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Oferta

Diversificar la oferta alimentaria

Antecedentes internacionales indican que las poblaciones más vulnerables, como los países del
sur, desconocen su riqueza botánica. La falta de datos relativos a la composición alimentaria de
cultivos específicos ha constituido en ocasiones una barrera técnica al comercio, pues la mayoría
de los mercados potenciales de exportación para especies y cultivos exóticos, exigen o promueven
la presentación de datos sobre la composición de nutrientes para las etiquetas alimentarias y para
la documentación en los puntos de venta. Muchos países han visto sus productos inmovilizados y
confiscados por no ofrecer los datos de composición requeridos conforme a la legislación de los
países importadores, o por considerarse estos incorrectos; en cambio, un buen conocimiento de las
características nutricionales de un producto étnico le dará ventajas competitivas en los mercados
internacionales.

Se han reportado numerosos compuestos en frutos o partes de plantas tropicales que posibilitan
nuevos usos o su mayor aprovechamiento industrial. En la actualidad, las industrias de alimentos
han puesto en el mercado productos enfocados a fortalecer la salud de los consumidores con la
oferta de alimentos que impactan las funciones orgánicas, o que son manipulados para aumentar o
enriquecer la contribución de los fitoquímicos en una dieta saludable.

Colombia posee condiciones agroecológicas favorables para el desarrollo de una amplia y variada
gama de productos frutícolas y derivados de los mismos. Hay disponibilidad de tierras, diferentes
pisos térmicos con bajo grado de aprovechamiento y buena localización respecto a los mercados.
Además, cuenta con algunas experiencias agro-empresariales exitosas que pueden adaptarse al
sector hortofrutícola; sin embargo, la fruticultura en el país se caracteriza por dispersa, carente de
especialización, y en su mayoría es un complemento marginal a los ingresos de otra actividad
productiva principal. Como consecuencia, el costo final de la producción interna es relativamente
alto y la calidad resulta inadecuada para las necesidades del mercado. Por lo tanto se requiere la
implementación de unidades productivas centradas en el aprovechamiento de la producción donde
se considere:

• La capacidad de producción agrícola (densidades de siembra, variedades, estacionalidad de la


cosecha).

• El valor nutricional de la producción agrícola caracterizada por su origen.

• La infraestructura requerida para desarrollar un proceso de transformación y comercialización.


• El mercado objetivo (preferencias, requisitos, necesidades y oportunidades).

• La competitividad y sostenibilidad de la oferta.

Por lo tanto, el desarrollo frutícola en un país como el nuestro debe estar sustentado, tanto en un
aporte importante de innovación tecnológica, como en la identificación y control de los costos de
producción, transformación y comercialización.

El marco teórico de la comercialización de frutas en Colombia incluye una producción agrícola con
tradición de monocultivo, una población rural cada vez más escasa y un mercado interno en
crecimiento, insatisfecho, exigente y tentado por los mercados de apertura. Estos, entre otros
factores, deben convocar a la comunidad científica, a la estructura gubernamental y a la empresa
privada, a consolidar esfuerzos independientes o interdependientes, orientados hacia el desarrollo
y la adopción de nuevos sistemas investigativos y productivos que generen ventajas competitivas
para el desarrollo del manejo de perecederos en el país.

Con el re-ordenamiento de la nación y la integración comercial con otros países la política del
sector agropecuario se transforma y surge la necesidad de:

• La iniciativa privada, orientada hacia la calidad y la competitividad de los mercados.

• La integración vertical de la producción agrícola, agregando valor desde la granja en la


poscosecha.

• La especialización de las regiones en la producción agrícola.

• La necesidad de integrar diferentes instituciones y diferentes profesionales en la solución de los


problemas comunes.

• La ampliación de fronteras entre el sector productivo y la academia, mejorando sus niveles de


comunicación y apoyo.

El sector académico y el oficial tienen el reto de liderar programas de tecnificación y difusión de la


investigación aplicada al desarrollo de la industria frutícola nacional, enfatizando en la elaboración
de inventarios de recursos como una acción concreta para sustentar la factibilidad técnica y
económica de establecer programas de producción de alimentos centrados en los aportes
nutricionales derivados de la composición de las materias primas, agregados con sustancias que
enriquezcan sus aportes funcionales, de tal forma que se pueda cerrar la brecha de desnutrición y
malnutrición que aqueja a Colombia, donde persisten factores políticos, sociales y económicos que
condicionan la permanencia de estos problemas, especialmente en los grupos de más bajos
ingresos.

El compromiso es aportar al conocimiento de las características nutricionales de los productos


étnicos, adicionados de un componente tecnológico viable para generar ventajas competitivas en
productos con alta aceptación y bajo costo para los mercados nacionales e internacionales.

Luz Marina Carvajal de Pabón

Decana

Facultad de Química Farmacéutica

Universidad de antioquia
Demanda

Tasas de interés, demanda efectiva y crecimiento económico

Rates of Interest, Effective Demand and Economic Growth

Noemi Levy Orlik1

Profesora de tiempo completo de la Facultad de Economía, UNAM. <levy@servidor.unam.mx>.

Resumen

En este trabajo se argumenta que existe una controversia teórica sobre el impacto de la tasa de
interés en el gasto de la inversión y, por consiguiente, sobre la demanda efectiva. A grosso modo
se postula que esta relación puede ser directa (positiva o negativa) o indirecta, o sea afecta el
diferencial entre los rendimientos futuros actualizados (precio de demanda determinado en
mercado de capital) y el precio de oferta de la inversión o, directamente, sobre la distribución de las
ganancias. En el entorno de la economía mexicana se encontró que la función de la tasa de interés
es estabilizar el tipo de cambio y reducir la inflación sin mostrar un fuerte impacto en el crecimiento
económico.

Palabras clave: Regímenes y patrones monetarios Mercados financieros Tipos de cambio.

Abstract

In the paper is argued that there is deep controversy of the rate of interest impact on investment
and aggregate demand. In general terms, this relation can be direct (in negative or positive terms)
or, indirect, affecting the differential of future returns in present terms (investment demand price)
and the investment supply price or modify the distribution of income. In terms of the Mexican
economy we found that rate of interest stabilizes the exchange rate, lowers inflation, with hardly any
impact in economic activity.

Key words: Monetary Standarts and Regimes Financial Markets Foreign Exchange.

Journal of Economic Literature (JEL): E42, E44, F31


Introducción

Uno de los elementos más controvertidos en la teoría económica es el impacto de la tasa de


interés en el crecimiento económico y la demanda efectiva. Un conjunto de teorías señala que la
tasa interés tiene un efecto directo (en sentido contrario) sobre la inversión y la producción,
mientras, otros postulan que no hay conexión directa entre dichas variables, porque la tasa de
interés modifica la distribución del ingreso, por tanto, afecta indirectamente la demanda efectiva y,
a través de esa vía, al crecimiento económico. Ello ha provocado una variedad de propuestas de
políticas monetarias destinadas a modificar el crecimiento económico y el tamaño del mercado
(interno y externo).

Nuestra hipótesis es que la tasa de interés tiene un impacto débil sobre el financia-miento de la
acumulación y la producción: por consiguiente, su efecto sobre la demanda efectiva y, el
crecimiento económico, ocurre a través de modificaciones sobre la distribución del ingreso. Este
mecanismo es fuerte en los países en desarrollo, específicamente la tasa de interés tiene como
principal objetivo estabilizar el tipo de cambio, para controlar la inflación y, de esa manera
estabilizar el poder de compra de la riqueza financiera, reduciendo la participación del ingreso de
los asalariados en el ingreso total.

Este trabajo se dividirá en cuatro partes. Después de la introducción se realiza una revisión teórica
de los principales planteamientos en torno a la tasa de interés, y su relación con la acumulación y
la producción, resaltándose las particularidades de los países en desarrollo. En la tercera parte se
discuten las políticas monetarias en México, en los años de la primera década del 2000, para
mostrar que la tasa de interés no está fuertemente ligada al crédito ni la inversión, sino con la
estabilidad del tipo cambio (sobrevaluación del tipo de cambio) lo cual, conjuntamente con la tasa
de interés (en comparación a países desarrollados) atrae inversión extranjera, asegurando mayor
rentabilidad de las riqueza financiera, desligado del mercado interno. Finalmente, en la última
sección, se presentan las principales conclusiones del trabajo.

Tasa de interés, demanda efectiva, inversión y crecimiento económico

En esta sección revisamos dos propuestas teóricas. La teoría dominante que contiene las
explicaciones de la teoría neoclásica, el planteamiento de Wicksell aplicado a la Regla de Taylor, a
partir de lo cual emerge la política de "objetivos inflacionarios". De manera alternativa se analiza el
planteamiento de Keynes y los Post Keynesianos, con base en lo cual se estudia el sector
bancario, el mercado de capitales y, la relación entre estos dos sectores, para determinar su efecto
en la demanda efectiva y el crecimiento económico.

Teoría neoclásica

La tasa de interés tiene un papel central en la determinación del gasto de inversión (I) y el ahorro
(S), con una relación inversa entre la tasa de interés y la inversión, y, directa con el ahorro, con
base en lo cual se postula que el ahorro antecede la inversión (teoría del ahorro ex-ante), el dinero
es neutro y, la flexibilidad de la tasa de interés garantiza el equilibrio entre el ahorro y la inversión.

Una visión más específica que discute el funcionamiento del mercado de capitales se encuentra en
la Hipótesis de Mercado Eficiente (HME). Entre otros, Fama (1992, 1970) supone que el mercado
de capitales es un espacio que garantiza la libre movilidad de capitales, la información existente
está disponible para todos los agentes y, además, es gratuita.2 Ello garantiza que los precios de
los títulos financieros sean de equilibrio, dada la información disponible. Desde esta perspectiva, el
principal espacio de intermediación financiera tiene lugar en el mercado de capitales, cuya función
es distribuir los escasos recursos financieros existentes, denominados ahorros (S) entre los
proyectos de inversión (i) con mayores rendimientos, o sea, garantiza el financiamiento de la
inversión en un nivel que maximiza el crecimiento económico, dados los recursos disponibles.

