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ALCANCE DE LA PROTECCÍON A LA QUE TIENEN DERECHO LOS

PREPENSIONDOS

- CONCEPTO DE PREPENSIONADO:
Se considera prepensionados a aquellos afiliados al Régimen de Prima Media –
RPM, que se encuentran cercanos a la edad para acceder al requisito de pensión.
Esto es, hombres de 59 años o más y mujeres con 54 o más años de edad.
- Concepto jurisprudencial de la Sala Plena de la Corte Constitucional: serán
aquellos servidores que cumplan con los requisitos para acceder a la pensión de
jubilación o de vejez dentro de los tres años siguientes o, en otras palabras, aquellos
a los que les falte tres años o menos para cumplir los requisitos que les permitirían
acceder a la pensión de jubilación o vejez.
Los prepensionados, o personas beneficiarias de la protección establecida por el
sistema jurídico plurimencionado, serán aquellos trabajadores de entidades
liquidadas, entre otras, en desarrollo del PRAP, a los cuales les falte menos de tres
años al momento en que es suprimido el cargo que ocupan. ii. La protección que
para ellos se deriva de las normas del llamado “retén social” obliga a la entidad a
que, una vez suprimido el cargo, continúe con el pago de los aportes
correspondientes al sistema general se seguridad social en pensiones, hasta tanto
se cumpla el tiempo mínimo de cotización requerida para que dicha persona acceda
a la pensión de jubilación o de vejez.
- Ley 790 de 2012 en su articulo 12, reglamentado por el art. 12, Decreto Nacional
190 de 2003 Protección especial. Es quien establece el la figura del prepencionado
al indicar que “De conformidad con la reglamentación que establezca el Gobierno
Nacional, no podrán ser retirados del servicio en el desarrollo del Programa de
Renovación de la Administración Pública las madres cabeza de familia sin
alternativa económica, las personas con limitación física, mental, visual o auditiva,
y los servidores que cumplan con la totalidad de los requisitos, edad y tiempo de
servicio, para disfrutar de su pensión de jubilación o de vejez en el término de tres
(3) años contados a partir de la promulgación de la presente ley.
- Desde cuándo debe contabilizarse el término de tres años conferido por el
artículo 12 de la ley 790 de 2002.
La Corte encuentra que la jurisprudencia constitucional y de tutela ha empleado dos
opciones argumentativamente racionales de entender el art. 12 de la ley 790 de
2002:
1. Que los tres años se empiecen a contar a partir del decreto que, en cumplimiento
del PRAP, da inicio a la liquidación de la entidad.
2. Que los tres años se deban contar a partir del momento en que se suprima el
cargo y, por consiguiente, declarar insubsistente al servidor.
- Para desarrollar el tema de los prepencionados en Colombia es importante hablar
sobre el Programa de Renovación de la Administración publica PRAP.
Desde su creación en 2002, el Programa de Renovación de la Administración
Pública-PRAP ha coordinado los procesos de reestructuración administrativa de la
Rama Ejecutiva del orden nacional, con el objetivo de promoción del incremento en
la productividad de la acción gubernamental, a partir del mejoramiento de la
eficiencia, eficacia y transparencia de las entidades estatales; tanto en el proceso
de formulación de políticas públicas, como en la provisión de servicios al usuario
final, entre las acciones tomadas por este programa están la reorganización y
liquidación de algunas entidades del estado.
Es por esto que es necesaria la protección del llamado:
- RETEN SOCIAL:
Es una protección laboral reforzada, “por medio de la cual se buscó que en los
procesos de reforma institucional, se otorgara una protección más intensa que a los
demás servidores públicos, en materia permanencia y estabilidad en el empleo a
las madres cabeza de familia sin alternativa económica, a las personas con
limitación física, mental, visual o auditiva, y a los servidores que al momento de la
liquidación estuviesen próximos a obtener su pensión de jubilación o de vejez. De
no contarse con tal protección, en virtud de la fusión, reestructuración o liquidación
de las entidades públicas objeto del programa de renovación referido, esas
personas quedarían desprotegidas y cesantes laboralmente, al igual que sus hijos
menores o aquellas personas que dependieren económica o afectivamente de ellas,
finalidad que persigue la protección laboral reforzada prevista en la Ley.
Fue pensado exclusivamente para aliviar los efectos del PRAP y, en esa medida,
sólo será aplicable en las liquidaciones que se lleven a cabo en cumplimiento de
