You are on page 1of 198

Edicion electrónica del libro sobre Balmis "En el nombre de los Niños". ...o de la Expedición de Balmis.

Web de la Asociación Española de Pediatría

inicio > Premios Balmis > Libro sobre la Expedición Balmis

Libro sobre la Expedición Balmis

Descargas ficha bibliográficos

Titulo
"En el nombre de los Niños. Real
Expedición Filantrópica de la Vacuna 1803-
1806"
Introduccción (PDF, 50 Kb)

Autores
Capítulo 1 (PDF, 120 Kb) Emilio Balaguer Perigüell
Rosa Ballester Añon
Capitulo 2 (PDF, 208 Kb)
Edita
Capitulo 3 (PDF, 50 Kb) Asociación Española de Pediatría

Coleccion
Capitulo 4 (PDF, 2.1 Mb) Monografias de la AEP nº 2

Capitulo 5 (PDF, 3.9 Mb) Edición patrocinada por


Wyeth
Bibliografia, Anexo y Mapas (PDF, 4.1 Mb)
Año de publicación
2003

Aquí ayuda para leer y conservar archivos en PDF

©1999-2006 Asociación Española de Pediatría | Contacto | Advertencias de uso |


AEP, c/Aguirre 1- bajo derecha - 28009 Madrid - tfno 914354916 - fax 914355043

http://www.aeped.es/balmis/libro-balmis.htm27/10/2006 12:10:16
EN EL NOMBRE
DE LOS NIÑOS:
LA REAL EXPEDICIÓN
FILANTRÓPICA
DE LA VACUNA (1803-1806)

Emilio Balaguer Perigüell


Rosa Ballester Añón
ÍNDICE

PRÓLOGO ............................................................................................ 7

PRESENTACIÓN ................................................................................ 13

INTRODUCCIÓN ................................................................................ 17

1. INTRODUCCIÓN............................................................................ 19
1. 1.1. El problema de la viruela y las estrategias preventivas frente a
la enfermedad ............................................................................ 19
1. 1.2. Los estudios históricos sobre la imagen de Balmis y de la Expe-
dición de la Vacuna .................................................................. 26

2. LOS NIÑOS EN LA ESPAÑA DEL ANTIGUO RÉGIMEN: CIEN-


CIA, ACTITUDES SOCIALES Y POLÍTICAS DE PROTECCIÓN
A LA VIDA ...................................................................................... 29
1. 2.1. Población, utilitarismos y filantropía ........................................ 31
1. 2.2. La medicina de los niños en el contexto europeo .................... 32
1. 2.3. Los conocimientos médicos y su aplicación al cuidado de la in-
fancia en España ........................................................................ 45
1. 2.4. Los niños expósitos en la España Ilustrada .............................. 55
1. 2.5. Los niños que participaron en la Expedición ............................ 63

3. EL VIAJE DE BALMIS EN EL MARCO DE LAS EXPEDICIONES


CIENTÍFICAS DE LA ESPAÑA ILUSTRADA ............................ 64

4. VIRUELA Y VACUNACIÓN EN ESPAÑA Y EN LOS TERRITO-


RIOS COLONIALES DE ULTRAMAR ANTES DE LA LLEGADA
DE LA EXPEDICIÓN ...................................................................... 77
1. 4.1. El problema sanitario de la viruela ............................................ 77
1. 4.2. La inoculación antivariólica en España y en las colonias de Ul-
tramar ........................................................................................ 81
1. 4.3. La introducción de la vacunación jenneriana .......................... 86

5. LA REAL EXPEDICIÓN FILANTRÓPICA DE LA VACUNA Y


SU SIGNIFICADO HISTÓRICO .................................................. 103
1. 5.1. Los preliminares del viaje .......................................................... 103
1. 5.2. Los protagonistas ...................................................................... 113

5
1. 5.3. Itinerario o derrotero: diario de viaje ........................................ 130
1. 5.3. 5.3.1. La ruta común ................................................................ 130
1. 5.3. 5.3.2. La Expedición se divide .................................................. 144
1. 5.3. 5.3.2. 5.3.2.1. La Expedición de José Salvany y Lleopart ...... 146
1. 5.3. 5.3.2. 5.3.2.2. La Expedición de FX. Balmis y Berenguer ...... 153
1. 5.4. Los acontecimientos posteriores a la llegada de Balmis a España 173
BIBLIOGRAFÍA .................................................................................... 177
ANEXO .................................................................................................. 181
Andrés Bello, «Venezuela consolada» (ca. 1804) .................................. 181
MAPAS .................................................................................................. 187

6
PRÓLOGO

Es para mí una satisfacción poder na –de aquí el nombre–) podía pro-


presentar un libro tan oportuno y ri- teger al hombre contra la temible
guroso, como sanitario. viruela humana, realizado por Jen-
ner en 1796, la humanidad se en-
Es oportuno porque viene a coin-
contraba indefensa contra esta en-
cidir con el segundo centenario de
fermedad, de la que casi nadie se
la Real Expedición Filantrópica de
libraba y alcanzaba una letalidad
la Vacuna, dirigida por Balmis, que,
media del 30%, por lo que se solía
como es sabido zarpó de La Coruña
decir «que un niño no era de su ma-
el 30 de noviembre de 1803, en que
dre hasta que había superado la vi-
se dio a la vela la corbeta María Pita
ruela». Los aislamientos, cuarente-
con viento favorable y mar propicia.
nas, expurgos y fumigaciones al uso
Y porque ha sido impulsado por la
resultaban inútiles contra esta ende-
Asociación Española de Pediatría,
mia. La técnica preventiva de la
que, preocupada por los problemas
inoculación de las viruelas «benig»
sociales de la infancia, ha asumido,
practicada en algunos países desde la
una vez más, su defensa en esta mag-
antigüedad y extendida en Europa
nífica monografía.
en el siglo XVIII, resultaba insegura
Es riguroso porque ha sido reali- y hasta peligrosa.
zado con estudio, documentación
Las Familias Reales no eran aje-
exhaustiva y paciencia por dos his-
nas al problema, al haber padecido
toriadores profesionales con un bri-
esta enfermedad varios de sus miem-
llante curriculum en el campo de la
bros. Reyes, infantes y príncipes he-
Historia de la Sanidad.
rederos murieron de viruela (El
Y sobre todo es sanitario, pues Príncipe Baltasar Carlos en 1746,
trata la historia inicial de la Inmuni- José I de Alemania en 1711, Luis I
zación, que es la técnica fundamen- de España en 1724), lo que determi-
tal de la Prevención primaria, prio- nó cambios sustanciales en el curso
ridad de cualquier actividad de salud de la historia.
pública.
Jenner publica sus trabajos en
Hasta el descubrimiento de que 1798 y ya en diciembre de 1800, la
la viruela de las vacas (viruela vacu- vacuna había llegado a España, con-

7
cretamente a Puigcerdá, de la mano 1805 se promulga la Real Cédula
del Dr. Piguillem. Tanta celeridad, mandando que en todos los hospita-
en un tiempo en que las noticias via- les se destine una sala para conser-
jaban a caballo o en barco de vela, var el fluido vacuno. Y el mismo año
no es de extrañar, dada la gravedad la Junta Superior Gubernativa pu-
señalada. blica una Instrucción detallada.
Cinco años después de la publi- Años más tarde la Ley Orgánica de
cación de este descubrimiento, en Sanidad de 1855 organiza la Sani-
1803, el Rey de España, Carlos IV, dad Marítima (Sanidad exterior) y
mandó organizar esta Expedición Fi- dedica el Capítulo XIX a la vacuna-
lantrópica, para extender la vacuna ción, recordando «la obligación de
a todos los dominios de Ultramar, cuidar sean vacunados oportuna y
que comprendían: Canarias, nues- debidamente todos los niños». Por
tras Indias del Continente America- R.O. de 24 de julio de 1871, que fir-
no y Filipinas, que se extendería ma D. Amadeo de Saboya, se crea el
también a Macao y Cantón, y de Instituto Nacional de la vacuna.
vuelta para España, a la Isla de San- En 1885, con ocasión de la cuar-
ta Elena, siendo por tanto esta em- ta epidemia de cólera, Ferrán pone a
presa la primera acción humanitaria punto una vacuna contra el cólera,
de ámbito universal que se realizó en pero los responsables sanitarios no
el mundo. Y con unos medios preca- autorizaron su extensión por consi-
rios: un barco de vela, cuatro facul- derarla insegura.
tativos, seis enfermeros y unos cuan-
tos niños, pues los adultos no eran En 1899, a poco de que Behring
aptos para esta empresa, pues casi descubriera la sueroterapia, por R.
todos habían padecido la viruela y D. del 28 de octubre, que firma la
no resultaban receptivos. Reina Regente Doña María Cristina
y D. Eduardo Dato como Ministro,
Ya entonces varias voces pronos- se crea el Instituto de Sueroterapia,
ticaron el fin de la viruela, gracias a Vacunación y Bacteriología «Alfon-
la vacunación. so XIII», verdadera «casa mater» de
Pero las cosas no fueron tan rápi- la Sanidad de España y se nombra
das como era de desear, pues la igno- director a Ramón y Cajal. En el
rancia y una mal entendida libertad, «Alfonso XIII», además de desarro-
impidieron imponer la vacuna con llar las técnicas de Desinfección, se
carácter general. Sin embargo, se elaboraban vacunas antivariólicas y
inicia el desarrollo de la inmuniza- antirrábicas y sueros equinos contra
ción en España. El 21 de abril de la difteria y el tétanos, consiguiendo

8
controlar la enorme mortalidad de meningitis, etc. Hoy día se puede
estas enfermedades. afirmar sin hipérbole, que la cober-
tura alcanza a más del 95% de la po-
No obstante, en 1900 todavía se
blación. Y prueba de ello es la desa-
contabilizaron 6.497 fallecidos por
parición total de la difteria, el
viruela. Hasta 1903 no se consiguió
sarampión, la poliomielitis y otras.
promulgar un Real Decreto, que se
Obviamente, la Sanidad actual tie-
decidía por la obligatoriedad. Gra-
ne vocación preventiva, como se re-
cias a la tenacidad de los responsa-
afirma en la Constitución de 1978 y
bles de la Sanidad en esta época se
especialmente en la Ley General de
logró alcanzar una pre-erradicación
Sanidad de 1986.
en 1929 (con sólo dos fallecidos).
Se puede afirmar rotundamente
Otras vacunas se fueron implan-
que la eficacia de las vacunaciones,
tando paulatinamente, primero
en especial las sistemáticas, han sido
contra la fiebre tifoidea y después
la causa fundamental de la extraor-
contra la tuberculosis (BCG). En
dinaria disminución de la inciden-
1943 se declara obligatoria la vacu-
cia de las enfermedades correspon-
na contra la difteria. Y la Ley de Sa-
dientes, y que su costo, en la
nidad Nacional de 1944 dedica su
mayoría de lo casos, es asumible por
Base 4ª a la Lucha contra las enfer-
los servicios sanitarios.
medades infecciosas.
Hubo un rebrote de viruela con ***
la guerra civil, pero se alcanzó la El viaje de la vacuna se entiende
erradicación total en España en en el contexto de lo que fue la cien-
1955. cia española en el siglo XVIII y den-
tro del conjunto de las expediciones
En 1978, la Organización Mun-
científicas que tuvieron lugar en los
dial de la Salud conseguía certificar
reinados de Carlos III y Carlos IV,
la erradicación a nivel mundial. Es
que tanto contribuyeron a la incor-
ésta la primera enfermedad que se
poración de España a la ciencia
consigue desterrar del mundo, gra-
europea. No corrían vientos bonan-
cias a la técnica sanitaria.
cibles para España en los comienzos
En la década de los sesenta se ge- del siglo XIX, ni habían sido mejores
neralizó la triple vacuna (difteria, al final del XVIII, pero como señala
tétanos y tos ferina), además de la un ilustre comentarista de la historia
vacuna contra la poliomielitis. Más sanitaria española, esta empresa re-
tarde la vacuna de la rubéola, el sa- cogería el espíritu de las tres grandes
rampión, la parotiditis, la hepatitis, creaciones de este mencionado si-

9
glo: el «hombre sensible», «la ilus- ciedad, así como el establecimiento
tración» y la «filantropía». Con el de las «Casas de Vacunación Públi-
conmovedor título de «Expedición cas». Cada una de las Juntas tendría
filantrópica», se trata de un proceso un reglamento propio, circunstancia
beneficiario y partícipe de las refor- que tuvo gran importancia en el
mas científicas, sociales, políticas, proceso de la independencia con la
administrativas y culturales favore- creación de comunidades científicas
cidas por la dinastía Borbónica. nacionales en los territorios de los
Virreinatos.
La preocupación por la amenaza
de las epidemias había determinado Hay que mencionar, no obstante,
que se crease, en 1721, la Junta Su- que la vacuna no llega a América
prema de Sanidad, órgano central, exclusivamente de la mano de la Ex-
cuya principal función era evitar pedición. La rápida divulgación de
que aquéllas pudieran difundirse por la práctica jenneriana facilitó un
las vías marítimas, a cuya labor cola- ambiente favorable a la vacunación
boraban las Diputaciones de salud o y, por otra parte, la permanente
Juntas de Sanidad de los Puertos y amenaza de epidemias de viruela, su
las Juntas de Sanidad locales y re- contagio fácil y rápido, la causa des-
gionales, que se ocupaban de estos conocida, el tratamiento inseguro y
problemas. la muerte probable, determinó que
se llevasen a cabo iniciativas locales
Llama la atención la claridad de
para disponer de la vacuna con ur-
los objetivos técnicos perseguidos
gencia, incluso antes de la arribada
por Balmis, que consistían en: di-
de esta expedición. Pero fue a partir
fundir el beneficio de la vacuna de
de la Real Orden del 4 de agosto de
Jenner a los países de Ultramar, de
1803, anunciando la expedición,
los Virreinatos previstos en el derro-
cuando se intensifican las gestiones
tero de la Expedición, la de instruir
vacunales.
a los médicos y personas interesadas
por esta cuestión en las poblaciones Los niños que habrían de llevar
visitadas y la creación de las «Juntas en sus brazos el tesoro del viaje, el
de Vacunación», y en alguna oca- fluido vacunal, fueron los que hicie-
sión, Juntas Sanitarias, para que se ron posible que la Expedición llega-
encargasen de conservar el fluido se a buen término; por tanto, los
vacuno activo a través del tiempo, protagonistas y los principales bene-
buscando para ello la participación y ficiarios de la empresa. Este hecho, y
el compromiso en su funcionamien- las especiales circunstancias que
to de personajes destacados de la so- concurrieron en su participación,

10
justifica sobradamente que en esta ante esta situación, con la creación
publicación se lleve a cabo un pro- en Europa de centros caritativos
fundo y acertado análisis sobre la destinados a recoger los niños aban-
naturaleza de la infancia en el esta- donados, en donde se mezclaban
do de salud y de enfermedad y, esen- niños sanos y enfermos, con el de-
cialmente, de la herencia que en nominador común de pobreza y de-
esta materia la medicina moderna samparo, y, es en este movimiento,
recibió del mundo clásico. La evoca- donde mejor encaja el concepto de
ción histórica a los antecedentes en Filantropía. Esto es, el desarrollo de
la medicina antigua y medieval, un elaborado sistema de institucio-
autores y fuentes escritas más repre- nes caritativas con el objeto de miti-
sentativas de la Medicina de los ni- gar las pésimas condiciones de vida
ños en los ámbitos europeos y espe- de la mayoría de la población en el
cialmente en el hispano, centrado período preindustrial.
en los siglos XV al XVIII, la descrip- Es excitante el relato de las pre-
ción por primera vez de muchas de visiones adoptadas para organizar el
la enfermedades infantiles de forma viaje para extender la vacuna, efec-
individualizada, la difusión de tex- tuadas en el corto período de tiempo
tos, doctrinas y la implantación de de poco más de ocho meses, consi-
instituciones, así como las manifes- derando, además, las limitaciones de
taciones de la sensibilidad hacia esta toda naturaleza existentes de aque-
cuestión en el período ilustrado, llos tiempos, por otra parte azarosos
marcan los orígenes de la pediatría y difíciles, que se asemeja a una
en el sentido moderno. Factores que complicada aventura, en donde los
convergieron a lo que, posterior- hechos se sucedieron vertiginosa-
mente, se denominó el «descubri- mente: las distintas entidades y per-
miento del niño», que cristalizaría, a sonajes que intervinieron tanto en
su vez, en la aparición de profesio- la organización, en la toma de deci-
nales con un cuerpo y doctrinas pro- siones, en su financiación, elección
pios dedicados a esta atención médi- del personal o en las contrataciones
ca a partir de la primera mitad del de los barcos. Sorprende y apasiona
siglo XIX. seguir de la mano de los autores de
En este análisis se considera el esta obra la complejidad de los
escándalo moral y económico de las acontecimientos que tuvieron lugar
causas que determinaban las eleva- en el transcurso de los desplaza-
dísimas y aterradoras cifras de mor- mientos, en donde las vicisitudes,
talidad infantil; la reacción institu- dificultades, penalidades y trabajos
cional, tanto pública como privada fueron incontables, poniendo a

11
prueba la constancia, el tesón y la- zano Pérez. Enfermeros Basilio Bola-
boriosidad de los expedicionarios, ños, Pedro Ortega y Antonio Pastor,
que tuvieron que superar, entre la nombrada por primera en nuestra
otras, la enorme extensión de los te- historia sanitaria con el cargo de en-
rritorios recorridos, la inclemencia y fermera, Isabel Sendales y Gómez,
rigurosidad de los variados climas, la Rectora de la Casa de Expósitos, que
aspereza de las tierras casi salvajes y desempeñó una singular labor en el
los peligros de la navegación a vela. cuidado de los niños y los niños va-
cuníferos procedentes de la penínsu-
Es impresionante recordar los
la o de las provincias de Ultramar,
antecedentes y el comportamiento
en muchos casos innominados –y en
que tuvieron las personas que prota-
algún momento con esclavos–, que
gonizaron directamente las activi-
hicieron posible una de las más be-
dades para la propagación de la va-
llas y honrosas páginas de nuestra
cunación. Por ser un grupo tan
historia sanitaria.
reducido, y en su homenaje en este
año que se celebra el Bicentenario El recuerdo también para el Dr.
de aquellos hechos, procede enun- José Felipe Flores, gran impulsor y
ciar, una vez más, sus nombres: los primer redactor del derrotero de la
de los responsables directos de las Expedición y a Pedro del Barco y Es-
dos partes en que se dividió la Expe- paña, capitán de la Corbeta María
dición, Xavier de Balmis y Beren- Pita.
guer y José Salvany Lleopar, la per- Como alguien hizo notar: ¡Extra-
sona más entregada, sufrida y ños pasajeros y curiosa expedición!
olvidada; los también cirujanos Ma-
nuel Julián Grajales y Antonio Gu- Excma. Sra. Ministra
tiérrez Robledo. Los practicantes de Sanidad y Consumo
Francisco Pastor Balmis y Rafael Lo- Dra. Ana Pastor

