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Cómo hacer tu devocional

Para entender y saber lo que hacemos debemos conocer su significado, ya que muchos escuchamos esta
"palabrita" y quizás aún no entendemos qué es devocional.
Cuando se habla de devocional se refiere a una práctica diaria, un tiempo que se aparta para buscar a Dios a
través de su palabra y la oración, teniendo la dedicación y disposición para realizarla.

Esta palabra devocional viene de otra palabra, devoción que "es la disposición de la voluntad para cumplir con
prontitud lo propio de una relación. La devoción expresa la alianza de amor: afecto, cuidado, atención". En este
caso nuestra devoción es hacia Dios dedicando un tiempo a conocerle y amarle más.

1. Dedica un tiempo específico.

La Biblia dice que debemos vivir “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:16). Si eres como
yo, probablemente pasas días muy ocupados. Ahora bien, ¿tan ocupados como para no pasar un tiempo con
Dios? ¡Espero que no!

La clave no es encontrar el tiempo, sino dedicar el tiempo. Es decir, ponerlo en la agenda y darle prioridad.
Interesante cómo encontramos tiempo para checar el Facebook, nuestro e-mail, e inclusive ver nuestra serie
favorita, pero para el devocional no.

2. Convéncete de su importancia.

Nunca le darás un tiempo designado a tu devocional si no estás convencido de la importancia que tiene en tu vida.
Leer y meditar en la Palabra es esencial. Es cuestión de vida o muerte.

Escribió el salmista que “la ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma” (Sal. 19:7). La Biblia nos
convence de pecado, y por ella somos transformados a la imagen de Jesucristo. Debemos desear como niños la
leche espiritual de la Palabra para que crezcamos en nuestra vida cristiana en santificación.

¡Tu salud espiritual depende de tu relación la Palabra del Señor!

Ten un plan específico.

 Oración de iluminación: 2 minutos.


 Lectura bíblica consecutiva: 15 minutos.
 Lectura breve de un libro: 5 minutos.[i]
 Oración intencional: 10 minutos.

Al final, este plan te tomará aproximadamente 30 minutos. Quizá tendrás que modificarlo dependiendo de tu
tiempo.

Determina una hora fija para hacer tu devocional y apégate a ese horario. No intentes hacer tu devocional en
tu tiempo libre porque lo más seguro es que nunca encontrarás ese tiempo. Si agendas, programas y respetas
cada día el tiempo que vas a utilizar para tu devocional, optimizarás cada uno de tus encuentros con Dios.
Elige un libro de La Biblia y haz tu devocional en él desde el principio hasta al final. No es recomendable
que simplemente abras tu Biblia al azar cada día porque corres el riesgo de pasar por alto aspectos importantes
del contexto y “hacerle decir” a la Biblia cosas que en realidad no dice. ¿Cómo leerías una carta de amor?
Empezarías por el comienzo y poco a poco leerías, con calma, hasta el final ¿no es verdad? ¡La Biblia es una
carta de amor que Dios te escribió! Así es que toma un libro por el comienzo y sigue en él hasta el final.

Elegir el Lugar
Este punto va casi acompañado del anterior porque el sitio donde hacer el devocional es muy importante. Lo ideal
es un lugar de calma, comodidad y tranquilidad. Seguramente ya tienes un lugarcito apartado para vos donde se
puede meditar en la palabra, muchas personas tienen "cuarto de guerra", y otras van en busca de ese lugar que
necesitan para la intimidad con Dios. El lugar o espacio que vayas a elegir que sea el preferido para este momento.
Ten listas todas las cosas que vayas a necesitar. Debes tener a mano una Biblia, un cuaderno, un lápiz,
sacapuntas, etc. Guárdalas en el lugar donde siempre hagas tu devocional. Tener todo listo evitará tener que
levantarte a buscar algo que hubieras olvidado y así podrás seguir concentrado en tu comunión con Dios, sin
distracciones.

