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HERCÓLUBUS, EL PLANETA ROJO EL CASO IRAS Febrero 2017

HERCÓLUBUS, EL PLANETA ROJO

EL CASO IRAS

Febrero 2017

Hercólubus, el Planeta Rojo

El Caso IRAS

Por Alfonso López Torres

En Internet hay numerosos sitios (websites, blogs, vídeos en YouTube, etc.) donde se defiende la existencia del planeta Hercólubus, propuesto por V.M. Rabolú en su libro “Hercólubus o Planeta Rojo”, también llamado Planeta X y Noveno Planeta. Uno de los principales argumentos que exponen a su favor es que la ciencia oficial conoce su existencia cuando fue detectado en 1983 por el satélite IRAS, lanzado por la NASA en el marco de un proyecto de investigación conjunto de Inglaterra, Holanda y EE.UU.

Para afirmar esto se basan en el artículo de prensa publicado por el periódico “The Washington Post” [1] el 30 de diciembre de 1983:

“The Washington Post” [1] el 30 de diciembre de 1983: Hay que señalar que casi ninguno

Hay que señalar que casi ninguno de los sitios de Internet, citados anteriormente, muestran este articulo entero, incluso hay varias versiones del mismo. Su contenido completo, tomado del website de “The Washington Post” [1], y traducido al español es el siguiente:

Posiblemente tan Grande como Júpiter Descubierto un Misterioso Cuerpo Celeste

Por Thomas O'Toole, 30 de diciembre de 1983

Se ha descubierto un cuerpo celeste, posiblemente tan grande como el planeta Júpiter y tan cercano a la Tierra que podría formar parte del Sistema Solar, en la dirección de la constelación de Orion por un telescopio puesto en órbita a bordo de un satélite infrarrojo norteamericano.

Este objeto es tan misterioso que los astrónomos no saben si es un planeta, un cometa gigante, una "proto- estrella" cercana que no alcanzó la temperatura suficiente para convertirse en una estrella, una galaxia lejana tan joven que aún se encuentra en el proceso de formación de sus primera estrellas o una galaxia tan cubierta de polvo cósmico que la luz emitida por sus estrellas no puede atravesarlo.

"Todo lo que puedo decirles es que no sabemos lo que es", comentó durante esta entrevista el Dr. Gerry Neugebauer del Jet Propulsion Laboratory de California, jefe científico del proyecto IRAS (InfraRed Astronomic Satellite) y director del Palomar Observatory del California Institute of Technology.

La explicación más fascinante para este cuerpo misterioso, que es tan frío que no emite luz y que nunca ha sido visto por ningún telescopio óptico terrestre o en el espacio, es que es un planeta gaseoso gigante, tan grande como Júpiter y que estaría a tan solo 50.000 millones de millas de la Tierra. Esta distancia podría parecer muy grande en términos normales pero es tan corta como "un tiro de piedra" a escala astronómica, tan cerca estaría que podría ser el cuerpo celeste más cercano a la Tierra después de Plutón.

"Si realmente está tan cerca, podría formar parte de nuestro Sistema Solar", dijo el Dr. James Houck del Cornell University's Center for Radio Physics and Space Research y miembro del equipo científico del IRAS. "Si está tan cerca, no sé como los astrónomos planetarios lo podrían clasificar".

Este cuerpo misterioso fue detectado dos veces por el satélite infrarrojo cuando observaba el cielo norteño y puso en acción el helio superfrío que permitía que el telescopio pudiera ver los objetos más fríos del espacio. La segunda observación tuvo lugar 6 meses después de la primera y sugería que el cuerpo misterioso no se había movido durante todo ese tiempo de su posición en el cielo, situada cerca del borde occidental de la constelación de Orión.

"Esto sugiere que no es un cometa ya que un cometa no es tan grande como este objeto que hemos observado y un cometa probablemente se habría movido", comentó el Dr. Houck. "Un planeta podría haberse movido si estuviera tan cerca como 50.000 millones de millas pero también podría ser un planeta más distante y no haberse movido en esos seis meses".

Sea lo que fuere, dice el Dr. Houck, ese objeto misterioso es tan frío que su temperatura no supera los 40º sobre el "cero absoluto", que está a - 450 º Farenheit. El telescopio a bordo del IRAS está tan enfriado y es tan sensible que puede "ver" objetos en el espacio que estén sólo 20 º por encima del "cero absoluto".

Cuando los científicos a cargo del IRAS vieron por primera vez este cuerpo misterioso y calcularon que podría estar tan cerca como 50.000 millones de millas, especularon con la idea de que podría estar moviéndose hacia la Tierra.

"Esto no es un "correo entrante", dijo Neugebauer del Cal. Tech., "Quiero arrojar tanta "agua fría" sobre esa idea como pueda".

Entonces, ¿qué es? ¿Qué puede ser si es tan grande como Júpiter y tan cercano al Sol que podría formar parte del Sistema Solar? Razonablemente podría ser el Décimo Planeta que los astrónomos han estado buscando en vano. También podría ser un cuerpo celeste como Júpiter que hace eones comenzó su proceso de conversión en una estrella pero que no consiguió alcanzar la suficiente temperatura como para conseguirlo.

Esta posibilidad no es del agrado de Neugebauer y Houck, aunque tampoco pueden descartarla del todo. Neugebauer y Houck "esperan" que el cuerpo misterioso sea una galaxia distante tan joven que sus estrellas no han comenzado a brillar aún o que estén tan cubiertas de polvo cósmico que su luz no pueda atravesarlo.

"Creo que es una de esas galaxias jóvenes y oscuras que no hemos sido capaces de observar antes ", comentó Neugebauer.

"Si lo es, sería un gran paso adelante en nuestra compresión del tamaño del Universo, de cómo se formó y cómo continúa formándose actualmente".

