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EL SURGIMIENTO DE LOS ESTADOS NACIONALES


HISTORIA
1° MEDIOS
PROF. GIANNINA ZEREGA
Año 2018
Curso: 1º medio
Estudiante

¿Qué es una nación?

El concepto político de nación se difundió a partir de la Revolución francesa para referirse al


conjunto de ciudadanos o personas ligados entre sí por el con- trato social que les otorga
derechos y deberes. Bajo este marco, el origen y propósito del Estado es hacer cumplir este
contrato. Posteriormente, el término se amplió a dimensiones culturales, étnicas, lingüísticas e
incluso históricas.

Sobre esta base, el nacionalismo exaltó el sentimiento de unidad de una comunidad que comparte
ciertas características y fomentó el deseo de los pueblos de que sus fronteras políticas
coincidieran con los límites de su comunidad nacional.

Así, el nacionalismo estimuló la formación de Estados nacionales a través de dos formas:

Movimientos de división. Algunos movimientos nacionalistas pretendían separarse de una unidad


política más grande y formar su propio Estado. Algunos ejemplos fueron los movimientos
nacionalistas que surgieron en Bélgica, que se separó de los Países Bajos, y en Grecia, que se
independizó del Imperio otomano.

Unificación de nacionalidades. Otros tipos de movimientos nacionalistas tuvieron un carácter


integrador, es decir, pretendían unir en un solo Estado-nación diversos territorios que eran
independientes o que estaban bajo el dominio de otro Estado. Los ejemplos más claros fueron
Alemania e Italia.

La problematización del concepto de nación

Si hubieses nacido en 1789, durante la Revolución francesa, en Francia, al cumplir los 65 años ya
habrías pasado por el gobierno de dos monarquías, dos repúblicas y dos imperios, además de
haber sobrevivido a cuatro revoluciones y siete guerras, probablemente después de participar
en alguna de ellas. Y si hubieras nacido en la península itálica a partir de la segunda mitad del
siglo XIX, habrías visto a sus distintos reinos unirse después de una larga guerra y conformar
un Estado unificado. Todos estos procesos tuvieron un elemento en común que, debido a su
evolución desde el siglo XIX hasta la actualidad, ha sido cuestionado por historiadores, filósofos,
políticos, entre otros. Este elemento es la idea de nación y algunas de las problemáticas que
surgen a partir de su análisis son:

El nacionalismo como justificación de expansión. A partir de los movimientos nacionalistas del


siglo XIX comenzaron a surgir visiones más radicales que utilizaron el concepto de nación como
justificación para expandir sus territorios, e incluso, para asesinar a aquellos que se resistieran
a su dominación o que no fueran parte de su identidad nacional. Así, a lo largo de todo el siglo
XX, se desencadenaron conflictos mundiales, como la dominación imperialista, la Primera y

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Segunda Guerra Mundial, y la Guerra Fría. En este contexto, uno de los ejemplos más
representativos del nacionalismo extremo fueron los nazis en Alemania, cuyo expansionismo y
política antisemita terminaron provocando el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939.

La persistencia de demandas de autonomía. En la actualidad, la globalización y la conectividad


han hecho visibles las demandas de grupos minoritarios que hasta este momento no habían sido
escucha- dos y que, tal como lo hicieron italianos y alemanes durante el siglo XIX, buscan
consolidarse como Esta- dos nacionales. Algunos ejemplos son los procesos independentistas en
África y Asia que se vivieron durante el siglo XX, las actuales reivindicaciones de diversos
pueblos indígenas que buscan ser reconocidos en administraciones políticas que muchas veces no
respetan sus características culturales, o las mino- rías separatistas que pretenden conformar
naciones independientes de un Estado-nación del que no se consideran parte.

Expresiones del nacionalismo

Como ya viste anteriormente, la expansión de las ideas liberales durante el siglo XIX estuvo
acompañada, en muchos casos, de la conformación de Esta- dos nacionales que buscaron unificar
bajo un mismo gobierno y en un territorio específico a un grupo de- terminado de personas.

En este sentido, el nacionalismo acompañó al proceso de unificación de Estados europeos como


Italia y Alemania, y también estuvo ligado al surgimiento de los nuevos Estados nacionales en
América.