Comenzar el devocional
Ora. Una vez que hayas elegido un libro (pongamos como ejemplo que elegimos el evangelio de Marcos) lo
primero que debes hacer es orar para pedirle a Dios que te ayude a escucharle y que puedas ver cuál es Su
Voluntad. Haz una oración corta, que te ayude a recordar delante de quién te estás presentando y que alinee tu
corazón con el de Dios. Recuerda que este no es tu tiempo de oración e intercesión por otras personas, sino que
es el momento en que, como un soldado, te estás presentando delante de tu capitán a recibir órdenes e
instrucciones, no a pedir favores. Tu meta debe ser la de entrar en conexión directa con tu Creador.
Orar
Si hay que entender en este punto es que al orar tenemos comunión con Dios y es a través de la oración que
recibimos respuestas, y saber que solo los hijos de Dios tenemos este privilegio de conversar con nuestro Señor
por este medio. Por qué orar al hacer el devocional? Para tomarnos un momento y pedirle al Señor que puedas
tener entendimiento en su palabra, que por su Espíritu Santo el te hable cada mañana, o tarde, o noche al leer su
bendita palabra. Te aseguro que no es nada fácil puede surgir cansancio, fiaca o pereza, mucho sueño, hambre o
vienen cosas a la cabeza pero tratemos que nada nos robe ese momento de estar en la presencia de Dios orando.

Lee y marca. Enseguida comienza a leer el capítulo que te corresponda (en este caso el capítulo uno del evangelio
de Marcos) varias veces, pero vas a leerlo con un lápiz en la mano y marcando todo lo que te llame la atención,
es decir, puede ser alguna frase que te suene extraña o interesante, alguna palabra que se repita muchas veces,
alguna actitud de un personaje determinado, alguna relación que haya de causa-efecto (si haces esto… sucederá
aquello…), algunos contrastes que puedas identificar, etc.
Leer y Marcar (Apuntar)

Podemos leer nuestras Biblias o también leer libros devocionales que ya vienen por día, mes y año; o algún plan
de lectura. Gracias a Dios hoy en día tenemos muchas opciones para realizar nuestras lecturas durante el
devocional.
 Volviendo al punto original de leer y marcar se trata simplemente de marcar ya sea en la Biblia, o libro de lectura
lo que me llamo la atención, el versículo que en ese momento Dios me habló. Te aseguro que al final de la lectura
te darás cuenta que una promesa bíblica, o algo de la historia leída llamó tu atención y quedará en tu memoria.
Aquí es donde comienza el próximo punto

Medita. En este momento te darás cuenta de que hay algunas cosas que ya has marcado en tu Biblia, concéntrate
en esas porciones (pregúntale a Dios qué es lo que Él quiere decirte) y elige la que más te llame la atención. Toma
un tiempo para meditar en esa porción.
 Repasa varias veces ese pasaje que llamó tu atención y pregúntate: ¿hay algo aquí que tengo que imitar?, ¿hay
algo en este pasaje que tengo que evitar?, ¿me identifico con alguna actitud que aquí se menciona?, etc. Toma tu
tiempo, no trates de acelerar las cosas y llena este tiempo de meditación y oración, recuerda Dios quiere hablarte.

Termina con oración. Termina tu tiempo devocional con una oración, pero ten en cuenta lo que Dios te acaba de
decir. Es decir, ¿alguna vez has estado contándole a alguien algún asunto importante y cuando terminas de hablar
la otra persona simplemente te cambia de tema o te interrumpe para preguntarte algo que no tiene nada que ver
con lo que platicas?, es que, en realidad, esa persona no estuvo escuchando lo que tú le decías, sino que se
quedó enganchada en algún pensamiento suyo. A veces, sucede lo mismo con Dios. Él te habla en tu devocional
sobre obediencia (por poner un ejemplo) y en tu oración final le pides que me dé un aumento de sueldo… o sea
no escuchaste realmente lo que Él te estaba diciendo porque tu oración final no tiene nada que ver con lo que Él
te ha estado hablando unos minutos antes. Asegúrate de orar lo que Dios te acaba de decir .