El próximo paso a dar para precisar que puede ser este cuerpo misterioso", dijo Neugebauer, es detectarlo mediante los telescopios ópticos más potentes del mundo. El telescopio de 100 pulgadas de diámetro de Cerro del Tololo en Chile ya ha comenzado esta búsqueda, y el telescopio de 200 pulgadas de Monte Palomar en California ha destinado el próximo año varias noches para hacer lo mismo. Si este cuerpo está suficientemente cercano y emite aún un poco de luz, el telescopio de Monte Palomar lo debería de encontrar puesto que el satélite infrarrojo ha señalado su posición.

(Ver artículo original en la sección “Documentación”)

El IRAS (Infrared Astronomical Satellite) fue un satélite lanzado por la NASA el 25 de

El IRAS (Infrared Astronomical Satellite) fue un satélite lanzado por la NASA el 25 de enero de 1983 para investigar las fuentes de radiación infrarroja presentes en el espacio. Durante sus 10 meses de vida, el IRAS investigó el 96 % del cielo por cuatro veces y en cuatro bandas infrarrojas, observando unas 300.000 fuentes de emisión en esas bandas. Su misión finalizó el 22 de noviembre de 1983 al agotarse su reserva de helio líquido.

COMENTANDO EL ARTÍCULO Si se lee atentamente este artículo, más allá del sensacionalista primer párrafo, se ve que los científicos entrevistados en ningún momento afirman que se haya descubierto un nuevo planeta más grande que Júpiter que se acerca a la Tierra. En el segundo párrafo, se lee claramente que los astrónomos no saben qué es esa fuente infrarroja misteriosa: podría ser un planeta, un cometa gigante, una "proto-estrella" cercana que no alcanzó la temperatura suficiente para convertirse en una estrella, una galaxia lejana o una galaxia cubierta de polvo cósmico.

La frase del Dr. Gerry Neugebauer , presente en este artículo, "Todo lo que puedo decirles es que no sabemos lo que es", lo resume todo.

Lamentablemente es frecuente en la prensa buscar titulares y contenidos llamativos para llamar la atención y vender más periódicos, aunque sea a costa de alterar la información. Este fue el caso del “The Washington Post”, que daba por “oficialmente descubierto” lo que era una simple especulación entre otras posibles alternativas.

Lo mismo podemos decir de esos defensores a ultranza del planeta Hercólubus/Planeta X/Noveno Planeta que, 34 años después, siguen mostrando este artículo de “The Washington Post” como prueba “oficial” de su existencia, ignorando su contenido completo.

LA VERDADERA HISTORIA EL satélite IRAS fue el primer satélite infrarrojo lanzado al espacio y marcó un hito en la astronomía infrarroja al permitir, por primera vez, la observación del universo en esa banda sin la interferencia de la atmósfera terrestre. Aportó una enorme cantidad de fuentes infrarrojas detectadas (~ 300.000), lo que despertó un gran entusiasmo en el equipo científico que gestionaba el IRAS y, con los primeros datos recibidos, presentaron en septiembre de 1983 un artículo para su publicación en la revista “Astrophysical Journal Letters”, lo que se hizo efectivo en marzo de 1984 [2].

En ese trabajo se comunicaba la presencia de 9 fuentes infrarrojas que, en principio, no tenían contrapartes visibles en una variedad de catálogos de objetos no estelares. Los autores especulaban con la posibilidad de que fueran galaxias en espiral, capas de polvo galáctico alrededor de estrellas, estrellas en etapas tempranas de formación o estrellas jóvenes fuertemente obscurecidas. Incluso en el caso de la fuente infrarroja 1 Jy, en la banda de 60 μm, proponían la explicación alternativa de que pudiera ser un cuerpo frío del tamaño de Júpiter situado a una distancia aproximada de 570 UA.

1 UA = Unidad Astronómica, igual a la distancia entre la Tierra y el Sol, ~ 150 millones de Kms.

Todo esto era altamente especulativo, pues era solo un primer estudio sobre los datos recibidos hasta la fecha (el satélite IRAS cesó en su misión el 22/noviembre/1983), lo cual quedaba reflejado en las conclusiones de este artículo científico (el resaltado es nuestro):

“…/… Se han considerado un número de

posibles identificaciones, incluyendo objetos cercanos

al sistema solar y objetos galácticos y extra-galácticos. Posteriores observaciones en el infrarrojo, y

 

en otras longitudes de onda, pueden proporcionar información adicional que apoye alguna de estas

conjeturas, o

adicional que apoye alguna de estas conjeturas, o quizás esos objetos requerirán interpretaciones

quizás esos objetos requerirán interpretaciones completamente diferentes.”

El equipo IRAS quiso hacer públicos estos primeros resultados para lo que convocó una rueda de prensa para el 9 de noviembre de 1983, en la sede central de la NASA en Washington, D.C.

de 1983 , en la sede central de la NASA en Washington, D.C. En esa conferencia,

En esa conferencia, se comentó lo descubierto hasta esa fecha, incluidas las 9 fuentes infrarrojas desconocidas y sus posibles explicaciones, tal como se indicaba en el artículo enviado 2 meses antes a la revista “Astrophysical Journal Letters” [2].

Contrariamente a lo que comúnmente se cree, esta conferencia de prensa del 9/noviembre/1983 apenas tuvo repercusión mediática y social. Mientras la revista “The New Scientist” se hizo eco de ella publicando al día siguiente un artículo con el llamativo título, “¿Ha encontrado el IRAS un décimo planeta?[3], donde en su primer párrafo decía que “el IRAS había descubierto un décimo planeta más allá de Plutón”, el “Christian Science Monitor” no mencionaba para nada este tema en su artículo [4] del 14 de noviembre de 1983 sobre esta conferencia de prensa.

- En el tecer párrafo del artículo de “New Sicentist” ya se dice que el objeto descubierto podría ser un planeta gigante gaseoso, es decir, era una posibilidad y no un descubrimiento.

