arizona, Tucson, E.U. Las
muestras se sometieron a una reacción al vacío con 100% de ácido fosfórico
deshidratado, a 70°C durante dos horas. Se analizó en un espectrómetro de masas
Finnigan MAT 252 equipado con un dispositivo automático de muestreo de carbonatos
Kiel-III. Los valores de δ18O se reportan con referencia al estándar V-PDB.
Para determinar si existen diferencias significativas espaciales (transectos) y
temporales (a lo largo del ciclo anual), tanto para la biocenosis como para la
tanatocenosis, a los datos de la concentración de δ18O se le aplicó un análisis de
varianza (ANOVA), con el programa estadístico “R” versión 2.12.2; que actualmente
es uno de los programas más utilizados en análisis estadísticos, ya que los datos
presentan gran confiabilidad por ser un análisis robusto. Para ello, primeramente se
probó la normalidad y homogeneidad de varianzas de los datos utilizando la prueba
estadística de Shapiro-Wilks, que básicamente analiza que todos los datos presenten
una distribución normal, puesto que nuestros datos no cumplen con este requisito, se
optó por la prueba ANOVA tipo II, la cual nos ayuda a determinar cuáles son las
diferencias que se encuentran entre los grupos analizados. Posteriormente y para tener
mayor precisión en la interpretación de los datos, se realizó un análisis a posteriori
utilizando la prueba de Tukey que confirma y determina cuáles fueron las temporadas
más diferentes o cuándo mostraron similitud.
Resultados y discusión

2.2. Composición de especies

En las 56 muestras analizadas se identificaron 40 especies de las cuales 32 fueron a


nivel especie y ocho a nivel de género. La fauna se caracterizó por una baja diversidad:
95% del total de individuos lo constituyeron 15 especies (Tabla I), de las cuales tres:
Ammonia beccarii parkinsoniana, Rosalina sp1, y Cribroelphidium excavatum
comprendieron el 58% del total de especies (Fig. 2). A. beccarii parkinsoniana fue la
especie más abundante, está presente en 55 de las 56 muestras analizadas; es una
especie euritópica, euritérmica y principalmente abunda en ambientes hipersalinos, lo
cual concuerda con el actual estado antiestuarino del Delta del Río Colorado (Murray
1991; Walton y Sloan, 1990; Devenay et al., 1998; Avila-Serrano et al., 2006). La
segunda especie más abundante fue C. excavatum, esta especie es común en ambientes
estuarinos (Murray 1991), por lo que dada su abundancia muy probablemente sean
poblaciones acumuladas durante el predominio de las condiciones estuarinas. Rosalina
sp 1 fue la tercer especie dominante, se distribuye primordialmente en océano abierto
aunque también llega a zonas lagunares pero con menos frecuencia (Phleger, 1960).
Por lo anterior, su abundancia se explica por las condiciones actuales de la parte sur del
Delta, pero no para las condiciones hipersalinas de la parte norte.

8
Santa Rosa-Del Río et al.

Tabla 1. Abundancias total y relativa de foraminíferos bentónicos (Santa Rosa et al, 2011).

Abundancia total Abundancia


Especie
(No. de Individuos) Relativa (%)
Ammonia beccarii parkinsoniana (d’Orbigny, 1826) 5653 28.19
Cribroelphidium excavatum (Terquem, 1876) 3206 15.99
Rosalina sp 1 (d’Orbigny, 1826) 2851 14.22
Bucella tenerrima (Bandy, 1950) 1297 6.47
Cribroelphidium spinatum var. translucens (Cushman 1276 6.36
and Brönnimann 1948)
Ammonia sp (Linné, 1758) 1230 6.13
Cribroelphidium gunteri (Cushman and Brönnimann 919 4.58
1948)
Cribroelphidium incertum (Cushman and Brönnimann 800 3.99
1948)
Cribroelphidium poeyanum (Cushman and Brönnimann 443 2.21
1948)
Quinqueloculina sp 1 (d’Orbigny, 1826) 420 2.09
Bulimina marginata (d’Orbigny, 1826) 274 1.37
Quinqueloculina sp 3 (d’Orbigny, 1826) 224 1.12
Quinqueloculina sp 2 (d’Orbigny, 1826) 217 1.08
Buliminella elegantissima (d’Orbigny, 1826) 205 1.02
Ammoscalaria pseudospiralis (Williamson, 1858) 152 0.76

Figura 2. A) A. beccarii parkinsoniana; B) C. excavatum; C) Rosalina sp1. (Santa Rosa et al 2011).

Los géneros más diversos en todo el ciclo fueron Cribroelphidium y


Quinqueloculina. Del primero de ellos cinco de las especies conforman el 95% del total
de individuos; y el segundo (Quinqueloculina) con tres especies conformaron el 15%
de las más abundantes (Tabla I), la presencia de éste último género sugiere condiciones
hipersalinas de acuerdo a Murray (1973), quien asocia la presencia de miliolidos con
ambientes de alta salinidad como actualmente ocurre en el Alto Golfo. En el particular
caso de Cribroelphidium se caracteriza por habitar en ambientes lagunares con pastos
marinos (Murray, 1991). La ocurrencia conjunta de ambos géneros se puede explicar
como resultado del transporte y promediado temporal: por un lado, las amplias praderas
del pasto marino Dystichilis palmeri en la zona costera y cercanas a la Isla Montague
constituyen el hábitat ideal de Cribroelphidium sp bajo las condiciones actuales del
Delta; y por otro, la presencia de estos organismos hasta la parte Sur de la zona de
muestreo donde actualmente no existen condiciones hipersalinas coincide con la
extensión del antiguo estuario del Delta del Río Colorado (Lavín y Sánchez, 1998;
Huerta-Tamayo, 2007).

9
Santa Rosa-Del Río et al.

El género Ammonia se caracterizó por ser el de mayor número de individuos tanto


en cada estación del año como en cada transecto muestreado, además de estar dentro de
las especies más abundantes del ciclo (Tabla I). Esta especie se caracteriza por tener
una amplia distribución geográfica, así como vivir preferentemente en aguas someras y
ambientes con salinidades altas (Murray 1991; Walton y Sloan, 1990; Devenay et al.,
1998). Por tanto es compatible con las condiciones salinas actúales.
Se identificaron cuatro géneros de foraminíferos aglutinados: Ammoscalaria,
Reophax, Anomaloides y Nouria (Tabla II), representados por cinco especies, de las
cuales la más abundante es Ammoscalaria pseudospiralis con un 53%, por otra parte
Reophax dentaliformis sólo con el 5% de abundancia (Tabla II). La presencia de
foraminíferos aglutinados en el área de estudio, indica el antiguo aporte fluvial de las
aguas dulces con un pH más ácido inhibían la calcificación, por lo que los mejor
adaptados eran los aglutinados, mientras que las testas calcáreas dominan en aguas
más alcalinas (Bernal et al., 2008 en Palafox - Silva, 2011).

Tabla 2. % de Abundancia relativa de foraminíferos aglutinados (Santa Rosa et al, 2011).


Abundancia
Especie Verano Otoño Invierno Primavera
Relativa
Ammoscalaria pseudospiralis 65 50 76 41 53
(williamson, 1858)
Nouria sp (Heron-Allen and Earland, 7 38 2 36 26
1914)
Anomalinoides sp (Brotzen, 1942) 5 10 16 9 10
Reophax nanus (Montfort, 1808) 21 0 1 6 6
Reophax dentaliformis (Montfort, 1808) 2 0 6 8 5

2.3. Distribución y abundancia de especies

Se representa la asociación de abundancias de foraminíferos en las diferentes


temporadas del año en forma de dendrogramas (Fig. 3), donde se observa que todos los
muestreos se caracterizaron por la presencia de dos grupos dominantes. Sin embargo,
las temporadas de verano y primavera responden a un patrón de asociación central y
sesgado hacia la costa, mientras que en otoño e invierno la distribución es más
homogénea a lo largo y ancho del área estudiada. Esto lo explica seguramente las
condiciones climáticas presentes en las temporadas muestreadas, debido a los giros
estacionales que se presentan en el Alto Golfo de California, que de acuerdo a lo
reportado por Lavín et al (1997), a lo largo del año en esta zona se presentan dos tipos
de giros, siendo un giro ciclónico durante el verano y un giro anticiclónico durante el
invierno. Estos giros aunado a las condiciones físicas que se presentan en el Alto Golfo
de California, podría influenciar en las distribuciones de las comunidades de
foraminíferos bentónicos en la zona estudiada.

10
Santa Rosa-Del Río et al.

Figura 3. Dendrograma de agrupamiento modo “Q” (Santa Rosa et al 2011).

Con base a las especies más abundantes se realizó un mapa donde se representa la
abundancia relativa de cada especie en la zona deltaica (Fig. 4). De acuerdo al número
de individuos presentes en cada estación, se observa la asociación que hay entre las tres
especies dominantes, donde Ammonia está presente en todas las estaciones de muestreo
con el mayor número de individuos, tanto en cada una de las estaciones muestreadas,
como en cada temporada. Como ya se mencionó, es una especie euritópica por lo tanto
es normal encontrarla en estas latitudes; nerítica que ciertamente corresponde a las
profundidades en las que fueron colectadas las muestras de sedimento y por último
indica condiciones hipersalinas, que debido al nulo aporte de agua dulce por parte del
Río Colorado y al alto grado de evaporación que se registra en el Alto Golfo de
California, concuerda claramente con la abundancia de este género. Usera y Blázquez
(1998) reportan que las condiciones óptimas para el crecimiento de Ammonia se
encuentran en un rango de temperatura de entre 24 y 30°C y salinidad de 20‰ a 40‰
con picos máximos de 50‰, estos datos se correlacionan con los observados en el área
deltaica durante los muestreos, ya que se obtuvieron valores promedio de temperatura
de 26°C y salinidades de hasta 38‰. Cabe aclarar que cuando la temperatura y
salinidad queda por encima de lo reportado por estos autores, al menos en lo que se
refiere a este género, el crecimiento se detiene pudiendo llegar a la muerte del
organismo.

11
Santa Rosa-Del Río et al.

Figura 4. Abundancia relativa de especies dominantes, (Santa Rosa et al, 2011).

2.4. Riqueza, diversidad, equitatividad y dominancia.

La riqueza de especies fue mayor en primavera con 37 y el verano presentó la menor


con 34 especies, mientras que la mayor abundancia se presentó en el otoño (Tabla III).
Así mismo, las temporadas con mayor similitud en abundancia, fueron en primavera e
invierno (Fig. 5). Esto probablemente se deba a que el reclutamiento ocurre en esta
temporada (Jorissen et al, 1999), mencionan que para el Alto Golfo de California en la
temporada de otoño se presenta un pulso reproductivo asociado a un afloramiento de
fitoplancton, por lo tanto probablemente este aumento en la abundancia podría
responder a estos reclutamientos.

Tabla 3. Índices ecológicos (Santa Rosa et al 2011).

Índice
Índice de
Número total Equitatividad diversidad
Riqueza dominancia
Periodo de individuos de Pielou Shannon-
(S) de Simpson
(N) (J‘) Wiener
(1-λ’)
H'(Log2)
Primavera 37 5089 0.6 3.4 0.9
Verano 34 2530 0.7 3.4 0.9
Otoño 35 6393 0.7 3.3 0.8
Invierno 35 4991 0.6 3.2 0.8
Ciclo 2009-2010 40 19003 0.6 3.4 0.9

12
Santa Rosa-Del Río et al.

Figura 5. Dendrograma de similitud modo “R”, (Tomado de Santa Rosa et al 2011.)

Los índices estadísticos de diversidad (H’), equitatividad (J’) y dominancia (D) se


muestran en la tabla III. El primero presentó valores durante todo el ciclo entre 3.4 y
3.2, en primavera y verano están los valores más altos y en invierno fue el más bajo.
Esto se relaciona con lo comentado anteriormente, en cuanto a la abundancia de
especies en temporadas cálidas y se debe al reclutamiento presentado en dichas
temporadas que es ocasionado por los afloramientos de fitoplancton (Jorissen et al,
1999).
Con respecto a la equitatividad mostró poca variación (0.6 y 0.7), donde los
valores más altos fueron en verano y otoño, mientras que primavera e invierno son las
temporadas con los más bajos. Esto indica que la comunidad se encuentra distribuida
de manera homogénea en toda el área de estudio, debido a que la mayor abundancia de
individuos se compone de un número muy reducido de especies.
Para el caso de la dominancia (D) se puede ver que pocas especies son dominantes.
En primavera y verano fue la mayor (0.9), mientras que otoño e invierno tiene los
valores más bajos (0.8). Sobresale Ammonia beccarii parkinsoniana como la especie
más dominante que es cosmopolita, euritérmica, euritópica y eurihalina, y a pesar de
ser principalmente de ambiente oceánico (mar abierto), también se encuentra en
ambientes estuarinos. Usera y Blázquez (1998), reportan que dicha especie responde a
dos estrategias de reproducción: 1) k, es cuando se encuentra en ambientes estables
como el oceánico, y 2) r, es cuando se encuentra en zonas inestables como lagunares y
estuarinas. Lo que se puede observar en nuestro estudio con el aumento de la
abundancia y dominancia de Ammonia beccarii parkinsoniana, es que presentó un
comportamiento de estrategia “r”, al ser organismos de pequeño tamaño y al aumento
de la densidad de individuos, a su vez en cuanto a sus formas macrosféricas se presentó
con mayor abundancia en comparación con las formas microsféricas. El aumento de
dichas formas puede estar relacionado con un ambiente próximo al óptimo para el
crecimiento y desarrollo de esta especie (Usera y Blázquez, 1998).

13
Santa Rosa-Del Río et al.

2.5. Análisis Isotópico

Debido a problemas logísticos y climáticos solo durante la temporada de verano se


muestrearon dos de los cuatro transectos que se tenían contemplados (transecto II y III;
Fig. 1), pero en las siguientes temporadas sí se completó todos los transectos. Las
fechas de los muestreos se realizaron: 22 de agosto (verano) y 13 de noviembre (otoño)
del 2009; 20 de marzo (invierno) y 18 de junio (primavera) del 2010. Las temperaturas
del agua oscilaron de 20 a 31°C con un rango de salinidad de 34 a 49‰ (Santa Rosa et
al 2014, tabla I)

2.6. Variaciones isotópicas

La variabilidad en la composición [δ18O] de los foraminíferos mostró dos patrones: (1)


invierno-primavera, caracterizada por valores negativos; y (2) verano-otoño, donde
predominan valores positivos (Fig. 6). El rango de variación durante el ciclo anual fue
de 8.09 ‰, con valores desde -2.15‰ hasta 5.94‰ (Fig. 6), lo cual es de esperar ya
que actualmente el área se encuentra influenciada por fuertes variaciones en las
condiciones fisicoquímicas, principalmente temperatura y salinidad. Dado que
actualmente no existe aporte de agua dulce al delta, estas variaciones isotópicas pueden
ser atribuidas exclusivamente a estas dos variables. Los altos valores positivos pueden
atribuirse a que actualmente el delta es una cuenca de evaporación. Por lo tanto, el
rango de variación de los valores isotópicos indican para el caso de los foraminíferos
bentónicos en el área de estudio, que un cambio de 11°C corresponde a una variación
de 8.09‰ en la concentración isotópica de oxígeno, donde el valor más negativo de -
2.15‰ sería el valor mínimo esperado por efecto exclusivamente de la temperatura y
salinidad bajo las condiciones actuales de no flujo. Consecuentemente, valores
isotópicos más negativos en testas de foraminíferos bentónicos submareales indicarían
el aporte y/o dilución de agua isotópicamente más ligera, como podría ser la
proveniente del Río Colorado.

Figura 6. Variación de la composición Isotópica de oxígeno (Santa Rosa et al 2014)

14
Santa Rosa-Del Río et al.

Rodríguez et al, (2001), reportan valores de 0.79‰ hasta -2.48‰ para el molusco
bivalvo Chione fluctifraga, en el Delta del Río Colorado para condiciones de ausencia
de flujo de agua dulce; y valores de -1‰ hasta -6‰ en conchas fósiles del molusco
bivalvo Mulinia coloradoensis que vivió en condiciones estuarinas, cuando las aguas
diluidas del río se extendían hasta los 65 km de la boca del río. Fuera de este rango
geográfico, Téllez-Duarte et al, (2008b), reportan un valor mínimo de -2.37‰ en
conchas del molusco bivalvo Protothaca grata en un conchero arqueológico en Campo
Cristina, aproximadamente 60 km al sur del límite del delta. Lo anterior sugiere que los
rangos de variación isotópica relacionados por cambios en la temperatura son muy
semejantes entre miembros de un mismo grupo taxonómico. Nuestros datos sobre
foraminíferos bentónicos presentan un rango de variación más amplio que los
reportados para bivalvos viviendo bajo las mismas condiciones ambientales. Estas
diferencias pueden atribuirse al efecto vital que se presenta en organismos de diferentes
taxa, los cuales responden ligeramente de forma distinta a una misma condición
ambiental, ya que a pesar de que ambos organismos al momento de formar sus testas o
conchas, fijan el oxígeno que se encuentra en el agua circundante. Así que el proceso
de fijación puede diferir en organismos de diferentes taxa.
Por otro lado, Huerta-Tamayo (2007) reporta valores de -4.1‰ en biocenosis de
foraminíferos bentónicos intermareales para la temporada de invierno en la Isla
Zacatosa, en la desembocadura del Río Colorado. Ella relaciona este valor a posibles
descargas de agua dulce del drenaje agrícola del Valle de Mexicali, lo cual es por su
cercanía a la desembocadura del río. Mientras que Staines-Urías y Douglas (2009),
estudiaron el dimorfismo en foraminíferos bentónicos de aguas profundas en la Cuenca
Pescadero, donde reportan una variación isotópica entre 1.586‰ hasta 2.450‰ en un
rango de seis a nueve grados centígrados, es decir, 0.864‰ en tres grados centígrados,
lo que implica 0.288‰ por cada grado centígrado. Por lo que respecta a este trabajo, en
los foraminíferos bentónicos submareales deltaicos la variación isotópica fue de 8.09‰
en un rango de 11°C lo que corresponde a 0.735‰ por cada grado centígrado. La
anterior diferencia se puede deber, como ya se comentó, al efecto vital, que a pesar de
ser organismos pertenecientes a un mismo grupo taxonómico, responden de forma
distinta ya que las condiciones ambientales a las que están expuestos son
completamente diferentes, pues los individuos estudiados por Staines-Urias y Douglas
(2009) son de aguas profundas, a una temperatura mucho menor que la que se presenta
en nuestro caso para la zona submareal, donde la máxima temperatura registrada fue de
31°C.
Al aplicar un ANOVA tipo II a los datos isotópicos se encontró que las temporadas
eran estadísticamente diferentes entre sí (Tabla V). Sin embargo, mediante la Prueba de
Tukey se pudo identificar que las temporadas de Primavera – Invierno y Verano -
Otoño son estadísticamente iguales (Tabla VI), y que otra posible combinación de las
temporadas serian estadísticamente diferentes, como lo sería el caso de Otoño-Invierno,
Verano–Invierno, Primavera–Otoño o Verano–Primavera.

Tabla 4. Análisis de Varianza para Biocenosis (Santa Rosa et al 2014).


Análisis de Varianza
(ANOVA tipo II)
Fuente de SS Gl F Pr(>F)
variación
Temporada 158.304 3 24.353 8.77E-09
Residual 78.004 36

15
Santa Rosa-Del Río et al.

Tabla 5. Prueba de Tukey en Biocenosis. (Santa Rosa et al 2014.)


Comparación Múltiple de las medias: Prueba de Tukey
Temporadas Estimación Std. Error Z Value Pr(>|Z|)
Otoño - Invierno = 0 4.6308 0.6192 7.479 <0.001
Primavera - Invierno = 0 0.3838 0.5774 0.665 0.90826
Verano - Invierno = 0 3.4688 0.8416 4.122 <0.001
Primavera - Otoño = 0 -4.247 0.6192 -6.859 <0.001
Verano - Otoño = 0 -1.162 0.8708 -1.334 0.53446
Verano - Primavera = 0 3.085 0.8416 3.665 0.00123

2.7. Tanatocenosis

A diferencia de las biocenosis, las tanatocenosis no presentaron diferencias notables en


la composición isotópica a lo largo del año (Fig. 6). Sin embargo, en todas las
estaciones consistentemente los valores fueron negativos, más semejantes a las
condiciones de invierno-primavera de las biocenosis, y aún con valores más negativos
que esta. Al ser las tanatocenosis la acumulación de las conchas de foraminíferos
muertos a lo largo del tiempo, y considerando que al hacer el análisis para identificar
las comunidades de vivos/muertos se separaron individuos adultos no teñidos (Rosa de
Bengala), todos aquellos foraminíferos que se separaron para su análisis, presentaron
valores isotópicos más negativos que los que se encontraron en las biocenosis. Por lo
cual, tomando como base los trabajos realizados por otros investigadores donde se
establecen los rangos de variación isotópica para las condiciones actuales y para las
condiciones cuando las aguas del Río Colorado llegaban libremente a su delta, es de
esperar que las tanatocenosis muestren una señal isotópica de las condiciones
estuarinas o de flujo de agua isotópicamente más ligera que dominaban antes del
represo de las aguas del río.
Esta acumulación de generaciones o promediado temporal, representan las
condiciones ambientales promedio después de varias generaciones, por lo que en
nuestro caso permite inferir que las condiciones ambientales que se encontraban en los
años anteriores al represo de las aguas del río, fueron dominadas por aguas
isotópicamente más ligeras que las actuales. Lo anterior se puede corroborar con los
diversos trabajos realizados en el área de estudio con moluscos bivalvos, donde han
establecido los rangos isotópicos de oxígeno antes y después de la construcción de las
presas en la parte alta del Río Colorado (Téllez-Duarte et al 2008b; Rodríguez et al
2001; Celis-Hernández, 2011).
Huerta-Tamayo (2007), reporta valores para tanatocenosis de foraminíferos
bentónicos intermareales de -3.55‰ hasta -5.5‰, lo cual interpreta como indicativo de
condiciones estuarinas hasta la playa “El Faro”, al Sur de San Felipe. Sin embargo,
atribuye estos valores a que existe un promediado temporal posiblemente influido por
la mezcla de foraminíferos fósiles provenientes de un cantil costero del Pleistoceno,
sitio hasta donde se extendía el área deltaica cuando las condiciones ambientales eran
más húmedas y los aportes del río mayores, como lo sugieren valores de hasta -7.36‰
en las testas de los foraminíferos fósiles reportados por Ruvalcaba-Baroni (2005).
Al comparar las concentraciones isotópicas para todo el ciclo anual tanto para las
biocenosis como para las tanatocenosis (Fig. 6), se puede observar que en la

16
Santa Rosa-Del Río et al.

tanatocenosis los rangos de variación isotópica van desde -0.74 hasta -3.04 ‰, como ya
lo hemos comentado. Considerando que en la biocenosis el valor más negativo fue de -
2.15‰, siendo este valor en nuestro caso de estudio el límite de cambios
exclusivamente influenciado por variación en la temperatura y la salinidad. Por lo
tanto, los valores reportados en este trabajo para la tanatocenosis son un indicador de
las condiciones que dominaban en el área de estudio antes del represo del río. Además,
tomando como base los trabajos de Téllez-Duarte et al (2008b) y Huerta-Tamayo
(2007), con valores de -3.44 a -3.99‰ y de -3.55 a 5.5‰, respectivamente, podemos
afirmar que los valores reportados en este trabajo para la tanatocenosis, representan al
igual que en los trabajos anteriormente mencionados, un ambiente dominado por aguas
isotópicamente más ligeras a las actuales, y dado que se tiene el registro bibliográfico
de cuando se comenzó a bloquear el flujo de agua dulce al delta, podemos decir que las
concentraciones isotópicas encontradas en la tanatocenosis indican condiciones
estuarinas o de flujo de agua isotópicamente más ligera.
Las variaciones isotópicas en biocenosis y tanatocenosis para el área muestreada
en cada estación y temporada (Figs. 7a, 7b; las estaciones corresponden a las mostradas
en la Figura 1, sin embargo no se presenta la totalidad de las estaciones de muestreo,
debido a que presentaron valores bajos de voltaje, lo que no hace confiables los datos
para una buena interpretación), muestran la relación entre la temperatura y la
concentración isotópica de oxígeno. En la biocenosis (Fig. 7a), se espera que a mayor
temperatura mayor será la concentración del δ18O, debido a la relación entre la
temperatura y la evaporación, que para el Alto Golfo de California se han reportado
valores de hasta 0.9 m/año en el extremo norte (Lavín y Organista, 1988).

a)

17
Santa Rosa-Del Río et al.

b)

Figura 7. Distribución de la temperatura y [δ18O] (Santa Rosa et al 2014).

Sin embargo, al comparar la concentración isotópica de oxígeno contra la salinidad


(Fig. 8a), se aprecia que la relación entre estas dos variables es mucho más estrecha que
la que se presentó con la temperatura. Esto comprueba, cómo ya se mencionó, que a
mayor temperatura más es la evaporación y por lo tanto va aumentando la salinidad,
aunque también hay que considerar el hecho de que el área de estudio se localiza en
una cuenca de evaporación. Por lo tanto, cuando la temperatura va aumentando
propicia a su vez la evaporación del isotopo ligero (δ16O), el cual se eliminará dejando
un enriquecimiento al isotopo pesado (δ18O), éste isótopo al mismo tiempo será fijado
por los foraminíferos en sus testas de CaCO3 (Celis-Hernández, 2011).

a)

18
Santa Rosa-Del Río et al.

b)

Figura 8. Distribución de la salinidad y [δ18O] (Santa Rosa et al 2014).

Por otro lado, se observó que la concentración isotópica varía muy ampliamente
para una misma temperatura (Fig. 9), lo que podría explicarse debido a que el
crecimiento óptimo de la especie analizada (Ammonia sp.), se encuentra en un rango de
temperatura entre los 24° a 30°C (Usera y Blázquez, 1988). Por lo anterior y dado que
en el área de muestreo se registraron temperaturas entre 20° a 31°C, es de esperar que
dicha especie crezca prácticamente a lo largo de todo el año. Por lo que, en las
biocenosis lo que se está registrando es un promedio de las temperaturas y salinidades a
lo largo del ciclo de muestreo.

Figura 9. Modelo de predicción entre la Temperatura y la [δ18O] (Santa Rosa et al 2014).

Es importante considerar que para obtener la composición isotópica, se realizó sin


discriminar juveniles de adultos, y por los resultados obtenidos en las variaciones

19
Santa Rosa-Del Río et al.

isotópicas es posible que los organismos juveniles pudieran ser un mejor indicador
puesto que sus testas, a diferencia de los adultos, tendrán menos tiempo de exposición
a los cambios que ocurren en el agua circundante, siendo de esta forma útiles para
obtener datos más puntuales. Por otro lado y estadísticamente hablando, la salinidad
presentó una mayor correlación con el isótopo de oxígeno con un valor de r=0.62 (Fig.
10). Esta prueba estadística se aplicó en ambas variables (salinidad y temperatura)
como una herramienta más para poder visualizar la relación que presentan los
foraminíferos bentónicos del Delta del Río Colorado con las condiciones ambientales
en las cuales habitan, y de igual forma comprueban que el efecto vital en los
organismos es diferente dependiendo del taxa al que pertenecen, puesto que individuos
sometidos a un mismo rigor ambiental pero de diferentes taxa, responden de forma
distinta a las condiciones ambientales que se presentan en el agua circundante. Lo
anterior se puede comprobar con los análisis realizados por Téllez-Duarte et al (2008b),
que proponen la relación que existe entre la variación isotópica y la temperatura para
moluscos bivalvos; así como Staines-Urias y Douglas (2009), que estudiaron
foraminíferos bentónicos de aguas profundas, y también encuentran una relación entre
la temperatura y la concentración de isótopos de oxígeno sin tomar en cuenta la
salinidad. Mientras que en nuestro caso dicha relación no es tan fuerte o estrecha como
en los anteriores, sin embargo, encontramos que esta relación está presente entre las
variables de salinidad y [δ18O], más que con la temperatura, aunque se debe tener claro
que la salinidad está de cierta forma ligada a los cambios en la temperatura, tomando
como base el principio de a mayor temperatura mayor la evaporación, y mayor la
salinidad presente.

Figura 10. Modelo de predicción entre la Salinidad y la [δ18O] (Santa Rosa et al 2014).

En contraste para el caso de la tanatocenosis (Fig. 7b), la concentración isotópica


de [δ18O] no mostró un patrón coincidente con las variaciones en la temperatura ni en la
salinidad (Fig. 8b), esto se puede explicar debido a que las testas de foraminíferos de
esta comunidad fijaron el [δ18O] con unas temperaturas y salinidades diferentes a las
que se presentaron al momento del muestreo y que se puede decir son las actuales.
Considerando que antes de la construcción de las presas en la parte alta del Río
Colorado, aproximadamente hace 80 años, el flujo de agua dulce al delta era continuo,
posiblemente se podría esperar que las concentraciones isotópicas de estas

20
Santa Rosa-Del Río et al.

tanatocenosis de foraminíferos reflejen condiciones estuarinas o predominantemente


influenciadas por agua isotópicamente más ligera, proveniente de dicho río de años
anteriores al represo. Aunque también podría deberse a las temporadas extraordinarias
de flujo que como comenta Lavín y Sánchez (1999), en el año de 1993 se presentó
lluvias que sobre pasó los límites de almacenaje de las presas, obteniendo como
resultado que las compuertas fueran abiertas y que el flujo de agua que llegó hasta el
lado mexicano fuera mucho mayor que el que recibe normalmente, dando como
resultado una posible descarga hasta el delta. Es posible que la tanatocenosis aquí
reportada pudiera incluso, mostrar las condiciones isotópicas diluidas de estas
temporadas, sin embargo se recomienda para futuros análisis realizar una datación más
precisa de las testas para estar conscientes del tiempo que se está representando, por el
momento y al no tener dicha datación de la tanatocenosis, y conociendo los valores
isotópicos esperados para condiciones de flujo reportados por Rodríguez et al (2001),
Huerta-Tamayo (2007) y Téllez-Duarte et al, (2008b), se puede vislumbrar cómo serían
las condiciones ambientales en el caso de tener un flujo de agua dulce continuo al delta.
Lo anterior se comprobó al realizar la prueba estadística ANOVA, donde se
encontró homogeneidad en las varianzas (Tabla V), lo que nos indica que las
temporadas no muestran diferencias significativas entre sí. Esto se interpreta como las
condiciones ambientales que imperaban en el área de estudio antes del represo del Río
Colorado, debido a que las testas de los foraminíferos fijan el [δ18O] del agua
circundante, por tal motivo reflejan la composición isotópica del agua en la cual
vivieron (Téllez-Duarte et al., 2008b).

Tabla 6. Análisis de varianza para tanatocenosis. (Tomado de Santa Rosa et al, 2014).

Análisis de Varianza (ANOVA tipo I)


Fuente de Gl Sum Sq Mean Sq F value Pr(>F)
variación
Temporada 3 0.9009 0.30031 2.6934 0.06314
Residual 31 3.4564 0.1115

Como se ha comentado anteriormente, esta fijación de isotopos en las testas puede


ser afectado o influenciado por la concentración de la salinidad, que según reportes
bibliográficos para temporadas anteriores al represo, se encontraban entre los 35.2 y
35.7 ppm (Townsend, 1901). Estos valores son similares a los que se registraron para la
temporada de primavera, dejando el resto de las temporadas (verano, otoño e invierno)
con valores por encima de lo registrado para antes de las presas.

3. Conclusiones

La especie más abundante fue el foraminífero rotalido Ammonia beccarii


parkinsoniana; el aglutinado más abundante Ammoscalaria pseudospiralis con la
mayor ocurrencia en el invierno, y los géneros más diversos fueron Cribroelphidium y
Quinqueloculina, con 6 especies cada uno.
Con respecto a las pruebas estadísticas: existe poca equitatividad en el área de
estudio debido a que la mayor abundancia de individuos se compone de un número
muy reducido de especies; para el índice de dominancia de Simpson, las tres especies
dominantes fueron: Ammonia beccarii parkinsoniana, Cribroelphidium excavatum y

21
Santa Rosa-Del Río et al.

Rosalina sp1, la mayor abundancia de organismos se presentó en el otoño. La mayor


similitud en cuanto al número de individuos colectados fue en primavera e invierno, a
su vez en primavera y verano se presentó un patrón de distribución central y sesgado
hacia la costa, pero otoño e invierno su distribución fue más uniforme a lo largo y
ancho del área de estudio.
Las variaciones isotópicas encontradas en las testas de los foraminíferos de la
biocenosis se relacionan a cambios de temperatura y la salinidad por no existir
actualmente un aporte de agua isotópicamente más ligera por parte del Río Colorado.
Dado que la tanatocenosis no fijó señales isotópicas actuales, estas representan un
promedio temporal por la mezcla de generaciones existentes desde antes del represo de
las aguas del Río Colorado hasta el presente.
Los datos isotópicos permitieron discriminar dos condiciones ambientales:
temporadas cálidas (Verano–Otoño), y temporadas frías (Invierno-Primavera). En tanto
en la tanatocenosis no se detectaron cambios importantes a lo largo del año debido al
promediado temporal. Sin embargo en la biocenosis no se registró una relación directa
con la temperatura y concentración isotópica de oxígeno, debido a que los datos
reflejan un promediado anual de la temperatura.
Para análisis futuros se recomienda considerar la discriminación de organismos
juveniles de los adultos, ya que la mezcla de generaciones pueden producir un sesgo en
cuanto a la interpretación de los datos. Los organismos adultos representan un
promedio anual de temperaturas, mientras que aquellos individuos juveniles al tener un
menor tiempo de exposición, indicarían condiciones puntuales del ambiente en el que
se desarrollan, así como la posibilidad de realizar dataciones de las testas con el
objetivo de interpretar de manera más exacta las condiciones ambientales pasadas,
mismas que son representadas por las comunidades de tanatocenosis.

Referencias

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24
Capítulo 2
Dimensionamiento y estudio paramétrico de un
digestor anaeróbico de flujo ascendente para el
tratamiento residuos sólidos orgánicos residenciales
Mydory Nakasima, Nicolás Velázquez, Sara Ojeda, Samantha Cruz,
Luis González y Néstor Santillán

gi
na
en
bl
an
co
Dimensionamiento y Estudio Paramétrico
de un Digestor Anaeróbico de Flujo
Ascendente para el Tratamiento Residuos
Sólidos Orgánicos Residenciales
Mydory Nakasimaa,b,1, Nicolás Velázquezb, Sara Ojedab, Samantha Cruza, Luis
Gonzáleza,b y Néstor Santillánb
a
Facultad de Ingeniería, bInstituto de Ingeniería
Universidad Autónoma de Baja California

Resumen. Presentamos el diseño de un digestor anaeróbico de flujo ascendente y


un estudio de adaptación a la cantidad y concentración variable de los residuos
sólidos orgánicos del sector residencial. Se desarrolla una metodología de
dimensionamiento considerando las restricciones físicas y operativas del diseño,
además se realiza un estudio paramétrico que permitió encontrar un punto de
diseño. La construcción del digestor a escala piloto con alimentación continua, se
adapta a una cantidad de residuos orgánicos de 8.2 - 60 kg/día. Los resultados
indican que esta tecnología presenta grandes ventajas debido a su flexibilidad en la
operación, ya que es adaptable a la variabilidad que presentan dichos residuos, los
cuales deben ser pre-tratados para procesarlos fácilmente e incrementar la
producción de biogás.

Palabras claves. Residuos sólidos orgánicos, diseño, digestor anaeróbico de flujo


ascendente, estudio paramétrico, biogás.

1. Introducción

El crecimiento acelerado de la población, así como el mayor índice de consumo,


principalmente en los países desarrollados, provoca un incremento en la generación de
residuos. Mexicali, Baja California, México no es la excepción, ya que en el año 2010
se han registrado 936,826 habitantes, lo que corresponde aproximadamente al 30% del
total de la población del estado de Baja California [1]. En el año 2005 en la ciudad de
Mexicali, se han registrado 58.26% de residuos sólidos orgánicos del sector residencial,
compuestos principalmente por desechos de comida y jardines [10], equivalentes a 470
toneladas diarias que a su vez corresponden a 0.501 kg/hab/día., es importante
mencionar que estos valores son estimados y solamente se componen de residuos
orgánicos [11].
Actualmente, existen opciones tecnológicas aplicadas para reducir los efectos
negativos que ocasionan este tipo de residuos [2], los cuales contienen un gran
potencial para ser utilizados como fuente de energía.

1
Mydory Nakasima, mydory.nakasima@uabc.edu.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Nakasima et al.

Entre los tratamientos biológicos, la degradación de residuos orgánicos por


digestión anaeróbica, usualmente es considerada el proceso más rentable debido a la
alta recuperación de energía, pero sobre todo, por su limitado impacto ambiental.
Este proceso consiste en la descomposición de la materia orgánica en ausencia de
oxígeno, como producto principal se obtiene biogás rico en metano (concentración del
48-65%), dióxido de carbono (concentración del 36-41%), así como 32-169 ppm de
sulfuro de hidrógeno y trazas de otros gases, donde el metano es un producto
potencialmente valioso que se puede utilizar como combustible para la producción de
energía eléctrica y térmica [3, 9, 17]. Sin embargo, la aplicación de la tecnología de
digestión anaeróbica para el tratamiento de los residuos sólidos orgánicos no está muy
extendida, debido al tiempo que se necesita para alcanzar una bioestabilización en
comparación con el tratamiento aeróbico [4].
En las últimas décadas se han desarrollado numerosos procesos para el tratamiento
de residuos con alto contenido de materia orgánica, tal como los residuos de alimentos.
Sin embargo, los más empleados por eficiencia en remociones, son los sistemas
anaerobios de flujo ascendente, como los reactores tipo UASB [12]. Es por eso que se
propone el diseño de un digestor de manto de lodos anaeróbico de flujo ascendente
(UASB por sus siglas en inglés), el cual consiste en un sistema de tratamiento
anaeróbico ampliamente aplicado con una alta eficiencia de tratamiento y un corto
tiempo de retención hidráulico (TRH) [8]. La disminución del TRH se logra aplicando
un adecuado pre-tratamiento al residuo, debido a que los residuos de comida se
encuentran en partículas de gran tamaño, la hidrólisis (primer fase del proceso de
digestión anaeróbica) es por lo general, la etapa limitante para sustratos en forma de
partículas disminuyendo la velocidad de reacción.
Para mejorar la eficiencia del proceso general de digestión anaeróbica, se hace uso
de un pre-tratamiento mecánico y térmico, el primero consiste en una trituración del
residuo que ayuda a reducir su tamaño inicial, el segundo consiste en aplicar cocción a
altas temperaturas para desdoblar la materia orgánica en partículas más simples,
logrando acelerar el proceso de degradación, disminuyendo el TRH y aumentando la
producción de biogás [9]. Debido a que en Mexicali, B.C. no se han desarrollado
estudios para el tratamiento anaeróbico de los residuos sólidos orgánicos residenciales,
en este capítulo se propone una tecnología de digestión anaeróbica que trate dichos
residuos. Se considera que el digestor propuesto es fácilmente adaptable al gran
problema de variabilidad que presentan los residuos sólidos orgánicos específicamente
del sector residencial, en cuanto a su cantidad y concentración expresada en kg de
demanda química de oxígeno (DQO) y que por consiguiente afecta a la operación del
digestor.

2. Descripción física y operativa del sistema

El digestor anaeróbico propuesto a escala piloto, es un sistema diseñado que tiene


como objetivo principal tratar residuos sólidos orgánicos del sector residencial
(desperdicios de comida y poda de jardín), además tiene la capacidad de tratar aguas
residuales (domiciliarias, industriales, agrícolas, etc.), así como realizar codigestión
anaeróbica utilizando diferentes tipos de residuos orgánicos, con la finalidad de
aumentar el rendimiento en la producción de biogás. El diseño del equipo tiene como
propósito ser utilizado en investigación y desarrollo.

28
Nakasima et al.

Básicamente, el principio de funcionamiento de los UASB, es que operan en


régimen continuo y flujo ascendente, es decir, el influente (sustrato) entra por la parte
inferior del tanque, atravesando todo el perfil longitudinal y sale por la parte superior
(efluente). Se considera un sistema trifásico ya que la biomasa activa (los
microorganismos) se agrupan formando biogránulos, los cuales se mantienen
suspendidos debido al flujo ascendente del sustrato, denominado como volumen
nominal (VN) de tratamiento efectivo y que corresponde a la primer fase del sistema, la
segunda fase pertenece al líquido tratado (sedimentación y clarificación del sustrato),
por último, la tercer fase corresponde al volumen de recolección de gas, el cual tiene
incorporado un separador de gas-líquido, de esta forma se obtiene un corto TRH y una
alta eficiencia de tratamiento [7].
En la Figura 1, se muestra el esquema del digestor anaeróbico propuesto (UASB) a
escala piloto, seguido de una descripción detallada para cada una de las partes que
componen al sistema completo y su funcionamiento. Cada uno de los componentes está
marcado con una letra entre paréntesis para su rápida y fácil identificación en el
esquema.
El sistema de digestión anaeróbica, inicia con un molino triturador (a) que sirve
para pre-tratar los residuos sólidos orgánicos antes de ser suministrados al digestor para
su posterior tratamiento, seguido de tres tanques colocados sobre una estructura
metálica que los mantiene fijos y en posición horizontal, además está integrado a un
subsistema de calentamiento solar que permitirá mantener la temperatura ideal en
cualquier época del año.
El primer tanque “influente” (b) de acero inoxidable, con una capacidad de 225
litros, tiene la función de recibir los residuos pre-tratados mecánica y térmicamente,
diluirlos, mezclarlos y alimentar al digestor. Dicho tanque cuenta con una bomba
sumergible colocada en el fondo, con la cual se suministra el sustrato al digestor
anaeróbico.
El segundo tanque, también de acero inoxidable, corresponde al digestor
anaeróbico (c) donde se lleva a cabo el tratamiento (reacción biológica) de los residuos
sólidos orgánicos. Cuenta con 4 puntos de muestreo (d) en la parte inferior del tanque y
cuya toma está ubicada a diferentes alturas que sirven para analizar el sustrato, es decir,
se puede tomar muestras del sustrato en las diferentes secciones del digestor y ver el
comportamiento de cada una de las variables implicadas en el proceso de digestión
anaeróbica (sólidos volátiles, pH, temperatura, relación Carbono/Nitrógeno, demanda
química de oxígeno, velocidad de sedimentación, entre otras), que indicarán las
condiciones de operación del proceso de digestión .
En el interior del digestor, específicamente en la parte inferior, es por donde se
alimenta el sustrato “influente” previamente preparado en el primer tanque, la
alimentación se distribuye por medio de cuatro tubos en forma de T (e) lo que permite
mantener el flujo ascensional. El digestor también cuenta con una tubería de PVC
ubicada en el fondo, que tiene la función de purgar el exceso de lodos anaeróbicos una
vez que se haya cumplido su tiempo de retención. Los lodos sirven como fertilizante
(bioabono sólido) que podrá ser utilizado para acondicionamiento de suelos, logrando
reducir el consumo de fertilizantes sintéticos. En la parte externa cuenta con cuatro
entradas para sensores (f), por ejemplo, sensores de pH y temperatura que sirven para
monitorear la reacción en todo momento.
En la parte superior del digestor se ubica un separador de líquido y biogás (g), así
como un manómetro (h) para medir la presión generada por la acumulación de biogás
producida debido a la reacción biológica. El separador (líquido-biogás) también sirve

29
Nakasima et al.

como mecanismo de seguridad, ya que si no se libera la presión del biogás generado y


este excediera la capacidad del volumen de acumulación de gas, que corresponde al
30% del volumen total del digestor, por la parte de arriba se derramaría parte del
líquido contenido en el tanque, evitando explosiones por exceso de presión. Además,
cuenta con una tubería de PVC (n) que sirve para desechar el sobrenadante o formación
de espumas y una delgada tubería de acero inoxidable para la salida del biogás (i)
dirigida hacia un medidor de flujo (j), donde la salida de la tubería se direcciona hacia
un pequeño quemador (k) colocado sobre una estructura metálica en la parte izquierda
del tanque, el quemador se enciende automáticamente mediante un pequeño panel
fotovoltaico (l) ubicado en la parte superior del sistema de control (m). El sistema de
control sirve para el funcionamiento de la planta piloto, con el cual se enciende el
molino triturador, la bomba de alimentación y de recirculación.
El tercer tanque “efluente” (ñ) de PVC, también cuenta con una capacidad de 225
litros, tiene como función principal la recepción del bioabono líquido o agua tratada, la
cual podrá ser utilizada como riego para las plantas o ser descargada directamente al
drenaje sin problemas de contaminación. Además, este efluente puede ser utilizado
para la preparación del nuevo sustrato (residuo orgánico + agua) con el cual será
alimentado al digestor.
Como ya se había mencionado al inicio de la descripción física y operativa del
sistema de digestión anaeróbico, este tiene integrado un subsistema de calentamiento
solar que permite mantener la temperatura ideal (35°C) en cualquier época del año, la
cual se logra mediante un serpentín de acero inoxidable (o) que tiene en su interior.
Dentro del serpentín circula un fluido “agua” que sirve como medio de calentamiento o
enfriamiento dependiendo de las condiciones climáticas que pueden afectar a la
temperatura interna del digestor.
El control de la temperatura interna se logra con el subsistema de calentamiento
solar y está compuesto por un colector solar Cilindro Parabólico Compuesto “CPC” (p)
por donde fluye el agua, es decir, el fluido calo-portador que se calienta por los rayos
solares captados durante el día y que se encuentra conectado al serpentín de acero
inoxidable ubicado en la parte interna del digestor.
El colector solar se encuentra conectado a un tanque de almacenamiento de agua
caliente (q) el cual sirve para almacenar la energía térmica absorbida en el fluido,
permitiendo calentar el digestor a cualquier hora del día; el tanque tiene una capacidad
de 160 litros y se encuentra aislado térmicamente para reducir las pérdidas de energía al
ambiente.
Además, está integrado un calentador auxiliar “boiler” (r) que funciona cuando la
energía almacenada en el tanque no satisface el nivel de temperatura requerido por el
digestor, suministrando la energía faltante para lograr la temperatura deseada. El
calentador auxiliar está interconectado con el tanque de almacenamiento en serie (agua
caliente) para aprovechar al máximo la energía almacenada de la fuente solar, de esta
forma el boiler solo funcionará cuando la energía solar no logre satisfacer la calidad de
la energía. Este equipo funciona con biogás, de esta manera se logra satisfacer la
demanda energética con fuentes renovables de energía.
Tomando en cuenta que en Mexicali el clima es extremo, es decir, en invierno
alcanza temperaturas alrededor de 4˚C y en verano puede llegar a alcanzar hasta 50˚C,
es por esto que en ciertas épocas del año es necesario retirar calor del digestor, lo cual
se logra mediante una torre de enfriamiento (s) integrada al circuito del subsistema de
calentamiento solar.

30
Nakasima et al.

Para re-direccionar los flujos de agua caliente y agua fría automáticamente, se


desarrolló e implementó un sistema de control, que por medio de una bomba hidráulica,
dos válvulas solenoides y una válvula proporcional de tres vías, permite de forma
automática, según sea necesario, calentar o enfriar el digestor.

Figura 1. Esquema del digestor anaeróbico UASB a escala piloto.

3. Metodología de dimensionamiento de un digestor anaeróbico UASB

Existen diversos factores importantes que deben considerarse al diseñar un sistema de


digestión anaeróbica para tratar los residuos sólidos orgánicos del sector residencial los
cuales pueden ser agrupados en: condiciones de operación, restricciones de diseño,
características de los residuos orgánicos (composición y cantidad), condiciones
ambientales (temperatura ambiente), entre otros [4]. Considerando lo anterior, se debe
buscar un adecuado diseño del digestor para la biodegradación y estabilización de los
residuos, así como para un mayor rendimiento en la producción de biogás.
Con la finalidad de seleccionar la tecnología que mejor se adapte al tipo y cantidad
de residuos, se realizó un análisis del estado del arte basado en las diferentes
tecnologías de digestión anaeróbica, donde surgió la idea de diseñar y construir un
digestor que se adaptara a la variabilidad de los residuos sólidos orgánicos (RSO),
específicamente del sector residencial. La razón por la que se selecciona el digestor
anaeróbico de flujo ascendente (UASB) se basa en sus principales características, ya
que puede procesar altas cargas orgánicas con tiempos de retención hidráulicos muy
cortos, resultando de especial interés cuando se tiene alta generación de RSO.

3.1. Definición de las variables

Para poder dimensionar una planta de procesamiento de residuos sólidos orgánicos para
la producción de biogás, se deben considerar principalmente los siguientes parámetros
operacionales, que corresponden a las variables de entrada del digestor anaeróbico
UASB:
 CRO: Cantidad de Residuo Orgánico a ser procesado en kg/día.

31
Nakasima et al.

 DH2O: Densidad del Agua en kg/m3. El valor que se da es 1000 kg/m3. Y este
valor servirá para calcular la cantidad de agua necesaria para la dilución del
residuo y a su vez calcular el flujo volumétrico.
 DRO: Densidad del Residuo Orgánico en kg/m3. La densidad del residuo se
puede determinar experimentalmente o establecerse en base a datos reportados
por bibliografía, el cual, señala que para residuos de comida, la densidad se
encuentra alrededor de 780 kg/m3 [18]. Al igual que la densidad del agua, este
dato es muy importante para el cálculo del flujo volumétrico.
 TRH: Tiempo de Retención Hidráulico, es el lapso durante el cual el sustrato
permanece en el digestor. Este parámetro se determina según criterios
económicos. El tiempo de retención hidráulico es mucho más corto que el
tiempo total necesario para la completa digestión del sustrato y viene dado por
la temperatura de trabajo del digestor. El TRH puede definirse en base a datos
reportados en bibliografía o bien, se pueden hacer corridas experimentales
para determinarlo.
 VCO: Velocidad de Carga Orgánica. Indica la cantidad de materia orgánica
con la cual se alimentará el digestor diariamente. La carga del digestor se
calcula en kg de masa orgánica en base a la demanda química de oxígeno
(DQO) que contenga el sustrato, por metro cúbico del digestor por día (kg
DQO/ m3·día). Largos tiempos de retención producen una menor carga del
digestor. Si la carga del digestor es demasiado alta, baja el valor del pH, es
decir, la planta se queda estancada en la fase ácida porque hay más materia
orgánica que bacterias de metano. La carga orgánica al igual que el tiempo de
retención, se puede basar en datos reportados en bibliografía o determinarse
por medio de corridas experimentales midiendo la cantidad DQO remanente
en el sustrato en cuestión, hasta llegar al punto máximo de carga evitando que
se acidifique el sustrato dentro del reactor y logrando una alta tasa de
degradación de la materia orgánica.

En la Figura 2, se muestra el procedimiento para dimensionar un digestor


anaeróbico tipo UASB.
El primer paso importante en el proceso del diseño de un digestor, es estimar la
cantidad de residuo orgánico (CRO) disponible y a su vez caracterizarlo, por lo cual se
debe definir la demanda química de oxígeno que contenga el residuo (DQOR) para
establecer las condiciones de alimentación al digestor en base a la demanda química de
oxígeno del sustrato (DQOS).La DQOS puede determinarse experimentalmente o en
base a datos reportados por bibliografía. Se recomienda utilizar un rango de 5-15 kg
DQO/m³ a 35°C [7]. Con estos parámetros se calcula la cantidad de agua (CH2O)
necesaria para la preparación del sustrato, bajo una concentración del sustrato
previamente establecida y que corresponde a las DQOS.
Como ya se mencionó en párrafos anteriores, la alimentación del sustrato se va a
realizar mediante un sistema de bombeo, por lo cual se debe determinar la densidad del
residuo (DRO) y la densidad del agua (DH2O) de dilución para la preparación del
sustrato, con estos datos se procederá a calcular el flujo volumétrico (Q) de
alimentación.
Una vez definida la concentración del sustrato, es necesario establecer la velocidad
de carga orgánica (VCO) máxima a la que puede operar el sistema de tratamiento

32
Nakasima et al.

anaeróbico sin tener problemas de estabilización, lo cual suele llevarse a cabo en forma
experimental a nivel planta piloto o a mayores escalas. En los digestores UASB, la
velocidad de carga orgánica se basa en la carga diaria de DQO del sustrato por cada
metro cúbico del digestor. La VCO es un parámetro operacional muy importante en
tecnologías de tratamiento anaeróbico como los UASB, ya que sirve para definir el
volumen mínimo lo cual le da mayor rentabilidad económica al sistema. Por lo tanto, se
recomienda que la VCO se establezca en un rango de 3-24 kg DQO/m3·d [7], aunque
hay otros autores que manejan rangos mayores que van de 10-30 kg DQO/m3·d [19, 20].
Antes de calcular el volumen total (VT) del digestor se debe obtener el volumen
nominal de tratamiento efectivo (VN), es decir, donde se lleva a cabo la reacción y que
está en función de Q, DQOS y VCO. El volumen líquido (VL) que corresponde al 70%
del volumen total del tanque, tomando en cuenta que el resto es el espacio que se deja
para la acumulación de biogás. El VL se basa en el VN y un factor de efectividad (E),
que corresponde a una proporción del volumen efectivo de trabajo en la degradación de
la materia orgánica y se maneja un rango de 0.8-0.9 [7]. El VT del digestor, está dado
por el VL multiplicado por una fracción de 0.7. Por otro lado, el TRH corresponde al
tiempo total que tardará en salir el efluente tratado y el cálculo se basa en el volumen
líquido y el flujo de alimentación.
Para calcular la altura total (HT) del digestor, se debe calcular el área transversal
(A), el diámetro del digestor (DD) y se debe definir previamente la velocidad de flujo
ascensional (V). El rango de operación recomendado es de 0.5-1.25 m/h [7]. La altura
del gas (HG) se calcula multiplicando la altura del líquido (HL) por un factor de
recolección de gas (FG) de 0.3 [7], este factor toma en cuenta el volumen líquido
ocupado por el sustrato, recordando que el resto sirve como almacenamiento para el
biogás acumulado. Sumando HL y HG se obtiene la altura total (HT) del digestor.
El cálculo de las dimensiones del tanque para la preparación del sustrato, se basa
principalmente en el VT del digestor y depende de la frecuencia con la que se desee
preparar el sustrato, normalmente se recomienda calcular el volumen total del tanque
de mezclado (VTM) dividiendo el VT del digestor entre 5. Para evitar derrames del
sustrato, se recomienda incrementar en un 10% el VTM. La altura del tanque de
mezclado (HTM) se calcula utilizando una relación que puede ir de 1.25 a 3 veces el
diámetro del tanque de mezclado (DTM) para que ocupe menos espacio sin ser tan alto.
Para estimar la producción de biogás (PBIOGÁS), metano (PCH4) y energía (PENER),
previamente se debe calcular la demanda química de oxígeno degradada (DQODEG)
para lo cual se definen ciertos parámetros operacionales, que consisten en valores
experimentales para sistemas de tratamiento UASB y se considera lo siguiente: una
fracción de demanda química de oxígeno degradada (FDQODEG) en un rango de 0.7-
0.8; un factor de metano generado (FCH4 GEN) a 35°C de 0.40 m3/kg DQO; una FCCH4
de 0.6-0.7; una DCH4 a 35°C de 0.6346 g/L y un CECH4 igual a 50.1 kJ/g [7].
Finalmente, se calcula el volumen de almacenamiento de biogás (VAB) externo al
digestor, se recomienda un rango entre 1.2 a 2.8 veces el VT del digestor [21, 22].

33
Nakasima et al.

Inicio

Definir parámetros operacionales:


CRO (kg/día), DRO (kg/m³), DH2O (kg/m³), DQOR (kg DQO/m³), Definir el factor de recolección de gas:
DQOS (kg DQO/m³) FG = 0.3

Calcular la cantidad de agua para preparación del sustrato (kg/día):


Calcular altura del líquido, altura de recolección de gas y altura
total del digestor (m):
; ;

Calcular el flujo volumétrico (m³/día):


Calcular volumen total (m³), diámetro (m) y altura total (m) del
tanque de mezclado :

Definir la velocidad de carga orgánica: ; ;


VCO (3 – 24 kg DQO/m³ día)

Calcular volumen nominal de tratamiento efectivo del digestor (m³): Definir la fracción de demanda química de oxígeno destruída:
FDQODEG (0.75 – 0.8)

Calcular la demanda química de oxígeno destruída (kg DQO/día):


Definir el factor de efectividad proporcional al volumen nominal:
E = 0.8- 0.9

Definir parámetros operacionales:


Calcular el volumen líquido y volumen total del digestor (m³): FCH4GEN (m³/kg DQO), FCCH4, DCH4 (g/l), CECH4 (kJ/g)

;
Calcular la producción de metano y biogás (m³/día):

;
Calcular el tiempo de retención hidráulico (horas):

Calcular la producción de energía (kWh/día):

Definir la velocidad de flujo ascensional (m/h):


V = 0.5 – 1.25
Calcular el volumen de almacenamiento de biogás (m³):
Calcular el área transversal (m² ) y el diámetro del digestor (m):

;
Fin

Figura 2. Procedimiento para dimensionar el digestor UASB propuesto.

4. Estudio comparativo de las tecnologías de digestión anaeróbica para el diseño


de la planta piloto

Los criterios del análisis comparativo y selección de la tecnología más idónea para la
digestión anaeróbica de los residuos sólidos orgánicos, están basados en sus principales
características, ventajas y desventajas, considerando especialmente el tipo de residuo
que puede procesar, factores operativos como la carga orgánica, tiempo de retención
hidráulico, rendimiento de producción de biogás, entre otros. La Tabla 1, muestra una
variedad de diseños de digestores anaeróbicos que fueron clasificados de acuerdo a su
proceso evolutivo: primera, segunda y tercera generación.

4.1. Digestores de primera generación

Son los denominados reactores de baja tasa. Se caracterizan por tener la mayor parte de
la biomasa acumulada como sedimento y un adecuado contacto de la misma con el

34
Nakasima et al.

sustrato. Se incluyen en esta categoría el tanque séptico, la laguna anaerobia y el


digestor convencional (biodigestor). El sistema de contacto (versión anaerobia de los
lodos activados) constituye un proceso de transición entre la primera y segunda
generación. Incorpora un reactor mezclado, un sedimentador con recirculación de lodos.

4.2. Digestores de segunda generación

Los microorganismos son retenidos en el tanque por medio de una bio-película


adherida a un soporte (empaque), o bien, por su sedimentación en forma de agregados
(flóculos o granos) densos. En estos sistemas se ha separado el tiempo de retención
hidráulico del celular y se ha mejorado considerablemente el dispositivo de distribución
de agua en su interior. Constituyen los mejores exponentes de este grupo el filtro
anaerobio y el reactor de manto de lodos UASB. Los reactores de lecho granular
expandido (EGSB) se ubican en una fase de transición entre los sistemas de segunda y
tercera generación.

4.3. Digestores de tercera generación:

También retienen los microorganismos en bio-película o grano compacto y denso, con


la particularidad que el soporte se expande o fluidifica con altas velocidades de flujo
(reactores de lecho expandido o fluidizado).Los resultados más importantes obtenidos
durante el desarrollo tecnológico a través de la evolución de los reactores son la
disminución del tiempo de retención hidráulico de días a horas.
Buscando el diseño que se adapte a las diferentes cantidades y composición de los
residuos sólidos orgánicos que se generan en el sector residencial y basándose en la
tabla comparativa, se propone el digestor UASB a escala piloto.
Este modo de operación resulta de especial interés cuando se tiene alta generación
de residuos sólidos orgánicos, ya que una de las características principales en este
modo de operación es que puede procesar altas cargas orgánicas, tiene tiempos de
retención hidráulicos muy cortos y cuenta con una distribución uniforme de
concentraciones, tanto del sustrato como de los microorganismos implicados en el
proceso de digestión anaeróbica debido a la forma de alimentación del sustrato, entre
otros.

35
Nakasima et al.

Tabla 1. Estudio comparativo de digestores anaeróbicos clasificados por su proceso evolutivo.

Proceso Digestor Aplicaciones VCO Principales


Evolutivo Anaeróbico (tipo de residuo) (kg/m³ . d) Características Referencias

-Laguna Anaeróbica Aguas residuales Debido a su baja


-Tanques Sépticos industriales capacidad de proce-
-Modelo Hindú (alimenticia, samiento de residuos,
Primera -Modelo Chino doméstica, 2-8 la producción de [3, 5, 19,
Generación -Mezcla Completa sin agrícola, biogás también es 23]
Sin Recirculación cervecera), baja, maneja altos TRH,
(CSTR) residuos de se consideran digestores
-Mezcla Completa frutas y de fácil manejo y bajo
con Recirculación vegetales. costo. Su mantenimiento
(contacto anaeróbico) es poco frecuente, cuentan
con una buena degradación
de la materia suspendida
y su alimentación es por
lotes/batch, es decir, operan
en régimen continuo.

-Filtro Anaeróbico Residuos sólidos Operan en régimen


-Circulación Interna orgánicos domi- continuo, es decir,
-Manto de Lodos ciliarios, agro- la alimentación al
Segunda Anaeróbicos de pecuerios, in- 10 - 35 digestor es constante. [19, 20,
Generación Flujo Ascendente dustriales y mu- No requiere de agita- 23, 24]
(UASB) nicipales, aguas dores externos ya que
-Híbrido (UASB + residuales (ali- la agitación se da de
Filtro Anaeróbico) menticia, agrí- forma natural al mo-
-Flujo de Pistón cola y doméstica). mento de ser alimentado
Horizontal por la parte de abajo del
tanque. Cuenta con una
buena retención de los
microorganismos.

-Manto de Lodos Residuos sólidos Son digestores de alta


Tercera Fluidizado municipales, 15 – 43 eficiencia, por la gran [24, 25]
Generación -Manto de Lodos aguas residuales capacidad de procesar
Granular Expandido (mataderos, alimen- los residuos y a altas
(EGSB) ticias). cargas orgánicas, por lo
tanto se obtiene una mayor
producción de biogás.
cuenta con TRH muy cortos.

