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CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA LIBERTAD


PRIMERA SALA PENAL DE APELACIONES
Avenida América Oeste S/N. Manzana "P" Sub Lote 7
-Natasha Alta -- Trujillo.
EXPEDIENTE : N° 547-2017-17-1601-JR-PE-.06
ESPECIALISTA : LUIS MENDOZA ROJAS
PROCESADOS : JUAN RICARDO PESCORAN PEREZ Y OTROS
DELITO : ROBO AGRAVADO EN GRADO DE TENTATIVA
AGRAVADO : FRANCISCA JOYA CHAVEZ RUIZ
PROCEDENCIA : 2° JUZGADO PENAL COLEGIADO DE TRUJILLO
IMPUGNANTE : PROCESADO
MATERIA :APELACIÓN DE SENTENCIA CONDENATORIA

SENTENCIA DE VISTA

RESOLUCIÓN NÚMERO DEICIESIEIS:


Trujillo, diecinueve de setiembre
del año dos mil diecisiete.-

VISTA Y OÍDA en audiencia de apelación de sentencia, por


los señores magistrados integrantes de la Primera Sala Penal de Apelaciones de la
Corte Superior de Justicia de La Libertad, jueces Superiores Titulares: NORMA
BEATRIZ CARBAJAL CHAVEZ (Presidenta de la Sala y Directora de Debates),
MANUEL ESTUARDO LUJÁN TÚPEZ (Juez Superior Titular) y CECILIA
MILAGROS LEÓN VELÁSQUEZ (Juez Superior Titular); en la que estuvieron
presentes la Representante del Ministerio Público Yael López Gamboa; el abogado
defensor Evelio Vidal Abanto, y el sentenciado Juan Ricardo Pescoran Pérez,
enlazado mediante sistema de videoconferencia desde el Establecimiento
Penitenciario El Milagro.

I. PLANTEAMIENTO DEL CASO:

1. Viene a consideración de esta Superior Sala Penal el recurso de apelación


interpuesto por la defensa de JUAN RICARDO PESCORAN PEREZ (fs.
106 a 117) contra la sentencia contenida en la resolución número once de
fecha veintiocho de junio del año dos mil diecisiete, expedida por el Segundo
Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de Trujillo, mediante la cual se
CONDENA al apelante, JUAN CARLOS SAAVEDRA CARRERO Y
ROGER VÍCTOR BADA LUJÁN como coautores del delito de robo
agravado en grado de tentativa, en agravio de Francisca Joya Chávez Ruiz, y
se le impone al primero OCHO AÑO DE PENA PRIVATIVA DE LA
LIBERTAD EFECTIVA, y a los dos siguientes nueve años de pena
privativa de la libertad efectiva, la que computada desde su fecha de
detención el doce de enero del presente año, vencerá el once de enero del año dos
mil veinticinco, y se le FIJA la suma de novecientos soles por concepto de
Reparación Civil que cancelará en forma solidaria con los otros sentenciados
La defensa: del procesado Juan Ricardo Pescorán Pérez, solicitó que se
REVOQUE la resolución venida en grado y en consecuencia se
ABSUELVA su defendido.

3 El Representante del Ministerio Público solicitó se CONFIRME la sentencia


apelada, por considerar que la misma ha sido emitida con arreglo a derecho.

4. Como efecto de la apelación interpuesta, la Primera Sala Penal de


Apelaciones asume competencia para realizar un examen de los fundamentos
de hecho y derecho que tuvo el juzgado de primera instancia para emitir la
sentencia recurrida y en tal sentido se pronuncia como sigue:

II. CONSIDERANDOS:

2.1. PREMISA NORMATIVA:

Delito de Robo agravado


5. El artículo 188° del Código Penal prescribe: "El que se apodera ilegítimamente de
un bien mueble total o parcialmente ajeno, para aprovecharse de él, sustrayéndolo del lugar
en se encuentra, empleado violencia contra la persona o amenazándola con un peligro
inminente para su vida o integridad física, será reprimido con pena privativa de libertad
(...). El artículo 189.prevé que: La pena no será menor de doce ni mayor de veinte
años si el robo es cometido: 4. Con el concurso de dos o más personas (...)

6. La conducta del delito de robo simple se configura cuando el sujeto activo


con la finalidad de obtener un provecho patrimonial, sustrae para sí un bien
total o parcialmente ajeno de modo ilegítimo, haciendo uso de la violencia
contra la persona o la amenaza con un peligro inminente para su vida o
integridad física.

De la Valoración de la Prueba

SALINAS SICCHA, Ramiro. Derecho Penal. Parte Especial. Editorial Grijley. 5°


Edición, página 983.
El artículo 425° inciso 2 del Código Procesal Penal, establece que la Sala
Penal Superior sólo valorará independientemente la prueba actuada en la
audiencia de apelación, y las pruebas pericial, documental, preconstituída y
anticipada, especificando que ` no puede otorgar diferente valor probatorio a
la prueba personal que fue objeto de inmediación por el Juez de primera
instancia, salvo que su valor probatorio sea cuestionado por una prueba
actuada en segunda instancia.

8. Sobre la valoración de la prueba, el inciso 1) del artículo 158° del Código


Procesal Penal, establece que el Juez deberá observar las reglas de la lógica, la
ciencia y las máximas de la experiencia, y expondrá los resultados obtenidos y
los criterios adoptados. En el inciso 2) precisa que en los supuestos de
testigos de referencia, entre otros, sólo con otras pruebas que corroboren sus
testimonios se podrá imponer al imputado una medida coercitiva o dictar en
su contra sentencia condenatoria. Finalmente, respecto de la prueba
indiciaria el inciso 3 contempla como requisitos: a) Que el indicio esté
probado; b) Que la inferencia esté basada en las reglas de la lógica, la ciencia
o la experiencia; c) Que cuando se trate de indicios contingentes, éstos sean
plurales, concordantes y convergentes, así como que no se presenten contra
indicios consistentes.