Memoriza. Algunas veces, en tu tiempo devocional encontrarás algún versículo que vas a querer memorizar, si
ese es el caso, escríbelo en un pedazo de papel aparte y llévalo contigo todo el día por donde vayas. Seguramente
tendrás algún momento en especial en que necesites leer y reconfortarte con ese versículo.n Su Palabra y
entonces sabrás que tu oración será contestada (Juan 15:7).
Consejos
 Recuerda que el verdadero propósito de hacer tu devocional no es encontrar “verdades ocultas” o aspectos
novedosos de La Palabra, sino tener comunión con Dios y recibir instrucciones suyas. No busques nuevos
descubrimientos sino comunión e instrucción.
 Considera siempre que un devocional no es algo “obligatorio”, sino un privilegio. Es decir, acércate a Dios con una
actitud correcta y no a regañadientes. Ten paz, tu salvación no depende de tus tiempos devocionales (Efesios 2:8-
9), pero tu comunión con Dios será mucho más cercana si realizas tus devocionales.
o Hacer tu devocional es una decisión personal y consciente, mucho más allá de tu estado de ánimo. Es una
necesidad como comer, aunque a veces sientas que no tengas hambre, sabes que necesitas la alimentación. No
hay sustituto para el alimento que recibes a través de La Palabra de Dios.
o Si al principio sientes que no puedes, que Dios no te habla, etc., no te desalientes. Persevera en tus devocionales
y en tu oración. Necesitas aprender a escuchar a Dios y eso a veces requiere un poco de “práctica”. Si vas al
gimnasio no ves los resultados terminando la primera serie de ejercicios, pero si eres constante los resultados
serán evidentes pronto. No te desanimes, recuerda que Él ha enviado Su Espíritu para enseñarte Su Voluntad a
través de La Palabra, ten confianza, Él lo hará.
 Recuerda que Dios está presto a hablarte y cada día tiene una palabra fresca para cada uno de nosotros. En Su
palabra hay promesas, hay palabras de ánimo, hay fortaleza, paz, respuestas y también palabras que nos exhortan
con principios espirituales a ser personas de bien.
 Siempre basamos nuestro devocional en la Palabra de Dios y en la oración.
 Una vez que empieces a hacer cada día tu devocional no podrás dejar de hacerlo, notarás que es una necesidad
como tomar agua o comer.
 Fortalece tu FE a través del DEVOCIONAL.

El devocional es indispensable para el crecimiento cristiano. Todos sabemos que es importante pasar tiempo a
solas con Dios, meditando en Su palabra, y orando. Lamentablemente, muchos de nosotros batallamos en tener
un tiempo devocional provechoso. Es por eso que quisiera darte algunos consejos que me han ayudado en mi
caminar con Dios a solas a lo largo de los años.

1. Al leer la Biblia, es imprescindible sosegar el corazón ante Dios para recibir el esclarecimiento y la guía

del Espíritu Santo.

Aunque perseveremos en la lectura diaria de la Biblia a una hora fija, si no sosegamos el corazón ante Dios

durante ese tiempo, simplemente leeremos la Biblia mientras pensamos en cómo ocuparnos de los asuntos

familiares o laborales. Esa manera de leer la Escritura se limita a seguir una norma y llevar a cabo un ritual. En tal

caso, es probable que lo hagamos mecánicamente y alcancemos una comprensión superficial; de ningún modo

podremos recibir esclarecimiento del Espíritu Santo, no adquiriremos nueva luz y, naturalmente, ya no tendremos

gozo espiritual. Especialmente en una época tan acelerada, las ocupaciones laborales y las complicadas

relaciones interpersonales nos dejan exhaustos de cuerpo y mente, así que, cuando leamos la Escritura, debemos
tener todavía más en cuenta el sosiego ante Dios y meditar con esmero Sus palabras. Esta es la única vía para

recibir esclarecimiento y guía del Espíritu Santo.Dice la palabra de Dios: “Los verdaderos adoradores adorarán

al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren” (Juan 4:23).