4.4. Comportamiento de las principales variables de diseño y operación

Los aspectos más importantes en el diseño de un digestor anaeróbico son: la CRO,


DQOR, Q, VCO, TRH, entre otros. Enfocando a los residuos orgánicos como una
fuente para producir un biocombustible, es importante conocer la cantidad de biogás
producido por unidad másica de residuo y su concentración de metano.
Al diseñar un digestor anaeróbico UASB que cuente con la flexibilidad para
adaptarse a la cantidad y composición de los residuos orgánicos a tratar, es necesario
hacer un análisis de la influencia que tiene el comportamiento operativo del digestor en

36
Nakasima et al.

las dimensiones del mismo, buscando no violar ninguna de las restricciones que
demandan una correcta operación del sistema propuesto.
Es importante mencionar que para seguir con el concepto de flexibilidad de
operación en el procesamiento de los residuos sólidos orgánicos para el digestor UASB,
es necesario hacer un pre-tratamiento mecánico (trituración) y térmico (cocción) de los
residuos, obteniendo un adecuado tamaño de partícula que pueda ser procesado en este
modo de operación.
Los cálculos se realizaron bajo la plataforma Engineering Equation Solver (EES).
En la Figura 3 se observa que al incrementar la CRO aumentan las dimensiones del
digestor: DD, VT y A; de igual forma se demanda un mayor Q. La altura del tanque y
el TRH varían de manera despreciable, ya que estas dos variables dependen
directamente de la demanda química de oxígeno del sustrato (DQOs = 3.5 kg DQO/m 3),
la velocidad de carga orgánica (VCO = 13.7 kg DQO/m3) y la velocidad de flujo
ascensional (V = 0.3 m/h).
Como ya se mencionó anteriormente, dentro de las especificaciones del digestor
UASB, se considera el VN y el VL, ambos volúmenes aumentan a la misma razón que
se incrementa el VT del digestor, tal y como se observa en la Figura 4.
Una vez que se calcularon las dimensiones del tanque, en la Figura 3 se observa
que se puede procesar una CRO en una rango de 8.2 a 60 kg/día, permitiendo adaptarse
a una variación generada diariamente de residuos sólidos orgánicos.
En el caso de contar con una cantidad de residuos orgánicos menor a la del punto
de diseño (60 kg/día), se recomienda hacer uso de la recirculación del efluente para
mantener una velocidad de flujo ascensional (V) en el rango de 0.5 a 1.25 m/h [7], con
lo cual se logra mantener en suspensión los microorganismos anaeróbicos, haciendo
más efectivo el contacto con la materia orgánica presente en el sustrato .

Figura 3. Influencia de la CRO sobre el comportamiento de las principales variables del sistema.

37
Nakasima et al.

Figura 4. Influencia de la CRO sobre el comportamiento del VN, VL y VT del digestor.

Al hacer uso de la recirculación del efluente, se incrementa la población bacteriana,


se tiene un mayor TRH el cual se logra con el aumento del tiempo de retención de los
microorganismos y como consecuencia se logra un mayor agotamiento de la materia
orgánica, teniendo un mejor funcionamiento cuando se tengan cantidades menores de
residuos orgánicos a la del punto de diseño. Además de determinar la cantidad del
residuo orgánico que se va a procesar, es muy importante conocer la composición del
mismo, expresada en kg DQO/m3, ya que de ello dependen las dimensiones y
operación del digestor.
En las Figuras 5 y 6 se muestran los puntos de diseño para diferentes
concentraciones del residuo (DQOR), pudiéndose apreciar el nivel de influencia que se
tiene en el dimensionamiento del digestor UASB.
También se puede observar que al incrementar la DQOR aumentan todas las
variables de diseño excepto la HT y el TRH, los cuales varían de manera despreciable,
ya que como se mencionó anteriormente en la Figura 3, estas dos variables dependen
directamente de la DQOS, VCO y V, las cuales se mantienen fijas.
Para subsanar la variabilidad de la concentración del residuo, en la Figura 5 se
observa que la máxima DQOR permisible es de 123.42 kg DQO/m3 y cuando se tengan
menores concentraciones, se optará por hacer uso de la recirculación del efluente para
compensar el descenso de Q, lo cual favorece la operación del digestor ya que
disminuye el TRH, aumenta el tiempo de retención de los microorganismos y a su vez
el agotamiento del sustrato es mayor. El límite inferior de operación de DQOR es de
6.1 kg DQO/m3.
Antes de alimentar el digestor anaeróbico, se debe preparar el sustrato en base a la
cantidad y concentración de los residuos orgánicos disponibles. En la Figura 7 y 8, se
muestran los puntos de diseño del digestor para diferentes concentraciones del sustrato
(DQOS), donde el comportamiento o tendencia de las variables se debe a que al
incrementar la DQOS se disminuye el agua de dilución, lo cual provoca un descenso
del Q y para conservar la misma velocidad de flujo ascensional (V = 0.3 m/h) es
necesario disminuir el área transversal, esto se logra reduciendo el DD, y al no tener

38
Nakasima et al.

una variación significativa del VT (ver Figura 8) provoca que la HT y el TRH del
digestor incrementen de manera considerable (ver Figura 7).
Para que se presente una variación significativa en el volumen del digestor, es
necesario, no solo que haya una variación en el flujo volumétrico (Q) y concentración
del sustrato (DQOS), sino también, debe existir una variación en la velocidad de carga
orgánica (VCO) a la cual se estará alimentando el digestor. La variación de la DQOS
puede deberse a la preparación del sustrato (el cual se ajusta a la cantidad y
concentración del residuo) o al hacer uso de la recirculación del efluente. Cuando la
operación del digestor trabaje a DQOS menores a la de diseño (3.5 kg DQO/m 3), se
tendría un mayor TRH del requerido y por ende un mayor agotamiento de la materia
orgánica. No se recomienda la operación a DQOS mayores a la del punto de diseño, ya
que no se tendría el nivel permitido de agotamiento de la materia orgánica.

Figura 5. Influencia de la DQOR sobre el comportamiento de las principales variables del sistema.

Figura 6. Influencia de la DQOR sobre el comportamiento del VN, VL y VT del digestor.

39
Nakasima et al.

Figura 7. Influencia de la DQOS sobre el comportamiento de las principales variables del sistema.

Figura 8. Influencia de la DQOS sobre el comportamiento del VN, VL y VT del digestor.

Una vez definida la concentración del sustrato (DQOS), es necesario establecer la


velocidad de carga orgánica (VCO) máxima a la que puede operar el digestor sin tener
problemas de estabilización, lo cual suele llevarse a cabo en forma experimental a nivel
planta piloto o a mayores escalas. La VCO es un parámetro operacional muy
importante en un digestor UASB, ya que sirve para definir el volumen mínimo del
tanque lo cual le da mayor rentabilidad económica al sistema.
En la Figura 9, se observa una disminución en el VN del digestor, esto se debe a
que al incrementar la VCO, el Q y la DQOS se mantienen constantes; el VL disminuye
porque se mantiene un factor de efectividad proporcional al volumen nominal del
digestor (E) de 0.9 y el VT es una consecuencia de la disminución del VN y VL.

40
Nakasima et al.

Como se observa en la Figura 10, la HT del digestor va disminuyendo conforme


aumenta la VCO, lo cual es consecuencia de la disminución del VN permaneciendo
constantes V, Q y DD. Otra ventaja de manejar altas velocidades de carga orgánica
manteniendo constantes la CRO y DQOS, es que el TRH disminuye considerablemente,
como se muestra en la Figura 10, pero hay que tener sumo cuidado con no rebasar los
límites permisibles de la materia orgánica remanente en el efluente, ya que, en el caso
de que se exceda el límite máximo de operación (VCO= 13.7 kg DQO/m3), puede
haber problemas de sobre-alimentación, una rápida caída de pH, paro total del proceso
de degradación y un remanente con una cantidad considerable de materia orgánica.

Figura 9. Influencia de la VCO sobre el diseño del digestor.

Figura 10. Influencia de la VCO sobre el diseño del digestor.

41
Nakasima et al.

Continuando con el análisis operativo del digestor UASB, la velocidad de flujo


ascensional (V) juega un papel muy importante en su correcta operación, ya que es la
que permite mantener el lecho fluidizado, proporcionando una mayor superficie de
contacto de la materia orgánica con los microorganismos anaeróbicos presentes. El
rango de operación recomendado por bibliografía es de 0.5–1.25 m/h [7], sin embargo,
en el diseño del digestor resultó con una V por debajo del rango recomendado (0.3
m/h), lo cual puede ser corregido con recirculación del efluente, dado que si no se
incrementa dicha velocidad ascensional, se pueden presentar problemas de
sedimentación, y si sobrepasa el límite superior podría haber salida de
microorganismos anaeróbicos y un efluente sin agotar, es decir, con alta concentración
de materia orgánica.
En la Figura 11, se realizó una exploración de Q para observar principalmente el
comportamiento de la V, VCO y TRH, y se muestra que conforme incrementa Q, la
velocidad de flujo ascensional (V) y VCO aumentan, provocando que el TRH
disminuya debido a que el sustrato saldrá más rápido del digestor, con lo cual se
obtiene un efluente con un nivel de agotamiento menor. Como se mencionó
anteriormente, para evitar este problema, se recomienda hacer uso de la recirculación
del efluente, ya que además, de que se puede ajustar la velocidad de flujo ascensional
(V), se obtiene un incremento en la población bacteriana, un mayor tiempo de
retención de los microorganismos y por lo tanto un menor TRH (conservando las
mismas dimensiones del tanque), con lo cual se lograría un mayor agotamiento del
efluente.

Figura 11. Influencia de la Q sobre la operación del sistema sin recirculación del efluente.

Acorde a lo planteado anteriormente, resulta de especial interés la variación de la


producción de biogás conforme cambian las características del residuo orgánico
recolectado. Es por eso que en las Figuras 12 y 13, se muestra la producción de biogás
estimada conforme varía la cantidad y concentración del residuo orgánico

42
Nakasima et al.

Figura 12. Variación de la CRO y su efecto en el comportamiento de la producción de biogás estimada.

Figura 13. Variación de la DQOR y su efecto en el comportamiento de la producción de biogás estimada.

La Tabla 2, muestra el resumen de los resultados de diseño y operación de la


tecnología propuesta. Un punto importante a resaltar es el rango de variabilidad que
tiene la CRO con un TRH de 7 horas, y para lograr ese corto tiempo de retención, es
necesario que se invierta en un pre-tratamiento más riguroso el cual consiste en un pre-
tratamiento mecánico y térmico con la finalidad de desintegrar lo más posible los
residuos sólidos orgánicos, aunque este proceso de pre-tratamiento es más costoso, se
compensa porque se puede procesar una mayor cantidad residuos en un menor tiempo
de retención hidráulico con un incremento en la producción de biogás.

43
Nakasima et al.

El sistema de tratamiento anaeróbico a escala piloto se muestra en la Figura 14.


Fue construido siguiendo las especificaciones obtenidas anteriormente y que se
resumen en la Tabla 2. Con la construcción de la planta piloto, se validarán los
resultados obtenidos y se obtendrán los parámetros experimentales utilizados en la
metodología, específicamente para el tipo de residuo en cuestión. Los resultados
experimentales se reportarán en un siguiente capítulo.

Tabla 2. Resumen del diseño y operación del digestor anaeróbico UASB

Digestor Anaeróbico UASB


Variables de diseño Variables operativas
DD = 0.7 m CRO = 8.2 kg/día
HT = 2.6 m TRH = 7 horas
VT = 1.02 m 3
DQOR = 6.1 – 123.42 kg DQO/m3
3
VL = 0.6 m DQOS = 3.5 kg DQO/m3
VN = 0.54 m3 DQODEG = 5.92 kg DQO/día
3
A = 0.294 m VCO = 13.7 kg DQO/m3·día
Q = 2.117 m3/día
V = 0.3 m/h
FDQODEG = 0.8 (80%)
FCCH4 = 0.65 (65%)
FCH4GEN = 0.4 m3/kg DQO
PCH4 = 2.637 m3/día
PBIOGÁS = 3.642 m3/día

Figura 14. Digestor anaeróbico UASB a escala piloto.

44
Nakasima et al.

4.5. Ventajas del digestor anaeróbico propuesto con respecto al desarrollo de


digestores UASB en América Latina

En América Latina se han realizado diversos estudios acerca del tratamiento anaeróbico
de aguas residuales con alto contenido en materia orgánica utilizando este tipo de
digestores (UASB), mostrando los beneficios adquiridos con el uso de esta tecnología,
por ejemplo, en Colombia es altamente utilizado para tratar las aguas residuales de la
industria lechera [13], en Cuba y Chile se ha trabajado en el tratamiento anaerobio de
vinazas provenientes de las aguas residuales de melazas a escala piloto [14,15], por
otro lado, en México se ha estudiado el comportamiento de un sistema de digestión
anaerobia en dos fases; hidrólisis en un reactor mesofílico y metanogénesis en un
reactor termofílico, para una mezcla de dos clases de lodo: lodo del tratamiento
primario y lodo secundario como una opción para la estabilización de la materia
orgánica y reducción de microorganismos patógenos en reactores alimentados con flujo
ascendente [16].
El digestor propuesto en este trabajo tiene como ventaja principal subsanar la
variabilidad que presentan los residuos de comida específicamente en el sector
residencial, ya que varían constantemente de un día a otro tanto en cantidad como en
concentración.
El estudio paramétrico realizado con las dimensiones finales del tanque, fue de
gran utilidad ya que se plantearon diversos escenarios con sus respectivas
recomendaciones, por ejemplo, en caso de que la cantidad de residuos disminuya de un
día a otro al igual que su concentración respecto al rango requerido en la Tabla 2, se
recomienda hacer uso de la recirculación del efluente, primeramente para evitar paros
en el proceso de tratamiento, con ello se logra incrementar el TRH sin tener que
modificar las dimensiones del tanque ni el volumen nominal y líquido del sustrato
obteniendo un mayor agotamiento de la materia orgánica, incrementando la población
bacteriana y sobre todo manteniendo la velocidad de flujo ascensional requerida para
mantener el lecho fluidizado.
Además, a diferencia de otros digestores, el control de temperatura interno se
realiza mediante un sistema de calentamiento solar, lo que le da un mayor valor
agregado, porque lo que se busca es disminuir el uso de energías fósiles. Otro punto
muy importante es que con esta investigación, se suma conocimiento para el tipo de
residuo en cuestión, ya que como se mencionó anteriormente, los estudios acerca del
tratamiento anaeróbico de los residuos de alimentos no se han extendido en Mexicali,
B.C., México.

5. Conclusiones

El sistema anaeróbico diseñado y construido tiene la flexibilidad para adaptarse a la


variación de los residuos (cantidad y concentración) y obteniendo la máxima
producción de biogás. Cuando el digestor propuesto trabaje por debajo de las
condiciones límite en cantidad y concentración del residuo sólido orgánico, el nivel de
agotamiento del sustrato será mayor del requerido. El desarrollo de digestores
anaeróbicos con flexibilidad para adaptarse a la variación de los residuos puede
provocar un mayor aprovechamiento de los mismos e incrementar la potencialidad
energética de este recurso renovable.

45
Nakasima et al.

Referencias

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Información INEGI, (2010). Disponible en:
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anaerobic co-digestion of brown water and food waste, Waste Management 33 (2013), 813-819.
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[25] Pontes R.F.F., Pinto J.M., Optimal synthesis of anaerobic digester networks, Chemical Engineering
Journal, 149 (2009), 389–405.

46
Capítulo 3
Estudio de los Efectos de Biocombustible
en Polímeros Utilizados en Automóviles
Mercedes Gómez Mares, Guillermo Arroyo Ortega, Juan F. Hernández
Paz y Clemente Márquez Márquez

gi
na
en
bl
an
co
Estudio de los Efectos de Biocombustible
en Polímeros Utilizados en Automóviles
Mercedes Gómez-Mares1, Guillermo Arroyo Ortega, Juan F. Hernández Paz y
Clemente Márquez-Márquez
Departamento de Ingeniería de Materiales. Delphi Automotive Systems S.A. de C.V

Resumen. Los biocombustibles se han convertido en una opción viable para


cumplir con las demandas de la industria automotriz. Sin embargo, estos
combustibles pueden modificar las propiedades de los polímeros expuestos a ellos
en mayor grado que los combustibles comunes. Por tanto, es esencial entender los
efectos de los biocombustibles en los polímeros utilizados en la industria
automotriz, principalmente en aquellos en contacto directo con estos como son los
utilizados en los sistemas de manejo de combustible. La presente investigación
detalla el efecto que algunos biocombustibles tienen en polímeros automotrices.
Los polímeros utilizados fueron de las familias POM, PPA, PPS y PA. Dos
combustibles flexibles y un biodiesel fueron seleccionados para realizar el estudio.
Los polímeros fueron inmersos en el combustible seleccionado por 1008h a alta
temperatura (80°C o 120°C según corresponda). Las propiedades mecánicas
fueron evaluadas antes y después de la exposición. Los resultados muestran que las
propiedades de los polímeros fueron afectadas por el combustible, principalmente
las de la familia de acetales.

Palabras claves. biocombustible, polímero, automóviles, compatibilidad,


biodiesel, combustible flexible.

1. Introducción

La industria automotriz se encuentra en constante evolución. Una serie de diversos


factores se combinan para que cada vez se desarrollen automóviles más potentes,
menos costosos y más limpios.
Por un lado, se encuentran las tecnologías referentes al uso de nuevos combustibles,
llamados biocombustibles, menos agresivos con el ambiente y renovables, pero que al
mismo tiempo permiten que la potencia de los automóviles no se vea afectada, e
incluso sea mejorada [1].
Por el otro lado, encontramos el desarrollo de nuevos materiales más ligeros y
económicos, pero al mismo tiempo, tan robustos, que pueden sustituir, por ejemplo, el
empleo de acero. Una muestra de ello son los polímeros de ingeniería y los resistentes
a altas temperaturas, que son polímeros con características físico-químicas que los
hacen más resistentes o con características especiales, en comparación con los
polímeros comunes [2].
La combinación de éstas y muchas otras variables, juega un papel importante en el
diseño y desarrollo de automóviles que cubran con las exigencias del mercado actual.

1
Mercedes Gómez Mares, mercedes.gomez.mares@delphi.com

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Gómez-Mares et al.

Al conjuntar todos estos avances, se hace indispensable la investigación de los


efectos que la aplicación de una nueva tecnología ejerce en otra, por ejemplo, es
importante conocer los efectos que puede generar el contacto de biocombustibles sobre
los materiales poliméricos de ingeniería, que están sustituyendo a algunos metales.
Un ejemplo muy claro es la interacción que se encuentra en los sistemas de
manejo de combustible en donde polímeros de ingeniería se encuentran en contacto
directo con el biocombustible. Es pues, indispensable determinar si estos materiales,
son capaces de soportar sin degradación el contacto directo con los biocombustibles.
Los estudios que se realizan con este fin son comúnmente llamados estudios de
compatibilidad.
Por la importancia ya mencionada, en la presente sección se introducen conceptos
diversos sobre biocombustibles y sus características, para después adentrarse a explicar
de manera muy sencilla los materiales poliméricos comúnmente utilizados en los
sistemas de manejo de combustible en la industria automotriz.

1.1. Biocombustibles

De acuerdo con los autores Hassan y Kalam [1], en los últimos años los
biocombustibles se han convertido en una solución factible para la sustitución
paulatina de los combustibles derivados del petróleo por otros más limpios y de origen
renovable,
Ejemplos de biocombustibles son los biodiesel y las mezclas de gasolina con
alcohol, también conocidas como combustibles flexibles [1].
El tipo de biocombustible a utilizar generalmente depende de los recursos
disponibles en cada región [1, 3, 4, 5].
La Figura 1 muestra una representación geográfica del uso de los biocombustibles
en el mundo. En América del Norte, por ejemplo, es común la utilización de Biodiesel
de Metil Ester de Soya (Soy Methyl Ester o SME) o de gasolina mezclada con Etanol,
mientras que en Europa está más extendido el uso del biodiesel de Canola (Rapeseed
Methyl Ester RME) [5]. En México se está considerando la adición de Etanol a la
gasolina, mientras que en Brasil su empleo, incluso de forma pura, se realiza desde
hace varios años [1, 4].
En Asia, el uso del Metanol se ha extendido en China, mientras que en Malasia y
Tailandia se utiliza el Biodiesel de Palma [1,3].

50
Gómez-Mares et al.

SME RME
Etanol Metanol
Etanol
Biodiesel
de Palma
Etanol

Figura 1. Mapa de utilización de biocombustibles en el mundo

1.1.1. Combustibles Flexibles


Como se mencionó anteriormente, los combustibles flexibles son una mezcla de
gasolina con algún tipo de Alcohol. El nivel de alcohol puede variar, desde un pequeño
porcentaje, hasta el 100%. El empleo de alcohol en los combustibles surgió como una
alternativa a la adición de oxigenantes tales como el Metil Tertbutil Éter (MTBE), que
causaba la contaminación de los mantos freáticos [6].
El alcohol utilizado para los combustibles flexibles depende de los recursos
disponibles para su elaboración [1].
Por ejemplo, en Brasil, es común la utilización de etanol, que puede provenir del
maíz, del sorgo, entre otros. En China se ha extendido el uso del Metanol [3, 4] de
acuerdo con lo reportado por Yang y Jackson [3]. El metanol proviene de la pectina,
una sustancia contenida por ejemplo en las uvas o las moras [7].
El tipo y nivel de alcohol utilizado en la mezcla de combustible se indica
generalmente en el nombre de la mezcla, de acuerdo a como lo estipula la SAE J1681
[8]. Primero se indica el nombre del combustible utilizado, por ejemplo Combustible C,
a continuación se menciona la inicial o grupo de letras representativos del Oxigenante,
por ejemplo Metanol (M) o Etanol (E) y se indica el porcentaje utilizado.
Por ejemplo, CM30, es una mezcla de combustible C con 30% de Metanol. E100
sería un combustible formado por Etanol al 100%, etc.
A pesar de las bondades que puede representar el tener combustibles de fuentes
renovables, el empleo de alcoholes en los combustibles flexibles tiene consecuencias.
Su uso hace que el combustible sea químicamente más agresivo con los materiales
expuestos a él, en comparación con los combustibles convencionales, aunque los
combustibles flexibles tienen la ventaja de tener un mayor octanaje, según lo reportado
por Berlanga-Labari, Albistur-Goñi, Barado-Pardo y Gutierrez-Peinado [9] y por
Baena, Jaramillo y Calderón [10].

1.1.2. Biodiesel
Con lo que respecta al biodiesel, éste es un combustible derivado de aceites vegetales o
grasas animales, que representa una opción alternativa al diesel obtenido a partir del
petróleo [1].

51
Gómez-Mares et al.

El biodiesel es producido mediante la transesterificación de algún aceite o grasa


con alcohol y tiene la ventaja de que puede ser utilizado casi sin ninguna modificación
directamente en los motores. [11,12]. Dependiendo de la región del mundo en la que se
emplee, el biodiesel puede proceder de diferentes fuentes tales como se señalaba en
secciones anteriores, en América del Norte se utiliza muy comúnmente el proveniente
de la Soya (soy methyl ester o SME por sus siglas en inglés), mientras que en Europa se
utiliza el proveniente de la cánola (Rapeseed methyl ester o RME, por sus siglas en
inglés) [5]. En Asia también existen biodiesel de Palma, de Coco, de Jatropha, etc. [1].
El biodiesel, al igual que los combustibles flexibles, puede ser utilizado puro o
mezclado con diesel proveniente del petróleo. La nomenclatura para indicar ésto es
similar a la empleada en los combustibles flexibles, y también está incluida en la SAE
J1681 [8]. Primero se indica el combustible, en esta caso D, que significa Diesel, luego
el biodiesel utilizado, por ejemplo SME o RME, y el porcentaje en el que se encuentra
en la mezcla. Por ejemplo: DSME30 significa una mezcla de Diesel de petróleo con
30% de biodiesel SME. DRME20 significa una mezcla de Diesel de petróleo con 20 %
de RME, etc.

1.2. Polímeros en la industria automotriz

La utilización de polímeros en la industria automotriz ha ido en aumento, con el


objetivo de hacer vehículos más ligeros, bajar los costos y optimizar el rendimiento del
combustible [2].
La sustitución de algunos metales como acero o aluminio por polímeros con
propiedades apropiadas para cubrir con las funciones requeridas es cada vez más
común. Generalmente, dichos polímeros no son materiales comunes sino polímeros
especialmente diseñados para tener alta resistencia química o a la temperatura, entre
otras características, a algunos de ellos comúnmente se les llama polímeros ingenieriles
[2,13].
De acuerdo con la definición dada por la ASM International en el Engineered
Materials Handbook, volumen 2 [13], los polímeros ingenieriles son materiales
sintéticos en los cuales se observan propiedades de alto desempeño que le permiten ser
utilizado de la misma forma que los metales y los materiales cerámicos.
Existen diversas variedades de polímeros ingenieriles y de especialidad cuyas
características hacen posible su aplicación en la industria automotriz. Es común
encontrar polímeros de diversas familias tales como Polioximetileno (POM), Sulfuro
de Polifenileno (PPS), Poliftalamida (PPA), y diversos tipos de Poliamidas (PA) entre
otros, en componentes del sistema de manejo decombustible, pues en dichas
aplicaciones se requieren materiales cuyas propiedades incluyan la alta resistencia
química y térmica, entre otras [13].
Los polímeros pertenecientes a la familia del Polioximetileno (POM), también
conocidos como acetales, se caracterizan por ser polímeros termoplásticos altamente
cristalinos, lo que les da una alta resistencia química, mecánica y dureza. Esta familia
también es resistente a uso continuo en agua y aire a temperaturas hasta de 80°C.
Generalmente son fáciles de procesar. En los sistemas de manejo de combustible
pueden encontrarse en los tapones, los sensores de nivel, los flotadores, las bombas y
los depósitos, entre otras partes [10]. Su estructura química puede observarse en la
Figura 2a [13].
El Sulfuro de Polifenileno (PPS) se caracteriza por una alta resistencia térmica y
química. Es adecuado para procesos en donde el moldeo es por inyección. En la

52
Gómez-Mares et al.

industria automotriz se puede encontrar en sistemas de combustible, sensores, ignición,


aire acondicionado, en pistones, válvulas, etc. Su estructura química se presenta en la
Figura 2b [13].
La Poliftalamida (PPA) es una poliamida de alto rendimiento. Es un termoplástico
semicristalino resistente a altas temperaturas y con buenas propiedades físicas. Es
resistente a la abrasión y al impacto. En la industria automotriz, generalmente
reemplaza componentes de acero en zonas con alta temperatura, como por ejemplo, el
motor, en la transmisión, etc. Su estructura se muestra en la Figura 2c.

H S
O
O
C C
C O n R N
N H
b)
H H
n
a) c)

Figura 2. Estructuras básicas de los polímeros (a) POM, (b) PPS, (c) PPA.

Las Poliamidas (PA), son polímeros semicristalinos que contienen un grupo Amida
(- CONH-) en su estructura. En algunos casos, son consideradas como nylon. Los
Nylon provienen de diaminas, ácidos bibásicos, de amino ácidos, o de lactama, y
generalmente se identifican indicando el número de Carbonos en su monómero. Se
caracterizan por ser resistentes a grasa y aceites. Su estructura varía en función del tipo
de poliamida En la industria automotriz pueden encontrarse en los tanques de fluidos,
en los frenos, en las válvulas, etc. [13]. En la Figura 3 se muestra como ejemplo la
estructura de la Poliamida 6 (PA6).

H O

N (CH2)5 C

Figura 3. Estructura básica de la Poliamida 6 (PA6).

1.3. Estudios de compatibilidad

En aplicaciones tales como las bombas de combustible, los polímeros quedan


expuestos directamente al combustible, por lo que se hacen necesarias las pruebas de
compatibilidad.

53
Gómez-Mares et al.

Las pruebas o estudios de compatibilidad se realizan para determinar los efectos


que tendrá el combustible sobre el material expuesto, bajo condiciones similares a las
que se encontraría en la práctica. Los efectos pueden ir desde la decoloración, el
hinchamiento o cambio en las dimensiones originales de las muestras hasta el cambio
en algunas propiedades, tales como las mecánicas, térmicas o eléctricas, entre otras, etc
[4, 10, 14, 15,16].
Algunos estudios, como el de Baena, Jaramillo y Calderón [10] reportan que
ciertos acetales presentan hinchamiento o degradación al ser expuestos a combustibles
tales como el etanol. Pasa, Maciel Machado y Barra [4] mencionan que el efecto polar
del alcohol puede lograr la extracción de plastificantes contenidos en hules, así como
modificar sus propiedades mecánicas.
Es interesante mencionar que se han realizado estudios en donde se ha demostrado
que el uso de un alcohol puro como combustible, es decir, no mezclado con gasolina,
no necesariamente tendrá efectos mayores sobre los materiales. Abu- Isa [15] observó
que las mezclas de combustible con etanol son más agresivas con algunos polímeros
que el etanol puro. El mayor hinchamiento y deterioro de las propiedades mecánicas
será mayor mientras mayor sea el contenido de sustancias aromáticas en la gasolina.
Este autor también comparó en su investigación los efectos de una mezcla etanol-
gasolina con una mezcla metanol-gasolina, y observó que la mezcla con metanol fue
más agresiva.
Con lo que respecta al biodiesel, este tipo de combustible tiene más posibilidades
de provocar la degradación de los materiales en contacto con él que su contraparte, el
diesel proveniente de petróleo. Esto se debe a que su naturaleza es más oxidante que el
diesel de petróleo [14].
Entre ejemplos de estudios de compatibilidad de diesel y biodiesel con materiales
polimétricos, se encuentra el estudio realizado por Haseeb y colaboradores [16],
quienes expusieron diversos elastómeros a diesel y a biodiesel de palma observando n
decremento en las propiedades mecánicas. Estos mismos investigadores también
realizaron estudios con otros materiales como el caucho de nitrilo (NBR) y
Politetrafluoroetileno (PTEE) en los cuales no observaron cambios significativos.
En el presente trabajo se compilan una serie de estudios de compatibilidad, en
donde se analizan los efectos de biocombustibles principalmente en las propiedades
mecánicas de algunos polímeros utilizados en el sistema de manejo de combustible de
un automóvil tales como POM, PPA, PPS y PA.
Los combustibles seleccionados fueron: como combustibles flexibles CM15A y
CM30A – combustible C con metanol agresivo; como biodiesel, SME 30A, y como
referencia, diesel 2, que es un diesel proveniente del petróleo.

2. Experimentación

2.1. Materiales

En este trabajo se compilan una serie de estudios compatibilidad en los que diversos
polímeros POM, PPA, PPS y PA se exponen a biocombustibles y se evalúan sus
efectos de diversas formas.
Tanto los grados empleados con el combustible flexible, como los empleados con
el diesel y biodiesel, corresponden a algunos tipos de polímeros que pueden ser
utilizados en alguno de los componentes del sistema de combustible como la bomba,

54
Gómez-Mares et al.

las válvulas entre otros. Las muestras utilizadas están estandarizadas de acuerdo con la
norma ASTM D638 [17] o ISO 527-2 [19]. Esta forma es conocida como “probeta de
tensión”, “pesa” o “dumbbell” y se muestra en la Figura 4.

Figura 4. Muestra con forma de Barra de tensión, pesa o “dumbbell”

2.2. Combustibles

Con lo que respecta a los combustibles, se seleccionaron algunos los siguientes para el
desarrollo de las pruebas de compatibilidad:

2.2.1. Combustibles de tipo flexible:


 CM15A: 85% de combustible C con 15% de metanol agresivo, de acuerdo
con lo establecido por la SAE J1681 [8].
 CM30A: 70% de combustible C con 30% de metanol agresivo, de acuerdo
con lo establecido por la SAE J1681 [8].

2.2.2. Diesel y Biodiesel:


 BSME30A: El biodiesel seleccionado fue el DSME30A, que es una mezcla de
30% de biodiesel de Soya, SME, con un paquete agresivo, definido en la SAE
J1681 [8] y el resto de Diesel. En este trabajo, para mayor claridad se le
llamara BSME30A, utilizando la B como indicativo de Biodiesel.
 Diesel 2: se utilizó como control; es un grado de combustible comúnmente
empleado en Norteamérica.

2.3. Procedimiento experimental

Las muestras de cada uno de los grados elegidos para el estudio se colocaron en un
contenedor de acero inoxidable expresamente diseñado para el desarrollo de pruebas
de compatibilidad. En este recipiente se colocan las barras de tensión de forma
vertical, separadas unas de otras. A continuación los contenedores se llenan con el
combustible seleccionado hasta cubrir completamente las muestras, se cierran
herméticamente y se introducen en un horno.
Las pruebas para el combustible flexible se realizaron a 80°C y tuvieron una
duración de 1008 h. Se realizaron muestreos a 168, 360, 504 y 1008 horas. Con algunas
de las muestras obtenidas se realizaron pruebas mecánicas, análisis térmicos (TGA y
DSC), así como espectrometría infrarroja, cuyos procedimientos se describen a
continuación.
Las pruebas realizadas con diesel y biodiesel se realizaron de forma similar, sólo
que la temperatura a la que se expusieron las muestras fue de 120°C. A estas muestras
solamente se les realizaron pruebas mecánicas y espectrometría infrarroja (FTIR).

55
Gómez-Mares et al.

2.4. Análisis e Instrumentación

2.4.1. Propiedades Mecánicas


Las propiedades mecánicas de los materiales muestran que tan resistente a la
deformación es un material. Entre ellas se tiene la Resistencia de tensión a la cedencia
(Tensile stress at yield), la resistencia de tensión a la ruptura (tensile stress at break), la
elongación a la cedencia (tensile strain at yield), la elongación a la ruptura (tensile
strain at break) y el Módulo de Young.
Cuando a un material se le aplica una fuerza, ésta causa una deformación. Si al
retirar la fuerza el material vuelve a su estado original, se dice que el material tiene un
comportamiento elástico. Si al retirar la fuerza el material ya no regresa a su estado
original, se dice que el material tiene un comportamiento plástico [20].
La Resistencia de tensión a la cedencia o Tensile stress at yield indica el esfuerzo
necesario para que el material pase de tener un comportamiento elástico (deformación
no permanente) a un comportamiento plástico (deformación permanente). En otras
palabras, es el primer esfuerzo en el que un incremento en la elongación ocurre si
existe un incremento en el esfuerzo [18].
La Resistencia de tensión a la ruptura o Tensile stress at break indica el esfuerzo
necesario para romper al material [18].
De forma similar, la Elongación a la cedencia (Tensile strain at yield) indica el
incremento en longitud por unidad de longitud original en el que la muestra pasa de
tener un comportamiento elástico a uno plástico.
La Elongación a la ruptura (Tensile strain at break), indica el incremento en
longitud por unidad de longitud original en el que la muestra se rompe [18].
Si se grafica el esfuerzo (stress) contra la elongación (strain), la pendiente se
conoce como Módulo de Young, e indica que tan susceptible es un material a la
deformación: es la relación entre el esfuerzo que hay que aplicar para obtener cierta
deformación o elongación [18, 20].
En el caso de los estudios de compatibilidad, las propiedades mecánicas se
verifican con el fin de determinar si estás han cambiado con la exposición del material
al combustible.
En este trabajo se utilizó una máquina de tensión Instron 5581 con un
extensómetro de tipo “clip-on”, como se muestra en la Figura 5. Las muestras se
sujetaron con unas mordazas, como se muestra en la Figura 5, y a continuación se
programó a la máquina de tensión para que tirara axialmente de la muestra con una
velocidad de 5 mm/min hasta que la barra de tensión se rompiera, como indica la
norma ISO 527-1 [18]. De cada combustible y tiempo de exposición se tomaron 5
muestras.

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Gómez-Mares et al.

Figura 5. Máquina de tensión utilizada

2.4.2. Análisis Termo-gravimétricos (Thermogravimetric analysis TGA).


Los análisis termo-gravimétricos tienen como objetivo estudiar el cambio de masa de
una muestra en función de la temperatura. Esto permite observar, por ejemplo, perdidas
de masa que corresponden a volátiles, o perdidas de masa debidas a degradación de
materiales, entre otros fenómenos [21].

Figura 6. Analizador Termo gravimétrico

Con la finalidad de observar si la exposición de los polímeros a combustible


produjo algún cambio significativo en la reacción del material a la temperatura se
llevaron a cabo análisis termogravimétricos con el Thermogravimetric Analyzer Pyris
1 de Perkin Elmer (Figura 6). Se utilizó una rampa de 10ºC/min hasta una temperatura
de 550°C en atmósfera de nitrógeno, para después continuar con la misma rampa hasta
700°C con oxígeno. Un procedimiento similar, pero hasta una temperatura inferior y

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Gómez-Mares et al.

con una rampa más veloz fue utilizado por Baena, Jaramillo y Calderón [10] para el
estudio de los efectos de gasolina con etanol en materiales poliméricos utilizados en
automóviles.

2.4.3. Calorimetría Diferencial de Barrido (Differential Scanning Calorimetry DSC).


La calorimetría diferencial de barrido es útil para estudiar los fenómenos térmicos que
suceden en la muestra, tales como la absorción o liberación de calor, que pueden
indicar la fusión, cristalización o transformación de la muestra, entre otros fenómenos.
En algunos DSC, de tipo de flujo de calor, se utiliza una referencia y una muestra, que
se calientan o enfrían a una velocidad conocida. Se miden las temperaturas de
referencia y de la muestra, y a continuación se añade calor hasta que las temperaturas
se igualan. La diferencia de calor añadido para igualar las temperaturas será el calor
diferencial señalado por el DSC [21].
En este trabajo, los efectos del combustible en el polímero fueron analizados con el
calorímetro diferencial de barrido DSC 8500 con hyperDSC, Perkin Elmer (Figura 7).
El método utilizado dependió de la temperatura de fusión del polímero a evaluar. Para
las muestras de la familia POM consistió en una rampa de 10ºC/min hasta alcanzar una
temperatura de 220°C, a continuación un enfriamiento hasta 50ºC, y la repetición otra
vez de este mismo proceso. Para las familias PPA y PPS, se corrió una rampa de
10ºC/min hasta alcanzar una temperatura de 320°C, a continuación un enfriamiento
hasta 50ºC, y la repetición otra vez de este mismo proceso.

Figura 7. Calorímetro Diferencial de Barrido

2.4.4. Espectrometría Infrarroja con Transformada de Fourier (Fourier Transforme


Infrared Spectroscopy FTIR).
La espectrometría Infrarroja con Transformada de Fourier es una técnica de análisis
que permite identificar materiales, debido a que estos son atravesados de manera única
por radiación infrarroja. La radiación infrarroja es transmitida y/o absorbida al entrar al
contacto con la muestra. Cada estructura molecular emite y transmite la radiación
infrarroja de una forma específica, lo que permite su identificación [22].
Esta técnica de análisis fue empleada para determinar si existieron cambios
estructurales notorios en los polímeros expuestos al combustible. Se utilizó un
espectrómetro Nicolet iS10, Smart iTR de Thermo Scientific, con una resolución de 4
cm-1 en rango de longitud de onda de 4000 a 500 cm-1 (Figura 8). Las muestras fueron

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Gómez-Mares et al.

analizadas con la Técnica de Reflexión Total Atenuada ( Attenuated total reflection


technique ATR).

Figura 8. Espectrómetro Infrarrojo con Transformada de Fourier

2.4.5. Análisis dimensional


Otro de los efectos que pueden observarse en los polímeros al ser expuestos a
combustibles, es que éstos cambien sus dimensiones, por ejemplo, que presenten
hinchamiento [10]
En algunos de los estudios aquí presentados, esta característica se considera
analizando el cambio en volumen presentado en las muestras después de ser expuestas
al combustible.
El Procedimiento consistió en medir el volumen de la muestra antes de ser
expuesta al combustible, y en medirlo después de la exposición al combustible, en cada
muestreo, con el fin de observar si se presentó alguna variación.

2.5. Casos de estudio

A continuación se presentan diferentes casos de estudio en los que se analizan


polímeros expuestos a diferentes biocombustibles.
En cada caso se analizan diferentes aspectos que pueden ser útiles en aplicaciones
de la industria automotriz. Por ejemplo, en algunos casos de analiza el efecto de un
combustible flexible en polímeros de diferentes familias y se hace una comparación. En
otros, se analiza que tipo de biocombustible tuvo mayor afectación en un mismo
polímero, si el combustible flexible, o el biodiesel. En otros, se analizan las diferencias
de afectación logradas por exposición de diesel y biodiesel, etc.
Los casos presentados se describen en las siguientes secciones.

2.5.1. Caso 1. Efectos en las propiedades mecánicas y térmicas en polímeros PPA,


PPS y POM expuestos a CM30A
En este caso se analizan los cambios provocados por la exposición de polímeros de
diferentes familias, POM, PPA y PPS, a un combustible flexible, CM30A. Se estudian
los efectos en las propiedades mecánicas, en las propiedades térmicas, y mediante la
espectrometría infrarroja con Transformada de Fourier.
En la Tabla 1 se presentan los materiales poliméricos estudiados expuestos al
combustible flexible CM30A y sus principales características.

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Gómez-Mares et al.

Tabla 1. Materiales Estudiados en el caso 1, para el estudio de compatibilidad con CM30A


Polímero
Código
Familia Carga Características
Poliacetal Alta estabilidad a degradación térmica y
POM 1 copolímero o 10% fibra de vidrio oxidativa, buena resistencia química a
Polioximetileno combustibles
Poliacetal o
POM 2 0% Resistencia excelente al sour diesel caliente
Polioximetileno
Sulfuro de Resistencia química y al calor. Alta dureza y
PPS 1 40% fibra de vidrio
Polifenileno rigidez a altas temperaturas
PPA 1 Poliftalamida 30% fibra de vidrio Estabilizado al calor, lubricado

2.5.2. Caso 2. Estudio de los efectos del combustible flexible CM30A en dos diferentes
Poliamidas: PA6 y PA46
Dos diferentes poliamidas, una Poliamida 6 (PA6) y una Poliamida 46 (PA46) fueron
expuestas a CM30A. Los efectos de este combustible en sus propiedades mecánicas y
dimensiones fueron analizados. Además se realizaron pruebas térmicas y de
espectrometría Infrarroja con Transformada de Fourier.
Las características de las Poliamidas utilizadas en el estudio se presentan en la
Tabla 2.

Tabla 2. Materiales Estudiados para el caso de estudio 2


Polímero
Código
Familia Carga Características
PA6 Poliamida 6 0 Baja permeabilidad, buenas características de proceso

PA46 Poliamida 46 50 Alta Rigidez y durabilidad a altas temperaturas

2.5.3. Caso 3. Efectos del diesel 2 y biodiesel BSME30A en las propiedades mecánicas
de polímeros POM, PPA y PPS.
En este caso se estudia si existe alguna diferencia en los efectos del Diesel 2 y el
biodiesel BSME30A. Se analizan las propiedades mecánicas y se utiliza la
espectrometría infrarroja con Transformada de Fourier.
En la Tabla 3 se muestran los materiales empleados en el estudio con diesel y
biodiesel.
Tabla 3. Materiales Estudiados para el caso de estudio 3 con diesel y biodiesel
Polímero
Código
Familia Carga Características
Poliacetal
Resistente al combustible, especialmente a
POM copolímero o 25% fibra de vidrio
combustible oxigenados.
Polioximetileno
Sulfuro de 40% fibra de vidrio Fuerte y duro. Excelente Resistencia química
PPS
Polifenileno y al calor. Retardante a la llama.
PPA Poliftalamida 35% fibra de vidrio Endurecido y estabilizado al calor

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Gómez-Mares et al.

2.5.4. Caso 4. Compatibilidad de un polímero PPA expuesto a CM15A, BSME30A y


Diesel 2 donde se evalúan las Propiedades Mecánicas y el Cambio en dimensiones.
En este caso se analizan los diferentes efectos en las dimensiones y propiedades
mecánicas de un polímero PPA expuesto a combustible flexible CM15A, a diesel 2 y a
biodiesel BSME30A.
Las características del PPA utilizado en este estudio se muestran en la Tabla 4.

Tabla 4. Material Estudiado para el Caso 4 con CM15A, BSME30A y Diesel 2


Polímero
Código
Familia Carga Características
PPA Poliftalamida 0% Estabilizado al calor y endurecido

2.5.5. Caso 5. Estudio de los efectos de CM15A y CM30A en polímeros de la familia


POM con diferentes niveles de fibra de vidrio
Tres diferentes polímeros de la familia POM (acetales) con diferentes niveles de fibra
de vidrio fueron expuestos a combustibles flexibles con diferentes grados de metanol
(15 y 30%) con el objetivo de estudiar sus efectos en las propiedades mecánicas de
dichos materiales.
Las características y niveles de fibra de vidrio de las distintas muestras se detallan
en la Tabla 5.

Tabla 5. Materiales Estudiados para el caso de estudio 5


Polímero
Código
Familia Carga Características
Polímero de viscosidad media baja, resistente al
POM-0 POM 0%
combustible
POM-10 POM 10% Termoplástico cristalino con alta resistencia

POM-25 POM 25% Alta resistencia, compatible con combustibles

3. Resultados y Discusión

3.1. Caso 1. Efectos en las propiedades mecánicas y térmicas en polímeros PPA, PPS
y POM expuestos a CM30A

3.1.1. Propiedades mecánicas


A continuación se presentan los resultados obtenidos en las pruebas mecánicas
realizadas a las muestras expuestas a combustible.
En la figura 9 se muestran la resistencia de tensión a la cedencia y la resistencia de
tensión a la ruptura en los polímeros analizados. El tiempo cero corresponde a los
materiales originales no expuestos aún al combustible. Como puede observarse, la
inmersión de los polímeros en el combustible CM30A dio como resultado una muy
ligera disminución en la resistencia de tensión a la cedencia. Lo mismo se observa con
la resistencia de tensión a la ruptura. Por otro lado, como era de esperarse debido a su
estructura química, los materiales de las familias PPA y PPS presentaron una mayor

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Gómez-Mares et al.

resistencia a la cedencia y a la ruptura que los materiales pertenecientes a la familia


POM, esto se debe a la estabilidad de sus enlaces químicos y a su estructura molecular.

Figura 9. Resistencia a la cedencia y a la ruptura.

Figura 10. Elongación a la cedencia y Elongación a la ruptura.

En la figura 10 se presentan los resultados correspondientes a la elongación a la


cedencia y a la elongación a la ruptura. Los polímeros de las familias PPA y PPS no
presentaron cambios significativos en estas propiedades, mientras que los materiales
POM se vieron afectados notablemente. En la elongación a la cedencia, tanto el POM 1,
correspondiente a un grado con carga de 10% de fibra de vidrio, como el POM 2, sin
carga, presentaron un aumento del 100% en dicha propiedad, posiblemente debido a
que el metanol actúe como plastificante. Con lo que respecta a la elongación a la
ruptura, ésta también aumentó para los materiales POM y las muestras de PPA y PPS
tampoco sufrieron cambios, al igual que sucedió en la elongación a la cedencia.
Con lo que respecta al módulo de Young, los cambios en éste representan un
cambio en la pendiente del grafico esfuerzo – deformación, es decir, representan los
cambios en la resistencia a la deformación del material. Si el módulo permanece
constante, significa que la resistencia a la deformación del material no se alteró. Si éste
aumenta, quiere decir que el material requiere de una mayor energía para deformarse,y
si este disminuye, significa que el material se deforma más fácilmente, requiriendo
menos energía.
Los resultados del Módulo de Young pueden observarse en la figura 11. Éste
disminuyó muy ligeramente para los materiales PPA y PPS, mientras que para ambos

62
Gómez-Mares et al.

materiales POM la disminución fue de alrededor del 50%. Esto significa que los
materiales POM después de ser expuestos al combustible CM30A se vuelven más
susceptibles a la deformación, es decir, requieren un menor esfuerzo para ser
deformados. Esto puede deberse a que el metanol contenido en el combustible es
altamente polar, lo que facilita su interacción con la matriz polimérica. El grupo
hidroxilo posiblemente reacciona con los hidrógenos del polímero dando lugar al
cambio en las propiedades mecánicas del material.

Figura 11. Módulo de Young.

3.1.2. Análisis térmicos (TGA y DSC)


A fin de comprender un poco más lo ocurrido con los polímeros expuestos a
combustible, se realizaron análisis térmicos que permitieran un mayor entendimiento
de la degradación reflejada en los resultados de las mediciones de las propiedades
mecánicas. Mediante los análisis termogravimétricos es posible observar el grado de
degradación de las muestras expuestas a combustible al compararlas con la curva del
material original. Por otro lado, con los análisis calorimétricos diferenciales las
variaciones en los puntos de fusión podrían indicar un posible cambio en el polímero.
En la figura 12 se puede observar que no hay diferencias significativas entre las
muestras de POM 1 inmersas en combustible CM30A y las muestras originales sin
sumergir. Aunque posiblemente el polímero fue parcialmente atacado por el
combustible esto no se refleja considerablemente en la curva resultante de análisis
termogravimétrico. De 250 a 320 °C se observa que la curva del POM 1 expuesto al
combustible es más baja que la del polímero sin exponer, probablemente algunas
sustancias de bajo peso molecular fueron extraídas por el combustible ocasionando esta
variación. A continuación se observa la degradación térmica del polímero hasta los
400ºC, y al finalizar en la muestra sólo queda lo correspondiente al relleno o carga de
fibra de vidrio (10%). Para el POM 2 tampoco se encontraron diferencias
significativas entre el material expuesto al CM30A y el no expuesto.
Con lo que respecta al PPS, aunque no hay cambios significativos, es posible
observar como el material ya expuesto al combustible se degrada más rápidamente que
el polímero no expuesto: el polímero expuesto comienza la degradación a los 125°C,
mientras que el no expuesto, a los 365ºC, por lo tanto, la estabilidad térmica del PPS se

63
Gómez-Mares et al.

ve afectada con la exposición al CM30A. En ambos casos, la degradación se lleva a


cabo en dos pasos. No hay humedad contenida en ninguna de las muestras, pues nos
hay pérdidas de peso alrededor de los 100ºC. En el primer paso se degrada el polímero,
mientras que en el segundo posiblemente se degrada el carbón remanente del polímero,
quedando como residuo el 40% de relleno de fibra de vidrio.

Figura 12. Diagramas TGA para los diferentes polímeros probados.

Para el polímero PPA 1 tenemos un comportamiento similar al del PPS, donde


tampoco hay diferencias significativas entre ambos materiales. El PPA expuesto al
CM30A comienza la degradación a una temperatura más baja que el polímero no
expuesto. La degradación se lleva a cabo en tres pasos: en el primer paso se pierde el
54% de la masa, en el segundo, un 14% adicional, y en el tercer paso sólo el 2%,
quedando como residuo el 30% de la carga de fibra de vidrio.
Por tanto, los cambios reflejados en las propiedades mecánicas de los materiales
son apenas perceptibles en los diagramas termogravimétricos, observándose sólo una
ligera disminución en la estabilidad térmica de los materiales expuestos al combustible.
Los termogramas del DSC muestran las curvas exotérmicas y endotérmicas de los
polímeros expuestos al combustible así como de los originales (fig. 13 y Tabla 6).
Para el POM 1, las muestras expuestas y sin exponer al combustible tuvieron un
punto de fusión de 166°C y de cristalización en 145°C, no habiendo diferencias
significativas en las curvas de ambos materiales.
En el diagrama del POM 2, los polímeros no expuestos al CM30A tuvieron un
punto de fusión de 169°C, y las muestras expuestas al combustible lo tuvieron de

64
Gómez-Mares et al.

168°C, lo cual no se considera una diferencia significativa. El punto de cristalización


estuvo en 144°C para ambos tipos de muestra.

Tabla 6. Resultados del DSC


Resultados DSC
Muestra Punto de fusion Punto de cristalización
(°C) (°C)
Original 166 145
POM 1
CM30A 166 145
Original 169 144
POM 2
CM30A 168 144
Original 283 243
PPS 1
CM30A 283 243
Original 306 281
PPA 1
CM30A 306 281

Figura 13. Diagramas DSC para los diferentes polímeros probados.

Las muestras correspondientes al PPS no expuesto y expuesto al combustible


mostraron el mismo punto de fusión de 283°C y de cristalización en 243°C.
Con lo que respecta al PPA, los polímeros expuestos y no expuestos al CM30A
tuvieron el mismo punto de fusión en 306°C y el punto de cristalización en 281°C.
De esto es posible concluir que no hubo cambios significativos en las cadenas
poliméricas de los materiales expuestos al combustible, pues no se observan grandes

65
Gómez-Mares et al.

diferencias en los diagramas calorimétricos de las muestras expuestas y no expuestas al


CM30A.

3.1.3. Espectrometría de Infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR)


En la figura 14 se presentan los espectros correspondientes a las diferentes familias de
polímeros probadas. En cada diagrama se muestran las curvas del polímero original y
del polímero expuesto al combustible CM30A al final de 1008 h de inmersión.
Los espectros de la familia POM muestran ligeras bandas de absorción entre los
2800 y 3000cm-1 debido a los enlaces CH2 y fuertes a los 650 a 1250 cm-1, por los
enlaces C-O-C, lo que es consistente con lo encontrado por Baena, Jaramillo y
Calderón [10]. No se observan variaciones importantes en los picos después de la
inmersión en combustible.
El polímero de la familia PPA muestra un espectro con bandas de absorción fuertes
de 500 a 1700 cm-1, y de 2770 a 3400 cm-1. El primer rango corresponde a los
hidrocarburos alifáticos, que absorben entre 1460 y 1380 cm-1. También en esta región
se encuentran las amidas alifáticas secundarias, entre 1570 y 1515 cm-1. En el segundo
rango tenemos de nuevo los hidrocarburos alifáticos y las amidas alifáticas secundarias,
con absorción entre 3320 y 3070 cm-1 [23]. No existen diferencias significativas entre
el polímero original y el expuesto al combustible.

Figura 14. Diagramas FTIR para los diferentes polímeros probados.

Para el PPS se pueden observar diversas bandas de absorción características de


este polímero: en 1471cm-1 debido a los enlaces C = C en el benceno. También se

66
Gómez-Mares et al.

pueden distinguir diversas bandas de absorción en 1091 y 1010 cm-1 que corresponden
a la naturaleza cristalina del PPS, de acuerdo con lo reportado por Rumale et al. [24].
No existen diferencias significativas entre la curva del PPS original y el expuesto a
combustible, lo que significa que los cambios que modificaron las propiedades
mecánicas no fueron muy grandes a nivel de la estructura del polímero, pues no
alcanzan a apreciarse mediante esta técnica.

3.2. Caso 2. Estudio de los efectos del combustible flexible CM30A en dos diferentes
Poliamidas: PA6 y PA46

3.2.1. Propiedades mecánicas


Los efectos del combustible flexible CM30A sobre la Poliamida 6 y la Poliamida 46 se
muestran en las figuras 15 a 17. La resistencia a la cedencia disminuye para ambas
poliamidas con la exposición al combustible. La resistencia a la Ruptura también
disminuye.
El máximo cambio fue para la poliamida PA46 cuyas propiedades tuvieron una
disminución del 50% con respecto a los valores originales. Como puede observarse, la
afectación principal de ambas propiedades para los dos materiales ocurrió durante las
primeras 72 horas de exposición al combustible. En las horas subsecuentes, los
cambios fueron pequeños.

Figura 15. Resistencia a la cedencia y a la ruptura en el caso 2

Figura 16. Elongación a la cedencia y a la ruptura en el caso 2

67
Gómez-Mares et al.

Figura 17. Módulo de Young en el caso 2

Con lo que respecta a la elongación a la cedencia y a la ruptura, éstas aumentaron


para ambos materiales con la exposición al CM30A.
El Módulo de Young disminuyó más del 50 % para ambas poliamidas, indicando
que la resistencia a la deformación de dichos materiales se vió afectada por la
exposición al combustible flexible.
Como se mencionó en el caso 1, los efectos del combustible flexible sobre las
propiedades mecánicas de los materiales estudiados pueden deberse a la naturaleza
polar del metanol. Además el combustible es absorbido por el polímero, lo que puede
causar solvatación o plastificación. Las fuerzas intermoleculares dentro del polímero
disminuyen, causando hinchamiento y mayor elongación, modificando las propiedades
mecánicas [25].

3.2.2. Cambio dimensional


La Figura 18 muestra una fotografía de las muestras PA6 antes y después de la
inmersión en el combustible flexible CM30A. Como puede observarse, la Poliamida 6
cambio su coloración y dimensiones de forma notoria. El color se oscureció,
tornándose en un amarillo más fuerte. El volumen aumentó, siendo evidente el
incremento en la longitud de las muestras.

Figura 18. Cambio de color y dimensiones en el caso 2

68
Gómez-Mares et al.

Figura 19. Cambio de volumen en el caso 2

Las dimensiones de la Poliamida 6 (PA6) y de la Poliamida 46 (PA46) fueron


medidas antes de la inmersión en combustible, y después de cada muestreo. La figura
19 presenta de forma detallada el cambio en volumen de ambas poliamidas, PA6 y
PA46, con forme fue transcurriendo el tiempo de exposición al combustible.
Como puede observarse, ambas poliamidas sufrieron un aumento del volumen
inicial, y este se incrementó con el aumento del tiempo de exposición al combustible.
El cambio en volumen mayor se presentó en el caso de la Poliamida 6, que tuvo un
cambio máximo en volumen del 25%, mientras que la Poliamida 46 tuvo un aumento
en volumen menor al 10%.

3.2.3. Análisis térmicos (TGA y DSC)


Se llevaron a cabo análisis DSC y TGA de las muestras originales y de las muestras al
final de la exposición al combustible (1008h) con el objetivo de verificar si se observa
algún cambio.
La Figura 20 presenta los diagramas DSC, con las curvas de enfriamiento y
calentamiento para las muestras de PA6 y PA4, antes y después de su exposición al
combustible flexible. Como puede observarse, no existen diferencias significativas
entre las curvas de las muestras antes y después de la exposición al combustible
CM30A. Los puntos de fusión y recristalización son iguales para las muestras con y
sin exposición a CM30A.
Para el PA6, el punto de fusión se presenta a los 219°C para las muestras expuestas
y no expuestas a CM30A. El punto de fusión para el PA46 se presenta el a los 290°C
tanto en las muestras no expuestas a combustible, como en las expuestas.
La figura 21 presenta las curvas TGA de las muestras originales y de las expuestas
a CM30A después de 1008h para ambas poliamidas, PA6 y PA 46.
Para la PA46, las curvas TGA no muestran diferencias significativas. Tanto las
muestras expuestas a CM30A, como las no expuestas presentan las mismas pérdidas de
peso en las mismas temperaturas, así como el mismo residuo (50%). Por lo que se
deduce que la exposición al combustible no ocasionó cambios en el comportamiento
térmico de la muestra.
En el diagrama TGA correspondiente a las muestras de PA6 se muestran 3 curvas.
La primera que se observa en la parte superior corresponde al material original sin
ninguna exposición al combustible, las otras dos son de muestras expuestas 1008h a

69
Gómez-Mares et al.

combustible. La curva identificada como PA6 CM30A corresponde a muestras


expuestas al combustible 1008h y que fueron probadas inmediatamente después de
esto. La curva llamada “PA6 CM30A con secado” corresponde a muestras que fueron
expuestas 1008h a combustible, y posteriormente secadas en el horno a 60°C durante
12 horas.

Figura 20. Diagramas DSC para el caso 2

Figura 21. Diagramas TGA para el caso 2

Puede observarse que las muestras expuestas a combustible, presentan una pérdida
adicional de peso en el rango de temperaturas de 50°C a 450°C, posiblemente
relacionada con la absorción del combustible. Esto concuerda con lo observado en el
aumento de volumen mostrado en la figura 26.
La curva etiquetada como PA6 CM30A presenta una pérdida del 10% más en el
rango de 50°C a 450°C, cuando se compara con la curva de las muestras no expuestas
al combustible.
La curva PA6 CM30A con secado presenta pérdidas mayores que las presentadas
por las muestras no expuestas a combustible, pero menores que la curva de las muestras
que no fueron secadas después de su exposición al combustible. Lo cual indica que
parte del combustible absorbido por la muestra no fue eliminado por completo durante
el proceso de secado en el horno.

70
Gómez-Mares et al.

3.2.4. Espectrometría de Infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR)


Los espectros FTIR de las poliamidas analizadas se presentan en la Figura 22. Los
espectros de las muestras expuestas a combustible y de las no expuestas no presentan
diferencias significativas.
Se observan dos bandas principales de absorción: una de 500 a 1700 cm-1 y otra de
2700 a 3500 cm-1. Estas bandas corresponden al estiramiento de los carbonos alifáticos
(C-H), que absorben de 1460 a 1380 cm-1 , a los grupos carbonilo (C=O) que absorben
de 1640 a 1690cm-1 y a las amidas alifáticas secundarias (NH-) que absorben de 1700 a
1650 cm-1 y de 3250 a 3000 cm-1 [23, 26].

Figura 22. Espectros Infrarrojos por Transformada de Fourier para el caso 2

3.3. Caso 3. Efectos del diesel y biodiesel BSME30A en las propiedades mecánicas de
polímeros POM, PPA y PPS.

3.3.1. Propiedades mecánicas


Las siguientes figuras muestran los resultados de las pruebas mecánicas, tanto para las
muestras expuestas al biodiesel BSME30A como a Diesel 2. De esta forma es posible
observar si existen diferencias en la afectación que sufren los polímeros al ser
expuestos a diesel y a biodiesel.
La figura 23 muestra la resistencia a la cedencia y a la ruptura de los polímeros
estudiados. Como puede observarse, la exposición de los polímeros de las familias
PPS y PPA a diesel o biodiesel no cambia de manera significativa ni la resistencia la
cedencia ni la resistencia a la ruptura. Solamente puede observarse una ligera
disminución de dichas propiedades en las muestras de POM expuestas al biodiesel
BSME30 y al Diesel 2, siendo ligeramente mayor la afectación para las muestras
expuestas a BSME30A.
Con lo que respecta a la Elongación a la cedencia y la Elongación a la Ruptura,
(Figura 24) se puede observar que la Elongación a la cedencia disminuye ligeramente
para las muestras analizadas de POM, PPA y PPS. Lo mismo sucede para la
Elongación a la Ruptura. Debe notarse que, aunque la tendencia si es a la baja, los
cambios ocasionados por la exposición a ambos combustibles son pequeños.

71
Gómez-Mares et al.

Figura 23. Resistencia a la cedencia y Resistencia a la Ruptura en Diesel y Biodiesel.

Figura 24. Elongación a la cedencia y Elongación a la Ruptura en Diesel y Biodiesel.

Figura 25. Módulo de Young para muestras expuestas a Diesel y Biodiesel

El módulo de Young (Figura 25) varió muy poco para el POM, que solamente
sufrió una ligera disminución, mientras que para el PPA hubo un ligero aumento en

72
Gómez-Mares et al.

esta propiedad. El material que experimentó los cambios mayores fue el PPS, para el
que también aumentó el módulo de Young, es decir, la fuerza requerida para que se
logre una deformación aumentó. Con respecto a las diferencias en el Módulo de Young
debidas a la utilización de Diesel 2 o Biodiesel BSME30A, la tendecia varió según el
material. En el caso del POM, la afectacion mayor fue ocasionada por el BSME30A.
Lo mismo sucede para el PPA, aunque la diferencia con el Diesel 2 es mínima. Para el
PPS los cambios mayores se presentaron con el BSME30A.
Si se observan las propiedades mecánicas grupalmente, se puede concluir que la
diferencia en la afectación del diesel y del biodiesel es muy pequeña, siendo sólo en
contadas ocasiones ligeramente mayor para el biodiesel, en este caso BSME30A.