dicho programa de renovación administrativa; no obstante, el legislador podrá
determinar en cada caso la protección debida a los sujetos de especial protección,
en cumplimiento de mandatos constitucionales como son el principio de Estado
social, el principio de igualdad y las normas específicas destinadas a los distintos
sujetos de especial protección –verbigracia, artículos 42, 43, 44 y 48 de la
Constitución.
MARCO NORMATIVO QUE APLICA PARA LA RESTRUCTURACIÓN DEL PRAP.
CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA, PREÁMBULO.
LEY 790 DE 2002-Creó a favor de los prepensionados un régimen de transición
para evitar su desvinculación debido a la proximidad de la adquisición del derecho
La ley 790 fue reglamentada por el decreto 190 de 2003, que en su art. 12 repitió lo
establecido, a su vez, en el artículo 12 de la mencionada ley respecto de la
protección especial para, entre otros, los prepensionados; en su
ART. 13 determinó cuál sería el procedimiento que cada entidad seguiría para el
reconocimiento de la estabilidad reforzada;
ART. 16 determinó el plazo a partir del cual se debería contabilizar la protección
brindada por la ley a las personas próximas a pensionarse, estableciendo que la
misma se contaría desde el 1º de septiembre de 2002 hasta la terminación del
Programa de Renovación de la Administración Pública –en adelante PRAP-, el cual,
en todo caso, no podría exceder de 31 de enero de 2004.
REQUISITOS PARA ADQUIRIR LA CONDICION DE PREPESIONADO:
La acorte indica: De esta forma, la primera conclusión que se deriva del análisis
normativo y que resulta coherente con la protección progresiva derivada del derecho
a la seguridad social es que la protección reforzada para las personas que se
encuentren próximas a pensionarse será aplicable hasta que se presente el
reconocimiento de la pensión de jubilación del trabajador.
a) Lo primero que debe señalarse es que la interpretación que las Salas de Revisión
han hecho de esta disposición con miras a determinar la orden de las sentencias ha
variado –precisamente, uno de los aspectos que justifica la unificación de criterios
jurisprudenciales-. Sentencias como la T-993, T-1045 y T-1076 de 2007; las T-106
y T-254 de 2008; T-178 y C-975 de 2009; T-001, T-034, T-194 y T-261 de 2010 han
establecido que la protección debe consistir en garantizar la estabilidad en el cargo
ocupado por el servidor próximo a pensionarse hasta la fecha en que se suscriba el
acta de liquidación de la entidad, pues es esta la fecha que determina que la misma
dejo de existir en el mundo jurídico. Con base en esta conclusión la decisión
proferida en dichos casos ha consistido en ordenar el reintegro del servidor público
que, teniendo la calidad de prepensionado, fue despedido; el reintegro se haría en
un cargo de iguales o mejores condiciones a las que se encontraba anteriormente.
Este reintegro tendría efectos hasta la ocurrencia de cualquiera de dos supuestos:
El cumplimiento de los requisitos necesarios para que procediera el reconocimiento
de la pensión de jubilación o vejez del servidor público; o La terminación definitiva
del proceso liquidatorio de la entidad.
Así, la protección ordenada podía extenderse hasta el efectivo reconocimiento del
derecho o hasta el momento en que la entidad existe en el mundo jurídico.
b) Una orden diferente fue la proferida por la sentencia T-089 de 2009, providencia
en que se ordenó reincorporar al servidor público al cargo que ocupaba hasta que
ocurriese alguna de dos condiciones
 Que cumpliera los requisitos necesarios para que le fuera reconocida la
pensión de jubilación o vejez; o
 La terminación definitiva de actividades de la entidad en liquidación. Si es
esto lo que primero acontece, se ordena hacer una provisión por parte del
liquidador con el objetivo de cancelar los aportes a seguridad social en
pensiones hasta que el servidor cumpliera los requisitos para
pensionarse.
La diferencia esencial entre la orden a) y la orden b) radica en la extensión de la
protección. En la primera podrá ir hasta que se obtenga el derecho o hasta que se
liquide la entidad; en la segunda la protección se mantendrá hasta que se haya
obtenido el derecho por parte del servidor público, sea porque cumple los requisitos
para pensionarse antes de que se liquide la entidad o porque, una vez liquidada, se
garantiza el pago de aportes hasta que se alcancen dichos requisitos.
El sustento para esta decisión se encuentra en el contenido del derecho
fundamental a la seguridad social, cuyo fundamento es el artículo 48 de la