- Curiosamente, este artículo es completamente desconocido, tanto para los detractores como para los defensores de la existencia del planeta Hercólubus/Planeta X/Noveno Planeta.

Esta no fue la primera vez que el equipo IRAS creyó haber descubierto al Planeta X. Tal como cuenta uno de sus miembros, el Dr. Michael Rowan-Robinson, en su libro “Night Vision: Exploring the Infrared Universe” [5]:

“Mientras estábamos trabajando en el invierno de 1983 en los nuevos datos del IRAS, surgió el rumor de que habíamos descubierto un décimo planeta en el sistema solar. Este rumor se publicó el 30 de diciembre de 1983 en el "The Washington Post". / Si el Planeta X existía, entonces el IRAS podría ser una buena oportunidad para encontrarlo y varios de nosotros teníamos esto en mente cuando escaneábamos los datos del IRAS.

Un día de diciembre de 1983, un grupo de nosotros estábamos mirando en la pantalla de un computador un nuevo mapa de las regiones centrales de la Vía Láctea, que había sido creado con los datos del IRAS. Alguien señaló una fuente brillante cerca del centro de la galaxia. Su posición resultó estar cerca del plano de la eclíptica. ¿Podría ser el misterioso Planeta X?

Nosotros reunimos todas las observaciones de este objeto del archivo IRAS. Realmente era una fuente fría pero las observaciones tomadas a diferentes intervalos de tiempo mostraban la misma posición en el cielo, mientras que el Planeta X debería haberse movido lentamente a través del cielo.

X debería haberse movido lentamente a través del cielo. Dr. Michael Rowan- Robinson Encontramos que el

Dr. Michael Rowan- Robinson

Encontramos que el espectro del objeto había sido tomado por el espectrógrafo holandés del IRAS, y este mostró una fuerte absorción de

silicato. Esto sugería una nube opaca de polvo que rodeaba a una estrella gigante roja. Definitivamente no era el Planeta X y lo supimos a los pocos días de haber descubierto el objeto.

Desafortunadamente, alguien cogió el lado equivocado del tema e informó en una reunión en la Sede de la NASA que podríamos haber descubierto el Planeta X. Alguien más, presente en esa reunión, llamó por teléfono al "The Washington Post" y ellos publicaron la historia el 30 de diciembre de 1983:

[sigue un resumen del artículo de “The Washington Post”]

Hubo alguna confusión en esto entre la investigación del "Planeta X" y las fuentes sin contraparte visible que Jim Houck había estado estudiando y que fueron parte de la conferencia de prensa que se dio sobre los primeros resultados científicos obtenidos. Recibí una llamada telefónica de un periodista científico del "New Scientist", mientras se preparaban para informar de esta historia, y le dije que nuestro objeto definitivamente no era un planeta. De todos modos, ellos la publicaron.

Sorprendentemente, este rumor tiene vida propia en Internet: cómo IRAS descubrió el planeta Noveno Planeta y luego la NASA lo ocultó. …/… Unos meses más tarde, realicé una búsqueda más sistemática del Planeta X en los datos de IRAS, buscando en la base de datos las fuentes que habían sido vistas solamente en una órbita pero no confirmadas en la siguiente órbita. Durante la primera búsqueda de seis meses, una fuente se observaría típicamente en dos o tres órbitas sucesivas de la nave espacial. Un objeto en movimiento aparecería en esta base de datos como una serie de entradas ligeramente desplazadas entre sí. Encontré un candidato realmente excelente con tres detecciones desplazadas por unos pocos minutos de arco y con un espectro de un cuerpo negro de 100 K.

Durante unos días, pensé que realmente había encontrado un nuevo planeta en el Sistema Solar. Desafortunadamente, cuando nuestro experto en sistemas solares, Russ Walker, lo comprobó frente a la base de datos de los planetas menores y cometas, resultó ser un cometa que ya era conocido, el Cometa Bowell 17

Este era un cometa que no había entrado en el Sistema Solar interior, pero había alcanzado su distancia mínima desde el Sol aproximadamente a la distancia de Júpiter, punto en el que había sido encontrado por Edward Bowell. Cuando lo encontré en los datos de IRAS estaba en su camino de regreso a los confines del Sistema Solar.

A la vista de la información presentada, podemos concluir que el famoso artículo de “The Washington Post” del 30/12/1983 sobre el Planeta X fue una mezcla de lo dicho en la conferencia de prensa de la Nasa, realizada casi dos meses antes, y la información errónea recibida en diciembre del mismo año, retocada con un tinte sensacionalista.

MISTERIO RESUELTO Como es lógico, se siguió trabajando con los datos del IRAS para tratar de identificar esas fuentes infrarrojas desconocidas y otras similares.

Así poco después, gracias a los trabajos publicados de Aaronson & Olszewski (1984) [6], Antonucci & Olszewski (1985, 1986) [7][8] y Houck et al. (1985) [9] se demostró que todas, menos una de esas nueve

fuentes infrarrojas, podían identificarse como galaxias poco corrientes, con una muy alta emisión infrarroja frente a una tenue luminosidad visible. La fuente restante se vio que era un filamento de un cirro infrarrojo galáctico (Soifer et al., 1987) [10].

un cirro infrarrojo galáctico (Soifer et al., 1987) [10]. Posición de una fuente infrarroja IRAS “desconocida”

Posición de una fuente infrarroja IRAS “desconocida” (dos líneas rectas) y la galaxia responsable de esa emisión. Houck et alt. 1985 [6]

DESMENTIDO DEL IPAC Como era de esperar, ninguno de los anteriores artículos científicos que se publicaron entre 1984-1987, y que resolvían el misterio de las fuentes infrarrojas desconocidas, recibieron alguna atención en los medios de prensa estadounidenses. Los misterios celestes explicados no venden periódicos.

En consecuencia, no dejaban de llegar continuamente preguntas al centro de proceso de datos de la NASA, el "Infrared Processing and Analysis Center" (IPAC), encargado de la gestión del IRAS, acerca de si era verdad que se había descubierto “un enorme cuerpo cuerpo celeste que se dirigía hacia la Tierra”.

