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TALLER FINAL

GRADO 9°
LITERATURA PRECOLOMBINA

La literatura precolombina, se refiere al conjunto de obras con valor literario producidas en América (del Norte,
Central y del Sur) antes de la llegada de Cristóbal Colón en 1492. Y por consiguiente antes de la conquista de
nuestro continente. La mayoría de los pueblos de Mesoamérica antes de la llegada de los españoles
desarrollaron sistemas de escritura, sistemas que casi nunca fueron empleados para
conservar por escrito sus propias literaturas. La mayor parte de su haber literario se
conservó y se transmitió únicamente a través de la tradición oral, y sólo algunas de sus
obras fueron trasladadas al alfabeto occidental y conservadas por escrito. Tan sólo
especialistas modernos, como Ángel María Garibay o Miguel León Portilla se han dedicado
a traducir aquellos textos, por lo que su conocimiento, hasta hace no demasiado tiempo, era
del todo inexistente. El encuentro de culturas bien diferenciadas: la española y la indígena,
salió triunfante la más fuerte, así las culturas autóctonas, incluyendo sus lenguas fueron
sometidas a un lento proceso de extinción que aun hoy en día existe. Algunas de estas lenguas continúan
vigentes en Colombia y Latinoamérica y sus hablantes aun forman un considerable número.

LITERATURA AZTECA: El pueblo azteca, conocido también como mexica de filiación nahuatl y, por lo tanto,
hablante del náhuatl. fue sin duda el más exitoso de los pueblos precolombinos de Mesoamérica desarrolló
una escritura jeroglífica (o ideográfica), aunque en el momento de la conquista española su escritura había
alcanzado ya un estadio fonético. Los españoles destruyeron muchos de los escasos, registros literarios que
guardaban los aztecas. Los que se lograron conservar mejor fueron los que grabaron los misioneros,
utilizando el alfabeto occidental. De estos textos la mayor parte son poemas, que se conocen con el nombre
de cuicatl. Los cuicalt incluían bailes y cantos, hablaban sobre la vida y la muerte y solían utilizarse como
parte de celebraciones religiosas. Otra manifestación literaria de tipo religiosa fueron los llamados cantos
divinos oteocuícatl, que estaban destinados a los sacerdotes. Y al margen de los poemas religiosos, los
mexicas produjeron también una especie de literatura para la guerra. Son los llamados cantos guerreros o
yaocuícatl.
Al ser oral, no se cuenta con muchos registros de los principales autores de esta literatura. Solían ser los
reyes quienes se atribuían las mejores obras, y entre ellos se considera a Nezahualcoyotl, que reinó en
Texcoco durante el siglo XV, como uno de los más virtuosos.