Así, el espacio de determinación de los rendimientos de largo plazo (el inverso de la tasa de interés
de largo plazo) tiene lugar en el mercado de capitales, donde convergen los agentes superavitarios
y deficitarios que, mediante la compra y venta de títulos financieros, financian el capital productivo
y valorizan el capital adelantado, repartiéndose las ganancias creadas en el sector real, entre los
ahorradores y los empresarios, cuyos precios reflejan el valor fundamental, intrínseco, de los
activos, o sea, el precio de los títulos financieros debe ser igual (o muy cercano) al valor de libros y
las utilidades de las empresas. El arbitraje es perfecto. Ello implica que los cambios sucesivos de
los precios de los títulos financieros son independientes a lo largo del tiempo y entre los activos, o
sea, los precios actuales no están determinados por el pasado, ni el presente incide sobre el futuro.
Por consiguiente las ganancias financieras son fortuitas y aleatorias.

Una segunda visión es postulada por el nuevo consenso clásico. Sus antecedentes se encuentran
en Wicksell (1907), retomado por John Taylor (1993), y los modelos de relacionados a las políticas
de objetivos inflacionarios. Wicksell argumentó que el banco central determina una tasa de interés
monetaria que oscila, de manera acotada, alrededor de la tasa de interés natural (donde el ahorro
se iguala a la inversión, a un nivel de pleno empleo). Ello implica que las fuerzas de mercado
garantizan la convergencia de la tasa de interés monetaria con la tasa de interés natural.
Desequilibrios entre la tasa interés monetaria y natural (por ejemplo, sí la primera es menor que la
segunda) incrementan la demanda de los créditos, se reducen las reservas del banco central, y
aumenta la demanda efectiva, la cual provoca procesos acumulativos de precios, que el banco
central toman en cuenta en la determinación de la tasa de interés.

Taylor (1993) formaliza una función de reacción del banco central. La tasa de interés monetaria, (it)
es función de la inflación (πt) la tasa natural (r*t), donde se logra el pleno empleo de los factores
productivos, dada los recursos existentes; la brecha inflacionaria que diferencia entre la inflación
observada y un objetivo inflacionario (π*t); y, la brecha entre el producto observado (Yt) y potencial
(Y*t). Este planteamiento se formaliza de la siguiente manera:

Desde esta perspectiva, se supone que hay una correlación entre precios estables y crecimiento
económico robusto; siendo sus principales limitantes la explicación del nivel de la inflación objetivo
(que debe tener el menor valor posible), sin existir ninguna justificación teórica para esta
aseveración (Smithin, 2007, Epstein y Yeldan, 2009:9); y, se desconoce el nivel de la tasa de
interés natural y del producto potencial (Parguez y Seccareccia, 2000), Smithin, 2007). Además, se
supone que el déficit fiscal debe ser igual (o cercano) a cero, para limitar las presiones
inflacionarias (las cuales se suponen provienen de la demanda).

Svensson 1997 (véase Hüfner, 2004, capítulo 2) introduce rezagos al análisis de los objetivos
inflacionarios y señala que la inflación objetivo para el periodo siguiente (πt+1) es función de la
inflación del periodo próximo pasado πt, determinado por la diferencia de los precios (pt-pt-1), el
producto (en relación al producto potencial), una variable exógeno (x) que refleja la tasa de interés
de corto plazo, instrumento principal de la política monetaria del banco central (it) y una variable
que representa choque externos ε.

Esta es una versión simple de la curva de Phillips que relaciona el objetivo inflacionario con sus
propias variables rezagadas y la del producto.

A su vez, la brecha del producto (yt+1) es una función simple de la curva IS que está determinada
por el producto del periodo anterior (yt) la tasa de interés monetaria (determinada por el banco
central) menos las variaciones de precios (con efecto negativo) y se incluyen los shocks externos;
la cual se representa a través de la siguiente ecuación, versión simple del equilibrio del mercado
(IS).
Finalmente, la tasa de interés

A partir de las anteriores consideraciones se resalta que las políticas monetarias restrictivas
(aumentos de la tasa de interés monetaria deducida la inflación) afectan negativamente a la brecha
entre ingreso observado y potencial en el siguiente periodo (un rezago) y, dicha variable afecta
negativamente a la inflación con dos periodos de rezago.

El tipo de cambio aparece cuando se realiza una análisis de economía abiertas. Ello es
particularmente relevante para los países en desarrollo, con estructuras productivas altamente
expuestas al sector externo3, en tanto determinan el efecto traspaso de la inflación internacional
hacia los precios domésticos. Lafleche (1996) citada en Hüfner (2004:26) señala que el tipo de
cambio afecta a la inflación mediante dos vías. Una, es la vía directa, que relaciona las variaciones
del tipo de cambio (devaluaciones) con mayores precios de bienes importados intermedios y
finales, los cuales, a su vez, incrementan el índice de precios al consumidor, en periodos
relativamente cortos, o sea, tiene lugar en el mismo periodo que ocurre la variación del tipo de
cambio. El canal indirecto señala que la devaluación del tipo de cambio provoca un aumento de la
producción de bienes domésticos importables (se reducen las importaciones) y sube la actividad
exportadora. Ambas variables tienen un impacto positivo sobre el empleo, suben los salarios y,
también podrían incrementar los precios de los insumos importados, lo cual, en su conjunto, induce
a un incremento de precios en el periodo siguiente. De manera inversa, la sobrevaluación reduce
los precios de los bienes importados (insumos intermedios y bienes finales) en relación a los
precios domésticos; y, por efecto sustitución, reduce la producción de los importables producidos
nacionalmente y vuelve menos competitivas a las exportaciones.

El efecto del tipo de cambio sobre la inflación dependerá del componente de las importaciones (w),
donde el primer término independiente, de la ecuación 3, corresponde a la inflación domestica y, el
segundo término está relacionado con el movimiento del tipo de cambio real (q).

La tasa de interés, en una economía abierta está acotada por nuevas variables, donde se incluyen
las expectativas presentes sobre el tipo de cambio nominal futuro (Est+1), la tasa de interés
internacional (i*t), Svensson (citado en Hüffner, 2004) explica este mecanismo vía la paridad de la
tasa de interés, expresada en la ecuación 4, donde se añade una prima de riesgo (φ).
Así, la evolución de los planteamientos sobre la relación de la tasa de interés, la demanda efectiva
y el crecimiento económico tiene dos orígenes. Un punto de partida es el mercado de valores,
donde se supone que los mecanismos de mercado por sí solos son capaces de generar una
intermediación financiera eficiente (pleno empleo de las factores productivos), explicándose las
variaciones de las variaciones de los precios (y los rendimientos) por choques externos. Otro punto
de partida se encuentra en el banco central, que determina una tasa de interés monetaria tomando
en cuenta el monto de la inflación existente menos la variación de los precios mercado,
volviéndose relevante la tasa de interés monetaria en términos reales, con base en la brecha del
producto y la brecha de la inflación, la cual, además, está influida por el tipo de cambio real, cuyo
impacto está en función de la estructura productiva (componente importado en la producción y,
especialmente, en las exportaciones). Por otro lado, señala que la tasa de interés está influida por
la tasa de interés internacional y las expectativas de la tipo de cambio nominal.

Teoría heterodoxa

Esta corriente teórica está basada, en los planteamientos de Keynes y los Post Keynesianos,
donde destaca Minsky y, la teoría de los circuitistas, donde destacan B. Moore, M. Seccareccia y
M. Lavoie y L. P. Rochon, entre otros. Los consensos giran en torno a que la tasa de interés es una
variable monetaria y, se rechaza la existencia de una tasa de interés natural (Smithin, 2007).
Keynes y Minsky suponen que existen dos tasas de interés (de corto y largo plazos) las cuales
tienen una relación inversa con la inversión; mientras los circuististas y los teóricos alrededor de la
financiarización, rechazan dicha conexión, porque suponen que la tasa de interés es una variable
distributiva, determinada por un ente exógeno, que es la banca central.

Desde la perspectiva de Keynes, la tasa de interés de corto plazo, determinada por la banca
central, es asumida por la banca comercial que añade un margen (para contabilizar riesgos y las
ganancias de las instituciones financieras). La incertidumbre (desconocimiento de lo que ocurre en
periodos futuros) es una variable central que determina el comportamiento de los bancos,
específicamente, las decisiones sobre el monto de los préstamos que están dispuestos a
acomodar. El supuesto detrás de este señalamiento es que los bancos acomodan, dada una tasa
de interés del banco central, los créditos demandados, siempre y cuando, los créditos otorgados
anteriormente sean cancelados, reponiéndose constantemente el fondo revolvente de los bancos
comerciales, véase Key-nes, 1937.

La otra tasa de interés, de largo plazo, está determinada por la preferencia por la liquidez y la
oferta monetaria (Keynes, 1936, capítulo 13 y 17). La incertidumbre se asocia a expectativas
futuras de la tasa de interés, que incide sobre la transformación del ahorro ex post (generado por la
inversión) en ahorro financiero o atesoramiento. Cuando dominan las expectativas negativas,
variaciones de la tasa de interés no afectan el precio de los bonos, ni el gasto de la inversión. Un
evento parecido tiene lugar cuando la tasa de interés es demasiada baja (y se espera que no
pueda bajar más). Por consiguiente, las políticas monetarias expansivas son infectivas en periodos
de expectativas negativas, acuñándose el término poco afortunado de preferencia absoluta por la
liquidez.

Minsky también se refiere a dos tasas de interés, y supone que hay asimetría entre los flujos de
ingresos y deudas. En relación al primer planteamiento, desde su perspectiva, existe una tasa de
interés de corto plazo que la banca comercial cobra a los prestatarios, la cual está determinada por
el grado de liquidez del mercado de capitales, que depende de la inflación financiera.
Específicamente, a mayores precios de los títulos financieros, mayor generación de deudas, dada
una tasa de interés, los cuales garantizan la endogeneidad de los créditos bancarios. Asimismo, las
corporaciones pueden emitir deudas para otorgar liquidez a sus activos subyacentes. La banca
central también determina una tasa de interés, la cual está en función de las expectativas
inflacionarias de las autoridades monetarias.