Esta situación motivó que el Dr. Thomas Jay Chester, miembro del IPAC, publicara en 1998 un desmentido [11] sobre este tema que ponemos traducido a continuación:

Ningún Décimo Planeta todavía desde el IRAS

(por el Dr. Thomas Jay Chester, 1998)

Varias veces al año le llega al IRAS la misma pregunta sobre:

"¿Hay algo de verdad en el rumor acerca de que el IRAS descubrió un lejano y misterioso cuerpo celeste, más allá de Plutón, cuatro veces más grande que la Tierra y moviéndose hacia nosotros?".

La respuesta tajante es "No", nadie ha demostrado que el IRAS haya observado un cuerpo de nuestro Sistema Solar a una distancia mayor que los planetas conocidos.

El IRAS catalogó 250.000 fuentes en el Point Source Catalog, complementadas por otras 100.000 en el Faint Source Catalog y la inmensa mayoría de ellas no han sido investigadas hasta la fecha. El IPAC hizo asociaciones ópticas con objetos de estos catálogos que mostraron que la mayoría de las fuentes situadas fuera del plano galáctico no se habían movido en el intervalo de tiempo entre las observaciones ópticas y las realizadas por el IRAS y, por lo tanto, eran objetos fuera del Sistema Solar. Sin embargo, la mayor parte de las fuentes del plano galáctico no tienen ninguna contrapartida óptica

debido al obscurecimiento óptico de dicho plano y, por consiguiente, alguna de esas fuentes podría ser un objeto de este tipo. Cuando el 2MASS termine su investigación, una correlación cruzada entre estos dos catálogos podrá establecer si alguna de esas fuentes detectadas muestran algún movimiento.

dos catálogos podrá establecer si alguna de esas fuentes detectadas muestran algún movimiento. Dr. Thomas Chester

Dr. Thomas Chester

Hay al menos tres fuentes de donde partió el rumor de que el IRAS había detectado tal objeto misterioso:

1.- Un artículo publicado el 1 de marzo de 1984 en el Astrophysics Journal Letters (278:L63) por Houck "et alters" titulado: "Fuentes puntuales no identificadas en la búsqueda del IRAS"[2] discutía sobre 9 fuentes en la banda infrarroja de 60 μm, las cuales "no tenían contrapartes en varios catálogos de objetos no- estelares. Cuatro objetos no tenían contrapartes visibles".

Se especulaba en ese artículo que tales fuentes podrían ser una galaxia emitiendo mucha más radiación infrarroja de lo normal respecto a su luz visible, un objeto frío situado fuera del Sistema Solar, una "enana marrón" en las cercanías de nuestro Sistema Solar o algo similar.

Este artículo causó bastante conmoción en los periódicos cuando se hizo público en una conferencia de prensa en Washington, D.C.:

[sigue un resumen del citado artículo de “The Washington Post”]

Extraído de una página web interesante, "The Planet Nibiru" (*)

Esos objetos eran, por lo tanto, "objetos misteriosos" hasta que esos misterios se resolvieron prontamente. Todas esa fuentes infrarrojas resultaron ser galaxias distantes excepto una que era un filamento del "cirrus" infrarrojo galáctico (Soifre 1987, Annual Rewiew of Astronomy & Astrophysics 25:187) [8] y no un objeto de nuestro Sistema Solar.

No obstante, "The Planet Nibiru" (*) continúa diciendo:

¡El Gobierno de los EE.UU. aplastó la historia inmediatamente! Por alguna extraña y ultra-secreta razón, el Gobierno no quiere alarmar ni sembrar el pánico entre la población divulgando este descubrimiento. ¿Por qué? Porque una raza superior habita ese planeta y el conocimiento general de esto sacaría a las gentes gritando por las calles.

Por alguna razón, al autor de esa página se le olvidó mencionar los siguientes artículos que identificaban 8 galaxias entre las 9 fuentes infrarrojas estudiadas:

Aaronson & Olszewski 1984, "Nature" 309:414 [6]. Seis de las fuentes son galaxias infrarrojas de alta intensidad.

Antonucci & Olszewski 1985, Astronomical Journey 90:2203 [7]; 1986, Astronomical Journey 91:56 [5]. Averiguada qué galaxia era la contraparte de una fuente infrarroja IRAS. Se han medido o derivado los límites superiores de sus tamaños angulares y se ha obtenido el radio-espectro de 5 galaxias.

Houck el alters 1985, Astrophysical Journal Letters 290:L5 [9]. Seis de las fuentes IRAS no identificadas son galaxias ultra luminosas.

Pero eso es probablemente comprensible, ya que pocas personas ajenas a la Astronomía leen la literatura técnica astronómica y también porque no se celebró una conferencia de prensa para anunciar esos resultados. Incluso si se hubiera celebrado, probablemente no habría sido publicada por la prensa de todos modos, ya que esta noticia no era tan emocionante.

Lo más divertido del caso es que probablemente a cada uno de los científicos mencionados (y yo mismo también) les gustaría mucho más que esos "objetos misteriosos" fueran realmente componentes de nuestro Sistema Solar llenos de vida (aunque quizás no habitados por una raza de "súper-seres" - la ciencia perdería interés para nosotros si la raza humana estuviera muy por detrás de esos "súper-seres" en capacidades científicas). Además, no encuentro satisfacción alguna en que se me señale como parte de una conspiración del Gobierno de los EE.UU. para dar al traste con esta historia tan encantadora!