Constitución y, adicionalmente, se complementa y fortalece por lo dispuesto en el
ámbito internacional pues son varios los instrumentos internacionales que
reconocen el derecho de las personas a la seguridad social1.
La conclusión a la que se arriba es que la protección prevista por el legislador para
los prepensionados, y que concreta el derecho fundamental a la seguridad social en
estos específicos casos, obliga a entender que dicha protección debe mantenerse
hasta tanto se alcance el fin establecido expresamente en la ley –que es el que
mejor honra el contenido iusfundamental involucrado-: el cumplimiento de los
requisitos para adquirir la pensión de jubilación o de vejez.
ORDEN DE LA CORTE Y LOS JUECES DADA A LAS ENTIDADES QUE
TENGAN EN SU PLATA DE PERSONAL PREPENSIONADOS QUE SE LE HAYA
AFECTADO SU DERECHO A LA PENSIÓN
El mantenimiento o el reintegro del servidor público al cargo que está o que venía
ejerciendo en la entidad en liquidación y el pago de aportes correspondientes a la
pensión de jubilación o vejez a nombre del servidor en aquellos casos en que,
liquidada la entidad, no haya alcanzado a cumplir los requisitos para acceder a la
dicha pensión, pago que se realizará hasta tanto se cumpla el requisito del tiempo
mínimo de cotización, según las condiciones a que esté sometido cada caso en
concreto.
Sin embargo, la orden no puede ser el reintegro del trabajador al cargo que
desempeña. En efecto, no puede desconocer la Sala que los procesos liquidatarios
tienen la vocación de finiquitar las relaciones jurídicas creadas por la institución
durante su término de existencia, ya se trate de obligaciones adquiridas o de
acreencias a favor de la entidad. Por esta razón, las únicas actividades que puede
desarrollar una institución en esta situación son, precisamente, las que sean
necesarias y conducentes a su liquidación. Siendo esta la situación, es lógico que
en desarrollo del proceso liquidatorio se supriman paulatinamente los puestos de
trabajo existentes, haciéndose innecesario, por consiguiente, mantener el mismo
número de empleados o funcionarios en la planta de personal de la institución en
liquidación. Esta situación explica que no sea acorde con los fines de la liquidación
el que se mantengan cargos que no estén desempeñando funciones dentro de dicha
institución. Esto redundaría en un retraso que afectaría negativamente el principal
fin del PRAP que, ante todo, es culminar de forma célere y eficiente los procesos
liquidatorios de las entidades de la administración.
 Así, en el presente caso se presenta ante la Corte una situación concreta en
la que colisionan dos principios constitucionales: de un lado estaría la
garantía de la seguridad social en pensiones, en una de sus formas de
concreción, cual es la protección diseñada para las personas que, siendo
empelados de una de las entidades afectadas por el PRAP, están próximas
a cumplir los requisitos para acceder a la pensión de jubilación o de vejez; y,
del otro, los principios de eficacia, economía y celeridad de la administración
–artículo 209 de la Constitución-, que se concretan en procesos liquidatorios
de las entidades de la administración incluidas en el PRAP desarrollados sin
inconvenientes, ni dilaciones injustificadas.
La armonización en concreto de dichos principios no puede dar como resultado la
absoluta preponderancia de uno sobre el otro, de manera que se anule por completo
alguno de dichos contenidos, a favor de la aplicación irrestricta del otro. Un ejercicio
de armonización obliga a determinar cuál es la interpretación que en términos
constitucionales resulta ponderada en este específico caso.
En este sentido, será viable suprimir los cargos que en desarrollo del proceso
liquidatorio se vayan denotando como innecesarios para el cumplimiento del
objetivo trazado, incluso si éstos están ocupados por personas próximas a
pensionarse. Pero, precisamente, en este último caso deberá asegurarse que dicha
supresión no sea un obstáculo para el acceso a la pensión de jubilación o de vejez
en las condiciones en que el contexto jurídico existente antes de iniciarse el PRAP
hubiese previsto, para lo cual deberá asegurarse el pago de los aportes al sistema
general de seguridad social en pensiones. Dichos aportes se harán tomando como
base el salario del prepensionado al momento en que fue retirado del cargo.
- Desde cuándo se debe empezar a contar el período de tres años dentro del cual
es necesario cumplir con los requisitos necesarios para tener derecho a la pensión
de jubilación o vejez la corte ha indicado.

