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BUENASTAREAS.

COM/ensayos/
Corazón del hombre.
Por Erich Fromm.
Análisis de la obra
En su primer capítulo titulado "el hombre ¿lobo o cordero?" Fromm comienza su análisis
teniendo en cuenta esta pregunta. Frente a ella, él supone que el lector respond
erá que el hombre es cordero, de allí su afirmación de que la mayoría de los hombres son
niños sugestionables y despiertos a medias, dispuestos a rendir su voluntad a cual
quiera que hable con voz suficientemente amenazadora o dulce para persuadirlos .
Pensando en ello, establece la siguiente pregunta: supondríamos que tú y yo y la may
or parte de los hombres corrientes son lobos disfrazados de corderos ¿nuestra verd
adera naturaleza se manifestará una vez que nos libremos de las inhibiciones que n
os han impedido obrar como bestias?. Podría ser esta pregunta una respuesta al pro
blema principal del capítulo a no ser por el simple hecho de que existen seres hum
anos que reaccionan con cierto sentimiento de repugnancia cuando presentan actos
de crueldad y de sadismo .
En definitiva, los hombres no son lobos y tampoco son corderos, tal vez existen
hombres corderos y hombres lobos lo que nos llevaría a pensar que existen dos raza
s humanas. Fromm omite esta solución algo determinista y continua con el problema.
Menciona que quizá sea cierto que los lobos no hacen sino representar la cualidad
esencial de la naturaleza humana de manera más franca que la mayoría .
Para Fromm, la desobediencia es la condición para el conocimiento de sí mismo por par
te del hombre, por su capacidad de decidir, y así, en último análisis, ese primer acto
de desobediencia es el primer paso del hombre a su libertad .
Fromm sostenían que toda la maldad del hombre no era más que resultado de las circuns
tancias y, por ende, que el hombre no tenía en realidad que elegir. Cámbiense las ci
rcunstancias que produce el mal, y se manifestará automáticamente la bondad original
del hombre .
Fromm anuncia que este pensamiento es sumamente optimista y que no hay que dejar
se llevar por el. Expresa también que sería difícil no ver la potencia y la intensidad
de la capacidad destructora humana . Sin embargo dice que tampoco es bueno dejarse
llevar por la opinión derrotista del hombre fundamentalmente malo, pues la intensi
dad de las tendencias destructoras no implica de ninguna manera que sean invenci
bles o ni aún dominantes y que las guerras son primordialmente consecuencia de fuerz
as psicológicas .
Finalmente acaba el capitulo exponiendo que el síndrome de decadencia es el que mue
ve al hombre a destruir por el gusto de la destrucción y a odiar por el gusto de o
diar .
En el segundo capítulo abarca los diferentes tipos de violencia y sus respectivas
motivaciones inconscientes pues sólo el conocimiento de la dinámica inconsciente de l
a conducta nos permite conocer la conducta misma, sus raíces, su desarrollo y la e
nergía de que está cargada .
El primer tipo de violencia a la que Fromm se refiere es la violencia lúdica. En e
sta la motivación principal es el despliegue de destreza, no la destructividad .
La violencia reactiva es la que se emplea en la defensa de la vida, de la liberta
d, de la dignidad, de la propiedad ya sean de uno o la de otros . Teniendo en cuen
ta ello, el autor nos habla que el miedo es el principal motor de este tipo de v
iolencia y que el mismo puede ser real o imaginario. Además el miedo imaginario es
la base para la manipulación de líderes políticos a la agresividad. Fromm menciona qu
e esta persuasión depende sobre todo a la falta de pensamientos y sentimientos ind
ependientes y de la dependencia emocional de la inmensa mayoría de la gente respec
to a sus jefes políticos. Siempre que exista esta dependencia se aceptará como real
cualquier cosa que se exponga con fuerza y persuasión.
Otro tipo de violencia relacionada íntimamente con la violencia reactiva es la vio
lencia vengativa. Fromm explica que el daño ya ha sido hecho, y por lo tanto la vio
lencia no tiene función defensiva, sino una función irracional de anular mágicamente l
o que realmente se hizo . Según él, en individuos con patologías severas, la violencia p
asa a formar parte primordial de su vida. Sin ésta, la pérdida de identidad y de obj
etivos en la vida amenaza al sujeto. Este tipo de violencia puede ser producida
por dos factores por escasez psíquica que impregna al individuo o al grupo y que c
onvierte la venganza en un medio para recuperar lo perdido.
Fromm menciona la violencia compensadora. Explica que el hombre no puede tolerar
la pasividad absoluta. Se siente impulsado a dejar su huella en el mundo, a tran
sformar y a cambiar, y no sólo a ser cambiado y transformado . Aquel hombre que no p
uede crear vida, la destruye. Así se venga de la vida porque ésta se la niega. La vi
olencia compensadora es precisamente la violencia que tiene sus raíces en su impot
encia, y que la compensa.
