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Biografía de Rubén Darío

Soy Félix Rubén García Sarmiento, conocido literalmente como Rubén Darío. Nací en
Managua, el 18 de enero de 1867; soy poeta, periodista y diplomático nicaragüense; máximo
representante del modernismo literario en lengua española, tal vez el poeta y más, duradera
influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Me dicen “Príncipe de las letras
castellanas.”
Mis padres adoptivos Bernarda Sarmiento y Félix Ramírez Madreguil; mis padres biológicos
Rosa Sarmiento y Manuel García, hijo primogénito. Mi padre Manuel era aficionado al alcohol y
a las mujeres, hizo que mi mamá, embarazada, tomara la decisión de abandonar el hogar
conyugal y refugiarse en la ciudad de Metapa, donde me dio a luz.
Mi niñez transcurrió en León, criado por mis tíos abuelos Félix y Bernarda, a quienes consideré
mis verdaderos padres. A la edad de 3 años comencé a escribir mis primeros versos, fui un
lector y un escritor precoz. Entre los primeros libros que leí están: El Quijote, Las obras de
Moratín, La Biblia, Las Mil y Una noche; luego escribí mi primer soneto llamado “La fe” que al
cumplir 13 años lo publiqué en el diario El Termómetro el 26 de Julio de 1880 en la ciudad de
Rivas. Mi soneto denominado “Una lágrima”, poco después. Colaboré también en el ensayo,
revista literaria de León y alcancé fama como “poeta niño”. En 1881 viajé a Managua, a solicitud
de que algún político liberal había concebido la idea de que dados mis dotes poéticos, debería
educarme en Europa. Pero mis versos no convencieron al Presidente Pedro Joaquín Chamorro
y se resolvió que estudiaría en la ciudad nicaragüense de Granada.
En 1882, me embarcaron en el puerto de Corinto, hacia el Salvador. Donde conocí a Joaquín
Méndez, Rafael Zaldívar y al poeta salvadoreño, Francisco Gavidia y gran conocedor de la
poesía francesa, fue aquí donde intenté por primera vez adaptar el verso alejandrino francés a
la métrica castellana y en ese país llevé una intensa vida social. Más tarde pase penalidades
económicas y me enfermé de viruela, por lo cual en Octubre de 1883, regresé a mi país natal,
estuve breve tiempo en León y después en Granada, pero al fin me trasladé a Managua, donde
encontré trabajo en la Biblioteca Nacional y continué mi noviazgo con Rosario Murillo.
En 1886, con 19 años de edad, decidí trasladarme a Chile, donde pasé 3 años trabajando como
periodista y colaborando en diarios y revistas “La época”, “La libertad electoral” y “El Heraldo”.
Aquí conocí a Pedro Balmaceda Toro, escritor e hijo del presidente de Chile, quién me introduce
en los principales círculos literarios, políticos y sociales del país y me ayudó a publicar mi primer
libro de poemas “Abrojos” (1887)
En 1888 publiqué en Valparaíso el libro “Azul…”, considerado como el punto de partida del
modernismo. Esta fama me permite obtener el puesto de corresponsal del diario “La nación” de
Buenos Aires.
Entre 1893 y 1896 residí en Buenos Aires, y allí publiqué dos libros cruciales en la obra “Los
raros” y “Prosas Profanas” y otros poemas, que supuse la consagración definitiva del
modernismo literario español. En 1901 aparecieron mis crónicas recopiladas en un libro titulado
“España Contemporánea”.
Aquí despierto la admiración de un grupo de jóvenes poetas defensores del modernismo: Juan
Ramón Jiménez, Ramón María Valle, Inclán y Jacinto Benavente y en 1902 en París, conozco
a un joven poeta español, Antonio Machado.
En 1903 fui nombrado cónsul de Nicaragua en París. En 1905 me desplazó a España como
miembro de una comisión, con el fin de resolver una disputa territorial con Honduras y en ese
año publiqué el tercero de mis libros capitales: “Cantos de Vida y Esperanza”, “Los cisnes y
otros poemas” editados por Juan Ramón Jiménez.
En 1906 fui nombrado ministro residente de Madrid del gobierno nicaragüense de José Santos
Zelaya hasta Febrero de 1909. En 1910 y 1913 pasé por varios países de América Latina y en
estos años redacté mi autobiografía, que aparece publicada en la revista “Caras y Caretas” con
el título “La vida de Rubén Darío escrita por el mismo” y la obra “Historia de mis libros”.
En enero de 1914 regresé a Paris, donde mantuve un largo pleito con los hermanos Guido, que
aún me debían una importante suma de mis honorarios. En mayo me instalé en Barcelona,
donde di a la imprenta mi última obra poética de importancia “Canto a la Argentina y otros
poemas”.
Mi salud ya estaba deteriorada, sufría de alucinaciones y estaba obsesionado con la muerte.
Viajé hacia Guatemala en 1915 donde fui protegido por mi antiguo enemigo, el dictador Estrada
Cabrera, lo llamo antiguo enemigo porque era parte del movimiento vanguardista, que querían
opacar las reglas que yo había puesto en el movimiento modernista, pero finalmente siempre
se respetaron mis reglas y a finales del año regresé a mi tierra natal en Nicaragua. Llegué a
León la ciudad de mi infancia, el 7 de enero de 1916.
Una lágrima