Con respecto al segundo planteamiento, la asimetría entre el pago de las deudas y el flujo del
ingreso induce a movimientos cíclicos que, en la fase ascendente incrementa las deudas por
encima del ingreso, debido a la inflación de los títulos financieros, y tiene lugar una expansión
productiva. Este ciclo se revierte cuando la tasa de apalancamiento incrementa por encima de un
nivel normal, lo cual genera un aumento de la tasa de interés de la banca comercial y central, se
reduce la acomodación de créditos, lo cual puede desembocar en una deflación de precios en el
mercado financiero y puede desencadenar una recesión económica (Minsky, 1982).

Con base en lo anterior se puede señalar que el movimiento de la tasa de apalancamiento está
asociado a una fase ascendente del ciclo, que se distingue por desplegar un proceso de inflación
financiera. Es decir, las deudas crecen más rápido que el gasto de la inversión y la producción; la
cual, contiene las semillas de la siguiente fase, que es descendente, con mayores tasas de interés,
deflación del sistema financiero, menores volúmenes de créditos, ingreso y recesión económica.

El concepto de incertidumbre de la teoría de la preferencia por la liquidez, relacionado con el


movimiento futuro de la tasa de interés, es reemplazado en la hipótesis de la inestabilidad
financiera, por la desviación de la tasa de apalancamiento con respecto a un nivel normal.

La teoría del circuito monetario difiere del planteamiento de Minsky. Se supone que la tasa de
interés dominante es la que determina el banco central, los bancos comerciales son tomadores de
precios y añaden un margen de ganancias y una prima de riesgo. La tasa de interés de largo plazo
está vinculada con las actividades del mercado de valores que, al igual que la tasa de interés de
corto plazo, es una variable distributiva. Ninguna de las tasas de interés señaladas afecta
directamente a la inversión o la producción porque la tasa de descuento no es igual a la tasa de
interés, e incluso pueden tener movimientos contrarios;4 por consiguiente los movimientos de la
tasa de interés de corto plazo sólo afectan a la brecha entre la tasa de descuento y la tasa de
interés.

La particularidad de los circuitistas es que el dinero es estructuralmente no neutro, porque la


demanda de créditos está relacionada con la ampliación de la producción y la inversión (no hay
consenso con respecto a esta última variable), los cuales se acomodan, sólo si los prestatarios y
los proyectos son solventes, o sea generan suficiente rendimientos para cubrir los intereses. En
este contexto habría que resaltar que los créditos están intrínsecamente relacionados con la
producción, o sea, no deberían canalizarse a actividades que generan ganancias financieras.

Los circuitistas rechazan la asimetría temporal entre el gasto y el ingreso porque se supone que los
créditos inducen a una ampliación de la producción, el ingreso y las ganancias; por consiguiente,
las empresas tienen la capacidad de cancelar sus avances crediticios en el mismo periodo que
éstos se crean (Lavoie y Seccareccia, 2001, Toporowski, 2008, Levy, 2010), por tanto, no debería
haber un aumento de la tasa de apalancamiento.

En este contexto la especulación tiene características diferentes. Está relacionada a la solvencia de


los prestatarios que es afectada por aspectos micro y macroeconómicos (Rochon, 2006). Los
aspectos micro se deben a que las corporaciones no logran sus objetivos de rendimientos por
errores técnicos o gerenciales en el planteamiento de los proyectos, mala administración de las
empresas e, inadecuada supervisión de las empresas o, decisiones incorrectas, por parte de los
banqueros, en la determinación de los créditos. Todos estos elementos afectan a determinados
prestatarios, independientemente del ciclo económico, y a exceso de créditos en relación a las
reservas bancarias. Específicamente, la incertidumbre microeconómica está basada en la
posibilidad de que los prestatarios no generen las ganancias esperadas y, por tanto, no puedan
pagar las deudas pendientes.

Los elementos de incertidumbre macroeconómica están conectados a las previsiones futuras de la


demanda efectiva, el desconocimiento del precio futuro de la tasa de interés, variable determinada
por el banco central (Rochon, 2006) o, algún elemento macroeco-nómico relacionado con los ciclos
económicos. Hay un incumplimiento de deudas por variaciones de las condiciones
macroeconómicas (demanda y tasa de interés, desarrollos tecnológicos) que afecta al conjunto de
las corporaciones.
El espíritu de Keynes sobre el desconocimiento del futuro que modifican el curso de la economía
se relaciona con las decisiones sobre el curso de la demanda efectiva y los costos, donde tiene un
papel importante las decisiones de la banca central sobre la tasa de interés monetaria.

Desde esta perspectiva, la tasa de interés depende "de las técnicas de la política monetaria, la
sensibilidad del comportamiento económico a las variaciones de la tasa de interés, el grado de la
apertura económica, el grado de movilidad del capital, la extensión que el banco central está
dispuesto a permitir, la fluctuación de las reservas internacionales y del tipo de cambio, la tasa
esperada de inflación domestica e internacional, la voluntad del gobierno de regular e imponer
controles a la economía y, la extensión de coordinación de política entre los gobiernos", Moore
(1988: 266). Éste mismo autor refuerza este planteamiento, señalando que "la determinación de la
tasa de interés, determinada por la banca, depende de factores de demanda (estado futuro de la
economía), la respuesta del sistema a variaciones de la tasa de interés, los objetivos del gobierno
(pleno empleo, estabilidad de precios, crecimiento, balance de pagos, términos de intercambio,
tipos de cambio factores distributivos); el impacto de las variaciones de la tasa de interés en la
viabilidad del sistema financiero, prosperidad y liquidez; en democracia se debe evaluar el impacto
de las variaciones de la tasa de interés en la imagen del partido gobernante, especialmente si hay
elecciones" (Moore, 1989: 487). O sea, la tasa de interés no está relacionada directa ni únicamente
con la demanda y la oferta crediticio.

Si el incremento de la tasa de interés no está determinada por las crecientes deudas relacionadas
a la producción, debe responderse cuáles son los factores que explican los incrementos de precios.
Toporowski (2000) señala que la inflación en el mercado financiero tiene lugar cuando los precios
de los instrumentos financieros se encuentran por encima del valor de libros de las empresas y, de
las utilidades, porque el influjo de los capitales hacia el mercado valores es mayor que la salida de
estos. Contrariamente a la Hipótesis de Mercados Eficientes, los precios de los instrumentos
financieros dependen de precios de periodos anteriores y, determina los precios futuros, existiendo
puntos de quiebre que cambian los precios de los títulos de los precios financieros.

La particularidad de las fases expansivas impulsadas por la inflación financiera es que el


crecimiento económico no está sustentado en el gasto de inversión sino en actividades productivas
cuyos activos subyacentes están sujetos a la bursatilización y, son altamente sensibles a las
variaciones de los precios de los títulos financieros (créditos hipotecarios y tarjetas de crédito), los
cuales, sólo distribuyen los rendimientos existentes entre los tendedores de los títulos financieros y
los no tenedores de éstos títulos (factores de productivos que no remunerados con títulos
financieros-asalariados).
Bajo estas condiciones, los ciclos expansivos tienen lugar cuando son favorables las condiciones
de valorización del capital financiero, destacándose la estabilidad de los precios de los bienes y
servicios y, de los tipos de cambios. Estas condiciones permiten garantizar el poder adquisitivo del
capital financiero. Nótese, el tipo de cambio puede modificar los precios de los bienes y las
mercancías, especialmente si no existe arbitraje perfecto, y afectar el valor real de la riqueza
financiera. La teoría heterodoxa no se destaca por destinar un apartado especial de la discusión al
efecto del tipo de cambio porque supone no hay distorsiones en los precios (Lavoie, 2001).

A lo largo de la historia, el auge del mercado de valores generalmente está relacionado a caídas de
los rendimientos productivos que intentaron ser neutralizadas por cambios institucionales que
crean ganancias financieras. Específicamente, la profundización financiera no está ligada al
crecimiento económico, sino al aumento de las ganancias financieras, que se redistribuyen en favor
de los tendedores de acciones, los cuales están asociados al influjo de capital neto al mercado de
valores, acompañado de un aumento y velocidad de los títulos (turnover), inducidos por las nuevas
instituciones financieras. En el periodo de financiarización aparecieron los fondos de pensiones,
compañías de seguros y, a su vez, se modificó el comportamiento del sector bancario y sector
financiero no bancario, acumulándose grandes montos de ahorro, cuyo objetivo fue valorizarse en
el mercado de capitales, mediante la compra de instrumentos financieros cuyos precios están en
ascenso. Este proceso se revierte, cuando se reduce el influjo de capital neto al mercado de
capitales, cae la demanda de títulos financieros, abriéndose una fase de deflación financiera y
recesión económica. Las causa de la inflación y deflación financiera se encuentran en la caída de
los rendimientos del sector productivo (Minsky, 1964) y, los cambios institucionales, que
canalizaron a los mercados financieros mayores entradas de flujos de capital en relación a la salida
de flujos, lo cual, tiene un punto de quiebre.

Políticas monetarias en México: Tasas de interés, demanda efectiva y crecimiento económico

El cambio de modelo de acumulación y la política económica neoliberal, formalmente, inició, en


1983, teniendo como objetivo central el control de la inflación. Empero, sólo hasta 1988, cuando se
impuso la política de "pactos" y "bandas cambiarias"; se incluyó de manera explícita el control de la
inflación, a través de la fijación de bandas de flotación y desliz cambiarios pre-determinados; o sea,
el tipo de cambio ancló los precios domésticos. Esta política fue acompañada del control de precios
básicos donde destacan los salarios y los precios del sector público (gasolina, electricidad, gas). El
banco central intervino en el mercado cambiario, mediante variaciones de la tasa de interés que
influyeron sobre la entrada y salida de flujos de capital extranjero. La devaluación de 1994 mostró
la inefectividad del control (limitado) del tipo de cambio, bajo condiciones de apertura económica y,
especialmente, en un contexto fuertes movimientos del capital entre los mercados financieros.