3.3.2. Espectrometría de Infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR)


Los espectros infrarrojos de las muestras después de 1008 horas de exposición a
combustible se muestran en la Figura 26. Ahí se comparan los espectros del material
sin exposición a combustible, del material expuesto a Diesel 2 y del expuesto a
Biodiesel BSME30A.

Figura 26. Espectros infrarrojos de los materiales expuestos a diesel y biodiesel

Para el Material POM con y sin exponer a combustible, aparecen dos bandas de
absorción: una de 500 a 1500cm-1 y otra moderada de 2760 a3020 cm-1 debidas a los
enlaces –C – O- y a los hidrocarburos alifáticos CH2- y CH3- .
Para el PPA, también aparecen dos bandas de absorción: la primera de 500 a 1700
cm-1 y la segunda de 2780 a3560 cm-1. Estas bandas corresponden al movimiento de los

73
Gómez-Mares et al.

enlaces C-H en los hidrocarburos alifáticos y al movimiento de las amidas alifáticas


primarias y secundarias NH y NH2.
En el diagrama del PPS se presenta una región fuerte de absorción de 500 a 1600
cm-1 y una moderada de 2800 a 3100 cm-1. Estas bandas corresponden al doble enlace
C=C. También están presentes los hidrocarburos alifáticos, como CH 3 y CH2.
Como puede observarse, los efectos del Diesel 2 y del Biodiesel BSME30A no son
perceptibles mediante esta técnica de análisis. Los espectros de los polímeros expuestos
a combustibles son similares al espectro del material sin exposición. Esto sucede para
los tres tipos de polímeros estudiados: POM, PPA y PPS.

3.4. Caso 4. Compatibilidad de un polímero PPA expuesto a CM15A, BSME30A y


Diesel 2 donde se evalúan las Propiedades Mecánicas y el Cambio en dimensiones.

3.4.1. Propiedades mecánicas


Los diferentes efectos en las propiedades mecánicas de un material PPA, debidos a la
exposición a diversos combustibles se analizan en este caso. El material PPA fue
expuesto a un combustible flexible (CM15A), otras muestras de este mismo material a
diesel (Diesel 2) y otras más a biodiesel (BSME30A).
Como puede observarse en la Figura 27, en general la tendencia para los tres
combustibles es que incrementan ligeramente la resistencia a la cedencia, y no existen
diferencias entre los efectos del combustible flexible con los efectos del diesel y
biodiesel. Lo mismo sucede con la resistencia a la ruptura, los efectos de estos
combustibles en esta propiedad son muy pequeños.
Con lo que respecta a la elongación a la cedencia, los tres combustibles provocan
una ligera disminución, siendo un poco más pronunciada para el polímero expuesto a
CM15A (Figura 28). La diferencia entre los efectos del diesel y el biodiesel no es
significativa.
Para la Elongación a la ruptura (Figura 28), la exposición a cualquiera de los tres
combustibles estudiados ocasionó una disminución más pronunciada, aunque no es
posible señalar a alguno de los combustibles como el más agresivo.
El Módulo de Young no experimentó cambios significativos en ninguno de los
casos (Figura 29).

Figura 27. Resistencia a la cedencia y resistencia a la ruptura en muestras del caso 4

74
Gómez-Mares et al.

Figura 28. Elongación a la cedencia y elongación a la ruptura en muestras del caso 4

Figura 29. Módulo de Young en muestras del caso 4

3.4.2. Cambio de dimensiones


Las dimensiones de las muestras expuestas al combustible respectivo fueron
monitoreadas en cada muestreo y comparadas con las dimensiones originales. Lo
resultados se presentan en la Figura 30.

Figura 30. Cambio de volumen en muestras del caso 4

75
Gómez-Mares et al.

Como puede observarse, la variación en volumen en todos los casos fue menor al
5%. Este pequeño cambio en volumen debido a la exposición al combustible debe
considerarse en aplicaciones en las cuales una pequeña variación dimensional puede
ocasionar problemas.

3.5. Caso 5. Estudio de los efectos de CM15A y CM30A en polímeros de la familia


POM con diferentes niveles de fibra de vidrio

3.5.1. Propiedades mecánicas


En las figuras 31 a 33 se muestran los efectos de combustible flexible con metanol en
diferentes proporciones sobre las propiedades mecánicas de acetales (POM) con y sin
carga de fibra de vidrio.
Como puede observarse, el efecto de ambos combustibles, CM15A y CM30A
sobre los diferentes materiales analizados es muy similar. La resistencia a la cedencia y
la resistencia a la ruptura disminuyen para todas las muestras, con y sin carga de fibra
de vidrio. Aunque el porcentaje de metanol contenido en el CM30A (30%) es mayor
que el del CM15A (15%), sus efectos sobre los polímeros de la familia POM son
similares.

Figura 31. Resistencia a la cedencia y a la ruptura para el caso 5

La mayor afectación se presenta para el material con mayor porcentaje de carga de


fibra de vidrio, POM 25, que disminuye estas propiedades en más del 40%. En este
caso se puede observar como la afectación de ambos combustibles flexibles sobre el
polímero va en aumento conforme se incrementa la cantidad de carga de fibra de vidrio
contenida en él: el polímero con 0% de carga de fibra de vidrio es el que presenta
menos variación en la resistencia a la cedencia y la ruptura, y el de 45%, el que
presenta mayor.
Esto puede deberse a la interfase matriz – carga, en donde las propiedades no son
homogéneas, y por tanto el combustible puede atacar más fácilmente al polímero.
Además, como se menciona en los casos anteriores, el metanol tiene naturaleza polar
que facilita la interacción de las moléculas del polímero con las del combustible,
modificando las propiedades mecánicas.
Con lo que respecta a la elongación a la cedencia y a la elongación a la ruptura
(Figura 32), estas propiedades aumentan con la exposición al combustible y no hay

76
Gómez-Mares et al.

diferencias significativas entre el efecto de ambos combustibles. En este caso, los


polímeros más afectados fueron el que no contenía carga de fibra de vidrio, y el que
contenía el 10% de fibra de vidrio, que aumentaron considerablemente su elongación,
en comparación con el polímero con 25% de carga de fibra de vidrio.

Figura 32. Elongación a la cedencia y a la ruptura para el caso 5

Figura 33. Módulo de Young para el caso 5

El Módulo de Young (Figura 33) disminuyó con la exposición al combustible, lo


cual se traduce en que la facilidad de deformación del material aumentó con la
exposición al combustible. No se observan diferencias entre la afectación debida al
CM30A y al CM15A.

4. Conclusiones

4.1. Caso 1. Polímeros expuestos a CM30A

La familia de polímeros más afectada por la exposición al CM30A, un combustible a


base de gasolina con metanol, fue la de los Polioximetilenos (POM).

77
Gómez-Mares et al.

En las propiedades mecánicas se observó que la resistencia de tensión a la cedencia


y la resistencia de tensión a la ruptura disminuyeron ligeramente, principalmente en los
materiales POM. La elongación a la cedencia y la elongación a la ruptura no sufrieron
variaciones significativas para los materiales PPA y PPS, en cambio los materiales
POM sufrieron un aumento de alrededor del 100% en la elongación a la cedencia, y un
aumento un poco menor en la elongación a la ruptura. El módulo de Young se redujo
un poco para los polímeros de las familias PPA y PPS, y disminuyó un 50% para los
polímeros POM.
Los análisis térmicos TGA y DSC mostraron que no hubo diferencias
significativas entre las curvas de los polímeros expuestos al combustible y aquellas de
los no expuestos. No hubo cambios significativos en los puntos de fusión y
cristalización de las diferentes familias de polímeros, debido a que tal vez los cambios
reflejados en las propiedades mecánicas, que fueron provocados por el combustible, no
afectaron dramáticamente la estructura del polímero como para poder observarse en los
análisis térmicos.
El análisis con espectrofotometría infrarroja con transformada de Fourier (FTIR)
no mostró diferencias significativas en los espectros de POM antes y después de la
inmersión en el combustible flexible, así como en el diagrama correspondiente al PPA
y al PPS.

4.2. Caso 2. Estudio de los efectos del combustible flexible CM30A en dos diferentes
Poliamidas: PA6 y PA46

La resistencia a la cedencia y a la ruptura disminuyeron para ambas poliamidas,


mientras que la elongación a la cedencia y a la ruptura aumentaron. El Módulo de
Young disminuyó con la exposición al combustible. En conclusión, las propiedades
mecánicas de ambas poliamidas cambiaron con la exposición al combustible, y los
mayores cambios se presentaron durante las primeras 72 horas de exposición.
La exposición al combustible CM30A produjo un cambio en la coloración de la
PA 6, que se tornó en un tono más oscuro, e incremento sus dimensiones.
Ambas poliamidas aumentaron sus dimensiones: la PA6 tuvo un incremento
máximo del 25%, mientras que la PA46 tuvo un aumento máximo menor al 10%. Este
incremento en volumen fue aumentando con el tiempo de exposición al combustible.
Los análisis DSC no mostraron diferencias significativas entre las muestras
expuestas a CM30A durante 1008h y las no expuestas a combustible para ambas
poliamidas, PA6 y PA 46.
Las curvas TGA para la PA46 no presentaron diferencias significativas, mientras
que en las correspondientes a la PA6 se observa un aumento en la pérdida en peso para
las muestras expuestas a combustible, que puede deberse al combustible absorbido.
Esto está en concordancia con el aumento observado en las dimensiones de la PA6.
Los espectros infrarrojos no muestran diferencias significativas entre las muestras
expuestas a combustible y las muestras sin exposición para ambos materiales, PA6 y
PA46.

78
Gómez-Mares et al.

4.3. Caso 3. Polímeros expuestos a Diesel 2 y a Biodiesel BSME30A

Los efectos en las propiedades mecánicas de los polímeros expuestos a Diesel 2 y a


Biodiesel, aunque existen ligeras variaciones en función del polímero estudiado, son
mínimos.
En la resistencia a la cedencia y a la ruptura, se observó una ligera disminución de
estas propiedades en los materiales analizados, siendo los cambios un poco mayores
cuando el combustible utilizado fue biodiesel BSME30A.
La elongación a la Cedencia y a la ruptura sufrieron una disminución como
resultado de la exposición a diesel y a biodiesel, siendo los cambios más pronunciados
con el biocombustible.
El módulo de Young de los diversos polímeros tuvo una ligera variación después
de la exposición a combustible. Para el PPA y el PPS, esta propiedad aumentó,
mientras que para el POM disminuyó ligeramente.
Con lo que respecta a la espectrofotometría infrarroja con transformada de Fourier
(FTIR), los espectros de los diversos polímeros expuestos a Diesel y Biodiesel, no
tuvieron diferencias significativas al ser comparados con los espectros de los mismos
materiales que no fueron expuestos a combustible.

4.4. Caso 4. Compatibilidad de un polímero PPA expuesto a CM15A, BSME30A y


Diesel 2 donde se evalúan las Propiedades Mecánicas y el Cambio en dimensiones

Para el caso del polímero PPA, los efectos de los diversos combustibles en sus
propiedades mecánicas fueron mínimos. No puede decirse, al menos para este caso, que
alguno de los combustibles probados tenga mayores efectos que otro.
Lo mismo sucede con la variación en las dimensiones de las muestras. Estas fueron
mínimas, aunque en función de la aplicación donde se utilizaría el material, esta
variación debe ser considerada para fines de diseño.

4.5. Caso 5. Estudio de los efectos de CM15A y CM30A en polímeros de la familia


POM con diferentes niveles de fibra de vidrio

Las propiedades mecánicas de los polímeros con y sin carga de fibra de vidrio
cambian con la exposición a CM15A y CM30A.
No existe una diferencia significativa entre los efectos del CM15A y el CM30A en
las propiedades mecánicas de los materiales estudiados, a pesar de que el CM30A tiene
un mayor contenido de metanol (30%) que el CM15A (15%)
La resistencia a la cedencia y a la ruptura disminuyen con la exposición a CM15A
y CM30A, y los efectos del combustible aumentan con el aumento de la cantidad de
carga contenida en el polímero: a mayor carga, mayor cambio.
La elongación a la cedencia y a la ruptura aumentan con la exposición al
combustible. Los polímeros sin carga o con poca carga fueron los que presentaron los
cambios menores.
El Módulo de Young disminuyó con la exposición al CM15A y el CM30A.

79
Gómez-Mares et al.

4.6. Conclusiones generales

Las propiedades mecánicas de todos los polímeros de las familias estudiadas


cambiaron en menor o mayor medida con la exposición al combustible a alta
temperatura.
La resistencia a la cedencia y a la ruptura disminuyeron con la exposición a
combustibles flexibles y a diesel y biodiesel.
La elongación a la cedencia y a la ruptura aumentaron para los polímeros
expuestos a combustibles flexibles y disminuyeron para los expuestos a diesel y
biodiesel.
El módulo de Young generalmente disminuyó con la exposición al combustible
flexible.
Los análisis térmicos y los estudios con espectrometría infrarroja con
Transformada de Fourier no mostraron diferencias significativas después de la
exposición de los polímeros a combustible. Por tanto no son técnicas recomendadas
para este tipo de estudios.
De las familias estudiadas, el POM y el PA6 fueron los materiales que presentaron
los mayores cambios, ya sea en propiedades mecánicas, en coloración y/o en
dimensiones.
El PPA presentó solo pequeños cambios en las propiedades mecánicas con la
exposición a combustible flexible y a biodiesel.
De los acetales (POM), la mayor afectación en las propiedades mecánicas por el
combustible flexible fue para las muestras que contenían mayor carga de fibra de
vidrio.
Sobre los combustibles flexibles probados con diferentes niveles de alcohol (15 y
30%) se observó que tienen efectos similares sobre las propiedades mecánicas de los
polímeros.
Sobre el diesel y el biodiesel (BSME30A) afectan de forma similar a las
propiedades mecánicas de los polímeros expuestos a ellos.
De los polímeros estudiados, se puede decir que la mayor afectación sobre las
propiedades mecánicas fue causada por los combustibles flexibles.

Reconocimientos

Los autores agradecen al CONACyT que otorgó apoyo para la realización de este
proyecto mediante el convenio FORDECYT-Doctores no. 174509. También se
agradece la colaboración de José Arias, técnico del laboratorio de materiales.

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81

gi
na
en
bl
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Capítulo 4
Caracterización del Sedimento Marino del
Parque Nacional Sistema Arrecifal
Veracruzano
Rosa E Zamudio Alemán, María del Refugio Castañeda Chávez, Fabiola
Lango Reynoso, Itzel Galaviz Villa y I. Araceli Amaro Espejo

gi
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an
co
Caracterización del Sedimento Marino del
Parque Nacional Sistema Arrecifal
Veracruzano
Rosa E Zamudio Alemán, María del Refugio Castañeda-Chávez1, Fabiola Lango-Reynoso,
Itzel Galaviz-Villa y I. Araceli Amaro-Espejo
Instituto Tecnológico de Boca del Río

Resumen. El Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV), se encuentra


ubicado frente al municipio de Veracruz-Boca del Río y Antón Lizardo, Veracruz,
México; fue decretado, en 2006, reserva de la biosfera y área natural protegida. Este
ecosistema está expuesto a los efectos antropogénicos, descarga de los ríos, tráfico
portuario y turismo; que proveen sedimentos que afectan a los corales. El objetivo de
esta investigación fue caracterizar los sedimentos marinos del PNSAV para identificar
la concentración de Cu, Cd y Zn, además identificar la distribución espacial para
establecer su relación con la contaminación en cada sitio de muestreo, con las
principales fuentes de contaminación. Se determinó el porcentaje de materia orgánica;
para el análisis de las muestras se utilizó un espectrofotometría de absorción atómica
para el análisis de las muestras de sedimentos. Las concentraciones obtenidas por Cu,
Cd y Zn fueron 0,1392; 0,001 y 2,3606 mg/kg, respectivamente. Además se determinó
la materia orgánica, así como la granulometría resultados a distribución de los
sedimentos, predominaron con máximos en arenas Finas (AF) de 90.61 % en los Sitio
llamado Cabeza Sur.

Palabra clave. Espectrofotometría de absorción atómica, Sedimentos marinos, metales


traza, arrecife.

1. Introducción.

Durante los últimos años, los arrecifes de coral se encuentran bajo amenaza de extinción en
el mundo, a consecuencia del cambio climático y de la contaminación antropogénica, lo
que genera una alta mortalidad y una regeneración difícil y a largo plazo [14, 19, 26]. El
crecimiento acelerado de la población sobre los márgenes de las zonas costeras, ha
provocado cambios físicos, químicos y biológicos en estos sistemas arrecifales [10]. Un
ejemplo de ello, es el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV), que está
expuesto a efectos locales como las descargas del Río Jamapa, donde se estiman un flujo de
1670x106 m3 al año, también se tiene la influencia del Río Papaloapan que descarga
20000x106 m3 al año [20]. Aunque muchas de las descargas de los ríos son ricas en

1
María del Refugio Castañeda-Chávez, castanedaitboca@yahoo.com.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Zamudio Alemán et al.

nutrientes, se reportan sedimentos que causan afectaciones adversas para los arrecifes
coralinos, ya que prefieren condiciones oligotróficas y de aguas claras [25].
El PNSAV ostenta la denominación de Parque Marino Nacional; es el sistema más
desarrollado en el Golfo de México ubicado frente a las costas y puerto de Veracruz [15],
con el tráfico portuario más grande del país, estimado anualmente entre 1809 y 1505
buques [1]. Se sigue utilizando como área de pesca y de extracción de corales y otras
especies sin control estricto de las autoridades, lo que ha provocado una merma
considerable de estos recursos.
El arrecife coralino, es un ecosistema formado por pólipos de coral que fijan carbonato
de calcio, viven en simbiosis con unas algas llamada zooxantelas que le provee alimento y
oxígeno al pólipo, en cambio el alga recibe refugio ante los depredadores, construyen
estructuras complejas de carbonato de calcio, y en conjunto albergan una alta diversidad
biológica [21]. El coral ramificado Acropora palmata, es una especie de zonas someras que
juega un papel importante dentro de las comunidades coralinas, ofreciendo estructura física
y biológica para diferentes organismos arrecifales [13].
Los arrecifes coralinos cubren el 1% de la superficie del planeta y aun así albergan a
los ecosistemas más diversos, complejos y productivos de la tierra. Se estima que producen
cerca del 25% de las capturas pesqueras de los países emergentes y son una importante
fuente de empleos y ambientes propicios para el esparcimiento y desarrollo del turismo.
Juegan un papel vital en la protección de la costa contra el impacto erosivo y destructivo de
las tormentas y ciclones [21].
El estado de los arrecifes a nivel mundial indica que “los arrecifes de coral son,
probablemente, el ecosistema marino en mayor peligro de extinción del planeta” De
acuerdo con la Red Global de Monitoreo de Arrecifes de Coral (GCRMN, por sus siglas en
ingles), donde se reporta que se ha perdido aproximadamente un 20% de la totalidad de los
arrecifes. Se presume que el 24% de los arrecifes a nivel mundial se encuentran bajo un
riesgo inminente de desaparecer debido a la presión humana y otros 26% se encuentra en
riesgo de colapsar a más largo plazo [21]. A nivel global, son mucho más abundantes e
incluyen un enorme biodiversidad en la región indo- Pacifica, que abarca del este de África
y Mar Rojo al Pacífico central. El segundo lugar por su distribución a nivel mundial y
biodiversidad coralina lo ocupa la Región Tropical de Atlántico Occidental, que incluye el
mar Caribe y el Golfo de México[21].
Los arrecifes de coral son sensibles a las descargas de sedimentos, cambios de
temperatura del agua de mar, la salinidad, y el efecto del calentamiento global [25]. La zona
costera de Veracruz donde se ubica el PNSAV, constantemente se encuentra sometido a un
impacto ambiental debido a las descargas fluviales naturales de sedimentos Terrígenos y
actividades industriales. Además, las aguas residuales no tratadas provenientes de fuentes
domésticas e industriales que llevan carbono orgánico, nutrientes y metales pesados afecta
la preservación y la vida de los arrecifes [21]. Uno de los principales agentes de
contaminación de la zona costera son los denominados metales pesados cuya movilización
por el hombre han superado los flujos naturales derivado de los procesos geológicos,
deducidos de las descargas fluviales. La estimación de las concentraciones naturales y de
los aportes antropogénicos de los metales pesados, permite evaluar en qué nivel se
encuentra afectada la zona [8].

86
Zamudio Alemán et al.

El término de metales pesados refiere a cualquier elemento químico metálico que tenga
una relativa alta densidad y sea tóxico o venenoso en concentraciones incluso muy bajas.
Los ejemplos de metales pesados o algunos metaloides, incluyen el mercurio (Hg), cadmio
(Cd), arsénico(As), cromo (Cr), talio (Tl), y plomo (Pb), entre otros [16]. Los sedimentos
marinos actúan como integradores y concentradores de metales pesados dependiendo de la
forma química y física de cada metal, estos pueden movilizarse y ser atrapados a través de
las membranas biológicas de las diferentes especies marinas. El objetivo del presente
estudio fue caracterizar el sedimento marino a través de la concentración de metales
pesados Cu, Cd y Zn, granulometría y materia orgánica presentes en el Parque Nacional
Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV).

2. Materiales y Métodos

2.1 Área de estudios

El presente estudio fue realizado en el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano


(PNSAV), se encuentra situado entre las coordenadas 19°00’00’’ - 19°16’00’’ N y
95°45’00’’-96°12’00’’ W, en la porción central del Estado de Veracruz. La extensión del
PNSAV es de 65,516 ha (Figura 1).

Figura 1. Localización esquemática del PNSAV (DOF, 2012).

87
Zamudio Alemán et al.

2.2 Recolección y procesamiento de muestras

Se establecieron 12 sitios de muestreo ubicados dentro del PNSAV. El muestreo se realizó


durante un ciclo anual dividido en tres periodos: Enero-Abril 2012 (P1), Mayo-Septiembre
2012 (P2) y Enero-Abril 2013 (P3). Se obtuvieron muestras de sedimento marino, por
cuatrimestre y por duplicado, dentro del polígono del PNSAV. Se establecieron 8
transectos fijos de 80 metros cuadrados. El criterio de selección para realizar la toma de
muestras de sedimentos por arrecife, fue la proximidad de cada uno de éstos a posibles
fuentes de contaminación. La recolecta de muestras se realizó por buceo tipo scuba,
Midiendo los parámetros físicos-quimicos del agua como referencia al momento de la toma
de muestra. Cada transecto fué nombrado por el arrecife al que correspondían, (1) Gallega,
(2) Galleguilla, (3) Blanquilla, (4) Verde, (5) Mersey, (6) Blanca, (7) Giote, (8) Sargazo,
(9) La Palma, (10) Cabezo Norte, (11) Cabezo Sur y (12) Santiaguillo (Figura 2). Para
evitar posible contaminación de las muestras y alteración de los resultados. Fueron
colectadas en envases de polietileno previamente lavados con HNO3 al 10% y con
abundante agua desionizada. Las muestras se transportaron en neveras a temperatura de
refrigeración de ± 4°C, al laboratorio del Instituto Tecnológico de Boca del Rio (ITBOCA)
y se posteriormente se congelaron hasta su análisis.

Figura 2. Ubicación de los 12 puntos de muestreo en el PNSAV (INEGI, 2013).

2.3 Extracción de metales traza Cu, Cd y Zinc.

La digestión de muestras de sedimento marino se realizó en un horno de microondas marca


CEM con el propósito de liberar los elementos metálicos de interés, lo anterior de acuerdo a
las técnicas descritas en el manual de operación de equipo (CEM, 2001). Previo a iniciar el

88
Zamudio Alemán et al.

proceso digestión en el horno, la preparación de las muestras consistió en adicionar a 0.5 g


de sedimento, 10 ml de HNO3 grado reactivo al 70% (Suprapuro). Todas las muestras
fueron analizadas con una muestra blanco, que contenía 0.5 ml de agua bidestilada y 10 ml
de HNO3 y un control de referencia. La programación del proceso de digestión fue el
Método Soil-3051 HP500 (Tabla 1). Una vez realizada las digestiones de las muestras, el
líquido obtenido se traspasó a matraces volumétricos de 25 ml y se aforaron con agua ácida
(HNO3 al 10 %). Al término del aforo se agitaron y se trasvasaron nuevamente a frascos de
polipropileno color ámbar para su almacenamiento hasta su lectura.
Las lectura de los metales Cd, Cu y Zn fue realizada en el espectrofotometría de
absorción atómica de flama con un equipo Thermo Cientific Modelo Ice 3500 AA System,
ubicado en el laboratorio del ITBOCA. Las condiciones de operación del equipo fueron las
sugeridas por el fabricante. Para iniciar el procedimiento de lectura de las muestras, fue
necesaria la preparación de una curva de calibración para cada uno de los metales, con los
que se utilizaron estándares certificados marca High Purity Standards. Finalmente todas las
muestras se leyeron por duplicado en el equipo.

Tabla 1. Programación del Horno de Microondas: Método Soil- 3051 HP500.


Etapa Potencia Rampa PSI °C Mantenimiento
Max %
1 1200 W 100 2:00 min 300 165 0:00 min

2 1200 W 100 3:00 min 300 175 5:00 min

2.4 Determinación de Materia Orgánica

La determinación del porcentaje de materia orgánica se realizó por el método de pérdida de


peso por ignición [3], partiendo de una muestra seca a 60 °C. Posteriormente, se pesaron 2
gramo de cada sedimento. Las muestras fueron colocadas en una mufla a 550°C durante
una hora. Posteriormente se realizó el pesado de las muestras; el porcentaje de materia
orgánica obtenido fue registrado por diferencia de pesos.

2.5 Determinación Granulométrica

Para la granulometría se realizó por el método de Pipeteo [8], se pesaron 30 g de cada


sedimento previamente secado a 60°C. Posteriormente, le fueron agregados de 10 a 15 ml
de peróxido de hidrógeno, dejándose reaccionar; después le fueron agregados 10-15 ml de
Hexametafosfato de sodio (NaPO3)6, y se dejó reposar durante 24 horas. Una vez
transcurrido el tiempo, se observa si tuvo reacción la muestra, de ser así, será necesario
repetir el paso anterior. Finalmente, se realizó la extracción de lodos y arcillas por el
método de pipeteo. Se mantuvo la temperatura del agua destilada empleada para enjuagar y
aforar por el método de [6] para compararla con la tabla de tiempos de pipeteo según la

89
Zamudio Alemán et al.

Ley de Stokes. De acuerdo a lo anterior, fue necesario rotular la pipeta previamente a 3, 7.


5 y 12 cm desde la punta.

2.6 Análisis Estadístico.

Para el análisis de los datos obtenidos se aplicó una prueba de normalidad y homogeneidad
de varianzas. Además de un análisis de varianza de una vía (ANOVA) con un nivel de
confianza del 95%. Lo anterior con el programa STATISTICA versión 7.0.

3. Resultados y Discusiones.

3.1 Metales Pesados

3.1.1 Concentración de Cu (mg/kg), en periodos de muestreo

En los periodos de muestreo se presentaron eventos naturales característicos de cada


temporada, como lluvias, nortes y estiaje. En Enero-Abril 2012 (P1), Mayo-Septiembre
2012 (P2) y Enero-Abril 2013 (P3); la concentración más alta de Cobre se presentó en el
periodo P1 (Figura 3). No se observó diferencia significativa entre P1 y P2, y entre P2 y P3
(p> 0.05). Sin embargo, se presentaron diferencias entre las concentraciones de cobre
obtenidas en el periodo P1 y P3. De acuerdo a los estudios realizados por otros autores y a
las características de algunos metales, la presencia de cobre se debe al aporte de efluentes
de domésticos y descargas de los ríos [8].

Figura 3. Cu en sedimentos. Diferentes subindices indican diferencias significativas (p> 0.05).

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Zamudio Alemán et al.

En la concentración de Cu no se observaron diferencias significativas entre los sitios 1,


2, 3, 5, 6, 7 y 10. Pero el sitio 4 es significativamente diferente al 1, 3, 6, 8 y 12 (Figura 4).
Fue posible observar que las diferencias encontradas se agrupan en aquellos sitios al norte
del PNSAV y los que se encuentran al sur. La presencia de Cu en el PNSAV se relaciona
con los efluentes industriales y domésticos [8].

Figura 4. Concentración de Cobre en sedimentos marinos; “ab” indica diferencias (p> 0.05) entre sitios.

3.1.2 Concentración de Cd (mg/kg).

De los tres periodos de muestreo, P1 presentó la mayor concentración de Cadmio, y


posteriormente esta concentración disminuyó para los periodos P2 y P3 durante los cuales
se mantuvo constante. Se observó que existe diferencia significativa entre P2 y P3 con
respecto al P1 (Figura 5). El sedimento proveniente de materiales erosionados de la tierra es
transportado por el flujo de los ríos cercanos y los efluentes domésticos [8].

Figura 5. Concentración de Cd en sedimentos, sin diferencias significativas entre periodos.

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Zamudio Alemán et al.

Para el Cd se encontró diferencia significativa entre los sitios 1, 3 y 6 (Galleguilla,


Blanquilla y Blanca) y los sitios 8 y 11 (Sargazo y Cabezo Norte); pero no se observaron
diferencias significativas entre otros sitios dentro del mismo grupo (Figura 6). Las
diferencias marcadas son entre los sitios (8 y 11) que se encuentran al sur del PNSAV y los
del norte. La presencia de este metal en los sitios de muestreos se debe a las fuentes
antropogénicas identificadas que descargan en la zona de estudio [8].

Figura 6. Concentración de Cadmio; “ab” indica diferencias significativas (p> 0.05) entre sitios.

3.1.3 Concentración de Zn (mg/kg).

En los periodos de muestreo P1, P2 y P3, no se encontraron diferencias significativas


(p> 0.05) en las concentraciones de Zn (Figura 7). Los resultados obtenidos reflejan que
probablemente y debido a las características de las corrientes el rio Jamapa puede
considerarse la principal fuente de descarga de Zn al medio acuático [8].

92
Zamudio Alemán et al.

Figura 7. Concentración de Zn en sedimento, sin diferencias significativas entre periodos (p> 0.05).

Para el Zn el valor más alto se registró en el sitio 4 (Verde), las diferencias


significativas evidentes fueron entre los sitios 1, 3 y 6 (Galleguilla, Blanquilla y Blanca),
con respecto a los sitios 8 y 11 (Sargazo y C. Norte) ubicados en la zona sur. Los sitios 1 y
3, que se encuentran al norte del PNSAV, no son significativamente diferentes entre sí,
pero si a los que se encuentran ubicados en la seccion norte del PNSAV (Figura 8). La
presencia de Zn en el PNSAV es atribuído a los efluentes domésticos que son descargados
directamente al mar [8].

Figura 8. Concentración de Zinc en sedimentos; “ab” indica diferencias (p> 0.05) entre sitios.

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Zamudio Alemán et al.

3.2 Determinación Granulometría

La granulometría demostró que la fracción de las partículas finas, corresponden a granos


que son considerados como limo-arcillosos (Figura 9). La distribución de los sedimentos,
predominaron con máximos en arenas Finas (AF) de 90.61 % en los Sitio llamado Cabeza
Sur 50%, arenas gruesos (AG) tuvieron un 20 %, mientras, las arcillas gruesas (AG) un
0.16 %. Las partículas arenas finas se reportan relativamente altas para la Giote, con bajos
niveles de LF, Lo cual está relacionado posiblemente al mayor aporte de agua de los ríos
durante la época de Lluvias, así como el arrastre por la época de nortes trae como
consecuencia mayor cantidad de materia orgánica a éstos, que luego es depositada en los
sedimentos durante Enero-Abril, Mayo-Septiembre 2012 Enero-Abril 2013. Parque
Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV).

Figura 9. Determinación granulométrica en sedimentos en el PNSAV.

3.3 Determinación de Materia Orgánica por sitios de muestreo en el (PNSAV).

Las diferencias significativas marcadas fueron en los sitios 2 (Gallega) con el valor más
elevado del porcentaje de materia orgánica con respecto a los sitios 3, 8, 9 y 12)
(Blanquilla, Sargazo, La Palma y Santiaguillo) estos sitios 8, 9 y 12 están ubicados al sur,
el sitio 2 y 3 se encuentra al norte del PNSAV, entre los grupos del norte no tuvieron
diferencia significativa solo para el sitio 3 dentro de su mismo grupo del norte no se
observaron diferencias significativa, H= 14.2203 Chi2 = 15.5238 con una p= 0.2210,
tuvieron (Figura 10), pero si con respecto algunos sitios del ubicados al sur del PNSAV.

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Zamudio Alemán et al.

Figura 10. Materia Orgánica en sedimentos, “ab” indica diferencias (p> 0.05) entre sitios.

3.4 Fuentes puntuales de contaminación.

Para relacionar los metales encontrados en los sitios de muestreo se realizó un recorrido de
prospección para identificar las fuentes puntuales de contaminación que se encuentran a lo
largo de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, Antón Lizardo y Alvarado, y se
identificaron las fuentes puntuales de contaminación que tienen influencia sobre el PNSAV,
se seleccionaron diez zonas de influencia en base a su actividad constante de descarga y se
describieron siguiendo los criterio de tipo vertimientos (fluvial o pluvial), si son
permanentes o temporales y observaciones de cada uno de ello. Entre los sitios
seleccionados como se muestran en la (figura 9) se encuentran: Río Papaloapan (1), Arroyo
Giote (2), Río Jamapa (3), Cárcamo Villa Rica (4), Calzada de las Américas (5), Colector
Simón Bolívar (6), Club de Yates (7), Zona Portuaria (8) Astilleros (9) y Canal a cielo
abierto El Cable (10).

95
Zamudio Alemán et al.

Figura 9. Ubicación de los 10 puntos de las fuentes puntuales de contaminación (INEGI, 2010)

Tabla 2. Posición geográfica de los 10 puntos de las fuentes puntuales de contaminación (García, 2013).

Fuentes Puntuales Latitud Norte Longitud Oeste


Río Papaloapan (1) N 18° 46´56.95” W 95° 45´6.10”
Arroyo Giote (2) N 19° 3´22.51” W 96° 0´26.90”
Río Jamapa (3) N 19° 6´3.8” W 96° 6´11.8”
Cárcamo Villa Rica (4) N 19° 7´45.76” W 96° 6´18.5”
Calzada de las Américas (5) N 19° 8´27.04 W 96° 6´4.6”
Colector Simón Bolívar (6) N 19° 10´ 33.97” W 96° 7´ 13.84”
Zona Club de Yates, Veracruz (7) N 19° 11´52.01” W 96° 7´47.24”
Zona Portuaria, Veracruz (8) N 19° 11´56.77” W 96° 7´46.27”
Astillero, Veracruz (9) N 19° 12´53.44” W 96° 7´29.42”
Canal a cielo abierto El Cable (10) N 19° 12´56.66” W 96° 9´32.30”

3.5 Discusiones

El diagnóstico sobre la identificación de fuentes puntuales de contaminación (FPC) del


Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, indica las áreas que impactan
negativamente el ecosistema. La naturaleza de las FPC es de diversa índole; efluentes
industriales, domésticos y fluviales. El puerto de Veracruz es un puerto de intenso tráfico
marino, de actividades energéticas, petroleras, pesqueras, con trabajos de dragado y
perforaciones del piso oceánico, alto crecimiento poblacional y desarrollo turístico. El
PNSAV ha sufrido por años las consecuencias del vertimiento masivo de toda clase de
desechos de la industria química, manufactura de textil, papel, madera, siderúrgica,
procesadora de alimentos, calzado; además de pesticidas y fertilizantes empleados en la
industria agropecuaria de las principales municipios Veracruzanos como Cd. Mendoza, Rio
Blanco, Nogales, Orizaba, Córdoba, Jalapa, Veracruz, Alvarado, entre otros [8,16].

96
Zamudio Alemán et al.

La presencia de metales pesados en sedimentos con influencia del caudal del río
Jamapa, sugiere la fuerte influencia terrígena de su cuenca de drenaje, en la cual afloran
terrenos volcánicos [24]. Muchas de las investigaciones sobre la evaluación de metales
pesados en organismos de las zonas costeras veracruzanas han sido centradas en bivalvos;
como mejillones y ostiones. Estos han recibido considerablemente vigilancia para el
monitoreo de metales traza, debido a su capacidad para reflejar los niveles ambientales de
contaminantes en los ecosistemas estuarinos y marinos [27]. Los metales trazas en los
ecosistemas naturales oceánicos, marinos y lacustres, constituyen uno de los aspectos más
importantes de la polución. Son la presentación de la materia inorgánica, la cual es
considerada como esencial y tóxica dependiendo tanto de la especiación química del
elemento, como de su contenido [2,7].
Los metales que entran al mar como producto de las emisiones terrestre pueden
disolverse en el agua o ser transportados y depositados directamente a los sedimentos
marinos. La biota marina bioacumula metales presentes en el agua de mar durante la
degradación del material biogénico detrital, y pueden absorberlos o liberarlos directamente
a los sedimentos. La actividad humana se considera como la principal fuente
antropogénicas que introduce metales al ecosistema marino, como son los desechos
municipales e industriales que llegan al mar por escorrentía limnicas, pluviométricas o vía
atmosféricas. La contaminación por metales pesados, como el cobre, puede afectar la
fotosíntesis y desarrollo de las algas, así como las primeras etapas de desarrollo de los
animales marinos y ser causa de la muerte de los mismos [9].
Las concentraciones de metales en sedimento marino obtenidas en la presente
investigación difieren de las reportadas en estudios previos de esta zona, o para lo obtenido
en otras zonas profundas con alto potencial de explotación de crudo, como el Golfo de
Arabia, Golfo de México y costas de Kuwait; destacándose el impacto de las actividades de
explotación de petróleo sobre la concentración de metales en sedimentos [4].

4 Porcentajes de granulometría en sedimentos

El tipo de sedimento presente en cerca de los arrecifes es arenas finas, las áreas más
profundas particularmente hacia el mar se caracterizan por lodos, las playas no arrecifales
contienen un grano más fino. Los sedimentos que rodean los arrecifes son de color negro lo
que sugiere que son ricos en materia orgánica. Las posiciones y formas de los arrecifes
parecen estar fuertemente influenciada por la dirección del oleaje; ya que las corrientes
juegan un papel determinante en la alineación, por lo que en la dirección NW-SE. Los tipos
de mareas que se presentan en el puerto de Veracruz son diurnas según [24], la elevación es
mayor a 60 cm lejos de la costa y no presentan gran disminución por debajo del nivel del
mar.

4.1 Porcentaje de materia Orgánica en sedimentos.

Los arrecifes de coral son sensibles a las descargas de sedimentos, cambios de temperatura
y salinidad y a los efectos del calentamiento global. El área costera de Veracruz está

97
Zamudio Alemán et al.

caracterizada por la presencia del PNSAV que aparentemente ha sido objeto de un impacto
ambiental que llega de los ríos naturales que descargan sedimentos terrígenos y actividades
industriales [21]. En la zona de estudio, han sido realizados pocos trabajos sobre esta área
de investigación, entre los que destacan [24] Composición geoquímica de sedimentos
superficiales alrededor del ecosistema arrecifal de isla de Sacrificio, Veracruz, México.
Donde reportaron la mayor concentración de arenas en febrero, lo cual fueron
posiblemente asociados con régimen de oleaje y distribución homogénea de arenas a lo
largo de la orilla. La presencia se le asocia la descarga del rio Jamapa.
Por otro lado, se ha reportado que el sedimento arenoso forma depósitos en
condiciones de alta energía mareal, lo cual demuestra que el patrón de sedimentación es
causado por los mecanismos asociados con la gradiente de energía hidrodinámica local [5].
Es por ello la importancia de realizar la evaluación del contenido de materia orgánica
es debida a la una fuerte afinidad que posee por los metales, estableciéndose una relación
entre un alto contenido de materia orgánica en sedimentos puede originar un incremento en
el contenido de metal. También [12] obtuvieron una correlación positiva significativa entre
el porcentaje de materia orgánica y Cu, Ni y para Zn, mientras esta fue negativa para Cd y
Pb. Esta correlación entre varios metales indicó una fuente común de enriquecimiento de
los sedimentos con estos metales. Asimismo [18] señaló que los metales son secuestrados
por partículas de óxidos de hierro, manganeso y por las arcillas.

5. Conclusiones

El contenido de metales pesados en sedimentos marinos del PNSAV sobrepasa el límite


establecido para sedimentos no contaminados por metales pesados con Cd, Cu y Zn. Esto
confirma una elevada influencia antrópica provocada por el flujo direccional inducido por
la hidrodinámica del Golfo de México. Esto puede afectar la estabilidad del sistema del
PNSAV poniendo en peligro la vida de la biota acuática.
La concentración por cobre en el agua puede afectar la fotosíntesis y desarrollo de las
algas, así como las primeras etapas de desarrollo de los organismos marinos (huevos,
larvas, etc.), e incluso provocar la muerte de los mismos. El cobre entra al mar por efluentes
domésticos e industriales, descargas atmosféricas y por circunnavegación de diversos tipos
de embarcaciones. Luego es biodepositado y acumulado en los sedimentos mediante los
procesos biogeoquímicos. La presencia de Cd, Cu y Zn en los sedimentos del PNSAV está
asociada directamente con la textura del grano sedimentario prevaleciente, encontrándose
las mayores concentraciones en los sedimentos finos. La elevada concentración de Zn en
los sedimentos del PNSAV probablemente esté asociada a las descargas de aguas residuales
de la zona, estas concentraciones podrían servir de referencia para estudios posteriores.
Existen fluctuaciones en la concentración de los diferentes metales durante los periodos de
muestreo que pueden ser atribuidos a los fenómenos naturales que se presentaron durante
enero del 2012 a abril 2013; aunado a las actividades antropogénicas desarrolladas en cada
periodo de muestreo. Los altos niveles de metales en el Golfo de México se deben
principalmente a la introducción continua y masiva de aguas residuales de ciudades

98
Zamudio Alemán et al.

costeras, a los aportes industriales, de minería, tenería, galvanoplastía y de fertilizantes, las


cuales varían con periodicidad y magnitud en las descargas.
La contaminación causada por metales pesados en el PNSAV es atribuída al cauce de
los ríos, nuevos crecimientos poblacionales y a la ausencia de programas efectivos de
vigilancia y control de una verdadera aplicación de normas ambientales. La composición
geoquímica se asocia la descarga del rio Jamapa. Donde destaco el sedimento arenoso
siendo el lodo menos representativo, lo cual demuestra que hay depositacion en bajas
condiciones de alta energía mareal, lo cual evidencia que él, patrón de sedimentación puede
ser explicado por los mecanismos asociados con la gradiente de energía hidrodinámica
local. Los sedimentos funcionan como trampas temporales de metales, debido a que estos
no permanecen fijos en el sedimento. Y por cambios en las condiciones ambientales estos
pueden ser liberados a la columna de agua, ser absorbidos por la fauna y por el hombre.

Reconocimientos

Este proyecto fue realizado con el apoyo Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT), del Instituto Tecnológico de Boca del Rio, y de la Comisión Natural de
Áreas Naturales Protegidas (CONANP).

Referencias

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99
Zamudio Alemán et al.

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100
Capítulo 5
Puesta en Marcha de una Tecnología
Anaerobia Utilizando Aguas Residuales de
Destilería de Alcohol de Caña
Cinthya Sosa Villalobos

gi
na
en
bl
an
co
Puesta en Marcha de una Tecnología
Anaerobia Utilizando Aguas Residuales de
Destilería de Alcohol de Caña
Cinthya Sosa-Villalobos1
División de Estudios de Posgrado e Investigación. Instituto Tecnológico de Boca del
Río

Resumen. Las aguas residuales de destileria de alcohol de caña, comunmente


llamadas “vinazas”, son consideradas altamente contaminantes. El objetivo
principal de esta investigación fue la puesta en marcha de un reactor anaerobio de
lecho de lodos de flujo ascendente, utilizando como sustrato vinazas. La DQO
total y soluble de las vinazas fue de 128.63 y 108.48 g/L, respectivamente y un pH
de 4.14. El reactor se opero en modo batch, se obtuvieron eficiencias de remoción
de 79-91% de DQO. Las condiciones hidrodinámicas del reactor, proporcionaron
granulos de Ø= 0.85-1.15 y Є=0.7-0.77, indicando la buena granulación de lodos,
clave del éxito del reactor. Bajo estás condiciones se puede iniciar con una
operación en flujo continuo para tratar vinases y reducir la contaminación de este
residuo.

Palabras claves. Tratamiento anaerobio, reactor Anaerobio de lecho de lodos de


flujo ascendente (RALLFA), vinazas, gránulos

1. Introducción

Según la Cámara Nacional de las Industrias Azucareras y Alcoholeras CNIAA en


México [1], la producción nacional de alcohol se lleva a cabo en seis plantas de
ingenios azucareros: tres en Veracruz y una por cada estado en Chiapas, Jalisco y
Tamaulipas y en al menos cinco plantas independientes: una en Puebla de la compañía
Bacardí y cuatro en Veracruz: Alcoholera de Zapopan, Destiladora del Valle,
Destiladora del Papaloapan y Destiladora de Alcoholes y Mieles. De acuerdo a Patel,
Paul, Mukunda y Dasappa [2] todas las destilerías de alcohol producen agua residual
comúnmente conocida como “vinaza”, que es equivalente a 10-15 veces al volumen de
alcohol producido. Según Navarro, Sepúlveda y Rubio [3] una destilería con una
producción de etanol diario de 100 m3, genera una descarga de vinazas de 1300 m3
presentando una alta carga de contaminación con valores de Demanda Bioquímica de
Oxígeno (DBO5) de 30 a 60 g/L.
Pant y Adholeya [4] mencionan que en una destilería, las vinazas se componen de
las aguas de lavado de los fermentadores, del agua de enfriamiento de los
condensadores y aguas residuales de la destilación del alcohol. Las aguas residuales de
la fermentación alcohólica de melazas, tienen una gran cantidad de pigmentos marrón,
por lo cual el color es apenas degradado por tratamientos convencionales e incluso

1
Cinthya Alejandra Sosa Villalobos, ca.sosavi@gmail.com

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Sosa Villalobos

aumenta durante los tratamientos anaerobios debido a la re-polimerización de


compuestos. El color marrón, es debido a los compuestos fenólicos (ácidos húmicos y
taninos) de la materia prima, llamados melanoidinas generados por la reacción de
Maillard a través de azucares (carbohidratos) con proteínas (grupos amino).
Patel, Paul, Mukunda y Dasappa [2] reportaron que la vinaza seca o efluente
contiene alrededor de 38-40% de sales inorgánicas de potasio, sodio, magnesio, y
calcio en la forma de cloruros, sulfatos y fosfatos, el otro 60-62% provienen de
compuestos orgánicos. Además de un olor agresivo, el efluente tiene una gran DBO5 y
Demanda Química de Oxígeno (DQO) en el intervalo de 45 y 100 g/L, respectivamente.
Por lo tanto, el efluente es incluido en la lista de las sustancias químicas altamente
contaminantes. Mohana, Acharya y Madamwar [5] indican que el olor desagradable de
la vinaza es debido a la presencia de escatol, indol y otros compuestos de azufre, los
cuales no se descomponen durante la destilación. La disposición de las vinazas en el
medio ambiente es peligrosa y tiene un alto potencial de contaminación. El alto
contenido de DQO, nitrógeno total y fosforo total del efluente puede ocasionar
eutrofización de cuerpos de agua naturales.
Un número de tecnologías han sido exploradas, para reducir la carga de
contaminación de los efluentes de destilería. Se han utilizado tratamientos biológicos,
ya sea de digestión anaerobia o aerobia, en algunos casos una combinación de
ambos. También se han empleado tratamientos basados en métodos fisicoquímicos,
tales como Adsorción, coagulación-floculación y procesos de oxidación[5]. Entre las
tecnologías anaeróbicas actualmente disponibles en el mercado, sin duda las basadas en
el concepto de lecho de lodos granulares son las más interesantes. El concepto UASB
(Upflow Anaerobic Sludge Blanket) o RALLFA (Reactor de lecho de lodos de flujo
ascendente) , es uno de los más notables desarrollos en tecnología de procesos de
tratamiento anaerobio, concebido durante 1976, por el profesor Gatze Lettinga de la
Universidad de Wageningen en Holanda. Como lo explican Kleerebezem y Macarie [6]
el influente es distribuido en el fondo del reactor y viaja en modo de flujo ascendente a
través del lecho de lodo. Combina un compartimento de reacción con un sedimentador
interno y un separador de biogás. En el lecho de lodos, los contaminantes orgánicos son
convertidos en biogás, el biogás generado al elevarse en el reactor proporciona una
agitación adecuada de la mezcla de lodo y agua, eso sin necesidad de mezclado
mecánico. El biogás es colectado en un separador trifásico el cual es operado con una
baja sobrepresión para aumentar el intercambio gas-liquido del área . El desarrollo de
un lodo granular denso, permite aplicar elevadas cargas volumétricas aplicadas (Cva),
lo cual se considera como la clave del éxito del proceso UASB. La distribución de la
concentración en sólidos puede presentar valores de 50 a 100 g/L en el fondo del
reactor y de 5 a 40 g/L en la parte alta de la cama de lodos. Las partículas de lodo
granulado tienen un tamaño de 1.0 a 3.0 mm y un IVL (Índice Volumétrico de Lodos)
inferior a 20 ml/g, valores característicos de una excelente sedimentación. Sin embargo,
se puede requerir hasta varios meses para desarrollar el lodo granular. El objetivo
principal de esta investigación, fue poner en marcha un reactor UASB utilizando vinaza
como sustrato y teniendo en consideración la formación y actividad del gránulo.
Noyola [7] refiere que, esta tecnología ha recibido una aprobación internacional, por lo
cual este concepto es difundido en Europa y América Latina, incluido México.

104
2. Material y Métodos

2.1. Equipamiento

El reactor UASB (Figura 1) se compone de una columna de vidrio de 7.5 cm de


diámetro interno y 53 cm de altura, con una capacidad de 2.3 L de volumen total y 2.18
L de volumen útil. A lo largo de la columna se encuentran 6 puntos de muestreo. A
cada puerto se le agregó manguera de polietileno y posteriormente fueron sellados con
pinzas de mohr. La alimentación de la vinaza bruta se realizó mediante una bomba
peristáltica. La vinaza se mantuvo en un recipiente plástico conservándose a 20 ºC
aproximadamente durante la alimentación al reactor. Las condiciones hidrodinámicas y
el flujo ascendente, se mantuvieron gracias a una recirculación en flujo ascendente
mediante una bomba peristáltica de velocidad variable (Masterflex®). A la salida del
reactor se encontraba una manguera en forma de “U”, que sirvió para controlar el nivel
constante en el sistema y recoger el efluente tratado.
El reactor se constituyó de un separador trifásico gas-sólido-líquido similar al
usado en digestores UASB por Lettinga et al.[8] construido con un tapón de hule y un
embudo plástico, para captar el biogás producido y enviarlo a un sistema volumétrico
de medición de tipo Flask de Mariotte. A la salida del separador trifásico de biogás, se
colocó una trampa de CO2 (NaOH 3 N), para evaluar la composición de metano en el
biogás. El sistema se mantuvo a una temperatura de 352 °C, mediante un
termoinmersor (Cole Parmer-Polystat). El termoinmersor se colocó en un recipiente
con agua, se conectó una manguera cristalina de polietileno de 0.7 cm de diámetro y de
1 mm de espesor, la cual fue envuelta alrededor del reactor. Se recirculó el agua
caliente continuamente por el reactor, mediante una bomba peristáltica.

2.2. Procedimiento experimental

Para inocular el reactor UASB, se utilizaron lodos granulares provenientes de una


Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), que trata una mezcla de Aguas
Residuales Urbanas (ARU) y Aguas Residuales Industriales (ARI), provenientes de
diversas industrias locales como; cervecería, papelera, fabrica de medicamentos,
productos químicos, fabricas de aceros, petroquímica entre otros. Se utilizaron 600 ml
de lodos concentrados, lo que representó una concentración inicial de 10.63 g/L de
SSV en el licor mezclado del reactor. Se aplicó una carga volumétrica (Cva) de 0.5
gDQO/Ld, el flujo de recirculación fue de 36.6 ml/min, para una velocidad ascensional
(Va) de 0.5 m/hr
Donoso-Bravo et al.[9] recomendaron que, al inicio del ciclo de reacción en una
operación en batch, todos los sustratos y nutrientes son adicionados. Tomando en
cuenta estás recomendaciones, en el primer ciclo de operación, se agregó una solución
de medio inorgánico por Kawahara, Yakabe, Ohide and Kida [10](Tabla I). La solución
de medio inorgánico, contribuyó al buen desempeño del inóculo y evitó la deficiencia
de nutrientes y poder buffer, la cual tiene la función de amortiguador de pH.
La vinaza utilizada a lo largo de todo el estudio, provino de una destilería local
familiar que procesa alrededor de 20,000 litros de alcohol diario a partir de melaza. La
producción de vinaza es del orden de 20 L por cada litro de alcohol procesado, es decir
200 m3 por día. Estas vinazas brutas son descargadas y procesadas en un sistema
lagunar anaerobio. La vinaza se muestreó mensualmente, durante la realización del
proyecto. Se realizaron varias caracterizaciones de la vinazas muestreada. Al consultar

105
Sosa Villalobos

la bibliografía descrita alrededor del artículo, las normas mexicanas y tomando en


cuenta los recursos del laboratorio, los parámetros determinados analíticamente fueron;
pH, conductividad, Demanda Química de Oxígeno total y soluble (DQO), Sólidos
Totales (ST), Sólidos Totales Volátiles (STV), Sólidos Suspendidos Totales (SST),
Sólidos Suspendidos Volátiles (SSV), nitrógeno orgánico, nitrógeno total Kjeldahl,
nitrógeno amoniacal, fósforo y sulfatos. La caracterización promedio de la vinaza a lo
largo del estudio se muestra en la Tabla II. Los resultados de las caracterizaciones, se
promediaron y proyectaron los valores posibles para determinar las aptitudes del lodo y
de la biodegradabilidad anaerobia de la vinaza.
Se llevaron a cabo seis ensayos en lotes utilizando vinaza como sustrato. La
temperatura de la vinaza fue de 252 ºC al introducirla al reactor. Se inició con una
concentración en la alimentación del reactor de 2 gDQO/L hasta disminuir a 1 gDQO/L,
durante los seis lotes realizados. La vinaza se neutralizó antes de ser adicionada al
reactor, y se monitoreó diariamente para observar la DQO soluble. El periodo total de
operación duró aproximadamente 58 días. El tiempo de cada batch dependió de la
rapidez con la que las bacterias degradaron el sustrato. La operación sirvió para
aclimatar el lodo con el sustrato (vinaza) y lograr la granulación de los lodos, debido a
la recirculación del reactor en flujo ascendente. De acuerdo a Tauseef, Abbasi T. y
Abassi S. [11] ciertos residuos tienen la facilidad de generar el lodo granular, otros
residuos desarrollan la granulación lentamente y en algunos casos los lodos no llegan a
granular. Por lo tanto este aspecto constituye el principal reto en el éxito del reactor
UASB. Se realizaron observaciones microscópicas, para determinar el comportamiento
fisiológico y morfológico del gránulo. Después de 58 días los valores obtenidos en las
determinaciones de los parámetros de control y de operación mostraron estabilidad, con
lo cuál se procedió a continuar con el siguiente periodo.
Al inicio y al final de la operación del reactor UASB, se realizaron observaciones
de los lodos frescos mediante un microscopio de marca IROSCOPE con un ocular de
10 X.
Principalmente se analizarón 2 parámetros para definir el gránulo:
El diámetro (Ø) expresado en mm
El coeficiente de esfericidad (Є) el cual corresponde a la relación del ancho sobre
el largo del granulo
Se tomaron varias muestras de la cama de lodos del reactor, y fueron observadas
mediante un microscopio.

2.3. Análisis efectuados

Los análisis efectuados a la vinaza, fueron; pH, conductividad, DQO total y soluble, ST,
STV, SST, SSV, nitrógeno orgánico, nitrógeno total Kjeldahl, nitrógeno amoniacal,
fósforo y sulfatos.
Para el reactor UASB, se siguió como parámetros principales y de operación, la
DQO soluble, pH, temperatura y medición de biogás. El muestreo se realizó en el
influente y efluente del reactor. Para la determinación analítica de los compuestos
solubles las muestras fueron previamente centrifugadas (6000 rpm durante 30 min.).
Los procedimientos seguidos corresponden a los Métodos normalizados para el análisis
de Aguas potables y Residuales (APHA)[12]

106
3. Resultados y discusión

Se monitoreó la evolución de la DQO soluble (Figura 2) y pH (Figura 3) del licor


mezclado del reactor UASB durante los 6 ciclos. El primer lote se llevó a cabo en 7
días, permitiendo observar una remoción de 2 gDQO/L aproximadamente, es decir una
eficiencia del 87% y una cinética de 0.28 gDQO/Ld. Durante este lote, se observó un
pH en promedio de 8, garantizando una alta capacidad de amortiguador de pH dentro
del reactor. El segundo lote se inició con una concentración ligeramente superior a 1
gDQO/L y tardó aproximadamente 13 días en degradar el sustrato, con una remoción
de DQO del 79%. El valor de pH promedio, en el desarrollo de este segundo lote fue de
7.06. Este valor muestra el comportamiento del sistema estabilizado. Aunque en el
segundo lote, los microorganismos se quedaron en ayuno mas de 20 días, antes iniciar
el tercer ciclo (debido a la observación del comportamiento de los microorganismos,
hacia un porcentaje mas alto de degradación de la vinaza), y sin presentar una lisis
celular o incremento de la DQO soluble en el medio. Los cuatro lotes sucesivos (3-6)
presentaron un perfil similar con una respuesta más rápida de degradación y una
eficiencia de remoción de la DQO del 91%. En el caso de la evolución del pH a lo
largo de estos cuatro últimos lotes, mostró valores promedios en un rango de 7.81-8.09.
Estos valores de pH altos son garantía frente a una posible acidificación del reactor,
que podría ser causada por una sobrecarga repentina del reactor. Durante los lotes
realizados, el pH presentó valores no inhibitorios para la digestión anaerobia. La
Actividad Metanogénica Especifica (AME) calculada del lodo, presentó valores de
0.084 gDQO/gSSVd, para una relación Sustrato/Microorganismos (So/Xo) de 0.094.
La velocidad con que se consumió el sustrato fue de 0.892 g/L·d, valores casi 3 veces
superiores a los obtenidos en el primer ciclo. La AME obtenida en el arranque del
reactor UASB, es mayor que la AME obtenida en las pruebas de biodegradabilidad
realizadas con vinaza (ensayos preliminares). Se puede hacer la misma constatación
sobre la eficiencia de remoción de la DQO de la vinaza. Esto se puede atribuir a la
aclimatación del lodo al sustrato y a un pre-acondicionamiento con nutrientes y poder
amortiguador o regulador del pH. Bajo las condiciones aplicadas, en base a la
eficiencia de remoción de la DQO en un intervalo de 79-91% y a las pruebas de
biodegradabilidad anaerobias realizadas con anterioridad, podemos concluir que seis
ciclos en lotes y 58 días de operación fueron necesarios para la aclimatación de los
microorganismos a la vinaza.

3.1. Granulación de lodos

Durante el periodo de granulación, la producción de biogás fue variable, debido a que


el proceso no se encontraba estable. Sin embargo, tras 58 días de operación se observó
un gránulo relativamente bien formado. En un reactor de biomasa suspendida como el
UASB, las bacterias metanogénicas requieren de un largo tiempo de generación (0.5 -
2.0 días). Por tanto, se requiere generalmente un largo periodo (4-8 meses) para lograr
una estabilidad microbiana en sistemas UASB. Para analizar la granulación de lodos se
realizaron observaciones microscópicas, que se describirán a continuación.

107
Sosa Villalobos

3.2. Observaciones microscópicas

Para analizar la calidad y granulación de los lodos empleados, se realizó al inicio y al


final de los ensayos observaciones de los lodos frescos, mediante un microscopio de
marca IROSCOPE con ocular de 10 X. Se tomó una muestra del lodo, antes de
inocularlo en el reactor UASB y de iniciar el experimento, se observó la estructura
microbiana del lodo (Fig. 4 a y b)
En las figuras 4 a y b se observa la formación de flóculos, es decir conglomerados
de estructura desprendida. No se observa formación de gránulos, ya que no existe una
forma esférica en ellos. En la figura 4a se observa un flóculo más disperso y un color
marrón, mientras que en la figura 4b, se puede observar un flóculo mas formado y con
un color marrón oscuro.
Se interrumpió la recirculación de lodos, durante el muestreo, almacenamiento y
antes de ser inoculados al reactor UASB. Por tal motivo en las Figuras 4 a y b
mostradas, se visualizó solo la formación de flóculos y no la de gránulos. La necesidad
de recirculación, es importante para obtener las condiciones hidrodinámicas requeridas
para formar el gránulo
Los reactores UASB, requieren de un granulo bien formado, ya que es la clave del
éxito para su operación. Los lodos requieren de una fase de adaptación con el sustrato
de estudio, como también de ciertas condiciones hidrodinámicas, que llega a aportar
este tipo de tecnología anaerobia. Las condiciones hidrodinámicas son las aptas para la
formación de gránulos con estructura densa y de buen tamaño.
Posteriormente a los 6 ciclos en lotes, se realizaron observaciones microscópicas
tras 58 días de operación en batch (Fig. 5 a y b) y se observó claramente la presencia de
gránulos formados.
El granulo de la Figura 5a, tiene un diámetro (Ø) de 0.85 mm y un coeficiente de
esfericidad (Є) de 0.7. Un granulo perfecto presenta una forma esférica con un
coeficiente de 1, lo que le permite ofrecer una resistencia hidrodinámica mínima en la
corriente ascendente del reactor. Observamos las mismas características del granulo
presente en la Figura 5b, con un Ø de 1,15 mm y un Є de 0,77. Ambos gránulos tienen
un Є similar y una forma casi ideal. La forma y la estructura de los gránulos tras 2
meses de operación son característicos de un buen lodo granular. Comparando las
características y las eficiencias de los lodos del reactor UASB de este estudio con los
obtenidos por diversos autores, podemos considerar nuestro reactor como arrancado,
estabilizado y listo para operar en flujo continuo

4. Conclusiones

De acuerdo a las aptitudes específicas del lodo empleado como inóculo para el reactor
UASB, el uso de una solución de nutrientes y amortiguadora de pH, fue necesaria para
un buen arranque. Al aplicar una operación en modo batch, con recirculación del
líquido para mantener un flujo ascendente constante, se observó la formación rápida de
gránulos tras 6 ciclos de operación a una Cva de 0.5 gDQO/L·d. El arranque del reactor
UASB fue satisfactorio, al obtener eficiencias de remoción del orden del 79 al 91% de
DQO.
Las condiciones hidrodinámicas del reactor UASB son decisivas para la formación
de los gránulos, condición previa para iniciar una operación en flujo continuo.