Principio de la Debida Motivación

9. El artículo 139° inciso 5 de la Constitución Política del Perú, prescribe como


garantía de la función jurisdiccional la motivación escrita de las resoluciones
judiciales en todas las instancias, excepto los decretos de mero trámite. El
Código Procesal Penal en su artículo 3932 inciso 2 establece que el Juez Penal
para la apreciación de las pruebas procederá primero a examinarlas
individualmente y luego conjuntamente con las demás; asimismo, el artículo
3942 inciso 3 del acotado prevé, como requisito de la sentencia, la motivación
clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y circunstancias que se
dan por probadas o improbadas, y la valoración de la prueba que la sustenta,
con indicación del razonamiento que la justifique. El Tribunal Constitucional
ha establecido que el contenido constitucionalmente protegido de dicho
derecho queda delimitado, entre otros, en los supuestos de "(...) d) La
motivación insuficiente. Se refiere, básicamente, al mínimo de motivación exigible
atendiendo a las razones de hecho o de derecho indispensables para asumir que la decisión
está debidamente motivada. Si bien, como ha establecido este Tribunal en reiterada
jurisprudencia, no se trata de dar respuestas a cada una de las pretensiones planteadas, la
insuficiencia, vista aquí en términos generales, sólo resultará relevante desde una perspectiva
constitucional si es que la ausencia de argumentos a la “insuficiencia” de fundamentos
resulta manifiesta a la luz de lo que en sustancia se está decidiendo.
Competencia del tribunal de apelación
10. El artículo 409° inciso 1 del Código Procesal Penal, establece que "La
impugnación confiere al Tribunal competencia solamente para resolver la materia
impugnada, así como para declarar la nulidad en caso de nulidades absolutas o
sustanciales no, advertidas por el impugnante"; por otro lado, el artículo 419°
inciso 1 del acotado prescribe que "La apelación atribuye a la Sala Penal
Superior, dentro de los límites de la pretensión impugnatoria, examinar. la Resolución
recurrida tanto en la declaración de hechos cuanto en la aplicación del derecho";
específicamente en lo relativo a la sentencia de segunda instancia, el artículo
425° inciso 3 literal a) de la norma procesal establece que la sentencia de
segunda instancia puede declarar la nulidad, en todo o en parte, de la
sentencia apelada y disponer se remitan los autos al Juez -que corresponda
para la subsanación a que hubiere lugar.

2.2. ARGUMENTOS DE LAS PARTES:

11. El abogado defensor del procesado Juan Ricardo Pescoran Pérez, al


exponer sus alegatos finales en la audiencia de apelación manifestó que en la
recurrida existe motivación aparente, porque el Juez de instancia ha
utilizado máximas de la experiencia con un razonamiento equivocado, pues
las mismas no cumplen con las reglas establecidas por la norma y la
doctrina. El coimputado Saavedra Carrero ha reconocido su responsabilidad
en la comisión del delito, de ahí que no se va a cuestionar la existencia del
delito, sino la vinculación de su patrocinado Pescorán Pérez con el hecho
delictivo. La agraviada ha referido que sólo el imputado Saavedra forcejeó
con ella, que su patrocinado estaba parado y que se sintió intimidada porque
hizo un ademán de acercarse. El Juez afirma que el procesado se acerca con
la intención de apoyar a su coimputado, y que sin esa conducta no se
hubiera podido realizar la apropiación del celular, sin embargo, la defensa
considera que el Juzgador yerra al sostener que la agraviada se intimida con
el gesto que su defendido le hizo, el autor Fidel Rojas Vargas señala que los
medios deben ser reales para causar materialmente el apoderamiento, es
decir, que no deben presumirse sino deben darse en el plano fenoménico,
en el caso la agraviada se sintió intimidada, fue su percepción. Según James
Reátegui Sánchez, si el acto de apoderamiento ya se ha consumado y por
ende ha alcanzado la disponibilidad entonces la conducta del segundo sujeto
será atípica, por ello estima que la participación de su patrocinado no ha
sido determinante
para la configuración del tipo penal. Los efectivos policiales han referido
que la agraviada en todo momento sindica a Saavedra Carrero como el único
autor y que se asustó al ver a Pescoran, el A quo no ha valorado la situación
de atipicidad del delito- de robo, que su defendido desconocía del hecho
delictivo, de las características físicas de Saavedra Carrero se aprecia que no
necesitaba de otra persona para apropiarse del celular. De acuerdo con 61
autor Juan Igartua Salaverría para que sea una- máxima de la experiencia se
requiere que se aceptada en el ambiente socio cultural en el que el Juez se
desenvuelve, no se aceptan las que se extraen de una percepción, que no
sean contradichas con otras máximas de la experiencia y que no deben
oponerse a otras máximas de semejante valor. Según el Juzgador, evaluando
los hechos de acuerdo a las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia
conforme lo prevé el artículo 158.1 del Código Procesal Penal, resulta ilógico
sostener- como- lo hacen los acusados- que Pescoran solo estuvo
acompañando a robar a su coprocesado Saavedra Carrero, sin presagiar que
éste iba a cometer un delito, porque nadie sale a robar en compañía de
terceros- porque si ello fuera así, esa tercera persona sería un obstáculo para
su designio criminal y entorpecería su actuar delincuencia', por lo que carece
de toda lógica dicha tesis, considera la defensa que lo afirmado es una
percepción propia que no tiene un basamento legal o doctrinario, pues hay
posibilidades que se origine la comisión del delito de manera furtiva y
repentina de acuerdo a las circunstancias o móviles que puede tener cada
sujeto y que la persona que acompaña no sepa nada, Roxin reconoce la
existencia del delincuente ocasional o furtivo, que aprovecha las
circunstancias, el coprocesado Saavedra refirió que- lo hizo- aprovechando
que la agraviada estaba hablando por celular. Otro de los argumentos que
utiliza el Juez es que el procesado se acerca amenazante y se fuga del lugar y
esa conducta no puede esperarse de un ciudadano promedio, sin embargo, la
agraviada ha referido que el procesado le hace un gesto, no se le acerca y que
eso le intimida, lo que no constituye una amenaza real o cierta, solo una
suposición. Sobre la coautoría, es necesario un dominio funcional, sin
embargo de las declaraciones brindadas en juicio no se puede determinar la
participación de su defendido a título de coautor, pues la agraviada refirió
que el procesado nunca se le acercó. El profesor Zaffaroni expone que para
exista coautoría el aporte tiene que ser imprescindible con un acuerdo
anterior al hecho, su defendido es una persona que estudiaba por las
mañanas, no es muy lógico que se dedique a cometer ese tipo de delitos. El
Juez no ha valorado las declaraciones de los dos efectivos policiales y de su
patrocinado, ha valorado sesgadamente la declaración de Saavedra Carrera,
quien ha referido que su defendido le reclamó en el
carro por lo q.ie había hecho, estando corroborado con la declaración de su
coencausado Victor. Bada Lujar, lo que indica que desconocía del hecho a
cometerse. Su patrocinado corrió por temor, las razones y circunstancias
pueden ser diversas, la reacción depende de cada persona, no se puede
exigir un nivel estándar para todos. La participación de su defendido no tiene
un contenido penal explícito porque no se configura dentro del delito de
robo, la agraviada en su declaración a nivel preliminar y juicio oral solo
sindicó a Saavedra Carrero, no hubo sindicación contra su defendido desde
el inicio, por lo que no hay persistencia de incriminación, verosimilitud,
tampoco ausencia de incredibilidad subjetiva, por lo que solicita se
REVOQUE la sentencia apelada y se absuelva a su defendido.