12
PRESENTACIÓN

La viruela es una de las enferme- minó a gran parte de pueblos y co-


dades infecciosas conocidas desde la munidades, causando gravísimos es-
Antigüedad y que durante siglos tragos en la población de México.
causó las peores plagas que ha sufri-
En el siglo XVIII la Viruela era
do la Humanidad. La primera epide-
considerada una enfermedad con un
mia de la que se tienen noticias de-
importante componente social, ya
bió ocurrir en el año 135 antes de
que cursaba con elevadas cifras de
J.C., durante la guerra entre los
morbi-mortalidad, tenía una impor-
egipcios y los hititas. La viruela no
respetaba edades ni clases sociales. tante repercusión laboral y al mismo
Según comenta Frank Fenner en su tiempo creaba una extraordinaria
libro «Smallpox and its eradica- alarma social.
tion» a finales del siglo XVIII, en Hubo un hecho que no pasó de-
Europa, morían unas 400.000 perso- sapercibido a los Médicos de la épo-
nas al año como consecuencia de la ca al observar que los supervivientes
Viruela y aproximadamente la ter- que superaban la Viruela, quedaban
cera parte de los supervivientes se indemnes (inmunizados) y no volví-
quedaban ciegos. an a padecerla. Esto condujo a pen-
La propagación de la Viruela tras sar que inoculando la enfermedad
la llegada de los descubridores al padecida por un enfermo en sus for-
Nuevo Mundo era un hecho inevi- mas más leves, a otra persona, se evi-
table, dada la situación en Europa. taría la enfermedad y de esta mane-
De hecho en 1518 tras la llegada de ra se protegería a los individuos
los conquistadores a «La Española», sanos. Esta práctica de «varioliza-
la actual isla que comparten la Re- ción» se conocía y realizaba en Chi-
pública Dominicana y Haití, se pro- na y en India, desde muchos siglos
dujo un brote de Viruela, enferme- atrás y se extendió posteriormente a
dad hasta entonces desconocida, Oriente Medio. Un personaje fun-
que diezmó a la población autócto- damental en la difusión de la vario-
na. A partir de este foco la Viruela se lización fue Lady Mary Wo r t h e y
extendió por las Américas y exter- Montagu, esposa del embajador bri-

13
tánico en Constantinopla, que so- dres, la cual no los publicó al no
metió a su hijo a la variolización y considerarlos de interés. De esta
que difundió y apoyó esta técnica a manera Jenner sentó las bases mo-
su vuelta a Londres en 1721, coinci- dernas de la prevención mediante
diendo con una epidemia de Virue- «vacunaciones» (palabra proce-
la, que en esta época asoló a la capi- dente de vacuna), cuyos beneficios
tal británica. En 1722, tras han sido y siguen siendo de una ex-
comprobar los efectos beneficiosos traordinaria trascendencia.
de la variolización en varios sujetos Como consecuencia de los estra-
condenados a muerte, se practicó la gos que la Viruela producía en los te-
variolización en los hijos de la fami- rritorios de ultramar de la Corona de
lia real inglesa. España (América y Filipinas) el 1 de
Otro personaje clave en la his- Septiembre de 1803, el rey Car-
toria de la Viruela y promotor de la los IV de España, que había perdido
prevención de enfermedades infec- un hijo como consecuencia de la Vi-
ciosas a través de las vacunas fue ruela, emitió un edicto dirigido a to-
Edward Jenner (1749-1823). Este dos los funcionarios de la Corona y a
médico rural observó en su pueblo las Autoridades civiles y religiosas
natal, Gloucestershire, que las mu- de sus dominios de Asia y América
chachas que trabajaban en las gran- en el cual se anunciaba la llegada de
jas ordeñando vacas y que habían una expedición y ordenaba el pleno
padecido una enfermedad llamada apoyo a la misma, la cual tenía como
vacuna, nunca enfermaban de Vi- principales funciones: 1) vacunar
ruela. Esta observación tan simple y gratuitamente a toda la población;
lógica, como extraordinaria por su 2) enseñar a preparar la vacuna an-
trascendencia, impulsó a Jenner a tivariólica en los dominio de ultra-
inocular al niño James Phipps, en mar y 3) organizar Juntas Municipa-
1796, con la linfa procedente de la les de vacunación para llevar a cabo
mano de una moza de establo, lla- un registro de las vacunas realizadas
mada Sarah Nelmes, que padecía y mantener suero para vacunaciones
vacuna, comprobando con inocu- futuras.
laciones posteriores de Viruela al Esta expedición que fue dirigida
citado niño, que éste estaba prote- por el Dr. Francisco Xavier Balmis,
gido y que era inmune a la enfer- siendo el vicedirector el Dr. José
medad. Estos experimentos y con- Salvany, partió del puerto de La Co-
clusiones fueron enviados por ruña, el 30 de noviembre de 1803,
Jenner a la Royal Society de Lon- en la corbeta María Pita y constitu-

14
ye una de las empresas de salud pú- lantrópico y social existía un evi-
blica más extraordinarias de toda la dente rigor científico.
historia de la Humanidad. Sus obje-
Balmis da una serie de consejos
tivos, su aplicación, su trascenden-
antes de que los expedicionarios se
cia social y sanitaria, sus dificultades
dirijan a los distintos destinos del
y su universalidad constituyeron
Imperio Español tales como: 1) la
una epopeya gigantesca, nunca su-
necesidad de observar la influencia
perada y por lo tanto un argumento
de la vacuna en las enfermedades
indiscutible de que fueron muchas
comunes y de fijar aquellos resulta-
más las luces que las sombras en
dos con la máxima exactitud posi-
el complejo proceso del descubri-
ble; 2) observar también, junto a as-
miento y colonización del Nuevo
pect os relativos a Medicina y
Mundo.
Botánica, aquellos referidos a la his-
La «María Pita» llega a Puerto toria natural, la industria y el arte,
Rico en Febrero de 1804, tras la en una especie de estudio antropo-
obligada escala en el archipiélago lógico, 3) recoger cuáles eran las
canario, que aprovechó para realizar enfermedades típicas de cada país,
vacunaciones en Tenerife, llevando sus síntomas y los regímenes curati-
a bordo 22 niños de la casa de Expó- vos. Junto a este tipo de recomen-
sitos de La Coruña acompañados de daciones teóricas, dio una serie de
su directora Dña. Isabel Sendales y consejos prácticos destinados a bus-
Gómez. La vacuna se mantenía por car la máxima eficacia en la conser-
inoculaciones de brazo a brazo entre vación y la difusión de la vacuna,
los niños a lo largo de la travesía y llegando a detallar hasta los aspec-
también se transportó una carga de tos más nimios.
suero de la vacuna guardada entre
De esta manera se lleva a cabo
placas de vidrio sellado. Asimismo
una Expedición que partiendo de La
Balmis llevaba miles de ejemplares
Coruña, hace escala en Tenerife y
de un Tratado en el cual se recogía
llega a Puerto Rico pasando seguida-
como se debía vacunar y como había
mente a Venezuela, donde la Expe-
que conservar el suero. Este libro fue
dición se divide en una encomenda-
sin duda alguna el primer Manual de
da a Salvany que se dirige a Santa Fe
Vacunas del que se dispuso en el
de Bogotá, Perú, Buenos Aires, etc.
mundo.
muriendo Salvany en Apequipa en
La actitud de Balmis, como Di- 1808. Por su parte Balmis se dirige a
rector de la Expedición pone de ma- Cuba y de allí pasa a Yucatán, ex-
nifiesto que junto al componente fi- tiende la vacuna por México en lu-

15
gares tan alejados como Sonora, ración y reconocimiento en su bi-
Chihuahua, Texas, etc. El 7 de Fe- centenario.
brero de 1805 Balmis abandona el La Asociación Española de Pedia-
continente americano y pone rum- tría, con el patrocinio de Wyeth Far-
bo a Filipinas, Macao y Cantón. El ma, quiere a través de este libro rendir
15 de Junio de 1806 llega a la isla de un modesto pero emocionado home-
Santa Elena, un mes después a Lis- naje a esta gesta sin precedentes, que
boa y de allí a Madrid, donde la Ex- España brindó a la Humanidad.
pedición tras sufrir múltiples penali-
dades, muchas incomprensiones, y Prof. Alfonso Delgado Rubio.
superar extraordinarias dificultades, Catedrático de Pediatría
pone el punto final de una epopeya y Puericultura de la Universidad
tan extraordinaria y grandiosa como del País Vasco.
poco conocida, a la cual el mundo Presidente de la Asociación
científico y sanitario rinde su admi- Española de Pediatría.

16
INTRODUCCIÓN

El descubrimiento de Jenner se ya se estaban dando los pasos para la


ha presentado tradicionalmente creación de una ciencia autónoma.
como una de las aportaciones cien- El libro está concebido para un
tíficas que de forma más clara han lector culto, pero no necesariamen-
dado un vuelco a las condiciones de te profesional de la historia de la
vida de la humanidad. El objeto de medicina, ni siquiera de la historia.
esta monografía es el estudio históri- Hemos intentado acercarnos a la
co de cómo un determinado país en gran aventura que fue la Real Expe-
un determinado momento histórico, dición Filantrópica de la Vacuna,
la España tardoilustrada, afrontó un con un lenguaje sencillo, pero bus-
formidable reto: la eliminación de la cando siempre el rigor histórico y,
viruela en las colonias españolas de sobre todo, contextualizando el pro-
Ultramar a través de una medida ceso en las coordenadas indispensa-
preventiva, la vacunación antiva- bles para no aislar los hechos y evi-
riólica. tar las actitudes excesivamente
La intervención preventiva sir- panegíricas o descalificadoras de la
vió a muy diferentes intereses cien- figura de Balmis y de la de los otros
tíficos, ideológicos, económicos y personajes. No olvidemos que en los
políticos, pero tuvo un trasfondo años de la Expedición y en los inme-
humanitario innegable. Desde la diatamente posteriores, se están
perspectiva de la historia de la me- produciendo acontecimientos tan
dicina preventiva y de la salud pú- importantes que cambiarán el pano-
blica, ayudó a consolidar en las co- rama político y social tanto en la
lonias de Ultramar unas estructuras metrópoli como en las colonias.
organizativas de gran interés y con- Sobre la Expedición se ha publi-
tribuyó a la formación de profesio- cado mucho, casi diríamos que dema-
nales y a su capacitación en este te- siado, en el sentido del viejo refrán
rreno, lo que tenía gran importancia de que tanto árbol ocultaba el bos-
en un momento inmediatamente que. De hecho en la investigación so-
previo a la Independencia, cuando bre el tema se puede destacar tres hi-

17
tos: el discurso de Eduardo Moreno sucede en la actualidad, son un indi-
Caballero en el Instituto Médico Va- cador especialmente sensible para
lenciano en 18851; la síntesis de medir lo mejor y lo peor de una so-
Gonzalo Díaz de Yraola2 y la reciente ciedad, su grado de desarrollo y su
monografía de Susana María Ramírez visión de futuro. A estos niños, unos
Martín3. Posiblemente sea esta últi- conocidos, los más anónimos, de en-
ma, por tratarse de una consistente tonces y de ahora, que han experi-
profesional de la historia, la más ma- mentado y padecen el sufrimiento y
tizada. Sin embargo, era necesario, a los médicos y pediatras que les han
sin renunciar al rigor metodológico, aliviado y a todos aquellos que, des-
ofrecer una síntesis en la que los múl- de el siglo XVIII, han luchado por la
tiples factores ideológicos, sociales, dignidad del niño en el mundo labo-
políticos, económicos y sanitarios, ral, de la enseñanza y de la sanidad
que estuvieron motivando el evento, en un sentido amplio, queremos
fueran considerados en su auténtica rendir este pequeño homenaje.
dimensión. Éste ha sido nuestro obje- Finalmente, deseamos agradecer
tivo. ¿Lo habremos conseguido? Los a la Asociación Española de Pedia-
lectores darán su veredicto. tría, en la persona de su presidente,
En todo el libro hemos querido, el doctor Alfonso Delgado, su ama-
ya desde el título, dar un protagonis- ble invitación para llevar a cabo este
mo especial a los niños, precisamen- trabajo. Nuestro amigo de tantos
te porque han sido tradicionalmen- años y tantas luchas, el doctor Fran-
cesc Asensi, ha sido una persona
te los más olvidados, no sólo en esta
clave para que el libro llevara a buen
historia, sino en todas las historias.
término. Consuelo Nicolás desde
Afortunadamente, su presencia está
los Laboratorios Wyeth, ha sabido
siendo cada vez más valorada por los
estar en todo momento atenta en la
historiadores porque, como también
siempre farragosa tarea de edición.
1 Finalmente, la ayuda de José L.
MORENO CABALLERO, E. Sesión Apo -
logética dedicada al Dr. D. Francisco Xavier de Duro Torrijos ha sido inestimable
Balmis y Berenguer, Valencia, Imp. de Ferrer para la elaboración de los mapas y el
de Orga, 1885. diseño de la portada. A todos ellos,
2
DÍAZ DE YRAOLA, G., La vuelta al mun - nuestra gratitud.
do de la Expedición de la Vacuna, Escuela de
Estudios Hispano-Americanos, 1948. Xàtiva, marzo de 2003
3
RAMÍREZ MARTÍN, S. M., La salud del
Imperio. La Real Expedición Filantrópica de la
Vacuna, Madrid, Doce Calles/ Fundación
Jorge Juan, 2002.

18
1. INTRODUCCIÓN

1.1. El problema de la viruela y las lestar general con fiebre, vómitos o


estrategias preventivas frente dolor lumbar graves, sino, sobre
a la enfermedad todo, por la aparición, primero de
un exantema, y más tarde de lesio-
Vista con perspectiva histórica, nes dermatológicas en forma de pús-
la viruela y la vacunación contra tulas purulentas que cubren todo el
esta enfermedad representan la do- cuerpo, que se ulceran y se infectan
ble cara de la tragedia y la esperanza con gran facilidad. Las pústulas a ve-
humanas. Un artículo reciente rotu- ces confluyen formando lesiones
laba así la reflexión de los autores que ocupan amplias extensiones de
sobre pasado y presente de la enfer- la piel y no en pocas ocasiones que-
medad, «Viruela: el triunfo sobre el da afectada la visión por la afecta-
más terrible de los ministros de la ción de la córnea. Más tarde se dese-
muerte»4, título, por otro lado, to- can las pústulas y caen las costras,
mado de la obra de un autor inglés, dejando una huella indeleble en el
Macaulay, escrita en 1800. Este ca- rostro con las características derma-
rácter emblemático lo ha adquirido tológicas con que los profanos iden-
también por tratarse, como es bien tifican a los variolosos como «pica-
conocido, de la primera enfermedad dos» de viruela. La letalidad en las
infecciosa erradicada formalmente personas no vacunadas oscila entre
en el Planeta por la Organización el 30 al 60%.
Mundial de la Salud. Las manifesta-
El conocimiento que hoy posee-
ciones clínicas de la enfermedad en
mos de la etiología y fisiopatología
su versión más característica de la
del proceso nos permite entender re-
viruela clásica o verola maior, ofre-
trospectivamente la historia natural
cen una imagen muy espectacular,
de la enfermedad y la eficacia de la
no sólo por la sintomatología de ma-
vacunación como medida preventi-
4
va, en clave genética e inmunológi-
BARQUET, N., DOMINGO, P. Small-
pox: the triumph over the most terrible of
ca. El poxvirus (variola virus) que
the ministers of death. A n n . I n t e r. M e d. , sólo puede desarrollarse en la espe-
1997, 127, pp. 635-642. cie humana, ya que no se conocen

19
reservorios animales, está genética- orientan en el establecimiento de su
mente emparentado tanto con el vi- cronología. Es dudosa la presencia
rus de la vacuna (cowpox virus) de la enfermedad en restos paleopa-
como con el del productor de la vi- tológicos de momias del Egipto An-
ruela de los simios (monkeypox vi - tiguo de la XX Dinastía (ca. 1200
rus). La sintomatología causada por a.C.) y, por el contrario, hay muchas
estos tres agentes causales es muy evidencias de su existencia en la
parecida y la existencia de una in- China de los primeros años de nues-
munidad cruzada parece darnos la tra era, en el siglo I. En el mundo
clave doctrinal de la práctica jenne- europeo parece constatada a partir
riana, basada en un empirismo clíni- del siglo VI en los países ribereños
co refinado propio del momento del Mediterráneo, no estando clara
histórico en el que vivió el médico su presencia en la cultura helénica o
inglés. La peculiaridad de tratarse de romana anteriores. Durante toda la
una infección específicamente hu- Edad Media se verifica la aparición
mana, en el caso de la patología cau- de enfermos de viruela, y testimo-
sada por el variola virus, ha hecho nios clínicos como los que aporta
posible la erradicación al ser el virus Rhazes, autor de una monografía
incapaz de sobrevivir fuera de dicho consagrada a la viruela y el saram-
huésped humano. pión, De variolis et morbilis y de
La excelente y sintética revisión Avicena, quien remarca su conta-
histórica que Carreras Panchón5 ha giosidad, muestran que no era preci-
hecho del tema entre nosotros, nos samente desconocida. Las Cruzadas
favorecieron también su expansión.
5
CARRERAS PANCHÓN, A. Miasmes i Sin embargo, es a partir del periodo
retrovirus. Quatre capítols de la història de les m oderno, en el Renacimiento,
malalties transmissibles. Barcelona, Fundació cuando alcanzó caracteres de enfer-
Uriach 1838, [Col.lecció Històrica de Cièn-
cies de la Salut, nº 2], 1991. Allí nos remiti-
medad catastrófica.
mos para la muy extensa bibliografía que so- ¿Qué elementos confluyeron
bre la historia de la viruela y de la
para el despunte tan espectacular de
vacunación a nivel internacional se ha ge-
nerado. A destacar, como estudios de con- la viruela en el periodo moderno en-
junto, el clásico trabajo de ACKERK- tre los siglos XV a XVIII? Una de las
NECHT, E.H. History and geography of the claves hay que buscarla en las mi-
most important diseases. New York, Hafner, graciones que se produjeron en
1965 y el más reciente de HOPKINS, D.R.,
Princes and Peasants. Smallpox in history. Chi-
Europa en relación con las guerras
cago, The University of Chicago Press, de religión surgidas tras la irrupción
1983. de la Reforma protestante y la pos-

20
terior Contrarreforma. El trasiego llegada a la isla de esclavos negros
de personas debió favorecer las infectados en un barco portugués.
transmisiones. En segundo lugar, la En México llega con las tropas que
difusión de la viruela a nivel plane- auxiliaron a Hernán Cortés en 1520
tario está indisolublemente unida a y en 1525 al reino Inca a través de la
los descubrimientos geográficos que expedición de Pizarro al Perú. Entre
se produjeron en la Edad Moderna. 1558 y 1560 llega al Río de la Plata
El descubrimiento de América des- y en 1562 al Brasil. La catástrofe de-
plazó hacia las Indias Occidentales mográfica posterior es difícilmente
una gran cantidad de colonizadores, imaginable. De los 18 millones de
españoles y portugueses y gente de habitantes con los que contaba Mé-
varios países europeos que penetra- xico a la llegada de los conquistado-
ron en un espacio inmenso, de Alas- res, en 1600 se convirtieron en poco
ka a la Tierra de Fuego, que vivían más de un millón. Esta tragedia no
en un ecosistema muy diferente del puede ser achacada únicamente a las
euroasiático. S. Watts6, haciendo un
guerras u otras formas de explota-
largo recorrido histórico sobre la vi-
ción, sino también a este tipo de pa-
ruela en el Nuevo Mundo, sintetiza
tologías que apenas afectaban a los
el proceso como «desde el holocaus-
conquistadores que eran la mayor
to a la erradicación». En efecto, mu-
parte de ellos inmunes a la enferme-
chos epidemiólogos e historiadores
admiten que, al no encontrarse en el dad por haberla pasado en su infan-
Nuevo Mundo la viruela, la pobla- cia o juventud. Esta situación pro-
ción no había tenido oportunidad ducía, además, un incremento de la
de desarrollar mecanismos inmuni- desmoralización de las comunidades
tarios para luchar contra la enferme- indígenas, por la percepción de de-
dad. Aunque se trata de una discu- bilidad «natural» frente a la mayor
sión no cerrada, ciertamente fortaleza «natural» de los europeos
tenemos muchos datos que confir- para resistir la enfermedad.
man el holocausto del que habla el En Europa la viruela no tuvo las
historiador inglés. Parece demostra- consecuencias tan funestas que he-
do que la viruela penetró en la Isla mos visto en tierras americanas, aun-
de La Española (Santo Domingo) que su expansión en el siglo XVII fue
en 1516 como consecuencia de la muy extensa. Los brotes epidémicos
6 surgidos en la Inglaterra de la segun-
WATTS, Sh. Epidemics and History. Disea -
se, Power and Imperialism. New Haven/ Lon- da mitad del siglo XVII, fueron el
don, Yale University Press, 1997. acicate para la elaboración de muy