108
Figura 1. Reactor UASB

Figura 2. Evolución y % remoción DQO en función del tiempo

109
Sosa Villalobos

Figura 3. Evolución de pH en función del tiempo

Figura 4. Estructura microbiana del inóculo (10X)

Figura 5. Observación microscópica del gránulo al día 58 (10X)

110
Tabla 1. Medio inorgánico de Kawahara
Kawahara modificado Volumen solución madre/100 ml de reactor
KH2PO4 4.05 g/l 15 ml Solución madre de KH2PO4
K2HPO4 8.385 g/l 4 ml Solución madre de K2HPO4
NH4Cl 7.95 g/l 4 ml Solución madre de NH4Cl
CaCl2 1.125 g/l 4 ml Solución madre de CaCl2
MgCl2.6H2O 1.0 g/l 4 ml Solución madre de MgCl2.6H2O
FeSO4.7H2O 5.6 g/l 4 ml Solución madre de FeSO4.7H2O

Tabla 2. Caracterización de vinaza


Parámetro Promedio Máximo Mínimo
pH 4.14 4.44 4.03
Conductividad 21.17 29.80 7.73
DQOT (g/L) 128.63 217.71 57.59
DQOS (g/L) 108.48 156.07 36.13
ST (g/L) 80.12 113.98 17.85
STV (g/L) 58.11 81.67 11.81
SST (g/L) 6.83 15.24 1.08
SSV (g/L) 5.42 11.78 0.96
N orgánico (g/L) 0.25 0.65 0.08
N Total kjeldahl (g/L) 0.28 0.69 0.12
N-NH4 (g/L) 0.03 0.05 0.003
Fósforo (g/L) 0.08 0.15 0.01
Sulfatos (g/L) 9.36 14.64 5.03

Referencias

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American Water Works Association, Water Environment Federation (Ed.), 19th edition. USA, 1995

111

gi
na
en
bl
an
co
Capítulo 6
Estructura, Composición y Diversidad del
Arbolado Urbano de la Facultad de
Ciencias Forestales, UANL
Eduardo Alanís Rodríguez, Javier Jiménez Pérez, Luis Daniel Ruiz
Carranza, Arturo Mora Olivo, José Guadalupe Martínez Ávalos y
Benjamín Villa Castillo

gi
na
en
bl
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co
Estructura, Composición y Diversidad del
Arbolado Urbano de la Facultad de
Ciencias Forestales, UANL

Eduardo Alanís Rodrígueza1, Javier Jiménez Péreza, Luis Daniel Ruiz Carranzaa, Arturo
Mora Olivob, José Guadalupe Martínez Ávalosb y Benjamín Villa Castilloc
a
Facultad de Ciencias Forestales, Universidad Autónoma de Nuevo León
b
Instituto de Ecología Aplicada, Universidad Autónoma de Tamaulipas
c
Centro de Investigación Pacífico Centro, Instituto Nacional de Investigaciones
Forestales

Resumen. El presente estudió evaluó el arbolado urbano de la Facultad de


Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León (noreste de
México), con el objetivo de conocer su composición, estructura y diversidad. Se
realizó un inventario forestal cubriendo el total de la superficie de áreas verdes
urbanas (8000 m2), considerando las variables de especie, distribución,
abundancia, diámetro basal y diámetro de copa. Los resultados mostraron que el
arbolado se encuentra conformado por 40 especies, de las cuales 13 son
introducidas y 27 nativas. La familia Fabaceae fue la más representativa con 10
especies y la especie más abundante fue Fraxinus americana con un índice valor
de importancia del 18.21 %. Las especies nativas presentaron un alto índice de
valor de importancia agregado del 69.39%. Se presentó un alto porcentaje de
cobertura de copa mismo que cubre el 92%. La clase diamétrica más abundante
fue la <20 cm de diámetro con un 54.21 %. El área evaluada presentó una alta
riqueza (DMg=7.62) y diversidad (H’=3.05) de especies. El arbolado evaluado
además de proveer beneficios ecológicos y sociales a la comunidad, constituye una
excelente área demostrativa de especies nativas bien conformadas del noreste de
México.

Palabras claves. inventario forestal, índice de valor de importancia, Fabaceae,


Fraxinus americana.

1. Introducción
Actualmente los habitantes de las ciudades son cada vez más sensibles y receptivos de
la importancia de los bosques urbanos como componente esencial del paisaje, la
infraestructura y la calidad de vida en la ciudad [1,2]. Al igual que en las zonas de
vegetación natural, los árboles de los parques y bosques urbanos son una parte
importante del sistema de vida de la naturaleza y desempeñan un papel fundamental en
la sostenibilidad de los núcleos urbanos [3].
Para una buena comprensión de este tema es necesario conocer la diferencia entre
un bosque urbano y un parque urbano, esta diferencia es que el bosque urbano está

1
Eduardo Alanís Rodríguez, eduardo.alanisrd@uanl.edu.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Alanís Rodríguez et al.

caracterizado por una mayor riqueza de especies y una menor perturbación por parte
del hombre [4], sin embargo aun y cuando un parque urbano no puede considerarse
como un bosque, estas áreas provén de una gran cantidad de servicios ambientales.
Los bosques urbanos proporcionan múltiples servicios ambientales en las ciudades
[1, 2,3]. Entre los cuales se encuentran la filtración del aire, regulación del micro-clima,
regulación de la temperatura ambiental, mejora de la calidad del aire, formación de
barreras contra la acción del viento, reducción del dióxido de carbono, reducción del
ruido, captación de agua, manejo de aguas pluviales, biodiversidad, producción de
alimento y control de la erosión de los suelos, proveen abrigo y alimentación a la fauna
silvestre. Así como beneficios sociales en salud, recreación, cultura, educación,
económicos y empleo [3, 5, 6, 7, 8, 9, 10].
Algunos estudios han demostrado que los espacios verdes urbanos forman más
que un “infraestructura urbana complementaria", incluso puede ayudar a proporcionar
medios de subsistencia. Los bienes y servicios que proporcionan las áreas verdes
cercanas a los centros urbanos también se pueden agrupar en tres grandes categorías,
las cuales son la economía y sustento, valor ambiental y ecológico y valor social y
cultural [11]. Dentro del aspecto social un componente esencial de las áreas verdes
urbanas es que mejoran la calidad de vida de los residentes, esto se ve reflejado en su
comportamiento [12]. Un estudio realizado por Kuo y Sullivan [13] demostró que
poblaciones minoritarias responden favorablemente a los bosques urbanos, ya que las
personas en contacto con las áreas verdes fueron más sociables, se sintieron con mayor
seguridad y con menos estrés que las personas que no están en contacto con estas
áreas.
La necesidad de estudiar el arbolado urbano y otras comunidades bióticas
presentes en las ciudades se remonta a los años 70s, cuando surge la ecología urbana
como una parte de la ecología [14]. En los últimos años esta subdisciplina ha cobrado
una mayor relevancia [15], ya que la formación de áreas verdes urbanas se reconoce
por todos como un instrumento de desarrollo en las ciudades [3]. A pesar de la gran
importancia de las áreas verdes urbanas, éstas son poco investigadas en la mayor parte
del mundo [16,17] en contraste con la atención que se presta en las áreas boscosas [18],
ya que los investigadores trabajan con mayor énfasis las comunidades arbóreas
naturales.
A pesar de lo anterior, en algunas regiones del mundo se han iniciado
investigaciones para conocer la estructura, composición y diversidad de estas
comunidades naturales y artificiales que se encuentran en zonas urbanas. Algunos
estudios simplemente han hecho inventarios de los árboles cultivados de las ciudades y
otros se han enfocado en aspectos más ecológicos como diversidad y estructura de la
vegetación [19, 20,21]. A nivel mundial se han generado múltiples investigaciones que
describen la composición y estructura de la vegetación de las áreas verdes urbanas,
principalmente en Estados Unidos, Europa y Asia [22, 23,24]. Para el caso de México
existen escasas investigaciones, las cuales se han encaminado a estudiar los bosques
urbanos de ciudades como Xalapa [25], Cd. Victoria [26,27], el Área Metropolitana de
Monterrey [2, 5] y Distrito Federal [28, 29]. Particularmente las zonas arboladas de
centros universitarios han recibido también poca atención y en el mejor de los casos se
usan para visitas guiadas o cursos de dasonomía urbana y arboricultura [28, 29].
En la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) en el noreste de México, se cuenta con áreas urbanas donde se han cultivado
especies de árboles tanto nativas como introducidas, esto con el fin de mejorar los
servicios ambientales que estas áreas brindan a la comunidad Universitaria. Todos los

116
Alanís Rodríguez et al.

individuos vegetales de esta comunidad fueron seleccionados de acuerdo a sus


características fenotípicas y sometidos a un tratamiento de podas formativas para
conformar copas altas y densas. Debido a que hasta ahora no se conocía información a
nivel especie y comunidad acerca de los árboles urbanos de la Facultad de Ciencias
Forestales, UANL, en la presente investigación se planteó como objetivo conocer la
estructura (densidad, área basal, frecuencia, índice de valor de importancia, clases
diamétricas, área de copa, patrón de la abundancia relativas), composición (a nivel
género y especies) y diversidad (índice de Margelef e índice de Shannon) de los árboles
de esta zona urbana.

2. Materiales y métodos

2.1 Área de estudio

La investigación se desarrolló en los 8000 m2 de áreas verdes urbanas de la Facultad de


Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, ubicada en las
coordenadas de referencia 24°47'40" latitud Norte y 99°32'30" longitud Oeste, en el
municipio de Linares (Noreste de México; Figura 1). El área de estudio se encuentra a
380 msnm, con un clima semicalido subhúmedo, una precipitación media anual entre
los 600 y 800 mm y una temperatura media anual entre los 22 y 24 °C [30]. La
Facultad tiene una antigüedad de 32 años 1983-2015. En el campus se destinaron áreas
verdes urbanas, donde inicialmente (en el año 1983) se plantaron árboles de especies
exóticas. En el año 1985 y a petición de los docentes e investigadores de la institución
se comenzaron a utilizar especies nativas del noreste de México para reforestar estas
áreas urbanas. Esta reforestación ha sido permanente, donde se han incorporado árboles
desde 1985 hasta el año 2000. Se utilizaron especies de las comunidades del matorral
espinoso tamaulipeco y del matorral submontano. El objetivo de incorporar especies
nativas en las áreas verdes urbanas de la Facultad surgió por la importancia cultural a la
biodiversidad de la región, para favorecer a la fauna local y establecer un área
demostrativa de árboles y arbustos bien conformados. Además, las especies nativas
están adaptadas a las condiciones climáticas de la zona, por lo que tendrán un bajo
costo de mantenimiento [31].

117
Alanís Rodríguez et al.

Figura 1. Localización de la Facultad de Ciencias Forestales (UANL), Linares, N. L., México.

El arbolado que fue seleccionado para reforestar las áreas verdes urbanas de la
Facultad de Ciencias Forestales (UANL) se eligió por sus por sus características
fenotípicas (vigorosidad y su fuste recto) con la finalidad de mejorar el paisaje y por
cuestiones de acomodo y espacio de las áreas verdes urbanas disponibles. Estos
individuos fueron constantemente sometidos a podas formativas para conformar copas
altas y densas, con las podas también se redujo el riesgo de caída de ramas y se
controló el tamaño para favorecer su desarrollo en las áreas reducidas.

2.2 Análisis de la vegetación

En otoño del año 2012 se realizó un censo de la comunidad vegetal arbórea y arbustiva
del área urbana de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, con el propósito de evaluar los 8000 m2 de área verde que tiene esta
institución educativa, para esto se establecieron 5 sitios de muestreo de 1600 m2,
cubriendo el total de la superficie a evaluar. Dentro de cada uno de los cinco sitios de
muestreo se realizó un inventario forestal utilizando la siguiente metodología:
 En el inventario fueron considerados todos los árboles y los arbustos y con un
diámetro mayor a 5 centímetros (d≥ 5cm) promediando el diámetro obtenido
de norte a sur y de este a oeste de cada individuo.
 El diámetro basal se obtuvo con la ayuda de una forcípula y fue obtenido a 10
centímetros del suelo (d0.10 ≥ 5cm).
 A todos los individuos se les efectuaron mediciones de diámetro de copa
(dcopa), promediando el diámetro obtenido de norte a sur y de este a oeste de
cada individuo.
 Se realizaron colectas botánicas de todas las especies, que posteriormente
fueron identificadas por personal docente calificado de la Facultad de
Ciencias Forestales (UANL).

118
Alanís Rodríguez et al.

2.3 Análisis de la información

Con los datos capturados por sitio y por especie se determinó su abundancia, de
acuerdo al número de individuos totales dentro de la superficie de las áreas verdes
urbanas de la Facultad de Ciencias Forestales, también se determinó la dominancia por
especie en función a la cobertura de copa, esta fue obtenida en metros cuadrados y
porcentaje dentro la superficie de las áreas verdes urbanas, la frecuencia por especie se
estimó en base en su existencia dentro de cada uno de los cinco sitios de muestreo. Los
resultados de abundancia, dominancia y frecuencia fueron utilizados para obtener un
valor ponderado a nivel de taxón denominado Índice de Valor de Importancia (IVI),
este índice hace una mejor descripción de cada especie que usando cualquiera de sus
parámetros individualmente [32], adquiere valores porcentuales en una escala del 0 al
100 [33,34].

Para la estimación de la abundancia relativa se empleó la ecuación (1):

A 
ARi   i  *100
  Ai 
(1)

i=1 n

donde ARi es la abundancia relativa de la especie i respecto a la abundancia total y Ai


es la abundancia absoluta de la especie i dentro del área en estudio. La dominancia se
evaluó mediante la ecuación (2):

D 
DRi   i  *100
  Di 
(2)

i=1 n

donde DRi es la dominancia relativa de la especie i respecto a la dominancia total y D


es la dominancia absoluta de la especie i dentro del área en estudio. La frecuencia
relativa se obtuvo con la ecuación (3):

Fi   i  *100
f
(3)
 N
F 
FRi   i  *100
  Fi 
i = 1….n

119
Alanís Rodríguez et al.

donde Fi es la frecuencia absoluta (porcentaje de presencia en los cinco sitios de


muestreo), fi es el número de sitios en la que está presente la especie i, N es el número
de sitios de muestreo y FRi es la frecuencia relativa de la especie i respecto a la
frecuencia total. El índice de valor de importancia (IVI) se define a través de la
ecuación (4):

ARi  DRi  FRi


IVI  (4)
3
El índice de valor de importancia es divido entre tres para obtener los valores
porcentuales en una escala de 0 a 100.
Para estimar la diversidad alfa se utilizó el índice de Margalef (DMg) y el índice de
Shannon & Weiner (H´) [18], mediante las ecuaciones (5) y (6):

( s  1)
DMg  (5)
ln( N )
S
H    pi * ln( pi ) (6)
i 1

pi  ni N

donde S es el número de especies presentes, N es el número total de individuos y ni es


el número de individuos de la especie i.

Para calcular el área basal total, el diámetro basal y el diámetro basal relativo se
utilizaron las siguientes ecuaciones (7), (8) y (9) [35]:

ABT   DBi (7)

 d2
DBi  (8)
4

 DB 
DBRi   i  *100
 DBi 
(9)

i = 1….n

El área basal total (ABT) es la sumatoria de las áreas basales de todos los
individuos de todas las especies, para el diámetro basal (DB) la d es igual al diámetro
en metros a 10 centímetros del suelo (d0.10) y el diámetro basal relativo (DBR) es el
porcentaje de área basal total por especie dentro del área de estudio.

120
Alanís Rodríguez et al.

3. Resultados

Dentro del área verde urbana de la Facultad de Ciencias Forestales se registraron 40


especies de las cuales 32 tienen forma de vida arbórea y 8 tienen forma de vida
arbustiva, de estas especies 13 son introducidas y 27 son nativas (Tabla I), de tal
manera que el 67.5% del arbolado de la Facultad de Ciencias Forestales se encuentra
conformado por especies nativas, caso contrario a lo registrado por Alanís [5] para el
Área Metropolitana de Monterrey, por Reyes [36] para Cd. Universitaria, UANL, por
Román, Marcano, Vicéns, Bortolamedi y Lugo [37] para un bosque urbano de Puerto
Rico y por Nagendra [23] para un parque urbano en Bangalore, India donde en estas
áreas verdes la mayoría de las especies encontradas en las áreas verdes urbanas
resultaron ser especies introducidas.
La familia Fabaceae fue la más representada con 10 especies (9 especies nativas),
seguida de Fagaceae (3 especies nativas) y Oleaceae (3 especies introducidas), lo que
coincide con Alanís [5] quien reportó estas mismas familias como las más
representativas en el Área Metropolitana de Monterrey.

3.1 Indicadores ecológicos

La tabla II muestra las variables ecológicas de las especies. Se registraron 166


individuos (densidad de 207 ind/ha) y un área de copa de 7359.99 m2, lo que indica que
un 92% del área evaluada está cubierta. Fraxinus americana es la especie que presenta
mayor abundancia con 25 individuos (15% del total), mayor área basal con 3.29m2
(39.62%), y mayor área de copa ocupando 2602 m2 (35% del total). La alta
abundancia del género Fraxinus coincide con lo reportado por Alanís [5] y Reyes [36]
en sus respectivos estudios. La especie que presentó mayor frecuencia es Ebenopsis
ebano, registrándose en los cinco sitios de muestreo. Las cuatro especies con mayor
peso ecológico fueron Fraxinus americana, Ebenopsis ebano, Prosopis laevigata y
Casimiroa greggii, estas especies representan el 45.78% de la abundancia total, cubren
el 62.66% del área de cobertura total y un tienen el 64.67 % del área basal total. Esto
indica que pocas especies representan un alto porcentaje de abundancia, cobertura de
copa y área basal en las áreas verdes de la Facultad de Ciencias Forestales. El índice de
valor de importancia para estas cuatro especies representa el 43.18 %, esto es un alto
valor si se toma en cuenta que el 56.81 % restante está distribuido entre las otras 36
especies inventariadas.

121
Alanís Rodríguez et al.

Tabla 1. Nombre científico, nombre común, familia, forma de vida y distribución del arbolado urbano de la
Facultad de Ciencias Forestales, UANL, México.
Forma de
Nombre científico Nombre común Familia Distribución
vida
Acacia triacanthus Gron. Sin nombre Fabaceae Arbórea Introducida
Bauhinia divaricata L. Pata de vaca Fabaceae Arbórea Introducida
Bursera simaruba (L.) Sarg. Palo mulato Burseraceae Arbórea Introducida
Caesalpinia mexicana A. Gray Árbol del potro Fabaceae Arbórea Nativa
Carya illinoinensis (Wangenh.) K.
Nogal Juglandaceae Arbórea Introducida
Koch
Casimiroa greggii (S. Watson) F.
Chapote amarillo Rutaceae Arbustiva Nativa
Chiang
Celtis laevigata Willd. Palo blanco Ulmaceae Arbórea Nativa
Celtis pallida Torr. Granjeno Ulmaceae Arbustiva Nativa
Citrus sinensis (L.) Osbeck Naranjo dulce Rutaceae Arbustiva Introducida
Condalia hookeri M. C. Johnst. Brazil Rhamnaceae Arbórea Nativa
Cordia boissieri A. DC. Anacahuita Boraginaceae Arbórea Nativa
Cupressus arizonica Greene Cedro Cupressaceae Arbórea Nativa
Diospyros palmeri Eastw. Chapote manzano Ebenaceae Arbórea Nativa
Diospyros texana Scheele Chapote prieto Ebenaceae Arbórea Nativa
Ebenopsis ebano (Berland.) Barneby &
Ébano Fabaceae Arbórea Nativa
J.W. Grimes
Eysenhardtia polystachya (Ortega)
Vara dulce Fabaceae Arbustiva Nativa
Sarg.
Fraxinus americana L. Fresno Oleaceae Arbórea Introducida
Fraxinus uhdei (Wenz.) Lingelsh. Fresno Oleaceae Arbórea Introducida
Gochnatia hypoleuca (DC.) A. Gray Ocotillo Asteraceae Arbustiva Nativa
Havardia pallens (Benth.) Britton &
Tenaza Fabaceae Arbustiva Nativa
Rose
Helietta parvifolia (A. Gray) Benth. Barreta Rutaceae Arbustiva Nativa
Leucaena pulverulenta (Schltdl.)
Guaje Fabaceae Arbórea Nativa
Benth.
Ligustrum japonicum Thunb. Trueno Oleaceae Arbórea Introducida
Pinus halepensis Mill. Pino halepo Pinaceae Arbórea Introducida
Pinus pseudostrobus Lindl. Pino blanco Pinaceae Arbórea Nativa
Pistacia mexicana Kunth Pistacho Anacardiaceae Arbórea Introducida
Platanus rzedowskii Nixon & Poole Sicomoro Platanaceae Arbórea Nativa
Prosopis glandulosa Torr. Mezquite Fabaceae Arbórea Nativa
Prosopis laevigata (Humb. & Bonpl.
Mezquite Fabaceae Arbórea Nativa
ex Willd.) M.C. Johnst.
Quercus polymorpha Schltdl. & Cham. Encino roble Fagaceae Arbórea Nativa
Quercus pungens Liebm. Encino blanco Fagaceae Arbórea Nativa
Quercus sp. Encino Fagaceae Arbórea Introducida
Encino siempre
Quercus virginiana Mill. Fagaceae Arbórea Nativa
verde
Sapium sebiferum (L.) Roxb. Chaines Euphorbiaceae Arbórea Introducida
Senegalia wrightii (Benth.) Britton &
Uña de gato Fabaceae Arbórea Nativa
Rose
Sideroxylon celastrinum (Kunth) T.D.
Coma Sapotaceae Arbórea Nativa
Penn.
Taxodium mucronatumTen. Sabino Taxodiaceae Arbórea Nativa
Vachellia farnesiana (L.) Wight & Arn. Huizache Fabaceae Arbórea Nativa
Washingtonia filifera (Linden ex Washingtonia de
Arecaceae Arbórea Introducida
André) H. Wendl. ex de Bary California
Zanthoxylum fagara (L.) Sarg. Colima Rutaceae Arbustiva Nativa

122
Alanís Rodríguez et al.

Tabla 2. Abundancia, dominancia, frecuencia e índice de valor de importancia (IVI) del arbolado
urbano de la Facultad de Ciencias Forestales, UANL, México (ordenadas de acuerdo a su valor de IVI).

Abundancia Área Basal Dominancia Frecuencia IVI


Nombre científico absoluta absoluta
absoluta relativa (m2) relativa (m2) relativa absoluta relativa
Fraxinus americana 25 15.06 3.29 39.62 2602.15 35.36 60 4.23 18.21
Ebenopsis ebano 24 14.46 0.93 11.21 827.24 11.24 100 7.04 10.91
Prosopis laevigata 14 8.43 0.87 10.42 868.52 11.80 80 5.63 8.62
Casimiroa greggii 13 7.83 0.28 3.42 313.55 4.26 60 4.23 5.44
Platanus occidentalis 6 3.61 0.44 5.31 313.60 4.26 80 5.63 4.50
Cordia boissieri 9 5.42 0.18 2.16 181.91 2.47 60 4.23 4.04
Helietta parvifolia 8 4.82 0.15 1.86 179.83 2.44 60 4.23 3.83
Quercus virginiana 9 5.42 0.09 1.04 28.41 0.39 80 5.63 3.81
Caesalpinia mexicana 7 4.22 0.10 1.16 135.14 1.84 60 4.23 3.43
Diospyros texana 5 3.01 0.06 0.68 118.14 1.61 60 4.23 2.95
Vachellia farnesiana 4 2.41 0.20 2.39 262.19 3.56 40 2.82 2.93
Pistacia mexicana 3 1.81 0.10 1.16 142.74 1.94 40 2.82 2.19
Quercus sp. 3 1.81 0.01 0.15 142.21 1.93 40 2.82 2.19
Havardia pallens 2 1.20 0.07 0.83 87.24 1.19 40 2.82 1.74
Leucaena pulverulenta 1 0.60 0.02 0.20 185.45 2.52 20 1.41 1.51
Sideroxylon celastrinum 2 1.20 0.02 0.20 36.13 0.49 40 2.82 1.50
Quercus polymorpha 2 1.20 0.02 0.26 23.84 0.32 40 2.82 1.45
Quercus pungens 2 1.20 0.04 0.54 74.11 1.01 20 1.41 1.21
Prosopis glandulosa 1 0.60 0.09 1.09 103.46 1.41 20 1.41 1.14
Washingtonia filifera 3 1.81 0.22 2.65 4.72 0.06 20 1.41 1.09
Senegalia Wrightii 1 0.60 0.07 0.83 90.72 1.23 20 1.41 1.08
Bursera simaruba 3 1.81 0.00 0.02 1.35 0.02 20 1.41 1.08
Cupressus arizonica 1 0.60 0.10 1.24 87.46 1.19 20 1.41 1.07
Celtis pallida 2 1.20 0.02 0.20 32.96 0.45 20 1.41 1.02
Fraxinus uhdei 1 0.60 0.28 3.38 73.86 1.00 20 1.41 1.00
Taxodium mucronatum 1 0.60 0.07 0.86 70.25 0.95 20 1.41 0.99
Eysenhardtia
polystachya 1 0.60 0.12 1.45 66.01 0.90 20 1.41 0.97
Ligustrum japonicum 1 0.60 0.04 0.50 41.72 0.57 20 1.41 0.86
Carya illinoinensis 1 0.60 0.01 0.13 34.19 0.46 20 1.41 0.83
Diospyros palmeri 1 0.60 0.06 0.69 33.94 0.46 20 1.41 0.82
Pinus halepensis 1 0.60 0.11 1.29 28.73 0.39 20 1.41 0.80
Acacia triacanthus 1 0.60 0.04 0.53 28.64 0.39 20 1.41 0.80
Sapium sebiferum 1 0.60 0.06 0.70 28.02 0.38 20 1.41 0.80
Pinus pseudostrobus 1 0.60 0.03 0.42 26.77 0.36 20 1.41 0.79
Condalia hookeri 1 0.60 0.02 0.23 24.71 0.34 20 1.41 0.78
Citrus sinensis 1 0.60 0.01 0.12 20.30 0.28 20 1.41 0.76
Bauhinia divaricata 1 0.60 0.02 0.18 16.57 0.23 20 1.41 0.75
Gochnatia hypoleuca 1 0.60 0.03 0.30 13.85 0.19 20 1.41 0.73
Celtis laevigata 1 0.60 0.03 0.30 8.92 0.12 20 1.41 0.71
Zanthoxylum fagara 1 0.60 0.02 0.28 0.47 0.01 20 1.41 0.67
Suma 166 100 8.31 100 7359.99 100 100 100

123
Alanís Rodríguez et al.

3.2 Abundancia relativa


En la figura 2 se presenta el patrón de la abundancia relativa de las especies evaluadas,
donde se aprecia que un alto número de especies (29) presentan una baja abundancia
relativa (<3%), escasas especies presentan un alta abundancia, definiendo una potencial
negativa (Figura 2).
35 y = 18,947x-1,425
30 R² = 0,6689
Número de especies

25
20
15
10
5
0
1-3 4-6 7-9 > 10
Abundancia relativa

Figura 2. Patrón de la abundancia relativa de las especies en el área de estudio.

3.3 Clases diamétricas

La figura 3 muestra la densidad de individuos de acuerdo a las clases diamétricas


registradas en el área de estudio. Se observa una línea de tendencia exponencial negativa
en la densidad de individuos conforme aumenta el diámetro de los mismos, siendo la
clase < 20 cm de diámetro la que presentó mayor número de individuos con una
presencia de 90 individuos dentro de los sitios de muestreo, representando un 54 % en el
área de estudio. Lo anterior indica que aún existen un alto número de individuos de porte
bajo con potencial de aumentar su diámetro.
100
y = 194,88e-0,781x
90 R² = 0,9815
80
70
Densidad

60
50
40
30
20
10
0
< 20 20 - 30 30 - 40 40 - 50 50 - 60 > 60
Clases diamétricas (d0.10) en cm

Figura 3. Densidad de individuos de acuerdo a clases diamétricas en el área de estudio.

124
Alanís Rodríguez et al.

3.4 Diversidad alfa

La comunidad vegetal evaluada presenta una alta riqueza específica (DMg=7.62) y


diversidad (H´=3.05). Tomando en consideración únicamente las especies nativas, los
valores de riqueza específica y diversidad son DMg=5.47 y H´= 2.69 respectivamente.
Estos valores son iguales o superiores a los registrados en ecosistemas nativos del
matorral espinoso tamaulipeco [38,39] o submontano [40] del noreste de México, así
como para áreas urbanas como Cd. Universitaria, UANL donde se registró una riqueza
específica de 5.39 y una diversidad de 2.7518.

4 Conclusión

En conclusión, el arbolado urbano de la Facultad de Ciencias Forestales de la UANL se


encuentra conformado en un alto porcentaje por especies nativas (67.5 %), las cuales
presentan una alta densidad (72.9 %) y cobertura de copa (57 %). En contraste, la
densidad y cobertura el área basal de las especies introducidas está por debajo del 50%.
Un alto porcentaje de las especies tienen diámetros pequeños, esto es por la diferencia
en la velocidad de crecimiento de las especies introducidas y nativas, además las
especies nativas fueron incorporadas posteriormente a las introducidas, sin embargo el
hecho de que las especies nativas tengan diámetros pequeños les da el potencial de
incremento en diámetro. Esta comunidad vegetal cuenta con alta riqueza y diversidad
de especies, similar a la de ecosistemas nativos del matorral espinoso tamaulipeco y
del matorral submontano. El arbolado de la Facultad de Ciencias Forestales, UANL,
proporciona belleza paisajística, provee de hábitat y alimento a la fauna silvestre y
constituye una excelente área demostrativa para la observación de especies vegetales
nativas bien conformadas.

5 Reconocimientos

A la Facultad de Ciencias Forestales por todas las facilidades otorgadas para realizar la
investigación. Se agradece la participación del Ing. Francisco Guadalupe Pérez Pérez y
el Sr. Guadalupe Pérez Malacara por su apoyo en las actividades de campo. La
investigación fue financiada parcialmente por el proyecto PROMEP/103.5/12/3585.

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127

gi
na
en
bl
an
co
Capítulo 7
Análisis Geoestadístico Estimando
Regiones de Riesgo por Contaminantes del
Aire en Guadalajara, México
Rubén Sánchez Gómez, Laura Esther Cortés Navarro, Silvia Sánchez
Díaz, Gilberto Rubén Aguirre Salas y Martha Leticia Rujano Silva

gi
na
en
bl
an
co
Análisis Geoestadístico Estimando
Regiones de Riesgo por Contaminantes del
Aire en Guadalajara, México
Rubén Sánchez Gómeza,1, Laura Esther Cortés Navarrob, Silvia Sánchez Díazc,
Gilberto Rubén Aguirre Salasd y Martha Leticia Rujano Silvae
a
Depto. de Física
b
Depto. de Matemáticas
c
Depto. de Cs. Naturales y Exactas
d
Instituto de Astronomía y Meteorología
e
Depto. de Cs. Exactas, Tecnologías y Metodologías
Universidad de Guadalajara

Resumen. Se aplica el método de interpolación espacial kriging para estudiar el


comportamiento de los contaminantes que exceden con más frecuencia la norma
de calidad del aire en la Zona Metropolitana de Guadalajara y en particular, el
ozono y las partículas con diámetro aerodinámico menor o igual a 10 μm. Se
utilizan 19 años (1996-2014) de registros horarios de estos contaminantes y con
ellos se obtienen estimaciones de concentraciones en cada punto de una malla
igualmente espaciada. Se calcula la probabilidad condicional de exceder la norma
dado que se excedió en una de las estaciones de monitoreo. El análisis de datos
muestra regiones con alta probabilidad de exceder los estándares de calidad del
aire y por tanto, regiones de riesgo espacial.

Palabras claves. Kriging ordinario, regiones de riesgo, ozono urbano, partículas


menores a 10 micras.

1. Introducción

La contaminación atmosférica en ciudades grandes, representa un problema serio de


salud y calidad de vida a nivel mundial. Al revisar la literatura científica se pueden
encontrar trabajos como el de Ostro (1984) quien investiga la relación de valores
umbral en concentración de contaminantes con los datos de mortalidad en Londres o
bien los resultados que presentan Pope, Bates & Raizenne (1995a), Pope et al. (1995b),
Smith, Davis, Sacks, Speckman & Styer (2000) reportando los efectos de
concentraciones altas de contaminantes del aire en la salud de la población y trabajos
más recientes como el de Carey, Atkinson, Kent, Staa, Cook & Anderson (2013) en los
que se establecen relaciones causa – efecto entre concentración de contaminantes del
aire y mortalidad, hasta estudios como el de Schikowski et al. (2014) que reportan
conclusiones a partir de la información recabada en varios artículos que estudian este
tema. Estos trabajos acumulan evidencia suficiente para concientizarse del riesgo al que

1
Rubén Sánchez Gómez, rubensg@cencar.udg.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Sánchez Gómez, et al.

se somete una población expuesta a niveles altos de contaminantes del aire y han
dejado evidencia de que la contaminación atmosférica causa serios problemas de salud.
Se pueden enumerar algunos factores que contribuyen a niveles elevados de
contaminación atmosférica en una ciudad: los de tipo antropogénico que van desde el
crecimiento acelerado de zonas urbanas, reducción de áreas verdes, parque vehicular en
aumento constante y con automotores relativamente viejos, así como instalaciones de
parques industriales, en las proximidades de una ciudad, que sustituyen paulatinamente
suelo natural por elementos urbanos; y factores naturales que se caracterizan
principalmente por condiciones adversas a la dispersión de los contaminantes, que
pueden ser geográficos por cerros y montañas alrededor de la ciudad, constituyendo
una barrera horizontal o bien, aspectos meteorológicos adversos al flujo vertical de los
vientos que conforman una barrera vertical natural a la dispersión de contaminantes,
conocida como frontera superior de la capa de inversión atmosférica y fácil de apreciar
al observar la ciudad a distancia o desde un punto elevado (figura 1).

Figura 1. Frontera superior de la capa de inversión atmosférica.

Ante estos escenarios adversos, se han tomado estrategias como el uso de normas
internacionales de calidad del aire, la admisión de planes de contingencia aplicables
ante distintos niveles de contaminación, el uso de índices e indicadores de
contaminación del aire, así como la instalación redes de monitoreo ambiental. Todo con
el fin de tener un escrutinio constante de las concentraciones de las especies más
dañinas y que afectan a la población, para mantenerla informada ante escenarios
adversos. No obstante, el monitoreo informa de concentración de contaminantes en un
número limitado de puntos distribuidos en la ciudad; de modo que, si se emite una
alarma por niveles altos de contaminación, la población no tiene la información
suficiente para tomar estrategias preventivas. Se puede saber que la norma de calidad

132
Sánchez Gómez, et al.

del aire fue excedida sobre uno o más puntos de monitoreo, pero no hay certeza si los
niveles de contaminación se exceden en otras zonas de la ciudad, distantes de los
puntos con excedencias.
Partiendo de esto, muchas de las variables ambientales pueden medirse en un
número infinito de puntos en una ciudad, desafortunadamente en la práctica esto no es
posible. Variables importantes como concentración de contaminantes en el aire, se
mide en unos pocos sitios de muestreo, principalmente por el costo que implica la
instalación y mantenimiento de equipo avanzado de monitoreo ambiental. De modo
que, si se requiere conocer el valor en sitios no muestreados, es necesario estimarlos a
partir de las lecturas existentes en los puntos de observación.
El propósito de este trabajo es presentar los resultados del uso del método kriging
ordinario para obtener una interpolación espacial de la concentración de contaminantes
del aire, incorporando una malla más fina distribuida en la ciudad y presentar mapas de
calidad del aire en la ciudad, con la posibilidad de identificar regiones de riesgo por
niveles altos de contaminación en el aire. Tomando como ejemplo el caso de la Zona
Metropolitana de Guadalajara (ZMG), que se caracteriza por presentar elementos
naturales adversos a la dispersión de contaminantes y por tener características
antropogénicas favorables a los niveles altos de contaminación atmosférica.

2. La zona de estudio

La ZMG, está integrada por los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y


Zapopan, y a partir de 2004 se le integraron Tlajomulco de Zúñiga, El Salto y
posteriormente se adicionaron Juanacatlán e Ixtrahuacán de los Membrillos como
municipios exteriores (Delimitaciones de las zonas metropolitanas de México, 2005).

Figura 2. Localización de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Concentra a más del 50% de la población estatal y esto genera agudas presiones
sociales, demográficas y económicas que demandan espacios, infraestructura y
servicios urbanos para atender las necesidades de una población que, al igual que otras

133
Sánchez Gómez, et al.

metrópolis de México, ha experimentado un crecimiento acelerado en las últimas


décadas. Durante los años setenta se establecieron en Guadalajara numerosas industrias
extranjeras entre las que sobresalen la fotografía, la cigarrera, la hulera y de productos
químicos, que se agregaron a las industrias locales de producción de alimentos, bebidas
y metalurgia.

2.1. Características generales de la zona

La ZMG se ubica en el centro del estado de Jalisco, a una latitud de 20º 39’ 54’’N,
longitud de 103º 18’ 42’’ W y una altitud promedio de 1,540 metros sobre el nivel
medio del mar, se sitúa en la cuenca del Valle del Río Grande de Santiago, en los
Valles de Atemajac y la Planicie de Tonalá, entre las zonas montañosas de la Sierra
Madre Occidental y el Cinturón Volcánico Transmexicano. Las montañas que
circundan la zona son: al noroeste la Sierra de San Esteban, al sureste la Serranía de san
Nicolás y los conjuntos montañosos de Cerro escondido-San Martín y El Tapatío - La
Reyna, al sur el Cerro del Cuatro-Gachupín-Santa María y al oeste la Sierra de la
Primavera (figura 3). Estas sierras constituyen parcialmente una barrera física natural
para la circulación del viento, impidiendo el desalojo del aire contaminado fuera de la
ZMG.
El terreno donde se ubica la ZMG tiene pendientes variables con un promedio de
3% (Programa para mejoramiento la calidad del aire en la ZMG, 1997-2001) y al
noreste de la ciudad se tienen alturas bajas (barrancas) de 100 a 200m sobre el nivel de
la metrópoli.
Comúnmente presenta las condiciones atmosféricas desfavorables a la dispersión
de contaminantes, tales como clima cálido, combinación de estratificación estable,
vientos débiles, provocando con ello mayores niveles en las concentraciones
registradas. Recibe una abundante radiación solar debido a su latitud, lo que hace que la
atmósfera sea altamente fotorreactiva y en presencia de luz solar los hidrocarburos y
los óxidos de nitrógeno reaccionan fácilmente para formar ozono y otros oxidantes.
(Programa para mejorar la calidad del aire de la ZMG 1997-2001).

Figura 3. Localización de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Tereshchenko y Sánchez (1996) analizaron el comportamiento vertical de la


temperatura y del viento en la capa límite de la ZMG, dándole una atención especial a
la estratificación de la inversión, ya que debilita fuertemente el intercambio turbulento
en la atmósfera y como consecuencia, se reduce el traslado de especies contaminantes

134
Sánchez Gómez, et al.

desde la superficie terrestre y capas cercana a ella, hasta capas superiores de la


atmósfera. En su reporte afirman que la frecuencia de ocurrencia de inversión térmica
en la ZMG es superior al 85% de los días, siendo los periodos de enero a junio y
noviembre a diciembre cuando se presenta prácticamente todos los días, mientras que
para los meses de julio a octubre, su frecuencia llega a ser menor al 50% de los días.
Más aún, en la época de invierno (noviembre – febrero) se presentan invasiones de
masas de aire frío y seco que penetran por la región norte del país y avanzan hacia la
región central, llegando a extenderse hasta la ZMG; esto provoca descensos de
temperatura y estratificación de las capas atmosféricas, intensificándose con ello el
fenómeno de inversión térmica (Programa para mejoramiento la calidad del aire en la
ZMG 1997-2001), que puede ser persistente y durar todo el día.
El espesor de la inversión térmica es típicamente de decenas a algunos cientos de
metros, siendo mayor en la época de secas y relacionada con temperaturas de rupturas
de cerca de 13ºC para los meses más fríos del año (Programa para el Mejoramiento de
la Calidad del Aire en la ZMG, 1997), presentándose escenarios de dos o tres
inversiones en un mismo día de modo que, puede romper solamente la inversión más
próxima a superficie y los contaminantes quedan atrapados a nivel de superficie
(Tereshchenko y Sánchez, 1997).
Por tanto, la ZMG reúne las características necesarias en términos de factores
antropogénicos y naturales para alcanzar niveles alarmantes de contaminación
atmosférica y en consecuencia, se han presentado excedencias a las normas de calidad
del aire, siendo el ozono (O3) y las partículas con diámetro menor o igual a 10 micras
(PM10) los contaminantes que rebasan con más frecuencia la norma (tabla 1). Destaca
por ejemplo el reporte del Programa para el Mejoramiento de la Calidad del Aire en la
ZMG (1997) en donde se manifiesta que el O3 rebasó la norma el 60% de los días del
año en 1996 y que las PM10 lo rebasaron en un porcentaje mayor.

Tabla 1. Valores normados de los contaminantes del aire que exceden con más frecuencia.
Exposición aguda Exposición
Contaminante Concentración Frecuencia crónica Norma
0.11 ppm (1 hr.) Una vez cada NOM-020-
Ozono (O3) tres años ---
216 g/m3 SSA1-1993
Partículas con diámetro 120 g/m3 Una vez 50 g/m3 (media NOM-025-
menor a 10 (PM10) (en 24 hrs.) al año aritmética anual) SSA1-1993*
* NOM-025-SSA1-1993, SSA, 2005 (www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/025ssa193.html)

Más aún, estos dos contaminantes excedieron la norma de calidad del aire en 2009
(Cuarto almanaque de datos y tendencias de la calidad del aire en 20 ciudades
mexicanas, 2000–2009). De esta forma, la ZMG es un buen ejemplo para obtener
mapas de calidad del aire, objetivo de este trabajo, que pueden ser de utilidad para
quienes monitorean y administran la contaminación atmosférica.

2.2. Base de datos disponibles en la región

La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) administra y


opera la Red Automática de Monitoreo Ambiental (RAMA) que inició formalmente en
1993 con ocho estaciones fijas distribuidas en la zona de estudio y se incrementó a diez

135
Sánchez Gómez, et al.

desde enero de 2013, esta red está distribuida como se muestra en la figura 4 y su
georreferenciación se muestra en la tabla 2 (SEMADET, 2013).
En cada una de estas estación se registran y almacenan lecturas horarias de
concentración de contaminantes criterio como el ozono (O3 en ppm), óxidos de
nitrógeno (NOx, NO y NO2 en ppm), bióxido de azufre (SO2 en ppm), monóxido de
carbono (CO en ppm), partículas con diámetro menor a diez micrómetros (PM 10 en
μg/m3) y además cuenta con equipo meteorológico que reporta temperatura (ºC),
humedad relativa (%), precipitación (mm), velocidad (km/h) y dirección del viento
(grados). La SEMADET (2013) reporta lectura de radicación solar (w/m2) en las
estaciones Vallarta, Las Pintas y Santa Fe, e índice ultra violeta (UV) en la estación
Vallarta, pero estos registros no están disponibles (SIMAJ, 2014). mayor.

Tabla 2. Red Automática de Monitoréo Atmosférico instalada en la ZMG (Fuente: SEMADET).


Estaciones de la RAMA Año
en que
Municipio Clave Nombre Latitud Longitud Altitud Tipo inicia
CEN Centro 20º 40’ 25’’E -103º 19’ 59’’ N 1582 Urbana 1993
MIR Miravalle 20º 36’ 52’’E -103º 20’ 36’’ N 1622 Urbana 1993
Guadalajara
OBL Oblatos 20º 42’ 01’’E -103º 17’ 47’’ N 1608 Urbana 1993
VAL Vallarta 20º 40’ 48’’E -103º 23’ 54’’ N 1640 Urbana 1993
AGU Las Águilas 20º 37’ 51’’E -103º 25’ 00’’ N 1633 Urbana 1993
Zapopan
ATM Atemajac 20º 43’ 10’’E -103º 21’ 19’’ N 1563 Urbana 1993
Loma
Tonalá LDO 20º 37’ 45’’E -103º 15’ 50’’ N 1645 Urbana 1993
Dorada
Tlaquepaqu
Tlaquepaque TLA 20º 38’ 27’’E -103º 18’ 45’’ N 1622 Urbana 1993
e
Semi -
El Salto LPIN Las Pintas 20º 34’ 36’’E -103º 19’ 35’’ N 1543 2012
Urbana
Tlajomulco
SFE Santa Fe 20º 31’ 44’’E -103º 22’ 37’’ N 1541 Urbana 2012
de Zúñiga

Figura 4. Estaciones georreferenciadas de la Red Automática de Monitoreo Atmosférico.

136
Sánchez Gómez, et al.

Los datos disponibles en la red automática de monitoreo atmosférico (SIMAJ


http://siga.jalisco.gob.mx/aire/Datos.html) permiten examinar el periodo enero/1996 –
diciembre/2011 con las ocho estaciones que iniciaron su funcionamiento desde 1993;
incorporar al estudio la estación LPIN con los registros de nueve estaciones en el año
2012 y revisar la ZMG con los datos observados en las diez estaciones durante 2013.
Además, la base de datos pasó un análisis estadístico de calidad explorando casos de
lecturas perdidas, valores negativos y cuidando principalmente el análisis de lecturas
extremas o valores muy grandes como puntos atípicos.

3. Método de interpolación espacial Kriging Ordinario

El método Kriking es una herramienta geoestadística de interpolación espacial,


desarrollada inicialmente en el área investigación industrial en ingeniería minera y
posteriormente se ha implementado en distintas áreas de la ciencia, en donde los
patrones de correlación de una o varias magnitudes poseen propiedades físicas que
varían de forma impredecible y con cierto grado de incertidumbre.
Así, suponiendo por ejemplo un corte estático en el tiempo, se puede interpretar la
atmósfera como un procesos inmóvil, en donde las magnitudes de estudio presentan
dichos patrones de correlación. Por ello, el uso de la interpolación espacial en
problemas ambientales ha crecido en años recientes y en el caso específico del método
Kriging, se cuenta con una herramienta geoestadística de interpolación espacial que ha
probado ser útil en distintos campos de investigación (Burgess y Webster, 1980),
aprovechando principalmente la correlación espacial de la magnitud observada en
distintos puntos de una región, mediante el variograma dado por

Z k* = l1Z 1 + l2Z 2 +×××+ ln Z n (1)

en donde el valor no observado se obtiene a partir de las localidades observadas


y los pesos respectivos (para ) que se calculan asegurando el mejor
estimador lineal insesgado (MELI), es decir, se deben buscar los que minimicen
sujeto a la restricción ××× , bajo el supuesto de
estacionariedad de segundo orden.
Más aún, si R es la matriz n ´ n dada por
R = cov(Z i - Z j )
y
c = [cov(Z k - Z 1 ),cov(Z k - Z 2 ),...,cov(Z k - Z n )]
el problema se reduce a resolver el sistema

Z k* = cR (-1) Z t (2)

en donde Z = [Z 1, Z 2 ,..., Z n ], t denota vector transpuesto y (-1) representa la inversa


de la matriz R (Vazquez, Fleury y Walter, 2006) y c representa el variograma, es
decir, la correlación de la magnitud de interés entre las localidades observadas.

137
Sánchez Gómez, et al.

3.1. Estructura del Variograma

El concepto clave de la interpolación espacial Kriging es la medida de correlación


que hay de la magnitud de estudio entre las localidades de la región. Esta medida se
conoce comúnmente como el variograma y su estimador más simple está dado por

å {Z - Z j }2
1
2gˆ(h ) =
| n (h ) | (i , j )În ( h ) i
en donde representa la magnitud de estudio registrada en las localidades
disponibles y es en número de localidades cuya distancia es igual a .
Cressie y Hawkins (1980) dan una versión más robusta para estimar el variograma
de la forma

æ 1 ö
4

å
1
2gˆ(h ) = çç | Z - Z |1/2
÷÷ (2)
0.457 + 0.494/ | n (h ) | è n | h | (i , j )În ( h ) i j
ø

suponiendo un modelo Gaussiano, para el cual la distribución de [ Z i - Z j ]2 es de la


forma 2gc
ˆ 12 .
A partir de los valores estimados del variograma el paso siguiente es generar un
modelo de ajuste adecuado para la nube de puntos que se obtienen con los Z k* , en
términos de menor error cuadrado medio y efecto nugget, entre los más comunes para
el ajuste del variograma (Sánchez, Calderón, Fregoso, Brito, Rujano y Sánchez, 2010).

3.2. Propuesta metodológica

Para este estudio se tomó una malla de alta resolución sobre la ZMG, considerando
puntos igualmente espaciados en el cuadro delimitado por [–103.55, –103.15] grados
de longitud y [20.425, 20.825] grados de latitud, ambos con un tamaño de paso de
0.003 grados (equivalente a 335m aproximadamente), por lo que los resultados se
muestran en una retícula de 133 por 133 puntos en longitud y latitud.
De este modo, la interpolación kriging ordinario proporciona una estimación
horaria de la concentración de contaminantes en 17,689 sitios no muestreados. Estos
datos estimados dan la posibilidad de observar el comportamiento espacial del
contaminante en la malla de alta resolución y con las estimaciones horarias se localizan
regiones que sobrepasan la norma de calidad del aire. Identificando las condiciones
favorables a niveles elevados de concentración de contaminantes, siempre y cuando al
menos una de las estaciones de la zona de estudio presente excedencias sobre la norma
de calidad del aire en concentraciones de O3 o PM10, se calcula la probabilidad de
exceder la norma, número de casos entre número de exitos, dado que se sobrepasa la
norma en al menos en una de las estaciones de monitoreo ambiental. Así, al revisar por
separado los casos en que se localizan regiones de riesgo, se calcula la probabilidad
espacial conjunta de excedencias de calidad del aire o probabilidad regional de riesgo
ambiental, permitiendo identificar las zonas de riesgo a concentraciones altas de
contaminantes del aire en la ZMG, bajo condiciones que favorecen niveles altos de O3

138
Sánchez Gómez, et al.

o PM10 al menos en una de las estaciones de la red automática de monitoreo


atmosférico.

4. Análisis de resultados

Una observación general del estudio es que tanto el O3 como las PM10 muestran zonas
de riesgo bien definidas al interior de la ciudad y con valores altos de probabilidad
regional de riesgo ambiental, en donde las zonas de riesgo varían en ubicación y
tamaño con base al periodo temporal que se analiza, encontrando diferencias inclusive
entre los contaminantes analizados.
Revisando de forma mensual, en la figura 5 se pueden observar las regiones de
riesgo detectadas en el periodo 1996 – 2011, destacando por ejemplo que en los meses
de enero, febrero, marzo, abril y junio, sobresale una región al sur de la estación
Atemajac con probabilidad superior a 0.75 o equivalentemente, el 75% de los registros
observados en condiciones que favorecen niveles altos de contaminantes, se excede la
norma de calidad del aire por concentración de O3 en la zona sur de la estación de
Atemajac.

Figura 5. Probabilidad regional de riesgo ambiental para O3, meses del periodo 01/01/1996 – 31/12/2011.

En esta misma figura, sobresale la región que corresponde a la colonia


Independencia, próxima al estadio Jalisco, entre las estaciones Atemajac, Centro y
Oblatos, con niveles altos de ozono en los meses de mayo, julio, agosto y noviembre;
mientras que en los meses de octubre y diciembre se tienen probabilidades menores a

139
Sánchez Gómez, et al.

0.5 en toda la ZMG, no obstante hay regiones de riesgo que se observan en la zona que
comprende Atemajac, Vallarta, Las Águilas, Miravalle y zona Centro.
Por otro lado, en la figura 6 se puede observar el comportamiento espacial de las
regiones de riesgo para concentraciones de PM10 en el mismo periodo (1996 – 2011),
destacando que en los meses de julio, agosto y septiembre, la zona de Loma Dorada
presenta los valores superiores a 0.6 en probabilidad regional de riesgo ambiental; en
octubre se observa una región de riesgo que se distribuye desde Miravalle, hasta Loma
Dorada; mientras que en los meses restantes (noviembre, diciembre y de enero a junio),
el área de riesgo se localiza entre Atemajac, Vallarta, Las Águilas, Miravalle y zona
Centro, alcanzando incluso la estación de Loma Dorada.

Figura 6. Probabilidad regional de riesgo ambiental para PM10, meses del periodo 01/01/1996 – 31/12/2011.

En ambas figuras (5 y 6) se puede observar que la zona comprendida entre


Atemajac, Vallarta, Las Águilas, Miravalle, zona Centro y Loma Dorada, presenta una
región de riesgo ambiental para los contaminantes que exceden con más frecuencia la
norma (O3 y PM10).

4.1. Revisando los datos registrados en 2012

Incorporando ahora la estación LPIN, de los datos registrados en 2012 se obtienen las
gráficas de las figuras 7 y 8, en donde se pueden observar las regiones de riesgo para
O3 y PM10 respectivamente, destacando por ejemplo en la figura 7 que durante el mes
de junio una región de riesgo a concentraciones altas de O 3 con probabilidad mayor a
0.75 sobre la estación Vallarta y en la localidad ubicada al noreste de la estación
Centro; mientras que en el mes de septiembre se presentó una región de riesgo con

140
Sánchez Gómez, et al.

menor superficie en la misma ubicación. En diciembre se puede observar una región de


riesgo con probabilidad alta en la zona que se localiza entre las estaciones Las Águilas,
Miravalle y Las Pintas, que se extiende con menor probabilidad desde la estación
Vallarta y hasta cubrir la región de mayor riesgo, mientras que el mes de marzo no
tiene regiones de riesgo para concentraciones de ozono.

Figura 7. Probabilidad regional de riesgo ambiental para O3, meses del 2012.

Ahora, en la figura 8 se puede observar una región de riesgo para concentraciones


que exceden la norma para calidad del aire en las PM 10, que se encuentra ubicada entre
las estaciones de Loma Dorada, Tlaquepaque, Miravalle y Las Pintas, con probabilidad
que excede 0.65 en el mes de septiembre, con valores de 0.6 registrados en enero,
agosto, noviembre y diciembre; y probabilidades menores a 0.2 en la zona Oblatos
durante todo el año.
Destaca además una diferencia significativa en el comportamiento espacial de
ambos contaminantes durante el periodo 1996 – 2011 y lo observado durante 2012, lo
que sugiere la necesidad de estimar la región de riesgo ambiental en forma periódica,
inclusive diariamente, para proporcionar una herramienta útil a quienes toman
decisiones e informan a la sociedad.
Al comparar las regiones observadas en las gráficas de las figuras 7 y 8, destaca
fundamentalmente la gran diferencia en el comportamiento espacial del O 3 en
comparación con las PM10, podría ser evidente en virtud de que los procesos químicos
que los generan son muy diferentes, en donde por ejemplo el O3 es un contaminante
fotoquímico secundario, cuyos precursores son los óxidos de nitrógeno, los compuestos
orgánicos volátiles y radiación UV; en tanto que las PM 10 son contaminantes primarios
que se vierten directamente a la atmósfera por fuentes naturales o antropogénicas. Sin

141
Sánchez Gómez, et al.

embargo, las condiciones geográficas y atmosféricas son idénticas para ambos


contaminantes, lo que sugiere que las mismas repercuten en menor medida y la
diferencia se puede atribuir a los procesos individuales que los generan.

Figura 8. Probabilidad regional de riesgo ambiental para PM10, meses del 2012.

4.2. Revisando los datos registrados en 2013

Dando continuidad al análisis de los datos, en las gráficas de las figuras 9 y 10 se


pueden observar las regiones de riesgo ambiental de los registros observados en 2013
para concentraciones de O3 y PM10, en donde nuevamente destaca la diferencia del
comportamiento espacial de los datos registrados en el periodo de 1996 – 2011 y
durante el 2013, resaltando cierta similitud en el comportamiento espacial de las
observaciones colectadas durante 2012 y 2013. Sobresale además que durante los
meses de Septiembre, Noviembre y Diciembre de 2013, no se presentaron excedencias
a la norma de calidad del aire en concentraciones de O 3, mientras que durante abril,
junio, septiembre y octubre, tampoco se excedió la norma de calidad del aire para las
PM10.
Por otro lado, en la figura 9 se puede observar que durante enero del 2013, se
presentaron los valores de probabilidad más altos del año para la región de riesgo
ambiental (superior a 0.75) en concentraciones de O 3 que exceden la norma de calidad
del aire para la zona ubicada entre las estaciones de Atemajac, Vallarta, Centro, Las
Águilas, Miravalle y extendiéndose hasta Las Pintas con probabilidad de riesgo menor
a 0.25, seguido con valores de probabilidad mayores a 0.5 sobre la estación Vallarta en
el mes de julio. Además, en febrero, marzo y abril del mismo año, la zona
correspondiente a la estación Santa Fe (Tlajomulco de Zúñiga) muestra probabilidades
de riesgo ambiental mayor a cero.

142
Sánchez Gómez, et al.

Figura 9. Meses del 2013 en los que se presenta probabilidad regional de riesgo ambiental para O 3.

Figura 10. Meses del 2013 en los que se presenta probabilidad regional de riesgo ambiental para las PM10.

143
Sánchez Gómez, et al.

Por su parte, en la figura 10 se presentan las regiones de riesgo ambiental para


concentraciones de PM10, destacando que durante los meses de enero, febrero y marzo
se puede observar un comportamiento similar al observado durante el año 2012 (figura
8), sobresaliendo el mes de marzo con probabilidad de riesgo ambiental superior a 0.75
bajo condiciones que favorecen niveles altos de concentración de contaminantes en el
aire; en tanto que durante los meses de mayo y diciembre la región de riesgo se
entiende a la zona Centro de la ZMG y durante los meses de julio y agosto se concentra
sobre la estación de Santa Fe, en el área de Tlajomulco de Zúñiga.

5. Discusión de resultados

El riesgo potencial en el que está expuesta la población por niveles altos de


contaminantes del aire que respira, no ha tenido la debida atención en ciudades grandes
como la ZMG; más aún, este estudio muestra que las regiones de riesgo ambiental
sobrepasan el entorno próximo a las estaciones de monitoreo, detectando zonas que
cubren incluso un gran porcentaje de la zona conurbada.
Se encontró además que la región centro de la ZMG presenta valores altos de
riesgo a concentraciones elevadas de PM10 en el periodo 01/01/1996 – 31/12/2011 y
que en los años 2012 – 2013 la región de riesgo se ubica al sur – sureste de la ZMG.
Sobresaliendo que en 2013 la estación de Santa Fe muestra valores mayores a cero en
términos de riesgo ambiental, lo que hace suponer que las condiciones atmosféricas
(como dirección, intensidad del viento e inversión térmica) favorecen el traslado de los
contaminantes a dicha zona.
En el caso del ozono, se detectaron regiones bien definidas en el periodo
01/01/1996 – 31/12/2011, sin embargo el mismo análisis para 2012 y 2013 muestra un
comportamiento diferente, es decir, se refuerza la alta variabilidad espacial de las
regiones de riesgo ambiental en el tiempo.
No hay evidencia para creer que las condiciones atmosféricas y geográficas de la
zona sean contundentes para las regiones de riesgo ambiental. Los datos hacen suponer
que dichas regiones de riesgo dependen más de los procesos químicos que incrementan
la concentración de cada uno de los contaminantes atmosféricos.
En este estudio se detectan regiones de riesgo ambiental por niveles altos de
concentración de O3 y PM10, contaminantes que exceden con más frecuencia la norma
de calidad del aire en la ZMG. Se aplica el método de interpolación espacial kriging,
encontrando zonas de riesgo que exhiben una fuerte variación mensual para cada
contaminante y entre los datos de los contaminantes analizados. Además, no se observa
una tendencia temporal o espacial, por lo que se ve la necesidad de implementar una
metodología que genere un pronostico para regiones de riesgo ambiental, lo que sugiere
la necesidad de estimar en tiempo real para mantener protegida a la población ante
niveles de concentración de contaminantes que sobrepasan las normas de calidad del
aire.

Reconocimientos

Los autores quieren expresar su reconocimiento al apoyo brindado por el personal de la


Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial cuyas bases de datos son el
sustento del presente trabajo.

144
Sánchez Gómez, et al.

Referencias

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nonsmokers," Respir. Crit. Care Med. 1999, 159(2), pp. 373-82.
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México". Recuperado el 07 de noviembre de 2014, de http//www.conapo.gob.mx/.
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Macías, Paul Miller, Luz Carbajal, Isabelle Romieu (2007) "Morbilidad infantil por causas respiratorias
y su relación con la contaminación atmosférica en Ciudad Juárez, Chihuahua, México," Salud pública
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[11] C.A. Pope, D.V. Bates and M.F. Raizenne, "Health effects of particulate air pollution: Time for
reassessment?," Environ. Health Perspect., 1995a 103, 472-480.
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[13] R. Sánchez Gómez, H.H. Calderón Flores, R. Fregoso Vázquez, E. Brito Muñoz, M.L. Rujano Silva y S.
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http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/geografia/publicaciones/deli
mex05/DZMM_2005_0.pdf.
[16] SEMADET (2013) Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, "Sitio de Sistema de
Monitoreo Atmosférico de Jalisco", Recuperado el 10 de octubre de 2014, en
http://semadet.jalisco.gob.mx/medio-ambiente/calidad-del-aire/sitio-de-sistema-de-monitoreo-
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[20] Tamara Schikowski, Inga C. Mills, H. Ross Anderson, Aaron Cohen, Anna Hansell, Francine
Kauffmann, Ursula Krämer, Alessandro Marcon, Laura Perez1, Jordi Sunyer12, Nicole Probst-Hensch
and Nino Künzli (2014) "Ambient air pollution: a cause of COPD?," European Respiratory Journal
43(1) pp. 250-263.
[21] I.E. Tereshchenko, R. Sánchez Gómez (1996) "Acerca de la estructura vertical de la atmósfera sobre la
Zona Metropolitana de Guadalajara," GEOS, Unión Geofísica Mexicana, Boletín Informativo, época II,
volumen 16 No. 4 Noviembre de 1996, p.176.