2.- Casi todos los componentes del equipo científico del IRAS que estudió los primeros datos del IRAS, encontró por lo menos una fuente que le hizo pensar inicialmente que podría ser "el décimo planeta". Muchas de esas observaciones resultaron ser IRC+10216, un bien conocida fuente infrarroja brillante que está casi exactamente en el plano de la eclíptica (el plano donde orbitan los planetas). Yo encontré a una alta latitud galáctica una fuente en la banda de 12 μm sin contraparte óptica, lo que nos hizo pensar durante una semana que podría ser una potencial "enana marrón" y durante ese tiempo esto corrió como un rumor por toda la comunidad astronómica. Este rumor me llegó de nuevo a mí completamente cambiado, como lo hacen todos los rumores, como un posible hallazgo del "décimo planeta", así que esto también podría ser otro origen de "ese misterioso objeto". Esta fuente a 12 μm resultó ser una estrella peculiar de carbono bastante distante.

3.- J. Fowler encontró una "fuente misteriosa" cerca del núcleo de M31, otra gran galaxia perteneciente a nuestro Grupo Local de galaxias.

De Carol Lonsdale:

Yo también he estado rastreando el origen del actual rumor. Podría deberse a una investigación sobre una fuente extraña encontrada en la galaxia M31. Varios miembros del equipo IRAS identificaron esta fuente brillante y extremadamente fría cerca del núcleo de M31, y la estudiaron de cerca porque tenía unas características muy peculiares para pertenecer realmente a la galaxia. En este punto se le llamó "la fuente misteriosa". Durante un tiempo se creía que pudiera estar en el Sistema Solar porque se pensaba que había evidencia de que se movía. Sin embargo, se demostró que esa evidencia se debía a un efecto de "histéresis" (un efecto residual que sufren los detectores después de examinar fuentes brillantes) provocado por el núcleo de M31. Esta histéresis sucedía en las exploraciones que se hacían desde diferentes direcciones y ángulos sobre M31. El miembro del IPAC, John Fowler, es la persona que ha estado siguiendo a este peculiar objeto y la que ha proporcionado esta información. Este estudio no ha sido nunca publicado.

Por favor, haga que quede claro que no se piensa que esta fuente esté en el Sistema Solar. Probablemente es un AGN (***) detrás de M31. ¡Odiaría ser la causa de un nuevo rumor acerca de "décimos planetas" o asteroides que amenazan a la Tierra!

Explicaciones más detalladas de J. Fowler:

Parece remotamente concebible que una cadena de personas comentando esto, cometiendo cantidad de errores al trasladar la noticia de unos a otros, haya transformado totalmente los siguientes datos en algo que se asemeja a esa idea.

Cuando George Aumann y yo intentamos por primera vez computar los mapas de relaciones de flujo usando imágenes de alta resolución a 60 y 100 micrones, notamos ambos que parecía ser un objeto muy frío cerca del núcleo, a unos 4 minutos de arco al NW del mismo. Cuando conseguí que funcionara la idea de Mike Melnyk sobre simulaciones "cross-band", pude obtener imágenes de resolución compatibles con las relaciones de flujo, lo que unido al ajuste de la varianza de las imágenes, hizo que la evidencia de que el objeto era real y muy frío fuera indudable. Nosotros no fuimos capaces de crear un modelo astrofísico que explicara esta observación e invitamos a otros a intentarlo. Francois Boulanger estudió las imágenes en todas las longitudes de onda y declaró que era alguna clase de "cirro" (****) pues tenía el espectro típico del "cirro" en 4 bandas de radiación. George afirmó que Francois no tenía S/N en ninguna banda salvo a 100 micrones y yo estoy de acuerdo con George. Los intentos que se hicieron por asociar este objeto con cuerpos conocidos en los mapas UV, Rayos X, y CO fueron infructuosos. Dave van Buren probó una docena de posibles modelos y concluyó que (tal como lo recuerdo) nada era satisfactorio y lo que más se acercaba era que ese objeto podría ser un AGN visto A TRAVÉS de M31.

He estado controlando ese objeto en diferentes épocas para ver si algo cambiaba. La fotometría aparecía estable, pero comparando AOs tomadas en febrero con las observaciones realizadas en junio mostraron que los datos eran incompatibles con una alta significancia estadística (algo como 25 sigma o así, que yo recuerde). La incompatibilidad SÓLO afectaba al objeto misterioso, nada en la

imagen era contradictorio entre las dos observaciones realizadas. Llegué a la conclusión de que este objeto podría ser local, es decir, la inconsistencia entre los datos podría deberse a que el objeto se movía puesto que el flujo parecía el mismo. El movimiento que mejor se ajustaba era sobre 45 segundos de arco EN DIRECCIÓN A LA ECLÍPTICA. Partiendo de la suposición de una órbita circular, teniendo en cuenta que el movimiento orbital de la Tierra crea un paralelaje sobre un objeto distante, y conociendo la linea base de tiempo y la elongación solar, conseguí determinar una distancia de 3000 AU (3). Todo el flujo estaba localizado más o menos en el canal de 100 micrones, así que a 3000 AU el flujo absoluto llegaba a ser 0.7 veces la luminosidad de Júpiter.

Sin embargo, este movimiento es enteramente compatible con los efectos de histéresis en los detectores del IRAS y por lo tanto encontré que el efecto no estacionario era explicable en su totalidad por la histéresis.

Vea también la gran web de Paul Schlyter (****+1) donde comenta la historia de la búsqueda de hipotéticos planetas (web mirror 1 y mirror 2) (*). Paul comenta el curioso informe de John Anderson del JPL, el cual en 1987 analizó el movimiento de las sondas Pioneer 10 y 11 y no encontró evidencias de que fuerzas gravitatorias desconocidas estuvieran afectando a esas naves y sin embargo concluyó a partir de estas observaciones que "¡es muy probable que un décimo planeta exista!". Esto también se ha confundido algunas veces con el objeto misterioso detectado por el IRAS ya que aparecieron juntos en un artículo publicado en una revista de astronomía en octubre de 1982(****+2).