21
importantes estudios como los lleva- en la que presentaba sus propias ex-
dos a cabo por Thomas Sydenham. periencias con la inoculación: de las
50 personas que había inoculado, 46
sufrieron la enfermedad de forma
Variolización y vacunación atenuada y el resto no está claro que
la padecieran pero ninguno de ellos
La variolización fue el primer in- murió. Timoni había aprendido la
tento conocido para prevenir la en- técnica de dos mujeres que se dedi-
fermedad. El método era usado en la caban en Estambul a esta práctica,
medicina tradicional china, al me- destinada sobre todo a prevenir las
nos desde el siglo X, y en sus oríge-
deformaciones que a causa de la vi-
nes la práctica consistía en insuflar
ruela se producían en la cara de las
en la cavidad nasal de una persona
mujeres y que se utilizaba con un ob-
sana, costras pulverizadas proceden-
jetivo estrictamente estético.
tes de la última fase de la enferme-
dad de un paciente que la hubiera Aquí es donde entra en escena
sufrido. También hay indicios de di- lady Mary Wortley Montagu quien
cha práctica en la medicina india había arribado a Turquía en 1717
tradicional y en otros lugares como acompañando a su marido que iba
en algunas zonas del imperio Turco y como embajador a una misión diplo-
en Estambul fue llevada por gentes mática de pacificación entre Austria
procedentes del Cáucaso. y el imperio Turco. Muy sensibiliza-
En Europa la inoculación pene- da por haber sufrido en sus propias
tró, por vez primera, en la Inglaterra carnes la enfermedad de la que, ade-
del siglo XVIII a través de dos médi- más, había muerto un hermano suyo,
cos que la dieron a conocer en la sería la gran propagandista del méto-
prestigiosa Royal Society londinen- do de la inoculación. En su propio
se ya que, aunque nunca la habían rostro, picado de viruela, sin pesta-
visto con sus propios ojos, sabían de ñas, ella que había sido una mujer
ella por medio de las informaciones admirada por su belleza, podía sentir
suministradas por corresponsales de diariamente los estragos que causaba
la Sociedad en Oriente. En 1714 un la enfermedad. En primer lugar, hizo
médico griego formado en Padua y que inocularan a su hijo, no siendo
en Oxford, con residencia en Estam- ajeno a esta decisión el propio Timo-
bul, Emmanuel Timoni, publicó una ni. A su vuelta a Inglaterra, desarro-
comunicación en el órgano de ex- lló una muy intensa labor de persua-
presión de la Royal Society, las fa- sión. El terreno, además, estaba
mosas Philosophical Transactions, abonado para la semilla porque la vi-

22
Fig. 1. Retrato de Lady Wortley Montagu (1689-1762), vestida a la
usanza oriental, símbolo de su estancia en Turquía donde conoció la
práctica de la vacuna.

ruela representó en el siglo XVIII lo XVIII se impone en muchos lugares


que la peste o la sífilis en siglos ante- y no es ajena a esta difusión la sensi-
riores. Nadie se libraba de pasarla, bilidad de las cortes europeas, donde
fuera rico o pobre. También la pade- se sucedían las muertes por viruela
cieron miembros de alguna de las fa- de los pequeños príncipes. Se estima
milias reales, como Luis XV, el zar que entre 1766 y el final del siglo se
Pedro II o la reina María de Inglate- inocularon en Gran Bretaña más de
rra. En este último país, la repercu- 200.000 personas.
sión política fue enorme: la muerte
por viruela del duque de Gloucester, En este contexto se produjo la
heredero del trono, eliminó a la di- entrada, en la lucha contra la virue-
nastía Estuardo y dio paso a los Han- la de Edward Jenner (1749-1823),
nover. En la segunda mitad del siglo un cirujano nacido en Berkeley,

23
Fig. 2. Retrato de Edward Jenner (1749-1823). Autor: J.
Raphael Smith, 1800. Wellcome Historial Medical Mu-
seum.

condado de Gloucester, en 1749. Se despertado entre los médicos por la


había formado en calidad de ciruja- viruela también alcanzó a Jenner. A
no con el prestigioso John Hunter, través de su experiencia como ino-
pero su actividad profesional se ha- culador, observó que aquellas perso-
bía desarrollado en su localidad na- nas que habían sufrido la viruela de
tal, lejos de los círculos intelectuales las vacas, cuando recibían el pus
londinenses. Su capacidad de obser- procedente de un varioloso, no pre-
vación científica se puso de relieve sentaban ningún síntoma o, como
en la comunicación presentada a las mucho, un ligero enrojecimiento de
Philosophical Transactions sobre un la piel. Ello le impulsó a comprobar
tema de historia natural. El interés de manera rigurosa la creencia po-

24
pular según la cual quien había pa- del niño «vacunado». Ese resultado
decido el cow pox, no padecía la vi- y el de veintidós ensayos más fueron
ruela. Cuando comunicó su propósi- publicados en el libro An Inquiry
to al gran Hunter, éste le contestó into the Causes and Effects of the Va -
de forma lapidaria: «No pienses más, riolae Vaccinae (1798). La obra de
ensaya; sé paciente y exacto». Ya en Jenner produjo honda y rápida im-
B e r k e l e y, observó durante varios presión en Europa y América. Pron-
años los hechos de los que le habían to hubo panegiristas y detractores.
hablado y el 14 de mayo de 1796 El Parlamento inglés votó a favor de
procedió a la primera inoculación Jenner créditos por valor de 30.000
experimental en el cuerpo del niño libras esterlinas y poetas como el es-
James Phipps. Usó para ello linfa pañol Manuel Quintana exaltaron
procedente del brazo de una lechera
su figura:
afecta de cow pox. Pocos días más
tarde, el 1 de junio, inoculó a James «A tan inmenso don agradecida
Phipps pus de viruela humana y la Europa toda, en ecos de alabanza,
pudo comprobar la total inmunidad con el nombre de Jenner se recrea...»

Fig. 3. El héroe Jenner vence a sus oponentes. Grabado de Isaak Cruikshank (1764-1811).

25
Jenner murió en Londres, de cia el descubrimiento de América
donde había sido nombrado ciuda- por Cristóbal Colón»
dano de honor, después de regalar a
[Chinchilla, Anastasio. Historia
James Phipps un cottage y de haber
de la Medicina Española, vol. IV, Va-
plantado en él, con su propia mano, lencia, Imprenta de José Mateu y
los rosales del jardín. Una estatua en Cervera, 1846, pp.185-186].
Trafalgar Square testimonia el re-
cuerdo de sus compatriotas. La imagen que han proyectado
los historiadores que se han acerca-
Los efectos de la vacunación –un do a la Expedición y a su Director y
término que con Pasteur pasará a que llega al gran público, ha varia-
designar cualquier forma de inmuni- do sensiblemente dependiendo no
zación activa– se observaron pronto sólo de modas o tendencias histo-
en toda Europa. Durante el siglo riográficas, sino también de otros
XIX, la vacunación se hizo obligato- elementos. El juicio que hoy nos
ria, por precepto legal, en la mayor merece la obra de Balmis es el re-
parte de los países europeos. En sultado de más de un centenar de
1959, con el impulso director de la años de trabajos históricos; la insta-
Organización Mundial de la Salud, lación social y científica de cada in-
se planteó el ambicioso programa de vestigador y su propia ideología ex-
erradicación de la enfermedad. El 8 plican la visión que sobre este
de mayo de 1980, la organización sa- personaje se ha proyectado. Por
nitaria internacional declaró solem- otro lado, es imposible aislar la
nemente la erradicación mundial de imagen de Balmis de la de la Real
la viruela. Expedición, aspecto éste mucho
más cuidadosamente estudiado que
otro tipo de actividades desarrolla-
1.2. Los estudios históricos sobre das en el curso de su vida, como el
la imagen de Balmis y de la hecho de que fuera cirujano militar
Expedición de la Vacuna o que interviniera como uno de los
introductores de la materia médica
«Puede asegurarse que Balmis y americana e intentara aplicarla en
sus compañeros han sido los médi- la terapéutica de determinadas
cos que más servicios han hecho a la dolencias como la sífilis. Esta cir-
humanidad y que más gloria reporta- cunstancia se explica teniendo en
ron al buen nombre español [...] cuenta la espectacularidad y el sig-
Tanto honor hace esta empresa a la nificado de la Expedición de la Va-
medicina Española, como a la mili- cuna. El muy elevado número de

26
trabajos, la inmensa mayoría de Por otro lado, toda una línea de
ellos en tono divulgativo y con mu- estudios sobre la historia de la In-
chas repeticiones, hace que no ten- dependencia de las colonias ameri-
ga demasiado sentido incorporar canas en relación con los aspectos
aquí, exhaustivamente, toda la bi- científicos, es de gran interés y nos
bliografía que sobre este tema se ha sirve para contextualizar también
generado. La publicación de la re- nuestra Expedición. La tesis man-
ciente monografía de Susana M. tenida por J.L Peset9, de que, para
Ramírez Martín (2002)7 ha supuesto explicar el proceso de Independen-
un hito fundamental en el conoci- cia, no sólo hay que tener en cuen-
miento histórico de la Expedición ta aspectos sociales o económicos
por su rigor y su impecable trabajo sino también otros de índole cultu-
en fuentes originales. Es, en este ral y científica, con la creación de
momento, el estudio más completo. comunidades científicas nacionales
A lo largo de los diferentes capítu- en el territorio de los Virreinatos y
los, aparecerán a pie de página algu- tradiciones propias, es muy sugesti-
nos de los estudios que estamos va. Figuras como Andrés Bello o
comentando y también en la biblio- Hipólito Unanue que veremos apa-
grafía final. Un aspecto concreto, la recer a lo largo del recorrido de la
introducción de la vacunación anti- Expedición, están detrás de este
variólica en España ha merecido proceso y la vacuna representó para
una revitalización en cuanto al nú- estos científicos autóctonos un sím-
mero de estudios y, sobre todo, a la bolo del progreso y de una nueva
calidad de los mismos, en los últi- era emancipadora que ya se apun-
mos años8. taba.
7 Finalmente, otro tipo de investi-
RAMÍREZ MARTÍN, S.M. La salud del
Imperio. La Real Expedición filantrópica de la gaciones que nos pueden dar claves
Vacuna. Madrid, Doce Calles / Fundación
Jorge Juan, 2002. Esta monografía es uno de riodos posteriores, ver el excelente trabajo
los resultados más importantes de su Tesis de CAMPOS MARÍN, R. La vacunación
Doctoral, dirigida por José Luis Peset . El tra- antivariólica en Madrid en el último tercio
bajo obtuvo en 2001 el Premio Internacio- del siglo XIX. Entre el especialismo médico
nal «Jorge Juan». y el mercantilismo. Medicina e Historia,
8
Véase entre otros trabajos de los mismos Cuarta época, 2001, nº4.
9
autores: OLAGÜE DE ROS, G., AS- PESET, J.L. Ciencia e independencia en la
TRAIN GALLART, M. Propaganda y filan- América española. En: Lafuente, A., Elena,
tropismo: los primeros textos sobre la vacu- A., Ortega, M.L. Mundialización de la ciencia
na Jenneriana en España. Medicina e y cultura nacional. Madrid, Doce Calles,
Historia, Tercera época, 1994, nº 56. Para pe- 1993, pp. 195-217.

27
para entender el significado de la organización y contenidos de la
Expedición, son las relativas al pa- Sanidad naval11 en el periodo ilus-
pel del ejército en la ciencia10 y la trado.

10 11
BALAGUER PERIGÜELL, E., GIMÉ- ASTRAIN GALLART, M. Barberos, ci -
NEZ, E. (eds.). Ejército, ciencia y sociedad en rujanos y gente de mar: la sanidad y la profesión
la España del Antigüo Régimen. Alicante, Ins- quirúrgica en la España ilustrada. Madrid, Mi-
tituto de Cultura «Juan Gil Albert», 1995. nisterio de Defensa, 1996.

28
2. LOS NIÑOS EN LA ESPAÑA DEL
ANTIGUO RÉGIMEN: CIENCIA,
ACTITUDES SOCIALES Y POLÍTICAS
DE PROTECCIÓN A LA VIDA

La vacunación contra la viruela ños, eran de un tipo especial, eran


se planteó en la Europa del siglo niños expósitos. Esto nos obliga a
XVIII como uno de los pocos proce- hacernos las siguientes preguntas:
dimientos eficaces para luchar con- ¿Cuál fue el cambio de actitudes
tra la mortalidad infantil, el primero frente a la infancia a la que aludía-
desde el punto de vista de la medici- mos arriba? y ¿qué significaba formar
na preventiva. Los niños van a ser, parte del colectivo de expósitos en
pues, protagonistas destacados en la España del periodo en el que se
esta historia. Parecería que en el si- llevó a cabo la expedición? A estos
glo XVIII se hubieran aunado dos dos interrogantes vamos a intentar
elementos de cambio fundamenta- contestar en este capítulo. Para ello,
les que acabaron por transformar el vamos a valernos de testigos excep-
panorama de lo que había sido tradi- cionales, los propios médicos, en los
cionalmente el destino de gran par- testimonios privilegiados que nos
te de la infancia: la muerte tempra- han llegado a través de sus escritos.
na e inevitable que conducía a una Pero no sólo ellos. Cuando hable-
actitud fatalista. Estos nuevos ele- mos de los niños expósitos tendre-
mentos fueron, por un lado, la nue- mos también la opinión de otro tipo
va actitud social frente a la infancia de personajes de la sociedad de
y, por otro, las novedades científicas aquellos momentos, porque el pro-
en el campo de la medicina infantil
blema afectaba a toda la comunidad
y, de modo preferente, el descubri-
por igual.
miento de la vacuna. Por otro lado,
fueron niños los que posibilitaron Por otro lado, una rigurosa nove-
que la expedición balmisiana pudie- dad, las monografías sobre la salud y
ra llegar a término. Los niños coru- enfermedad de los niños en el perio-
ñeses no eran cualquier tipo de ni- do moderno, entre los siglos XV

29
a XVIII, cumplieron una doble fun- conmiseración y de objeto de cono-
ción. Por un lado, allí, entre sus pá- cimiento científico. La importancia
ginas, estaban depositados los sabe- del trabajo del médico y su crecien-
res –los tradicionales y los nuevos te faceta de experto en estos temas,
surgidos de las orientaciones moder- acabará cristalizando en la crea-
nas– pero, además, estudiantes y ción, en el periodo inmediatamente
médicos noveles, podían aprender el posterior, de una nueva especiali-
difícil oficio práctico de cómo ma- dad médica, la Pediatría. La espe-
nejarse en situaciones reales, tantas cialización nació en las salas de los
veces imprevisibles en el caso de los hospitales creados por la Revolu-
niños, ejemplificando las normas de ción Francesa, pero los orígenes de
actuación en casos clínicos concre- la misma, hay que buscarlos tam-
tos. Recordemos que estamos en un bién en las monografías publicadas
momento en el cual no se ha produ- en el periodo moderno y, como co-
cido todavía la institucionalización mentaremos más adelante, en los
de la pediatría como especialidad hospicios e inclusas ilustradas.
médica.
Más adelante y fuera del mundo
Ciertamente, las obras pediátri- de los profesionales sanitarios, el
cas de los siglos XV a XVIII, han símbolo del gobierno de los niños ha
sido estudiadas sobre todo desde el sido, sobre todo en el periodo con-
punto de vista de sus contenidos y temporáneo, los libros12. Los niños
no tanto desde su papel en la confi- debían estar acompañados siempre
guración de una nueva área de pro- «con su libro». El libro simboliza el
fesionalización de los médicos, pero refinamiento de la civilización y la
es evidente que, a través de sus pá- importancia concedida a los libros y
ginas, asistimos a los cambios que a a la lectura, se convirtieron en la
lo largo de estos siglos se estaban clave de la formación de las genera-
experimentando desde el punto de ciones futuras. Los que en este tra-
vista de las perspectivas de los mé- bajo vamos a analizar, cumplieron
dicos y que la finalidad de su publi- también, de algún modo, esta fun-
cación iba, en muchas ocasiones, ción. Y muchas más.
como en el caso de las obras sobre
12
expósitos, mucho más allá de la BALLESTER AÑÓN, R. Los libros sobre
pura transmisión de saberes y prác- salud y enfermedad de los niños en la Espa-
ña Moderna. In: GRACIA, D. (ed.). De me -
ticas. El niño, como materia alta- dicorum scientia. Seis disertaciones en torno al
mente sensible, aparece a la mirada libro histórico-médico. Madrid, Universidad
de los médicos en su doble faceta de Complutense, 2001, pp. 119-170.

30
2.1. Poblacionismo, utilitarismo y de poblar y llenar el recinto». El in-
filantropía terés por parte del estado de mante-
ner un número elevado de ciudada-
Como es bien sabido, la expedi- nos explica la protección de los niños
ción balmisiana fue una empresa tí- ilegítimos. Por otro lado, dentro del
picamente ilustrada. No es posible optimismo pedagógico propio de la
comprender su significado sin expli- ideología ilustrada, en el que la tarea
car algunos de los aspectos demográ- educativa era primordial y en el caso
ficos y sociales del contexto en el de los niños abandonados dirá el mi-
que se llevó a cabo. A lo largo del si- nistro Floridablanca que «la autori-
glo XVIII se inició un cambio en la dad se encargará de la educación de
población europea que finalizará aquellos niños cuyos padres no cum-
con la instauración de un régimen plan con esta obligación».
demográfico moderno dentro del Junto a ello, un objetivo irrenun-
proceso denominado «transición sa- ciable para las clases dirigentes: que
nitaria de la población europeo-oc- los ciudadanos sean útiles para el Es-
cidental» caracterizada por el au- tado. Había que evitar el ocio y favo-
mento progresivo de la población recer el desarrollo de los individuos
debido a la desaparición paulatina ya que los recursos humanos eran la
de las crisis de mortalidad y el au- base de la riqueza de los países. A esta
mento de la esperanza de vida. El consideración se une la nueva sensi-
conocimiento de la estadística favo- bilidad que el ilustrado posee y que
recerá la aparición de los estudios culminará en el periodo romántico,
demográficos y la aparición de los con la sustitución paulatina del prin-
censos constituía una herramienta cipio de caridad por el principio de fi-
de primer orden en el plano político. lantropía. La promulgación de los
La peculiar ideología política de Derechos del Hombre por la Asam-
la Ilustración despertó la preocupa- blea Constituyente Francesa de 1789
ción inmediata de los dirigentes por fue el resultado final de reconoci-
la situación demográfica de sus pue- miento del valor del ser humano.
blos. El testimonio de Federico II a Pocas etapas históricas como ésta
Voltaire no puede ser más expresivo: son tan proclives al optimismo. Se
«El número de hombres hace la ri- cree en la capacidad de los seres hu-
queza de los Estados[ ... ] considero a manos para mejorar el mundo. Esta
los hombres como una manada de confianza en el hombre se basa sobre
ciervos en el parque de un gran señor todo en el valor concedido a la ra-
porque no tienen otra función que la zón, liberada de muchos prejuicios

31
que tan negativos habían sido. Es ción teorética sobre la naturaleza de
paradigmática la imagen metafórica la infancia en estado de salud y en-
que aparece en una de las obras de fermedad, es la herencia cultural
Diderot: se representa un mundo te- que la medicina moderna recibió del
nebroso y decadente del cual surge mundo clásico a través del complejo
un niño sano y fuerte que va cre- proceso de transmisión de la ciencia
ciendo y dominando esta estructura antigua y tradicional. Desde el escri-
hasta que la derrumba. Este niño es to hipocrático Sobre la naturaleza del
la razón, que romperá las tinieblas y niño a las obras de Galeno y de So-
hará posibles las «luces». rano de Éfeso y los escritos medieva-
les bizantinos, islámicos y latinos, se
¿Cuál fue el papel que jugó la me- contaba con un conjunto de docu-
dicina en este proceso de «descubri- mentos muy variados en los que lo
miento» e interés por el niño? Va- usual era la inclusión de informacio-
mos a verlo. nes aisladas, a veces simples noti-
cias, otras bastantes extensas y gene-
ralmente dentro de una obra en
2.2. La medicina de los niños en el
forma de capítulo o capítulos especí-
contexto europeo13
ficos. La existencia de auténticas
monografías pediátricas fue un fenó-
La tradición de la medicina antigua y
meno más tardío como han señala-
medieval y las primeras monografías
do entre nosotros López Piñero y
del siglo XV
Bujosa14 –a los que vamos a seguir en
La existencia de elementos pro- esta parte de la exposición por haber
pios y de una elaborada construc- clarificado de forma muy precisa nu-
merosos errores que sobre estas pri-
13
Para la elaboración de este capítulo hemos meras obras se iban arrastrando de
utilizado trabajos nuestros anteriores donde el unas a otras historias de la pedia-
lector interesado puede ampliar la informa- tría– siendo una excepción el titula-
ción: BALLESTER AÑÓN, R. Factores bio- do Sobre el tratamiento de las puérpe -
lógicos y actitudes vigentes frente a la infancia ras y de los niños, del médico
en la sociedad española del Antiguo Régimen.
Asclepio, 1983, 35, 307-318; La historia clínica
helenístico anterior al siglo II, Dam-
pediátrica durante el siglo XIX. Zaragoza, Uni- nastes, estudiado por Sudhoff en
versidad, 1977; Ethicall perspectives in the
care of infants in 16th-17th Century Spain. In: 14
LÓPEZ PIÑERO, J.M., BUJOSA HO-
KOTTEK, S., GARCÍA BALLESTER, L. MAR, F. Los tratados sobre enfermedades in -
Medical ethic problems in Medieval and Early fantiles en la España del Renacimiento. Valen-
modern Spain: an interfaith perspective. Jerusa- cia, Cátedra de Historia de la Medicina,
len, The Magness press, 1994, pp.188-213. 1982.