12. En su oportunidad la Representante del Ministerio Público refirió que se ha


hecho común que cuando en un robo participan dos personas es una la que
curiosamente acepta toda la culpa y trata de soslayar la responsabilidad de los
demás. El procesado Saavedra Carrero tenía la función de arrebatar el celular
acompañado de Pescoran y Bada Lujan es el chofer quien les permite la
huida. Es lógico que una persona identifique sólo al sujeto con el cual
forcejeó, están acreditadas las contusiones y excoriaciones con el certificado
médico, el Juez concluyó que había una participación de los procesados a
titulo de coautores. La agraviada refirió que durante el forcejeo, Pescoran
estaba al costado e hizo un ademan de intervenir por lo -que tuvo miedo y
soltó su celular, dándose a la fuga los sujetos y subiendo en un vehículo que
apareció. La alegación que Pescorán corrió con Saavedra porque tenía temor,
no es lógica, dado que un raciocinio normal es auxiliar a la víctima, salvo que
esté en connivencia con los agentes delictivos. Esa amenaza era inminente y
real, estaba a su lado próximo e iba a intervenir ya que el señor Saavedra no
lograba quitar el celular. Los policías han referido que la agraviada en un
primer momento sindicó a dicha persona pero al tomar su declaración señaló
cual era la participación de cada uno, indicando que Pescoran estaba en el
momento de los hechos. El efectivo policial Malqui ha manifestado que
observa un vehículo que sobrepasa bruscamente un rompe muelle, por lo
cual se acercó a ellos y los intervinieron, los procesados no daban cuenta de
quién era el celular que estaba en uno de los asientos. La defensa alega que
Pescoran Pérez le reclamó a Saavedra según las declaraciones de los
coimputados, sin embargo, debe tenerse en cuenta que los mismos no van a
decir que se pusieron de acuerdo, además éstos eran de Las Delicias y
estaban en Florencia de Mora sin ningún motivo o circunstancias, ellos
dijeron que estaba llevando unos gallos, pero nunca se encontró evidencia
de su justificación. Hay suficientes -elementos que prueban la coautoría, por
lo que solicitase CONFIRME la sentencia venida en grado.

13. El procesado Juan Ricardo Pescoran Pérez manifestó, en ejercicio de su


defensa material, que se encuentra sentenciado injustamente por el actuar de
Saavedra, no tiene nada que ver con el hecho, su error fue acompañarlo.

2.3. ANÁLISIS DEL CASO

14. En audiencia de apelación no se actuó- prueba nueva. Es del caso reexaminar


la decisión judicial venida en grado acorde a lo establecido en el artículo 425°
inciso 2 del Código Procesal Penal, en el marco- de lo cuestionado -por la
defensa del procesado apelante, teniendo en cuenta lo actuado en el juicio
oral de primera instancia, a la luz de los argumentos vertidos por las partes y
la normatividad aplicable.
15. Corresponde entonces remitirnos a los hechos fácticos postulados por el
Ministerio Público en el requerimiento de acusación fiscal, los cuales están
referidos- a que el día 12 de Enero del 2017 aproximadamente a las 17:20
horas, Roger Víctor Bada Lujan, Juan Carlos Saavedra Carrero y Juan
Ricardo- Pescoran Pérez de manera conjunta, concertada y mediando
distribución de roles participaron en el violento arrebato de un teléfono
celular marca HTC color blanco con forro morado y con línea N°
997895976 de propiedad de la agraviada Francisca Joya Chávez Ruiz, quien
se encontraba transitando desprevenidamente por las inmediaciones de la
Plaza -de Armas- del Distrito de Florencia de Mora, disponiéndose a hacer
uso de su teléfono celular, circunstancias en que los imputados se le
acercaron sigilosamente y fue Saavedra Carrero quien se le abalanzó para
pretender arrebatarle su teléfono celular y en vista de que la agraviada opuso
resistencia optó por golpearla en los brazos, antebrazo y manos con la
finalidad de que soltara dicho equipo celular, instantes en que se disponía a
intervenir el imputado Pescoran Pérez quien de manera violenta se acercó a
la agraviada con la finalidad de agredirla físicamente, motivo por el cual la
agraviada finalmente soltó su equipo telefónico, siendo que inmediatamente
después ambos imputados se dieron a la fuga corriendo dos cuadras
aproximadamente en dirección al lugar donde se encontraba estacionado el
vehículo automóvil color negro marca NISSAN de placa T5D — 604,
conducido por el investigado BADA LUJAN que se encontraba esperando a
sus coprocesados; es así que tras abordar este vehículo todos los investigados
se dieron a la fuga. Por su parte la agraviada tras haber sufrido el robo de su
teléfono celular inició la
persecución a pie de estos sujetos por espacio de dos cuadras y fue entonces .
auxiliada por un vehículo policial, en el que se inició una persecución policial
que terminó en la Calle 29 de Junio — Esquina Calle Alfonso Ligarte'-
Florencia de Mora, lugar donde se produce la captura de todos los
investigados y en el cual además se logró recuperar el teléfono robado que
estaba al interior del referido vehículo.

16. El Juez de instancia emitió fallo condenatorio. En el considerando 11.3, de


la sentencia, respecto a la participación del acusado Pescoran Pérez, señala
que: la _agraviada ha referido que fue Saavedra Carrero quien la interceptó y
con quien forcejeo para evitar le sustraigan su celular, y al no lograr éste su
cometido -debido a la resistencia que oponía- y para cumplir con tal objetivo
intervino su coacusado Pescorán Pérez —quien acompañaba a Saavedra-
quien se le acercó con la intención de apoyar a su coacusado en su designio
delincuencial y debido a ello es que se intimida y opta por soltar su celular,
permitiendo así que- los acusados lograran su objetivo, comprobándose así
que la sola acción del acusado Saavedra Carrero fue insuficiente para
sustraerle el celular, porque para ello fue determinante el accionar de
Pescoran Pérez, quien se acercó con la intención de apoyar a su coacusado,
logrando con ello atemorizar a su víctima para doblegar finalmente su
resistencia permitiendo que suelte su teléfono móvil; es decir, sin la presencia
de Pescoran Pérez no se habría logrado sustraer el celular. Asimismo, el Juez
utiliza las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia, conforme al
artículo 15&.1 del Código Procesal Penal, afirmando que, en tal sentido
resulta ilógico sostener que Pescoran sólo estuvo acompañando a Saavedra
sin presagiar que éste iba a cometer un delito, porque nadie sale a robar en
compañía de terceros porque si ello fuera así, esa tercera persona sería un
obstáculo para su designio criminal y entorpecería su actuar delincuencial,
por lo que carece de toda lógica dicha tesis. Además, la participación de retén
de Pescoran Pérez en la comisión del delito resulta evidente porque luego
que la agraviada suelta su teléfono celular se apoderan de éste y ambos huyen
del escenario del delito. Si éste refiere que se mostró sorprendido con el
accionar de Saavedra entonces resulta inexplicable que se acerque en
posición amenazante a la agraviada al advertir que no se le podía quitar su
celular, en todo caso lo que se espera de un ciudadano promedio es que no
huya del escenario del delito si es que no tiene nada que ver con el mismo.

17. La defensa del procesado Juan Ricardo Pescarán Pérez, afirma que la recurrida
tiene una motivación aparente y dicha afirmación se sostiene en mérito a las
siguientes objeciones: a) El Juez de instancia no ha observado
las reglas establecidas para la utilización de máximas de la experiencia, solo se
ha basado en su percepción, sin fundamento normativo y doctrinario b)- No
existe persistencia en la incriminación, verosimilitud y ausencia de
incriminación subjetiva en el testimonio de la agraviada. c) El procesado
Pescoran Pérez no desplegó violencia ni amenaza contra la víctima, la
agraviada solo tuvo la percepción de amenaza o violencia pero estos medios
no fueron reales. d) No se puede determinar la coautoría, pues de la
declaración de la agraviada solo sindica a Saavedra Carrero y refiere que
Pescoran no se le acercó. e) La conducta del procesado Pescoran Pérez es
atípica, en tanto que el acto de apoderamiento ya se había consumado y se
había alcanzado la disponibilidad, además la participación de su defendido no
ha sido determinante para la configuración del tipo, pues desconocía que su
coprocesado Saavedra Carrero iba a cometer un delito furtivamente. f) El
Juez no ha valorado las declaraciones de los efectivos policiales y de su
patrocinado, y ha- valorado sesgadamente la declaración de Saavedra Carrera.