LITERATURA MAYA: Es literatura maya las obras literarias escritas en lengua maya y por indígenas mayas.
No obstante, el término es a veces fuentes de conflicto entre los estudiosos, ya que no
resulta fácil delimitar con claridad la frontera entre lo que es maya y lo que no lo es; más aún
cuando en la actualidad la literatura maya sigue viva, al contrario que otras literaturas
americanas de origen prehispánico. Recorreremos los tres grandes periodos de la literatura
maya, a saber: la literatura prehispánica, la literatura colonial y la literatura contemporánea.
La literatura prehispánica maya es la más difícil de conocer y se conservan pocos
ejemplares, algunos en códices y otros escritos en estelas. Los códices que aún se
conservan abordan temáticas relacionadas con la medicina y la astrología, aunque se sabe
que existieron otros relacionados con otras áreas del conocimiento. Las obras de contenido
literario se conservan en estelas. Estas obras cuentan con una sintaxis muy precisa y
considerablemente diferente a la lengua maya habitual. Esta desviación se debe a que las estelas se
dedicaban a los dioses, y se escribían en el lenguaje que se creía ellos podrían entender. La “Inscripción de
Palenque” es la estela más conocida, y narra la creación del mundo, la cosmogonía maya. La literatura
colonial, por otra parte, es la más conocida y difundida. Muchos de los escritos prehispánicos se trasladaron a
papel con caracteres latinos para asegurar su conservación. Sin embargo, en este proceso los españoles
impregnaron esos escritos con su propia influencia, modificando aspectos aquí y allá y alterando la versión
original. Los propios mayas sobrevivientes a la conquista se ocuparon de trasladar gran parte de su literatura
al alfabeto latino, temerosos de que pudiera perderse. como tantas otras cosas se habían perdido. Por último,
la literatura contemporánea maya posiblemente sea la menos conocida, y no es poca la gente que se
sorprende al saber que se trata de una literatura viva. No es conocida en los grandes círculos literarios, pero
aún existen autores que utilizan la lengua maya, la cual reconocen como su propia lengua, para hacer
literatura. Entre ellos cabe citar a Ermilo Abreu Gómez y Jorge Miguel Cocom Pech, cuya obra “Los secretos
del abuelo” ha sido traducida a varios idiomas. El Subcomandante Marcos también ha escrito algunas obras
en lengua maya, como “Las relatos del Viejo Antonio”. POPOL VUH es el libro sagrado de los indios quichés
que habitaban en la zona de Guatemala, también conocido como: Las antiguas historias del Quiché. En este
texto se explicaba el origen del mundo y de los indios mayas. También se relataba la historia de todos los
soberanos de los Mayas. Es un libro mágico que recoge las tradiciones más importantes de nuestras etnias
indígenas centroamericanas. Popol es una palabra Maya que significa reunión, comunidad, casa común, junta
y Vuh significa: libro, papel, árbol de cuya corteza se hacía el papel. Es así que Popol Vuh representa el libro
de la comunidad para los Mayas. Originalmente fue escrito en piel de venado por su autor, luego fue
transcripto al latín por Fray Alonso del Portillo de Noreña en el año 1542. La versión española fue realizada
sobre este último texto en el siglo XVIII (1701) por el fraile dominico Francisco Ximénez que se había
establecido en Santo Tomás Chichicastenango.

LITERATURA INCA: Esta civilización logró formar un poderoso imperio en la época precolombina; logró ser el
estado prehispánico de mayor extensión de toda América, y que subsistió durante siglos.
De ese poderoso imperio han quedado restos monumentales y artísticos, pero no es fácil
hacer un estudio sobre su literatura, porque no se conserva ningún testimonio directo en
forma escrita. Su lengua era el quechua, un idioma que por cierto pervive hoy en día y es
ampliamente usado en diversas regiones de América Latina. Sin embargo, no tenían
costumbre de poner por escrito sus leyendas y tradiciones. La única forma de escritura que
se les conoce es la de los quipus, compuesta por unos hilos de diferentes colores que
anudándose en formas distintas les servía como materia escriptoria. Los quipus eran muy
útiles, en efecto, para mantener los registros y la contabilidad del estado, pero no eran
desde luego idóneos para escribir literatura. Literatura incaica se componía exclusivamente de testimonios
orales. Los cronistas españoles transcribieron algunos ejemplos, y otros se perviven aún gracias a la tradición
oral, resultan muy poco numerosos y tal vez no sean lo suficientemente significativos como para abordar un
estudio sistemático que mejore nuestro conocimiento de la literatura incaica. La literatura de los incas era
mayormente poética, y se mantenía centrada en temas relacionados con la naturaleza, como las plantas, las
flores y los animales. Los investigadores asocian esta tendencia a la naturaleza fundamentalmente agrícola de
su civilización. La música y la danza, al parecer, eran parte misma de la experiencia literaria, y componían
juntas parte integrante de la representación. Se conocen varios tipos de poesías, que son: el wawaki, unos
poemas entonados por coros de jóvenes durante las llamadas fiestas de la luna, el huahuay, unos poemas de
naturaleza triste y melancólica; el yaravía, unos poemas relacionados con el amor; el huaino, unos poemas
relacionados con el amor erótico; el triunfo, unos poemas que tenían que ver con la guerra y la victoria; el
aymoray, unos poemas de inspiración rural y agrícola. Sobre la autoría, se saben pocas cosas. Los incas
contaban con autores oficiales residentes en la corte y llamados amautas, así como con poetas populares que
tal vez “recitaran” en las calles y que recibían el nombre de haravec.