32
1925, quien estableció de forma pre- de Europa latina, siendo Pablo de
cisa los avatares de la obra que fue Egina y Rhazes en los siglos VII y
recogida por Sorano de Efeso en su IX respectivamente los más intere-
Gynaecia, así como de las modifica- santes y, como veremos más tarde,
ciones y variantes del nombre del unos de los más citados en las fuen-
autor en diferentes ediciones y ma- tes renacentistas y del siglo XVII.
nuscritos. El caso de la obra de Rhazes merece
un comentario aparte porque la tra-
La P u e r i c u l t u r a de Sorano de
ducción latina de su tratado pediá-
Éfeso (s.II) es la primera de las trico realizada en el Toledo del si-
obras que ha llegado hasta noso- glo XII y que circuló en forma
tros. Se trata de un anexo pediátri- manuscrita bajo títulos que hacían
co a su conocida obra tocogineco- referencia a las enfermedades in-
lógic a e inaugura rá la lar ga fantiles (De agretudinibus puerorum,
tradición de literatura materno-in- De curis puerorum in prima etate) an-
fantil. Dicho anexo fue traducido al tes de que viera la luz como obra
latín en el siglo V por Celio Aure- impresa en 1481. Gracias a la eru-
liano y en el VI por Muscio quien dita labor de Sudhoff, conocemos
además le dio un formato en forma otros dos escritos monográficos me-
de manual con preguntas y respues- dievales anónimos que aparecen en
tas que tuvo una amplia repercu- numerosos manuscritos de los siglos
sión. En la cultura árabe y también XII al XV, con los títulos de Practi -
dentro de esta tradición de unir las ca puerorum adhuc in cunabulis ja -
enfermedades de las mujeres con la centium y Practica Galeni de passio -
de los niños, se hallan dos autores nibus puerorum . Realmente son
del siglo X. Junto a esta línea que compilaciones de datos proceden-
acabamos de citar, se desarrolló de tes de fuentes anteriores, claramen-
forma paralela otra con un enfoque te empobrecidas con respecto a sus
estrictamente pediátrico. A ella originales griegos, latinos, bizanti-
pertenecería Sobre la curación de los nos o árabes. Las dos tradiciones
niños de Rufo de Éfeso (s. II), dada anteriores, materno-infantil y pe-
a conocer por Ulmann en 1975 so- diátrica, tuvieron continuación en
bre la base de fuentes bizantinas e el Renacimiento. De este modo, el
islámicas. En el periodo medieval, Scwangern frawen un hebammen
esta línea que acabamos de señalar Rossgarten (Jardín de rosas para em-
estuvo representada en el marco de barazadas y comadronas) del ale-
los tres escenarios paradigmáticos: mán Eucharius Roesslin (1513),
las medicinas bizantina, islámica y significa la continuación de la pri-

33
mera de las líneas mientras que las perspectivas que, sin solución de
obras de Paolo Bagellardo, Libellus continuidad, veremos que alcanza-
de aegritudinibus infantium (1472), rán su madurez durante el siglo
Bartholomäus Metlinger, Ein Regi - XVIII.
ment der jungen Kinder (1473) y el Una característica diferencial de
Opusculum aegritudinum puerorum las obras pediátricas, en estos mo-
(1485) de Cornelius Röelans, se mentos, es el enriquecimiento, mu-
encuadrarían en la línea pediátrica. chas veces sólo cuantitativo, de la
Realmente al menos dos de ellas, de práctica totalidad de los capítulos y
gran difusión, las de Bagellardo y la ampliación del número de libros
Roesslin, eran reelaboraciones de en varios países europeos. A los in-
los tratados de Rhazes y Muscio. cunables que hemos citado proce-
Ciertamente y como señalan López dentes de Italia (Bagellardo), Ale-
Piñero y Bujosa, falta todavía un mania (Metlinger) y Países Bajos
estudio riguroso que analice en pro- (Röelans), siguieron pronto las
fundidad mediante métodos filoló- obras de Thomas Phayer en Inglate-
gicos e historiográficos adecuados rra (1545), Ferrarius en Italia
estas primeras fases de la literatura (1577) y Simon de Vallambert en
pediátrica europea. Francia (1565), además de las espa-
ñolas que veremos más adelante de
forma separada.
Los nuevos libros sobre enfermedades
infantiles en los siglos XVI y XVII. Los
tratadistas europeos Luis Mercado como modelo de acerca -
miento de los médicos renacentistas a la
El fenómeno de proliferación de pediatría
obras monográficas sobre tema pe-
diátrico en el mundo moderno, a Dos obras representativas van a
partir del siglo XVI, hay que enten- marcar el tránsito hacia un tipo de
derlo en clave de los importantes monografías con una elaboración
cambios que marcaron la sociedad y teórica mucho más compleja y con
cultura europeas en las que el huma- intención sistemática: el Tratado so -
nismo y las nuevas corrientes peda- bre enfermedades de los niños del ita-
gógicas por un lado, y el papel cre- liano Girolamo Mercuriale y la obra
ciente de los estados en los de Luis Mercado. Vamos a utilizar a
problemas de salud, por otro, son este último como testimonio privi-
elementos a tener en cuenta. En re- legiado en esta etapa de no existen-
alidad, será el punto de partida de cia de especialización, para analizar

34
cómo se enfrenta a la herencia de la cunstancias excepcionales las que
Antigüedad, el modo como se sirve, hicieron que Mercado se ocupara de
o cree servirse de ella y cómo de he- estos problemas. En primer lugar,
cho plantea y soluciona el problema porque su aspiración fundamental
de la tradición. fue el ofrecer una reestructuración
del saber médico tradicional para lo
La monografía de J. Riera15 sobre
cual proyectó desde muy joven una
Mercado es un referente obligado
ambiciosa exposición sistemática
para acercarse a este autor, una figu-
del mismo y en este sentido, siguien-
ra compleja y que se ocupó en su
do la ordenación más comúnmente
densa obra de la infancia. Dispuestas
utilizada por la medicina tradicio-
cronológicamente hay que señalar,
nal, se incluyen los principios para
en primer lugar, los últimos capítu- la conservación de la salud. En se-
los pertenecientes al libro IV de su gundo término porque, como profe-
conocida obra tocoginecológica sional de la medicina, no fue ajeno,
(1579) las pequeñas anotaciones como señala J. Riera, a la práctica de
existentes en las Institutiones Medi - la Pediatría. Finalmente, destaque-
cae iussu Regio... (1594), la doctrina mos un tercer aspecto, la situación
general de la conservación de la sa- demográfica, social y económica de
lud con un apartado referido a los la España de la época y la privilegia-
niños en el tomo I de la Opera omnia da posición de Mercado. En diversas
(1604) y, sobre todo, la más extensa ocasiones el autor se refiere al inte-
y sistematizada monografía de Mer- rés que tiene el preservar la vida de
cado dedicada a la edad infantil los niños desde el momento del na-
(1611) principalmente en el libro cimiento y las normas que reco-
primero que está dividido en dos mienda van, de hecho, en esa línea.
partes: la primera en la que ofrece No obstante en ningún momento
una serie de normas para la lactan- pretende una vulgarización del
cia; en la segunda, referida a la edu- tema; no escribe en lengua vulgar,
cación y el cuidado de los niños, sino en latín y su público son los mé-
analiza las «sex res non naturales» y dicos de su tiempo a los que en dife-
su uso en el niño. También el libro rentes ocasiones tacha de poco ver-
segundo, consagrado a la patología sados en la materia.
infantil, lleva algunas referencias de
En los escritos de Mercado con-
interés para el tema. No fueron cir-
sagrados a temas pediátricos, apoya
15
RIERA, J. Vida y obra de Luis Mercado. Sa- sus tesis fundamentales en la opi-
lamanca, Seminario de Historia de la Medi- nión de lo que llama unas veces «an-
cina Española, 1968. tiguos» y otras «autores», autores en

35
el sentido de que son los que hacen mente mayor. Varios de los Aforis -
autoridad. ¿Quiénes son estas auto- mos son también citados y, en menor
ridades? Fundamentalmente las pro- proporción, recurre también a otros
cedentes de la Antigüedad Clásica: textos hipocráticos, aunque indirec-
Hipócrates, Aristóteles y Galeno. tamente, a través de los comentarios
galénicos
Los escritos de Mercado están
llenos de conceptos hipocráticos, No menos importante es la utili-
fundamentalmente de tipo antropo- zación de la obra de Aristóteles
lógico, siendo el más utilizado el ti- principalmente Sobre la generación
tulado Sobre la naturaleza del niño. de los animales e Historia de los ani -
Pero, en otro orden de cosas, recoge males. Existen también referencias a
asimismo algunas nociones básicas autores de la Baja Antigüedad como
contenidas en Sobre el alimento; re- al discípulo de Herófilo, Apolonio,
cuerda así, por ejemplo, que el pri- del que recoge observaciones de tipo
mer alimento que recibe el ser hu- práctico como la utilización de sal
mano es la sangre catamenial en el caso de que escasee la leche de
retenida en el útero gestante. Dicho nodriza. Son también conocidas por
humor, que se genera del alimento, Mercado las normas fundamentales,
baja por periodos naturales a la ma- de tipo práctico, dadas por médicos
triz, eliminándose después normal- bizantinos como Aecio de Amida y
mente, excepto en el periodo de ges- Pablo de Egina. A través del Tetrabi -
tación. En el útero grávido dicha blon del primero, nuestro autor se fa-
sangre permanece y se acumula en miliariza con las normas generales
torno al embrión, posibilitando de sobre lactancia (algunas de ellas no
este modo su formación, su alimen- originales de Aecio sino de Sorano
tación y la diferenciación de sus dis- de Éfeso y de Muscio, autor este úl-
tintas partes, fenómeno regido por timo también citado por Mercado).
el principio de «lo semejante hacia La dietética de las embarazadas y de
lo semejante». También las reglas los niños, presente en la obra gine-
por las que se rige la alimentación cológica de Pablo de Egina, es co-
infantil más allá del periodo de lac- mentada por el autor como en los
tancia están presididas por la noción casos precedentes, es decir como
hipocrática de que, debido al creci- normas puramente prácticas.
miento, estos organismos consumen Por su especial interés vamos a
más calor innato y necesitan por detenernos en la influencia que la
tanto, en relación con los adultos, obra de Galeno ejerce sobre Merca-
un grado de nutrición proporcional- do. Su galenismo, puesto de relieve

36
por todos los autores que han estu- contenida en el Canon, que sinteti -
diado la obra del médico vallisoleta- za las fuentes griegas y latinas y aña-
no, es también patente aquí. Aun- de nuevos datos, influenció enorme-
que, de hecho, utiliza varios textos mente las numerosas publicaciones
galénicos principalmente de tipo dedicadas al tema a partir del siglo
anatomofisiológico como Sobre el XV y es muy evidente en autores del
uso de las partes, será la doctrina ge- siglo XVI como Lobera de Ávila.
neral sobre higiene infantil aquella
En síntesis, en la obra pediátrica
en la que se va a apoyar de modo in-
del autor que hemos tomado como
mediato. Su objetivo parece ser el
testigo, dos notas obligan, de algún
hacer conocer a los médicos estas
modo, a matizar la imagen excesiva-
normas galénicas, actualizándolas
mente rígida que Mercado ofrece en
con adiciones de autores posteriores
sus obras más doctrinales: 1) en va-
y, sobre todo, con su propia expe-
rias ocasiones, el autor polemiza
riencia. Es precisamente esta última
abiertamente con los autores árabes,
la que, a nuestro juicio, le obliga a
fundamentalmente Avicena, insis-
introducir una serie de novedades
tiendo en que este autor se equivo-
con respecto al primitivo texto galé-
có. Pero además se observa también
nico y estas novedades se harán
en la fase más madura de su produc-
especialmente evidentes en el De
ción científica una vuelta a la lectu-
puerorum educatione obra pertene-
ra de los textos galénicos y aristoté-
ciente a la etapa más madura de su
licos, revisión que puede hacerle
producción científica.
cambiar de opinión en algunos as-
Es escasa la presencia de fuentes pectos concretos. En definitiva, el
árabes y no sólo por la parquedad de criterio de autoridad de los clásicos
citas, sino porque, efectivamente, el no aparece aquí como inmutable
peso cualitativo de estos autores es sino sujeto a revisión, aunque se tra-
mínimo. Ello llama la atención es- te de pequeños matices. 2) Frente a
pecialmente si tenemos en cuenta un tema muy concreto, el grado de
no sólo que Mercado fue durante consistencia de la leche como indi-
veinte años catedrático de Prima de cador de calidad y su posible medi-
Avicena en Valladolid, ciudad en la ción, tópico recurrente desde la
que, como comenta López Piñero, el Antigüedad y que se repite miméti-
avicenismo parece haber prolonga- camente, casi sin variaciones, desde
do su vigencia mucho más tiempo Sorano, Aecio, Pablo de Egina o
que en otros lugares como Salaman- Avicena, hasta textos renacentistas
ca o Alcalá; si no porque la doctrina como los de Damián Carbó o Lobe-

37
ra de Ávila, no se limita Mercado a con un cuerpo doctrinal propio y
reproducir los procedimientos habi- unos profesionales dedicados ex pro -
tuales, sino que llega, incluso, a rea- feso a este quehacer, a partir de la pri-
lizar un sencillo experimento de su mera mitad del siglo XIX en la escue-
invención. No obstante, habría que la anatomoclínica de París. La
matizar que su actitud frente al ex- preocupación científica por la infan-
perimento fisiológico no es moderna cia tuvo unas claras raíces de tipo so-
y no puede considerársele, por tan- cial acordes con el entramado ideoló-
to, como un precursor de las investi- gico de la época. El «Siglo de las
gaciones analíticas sobre la leche Luces» tuvo como lema la confianza
que se llevarán a cabo desde finales y el optimismo en la razón humana.
del siglo XVIII, pero sí que es muy La razón procede de la naturaleza y
importante la postura adoptada por ésta será otra de las nociones más im-
el autor, con la que finaliza sus co- portantes mediante la decisiva in-
mentarios sobre la lactis probatio: «Es fluencia de Rousseau a través de una
necesario aprender a examinar dete- de sus obras emblemáticas, el Emilio
nidamente la leche, con lo cual se un auténtico método mediante el
cometerán menos errores». Es decir, cual se debe regir la educación infan-
una vez más, la observación directa til, otro de los elementos fundamen-
de la realidad a través de los senti- tales de la época, con las figuras de
dos, será, en último extremo, lo más Locke y Pestalozzi como referentes.
aconsejable. Ligados estrechamente a dichas
orientaciones ideológicas estuvieron
los profundos cambios en los campos
Los inicios de una nueva era. La pedia - demográfico, político y económico.
tría europea en el Siglo de las Luces: li - Lo cierto es que la filantropía, por un
bros, doctrinas, instituciones, sensibili - lado, y el pragmatismo, por otro, hi-
dades cieron que la salud y la enfermedad se
convirtieran en problemas centrales
El periodo ilustrado marca los orí- para la sociedad ilustrada.
genes de la Pediatría en sentido mo- En este panorama, todos los fac-
derno ya que todo lo existente con tores convergieron hacia el «descu-
anterioridad, sin negar su indudable brimiento del niño», frase feliz acu-
importancia, hay que considerarlo ñada hace ya cuarenta años por
como meros antecedentes. Se trata, Philippe Ariès 16. Aunque la tesis de
por otro lado, de una etapa típica de
transición, cuyo final será la cristali- 16
ARIÈS, Ph. L´enfant et la vie familliale dans
zación de la especialidad pediátrica, l´Ancien Régime. Paris, Seuil, 1960.

38
Ariès, la inexistencia de una delimi- Eduard Seidler18, no es infrecuente
tación clara del concepto de infan- la aparición de escritos de pediatría
cia, en coincidencia con la escasa popular, reflejo, en temas infantiles,
preocupación social por estas etapas de la tradición de la literatura de po-
de la vida, antes del periodo ilustra- pularización y divulgación médica.
do, historiadores como Wilson, Hol- En esta línea, Brouzet en su Essai sur
mes o Shahar17, entre otros, encuen- l´éducation médicinale (1759) pone
tran numerosos testimonios de la de relieve la inexperiencia de los
situación contraria, en periodos an- médicos en el manejo de las enfer-
teriores. El conocido libro de Lloyd medades infantiles y que su trata-
de Mause, se hace eco de un cierto miento, por ello, debería dejarse en
grado de sacralización de la obra de manos de las madres, poseedoras de
Ariès. Lo que resulta difícilmente la sabiduría popular transmitida de
discutible es que la elevadísima mor- generación en generación. Este
talidad infantil comenzó a ser consi- punto de vista no era, sin embargo,
derada, en términos generales, como la norma sino una excepción; lo
un escándalo moral y económico.
usual, por el contrario, era seguir la
Las cifras no podían ser más aterra-
tendencia propia de los escritos de
doras y haciéndose eco de esta situa-
popularización escritos por médicos,
ción, Diderot, en la voz «Enfant» de
cada vez más expertos según su per-
la Encyclopédie française, señalaba
cepción, para las madres, ocupando
que una cuarta parte de la población
con su actividad profesional, los es-
infantil moría durante el primer año
pacios que tradicionalmente habían
de vida, un tercio en los dos prime-
estado en manos de las mujeres, es
ros años y por lo menos la mitad en
los tres primeros años. decir, medicalizando de forma cre-
ciente el área del cuidado de los ni-
La infancia personificaba la «be- ños en estado de salud y de enferme-
lleza natural» que debía ser conser- dad, de manera análoga a lo en otros
vada por medio de la educación y campos, como la Obstetricia y Gi-
protegida de la dañina influencia de necología se estaba produciendo.
la civilización. La meta común de la Un clásico ya tardío es el libro de
literatura consagrada a los niños, C.W. Hufeland, Guter Rath an Mut -
tanto la realizada por médicos como ter (1799) cuya finalidad, en pala-
por personas ajenas a la medicina,
era la pedagogía. Como hizo notar 18
SEIDLER, E. El desarrollo de la pediatría
moderna. In: LAÍN ENTRALGO, P. (dir).
17
SAHAR, S. Childhood in the Middle Ages. Historia Universal de la Medicina. Barcelona,
London, Rotledge, 1992. Salvat, 1973, vol. VI, pp. 203-215.