La política de control de la inflación vía "metas inflacionarias" (inflation targeting), en México, tiene
sus antecedentes en la autonomía del banco central (puesta en marcha en enero 1994). Uno de
sus objetivos fue garantizar el equilibrio fiscal5 y que el banco central determinara (independiente
de las decisiones gubernamentales) el monto del crédito interno neto.

La autonomía del banco central fue seguida por la imposición de un régimen cambiario de libre
flotación (resultado de la devaluación de 1994 y la posterior crisis financiera y económica de 1995)
que se convirtió en el ancla nominal de los precios. En la primera fase de las metas inflacionarias,
las autoridades monetarias consideraron que no era aconsejable adoptar como instrumento de
política monetaria una tasa de interés nominal, como ocurre en los países con baja inflación (por
ejemplo Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón). Entre 1995 y 1997 se abrió un periodo de
política monetaria de transición: "Las acciones de política monetaria estuvieron dirigidas a
restablecer condiciones ordenadas en los mercados financieros y contener las presiones
inflacionarias en la economía", Banco de México (2009:5). En el periodo 1998-2000, la banca
central empezó a publicar metas de inflación para cada año, las cuales intentaron ser controladas
mediante la regulación de los agregados monetarios. En 2001, se adoptó de manera formal el
esquema de "metas de inflación" vía la tasa de interés, determinándose en 2008, un piso mínimo a
la tasa de interés a través la tasa de interés de fondeo.

Los objetivos inflacionarios que se impusieron a través de los saldos acumulados y "cortos" se
desplegaron a través de la tasa de los CETES a 91 días que, en caso de sobre-giros (diarios o
mensuales) en el banco central, tenían una penalización "del doble más uno" de Cetes a 91 días.
En 2008 se reemplazó por una tasa de interés objetivo.

A fin de determinar si las políticas de control de inflación, mediante metas inflacionarias, lograron
su cometido, se analiza la evolución de la inflación, considerando las metas inflacionarias y el
efecto traspaso de la inflación; seguido por una revisión de la brecha inflacionaria, la inflación
(anualizada), la tasa de interés y el tipo de cambio (en ambas variables descontadas la inflación).
Finalmente se discute la evolución de la tasa de interés, el tipo de cambio y la brecha del producto.

La evolución de la inflación a lo largo de todo el periodo tiene una tendencia hacia la baja (gráfica
1) que logró alcanzar los objetivos inflacionarios de la política monetaria hacia final del periodo, o
sea, esta política podría caracterizarse como exitosa, observándose varias fases. Entre 1990 y
1994 la inflación mensual tiene una reducción significativa, interrumpida por la devaluación de
1994, que generó aumentos del índice de precios por encima de 50%. A partir de ese periodo hay
una reducción constante y paulatina de la inflación guiada por las metas inflacionarias que
comunica la autoridad monetaria y, en 2002, por el despliegue de "metas inflacionarias.

Otro objetivo de la políticas de "metas inflacionarias" es reducir el efecto traspaso, que mide la
diferencia entre el incremento del precios al consumidor y el productor. Siguiendo la metodología
de Ampudia 2009 sobre la medición del efecto traspaso, encontramos que en el periodo anterior a
la política de metas inflacionarias dominó un alto efecto traspaso (la inflación medida por el índice
de precios al consumo fue mayor que el índice de precios al productor). Ello provocó que los
consumidores asumieran los incrementos de los precios (provenientes de choques internos o
externos) pudiéndose suponer que la ganancias de las empresas se mantuvieron relativamente
constante.

Estas observaciones se modifican en el periodo de políticas de "metas inflacionarias", véase


gráfica 1, teniendo lugar una reducción del efecto traspaso, lo cual pudiera hacer suponer que los
empresarios asumen partes de los costos de dichas perturbaciones; o sea, estos resultados
también indicarían que fue exitosa la política monetaria con relación al efecto traspaso.

Sin embargo, un análisis más detallado del efecto traspaso indica que su reducción está
relacionado a una caída de los ingresos salariales (salarios y prestaciones) que incluyen no sólo a
las clases sociales de bajo ingresos, sino también a los trabajadores calificados (especializados
con educación técnica o universitaria), excluyendo al sector gerencial y tendedores de activos
financieros, cuyo ingreso depende de la evolución del valor de las acciones que se maximizan en el
periodo de dominación del capital financiero. O sea, se repite el mismo comportamiento de los
países industriales, donde se genera una redistribución del ingreso en contra de los asalariados,
independientemente si los trabajadores son técnicos de la producción (calificados) o, no calificados
(véase Mott, 2010). Por consiguiente, la reducción del efecto de traspaso no fue un logro de las
políticas de "metas inflacionarias", sino un resultado de la reducción de la demanda efectiva
domestica, o sea, fue producto de la redistribución del ingreso en contra de los asalariados. Este
proceso, como veremos más adelante, no es contrarrestado por crecientes créditos, tal como
sucedió en los países desarrollados.

Un segundo grupo de variables sujetos a discusión son la relación entre la inflación anual, el
instrumento de la política monetaria (tasa de Cetes, 91 días, en términos reales) y, el tipo de
cambio en términos reales (medido por el tipo de cambio nominal de los pesos por dólar y
multiplicado por la relación índice de precios de Estados Unidos y México). Estas variables
muestran una relación estrecha entre la devaluación, aumentos de la tasa de interés y, la creciente
inflación, véase gráfica 2. Específicamente, las devaluaciones fueron seguidas por políticas
monetarias restrictivas, desplegadas vía drásticos aumentos en la tasa de interés, cuyos motivos
fueron restablecer los rendimientos del sector bancario sin poder revertir las salidas de capital
extranjero, en tanto, en periodo de crisis, dichos flujos se vuelven perfectamente inelásticos a las
variaciones de la tasa de interés (Díaz, Alejandro, 1985). Sin embargo, en los años de la década de
2000, se debilito la relación entre la inflación, la tasa de interés y, el tipo de cambio. La tasa de
interés redujo sus oscilaciones, mostrando una tendencia hacia la baja y, la depreciación del tipo
de cambio (2008) no desató un proceso inflacionario. De hecho, la devaluación del 2008 fue
resultado de una caída del influjo de capital externo (menores remesas, caída de los volúmenes de
inversión extranjera de portafolios y directa y, menores volúmenes de exportaciones), lo cual redujo
la actividad económica, desplegándose una recesión económica sin crisis financiera;
específicamente cayó el empleo y los salarios. En ese periodo, se volvió evidente que la función de
reacción del banco central en la determinación de la tasa de interés está altamente relacionado con
la evolución de las tasas de interés internacionales y las expectativas de la evolución del tipo de
cambio nominal, ésta última, en dicho periodo, a la baja.

Un tercer conjunto de variables que se analizan es el comportamiento de la brecha del producto, el


tipo de cambio, y la tasa de interés. La brecha del producto y el tipo de cambio se supone tiene una
relación indirecta, o sea, incrementos en el tipo de cambio (devaluaciones) incrementan el ingreso
observado con respecto al ingreso potencial, pudiendo volver positiva (o, menos negativo) la
brecha del producto. Inversamente, reducciones del tipo de cambio (revaluación cambiaria)
inducen a una reducción de la actividad económica, que vuelve negativa la brecha del producto.
Empero, el comportamiento de estas variables, no tuvo dicha evolución (gráfica 3.1). Las
devaluaciones fueron acompañadas por brechas negativas del producto y, las apreciaciones, por
mayor actividad económica (brecha positiva); no obstante que las exportaciones, desde 1994, se
convirtieron en el motor del crecimiento económico.

Con base en lo anterior se puede delinear las siguientes tendencias. Primero, es muy débil el
efecto indirecto del tipo de cambio (señalado por Lafleche, citado en Hüfner) (2004), lo cual se
debe a un débil encadenamiento productivo de la economía mexicana, porque la producción y,
especialmente, las exportaciones, tienen alto contenido importado. Segundo, la revaluación del tipo
de cambio no es garantía de mayor crecimiento económico, en tanto, la demanda depende de
fuentes externas (las exportaciones son el gasto dinámico de la economía). Ello provoca que
recesiones mundiales apaguen los motores de la economía de los países en desarrollo, sin poder
revertir la demanda domestica, o sea, aumentó la dependencia externa, en vez de reducirse,
debilitándose las bases del crecimiento endógeno construidas en el periodo de sustitución de
importaciones, el cual, no habían terminado de desarrollarse (véase Fajnzylber, 1983).

Por consiguiente, el crecimiento económico sobre la base de un tipo de cambio sobrevaluado


puede ser estable, siempre y cuando no varíe el tipo de cambio, aunque generador de bajo
crecimiento económico, porque traspasa las ventajas comparativas de procesos productivos
especializados con alto valor agregado a sectores intensivos en trabajo, con bajos salarios. La
vulnerabilidad de las economías altamente expuestas al mercado mundial (México) se incrementó
bajo las actuales condiciones del ordenamiento internacional, en tanto, se fortaleció la estrategia
competitiva con base en menores salarios, que reducen la inflación en países desarrollados, no
obstante limitan el mercado interno en los países en desarrollo. Adicionalmente, este modelo
neutralizó la fuente autónoma de crecimiento de los países en desarrollo (déficit público), en tanto,
éste déficit es considerado inflacionario, o sea, atenta contra las propias bases del modelo, que es
la estabilidad del poder de compra y, mantiene estable la riqueza financiera a través de la
estabilidad del tipo de cambio.