Los lectores se pueden divertir con el siguiente resumen sacado del sitio "The Planet Nibiru" (*):

La estrella Sirio y el Sol son sistemas relacionados gravitatoriamente que se mueven orbitalmente alrededor de Alcione en el "cuadrante de las Pléyades". Hace unos 500.000 años otro planeta del sistema de Sirio, Noveno Planeta, "extravió su curso" y "cambió su dirección", siendo "capturado involuntariamente por nuestro Sol" y ahora está en el límite de nuestro Sistema Solar habitado por una super-raza de reptiles. Para permanecer calientes, estos reptiles cogieron oro de la Tierra a través de un puerto espacial situado en Kuwait y ahora tienen un hermoso escudo térmico de oro alrededor de su planeta. Tras una colisión de una de las lunas de Noveno Planeta con la Tierra se creó el Océano Pacífico y con el material expulsado al espacio se formó el cinturón de asteroides". Y hay más

Si algún miembro del IRAS recuerda otros cuentos sobre "el planeta misterioso", les ruego que me los comunique.

Comentarios y Sugerencias a: Tom Chester URL: http://spider.ipac.caltech.edu/staff/tchester/iras/no_tenth_planet_yet.html (****+3) Última modificación: 05 mayo 1998 (url de "The Planet Nibiru" actualizada a 26 febrero 2000 y hasta la fecha nadie ha encontrado todavía un "décimo planeta" a pesar de las búsquedas realizadas).

(Ver artículo original en la sección “Documentación”)

NOTAS (*) Enlace no disponible actualmente. (**) Este enlace lleva a una versión incompleta del artículo de “The Washington Post”. Puede verlo entero AQUÍ. (***) AGN = Active Galactic Nucleo, núcleo activo de una galaxia. (****) Cirro = Estructura de gas y polvo intergaláctico de forma filamentosa que absorbe calor de las estrellas y emite en el infrarrojo. (****+1) El website de Paul Schyter sobre hipotéticos planetas puede verse en este link. (****+2) No es una revista de astronomía sino una sección de un website dirigido por la espiritista Nancy Lieder, “contactada” por extraterrestres y practicante de la tabla ouija, que anunció el fin del mundo en el año 2003. (*****+3) Este link no está disponible actualmente porque el Dr. Thomas Chester cesó de trabajar en el IPAC en el año 2009. Una copia del artículo original está disponible en el Internet Archive.

FALTA DE RIGOR No hay nada en el contenido del artículo de prensa del “The Washington Post” que apoye el supuesto descubrimiento del Planeta X en 1983 por el satélite infrarrojo IRAS. Los posteriores trabajos publicados en prestigiosas revistas científicas en los años 1984, 1985, 1986 y 1987 aclararon las dudas que se tenían sobre ciertas fuentes infrarrojas, atribuyéndolas a objetos estelares perfectamente identificados, sin nada que ver con Hercólubus/Planeta X/Noveno Planeta.

Durante años, el Dr. Thomas Jay Chester, un científico del centro de tratamiento de datos del IRAS (IPAC), estuvo demostrando por Internet la falsedad de esa noticia con una sólida documentación. Posteriormente, en el 2013 otro miembro IRAS, el Dr. Michael Rowan-Robinson, contó lo que realmente sucedió en 1983, ya que él fue uno de los protagonistas de aquel suceso.

Toda esta información se encuentra fácilmente en Internet, incluso hay websites que han empleado parecidos argumentos a los nuestros sobre este tema y, a pesar de eso, se continúa afirmando en los círculos partidarios de la existencia del supuesto planeta Hercólubus/Planeta X que el artículo del “The Washington Post” es una prueba válida de que fue descubierto en 1983, cuando eso no resiste el más mínimo análisis serio de su veracidad.

Los mismo que venimos denunciando a los que atacan con mentiras y datos falsos la propuesta de que existe un planeta Hercólubus que se dirige hacia la Tierra [12], también lo hacemos con los del otro lado de la balanza cuando confunden a la opinión pública con información deformada y mutilada, ocultando o no teniendo en cuenta, por falta de rigor y parcialidad, los desmentidos que hay publicados con soporte documental. Flaco favor le hacen a su causa con estas actitudes

OTRAS POSIBILIDADES La misión IRAS proporcionó una inmensa cantidad de datos sobre las casi 300.000 fuentes infrarrojas que detectó en el Universo. Los científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) tuvieron que construir un edificio dedicado exclusivamente al almacenamiento de esos datos para que los investigadores pudieran trabajar con ellos. Si esto pasaba en 1983, imaginemos lo que será hoy con la tecnología del s. XXI.

Lamentablemente, nunca hay suficientes científicos y dinero para examinar con prontitud la ingente masa de información obtenida y, tal como afirma el Dr. Thomas Chester, 17 años después del IRAS, la mayoría de las fuentes infrarrojas todavía no habían sido investigadas.

Una observación que se le puede hacer a los trabajos algunos investigadores del IRAS para localizar al Planeta X/Hercólubus es que lo buscaban entre las fuentes infrarrojas cercanas a la eclíptica, el plano donde orbitan los planetas del Sistema Solar, por lo que suponían que tenía una órbita circular. Los trabajos publicados en los últimos años sobre las órbitas de los objetos transneptunianos (asteroides y planetoides) sugieren la presencia de un planeta masivo con una órbita fuertemente elíptica e inclinada respecto al plano de la eclíptica, por lo tanto, estaría lejos de las zonas donde le estaban buscando en aquella época.

¿Que el Planeta X/Hercólubus se encuentra enterrado en la masa de datos IRAS aún no investigados a

fondo? ¿Que se podría encontrar en otras zonas del espacio, fuera de la eclíptica, donde no se le buscó? Es

una posibilidad

que fue descubierto por el satélite IRAS en 1983.

por ahora, no hay ninguna base documental sólida para sostener las afirmaciones de

pero,

REFERENCIAS

1. Thomas O'Toole, “Possibly as Large as Jupiter”, “The Washington Post”, 30/diciembre/1983.

2. J. R. Houck, B. T. Soifer, G. Neugebauer et alt., “ Unidentified Point Sources in the IRAS 1 Minisurvey”, Astrophysical Journal Letters, 278:L63, 1984.