39
bras del autor, «no es hacer médicos bó transformándose, ya a principios
a las madres, sino dar algunos con- del siglo XIX, en el primer hospital
ceptos fundamentales sobre los inci- especializado en pediatría del mun-
dentes ordinarios que suceden en la do: el Hôpital des Enfants Malades.
infancia y decirles cuáles de éstos Más tarde nos ocuparemos de la si-
son peligrosos y cuáles no lo son». tuación de los niños expósitos en el
contexto español a través de las
La reacción institucional, tanto
obras publicadas, pero adelantemos
privada como pública, tuvo como
que también aquí el fenómeno del
resultado la creación, en toda Euro-
surgimiento de inclusas fue una rea-
pa, de espacios arquitectónicos des-
lidad. Muchas de ellas no eran de
tinados a recoger los niños abando-
nueva creación como sucedía, por
nados u otros lugares similares
ejemplo, con la que es posiblemente
donde se mezclaban niños sanos y
la mejor estudiada en todo el país, la
enfermos con el denominador co-
Inclusa de Madrid, que funcionaba
mún de la pobreza y el desamparo.
desde 1572 aunque en el periodo
La inclusa de Londres, por ejemplo,
ilustrado experimentó cambios sig-
se inauguró en 1741, siendo el obje-
nificativos en consonancia con lo
to del libro de William Cadogan pu-
que era el espíritu de la época. Exis-
blicado en 1741. El trabajo de
ten también excelentes estudios lo-
Armstrong (1767) precedió en dos
cales en diversos lugares como Va-
años a la apertura de un «Dispensary
lladolid, Santiago de Compostela o
for Children Poor». En Viena, el
Sevilla entre otros.
primer hospicio creado en dicha ciu-
dad data de 1787. En Francia, en Los saberes sobre patología y clí-
1785, y a instancias de Luis XIV, una nica infantiles siguieron los mismos
comisión de la Académie des Scien- avatares que los correspondientes a
ces preparó un informe sobre la si- la edad adulta, sobre todo, porque
tuación sanitaria de l´Hôtel Dieu, en estos momentos no existía un lí-
donde podían encontrarse en la mis- mite definido de separación entre
ma cama hasta ocho o diez niños, Medicina Interna y Pediatría que no
siendo la mortalidad casi del 100% existirá como tal especialidad hasta
de los allí ingresados. Tres años más el siglo XIX. Sobre la base de la nue-
tarde, Tenon elaboró su famoso in- va nosología inductiva y notativa
forme con recomendaciones para la apoyada en la experiencia que había
reforma de los hospitales. Uno de los lanzado Sydenham, se observa en la
resultados fue que el asilo conocido patología ilustrada un gran desarro-
como Maison de l´Enfant Jesus, aca- llo del empirismo clínico que se tra-

40
dujo en Pediatría, como en los de- mistas del autor que tanto influye-
más campos, en el elevado número ron en las corrientes vitalistas poste-
de contribuciones de tipo nosográfi- riores. F. Hoffmann, incluye en su
co y semiográfico. De hecho, mu- Praxis clinica morborum infantum
chas de las enfermedades infantiles (1715), los conceptos fundamenta-
fueron descritas por primera vez e les de sus patologías –la atonía y la
individualizadas durante el siglo hipertonía de las fibras– y de su sis-
XVIII. La difteria fue cuidadosa- tema terapéutico. Otro tanto habría
mente estudiada por John Fothergill que decir del eclecticismo del gran
(1748), J.B.L. Homel (1765) y Fran- Hermann Boerhaave. Por otro lado,
cis Home (1765). R. Whytt se ocu- el interés de sus contribuciones radi-
pó de la meningitis tuberculosa ca asimismo en la repercusión que
(1768) y G. Armstrong de la esteno- tuvieron en la visión de los proble-
sis hipertrófica de píloro (1777). mas patológicos infantiles.
M.Underwood del esclerema neo-
En la segunda mitad del siglo
naturum (1784) y de las malforma-
XVIII, las tendencias dominantes
ciones cardíacas congénitas (1789)
fueron, por un lado, la patología sis-
y así hasta una larga lista de autores
temática de tipo vitalista y las no
y descripciones, recogidas en todas
menos importantes –aunque quizá
las clásicas historias de la pediatría.
no suficientemente subrayadas en el
Desde el punto de vista de los siste-
mundo pediátrico– corrientes anti-
mas patológicos vigentes, podemos
sistemáticas que mantuvieron una
encontrar, ya en los inicios del Sete-
oposición dialéctica con los sistemas
cientos, una clara actitud frente a las
y que configuraron gran parte de la
enfermedades infantiles en la obra
medicina de estos momentos y de su
de los grandes sistematizadores del
evolución posterior. Las bases prin-
Barroco que, como es bien sabido,
cipales del vitalismo eran, por un
incorporaron a la patología toda la
lado, el animismo de Stahl y, por
gama de conocimientos existentes
otro, la doctrina de la irritabilidad
en su tiempo. Nos referimos natural-
de Haller.
mente a Boerhaave, Stahl y Hoff-
mann. En la obra de los tres se en- Un elemento importante es la si-
cuentran referencias a la patología tuación de las patologías infantiles
infantil, utilizándola para ejemplifi- dentro de los sistemas nosotáxicos
car sus planteamientos teóricos. De del siglo XVIII estudiados entre no-
este modo el De infantium affectibus sotros por López Piñero. De hecho la
(1703) de G.E. Stahl es un claro ex- nosotaxia histórico-natural iniciada
ponente de las concepciones ani- por Sauvages cuya base principal era

41
el síntoma, había ido perdiendo ran- a otros idiomas. En ambos, la clasifi-
go científico por la variabilidad del cación de las patologías infantiles
criterio adoptado. Las consecuen- no sigue sino un criterio puramente
cias inmediatas fueron de dos tipos: práctico: afecciones más importan-
la primera fue la reducción de la no- tes o bien aquellas en las que el au-
sotaxia «more botanico» a un mero tor ha adquirido mayor práctica en
esquema didáctico. La segunda, in- primer lugar. Después, una serie de
sistía en buscar bases sólidas para la reglas y preceptos higiénicos orde-
clasificación. En el primero de los nados por los síntomas más signifi-
casos aludidos, uno de los síntomas cativos o por el viejo sistema «a ca-
de la pérdida de rango patológico de pite ad calces». Esta ordenación se
la nosotaxia fue la introducción de mantuvo hasta que pudieron encon-
puntos de vista especializados. De trarse bases más firmes, fundamen-
este modo, el sistema de David Mac tadas en la anatomía patológica y
Bride (1778) incluía en una de sus cuyo exponente más claro fue la
cuatro «clases» las enfermedades in- obra de Charles M. Billard, Traité
fantiles. Posiblemente los motivos des Maladies des enfants nouveau-nés
que le impulsaron a ello fueron de et à la mamelle (1828), sin duda la
tipo pragmático: si los médicos con- obra fundacional de la pediatría
taban, de hecho, entre sus pacientes contemporánea y de la que nos he-
con un número elevado de niños, mos ocupado en otro lugar.
era lógico que esto se reflejara de al-
Junto a las nosotaxias, los conte-
gún modo en los sistemas clasifica-
nidos de las obras y las tendencias
torios. Sin embargo, otra lectura po-
doctrinales, es llamativa la presen-
sible sería aquella que tuviera en
cia de una fuerte influencia de la pa-
cuenta que la presencia específica y
tología vitalista de la Escuela de
propia de este grupo taxonómico
M o n t p e l l i e r, formulada, como es
significaba también el reflejo de la
bien sabido, por Bordeu y Marthez y
personalidad que dicha área médica
una de las raíces más hondas de la
iba adquiriendo paulatinamente
medicina hospitalaria y la mentali-
hasta desgajarse del tronco común.
dad anatomoclínica. En Pediatría,
Entre las monografías específica- esta corriente se manifestó más tar-
mente pediátricas, dos destacaron díamente en la obra de los autores
por su difusión y vigencia, la del bri- franceses François Rilliet y Eugène
tánico Michel Underwood (1784) y Barthez, ya en pleno siglo XIX. Por
la del sueco Rosen von Rosenstein el contrario, el vitalismo escocés y el
(1778) muy rápidamente traducidas germánico tuvieron un influjo in-

42
mediato y directo en el campo que desarrollo, se considera que puede
nos ocupa y el Guter Rath an Mutter hacer más sencillo, a la mirada del
über die wichtigsten Punkte der physis - médico, la comprensión de los me-
chen Erziehung der kinder in der Ers - canismos etiológicos y patogénicos
ten Jahren de C.W. Hufeland (Ber- del enfermar que el adulto. Pero a la
lín, 1799) el libro más significativo vez, esta utilización pragmática,
que refleja esta tendencia. En Gran tuvo un efecto inesperado, puesto
Bretaña, la doctrina de W. Cullen, que el focalizar la atención hacia el
uno de los principales seguidores, niño, comenzó a hacerse visible e
como es sabido, del vitalismo de la importante para la ciencia el cuerpo
Escuela de Edimburgo, a la hora de infantil, no sólo como referente, y a
concretar en qué consistía la «vis vi- comenzar a estudiar sus peculiari-
talis» no se redujo a consideraciones dades.
abstractas sino que desplazó dicho Lo cierto es que, debido a todas
principio al sistema nervioso, en estas corrientes, se dejan de lado ya
una suerte de vitalismo que se deno- las interpretaciones humoralistas y
minó «neuralpatología». En ella, el conceptos como la «fragilidad natu-
sistema nervioso era la pieza clave ral» de los niños por su especial
en la que se fundamentaba todo el complexión, sustituyéndose por
fisiologismo y toda la patología ya otros esquemas que subrayan la exci-
que, según sus ideas, todas las enfer- tabilidad del organismo infantil, la
medades eran, de algún modo, ner- importancia extraordinaria del sis-
viosas. Otra corriente que no dejó tema nervioso y su fácil irritabilidad
de estar presente en las interpreta- y, sobre todo, la peculiaridad de la
ciones patogénicas de la patología respuesta generalizada frente a cual-
infantil fue el brownismo. quier proceso morboso local, a veces
¿Qué significado tuvieron las di- mínimo (trastornos digestivos, den-
ferentes corrientes y sistemas diecio- tición, gusanos) debido a la cerrada
chescas para el desarrollo de la Pe- «simpatía» existente entre las diver-
diatría? La respuesta radica en la sas partes del cuerpo a través del
utilización del cuerpo del niño sistema nervioso. Con pequeñas va-
como «laboratorio de pruebas» de riantes, éstos son los tópicos presen-
las mismas. Aunque a partir de la se- tes en las obras pediátricas del siglo
XVIII.
gunda mitad del siglo XIX este pun-
to de vista se afianzará, en el siglo Sin embargo, no es posible dejar
XVIII, el organismo infantil, al en- de lado lo que, en el día a día de la
contrarse en las primeras fases del práctica diaria, debió ser la regla,

43
aunque no se fuera consciente de blema que se plantea es saber si
ello. Nos referimos al peso de las co- hubo unas pautas distintas en el caso
rrientes antisistemáticas, cuya prin- de que el paciente fuese un niño ya
cipal base era el método inductivo que, como hemos indicado al princi-
moderno y el atenimiento a una me- pio, no existe todavía desde el pun-
dicina basada en la observación clí- to de vista de su institucionaliza-
nica y en la experimentación. Su ción, una separación neta entre la
programa, profundamente ecléctico, Pediatría y la Medicina Interna. En
reunía elementos procedentes de segundo lugar, se trata de ver en qué
varias tendencias, asimilando lo más consistieron estas diferencias, si es
aprovechable de cada una de ellas. que las hubo. El análisis de las histo-
En el campo pediátrico, podemos rias clínicas pediátricas, nos da la
personificar esta actitud entre los clave para ver cómo esto sucedió, de
componentes de la Alte Wi e n e r hecho, en la práctica.
Schule, muchos de los cuales hicie-
Los clínicos exigentes que inclu-
ron aportaciones relevantes en este
yeron patografías pediátricas en los
terreno. De este modo los Commen -
libros de patología, o en las nume-
taria in Hermanni Boerhaave Aphoris -
rosas monografías que hemos co-
mos de cognoscendi et curandi morbis
mentado arriba, lo hacen con una
(1765) de G. Van Swieten, incluye
finalidad muy concreta: «sugerir a
un tratado sobre enfermedades in-
los médicos que no han tenido oca-
fantiles. Otro tanto sucede con las
sión de adquirir mucha experiencia
obras de Plenck y J. Peter Frank
en las enfermedades infantiles, al-
quien, además de sus contribuciones
gunas ideas sobre las mismas», indi-
a la salud pública, realizó interesan-
ca Underwood. De la descripción
tes acercamientos a problemas como
de varias enfermedades individua-
el raquitismo en 1786.
les podrá pasarse a la nosografía de
Los libros de pediatría europeos una determinada entidad nosológi-
del siglo XVIII incluyen otros ele- ca, de un tipo determinado de en-
mentos de gran importancia prácti- fermar. Estos ejemplos pueden ser,
ca. De hecho, en línea con lo que es- además, de utilidad a los médicos,
taba sucediendo en otras áreas, ya que es casi universal la creencia
empieza a configurarse un apartado, de que las enfermedades que afec-
dentro de las obras, que cumplía las tan a los niños, aunque aparente-
funciones de manual de métod o mente más complicadas que las de
para el clínico con unas pautas con- los adultos, se pueden reducir, en la
cretas de actuación. El primer pro- práctica, a un pequeño número de

44
especies morbosas. Uno de los mo- 2.3. Los conocimientos médicos y
dos de conocer estas afecciones es a su aplicación al cuidado de la
través de la lectura de casos clínicos infancia en España
representativos de cada una de
ellas. Este modo de ver las cosas en Los estudios históricos sobre la Pedia -
el que las patografías, de las cuales tría en la España moderna
hay numerosísimos ejemplos en las
monografías pediátricas, dio lugar a Desde hace ya varias décadas, la
que se acabaran perfilando una se- historiografía médica española ha
rie de normas metódicas en el acto dado a conocer lo que son, para el pe-
clínico pediátrico que, tomando riodo moderno, los autores y las fuen-
como base el patrón de Boerhaave, tes escritas más representativas de la
magistralmente estudiado por Laín pediatría hispana. En cuanto al tipo
Entralgo, añade elementos nuevos de acercamiento historiográfico es
como cautelas en la exploración, destacable el fuerte componente ha-
pistas para recoger los datos de la giográfico que caracterizó a gran par-
anamnesis a través de las personas te de los primeros estudios y la no
que rodean al niño, interpretación menos intensa participación, aún a
de los signos que aparecen. En defi- pequeña escala, en la «polémica de la
nitivo, un conjunto de elementos ciencia española» de parte de los au-
que procedían en realidad de la tra- tores. También aquí se habla de una
dición práctica de la medicina de suerte de edad de oro de la Pediatría
los niños aunque con la novedad de española y a los tratadistas del garro-
una actitud metódica cada vez más tillo se les considera poco menos que
rigurosa y un intento de recopila- sus héroes más significativos. Unido
ción sistemática. Desde nuestro a ello, la reivindicación, como puede
punto de vista, fue este aspecto de verse en la frase siguiente de una de
la clínica y no tanto el de las varia- las figuras más importantes de la Pe-
bles interpretaciones doctrinales, el diatría española de los inicios del si-
que está en las raíces de la especia- glo XX, Andrés Martínez Vargas, de
lidad en sus inicios. Si ésta no cris- la Pediatría como un producto de ori-
talizó en el siglo XVIII fue por la gen genuinamente español.
ausencia de fundamentos de mayor «Debemos hacernos dignos de
solidez como los que la naciente ella. España ha sido la primera na-
Anatomía Patológica iba a propor- ción en Europa que implantó la en-
cionar en los primeros pases de la señanza oficial y obligatoria de la Pe-
naciente especialidad en el Ocho- diatría, tal y como si respondiera con
cientos. esta medida, a su intuición científica

45
y a su abolengo. No ignoréis que Es- apartado especial y las investigacio-
paña ha dado en los tiempos pretéri- nes sobre instituciones hospitalarias
tos la más copiosa literatura sobre que iremos citando oportunamente,
enfermedades de los niños: recorde- son otros tantos lugares donde es po-
mos a los médicos árabes de la escue- sible encontrar información.
la cordobesa y otros que durante los
Desde la vertiente heurística en
siglos XVI y XVII dieron a la luz los
este caso, como en otros muchos,
únicos libros del mundo acerca de las
nos ha sido de una gran utilidad la
enfermedades de los niños. Por estos
Bibliographia Medica Hispanica, que
precedentes históricos, carece de
permite la localización de las obras y
fundamento la afirmación de que la
de su ubicación.
Pediatría es un arte genuinamente
francés». Martínez Vargas, A., His-
toria de la Pediatría Española. Acta Autores, obras y contenidos
Pediátrica, 25-26, 1945, pp. 1-70.
No son, en todo caso, muy abun- Las principales figuras que prota-
dantes los estudios históricos sobre la gonizaron la tarea de incorporar a
Pediatría española del periodo mo- España, a través de sus escritos, den-
derno, aunque sí establece un capí- tro del movimiento que hemos visto
tulo importante dentro de obras de en el epígrafe anterior desarrollarse
conjunto como la de Granjel19 que en Europa, son bien conocidas a tra-
constituye, todavía hoy, la única sín- vés de los estudios de Granjel. Por
tesis existente entre nosotros. De su ello, no vamos a volver a transcribir
escuela derivan, por otro lado, la ma- aquí dichos datos sino intentar pro-
yor parte de estudios sobre este pe- fundizar en el análisis del contenido
riodo. Más reciente es la monografía de las obras en su conjunto. Cree-
de A. Orozco con una amplia cober- mos que esta posibilidad es legítima
tura temporal, aunque limitada espa- porque los libros pediátricos españo-
cialmente a Andalucía y Extremadu- les de los siglos XVI a XVIII cons-
ra. Ya hicimos mención con tituyen un cuerpo doctrinal co-
anterioridad al estudio de López Pi- herente y con un alto grado de
ñero y Bujosa Homar sobre la Pedia- homogeneidad con respecto al
tría renacentista. Los estudios sobre tema. Los criterios utilizados para
expósitos a los que dedicaremos un incluir uno u otro libro, vienen da-
dos por las palabras clave que apare-
19
GRANJEL, L.S. Historia de la pediatría es - cen en los escritos y que correspon-
pañola. Salamanca, Publicaciones del Semi- den, en primer lugar, a un núcleo
nario de Historia de la Medicina, 1965. básico de obras relativas a «enferme-

46
dades de los niños», «regimiento de sible hablar de la existencia de un
la salud y conservación de la salud modelo de rasgos bien definidos so-
de las criaturas», «arte de las coma- bre estas edades de la vida que, al ser
dres y partos», así como textos mé- ampliamente aceptado, influirá mu-
dicos generales que ofrecen datos de cho más allá del ámbito puramente
gran utilidad para completar el pa- médico, en otras esferas de la vida
norama, sobre todo si, como hemos intelectual y social. Dicho modelo,
dicho, estamos en un momento en de procedencia escolástica, experi-
el cual no existe la institucionaliza- mentará algunas variaciones a lo lar-
ción de la especialidad pediátrica. go del periodo moderno e incluye
La distribución de las publicacio- una serie de lugares comunes o tópi-
nes médicas que contienen aspectos cos que a continuación vamos a
pediátricos, muestra un crecimiento analizar: edades de la vida, naturale-
notable a lo largo de todo el periodo. za del niño en estado de salud y en-
Los primeros textos sistemáticos fermedad, conservación de la salud
proceden de la primera mitad del si- de los niños y terapéutica. Estos tó-
glo XVI (Damián Carbó, Lobera de picos representan puntos de vista
Ávila); un aumento significativo se sintéticos casi idénticos en los que el
da en las últimas décadas del siglo lenguaje tiene la función de comen-
XVI y los primeros años del XVII, tar, interpretar y preservar los textos
siendo en esta etapa las obras de Pé- y, aunque aparecen obras originales
rez Cascales y Luis Mercado las de que no son pura exégesis o comenta-
mayor carga doctrinal y, en el caso rio de autoridades, en líneas genera-
de Mercado, sin duda la más influ- les estos lugares comunes se mantie-
yente y citada. Los idiomas utiliza- nen a lo largo de todo el periodo.
dos son latín y castellano. Esta últi-
ma lengua predomina en los escritos
orientados desde el punto de vista Las edades de la vida del hombre20
práctico con reglas terapéuticas sen-
cillas y consejos higiénicos elemen- La temporalidad es una constan-
tales. En una ocasión, un mismo te en el pensamiento científico eu-
texto se edita en ambas lenguas
20
(Cristóbal Pérez de Herrera). Un BALLESTER AÑÓN, R. Edades de las
tema monográfico destaca sobre los mujeres edades de la vida del hombre. Tópi-
cos y lugares comunes en la crianza médica
demás, el garrotillo o angina diftéri-
antigua y tradicional. In: PÉREZ CANTÓ,
ca, quince obras entre 1598 y 1630, P., ORTEGA LÓPEZ, M. (eds.). Las edades de
pueden contabilizarse. Con este ma- las mujeres. Madrid, Universidad Autónoma
terial como base, creemos que es po- de Madrid, / Instituto de la Mujer, 2002.