Antes de discutir la relación de la tasa de interés y la brecha del producto es necesario advertir que
la variable relevante para el crecimiento económico es la tasa de interés activa, la cual, en el
periodo de dominación del capital financiero, tiene variaciones que no se reflejan en la tasa de
interés que determina la banca central porque las comisiones se vuelven una parte muy importante
del ingreso bancario y, los márgenes financieros crecen aceleradamente. Sin embargo, a partir de
enero de 2004, apareció información sobre el costo total anual (CAT)6 para los créditos
hipotecarios y las tarjetas de crédito, que pequeñas y micro empresas utilizan para financiar su
actividad productiva, véase Banco de México, cuadro CF471 (resultados de la encuesta de
evaluación coyuntural del mercado crediticio). A partir de los datos publicados por el Banco de
México, entre los años 2004 y 2009, el CAT de los tarjetas bancarias tiene una media que oscila
alrededor de 34.7%, 4.4 veces mayor que la tasa de CETES a 91 días, cuya media apenas alcanza
7.6%. A su vez, el coeficiente de variabilidad (desviación estándar entre la media) del CAT y, la
diferencia entre el CAT y la tasa de interés activa para el crédito al consumo de las tarjetas de
créditos es comparativamente muy reducida en relación a la tasa de CETES de 91 días (0.09 y
0.16, respectivamente). En otras palabras, el CAT es relativamente alto con relación a la tasa de
los CETES y, las variaciones del CAT no son afectadas por las variaciones de la tasa de los
CETES. En otras palabras, los bancos determinan sus tasas de interés activas
independientemente de sus costos.

La relación de la brecha del producto y la tasa de interés que determina el banco central tiene dos
periodos (véase gráfica 3.2). En los primeros años de la década de 1990, hay una relación positiva
entre bajas tasas de interés y la brecha del producto. Después de las devaluaciones del tipo de
cambio real (1994 y 1998) cae la tasa de crecimiento del producto, volviéndose negativa la brecha
del producto, mientras que en la década siguiente, las tasas de interés tuvieron una tendencia
descendente acompañado por brechas negativas y positivas, lo cual indicaría que no habría una
conexión robusta entre dichas variables, siendo más fuerte la conexión entre la tasa de los Cetes
(en términos reales) el tipo de cambio (en términos reales) y la inflación.
Nuestra siguiente interrogante es analizar las propuestas de las teorías heterodoxas, entre las que
se encuentran los planteamientos de Keynes, Minsky y los circuitistas, desarrollados anteriormente.
Específicamente, determinar si existe una relación inversa entre la tasa de interés y la inversión
(producción) que se explica por la preferencia de la liquidez que induce a fuertes expectativas
sobre la variación futura de la tasa de interés que afecta la conversión de deudas de corto en largo
plazo; o, aumentos de la tasa de interés de corto plazo determinada por el banco central que
incrementaría el costo del crédito (o reduce la brecha entre los rendimientos y el costo del
prestamos) con un efecto negativo sobre la evolución de la producción. Minsky respalda dicha
relación inversa, la cual, empero, se debe a incrementos en la tasa de apalancamiento, vía
innovaciones financieras, que ocurren cuando la tasa de interés es relativamente reducida. Una
propuesta alternativa es ofrecida por los circuitistas que señalan la demanda de crédito solventes
(referido a los prestatarios y los proyectos) es la base del crecimiento o el decrecimiento de la
actividad económica. Desde esta perspectiva, la tasa de interés es una variable administrada y no
tiene efecto sobre el gasto de la producción y la inversión, siempre que existan una amplia brecha
entre los costos de los préstamos (tasa de interés activa) y los rendimientos productivos.

La relación entre la tasa de interés y el producto, que se presenta en la gráfica 3.2, no muestra una
relación robusta indirecta entre dichas variables. Este planteamiento es absolutamente coherente
con las propuestas de Keynes, el cual advirtió que el movimiento de la tasa de interés de largo
plazo no tiene efectos sobre la producción, en un entorno de fuertes movimientos de capital, véase
Keynes, 1936, capítulo XII. Entonces, la no correspondencia entre dichas variables no reafirma ni
cuestiona la teoría, por la creciente especulación que se observa en el mercado internacional y,
específicamente, en el mercado financiero mexicano.

La segunda relación que se analiza es la desviación de la tasa de apalancamiento con respecto a


un nivel normal, el comportamiento de la tasa de interés y el crecimiento económico. La primera
variable se mide a través de los agregados monetarios amplios menos los altamente líquidos (M4-
M1) deflactados, con respecto PIB y, la desviación respecto a una tasa normal se calcula a través
de la diferencia entre los valores actuales y ajustados por una regresión. Si estos valores son
positivos, se incrementa la tasa de apalancamiento sobre un nivel normal, generando incertidumbre
en los bancos. Con base en la gráfica 4, pueden suponerse crecientes niveles de apalancamiento
(con una tendencia ascendente que se convierten en valores positivos) no siempre son seguidos
por mayores tasas de interés, medidas a través de la tasa de los CETES a 91días menos la
inflación. A su vez, tampoco se encuentra una relación estrecha entre la tasa de crecimiento del
producto y la tendencia ascendente de la desviación de la tasa de apalancamiento.

La relación entre la tasa de crecimiento del coeficiente del financiamiento al sector privado no
financiero con respecto al PIB muestra una tendencia a la baja, gráfica 5. Ello implica que, entre
1994 a 2009, cayó el monto de financiamiento con respecto al producto, particularmente la
creación de créditos bancarios, sin que la entrada de flujo de capitales por la apertura del sector
financiero o, por la creación de nuevas instituciones financieras e, innovaciones financieras
provenientes del mercado financiero internacional o domestico pudieran revertir la caída de la
emisión de créditos bancarios. La única fuente de financiamiento que incrementó su participación
en el total, provino de instituciones financieras semipúblicas (IMSS-ISSSTE) que, por decisiones
políticas, incrementaron el financiamiento de la vivienda, avalado por créditos del sector público,
sin estar acompañado de operaciones de bursatilización. O sea, no hubo un boom crediticio.

Una explicación sobre la caída del financiamiento es la reducción de la demanda de créditos de


agentes solventes. Los principales demandantes de los bancos son las empresas micro, pequeñas
y medianas, en tanto las grandes corporaciones tiene acceso al financiamiento del mercado
internacional, cuyo costo es menor, porque dichas economías no están sujetas de riesgo
cambiario. Por consiguiente, tienen lugar restricciones crediticias, o sea, los créditos no se emiten
por la baja solvencia de los prestatarios y, el entorno negativo de la economía domestica, que se
caracteriza por una reducción de los ingresos salariales en el valor agregado y un estancamiento
del gasto de la inversión. Además, surgieron nuevas formas de financiamiento a las empresas,
particularmente, el crédito intra-empresarial (provenientes de las matrices) y el financiamiento de
proveedores. En este contexto, el crecimiento económico es resultado de valor agregado generado
por las exportaciones, con una importante participación de las exportaciones petroleras, cuyo
precio aumentó significativamente en los primeros años de la década del 2000.

Una última discusión proveniente del planteamiento de los heterodoxos es la relación de la tasa de
interés, el tipo de cambio real y la inflación financiera, observándose un elemento novedoso en los
países en desarrollo. La relación precio de mercado a valor libros (refleja las ganancias financieras
en el mercado de valores) tiene una tendencia ascendente, aunque con algunas caídas, pese al
reducido tamaño de su mercado de capitales y la baja rotación de los títulos financieros. Segundo,
el tipo de cambio real tiene una evolución inversa al coeficiente precios a valor en libros, lo cual
indicaría que apreciaciones cambiarias están acompañadas por ganancias financieras. No se
observa una relación muy estrecha entre la tasa de interés y las ganancias financieras, porque ésta
última variable está determinada por las expectativas futuras y la confianza del capital extranjero
sobre el mercado domestico financiero domestico. La desviación de la tasa de apalancamiento con
respecto a su nivel normal indica que cuando esta variable tiene un movimiento ascendente
(incrementa la profundización financiera) hay un efecto positivo sobre las ganancias financieras.

Conclusiones
La teoría económica no tiene una explicación única sobre el papel de la tasa de interés en el
crecimiento económico, aunque hay consensos sobre la existencia de una tasa de interés que es
determinada por la banca central, o sea, el dinero es endógeno y, la tasa de interés del banco
central puede incidir en la distribución del ingreso

Los disensos están relacionados con la existencia de una tasa de interés natural y un ingreso
potencial, lo cual implica que el dinero es neutro, o sea, que las deudas no puede modificar el
curso de la economía: y, que las capacidades productivas sean fijas después de ciertos límites,
desconociéndose el efecto de las innovaciones tecnológicas sobre el crecimiento del producto.

A nivel general se puede señalar que existen dos grandes explicaciones sobre el impacto de la
tasa de interés en la demanda efectiva y el crecimiento económico. La teoría dominante cuyas
raíces se encuentran en el planteamiento que la tasa de interés es real y, que el financiamiento es
resultado de la intermediación en el mercado de capitales, donde se determina una tasa interés de
equilibrio que iguala la inversión y el ahorro, con pleno empleo de los factores productivos. Este
planteamiento es desarrollado por la Hipótesis de Mercados Eficientes. Una segunda versión que
introduce activamente el funcionamiento de la banca central y de los bancos comerciales, señala
que el banco central determina las tasas de interés, con base en una función de reacción, donde
aparece la tasa de interés real y las brechas inflacionarias y productivas, como principales
determinantes de la tasa de interés del banco central. El tipo de cambio tiene un papel central,
cuando se abren las economías en la función de reacción del banco central, dependiendo del
grado de dependencia externa (importaciones-exportaciones) de las estructuras productivas. Así, la
tasa de interés está en función de la tasa de internacional y las expectativas del tipo de cambio
nominal.

Las políticas de "metas inflacionarias" aparentemente fueron exitosas en tanto descendió la


inflación (a los niveles de las "metas inflacionarias") y, se redujo el efecto traspaso, empero, estos
logros se debieron a una distribución del ingreso a favor de los tenedores de activos financieros,
que incluye a los gerentes y administradores de los grandes consorcios internacionales y, una
caída de ingresos salariales en el valor agregado.