 Aquel que no tiene en cuenta un momento a partir del cual contar los tres
años, sino que establece que una persona está próxima a pensionarse si,
mediante un cálculo ‘razonable’, puede concluirse que cumplirá los
requisitos para obtener la pensión de jubilación durante el tiempo previsto
para que la entidad esté en liquidación2.
 Aquel que cuenta el término de tres años a partir del momento en que se
presente la “reestructuración efectiva” de la entidad3.
 Aquel que cuenta el término de tres años a partir del momento en que se
profiera el decreto que ordene la liquidación4.
 Aquel que cuenta el término de tres años a partir del momento en que se
suprima el cargo del servidor y éste sea efectivamente desvinculado, el
cual, sin duda alguna, será un momento posterior a aquel en que se
profiere el decreto de inicio del proceso de liquidación de la entidad5.

Dicho lo anterior, la Corte encuentra que la jurisprudencia constitucional y de tutela


ha empleado dos opciones argumentativamente racionales de entender el art. 12
de la ley 790 de 2002:
 Que los tres años se empiecen a contar a partir del decreto que, en
cumplimiento del PRAP, da inicio a la liquidación de la entidad.
 Que los tres años se deban contar a partir del momento en que se quiera
suprima el cargo y, por consiguiente, declarar insubsistente al servidor.

En qué consiste la protección reforzada para los prepensionados en las


entidades en que aplica este beneficio.

Con base en lo expuesto, la Sala concluye que la protección que se deriva del
contenido del derecho fundamental a la seguridad social en pensiones y de la
regulación legal existente no puede ser otra que lograr el cumplimiento de los
requisitos para acceder a la pensión de jubilación o vejez por parte de los
servidores próximos a pensionarse. En este sentido las órdenes que proferirá
la Sala consistirán en que, cuando se compruebe la pertenencia a la categoría

2
Sentencias T-1045 y T-1076 de 2007; y T-001 de 2010.
3
Sentencias T-009, T-106, T-254 de 2008.
4
Sentencia T-254 de 2008 ; C-795 de 2009; T-194 y T-261 de 2010.
5
Sentencias T-993 de 2007, T-089 y T-112 de 2009; y T-034 de 2010.
de prepensioandos, se garantice el pago de aportes a los sistemas
pensionales hasta que se alcance el tiempo de cotización requerido para
acceder a la pensión de jubilación.
Conclusión
Con base en lo antes señalado, La Sala Plena de la Corte Constitucional concluye
que:
 Los prepensionados, o personas beneficiarias de la protección
establecida por el sistema jurídico plurimencionado, serán aquellos
trabajadores de entidades liquidadas, entre otras, en desarrollo del PRAP,
a los cuales les falte menos de tres años al momento en que es suprimido
el cargo que ocupan.
 La protección que para ellos se deriva de las normas del llamado “retén
social” obliga a la entidad a que, una vez suprimido el cargo, continúe con
el pago de los aportes correspondientes al sistema general de seguridad
social en pensiones, hasta tanto se cumpla el tiempo mínimo de
cotización requerida para que dicha persona acceda a la pensión de
jubilación o de vejez.