3. The New Sicentist, Has IRAS found a tenth planet?”, página 400, 10/noviembre/1983.

4. Robert C. Cowen, “Infrared probe 'calls forth mysteries from universe”, The Christian Science Monitor, 14/noviembre/1983.

5. Michael Rowan-Robinson, “Night Vision: Exploring the Infrared Universe”, Cambridge University Press, 08/04/2013, páginas 95-97.

6.

Marc Aaronson y Edward W. Olszewski, “ Optical counterparts of unidentified IRAS point sources:

infrared luminous galaxies”, Nature, 309, 414 – 417, 31/ mayo/1984.

7. Antonucci, R. R. J. & Olszewski, E. W., “Radio observations of IRAS extreme infrared galaxies”, Astronomical Journal, vol. 90, Nov. 1985, p. 2203-2206.

8. Antonucci, R. R. J.; Olszewski, E. W., “Further radio observations of IRAS extreme infrared galaxies”, Astronomical Journal, vol. 91, Enero 1986, p. 56, 57.

9. Houck, J. R., Schneider, D. P., et alt., “Unidentified IRAS Sources: Ultrahigh-luminosity Galaxies”, The Astrophysical Journal, 290:L5-L8, Marzo 1985.

10. Soifer, B.T., Neugebauer, G. et alt., “The IRAS View of the Extragalactic Sky”, Ann. Rev. Astron. Astrophys, Vol. 25, págs 187-230, 1987.

11. Thomas Jay Chester, “No Tenth Planet Yet From IRAS”, Internet Archive. 1998.

12. V.M. Rabolú, “Hercólubus o Planeta Rojo”, Colombia. 1998.

OTROS ARTÍCULOS RELACIONADOS CON HERCÓLUBUS

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https://www.washingtonpost.com/archive/politics/1983/12/30/possibly-as-large-as-jupiter/1075b265-120a-4d40-9493-a8c523b76927/

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The Christian Science Monitor Por Robert C. Cowen, Staff writer

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APR Close FEB

JU

   

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8 Jun 08 - 9 Nov 15

   

No Tenth Planet Yet From IRAS

Several times per year, IPAC gets the same question about:

Is there any truth to the rumor that IRAS discovered a very distant mystery celestial body beyond Pluto about 4 times the size of earth and moving in our Direction?

The short answer is "no", no one has demonstrated that IRAS observed any solar system body at a distance beyond the known planets.

IRAS cataloged 250,000 sources in the Point Source Catalog, supplemented by an additional 100,000 in the Faint Source Catalog, and the vast majority of these have not been followed up to date. IPAC did optical associations to the catalogs, which showed that most of the sources outside of the Galactic Plane had not moved between the epoch of the optical observations and the IRAS observations, and therefore were non-solar system bodies. However, most of the sources in the Galactic Plane have no optical counterparts due to optical obscuration in the Plane, and hence one of those sources could indeed be such a body. When 2MASS completes its survey, a cross-correlation of those two catalogs will establish whether any of those sources show any motion.

There are at least three sources of the rumor that IRAS observed such a mystery source:

1. A paper published in the March 1, 1984 Astrophysical Journal Letters (278:L63) by Houck et al titled Unidentified point sources in the IRAS minisurvey discussed nine 60 µm sources which had "no counterparts in a variety of catalogs of nonstellar objects. Four objects have no visible counterparts."

It was speculated in that paper that the sources could be either a galaxy emitting much more infrared radiation relative to optical radiation than usual; or be a cool object in the outer solar system; or be a brown dwarf just outside the solar system; or be something else.

This paper caused quite a commotion in the press when this was publicized at a press conference in Washington, D.C.:

Headlines read "Giant Object Mystifies Astronomers" and "Mystery Body Found in Space." In The Washington Post was the headline and story "At Solar System's Edge Giant Object is a Mystery --- A heavenly body possibly as large as the giant planet Jupiter and possibly so close to Earth that it would be part of this solar system has been found in the direction of the Constellation Orion by an orbiting telescope called the IRAS. So mysterious is the object that astronomers do not know if it is a planet, a giant comet, a 'protostar' that never got hot enough to become a star, a distant galaxy so young that it is still in the process of forming its first stars, or a galaxy so shrouded in dust that none of the light cast by its stars ever gets through. 'All I can tell you is that we don't know what it is,' said Gerry Neugebauer, chief IRAS scientist."

from an interesting webpage, The Planet Nibiru.

These objects were therefore "mystery objects", at least until the mysteries were solved in short order. These sources all turned out to be distant galaxies except one which was a wisp of Galactic infrared cirrus (Soifer 1987, Annual Review of Astronomy & Astrophysics 25:187), and no such source has ever turned out to be a solar-system object.

Nonetheless, The Planet Nibiru goes on to say:

The United States Government squashed the story immediately! For some arcane top-secret reason the government doesn't want to alarm or panic the general public by disclosure of this discovery. Why? Because a race of super-beings inhabits that planet, and common knowledge of this fact would have people screaming in the streets.

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Somehow the author of that page missed the following papers which reported the follow-up results for the eight galaxies out of the nine sources:

results for the eight galaxies out of the nine sources: Aaronson & Olszewski 1984, Nature 309

Aaronson & Olszewski 1984, Nature 309:414. Six of the sources are high intensity IR galaxies.