El impacto de la política monetaria sobre la inflación no es claro. Se advierte una relación entre las
devaluaciones y la tasa de interés con un fuerte efecto sobre la inflación. Nótese, el incremento de
la tasa de interés en 1995, después de la crisis devaluatoria mexicana, tiene como objetivo
incrementar las ganancias de las instituciones bancarias fuertemente afectadas por la crisis
financiera originada por las devaluaciones de 1994. Estas relaciones se modifican en la primera
década del siglo XXI, en tanto, el crecimiento económico está en función de los influjos de capital
vía ingresos de divisas por exportaciones, remesas, inversión extranjera directa y de portafolio, en
tanto, las devaluaciones generan una parálisis económica más que proporcional, dominando el
efecto directo del incremento del tipo de cambio real. Hay una relación fuerte entre la
sobrevaluación del tipo de cambio y el crecimiento económico, los cual, induce a un crecimiento
altamente inestable, determinado por factores exógenos de la economía.

El análisis heterodoxo está constituido sobre la base que el dinero es endógeno y no neutral, o sea,
la política monetaria puede incidir sobre el curso cursos de la actividad económica. La gran
divergencia al interior de este planteamiento teórico es cómo debe desplegarse la política
monetaria ó, que factores modifican la actividad económica. Es la preferencia sobre la liquidez
postulado por Keynes, la Hipótesis de Inestabilidad Financiera, planteada por Minsky o, la
canalización de créditos a sectores productivos que generan ganancias. Desde la política
heterodoxa la política monetaria debe descansar sobre este último principio, acompañada de
políticas de liquidez para los bancos, con fuertes regulaciones para garantizar la solvencia de los
agentes y proyectos, limitando los créditos a los sectores financieros (compra de títulos financieros,
financiamiento para mantener altos los títulos financieros.

No hay una relación clara entre la evolución de la tasa de interés y el producto. El crecimiento de la
deuda no está muy correlacionado con la tasa de crecimiento del producto, ni con las tasas de
CETES a 91 días, más bien está relacionado a las ganancias financieras, en tanto las deudas
tienen la función de garantizar liquidez.

La evolución del financiamiento al sector productivo no financiero con respecto al producto es


interesante. Encontramos que se redujo drásticamente el monto de financiamiento en relación al
producto. Ello es explicado por la transformación de la economía mexicana; específicamente, tuvo
lugar una distribución del ingreso a favor de los tenedores de acciones que tuvieron la
particularidad de ser mayoritariamente extranjeros, generando una gran salida de rendimientos
fuera de la economía mexicana. Así, la caída de crecimiento económico se explica por una
redistribución desigual del ingreso que redujo la demanda efectiva y, constriñó el mercado interno.
El incremento de la actividad exportadora sobre la base maquilas, estancó el crecimiento del gasto
de la inversión y baja la demanda domestica.

Las políticas destinadas a reducir y estabilizar la inflación, así como estabilizar el tipo de cambio
(sobrevaluación) están fuertemente relacionadas con las ganancias financieras. En los periodos de
baja inflación en el sector real (primera década del siglo XXI) y estabilidad tipo de cambio, tiene
lugar un drástico incrementó en las ganancias financieras, las cuales están relacionadas con la
profundización del sistema financiero mexicano.
Con base en lo anterior podemos señalar que parecería no haber una relación directa entre la tasa
de interés y el producto, por consiguiente, las políticas monetarias expansivas deberían
desplegarse a través del canal crediticio y canalizarse al sector productivo. Mayores deudas del
sector no financiero deberían ser correspondidas por una mayor producción y demanda, que daría
paso a un crecimiento económico robusto y estable, desplegándose un círculo virtuoso, las cual,
además, debería estar dirigida por una política de re-industrialización para no presionar la cuenta
externa.

Sin embargo, la política monetaria, específicamente, en el periodo de apertura económica y


financiera está más relacionada con la reducción de los precios, o sea reducir el nivel de la
inflación, variable íntimamente relacionada con el tipo de cambio, en países en desarrollo, debido
al fuerte componente importado de la producción, incluidas las exportaciones. En este contexto, el
tipo de cambio se ha convertido en un objetivo intermedio para estabilizar los precios,
desplegándose un círculo vicioso. Se estabiliza el tipo de cambio, la competitividad de las
exportaciones depende de salarios y, por consiguiente, se reduce la demanda efectiva domestica
y, el crecimiento económico es función de factores externos de la economía. Tipos de cambios
estables con tasas de interés superiores a los países desarrollados (Estados Unidos) e inflación
estable atraen capital extranjero y generan ganancias financieras.

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Necesidad

En torno al concepto de necesidad

About need concept

Sara Moreno Cámara, Pedro Ángel Palomino Moral, Antonio Frías Osuna y Rafael del Pino
Casado

Departamento de Enfermería, Universidad de Jaén, España

RESUMEN

El concepto de necesidad es muy utilizado en las políticas sociales que, a pesar de su aparente
simplicidad, ha tenido un desarrollo conceptual notable, por lo que precisa acotación terminológica
y precisión en su uso. En este artículo se revisa el concepto según diferentes áreas de
conocimiento, la taxonomía creada en torno al concepto y se describen los principales enfoques en
su utilización dentro de la política sanitaria: enfoque humanista versus enfoque racionalista.
Finalmente se analizan algunos elementos del debate entre necesidad y demanda en los servicios
públicos de atención a la salud y de servicios sociales y se proponen recomendaciones para el
empleo adecuado del concepto.

Palabras clave: Necesidad, Evaluación de necesidades, Planificación sanitaria, Políticas de salud.

ABSTRACT

The concept of need is commonly used in social policy, despite its apparent simplicity, it has
developed very much and precise dimensioning remarkable conceptual and terminological precision
in use. This article reviews the concept and describes the main approaches in use within health
policy: rationalist approach versus humanistic approach. Finally we analyze some elements of the
debate between need and demand for public services to health care and social services and
proposes recommendations for the appropriate use of the concept.
Introducción

En los diferentes ámbitos relacionados con las Ciencias Sociales es muy frecuente el uso del
concepto necesidad, sin embargo, se trata de un concepto no siempre bien utilizado debido a su
carácter polisémico. En el contexto de la planificación de servicios, el conocimiento previo de la
realidad y el estudio de las necesidades sociales es el punto de partida habitual de cualquier
programa o medida de intervención, siendo la piedra angular de la mayoría de estrategias
promovidas para el desarrollo de políticas sociales. Este trabajo pretende ofrecer una revisión del
marco conceptual creado en torno al concepto necesidad para un empleo preciso y correcto del
término, ya que nos encontramos ante un concepto con un fuerte carácter matricial en importantes
áreas de investigación relacionadas con la Planificación Sanitaria y Social, la Epidemiología, la
Educación para la Salud o la Economía de la Salud.

Un recorrido por la evolución del concepto necesidad

El Diccionario de la Lengua Española ofrece varias acepciones del concepto de necesidad, de las
que podemos destacar que se trata de un impulso humano o motivación dirigido a satisfacer una
carencia de naturaleza variable como alimento, agua, vivienda, protección, afecto, seguridad, etc.1
De esta primera aproximación conceptual podemos ver que necesidad hace referencia a una
evaluación subjetiva que pone de manifiesto un desfase entre un estado deseado de la persona y
el estado real; de esta evaluación surge un estado motivacional (de intensidad variable) que
identifica una necesidad subjetiva de la que puede derivarse la acción para corregir esta situación.

En el ámbito de la Psicología, el concepto de necesidad ha sido un concepto central para el estudio


y la comprensión de la motivación humana, como plantea Dorsch: "Las necesidades son la
expresión de lo que un ser vivo requiere indispensablemente para su conservación y desarrollo".2
En este ámbito de conocimiento, la necesidad es el sentimiento o estado ligado a la vivencia de
una carencia, que se asocia al esfuerzo orientado a suprimir esta falta o a la corrección de la
situación de carencia. La necesidad, por lo tanto, pone de manifiesto un déficit, cuyo alcance y
complejidad puede ser variable. Desde este ámbito psicológico se ha intentado definir y ordenar las
necesidades humanas; uno de los desarrollos más conocidos fue propuesto por el psicólogo
humanista Maslow, quien formuló su Teoría de las Necesidades Humanas Básicas como una
propuesta para la comprensión de la motivación humana de carácter holístico y universal.3

Desde las Ciencias de la Educación, el concepto de necesidad está vinculado a la planificación e


investigación educativa. Pozo Llorente habla de su importancia en la "planificación de
intervenciones a partir de la identificación, el análisis y priorización de las necesidades de los
destinatarios y del contexto de actuación",4 de esta manera la investigación educativa sobre
necesidades queda vinculada a la innovación, la mejora, el cambio, la prevención o la resolución
de problemas del ámbito educativo.

En el ámbito de las políticas sociales, el desarrollo del concepto de necesidad está asociado, en su
origen, al desarrollo del Estado de Bienestar en el Reino Unido, en el sentido que implícitamente el
concepto incluía la posibilidad de identificar la necesidad objetivamente, medirla y utilizarla como
criterio de acceso a las diferentes dimensiones de protección social.5

En el contexto de la Salud Pública,6 el concepto de necesidad tiene una acepción individual


(centrada en la persona) y otra social, pública y colectiva. La acepción pública hace referencia a
situaciones o características que son deseables modificar y transformar hacia resultados y
beneficios en términos de salud y calidad de vida. Dado el carácter social y público de este
contexto, el concepto ha tenido un amplio desarrollo y ha tenido una enorme importancia para el
estudio de la realidad social por parte de los investigadores y otros agentes relacionados con las
políticas sociales y sanitarias. Para Hogart y Donabedian la necesidad corresponde a una
desviación de la salud, una deficiencia o ausencia de salud determinada a partir de criterios
biológicos o epidemiológicos y que conduce a tomar medidas de prevención, tratamiento, control y
erradicación.7 Para Brown y colaboradores (citado por Pineault), la necesidad es un estado de
enfermedad percibido por el individuo y definido por el personal médico; Pineault establece,
además, una diferenciación entre necesidad y problema en términos interesantes.8 La desviación
de la salud (enfermedad, discapacidad, etc.) representa el problema y la necesidad hace referencia
a lo requerido para solucionar este problema o alteración.

