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La colcha celestina

Uno, al ausentarse para ir al extranjero, encomendó su mujer a su suegra. Su mujer tomó amores con otro,
y lo dijo a su madre. Ésta, condolida de su hija, la ayudó en aquel amor y convidando al amante, se
sentaron los tres a comer. Mientras ellos comían, llegó de improviso el marido y llamó a la puerta. Se
levantó la mujer, escondió al amante en la alcoba y luego abrió la puerta al marido. El hombre, en cuanto
entró, mandó preparar la cama, porque venía muy cansado. Turbada la mujer, no sabía qué hacer, pero la
madre acudió diciéndole: "No te apresures, hija, a preparar la cama, hasta que mostremos a tu marido la
colcha que hemos hecho". Y sacando una colcha, la vieja levantó cuanto pudo una de sus puntas y dio la
otra a la hija para que la alzase. Y así el marido quedó burlado, mientras por detrás de la colcha extendida
escapó el amante oculto. Entonces la madre dijo a la hija: "Tiende ya la colcha sobre la cama de tu marido,
que con tus manos y las mías está tejida". El marido le dice: "Y tú, señora mía, ¿sabes hacer colcha tan
bonita como ésta?" Ella replicó: "¡Ay hijo!, muchas como ésta tengo yo tejidas".
Cuento popular

La colcha celestina
Uno, al ausentarse para ir al extranjero, encomendó su mujer a su suegra. Su mujer tomó amores con otro,
y lo dijo a su madre. Ésta, condolida de su hija, la ayudó en aquel amor y convidando al amante, se
sentaron los tres a comer. Mientras ellos comían, llegó de improviso el marido y llamó a la puerta. Se
levantó la mujer, escondió al amante en la alcoba y luego abrió la puerta al marido. El hombre, en cuanto
entró, mandó preparar la cama, porque venía muy cansado. Turbada la mujer, no sabía qué hacer, pero la
madre acudió diciéndole: "No te apresures, hija, a preparar la cama, hasta que mostremos a tu marido la
colcha que hemos hecho". Y sacando una colcha, la vieja levantó cuanto pudo una de sus puntas y dio la
otra a la hija para que la alzase. Y así el marido quedó burlado, mientras por detrás de la colcha extendida
escapó el amante oculto. Entonces la madre dijo a la hija: "Tiende ya la colcha sobre la cama de tu marido,
que con tus manos y las mías está tejida". El marido le dice: "Y tú, señora mía, ¿sabes hacer colcha tan
bonita como ésta?" Ella replicó: "¡Ay hijo!, muchas como ésta tengo yo tejidas".
Cuento popular

La colcha celestina
Uno, al ausentarse para ir al extranjero, encomendó su mujer a su suegra. Su mujer tomó amores con otro,
y lo dijo a su madre. Ésta, condolida de su hija, la ayudó en aquel amor y convidando al amante, se
sentaron los tres a comer. Mientras ellos comían, llegó de improviso el marido y llamó a la puerta. Se
levantó la mujer, escondió al amante en la alcoba y luego abrió la puerta al marido. El hombre, en cuanto
entró, mandó preparar la cama, porque venía muy cansado. Turbada la mujer, no sabía qué hacer, pero la
madre acudió diciéndole: "No te apresures, hija, a preparar la cama, hasta que mostremos a tu marido la
colcha que hemos hecho". Y sacando una colcha, la vieja levantó cuanto pudo una de sus puntas y dio la
otra a la hija para que la alzase. Y así el marido quedó burlado, mientras por detrás de la colcha extendida
escapó el amante oculto. Entonces la madre dijo a la hija: "Tiende ya la colcha sobre la cama de tu marido,
que con tus manos y las mías está tejida". El marido le dice: "Y tú, señora mía, ¿sabes hacer colcha tan
bonita como ésta?" Ella replicó: "¡Ay hijo!, muchas como ésta tengo yo tejidas".
Cuento popular

La colcha celestina
Uno, al ausentarse para ir al extranjero, encomendó su mujer a su suegra. Su mujer tomó amores con otro,
y lo dijo a su madre. Ésta, condolida de su hija, la ayudó en aquel amor y convidando al amante, se
sentaron los tres a comer. Mientras ellos comían, llegó de improviso el marido y llamó a la puerta. Se
levantó la mujer, escondió al amante en la alcoba y luego abrió la puerta al marido. El hombre, en cuanto
entró, mandó preparar la cama, porque venía muy cansado. Turbada la mujer, no sabía qué hacer, pero la
madre acudió diciéndole: "No te apresures, hija, a preparar la cama, hasta que mostremos a tu marido la
colcha que hemos hecho". Y sacando una colcha, la vieja levantó cuanto pudo una de sus puntas y dio la
otra a la hija para que la alzase. Y así el marido quedó burlado, mientras por detrás de la colcha extendida
escapó el amante oculto. Entonces la madre dijo a la hija: "Tiende ya la colcha sobre la cama de tu marido,
que con tus manos y las mías está tejida". El marido le dice: "Y tú, señora mía, ¿sabes hacer colcha tan
bonita como ésta?" Ella replicó: "¡Ay hijo!, muchas como ésta tengo yo tejidas".
Cuento popular