“Acallar el corazón de uno delante de Dios es uno de los pasos más cruciales para entrar en las palabras

de Dios […]. Sólo cuando pueden estar en paz delante de Dios, el Espíritu Santo puede tocar a las personas

y el Espíritu Santo las puede esclarecer e iluminar, sólo entonces pueden realmente tener comunión con

Dios y pueden entender la voluntad d2. No leas por leer: elige pasajes acordes a tus problemas y

dificultades reales.

. Leer la Escritura así, sin ningún objetivo, no da resultados positivos. Es como si un enfermo intenta tratar su

enfermedad: no puede esperar una mejoría tomándose cualquier medicamento, sino que primero tiene que

entender qué ha provocado realmente la enfermedad y de qué tipo es para poder recuperar la salud con el

medicamento adecuado a su patología concreta. Lo mismo sucede al leer la Escritura. La palabra de Dios dice:

“Cuando comas y bebas las palabras de Dios, las debes medir contra tu propio estado real. Es decir,

después de que descubras las deficiencias en ti mismo durante tus experiencias reales, debes ser capaz

de encontrar una senda para practicar y dar la espalda a tus motivaciones y concepciones que están mal.

Si siempre te esfuerzas en esto, y tu corazón siempre está enfocado en estas cosas, tendrás una senda

para seguir, no te sentirás vacío y así podrás mantener un estado normal. Sólo entonces serás alguien que

está agobiado por tu propia vida y sólo entonces serás alguien que tiene fe”

e Dios y la guía del Espíritu Santo […]”

3. Céntrate en meditar las palabras de Dios y en entender el significado profundo de la verdad.

Muchos piensan que solamente alegran a Dios las personas que están muy familiarizadas con la Biblia y

tienen muchos conocimientos bíblicos. Así, al leer la Escritura, hacemos mucho hincapié en leer y memorizar más

pasajes para sabérnosla más al dedillo y de cabo a rabo. Sin embargo, no nos centramos en meditar las palabras

de Dios para lograr entender de qué tratan realmente. Si lo pensamos detenidamente, tal vez nos parezca que

esta práctica simplemente nos familiariza más con el texto bíblico y que llegamos a comprender algunos principios

espirituales. No obstante, no entendemos las verdades inherentes a las palabras de Dios, no conocemos Su

voluntad ni Sus exigencias y, en especial, nos falta verdadero conocimiento del propio Dios. Es más, en nuestra

vida normal no sabemos experimentar ni practicar las palabras de Dios. De ese modo, puede que también nos

volvamos cada vez más arrogantes por dominar tantos conocimientos y teorías de la Biblia. Alardeamos ante los
hermanos y hermanas y nos lucimos interpretando teorías y conocimientos bíblicos; nos exhibimos para que nos

admiren y adoren, y nos plantamos ante nuestros hermanos y hermanas al tiempo que tenemos una relación cada

vez más distante con Dios. En lo espiritual, caemos en la oscuridad, involucionamos y no sentimos la presencia

de Dios.

¿Cómo empezar a estudiar? No lea con prisa, sino con atención. El objetivo no es sólo terminar la lectura
programada, sino entender aquello que está escrito. Si no entiende vuelva a leer el texto seleccionado. Trate de
entender el contexto de aquello que está leyendo. Para ayudar en el entendimiento de la Biblia.
 busque respuestas para preguntas simples, tales como: ¿Quién está hablando? ¿A quién? ¿Por qué?
¿Cuándo y dónde ocurre el hecho? Y finalmente, ¿este texto pude ser aplicado a mi vida?