El Glosario de Promoción de Salud de Don Nutbean, define necesidad para hacer referencia a su
utilización a través de las políticas sanitarias. De hecho, el concepto de política sanitaria en el
documento señalado se define como "declaración o directriz oficial dentro de las instituciones
(especialmente del gobierno) que define las prioridades y los parámetros de actuación como
respuesta a las necesidades de salud, a los recursos disponibles y a otras presiones políticas".9

En el tesauro de la National Library of Medicine (NLM) la palabra necesidad (need) participa en tres
términos cabecera del MeSH (Medical Subject Headings).10 Los términos cabecera son "Health
services needs and demand" (servicios de salud, necesidades y demandas), que se define en el
propio tesauro como "los servicios de salud requeridos por una población o comunidad, así como
los servicios de salud que la población o comunidad puede y está dispuesto a pagar".10
El segundo concepto relacionado es "Needs Assessment", definido como "la identificación
sistemática de las necesidades de una población o la evaluación de los individuos para determinar
el nivel adecuado de los servicios necesarios".10

El tercer término MeSH en el que está presente la palabra necesidad (needs) es "Index of
Orthodontic treatment need" hace referencia a un índice o medida de salud dental que evalua la
necesidad y prioridad del paciente respecto de la atención dental.11

Sendos términos cabecera pertenecen a la categoría de Cuidados de Salud (Health Care


Category). Se trata de términos cabecera desarrollados desde la perspectiva técnica o profesional
del concepto.

Una de las definiciones de necesidad de mayor utilización en el ámbito de la salud y servicios


sociales corresponde a Bradshaw que establece una taxonomía del concepto ampliamente
utilizada por Donabedian en cuatro conceptos derivados:7,11 la necesidad normativa, esta es
establecida desde una posición de expertos que utilizan indicadores o estándares de aplicación a
una realidad concreta para poner de manifiesto un desfase entre la realidad y lo considerado
bueno, estándar o norma; esta necesidad se puede establecer a partir de referencias normativas
muy variables, desde juicios de expertos, indicadores de salud, estándares legales, etc. La
necesidad comparativa se pone de manifiesto al comparar la realidad de una población que reúne
las mismas características que otra que recibe determinada cobertura o servicio; la necesidad se
evidencia de nuevo mediante la comparación de dos realidades. La necesidad experimentada,
corresponde con la percepción subjetiva de la carencia de algo beneficioso para el individuo y es el
resultado de su propio juicio o razonamiento. La necesidad expresada es la manifestación de un
estado subjetivo de necesidad que se manifiesta en términos de una consulta, un tratamiento o
prestación, etc.

La taxonomía del concepto necesidad propuesta por Donabedian representa un desarrollo del
concepto en dos perspectivas: a) centrada en la persona, ciudadano o paciente y b) centrada en la
posición de un experto técnico, profesional, político o investigador.

El empleo del concepto necesidad en políticas sociales ha propiciado diferentes perspectivas de


uso del mismo, situándose en el centro del debate en torno a la relación entre necesidades
sociales, oferta de servicios, demanda o sostenibilidad, algunos de cuyos puntos más destacados
se sitúan en torno al futuro del Sistema Nacional de Salud (SNS)12 y del Sistema de Promoción de
la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia (SAAD).13 Este debate pone de manifiesto la
controversia en relación a la cuestión de la necesidad y demanda en el contexto socioeconómico
actual presidido por los recortes, la contención del gasto y las tensiones presupuestarias.
Clásicamente podemos hablar de dos perspectivas diferentes para definir el concepto de
necesidad sanitaria. Por un lado, la propuesta por Donabedian, que puede identificarse como
perspectiva humanitaria, que define la necesidad en términos de los servicios requeridos para
corregir fenómenos o situaciones alteradas o mejorables.11 Este enfoque está basado en una
valoración humanista de las intervenciones para la corrección del sufrimiento humano y postula
que todas las personas deben recibir atención independientemente del tipo de problema que
presenten o de la situación económica. Otro segundo enfoque, que podemos denominar realista,
sugiere que la necesidad debería reconocerse solamente cuando se disponga de una alternativa
útil de intervención profesional, es decir, una vez conocido y establecido el procedimiento, sus
efectos y su coste.

Necesidad y demanda de servicios

En el ámbito de los servicios públicos de carácter universalista, como son los servicios de salud y
los servicios sociales en España, establecidos sobre la base de un derecho subjetivo del
ciudadano, el concepto de necesidad ha sido un criterio de asignación de recursos relacionado con
el principio normativo de la equidad, tradicionalmente presente en el funcionamiento de los
principales sistemas de provisión de servicios del Estado de Bienestar. Desde una perspectiva
teórica, los servicios públicos, dispensadores de bienes y servicios, ocupan una posición de bienes
tutelares, orientados a la eficiencia y a la maximización de la utilidad colectiva mediante el uso de
recursos públicos para satisfacer adecuadamente las necesidades individuales. En este sentido,
Donabedian definió la adecuación como "el grado en que el conocimiento y las técnicas disponibles
se utilizan en la gestión de la salud y la enfermedad".11

El modelo humanitario ha sido el predominante en el desarrollo de la cartera de servicios sanitarios


y sociales en las últimas décadas mediante la tendencia incrementalista en la oferta de servicios.14
De esta manera, los planificadores (técnicos o expertos) han ido definiendo e interpretando
diferentes situaciones o desviaciones de la salud (enfermedades, discapacidades, riesgos, etc.), de
las que emergen necesidades sociales y, a partir de aquí, se desarrollan programas para atender
las necesidades detectadas. Según este enfoque, el papel del interpretador (técnico o experto) es
crítico,15 pues en la definición de necesidad influyen diferentes variables propias derivadas del
proceso técnico: la ideología, los objetivos de las políticas sociales, el marco conceptual para el
diseño y estudio de la realidad, la tecnología o los recursos disponibles, etc.

Por esto, en el marco de los servicios públicos, la definición de necesidad es la traducción


operativa de un problema social que necesita ser definido por los programas de intervención que,
en definitiva, suponen la dispensación de bienes y servicios con la finalidad de aportar bienestar y
salud a los ciudadanos. De alguna manera el concepto de necesidad es la traducción de los
problemas de los ciudadanos en términos operativos; consecuentemente los diferentes criterios de
accesibilidad establecidos determinan las posibilidades de uso de los ciudadanos a los servicios
públicos (diagnóstico médico, medida de discapacidad, valoración de dependencia, cobertura de
un bien o un servicio, etc.). Lo que necesariamente lleva consigo determinadas consecuencias en
términos de equidad, coste y eficiencia asociadas a las decisiones de dotar el problema "x" de
necesidad con una prestación, tratamiento o servicio "y". El concepto de necesidad, por lo tanto, es
comúnmente utilizado por políticos, legisladores, planificadores y ciudadanos para hacer referencia
a las condiciones en las que se establece un beneficio, servicio, prestación, etc. Desde esta
perspectiva, y como señala Artells Herrero, "se trata de diversas formulaciones de juicios de valor
con consecuencias de producción, consumo o distribución de bienes públicos de naturaleza
privada, en la medida que esos juicios se transformen en utilización".16

El concepto necesidad, por ello, ha sido criticado desde diferentes posiciones ideológicas en las
políticas sociales: conservadoras y socioaldemócratas.17 Desde las orientaciones neoliberales y
conservadoras se ha argumentado acerca de los matices paternalistas del gobierno o sus gestores
en las elecciones individuales. Desde las posiciones socialdemócratas se ha legitimado la
necesaria intervención para la protección de las personas en la búsqueda de la equidad y el
bienestar social. Por todo lo anterior, el concepto de necesidad goza de una gran ambigüedad e
imprecisión, lo que pone de manifiesto que el debate entre "necesidad" y la "demanda" sanitaria o
social tiene sentido en un contexto de alternativas, es decir, de elección entre múltiples opciones y
posibilidades. Por todo ello, la definición de una necesidad es un criterio de asignación de recursos
porque participa de las dimensiones de la oferta en la medida en que se establece un programa,
procedimiento, protocolo o servicio que ha sido diseñado y dimensionado para generar resultados
esperados positivos en términos de mejoras en la salud y la calidad de vida. En este sentido, es
tradicionalmente reconocido el papel peculiar del profesional sanitario o del técnico como "experto",
actuando como agente de sus pacientes y estableciendo decisiones sobre servicios o prestaciones
en beneficio de los mismos y, por ello, modulando la demanda. Siguiendo a Artells Herrero
consideramos que el empleo del concepto de necesidad en política social ha de aplicarse de
acuerdo a las siguientes consideraciones:16 la explicitación de los juicios de hecho y de valor que
contenga el concepto de necesidad, la clara y significativa relación de su enunciado con los
objetivos de política sanitaria o socio-sanitaria, la relación del concepto con las cuestiones de
equidad tanto horizontal como vertical, la explicitación de los individuos, grupos y servicios
específicos a los que se refiere, es decir, para quién se necesita qué; y, en último lugar, Artells
determina que la definición de necesidad ha de estar claramente asociada al uso de los recursos
implicados en su definición.
Conclusiones

En la revisión desarrollada ha quedado establecido el carácter polísémico e interdisciplinar del


concepto y, por ello, la importancia de una clarificación terminológica del mismo. El concepto
necesidad hace referencia a una evaluación que pone de manifiesto un desfase en una situación
analizada y otra considerada ideal o de referencia. Se han desarrollado cuatro conceptos derivados
del concepto matriz de necesidad, dos de ellos hacen referencia a la evaluación de la situación
efectuada por la persona (necesidad sentida y expresada) y dos hacen referencia a la evaluación
proveniente de un técnico o profesional (normativa y comparativa). Adicionalmente se ha
desarrollado dos perspectivas fundamentales en la aplicación del concepto: la perspectiva
humanista vs racionalista, que parten de bases filosóficas e ideológicas diferentes. El uso
apropiado del término en el ámbito de la Salud Pública requiere de la explicitación de los juicios de
hecho y de valor que contenga el concepto de necesidad, la relación con los objetivos de política
sanitaria o socio-sanitaria o las consecuencias en términos de equidad.