47
ropeo-occidental. Hay dos formas riadores de la infancia y que vamos a
del tiempo que es útil distinguir: el retomar aquí. Como se dijo, dicha
tiempo histórico y el tiempo perso- polémica parte de la conocida tesis
nal o tiempo biográfico. Es evidente de Philippe Ariès formulada en los
que el tiempo es continuo pero tam- años 60 sobre la inexistencia de una
bién lo es que la continuidad no ex- delimitación clara del concepto de
cluye la articulación. El tiempo his- infancia, en coincidencia con la es-
tórico está articulado en dos casa preocupación social por estas
sentidos. Por un lado, tienen una ar- etapas de la vida, antes del periodo
ticulación menor que son las gene- ilustrado. Por el contrario, historia-
raciones, y una articulación mayor, dores como Shahar, Stephen Wil-
una especie de macroestructura que son o Holmes entre otros, encuen-
son las épocas. Algo parecido ocurre tran numerosos testimonios de lo
en la vida: la vida es también conti- contrario en fuentes muy variadas.
nua desde el nacimiento hasta la Desde nuestro punto de vista y cir-
muerte pero está articulada en eda- cunscribiéndonos a las fuentes his-
des. Y ello ha sido evidente siempre, tórico-médicas, parecen más plausi-
desde las culturas más antiguas se ha bles las tesis citadas en segundo
reconocido la pluralidad de las eda- lugar. En otro tipo de estudios reali-
des y se ha tratado de definirlas. En zados en los últimos años en nuestro
nuestro análisis queremos referirnos país sobre historia de la infancia en
a dos aspectos: por un lado, ver el Antiguo Régimen, se suelen man-
cómo en los textos pediátricos apa- tener las tesis de Ariès, si bien es
rece el tema de las edades de la vida verdad que el tipo de fuentes utiliza-
y, en segundo lugar, el intentar veri- das son de otras áreas diferentes a las
ficar la hipótesis de partida de que del presente trabajo, como por
existen diferencias significativas en ejemplo mantienen: Santaolaria
Sierra, F. Marginación y educación.
la conceptualización de las edades
Historia social en la España Moderna
de la vida, dependiendo de si se tra-
y Contemporánea. Barcelona: Ariel,
ta de uno u otro sexo. Si ello es así se
1997 y Delgado B. [Historia de la in -
añadiría evidencia a los resultados
f a n c i a. 2ª ed., Barcelona: Ariel,
de los estudios que hablan de la exis-
2000]. Sin duda la influencia de
tencia, desde los esquemas de la
Ariès entre nosotros ha sido funda-
ciencia antigua y tradicional, de dos
mental. En ciertas áreas, por ejem-
modelos distintos y jerarquizados.
plo, la Revista de Educación le dedicó
Ya hemos comentado antes la un número monográfico a la «Histo-
polémica existente entre los histo- ria de la infancia y de la juventud»,

48
nº 281, cuyo primer artículo era del Aunque a veces parece un poco for-
autor francés. La traducción de su zada esta correspondencia, no deja
obra al castellano (Madrid: Taurus, de tener su interés como si el viejo
1987) así como la de De Mause tema de las edades fuera como un
(Madrid: Alianza ed., 1982) han Guadiana que tiene sus fases de in-
contribuido, como indica B. Delga- terés/desinterés, en función de los
do, a aumentar el interés por estos conocimientos y de las herramientas
temas entre nosotros. de análisis disponibles.
La existencia de un bien delimi-
tado conjunto de saberes y prácticas, Los orígenes del tópico
propias y específicas del periodo in-
fantil, que dichas peculiaridades Martín Martínez, en su Medicina
pueden rastrearse perfectamente en Escéptica (1748) pone en boca de los
el arquetipo de las edades de la vida, personajes ficticios que polemizan
así lo confirman, aunque ciertamen- en la conversación sexta de la obra,
te la ambivalencia de las actitudes relativa a «que sean las edades y
de padres y madres, médicos y fami- cuántas», el hipocrático, el galénico
liares y, de la sociedad en su conjun- y el químico un interesante resumen
to, es la norma, sobre todo si nos re- de las ideas que sobre este lugar co-
ferimos al tema de la percepción de mún tienen cada uno de ellos. El hi -
la muerte de los niños. Desde los tra- p o c r á t i c o, desde una perspectiva
bajos que se han ocupado del tema poco dogmática, dice las siguientes
de las edades de forma directa o in- palabras:
directa, habría también que señalar «No gastéis tiempo en eso (en
las aportaciones novedosas de histo- ver el número de edades) pues según
riadores como Shulamith Shahar los fines que se han propuesto los au-
que constituyen una importante tores, han dividido tan variadamen-
base de reflexión. Para esta autora, te las edades que apenas hay núme-
las edades de la vida que aparecen ro que no tenga su protección: tal
en las obras médicas, literarias y di- vez, edad se toma por aetas y esto es
dácticas antiguas y tradicionales, se todo el curso de la vida; tal vez por
corresponden con la observación los dos extremos: mozos y viejos; tal
empírica a lo largo de siglos, de las vez por los tres estados de Aristóte-
etapas en la formación de la perso- les; tal por cuatro como Hipócrates,
nalidad del niño verificada en el si- tal por cinco con Platón; otros dan
glo XX por los trabajos de Jean Pia- seis edades, otros ocho partiendo la
get y Erik Erikson entre otros. vejez en vejez y decrepitud y la me-

49
nor edad en infancia y puericia y los cambios corporales con una in-
también es de Hipócrates esta divi- terpretación doctrinal proviniente
sión. Los astrólogos dan siete por la de los esquemas propios de la iatro-
fingida correspondencia a los plane- química.
tas, hay quien de siete en siete años
No es posible entender estos
admite una edad y hasta doce edades
puntos de vista si no nos remonta-
no faltan patronos...»
mos a los orígenes. ¿De dónde pro-
Por el contrario, el galénico ofre- cede el tópico de las edades de la
ce el entramado doctrinal más co- vida del hombre? Sin ningún género
mún: de dudas su punto de partida hay que
«Las edades son los varios tem- buscarlo en la Antigüedad Clásica y,
peramentos o mutaciones que por como sucede con el resto del con-
todo el espacio de la vida inducen junto de saberes biológicos y médi-
en el viviente las causas necesarias cos, en el contexto armonizador que
e inevitables. Son varios los tempe- era la teoría humoral. Dicho con-
ramentos o mutaciones que por el cepto va a ser vehiculizado en el lar-
espacio de la vida (inducen en el vi- go y complejo proceso de transmi-
viente las causas necesarias e inevi- sión de la ciencia clásica occidental
tables). El temperamento que sacó tras pasar por el tamiz de la ciencia
el viviente de los principios de la ge- árabe y del mundo bizantino y vol-
neración es el temperamento inna- ver a la Europa Occidental a través
to; éste se distingue (diferencia) en de ellos. Al exponer la doctrina de
la(s) edad(es) porque en la vejez ya las edades de la vida del hombre tras
se ha resuelto y borrado el temple el estudio de las cosas naturales o fi-
que contrajo el viviente en la gene- siológicas, la Isagoge de Ioannitius,
ración... La causa del aumento en el texto escolar más importante de
el niño es la mucha humedad y ter- la historia del galenismo, dice:
nura de las partes que, al menor ím- «Cuatro son las edades, a saber,
petu del jugo nutritivo, cede y se adolescencia, juventud, senectud y
dilata» decrepitud. La a d o l e s c e n c i a es de
Finalmente, el químico se refiere complexión cálida y húmeda, en
hasta a siete edades distintas, a sa- ella crece y aumenta el cuerpo hasta
ber: infancia, puericia, pubertad, llegar a los veinticinco o treinta
adolescencia, juventud, virilidad y años. A ella le sigue la juventud, que
senectud. Las diferencias entre una es cálida y seca y que conserva en su
y otra se realizan con un criterio pro- perfección el cuerpo sin disminu-
cedente de la pura observación de ción de sus fuerzas; ésta acaba a los

50
treinta y cinco o cuarenta años. A años– es «perfecto», porque en él ha
continuación viene la senectud, fría finalizado ya el proceso de creci-
y seca, en la que el cuerpo empieza a miento y no se ha iniciado todavía
disminuir y decrecer algo, sin que el de disminución o decrecimiento.
falte, no obstante, la fuerza; dura En términos aristotélicos, la juven-
hasta los cincuenta y cinco o sesen- tud es el periodo de la vida del ser
ta años. Le sucede la decrepitud, con humano que transcurre entre el final
su concurrencia de humor flemático del proceso de «generación» y el ini-
frío y húmedo; en ella se hace pre- cio del de «corrupción». Ahora
sente la carencia de fuerza y ella, bien, en la filosofía aristotélica y,
con el transcurso de los años, pone por extensión, en toda la filosofía
fin a la vida». antigua, la «naturaleza» de un ser o
una cosa sólo existe perfecta una vez
A través del fino análisis que so-
finalizada la generación y aún no
bre este tema hizo Diego Gracia21,
iniciada la corrupción. Lo cual plan-
podemos seguir el razonamiento so-
tea un grave problema, el de si el
bre las edades de la vida y la natura-
niño es un ser natural, es decir, el de
leza del niño en la Antigüedad clási-
qué sentido tienen la expresión «na-
ca. Por su especial interés, vamos a
turaleza» aplicada al niño.
reproducir sus palabras. En el texto
citado arriba se dice que la juventud La generación del ser humano no
sigue a la adolescencia, que es cálida finaliza en el momento del naci-
y seca, perfectum sine diminutione vi - miento sino mucho después, cuando
rium corpus conservans, conservando se alcanza la madurez biológica y
el cuerpo sin disminución de sus psicológica entre los veinticinco y
fuerzas. La expresión, tan escueta, los treinta años. Sólo entonces el
no es fácil de entender. ¿Cuál es su hombre es un «ser natural», es decir,
significado? Por el contexto, co- en la plenitud de sus potencias y fa-
menta Gracia, deducimos que hasta cultades, tanto corpóreas como aní-
los cuarenta años, una vez acabada micas; sólo entonces el hombre pue-
la juventud, empieza la «disminu- de alcanzar su «perfección», la salud
ción «, el «decrecimiento» del cuer- y belleza en el cuerpo y la bondad en
po humano, en tanto que la adoles- el alma. Al hombre le pertenecen
cencia, por el contrario, el cuerpo por «naturaleza» estas propiedades,
«aumenta». Parece que el periodo la bondad, la belleza, la salud. Más
de la juventud –entre los 25-40 aún, en la naturaleza humana hay
una correlación perfecta entre cuer-
21
GRACIA, D. ¿Es el niño un ser enfermo? po y alma y sólo en un cuerpo sano y
Jano, 662, 11- 23. bello puede existir un alma buena.

51
Hasta que el hombre alcanza la idea de que el estatus del niño no es
madurez y su naturaleza logra la per- ni natural ni contranatural sino
fección, no puede considerarse ni neutro. Así la naturaleza del niño se
como sano, ni como bello ni como caracteriza por su n e u t r a l i d a d, un
bueno. El niño, no es, en primer lu- tipo especial de intemperancia que
gar, sano, ya que su complexión ca- le hace muy propenso a evolucionar
rece de temperancia. Como conse- fácilmente hacia el estado de enfer-
cuencia, tampoco es bello. El niño, medad, que de alguna manera le ale-
en fin, no es bueno. Las cualidades ja de la salud y que requiere una cui-
del alma se hallan determinadas, en dadosa paideia desde el nacimiento.
toda la tradición socrática, por la
complexión humoral: no puede ha-
ber un alma buena en un cuerpo in- La naturaleza del niño en estado de salud
temperado. Al niño no le pertenece
la virtud como nota constitutiva de Ya nos hemos referido en un epí-
su naturaleza y, mucho menos, a la grafe anterior a cómo la tradición
niña. Por ello, es fundamental la pai - aristotélico-galénica considera al
niño como una versión todavía im-
deia, tanto del cuerpo como del espí-
perfecta del hombre adulto por ser
ritu. En el primer caso, la díaita con
su complexión cálida y húmeda, lo
la adecuada regulación de las cosas
que le hace estar sujeto a la máxima
que el galenismo definió como sex
corruptibilidad. Frente a la mujer,
res non naturales: medio ambiente,
también imperfecta, el niño es per-
comida y bebida, movimiento y re-
fectible, puesto que conforme va
poso, sueño y vigilia, excreciones y
creciendo el calor persiste pero la
secreciones y afectos del ánimo.
humedad, cuyo exceso es muy perju-
También es necesario ejercitarse en
dicial sobre todo para el cerebro, va
combatir la ignorancia y el vicio me-
aminorándose. Su complexión es
diante el conocimiento y la virtud.
delicada y por ello «tienen los ner-
El análisis de Gracia apunta a lo vios débiles y molificados». Esta de-
que constituye el elemento nuclear: bilidad se pone de manifiesto en
la naturaleza del niño en estado de muchos capítulos de las obras pediá-
enfermedad. Es decir, si por su natu- tricas y así se habla, por ejemplo, de
raleza intemperada, de hecho, ser «débiles osezillos... y sujetos tan fla-
niño equivale a estar enfermo; en cos por su ternura y débil comple-
otras palabras, el periodo de la in- xión» de blandura de los huesos de
fancia es, en sí mismo, contranatu- la calota que posibilita la aparición
ral. La solución viene dada por la de hidrocefalia; de debilidad en las

52
túnicas que componen la estructura blo de Egina o Avicena (éste último,
del ojo, etc. por ejemplo, muy presente en la
obra de Lobera), pero a finales del
Por otro lado, las potencias ra-
siglo XVI se observa la incorpora-
cionales –imaginación, pensamien-
ción de la nueva anatomía vesalia-
to y memoria– están muy poco desa-
na: «el rechinar los dientes cuando
rrolladas al nacer. Sólo a partir de hay lombrices intestinales, se debe a
los siete años puede decirse que el que los músculos que abren y cierran
niño ha entrado en la «edad de la ra- el ano se relacionan con el vientre y
zón». Tienen una fuerte virtud natu- el cerebro como sabemos desde Ve-
ral necesaria para el crecimiento. El salio». Al margen de las descripcio-
que crece necesita mucho alimento, nes embriológicas, la primera vez
lo que les hace muy voraces (Valles, que el niño aparece tal como es, es
Mercado Lobera de Ávila así lo afir- más tardía, hacia 1680 con una vi-
man). sión geométrica, plenamente mo-
Íntimamente ligado a la comple- derna, del cuerpo del niño. Es quizá
xión natural del niño, los autores uno de los primeros lugares por don-
ofrecen lo que son las características de se irá resquebrajando el modelo
más significativas de la psicología escolástico al no establecerse dife-
infantil y que podemos resumir del rencias cualitativas entre la natura-
modo siguiente: hasta los siete años, leza del niño y la del adulto.
no pueden entender ni distinguir el
bien del mal. Tienen gran facilidad Las enfermedades infantiles y la prácti -
para aprender pero les resulta muy ca médica
difícil retener lo aprendido ya que su
mente está demasiado ocupada en Aquí los tópicos podemos agru-
juegos y alegrías. Se mueven mucho parles en torno a las respuestas dadas
y aman sólo a quienes les consienten a tres cuestiones: ¿Por qué son tan
sus caprichos. Lloran, ríen y hablan frecuentes las enfermedades de los
mucho. No son prudentes ni cons- niños?; ¿cuáles son sus causas?; ¿por
tantes. Ellas, las niñas, tienen un as- medio de qué señales se manifiestan?
pecto más agradable y risueño, pero A estas tres preguntas añadiríamos
son ligeras y envidiosas y tienen el una cuarta y es la de desvelar qué tipo
corazón mudable y engañoso. de patología aparece en los textos.
En general, las observaciones Enferman más los niños que los
anatomofisiológicas son glosas y co- adultos, sobre todo en los primeros
mentarios a Aristóteles, Galeno, Pa- días de la vida y durante la lactan-

53
cia, por su complexión humoral rei- madres porque desconocen las cau-
teradamente citada: «Todos los ma- sas, ya que es precisamente este co-
les en ellos proceden del exceso de nocimiento por causas el que distin-
humedad, cualidad que con el calor gue al médico científico.
hace que estos cuerpos sean tan pro- Los libros contienen una porme-
pensos a la enfermedad. Padecen norizada descripción de las sex res
con facilidad enfermedades por non naturales como causa de enfer-
cualquier causa, tanto interna como medad y se alude, asimismo, a las
externa y además influyen en ellos causas internas como los diferentes
los accidentes que han padecido en temperamentos individuales. La
el interior del útero y en los trabajos etiología más comúnmente acepta-
del parto. Casi en cada autor se repi- da en los niños más pequeños es la
ten frases parecidas a la siguiente: mala calidad de la leche de la madre
«Y porque así son sin número, si to- o nodriza, su consumo excesivo o su
das las enfermedades las tuviera que ritmo inadecuado. Por ello, la alte-
escribir, sería muy prolijo»; «Innu- ración inicial que produce la enfer-
merables enfermedades son las que medad en la mayor parte de los ca-
he visto en lactantes y niños» (Nú- sos, es decir, la causa sinéctica, es la
ñez de Oria); «Hay mil afecciones corrupción inicial del alimento en
que afligen al niño» (Mercado). En el tubo digestivo que provoca, se-
estas frases se observa una gran im- cundariamente, una afectación del
precisión, un temor a equivocarse, a cerebro –hacia el que ascienden los
internarse en un terreno resbaladizo vapores nocivos– que comunica, a
y lleno de dificultades y conjeturas. su vez, su daño a otras partes del
La doctrina de las causas tienen cuerpo.
una factura claramente galénica, En lo que concierne a las señales
aunque desarrollada en algunos de enfermedad, señala Mercado que
puntos: «Es una gran verdad que la algunos de los que consideran el arte
humedad en los niños es todo aque- y método de curar las enfermedades
llo que llamamos causa» No obstan- de los niños, confunden las causas
te, el médico tiene que distinguir que las incitan con las señales con
entre lo que debe ser húmedo en la las que se dan a conocer. De los tres
naturaleza del niño, lo cual es salu- recursos principales que señala Laín
dable y necesario, de lo que efecti- Entralgo al estudiar el diagnóstico
vamente predisponga a las enferme- en la medicina galénico-tradicional:
dades. No pueden dejarse las exploración sensorial, comunica-
dolencias infantiles en manos de co- ción verbal y razonamiento, sólo