Antonucci & Olszewski 1985, Astronomical Journal 90:2203; 1986, Astronomical Journal 91:56. Resolved which galaxy was the counterpart of one IRAS source; measured or derived upper limits to angular sizes and obtained radio spectra of five galaxies. Houck et al. 1985, Astrophysical Journal Letters 290:L5. Six of the unidentified IRAS sources are ultrahigh-luminosity galaxies. but that is probably understandable, since few non-astronomers read the technical astronomical literature, and since no press conference was held to announce those results. Even if a press conference had been held, it probably wouldn't have been published by the press anyway since this news wasn't nearly as exciting.

press anyway since this news wasn't nearly as exciting. The amusing thing is that probably every
press anyway since this news wasn't nearly as exciting. The amusing thing is that probably every

The amusing thing is that probably every one of those authors, and certainly myself as well, would much rather have these "mystery objects" turn out to be a solar-system object filled with life. (Although perhaps not inhabited by a race of "super-beings" - the fun would go out of science for us if we were

hopelessly behind these "super-beings" in science abilities

in being designated as part of a U.S. Government conspiracy to "squash" this delightful story!

)

Further, I take no small amount of pleasure

2. Nearly everyone on the IRAS Science Team who looked at the early IRAS data found at least one source that they initially thought could be "the tenth planet". Many of these observations turned out to be IRC+10216, a bright previously known source which is almost exactly in the ecliptic plane (the plane of the planets). I found a 12 µm source at high galactic latitude without an optical counterpart which was thought to be a potential brown dwarf for about a week, during which time rumors circulated through the astronomical community. The rumor came back to me in a much-changed form, as all rumors do, into a possible report of a tenth planet, so this could be another source of a "mystery object". This 12 µm source turned out to be a peculiar carbon star, quite distant.

3. J. Fowler found a "mystery source" near the nucleus of M31, the other large galaxy in our Local Group of galaxies.

From Carol Lonsdale:

I may also have traced the origin of the actual rumor. It could be due to an investigation into

a strange source found in the galaxy M31. Several IRAS team members identified this bright

and extremely cold source close to the nucleus of M31, and studied it closely because it had such peculiar characteristics for actually being in the galaxy. At one point it was called ``the mystery source''. For a time it was believed to be in the solar system because it was thought there was evidence for motion. However that evidence was finally shown to be due to hysteresis (the after effect on the detectors of crossing bright sources) due to the nucleus of M31; the hysteresis caused the effect to occur in different directions on scans passing over M31 at different angles. IPAC's John Fowler is the person who followed up this peculiar object and provided this information. The study was never published.

Please make it quite clear that this source is not thought to be in the solar system. It's probably an AGN behind M31. I'd hate to start a new rumor about tenth planets or Earth threatening asteroids!

More detailed explanation from J. Fowler:

It seems remotely conceivable that multiple retellings (with plenty of transmission errors) could have mutated the following into something resembling this idea.

When George Aumann and I first tried computing flux-ratio maps using HiRes images of M31 at 60 and 100 microns, we each noticed what seemed to be a VERY cold object near the nucleus, about 4 arcmin NW of it. After I had gotten Mike Melnyk's cross-band simulation idea working, I was able to get compatible-resolution images to compute ratios from, and along with the fitting-variance images, the evidence that the object was real and very cold became undeniable. We were unable to construct an astrophysical model that fit this observation, and invited others to try. Francois Boulanger studied the images in all wavelengths and claimed it was some sort of cirrus, having the spectrum of cirrus over the four bands; George claimed that Francois had no S/N in any band but 100 microns, and I had to agree with George. Attempts to associate the object with known objects in the UV, X-Ray, CO maps proved fruitless. Dave van Buren looked at about a dozen possible models and concluded that (as I

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recall) nothing was satisfactory, but the closest would be an AGN seen THROUGH M31.

I tried checking the object at different epochs to see if anything was variable. The photometry

appeared stable, but by comparing AOs taken in February with survey observations in June, I was able to show that the data were incompatible, with a very high statistical significance (seems like 25 sigma or so, as I recall). This incompatibility applied ONLY to the mysterious object; nothing else in the image was inconsistent between the two epochs. I concluded that the object could be local, i.e., the inconsistency could be due to motion of the object, since the flux seemed the same.

The best-fit motion was about 45 arcsec IN THE ECLIPTIC DIRECTION. With the assumption of a circular solar orbit with the motion due to the Earth's orbital motion (creating parallax on

a distant body), and given the time baseline and solar elongation, I got about 3000 AU. The

flux was pretty much all in the 100 micron channel, so at 3000 AU, the total absolute flux came out about 0.7 times Jupiter's luminosity.

However, this motion is entirely compatible with the effects of hysteresis in the IRAS detectors, and thus I found the entire nonstationary effect to be explainable as hysteresis.

See also Paul Schlyter's great webpage giving the history and follow-up of most hypothetical planets (mirror site 1 and mirror site 2). Paul discusses the curious report of John Anderson of JPL, who in 1987 analyzed the motion of Pioneer 10 and 11 and found no evidence of any unknown gravity forces affecting those spacecraft, yet who concluded "that a tenth planet most likely exists" from that observation! This is sometimes confused with the IRAS mystery object as well, since an Astronomy magazine article in October 1982 mentioned them together.

Reader's may be amused by a synopsis of some of the following site, The Planet Nibiru:

Sirius and the Sun are gravitationally tied systems, orbiting Alcyone in "the Pleiades Quadrant". 500,000 years ago another planet in the Sirius system, Nibiru, "strayed off course" and "drifted our way", was "unwittingly captured by our Sun" and is now at the edge of our Solar System, inhabited by "a reptilian super-race". To stay warm, they nabbed some gold from Earth, via a spaceport in Kuwait, and now have a nice gold heat-shield all around their planet. Later a collision of one of Nibiru's moon's with Earth created the Pacific Ocean, with all the ejecta creating the asteroid belt. And there's more

If any IRAS people remember further 'mystery planet' tales, please let me know.

Comments and Suggestions to: Tom Chester URL: http://spider.ipac.caltech.edu/staff/tchester/iras/no_tenth_planet_yet.html Last modified: 5 May 1998 (url of planet nibiru updated 26 February 2000, and as of that date no one has yet found a tenth planet despite further searches)

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