Bibliografía

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PRECIO
REAd. Revista Eletrônica de Administração (Porto Alegre)

Print version ISSN 1980-4164On-line version ISSN 1413-2311

Abstract

MILAN, Gabriel Sperandio; SACILOTO, Evandro Busata; LARENTIS, Fabiano and DE TONI,
Deonir. LAS ESTRATEGIAS DE PRECIOS Y EL DESEMPEÑO DE LAS EMPRESAS. REAd. Rev.
eletrôn. adm. (Porto Alegre) [online]. 2016, vol.22, n.2, pp.419-452. ISSN 1980-4164. .

El precio es uno de los principales aspectos determinantes para la elección de los productos por
los compradores. Factores tales como una mayor diferenciación de los productos, los avances
tecnológicos y la globalización económica tienen a ver con el aumento de la importancia de precio,
ya que es uno de los elementos clave para lograr el volumen deseado de las ventas y el impacto
sobre los beneficios y la rentabilidad de las empresas. Además, las estrategias de fijación de
precios son fundamentales para la consolidación de un adecuado posicionamiento de mercado.
Por lo tanto, este estudio analizó las estrategias y procesos de fijación de precios utilizados en 153
empresas afiliadas a el Sindicato das Indústrias Metalúrgicas e de Material Elétrico de Caxias do
Sul (RS) (SIMECS), con la intención de comprobar la relación de las decisiones de fijación de
precios con el desempeño de estas empresas. Como método de investigación, se llevó a cabo una
investigación cuantitativa descriptiva con los responsables de la fijación de precios de estas
empresas. Para analizar los resultados, se utilizó el Análisis Factorial y el Análisis de la Varianza
(ANOVA). Los principales resultados indican que existen diferencias entre los enfoques y
estrategias de precios utilizadas y diferencias en los niveles de rendimiento previstos entre las
ramas de actividad, así como en relación con el tamaño de las empresas encuestadas. Los datos
sugieren que las empresas que mejor captan el valor percibido por los clientes, junto con una
estrategia de alto precio, tienen un mejor desempeño frente a sus principales competidores.

Distribución

Revista de Administração de Empresas

Print version ISSN 0034-7590

Abstract
GUISSONI, Leandro Angotti; RODRIGUES, Jonny Mateus and CRESCITELLI, Edson. El efecto
de la distribución sobre el market share en diferentes canales. Rev. adm. empres. [online]. 2014,
vol.54, n.6, pp.620-632. ISSN 0034-7590. https://doi.org/10.1590/S0034-759020140603.

A pesar de los avances de los estudios sobre los efectos de las estrategias de canales de
distribución, la relación entre distribución y participación de mercado es aún un tópico poco
explorado, especialmente en mercados emergentes. Por esa razón, la propuesta central de este
artículo es investigar la relación entre las variables de distribución y market share en el mercado
brasileño, específicamente en el sector de bebidas, comparando dos importantes tipos de canales
del mercado de consumo: grandes y pequeños supermercados. Para esto, se realizó una estudio
empírico con base en un banco de datos contando con más de 180 Stock Keeping Unit (SKUs)
comercializados por tres fabricantes en la región sudeste del Brasil. Por medio de análisis
estadísticos, los resultados indican que existe una relación convexa y creciente entre las variables
estudiadas, o sea, existe un punto de inflexión en el cual el crecimiento del market share es más
acentuado en razón de la distribución. Por otra parte, se verificó que las curvas que describen esas
variables presentan efectos diferentes cuando se comparan grandes y pequeños supermercados.

Killer spirals offer wild ride

Author of new book The Perfect Shape plots to infect readers with spiral madness

© SpringerØyvind Hammer was first seduced by the spiral’s charms 20 years ago while studying
fossils and with his new book he aims to make others susceptible. After reading it, you’ll look for
spirals wherever you turn and Hammer will have succeeded in his “evil scheme”.

Spirals are formed when a curve winds around a central point, moving away from that point as it
revolves. The twist of a tree as it grows, an exploding nuclear missile, your fingers as they release
or close around a can of beer: these are just some of the spirals and helices that Hammer
describes. He uses mathematical precision as well as the eye of an adoring fan.

Hammer says: “The spiral seems to draw you in through its coils, grabbing your attention, not letting
you go. Cyclic but not repeating. Endless but not unbounded. The spiral must surely be the perfect
shape. No other shape evokes more strongly a sense of beauty, mystery and eternity.”
While the internet provides a mesmerizing web of spiral legends and swirling stories, Hammer’s
book is based on evidence and includes pretty equations for those who find them interesting. The
logarithmic spiral is the most ubiquitous in nature. It has a multitude of surprising and beautiful
mathematic properties and has occupied many of the greatest human minds in history. Meanwhile,
the Archimedes spiral can be a killer. An imperfect example could be seen in the Norwegian night
sky when a nuclear missile test by the Russian military failed to spectacular effect.

Like the spiral itself, spiral stories can continue in perpetuity. At the end of his book, Hammer makes
a record of some of the spirals that he didn’t write about. They include the curl of a child’s hair, the
narwhal’s tusk, finger prints and compact discs. You get the feeling that he may return to the
subject, but for now you can enjoy his wild ride around the vortex of his favorite subject, The Perfect
Shape.

Øyvind Hammer is Associate Professor in paleontology at the Natural History Museum, University
of Oslo. The main focus of his current research is the fossil record of mainland and Arctic Norway.
He is an active teacher and science communicator, with a widely-read popular science blog and
frequent public lectures and media appearances.

Balancing Supply and Demand in Reverse Supply Chain:

A Case Study in Remanufacturing Company

Department of Design, Manufacture and Engineering Management

University of Strathclyde, United Kingdom

Abstract

There has been plethora of studies examining uncertainties within a single company to recapture
residual value of returned products. In a single company, the uncertainties being addressed mostly
deal with technical and operational problems during the recovery processes, such as shop floor
optimisation, scheduling and facility layout. Other uncertainties coming from external parties which
are lack of examination are supply and demand uncertainties. In our sample company, both supply
and demand uncertainties come from the industrial customers which externalise their
remanufacturing activities to the sample company. Even though the sources of demand and supply
are from the same parties, balancing the demand and supply is not a simple task as the company
needs to deal with inter-organisational relationships that make this issue become strategic in nature.
Because of its strategic importance, this paper attempts to examine them and analyses how to
overcome the problems.
INTRODUCTION

Reverse supply chain be defined as “the effective and efficient management of the series of
activities required to retrieve a product from a customer and either dispose it or recover its value”
From the above definition, reverse supply chain is different from reverse logistics which mainly
focus on managing material flows within a company, reverse supply chain also deals with how to
manage interaction, coordination and collaboration with external parties. This is the main feature
that distinguishes logistics with supply chains. Most studies investigate a company as an
independent entity while the supply chain is a complex interaction involving many parties, hence the

lack of insight regarding how to manage the relationship, coordination and interaction among those
parties. Those studies investigated the process of value recovery emphasising technical and
operational aspects such as shop floor optimisation, scheduling and facility layout. It

is not surprising that a plethora of research has been devoted to investigating the problems
resulting from these technical uncertainties.

Fundamental Versus Technical Analysis

Technical analysis involves the use of past and current market price, trading volume, and,
potentially, other publicly available information to try and predict future market prices. It is highly
popular in practice with plentiful financial trading advice that is based largely, if not exclusively, on
technical indicators. In a perhaps belated testament to this fact consider the following quote from
the New York Times issue dated March 11, 1988: “Starting today the New York Times will publish a
comprehensive three-column market chart every Saturday... History has shown that when the S&’P
index rises decisively above its (moving) average the market is likely to continue on an upward
trend. When it is below the average that is a bearish signal. “ More formally, Brock, Lakonishok and
LeBaron (1992) find evidence that some technical indicators do have a significant predictive ability.
Blume, Easley and O’Hara (1994) present a theoretical framework using trading volume and price
data leading to technical analysis being a part of a trader’s learning process. A more thorough study
of a large set of technical indicators by Lo, Mamaysky and Wang (2000) also found some predictive
ability especially when moving averages (MAs) are concerned. Zhu and Zhou (2009) provide a solid
theoretical reason why technical indicators could be a potentially useful state variable in an
environment where investors need to learn over time the fundamental value of the risky asset they
invest in.
Learning, market selection and the evolution of industrial structures

Industrial economics is a rich source of ‘puzzles’ for economic theory. One of them — certainly the
most discussed — regards the co-existence of firms (and plants) of different sizes, displaying rather
invariant skewed distributions. Other ‘puzzles’, however, concern the sectoral specificities in
industrial structures, the persistence of asymmetric corporate performances and the dynamics of
entry and exit. The paper reports some preliminary results on evolutionary modeling of the links
between the microeconomics of innovation, the patterns of industrial change and some observable
invariances in industrial structures.

First, the paper reviews a few of these empirical regularities in structures and in the patterns of
change. Second, the paper discusses the achievements and limits of interpretations of the evidence
based on equilibrium theories. Finally, it presents a model where these regularities are explained as
emergent properties deriving from non equilibrium interactions among technologically
heterogeneous firms. Moreover, simulation exercises show that also the intersectoral variety in the
observed industrial structures and dynamics can be interpreted on the grounds of underlying
specificities in the processes of technological learning — which is called ‘technological regimes’ —
and of the processes of market interactions — i.e. ‘market regimes’.

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