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CON TENI D O

1. El escepticismo intelectual.............................................5
2. El café Caruth Haven...................................................11
3. Luchando con la fe.......................................................17
4. El agnóstico profeso.....................................................22
5. ¿Tomó prestado el cristianismo de la mitología
pagana?........................................................................26
6. Una caminata por el Sendero Katy..............................36
7. ¿Cuándo “produjeron” la Biblia?.................................40
8. ¿Tiene la Biblia errores?..............................................44
9. Infalibilidad..................................................................47
10. En contra de lo sobrenatural........................................ 50
11. La ayuda de Jamal....................................................... 56
12. ¿Cuándo se escribió el Nuevo Testamento?............... 58
13. La prueba bibliográfica............................................... 66
14. ¿Qué ocurre con los “errores” de la Biblia?............... 74
15. La prueba de la evidencia interna............................... 79
16. Joseph Smith, Mahoma y otras afirmaciones de
verdad.......................................................................... 84
17. Nick............................................................................. 88
18. La prueba de la evidencia externa............................... 90
19. ¿Se lo inventaron los discípulos?................................ 95
20. El Canon.................................................................... 100
21. Un servicio fúnebre en Portland............................... 107
22. Volver a pensar la verdad...........................................111
23. ¿Qué ocurre con los demás evangelios?................... 114
24. El verdadero evangelio.............................................. 117

Notas................................................................................ 124

Dedicado al Dr. Robert Saucy,


mi profesor y mentor durante tres años.
Que siempre me desafió a amar a Jesús,
estudiar las Escrituras y perseguir la Verdad.
Josh

Dedicado al Dr. Norman L. Geisler y


al Dr. Daniel B. Wallace
Dave
Uno
EL ESC E P T I C I S M O
IN TEL EC T U AL

Mediados de septiembre
—¿CUÁNTOS de ustedes se criaron en Texas?
Cerca de la mitad de la clase levantó la mano.
—Bueno, me alegro. Mi esposa y yo hemos disfrutado
nuestra vida aquí en los últimos doce años. Hemos apren-
dido algunas cosas también. Por ejemplo, aquí en el sur, es-
pecialmente aquí en Dallas, la hebilla del Cinturón Bíblico,
no nos atrevemos a cuestionar la autoridad
histórica de los libros de la Biblia, ¡o es-
tamos condenados a ir al infierno!
Sonaron algunas risitas en el peque-
ño auditorio. El Dr. William Peterson,
Profesor Distinguido de Estudios Religio-
6 ?ES LA BIBLIA VERAZ?

sos y un renombrado experto en la crítica de textos antiguos,


era muy conocido por sus opiniones. Sonriéndose con ironía,
continuó: “Honestamente, aprecio la preocupación que estos
fundamentalistas, católicos y evangélicos tienen por su alma,
y creo que son genuinamente sinceros, pero han sido sincera-
mente llevados a conclusiones erróneas”.
Nick, un estudiante del primer año de la Universidad
de Opal, prestó mucha atención a lo que el Dr. Peterson
dijo a continuación. “Los cristianos conservadores nos
juzgan con premura a nosotros los académicos por nues-
tras opiniones, pero la pregunta que les hago es: “¿Cuál
es la base histórica para creer que la Biblia es sin duda
la Palabra infalible de Dios?” Deseo saber qué es lo que
los persuade a realmente creer que las copias de la Biblia
traducidas hoy se acercan siquiera a lo que fue escrito ori-
ginalmente. Suena como algo bueno y fidedigno, ¿pero
cuáles son los datos? Eso es lo que vamos a explorar aquí.
¿Están listos para los datos?”
La sala quedó en silencio, mientras que el profesor ha-
cía una pausa para crear un efecto. “Estos son los datos en
los que coinciden los principales eruditos de todo el país.
Ni siquiera tenemos las palabras que estos cristianos fun-
damentalistas nos dicen que Dios inspiró de manera infa-
lible. Así es. Lo único que tenemos son palabras copiadas
por escribas: algunas veces correctamente pero, por cierto,
no siempre. Tenemos copias plagadas de errores que están
a siglos de distancia de los originales y que son diferentes
a ellos de mil maneras distintas”1.
El corazón de Nick se aceleró al escuchar al pro-
fesor que contradecía lo que el pastor de su pueblo en
EL ESCEPTICISMO INTELECTUAL 7

la Iglesia Comunitaria de Park Springs le enseñaba a


la congregación. En su espíritu, sintió que este era el
momento de ser valiente y defender al Señor. “¡Eso no
es cierto!”, declaró. “Cómo se atreve a cuestionar la Pa-
labra de Dios”.
El profesor, algo sorprendido por la interrupción del
alumno, respondió amablemente. “Muy bien, por qué no
nos dices qué es verdad. ¿Qué es lo que no es cierto de lo
que acabo de decir?”
Nick, sintiéndose ahora avergonzado y puesto en un
aprieto, levantó la voz. “Bueno, yo soy un cristiano y creo
que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios. ¡Acepto que
es la Palabra de Dios, por la fe! Hebreos dice: ‘Sin fe es
imposible satisfacer a Dios’ y, dado que Dios es soberano
y nosotros no somos más que seres humanos, ¿quiénes so-
mos para cuestionar su soberanía? Además, la Biblia tam-
bién dice: ‘Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil
para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir
en la justicia a fin de que todos estén siempre preparados
para dar una respuesta”.
El Dr. Peterson se sonrió y asintió con la cabeza. “Ad-
miro tu fe personal y preocupación por citar porciones de
Hebreos 11 y 2 Timoteo 3. ¿Me podrías recordar por favor
tu nombre?
—Soy Nick.
—Me alegra mucho que estés en esta clase, Nick. Re-
cuerdo cuando yo solía memorizar esos mismos versícu-
los. Mirando hacia el pasado, pienso que fue cuando con-
curría a la Academia Cristiana Calvino durante mi tempra-
na adolescencia.
8 ES LA BIBLIA VERAZ?
?