 Observe que tipo de texto está usted estudiando. ¿Es una historia? ¿Es una parábola? ¿Es una poesía? Si el
texto estuviese enseñando de una doctrina específica, como por ejemplo, la segunda venida de Jesús, trate
de estudiar todos los textos que hablan acerca de esta misma doctrina.

 Busque aclarar los textos difíciles con sus paralelos más fáciles. Por ejemplo: compare lo que dice Mateo, en
relación a un tema, con lo que dicen los otros evangelios de ese mismo tema. Analizar todo el contexto facilitará
su comprensión.

Técnicas de estudio
Usa un diccionario. Asegúrate de que buscas las palabras que no entiendas de cada capítulo que leas. Esto te
ayudará a entender mejor la Biblia.

Consigue una libreta de apuntes para tu estudio. Esto te ayudará a llevar un registro de lo que estudias y lees
cada día. Además, cuando te hagas alguna pregunta sobre lo que lees, apúntalo en la libreta. Puedes usar las
preguntas "quién", "qué", "cuando", "donde", y "cómo" para analizar los pasajes que leas. Por ejemplo, pregúntate
"quién estaba allí", "qué estaba sucediendo", "donde sucedió este relato" o "qué resultados tuvo cierta acción".
Estas preguntas sencillas harán que comprendas mejor la historia.
Subraya cosas importantes o que te llamen la atención en tu Biblia. No subrayes nada si la Biblia es de otra
persona.
Utiliza las referencias cruzadas y las notas a pie de página si tu Biblia las tiene. Esto son pequeños números
y símbolos que te dicen que busques en otro lugar del texto para tener más información, o te muestran cuando
algo ha sido discutido anteriormente. Los pie de nota, que normalmente están en la parte de debajo de una página,
te dirán de dónde viene la información o te explicarán ideas complejas o conceptos y eventos históricos.
 Prueba a elegir algunas palabras que te llamen la atención y buscarlas en concordancia para encontrar otros
versos que hablen de la misma cosa.

Sigue las referencias en tu Biblia de estudio hasta volver al sitio dónde las usaste por primera vez. Por eso
es muy bueno usar una Biblia con referencias para estudiar.
Escribe un diario. No tienes que escribir mucho, simplemente usa una hoja de libreta con la fecha y el
libro/capítulo/verso en la parte de arriba. Hazte algunas preguntas y resume lo que estás leyendo. Esto te ayudará
a ver lo que Dios te está revelando a través de Su Palabra. Escribe ideas o versos o pensamientos que te vengan
a la cabeza a medida que lees. Piensa “Quién, Qué, Cuándo, Dónde, Cómo”. Responde todas las preguntas
posibles bajo cada categoría. Luego míralas y reza sobre ellas

No te distraigas. Apaga la radio y la televisión. A menos que estés estudiando en grupo, intenta encontrar un
lugar tranquilo y silencioso con una mesa para poder leer y tomar notas. Considéralo un tiempo entre tú y Dios a
solas.

 Al principio puede hacerse difícil leer la Biblia todos los días. Pero después se vuelve un hábito que despeja tu
mente y te ayuda durante el día. No te rindas. Cuando te sientas desanimado, pídele ayuda a Dios en oración.

Tres Pasos Vitales

Entonces, ¿cómo debería el pueblo de Dios estudiar la palabra de Dios? Aquí están tres pasos útiles: Observar,
interpretar, aplicar.10

1) Observación: ¿Qué dice?

El primer paso es la observación. Cuando abrimos la palabra de Dios, nuestra tarea fundamental es simplemente
ver lo que hay ahí.

La buena noticia es que la observación no es complicada. Principalmente consiste en leer lenta y cuidadosamente
para poder recopilar los datos básicos de quién, qué, dónde y cuándo. Algunas buenas preguntas para tener en
cuenta incluyen:

 ¿Acaso hay palabras o ideas repetidas?


