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Panorama político actual: un desastre.

La necesidad del cambio

Cicerón Muro Cabral.

Muchas veces en la historia de nuestro país la situación política fue un desastre en la


organización y la práctica del poder político. Hoy día, siguiendo la costumbre, se presenta
la misma situación.

Las noticias nacionales, que muestran sólo algunos medios de comunicación, exponen
noticias pavorosas como el incremento del dólar a veinte pesos, el aumento de la violencia
debido a una ineficaz y mortífera lucha contra el narcotráfico, marchas en pro de la
homofobia y el odio que atentan contra los derechos humanos, la descarada corrupción en
los distintos poderes y la condonación de impuestos de miles de millones de pesos a los
grandes capitales privados de este país cuyos jefes son amigos de nuestro plagiario
presidente. Mientras tanto, la clase política y los privilegiados de este país, siguen
regodeándose, al mismo tiempo que la mayoría social sigue perdiendo derechos y hasta las
ganas de vivir. Aunque se escuché pesimista, sería ingenuo si existiera algún optimista
ofuscado de nuestro actual sistema político. Lo correcto, creo yo, es sentir el coraje y enojo
ante tal situación.

Frente a tales hechos, podemos pensar que hoy día las instituciones políticas más que
beneficiarnos nos perjudican. La corrupción y males que presentan no son casos aislados,
sino unas enormes fallas estructurales que arrastramos como país desde hace mucho
tiempo.

Cambiar el sistema deteriorado e injusto radica en la organización colectiva de parte de la


ciudadanía que altere las instituciones políticas y sociales, además que provoque un cambio
substancial en la cultura política de nuestro país. Observando la historia, podemos dilucidar
que todas las conquistas de derechos y de participación democrática se dieron gracias al
cambio de conciencia social y a la organización colectiva; no simplemente votando, como
nos hacen creer. Cambiar la deplorable situación actual consiste en la articulación de
distintos movimientos sociales, que cada uno luchando contra distintas injusticas, se
integren en unidad para provocar el cambio que se necesita. El cambio cultural o el cambio
en la conciencia colectiva también debe ser un elemento fundamental. Remplazar el
imaginario colectivo que concibe a la actividad política como una profesión que en el que
sólo participan cierto tipo de personas acaudaladas con el fin de acaudalarse más, que muy
pocas veces han vivido bajo instituciones públicas (que pretenden dirigir) las cuales
proyectan como instituciones privadas. En democracia la ciudadanía gobierna bajo leyes
justas las instituciones, no una oligarquía bajo leyes que favorecen sus intereses. Tal como
indicó el expresidente uruguayo José Mujica hace pocos días en la Novena Asamblea
Parlamentaria Euro-Latinoamericana: “La política no es una profesión, el que se dedique a
la política tiene que saber que tiene que vivir como la mayoría de su pueblo y no como una
elite privilegiada."

Licenciado en Filosofía, UAZ.

Facebook: Cicerón Muro

Twitter: @CiceMuro