18. Este tribunal ingresa al examen de la recurrida en el marco' de los reparos


formulados por la defensa, señalándose que no ha sido objeto de
contradicción la comisión del delito de Robo Agravado, sino la vinculación
del apelante como coautor del mismo. Baste decir que la materialidad del
delito ha quedado acreditada con la declaración de la agraviada Francisca
Joya Chávez Ruiz en el juicio en el sentido que fue despojada violentamente
de su celular, lo cual ha sido probado con la incautación del teléfono móvil
en el vehículo en el cual fueron intervenidos los procesados, acorde a lo
plasmado en el acta de intervención policial y acta de registro vehicular
suscritas por los efectivos policiales Francis Giovani Torres Grandez y
Harold Yoel Maqui Briceño, que acudieron, al plenario, como con el mérito
del Certificado Médico Legal N° 000827 correspondiente a la agraviada en
el que se concluye que presenta lesiones corporales traumáticas de origen
contuso, por agentes contundente, prueba que acredita la concurrencia el
apoderamiento y la violencia ejercida.

19. En lo relativo a la motivación aparente, el Tribunal Constitucional ha


definido que existe motivación aparente cuando una determinada resolución
judicial si bien contiene argumentos o razones de derecho o de hecho que
justifican la decisión del juzgador, éstas no resultan pertinentes para tal
efecto, sino que son falsos, simulados o inapropiados en la medida que en
realidad no son idóneos para adoptar dicha decisión2. Asimismo, ha

2 EXP. N.° 01939-2011-PA/TC.CUSCO.GOBIERNO REGIONAL DEL CUSCO Y OTRO.


sostenido qué esta: fuera de toda duda que sé viola el derecho a una. 61cis1ón
debidamente rmotiVada, cuando la motivación es inexistente o cuando la
misma es solo aparente, en el sentido de que no da cuenta-de las razones
mínimas que sustentan la decisión o de que no responde a las alegaciones de
las partes del proceso, o porque solo intenta dar un cumplimiento formal al
mandato, amparándose en frases sin ningún sustento fáctico o jurídico.3
20. Veamos entonces si la recurrida se ha solventado en argumentos o razones de
derecho o de hecho que no son idóneas para acreditar la vinculación del
apelante como coautor del ilícito penal, sea porque los argumentos son falsos,
simulados o inapropiados. En lo que respecta al primer reparo, la defensa ha
alegado que el Juez de instancia no ha observado las reglas procesales
establecidas para la utilización de máximas de la experiencia, solo se ha
basado en su percepción sin fundamento normativo y doctrinario. Sobre esto,
debe señalarse que el artículo 158. 1 del Código Procesal Penal establece que
en la valoración de la prueba el Juez deberá observar las reglas de la lógica, la
ciencia y las máximas dela experiencia y expondrá los resultados obtenidos y
los criterios adoptados. En la sentencia, el Juzgador al evaluar los hechos y la
prueba actuada ha inferido las siguientes conclusiones utilizando las reglas de
la lógica y de las máximas de la experiencia: i) Resulta ilógico que Pescorán
solo haya estado acompañando a Saavedra sin presagiar que este iba a
cometer un delito, porque nadie sale a robar en compañía, de terceros, si ello
fuera así, esta tercera persona seria un obstáculo para su designio criminal y
entorpecería su actuar- delincuencial. ii) Si Pescoran se mostró sorprendido
con el accionar de Saavedra, entonces resulta inexplicable que se acerque en
posición amenazante a la agraviada al advertir que el otro sujeto no podía
quitarle el celular, en todo caso lo que se espera de un ciudadano promedio es
no huir del escenario del delito si es que no tiene nada que ver con el mismo.
Respecto del primer argumento, la defensa ha indicado que es posible que se
genere el delito de manera furtiva y repentina, sin que la persona que
acompaña al autor sepa nada.

En relación a las máximas de la experiencia, la defensa ha invocado lo


sostenido por el profesor Juan Igartúa Salaverría. Dicho autora ha sostenido
que en el encuadre intelectual de las "máximas de la experiencia"-lato sensu-
descuellan dos familias: los conocimientos
EXP. N.° 04298-2012-PA/TC, LAMBAYEQUE ROBERTO TORRES
GONZALES.
IGARTÚA SALAVERRÍA, Juan. El razonamiento en las resoluciones judiciales.
Palestra, Temis. Lima Bogotá 2009.
científicos y las generalizaciones de sentido común (a las que, en sentido más
restrictivo y ,propio, se les denomina "máximas de la experiencia" Estas
últimas son generalizaciones empíricas (o reputadas como tales) que se
refieren sobre todo a la conducta humana, tanto individual como social. Pero
para evitar la infiltración subrepticia de elementos tan descontrolados en las
decisiones judiciales, la primera medida consiste en que los jueces saquen a la
superficie las máximas con las que justifican su decisión, a fin de que pueda
controlarse su eventual arbitrariedad o la consistencia de su basamento
empírico. Por ello es necesario que satisfagan las siguientes condiciones
mínimas: La primera que sean máximas comúnmente aceptadas en el
ambiente sociocultural en el que el juez se desenvuelve, de modo que sólo las
nociones e informaciones evidente y claramente patrimonio de la cultura
media de ese tiempo y lugar podrán usarse sin justificación añadida; aunque
eso no impide el empleo de nociones e informaciones que todavía no han
ingresado. en el acervo del sentido común, si bien se requiere que sean
fundamentadas. La segunda condición, 'la más cantada, que las citadas
máximas no hayan sido falsadas o contradecidas por conocimientos
científicos (sic). La tercera, que las máximas a utilizar no entren en
contradicción con otras máximas tan de sentido común como aquéllas.