El último tipo de violencia es la sed de sangre arcaica. Explica la misma de la si
guiente manera: no es la violencia del impotente; es la sed de sangre del hombre
que aún está envuelto en su vínculo con la naturaleza. La suya es la pasión de matar com
o un modo de trascender la vida, por cuanto tiene miedo de moverse hacia delante
y de ser plenamente humano . Es interesante ver que Fromm al final asegura que una
persona, después de haber llegado a este nivel arcaico de conexión con la vida, pue
de volver al más alto nivel de desarrollo, al de la afirmación de la vida, por su hu
manidad . Con esto terminan las descripciones agresivas al servicio de la vida.
En el tercer capítulo amor a la vida y amor a la muerte Fromm sostiene que no hay dis
tinción más fundamental entre los hombres, psicológica y moralmente, que la que existe
entre los que aman la muerte y los que aman la vida, entre los necrófilos y los b
iófilos .
Caracteriza a las personas necrófilas como personas que se sienten atraídas por todo
lo muerto, empiezan a vivir precisamente cuando hablan de muerte . El necrófilo vive
en el pasado, nunca en el futuro. Son fríos, esquivos y devotos de la ley y el ord
en. Su principal característica es el uso de la fuerza como medio para convertir un
hombre en cadáver.
Para el hombre necrofílico no es dar vida, sino destruirla; el uso de la fuerza no
es una acción transitoria que le imponen las circunstancias, es un modo de vida . Pa
ra él sólo existen dos polos de personas: los que matan y los que mueren.
En definitiva, esto evidencia que los rasgos del hombre necrofílico son el deseo de
matar, el culto de la fuerza, la atracción de la muerte y la inmundicia, el sadis
mo y el deseo de transformar lo orgánico en inorgánico mediante el orden.
En el otro extremo, la biofilia es la característica que vela fundamentalmente por
la vida. El hombre biofílico dará cualquier cosa por conservar la vida. Ve el todo y
no únicamente las partes, estructuras y no sumas. Quiere moldear e influir por el
amor, por la razón, por su ejemplo, no por la fuerza, no aislando las cosas ni po
r el modo burocrático de administrar a la gente como si fueran cosas goza de la vi
da y de todas sus manifestaciones.
Fromm menciona tres valores fundamentales en la primera dice que tiene que habe
r seguridad en el sentido de que no están amenazadas las condiciones materiales básic
as para una vida digna; en la segunda es la justicia en el sentido de que nadie
puede ser un fin para los propósitos de otro; y la tercera es libertad en el senti
do de que todo individuo tiene la posibilidad de ser un miembro activo y respons
able de la sociedad .
En el cuarto capítulo abarca el tema del narcisismo individual y social. Fromm des
cribe al narcisismo desde su propia visión: la líbido sustraída al mundo exterior ha si
do exportada al yo, surgiendo así un estado al que podemos dar el nombre de narcis
ismo . Esta teoría está basada en los cimientos del psicoanálisis, el concepto dinámico qu
e no es otra cosa que el supuesto que motiva la conducta y fuerzas altamente carg
adas, y que la conducta solo puede comprenderse y preverse conociendo esas fuerz
as . Fromm adoptó y transformó al narcisismo en uno suyo. Especificó que el hombre narci
sista cuando más trata de ser Dios, más se aísla de la especie humana, este aislamiento
lo hace más temeroso, todo el mundo se convierte en enemigo suyo, y, para hacer f
rente al miedo resultante, tiene que aumentar su poder, su crueldad y su narcisi
smo . También habla del extremo patológico, la psicosis, que es un estado de narcisismo
absoluto, en que el individuo rompió toda conexión con la realidad exterior y convi
rtió a su propia persona en el sustituto de ella .
Hay dos formas de narcisismo, uno benigno y otro maligno. Cuando el maligno se v
e afectado el individuo narcisista teme la depresión resultante de la herida en su
narcisismo y por eso trata desesperadamente de evitar tales heridas. Hay diferen
tes modos de realizar esto. Uno es aumentar el narcisismo para que ninguna crítica
y fracaso exterior pueda afectar realmente a la posición narcisista. Pero aún hay o
tra solución a la amenaza contra el narcisismo que es más satisfactoria para el indi
viduo, aunque más peligrosa para los demás. Esta solución consiste en el intento de tr
ansformar la realidad de tal manera que se conforme, en cierta medida, con su au
to imagen narcisista .
En el quinto capítulo vínculos incestuosos Fromm nos habla primero de este término y su
relación con Freud. Sostiene que Freud observó la extraordinaria energía inherente a la
adhesión del niño a la madre, adhesión que raramente es vencida del todo por el indiv
iduo ordinario. Fromm explica que el hombre se siente necesitado de liberarse de
todas sus cargas como hombre, a riesgo de parecer desordenado. Además expresa que
el hombre puede resistirse a su humanidad e ir hacia el otro lado del progreso.
Por esta razón es tan importante describir este fenómeno.