54
parcialmente podrán ser aplicados obras clásicas ya citadas, incluso
en el caso del paciente-niño. Fre- con idéntica ordenación. Una ex-
cuentemente se repiten frases como cepción a valorar: la angina difté-
la siguiente, correspondiente a Pérez rica o garrotillo, auténtica nove-
de Herrera: «No pueden manifestar dad en la literatura renacentista
(las enfermedades) con quejas ni española.
mostrar enteramente por pulso, ori- – Excepto algunas especies morbosas
na u otras señales y excrementos que (sarampión, viruela, difteria, epi-
suelen en los adultos dar indicios de lepsia), el resto de capítulos son una
ellas». No por ello, pese a este mar- mera enumeración de síntomas:
cado pesimismo, dejaron de utilizar tos, vómitos, hipo, estornudos.
la observación sensorial y, sobre
todo, recurrir a la experiencia, pie- – Se estudian las enfermedades más
dra de toque de los autores de las comunes y no se plantea en las
monografías. Puesto que el niño no obras hacer listados nosológicos
sabe decir ni dar a entender sus mo- exhaustivos. Estas enfermedades
lestias, en este combate contra la en- frecuentes se refieren principal-
fermedad, los médicos de poca expe- mente a lo que podríamos englo-
riencia yerran. Pérez de Herrera bar bajo el rótulo de trastornos di-
llega a decir que muchos niños mue- gestivos y errores dietéticos en los
ren porque padecen dolor y aflicción lactantes. En los niños más mayo-
«por no saber quejarse» y que «es res hay mayor frecuencia de pato-
cosa de gran peligro aver de curar logía infectocontagiosa.
sólo por conjeturas cosas tan escuras – Solamente cuando a finales del si-
y dudosas». Todos los tratadistas, sin glo XVI aparece de forma epidémi-
excepción, mencionan su trayecto- ca la difteria, 1613 es denominado
ria profesional como garantía de co- «el año de los garrotillos», es cuan-
nocimiento práctico de la realidad do surgen estudios monográficos re-
de las enfermedades infantiles. lativos a este tema como los clásicos
Pero volvamos a la pregunta ini- y ya citados antes de Mercado, Pé-
cial: ¿Qué enfermedades aparecen en rez Cascales o Ruizes de Fontecha.
los textos y cómo se tipifican? Son
destacables los aspectos siguientes:
2.4. Los niños expósitos en la Es-
– La escasa novedad de los distintos paña Ilustrada
capítulos que enumeran la patolo-
gía infantil. Generalmente se tra- La existencia de monografías so-
ta de meras repeticiones de las bre expósitos en la España moderna,

55
es una clara expresión de algo que de la morbilidad y mortalidad infan-
fue vivido como un problema por la tiles.
sociedad de la época, muy en parti-
¿Quiénes fueron los autores de las
cular en las publicadas en las últimas
obras sobre infancia abandonada?.
décadas del siglo XVIII. Contamos
Eclesiásticos, políticos, filántropos y
con excelentes trabajos que nos han
médicos se reparten las autorías. Los
hecho conocer las dimensiones del
precursores, como señala A. Carre-
problema y alguno de ellos como el
ras, hay que buscarlos en el siglo
de Carreras22, el más completo desde
XVII, en la obra de dos médicos,
el punto de vista de la historia de la
Cristóbal Pérez de Herrera (1604) y,
medicina, cuenta, entre las fuentes
manejadas, con las de tipo impreso. sobre todo, en Luis Brochero
No es necesario insistir demasiado (1626). Junto a ellos, un clérigo,
en la enorme relevancia de las mis- Fray Tomás Montalvo, publicó una
mas para cuestiones fundamentales Práctica política y económica de expósi -
de tipo demográfico y social como el tos... (1700) tomando como base el
estudio de la pobreza. Junto a otro manuscrito del Rector del Hospital
tipo de fuentes no impresas, son in- de Expósitos de Granada, quien fa-
dispensables para poder reconstruir lleció antes de que la obra viera la
con precisión la gravedad de la si- luz. Sin embargo, el grueso de las pu-
tuación en lo tocante a la cuestión blicaciones están concentradas en
las últimas décadas del siglo XVIII,
22
CARRERAS PANCHÓN, A. El proble - dato coherente, como es bien sabi-
ma del niño expósito en la España Ilustrada. Sa- do, con lo que fue la preocupación
lamanca, Instituto de Historia de la Medici- demográfica y toda la constelación
na Española, 1977. Otros excelentes
de elementos que constituyen la
trabajos sobre expósitos son los siguientes:
SANTALO, G. Marginación social y mentali - Ilustración en España y que, como
dad en Andalucía Occidental: expósitos en Se - ha sido repetidamente señalado por
villa (1613-1910). Sevilla, 1980. OROZCO todos los historiadores de la infan-
ACUAVIVA, A. Historia médico-social del cia, aúna la sensibilidad prerromán-
niño en Andalucía Occidental y Extremadura.
tica frente a la infancia con la visión
Sevilla, Sociedad de Pediatría Occidental y
Extremadura, 1990. SHERWOOD, J. Po - utilitarista de hacer de cada indivi-
verty in Eighteenth Century Spain. The Wo - duo una persona útil a la sociedad.
men and Children of the Inclusa. Toronto, Pero también jugaron un papel rele-
University of Toronto Press, 1988. VIDAL vante las circunstancias locales de
GALACHE, F., VIDAL GALACHE B.
Bordes y bastardos. Una historia de la Inclusa
un determinado país; en el caso que
de Madrid. Madrid, Compañía Literaria, nos ocupa, la mayor parte de las
1995. obras se publicaron durante el reina-

56
Fig. 4. Grabado representando un torno tradicional para la recogida de los niños aban-
donados en un hospital o en un hospicio.

do de Carlos IV y el gobierno de Go- ocupación compartida por amplias


doy fue especialmente sensible a es- esferas sociales. En las obras diecio-
tos problemas, ya que como Carreras chescas aparecen políticos (Alberto
indica y es fácilmente evidenciable, Megino), responsables organizativos
durante su privanza autores como de hospicios (Tomás Anzano), cléri-
Uriz, Iberti o Murcia, le dedicaron gos (Juan Antonio de Trespalacios,
sus obras. En este sentido, las refe- Joaquín Xavier de Uriz, Antonio
rencias a expósitos están reflejadas Arteta) y médicos (Santiago García
en la actividad llevada a cabo por Jaime Bonells, José Iberti). De otros
personajes fundamentales en la Es- tratadistas sobre expósitos de gran
paña ilustrada como Feijóo, Sar- trascendencia, como Ignacio M.
miento, Jovellanos o Cabarrús, aun- Ruiz de Luzuriaga sólo nos ha llega-
que aquí nos vamos a limitar a los
do su obra manuscrita.
trabajos monográficos sobre expósi-
tos que, como comentábamos antes, El paternalismo fue el tipo rela-
tuvieron diferentes procedencias en ción que se establecía entre el poder
consonancia con lo que fue una pre- político y religioso y los ciudadanos

57
en el contexto del despotismo ilus- El expósito como víctima y el ex-
trado. El rey era el padre del pueblo y pósito como paciente son dos de los
el Papa el representante de Cristo en rasgos que en estas obras se pueden
la Tierra. La iglesia consideraba a sus rastrear y que van indisolublemente
miembros como formando parte de unidos: tratadistas médicos y autores
la familia cristiana y el estado consi- ajenos a la medicina, no dejan de su-
deraba a sus súbditos como hijos que brayarlo. Como veremos en un epí-
debían obediencia y lealtad. En el grafe posterior, la especial relación
Antiguo Régimen se desarrolló un que entre médicos y niños enfermos
elaborado sistema de instituciones se produce, está marcada por la com-
caritativas con objeto de mitigar las pasión, sentimiento que en el caso
pésimas condiciones de vida de de la infancia abandonada es toda-
la mayoría de la población en el vía más marcado. Sobre todas las
p e r i odo preindustrial. Los pobres obras, sin excepción, está pesando
cumplían, en este contexto, una im- una realidad: la dimensión de las ci-
portante función al ofrecer oportuni- fras de mortalidad para la que se uti-
dades de ejercer sobre ellos la caridad lizan adjetivos muy variados, siendo
cristiana y la generosidad. Las inclu- el de «aterradora» uno de los más
sas dependían de la iglesia, del estado frecuentes. Los testimonios de ello
o de particulares que veían a los po- son tan abundantes en las fuentes de
bres en los términos que acabamos de la época, que no parece que quepa la
comentar. En el caso de España, ade- menor duda de que, como decía An-
más, la protección de los expósitos tonio Bilbao, «exponer a esos niños
tenía además otro componente en era la misma cosa que matarlos». Los
relación con otros países europeos: el datos que ofrece Ignacio María Ruiz
honor de la familia dependía, en de Luzuriaga en un documento esca-
gran medida, de la honestidad de las lofriante por lo que allí se contiene,
mujeres que la componían y que los Estadística Político-Médica o estado
hombres estaban obligados a prote- comparativo de los Xenodochios... o
ger. Así, la inclusa era una forma de sea Casas de Amparo u Hospicios de
proteger dicho honor, puesto que el Maternidad, Inclusas y Casas de
hijo ilegítimo no tenía cabida en una Huérfanos o Desamparados de Espa -
familia honorable. Por medio de es- ña, dispuesta según el orden de los ar -
tos establecimientos, el rey, o la au- zobispados y obispados con la mira de
toridad eclesiástica, tomaba bajo su perfeccionar estos Establecimientos se -
supervisión y cuidado estos niños, gún las mejoras de las demás naciones
bajo su manto protector con una pa- de Europa (Mss. en 5 volúmenes es-
ternidad subrogada. crito entre 1817 y 1819 y que se

58
conserva en la Real Academia Na- huellas de la nueva medicina para
cional de Medicina de Madrid), el los niños que estaba gestándose so-
hospicio de Santiago de Composte- bre todo en la Francia del siglo
la contaba con 733 expósitos en XVIII, iba calando hondo en los es-
1803, de los cuales murieron 558, critos de los médicos autores de li-
siendo la tasa de mortalidad infantil bros sobre infancia abandonada.
de 761.2 por mil nacidos vivos. Para
Un elemento a destacar, aunque
los médicos constituía todo un reto,
desconocemos en qué medida se dio
una de las fronteras que la enferme-
aquí, donde presumiblemente lo hi-
dad ponía al arte de los galenos. En
ciera a menor escala que en el mun-
definitiva, la exposición no era sólo
do francés, fue la utilización de los
un tremendo problema social, tam-
expósitos como cobayas humano
bién era un problema médico. Las
para experimentar diversos tipos de
condiciones de los hospicios fueron
leches animales como sustitutas de
un motivo más para que la medicali-
la leche humana. Autores españoles
zación de la actividad del cuidado de
como Santiago García citan traba-
los niños se produjera en los térmi-
jos foráneos como el experimento
nos que hemos comentado arriba.
llevado a cabo en Rouen, donde se
Estas instituciones, donde docenas
crearon las mejores condiciones de
de niños enfermaban y morían, eran
limpieza y cuidado para lactantes
una excelente oportunidad para
pero a los que se suministró, para ver
aprender clínica infantil, para ob-
los resultados, leche de vaca, lo que
servar las patologías más variadas,
fue una auténtica catástrofe. O los
probar remedios y desarrollar nuevas
ensayos hechos en l´Hôpital des En -
técnicas. Como ha sido señalado por
fants Trouvés parisino administran-
los estudiosos del tema, podría darse
do mercurio a las madres para tratar
la paradoja de que estos lugares, acu-
la sífilis hereditaria.
sados con mucha razón de ser ellos
mismos parte del problema, jugaran Un caso aparte, del que sí tene-
un papel positivo en el posterior de- mos constancia, es el de la vacuna-
sarrollo de la actividad pediátrica, ción antivariólica, utilizada en los
ciertamente mediante un elevadísi- niños expósitos como una contribu-
mo precio. No son pocos los ejem- ción de los mismos al progreso de la
plos en el mundo europeo de trans- ciencia, lo que añadía utilidad a sus
formación de un hospicio o casa de vidas. El ejemplo paradigmático fue-
misericordia, en un hospital pediá- ron los niños que partieron desde la
trico. La propia Inclusa de Madrid es Inclusa de La Coruña en la expedi-
un ejemplo de esta evolución. Las ción de Balmis. En la polémica desa-

59
tada en torno a la vacuna también cales del establecimiento madrile-
terciaron los responsables de las in- ño, sobre todo teniendo en cuenta
clusas y no siempre hubo una con- la propia experiencia de Romay
cordancia de puntos de vista entre como médico de un establecimiento
ellos mismos. Por ejemplo, parece benéfico cubano donde también se
ser que en principio se pensó que al- recogían niños abandonados.
guno de los niños expósitos del via-
Sin embargo, en otros muchos
je de Balmis proviniera de la inclusa
más casos, sabemos de la influencia
madrileña, estando de acuerdo los
de las obras de los médicos en la
médicos. Pero como indicó hace
marcha de las inclusas. Este es el
unos años Paula Demerson, la acti-
caso, por ejemplo, tanto de la pri-
tud de la Junta de Damas del hospi-
mera, como de la nueva y aumenta-
cio madrileño, que dirigía la marcha
da edición de la obra de Santiago
de la institución, se mostró contra-
García titulada Instituciones sobre la
ria a esta situación; con un criterio
crianza y física de los niños expósitos
distinto al de los médicos, conside-
que, como señalan Florentina y Be-
rando que los peligros que acarreaba
nicia Vidal, tuvieron una gran in-
el viaje no podían compensar la ha-
fluencia en las reformas llevadas a
zaña filantrópica de Balmis y Sal-
cabo en la Inclusa de Madrid por la
vany, cuando el bien que a los niños
Junta de Damas de Honor y Mérito.
se les reportaba era prácticamente
nulo. Es importante señalar el mag- La penosa situación de los niños
nífico trabajo realizado en la inclusa en las Inclusas o en los espacios des-
madrileña por esta Junta de Damas tinados a los mismos en los hospita-
que dirigió la condesa de Montijo. les nos es familiar a través de no po-
Con su dedicación a los niños aban- cos estudios que se han ocupado del
donados, ayudaron mucho a mejorar tema. Las patologías prevalentes
sus condiciones de vida. Muy re- aparecen en ocasiones en las obras
cientemente, Susana Ramírez ha impresas, aunque hay que decir que
exhumado una serie de interesantí- las fuentes de archivo son mucho
simos documentos que el médico más relevantes para este tema. Una
cubano Tomás Romay y Chacón, enfermedad que aparece frecuente-
una de las figuras centrales, como mente es la sífilis y la pretendida
veremos, de la introducción de la transmisión de la misma del niño si-
vacuna en América, remitieron a la filítico a la nodriza, causaba temor,
Inclusa madrileña y que podrían ser- repugnancia y rechazo a llevarse el
vir como guía de actuación para las niño a su propia casa, pese a la ne-
actividades llevadas a cabo en los lo- cesidad económica. Las infecciones

60
oftalmológicas eran muy frecuentes una de las dos grandes divisiones del
y se atribuían en ocasiones a la en- establecimiento: una, destinada a
fermedad venérea. Procesos micóti- los niños sanos y otra sala para ni-
cos como el muguet y otro tipo de ños enfermos con habitaciones se-
aftas bucales causaban muchas paradas para albergar niños que pa-
muertes por desnutrición, al ser do- decieran diferentes enfermedades
lorosa la ingestión de leche y negar- (patología ordinaria no grave, y en-
se a la lactancia. Sarna y tiña eran fermedades contagiosas como las de
dos acompañantes asiduas de los ex- tipo respiratorio, gálicos, sarnas,
pósitos, lo mismo que otras muchas herpéticos, aphtas, glositis, saram-
afecciones dermatológicas. En oca- pión y viruela).
siones, el tratamiento dado a deter-
minadas afecciones podía ser, en sí Un capítulo fundamental en mu-
mismo el causante de efectos nega- chas de las obras sobre expósitos y
tivos, como señala Ruiz de Luzuria- monografías enteras están dedicadas
ga con respecto a la agresiva acción a la lactancia y a la utilización de las
curativa destinada a hacer desapare- nodrizas. Los médicos y administra-
cer la tiña, que causaba con poste- dores de los hospicios defienden con
rioridad no pocas calvicies. Las dureza la necesidad de vigilar muy
afecciones más graves, en este oscu- de cerca las acciones de las nodrizas,
ro panorama eran las de tipo respi- figuras clave para mantener la vida
ratorio y gastrointestinal, causadas, de los niños. Santiago García elabo-
en no pocas ocasiones, por patolo- ra todo un programa de tareas a rea-
gía infectocontagiosa de etiología lizar con los niños destinadas a las
diversa, como difteria, sarampión o n odrizas que permanecían en los
viruela. A este respecto, las Institu - hospicios: debían levantarse a las 5
ciones sobre la crianza física de los ni - de la mañana en verano y a las 6 en
ños expósitos de Santiago García, invierno, lavarlos con agua templa-
uno de los mayores conocedores de da, cambiarlos tres o cuatro veces al
estos establecimientos, es muy inte- día y alimentarlos seis veces al día.
resante ya que, como parte del pro- Sus habitaciones tenían que perma-
ceso de medicalización que hemos necer limpias y utilizar parte de su
mencionado, planeaba un tipo de tiempo en preocuparse de la ropa de
hospicio que quedaba, al menos en los niños. Cuando se les autorizaba a
parte, sometido a las reglas de un salir, siempre acompañadas, debían
hospital para niños enfermos. Por ir en grupos de cuatro y sólo podían
ejemplo, establecía no menos de conversar con sus maridos o familia-
dieciocho diferentes salas, dentro de res o con alguien que fuera conocido

61
por los supervisores. Mucho más fre- en las inclusas. Puesto que en estos
cuentes en las obras son los listados niños la lactancia materna, la de-
sobre las características de una no- seable y estimadísima por todos los
driza perfecta, como el haber sido autores de las obras, encabezados
madre una vez y haber criado un por Jaime Bonells, era imposible, la
hijo sano, tener buena dentadura y lactancia artificial debía ser ensaya-
buena complexión, entre otras mu- da para evitar la lactancia mercena-
chas cualidades, físicas y morales, ria, denostada en los tratadistas ilus-
que difícilmente se encontraban en trados por los abusos que en dicha
la realidad diaria de las nodrizas de situación podían darse y que redun-
las inclusas. La lactancia artificial daban en el empeoramiento de la si-
era otro de los temas discutido por tuación de los niños abandonados.
los médicos, sobre todo a finales del Los principios generales que regían
siglo XVIII por influencia de las la educación de los niños expósitos
prácticas realizadas, sobre todo, en eran similares a los que no lo eran,
los establecimientos franceses para esto es, el retorno a la naturaleza y el
niños abandonados y algunos se evitar todo aquello que coarta el de-
mostraban entusiasmados por las sarrollo del individuo como perso-
novedades técnicas en materia de na. Por ello, desde el primer mo-
lactancia, ora con la mezcla de uno mento, ya en la lactancia, se
u otro tipo de leche animal con suprimen fajas y corpiños que, como
otros alimentos, ora con los ensayos había dicho Rousseau, hacían pare-
hechos mediante diferentes artilu- cer a los niños «como crucificados
gios ideados con el objeto de que la colgados de sus fajas, con el rostro
leche llegara a las bocas de los lac- amoratado, el pecho fuertemente
tantes directamente, como planteó comprimido privando la circulación
García, partidario de la utilización de la sangre».
de la leche de cabra. Junto a García,
Tras la lactancia, cesaba en mu-
que hemos elegido como testigo,
chas ocasiones la atención de los po-
otros autores como Iberti o Bonells
deres públicos como se denuncia sis-
son decididos defensores de la ali-
temáticamente y no era infrecuente
mentación artificial a base de pa-
que cuando llegaban a los cinco o
pillas.
seis años, estuvieran en la calle pi-
La búsqueda de nuevas formas de diendo limosna. A. Carreras repro-
alimentar a lo expósitos era, en rea- duce el testimonio coetáneo de Me-
lidad, una manera de evitar la de- léndez Valdés: «Tendidos [los niños]
pendencia absoluta de las nodrizas por las calles y plazas, comiendo in-