22. Es pertinente también tener en cuenta lo señalado por el profesor Climent


Duran, quien señala que toda máxima de experiencia se asienta en una clara
idea de racionalidad, derivada de aplicar el juicio humano a la observación
de casos concretos, para por vía de generalización procurar su aplicación a
otros casos similares. Las reglas del criterio humano son las reglas que
suministra la experiencia colectiva o la lógica vulgar, o si se prefiere el
sentido común, todo lo cual tiene un claro componente de racionalidad,
porque al fin y al cabo es consecuencia del razonar humanos. Sobre el
particular, el tribunal debe referir primero que la máxima de la experiencia
que invoca el Juzgado de instancia se realiza luego de evaluar la declaración
de la agraviada Francisca Chávez Ruiz, como el accionar de su coprocesado
Saavedra Carrero a través de su vertido por éste, concluyendo que la
intervención del apelante fue acompañar a su coencausado, acercarse a la
víctima con la intención de apoyar al mismo para lograr el objetivo criminal
y debido a ello, aquélla se intimida y opta por soltar su celular y esta
participación fue determinante para la ejecución del delito. Para el Juez no es
lógico que Saavedra saliera a robar en compañía de un tercero que
desconocía sobre lo que ocurría porque este

5CLIMENT DURAN, Carlos. La prueba penal Tomo I, Tirant lo Blanch, Valencia,


2005. p. 927
entorpecería la ejecución de su-conducta: Consideramos que la afirmación
realizada por el juez Si bien es cierto'; no puede .ser categórica, también lo es
que no, puede ser descartada porque, en el marco de las exigencias dogmáticas
referidas la afirmación realizada se sustenta en las formas de comisión de
delitos contra el patrimonio en nuestro ámbito regional y por qué no; decirlo
nacional, apoyada en el modus operandi de los agentes en los casos penales que
se conocen en los diferentes órganos jurisdiccionals. Es una opinión realizada
racionalmente, no en abstracto sino en base a las particularidades del caso, lo
cierto es que no se contrapone a una máxima de la experiencia generalizada que
afirme que siempre los autores directos -suelen realizar el despojo de bienes
acompañados de personas que desconocen el actuar ilícito de aquéllos. Estima
este tribunal, que de lo que se trata es de realizar la inferencia en el caso en
concreto y acorde a la información de sentido común que en determinado
tiempo y lugar tiene vigencia. Así de la evaluación de la declaración de la
víctima, del apelante y coencausado Saavedra- se desprende que hubo un actuar
coordinado-como se explayará más-adelante- con el objetivo de arrebatar el
bien y huir en el vehículo que Bada Lujan conducía, es cierto que puede darse
la situación de un delito repentino y que el acompañante no conozca del plan
criminal del sujeto que tuvo una participación activa, pero éstas situaciones no
son comunes, pero en dicha circunstancia lo lógico hubiera sido que el apelante
se mantenga al margen de lo que su coprocesado realizaba, pero en el caso, la
agraviada le atribuye un accionar concreto - tratar de acercarse con la intención
de intervenir logrando que ella finalmente soltara su celular, es decir, su
conducta no fue neutral.

23. En cuanto a la segunda máxima, la defensa alega que el ademan de acercarse


solo fue una percepción de la agraviada, pero esta nunca ha dicho que se le
acercó, además su defendido corrió por temor, las razones y circunstancias
pueden ser muchas, depende de cuál sea la reacción de cada persona. La
agraviada ha sido clara en señalar que el procesado hizo el ademan de
acercarse a ella en forma amenazante y fue por ese motivo que suelta su
celular, además al huir denota que conocía del plan delictivo, pues a unas
cuadras apareció el vehículo que facilitaría su fuga. De igual modo, una
inferencia generalizada y acorde al sentido común es que una persona que no
tuvo participación en un delito no huya acompañando al sujeto que llevaba
consigo la especie sustraída y suba al vehículo que éste aborda, lo que la
racionalidad informa es que la persona eventualmente víctima de las
circunstancias, por lo menos se trate de alejar de las personas que acaban de
cometer un hecho tan grave y no la conducta adoptada por el apelante, no
debe olvidarse que no se trató de un arrebato
propio de la destreza, sino de un escenario de forcejeo. No puede descartarse
que se presente un supuesto como el que plantea la defensa, pero dicha
conducta no es generalizada o usual, en ese sentido, no conocemos de una
máxima de experiencia, de aceptación general que afirme que las- personas
inocentes huyen de la escena del delito conjuntamente con los autores. Lo
que corresponde es verificar las particularidades del caso, para a partir de ello
determinar si estarnos frente a un caso excepcional o no, lo cual no se
desprende del presente, como señalamos porque la agraviada ubica a los dos
procesados en mención en la escena de los hechos, le atribuye una conducta
de intención de acercarse amenazante al apelante, ello la intimida y suelta el
celular, acto seguido los dos huyen y abordan un vehículo, es decir, la
participación del procesado Pescorán se infiere de la evaluación conjunta de
los actos de prueba.

24. Ahora bien, en esa misma línea de razonamiento, si se tiene como hecho
probado que la agraviada ha dicho la verdad respecto del despojo del celular
mediando violencia, lo que se ha probado, por qué habría que dudar en el
extremo de la conducta que le atribuye a Pescoran, según el principio de no
contradicción, no se puede afirmar y negar respecto de algo una misma cosa
al mismo tiempo, "la misma cosa no puede ser y no ser a la vez, y -bajo el
mismo respecto"; es decir, al mismo tiempo o en el mismo sentido. Por lo
tanto, no es correcto afirmar y negar a la vez la existencia de un hecho, la
calidad de una cosa, la aplicación de una norma, etc.6

25. En cuanto al segundo reparo, la defensa ha objetado el valor probatorio del


testimonio de la agraviada. Al respecto, el Acuerdo Plenario N° 2-2005/CJ-
116, ha establecido que cuando declara un agraviado, aun cuando sea el
único testigo de los hechos, tiene entidad para ser considerada prueba válida
de cargo y, por ende, virtualidad procesal para enervar la presunción de
inocencia del imputado, siempre y cuando se cumplan con los siguientes
requisitos: a) Ausencia de incredibilidad subjetiva. Es decir, que no existan
relaciones entre agraviado e imputado basadas en el odio, resentimientos,
enemistad u otras que puedan incidir en la parcialidad de la deposición, que
por ende le nieguen aptitud para generar certeza. b) Verosimilitud, que no
sólo incide en la coherencia y solidez de la propia declaración, sino que debe
estar rodeada de ciertas corroboraciones periféricas, de carácter objetivo que
le doten de aptitud. probatoria. c)

6TALAVERA ELGUERA, Pablo. La prueba en el nuevo proceso penal.


Academia de la Magistratura, Lima, Perú; 2009; p.1 10-1 I 1
Persistencia en la incriminación, esto es, persistencia de sus afirmaciones en
el curso del proceso.