145
Sánchez Gómez, et al.

[22] --------------- (1997) "Resultados de los estudios de las inversiones térmicas sobre la ciudad de
Guadalajara, Mexico," GEOS, Unión Geofísica Mexicana, Boletín Informativo, 17(4), pp. 195-196.
[23] Thad Godish (2004) "Air Quality," 4th Edition. Lewis Publishers.

146
Capítulo 8
Participación de Consorcios Microbianos
en la Biodegradación de Hidrocarburos
Aromáticos Policíclicos
David Tirado Torres, Claudia Romo Gómez, Yolanda Marmolejo
Santillán, Abraham Palacios Romero, María de la Luz Hernández Flores
y Otilio Acevedo Sandoval

gi
na
en
bl
an
co
Participación de Consorcios Microbianos en
la Biodegradación de Hidrocarburos
Aromáticos Policíclicos
David Tirado-Torresa1, Claudia Romo-Gómeza, Yolanda Marmolejo-Santillána, Abraham
Palacios-Romeroa, María de la Luz Hernández-Floresa y Otilio Acevedo-Sandovalb
a
Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería, bInstituto de Ciencias Agropecuarias
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Resumen. Los hidrocarburos aromáticos policíclicos son altamente tóxicos,


carcinogénicos y mutagénicos para el hombre. Su insolubilidad en agua es directamente
proporcional al aumento de su peso molecular. Por otra parte, los microorganismos
desempeñan un papel muy importante en los procesos de biorremediación. El uso de
consorcios microbianos para degradar estos contaminantes es una tendencia importante
para fines de biorremediación. Hoy en día existen varias tecnologías de biorremediación
el cual han optado por utilizar los consorcios microbianos como una herramienta para
aumentar la tasa de degradación de los contaminantes orgánicos y así llevar las pruebas
obtenidas en laboratorio a campo. Este capítulo muestra la importancia de los
consorcios microbianos en la biorremediación de suelos contaminados con
hidrocarburos aromáticos policíclicos del petróleo empezando desde las técnicas más
comunes para su aislamiento e identificación, así como su formación ya sea de forma
natural o artificial. Además presenta los avances obtenidos de las pruebas de consorcios
en el campo de la biorremediación.

Palabras claves. Hidrocarburos aromáticos policíclicos, Biorremediación, Consorcio


microbiano, Suelo.

1. Introducción

Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) son altamente tóxicos, carcinogénicos y


mutagénicos para el ser humano [1] (Figura 1). Su insolubilidad en agua es directamente
proporcional al incremento de su peso molecular. Se pueden encontrar tanto en
combustibles fósiles como en carnes y especies vegetales. También pueden ser producto de
la combustión incompleta de un compuesto orgánico y por eso pueden estar asociados a
una amplia gama de actividades humanas [2]. Del mismo modo, los elementos residuales
de los incendios forestales pueden contener altas concentraciones de HAPs [3]. Debido a su
toxicidad y recalcitrancia pueden permanecer mucho tiempo en el ambiente; su poca
solubilidad en agua hace que no se encuentren en altas concentraciones, sin embargo
presentan mayor concentración en suelo y aire [4]. Aunque existen diversas tecnologías
para la eliminación de HAPs, éstas presentan ciertas limitaciones. Los métodos

1
David Tirado Torres, david_tirado@uaeh.edu.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Tirado Torres et al.

fisicoquímicos y térmicos pueden remover, alterar, aislar o transformar el contaminante a


un producto menos peligroso.
Los métodos térmicos son muy eficaces para eliminar HAPs del suelo, pero una de las
desventajas principales es que generan cenizas y toxinas que pueden ser expulsadas a la
atmósfera sino se hace un lavado y purificación de gases. Además, este proceso deja al
suelo como un residuo inerte. Por otra parte, su alto costo y consumo de energía hacen a
ésta tecnología inaplicable en países subdesarrollados [5].

Figura 1. Estructura molecular de los hidrocarburos aromáticos policíclicos

En contra parte, la biorremediación es un proceso viable para remover los


hidrocarburos del ambiente y dependiendo del tipo de hidrocarburo, la remediación se logra
en días o meses [6]. Además, de ser un tratamiento económico, es amigable con el
ambiente, al transformar los compuestos tóxicos en compuestos no peligrosos o menos
peligrosos [7]. En la biorremediación, los microorganismos juegan un papel muy
importante en los procesos de degradación, se ha comprobado que las cepas puras o
consorcios bacterianos, son capaces de degradar HAPs, al usarlos como fuente de carbono
[8]. La degradación de estos contaminantes también se logra con hongos, ya sea de forma
independiente o en consorcio con bacterias [9]. La biotransformación de los contaminantes
por lo regular siempre termina en la mineralización en procesos aerobios, con la producción
de H2O y CO2; mientras que en procesos anaerobios se obtiene CH4. La biotransformación
de los HAPs de peso molecular alto genera metabolitos secundarios [10]. Por lo tanto, para
lograr una biorremediación y velocidades de remoción efectivas de un contaminante se
deben tomar en cuenta factores como las condiciones ambientales, el tipo de

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Tirado Torres et al.

microorganismo y estructura química del compuesto a degradar [11]. La aplicación de


consorcios microbianos en la descontaminación de suelos con HAPs suele tener buenos
resultados que se traducen en el aumento de masa microbiana con la consecuente eficiencia
de remoción del contaminante. El consorcio microbiano que se implemente para fines de
remediación puede ser nativo del sitio contaminado o exógeno al suelo a remediar [12].

2. Técnicas de aislamiento e identificación de consorcios

En el suelo, los microorganismos se encuentran en poblaciones mixtas, su identificación se


consigue mediante el estudio de cepas o consorcios aislados y cultivados. El estudio
molecular conduce a la identificación de los microorganismos, aún en poblaciones mixtas
[3]. La técnica que más se ha utilizado para adaptar la biota edáfica al contaminante es el
medio enriquecido y se ha aplicado antes de aislar a los microorganismos. Consiste en
agregar una muestra de suelo a un medio enriquecido que contiene los nutrientes y factores
de crecimiento necesarios para los microorganismos. Las concentraciones y tipos de
nutrientes pueden variar en ésta técnica, y el contaminante a degradar se añade como fuente
de carbono.
Después, sigue la adaptación de la flora microbiana, que además se considera como el
principio de la purificación y aislamiento, ya que solo crecerán las células viables. Este
proceso lleva de días a meses y en ocasiones el nivel de concentración del contaminante va
en aumento. Por lo general los microorganismos mesófilos son incubados en intervalos de
temperatura y agitación de 25 a 33°C y 100-250 rpm, en el medio enriquecido [13]. Por
ello, se han adaptado consorcios degradadores de HAPs en medio enriquecido, con altas
concentraciones del contaminante e incubado a 30°C y 200 rpm por cierto periodo de
tiempo. Por otra parte, el agar Bushnell Hass y agar Luria son los medios sólidos más
utilizados para iniciar el proceso de aislamiento microbiano [14]. Y el agar M9 se reporta
como un buen medio para iniciar el aislamiento de un consorcio o cepa bacteriana [15].
Otra de las estrategias que acompaña este proceso, es el uso de diluciones seriadas, que
permite obtener colonias separadas y así facilitar el aislamiento microbiano [16]. En
consecuencia, del suelo se han logrado aislar con éxito numerosos microorganismos
mediante la técnica de diluciones seriadas para después obtener en placa colonias
manejables [17].
La identificación de bacterias por métodos moleculares ha logrado que cada vez se
conozca mayor número de especies bacterianas, ya sean en forma de consorcio o cepas
puras, con la capacidad de degradar HAPs, gracias a su precisión. Para la identificación
microbiana, el análisis de la secuencia génica del ARNr 16S es la herramienta más
ampliamente utilizada ya que este marcador está presente en todas las bacterias. Este gen
no se modifica con el tiempo por lo que es eficiente para su estudio, además de tener un
buen tamaño para realizar el análisis. Aparte proporciona información rápida para la
identificación y filogenia mediante la comparación en bases de datos que contienen un
amplio número de secuencias bacterianas [18]. En la identificación de un consorcio por
reacción en cadena de la polimerasa (PCR) los pasos que se deben de seguir con minucioso
cuidado son la amplificación y purificación del gen 16S ARNr, para aumentar la

151
Tirado Torres et al.

concentración del gen y evitar problemas de lectura por falta de muestra. Este proceso se
acopla con en el análisis de electroforesis en gel con gradiente de desnaturalización
(DGGE) [14]. De esta manera se han identificado consorcios tales como Alcaligenes sp.,
Pseudomonas sp., Pandoreae sp. y Paenibacillus sp., donde la amplificación genética por
PCR ha sido de suma importancia para la identificación taxonómica [15].
La PCR es muy importante para identificar especies bacterianas que componen un
consorcio [18]. Así, se han identificado especies que conforman consorcios con
características degradadoras de HAPs y determinar la especie bacteriana con capacidad
para eliminar el contaminante del ambiente [19]. El ADN se extrae con solventes
específicos para realizar la lisis celular aunque se debe tener cuidado de no dañar el
material genético de la célula. Una vez que el ADN es extraído, se realiza la amplificación
de la cadena de ADN con el fin de obtener suficiente material genético y así obtener una
mejor lectura por PCR. Géneros como Burkholderia spp., Cupriavidus spp.,
Achromobacter spp., Alcaligenes spp. y Rhodanobacter spp., se han identificado por esta
técnica [20,21,22]. Asimismo, Mesorhizobium sp., Alcaligenes sp. y Bacillus sp., se
identificaron por el gen 16S ARNr en PCR y por DGGE [23]. También las bacterias que
integran el consorcio M10, aislado de suelos de la Antártida fueron identificadas por PCR-
DGGE [24], así como, el consorcio de Acinetobacter baumannii, Klebsiella oxytoca y
Stenotrophomonas maltophilia, degrador de fenantreno [25].
Especies como Staphylococcus warneri y Bacillus pumilus son ejemplo de consorcios
bacterianos que se han identificado por secuenciación del gen 16S ARNr en DGGE, donde
las secuencias mostraron un 100% de homología con S. warneri y un 99% con B. pumilus
[26]. De igual manera, el consorcio bacteriano DV-AL se identificó por análisis molecular
basado en el gen 16S ARNr. El análisis reveló que el consorcio estaba compuesto por
cuatro cepas: Achrobacter sp. BAB239, Pseudomonas sp. DV-AL2, Enterobacter sp.
BAB240 y Pseudomonas sp. BAB241 [27]. Gracias a la extracción, amplificación e
identificación por secuenciación del gen 16S ARNr por PCR-DGGE, se identificaron
Pandoraea sp., Hyphomicrobium facile y Burkhoderia multivorans del consorcio N°22
utilizado para degradar compuestos aromáticos de un suelo experimental [28]. En la
actualidad existen mini kits para la extracción del ADN de las células bacterianas que
conforman un consorcio, ejemplo de este procedimiento se ha dado en la identificación de
Rhizobiales sp., Pseudomonas sp., Brucella sp., Bacillus sp., Rhodococcus sp.,
Microbacterium sp. y Roseomonas sp [29].
Aparte de la identificación mediante la secuenciación del gen 16S ARNr, la dinámica
bacteriana se ha complementado con otras técnicas como el del microscopio electrónico de
barrido y pruebas bioquímicas [30]. Tal es el caso de Pseudomonas aeruginosa (UKMP-
8T), Rhodococcus sp. M15-2 (UKMP-5T) y Rhodococcus sp. ZH8 (UKMP-/T) que además
fueron identificadas con pruebas bioquímicas, fisiológicas y morfológicas [31]. El
consorcio microbiano conformado por Sphingobacterium sp., Bacillus cereus y
Achromobacter insolitus, fue identificado mediante pruebas bioquímicas y secuenciación
del gen 16S ARNr por PCR-DGGE [32]. En particular, en la actualidad la identificación de
microorganismos degradadores de HAPs mediante el uso de la técnica PCR-DGGE es la
más requerida para identificar consorcios bacterianos por medio del gen 16S ARNr.

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Tirado Torres et al.

3. Ensayos in vitro

Los ensayos in vitro se han utilizado para mantener un sistema controlado en los aspectos
ambientales que se pretenden manejar. Con este tipo de ensayos se pueden estudiar los
parámetros ambientales para lograr un metabolismo óptimo y generar una mayor tasa de
degradación del xenobiótico. Esto se hace en biorreactores a escala piloto, medios líquidos
enriquecidos y con suelos, en microcosmos para la remoción de HAPs. Una de las técnicas
in vitro más importantes para estudiar la cinética de degradación de contaminantes es la
bioaumentación [33], estudios en microcosmos se ha realizado para evaluar la degradación
de HAPs. La cinética de degradación en microcosmos consiste en agregar inóculo de un
consorcio conocido en un frasco que contenga suelo estéril con una concentración conocida
del contaminante a degradar; el periodo de incubación varía de acuerdo a las condiciones de
estudio y oscila de días a meses [23].
Incluso, los consorcios han sido estudiados en temperaturas extremas, esto para
después poder probarlos en campo. También se han estudiado a variaciones extremas de los
parámetros fisicoquímicos y con contaminantes inorgánicos, como metales pesados
obteniendo buenos resultados, el cual demuestra la capacidad de los microorganismos para
adaptarse a ambientes extremos [26]. Por otra parte el estudio in vitro ha servido para
evaluar HAPs de forma individual y así elucidar la ruta metabólica del xenobiótico. El
fenantreno es uno de HAPs del que se ha estudiado su ruta metabólica en microcosmos
mediante un consorcio bacteriano; debido a las actividades enzimáticas de las
deshidrogenasas producidas por el consorcio se logra la mineralización del tóxico [14].
También el pireno se ha estudiado en microcosmos, aquí el consorcio estuvo conformado
por tres basidiomicetos aislados de una composta [34].
En laboratorio, el estudio de bioaumentación es de gran ayuda para evaluar los factores
incontrolables, así como las interferencias que se generan al realizar una biorremediación a
gran escala [29]. Este tipo de pruebas permite contaminar de manera artificial el suelo a
estudiar y así determinar la dinámica tanto del contaminante como del consorcio, y tener un
mayor control de las concentraciones iniciales de HAPs [30]. También se ha estudiado la
capacidad de degradación de ciertos consorcios microbianos en suspensión [35].
Igualmente, bacterias de la clase Betaproteobacteria se han estudiado para degradar
fracciones del keroseno en medio mineral [20]. Otros estudios han estudiado solo la
fracción de HAPs para investigar su cinética de degradación [12]. Las cepas Acinetobacter
baumannii, Klebsiella oxytoca y Stenotrophomonas maltophilia en forma de consorcio, se
estudiaron para degradar fenantreno en un medio mineral enriquecido [25]. Otras pruebas
in vitro que se han aplicado para estudiar la degradación de HAPs mediante el uso de
consorcios microbianos, han sido la técnica de limpieza de zona de rociado en placa y
escala bioreactor [36]. Igualmente, Moraxella saccharolytica, Alteromonas putrefaciens, K.
pneumonie subsp. aerogenes y P. fragi en forma de consorcio se estudiaron para degradar
HAPs en un reactor a escala piloto [37].

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Tirado Torres et al.

4. Consorcios nativos

Diversos estudios han demostrado que los microorganismos autóctonos tienden a degradar
con mayor facilidad las fuentes de contaminación locales, que a contaminantes
provenientes de otras regiones [38]. Cuando las poblaciones microbianas se encuentran en
bajas densidades, se puede retardar o no llevar a cabo la degradación del contaminante. Sin
embargo, la bioaumentación con la microflora nativa acelera la degradación en un suelo
contaminado [39]. Es por eso que el uso de consorcios nativos para remediar suelos
contaminados con HAPs, es una de las herramientas esenciales para descontaminar un
suelo [40]. El proceso de degradación de HAPs en suelos es lento por la flora nativa. Es por
ello que el aislamiento e identificación de los microorganismos con capacidad de degradar
HAPs, se vuelve una tecnología muy eficiente ya que al bioaumentar la flora microbiana de
un suelo se incrementa la velocidad de degradación del contaminante [23].Así, se ha
estudiado una gran gama de géneros microbianos para la degradación biótica de HAPs,
entre ellos Pseudomonas, Alcanivorax, Microbulbifer, Sphingomonas, Micrococcus,
Cellulomonas, Dietzia, Gordonia y Marinobacter, entre otras [15], donde las
concentraciones del contaminante han oscilado de 300 a 1000 ppm. En cuanto a especies
nativas estudiadas se tienen Bacillus sp. ASP1, Pseudomonas sp. ASP2, Stenotrophomonas
maltophilia ASP3, Staphylococcus sp. ASP4, Geobacillus sp. ASP5 y Alcaligenes sp.
ASP6, aisladas de sedimentos del astillero Alang-Sosiya, India [14].
La importancia del uso de consorcios estriba en que en ocasiones un solo
microorganismo no es capaz de realizar la degradación completa del contaminante,
generando así metabolitos secundarios, que otra especie podría ser capaz de transformar en
metabolitos más simples o incluso lograr la degradación completa [18]. El primer paso para
estudiar un microorganismo con capacidades degradadoras es aislarlo de suelos
contaminados por algun hidrocarburo, ya sea de campos petroleros [28,41], plantas
químicas de coque [42], refinerías antiguas [32] e incluso de suelos antárticos
contaminados con diesel [24]. Para degradar HAPs se han aislado cepas bacterianas en
forma de consorcios de sedimentos en manglares, y éstos han resultado tener un gran
potencial para su uso en los tratamientos de remediación de suelos salinos [43]. Tal es el
caso del consorcio formado por Achromobacter sp. BAB239, Pseudomonas sp. DV-AL2,
Enterobacter sp. BAB240 y Pseudomonas sp. BAB241, que fue aislado de sedimentos del
patio de un puerto en Gujarat, India. Este consorcio degradó de forma eficiente naftaleno en
presencia de otros hidrocarburos, y fue capaz de utilizar otros hidrocarburos como fuente de
carbono [27].
Diversos estudios se han enfocado a aislar consorcios de suelos contaminados con
HAPs y han probado su eficacia para degradación estos contaminantes de forma individual
[44,45]. como es el caso del fenantreno [46]. La investigación en la remediación de suelos
contaminados con HAPs no sólo ha llevado a aislar consorcios formados por bacterias, sino
que también en combinación con hongos con capacidad para degradar estos contaminantes,
un ejemplo claro son los hongos de la pudrición blanca [47]. Además se han aislado
consorcios nativos que estimularon la degradación de hidrocarburos mediante la
producción de biosurfactantes. Estos tensoactivos hacen que el contaminante esté más
disponible mediante la emulsificación de los hidrocarburos y así aumentar su

154
Tirado Torres et al.

biodisponibilidad para ser asimilados por los microorganismos [47]. Se han estudiado
consorcios nativos halófilos para implementarse en la descontaminación de suelos salinos
contaminados con HAPs [36,48,49].

5. Consorcios preparados

El uso de consorcios preparados se ha conformado como otra herramienta con fines de


biorremediación de suelos contaminados. Por lo general se ha utilizado en suelos
contaminados, donde la flora nativa no presenta capacidad para degradar HAPs; también
puede emplearse para formar un consorcio que presente una mayor capacidad para degradar
éstos. Por lo tanto se han realizado estudios formando consorcios artificiales con flora
nativa combinada con cepas exógenas. Asimismo, se han preparado consorcios de hongos
(Phanerochaete chrysosporium, Cuuninghamella sp., Alternaria alternata, Penicillium
chrysogenum y Aspergillus niger) con bacterias (Bacillus sp., Zoogloea sp. y
Flavobacterium sp.) para remediar suelos contaminados con HAPs [50].
Los consorcios se han llegado a formar hasta de microalgas-bacterias para mejorar la
degradación de dichos tóxicos, tal ha sido el caso de Sphingomonas GYB2 y Burkholderia
cepacia GS3C, junto con Pseudomonas GP3A y Pandoraea pnomenusa GP3B, ambas
especies se unieron en laboratorio para formar un consorcio artificial en donde no solo
tuvieron la capacidad de degradar HAPs, sino que también fueron capaces de degradar los
hidrocarburos alifáticos [51]. Pseudomonas aeruginosa (UKMP-8T), Rhodococcus sp.
M15-2 (UKMP-5T) y Rhodococcus sp. ZH8 (UKMP-/T) son otras de las especies
combinadas en laboratorio para probar su capacidad de degradación[31]. En laboratorio se
han estudiado en consorcio cepas bacterianas obtenidas de diferentes ambientes, y así
probar su capacidad en conjunto de degradación de las fracciones de diesel y petróleo [52].
Acinetobacter baumannii, Klebsiella oxytoca y Stenotrophomonas maltophilia son otras
especies estudiadas para degradar HAPs, tanto en forma individual como en consorcio,
presentando una tasa mayor de degradación en forma de consorcio [25].

6. Cinéticas de degradación de HAPs

El uso de consorcios microbianos para degradar fracciones de hidrocarburos ha


desarrollado una gran gama de estudios que comprueban la importancia de los
microorganismos para fines de biorremediación. Entre las fracciones más peligrosas del
petróleo se encuentran los HAPs, presentan una gran problemática para la salud humana.
La identificación de las fracciones del petróleo degradadas por consorcios microbianos se
lleva a cabo por pruebas de degradación y su cuantificación por métodos cromatográficos.
De esta manera son estudiadas las cinéticas de degradación de los consorcios microbianos
[53]. La cinética de degradación varía debido a distintos factores como lo son la
concentración del contaminante, concentración de HAPs, tiempo de incubación, medio
utilizado, así como los factores ambientales de incubación y sobre todo el tipo de
microorganismo (Tabla 1).

155
Tirado Torres et al.

En este apartado se mencionan algunas de las cinéticas de degradación de HAPs


obtenidas con el uso de consorcios microbianos. Por ejemplo se ha estudiado la capacidad
para degradar petróleo con consorcios en donde la tasa de degradación del petróleo es
mayor al 80%. Algunos resultados revelan que la bioaumentación con dicho consorcio es
más eficaz para la degradación de los componentes aromáticos hasta en un 68% [52]. Los
consorcios bacterianos pueden degradar HAPs de bajo y alto peso molecular entre un 54%
y 99% [54]. Asimismo, la degradación de fenantreno por un consorcio nativo registra una
degradación de 100%, 57% y 26% en concentraciones de 100 mg/L, 250 mg/L y 500 mg/L,
en medio líquido [32].

Tabla 1. Cinéticas de degradación de HAPs de algunos consorcios microbianos


Concentración Periodo de % de
Consorcio HAPs Referencia
mg/kg incubación (días) degradación
Fenantreno 300 5 67
ASP [14]
Naftaleno 1000 2 100
5BAC THAPs 600 84 85 [30]
MAB THAPs 9.36 56 35.8 [23]
BSBA THAPs 125 129 84 [57]
5H3B THAPs 8.15 64 41.3 [51]
THAPs: Hidrocarburos aromáticos policíclicos totales

Los consorcios han logrado degradar fracciones del petróleo con una tasa del 52% del
petróleo crudo con concentraciones iniciales de 10,000 mg/L en un medio líquido [29]. El
fenantreno es el HAP más estudiado en su forma individual, en concentraciones de 200
mg/L ha llegado a ser degradado hasta un 71.4% al aplicar una determinada técnica de
biorremediación [44]. Consorcios del filum Betaproteobacteria se han estudiado para
degradar en tres días las fracciones aromáticas del keroseno. La prueba experimental se
desarrolló en un medio líquido con tan solo un 1% de keroseno. En dicho estudio se pudo
observar la preferencia para degradar las fracciones aromáticas que son las más toxicas del
keroseno en vez de consumir las fracciones alifáticas [20,21].
Por otra parte, los consorcios aislados de composta degradan pireno en un suelo
contaminado, el consorcio pudo remover 56 de 100 mg/kg de pireno contenido en un suelo,
en tan solo 28 días de incubación [34]. Sin embargo, hay consorcios microbianos que
degradan hasta un 76% de los hidrocarburos totales aunque prefieren degradar las
fracciones alifáticas en vez de las fracciones aromáticas [55]. Mientras que, los consorcios
halófilos estudiados han logrado degradar fenantreno hasta un 90% en tan solo seis días con
condiciones de salinidad de 5% [49]. Otros ejemplos de consorcios halotolerantes han
logrado degradar hasta un 79% de HAPs en solo cuatro días, en medios líquidos con
concentraciones salinas de 60 g/L [36].
El consorcio del filum Proteobacteria se estudió para degradar HAPs, este consorcio
muestra cinéticas de degradación de 83% y 96% de pireno y fluoranteno en ocho días de
incubación a una temperatura de 30°C. Sin embargo para el benzo [a] pireno solo presenta
una tasa de degradación de 65% [42]. Además, el consorcio DV-AL degrada hasta 1000
ppm de fenantreno con una tasa de degradación de 80 mg/h [27]. Mycobacterium fortuitum,
Bacillus cereus, Microbacterium sp., Gordonia polyisoprenivorans y el hongo Fusarium
oxysporum en forma de consorcio pudieron degradar HAPs con una cinética de degradación

156
Tirado Torres et al.

de 99%, 99% y 96% a concentraciones de 250, 500 y 1000 mg/kg de suelo, en 70 días de
incubación [56].

7. La actividad microbiana en la degradación de los hidrocarburos aromáticos


policíclicos

Las poblaciones microbianas que predominan en los suelos contaminados son aquellas
capaces de sobrevivir y de reproducirse en un medio lleno de toxicidad, alimentándose de
los contaminantes si las condiciones externas se prestan para esto [27]. Los suelos
contaminados contienen una gran cantidad de microorganismos entre bacterias y hongos.
Las bacterias de la clase de las Pseudonomas son usualmente encontradas en los suelos
contaminados y en los suelos en procesos de remediación. Dentro de las especies de
Pseudomonas se tienen las aeruginosa, cepacia, putida y la stutzeri. Especies como
Pseudomonas putida son capaces de metabolizar el HAPs. Varias especies de hongos como
la Aspergillus fumigatus y la Absidia corymberifera entre otros han sido encontradas en
suelos contaminados con pesticidas y han sido excelentes remediadoras de suelos
contaminados con HAPs [55]. Las bacterias Pseudomonas y Methanobacterias se
desarrollan prósperamente en los suelos contaminados con hidrocarburos [63].
La degradación de HAPs puede ser fácil o puede ser resistente, llegando incluso a la
formación de productos intermediarios carcinogénicos. Es difícil determinar su grado de
degradación, ya que se encuentra influenciado por su estructura química, solubilidad y
toxicidad. Bajo condiciones óptimas metabólicas, la degradación de algunos HAPs depende
de la relación agua-suelo y el coeficiente de partición ya que los HAPs son altamente
hidrofóbicos [16]. Conforme aumenta el número de anillos fusionados, la acción de
degradación ocasionada por los microorganismos decrece, si existen grupos alquilo unidos
a los anillos, la situación se complica y se hace difícil de predecir una degradación
completa [21]. La oxidación de HAPs de dos o tres anillos como naftaleno, antraceno y
fenantreno involucra la formación de intermediarios como dihidrioles. Se ha confirmado la
degradación de fenantreno por consorcios conformados por Aeromonas, Flavobacterium,
Nocardia, Pseudomonas, Beijerinckia y la levadura Cunninghamella [35]. La vía
metabólica para la biodegradación del naftaleno se ha estudiado principalmente con las
bacterias del género Pseudomonas dividiéndose en dos etapas, la transformación de
naftaleno a salicilato y la degradación de salicilato a través de catecol hasta los productos
finales [44].

8. Aplicación de la biorremediación para recuperar suelos contaminados con


hidrocarburos aromáticos policíclicos

La degradación microbiana se ha vuelto un factor importante en la descomposición de


HAPS presentes en suelos. A pesar de la baja solubilidad acuosa y biodisponibilidad de
estos contaminantes, los microorganismos logran degradarlos mostrando varias
adaptaciones fisiológicas. Se ha logrado demostrar que los consorcios bacterianos han

157
Tirado Torres et al.

logrado degradar HAPs al metabolizar los anillos aromáticos como fuentes de carbono [57].
Es por esto que se ha logrado evaluar la degradación de HAPs con distintos tratamientos de
biorremediación como por ejemplo landfarming, bioestimulación y bioestimulación con
bioaumentación (Cuadro II). Se han logrado resultados que van desde 87 a 89% de
degradación en tan solo 129 días, siendo la combinación de ambas tecnologías la más
eficaz [95].
En otras aplicaciones de la biorremediación en campo se han logrado obtener hasta el
99% de degradación de HAPs conformados por naftaleno, fenantreno, antraceno y fluoreno,
los microorganismos utilizados en dicha remediación fueron varias especies de
Pseudomona [96]. Gracias al uso de consorcios microbianos los periodos de
biorremediación se han logrado disminuir con éxito, con periodos de tiempo de 56 días se
han obtenido hasta 36% de biodegradación de HAPs esto se ha logrado al aumentar la
cantidad de inoculo inicial hasta un 20% con relación al volumen del suelo a tratar [23].
Asimismo se utilizan microorganismos para eliminar un solo HAP debido a la disminución
de toxicidad en el medio les es más fácil llevar a cabo su degradación como es el caso del
fenantreno que se logró degradar hasta un77% en tan solo 30 días de remediación [97]. Es
por esto que la biorremediación aplicada a un suelo contaminado con HAPs es una de las
mejores alternativas siempre y cuando se manejen los microorganismos adecuados para
realizar con eficacia un metabolismo completo y rápido.

9. Uso de los consorcios en las tecnologías de biorremediación

Los procesos de biorremediación aplicados a la matriz del suelo, se han dividido en dos
estrategias, in situ y ex situ. La estrategia in situ hace referencia a todas aquellas en las que
para llevar a cabo la remediación no se requiere excavación del suelo contaminado,
mientras que en la ex situ hace referencia a todas aquellas metodologías en las que es
necesario excavar y remover el suelo a tratar para mantener un ambiente controlado [57] .
Las técnicas in situ presentan una mayor ventaja económica sobre las ex situ ya que son
menos costosas y generan una menor cantidad de residuos, aunque el tiempo de
remediación es mayor [58]. Otra característica de estas técnicas es que utiliza
microorganismos autóctonos y estos pueden degradar un gran número de constituyentes del
suelo. Sin embargo, su eficacia se ve afectada cuando algunos contaminantes tóxicos están
presentes en altas concentraciones. Es por eso, que se vuelve necesario aislar y reintroducir
microorganismos de los sitios contaminados, ya que se ha observado que de esta manera
pueden degradar los constituyentes y generan una gran tolerancia a los niveles de toxicidad,
que de otra manera los afectarían negativamente [59]. De entre los métodos más utilizados
para la biorremediación in situ y ex situ destacan los siguientes:
Primer párrafo.

a) Atenuación natural

Esta técnica es la base de toda metodología de biorremediación ya que es considerada


como un método pasivo. Reduce las concentraciones de los contaminantes mediante los

158
Tirado Torres et al.

procesos biológicos, físicos y químicos propios del suelo, por lo que los resultados que se
generen, dependen en buen medida de la presencia o ausencia de los microorganismos
degradadores adecuados, así como del oxígeno disuelto, la disponibilidad de nutrientes y de
la biodisponibilidad de los contaminantes [60]. Mediante la atenuación natural, se ha
reportado la degradación de HAPs en más de 80%, con respecto a las concentraciones
iniciales del suelo [61] . Por otra parte, estudios han demostrado que después de las
primeras 24 horas del proceso de atenuación, comienza a disminuir la producción de CO2
este efecto se atribuye a la falta de aireación del suelo. Se ha encontrado que la atenuación
natural es una técnica que tiene una alta capacidad de degradación en agentes xenobióticos
orgánicos, pero sin embargo tiene menores porcentajes de remoción al compararla con otras
estrategias de biorremediación [62]. Al usar consorcios de Bacillus sp., se han reportado
porcentajes de reducción de hidrocarburos totales de petróleo (HTPs) del 52.79 % durante
los primeros tres meses del proceso de remediación, el 15 % se atribuye a procesos
abióticos, mientras que el 37.79 % al consorcio [63].

b) Bioaumentación

Es el término general empleado para referirse al incremento de la biomasa (virus,


bacterias, actinomicetos, entre otros) en un suelo que carece de ella y así poder acelerar el
proceso de descontaminación del suelo. Este proceso se puede llevar a cabo tanto in situ
como ex situ [64]. Su efectividad depende de diversos factores que van desde lo económico
hasta el tipo de contaminante y de las facilidades que existan para manejo ex-situ o la
adquisición de los organismos biorremediadores requeridos [65]. La bioaumentación
también puede ser aplicada en suelos donde los microorganismos no son capaces de
degradar el contaminante, por ejemplo cuando existe compuestos que requieran múltiples
métodos para su degradación o en sitios pequeños en donde usar otras metodologías puede
ser de mayor costo para el cliente [66]. Al utilizar, un consorcio microbiano formado por
Bacillus cereus, Bacillus sphaericus, Bacillus fusiformis, Bacillus pumilis, Acinetobacter
junii y Pseudomonas sp., se obtienen porcentajes de degradación de 75 y 73% en la
fracción ligera y pesada de los productos totales del petróleo a las 12 semanas de
remediación. Se ha observado que durante las primeras dos semanas se ha logrado más del
50% de degradación, mientras que en las siguientes semanas tuvo una tasa de degradación
baja por lo que se le atribuye a las primeras dos primeras semanas, la disminución de la tasa
de degradación después de las dos semanas se le puede atribuir a varios factores como por
ejemplo la falta de nutrientes esenciales en el suelo provoca la disminución del
metabolismo bacteriano, las condiciones climatológicas son factores no controlados de
suma importancia cuando se realizan experimentos en campo, ya que un descenso de la
temperatura disminuye el metabolismo de las bacterias, la falta de humedad óptima, poca
aireación, entre otros [62]. El usar consorcios en lugar de solo un tipo de microorganismo
es más eficaz, debido a que los productos del metabolismo de una especie puede seguir
siendo utilizados y degradados por otras especies, lo que aumenta la efectividad del proceso
[67]. Esta técnica ha demostrado ser más eficaz que la atenuación natural, ya que en esta
estrategia se adicionan nutrientes, aceptores de electrones y otros elementos que pueden
considerarse como otra estrategia de remediación ya que estimulan a los microorganismos a

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Tirado Torres et al.

seguir degradando el contaminante y así mejorar la capacidad de degradación del mismo


[63].

c) Landfarming

Es uno de los métodos más utilizados en la biorremediación, consiste en aprovechar la


actividad biológica de la microflora del suelo para oxidar y volatilizar los hidrocarburos
contenidos en el suelo [68]. Uno de los puntos más fuertes de esta metodología es que la
microflora tiene una amplia diversidad metabólica, por lo que tiene una alta capacidad para
degradar hidrocarburos. Sin embargo, esta capacidad de degradación está altamente
relacionada a las características físicas y químicas de los suelos, tales como pH,
temperatura, humedad, oxígeno, disponibilidad de nutrientes y textura. Ligeros cambios en
alguno de estos factores puede afectar el proceso de biodegradación [30]. Otro factor a
tomar en consideración en esta metodología, es que la microflora no solo requiere de una
fuente de carbono para su metabolismo, sino que también requiere de nitrógeno y fósforo,
elementos que tienden a escasear rápidamente, por lo que es necesario considerar la adición
de nutrientes para asegurar un proceso de degradación óptimo [62]. Esta técnica ha sido
utilizada para disminuir la concentración de cualquier constituyente derivado del petróleo
[69]. Además se ha demostrado que con solo asegurar una buena aireación y humedad
óptima, basta para degradar los hidrocarburos en el suelo, aunque depende el tipo de
microbiota a utilizar en el proceso por lo que es necesario tener una caracterización
fisicoquímica del suelo a remediar, así como de sus componentes bióticos [68]. Al ser una
técnica muy utilizada, su efectividad ha sido estudiada en una gran variedad de condiciones
y climas, como puede ser en climas áridos en donde se ha logrado obtener un porcentaje de
degradación de hidrocarburos presentes en el suelo del 80% en un periodo de 11 meses. En
los primeros dos meses se degrado el 55% de hidrocarburos correspondientes a compuestos
volátiles y más inestables, mientras que el 45% restante correspondió a los hidrocarburos
aromáticos, alifáticos, entre otros [69]. En este trabajo solo se controló la humedad, lo que
indica que de haberse controlado el resto de los factores previamente mencionados, el
tiempo de degradación hubiera sido menor. Esta técnica también es útil en climas árticos,
en donde se ha reportado la reducción de hasta 80 y 90% la concentración de HTPs a lo
largo de tres años [70]. Sin embargo, en este trabajo también se ha reportado que con solo
controlar la ventilación, no ayuda a estimular la actividad microbiana, mientras que el
adicionar nutrientes incrementaba la actividad metabólica, lo que se traduce en un menor
tiempo de degradación de hidrocarburos. En otros estudios se ha reportado que el principal
factor que afecta a la velocidad y efectividad de la degradación de hidrocarburos en el suelo
son las características iniciales del suelo, por lo que es necesario realizar una adecuada
caracterización del suelo para lograr una mayor biorremediación. También se reporta que
con solo controlar la humedad y el aireado del suelo basta para lograr buenos resultados
[68]. Se puede apreciar que existe una cierta ambigüedad sobre los factores más
importantes a controlar al aplicar esta metodología, por lo que es necesario realizar más
estudios para poder optimizarla.

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Tirado Torres et al.

Tabla 2. Estrategias de biorremediación en donde se ha hecho el uso de consorcios


Estrategia de
Aplicaciones con un consorcio Aplicaciones con una especie bacteriana
biorremediación
Tanto el consorcio preparado como los La degradación de HAPs por especie
microorganismos autóctonos en los como Paracoccus sp, ha resultado
sedimentos presentaron capacidad de efectiva, ya que en microcosmos
Bioaumentación
degradación de HAPs logrando una tasa bioaumentado mostraron una disminución
de degradación completa del xenobiótico del 23,2% en las concentraciones de HAPs
[91]. totales del suelo después de 28 días.
Los sistemas de bioaumentación con
El uso de consorcios en suelos inertes es
Rhizopus sp. o A. sydowii han logrado por
Bioestimulación+ muy útil, pero no tanto en suelos con
Bioaumentación microflora nativa, difiriendo en separado la eliminación de hidrocarburos
efectividad hasta en un 6% [50]. [92].

Se ha evaluado la degradación de
En estas estrategias los consorcios antraceno por P. aeruginosa y P.
preparados son capaces de degradar citronellolis en donde se concluye pueden
Landfarming +
hasta el 20% de los HAPs, comparado ser útiles para el estudio de la degradación
Bioaumentación
con las poblaciones de microorganismos de HAPs para fines de biorremediación,
autóctonos [56]. P. Citronellolis ha resultado más efectiva
[93].
Se han realizado estudios en los cuales especies por separado como Pseudomonas sp., o
Pseudomonas aeruginosa cada una por separado se comparan con un consorcio y la
Bioslurry aplicación del consorcio ha resultado hasta 7% más efectiva para degradar HAPs [94].

d) Bioventeo.

Es un método in situ, que consiste en inyectar O2 en la zona afectada mediante el uso


de pozos de inyección, para de esta manera favorecer la degradación de los hidrocarburos
por volatilización y migración de la fase más volátil del contaminante, esta técnica también
aprovecha la microflora del suelo para llevar a cabo la degradación del contaminante, ya
que al incrementar las concentraciones de oxigeno estimula positivamente el metabolismo
microbiano [71]. Esta técnica ha ganado popularidad ya que al igual que la metodología de
landfarming es de bajo costo y de alta eficiencia [72]. Es especialmente efectiva al
utilizarse en la degradación de productos de peso medio como el diesel. A diferencia de
otros métodos en los que se inyecta O2 como el de la extracción de vapores del suelo
(EVS), la técnica de bioventeo ha demostrado ser efectiva en suelos no tan permeables [73],
aun así, la efectividad del método se reduce proporcionalmente a la disminución de la
permeabilidad. Para un mejor funcionamiento se requiere de la presencia de grandes
concentraciones de microbiota autóctona para alcanzar índices aceptables de
biodegradación [74]. También, se tienen reportes en donde según las condiciones y
características del suelo se puede llevar algunos meses hasta varios años en concluir la
remediación. Se ha observado que no es eficiente en suelos saturados [75] por lo que es
necesario realizar primeramente una caracterización del suelo a tratar para después concluir
si esta estrategia es la mejor opción para llevar el proceso de descontaminación de la zona.

161
Tirado Torres et al.

Existen reportes que indican que esta tecnología no es tan eficiente con ciertos
hidrocarburos como la gasolina, por otra parte se ha reportado que beneficia a la rápida
recuperación de la microbiota nativa [76]. Con esta estrategia es posible alcanzar
porcentajes de degradación de hasta 93% de los hidrocarburos aromáticos en un periodo
máximo de siete meses [77]. Se han creado modelos matemáticos a partir de esta
metodología, en los cuales se aprecia que un flujo bajo de oxigeno da mejores resultados en
el proceso de degradación. Sin embargo, al ser un modelo, es necesario llevar a cabo el
ensayo correspondiente para validar estos resultados [78].

e) Biosparging.

Al igual que bioventeo, es un método in situ que consiste en inyectar O2 a la zona


afectada para favorecer la degradación del contaminante por la volatilización y la actividad
metabólica de la microflora del suelo. Sin embargo, se diferencia de esta porque además de
O2, también se añaden nutrientes para facilitar la propagación de los microorganismos. Otra
diferencia, es que puede utilizarse efectivamente en suelos saturados [79]. A pesar de que
es una metodología apta para todo tipo de hidrocarburos, su efectividad disminuye con
hidrocarburos pesados. Por lo que se recomienda utilizar en suelos contaminados por
productos ligeros y de peso medio [80]. Una de sus ventajas es que los tiempos en que tarda
en concluir la degradación de los hidrocarburos, es menor a dos años. Esta técnica solo
puede usarse en suelos bien permeados [75]. Estudios con consorcios han demostrado que
esta estrategia modifica la dinámica metabólica de los suelos, cambiándola de anaerobia a
aerobia, lo que permite que consorcios como C. magnetobacterium, F. bacterium y B.
bacterium proliferaren y puedan reducir la concentración de distintos derivados del petróleo
hasta un 70% en un periodo de 10 meses [81].

f) Biopilas

Es una técnica ex situ, apta cuando el suelo no se encuentra en condiciones saturadas.


Consiste en formar pilas de material biodegradable (suelos contaminados, materia orgánica,
composta) de una altura variable que va de los dos a los cuatro metros. En estas pilas, se
aplica una aireación que puede ser activa (si se va volteando la pila) o pasiva (mediante el
uso de tubos de aireación). Se suelen agregar nutrientes y minerales, asimismo se controla
la humedad, pH y temperatura para estimular la actividad microbiana [82]. Esta técnica es
útil para degradar la mayoría de los hidrocarburos en el suelo, así como compuestos
halogenados, no halogenados y pesticidas [83]. La efectividad de esta técnica, puede verse
afectada por la textura, permeabilidad, humedad, densidad del suelo y temperatura. Se ha
observado que en suelos con baja permeabilidad la distribución de la humedad, O2 y
nutrientes se dificulta, por lo que tiende a disminuir su efectividad. Debido a que estas
características tienden a ser heterogéneas, es necesario voltear o arar el suelo para promover
las condiciones ideales para fomentar la biodegradación [75]. Es necesario vigilar el
porcentaje de humedad y temperatura, puesto que si el porcentaje de humedad es alto,
inhibe el flujo de aire necesario para el crecimiento bacteriano, mientras que, si la
temperatura no se encuentre entre los 20 y 40 °C, el crecimiento bacteriano no es óptimo,

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Tirado Torres et al.

por lo que disminuiría el proceso de remediación. [83]. El costo de esta metodología


depende mucho del contaminante que se pretende degradar, así como del pre o post
tratamiento empleado. Existen ensayos en los que se reporta una remoción de hasta el 70%
de HTPs en un periodo de cinco meses, siendo el primer mes cuando ocurre la mayor tasa
de degradación. El agregar suficiente materia orgánica favorece la actividad microbiana, sin
necesidad de agregar algún otro aditivo [84]. Sin embargo, también se han obtenido
porcentajes de remoción mucho más bajos (49.62%), lo cual puede ser atribuido a un
exceso de urea, que inhibió la actividad metabólica de la microbiota, lo que sugiere que
debe tenerse un control estricto sobre la cantidad y el tipo de aditivos que se usen, de lo
contrario podría conseguirse porcentajes bajos de remoción [1]. Esta técnica es útil en
zonas frías y al adicionar composta, se obtienen porcentajes de remoción de HTPs de 74 a
82% a los 94 días de iniciado el experimento. Matemáticamente esta técnica fue optimizada
para climas fríos, en la que se ha obtenido 90.7% de degradación en el mismo periodo de
tiempo si se aplica 4.1 L/m³ del consorcio bacteriano comercial, así como 7% de composta
[85]. Para climas polares, esta técnica es útil ya que se han alcanzado porcentajes de
degradación de hasta 91% un año después de iniciado el experimento. Los porcentajes de
remoción, en condiciones polares son mayores durante el verano, mientras que en el
invierno la actividad microbiana disminuye considerablemente, lo que indica que la
temperatura es uno de los factores más importantes para su buen funcionamiento [86].

g) Bioslurry

Es una técnica ex situ, que consiste en combinar suelo contaminado, agua, aditivos y
microfauna (previamente seleccionada) en un bioreactor en el cual, la parte solida se
encuentra en suspensión asegurando con ello que los microorganismos estén en contacto
con los hidrocarburos. Debido a los aditivos y a las condiciones del bioreactor, la
degradación suele ser muy veloz, el proceso de remediación se puede llevar a cabo desde
un mes a seis meses [87]. Es útil para degradar la mayoría de los hidrocarburos y otros
contaminantes halogenados, no halogenados y pesticidas. Sin embargo, para garantizar la
correcta degradación de estos contaminantes, puede ser necesario usar un consorcio
bacteriano especifico [88]. Debido al tiempo que tarda el proceso y su capacidad de
degradar gran variedad de contaminantes, es considerada como más efectiva que otros
métodos de biorremediación. Al ser un sistema cerrado, es posible establecer un mayor
control de las condiciones ambientales (pH, temperatura, oxigeno, nutrientes, etc.), lo cual
ayuda a alcanzar mayores tasas de degradación. Sin embargo, la efectividad de esta
metodología se ve afectada por el tipo de suelo, y aunado a que puede ser necesario un tipo
específico de bacteria o consorcio para asegurar la degradación, se vuelve necesario realizar
una correcta caracterización del suelo y el tipo de contaminante presente. Debido a esto,
suele ser más costosa que el resto [75]. Esta técnica se puede ver afectada por la tasa de
carga del sustrato introducida al bioreactor, en el que se ha reportado que de manera óptima
puede alcanzar hasta un 89.6% de degradación de antraceno [89]. También ha demostrado
ser efectiva al remover HTPs en condiciones de altas concentraciones (superiores al 10%),
que en otras metodologías inhiben la actividad biología, por lo que en casos extremos de
contaminación, podría ser la única con la que se podría realizar el proceso de

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Tirado Torres et al.

biorremediación. Sin embargo, bajo estas circunstancias, solo es capaz de alcanzar un


porcentaje de remoción de 49.68%, por lo que sería necesario complementarla con otras
técnicas de remediación para alcanzar los límites permisibles de distintas legislaciones
ambientales según el país en donde se aplique dicha estrategia [90].

10. Conclusiones

Cada día aumenta el interés por la aplicación de tecnologías microbiológicas en la


remediación de suelos contaminados con HAPs. Las ventajas son dobles, ya que a la vez
que se transforman los productos altamente tóxicos en otros menos ofensivos al ambiente y
a la salud humana, se obtienen suelos con mayor capacidad para su uso en agricultura o
fines urbanos.
El aislamiento e identificación de consorcios es fundamental cuando se pretende
integrar microorganismos nativos degradadores de HAPs, aprovechando el potencial local
para la biorremediación. Hoy en día, gracias a las técnicas moleculares, es más fácil y
confiable identificar tanto una cepa microbiana, como un consorcio y la identificación del
gen 16S ARNr por PCR-DGGE es la más usada.
Por otro lado, los estudios in vitro, se hacen de mucha utilidad para la evaluación de
los factores no controlables y son el primer acercamiento a la proyección de las condiciones
propias del suelo a remediar y/o contaminantes a disminuir. El desarrollo de estrategias de
remediación eficientes y consistentes requiere del conocimiento de los parámetros
ambientales y el funcionamiento metabólico que rigen a un consorcio microbiano.
Las pruebas in vitro se han convertido en una parte integral para gestionar y controlar
los procesos de biorremediación. El uso de consorcios nativos para remediar suelos
contaminados con HAPs muestra un gran potencial para su uso en la biorremediación. La
exposición prolongada de los consorcios a los HAPs los hace más eficientes para degradar
el contaminante como única fuente de carbono. Las ventajas que se obtienen con un
consorcio nativo es que se forma de manera natural y tiene mayor potencial para la
degradación. En cuanto a los consorcios preparados en laboratorio se tienen ventajas y
desventajas. Las ventajas es que se pueden formar consorcios con cinéticas de degradación
más eficientes, y tolerar mayores concentraciones de contaminante, entre otras. Una gran
desventaja de los consorcios preparados es la dificultad para formarlo y que estos convivan
de manera armoniosa y que no compitan por el sustrato y el espacio.
En los casos estudiados sobre la cinética de degradación se observa que aún hay
estudios inconclusos de los parámetros que limitan la biodegradación del contaminante. En
algunos casos se estudia la degradación de los HAPs en medio líquido, pero estos
resultados no son aplicables a la hora de usar los consorcios en la remediación de un suelo
contaminado con petróleo. Además, es difícil predecir si el consorcio degrada la fracción de
los compuestos aromáticos o prefiere los alifáticos; o tal vez presente inhibición por las
demás fracciones presentes.
En general, se puede apreciar que las técnicas de biorremediación son metodologías
viables y económicas para restaurar suelos contaminados por HAPs. Una gran ventaja que
estas técnicas tienen frente a otras metodologías es que pueden ser combinadas entre ellas

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Tirado Torres et al.

para incrementar los porcentajes de remoción y mejorar los tiempos que tardan en llevar a
cabo este proceso. Es importante mencionar, que dependiendo el escenario, se pueden
presentar mejores resultados al usar una sola especie o un consorcio microbiano.
La aplicación de consorcios microbianos en las tecnologías de biorremediación han
logrado tener gran éxito ya que en su mayoría se han logrado obtener porcentajes de
degradación más altos que los obtenidos por una sola especie. Aunque, la obtención de una
tasa óptima de degradación depende mucho de las características fisicoquímicas del suelo,
así como de las condiciones medioambientales. Al realizar la biorremediación en campo
por cualquiera de las tecnologías estudiadas en este capítulo se debe tener en cuenta que se
tienen muchos factores no controlados. Estos pueden llevar a tener tanto el éxito o al
fracaso de la remediación, por lo que es recomendable tratar de controlar la mayor parte de
los factores que se pueda y así evitar tener una baja tasa de degradación del agente
xenobiótico.

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170
Capítulo 9
Residuos agrícolas: Caracterización y
estrategias sustentables para su
aprovechamiento
Adriana Rojas León, Alma Delia Román Gutiérrez, Elena Otazo
Sánchez, Ana Bolarín Miró, Francisco Pieto García y Fabiola Guzmán
Ortíz

gi
na
en
bl
an
co
Residuos agrícolas: Caracterización y
estrategias sustentables para su
aprovechamiento
Adriana Rojas-Leóna,1, Alma Delia Román-Gutiérreza, Elena Otazo-Sáncheza, Ana
Bolarín-Mirób, Francisco Pieto-Garcíaa y Fabiola Guzmán-Ortíza
a
Área Académica de Química
b
Área Académica de Ciencias de la Tierra y Materiales
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Resumen. La creciente demanda mundial de cebada ha generado una alta cantidad


de residuos propios de su cosecha, siendo actualmente su disposición final una
problemática ambiental. Debido a las características que dichos residuos agrícolas
presentan, se visualizan como una materia prima alternativa para diversos procesos
industriales. El objetivo de esta investigación fue evaluar la factibilidad de
incorporar estos materiales en el proceso tecnológico de elaboración de composites
(tableros de partículas). Para ello se caracterizaron fisicoquímicamente tres de
residuos: cáscara que cubre al grano, paja y el residuo generado por el trillado de
la cebada. Los resultados fueron: tamaño de partícula (0.425-9.525 mm); densidad
aparente (88-280 kg/m3); estructura superficial rugosa y porosa; humedad (4.75-
7.59%); celulosa no degradada (23–46%); celulosa degradada (18-33%),
hemicelulosas (4-11%) y lignina (11-20%). Con la caracterización fisicoquímica
mostrada por los tres residuos, se puede concluir que, en general, los residuos de
cebada, se pueden utilizar como materia prima alterna en la elaboración de
materiales compuestos.

Palabras claves. Tableros de partículas, cebada, eco-materiales, refuerzo, matriz,


diseño.

1. Introducción

La generación de residuos agrícolas va en aumento a nivel mundial año con año,


conjuntamente con la demanda de las cosechas de las cuales derivan, contribuyendo
con una alta taza de contaminación debido a la problemática de su disposición final. Un
ejemplo es la producción de cebada; conforme al reporte del año 2011 de la FAO, es el
cuarto cereal más cosechado en el planeta con aproximadamente 134 millones de
toneladas [1]. Dentro de los residuos generados por la cebada (RGC) se encuentran la
cáscara, la paja y una mezcla de materiales que consiste de grano dañado, flores, y
otros elementos después del trillado, lo que se se denonina RETRICE.
Estos residuos representan una fuente importante de material lignocelulósico, que
por su caracteristicas, se pueden utilizar como materia prima en múltiples procesos
industriales. De esta forma, se desarrollan tecnologías con peculiariedades buscadas en

1
Adriana Rojas León, adriana_electron@hotmail.com

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Rojas León et al.

la última década, como una alta renovabilidad y producción, amigable con el medio
ambiente, con efectos positivos en la agricultura y en la economía de las zonas
cebaderas; otorgando una fuente alterna a los materiales derivados del petróleo y así
aumentando la ayuda para satisfacer las demandas de energía y de materias primas de
la sociedad de una manera sustentable y sostenible.
En los últimos años, RGC se han incorporado a diversos procesos: producción de
bio-energía [2], descontaminación de agua [3], recuperación de metales preciosos [4],
películas biodegradables [5], producción de papel [6], obtención de aditivos para
alimentos [7], etc.
Otra opción viable de incorporación, se contempla en la industria de tableros
aglomerados de partículas (TP). Un TP se define como un panel manufacturado
elaborado por prácticamente cualquier material lignocelulósico en forma de piezas
discretas o partículas, combinadas con resinas sintéticas - u otros adhesivos - sometidos
a presión y calor en una prensa [8]. Cuando se planifica fabricar un TP con un nuevo
material como reforzante, es importante considerar sus propiedades fisicoquímicas,
debido a que influyen sobre el proceso y en la calidad final del tablero manufacturado
[9]. Entre las propiedades físicas que se deben considerar se encuentran: tamaño de
partícula, densidad y morfología superficial. En cuanto a las propiedades químicas son:
acidez, humedad y contenido de material lignocelulósico.
Por lo anterior, el objetivo principal de esta investigación es realizar la
caracterización física y química de los RGC, para evaluar la factibilidad de
incorporarlos como una nueva materia prima en la industria de construcción, en
específico como reforzante de un TP, brindando así alternativas de disposición final y
un valor agregado a estos contaminantes.

2. Materiales y métodos

2.1 Materia prima

Como materia prima se utilizaron tres RGC, cosecha 2010: cáscara, paja y RETRICE
provenientes del Valle de Apan, estado de Hidalgo; México. Las muestras fueron
otorgadas por la Financiera Cebaderos S.A de C.V. del mismo estado.
Se realizó la caracterización fisicoquímica de los materiales para poder establecer
la viabilidad de poder incorporarlos en la industria de TP, Las propiedades físicas
evaluadas fueron: tamaño de partícula, morfología superficial, densidad aparente. En
cuanto a las propiedades químicas se evaluaron: humedad, pH y contenido
lignocelulósico.
El procedimiento para cada una de ellas se describe a continuación.

2.2 Propiedades físicas

Las determinaciones físicas se realizaron por quintuplicado y en base a material seco.

174
Rojas León et al.

2.2.1 Tamaño de partícula

Se determinó el tamaño de partícula, mediante su clasificación en fracciones,


empleando un Ro-Tap marca W.S. Tyler, modelo Rx-29. Se usaron siete diferentes
números de malla estipuladas por la ASTM : 4 (4.75 mm), 6 (3.35 mm), 8 (2.36 mm),
14 (1.40 mm), 18 (1.00 mm), 30 (0.60 mm) y 40 (0.425 mm). La paja, debido a su
geometría irregular, se trituró previamente en un molino de martillos marca Massey
Ferguson modelo MMT20.

2.2.2 Morfología superficial

Se empleó un Microscopio Electrónico de Barrido (MEB) marca JEOL, modelo JSM-


6300 con una resolución de 300 000 X y 30 KV para poder determinar la morfología
superficial de los materiales. Se utilizó un fragmento sin pulverizar de cada residuo de
aproximadamente 2 cm. Para poder visualizar la superficie de los residuos de una
manera más clara, estos se lavaron con agua destilada en un ultrasonido durante 10 min.
Una vez los materiales libres de impurezas, se prepararon para su análisis en el MEB
conforme al procedimiento de Román-Gutiérrez, Guilbert y Cuq [10] .

2.2.3 Densidad aparente.

La densidad aparente de los residuos se obtuvo mediante el método de la probeta


descrito por Soriano y Pons [11].

2.3 Propiedades químicas

Para la caracterización química, las muestras, en primera instancia, se secaron a


temperatura ambiente. Todas las determinaciones se hicieron con muestras de un
tamaño de 0.425 mm por quintuplicado y en base a material seco.

2.3.1 Humedad

Se determinó la humedad con el método rápido de la termobalanza, según lo


establecido por la norma mexicana para alimentos NMX-F-428-1982 [12]. La
termobalanza utilizada fue de la marca Ohaus, modelo MB 45.

2.3.2 Potencial de hidrógeno.

Se procedió de acuerdo al método descrito por Roffael, Poblete y Torres [13]. Para este
análisis, se usó el potenciómetro marca Orion, marca 3 Star ®.

2.3.3 Contenido lignocelulósico.

Para la determinación del contenido de celulosa, hemicelulosa y lignina se siguió lo


estipulado en las normas TAPPI [14-16], la holocelulosa por el método Wise [17]. Se
procedió conforme al diagrama mostrado en la Figura. 1.

175
Rojas León et al.

Figura 1. Metodologia para la obtención del material lignocelulósico de los RGC.

3. Resultados y discusión

3.1 Propiedades físicas

3.1.1 Tamaño de partícula

Siete mallas con diferentes tamaños de abertura se usaron en el Ro-Tap para analizar
los tamaños de partícula de los RGC. Los resultados de la distribución del tamaño de
partícula se presentan en la Figura 1. Se observó que en los tres casos la muestra no es
homogénea, en cuanto a su tamaño.

3.1.1 Tamaño de partícula

Siete mallas con diferentes tamaños de abertura se usaron en el Ro-Tap para analizar
los tamaños de partícula de los RGC. Los resultados de la distribución del tamaño de
partícula se presentan en la Figura 2. Se observó que en los tres casos la muestra no es
homogénea, en cuanto a su tamaño.
La cáscara presentó una clasificación que va desde los 3.35 mm hasta los 0.425
mm, el tamaño 2.36/1.40 mm fue la fracción predominante con un 40 %. Por otro lado,
el RETRICE presentó la fracción de tamaño más amplia, con partículas desde los 9.525
mm hasta los 0.425 mm. La paja, presentó un tamaño de partícula desde los 4.75 mm
hasta los 0.425 mm con un porcentaje mayor de participación en la fracción de
2.36/1.40 mm con un 32%.
En el proceso de fabricación de TP, el tamaño de partícula es un factor
determinante sobre las propiedades mecánicas finales del tablero y por lo tanto, el uso
final que se le va a designar. Además, dependiendo del tipo de tecnología para la
manufactura de los TP que se va a emplear, se prefiere un tamaño de partícula en
particular.

176
Rojas León et al.

Generalmente, las partículas más grandes se prefieren cuando en el proceso se


utiliza un adhesivo, obteniendo tableros con mejores propiedades [18]. Sin embargo,
cuando se trata de un proceso sin aglutinantes, las partículas más finas, por lo general,
producen mejores resultados, principalmente por la compactación existente entre las
partículas, lo que resulta en una unión fuerte, una densificación y textura suave [19].
Se han utilizado materiales de diferentes tamaños de partículas que van desde los 0.125
mm hasta los 9.5 mm [20-21]. En esta investigación, con los tamaños que los RGC
presentaron, todos los tamaños disponibles para la paja de cebada son viables. Se
propone el uso de todas las partículas para la manufactura de un tablero sin una resina
como matriz, usando un material alterno, por ejemplo PEAD como Fuentes-Talavera,
Silva-Guzmán Richter, Sanjuán-Dueñas y Ramos-Quirarte [22] emplearon con
partículas de bagazo de caña de tamaños semejantes al de esta investigación, o bien
diseñando un tablero sin aglutinante como Lamaming et al. [19] proponen al utilizar
tamaños de partícula pequeños, disminuyendo así costos de producción.

Figura 2. Distribución de tamaño de partícula de los residuos generados por la cosecha de cebada.

De igual forma, la cáscara, al presentar una mayor distribución en tamaños finos, se


contempla su uso en tableros sin aglutinante o en el caso de fabricación de tableros con
más de dos capas, se usaría en las capas internas combinando con partículas más
grandes de otro material lignocelulósico en las capas externas como lo proponen
Abdolzadeh y Doosthoseini [23] al tener partículas con variación de tamaño.
El RETRICE por lo contrario, al presentar tamaños más grandes se propone su uso
en tableros de una sola capa como refuerzo en una matriz adhesiva, por ejemplo con
resina urea-formaldehído como Azizi, Tabarsa y Ashori [24] aplicaron para el diseño
de un tablero con un material similar, como lo es la paja de trigo.

3.1.2 Análisis morfológico

Las microfotografías obtenidas en MEB de los tres RGC se exponen en la Figura


3. Se observó la morfología superficial de los residuos analizados y en los tres casos se
distingue una superficie parecida, con características de rugosidad y porosidad. En el
caso de la cáscara (3a) y del RETRICE (3b) se visualizan estructuras fibrosas de forma

177
Rojas León et al.

cilíndrica. En la paja (3c) se presentan fibras orientadas en una dirección, en donde se


aprecian los radios y poros de dichas estructuras. Flores et al. [21] han reportado
estructuras similares para Arundo donax (3d), material que se ha usado como refuerzo
de TP.
Zhang y Hu [25] mencionan que una superficie porosa, es lo ideal en la materia
prima, de esta forma se verán beneficiadas las propiedades mecánicas, correspondiente
a que el adhesivo puede penetrar a Ayrilimis, Kwon y Han [26] demuestran lo anterior
al observar que en su tablero a mayor porosidad de la materia prima el MOE y el MOE
aumentan, logrando así un material de mayor calidad. Por lo anterior, se sugiere a la
paja como la materia prima más apropiada de los tres RGC para la obtención de un TP
que cumpla con los estándares de calidad.