 ¿Quién está hablando o escribiendo?
 ¿A quién le están hablando o escribiendo?
 ¿Quiénes son los personajes principales?
 ¿Dónde está sucediendo esto?
 ¿Existen palabras que muestran cronología?
 ¿Existen contrastes, comparaciones o declaraciones condicionales?
 ¿Cuál es la progresión lógica en el argumento del autor?
 ¿Existen palabras que indican el ambiente, el estado de ánimo y las emociones?
 ¿Cuáles son las divisiones de la sección y las palabras de enlace?
 ¿Qué es lo que no entiendo aquí?

La observación bíblica no tiene que ser un proceso extenso y laborioso. No necesitas preguntar y responder a
cada pregunta conscientemente. Cuanto más te involucras con la Biblia, más alerta te vuelves a este tipo de cosas.

2) Interpretación: ¿Qué significa?

El siguiente paso es la interpretación. Ya has considerado lo que dice el pasaje, pero, ¿qué significa? Hacer
preguntas como estas puede ayudarte:

 ¿Acaso el contexto circundante aclara cualquier confusión de palabras o frases? (Es aconsejable examinar el
contexto “más cercano”—otros versículos en el mismo capítulo u otros capítulos en el mismo libro—antes de
consultar pasajes o recursos externos “más lejanos.”)
 ¿Cómo podría parafrasear este pasaje en mis propias palabras?
 ¿Por qué el autor bíblico escribió este pasaje en particular?—¿Por qué el autor sentía que era necesario incluirlo?
 ¿Mi interpretación es coherente con lo que he visto en la etapa de observación, o es demasiado dependiente de
algunos detalles?
 ¿Acaso otros pasajes de las escrituras llenan mi interpretación? (El refrán, “Deja que las Escrituras interpreten las
Escrituras,” nos recuerda dejar que pasajes más claros arrojen luz sobre los versículos más complejos.)
 ¿Dónde cae este pasaje en la historia redentora? ¿Cómo encaja dentro de la enseñanza de la Biblia como un
conjunto?
3) Aplicación: ¿Cómo debo responder?

Después de la observación e interpretación viene la aplicación. Este es el objetivo final del estudio de la Biblia. En
las primeras dos etapas estudias el texto; ahora el texto te estudia a ti. Renunciar prematuramente antes de aplicar
lo que observaste e interpretaste es como masticar sin tragar.

 ¿Qué es algo que aprendí acerca de Dios—su carácter, su plan, sus prioridades, sus promesas, sus deseos, sus
caminos?
 ¿Qué es algo que aprendí de mí mismo? ¿De mis amigos? ¿Del mundo?
 ¿Cuáles son los aspectos de la “condición caída" que se muestran en el pasaje (es decir, ¿qué aspecto del pecado
humano o quebrantamiento es más evidente aquí?)? ¿Cómo se muestra la “solución redentora” aquí (es decir,
¿qué aspecto de la gracia de Dios es más evidente en el pasaje?)?15
 ¿Cómo afecta el Evangelio—la noticia impresionante de lo que Dios logró a través de la vida, muerte y resurrección
de Jesús—mi comprensión de este pasaje? Por el contrario, ¿cómo aumenta mi comprensión del Evangelio este
pasaje?
 ¿Cómo debo cambiar mi pensamiento o forma de vida basado en lo que he aprendido?
 ¿Cómo debería estar orando a la luz de este pasaje?
 ¿Existe un estímulo o promesa aquí en el cual debo meditar?
 ¿Qué implicaciones tiene este pasaje en la forma en la que me involucro con otros?

Da el Paso

Estudiar la Biblia lleva trabajo, pero la recompensa no tiene precio. La Biblia es un tesoro de verdad, belleza,
energía y sabiduría sin fondo. La razón última por la que nos esforzamos para comprender la Palabra de Dios es
que podamos saber y agradar al Señor de la Palabra.