26. La agraviada Francisca Juba Chávez Ruiz prestó su testimonio en el


plenario, manifestando que el día 12 de enero del 2017 aproximadamente
entre. las 4:45 pm a 5:00 pm, se dirigió al instituto Florencia de Mora a realizar
trámites, en la Plaza de Armas, saca su celular para llamar y es ahí que vio
pasar a dos sujetos, uno de ellos le agarra el celular y forcejea con ella,
provocándole el sujeto arañazos y golpes con los puños, voltea y vee al
segundoo sujeto a tres metros de distancia con intención de acercarse y es ahí
que suelta su celular y se lo llevan procediendo a perseguirlos, agrega que el
segundo sujeto hizo el ademan de acercarse a ella en forma amenazante y fue
por ese motivo que suelta su celular sor el temor a ser también agredida por
dicho sujeto. Agrega que al perseguirlo llega a la esquina, ve a un carro
yéndose a toda velocidad, al ver esto regresa donde dejo sus sandalias y su
mochila y se acerca un vehículo policial y pide auxilio y con los efectivos
policiales salieron en búsqueda de los asaltantes y un transeúnte les informa
que dichos sujetos estaban en un vehículo en un taxi y les indica por donde
fueron, es en el trayecto ven a un efectivo motorizado y le piden apoyo;
manifestando haber reconocido al acusado Saavedra Carrero sentado en el
asiento del copiloto como el sujeto que minutos antes le había robado su
celular, y en el asiento posterior al acusado Pescoran Pérez; procediendo a
registrar el vehículo encontrando el celular bajo el asiento del copiloto. Por
otro lado menciona que del lugar donde le robaron al lugar donde se realiza la
intervención, hay un promedio de cinco cuadras; agrega que en la huida
observo que había un efectivo motorizado persiguiéndolos, pero no sabe
desde que lugar comenzó dicha persecución. Con respecto las lesiones
menciona que pasó por el médico legista; agrega que los dos acusados
Saavedra Carrero y Pescoran Pérez le roban su celular. Refiere que, el acusado
Pescoran Pérez hizo el ademan en tono amenazante porque el acusado
Saavedra se demoraba en quitarle su celular, que luego que le arrebataron su
celular Pescoran corrió detrás de su coacusado Saavedra, al momento que le
robaban su celular no vio a ningún vehículo cerca y cuando corrió detrás de
los imputados vio un vehículo arrancar, cuando llega a la esquina ve a un
vehículo alejarse a toda velocidad.

27. También se contó como órgano de prueba al efectivo policial PNP Francis
Giovani Torres Grandes quien refiere que trabaja en la Comisaria de
Florencia de Mora, reconoce a los acusados; señala que el día de los hechos se
encontraba patrullando entre la Av. 20 de Junio con la Av. 5 de noviembre a
una cuadra de llegar a la Plaza de Armas de Florencia, se le acerca la agraviada
refiriendo que le habían robado su celular y la persona que le ha robado era
varón, de tez blanca y su polo tenia números luego se le acercó un señor y le
refirió que dichas personas subieron a un taxi y se iban por la Av. 20 de Junio
en dirección a la Esperanza; por vía telefónica le da cuenta sus colegas que
están en motos así como las características del vehículo donde estaban
huyendo los asaltantes, uno de ellos era el SO Malqui. La agraviada sube al
vehículo policial para peinar la zona y ubicar a los sujetos; luego a los tres a
cinco minutos, el SO Harol Malqui le devuelve la llamada diciéndole que
había intervenido a un vehículo con las características descritas, en esos
momentos ellos se
acercan a unos tres cuadras y al llegar éste ya habían sido intervenidos ,:por
su colega, observo quedos tres acusados se encontraban dentro del auto y la
agraviada reconoce al que le había- quitado su celular, revisaron el vehículo y
la agraviada reconoció su celular que estaba debajo;, del asiento, luego los
puso a disposición. Por otro lado, refiere que la ruta que había tomado el
vehículo intervenido únicamente conducía a la Esperanza, la agraviada
sindicó a dos personas .ero solo reconoció a Saavedra Carrero, no hizo
persecución.

28. Así también, declaró en el plenario el testigo PNP Harol Yoel Maqui Briceño,
quien expresó que trabaja en la comisaría de Florencia de Mora, el día de los
hechos .se encontraba patrullando por-su zona a bordo de su motocicleta,
junto a otro efectivo policial y recibió una llamada de su jefe de sector quien le
dice que había un vehículo color negro que estaba realizando robos al paso, le
da las características del vehículo y la cantidad de tripulantes, es así que cuando
descendía de la calle 29 de junio se percata de un vehículo que pasaba a
velocidad con las mismas características y a bordo de tres sujetos, lo persigue
por unas tres cuadras tocándole la sirena para que se detenga, luego se detiene y
procede a identificar al chofer y a sus tripulantes, dando cuenta a su jefe del
sector sobre la intervención, momentos después se apersona al lugar
acompañado de la agraviada y reconoce a dos de los sujetos, uno de ellos
estaba en el asiento del copiloto y el otro se encontraba en el asiento posterior;
refiere además, que con la sindicación de los sujetos procedieron a realizar el
registro personal y del vehículo, encontrando el celular de la agraviada quien lo
reconoce y estaba bajo del asiento del copiloto; el vehículo se desplazaba muna
velocidad que no es normal considerando que es una zona urbana; el lugar
donde los ubico fue en la calle de La Torre Ugarte la cual dirige a la esperanza;
la agraviada reconoció a los dos imputados como los autores del robo.

29. Corresponde examinar el testimonio de la agraviada Francisca Joba Chávez


Ruiz a fin de verificar si concurren los requisitos señalados. En cuanto a la
Ausencia de Incredibilidad subjetiva, no se ha ingresado a juicio
algún dato o elemento relevante que haga suponer, que el procesado apelante
y la agraviada se conocían con anterioridad, menos que la
delación estuvo motivada por algún sentimiento de odio, enemistad,
resentimiento o algún otro motivo turbio, y que en consecuencia, reste
credibilidad al testimonio de la agraviada. En cuanto a la Verosimilitud en el
relato, se aprecia que el relato no solamente es coherente y sólido sino que
esta corroborado periférica y objetivamente por otros medios de prueba.
Así tenemos, las declaraciones de ambos policías que participaron en la
intervención de los procesados, quienes han referido que la agraviada sindicó
a dos personas como autores del hecho, que el efectivo Maqui Briceño
intervino al vehículo en el que se encontraban los sentenciados, lo persigue
por unas tres cuadras tocándole la sirena para que se detenga, procediendo a
identificar al chofer y a sus tripulantes, que momentos después se apersona el
efectivo policial Torres Grandez al lugar
acompañado de la agraviada y reconoce a dos de los sujetos, uno de ellos
estaba en el asiento del copiloto y el- otro se encontraba en el asiento
posterior; procedieron a realizar el registro personal y vehicular, encontrando
el celular de la agraviada debajo del asiento del copiloto. Asimismo, el acta de
registro vehicular, obrante a folios 39, corrobora que al interior del vehículo de
placa de rodaje N° T5D-604 conducido por Roger Víctor Bada Lujan, se
encontró un celular blanco, marca HTC, IMEI 358718068983597 el cual se
encontró bajo el asiento del copiloto, acta de visualización de agenda
telefónica el acta de entrega de especie a folios 41, que acredita que luego de
haberse verificado que la agraviada ha manipulado el teléfono ingresando con
su clave secreta y al acceder a sus imágenes se parecía fotografías propias y de
sus familiares, de igual modo en su agenda el -registro de teléfonos de
familiares, se procedió a hacerle la entrega de una aparato telefónico marca
HTC color blanco con forro morado, con número 997895976, certificado
médico legal N° 000827-L, que demuestra que la agraviada presentó lesiones
corporales traumáticas externas de origen contuso luego de sucedido el hecho.