C
.

Figura 3. Microfotografías de RGC. (A) Cáscara, (B) Paja, (C) RETRICE, (D) Aroundo donax Mod. de [21].

3.1.3 Densidad aparente


La densidad del material reforzante es uno de los factores más importantes en la
fabricación de TP. Aún cuando no existe una variable que en forma aislada permita
definir a una especie como apropiada para fabricar estos materiales, la densidad de la
materia prima es considerada por muchos autores como la que más afecta a las
propiedades del tablero, además de que determina la cantidad de partículas y adhesivo a
utilizar. Los resultados de densidad aparente para los RGC se muestran en la Tabla 1.
El RETRICE fue el residuo que presentó la densidad más alta y la paja la más baja.
Estos resultados están por debajo de lo reportado para materiales típicos de la indsutria,
por ejemplo el Pinus radiata con 446 kg·m-3 [27]. Sin embargo, las densidades de los
tres RGC no parecen ser una limitante para su incorporación en este sector debido al
factor denominado razón de compresión.

178
Rojas León et al.

El indicador de razón de compresión relaciona la densidad del tablero con la


densidad de la materia prima y proporciona información en cuanto a las propiedades
mecánicas finales del tableros, en particular en el MOR y en el MOE [18]. Para obtener
propiedades adecuadas, este factor debe ser superior a 1.15 y se reportan valores
óptimos en el rango de 1.20-1.60 [28].

Tabla 1. Propiedades físicoquímicas de los residuos de cebada (± desviación estandar)


Densidad final de tablero
Densidad aparente Humedad
RGC sugerida pH
(Kg/m3) (%)
(Kg/m3)
Factor de compresión
Cáscara 182.51 ± 2.61 1.20 1.60 7.59 ± 0.01 6.15 ± 0.01
Paja 88.25 ± 1.85 220 293 4.47 ± 0.06 6.35 ± 0.03
RETRICE 279.85 ± 2.19 106 141 7.35 ± 0.11 6.60 ± 0.03

Para cumplir con el indicador de razón de compresión, se tendrán que elaborar


tableros con densidades bajas, como se muestra en la Tabla 1. La densidad final
sugerida, se obtiene de la relación de la densidad de la material prima con los dos
límites del factor de razón de compresión, reportado como idóneo para la fabricación
de tableros de partículas.
Al presente, se prefiere el uso de materias primas con baja densidad debido a que
producen tableros dentro del rango deseado en cuanto a peso final, con propiedades
mecánicas superiores a los fabricados con especies de alta densidad [29]. Sin embargo,
el empleo como matriz de los RGC producirían tableros que no cumplen con los
estándares de densidad final, por lo que se sugiere el uso de otro material que ayude a
aumentar la densidad, por ejemplo llanta triturada o plásticos reciclados. De esta forma,
además de cumplir con lo requerido por las diferentes normas que regulan la calidad de
este tipo de materiales, se ayudaría a la disposición final de otro tipo de residuos,
incrementando así la formación final de un tablero más amigable con el ambiente y con
más beneficios socioeconómicos.

3.2 Propiedades químicas

3.2.1 Humedad
Los valores de humedad se presentan en la Tabla 1. El valor más alto lo presentó la
cáscara con 7.59 % y el valor más bajo la paja con 4.47 %. Se recomienda una
humedad en la materia prima del 3-4% para la fabricación de un TP y al final del
proceso se debe llegar a un 10 %, considerando el agua contenida en las partículas y del
aglutinante a usar [29].
Por debajo de lo recomendado, el tablero puede tener malas propiedades
mecánicas y superficies de poca calidad, resultado de un fraguado prematuro de la
resina, lo que conduce a un pegado deficiente, afectando las propiedades mecánicas del
tablero, como son el MOR y la tracción perpendicular. Por el contrario, un exceso de
contenido de humedad en las partículas puede causar la formación de “ampollas” en el
tablero.

179
Rojas León et al.

Lo anterior sugiere un acondicionamiento de secado previo de los RGC. La paja es


el material que se visualiza como el más idóneo para ser utilizado en un TP, al
realizarle un acondicionamiento más rápido para llegar a los porcentajes
recomendados, utilizando una menor cantidad de energía. Además, se menciona que la
paja es un material resistente a la humedad que en mezcla con una resina producirán un
producto con una resistencia aún mayor a la humedad, lo que dará una menor
deformación en el tablero y proporcionando mayor estabilidad [27].

3.2.2 pH
El pH del material a usar como refuerzo, es una de las características que se debe tomar
en cuenta para el diseño de un TP, si se quiere el uso de una resina como matriz. Los
valores obtenidos de pH de los RGC se muestran en la Tabla 1. Se puede observar que
en los tres casos, los valores promedio son ácidos, semejante a lo reportado para otras
materias primas que ya se han usado como reforzante en tableros, como el Eucalyptus
nitens con un pH de 4.78 [9].
De esta forma, se sugiere que la resina a utilizar debe curarse en medio ácido, por
ejemplo, urea-formaldehído, que es la resina más usada en la industria de los tableros
aglomerados [30], incrementando de esta forma la compatibilidad entre la matriz y el
refuerzo. Otra alternativa que se sugiere es el uso de otro tipo de material adhesivo que
no necesite fraguar, de esta forma se evita el uso de resinas que liberan al medio
ambiente emisiones toxicas de formaldehído.

3.3.3 Contenido de material lignocelulósico

Los valores promedio obtenidos del contenido de material lignocelulósico en los tres
RGC se exponen en la Tabla 2. La cáscara presentó el mayor contenido de holocelulosa
(mezcla de celulosa degradada, no degradada y hemicelulosas) con un 72.33 %; la paja
tuvo un 69.94 % y el RETRICE 52.23 %.
El contenido más alto de celulosa no degradada lo presentó la paja con 46.40 %,
valor que resulta similar con otros tipos de materias primas típicas usadas para la
elaboración de TP, como lo es el Pinus radiata y el Eucalyptus globulus [31]. Por otro
lado, la cáscara y el RETRICE presentan contenidos de celulosa por debajo de
cualquier tipo de madera. Sin embargo, se han reportado estudios satisfactorios para el
aprovechamiento de residuos de algunos cereales como materia prima en tableros. Por
ejemplo, la cáscara de arroz se ha utilizado anteriormente en composites obteniendo
buenas propiedades de calidad final [32]. Este residuo presenta un contenido del 27 %
de α-celulosa [33], lo que resulta muy semejante a lo obtenido en esta investigación con
un porcentaje del 28.33 % para la cáscara y un 22.56 % para el RETRICE.
Se ha reportado que la celulosa no degradada y las hemicelulosas influyen de
forma directa sobre las propiedades físicas del tablero, al ser los responsables de
absorber agua en los materiales lignocelulósicos. El fenómeno se produce debido a los
numerosos grupos hidroxilo que están accesibles en estos biopolímeros, los cuales
interactúan con las moléculas de agua mediante puentes de hidrógeno [34].
En esta investigación, el uso de la paja como reforzante en la manufactura de
tableros se ve limitada por el alto contenido que tiene tanto de celulosa no degradada
como de hemicelulosas. Sin embargo, se propone el uso de una matriz hidrófoba, por
ejemplo, algún tipo de plástico, para poder proponer a la paja de cebada como

180
Rojas León et al.

reforzante alterno. De esta forma los contenidos fianles de absorción de agua en el


material compuesto disminuirá notablemente.

Tabla 2. Contenido del material lignocelulósico en los residuos analizados (en %).
Fracción
Cáscara Paja RETRICE
determinada

Lignina 10.58 ± 0.76 13.94 ± 1.02 19.70 ± 0.10

Holocelulosa 72.33 ± 1.05 69.94 ± 0.98 52.23 ± 1.54

De la cual:

Celulosa no
28.33 ± 1.73 46.40 ± 1.99 21.80 ± 0.22
degradada
Celulosa
33.38 ± 1.89 18.16 ± 2.05 25.84 ± 0.29
degradada

Hemicelulosas 10.62 ± 1.89 5.37 ± 0.08 3.82 ± 0.04

Se obtuvo contenidos de lignina del 10-20 %. El RETRICE es el residuo que


presenta el contenido mayor y la paja el menor. El RETRICE presenta el valor más
cercano a los reportados para materiales de uso frecuente en la fabricación de tableros
particulados como se reporta para el Pinus radiata con un 20% de lignina [31] y el
Eucalyptus globulus con 21 % [35] con los que se han obtenido TP con características
de calidad competentes en el mercado.
Por otro lado, es importante considerar el contenido de lignina presente en la
materia prima a utilizar para refuerzo de TP ya que afectará en el diseño del mismo.
Cuando los contenidos de lignina en el material son elevados, se puede pensar en el
diseño sin matriz. Se reporta que a mayor contenido de lignina se incrementa la
adhesividad entre las mismas partículas debido a su entrecruzamiento [36]. La
formación del material compuesto se logra aplicando altas presiones y temperaturas,
debido a que durante el proceso de termo-compresión ocurre la activación de los
principales componentes de las partículas y se genera un fenómeno conocido como
auto-adhesión, donde reacciones de degradación y condensación de los residuos
agrícolas (materiales lignocelulósicos) pueden presentarse [8].
Este proceso presenta la ventaja de disminuir costos al utilizar poca cantidad de
aglutinante e incluso se debe estudiar la posibilidad de no utilizar una matriz, si las
partículas presentan una adhesión interna adecuada.

4. Conclusiones

La cáscara presentó características físicoquímicas que indican que este material puede
ser usado en la fabricación de TP. Por el tamaño de partícula, se propone la elaboración
de un tablero de más de tres capas, usando las partículas de cáscara en las capas
internas. De igual manera, el tamaño fino de partículas que presentó, sugiere la
manufactura de un tablero sin usar otro material como matriz, consiguiendo la
formación del tablero por el método de auto-adhesión.

181
Rojas León et al.

La paja mostró las mejores características físicoquímicas para su incorporación en


la industria de los TP. Por los tamaños de partícula que presenta, se propone la
manufactura de un tablero usando como material adhesivo un termoplástico, el cuál en
consecuencia densificará el tablero cumpliendo así los requisitos en cuanto a la
densidad final del material. El uso de un plástico, incrementa la posibilidad de que en el
tablero no se presenten contenidos altos de absorción de agua, manteniendo la
estabilidad dimensional por debajo de lo estipulado por las normas de calidad. La paja
fue el residuo que presentó el contenido más cercano a la humedad recomendada en la
literatura, lo que implica un ahorro de energía. Por la morfología superficial rugosa y
porosa que presentó la paja, se incrementa la viabilidad de usar a este residuo como
reforzante en un TP, debido a que estas características, contemplan la interacción entre
el refuerzo y la matriz.
El RETRICE exhibió características físicoquímicas que limitan el diseño de un TP.
Con el tamaño de partícula que presentó, se plantea el diseño usando como matriz
resina urea-formaldehído. Sin embargo, por la cantidad de lignina que contiene, se
recomienda analizar la manufactura de un tablero sin material aglutinante, formado con
auto-adhesión. Al igual que la cáscara y la paja, se recomienda la incorporación de otro
material que densifique el tablero para cumplir con los rangos estipulados para la
densidad final del tablero.
La cáscara, paja y RETRICE manifestaron propiedades físicoquímicas que indican
una alta factibilidad de incorporarlos como reforzantes en la elaboración de un TP. De
esta forma se da una alternativa a la disposición final de estos residuos.

Reconocimientos
Los autores agradecen al Gobierno del Estado de Hidalgo por el apoyo otorgado a
través del proyecto: FOMIX-HGO-2010-150905. Rojas-León agradece al Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) por la beca 59009, otorgada para
estudios de posgrado.

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184
Capítulo 10
Regeneración Natural de Abies religiosa
HBK Schl Et Cham Post-incendio
Rodrigo Rodríguez Laguna, Ramón Razo Zárate, Juana Fonseca
González, Juan Capulín Grande, Rodolfo Goche Telles y Abraham
Palacios Romero

gi
na
en
bl
an
co
Regeneración natural de Abies religiosa
HBK Schl Et Cham post-incendio
Rodrigo Rodríguez-Lagunaa,1, Ramón Razo-Záratea, Juana Fonseca-Gonzáleza, Juan
Capulín-Grandea, Rodolfo Goche-Tellesb y Abraham Palacios Romeroa
a
Instituto de Ciencias Agropecuarias, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
b
Facultad de Ciencias Forestales, Universidad Juárez del Estado de Durango

Resumen. Después de un incendio forestal el bosque de oyamel busca estrategias


para recuperarse, en ese sentido el objetivo fue evaluar la densidad de regeneración
y las estrategias de establecimiento que desarrollan las plantas de Abies religiosa
en un área afectada por un incendio forestal ocurrido en 1998, dentro del Parque
Nacional El Chico, Hidalgo. Después de 14 años se muestreo al azar, diez sitios
circulares de 100 m2, para evaluar la densidad de regeneración, altura de las
plántulas y las especies que fungen como nodriza. Los resultados encontrados fue
que existe una densidad promedio de 4200 plantas/hectárea y las plantas tienen
mayor altura en coberturas de suelo de 91-100% con exposición suroeste.
Asimismo la especie arbustiva que funge como nodriza para el oyamel fue
Baccharis conferta.

Palabras claves. Abies religiosa, Baccharis conferta, post-incendio forestal,


regeneración natural, diseminación.

1. Introducción

Los incendios son un importante factor de alteraciones en los ecosistemas donde se


presenta, ya que el fuego muchas veces avanza sin control y arrasa la vegetación,
resultando en el origen de procesos de erosión del suelo tanto por el viento como por el
agua [1]. Además de afectar las funciones y servicios de los bosques, también afectan
bienes materiales y estilos de vida humanos. Los daños se extienden al paisaje, y sus
consecuencias incluyen brumas, depósito de contaminantes y liberación de gases de
efecto invernadero. Se ha demostrado que la expansión incontrolada de la tierra
cultivable mediante la invasión de tierras boscosas y el uso de los bosques como
espacios recreativos y turísticos incrementan el riesgo de incendios forestales [2].
En México ocurren un promedio de 8000 incendios al año; los años de 1998 y
2011 fueron especialmente notable, ya que en el transcurso de estos, se reportaron
14445 y 12113 incendios respectivamente, (Figura 1) [3]. Esto debido principalmente a
que en esos años se presentaron sequias especialmente graves y que afectaron
grandemente a todos los ecosistemas [4].

1
Rodrigo Rodríguez Laguna, rodris71@yahoo.com

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Rodríguez Laguna et al.

Figura 1. Número de incendios acaecidos en la República Mexicana anualmente.

En México, se ven afectadas por incendios 296138 hectáreas anuales. Sin embargo,
en los años de 1998 y 2011, debido a la sequía, se superó ampliamente la media
nacional. En 1998 se vieron afectadas 849633 ha, de las cuales, el 23.0% fueron zonas
arboladas, mientras que el resto correspondieron a pastizales y matorrales. Mientras
que en el año 2011, se vieron afectadas 956404, de los cuales el 7.5% fueron zonas
arboladas [3] (Figura 2).

Figura 2. Hectáreas afectadas por incendios en la República Mexicana anualmente.

A pesar de que la concepción tradicional de los incendios es negativa, existen


trabajos en los que se demuestra que en algunos ecosistemas forestales están adaptados
al fuego y lo necesitan para mantener su vigor y capacidad reproductiva [1].
La frecuencia, intensidad y severidad de los incendios determinan la magnitud del
efecto sobre la vegetación y los procesos ecosistémicos [5]. El fuego es especialmente
importante en los ciclos vitales de una gran variedad de coníferas y latifoliadas, ya que
influencia la reproducción, regeneración, competencia, aclareos, nutrición, sucesión y
saneamiento de los ecosistemas [6]. El fuego crea espacios adecuadas para la

188
Rodríguez Laguna et al.

repoblación de especies arbóreas, que se establecen más fácilmente sobre el suelo


mineral. También obstaculiza el establecimiento de otras especies que las desplazarían
en el curso de la sucesión natural [7].
Los bosques de Abies religiosa no están exentos de dichos fenómenos, aunque se
encuentren presentes en varias áreas naturales protegidas de la faja volcánica
transmexicana [8]. Estos bosques presentan problemas de repoblación natural y elevada
mortalidad de árboles adultos en zonas específicas [9].
Estudios reconocen que a cierta intensidad, los incendios forestales generan
cambios negativos y ocasionan pérdidas de nutrientes, modifican las propiedades
físicas e hídricas del suelo, reducen la porosidad del suelo, forman sustancias
hidrófobas, disminuyen la infiltración, la disponibilidad de agua, causan erosión y, en
general, limitan la repoblación del bosque [10,11]. Para el género Abies la
disponibilidad de agua es muy importante en la etapa de plántulas ya que varias
especies son sensibles al déficit de humedad en el suelo, el cual se considera como el
factor de mortalidad de plántulas de coníferas más importante dentro de los primeros
cinco años [12,13].
La especie Abies religiosa es endémica de México, en el pasado y debido a su
ubicación en la cercanía de las áreas pobladas y centros industriales, fue utilizada para
la producción de celulosa y papel, ya que es la especie maderable más rica en celulosa,
en cuyos tallos jóvenes (de 20 a 40 años de edad) contienen hasta el 75.0% de este
producto, y este a su vez, con el mayor porcentaje de celulosa alfa, que es empleado en
la fabricación de papeles finos, y por consiguiente es el que alcanza los mayores
precios en el mercado. Otro uso que se le da a esta especie es como “árbol de navidad”,
además de que sus ramas se utilizan para hacer adornos en ceremonias religiosas, su
madera es muy utilizada en la industria de la construcción. Su importancia ecológica se
da como regulador de ciclo hidrológico, recreación y protección de cuencas, y
conservación de la biodiversidad [14].
Para comprender la regeneración natural en bosques de Abies religiosa se requiere
investigar la demografía de sus poblaciones de plántulas, con énfasis en la
supervivencia y causas de mortalidad, de la cual existen pocos estudios al respecto. Los
estudios demográficos de plántulas son básicos, ya que éste es el estadío donde operan
con mayor intensidad los factores de mortalidad y ocurren cambios numéricos
importantes [15,16]. En el estudio realizado por Manzanilla [17] en bosques de Abies
religiosa, concluyó que la gruesa capa de musgo es la responsable de la poca
regeneración natural, ya que actúa como barrera mecánica que impide a la radícula de
la plántula alcanzar y anclarse al suelo mineral, e indicó que los incendios forestales
superficiales, al eliminar el estrato rasante del bosque, puede favorecer su repoblación.
Además, se sabe que la hojarasca también actúa como barrera física y química para la
germinación de las semillas, ya que se ha encontrado que posee sustancias alelopáticas
[18,19].
Los incendios forestales superficiales juegan un papel importante en los ciclos de
nutrientes de los bosques. La combustión de la materia orgánica resulta una
mineralización directa de nutrientes, al incrementar la temperatura del suelo y la
actividad microbiana dan lugar a una liberación de nutrientes a través de la
descomposición de la materia orgánica durante varios años. En general, los incendios
pueden eliminar hongos, destruir sustancias alelopáticas y el estrato rasante, lo que
favorece a las condiciones micro ambiéntales para que se presente el proceso de
germinación y establecimiento de plántulas [20], principalmente de las especies
arbustivas pioneras que forman la cobertura ideal para el establecimiento posterior de

189
Rodríguez Laguna et al.

especies tolerantes como es el caso del Abies religiosa. Sin embargo, se desconoce el
comportamiento de los factores ecológico-silvícolas en el establecimiento y
crecimiento de la regeneración natural de plántulas de dicha especie, en bosques que
fueron afectados por incendios.
Por lo anterior en este estudio se planteó como primer objetivo evaluar la densidad
de la regeneración natural de Abies religiosa en el paraje llamado “León Alado” dentro
del Parque Nacional El Chico después del incendio ocurrido en el año de 1998. Como
segundo fue identificar las estrategias de establecimiento de las plántulas de Abies
religiosa después del incendio forestal.

2. Materiales y métodos

2.1. Localización del Parque Nacional El Chico

El Parque Nacional El Chico, es un Área Natural Protegida que se localiza a 26 km al


noroeste de la ciudad de Pachuca, Hidalgo (Figura 3). Tiene una superficie de 2739 ha,
la mayor parte de su territorio políticamente pertenece al municipio de Mineral del
Chico, el resto pertenece al municipio de Pachuca de Soto y una porción muy pequeña
corresponde al Mineral del Monte [21]. Geográficamente, el parque se localiza entre las
coordenadas 20° 10' 10" y 20° 13' 25" de Latitud Norte y 98° 41' 50" y 98° 46' 02" de
Longitud Oeste [22].

Figura 3. Ubicación geográfica del Parque Nacional El Chico, Hidalgo, México.

Ésta Área Natural Protegida presenta una singular belleza escénica por su relieve
montañoso, surcado por activo drenaje fluvial y recubierto con exuberante bosque de
oyamel (Abies religiosa), en su conjunto conforma un mosaico natural que amalgama
sobresalientes y distintivos rasgos físicos y biológicos plasmados en geoformas de gran
belleza escénica como peñascos, valles y cañadas (Figura 4). Aunado a los atributos
escénicos, el parque realiza importantes funciones ecológicas, derivadas del ecosistema
forestal, valioso por su riqueza biológica. Es una zona de captación pluvial y recarga de

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Rodríguez Laguna et al.

acuíferos, que mantiene el equilibrio hidrológico regional por el aporte de agua a las
cuencas del Valle de México y del Pánuco, y coadyuva a la regulación y estabilidad
climática [23].

Figura 4. Fotografía del relieve del Parque Nacional El Chico, Hidalgo, México.

El área de estudio fue el paraje conocido como León Alado y se ubica en la parte
Oeste del Parque Nacional El Chico en las coordenadas geográficas de 20° 10´ 22” de
Latitud Norte y 98° 45´ 00” de Longitud Oeste, a una altitud media de 2900 msnm
aproximadamente a 0.5 Km al noreste del poblado de La Estanzuela. En esta zona se
presentó un incendio superficial intenso en 1998 afectando en algunas partes la copa de
los árboles y consumiendo 16 de las 20 hectáreas que tiene el predio [24].
Las características fisiográficas que presenta el área de estudio son similares a las
del Parque Nacional El Chico. Se presenta una orografía que despliega grandes
elevaciones rocosas en altitudes que van desde 2500 a 3090 metros [25], destacando
por sus formas caprichosas y máxima elevación dentro del predio la peña del León
Alado.
La geología del lugar muestra una actividad volcánica durante el período terciario
edificó, el relieve tan abrupto que prevalece en el parque es debido a los afloramientos
de material rocoso de las formaciones y materiales ígneos, producto del intemperismo y
erosión de rocas que afloran en los puntos elevados. Estos materiales están
conformados principalmente por rocas andesitas.
La edafología del parque presenta suelos de Andosol húmico-Cambisol húmico.
Son suelos de color oscuro, estructura suelta y esponjosa, ricos en materia orgánica
aportada por la vegetación, presenta buena retención de humedad y baja saturación de
bases y por lo general tienen buen drenaje interno (24).
Con respecto a la hidrología, el parque es una pequeña fracción del parteaguas
entre la cuenca del río Pánuco y la cuenca de México. Localmente, el parteaguas del
parque genera dos vertientes, una orientada al norte y otra al sur [26]. En la vertiente

191
Rodríguez Laguna et al.

del sur, que su área de influencia son zonas menos escarpadas y condiciones
ambientales de menor humedad, da como consecuencia la existencia de una red fluvial
con un desarrollo apenas presente por algunos cauces intermitentes durante la época de
lluvias. Ya que la mayor actividad hídrica de esta vertiente es estacional, sus aportes
son a la presa “El Cedral”, ubicada dentro del parque [26].

2.2. Clima

El clima es templado semifrío con lluvias en verano; la precipitación media anual es de


1382 mm y septiembre es el mes con mayor precipitación con un promedio de 302 mm.
Las lluvias de invierno representan menos de 5% de la precipitación anual y las
neblinas son frecuentes. La estación seca ocurre de noviembre a mayo, con una
precipitación promedio de 21 mm y en los meses de marzo y abril frecuentemente no se
registra precipitación. La temperatura media del mes más cálido (abril) y del mes más
frío (febrero) es de 17 ºC y 6 ºC respectivamente, aunque se han registrado
temperaturas máximas y mínimas extremas de 38 ºC y de -6 ºC respectivamente [23].

2.3. Vegetación

En el Parque se encuentran Bosque de oyamel (1856 ha), Bosque de pino-encino (403


ha), Bosque de oyamel-encino (95 ha), Bosque de tlaxcal (Juniperus deppeana Steud.)
o táscate (Juniperus montícola Martínez) (63 ha), Pastizal (46 ha), Bosque de cedro (27
ha) y Bosque de encino (25 ha). La flora está constituida por 545 especies, 264 géneros
y 73 familias. Clasificándose según la NOM-059-SEMARNAT-2001, cuatro especies
sujetas a protección especial (Taxus globosa Schlecht, Juniperus montícola Martínez,
Gentiana spathacea Kunth y Pseudotsuga macrolepis Flous), una especie amenazada
(Fucraea bendinghausii K. Koch) y una especie en peligro de extinción (Litsea
glaucescens Kunth).
El bosque de oyamel cubre 67.0% de la superficie del Parque; el estrato arbóreo
está dominado por Abies religiosa Kunth Schltdl. Et Cham. Las especies dominantes en
el estrato arbustivo son Archibaccharis hieracioides Blake, Baccharis conferta H.B.K.,
Eupatorium hidalgense Rob., Fuchsia thymifolia H.B.K , Ribes affine H.B.K., Salvia
elegans Vahl., Senecio angulifolius D. C. y Stevia monardifolia H.B.K. El estrato
herbáceo lo domina, Alchemilla procumbens Rose y el estrato rasante por diferentes
especies de musgo, destacando Thuidium delicatulum (Hedw.) Schimp. La capa de
musgo y hojarasca varía de tres hasta 25 cm de espesor [23].

2.4. Diseño de muestreo

En el área de estudio se aplicó el diseño de muestreo al azar, esta tiene una superficie
de diez hectáreas donde se evaluaron diez sitios circulares de 100 m2 cada uno, con un
radio de 5.64 m habiendo distancias aleatorias entre ellas con la intención de cubrir las
diferencias en regeneración de oyamel, cobertura arbustiva, exposición y distancia al
arbolado semillero. Después de fijar el punto el conteo y las mediciones
correspondientes se comenzaron de la orientación norte, siguiendo el sentido de las
manecillas del reloj.

192
Rodríguez Laguna et al.

2.5. Variables evaluadas

En el área de estudio se evaluaron las variables densidad de regeneración, altura y


mediante la coloración, se estimó el vigor de la plántula. La densidad se obtuvo al
contar el número de plántulas por sitio de muestreo y posteriormente se estimó el
promedio de plántulas por hectárea. La altura total de la plántula se consideró desde la
base hasta la yema apical y se midió con una regla con aproximación al milímetro
(Figura 5), el vigor fue cualitativo al clasificar las plántulas en tres colores con el
aspecto que manifestaba. El color verde se le otorgó a la planta vigorosa que mostraba
las acículas de color verde intenso con tallo turgente y en crecimiento; el color verde-
amarillo fue dado a las plantas medianamente vigorosas ya que expresaban acículas
verde-amarillas poco turgentes y con yema vegetativa en reposo y el color amarillo se
le otorgó a las plantas consideradas como menos vigorosas con las acículas casi
completamente amarillas, más cortas y poco inclinadas hacia el suelo, y algunas de
ellas con puntas secas y con la yema vegetativa en reposo.

Figura 5. Medición de altura en plantas seleccionadas de oyamel.

Las variables anteriores se evaluaron en condiciones ambientales y ecológicas


siguientes: a) La cobertura arbustiva se clasificó en tres rangos: 1) 91-100%, 2) 81-90%
y 3) ≤80%. La distancia del centro de los sitios de muestreo al arbolado semillero se
clasificó en cuatro rangos: 1) 0-50, 2) 50-100, 3) 100-150 y 4) 150-200 metros. La
exposición de los sitios encontrados en el área de estudio fueron tres: 1) Noroeste, 2)
Oeste y 3) Suroeste. (Figura 6). Así mismo se evaluó las especies arbustivas que
fungen como planta nodriza, es decir, se identificó la planta arbustiva y se contó el
número de plántulas de oyamel que crecen bajo su cobertura.

193
Rodríguez Laguna et al.

Figura 6. Condición del sotobosque post-incendio en el bosque de oyamel

2.6. Análisis estadísticos

Se realizó un análisis de varianza mediante el paquete estadístico SAS (Institute, SAS)


a los datos obtenidos en campo, estos se agruparon por variable independiente similar
que tuvo cada sitio (Cobertura de suelo, distancia al árbol semillero y exposición del
sitio), cabe aclarar que para cada variable los datos obtenidos por sitio se agruparon de
manera diferente. Para el vigor de las plantas y las especies arbustivas que favorecen el
establecimiento de las plantas de oyamel se realizaron estadísticos básicos como
promedios y porcentajes con la finalidad de comprender las condiciones ecológicas en
que se establece la regeneración natural de Abies religiosa después de un incendio
forestal.

3. Resultados y discusión

El incendio forestal ocurrido en el Parque Nacional El Chico en el año de 1998 afectó


una enorme superficie del mismo, en diez hectáreas de dicha superficie que se
encuentran en el paraje León Alado, después de 13 años de ocurrido el siniestro, aún se
hallan rastros de la vegetación afectada como troncos de árboles quemados, secos de
diferente altura y con avances de descomposición de la madera. También se ha
establecido una cobertura arbustiva de diferentes especies que han favorecido la
regeneración y establecimiento del oyamel de manera natural (Figura 7). Especies
pioneras como Baccharis conferta favorece las condiciones ambientales para que se
presente el proceso de germinación para el oyamel.

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Rodríguez Laguna et al.

Figura 7. Rastros de la vegetación afectada por el incendio del año 1998.

3.1. Densidad de regeneración

El análisis de varianza no mostró diferencias significativas (P≤0.05) en la densidad de


la regeneración con los rangos de cobertura del suelo por el estrato arbustivo, distancia
al arbolado semillero y en la exposición de los sitios (Tabla 1). Sin embargo, en la
cobertura de 81 a 90% se encontraron promedios de 4833 plántulas por hectárea
(Figura 8); y en la cobertura menor o igual al 80% disminuyó ligeramente la densidad
4667 plántulas por hectárea. Cabe mencionar que se obtuvo un error estándar grande lo
que significa que existe mucha variabilidad o dispersión de los valores respecto a la
media aritmética, dicho de otra manera el error estándar pequeño indica que la
dispersión de los puntos alrededor de la línea de regresión son casi perfectos en la
ecuación de estimación de la variable dependiente [27].

Tabla 1. Variables para regeneración natural de oyamel post-incendio forestal.


Cuadrado Medio
Fuentes de variación
Gl Densidad Error Pr>F
Cobertura vegetal 2 79.1ns 415.3 0.828
Distancia al arbolado semillero 2 177.9ns 375.3 0.630
Exposición de los sitios 2 697.5ns 378.8 0.187

ns = No significativo P≤0.05

Los resultados encontrados se asemejan a los reportados por Lara, Sánchez y


Corral [28] al comparar la regeneración de A. religiosa en claros del dosel versus
sotobosque en el Parque Nacional Cofre de Perote, México, y concluyeron que la
regeneración de oyamel es considerablemente mayor en los claros que en el sotobosque.
A pesar de que no hubo diferencias estadísticas los resultados obtenidos tienden a ser

195
Rodríguez Laguna et al.

mayores en coberturas menores a 90%. Pero se debe considerar que el estrato arbustivo
está dominado por Baccharis conferta la cual deja pasar gran cantidad de energía solar
que favorece en gran medida la germinación y crecimiento del oyamel en sus primeros
años. La regeneración encontrada es suficiente para que se conserve y se mantenga el
bosque de oyamel en la región de acuerdo a las normas que establece la Comisión
Nacional Forestal [29].

Figura 8. Densidad regenerativa en A. religiosa en diferentes coberturas de suelo.

Después de 13 años de ocurrido el incendio la cantidad de semilla de oyamel que


cae cada año por diseminación del viento, se ve reflejada en el número de plántulas por
unidad de superficie, en este caso se obtuvo en promedio 5350 plántulas por hectárea
en distancias de 151 a 200 m al árbol semillero más cercano, en sitios evaluados junto
al arbolado semillero (0-50 m) la densidad fue de 4467 plantas/ha. Lo anterior muestra
que existe una adecuada diseminación de la semilla en el área de estudio, sin embargo,
la literatura es escasa para comparar los resultados encontrados.
La exposición del sitio presentó influencia en la densidad de la regeneración
natural del oyamel, la orientación hacia el Oeste tuvo en promedio 6100
plantas/hectárea, superando con un 16% de plantas por hectárea a los sitios que tienen
una exposición hacia el noroeste (5125 plantas/ha), y disminuyendo la densidad hasta
1325 plantas/hectárea en la exposición suroeste. Los resultados obtenidos coinciden
con los reportados por Madrigal [30] y Rzedowski [31] donde aseveran que la mejor
orientación para que se establezca la regeneración de plántulas de A. religiosa son las
orientaciones Norte, Noreste, Noroeste y Oeste, para este estudio la orientación Oeste
benefició a la regeneración, posiblemente se debió a que los sitios de sombría presentan
un microclima ideal que favoreció a que la semilla germinara y se estableciera la
plántula.

196
Rodríguez Laguna et al.

3.2. Altura de la regeneración natural

Los resultados del análisis de varianza mostraron que existen diferencias significativas
(P≤0.01) en la altura de las plántulas de oyamel presentes en diferentes coberturas de
suelo por la vegetación arbustiva, distancia al arbolado semillero y en la exposición de
los sitios (Tabla 2). La cobertura de suelo del 91-100% presentó plantas de mayor
altura (182.6 cm), mientras que la cobertura de suelo ≤80% se encontraron plantas con
altura promedio de 89.4 cm habiendo una diferencia de 93.2 cm entre condiciones
extremas evaluadas (Figura 9). Es posible que los resultados se deban al
establecimiento primeramente de vegetación arbustiva después del ocurrido incendio
forestal y posteriormente en ese mismo sitio se establecieron las primeras plantas de
oyamel teniendo ahora plantas de mayor tamaño, además de la protección de factores
ambientales y la competencia por luz que se presentan en las plantas bajo coberturas de
vegetación, promoviendo el crecimiento en altura de las plantas. En sitios con poca
cobertura arbustiva las plantas presentaron menor altura tal vez por el efecto limitativo
de algunos factores ambientales, además de reconocer que el oyamel es una especie
tolerante a la sombra, por lo que no le favorece tener alta intensidad de luz para su buen
desarrollo y crecimiento en los primeros años de vida.

Tabla 2. Altura de la regeneración en variables de regeneración post-incendio


Cuadrado Medio
Fuentes de variación
Gl Altura de planta Error Pr>F
Cobertura vegetal 2 315522.2** 1488.4 0.0001
Distancia al arbolado semillero 2 255521.1** 1429.8 0.0001
Exposición de los sitios 2 832716.0** 1342.6 0.0001
** Altamente significativo P≤0.01

La altura de la regeneración de oyamel fue mayor a distancias mayores (151-200


m) del arbolado semillero con 175.3 cm mientras que la altura promedio fue de 102.3
cm en la regeneración cerca de los arboles semilleros.

Figura 9. Altura de la regeneración de A. religiosa en diferentes coberturas

197
Rodríguez Laguna et al.

Las plántulas que se encontraban en la exposición Suroeste tuvieron en promedio


una altura de 204.3 cm mientras que las de la exposición Noroeste tuvieron 64.3 cm;
habiendo una diferencia de 140 cm (Figura 10). Cabe aclarar que la altura se midió en
todos las plantas que se han establecido después de ocurrido el incendio.

Figura 10. Altura de la regeneración en A. religiosa en diferentes exposiciones.

3.3. Vigor de las plántulas mediante la coloración

El color del follaje muestra el vigor y sanidad que tiene la planta en su estado de
desarrollo y crecimiento, del total de plantas obtenidas en los diez sitios evaluados se
obtuvo en promedio 4200 plántulas/hectárea en toda el área muestreada, de las cuales el
73.6% presentan una coloración verde consideradas como planta vigorosa por presentar
hojas turgentes y con el brote terminal en crecimiento, mientras que el 24% tiene una
coloración verde-amarillenta considerada como medianamente vigorosa al mostrar
hojas poco turgentes y con yema vegetativa en reposo, el resto de las plantas se
consideraron como poco vigorosas.

Así mismo, las plantas que se encuentran bajo la cobertura del estrato arbustivo
(192 plantas) el 88.9% son plantas vigorosas (verdes) y el 9.7% tienen una coloración
verde-amarilla. Las plantas sin cobertura arbustiva solo el 57.4% son plántulas
vigorosas y se obtuvo que el 39.2% son plántulas medianamente vigorosas. Las plantas
de A. religiosa presentaron mayor vigor bajo cobertura del estrato arbustivo (Tabla 3).

198
Rodríguez Laguna et al.

Tabla 3. Vigor de la regeneración natural de A. religiosa definida por la coloración


Coloración
Verde V-A Amarilla Plantas/Ha
(%) (%) (%)
Plantas de oyamel bajo cobertura 88.9 9.7 1.4 2160
arbustiva
Plantas de oyamel sin cobertura 57.4 39.2 3.4 2040
arbustiva
Total de plantas de oyamel en el 73.6 24.0 2.4 4200
área
Verde= Planta vigorosa; muestra acículas de color verde intenso, tallo turgente y en crecimiento;
V-A (Verde-Amarillo)= Planta medianamente vigorosa con acículas verde-amarillas poco turgentes y yema
vegetativa en reposo;
Amarillo= Planta poco vigorosa, acículas casi completamente amarillas, más cortas e inclinadas hacia el
suelo con puntas secas y yema vegetativa en reposo.

3.4. Especies que propician la regeneración de Abies religiosa

La especie de Baccharis conferta comúnmente conocida como escobilla es la que tuvo


el mayor número de plantas (119) de A. religiosa bajo su cobertura. Lo que indica que
esta especie tiene la función de planta nodriza en los primeros años para el oyamel;
bajo la cobertura de la escobilla se encontraron un 84.0 % más que en el resto de las
especies arbustivas que también fungen como nodrizas para las plántulas del oyamel
(Tabla 4). La escobilla presenta una conformación estructural como parecida a la figura
de un globo inflado, con follaje en los extremos de las ramas que corresponde al último
crecimiento del año, no retiene su follaje en el interior de dicha forma, solo se
encuentran las estructuras de las ramas dejando pasar suficiente cantidad de luz hasta el
suelo. Otras de las especies presentes en el estrato arbustivo lucen diferente
conformación de la copa y mantienen el follaje de sus ramas por mayor tiempo dejando
pasar poca luz solar. Lo anterior es posible que no mantenga condiciones micro-
ambientales favorables para la regeneración de la especie.

Tabla 4. Número de plántulas de A. religiosa bajo cobertura de una especie arbustiva.


Plantas de Abies religiosa bajo la
Especie
cobertura arbustiva de
Baccharis conferta H.B.K. 119
Ribes affine H.B.K. 19
Quercus mexicana Humb. & Bonpl. 19
Quercus rugosa Née 13
Arctostaphylos discolor Kunth 13
Eupatorium ligustrinum (DC.) King. & Rob. 12
Arbutus glandulosa M. Martens & Galeotti. 12
Prunus serótina McVaugh 2
Muhlenbergia ramulosa (Kunth) Swallen 2
Juniperus montícola Martínez 1
Cupressus lindleyi Klotzsch ex Endl. 1
Buddleia parviflora Kunth 1

Con los resultados encontrados se confirma lo mencionado por Snook [32] al


aseverar que Baccharis conferta es una especie de nodriza que facilita la regeneración
natural del oyamel. Otro estudio realizado por Musálem y Gómez [33], dice que en las
áreas perturbadas por la tala, sobre todo donde existe pastoreo, es frecuente encontrar
Juniperus monticola y Baccharis conferta, que desaparecen conforme se va
recuperando el bosque original, pero que estas dos especies son poco frecuentes en

199
Rodríguez Laguna et al.

áreas perturbadas por el fuego, sin embargo, en este estudio Baccharis conferta fue la
especie más frecuente a pesar de que el área sufrió un incendio forestal en 1998.

4. Conclusiones

Después de ocurrido el incendio forestal en 1998 en el Parque Nacional “El Chico” que
afectó al paraje León Alado, la vegetación se encuentra en proceso de recuperación al
ser detectada una regeneración natural de Abies religiosa con densidad promedio de
4200 plantas por hectárea. Valor considerado superior a la densidad ideal para que se
establezca y regrese a su estado original el bosque de oyamel.
A los renuevos de oyamel les favorece el estar en cobertura arbustiva entre 80 y
91%. Siendo Baccharis conferta la especie que funge principalmente como nodriza en
esta área, ya que se encontró, un total de 119 plantas de oyamel bajo su cobertura,
superando hasta un 84 % al resto de las especies arbustivas presentes.
La exposición suroeste tuvo plántulas con promedio de altura de 204.3 cm.
Además, presentó una satisfactoria diseminación de la semilla por los árboles
semilleros ya que hasta distancias de 200 m se encontraron densidades mayores a 5350
renuevos por hectárea de diferentes alturas.

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201

gi
na
en
bl
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co
Capítulo 11
Exposición a Plaguicidas Organofosforados
en Escolares Residentes de una Localidad
Agrícola en México
Rocío Ramírez Jiménez, Rebeca Mejía Saucedo, Jaqueline Calderón
Hernández, Regina Montero Montoya y Leticia Yáñez Estrada

gi
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co
Exposición a Plaguicidas Organofosforados
en Escolares Residentes de una Localidad
Agrícola en México
Rocío Ramírez-Jiméneza,1, Rebeca Mejía-Saucedob, Jaqueline Calderón-Hernándezc,
Regina Montero-Montoyad y Leticia Yáñez-Estradab
a
Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional Unidad
Michoacán, Instituto Politécnico Nacional
b
Laboratorio de Género, Salud y Ambiente, Facultad de Medicina, Universidad
Autónoma de San Luis Potosí
c
Centro de Investigación Aplicada en Ambiente y Salud, CIACYT-Medicina,
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
d
Departamento de Medicina Genómica y Toxicología Ambiental, Instituto de
Investigaciones Biomédicas, Universidad Nacional Autónoma de México

Resumen. Los plaguicidas organofosforados son los más usados en México. El


propósito de este trabajo fue evaluar la exposición a organofosforados en escolares
residentes de una zona agrícola. En dos periodos de aplicación de plaguicidas, se
colectaron muestras de orina de 110 participantes (de 6 a 14 años), y se
cuantificaron los metabolitos dialquilfosfato; y en el periodo de mayor aplicación,
se colectaron muestras de sangre, y se determinó la actividad BChE y el nivel de
plomo. El metabolito predominante fue el DMTP (>90%) y el menos detectado fue
el DEDTP. En el periodo de alta exposición, la mediana de los metabolitos DMPs
y DEPs (161.2 y 56.3 nmol/L, respectivamente) fue mayor que la del periodo de
baja exposición (Wilcoxon, p < 0.0001). Los niveles de dialquilfosfatos en la
población participante difieren de los reportados por algunos estudios similares.
No se encontraron asociaciones entre las actividads BChE y los niveles de
metabolitos dialquilfosfato.

Palabras claves. Localidad agrícola, dialquilfosfatos, exposición, niños,


organofosforados, México.

1. Introducción

Los plaguicidas organofosforados (OF) son un grupo de plaguicidas neurotóxicos


ampliamente usados en la agricultura, y constituyen el primer tipo de compuestos en
ser regulado como grupo bajo la FQPA (Food Quality Protection Act) debido a su
amplio uso y a que presentan un mecanismo de acción común: la inhibición de la
acetilcolinesterasa (AChE) [1].
La AChE cataliza la hidrólisis del neurotransmisor acetilcolina (ACh), el cual
transmite las señales electroquímicas a través de las sinapsis neuronales y uniones
neuromusculares [2]. Los OF inhiben la AChE, fosforilando el sitio esteárico de esta

1
Rocío Ramírez-Jiménez, mdramirez@ipn.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Ramírez Jiménez et al.

enzima, produciéndose una acumulación de ACh en las terminaciones nerviosas y la


estimulación continua del impulso nervioso [3-5].
Los efectos agudos de la exposición a OF están bien documentados [4]; no
obstante, las evidencias sobre sus efectos crónicos no son concluyentes [6-7]; además
de que los datos disponibles son principalmente para adultos [7-8]. Varios efectos
adversos a la salud se sospecha están relacionados con exposiciones crónicas a estos
compuestos; estos incluyen efectos neurológicos, en el desarrollo, reproductivos,
inmunológicos y disrupción endocrina, entre otros [9-12].
Los OF son esteres del ácido fosfórico o fosforotioico que existen en dos formas:
Tio (conteniendo azufre) y oxón (conteniendo oxígeno), esta última potente inhibidora
de las colinesterasas. El metabolismo de los plaguicidas determina su toxicidad, los OF
para ejercer su acción tóxica necesitan ser bioactivados mediante una desulfuración
oxidativa catalizada por citocromo p450 a sus oxones correspondientes [3,13], estos
oxones pueden ser hidrolizados por la paraoxonasa 1 (PON1), obteniéndose como
productos de reacción de uno a seis metabolitos inespecíficos dialquilfosfato (DAP),
los cuales son; dimetilfosfato (DMP), dietilfosfato (DEP), dimetiltiofosfato (DMTP),
dietiltiofosfato (DETP), dimetilditiofosfato (DMDTP) y dietilditiofosfato (DEDTP)
(Figura 1) [14-15].

Figura 1. Estructuras químicas de los seis principales metabolitos dialquilfosfato.

Alrededor del 85% de los plaguicidas OF son degradados al menos uno de los
metabolitos DAP. En la Tabla 1 se presentan los principales OF y sus metabolitos DAP
[14, 16].

206
Ramírez Jiménez et al.

Tabla 1. Plaguicidas OF más comunes y sus metabolitos DAP.


Metabolitos DAP
OF
DMP DMTP DMDT DEP DETP DEDTP
Azinfos metílico x x x
Cloretoxifos x x
Clorpirifos x x
Clorpirifos metílico x x
Coumafos x x
Diclorvos (DDVP) x
Diazinon x x
Dicrotofos x
Dimetoato x x x
Disulfoton x x x
Etión x x x
Fenitrotión x x
Fentión x x
Isazofos x x
Malatión x x x
Metidatión x x x
Paratión metílico x x
Naled x
Oxidemeton-metílico x x
Paratión x x
Forato x x x
Fosmet x x x
Pirimifos-metílico x x
Sulfotep x x
Temefos x x
Terbufos x x x
Tetraclorvinfos x

La medición de los metabolitos DAP en orina refleja la exposición acumulada a los


plaguicidas OF [17-19]. Diversos investigadores han cuantificado estos metabolitos
para evaluar la exposición a los plaguicidas OF como grupo, en poblaciones
norteamericanas [18,20-]; y europeas [23-25].
La exposición a OF puede ocurrir a partir de varias fuentes, tales como la presencia
de residuos en alimentos, agua potable y bebidas, contacto de la piel con suelo, polvo y
artículos contaminados o a través de la deriva y deposición de aerosoles y vapores de
plaguicidas [26-28].
La exposición a plaguicidas constituye un problema de salud, principalmente en
comunidades donde sus habitantes trabajan y viven en estrecha proximidad a los
campos agrícolas, donde este tipo de compuestos son aplicados y almacenados [29-31].
Existen reportes en la literatura que han evaluado la exposición a OF, cuantificando las
concentraciones urinarias de metabolitos DAP en niños que viven en zonas rurales [32-
35] y en comunidades urbanas [22-23,36-40].
Varios estudios indican que los efectos adversos potenciales a la salud, por la
exposición a este grupo de plaguicidas, son mayores para los niños que para los adultos
debido a sus patrones de actividad y comportamiento, a la alimentación y a las
características fisiológicas asociadas con el desarrollo [6,41]. Algunos estudios
epidemiológicos realizados en poblaciones infantiles, han reportado una asociación
entre la exposición a este tipo de agroquímicos y efectos neurológicos [42-43].
En México, los organofosforados son el grupo de plaguicidas más usados en la
agricultura y en el control de plagas urbanas; sin embargo, no hay datos oficiales sobre
la cantidad y tipo de agroquímicos usados [44-45]. A pesar de que el uso de varios OF,

207
Ramírez Jiménez et al.

como paratión metílico, metamidofos, clorpirifos etílico, mevinfos, monocrotofos y


azinfos metílico, entre otros, ha sido prohibido o severamente restringido en otros
países [46], en México su empleo en comunidades rurales y urbanas sigue siendo
intensivo [45,47]. Por otro lado, los estudios sobre la evaluación de la exposición a este
tipo de plaguicidas en poblaciones mexicanas son limitados [48-49], particularmente en
niños de comunidades agrícolas [31]; no obstante que la población de niños en México
asciende a 39 millones (29% de la población total), de los cuales casi el 26.6% vive en
comunidades rurales.
La disponibilidad de información oportuna, clara y precisa es un factor
determinante para hacer que se tome conciencia de los efectos perjudiciales de los
plaguicidas a la salud humana; así como su impacto ambiental, económico, social y
político. Esta información es fundamental para el desarrollo de políticas públicas
pertinentes, y para la implementación de medidas de intervención temprana, destinadas
a eliminar los riesgos por la exposición a plaguicidas en su origen; y en la promoción
de alternativas más saludables y sostenibles que coadyuven al logro del desarrollo
sostenible de un país.
Por lo tanto, el objetivo de este estudio fue evaluar la exposición a OF en niños y
adolescentes escolares de 6 a 14 años de edad que viven en una zona agrícola, mediante
la cuantificación urinaria de los metabolitos DAP, en dos períodos de aplicación de
estos plaguicidas; así como, determinar la influencia de variables como edad, sexo,
proximidad de la vivienda al campo agrícola y uso residencial de plaguicidas, entre
otras, sobre las concentraciones de estos metabolitos.

2. Metodología

2.1. Población y sitio de estudio

Este estudio se llevó a cabo en un grupo de niños y adolescentes que viven en la


localidad de El Refugio. Esta comunidad se localiza en el municipio de Ciudad
Fernández en una de las zonas agrícolas más importantes del Estado de San Luis Potosí,
México (Figura 2), en donde se aplican diferentes tipos de plaguicidas principalmente
piretroides, carbamatos, organoclorados y organofosforados. Respecto a estos últimos,
entre los más usados se encuentran el clorpirifos etílico, diazinón, malatión,
metamidofos, paratión metílico, dimetoato, acefato, etión y monocrotofos. El estudio se
efectuó en dos estaciones del año: en primavera en uno de los meses con mayor
aplicación de plaguicidas (mayo 2010) y durante el invierno en uno de los meses con
menor aplicación de plaguicidas (febrero 2011).
En este estudio se incluyeron niños y adolescentes que asistían a dos de las
principales escuelas de Educación Básica (nivel primaria) de la comunidad, una
localizada en el centro y la otra ubicada en la periferia y más cercana a los campos
agrícolas.
Antes de seleccionar a los niños y adolescentes participantes, se llevó a cabo una
reunión con los padres de familia en las dos escuelas primarias, cuyas autoridades
accedieron a participar en este estudio; durante dicha reunión, se explicaron los
objetivos, la metodología y la duración del estudio.

208
Ramírez Jiménez et al.

Figura 2. Ubicación del sitio de estudio: El Refugio, Cd. Fernández, San Luis Potosí, México.

En el primer muestreo (mayo 2010: periodo de alta aplicación de plaguicidas)


participaron 110 niños y adolescentes, de 6 a 14 años de edad con un tiempo de
residencia en la comunidad ≥ 5 años y clínicamente sanos (de acuerdo al análisis
bioquímico-clínicos). En el segundo muestreo (febrero 2011: periodo de baja
aplicación de plaguicidas), hubo una tasa de deserción del 10% y solo 99 niños
continuaron participando. Los padres de los niños participantes firmaron una carta de
consentimiento informado.
Aquellos niños, que en el momento de la toma de muestras biológicas estuvieron
enfermos, o que voluntariamente no desearon participar en el estudio, fueron excluidos
del estudio.
Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Medicina de la
UASLP. El trabajo descrito en este manuscrito fue realizado de conformidad con las
directrices nacionales e institucionales para la protección de los sujetos humanos.

2.2. Colecta de muestras de sangre y orina

En el período de mayor aplicación de plaguicidas, se obtuvieron muestras de sangre


(8.5 ml) por punción venosa, utilizando un tubo BD Vacutainer ® con EDTA para la
determinación de las concentraciones de plomo (Pb); y otro tubo sin anticoagulante
para la medición de los niveles de la enzima butirilcolinesterasa (BChE), y de los
parámetros clínicos. Las muestras de sangre de los tubos sin anticoagulante, se
centrifugaron a 2500 rpm por 10 min para obtener el suero. Las muestras de sangre
completa y suero se almacenaron a -80 °C hasta su análisis.
En el período de mayor aplicación de plaguicidas, se colectó la primera orina de la
mañana durante 5 días consecutivos y en el periodo de menor aplicación, solo se

209
Ramírez Jiménez et al.

colectaron muestras en el día uno y en el día cinco. Las muestras de orina fueron
tomadas en frascos de plástico, de boca ancha y estériles y fueron transportadas al
laboratorio a 4°C, donde fueron divididas en alícuotas y almacenadas a -20ºC hasta el
momento de su análisis.
En ambos períodos de muestreo, se registró la edad, el peso y la estura de los niños
y los adolescentes y se calcularon el Índice de Masa Corporal (IMC) (peso dividido por
la altura al cuadrado) en kg/m2, y el IMC-por-edad, usando el software AnthroPlus
v1.0.4; además, se determinó la prevalencia de sobrepeso y obesidad, empleando los
valores de corte del IMC-por-edad de la International Obesity TaskForce (IOTF) [50-
51]. Las madres de los participantes fueron entrevistadas para registrar información
relacionada con la historia clínica familiar, escuela a la que asiste el niño, la ocupación
de los padres, la proximidad de campos agrícolas al hogar, la exposición residencial a
plaguicidas, frecuencia de consumo de alimentos de origen vegetal y estilo de vida de
los niños.

2.3. Determinación parámetros clínicos

Los niveles de lípidos y glucosa en suero fueron determinados usando kits comerciales
(Roche, Mannheim, Germany): el colesterol total (CT) y triglicéridos (TG) por
métodos enzimáticos, utilizando CHOD-PAP (colesterol oxidasa-p-aminofenazona)
and GPO-PAP (glicerol fosfato oxidasa-p-aminofenazona), respectivamente; mientras
que las lipoproteínas de alta densidad (HDL-C) fueron medidas empleando las enzimas
colesterol-esterasa y colesterol-oxidasa con polietilenglicol (PEG) (HDL-C plus 3a
generación), y las lipoproteínas de baja densidad (LDL-L) fueron calculadas
indirectamente; la glucosa fue determinada enzimáticamente usando GOD-PAP
(glucosa-oxidasa y peroxidasa). La albúmina y proteínas totales en suero fueron
determinadas colorimétricamente por los métodos de púrpura de bromocresol y Biuret,
respectivamente, usando kits comercial Randox (Randox, United, Kingtom).

2.4. Determinación de la actividad butirilcolinesterasa (BChE)

La actividad butirilcolinesterasa (BChE) fue determinada


espectrofotométricamente (de acuerdo al método Ellman modificado) [52] por
medición de la hidrólisis de la butiriltiocolina, usando un kit SPINREACT. La reacción
fue iniciada por adición de buffer fosfato [50 mmol/L a pH 7.7, 0.25 mmol de ácido
5,5´-Dithio-bis(2)-nitrobenzoico (DTNB)], 50 mL de butiriltiocolina (7 mmol/L) y 10
µL de suero. El compuesto colorido formado (nitromercaptobenzoato) fue medido a
405 mn, y la actividad BChE fue calculada y expresada en unidades internacionales por
litro (U/L). Una unidad internacional es la cantidad de enzima que convierte 1 μmol de
substrato por min.

2.5. Determinación de las concentraciones de plomo (Pb) en sangre

La determinación de plomo en sangre se realizó de acuerdo al método descrito por


Subramanian [53]. 100 μL de sangre, se mezclaron con 400 µL de una disolución de
tritón modificador (Tritón-X 100 al 0.5%, fosfato de amonio al 0.5% y ácido nítrico al
0.2%), previo a su análisis por Espectrofotometría de Absorción Atómica (Perkin-
Elmer modelo 3110, equipado con un Horno de Grafito). Como control de calidad se
empleó un estándar de sangre (CDC 04PB39) del Centro de Control y Prevención de

210
Ramírez Jiménez et al.

Enfermedades de los Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés). El porcentaje de
variación de éste, siempre estuvo dentro de los límites establecidos (7.9%, n = 5).

2.6. Determinación de metabolitos dialquilfosfato (DAP) en orina

La determinación de los seis metabolitos DAP en orina: dimetilfosfato (DMP),


dimetiltiofosfato (DMTP), dimetilditiofosfato (DMDTP), dietilfosfato (DEP),
dietiltiofosfato (DETP), dietilditiofosfato (DEDTP) fue realizada conforme al método
descrito por Valcke et al. [39], empleando dietiltiofosfato deuterado (DETP-d10) como
estándar interno (Figura 3).

Figura 3. Preparación de las muestras de orina para el análisis de metabolitos DAP.

Las muestras fueron derivatizadas usando bromuro de pentafluorobencilo y


carbonato de potasio a 70°C durante 2h. Los derivados pentafluorobencil fosfato
(DAP-PFB) obtenidos, fueron extraídos con una mezcla de cloruro de metileno/hexano,
y concentrados bajo una corriente de nitrógeno a 50 µL.
La determinación de los metabolitos DAP se realizó en un Cromatógrafo de Gases
Agilent (modelo 6850 Network System), acoplado a un Espectrómetro de Masas
Agilent (modelo 5973 Network), operado en los modos de ionización electrónica y de
monitoreo del ión selectivo (GC-MS-EI-SIM por sus siglas en inglés). Se utilizó una
columna capilar Agilent J&W HP-5MS (30m x 0.250mm x 0.25µm de espesor), las
temperaturas del inyector y detector fueron de 250°C y 320°C, respectivamente; y el
programa de temperatura del horno fue el siguiente: 60ºC/1 min, 15°C/min a 135°C x

211
Ramírez Jiménez et al.

2min, 2.5°C/ min a 175°Cx 2 min y 25°C/min a 290°C x 7 min. La identificación y


cuantificación de los metabolitos de interés interés, se llevo a cabo empleando los
tiempos de retención y dos iones característicos de cada metabolito DAP (Tabla 2).

Tabla 2. Tiempos de retención e iones empleados en la identificación y cuantificación de los DAP.


Derivado DAP-PFB
Metabolito DAP Tiempo de retención (min)
Iones (m/z)
(media ± desviación estándar)
DMP 16.38 ± 0.05 306, 110
DMTP 23.65 ± 0.08 322, 110
DMDTP 27.21 ± 0.16 338, 157
DEP 21.38 ± 0.09 334, 258
DETP 28.04 ± 0.14 350, 138
DEDTP 32.60 ± 0.25 366, 185
DETP-d10 27.58 ± 0.17 360, 148

El método analítico empleado en la determinación de metabolitos DAP fue


previamente validado, evaluándose los parámetros: selectividad, precisión, linealidad,
límites de detección y cuantificación, y porcentaje de recuperación [54-57].
Seis estándares de calibración fortificados con disoluciones stock en los intervalos
de 1 a 200 µg/L (DMP, DEP, DMTP y DETP), 0.5 a 100 µg/L (DEDTP) y 0.25 a 50
µg/L (DMDTP) fueron preparados en ―orina blanco‖ usando DETP-d10 como estándar
interno (EI). En la Figura 4, se presentan las curvas de calibración obtenidas para los
derivados PFB de metabolitos DMTP, DMDTP, DETP y DEDTP.
Debido a que no se contó con materiales de referencia estándar (SRM por sus
siglas en inglés) en este estudio, se utilizaron muestras de ―orina blanco‖ fortificadas
con los metabolitos DAP. Estas muestras fueron analizadas en cada lote de muestras
problema para asegurar la confiabilidad de los resultados.
Las concentraciones de creatinina urinaria fueron determinadas usando el método
colorimétrico fundamentado en la reacción de Jaffe (procedimiento de creatinina No.
555, Sigma Diagnostics, St Louis, Mo).

2.7. Análisis estadístico

Las concentraciones de los metabolitos individuales fueron expresadas en µg/L y en


nmol/L para la sumatoria de los metabolitos dimetil (DMPs): DMP, DMTP y DMDTP
y dietil (DEPs): DEP, DETP y DEDTP. Para estimar la concentración total de
metabolitos DAPs, se sumaron los valores obtenidos de DMPs más DEPs. Todas las
concentraciones fueron ajustadas por creatinina. Para fines estadísticos, los niveles
<LD fueron sustituidos por LD/√2 [33].
Las concentraciones de los metabolitos dialquilfosfato no se ajustaron a una
distribución normal (evaluada por la prueba de Kolmogorov-Smirnov). Para evaluar las
diferencias entre grupos se emplearon las pruebas de U-Mann Whitney y Kruskal-
Wallis). Las variables: edad, sexo, IMC, tiempo de residencia en la comunidad, escuela
a la que asiste el niño y el adolescente, exposición materna durante la gestación a
agroquímicos, ocupación del padre, participación del niño o del adolescente en
actividades agrícolas, exposición residencial a plaguicidas, proximidad de campos

212
Ramírez Jiménez et al.

agrícolas al hogar, y frecuencia de ingesta de alimentos de origen vegetal, se incluyeron


como covariables. Para comparar las concentraciones de los metabolitos dialquilfosfato
entre los períodos de baja y de alta aplicación de plaguicidas se empleó la prueba de
rango con signo de Wilcoxon.
El análisis estadístico fue realizado con el software ―Statistical Package for the
Social Sciences‖ (SPSS) versión 18 para ―WindowsTM (SPSS Inc. Chicago, IL),
considerando un nivel de significancia de p < 0.05.