Si en una lágrima pudiera…


Decirte todos los sueños que en mí se han frustrado,
Todas las cosas que simplemente quedaron en el pasado,
Aquellos momentos que junto a ti he disfrutado.

Si en una lágrima pudiera…


Decirte las cosas que por Ti he sentido,
Los momentos que contigo he vivido,
Las veces que a tus palabras yo inclinaba mi oído.

Si en una lágrima pudiera…


Decirte lo mucho que me duele esta situación,
El vacío que estas dejando a este pobre corazón,
Las cosas que alguna vez tuvieron mucho valor.

Pues sí, una lágrima por Ti he derramado


No tenía palabras que decir, quizá no tenía alternativa
Una lágrima llorada por ti fue mi única salida
El consuelo que necesitaba, una lección más que me enseña la vida.

Rubén Darío
(Nicaragüense)
El poema “Una lágrima” pertenece al género lírico; escrito por el poeta nicaragüense Rubén
Darío, Príncipe de las letras castellanas e iniciador de un nuevo movimiento literario
denominado Modernismo. Este poema fue publicado en el periódico El Termómetro, en edición
número 23, el 26 de junio de 1880; cuando Darío tenía 13 años, a partir de allí la prensa lo
comenzó a llamar “poeta niño”. Esta composición es una de las obras inéditas.

Determinación del tema


La melancolía que siente el poeta al despedirse de su amada.

Determinación de la estructura
Esta composición literaria denominada poema, está estructurada de la siguiente manera.
Posee 16 versos distribuidos en cuatro cuartetos. Según la medida de los versos de este poema
son nombrados:
Eneasílabos
Endecasílabos
Dodecasílabos
Tridecasílabos
Alejandrinos
Polisílabos
La rima que presentan los versos es perfecta.
En esta composición literaria se identifican con los siguientes apartados.

Apdo #1 (Primera estrofa)


Narra los recuerdos amorosos del pasado.
Apdo # (Segunda estrofa)
Demuestra el amor tan grande que el siente por esa persona que hasta cuando ella lo
aconsejaba, escuchaba sus consejos.
Apdo # (Tercera estrofa)
Mucha tristeza por el gran vacío que quedó en su corazón y ver irse a la persona que él ama.
Apdo # (Cuarta estrofa)
Se enamoró mucho, no tenía palabras para decir lo que sentía y no le quedó más opción que
llorar y resignarse a una lección más que le da la vida.
Análisis de la forma partiendo del tema
Se puede apreciar una gama de recursos expresivos.
Personificación: Consiste en atribuir a los seres inanimados características y cualidades de
seres animados.
_Una lágrima llorada por ti fue mi única salida.
Metáforas: Es donde se hace una semejanza.
_El vacío que estás dejando a este pobre corazón.
Porque no puede dejar el vacío el corazón con el simple hecho de irse ya que el órgano antes
mencionado no tiene nada material por dentro.

Conclusión
El poema analizado lleva por título “Una lágrima” escrito por el vate de América y fundador de
las filas de un movimiento literario denominado Modernismo. En esta composición el autor
expresa mucha tristeza al despedirse de la persona que ama y lo abandonó. Es uno de los
primeros poemas escritos pior Darío, por el que lo llamaron “poeta niño”. Rubén utiliza un
lenguaje exótico y atractivo; así como las figuras literarias idóneas que le dan vida y realce a
este tipo de composición literaria transmite el valor de amor y autoestima positiva para salir
adelante después de una lección que le dio la vida. El mensaje que nos deja es que a pesar de
que la persona que más amamos y queremos que esté a nuestro lado por siempre, se va y nos
abandona; Nos invita que siempre luchemos para salir adelante por más doloroso y triste que
sea el destino que nos corresponda vivir.