30 Finalmente, respecto a la persistencia en la incriminación, que según la defensa no


se presenta, se advierte de los actuados, que la agraviada prestó su
declaración en sede policial, que en líneas generales, es similar a la brindada
en juicio oral, pues declaró que dos sujetos jóvenes se aproximaron
repentinamente, uno vestido con polo plomo por el lado izquierdo y el otro
con polo negro, que venía justo atrás de él, arranchándole en primero con
fuerza su aparato telefónico marca HTC color blanco con forro morado con
numero 997895976 Claro, al oponer resistencia para que no se lo lleven el de
polo plomo con letras negras la golpeó con el puño en los brazos y manos, al
observar que el otro sujeto se aproximó en forma amenazante con la
intención de golpearla en ese momento optó por soltar su teléfono para
evitar que la hagan daño por lo que dichos sujetos se lo llevaron corriendo,
inmediatamente los persiguió aproximadamente por dos cuadras, luego los
perdió de vista pero observó que un automóvil color negro iba a gran
velocidad con rumbo desconocido por lo que supuso que los sujetos
subieron a ese automóvil, después apareció la policía a quien pidió ayuda.
Asimismo, describe las características físicas de dos de las tres personas
detenidas, identificadas como Juan Carlos Saavedra Carrero y Juan Ricardo
Pescoran Pérez. De modo que este requisito también concurre, en
consecuencia, la información vertida por la agraviada tiene aptitud probatoria
para acreditar el hecho y la participación del procesado en el mismo.
31. Respecto al tercer cuestionamiento, la defensa ha señalado que el procesado
Pescoran Pérez no desplegó violencia ni amenaza contra la víctima, la
agraviada solo tuvo la percepción de amenaza o violencia pero estos medios
no fueron reales ni ciertos. Está acreditado que la agraviada fue víctima de
violencia física por parte del coimputado Saavedra Carrero, conforme así lo
acredita el certificado médico legal practicado a la agraviada y su declaración.
Ahora respecto a Pescoran Pérez ha referido que hizo el ademán de
acercarse a ella en forma amenazante y fue por ese motivo que soltó su
celular, por el temor a ser también agredida por dicho sujeto. Precisamente la
agravante del robo cuando existe un concurso de -dos o más personas,
encuentra su fundamento en el hecho de que la participación de varios
sujetos, genera una situación de ventaja que facilita la comisión del delito
pues la defensa que pueda ejercer la víctima se ve reducida.7 Es cierto, que
para que se configure el delito, la violencia debe ser efectiva, es decir debe
manifestarse con actos concretos, y que la amenaza debe ser un anuncio
serio, inmediato y probable, pero dicho accionar debe evaluarse en un
contexto de coautoría. Como ha quedado probado el despojo con violencia
se ejerció con actos concretos contra la agraviada por parte de Saavedra
Carrero como parte de su función en el plan criminal, mientras que Pescoran
Pérez estaba cumpliendo una labor de contención o reten, pues su presencia
realizando el intento de acercarse a la víctima, en el contexto a tenido por fin
intimidar a la víctima y así anular sus mecanismos de defensa asegurando el
éxito del plan delictivo.

32. En lo atinente al cuarto argumento de la defensa, el abogado de la defensa


indica que no se puede determinar la coautoría, pues de la declaración de la
agraviada se observa que solo sindica a Saavedra Carrero y refiere que
Pescoran no se le acercó. En cuanto a la imputación a título de coautor,
debe señalarse que en la dogmática jurídico penal, se suele reconocer con
criterio uniforme que los elementos concurrentes que dan existencia a la
coautoría son dos: decisión común y ejecución común, ambos concurrentes
y requisito sine qua non. Es así que coautor será quien, en posesión de las
cualidades personales de autor, sea portador de la decisión común respecto
al hecho y en virtud de ello tome parte en la ejecución del delito s. En cuanto
a la decisión común, ésta determina la conexión de las partes del hecho
llevadas a cabo por distintas personas. Este concierto de voluntades
determina la división de funciones en el proceso ejecutivo. Dentro de esta
división de funciones podemos diferenciar dos formas de coautoría: una
7
GALVEZ VILLEGAS. Tomás Derecho Penal Parte Especial. Jurista Editores. p. 784
8
DONNA, Edgardo Alberto. La autoría y participación criminal. Rubinzal-Culzoni
Editores, Buenos Aires, Argentina, 2002.
coautoría no ejecutiva donde se identifican a los autores que realizan labores
de planeación, dirección y coordinación de las funciones de ejecución, y una
coautoría ejecutiva, que comprende a los autores que realizan las labores
propias de la comisión del delito. A su vez la coautoría ejecutiva puede ser
directa, cuando todos los autores realizan los actos ejecutivos, o parcial, en la
que se produce un reparto de las tareas ejecutivas.9 Respecto a la realización
conjunta, se exige que el sujeto haga un aporte objetivo al hecho, este aporte
se encuentra en una relación de interdependencia, funcional asentada sobre el
principio de la división del trabajo, es decir que cada coautor complemente
con su aporte en el hecho a la de los demás en la totalidad del delito,
formándose un todo unitario atribuible a cada uno de ellos.10 Roxin afirma,
que lo importante es saber si la correalización estructurante del hecho tiene
lugar en la preparación o durante la ejecución del hecho. Solo en el último
caso puede existir coautoría, mientras que en los restantes casos debe
imponerse una pena de cómplice 11

33. Para acreditar que una persona ha participado a título de coautor, es. necesario
que haya intervenido al momento justo en que toma lugar el ejercicio de la
violencia y/o amenaza, - sobre la esfera de libertad y voluntariedad de la
víctima; que mediante el reparto de roles y/o división de funciones, importe
que uno se encargue de reducir los mecanismos de defensa del sujeto pasivo,
a través del uso de violencia o amenaza, y que el otro procesa al acto típico de
apoderamiento del objeto material del delito, circunstancias que en conjunto
nos indican un juicio afirmativo de codominio funcional del hecho así como la
reciproca atribución del suceso delictivo como una unidad a todos los
coautores.12 En el caso concreto, medió un supuesto de coautoría ejecutiva
parcial, puesto que se ha realizado un reparto de las tareas ejecutivas. Es
cierto que el coimputado Saavedra Carrera fue quien directamente interceptó
a la víctima y forcejeó con ella para sustraerle su celular, inclusive empezó a
golpearle las manos y los brazos, y al no poder lograr su objetivo, es cuando
interviene Pescoran Pérez haciendo un ademan de acercamiento, lo que
intimida a la víctima y hace que suelte su teléfono. Se evidencia un reparto de
roles, en tanto que la función de arrebatar el bien le correspondía a Saavedra
Carrero- no sabemos si su intención primigenia fue solo arranchar y huir,
9
VILLAVICENCIO, Felipe. Derecho Penal Parte General. Editora Grijley,
Lima, Perú. 2006
10
WELZEL, citado por Villavicencio, Felipe. Op. Cit.
11
ROXIN, Claus. Sobre la autoría y participación en el Derecho Penal. En Problemas
Actuales de las Ciencias Penales y la Filosofía del Derecho, en homenaje al profesor Luis
Jiménez de Asúa.
12
PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso. Derecho Penal Parte Especial Tomo II. Idemsa,
Lima, Perú, 2013, p. 237
pero lo cierto es que al oponer resistencia la víctima, Saavedra Carrero
empezó a ejercer violencia contra ella, lo que no doblegó la resistencia de la
agraviada quien siguió sujetando su celular, ante ello, es que el otro procesado
Pescarán, quien estaba presente en la escena, muestra su intención de
acercarse, logrando el objetivo común pues la víctima se desprende de su
celular. Ese es el aporte trascendente del apelante, es indiferente afirmar que
Saavedra Carrero pudo realizar el despojo solo, sin necesidad 'del apoyo de
Pescorán. Lo cierto es que en la ejecución de los hechos, ello no ocurrió y se
refleja en las lesiones de la agraviada no sólo en el tercio medio del brazo
izquierdo, excoriaciones en el dorso interno de mano derecha y tumefacción
en el dorso del borde interior de falange media del dedo meñique de mano
izquierda, lesiones que denotan un forcejeo y permiten que el dicho de la
agraviada cobre verosimilitud; en ese contexto, resulta relevante la conducta
del procesado, quien no estaba a distancia pues se encontraba a unos metros,
recordemos que la agraviada relata dónde y cómo lo ubica y cómo su acción
amenazante doblegó su resistencia.