3. Resultados

3.1. Características de la población de estudio

El 43.6% de los 110 niños y adolescentes participantes asistían a clases a una


escuela primaria ubicada en el centro de la comunidad y el 54.5% tomaban clases en
otra escuela localizada afueras de la zona céntrica de la localidad y en proximidad a
campos agrícolas. La edad promedio de los participantes fue de 9.7 ± 1.9 años de edad
con un mínimo y máximo de 6 y 14 años de edad, el 50.9% fueron hombres, el 89.1%
nació en la zona de estudio, de los cuales el 80.9% ha vivido siempre en la comunidad
de estudio. El 38.2% de las madres manifestaron haber estado expuestas a plaguicidas
durante el embarazo. Aproximadamente el 50% de los niños tenían parientes que
trabajaban en actividades relacionadas con la agricultura y solo el 14.5% informaron
que no existen campos agrícolas en las inmediaciones a sus casas. En el segundo
muestreo (periodo de baja aplicación de plaguicidas hubo una deserción del 10% (6
niñas y 5 niños) con respecto a los 110 participantes que participaron en el muestreo
del periodo de alta exposición.
Las características de la población de estudio son mostradas en la Tabla 3; Los
datos son expresados como n (%) a menos de que se indique lo contrario. AE se refiere
al período de alta exposición o alta aplicación de plaguicidas, BE al periodo de baja
exposición o baja aplicación de plaguicidas; y DE a la desviación estándar. La escuela
1, se encuentra ubicada en el centro de la comunidad; mientras que la escuela 2, está
ubicada en la periferia de la localidad (en proximidad a campos agrícolas). El estatus
del IMC, se determinó de acuerdo a los puntos de corte de la International Obesity
TaskForce (IOTF por sus siglas en inglés) para IMC-por-edad y sexo [50-51]. Para la
variable exposición a plaguicidas en el hogar, se consideró a partir del mes previo al
estudio. La información sobre la proximidad de campos agrícolas al hogar, fue referida
por la madre o padre.

213
Ramírez Jiménez et al.

Tabla 3. Características de la población de estudio.


Periodo AE Periodo BE
Características
(n =110) (n = 99)
Escuela 1
48 (43.6) 42 (42.4)
(centro)
Número de niños por escuela
Escuela 2
60 (54.5) 55 (55.6)
(periferia)
Media ± DE
9.7 ± 1.9 (6 - 14) 10.2 ± 1.8 ( 7 - 15)
(min-máx)
Edad (años) 6 a 11 años 96 (87.3) 91 (91.9)
≥12 años 14 (12.7) 8 (8.1)
Femenino 54 (49.1) 48 (48.5)
Sexo
Masculino 56 (50,9) 51 (51.5)
Media ± DE
17.6 ± 3.7 (12.4-32.5) 17.9 ± 3.6 (12.6-31.2)
(min-max)
debajo del peso
20 (18.2) 19 (19.2)
saludable
IMC(kg/m2) peso saludable 61 (55.5) 53 (53.5)
sobrepeso 22 (20.0) 20 (20.2)
obesidad 7 (6.4) 7 (7.1)
En el sitio de
98 (89.1) 88 (88.9)
Lugar de nacimiento estudio
En otro estado 12 (10.9) 11 (11.1)
Media ± DE
9.1 ± 2.5 (3.0-13.9) 9.0 ± 2.4 (3.0-13.9)
(min-máx)
Tiempo de residencia en la
localidad (años) <5 años 6 (5.5) 5 (5.1)
≥5 años 104 (94.5) 94 (94.9)
La madre permaneció en el No 11 (10.0) 9 (9.1)
sitio de estudio durante el
embarazo Si 97 (88.2) 90 (90.9)
La madre estuvo expuesta a No 60 (54.5) 53 (53.5)
plaguicidas durante el
embarazo Si 42 (38.2) 40 (40.4)
Exposición a plaguicidas en el No 61 (55.5) 56 (56.6)
hogar
Si 45 (40.9) 41 (41.4)
No 49 (44.5) 45 (45.5)
Ocupación agrícola del padre
Si 54 (49.1) 49 (49.5)

Ayuda el niño o el adolescente No 93 (84.5) 86 (86.9)


en actividades agrícolas Si 15 (13.6) 13 (13.1)
No 16 (14.5) 16 (16.2)

Proximidad de campos >60 a 250 m 9 (8.2) 8 (8.1)


agrícolas al hogar (m) >15 a 60 m 24 (21.8) 23 (23.2)
≤15 m 59 (53.5) 52 (52.5)

214
Ramírez Jiménez et al.

El IMC promedio (kg/m2) fue de 17.6 ± 3.7 y 17.9 ± 3.6, para los períodos de AE y
BE, respectivamente. La prevalencia de sobrepeso y obesidad fueron de 20.0 y 20.2 %,
y de 6.4 y 7.1%; para los períodos de alta (AE) y baja exposición (BE),
respectivamente. Los niños presentaron porcentajes más altos de sobrepeso y obesidad
(28.3%), en comparación con las niñas (23.5%).
Con la finalidad de evaluar el estado general de salud de los niños y adolescentes
participantes, durante el primer muestreo (AE: período de alta exposición o alta
aplicación de plaguicidas) se les realizaron pruebas clínicas (biometría hemática, perfil
lipídico, glucosa, albúmina y proteínas). Los niveles promedio de proteínas totales,
albúmina y glucosa fueron: 7.27 ± 0.70, 4.36 ± 0.41 y 83.5 ± 8.4 mg/dL,
respectivamente; mientras que los niveles de colesterol total (CT), triglicéridos (TG),
HDL-C y LDL-C fueron: 149.2 ± 21.7, 109.2 ± 49.9, 46.1 ± 11.1 y 81.0 ± 19.6 mg/dL,
respectivamente.
Considerando los niveles de lípidos en suero, el 17.9%, 25.5% y 6.6% de los
participantes tuvieron valores de CT, TG y LDL-C, arriba de los puntos de corte de la
NCEP (National Cholesterol Education Program): 170, 130 y 110 mg/dL,
respectivamente; mientras que el 11.3% presentaron niveles de HDL-C menores al
punto de corte (35 mg/dL). Como se esperaba, los participantes con sobrepeso y
obesidad tuvieron los niveles más altos de CT: 151.1 ± 25.6 y 170.1 ± 21.2 mg/dL,
respectivamente (ANOVA, p = 0.008), y TG: 158.0 y 128.5 mg/dL, respectivamente
(Kruskal-Wallis, p < 0.001), y menores niveles de HDL-C: 39.0 y 39.4 mg/dL,
respectivamente (Kruskal-Wallis, p < 0.001); que los niños con peso saludable (147.2 ±
19.5, 92.1 y 48.0 mg/dL para CT, TG y HDL-C, respectivamente).
No se encontraron diferencias significativas en los niveles de los parámetros
clínicos de acuerdo a la edad de los participantes. Con respecto al sexo de los
participantes, los niños presentaron una concentración promedio mayor de albúmina,
que las niñas (t-Student, p < 0.05). Por otro lado, los niños presentaron una
concentración promedio más alta de HDL-C, que las niñas (U-Mann Whitney, p <
0.05).

3.2. Actividad BChE en suero

El valor promedio de las actividades BChE en suero (medidas en el periodo de alta


exposición), fue de 7042 ± 1308 U/L, con concentraciones mínima y máxima de
3999.9 y 11460.2 U/L, respectivamente.
No se encontraron diferencias significativas en las actividades BChE de acuerdo a
la edad, sexo y nivel de plomo en sangre; sin embargo para el caso del plomo, se
observó una tendencia, los participantes con concentraciones arriba de 5 µg/dL,
presentaron menores actividades BChE. Se observó una correlación significativa entre
la actividad BChE y el IMC (Pearson, r = 0.295, p = 0.003), y entre la actividad BChE
y el nivel de TG (Spearman, r = 0.203, p = 0.051). Los participantes con sobrepeso y
obesidad presentaron una actividad promedio de la BChE (7580 ± 1453 y 7908 ± 1412
U/L, respectivamente), mayor que aquellos participantes con peso saludable (6880 ±
1194 U/L, respectivamente) (ANOVA, p < 0.05).
Los niños cuyas madres reportaron el uso de insecticidas residenciales, y la
exposición reciente a este tipo de compuestos, ocupación agrícola del padre, y la
proximidad de campos agrícolas al hogar, presentaron actividades BChE menores,
aunque estás no fueron estadísticamente significativas. Por otro lado, tampoco se
observaron diferencias significativas en las actividades BChE de acuerdo a los

215
Ramírez Jiménez et al.

parámetros clínicos, a los hábitos alimenticios de los participantes (consumo de frutas,


verduras, cereales y leguminosas), a la ubicación de la escuela a la que asisten a clases,
y a las enfermedades familiares (diabetes, hipertensión, cáncer, hipotiroidismo,
enfermedades del riñón, enfermedades del sistema nervioso, dolores de cabeza
frecuentes, y enfermedades respiratorias); excepto para las enfermedades del corazón,
encontrándose que los que reportaron este tipo de padecimiento, presentaron
actividades BChE mayores (t-Student, p = 0.027).

3.3. Concentraciones de Pb sangre

El valor promedio de las concentraciones de Pb en sangre (medidas en el periodo


de alta exposición), fue de 4.83 ± 2.12 con concentraciones mínima y máxima de 1.15
y 10.28 µg/dL.
Se observaron concentraciones mayores de Pb, en los niños cuyos padres se
dedican a actividades agrícolas (t-Student, p = 0.001), y que acompañan a sus
familiares a campos agrícolas (t_Student, p = 0.003). No se observaron diferencias
significativas en las concentraciones de Pb, de acuerdo a la ubicación de la escuela y
otras variables. No se observó asociación entre las actividadesBChE y las
concentraciones de Pb; sin embargo, se observó una tendencia, los participantes con
mayores concentraciones de Pb, presentaron actividades BChE más bajas (t-Student,
p= 0.202).

3.4. Determinación de metabolitos DAP

3.4.1. Método analítico


Los esteres pentafluorobencil fosfato (PFB) de los metabolitos DAP, presentaron
los siguientes tiempos de retención: 16.38 min para el DMP, 21.38 min para el DEP,
23.65 min para el DMTP, 28.04 min para el DETP, 27.21 min para el DMDTP, 32.60
min para el DEDTP y 27.58 min para el DETP-d10. Todos los derivados DAP-PFB
fueron cromatográficamente resueltos.
En la Figura 4, se presentan los cromatogramas característicos de los derivados
PFB de los metabolitos DAP en una muestra de orina blanco fortificada con
disoluciones stock de metabolitos DAP, y en una muestra de orina de un niño
ocupacionalmente no expuesto residente en el sitio de estudio.

216
Ramírez Jiménez et al.

Figura 4. Cromatogramas de los derivados PFB-DAP en dos muestras de orina (blanco y problema).

Las curvas de calibración de los todos los metabolitos DAP fueron lineales, los
coeficientes de correlación (r) oscilaron de 0.993 a 0.997, en los intervalos de
concentración: 1 a 200 µg/L (DMP, DEP, DMTP y DETP); 0.5 a 100 µg/L (DEDTP); y
0.25 a 50 µg/L (DMDTP).

Figura 5. Curvas de calibración de los derivados pentafluorobencil (PFB) de cuatro metabolitos DAP.

217
Ramírez Jiménez et al.

En la Tabla 4, se presentan los parámetros de calibración de los esteres PFB de los


seis metabolitos DAP; así como el porcentaje de recuperación obtenidos del análisis de
muestras control.
Los límites de detección del método (LDM) de los seis metabolitos DAP, oscilaron
entre 0.27 y 1.49 µg/L. Los porcentajes de recuperación de muestras de orina blanco,
fortificadas con concentraciones conocidas de metabolitos DAP, fluctuaron entre el 78
y 97 %; y los coeficientes de variación (CV) entre 5.3 y 17.8 %; los valores de estos
dos parámetros de validación, estuvieron dentro de los criterios de aceptación
establecidos por la AOAC [55-56].

Tabla 4. Linealidad, LDM, % recuperación, y % CV del método analítico empleado en el análisis de DAP.
Metabolitos DAP
OF
DMP DMTP DMDT DEP DETP DEDTP
Pendiente 0.132 0.206 0.436 0.289 0.205 0.247
Intercepto al origen 0.022 0.087 0.008 0.018 0.004 0.003
Coeficiente de correlación 0.995 0.993 0.997 0.997 0.997 0.997
LDM (µg/L) 1.36 1.49 0.27 1.07 0.98 0.52
% recuperación (2.5-10 µg/L) 77.9 80.2 94.4 81.6 82.8 92.1
% recuperación (8-32 µg/L) 93.3 93.2 90.3 95.9 91.8 87.6
% recuperación (20-80 µg/L) 96.9 92 92.9 88.8 93.5 97.3
% CV (2.5-10 µg/L) 8.2 17.8 16.4 9.9 8.4 10.0
% CV (8-32 µg/L) 15.4 9.4 5.8 5.3 10.6 11.8
% CV (20-80 µg/L) 9.7 5.7 12.4 5.8 5.4 8.1

3.4.2. Concentraciones de metabolitos DAP


Los porcentajes de detección de los metabolitos DMP, DMTP, DMDTP, DEP, DETP y
DEDTP en las muestras de orina en el periodo de alta aplicación de plaguicidas fueron:
60%, 99.1%, 41.8%, 86.4%, 70.9% y 20%, respectivamente; mientras que en el periodo
de baja aplicación las frecuencias de detección fueron menores (Figura 6). En ambos
periodos, el DMTP fue el metabolito predominante.

Figura 6. Detección de metabolitos DAP en dos periodos de aplicación de plaguicidas

En la Tabla 5 se presentan los estadísticos descriptivos (media, desviación estándar,


percentiles, mínimo y máximo) de las concentraciones de los metabolitos DAP (DMP,

218
Ramírez Jiménez et al.

DMTP, DMDTP, DEP, DETP y DEDTP), las concentraciones de DMPs (suma molar
de DMP, DMTP y DMDTP), las concentraciones de DEPs (suma molar de DEP, DETP,
y DEDTP) y las concentraciones de DAPs (suma de DMPs y DEPs); en dos periodos
de aplicación de plaguicidas (AE: Alta exposición; y BE: Baja exposición).

Tabla 5. Metabolitos urinarios DAP, DMPs, DEPs yDAPs en dos períodos de aplicación de plaguicidas.

Media Percentiles
Metabolito DAP Periodo Min Max
(DE) p5 p25 p50 p75 p95
AE 2.3 (5.1) <LD <LD <LD 0.91 2.4 9.4 40.2
DMP (µg/L)
BE 0.79 (1.8) <LD <LD <LD <LD <LD 4.5 9.5
AE 23 (14.0) <LD 8.4 16.1 20.1 24.9 42.8 121.4
DMTP (µg/L)
BE 15 (17.1) <LD <LD 10.2 12.5 16.9 33.8 166.4
AE 0.70 (1.6) <LD <LD <LD <LD 0.61 4.4 11
DMDTP (µg/L)
BE 0.38 (1.1) <LD <LD <LD <LD <LD 2.4 7.2
AE 7.6 (6.4) <LD <LD 4.7 6.9 9.9 18 51
DEP (µg/L)
BE 4.0 (3.9) <LD <LD <LD 3.2 6.1 11 23
AE 2.3 (2.9) <LD <LD <LD 1.3 2.9 10 14
DETP (µg/L)
BE 1.4 (2.2) <LD <LD <LD <LD 2.1 4.8 9.7
AE 0.40 (1.1) <LD <LD <LD <LD <LD 3.1 7.2
DEDTP (µg/L)
BE 0.37 (1.0) <LD <LD <LD <LD <LD 4.0 4
AE 183 (138) <LD 60 120 161 194 375 1222
DMPs (nmol/L)
BE 116 (129) <LD <LD 72 93 129 246 1219
AE 65 (54) <LD <LD 36 56 87 165 347
DEPs (nmol/L)
BE 37 (34) <LD <LD <LD 31 53 102 150
AE 248 (157) <LD 60 155 231 301 493 1292
DAPs (nmol/L)
BE 153 (142) <LD <LD 92 131 179 324 1275

En la Figura 7, se presentan las concentraciones de DAPs (en nmol/L de orina) de


cada niño en ambos periodos de aplicación de plaguicidas. En general, las
concentraciones de DAPs fueron mayores en el periodo de AE; sin embargo la
concentración más alta se presentó en el periodo de BE.

219
Ramírez Jiménez et al.

Figura 7. Variabilidad en la concentración de DAPs en dos periodos de aplicación de plaguicidas

El DMTP presentó las concentraciones más altas en ambos periodos de muestreo;


el valor de la mediana en el período de alta exposición fue de 20.1µg/L; mientras que
en el de baja exposición fue de 12.5 µg/L (Figura 8); sin embargo, el valor máximo de
este metabolito fue mayor en el periodo de baja exposición que en el de alta exposición
(166.4 µg/L y 121.4 µg/L, respectivamente) (Tabla 5). En ambos periodos de muestreo,
el metabolito con los niveles más bajos fue el DEDTP.

Figura 8. Concentraciones de DAP en dos periodos de aplicación de plaguicidas

Respecto a las sumatorias de metabolitos di-metil (DMPs), di-etil (DEPs) y totales


(DAPs), las concentraciones de DMPs (en nmol/L de orina) fueron mayores que las de
DEPs, en ambos periodos de aplicación de plaguicidas (prueba de rango con signo de
Wilcoxon, p > 0.05). En el periodo de alta exposición, el valor de la mediana de las
sumatorias DMPs, DEPs y DAPs fue: 161.2, 56.3 y 231.4 nmol/L, respectivamente;
mientras que en el periodo de baja exposición fue alrededor de 1.7 veces menor; sin
embargo, los valores máximos de DMPs y DAPs fueron similares en ambos períodos.
En la Tabla 6 se presentan las concentraciones de metabolitos DAP ajustados por
creatinina urinaria. Las concentraciones de los metabolitos DAP en el periodo de alta
exposición, fueron significativamente mayores a las del periodo de menor exposición,

220
Ramírez Jiménez et al.

excepto para el DETP y para el DEDTP (prueba de rango con signo de Wilcoxon, p >
0.05). <LD se refiere a las concentraciones obtenidas abajo del límite de detección del
método analítico empleado.

Tabla 6. Metabolitos urinarios DAP ajustados por creatinina en dos períodos de aplicación de plaguicidas.

Metabolito Percentiles
Periodo p Media (DE) Min Max
DAP p5 p25 p50 p75 p95
AE <0.0001 2.1 (4.2) <LD <LD <LD 0.70 2.4 7.3 32
DMP (µg/g creatinina)
BE 0.69 (1.6) <LD <LD <LD <LD <LD 3.9 9.8
AE <0.0001 20 (11) <LD 5.3 13 17 25 41 72
DMTP (µg/g creatinina)
BE 13.8 (12) <LD <LD 9.4 12 15 25 103

DMDTP (µg/g AE 0.042 0.53 (1.2) <LD <LD <LD <LD 0.56 3.5 6.7
creatinina) BE 0.32 (1.0) <LD <LD <LD <LD <LD 2.7 7.0
AE <0.0001 6.6 (5.3) <LD <LD 3.9 5.9 9.0 14 39
DEP (µg/g creatinina)
BE 3.7 (3.6) <LD <LD <LD 3.3 5.7 11 17
AE 0.123 2.0 (2.5) <LD <LD <LD 1.2 2.4 8.4 11
DETP (µg/g creatinina)
BE 1.2 (1.8) <LD <LD <LD <LD 2.2 5.0 9.9
AE 0.363 0.49 (1.8) <LD <LD <LD <LD <LD 3.3 16
DEDTP (µg/g creatinina)
BE 0.35 (1.0) <LD <LD <LD <LD <LD 3.1 5.1

DMPs (nmol/g AE <0.0001 158 (106) <LD 38 95 133 193 373 729
creatinina) BE 106 (94) <LD <LD 67 92 121 229 752

DEPs (nmol/g AE <0.0001 57 (49) <LD <LD 31 48 73 143 273


creatinina) BE 33 (30) <LD <LD <LD 27 48 94 137

DAPs (nmol/g AE <0.0001 216 (130) <LD 38 132 198 255 472 770
creatinina) BE 139 (107) <LD <LD 81 123 170 313 786

En el periodo de alta exposición, el valor de la mediana de las sumatorias DMPs,


DEPs y DAPs fue menor (133, 48 y 198 nmol/g creatinina, respectivamente) que en el
periodo de baja exposición (92, 27 y 123 nmol/g creatinina, respectivamente); sin
embargo, los valores máximos de DMPs y DAPs fueron similares en ambos períodos.
Las concentraciones de DMPs, DEPs y DAPs de acuerdo al sexo del niño no
fueron estadísticamente diferentes (U-Mann Whitney, p < 0.05) en ambos periodos. En
el periodo de AE, el valor de la mediana de DEPs fue superior en los niños mayores de
11 años de edad que en los de 6 a 11 años (79.4 y 52.2 nmol/L, respectivamente) (U-
Mann Whitney, p = 0.041); sin embargo, el valor máximo se detectó en el grupo de 6 a
11 años de edad. En ambos periodos de muestreo, los niños que asistían a la escuela
ubicada en la periferia de la comunidad y colindante con campos agrícolas, tuvieron
concentraciones significativamente mayores de DMPs, DEPs y DAPs que aquellos
niños que asistían a la escuela localizada en el centro de la comunidad (U-Mann
Whitney, p < 0.05). En la Figura 9, se presentan las concentraciones de DAPs en ambos

221
Ramírez Jiménez et al.

periodos de aplicación de plaguicidas, de acuerdo a la ubicación de la escuela a la que


asistían los participantes.

Figura 9. Concentraciones de DAPs de acuerdo a la escuela a la que asistían los participantes.

En el periodo de AE, los niños cuyos padres realizaban actividades agrícolas


presentaron concentraciones mayores de DEPs y DAPs (U-Mann Whitney, p = 0.044 y
p = 0.030, respectivamente) y de DMPs (valores ajustados por creatinina urinaria; U-
Mann Whitney, p = 0.030). En la Figura 10, se presentan las concentraciones de DAPs
en el periodo de AE, de acuerdo a la ocupación del padre de los participantes.

Figura 10. Concentraciones de DAPs en el periodo de AE, de acuerdo a la ocupación del padre.

En el periodo de AE, los niños que viven cerca de los campos agrícolas (a una
distancia ≤15m) presentaron concentraciones mayores de DMPs comparados con los
que viven a una distancia superior a 15 m (Kruskal Wallis, p = 0.041). Las
concentraciones de DEPs y DAPs ajustadas por creatinina, fueron estadísticamente
mayores en los niños cuya vivienda se ubicaba a ≤ 15 m de los campos agrícolas. En la
Figura 11, se presentan las concentraciones de DAPs en el periodo de AE, de acuerdo a
la proximidad de campos agrícolas al hogar.

222
Ramírez Jiménez et al.

Figura 11. DAPs en el periodo de AE, de acuerdo a la proximidad de campos agrícolas al hogar.

No se observaron diferencias significativas en las concentraciones de los DAPs, de


acuerdo a la exposición residencial a plaguicidas, al consumo y frecuencia de alimentos
de origen vegetal y a la participación del niño o del adolescente en actividades
agrícolas.
Las actividades de BChE no presentaron correlaciones significativas entre las
concentraciones de DMP, DMTP, DMDTP, DEP, DETP, y DEDTP (Spearman,
p<0.05). No se observaron asociaciones significativas entre las actividades de BChE, y
las concentraciones de DMPs, DEPs y DAPs (Spearman, p < 0.05), Tampoco se
observaron diferencias entre las actividades de BChE con respecto a los tertiles de las
concentraciones de los DAP individuales (DMP, DMTP, DMDTP, DEP, DETP, y
DEDTP) y sus sumatorias: DMPs, DEPs y DAPs (ANOVA, p < 0.05). No se
observaron correlaciones significativas entre los niveles de Pb y las concentraciones de
DMP, DMTP, DMDTP, DEP, DETP y DEDTP (Spearman, p < 0.05). Tampoco se
observaron diferencias en los niveles de plomo al estratificar en tertiles las
concentraciones de DMP, DMTP, DMDTP, DEP, DETP y DEDTP (ANOVA, p<0.05).
Por otro lado, no se encontraron diferencias entre las concentraciones de DMP,
DMTP, DMDTP, DEP, DETP y DEDTP; y sus sumatorias (DMPs, DEPs y DAPs), y
los niveles de plomo (estratificados en dos categorías: ≤ 5 µg/dL y >5µg/dL (U-Mann
Whitney, p < 0,05).

4. Discusión

Actualmente, los métodos más utilizados para la determinación de metabolitos


dialquilfosfato incluyen técnicas analíticas como la espectrometría de masas (MS por
sus siglas en inglés) [58-61], y espectrometría de masas tándem (MS/MS por sus siglas
en inglés) [62-64], los cuales han alcanzado límites de detección muy bajos,
permitiendo la medición de los metabolitos dialquilfosfato en poblaciones no-
ocupacionalmente expuestas [17,22].

223
Ramírez Jiménez et al.

Estudios previos han evaluado la exposición a plaguicidas OF en niños y adultos,


mediante la determinación de los metabolitos dialquilfosfato usando CG/EM [59,63,
65-66].
El método analítico empleado en el presente trabajo, fue confiable. Los LDM
fueron lo suficientemente bajos para determinar la exposición a OF en los niños y
adolescentes (no ocupacionalmente expuestos), residentes en la localidad agrícola de El
Refugio, Ciudad Fernández, San Luis Potosí México.
En el presente estudio se encontraron diferencias estacionales en la exposición a
OF, ya que las concentraciones urinarias de los metabolitos dialquilfosfato en los niños
y en los adolescentes participantes, fueron mayores en el mes de mayo (periodo de alta
aplicación a plaguicidas) que en el mes de febrero (periodo de baja aplicación a
plaguicidas).
Pocos estudios han evaluado los patrones temporales de exposición infantil a OF;
Koch et al. [30] reportaron concentraciones urinarias de metabolitos dialquilfosfato
superiores, en niños residentes de una comunidad agrícola durante los meses de alta
aplicación de OF, con respecto a los meses de menor aplicación. Por otro lado, Fenske
et al. [33] y Rodríguez et al. [67] detectaron concentraciones urinarias del metabolito
del clorpirifos, tres veces más altas en niños después de la aplicación de este insecticida,
comparada con un periodo de no aplicación.
La variabilidad temporal observada en las concentraciones urinarias de metabolitos
dialquilfosfato, puede ser atribuida a varios factores, tales como diferencias
estacionales en la aplicación de los plaguicidas OF (tipos y cantidades de plaguicidas
utilizados, períodos de aplicación, condiciones meteorológicas y degradación ambiental
de los residuos, entre otros), exposición para-ocupacional y residencial a plaguicidas y
proximidad de campos agrícolas al hogar [27-28]. Otro factor que podría influir en
estas diferencias es la variabilidad intra-individuo de los niños (metabolizadores lentos
y rápidos) [68].
La ruta de exposición a OF puede deberse a la ingesta de alimentos, agua y bebidas
contaminadas con residuos de estos compuestos, por contacto de la piel con suelo,
polvo y artículos contaminados, por el uso de insecticidas en el hogar o a través de la
deriva y deposición de aerosoles y vapores de estos plaguicidas [27-28, 69]. Bajo este
escenario, todos los niños están potencialmente expuestos a OF; sin embargo, aquellos
que viven en las comunidades agrícolas están en mayor riesgo, debido a la proximidad
de sus hogares a zonas de cultivo, a la posibilidad de que sus padres lleven residuos de
estos insecticidas en sus cuerpos, ropa y zapatos a la casa, después de realizar las
actividades agrícolas [28,33].
Estudios previos que han examinado las concentraciones de metabolitos
dialquilfosfato en relación con la proximidad de zonas agrícolas al hogar, han reportado
resultados contradictorios. Por ejemplo, Lu et al. [32] encontraron concentraciones
significativamente mayores de metabolitos urinarios de OF en los niños que viven en
casas cerca de campos tratados con plaguicidas (<60m), en comparación con los que
viven en distancias más alejadas; por el contrario, Arcury et al. [35] y Koch et al. [30]
no reportaron asociaciones significativas entre estas variables. En nuestro estudio, se
encontró que las concentraciones urinarias de metabolitos dialquilfosfato en los niños
que vivían cerca de campos agrícolas (≤15m), fueron mayores que las de los niños que
no vivían cerca de los campos agrícolas o que vivían a una distancia >15m. Otros
factores que podrían influir en estos resultados, además de la ubicación de la vivienda
del niño con respecto a los campos agrícolas y al periodo del año cuando son aplicados,
son las actividades y usos y costumbres del niño, por ejemplo, si los niños ayudan en

224
Ramírez Jiménez et al.

las actividades agrícolas y el tiempo y la frecuencia que el niño juega en las zonas
impactadas por los agroquímicos, entre otros [28,41].
El perfil de metabolitos di-metil fosfato obtenido en muestras de orina de niños y
adolescentes de diversos estudios se presenta en la Figura 12. El perfil encontrado en
el presente estudio, es similar al reportado por Quiros-Alcala et al. [70], en niños de 3 a
6 años de edad, residentes de las localidades de Salinas (zona agrícola) y Oakland
(zona urbana), en California, Estados Unidos de América.

Figura 12. Comparación del perfil de metabolitos DAP (di-meti) de varios estudios.
Por otro lado el perfil urinario de metabolitos di-etil fosfato, reportado por
diferentes investigadores en estudios realizados en niños y adolescentes se presenta en
la Figura 13. El perfil observado en el presente estudio, es similar al reportado por
Quiros-Alcala et al. [70], en niños de 3 a 6 años de edad, residentes de la localidad de
Oakland (zona urbana), en California, Estados Unidos de América; y al perfil
encontrado por Oulhote et al. [22] en niños de 6 a 11 años de edad, en la población
general de Canadá.

Figura 13. Comparación del perfil de metabolitos DAP (di-eti) de varios estudios.

225
Ramírez Jiménez et al.

Las diferencias y similitudes observadas en los perfiles de metabolitos di-metil y


di-etil fosfato, reportados en niños y adolescentes de diversos estudios, pueden
atribuirse a diferencias y similitudes en los patrones de uso de plaguicidas OF (tipos y
cantidades, períodos de aplicación) en la localidades, hábitos y estilos de vida (dieta,
prácticas de higiene, proximidad de las viviendas a campos agrícolas). Se necesitan
estudios adicionales de variación de la exposición a plaguicidas en todas las regiones
agrícolas. Se requieren de estudios adicionales con un diseño longitudinal que permita
evaluar tanto la exposición crónica a plaguicidas organofosforados, como la
identificación de las rutas de exposición.
Los niños que viven en comunidades agrícolas generalmente presentan
concentraciones mayores de DMPs que los niños que viven en áreas urbanas [30,34].
En nuestro estudio, el valor de la mediana de los metabolitos dialquilfosfato totales fue
de 1.5 a 1.7 veces más alta que la reportada en diferentes estudios realizados en niños
de comunidades agrícolas [29-30,71], y urbanas de Estados Unidos de Norteamérica y
Canadá [17, 22, 36]. Mientras que fue similar al reportado por Lambert et al. [34] en
niños de una comunidad urbana; sin embargo, fue 1.4 a 2.7 veces menor que la
reportada en niños de tres comunidades agrícolas de Oregon dedicadas a diferentes
cultivos [34]. En la Tabla 7 se comparan las concentraciones urinarias de los
metabolitos DMPs y DEPs en niños y adolescentes de diferentes estudios. Estos
estudios fueron realizados en localidades urbanas o en población general (a), en áreas
agrícolas (b), en niños menores de 6 años de edad (c), y el niños de 6 a 11 años de edad
o más (d).

Tabla 7. Concentraciones (mediana) de los metabolitos DMPs y DEPs urinarios de diferentes estudios.

Referencia n Edad DMPs (nmol/L) DEPs (nmol/L)


Lu et al., 2001 a,c 110 2-5 años 110 40
b, c
Curl e al, 2002 211 2-6 años 87 60
b, c
Koch et al., 2002 44 2-5 años 70 40
b, c
Koch et al., 2002 44 2-5 años 60 40
Barr et al., 2004 a, d 471 6-11 años 91 16
b, c
Lambert et al., 2005 52 2-6 años 230 -
b, c
Lambert et al., 2005 29 2-6 años 250 -
b, c
Lambert et al., 2005 33 2-6 años 440 -
Lambert et al., 2005 a, c 61 2-6 años 150 -
a, d
Oulhote et al., 2013 1030 6-11 años 62 25
b, c
Bradman et al., 2013 25 2-5 años 94 57
2, 4
Este estudio 110 6-14 años 161 56
Este estudio 2, 4 99 6-14 años 93 31

En la evaluación de la exposición a plaguicidas OF, además de la cuantificación de


los metabolitos DAP, se han utilizado las determinaciones de las actividades de algunas
enzimas en sangre tales como las colinesterasas [14].
La butirilcolinesterasa (BChE) es una clase de colinesterasa, que se encuentra en la
mayoría de los tejidos. Esta enzima, además de sus funciones colinérgicas, está

226
Ramírez Jiménez et al.

implicada en el desarrollo neurológico, la proliferación celular, y la morfogénesis [72],


y también se le ha relacionado con la utilización de grasa y el estatus de peso (Martos
et al., 2000). Por otro lado, la BChE puede actuar como un hidrolizador de respaldo
(back-up) de la acetilcolina en la ausencia de la acetilcolinesterasa, y como un
eliminador de compuestos xenobioticos, incluyendo a los plaguicidas OF y carbamatos
[73-73].
La inhibición de la colinesterasa en sangre ha sido usada como un biomarcador de
exposición o de efecto temprano en la evaluación de la exposición a OF,
principalmente en escenarios ocupacionales agrícolas [75-77]; mientras que las
investigaciones en poblaciones infantiles son pocas [78-79]. Gamlin et al. [79]
realizaron un estudio en una zona agrícola en México, encontrando que el 15% de un
grupo de niños expuestos a plaguicidas OF y carbámicos, presentaron una disminución
de la colinesterasa con respecto a sus niveles de referencia.
Las actividades de BChE reportadas en nuestro estudio corresponden al período de
mayor exposición a plaguicidas en la comunidad, la falta de las actividades basales de
BChE (línea base), representó una limitación para la interpretación de los resultados.
Algunos estudios que han medido los niveles de DAP en orina y las actividades de
las colinesterasas en sangre, han reportado correlaciones entre estas dos pruebas [80-
82]; por otro lado, también hay estudios que no han reportado ninguna correlación
entre estos parámetros [80]. En el presente estudio no se encontraron asociaciones entre
la actividad BChE y las concentraciones de los metabolitos DAP. Se ha reportado que
individuos con síntomas agudos de exposición a OF, por lo general tienen un nivel bajo
de la actividad colinesterasa; sin embargo, se han observado síntomas clínicos y niveles
elevados de DAP en individuos que presentan una disminución de la actividad
colinesterasa dentro del intervalo de normalidad [83], indicando que la actividad
colinesterasa no se correlaciona del todo bien con las manifestaciones clínicas [84].
En el presente estudio, los participantes con sobrepeso y obesidad presentaron una
actividad promedio de la BChE (7580 ± 1453 y 7908 ± 1412 U/L, respectivamente),
mayor que aquellos participantes con peso saludable (6880 ± 1194 U/L,
respectivamente) (ANOVA, p < 0.05) (Figura 14). Algunos investigadores apoyan la
importancia de la BChE en el metabolismo de los lípidos [85], indicando que es
probable que la exposición crónica a OF pueda estar aumentando el riesgo de obesidad,
al competir por la butirilcolinesterasa siendo producida por el cuerpo y evitando que
alcance su sustrato. Gonzalez et al. [85] encontraron que la actividad BChE estuvo
fuertemente asociada con el estatus de obesidad infantil, ya que la actividad promedio
de la BChE fue mayor en los niños obesos (2.5 U/ml) que en aquellos con peso normal
(2.1 U/ml).

227
Ramírez Jiménez et al.

Figura 14. Box plot de la actividad BChE de acuerdo al estatus del IMC-por edad.

La sensibilidad de las colinesterasas a otros contaminantes, distintos de los OF


(metales pesados, otros plaguicidas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, entre otros)
en seres humanos y animales ha sido reportado en varios estudios [86]. El potencial de
algunos iones metálicos, tales como Hg2+, Cd2+, Cu2+, y Pb2+, de inhibir la actividad
de AChE en seres humanos y animales ha sido reportado en varios estudios [86-87].
Khan et al. [88] indicaron que la exposición a plomo disminuye notablemente la
actividad de AChE (eritrocitaria y plasmática), correlacionando negativamente con los
niveles de plomo en sangre; mientras que otros investigadores han sugerido, que la
actividad de esta enzima podría ser utilizada como un biomarcador de la neurotoxicidad
inducida por plomo en sujetos expuestos ocupacionales [89]. En nuestro estudio, no se
observó una asociación significativa entre el nivel de plomo en sangre y la actividad
BChE; sin embargo, se observó que los participantes con concentraciones arriba de 5
µg/dL, presentaron menores actividades BChE (Figura 15).

228
Ramírez Jiménez et al.

Figura 15. Box plot de la actividad BChE de acuerdo al nivel de plomo en sangre.

Varios estudios han reportado que el plomo es neurotóxico, y está asociado con
efectos neuroconductuales adversos en niños, principalmente en concentraciones
mayores a 10 µg/dL; algunos de estos efectos incluyen alteraciones de la memoria,
problemas psicomotores y afectaciones en el rendimiento escolar [90-92]; sin embargo
otros investigadores también han encontrado que la exposición crónica a
concentraciones bajas de plomo (menores a 5 µg/dL) está asociada con disminución en
el CI [91].
En México, la gasolina libre de plomo ha contribuido en la reducción de la
exposición al plomo; sin embargo, otras fuentes de exposición continúan siendo un
riesgo para la salud de la población, tal es el caso del uso de loza vidriada y el consumo
de alimentos y dulces contaminados con este metal [93]. En el presente estudio no se
identificaron las fuentes potenciales, ni las rutas de exposición al plomo.
La principal limitante de este estudio se relaciona con el uso de los metabolitos
dialquilfosfato como biomarcadores de exposición a OF, ya que la medición de éstos, no
proporciona información sobre la identidad del compuesto padre al que se ha estado
expuesto, aunado a lo anterior, estos metabolitos pueden ser producto de la degradación
en el ambiente incorporándose a diferentes matrices (agua, suelo, alimentos) [94]; no
obstante lo anterior, las concentraciones urinarias de los metabolitos dialquilfosfato,
proporcionan una medida integrada de la exposición a estos insecticidas [14].
Por otro lado, la falta de las actividades basales de BChE (línea base), representó
una limitación para la interpretación de las mediciones de las actividades BChE,
obtenidas en el presente estudio, durante el período de mayor exposición a plaguicidas
en la comunidad.
En conclusión, este estudio proporciona información relevante sobre la exposición
temporal a plaguicidas OF en niños y adolescentes de una comunidad agrícola mexicana.
En nuestro conocimiento este es el primer estudio en México con este enfoque.

229
Ramírez Jiménez et al.

Se requieren de estudios adicionales con un diseño longitudinal que permita evaluar


tanto la exposición crónica a plaguicidas organofosforados, como la identificación de las
rutas de exposición.

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234
Capítulo 12
Reservas de Carbono y Emisiones de Gases
de Efecto Invernadero Derivadas de
Actividades Agropecuarias, un Balance
Municipal en el Estado de México
María Eugenia Valdez Pérez, María Estela Orozco Hernández, Lorena
Romero Salazar y Carlos Aguilar Ortigoza

gi
na
en
bl
an
co
Reservas de Carbono y Emisiones de Gases
de Efecto Invernadero Derivadas de
Actividades Agropecuarias, un Balance
Municipal en el Estado de México
María Eugenia Valdez Péreza,1, María Estela Orozco Hernándezb, Lorena Romero
Salazarc y Carlos Aguilar Ortigozac
a
Centro Universitario Tenancingo, Universidad Autónoma del Estado de México
b
Facultad de Planeación Urbana y Regional, Universidad Autónoma del Estado de
México
c
Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma del Estado de México

Resumen. La vegetación asimila dióxido de carbono a través del proceso de la


fotosíntesis, en general los bosques capturan y conservan más carbono que
cualquier otro ecosistema terrestre, por lo que éstos representan una alternativa
para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Por otro lado, uno de
los factores que más influencia tiene sobre la emisión de estos gases, es el cambio
de uso del suelo y silvicultura, así como las actividades del sector agropecuario, lo
que obliga a realizar estudios que permitan conocer el balance entre las reservas de
carbono y las emisiones de GEI. El objetivo de este trabajo es calcular el balance
entre las reservas de carbono en biomasa forestal y la emisión de GEI derivado de
actividades agropecuarias, en dióxido de carbono equivalente (CO2e), en los
municipios del Estado de México. A partir de las cartas del uso de suelo, el VIII
Censo agropecuario y la información del inventario Nacional Forestal, se
calcularon las reservas de carbono y las emisiones (CO2e) por municipio. Las
reservas de carbono en biomasa forestal para el Estado de México se estimaron en
166,630.2 Gg, mientras que el total de emisiones de metano y óxido nitroso
derivados de la fermentación entérica, el manejo del estiércol y la quema de
residuos agrícolas suman 572.46 Gg de CO2e, que en general refleja un balance
positivo en la Entidad.

Palabras claves. Gases de efecto invernadero, Estado de México, Balance,


Reservas de carbono.

1. Introducción

El panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), menciona que uno de los
factores que más influencia tiene sobre la emisión de gases de efecto invernadero (GEI)
es el cambio de uso del suelo y silvicultura, así como las actividades del sector
agropecuario. En estas actividades agropecuarias se integran las emisiones de metano y
óxido nitroso derivadas de la fermentación entérica y el manejo del estiércol, así como
la quema de residuos agrícolas.

1
María Eugenia Valdez Pérez, mevaldezp@uaemex.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
Valdez Pérez et al.

Por su potencial de calentamiento el CH4 constituye el segundo gas en importancia


en el cambio global, después del CO2, con un potencial de 21 a 1, respectivamente. De
las emisiones de metano en 2002 (6803 Gg), el 26% corresponde a la fermentación
entérica, en la categoría de agricultura (Semarnat, 2006) y contribuyen con el 30% del
potencial de calentamiento global de todas las emisiones de la agricultura y al 5% del
calentamiento potencial global de todas las fuentes antropógenas (Reid, et al. 2004,
citado en Messa, 2009).
En orden de importancia, el N2O es el que ocupa el tercer lugar de emisión, el cual
tiene una capacidad de absorción infrarroja 150 veces más efectiva que el CO 2 y se
considera responsable de entre 4 y 5% del efecto total de invernadero (Bouwman 1990,
citado en Grageda, et al. 2000) y contribuyeron con 38.815 Gg en 2002 (Semarnat,
2006). Su potencial de calentamiento es de 310 veces respecto al CO2. Las emisiones
globales de N2O, se deben en 90% a procesos microbiológicos, y se estima que las
actividades agrícolas contribuyen con 18% de la emisión total (Grageda, et al. 2000).
Por otro lado, Pimienta et al. (2007), menciona que una alternativa de mitigación
de GEI, es la captura de carbono atmosférico mediante prácticas de manejo del bosque,
la cual está en función de la acumulación y almacenamiento del mismo en la biomasa
vegetal. Cualquier actividad que tenga efecto positivo sobre la capacidad de un área
dada para almacenar y capturar carbono, podría ser considerada potencialmente como
una opción para reducir el CO2 de la atmósfera.
La vegetación asimila dióxido de carbono a través del proceso de la fotosíntesis, en
general los árboles asimilan y emiten grandes cantidades de carbono durante toda su
vida. Particularmente, los bosques capturan y conservan más carbono que cualquier
otro ecosistema terrestre y participan con el 90% del flujo anual de carbono entre la
atmósfera y la superficie de la tierra (Schlesinger, 1997; Ordoñez, et al. 2001).
Hasta el momento se han calculado las emisiones de GEI a nivel nacional,
reportados únicamente con datos numéricos, es decir totales nacionales.
Aún faltan estudios a nivel estatal y municipal que ubiquen espacialmente las
zonas de mayor emisión o mayor captura. La falta de modelos que permitan conocer el
comportamiento espacial de estos GEI a nivel estatal, limitan la aplicación de políticas
públicas adecuadas a cada espacio geográfico, dirigidas a la mitigación y al
cumplimiento de los compromisos de reducción de estos gases Por lo que resulta
urgente realizar estudios que muestren patrones espaciales que apoyen en la toma de
decisiones a nivel regional o municipal.
Con las metodologías que ofrece el IPCC, en este estudio, se determinaron los
contenidos de carbono en biomasa forestal, y se calcularon las emisiones de gases de
efecto invernadero derivadas de la fermentación entérica y del manejo del estiércol,
considerando el número de cabezas de ganado por especie; y se estimaron las
emisiones derivadas de la quema de residuos agrícolas, tomando como base los datos
de producción por cultivo, la superficie sembrada y siniestrada.
Una vez calculadas dichas emisiones se transformaron a bióxido de carbono
equivalente (CO2e) multiplicando estas emisiones por el factor de calentamiento y con
su representación espacial, se identifican patrones, así como las interacciones y los
aspectos clave del balance en el Estado de México.
Este trabajo presenta una propuesta de balance entre las reservas de carbono
contenidas en biomasa forestal y la emisión de metano y óxido nitroso derivado de
actividades agropecuarias a nivel de municipio en el Estado de México.

238
Valdez Pérez et al.

2. Metodología

2.1. Área de estudio

El Estado de México, se localiza en la parte central de la República Mexicana, entre los


paralelos 18°22’ y 20°17’ de latitud norte y los meridianos 98°36’ y 100°37’ de
longitud oeste (INEGI 2010) (Figura 1).

Figura 1. Localización el Estado de México. (INEGI, 2010).

El Estado de México se integra por 125 municipios. Cubre una superficie de


2,233,758 ha; de esta superficie, 1,030,207 ha son de uso agrícola; 735,411 de uso
forestal; 93,700 ha están cubiertas por zonas urbanas y, 313,061 ha por pastizales
(INEGI, 2013) (Figura 2).

239
Valdez Pérez et al.

Figura 2. Usos de suelo (INEGI, 2013)

2.2. Cálculo de reservas de carbono en biomasa forestal

Las reservas de carbono en biomasa forestal, se calcularon sobre bosques y selvas,


aplicando ecuaciones alométricas por especie arbórea, considerando los datos del
Inventario Nacional Forestal (INF) (CONAFOR, 2010) y los polígonos forestales de la
carta de uso de suelo, para cada municipio del Estado, considerando los valores
establecidos por Valdez et al., (2015), de acuerdo al estado de desarrollo de la
vegetación, como se muestra en la Tabla 1.

240
Valdez Pérez et al.

Tabla 1. Contenido de carbono (Ton/ha) por especie forestal (Valdez et al., 2015).
Desarrollo de la vegetación
Vegetación Vegetación Vegetación
Especie forestal
Secundaria Secundaria primaria
arbustiva Arbóreo
Abies 90.36 286.19 504.28
Encino 51.49 163.77 294.99
Encino-Pino 72.33 178.55 318.10
Pino 94.11 297.61 543.82
Pino-Encino 34.27 125.92 270.39
Selva baja caducifolia 00.03 000.16 000.44

En el caso del bosque mesófilo de montaña se aplicaron valores de bosque de pino-


encino y, para el táscate y el cedro, los valores de pino.
Una vez calculado el contenido de carbono por polígono forestal, de acuerdo a su
estado de desarrollo y a cada especie, se calcularon las reservas efectivas para cada
municipio, de acuerdo a su superficie forestal.

2.3. Cálculo de metano y óxido nitroso por fermentación entérica y manejo de


estiércol

Sobre los datos del número de cabezas de ganado por municipio reportados en el VIII
Censo Agrícola, Ganadero y Forestal (INEGI, 2009), se aplicaron los factores de
emisión de metano por tipo de ganado propuestos por el IPCC (1996), de acuerdo a la
Tabla 2.

Tabla 2. Emisión de metano por fermentación entérica


Tipo de ganado Kg/cabeza/año
Vacuno Leche 57
Vacuno carne 49
Ovejas 5
Cabras 5
Caballos 18
Mulas y asnos 10
Cerdos 1

Para el caso del ganado vacuno, los factores de emisión de metano por manejo de
estiércol, que se aplicaron fueron los propuestos por González-Avalos y Ruiz-Suárez
(2001), considerando las formas del relieve que se encuentran en el Estado de México
que se corresponden con un tipo de clima, las cuales coinciden con la propuesta de
estos autores, tomando en cuenta la ubicación geográfica de cada municipio, por
ejemplo si se encuentra sobre zonas montañosas, resto del Estado, o dentro de la Sierra
Madre del Sur, ver Tabla 3. El valor marcado con (*) en la tabla, no se incluye en la
propuesta de estos autores, sin embargo se aplicó el factor para clima templado.

241
Valdez Pérez et al.

Tabla 3. Emisión de metano derivado de manejo del estiércol para ganado vacuno (kg/cabeza/año)
Forma de relieve Sistema de producción de ganado
Intensivo Semi intensivo Intensivo Extensivo doble
Ganado ganado lechero ganado de propósito
lechero carne
Zonas montañosas (Frío 1.78x10-2+- 3.01x10-2+- 8.96x10-4+- 1.53x10-4+-
12°C) 1.94% 5.69% 11.38% 0.61%
Resto del Estado 5.92x10-2+- 3.09x10-2+- 1.94x10-2+- 8.40x10-2+-
(Templado 22°C) 3.83% 8.97% 5.77% 4.29%
Sierra Madre del Sur 5.14x10-2+- 3.09x10-2+- 1.17x10-2+- 3.77x10-2+-
(Cálido 27°C) 4.03% 8.97% (*) 2.57% 1.48%

Los factores de emisión aplicados para otros tipos de ganado, considerando la zona
climática, se muestran en la Tabla 4, IPCC (1996).

Tabla 4. Emisión de metano en manejo del estiércol (kg/cabeza/año)


Tipo Frío Templado Cálido
de Ganado
Ovejas 0.10 0.16 0.21
Cabras 0.11 0.17 0.22
Caballos 1.09 1.64 2.18
Mulas y asnos 0.60 0.90 1.19
Cerdos 0 1.00 2.00
Aves de corral 0.012 0.018 0.023

2.4. Cálculo de metano y óxido nitroso por quema de residuos agrícolas

La quema de residuos de las cosechas es una importante fuente neta de emisiones de


metano, monóxido de carbono, óxido nitroso y óxidos de nitrógeno. El IPCC (2006)
proporciona estadísticas de producción para la mayoría de los cultivos cuyos residuos
se queman, la fracción quemada de los residuos y el contenido de carbono y nitrógeno
de éstos, ver Tabla 5.

Tabla 5. Residuos de cultivos


Cultivo Relación Fracción de Fracción de Relación
residuo/cultivo materia seca carbono nitrógeno-
carbono
Cebada 1.2 0.78-0.88 0.4567 -
Maíz 1.0 0.30-0.50 0.4709 0.02
Avena 1.3 0.15 0.5 -
Papa 0.4 0.30-0.60 0.4226 -
Frijol 2.1 0.15 0.5 -

Para obtener la fracción quemada por cultivo, se tomaron como base los datos
Sistema de Información Agroalimentaria de Consulta (SIACON) (SAGARPA 2012),
con valores de superficie sembrada y superficie siniestrada. La producción agrícola por
municipio se tomó del VIII Censo Agrícola, Ganadero y Forestal (INEGI, 2009). Este
censo proporciona datos de producción de avena, cebada, frijol, maíz y otros cultivos,
ver Tabla 6.

242
Valdez Pérez et al.

Tabla 6. Fracción quemada por tipo de cultivo


Producto Fracción quemada
Cebada 0.02245
Maíz 0.01252
Avena 0.00134
Papa 0.00178
Frijol 0.01202

Una vez calculadas las emisiones de metano y óxido nitroso por cada municipio, se
determinaron los Gg de CO2 equivalente, multiplicando los valores de metano por 21 y
los óxido nitroso por 310, que son los potenciales de calentamiento de cada uno.
Para obtener el balance entre las reservas de carbono y las emisiones de GEI de
cada municipio, se restaron los valores transformados en CO2 equivalente.

3. Resultados

El Estado de México, en el ámbito nacional, es el que mayor aporte tiene en el producto


interno bruto agroindustrial, pues aporta el 19.1%, seguido de Jalisco con el 11.6% y el
D.F. con el 8.4% (SAGARPA, 2013).
Con relación al volumen de producción agrícola nacional, ocupa el segundo lugar
en maíz de grano y avena forrajera, así como el tercer lugar en trigo grano y cebada
grano. También ocupa el primer lugar nacional en volumen de producción de ovino,
séptimo lugar en producción de leche y el noveno en producción avícola (SAGARPA,
2009).
La producción agropecuaria se muestra en las tablas 7 y 8.

Tabla 7. Producción agrícola en el Estado de México (INEGI, 2009).


Cultivo Toneladas
Avena 662172.40
Cebada 61883.12
Frijol 7419.11
Maíz 62320.67
Otros cultivos 499616.43

Tabla 8. Producción pecuaria en el Estado de México (INEGI, 2009).


Ganado Número de cabezas
Bovino de Leche 67323
Bovino de Carne 24698
Bovino doble Propósito 27769
Ovino 889881
Caprino 98789
Equino 74275
Mulas y Asnos 47998
Porcino 347945
Aves de Corral 10910294

Las reservas de carbono en biomasa forestal para el Estado de México se estimaron


en 166,630.2 Gg, mientras que el total de emisiones de metano y óxido nitroso
derivados de la fermentación entérica, el manejo del estiércol y la quema de residuos
agrícolas suman 572.46 Gg de CO2 equivalente, que en general refleja un balance

243
Valdez Pérez et al.

positivo en la Entidad, pero a nivel de grupo de municipios los resultados no son tan
optimistas.
Es importante resaltar que una de las medidas de mitigación de GEI, es contar con
superficie forestal. A este respecto, 34 municipios del Estado de México no cuentan
con bosques ni selvas, sin embargo estos municipios ocupan el 36% de la superficie
urbana de la entidad, el 6% de los pastizales y 10% de la superficie agrícola.
Un segundo grupo de municipios, integrado por 29, cuenta únicamente con el
6.38% de la superficie forestal del Estado lo que equivale al 2.6% de las reservas de
carbono, ocupan el 20.3% de la superficie agrícola, 17% de pastizal y 30.2% del área
cubierta por uso urbano.
El grupo tres, integrado por 42 municipios, contienen el 35.9% de las reservas de
carbono estatal, cuenta con 39.58% de la superficie forestal, 48% de la superficie
agrícola, 40.9% de la superficie de pastizales y 24.4% del uso urbano.
Otro grupo de municipios, 16 de ellos, ocupan una superficie forestal de 295,423.6
ha, las cuales almacenan el 38.7% de las reservas de carbono de la entidad mexiquense,
el uso de suelo agrícola ocupa el 17.2%, los pastizales ocupan el 32.3% y solo el 4.7%
está ocupado por asentamientos humanos.
Finalmente el último grupo integrado por cuatro municipios, almacenan el 22.9%
de las reservas de carbono de todo el Estado; la superficie ocupada por uso forestal
equivale al 13.87%, 4.5% de uso agrícola, 4.6% de uso urbano y 3.7% de pastizal.
La distribución espacial de estas reservas de carbono se muestra en la figura 3.

Figura 3. Reservas de Carbono.

244
Valdez Pérez et al.

Los cuatro municipios que integran el quinto grupo son: Ixtapaluca, Ocuilan, Valle
de Bravo y Temascaltepec, los cuales son eminentemente forestales, ya que entre el
50% y 60% de la superficie municipal de cada uno de ellos está cubierta por bosques y
solo entre el 26% y 29% es zona agrícola.
En lo que respecta a las emisiones de metano y óxido nitroso derivados de la
fermentación entérica, manejo del estiércol y quema de residuos agrícolas, convertidos
a CO2 equivalente, se agruparon en cinco categorías: en el primer grupo, conformado
por trece municipios, que en conjunto emiten 222 Gg CO2e, es decir el 38.8% de las
emisiones del Estado. Los municipios que se encuentran en esta categoría son: Lerma,
Nopaltepec, San Simón de Guerrero, Atlacomulco, Cuautitlán, Chimalhuacán,
Coyotepec, Zumpahuacán, Aculco, Almoloya del Río, Nicolás Romero, Texcalyacac y
Ayapango, este último es que más cantidad emite (25.82 Gg).
Las emisiones del segundo grupo son 139.6 Gg de CO 2e, este grupo lo integran 16
municipios: Metepec, Villa Victoria, Tultepec, Ecatzingo, Ixtlahuaca, Tlatlaya,
Coacalco de Berriozábal, San Antonio la Isla, Teoloyucan, Texcoco, Jilotzingo,
Huixquilucan, Zacualpan, Tepetlixpa, Cocotitlán y Atizapán de Zaragoza, este último
emite 12.15 Gg de CO2e.
Es importante resaltar que estos dos primeros grupos emiten el 63% del total de
CO2e del Estado y producen el 32% del ganado bovino, el 26% del mular y el 39% del
porcino.
En la tabla 9, se desglosa la producción ganadera por grupo de emisión, la
superficie en hectáreas de pastizales y el total de CO2e derivado de la fermentación
entérica y el manejo del estiércol.

Tabla 9. Producción pecuaria (cabezas) y emisiones de CO2e (Gg) (INEGI, 2009)


Parámetro Gpo 1 Gpo 2 Gpo 3 Gpo 4 Gpo 5
Mpios 13 16 20 30 46
Pastizal 25966.6 46884.8 61229.8 57153.1 121827.2
Bovino 12345 26473 12242 14962 53768
Ovino 75868 95742 185241 261240 271790
Caprino 5233 18618 16981 14828 43129
Equino 5420 11567 17231 18591 21466
Mular 3030 9509 11865 12160 11434
Porcino 27269 109107 45428 65140 101001
Aves 553724 517497 1206044 4116103 4516926
CO2e 222.02 139.56 104.68 75.87 30.15

El tercer grupo está integrado por 20 municipios y emiten 104.68 Gg de CO 2e.


Como es notorio la menor superficie de pastizal coincide con la mayor contaminación,
lo que podría deberse que la producción ganadera en los municipios de los dos
primeros grupos se lleva a cabo en condiciones estabuladas, a diferencia de los
municipios del grupo cinco que tiene menor contaminación y una mayor superficie de
pastizales, lo que pudiera corresponder con un manejo diferente de la producción como
semiestabulado o extensivo.
Los últimos dos grupos integran a 76 municipios de la entidad y entre todos ellos
emiten 106.02 Gg de CO2e, lo que equivale al 18.52%. Estos 76 municipios producen
el 57% del ganado bovino, el 59% del ovino, el 58% del caprino, el 54% del equino,
casi la mitad del mular y del porcino, así como el 79% de las aves de corral.

245
Valdez Pérez et al.

Del total de las emisiones en CO2e, producto de las actividades agropecuarias, casi
el 99% corresponden a las actividades ganaderas, es decir a la fermentación entérica y
manejo del estiércol y una mínima parte corresponde a las emisiones derivadas de la
quema de residuos agrícolas.
En la tabla 10, se muestra la producción agrícola por grupo de emisión, la
superficie agrícola en hectáreas y la emisión de CO2e derivada de la quema de restos
agrícolas.

Tabla 10. Producción agrícola (Ton) y emisiones de CO2e (Gg) (INEGI, 2009)
Parámetro Gpo 1 Gpo 2 Gpo 3 Gpo 4 Gpo 5
Mpios 13 16 20 30 46
Agrícola 98054.7 120487.0 185415.7 285263.4 340986.6
Avena 53663.6 59813.5 105628.0 170847.3 272219.7
Cebada 5428.1 1321.2 351.6 34733.5 20048.4
Frijol 458.0 823.3 355.3 2273.0 3509.3
Maíz 6597.8 9717.6 10599.4 15015.7 20390.0
Otro_cult 44281.3 67285.3 47888.8 116120.8 224040.0
CO2e 0.0126 0.0088 0.0071 0.0676 0.0522

En la figura 4 se muestra la distribución espacial de estos grupos de emisión.

Figura 4. Emisiones de CO2e por municipio.

Los dos primeros grupos, es decir 29 municipios, producen el 16% del maíz del
Estado y solo el 14% de las emisiones derivadas de las quemas de residuos agrícolas;
mientras que el grupo tres, integrado por 20 municipios, producen el 56% de la cebada
y el 45% de las emisiones derivadas de estas actividades. Los grupos cuatro y cinco (76
municipios), ocupan el 60% de la superficie agrícola de la entidad y son los

246
Valdez Pérez et al.

responsables del 67% de la producción de avena, 88% de la cebada, 78% del frijol,
56% del maíz y 68% de otros cultivos, así como del 81% de las emisiones de CO 2e por
estas actividades.
Finalmente el balance entre las emisiones de CO2e y las reservas de carbono, se
presentan en la figura 5. Para obtener esta distribución se sumaron las emisiones totales
de CH4 y N2O derivadas de la fermentación entérica, manejo del estiércol y la quema
de residuos agrícolas, transformadas a CO2e y se restaron de las reservas de carbono,
dando como resultado que los municipios que no cuentan con superficie forestal y con
mínima superficie cubierta por bosques, aunado a su producción agrícola y pecuaria
son los que están en las categorías de balance negativo, o tienen mínimas posibilidades
de mitigar estas emisiones, al menos por la vía de procesos de fotosíntesis que realizan
los bosques y las selvas.
También se han agrupado en cinco los municipios de acuerdo a su balance. El
primer grupo lo integran 34 municipios, los cuales no cuentan con superficie forestal,
ya sea de bosques o selvas, estos son: Almoloya del Río, Chimalhuacán, Cuautitlán,
Nopaltepec, Cocotitlán, Teoloyucan, San Antonio la Isla, Tultepec, Metepec, Rayón,
Jaltenco, Cuautitlán Izcalli, Chiautla, Chiconcuac, Acolman, Nezahualcóyotl,
Teotihuacán, San Mateo Atenco, Atenco, Mexicaltzingo, Atizapán, Zumpango,
Tonanitla, Nextlalpan, Chapultepec, Melchor Ocampo, Tenango del Aire, Tezoyuca,
Papalotla, Temamatla, Tlalnepantla de Baz, Tequixquiac, Valle de Chalco Solidaridad
y Tecámac. Estos municipios emiten el 26.7 % de metano y óxido nitroso en CO 2e, por
lo que su balance negativo es de -152.68 Gg de CO2e.
El segundo grupo lo integran 17 municipios, éstos cubren una superficie forestal de
5003.31 ha y emiten el 15.5 % de CO2e del Estado. Su balance es positivo con un valor
de 556.06 Gg de carbono, aunque solo contiene el 0.38% de las reservas de carbono de
la entidad.
44 municipios integran el tercer grupo, éste genera el 33.3% de las emisiones, pero
cuenta con 209,400.35 ha de uso forestal, lo que equivale al 23.9% de las reservas, por
lo que su balance es de +39,766.05 Gg de carbono.
El grupo cuatro, constituido por 16 municipios, cuenta con 419,003.76 ha de uso
de suelo forestal, las cuales contienen el 52.72% de las reservas de carbono, emiten
134.02 Gg de CO2e, lo que permite tener un balance positivo de 87,728.08 Gg de
carbono.
El último grupo lo integran cuatro municipios, éstos almacenan el 22.9% de las
reservas de carbono en 102,003.89 ha de uso forestal, emiten 6.22 Gg de CO2e y su
balance también es positivo con 87,728.08 Gg de carbono.
El balance municipal entre reservas de carbono en biomasa forestal y emisiones
derivadas de actividades agropecuarias en CO2e, se muestran en la figura 5.