Esta es la conclusión a que llega la Sala Plena de la Corte y, por consiguiente, son
estos los criterios que emplea en la solución de los casos sobre este tema.
EJEMPLO PUNTUAL DE PROTECCION A PREPENCIONADO
SENTENCIA T-357-16 ACCION DE TUTELA PARA OBTENER REINTEGRO
LABORAL-Procedencia excepcional / PREPENSIONADO - Sujeto de especial
protección

Accionante: Luis Fernando Rosas Bazante


Accionado: Banco Agrario de Colombia S.A.
Derechos violados: igualdad, a la dignidad humana, al mínimo vital, a la estabilidad
laboral reforzada y a la seguridad social.
CASO:
EL 14 de agosto de 2015 el accionante llegó a los 62 años de edad, cumpliendo así
uno de los requisitos establecidos en el artículo 33 de la Ley 100 de 1993 para
acceder a la pensión de vejez.
Se encontraba vinculado al Banco Agrario de Colombia desde día 16 de abril de
2012, a través de contrato de trabajo a término fijo, ocupando el cargo de
Profesional Universitario en la ciudad de Bogotá.

El día 3 de febrero de 2015, el Gerente de Compensación del Banco Agrario, le


informó por escrito que cumplía con los requisitos para acceder a la pensión de
vejez y que, en consecuencia, debía iniciar el trámite de solicitud de la misma.

El día 14 de abril de 2015, Luisa Fernanda Morales Noriega, Vicepresidente de


Gestión Humana del Banco Agrario, le notificó de la terminación de su contrato
laboral por expiración del plazo presuntivo con fecha efectiva de desvinculación el
15 de abril del mismo año.

Para la fecha de presentación de la acción de tutela contaba con 1216 semanas


cotizadas al Sistema de Seguridad Social en Pensiones; 1106 ante el ISS y
Colpensiones y 110 que fueron cotizadas ante el Ministerio de Educación Nacional
por el periodo comprendido entre el 31 de octubre de 1979 y el 31 de diciembre de
1981, durante el cual prestó su servicios a esta entidad.

Indica que el Banco Agrario, al dar por terminado su contrato de trabajo, no tuvo en
cuenta su condición de prepensionable bajo el entendido de que al momento de su
desvinculación le faltaban menos de tres años para cumplir con las 1300 semanas
requeridas para pensionarse. Situación de la cual su empleador tenía conocimiento
de teniendo en cuenta la comunicación mencionada en el hecho 1.3.

Agrega que la Corte Constitucional, en la sentencia T-824 de 2014, ordenó al Banco


Agrario el reintegro de un trabajador cuyo contrato fue terminado a pesar de tener
la condición de prepensionable.
Respuesta del banco:

Argumentó que la acción de tutela no es el mecanismo idóneo para ventilar asuntos


de competencia del juez laboral por cuanto a criterio de este, lo solicitado por el
accionante corresponde a controversias estrictamente derivadas de la relación
laboral sostenida entre el peticionario y la parte accionada.

Asimismo, indicó que la contratación del señor Rosas Bazante se dio a partir del día
16 de abril de 2012, por contrato de trabajo a término indefinido con plazo presuntivo
como trabajador oficial en los términos de los artículos 40 y 43 del Decreto 2127 de
1945, según los cuales los contratos a término indefinido de los trabajadores
oficiales tienen un plazo presuntivo de seis (6) meses de duración que se terminan
por la comunicación de no renovación a la expiración del término y se renuevan
automáticamente y en los mismos términos por la mera continuación en la
prestación del servicio después del acaecimiento del plazo presuntivo.