Fromm nos habla de dos tipos de incestuosidad, la benigna y la maligna. En la be
nigna el sujeto siente la necesidad de ser atendido y mimado. En este nivel de re
gresión incestuosa, el individuo no desarrolló su independencia . Después Fromm nos habl
a de los siguientes niveles de regresión: en sus manifestaciones más graves, podemos
encontrar un individuo que, por ejemplo, elige una esposa que es una figura aust
era materna; se siente como prisionero que no tiene derecho a hacer nada que no
sea en servicio de la esposa-madre, que está constantemente temeroso de ella, por
miedo a que se encolerice .
Después, Fromm expone la patología de la fijación incestuosa. La patología de la fijación
ncestuosa depende, evidentemente, del nivel de regresión. Cuanto más profundo esté el
nivel de regresión mayor es la intensidad de dependencia y del miedo. La orientac
ión incestuosa, lo mismo que el narcisismo, choca con la razón y la objetividad. Est
a forma de deterioración del juicio es mucho menos manifiesta cuando el objeto de
fijación no es la madre, sino la familia, la nación o la raza. Después del falseamient
o de la razón, el segundo rasgo patológico más importante de la fijación incestuosa es e
l no sentir a otro ser como plenamente humano. Sólo se sienten como humanos los qu
e comparten el mismo suelo o la misma sangre. El tercer síntoma patológico es el ant
agonismo con la independencia y la integridad. La persona vinculada con la madre
y con la tribu no es libre de ser ella misma, de tener una convicción propia, de
entregarse a algo .
Así es como Fromm nos explica su último síntoma del síndrome de decadencia. Necrofilia,
narcisismo y fijación incestuosa completan un cuadro que hace que el hombre vaya e
n contra de la vida misma.
Fromm en su último capítulo libertad, determinismo y alter nativismo vuelve a pregunta
rse lo mismo que al principio: ¿el hombre es bueno o malo? ¿Es libre o está determinad
o por las circunstancias? ¿Puede hablarse de la esencia del hombre y, si se puede,
cómo está definida? Fromm define al hombre como aquél que le permite conocerse así mism
o. Este conocimiento lo hizo extraño en el mundo, aislado, solitario y amedrentado .
Además dice que para poderse liberar de este miedo, el hombre tiene que adquirir u
n sentimiento de unión, de unidad, de pertenecer a un conjunto. Las diferentes man
eras de solucionar este problema, Fromm las describe como la esencia del ser hum
ano.
Fromm distingue dos soluciones; la solución arcaica o de regresión y la solución progr
esiva. En la primera el hombre trata de eliminar todo aquello que lo distinga de
la vida mientras que en la segunda, el hombre encuentra la armonía por el pleno d
esarrollo de sus facultades como humano.
Entonces Fromm nos lleva a otro problema: ¿Es libre el hombre para elegir el bien
en cualquier momento dado, o no tiene tal libertad de elección porque es determina
do por fuerzas exteriores e interiores a él?. Aquí el autor cuenta que los determini
stas argumentan que las decisiones del hombre están determinadas por ciertas leyes
de la naturaleza. Esta postura es criticada por que, si el hombre no tiene la c
apacidad de elegir, entonces no es responsable de sus actos, pero Fromm aclara,
que la responsabilidad sólo es saber lo que se hizo.
En definitiva la libertad es una actitud, una orientación, parte de la estructura d
e carácter de la persona madura, plenamente desarrollada productiva; en este senti
do, puedo hablar de un individuo libre como hablo de un individuo amable, produc
tivo, independiente; la libertad en este sentido no se refiere a una elección espe
cial entre dos acciones posibles, sino a la estructura de carácter de la persona e
n cuestión; y en este sentido el individuo que no es libre para elegir el mal es el
individuo completamente libre .
Reflexión.
Este libro me pareció muy bueno libro, ya que desde pensamos que este libro ayda a
l ser humano para hecer el bien o el mal, acerca de la orientación hacia amar la
vida (biofilia) o la muerte (necrofilia) y finalmente, si el ser humano es lobo
o cordero.
Muestra que el narcisismo en cierto nivel es indispensable para sobrevivir, pero
llevado al extremo puede convertirte en un monstruo incapaz de ver el mundo sin
o solo en las construcciones internas e irreales de su mente enferma.
Finalmente menciono el siguiente pensamiento de Fromm que, a nuestro parecer, si
ntetiza la visión de este autor: En realidad, debemos de adquirir conocimiento para
elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad
de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, con la mirada amistosa de ot
ra persona, con el canto de un pájaro, con el verdor del césped. Si el hombre se hac
e indiferente a la vida, no hay ya esperanza de que pueda elegir el bien. Entonc
es, ciertamente, su corazón se habrá endurecido tanto, que su vida habrá terminado. Si o
curriera esto a toda la especia humana, la vida de la humanidad se habría extingui
do en el momento mismo en que más prometía .