34. El quinto reparo de la defensa está enfocado en señalar que la conducta del
procesado Pescaran Pérez es atípica, en tanto que el acto de apoderamiento
ya se ha consumado y se ha alcanzado la disponibilidad, además la
participación de su defendido no ha sido determinante para la configuración
del tipo, pues desconocía que su coprocesado Saavedra Carrero iba a cometer
un delito furtivamente. Al respecto, es de precisarse que después que los
sujetos activos logran apoderarse del bien y pueden disponer del mismo no
procede admitir ninguna forma de participación en el delito de robo. En el
caso, conforme a la tesis incriminatoria postulada por la Fiscalía y la prueba
personal se aprecia que la conducta intimidatoria del procesado tuvo lugar el
hecho se encontraba en plena fase de ejecución, incluso no llegó a
consumarse pues la policía logró intervenirlos en su huida. Sobre el
desconocimiento de la realización del hecho por parte de su coimputado ya se
indicó en considerandos anteriores.

35 En cuanto al sexto cuestionamiento, la defensa alega que el Juez no ha


valorado las declaraciones de los efectivos policiales y de su patrocinado,
asimismo ha valorado sesgadamente la declaración de Saavedra Carrero.
Respecto a las declaraciones de los policías, la defensa alega que estos testigos
han referido que la agraviada sindicó solo a Saavedra Carrero, sin embargo, al
examinar la declaración completa de Francis Giovani Torres Grande, se tiene
que la agraviada al comunicarles del hecho le dijo que una
persona le había robado su celular, luego refiere que sindicó a dos personas,
pero solo reconoció a- Saavedra Carrero. Mientras que Harol Yoel Maqui
Briceño, señaló que -cuando intervienen a los sentenciados y la agraviada se
apersona al lugar, reconoce a dos de los tres sujetos- uno de ellos estaba en el
asiento del copiloto y-el otro en el asiento posterior. Lo expuesto de
desprende del tenor de lo vertido por los referidos testigos, como se ha
evaluado en fundamentos anteriores. Sobre la declaración de Pescoran Pérez y
de los otros imputados, se debe tener en cuenta que la declaración, si bien es
un derecho que le asiste a todo procesado, técnicamente no constituye prueba
salvo que el procesado admita los. cargos, supuesto que no es el que nos
ocupa, sino será en la valoración conjunta de las pruebas actuadas en el
contradictorio donde se podrá apreciar la congruencia del relato del procesado
frente a la hipótesis de la Fiscalía.

36. Así las cosas, aisladamente se observa que el procesado apelante no declaró en
sede preliminar, lo que si bien es su potestad, también lo es que si se analiza
en el contexto de alegación de inocencia, no resulta muy congruente, porque
de ser así lo lógico sería que a la primera oportunidad que tuviera explique a la
autoridad el motivo de su presencia en el lugar, la forma cómo ha sido
víctima de las circunstancias y la participación que tuvieron sus coencausados,
lo cual no aconteció en el caso. En el plenario manifestó que acompañó a
Saavedra Carrero, a Florencia de Mora a dejar unos gallos a un amigo, que los
trasladó Bada Lujan, y que no encontraron al amigo, sin embargo, no se ha
acreditado la existencia de dichos gallos, el nombre de la persona que iban a
visitar como el domicilio. Por su parte Saavedra Carrero ha aceptado los
cargos recalcando que no usó violencia, sin embargo el certificado médico
demuestra lo contrario, es decir, no es verosímil su declaración frente al
mérito de la prueba científica, lo cierto es que su conducta fue protagónica,
pero a partir de ello no puede afirmarse que el imputado Pescorán Pérez no
hizo nada o tuvo una conducta neutral, pues eso no se desprende de la
prueba valorada.

De lo expuesto, este tribunal concluye que el Colegiado de instancia en la


recurrida ha explicitado las razones que sustentan su fallo de condena, no se
advierte que dichos fundamentos sean falsos, inapropiados o simulados, sino
por el contrario, colma la exigencia prevista en el artículo 139.5 de la
Constitución Política del Estado, por lo que la venida en grado debe ser
confirmada en todos sus extremos.
38. En lo que respecta a las costas, esta Sala Penal estima que el recurso interpuesto
por la defensa ha sido en ejercicio de su derecho a la doble instancia, por lo
que-de acuerdo -a lo- dispuesto en el artículo 493.1 del Código Procesal Penal,
no corresponde fijarlas.

III. PARTE RESOLUTIVA


Por las consideraciones expuestas, analizando los hechos y la pruebas conforme a las
reglas de la sacia crítica, la lógica y las reglas de la experiencia, y de conformidad con
las normas glosadas en la -presente resolución, la PRIMERA. SALA SUPERIOR
PENAL DE APELACIONES DE LA CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA
LIBERTAD, POR UNANIMIDAD RESUELVE:

1. CONFIRMAR la sentencia contenida en la resolución número once de fecha


veintiocho. de junio del .ario dos mil diecisiete, expedida por el Segundo
Juzgado Penal Colegiado Supráprovincial de Trujillo, mediante la cual se
CONDENA a JUAN RICARDO PESCORAN PEREZ como coautor del
delito: de robo agravado en grado de tentativa, en agravio de Francisca Joya
Chávez Ruiz, y se le impone ocho año de pena privativa de la libertad
efectivas la que computado desde su fecha de detención doce de enero del
presente año, vencerá el once de enero del dos mil veinticinco, y se le FIJA la
suma de NOVECIENTOS SOLES por concepto de Reparación Civil que
cancelará en forma solidaria con los otros sentenciados.

2. ORDENARON que consentida y/o ejecutoriada que se la presente resolución


se devuelvan los actuados al juzgado de origen para el cumplimiento de lo
decidido.

3. SIN COSTAS, en esta instancia.

Interviniendo como directora de debates y ponente, la señora Jueza Superior


Titular Norma Beatriz Carbajal Chávez.

NORMA BEATRIZ CARBAJAL CHAVEZ


PRESIDENTA
MANUEL ESTUARDO LUJAN TUPEZ CECILIA MILAGROS LEON VELASQUEZ
JUEZ SUPERIOR JUEZ SUPERIOR