Manifestó que la terminación del contrato de trabajo del actor se dio por la expiración
del plazo presuntivo el día 15 de abril de 2015 de conformidad con lo previsto el
literal a) del artículo 47 del precitado Decreto y el artículo 53 del Reglamento Interno
de Trabajo de dicha institución. A criterio del Banco, la finalización del vínculo laboral
fue producto de una causal legal que no es equiparable a un despido por cuanto
esta no obedeció a una decisión unilateral del empleador sino a una previsión legal.

Primera instancia otorgo la protección constitucional.

Segunda instancia revoca el fallo con fundamento en las siguientes razones:

La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá revocó el fallo
de primera instancia mediante sentencia del 10 de diciembre de 2015, al considerar
que si bien los prepensionables gozaban de una estabilidad laboral reforzada, el
actor no había acreditado las situaciones de hecho que hacían ineficaces los
mecanismos ordinarios de defensa judicial. El ad-quem declaró improcedente la
acción de tutela bajo el entendido de que no se habían probado las circunstancias
que hacían urgente e impostergable la acción constitucional.

CONSIDERACIONES DE LA CORTE

En relación con las personas protegidas constitucionalmente con estabilidad laboral


reforzada, la jurisprudencia constitucional ha considerado tradicionalmente que
estas son los menores de edad, los adultos mayores, las mujeres en estado de
embarazo y los trabajadores discapacitados. No obstante, se ha establecido que las
personas próximas a pensionarse pueden ser sujetos de especial protección
constitucional cuando en los hechos presentados al juez de tutela se hace evidente
que estas están en riesgo de sufrir una afectación a su mínimo vital.
En este orden de ideas, concluye la Sala que si bien por regla general la tutela no
es procedente para solicitar el reintegro de un trabajador, puede suceder que esta
sea la vía indicada para ventilar asuntos de esta naturaleza cuando quiera que de
las circunstancias del caso concreto se observe que los mecanismos ordinarios no
resultan eficaces para lograr una protección efectiva de los derechos fundamentales
invocados. En el caso particular de los prepensionados, la edad y el hecho de que
el antiguo salario sea el único medio de sustento de quien solicita la protección son
indicadores de la precariedad de su situación y, en consecuencia, de la necesidad
de que su asunto sea tramitado a través de un mecanismo judicial preferente y
sumario como lo es el recurso de amparo.
En reiteradas ocasiones, este Tribunal se ha referido al derecho a la estabilidad
laboral reforzada de las personas próximas a pensionarse. El desarrollo de esta
línea jurisprudencial se ha dado de forma más amplia en el contexto de
reestructuración de la administración pública donde diferentes entidades estatales
han sido objeto de procesos de liquidación por lo que se ha instituido la figura del
retén social con el fin de garantizar los derechos al trabajo, a la seguridad social y
al mínimo vital de las personas más vulnerables dentro de estas entidades como lo
son las personas que se encuentran próximas a cumplir los requisitos para acceder
a una pensión legal.
Así, esta Corporación se ha referido a los prepensionados como aquellas personas
próximas a pensionarse en el contexto de los procesos de renovación de la
administración pública, entendiendo que “tiene la condición de prepensionado
para efectos de la protección reforzada reconocida por el legislador a sujetos de
especial vulnerabilidad, en el contexto de procesos de renovación de la
administración pública, el servidor público próximo a pensionarse al cual le falten
tres (3) o menos años para reunir los requisitos de edad y tiempo de servicio o
semanas de cotización para obtener el disfrute de la pensión de jubilación o
vejez”.
Si bien es cierto que el peticionario no aportó pruebas que dieran cuenta de la
ausencia total de ingreso familiar o la existencia de otros miembros de la familia en
situación de dependencia económica, se debe tener en cuenta que en el escrito de
tutela este manifestó que el salario que devengaba de parte del Banco Agrario era
el único ingreso con el que contaba para su sustento y el de su familia y que,
además, su avanzada edad le impedía conseguir un trabajo por lo que también
estaba en riesgo la posibilidad de acceder a una pensión de vejez por la dificultad
para realizar las cotizaciones necesarias.
De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 33 de la Ley 100, los requisitos para tener
derecho a la pensión de vejez son: (i) Tener sesenta o más años de edad en el caso
de los hombres y; (ii) haber cotizado al menos 1300 semanas al Sistema General
de Seguridad Social. En el caso concreto se observa que al momento de su
desvinculación el 15 de abril de 2015, el señor Luis Fernando Rosas Bazante
contaba con un total de 1216 semanas cotizadas[44] y tenía 62 años de edad, lo
que da cuenta de su condición de prepensionable en el entendido de que le faltaban
84 semanas (equivalentes a 1.63 años) para cumplir los requisitos de edad y
cotización para acceder a la pensión de vejez, lo que a su vez lo hace un sujeto de
especial protección constitucional de acuerdo lo expuesto en esta providencia.
La referida comunicación es contundente al evidenciar que la parte accionada tenía
conocimiento de la condición de prepensionable de su trabajador al momento de
manifestarle que su contrato de trabajo terminaría el 15 de abril de 2015 por
expiración del plazo presuntivo[46]. Asimismo, el Banco conocía la protección que
tal condición implicaba puesto que por medio de la sentencia T-824 de 2014 de la
Corte había sido condenada a reintegrar a uno de sus trabajadores cuya
desvinculación se había dado en condiciones esencialmente similares a las del actor
en la presente causa.