Al notar la mirada de sorpresa de Nick, él continuó:


—Dicho sea de paso, Nick, pienso que 2 Timoteo 3
termina diciendo: “a fin de que el siervo de Dios esté en-
teramente capacitado para toda buena obra”. Quizás, tú lo
estabas combinando con 1 Pedro 3.15, que menciona el dar
una respuesta o defensa. Eso está bien y realmente no tie-
ne importancia. Lo que yo estaba diciendo anteriormente,
Nick, es que no podemos estar realmente seguros que el li-
bro original de Hebreos y que la carta de 2 Timoteo hayan
verdaderamente dicho las palabras que acabas de citar y que
ambos hemos memorizado. Nosotros no tenemos el “origi-
nal” de la Biblia. Las Biblias que tú y yo poseemos han sido
radicalmente cambiadas en los últimos dos mil años.
—¡No lo creo! —exclamó Nick.
—¿De veras? ¿Te importaría enseñarnos entonces? —
pidió el distinguido profesor. El resto de la clase murmu-
raba, enojados con este cristiano grosero y tan categórico.
—Bueno, este —tartamudeó Nick—. Uno no puede,
este, quiero decir que no son sólo las palabras, Profesor.
Dios continúa cambiando vidas. Yo experimento la pre-
sencia de Jesús en mi vida todos los días. Y… este… ah sí,
recuerdo que cuando fui a un campamento de jóvenes en
Tyler, un ex ateo nos dio una charla y nos dio su testimo-
nio y compartió que nosotros tenemos evidencias arqueo-
lógicas y antiguos manuscritos históricos, o copias de la
Biblia, que confirman la Palabra de Dios. Profesor, ¡esta
persona que era atea es ahora un cristiano!
Nick afirmó esta última parte con confianza, creyendo
que el Espíritu Santo lo había ayudado a terminar con más
fuerza que cuando había comenzado.
EL ESCEPTICISMO INTELECTUAL 9

—Nick, sin duda es verdad que tenemos manuscritos


o copias de las primeras epístolas y evangelios que fueron
escritos, pero la cuestión es ¡qué clase de manuscritos son!
Yo he mirado personalmente algunos de esos manuscritos,
Nick, y la cantidad de variantes, o diferencias, entres las
diversas copias escritas a mano es enorme2. La mayoría de
los eruditos en el país han llegado a reconocer estos he-
chos. Por ejemplo, un hombre que respeto, Bart Ehrman,
el director del departamento de religión de la Universidad
de Carolina del Norte en Chapel Hill, ha publicado algu-
nas obras académicas excelentes sobre la crítica de textos.
El Dr. Peterson se acercó unos pasos más a sus es-
tudiantes y se sentó en su banco cerca de la primera fila
donde estaba sentado Nick.
—Nick, admiro tu fe sincera y respeto tu religión,
pero el propósito de esta clase es el de estudiar la religión
de manera histórica. Alumnos, permítanme hacerles una
pregunta. ¿Dónde está la Biblia original que Dios inspiró?
¿Está en algún museo? ¿Acaso hay alguien que lo sepa?
¿Nick? ¿Alguno de ustedes?
La clase estaba en silencio y, a esta altura, Nick se
había quedado callado también.
—Vamos, alumnos, únanse a la conversación. ¡Cual-
quiera puede hablar y ayudar a Nick en esto!
Después de unos momentos algo incómodos, el profe-
sor continuó: “Está bien, Nick. Nadie lo sabe. Escúchenme
alumnos. Nosotros no tenemos el original. No hay eviden-
cia alguna que un “Dios” haya inspirado estas cartas. Si
este Dios de la Biblia existiera y fuera todopoderoso, ¿no
creen que ya habría aclarado toda nuestra confusión? Por
10 ES LA BIBLIA VERAZ?
?

ejemplo, si ustedes se criaron yendo a la iglesia como yo, o


como nuestro amigo Nick, la Biblia de ustedes tiene proba-
blemente cuatro evangelios en el Nuevo Testamento. Pero,
¿sabían que hay muchos otros evangelios que no fueron
incluidos? ¿Qué del Evangelio de Tomás, o los evangelios
de Felipe o de María Magdalena?3
—Alumnos, me preocupan vuestras creencias perso-
nales. Pero también me preocupo de vuestra honestidad
intelectual en todas las áreas, incluyendo la historia de la
religión. Desearía tener el tiempo suficiente para explicar-
les todo esto hoy, pero seguiremos con el tema a medida
que avance el semestre. El mensaje del cristianismo no es
nada nuevo ni único. Cuando yo comencé a estudiar li-
teratura bíblica en mis cursos de posgrado, descubrí que
las historias de dioses que morían y resucitaban, los naci-
mientos de vírgenes y los hacedores de milagros estaban
ya diseminados por todo el mundo conocido cuando se
escribieron los evangelios4. En nuestra próxima reunión,
conversaremos sobre estas cosas con más profundidad.
Pueden retirarse.