Movimientos nacionalistas en Europa

Dos de los movimientos nacionalistas europeos fueron las unificaciones de Italia y Alemania.
Según la mayoría de los historiadores que han estudiado estos procesos, ambos compartieron
rasgos como los siguientes:

➢ La difusión de ideales liberales. Durante el Imperio napoleónico, la ocupación de


diversos territorios en Europa intensificó la difusión de las ideas de igualdad, libertad y
soberanía nacional, y despertó un sentimiento de pertenencia a la nación y de rechazo a
los monarcas extranjeros.
➢ El apoyo de los líderes políticos. Los re- yes Víctor Manuel II de Piamonte y Cerdeña
y Guillermo I de Prusia dirigieron el proceso de unificación de sus naciones con el apoyo
de la burguesía y del Ejército. Además, fueron respaldados por sus respectivos jefes de
gobierno: Camilo Benso, conocido como el conde de Cavour, en Italia, y Otto von Bismarck,
en Alemania.
➢ La importancia de la burguesía. Gran parte de los burgueses buscaba lograr la
expansión económica y la unión comercial de los territorios en los que hacían inversiones
y negocios. Esto llevó a muchos de ellos a entregar su patrocinio a los procesos de
unificación.
➢ La influencia del Romanticismo. Este movimiento cultural y artístico, surgido durante
el siglo XIX, buscaba resaltar el individualismo y el ideal de libertad, como reacción al
espíritu racional y crítico de la Ilustración. Algunos de sus principales exponentes fueron
el español Gustavo Adolfo Bécquer y el alemán J. W. Goethe.

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Los Estados nacionales en América

Después de lograr su independencia, los territorios que integraban los virreinatos


hispanoamericanos enfrentaron diversas dificultades para conformarse como Estados
nacionales.

El debate entre centralismo y federalismo. Una de las principales discusiones que se dieron
al interior de las nuevas naciones fue la que enfrentó al centralismo, que buscaba establecer un
Estado unitario y un poder central, con el federalismo, que pretendía otorgar autonomía a sus
estados federa- les. En México, esta lucha estuvo unida también a las diferencias políticas entre
conservadores y liberales.

El término del proyecto bolivariano. Los años de lucha por la independencia dieron origen a un
sentimiento americanista que llevó a actores como el venezolano Francisco de Miranda a soñar
con una América independiente y organizada en una sola gran nación. En 1819, Bolívar llevaría a
cabo parte de este sueño al impulsar la creación de la Gran Colombia, que unificó los territorios
actuales de Panamá, Ecuador, Colombia y Venezuela. Sin embargo, las diferencias entre sus
habitantes impidieron que el proyecto perdurara.

Los conflictos entre las nuevas naciones. Otro de los problemas que debieron enfrentar los
Esta- dos nacionales americanos fueron los conflictos territoriales con los países vecinos. Si bien
algunos re- conocieron las divisiones arbitrarias e impuestas por la metrópoli, otros buscaron
delimitar sus territorios siguiendo criterios políticos, étnicos, culturales, eco- nómicos, entre
otros. Sin embargo, estas divisiones tomaron varias décadas y no siempre tuvieron éxito. Un
ejemplo fue la disolución de las Provincias Unidas del Río de la Plata en lo que hoy es Paraguay,
Uruguay y Argentina.

Las intervenciones extranjeras. Además de los conflictos territoriales con las naciones vecinas,
los nuevos Estados americanos debieron enfrentar amenazas e invasiones externas al continente.
Una de las más importantes fue la de España que, en 1864, invadió territorio peruano y por esto
se enfrentó a Chile y Perú. Por su parte, México tuvo que hacer frente a la política expansionista
de Estados Unidos y a una invasión por parte de Francia.

Las diferencias étnicas y culturales. Para la gran parte de las naciones latinoamericanas, el
logro de la independencia no terminó con las diferencias sociales del período colonial. Mientras
que las minorías criollas consiguieron consolidar su poder social y político, para los mestizos, los
indígenas y los esclavos negros las condiciones de vida casi no cambiaron.

En este sentido, resalta especialmente el caso de Brasil, el último de los Estados


latinoamericanos en abolir la esclavitud en 1888. Algunos historiadores plantean que esto se
debió a la importancia económica que tenía el trabajo de los esclavos, mientras que otros lo
explican por los gobiernos de línea conservadora que tuvo el país hasta fines del siglo XIX.

Otros ejemplos del conflicto que implicaron las distintas culturas y etnias dentro de un mismo
Estado- nación fueron los de Perú y Bolivia. En estos territorios algunas de las ideas liberales,
como la propiedad individual y el trabajo asalariado, se vieron frenadas por la gran cantidad de
población indígena que general- mente se organizaba en torno a la propiedad colectiva de la
tierra. Para fines del siglo XIX, la mayor parte de los indígenas había sido incorporada, de forma
voluntaria o forzada, a los nuevos Estados.