Por otro lado, la Sala entiende que la terminación del vínculo laboral del señor Rosas
Bazante fue producto de la voluntad del Banco Agrario. Como se expuso, aun
cuando los contratos a término indefinido de los trabajadores oficiales tengan un
plazo presuntivo de seis meses, la mera ocurrencia del mismo no produce por sí
misma la consecuencia jurídica de finalizar la relación laboral sino que es necesario
que el empleador manifieste al trabajador su determinación en tal sentido de tal
manera que si el vencimiento del plazo llega sin que nada hayan dicho las partes,
el contrato se entenderá prorrogado en las mismas condiciones por un periodo igual.

Esta terminación, a criterio de la Sala vulneró los derechos al mínimo vital y a la


seguridad social al desconocer la condición de prepensionable del trabajador y dar
por terminado su contrato de trabajo a pesar de que este estaba cobijado por una
estabilidad laboral reforzada que impedía que el mismo fuese desvinculado hasta el
otorgamiento de la pensión de vejez.

ORDENA:
Primero.- REVOCAR la sentencia denegatoria de tutela proferida por la Sala de
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá en segunda instancia
del 10 de diciembre de 2015 y, en su lugar, CONFIRMAR la sentencia de primera
instancia, del 28 de octubre de 2015 emitida por el Juzgado Treinta Laboral del
Circuito de la misma ciudad, que concedió el amparo pedido por Luis Fernando
Rosas Bazante, por las razones que fueron expuestas en la parte considerativa de
esta sentencia.

Segundo.- ORDENAR al Banco Agrario S.A., que en el término de las 48 horas


siguientes a la notificación de esta providencia proceda a reintegrar al señor Luis
Fernando Rosas Bazante al cargo que desempeñaba o a uno de igual o de superior
jerarquía, sin desmejorar su condición laboral, hasta tanto le sea reconocida la
pensión de vejez de parte de Colpensiones y haya sido incluido en la nómina de
pensionados.
ALCALDE DE LA PROTECCION A LA QUE TIENEN DERECHO LOS
PREPENCIONADOS

MONICA CANTILLO
KATERINE GONZALEZ
CRISTIAN VERGARA

DOCENTE: DOCTOR GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO

MODULO: FUNCIÓN PUBLICA

ESPECIALIZACIÓN DERECHO ADMINISTRATIVO

UNIVERSIDAD DEL SINU ELIAS BECHARA ZAINUM


MONTERIA-2018