247
Valdez Pérez et al.

Figura 1. Solo una línea.

4. Conclusiones

Este trabajo consistió en identificar los municipios de mayor emisión de GEI


convertidos en CO2e, que pudieran determinar algún patrón espacial de emisión
derivado de actividades agropecuarias en contra parte de las reservas de carbono que se
encuentra en biomasa forestal.
El balance en términos estatales, podría considerarse como positivo, sin embargo,
solo se tomaron en cuenta las emisiones derivadas de fermentación entérica, manejo del
estiércol y quema de residuos agrícolas, es necesario considerar también en esta
balance los incendios forestales y las emisiones por aplicación de fertilizantes, y por
otro lado las reservas de carbono en suelos minerales, en suelos orgánicos, en suelos
agrícolas que se encuentran en reposo y las zonas cubiertas de pastizal, para llegar a un
balance más definido.
Tener una visión espacial, permitirá ubicar los grupos, agricultores o productores
responsables de las emisiones y las estrategias para apoyarlos en la mitigación de una
manera más dirigida, como lo podría ser a nivel de municipio.
Los patrones espaciales podrían apoyar en el diseño de políticas públicas que
permitan encauzar las acciones de mitigación en los municipios de mayor emisión de
GEI en el sector agropecuario, a través de programas de control o sustitución de
fertilizantes, o programas de reforestación.

248
Valdez Pérez et al.

Referencias

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México, 2010.
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nitrógeno en las emisiones de N2 y N2O. TERRA Latinoamericana, 18. (2000). 1-9.
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propósito con alternativas silvopastoriles en Yaracuy, Venezuela. Tesis de maestría. Centro
Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza. Turrialba, Costa Rica, 2009.
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gestión de la incertidumbre en los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero. Versión
revisada, 1996.
[11] Pimienta, D., Domínguez, G., Aguirrez, O., Hernández, F., Jiménez, J. Estimación de biomasa y
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[13] Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). Monitor
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2015. E.U. Disponible en: www.reibci.org

249

gi
na
en
bl
an
co
Capítulo 13
Evaluación Integral de la Contaminación
del Aire en la Zona Metropolitana de
Guadalajara, Jalisco, México
Mario García, Héctor Ulloa, Hermes Ramírez, Omar García,
Ángel Meulenert y Christian García

gi
na
en
bl
an
co
Evaluación Integral de la Contaminación
del Aire en la Zona Metropolitana de
Guadalajara, Jalisco, México
Mario Garcíaa,1, Héctor Ulloaa, Hermes Ramíreza, Omar Garcíaa, Ángel Meulenerta
y Christian Garcíab
a
Departamento de Física
b
Departamento de Ingeniería Química
Universidad de Guadalajara

Resumen. El objetivo de este trabajo es desarrollar una evaluación integral de la


contaminación del aire en la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco, México
considerando el periodo 2001-2010; su estado actual y su relación con las variables
meteorológicas, inversiones térmicas y la frecuencia de infecciones respiratorias
agudas. Se analizó la información del viento (magnitud y dirección), de
contaminantes atmosféricos (partículas menores a 10 micras, ozono, bióxido de
nitrógeno, monóxido de carbono y bióxido de azufre), de inversiones térmicas y de
consultas por enfermedades Respiratorias Agudas. Los resultados obtenidos
reportan vientos calma, predominan las inversiones térmicas moderadas a fuertes, el
mayor número de consultas correspondió a infecciones respiratorias agudas en el 98
% de los casos. La asociación de estas variables puede vincularse con el
crecimiento urbano e industrial, así como al consumo de combustibles fósiles;
situación que compromete la calidad del aire en la metrópoli al generar ambientes
nocivos para la población expuesta.

Palabras clave. Vientos dominantes, contaminantes atmosféricos, inversiones


térmicas, infecciones respiratorias agudas, Zona Metropolitana de Guadalajara

1. Introducción

La contaminación de la atmósfera se manifiesta de forma diversa, incide directamente


en el deterioro del medio ambiente y afecta la vida de las comunidades. Una variable
que influye significativamente en la concentración y acumulación de contaminantes en
el aire es la velocidad del viento. Las condiciones dominantes de flujo atmosférico
transportan los contaminantes sin respetar límites físicos locales, regionales, nacionales
e internacionales (Molina & Molina 2005). El tipo de influencia que un contaminante
puede producir en una zona urbana depende del transporte desde su origen y del tiempo
que permanezca en la atmósfera. Un ejemplo característico ocurre en las ciudades
ubicadas en valles y con gran estabilidad atmosférica, situación común de la Zona
Metropolitana de Guadalajara (ZMG: caso de estudio). Este escenario puede generar
daños tanto locales como en extensas áreas geográficas, afectando la vegetación, los
cuerpos de agua, los animales y la salud del ser humano.
Diversos trabajos han reportado que la meteorología influye en la acumulación,
transporte y dispersión del aire contaminado. Asimismo, el entorno físico natural y el

1
Mario Enrique García Guadalupe, megarcia@astro.iam.udg.mx

Science Associated Editors, L.L.C. 2015


G. Chavira, G. Quiroga y S. W. Nava (Eds.).
Ecología y Medio Ambiente. 2015. ISBN 1-944162-01-1
García et al.

crecimiento urbano afectan la calidad del aire de las grandes ciudades al prevalecer
concentraciones elevadas de contaminantes (PNUMA 2011, Barry & Chorley 1999).
Algunos estudios reportan que las fuentes móviles son el origen primario de la
contaminación de la atmósfera en las grandes ciudades y en la mitad de ellas constituye
la más importante (Molina & Molina 2005 y PNUMA 2011).
Céspedes (2005) reportó que los factores meteorológicos influyentes en la
concentración de contaminantes en el aire son el transporte y dispersión, la turbulencia
y limitaciones de difusión vertical por inversión térmica. Además, existe la influencia
de barreras al flujo de contaminantes y poca ventilación de algunas cuencas con capa
de mezcla reducida y vientos débiles. Las inversiones térmicas se producen y acentúan
por las características geográficas y topográficas de una zona (valles y laderas).
Asimismo, la presencia de núcleos urbanos influye en el movimiento de las masas
de aire al disminuir su velocidad y formar turbulencias (Molina & Molina 2005).
Los vientos se relacionan con la dinámica horizontal atmosférica y en función de
ella se puede conocer la dirección de desplazamiento del contaminante, la rapidez de
dispersión y la turbulencia. Los vientos locales desplazan el aire desde zonas de alta a
baja presión determinando los vientos dominantes de un área. Estos vientos
contribuyen en gran medida a la acumulación y/o dispersión de los contaminantes
(Barry & Chorley 1999).
En condiciones de viento calma se exhibe una tendencia a amortiguar toda
convección posible, lo que origina el fenómeno de inversión térmica que en el invierno
puede persistir durante gran parte del día; los contaminantes emitidos en la capa
invertida quedan atrapados, se acumulan y se dispersan lentamente. Adicionalmente,
los edificios atrapan el aire sobre el área interior y permanece en los cañones urbanos
(Molina et al. 2009). La topografía también tiene influencia notable en la propagación
de contaminantes (Turtós y Díaz 2005).
Precisamente, las inversiones térmicas sobre las grandes áreas urbanas representan
un grave problema, por la concentración de contaminantes que mantienen durante
largos períodos de tiempo. Durante el intervalo comprendido entre octubre y abril, la
ZMG es afectada de manera frecuente por este fenómeno meteorológico, disparándose
los índices de contaminación del aire hasta sobrepasar los 200 puntos IMECA (Índice
Metropolitano de Calidad del Aire). En este sentido, existen los denominados sondeos
meteorológicos capaces de proporcionar desde horas tempranas, el comportamiento de
variables esenciales sobre la presencia de inversiones térmicas. Estos sondeos aportan
información que permite calcular la duración de una inversión, su intensidad y su altura
(Meulenert et al. 2006).
En presencia de estos escenarios adversos de calidad del aire, el ser humano ve
afectado su bienestar y/o calidad de vida en un entorno determinado y particularmente,
en el espacio que ocupa. Justamente en cuanto a salud, tanto los niños como los adultos
mayores pueden verse afectados con infecciones respiratorias agudas al ser los
extremos de la vida más sensibles (Segala 1999, Romieu et al. 2002, Ramírez et al.
2006, Hernández et al. 2007, Franco 2012).
En este contexto, los estudios ecológicos de series temporales permiten comparar
las variaciones de los niveles de exposición a los contaminantes con los cambios en la
frecuencia de la mortalidad o morbilidad de la población de un área geográfica
determinada. En la mayoría de los estudios epidemiológicos que analizan los efectos a
corto plazo de las partículas sobre la salud, el porcentaje de cambio obtenido para la
mortalidad es mayor de cero y las asociaciones encontradas son estadísticamente
significativas. Se ha encontrado una asociación entre las concentraciones de partículas

254
García et al.

finas en el aire y la reducción de esperanza de vida por un aumento del riesgo de


mortalidad por causa cardiopulmonar y por cáncer de pulmón. Al hablar de los efectos
de la contaminación atmosférica sobre la salud (Figura 1), diversos autores resaltan la
importancia de distinguir entre la contaminación más típica de invierno (winter smog)
y la que es más característica en verano (summer smog). En invierno, los episodios de
smog ocurren como consecuencia de las inversiones térmicas y estancamiento del aire
contaminado. Los contaminantes principales son el SO2 y las partículas en suspensión.
En verano, los episodios de contaminación pueden ocurrir en días calurosos y soleados,
en los que las reacciones fotoquímicas llevan a la formación de O 3 y otras sustancias
con capacidad tóxica (OSE 2007). El objetivo de este trabajo es desarrollar una
evaluación integral de la contaminación del aire; es decir, analizar los contaminantes
atmosféricos (CA) denominados criterio, los vientos dominantes, las inversiones
térmicas y las enfermedades respiratorias agudas en la zona metropolitana de
Guadalajara, Jalisco, México considerando el periodo 2001-2010.

Figura1. Zona de afección por contaminantes (Thoma et al. 2013).

1.1. Caso de estudio: Zona Metropolitana de Guadalajara

La Zona Metropolitana de Guadalajara se localiza hacia el centro-occidente de México;


tiene una población de 4’263,395 habitantes (INEGI 2010, COEPO 2010) y un parque
vehicular de 2 millones de autos/día (SVT 2010) lo que representa el 92.5% de las
emisiones de gases (PROAIRE 2011-2020, 2011). Se sitúa en la Cuenca del Valle del
Río Grande de Santiago, en el Valle de Atemajac y la Planicie de Tonalá, rodeada de
zonas montañosas como la Sierra Madre Occidental y el Eje Neovolcánico. Estas
características la identifican dentro de un valle semi-cerrado con predominio de vientos
débiles y con la presencia del fenómeno de inversión térmica, la cual se presenta en
aproximadamente 300 días al año. Además, Los sistemas anticiclónicos generados en el
Golfo de México y en el Océano Pacífico influyen en la zona causando gran estabilidad
atmosférica e impidiendo la mezcla vertical del aire. Un estudio previo de la

255
García et al.

SEMARNAP/SS/GEJ (1997) reportó que los vientos dominantes corresponden a


vientos calma con una frecuencia de 44.3%.
En ésta zona, las fuentes principales de emisión de contaminantes primarios a la
atmósfera son las móviles (92.5 %), de área (4.5 %), fijas (2.5 %) y naturales (0.5 %)
(PROAIRE 2011-2020, 2011). Es decir, el deterioro de la calidad del aire se relaciona
principalmente con su crecimiento urbano y desarrollo tecnológico (Ramírez et al.
2009). Desde esta perspectiva, el marco normativo nacional e internacional establece
indicadores de contaminación que definen los límites máximos permisibles de
protección a la población; así mismo, se especifican los planes de contingencias
ambientales a seguir. Sin embargo, la normatividad sobre contaminación atmosférica
en la ZMG es continuamente rebasada particularmente por las PM 10 y el O3 en al
menos 70 días al año respectivamente (Tabla 1. Tanto (Ugalde (2008) como Alfaro et
al. (2008) mencionan que esta realidad se presenta debido a que México adopta
criterios forjados en el exterior que pueden resultar no apropiados al contexto nacional;
es necesario realizar investigaciones multidisciplinarias aplicables a nuestro territorio,
mirar hacia objetos de estudio.

Tabla 1. Número de días fuera de la norma Oficial Mexicana para contaminantes criterio en la ZMG.
CA 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 Media

O3 65 36 75 69 48 66 89 74 66 75 116 138 34 73
NO2 18 21 26 6 5 13 14 23 0 0 0 2 0 10
SO2 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
CO 12 3 5 7 5 3 3 0 1 0 1 0 0 3
PM3 98 84 78 65 53 36 42 37 70 25 45 185 121 72
Suma 193 144 184 147 111 118 148 134 137 100 162 325 155 158

2. Materiales y métodos

Geográficamente, la ZMG se ubica al centro del Estado de Jalisco, en la región centro-


occidente de México; sus coordenadas extremas corresponden a latitud norte 20º 46´
00´´, latitud sur 20º 32´ 08´´, longitud oriental 103º 12´ 30´´ y longitud occidental 103º
29´ 00´´, con una altitud promedio de 1540 metros sobre nivel del mar. La zona
incorpora los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan (Figura 2);
dentro de sus límites se ubica el Sistema de Monitoreo Atmosférico de Jalisco (SIMAJ)
y variables meteorológicas (Ramírez et al. 2008).
En referencia a su orografía, la zona se sitúa en la Cuenca del Valle del Río Grande
de Santiago, en los Valles de Atemajac y la Planicie de Tonalá; entre las zonas
montañosas de la Sierra Madre occidental y el Eje Neovolcánico. Las montañas que
circulan el área son: al noroeste, la Sierra de San Esteban; al sureste, la Serranía de San
Nicolás y los conjuntos montañosos Cerro Escondido-San Martín y El Tapatío-La
Reina; al sur, El Cerro del Cuatro-Gachupin-Santa María; y al oeste, la Sierra de la
Primavera (Figura 3).
Este relieve constituye parcialmente una barrera física natural para la circulación
del viento impidiendo la dispersión de contaminantes en el aire desde su fuente emisora
al exterior de la metrópoli (SEMARNAP/SS/GEJ 1997).
Además, ésta zona se localiza dentro del cinturón solar global y por su latitud
recibe radiación solar significativa (5.57 kWh/m2día) haciendo que su atmósfera sea

256
García et al.

altamente fotoreactiva (SENER 2010, Ulloa et al. 2011). Lo antes mencionado permite
conocer el estado actual de la calidad del aire y de algunas magnitudes meteorológicas,
además del número de consultas por Enfermedades Respiratorias Agudas (ERA´s)
asociadas a índices nocivos de contaminación en la ZMG.

Figura 2. Ubicación geográfica de Jalisco y ZMG (Google, 2015).

Figura 3. Orografía de la Zona Metropolitana de Guadalajara (Google earth, 2015).

La Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial del Gobierno del Estado
de Jalisco opera el SIMAJ con ocho estaciones distribuidas en la zona de estudio
(Figura 4a, Tabla 2), que miden los contaminantes atmosféricos criterio; estos son,
monóxido de carbono (CO en ppm), bióxido de nitrógeno (NO 2 en ppm), ozono (O3 en
ppm), bióxido de azufre (SO 2 en ppm) y partículas menores a 10 micras (PM 10 en
g/m3).
Sin embargo, la problemática ambiental hacia el sur de la metrópoli a propiciado la
instalación de dos estaciones de monitoreo atmosférico ubicadas en áreas de Santa Fe y
Las Pintas (Figura 4b). La misma red evalúa algunas variables meteorológicas, tales
como la temperatura (ºC), precipitación (mm), humedad (%), velocidad del viento
(magnitud en km h-1 y dirección en grados), entre otras (Tabla 3).

257
García et al.

Figura 4a. Distribución del SIMAJ (SEMADET 2001-2010).

Figura 4b. Distribución del SIMAJ (SEMADET 2001-2010).

Tabla 2. Clave de identificación de las estaciones de la SEMADET/GEJ-SIMAJ

258
García et al.

Tabla 3. Características de cada una de las estaciones del SIMAJ

Para cubrir el objetivo del presente estudio, se obtuvieron del SIMAJ las bases de
datos de contaminantes atmosféricos y velocidad del viento, misma que fue depurada
(eliminando valores de cero y negativos), validada (en relación a la marcha diaria,
mensual y anual) y procesada con métodos estadísticos. Igualmente, se obtuvo
información de los sondeos atmosféricos definiendo el porcentaje anual de incidencia
de las inversiones térmicas. Además, mediante las instituciones de salud pública
(IMSS, ISSSTE, DIF, entre otras) se obtuvo la información sobre las ERA´s, logrando
identificar y cuantificar tales enfermedades por su mayor incidencia.
Se obtuvo un mapa georeferenciado de la zona de estudio y la ubicación de las
ocho casetas de monitoreo. Mediante la información del SIMAJ se procesaron los datos
de los vientos reportándose como “rosa de los vientos” dominantes. Se obtuvieron
promedios, máximos y mínimos diarios, mensuales y anuales. Asimismo, para el
análisis de dirección de vientos se utilizaron 16 categorías, y para su rapidez, se
clasificaron de acuerdo a la escala de Beaufort. Con la información de los cinco
contaminantes (concentraciones promedio horarios) de las estaciones del SIMAJ se
obtuvieron tendencias medias, máximas y mínimas diarias, mensuales y anuales para
todo el periodo y para cada contaminante. Similarmente, se obtuvieron el número de
consultas por ERA´s y por unidad de atención médica. El período de evaluación fue
2001-2010.

3. Resultados

3.1. Velocidad del viento: Dirección

Este estudio reporta que el viento dominante en el periodo 2001-2010 proviene del
oeste-noroeste, oeste y oeste-suroeste con 13.17, 12.72 y 9.43 % respectivamente; en
ese orden, le siguen los vientos del este-noreste, este y este-sureste con 5.62, 9.06 y
6.53 %. En ambos casos, sus velocidades son de 6 a 19 km h-1 y, en forma temporal de
20 a 38 km h-1. Asimismo, una influencia menor se identificó en dirección norte-
noroeste, norte y norte-noreste con 2.94, 2.66 y 2.97 % respectivamente. Las
direcciones sur-suroeste, sur y sur-sureste se comparten el 4.96, 4.39 y 3.43 % de la
frecuencia total. Las direcciones noreste con 4.76 %, sureste con 4.31 %, noroeste con

259
García et al.

6.75 % y suroeste con 6.30 % completan el análisis. Se encontró que en el periodo


invierno-primavera, el viento muestra una circulación característica con frecuencia total
de 24.08 % con flujos de vientos occidentales de direcciones oeste-suroeste, oeste y
oeste-noroeste. En el periodo verano-otoño el viento manifestó una circulación con
frecuencia total de 16.2 %, indicando vientos orientales de direcciones noreste, este-
noreste, este, este-sureste y sureste. Los vientos norte y sur comparten 8.33 % de la
frecuencia total, siendo poco significativos en la circulación local (Figura 5); las
frecuencias restantes correspondieron a las demás direcciones.

Figura 5. Comportamiento del viento dominante en la ZMG (2001-2010).

3.2. Velocidad del viento: Magnitud

Los vientos se caracterizaron por un dominio de periodos de calmas entre 0 y 1 en la


escala Beaufort: ausencia de viento y/o vientos débiles menores a 5 km h -1; es decir,
una frecuencia promedio de 38.57 %. Esta rapidez de viento es propicia para la
acumulación y concentración de contaminantes en la ZMG. La frecuencia mensual
dominada por calmas ocurre de octubre a enero identificándose periodos de 38.56,
46.04, 43.92 y 41.81 %. Aunque los meses de junio, julio y agosto presentan
frecuencias de calmas elevadas, el exceso de humedad y las lluvias limpian la
atmósfera disminuyendo la contaminación. El periodo de reducción de calmas ocurre
entre febrero y junio.
Se realizó una clasificación de frecuencias por intervalos diarios: madrugada
(00:01-06:00), mañana (06:01-12:00), tarde (12:01-18:00), noche (18:01-24:00) y
promedio(Figura 6), observándose los periodos de calma más significativos entre la
madrugada y la mañana con más del 50 %, contrario a la tarde y noche, donde incide el
mayor flujo del viento.
Por año, los máximos de los vientos sostenidos se registraron en los años 2001,
2002 y 2003 con 34.15, 27.36 y 44.47 km h-1 respectivamente, mientras que, en los
últimos tres años se presentaron las máximas mínimas (7 y 8 km h-1). La máxima media
osciló entre 3.74 y 9.56 km h-1 y la media de 1.82 a 4.47 km h-1. Esta tendencia es una
posible consecuencia de la orografía de la zona asociado al acelerado crecimiento

260
García et al.

urbano vertical cercano a las estaciones de monitoreo tal y como lo mencionan Henry
& Heinke (1999) y Barry & Chorley (1999).

Figura 6a. Frecuencia de rapidez del viento (2001-2010): madrugada.

Figura 6b. Frecuencia de rapidez del viento (2001-2010): mañana.

261
García et al.

Figura 6c. Frecuencia de rapidez del viento (2001-2010): tarde.

Figura 6d. Frecuencia de rapidez del viento (2001-2010): noche.


Por mes, los máximos de los vientos sostenidos se identificaron en las estaciones
LDO y AGU con 44.47 y 34.15 km h-1 respectivamente, las máximas medias de 4.62 a
5.77 km h-1 y las medias entre 2.12 y km h-1. El viento mostró dos periodos
significativos.

262
García et al.

Figura 6e. Frecuencia de rapidez del viento (2001-2010): promedio.


El primero definido entre 2001 y el primer semestre de 2004 caracterizado por un
comportamiento cíclico con algunos picos máximos (hasta 45 km h -1); mientras que, de
la segunda mitad del 2004 al 2010, se identificó una disminución importante y solo es
posible observar algunos máximos entre 20 y 30 km h-1 (Figura 7).

Figura 7. Series de rapidez del viento máximas, medias y mínimas mensuales (2001-2010).
La Figura 8 ratifica la gran presencia de calma durante la madrugada y la mañana,
intensificándose paulatinamente los vientos sostenidos a partir de las 09:00. Los
vientos significativos se observaron entre las 18:00 y 22:00, luego se inicia un
decremento de los mismos por enfriamiento de la superficie. Es necesario señalar que,
aunque la escala Beaufort se clasifica desde 0 o viento calma h (<1 km h-1) hasta 12 o
viento huracanado (188-133 km h-1), la zona de estudio es dominada por periodos de
vientos calma y difícilmente se llegan a presentar picos superiores al nivel 6 (39-49 km
h-1). Similarmente, mediante un Sistema de Información Geográfica (SIG) se realizaron
las distribuciones espaciales del viento por segmento horario durante las 24 horas. De
los mapas de la figura 9 sobresalen dos horarios característicos; por un lado, la hora en

263
García et al.

que dominan los vientos promedio más débiles (07:00 h) con 0.82 km h-1, y por el otro,
la influencia de los vientos promedio máximos a las 19:00 h con 3.92 km h-1.

Figura 8. Viento promedio diario (2001-2010).

Figura 9. Distribución espacial del viento promedio en la ZMG.

264
García et al.

3.3. Comportamiento de los contaminantes atmosféricos (diario, mensual y anual)

 Partículas menores a 10 micras (PM10)


Durante el periodo 2001-2010, las concentraciones promedio diarias más elevadas
ocurrieron en las estaciones MIR, LDO Y TLA (arriba de la norma OMS: 50 µg/m3) y
picos arriba de la NOM (120 µg/m3). El horario de máximas correspondió a los
intervalos de 07:00 a 11:00 y de 19:00 a 23:00 (Figura 10).

Figura 10. Comportamiento promedio diario de PM10 (2001-2010).


Por su parte, las distribuciones espaciales con SIG por segmentos horario durante
el día permiten detectar los dos promedios horario de mayor relevancia (Figura 11);
estos son, los mapas con valores bajos de 18.011 µg/m3 de PM10 en la estación AGU
(05:00 h) y los de mayor concentración con 136.326 µg/m3 en la estación MIR (09:00
h).
Por mes, todas las estaciones manifestaron concentraciones extremas de PM 10
marcando una tendencia anual y por estación (desde 140 hasta 500 µg/m 3). Las
máximas se mantuvieron fuera de la OMS (25 veces), NOM (10 veces) y la EPA (10
veces). Los valores máximos promedio oscilaron de 43 a 188 µg/m3 y el promedio de
20 a 95 µg/m3 (Figura 12).

265
García et al.

Figura 11. Distribución espacial de PM10 en la ZMG.

Figura 12. Series de máximas, medias y mínimas mensuales de PM10 (2001-2010).


El periodo (2001-2010) mostró concentraciones fuera de las normas OMS (20
µg/m3/anual), NOM (50 µg/m3/anual) y EPA (50 µg/m3/anual). Las máximas
correspondieron al 2004 (499.8 µg/m3), seguido del 2003 (412.4 µg/m3), 2001 (403.3
µg/m3) y 2007 (347.9 µg/m3). Aunque se observó una disminución (137.7 µg/m3), estas

266
García et al.

continúan fuera de norma. Las máximas medias oscilaron entre 46 y 115 µg/m3,
mientras que, las medias variaron de 20 a 45 µg/m3.
 Ozono (O3)
El O3 reportó las concentraciones máximas en las estaciones CEN, OBL Y LDO entre
las 12:00 y 18:00 debido a la mayor presencia de radiación solar, que por la ubicación
de la ZMG (latitud 20° N), es un factor dominante en las reacciones fotoquímicas para
la generación de este contaminante secundario. Las mínimas ocurrieron en la
madrugada y la mañana; en su comportamiento promedio diario, el O 3 se localizó
dentro de las normas EPA (0.12 ppm) y NOM (0.11 ppm) durante los 10 años
analizados (Figura 13).

Figura 13. Comportamiento promedio diario de O3 (2001-2010).


Los mapas espaciales para O3 muestran los intervalos horarios más significativos;
el segmento con las concentraciones mínimas de 0.0064 ppm en la estación MIR y los
niveles más elevados con 0.0591 ppm la zona del CEN (Figura 14). Esto ocurre
generalmente a las 08:00 y 15:00 h respectivamente.
Por mes, las ocho estaciones mostraron concentraciones de O 3 fuera de norma; 3
veces superiores a la NOM y 2.8 arriba de la EPA (Figura 15). Las concentraciones
máximas oscilaron desde 0.0950 hasta 0.2870 ppm. Las máximas promedio variaron de
0.0364 a 0.1110 ppm; mientras que, las medias mensuales presentaron rangos de
0.0171 a 0.0520 ppm. Las concentraciones medias expresan variaciones estacionales
con un comportamiento constante durante todo el periodo, aunque con una ligera
tendencia positiva en los últimos años, siendo más notorio el 2010. Los picos máximos
de O3 se observaron durante el estiaje, caracterizados por mayor radiación solar en el
área y gran presencia de NO2. Este contaminante es un factor de riesgo para la
población durante esta época del año.
Por año, las concentraciones máximas se localizaron en el año 2005 (0.2290 ppm),
2010 (0.2280 ppm), 2009 (0.1770 ppm) y 2008 (0.1890 ppm); fuera de la NOM y EPA
(Tabla 4). Las máximas promedio oscilaron de 0.0512 a 0.0764 ppm y las medias de
0.0244 a 0.0338 ppm.

267
García et al.

Figura 14. Distribución espacial de O3 en la ZMG.

Figura 15. Series de máximas, medias y mínimas mensuales de O3 (2001-2010).

 Monóxido de Carbono (CO)


El CO promedio diario presentó dos picos de concentraciones máximas; el primero,
entre las 07:00 y 10:00 (ATE, TLA y LDO) y el segundo, entre las 20:00 y 23:00.
Aunque el área más afectada se localizó al norte, centro y sureste de la ZMG, se
observó que la contaminación es significativa durante la ocurrencia de picos máximos

268
García et al.

(Figura 16). En el periodo analizado se mantuvo dentro de la normatividad OMS, EPA


y NOM.

Figura 16. Comportamiento promedio diario de CO (2001-2010).

En las distribuciones espaciales del CO promedio horario (24 h) de la figura 17, los
datos interpolados registran los mapas con las concentraciones mínimas de 0.9029 ppm
en la estación OBL (16:00 h) y los valores máximos de 3.6022 ppm en el área de ATM
(09:00 y 22:00 h).
Por mes, las concentraciones máximas rebasaron la NOM en un 50 % y la OMS
EPA en un 75 %. Las concentraciones máximas oscilaron de 4.50 a 53.50 ppm. Estos
máximos equivalen a 4.8 veces la NOM y 6 veces la OMS y EPA (Tabla 4), por lo que
estos lapsos representan factores de riesgo para la población. Estos eventos se
registraron en los periodos más secos (marzo, abril, mayo y junio). Las máximas
promedio variaron de 2.1167 a 7.3849 ppm y las medias mensuales en rangos de
0.9031 a 2.9734 ppm (Figura 18).
Por año, las concentraciones máximas ocurrieron en el año 2001 (53.50 ppm –
estación OBL) y 2002 (47.20 ppm – estación VAL); 5.9 veces arriba de la OMS, y
EPA y 4.8 veces por arriba de la NOM. Aunque es posible observar una tendencia
negativa en sus máximos extremos, los promedios mostraron una estructura
homogénea. Las máximas promedio oscilaron de 3.0327 a 4.9303 ppm y los promedios
de 1.2839 a 2.3065 ppm. La diferencia marcada entre máximos extremos, máximos
promedio y promedio, manifiestan la presencia de picos durante intervalos de tiempo
cortos. Las ocho estaciones mostraron concentraciones fuera de norma, siendo la mayor
afectación al sur-sureste al este-noreste.

269
García et al.

Figura 17. Distribución espacial de CO en la ZMG.

Figura 18. Series de máximas, medias y mínimas mensuales de CO (2001-2010).

 Bióxido de Nitrógeno (NO2)


El NO2 mostró dos picos de concentraciones máximas; la primera, de las 07:00 a las
12:00 y la segunda, entre las 19: y 24:00 (Figura 19). Los valores máximos se
presentaron en las estaciones ATE, CEN y AGU. Se observaron concentraciones

270
García et al.

promedio dentro de la normatividad OMS (0.106 ppm), EPA (0.25 ppm) y NOM (0.21
ppm).

Figura 19. Comportamiento promedio diario de NO2 (2001-2010).


En las distribuciones espaciales promedio horario de la figura 20 se destacan los
mapas de las 05:00 y 17:00 h con las concentraciones de NO2 más bajas (0.0156 ppm
en la estación VAL) y los mapas de las 10:00 y 21:00 con las concentraciones más
elevadas (0.0506 ppm en la estación ATM).
Mensualmente, las concentraciones máximas rebasaron las normas de la OMS,
EPA y NOM en un 32 % del periodo analizado. Los valores extremos oscilaron desde
0.0630 hasta 0.5230 ppm; estos últimos, representan factores de riesgo para la
población. Las máximas promedio variaron de 0.0290 a 0.0951 ppm y las medias
mensuales en rangos de 0.0155 a 0.0513 ppm (Figura 21). El análisis de todo el periodo
definió un ligero descenso tanto en las concentraciones máximas como en las
promedio; sin embargo, a finales del año 2010 inició nuevamente una tendencia
positiva.

271
García et al.

Figura 20. Distribución espacial de NO2 en la ZMG.

Figura 21. Series de máximas, medias y mínimas mensuales de NO2 (2001-2010).


En el comportamiento anual, las concentraciones máximas ocurrieron en el año
2001 (0.5210 ppm), 2002 (0.4260 ppm), 2003 (0.5230 ppm) y 2004 (0.4190 ppm). Las
máximas promedio variaron de 0.0420 a 0.0644 ppm y los promedios oscilaron entre
0.0219 y 0.0399 ppm. Toda la ZMG experimentó concentraciones máximas fuera de
norma, 22.7 veces por encima de la OMS y 10 veces por arriba de la EPA (Tabla 4); las

272
García et al.

máximas extremas ocurrieron en las estaciones VAL (0.5230 ppm), OBL (0.5210
ppm), LDO (0.4960 ppm) y ATE (0.4800 ppm).
 Bióxido de azufre (SO2)
Las concentraciones promedio diario mostraron picos máximos característicos entre las
08:00 y 12:00 en todas las estaciones, siendo su comportamiento en todo el periodo.
Los valores más elevados se observaron en las estaciones CEN, AGU y MIR de la
ZMG (Figura 22). Estos resultados se localizaron dentro de la NOM (0.13 ppm) y de la
EPA (0.14 ppm) pero fuera de la norma OMS (0.007 ppm).

Figuras 22. Comportamiento promedio diario de SO2 (2001-2010).


De igual manera, en los mapas se muestran las concentraciones más bajas
ocurridas a las 05:00 y 16:00 h (0.0041 ppm en la estación TLA) y las concentraciones
más elevadas a las 10:00 y 23:00 h (0.0142 ppm en la estación MIR).
Por mes, se observó que aproximadamente el 28 % de las concentraciones
extremas del SO2 rebasaron la NOM y EPA, mientras que el 100 % superó la de la
OMS. Las máximas oscilaron desde 0.020 hasta 0.5240 ppm; estos últimos representan
factores de riesgo para la población. Las máximas promedio variaron de 0.0024 a
0.0321 ppm y los promedios mensuales en rangos de 0.0015 a 0.0134 ppm (Figura 24).
Del año 2001 a la primera mitad del 2006 se localizaron los niveles más significativos,
seguidos de una tendencia negativa; sin embargo, a finales del año 2010 se observó
nuevamente una tendencia positiva.

273
García et al.

Figura 23. Distribución espacial de SO2 en la ZMG.

Tabla 4. Estándares de calidad del aire para indicadores de contaminación (valores promedio).

Anualmente, la ocurrencia de concentraciones máximas extremas se identificaron


en los años 2001 (0.2960 ppm), 2002 (0.5340 ppm), 2004 (0.4120 ppm) y 2010 (0.1780
ppm); estos, correspondieron a niveles superiores a la NOM y EPA muy superiores a la
de la OMS (Tabla 4). Las máximas promedio oscilaron de 0.0076 a 0.0205 ppm y los
promedio de 0.0037 a 0.0112 ppm. Todas las estaciones presentaron concentraciones
máximas de SO2 fuera de las normas. Se identificaron los niveles extremos en OBL
(0.5340 ppm), VAL (0.5330 ppm), MIR (0.5150 ppm) y AGU (0.4120 ppm).

274
García et al.

Figura 24. Series de máximas, medias y mínimas mensuales de SO2 (2001-2010)

 Inversiones térmicas
Ante escenarios de inversiones térmicas moderadas a fuertes, el dominio de vientos
flojos o débiles, una escasa humedad y la exposición a contaminantes atmosféricos,
pueden alterar la calidad de vida de la población. En este sentido, por mencionar
algunos años, el 2002 evidenció un 83% de días con inversión térmica, el 2004 mostró
el 75.09%, el 2006 alcanzó el 68.02%, el 2008 expuso un 68.02% y el año 2010
exhibió el 55.1%. Es decir, gran porcentaje de días al año presenta inversiones térmicas
y escenarios propicios para el incremento de la contaminación del aire. En relación a la
correspondencia entre variables, Las inversiones térmicas muestran correlación
significativa con los CA, siendo más importante con las PM 10 seguido del NO2, SO2,
CO y O3. Asimismo, la rapidez (WS) y la dirección del viento (WD), se corresponde
con las inversiones térmicas destacando el año 2002 y 2005.
 Enfermedades Respiratorias Agudas
La contaminación del aire es uno de los elementos prioritarios que inciden en la salud
de la población. Impacta en la mortalidad pero también se asocia con la aparición o
agravamiento de asma, reacciones alérgicas, bronquitis e infecciones. Tanto las PM 10
como el O3 se atañen con efectos graves en la salud. Se han obtenido asociaciones
estadísticamente significativas entre efectos en la salud y contaminantes en el aire. Al
obtener información de ERA´s se logró identificar y cuantificar las enfermedades de
mayor incidencia en la ZMG. Los resultados de algunos años sumaron 1’067,551
consultas por ERA en menores de cinco años en instituciones de salud pública (año
2003: 258,068; 2004: 242,225; 2005: 216,513; 2006: 198,446 y 2007: 152,299). La
media aritmética anual fue de 213,510 ± 41,209 consultas por año. Mediante SIG se
obtuvieron mapas con las distribuciones espaciales por unidad médica y número de
consultas por año (Figuras 25a y 25b).
Los padecimientos más comunes fueron infecciones respiratorias agudas:
rinofaringitis aguda, sinusitis aguda, faringitis aguda, laringitis y traquitis aguda,
infecciones agudas de las vías respiratorias superiores de sitios múltiples o no
especificados, bronquitis aguda y bronquiolitis aguda con 98.0% de las consultas,
seguida de las neumonías y bronconeumonías con 1.1%, el asma y estado asmático con
0.5% y faringitis estreptococias y amigdalitis estreptococias con 0.4%. Los meses con
más consultas por ERA fueron de octubre a marzo, respecto al total anual. La zona más

275
García et al.

afectada fue el sureste. Los meses de noviembre, diciembre, febrero y marzo


observaron el mayor porcentaje de ERA´s.

Figura 25a. Distribuciones espaciales de las instituciones de salud y número de consultas por año.

Figura 25b. Distribuciones espaciales de las instituciones de salud y número de consultas por año.

276
García et al.

4. Discusión

La frecuencia promedio de vientos calma en el periodo fue de 38.57 %, de los cuales


más del 50 % se registraron en la madrugada y en la mañana (Figura 6); esto es un
indicador del gran potencial de contaminantes que se pueden concentrar en la zona. La
ausencia de ventilación evita que se propicie transporte y dispersión a distancia; aunque
por la tarde y noche ocurre un aumento gradual de flujo del viento, éste no es lo
suficientemente significativo para dispersar los contaminantes fuera de la metrópoli.
Además de las condiciones de viento calma, la ubicación geográfica (relieve) y la
creciente urbanización de la ZMG influyen en la inhibición del mezclado vertical del
aire, modificando la dinámica local y acentuando los problemas de contaminación por
efecto de la inversión térmica, tal como lo reportan Henry & Heinke (1999) y Barry &
Chorley (1999).
Para observar algunas correlaciones entre la Velocidad (WS) y dirección del viento
(WD) y contaminantes atmosféricos (medias y máximos mensuales de CO, SO 2, NO2,
PM10 y O3), además de, inversión térmica, Temperatura (T °C) y Humedad relativa
(HR), mediante regresión simple y múltiple, análisis de varianza (ANOVA) y prueba t,
se mostraron las significancias más altas para las medias mensuales, seguida de los
máximos entre los años 2002 y 2010.
En el análisis y diagnóstico de la Tabla 5 se observa que:
Las inversiones térmicas (IT) muestran correlación significativa con los
contaminantes atmosféricos durante los 8 años analizados, siendo más importante con
las PM10 seguido del NO2, SO2, CO y O3.
A excepción del año 2006, la temperatura (T °C) también se correlaciona con las
IT (inversamente proporcional); a medida que la temperatura aumenta con la altura, la
inversión térmica es más importante.
Por su parte, la humedad relativa (HR) es la que muestra mayor correlación
(inversamente proporcional), es decir, a medida que la atmósfera es más seca, la
inversión térmica es más importante.
La velocidad del viento (WS), se correlaciona con las inversiones en los años
2002, 2005, 2006 y 2008, mientras que la dirección del viento (WD) lo hace en los 8
años, siendo más relevante en 2005.
La presencia de una variable se relaciona con la presencia de otras, lo que puede
potenciar o contrarrestar sus efectos (efecto sinérgico).
En el caso del CO, NO2, NOX, O3, PM10 y SO2, muestran correlación
significativa con todas las variables en alguno de los 8 años analizados.
De igual forma, la T °C, HR, WS y WD, observan relación significativa con los
contaminantes.
La SEMARNAP/SS/GEJ (1997) realizó un estudio sobre los vientos en la ciudad
de Guadalajara en el periodo 1985-1990. Reportaron un viento dominante del oeste con
15.5 % de la frecuencia total, seguido de vientos del este (7.5 %); ambos con rapidez de
5 a 20 km h-1 y, en forma temporal de 21 a 35 km h-1. Los períodos de calma (ausencia
de viento y vientos débiles menores a 4 km h-1) mostraron una frecuencia del 44.3 %.
Los vientos del norte y sur compartieron el 5 % de la frecuencia total, representando
incidencia poco importante en la circulación local. Sin embargo, no se plantea la
metodología utilizada y el número de estaciones utilizadas.
Precisamente, la concentración de contaminantes atmosféricos observó un
comportamiento variable, no obstante, las PM10 mostraron las más elevadas seguidas
del O3, NO2, CO y SO2, lo que coincide con lo reportado por Ramírez et al (2009) y

277
García et al.

Ramírez et al (2006). Las zonas más afectadas correspondieron al cuadrante sureste


(estaciones MIR, TLA, LDO); aquí se localizaron las estaciones más recurrentes donde
un porcentaje importante de días superan la NOM. Los niveles elevados de PM 10 son
consecuencia de las constantes emisiones antrópicas tanto por fuentes móviles, fijas y
de aerosoles de origen diverso, que asociadas a largos periodos de viento calma y
presencia de inversiones térmicas fuertes permiten la acumulación de los mismos.
Además, fue posible observar que el comportamiento promedio diario durante el
periodo corresponde a la sinergia entre los factores mencionados anteriormente, las
cuales son más significativos durante la mañana. Las PM10 fueron el contaminante más
significativo y con las concentraciones más elevadas, lo que representa un factor de
riesgo para la población de la ZMG. Los episodios extremos se localizaron al sureste,
lo que muestra similitud con lo encontrado por Ramírez et al (2009) y Ramírez et al
(2006).
Los meses de abril a junio reportaron elevada concentración de O3 y CO, mientras
que de diciembre a marzo revelaron concentraciones altas de PM 10, seguidas de NO2,
CO y SO2. De esto último, una característica implícita es el gradiente de temperatura de
las inversiones térmicas que oscilan entre 1 a 12 ºC acentuando la duración de las
mismas hasta las primeras horas de la tarde.
El O3 observa una tendencia creciente en los últimos años, situación que puede
empeorar debido al continuo crecimiento urbano desordenado y al incremento de las
fuentes contaminantes (móviles y fijas), en donde la influencia de la radiación solar es
significativa debido a que actúa como catalizador en la formación de ozono a partir de
los contaminantes primarios (NO2 y COV) acentuando aún más el problema. El O3
mostró mayor influencia al centro y sureste, distinguiéndose como un factor de riesgo
para la población, particularmente, cuando la atmósfera es altamente fotoreactiva
(12:00 a 18:00). Las concentraciones medias reportaron un comportamiento cíclico
durante todo el periodo, mientras que, las máximas medias evidenciaron una ligera
tendencia creciente sobretodo en el año 2010. Los picos máximos se observaron en los
intervalos de estiaje y en verano, caracterizados por mayor radiación solar y reacción
química con los contaminantes primarios.
El análisis del CO precisó un ligero descenso en los valores medios durante los
primeros ocho años; sin embargo, en los últimos dos se observó una tendencia
creciente. El aumento en el consumo de combustibles fósiles es un factor que incide en
los procesos de contaminación por CO dado que es el que más se emite; esto constituye
un riesgo para el bienestar de la población.
Por su parte, el NO2 reportó que los valores máximos se pueden presentar tanto en
invierno como en verano. Aunque se observó una ligera tendencia a disminuir en los
primeros siete años, al final del periodo se revierte y en prácticamente todas las
estaciones se presentan máximos extremos.
Precisamente, la contaminación por NO2 sigue agudizándose y es clave en la
generación de otros contaminantes secundarios (O3) lo cual implica un riesgo en la
población de la ZMG. Finalmente, el SO2 es un contaminante que tiene su procedencia
principal de las fuentes fijas y aunque su análisis mostró una tendencia constante, los
resultados reportaron una ligera disminución en sus niveles medios, particularmente en
los últimos años. Sin embargo, aunque las concentraciones promedio diarias se
mantuvieron dentro de la NOM, este contaminante se considera nocivo para la
población de acuerdo a la OMS (0.007 ppm/24 h).
En cuanto a impactos en la salud, el año 2003 presentó la mayor cantidad de
consultas por ERA´s. Los padecimientos con el mayor porcentaje correspondieron a las

278
García et al.

infecciones respiratorias agudas con 98.0% de las consultas. Los meses que presentaron
la mayor cantidad de consultas por ERA´s fueron de octubre a marzo, destacándose
noviembre, diciembre, febrero y marzo. La distribución de enfermedades por unidad de
atención médica demuestra que las clínicas 48 (Circunvalación), 34 (18 de Marzo), 53
(Zapopan), 3 (Centro Médico), 92 (Miravalle) y 93 (Tonalá) presentaron el mayor
número de consultas, la mayoría se localizan en las zonas sureste, sur y centro de la
ciudad, dicha zonas coinciden con las de mayores índices de contaminantes
atmosféricos.

Tabla 5. Correlaciones entre las variables analizadas


2001 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD
IT 1.0000 0.4316 0.2763 0.2099 0.6145 0.4686 -0.2651 -0.9040 0.0650 0.4269
CO 0.4316 1.0000 0.3278 -0.3979 0.3955 0.4763 -0.6134 -0.1973 -0.4512 -0.0605
NO2 0.2763 0.3278 1.0000 -0.0885 0.1961 0.2872 -0.0970 -0.1469 -0.1877 0.1081
O3 0.2099 -0.3979 -0.0885 1.0000 -0.1297 -0.1120 0.5413 -0.4428 0.2083 0.3159
PM10 0.6145 0.3955 0.1961 -0.1297 1.0000 0.1093 -0.1358 -0.5271 0.3250 0.3576
SO2 0.4686 0.4763 0.2872 -0.1120 0.1093 1.0000 -0.3016 -0.2946 -0.3842 0.1352
T °C -0.2651 -0.6134 -0.0970 0.5413 -0.1358 -0.3016 1.0000 0.0339 0.3399 0.2512
RH -0.9040 -0.1973 -0.1469 -0.4428 -0.5271 -0.2946 0.0339 1.0000 -0.1724 -0.5003
WS 0.0650 -0.4512 -0.1877 0.2083 0.3250 -0.3842 0.3399 -0.1724 1.0000 0.2455
WD 0.4269 -0.0605 0.1081 0.3159 0.3576 0.1352 0.2512 -0.5003 0.2455 1.0000

2002 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD


IT 1.0000 0.4092 0.3340 0.2105 0.6073 0.2006 -0.1144 -0.8927 0.1145 0.4698
CO 0.4092 1.0000 0.1109 -0.4863 0.4533 0.2187 -0.6778 -0.1587 -0.4117 0.0652
NO2 0.3340 0.1109 1.0000 0.1363 0.1488 0.0610 -0.0642 -0.2911 0.0362 0.1314
O3 0.2105 -0.4863 0.1363 1.0000 0.1776 -0.1051 0.8180 -0.4150 0.3141 0.3344
PM10 0.6073 0.4533 0.1488 0.1776 1.0000 0.0426 -0.0197 -0.5464 0.1647 0.6316
SO2 0.2006 0.2187 0.0610 -0.1051 0.0426 1.0000 -0.2836 -0.0553 0.3984 -0.0479
T °C -0.1144 -0.6778 -0.0642 0.8180 -0.0197 -0.2836 1.0000 -0.1706 0.3349 0.2624
RH -0.8927 -0.1587 -0.2911 -0.4150 -0.5464 -0.0553 -0.1706 1.0000 -0.2451 -0.5776
WS 0.1145 -0.4117 0.0362 0.3141 0.1647 0.3984 0.3349 -0.2451 1.0000 0.3824
WD 0.4698 0.0652 0.1314 0.3344 0.6316 -0.0479 0.2624 -0.5776 0.3824 1.0000

2003 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD


IT 1.0000 0.1700 0.3900 0.3743 0.6763 0.5016 -0.2411 -0.8497 0.0350 0.4072
CO 0.1700 1.0000 0.3127 -0.2507 0.3547 0.0414 -0.4079 0.0843 -0.3361 0.0008
NO2 0.3900 0.3127 1.0000 0.0475 0.3958 0.2276 -0.5120 -0.2833 -0.1566 0.1572
O3 0.3743 -0.2507 0.0475 1.0000 0.2159 0.3320 0.5556 -0.6249 0.4155 0.5180
PM10 0.6763 0.3547 0.3958 0.2159 1.0000 0.5234 -0.2637 -0.5388 0.1851 0.4378
SO2 0.5016 0.0414 0.2276 0.3320 0.5234 1.0000 -0.1886 -0.4597 0.4192 0.2808
T °C -0.2411 -0.4079 -0.5120 0.5556 -0.2637 -0.1886 1.0000 -0.0298 0.3513 0.2725
RH -0.8497 0.0843 -0.2833 -0.6249 -0.5388 -0.4597 -0.0298 1.0000 -0.1923 0.5622
WS 0.0350 -0.3361 -0.1566 0.4155 0.1851 0.4192 0.3513 -0.1923 1.0000 0.4010
WD 0.4072 -0.0008 0.1572 0.5180 0.4378 0.2808 0.2725 -0.5622 0.4010 1.0000

279
García et al.

2004 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD


IT 1.0000 0.2338 0.5945 0.0652 0.4467 0.2728 -0.4184 -0.7591 -0.0496 0.2494
CO 0.2338 1.0000 0.4343 -0.2231 0.1385 -0.0506 -0.4618 0.1174 -0.5530 0.2228
NO2 0.5945 0.4343 1.0000 -0.0970 0.2799 0.1923 -0.4741 -0.3947 -0.2472 0.1347
O3 0.0652 -0.2231 -0.0970 1.0000 -0.1640 0.1424 0.2735 -0.2114 0.2596 0.1729
PM10 0.4467 0.1385 0.2799 -0.1640 1.0000 0.3892 -0.0341 -0.4914 0.1295 0.4344
SO2 0.2728 -0.0506 0.1923 0.1424 0.3892 1.0000 0.0452 -0.4359 0.3226 0.3161
T °C -0.4184 -0.4618 -0.4741 0.2735 -0.0341 0.0452 1.0000 0.0219 0.3210 0.2556
RH -0.7591 0.1174 -0.3947 -0.2114 -0.4914 -0.4359 0.0219 1.0000 -0.1654 0.5154
WS -0.0496 -0.5530 -0.2472 0.2596 0.1295 0.3226 0.3210 -0.1654 1.0000 0.3611
WD 0.2494 -0.2228 0.1347 0.1729 0.4344 0.3161 0.2556 -0.5154 0.3611 1.0000

2005 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD


IT 1.0000 0.5164 0.5731 0.3646 0.6950 0.4400 -0.1503 -0.8365 0.1032 0.4777
CO 0.5164 1.0000 0.7013 -0.1248 0.4258 0.3664 -0.5444 -0.4505 0.0382 0.2151
NO2 0.5731 0.7013 1.0000 0.0088 0.4372 0.2256 -0.3345 -0.4250 0.1202 0.2015
O3 0.3646 -0.1248 0.0088 1.0000 0.5528 0.3044 0.6718 -0.4653 0.2689 0.4596
PM10 0.6950 0.4258 0.4372 0.5528 1.0000 0.5105 -0.0072 -0.5823 0.1526 0.5390
SO2 0.4400 0.3664 0.2256 0.3044 0.5105 1.0000 -0.0643 -0.4954 -0.1342 0.5221
T °C -0.1503 -0.5444 -0.3345 0.6718 -0.0072 -0.0643 1.0000 -0.0926 0.3573 0.2754
RH -0.8365 -0.4505 -0.4250 -0.4653 -0.5823 -0.4954 -0.0926 1.0000 -0.2202 0.5793
WS 0.1032 0.0382 0.1202 0.2689 0.1526 -0.1342 0.3573 -0.2202 1.0000 0.4091
WD 0.4777 0.2151 0.2015 0.4596 0.5390 0.5221 0.2754 -0.5793 0.4091 1.0000

2006 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD


IT 1.0000 0.2703 0.3282 0.3670 0.5036 0.4642 0.0337 -0.8562 0.1081 0.3270
CO 0.2703 1.0000 0.6194 -0.1130 0.0926 0.3264 -0.2804 -0.1680 0.5372 0.1073
NO2 0.3282 0.6194 1.0000 -0.0224 0.3464 0.2182 -0.2989 -0.2374 0.2431 0.0976
O3 0.3670 -0.1130 -0.0224 1.0000 0.1744 0.0536 0.6857 -0.5477 0.1402 0.2918
PM10 0.5036 0.0926 0.3464 0.1744 1.0000 0.2431 -0.0347 -0.4891 0.0020 0.5329
SO2 0.4642 0.3264 0.2182 0.0536 0.2431 1.0000 -0.0380 -0.5484 0.0255 0.0263
T °C 0.0337 -0.2804 -0.2989 0.6857 -0.0347 -0.0380 1.0000 -0.2936 0.0406 0.1758
RH -0.8562 -0.1680 -0.2374 -0.5477 -0.4891 -0.5484 -0.2936 1.0000 -0.0977 0.4403
WS 0.1081 0.5372 0.2431 0.1402 0.0020 0.0255 0.0406 -0.0977 1.0000 0.1049
WD 0.3270 0.1073 0.0976 0.2918 0.5329 0.0263 0.1758 -0.4403 0.1049 1.0000

2007 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD


IT 1.0000 0.3369 0.2348 -0.0201 0.5857 0.6356 -0.2767 -0.8537 -0.0077 0.2736
CO 0.3369 1.0000 0.2509 -0.1348 0.2723 0.1092 0.0241 -0.1906 -0.1253 0.0222
NO2 0.2348 0.2509 1.0000 0.1869 0.2683 0.4713 -0.0310 -0.3759 0.2958 0.2530
O3 -0.0201 -0.1348 0.1869 1.0000 0.0632 0.1007 0.4873 -0.2658 0.2521 0.3806
PM10 0.5857 0.2723 0.2683 0.0632 1.0000 0.3975 -0.1600 -0.4717 0.2208 0.2282
SO2 0.6356 0.1092 0.4713 0.1007 0.3975 1.0000 -0.1193 -0.6795 0.2598 0.2833
T °C -0.2767 0.0241 -0.0310 0.4873 -0.1600 -0.1193 1.0000 0.0348 0.2519 0.2139
RH -0.8537 -0.1906 -0.3759 -0.2658 -0.4717 -0.6795 0.0348 1.0000 -0.1069 0.3682
WS -0.0077 -0.1253 0.2958 0.2521 0.2208 0.2598 0.2519 -0.1069 1.0000 0.1707
WD 0.2736 0.0222 0.2530 0.3806 0.2282 0.2833 0.2139 -0.3682 0.1707 1.0000

280
García et al.

2008 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WSP WDR


IT 1.0000 0.5100 0.4802 0.1764 0.5843 0.5806 -0.2580 -0.7753 0.1016 0.3564
CO 0.5100 1.0000 0.5743 0.2005 0.4512 0.6606 -0.0655 -0.6631 0.0038 0.4497
NO2 0.4802 0.5743 1.0000 0.0258 0.4511 0.6162 -0.5094 -0.4733 -0.5014 0.1331
O3 0.1764 0.2005 0.0258 1.0000 0.2049 0.0687 0.6089 -0.4827 0.1008 0.4126
PM10 0.5843 0.4512 0.4511 0.2049 1.0000 0.6448 -0.2126 -0.5883 0.1170 0.2978
SO2 0.5806 0.6606 0.6162 0.0687 0.6448 1.0000 -0.2976 -0.6822 0.0481 0.3105
T °C -0.2580 -0.0655 -0.5094 0.6089 -0.2126 -0.2976 1.0000 -0.0909 0.4138 0.2176
RH -0.7753 -0.6631 -0.4733 -0.4827 -0.5883 -0.6822 -0.0909 1.0000 -0.2543 -0.5679
WS 0.1016 0.0038 -0.5014 0.1008 0.1170 0.0481 0.4138 -0.2543 1.0000 0.2047
WD 0.3564 0.4497 0.1331 0.4126 0.2978 0.3105 0.2176 -0.5679 0.2047 1.0000

2010 IT CO NO2 O3 PM10 SO2 T °C RH WS WD


IT 1.0000 0.4200 0.3800 0.3400 0.5900 0.2700 -0.3100 -0.8100 -0.0300 0.2600
CO 0.4200 1.0000 0.5200 -0.0100 0.3800 0.2800 -0.5700 -0.1900 -0.3400 -0.1300
NO2 0.3800 0.5200 1.0000 0.1000 0.5300 0.2500 -0.2500 -0.3000 0.0600 0.2900
O3 0.3400 -0.0100 0.1000 1.0000 0.1100 0.0100 0.2600 -0.6100 0.1300 0.1500
PM10 0.5900 0.3800 0.5300 0.1100 1.0000 0.2100 -0.1800 -0.5600 0.1900 0.5300
SO2 0.2700 0.2800 0.2500 0.0100 0.2100 1.0000 -0.2100 -0.1500 0.0600 -0.1100
T °C -0.3100 -0.5700 -0.2500 0.2600 -0.1800 -0.2100 1.0000 -0.0200 0.2700 0.2200
RH -0.8100 -0.1900 -0.3000 -0.6100 -0.5600 -0.1500 -0.0200 1.0000 -0.1300 -0.5000
WS -0.0300 -0.3400 0.0600 0.1300 0.1900 0.0600 0.2700 -0.1300 1.0000 0.3400
WD 0.2600 -0.1300 0.2900 0.1500 0.5300 -0.1100 0.2200 -0.5000 0.3400 1.0000
Correlaciones significativas a p < 0.05000
En síntesis, el crecimiento urbano, vehicular e industrial, además de la ausencia de
planes de reducción de emisiones y generación de inventarios, son aspectos influyentes
en el deterioro de la calidad del aire. La ineficiencia en la implementación de métodos
de prevención y mitigación ante estos eventos, continúa alterando la calidad del aire y
el bienestar de la población de la ZMG.

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282
Índice de autores

Acevedo Sandoval, Otilio ...................................................................................149


Aguilar Ortigoza, Carlos .....................................................................................237
Aguirre Salas, Gilberto Rubén ............................................................................131
Alanís Rodríguez, Eduardo .................................................................................115
Amaro Espejo, I. Araceli .......................................................................................85
Arroyo Ortega, Guillermo .....................................................................................49
Ávila Serrano, Guillermo E. ....................................................................................3
Bolarín Miró, Ana ...............................................................................................173
Calderón Hernández, Jaqueline ...........................................................................205
Capulín Grande, Juan ..........................................................................................187
Castañeda Chávez, María del Refugio ..................................................................85
Cortés Navarro, Laura Esther ..............................................................................131
Cruz, Samantha ....................................................................................................27
Cupul Magaña, Luis A. ...........................................................................................3
Fonseca González, Juana ....................................................................................187
Galaviz Villa, Itzel .................................................................................................85
García, Christian .................................................................................................253
García, Mario ......................................................................................................253
García, Omar .......................................................................................................253
Goche Telles, Rodolfo .........................................................................................187
Gómez Mares, Mercedes........................................................................................49
González Yajimovich, Oscar E. ...............................................................................3
González, Luis .......................................................................................................27
Guardado France, Rigoberto ...................................................................................3
Guzmán Ortíz, Fabiola ........................................................................................173
Hernández Flores, María de la Luz .....................................................................149
Hernández Paz, Juan F. .........................................................................................49
Jiménez Pérez, Javier ..........................................................................................115
Lango Reynoso, Fabiola ........................................................................................85
Marmolejo Santillán, Yolanda .............................................................................149
Márquez Márquez, Clemente ................................................................................49
Martínez Ávalos, José Guadalupe .......................................................................115
Mejía Saucedo, Rebeca .......................................................................................205
Meulenert, Ángel .................................................................................................253
Montero Montoya, Regina .................................................................................205
Mora Olivo, Arturo ..............................................................................................115
Nakasima, Mydory ................................................................................................27
Ojeda, Sara ............................................................................................................27
Orozco Hernández, María Estela ........................................................................237
Otazo Sánchez, Elena ..........................................................................................173
Palacios Romero, Abraham .................................................................................149
Palacios Romero, Abraham ..................................................................................187
Pieto García, Francisco .......................................................................................173
Ramírez, Hermes .................................................................................................253
Ramírez Jiménez, Rocío ......................................................................................205
Índice de autores

Razo Zárate, Ramón ............................................................................................187


Rodríguez Laguna, Rodrigo ................................................................................187
Rojas León, Adriana ............................................................................................173
Román Gutiérrez, Alma Delia .............................................................................173
Romero Salazar, Lorena ......................................................................................237
Romo Gómez, Claudia ........................................................................................149
Ruiz Carranza, Luis Daniel .................................................................................115
Rujano Silva, Martha Leticia ..............................................................................131
Sánchez Díaz, Silvia ............................................................................................131
Sánchez Gómez, Rubén ......................................................................................131
Santa Rosa del Río, Miguel A. .................................................................................3
Santillán, Néstor ....................................................................................................27
Sosa Villalobos, Cinthya ......................................................................................103
Téllez Duarte, Miguel A. .........................................................................................3
Tirado Torres, David ...........................................................................................149
Ulloa, Héctor .......................................................................................................253
Valdez Pérez, María Eugenia ..............................................................................237
Velázquez, Nicolás ...............................................................................................27
Villa Castillo, Benjamín ......................................................................................155
Yáñez Estrada, Leticia ........................................................................................205
Zamudio Alemán, Rosa E. ....................................................................................85
Chavira, Quiroga, Nava (Editores)

Ecología y Medio Ambiente


Aportaciones de investigaciones en México

Este libro contiene una selección de artículos del área de la “Ecología y Medio Ambiente”
producto de la labor investigadora de diversos autores que en su gran mayoría están adscritos a
Instituciones Mexicanas, algunas de ellas Instituciones Educativas.

Representa un esfuerzo de todos los involucrados para difundir trabajos de investigación entre
todos los interesados de una forma gratuita, pudiendo reproducir el contenido con el compromiso
de hacer referencia a la fuente.

ISBN 194416201-1
1944162011 www.scased.com

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