62
distintamente cuanto les viene en fueron diez los que partieron de Ma-
mano, durmiendo, ya al sereno, ya al drid 23. Los que partieron de La Co-
sol, sin abrigo ni reparo alguno, in- ruña, por su parte, fueron escogidos
capaces de cuidar de sí mismos ni directamente por las altas autorida-
conocer lo que puede dañarlos... yo des eclesiásticas y también por el ci-
he visto con dolor a muchos que pa- rujano de mayor categoría y expe-
recían cadáveres». riencia del Hospital Real de
Poco a poco se abrieron dos ca- Santiago. Por otro lado, los requisi-
minos que significaban una mejora tos exigidos desde el punto de vista
en esta horrible situación: podían técnico por el Director de la Expedi-
ser adoptados por alguna familia o ción es que tuvieran entre 8 y 10
bien, volver a la Inclusa a aprender años y que no hubieran pasado las
un oficio. La salida definitiva del es- viruelas naturales. En el proyecto
tablecimiento se hacía entre los diez inicial se requería la presencia de
y los catorce años. una docena de niños o poco más,
cada 25 a 30 días. No siempre se
cumplió la condición de la edad y se
2.5. Los niños que participaron en recurrió a niños más pequeños o más
la Expedición mayores cuando hubo necesidad y
tampoco el número de niños teóri-
Es difícil aventurar de forma camente necesarios, pues la cifra fue
exacta la cifra total de niños que
más reducida en general. En el tra-
participaron en uno u otro momen-
yecto más largo, desde Acapulco a
to de la Expedición. Se habla siem-
Filipinas, también fué más elevado
pre de los veintidós niños que par-
el número de niños, alcanzando la
tieron en la María Pita, pero fueron,
de hecho, muchos más los que, a lo cifra de veintiséis. Finalmente, no
largo del viaje, se incorporaron al todos eran niños expósitos sino que,
proyecto en las zonas donde la Ex- 23
En el Archivo General de Indias, Indife-
pedición iba pasando. Para empezar,
rente General, 1558-A, aparece este tipo de
como acabamos de comentar, desde información. S. Ramírez (2002,), Op. cit., p.
la Inclusa madrileña se planteó el 112-113) que ha manejado, además, fuentes
tema de escoger los que serían los procedentes del Archivo Universitario de
primeros que irían a La Coruña. La Santiago de Compostela sobre el Hospital
Provincial de Santiago, considera que si de
necesidad de su presencia venía ava-
Madrid salieron diez niños y de ellos sola-
lada por no tener constancia de que mente volvieron seis a la Inclusa, es de su-
la vacunación estuviera introducida poner que los otros cuatro embarcaron con
en la ciudad gallega. Finalmente Balmis o fallecieron por el camino.

63
a lo largo del viaje, muchos de ellos tica. Quizá sucumbieron en la pobre-
eran cedidos por sus familias, a las za y la marginación como tantos
que se indemnizaba por dicha ce- otros niños abandonados. Algún his-
sión. En un tramo del viaje –entre toriador ha puesto en boca de Balmis
La Habana y el Puerto de Sisal– no un sentimiento de tristeza porque las
hubo niños sino esclavos para trans- promesas que se habían hecho desde
portar la vacuna. los poderes públicos antes de la Ex-
Ésta, en definitiva, es la historia pedición y que están presentes en la
de expósitos como los que partieron carta que Balmis escribió al ministro
con Balmis y Salvany. ¿Qué sucedió de Gracia y Justicia José Caballero,
finalmente con los primeros veinti- en cuanto a su cuidado, manuten-
dós niños cuando fueron devueltos a ción, educación y empleo, no se ha-
España? No lo sabemos, pero no es bían cumplido. El Siglo de las Luces
aventurado afirmar que, tras haber que acababa de terminar había he-
cumplido la función para la que ha- cho visible el problema de la infan-
bían sido elegidos, la sociedad se ol- cia desvalida, pero las políticas de
vidó de ellos. Quizá aprendieron al- protección social y la lucha contra la
gún oficio y pudieron incorporarse a pobreza y las desigualdades, no ha-
la sociedad de forma menos traumá- bían hecho más que empezar.

64
3. EL VIAJE DE BALMIS
EN EL MARCO DE LAS
EXPEDICIONES CIENTÍFICAS
DE LA ESPAÑA ILUSTRADA

Si queremos explicar de forma ilustrados. Además, el proceso de


adecuada el significado de la Real militarización imparable de la reno-
Expedición Filantrópica, sin recurrir vación científica española, no pue-
a viejos tópicos de la historiografía de separarse del protagonismo de ese
romántica, es necesario que intente- grupo social en todos los aconteci-
mos dar sentido al viaje para exten- mientos de calado científico24.
der la vacuna en el contexto de lo
En la historia de la ciencia espa-
que fue la ciencia española y el con-
ñola, el siglo XVIII significa la plena
junto de expediciones científicas de
incorporación de nuestro país a lo
los reinados de Carlos III y Carlos
que la historiografía ha llamado
IV. Ciertamente, conocemos mucho
«Revolución Científica», proceso
mejor las del primer monarca que las
por el que se crean los fundamentos
del segundo, en el que la coinciden-
epistemológicos de la llamada cien-
cia con un acontecimiento político
cia moderna. Sin duda es el segundo
que marcará un «antes» y un «des-
esfuerzo más importante en nuestra
pués» tanto en Europa como en las
historia moderna por desarrollar una
colonias americanas, la Revolución
ciencia propia que, a su vez, propor-
Francesa, hace que sean estas facetas
político-sociales las más destacadas cionará la tecnología adecuada que
y no tanto las de tipo científico. Sin permitiera un mejor aprovecha-
embargo, en la Corona española el miento de los recursos. El primer
reinado de Carlos IV supone mucho intento lo protagonizó Felipe II
desde el punto de vista científico: cuando quiso enfrentarse al reto de
por una parte, la madurez de algunos 24
Una visión de conjunto puede encontrar-
proyectos nacidos en el periodo an- se en PESET REIG, J.L. y LAFUENTE, A.
terior; por otro, el comienzo de una (eds) Carlos III y la ciencia de la Ilustración,
crisis que acabaría con los sueños Madrid, Alianza ed., 1988.

65
conquistar, conocer las característi- la aparición de una política econó-
cas y explorar las posibilidades del mica premercantilista, el control de
nuevo imperio. Desde las más altas los problemas sanitarios y de la rea-
instancias del estado se planearon lización de obras públicas, la racio-
meticulosamente expediciones y se nalización y tecnificación del ejérci-
crearon instituciones para que los to, la intervención gubernamental
científicos desarrollaran su activi- de la imprenta y la atención estatal
dad, siempre, claro está, al servicio a la enseñanza.
de la Corona en una sociedad cerra- La renovación científica en Espa-
da e incontaminada como la progra- ña hay que situarla, como indican
mó Felipe II a partir de 1559. «Que Antonio Lafuente y José Luis Peset
no se atreva nadie a inventar nada», (1988) entre 1689 y 1789, periodo
afirma el conservador Juan Robles en el cual se incorpora la ciencia es-
en El culto sevillano, siguiendo las pañola a la europea en varias etapas
consignas oficiales. Concuerda esto con significado diverso en las que
con el retroceso de la burguesía, sus- ésta se fue abriendo paso, no sin difi-
trato social de la ciencia moderna, y cultades. Tras una primera etapa, es-
la renovación de los poderes seño- tudiada por López Piñero, en la que
riales. hubo importantes enfrentamientos
A pesar de ello, el poder real no entre los que postulaban una postura
dejó de intervenir en la organiza- tradicional, de rechazo a las noveda-
ción de la actividad científica desde des, hasta los llamados «novatores»,
el punto de vista de los orígenes del a través de los cuales la nueva cien-
Estado Moderno. Tareas como la cia se fue abriendo camino.
unificación de pesos y medidas, el La segunda etapa podría fijarse
interés por aspectos cuantitativos y hacia 1748, fecha de la fundación
cualitativos de la población, por la del Colegio de Cirugía de Cádiz, la
organización interna de las comuni- publicación de los resultados de la
caciones y por los estudios acerca de primera expedición geodésica hispa-
los demás países, corresponde igual- nofrancesa a Quito por Jorge Juan
mente a la nueva organización del (1713-1773) y Antonio de Ulloa
poder político. La ampliación de los (1716-1795) el relanzamiento de la
fines de la organización política su- política naval aplicada por Ensena-
puso nuevas actividades de gobier- da y el mejoramiento de las arcas pú-
no, directa o indirectamente rela- blicas derivado del incremento de la
cionadas con el cultivo de la plata americana. En ella se consoli-
ciencia. Las más importantes fueron dan algunas instituciones que facili-

66
tan una difusión más sosegada de las favor del sistema copernicano»; sin
nuevas ideas y algunas personas lo- embargo, como solución de compro-
gran tanta influencia y eficacia en miso se vio obligado a referirse al
sus propuestas, que casi cabría consi- movimiento de la tierra como hipó-
derarlas como instituciones de la tesis, a pesar de lo cual, cualquier
vida cultural y científica española. lector atento puede advertir el rango
En medicina, la influencia de los no de hipótesis sino de teoría cientí-
galenos extranjeros llegados con Fe- fica que le otorga. Lógicamente el li-
lipe V e Isabel de Farnesio, se hizo bro estuvo a punto de suprimirse y
notar en cirugía con un notable au- sólo la intervención del jesuita pa-
mento de su consideración social, dre Burriel (1719-1762) logró auto-
frente al médico formado en las vie- rizar su impresión.
jas universidades. La principal de-
Poco a poco se fue produciendo
manda de profesionales cualificados
el proceso de recuperación científi-
procede de la armada, que, en sin-
ca y hacia 1750 se consolidó el pro-
tonía con los planes de reforma,
ceso de militarización de la ciencia
reestructura, reorganiza o crea los ar-
española, uno de los rasgos más des-
senales, los hospitales departamen-
tacados de nuestra Ilustración. La
tales o de campaña y la formación de
geometría, que fue el fundamento
oficiales pilotos o cirujanos. En el
lógico y metodológico más utilizado
control del intrusismo en las profe-
en las academias e instituciones mi-
siones sanitarias, que tanto preocu-
litares para el conocimiento y domi-
paba a las autoridades municipales,
nio de la naturaleza, será sustituida
se aprecian indicios de que el Proto-
por la física experimental. La ante-
medicato pueda ser un eficaz instru-
rior identificación entre ciencia mo-
mento de reforma en manos del po-
derna y utilidad se enriquece y en-
der central contra la estructura
sancha al campo experimental, lo
gremial y corporativa de boticarios y
que permite ampliar el círculo de sus
cirujanos. En este periodo todavía se
animadores y consumidores al clero
detecta el peso de la Inquisición que,
y la nobleza provinciana.
durante el reinado de Felipe V, tomó
un nuevo empuje debido al apoyo En esta etapa se intensifica el in-
que el rey necesitaba de la Iglesia tercambio frecuente de hombres
frente a los partidarios del archidu- con el exterior, ya sea por la vía de
que Carlos. El caso de Jorge Juan es las becas de estudios, las comisiones
paradigmático, ya que sus Observa - con misión de espionaje industrial o
ciones astronómicas y físicas (1746), la simple contratación de técnicos o
según sus propias palabras «respira a científicos extranjeros. La expulsión

67
de los jesuitas, con la que se cierra cuerpos arruinó en sólo tres años la
este periodo, suponía la adquisición original fórmula institucional repre-
de un rico patrimonio cultural, bi- sentada por la Sociedad Matemáti-
bliográfico e inmobiliario, sobre el ca-Militar de Madrid. Cualquier
que emprender la reforma educativa proyecto era realizado con un méto-
en España; pero al mismo tiempo do de ejecución práctica paradigmá-
dejaba un vacío importante en los tico: selección de hombres que en
proyectos de renovación. La reacti- misión secreta y de espionaje reco-
vación profesional, económica, téc- rrían las cortes europeas; vincula-
nica y científica de los ejércitos era ción preferente a intereses militares;
un firme apoyo para la entrada de los contratación de extranjeros y esta-
nuevos saberes, su colaboración o blecimiento de una nueva unidad
competencia con la Compañía, les docente que casi nunca sobrevivía
preparaba para ser sus sustitutos en lo suficiente como para preparar al
muchas disciplinas y en diversas ins- personal autóctono de reemplazo.
tituciones. Ciertamente que con
ello se conseguía un acelerado pro- En la última etapa, la educación
ceso de secularización de la ciencia y sería el gran reto que abordaría
que el ejército y la marina eran ins- nuestra Ilustración. La reforma pre-
tituciones más fáciles de mover y tende llegar a todas las instituciones
controlar desde el aparato central docentes, antiguas y de nueva crea-
del Estado. Sus programas de reno- ción, aunque sea la universidad la
vación exigían técnicos capacitados más necesitada. Un extranjero en
para desarrollar tareas prácticas, 1755 quedó asombrado al ver, en Si-
pero tanto los potenciales alumnos güenza, cómo se sostenía una tesis
de las academias como las altas je- de medicina y anatomía en que la
rarquías militares tendían a contra- principal cuestión «fue saber de qué
poner utilidad con ciencia teórica, utilidad o de qué perjuicio sería al
dando como fruto un hombre de hombre tener un dedo de más o un
ciencia severamente jerarquizado y dedo de menos». Sin embargo, no
f o rzado, en muchas ocasiones, a debemos generalizar, ya que no en
ocuparse en tareas urgentes o nece- todas partes y en todas los saberes la
sarias. Los profesores nunca sintie- enseñanza universitaria era tan an-
ron que su labor fuese respetada por quilosada. En medicina y por no pe-
los oficiales y cadetes, quienes inva- sar sobre alguna de sus doctrinas una
dían con frecuencia las competen- prohibición explícita que la conde-
cias del director y maestro; por otra nara, la novedad tenía una mayor
parte, la pugna entre los distintos presencia. Por ejemplo en los Tea -

68
tros anatómicos de la Regia Sociedad nica. En esta onda hemos de consi-
de Medicina y Otras Ciencias de Se- derar las escuelas de agricultura de
villa, el existente en Madrid, o los las sociedades patrióticas, donde se
de Zaragoza y Valencia, se enseñaba enseñaría la botánica, agronomía,
anatomía práctica. Salvo contuma- veterinaria o zootecnia. En este sen-
ces defensores del galenismo, cada tido nos encontramos con dos co-
vez era más difícil ajustarse a los tex- rrientes: una, basada en el más puro
tos ordenados, y por ello, en 1772, despotismo ilustrado; y otra descen-
los catedráticos de Medicina de Va- tralizadora, basada en el interés de la
lencia solicitan autorización para Corona por promover el desarrollo
enseñar la «medicina mod e r n a » . social y económico de una amplia
Claro está que, en la medicina y sus capa social que, en las grandes ciu-
saberes afines, era posible un eclec- dades y en la periferia demandaba su
ticismo difícilmente defendible en clase burguesa. Esta última corriente
otras ciencias. tendrá una gran importancia en las
provincias de Ultramar y fue la más
La experiencia institucional más
común y con gran calado entre los
emblemática en estos años será la
ilustrados criollos, convencidos de
generalización a todo el territorio
su madurez intelectual y deseosos de
español de las Sociedades Patrióti-
una actitud menos tutelante de la
cas, experiencia iniciada por la Vas-
metrópoli. La influencia de la bur-
congada en 1765. Desde el Consejo
guesía intelectual americana en el
de Castilla, Aranda, Campomanes y
desarrollo de la Expedición de la va-
Floridablanca, impulsan una inicia-
cuna e incluso antes, ante el proble-
tiva tendente a situar junto a los
ma de la viruela, es evidente. Por el
problemas locales y específicos de
contrario, la tendencia centraliza-
cada provincia una organización
dora tendrá como máximos repre-
que pudiera comprometer a la no-
sentantes a miembros del estamento
bleza periférica y al clero rural en un
militar, Balmis incluido, que jamás
programa de reforma educativa y de
llegó a comprender las demandas
renovación de la tecnología agraria
autonomistas de los pueblos hispa-
y de extracción y aprovechamiento
noamericanos.
de recursos naturales. Pero este em-
puje público se ve en algunos lugares Las instituciones, generalmente
secundado con el que surgía en ma- en manos de militares, procuraron
nufacturas y comercios, en especial cubrir las demandas de la Corona en
periféricos; que aparecían también unos casos, como la reforma de la
como demandantes de ciencia y téc- enseñanza de los Colegios de Ciru-

69
gía en 1791, unificando el título de Las expediciones dieciochescas, de
médico y cirujano ante la resistencia hecho, fueron, prácticamente todas,
de la mayoría de las Universidades no sólo en España sino en el resto de
ante cualquier cambio en profundi- países europeos, financiadas por el
dad. Sin embargo, la profunda desi- estado. Incluso aquellas que, como
deologización de una parte conside- la del barón prusiano Alejandro
rable de nuestros científicos y las Humboldt (1767-1835), fue entera-
persistentes y obsesivas declaracio- mente privada, requirieron la auto-
nes de la utilidad de sus conoci- rización previa de la Corona españo-
mientos, no siguió un compromiso la. De alguna manera, todos los
de reforma de las estructuras socia- viajes formaban parte de un mismo
les, políticas y productivas del país. proyecto de política científica avant
la lettre, de apertura al exterior, de
conexión con personalidades e ins-
Las Expediciones Científicas tituciones científicas europeas de
prestigio. A este respecto, la perte-
Como ha comentado J. L. Peset,
nencia, por ejemplo, de Jorge Juan a
la renovación del país pasaba por las
la prestigiosa Royal Society de Lon-
aulas, los laboratorios, las coleccio-
dres, cuna de la ciencia moderna y
nes de historia natural o las expedi-
donde trabajaron figuras emblemá-
ciones científicas 25. Es decir, que,
ticas en la historia de la ciencia
pese a lo variado de los objetos de
estudio de dichos viajes, existió un como Newton, es muy significativa.
elemento vertebrador en todos ellos La brillante tradición renacentista
que fue el hecho de que jugaron un española que había decaído en gran
papel fundamental en los intereses medida durante el siglo de la Revo-
tanto políticos como científicos de lución Científica, se retoma y se lle-
los monarcas ilustrados españoles. na de contenido.
En la larga historia de expedicio-
25
En las dos últimas décadas, coincidiendo nes y exploraciones europeas inau-
en parte con el bicentenario de la muerte de
guradas a finales del siglo XV por es-
Carlos III, los viajes científicos en la España
de la Ilustración han sido objeto de especial pañoles y portugueses, los realizados
atención. Contamos en estos momentos con en el periodo que nos ocupa tienen
excelentes estudios globales, además del ya caracteres nuevos. No se trata ya
citado de PESET REIG, J. L. y LAFUENTE, sólo de descubrir, conquistar y po-
A. (eds.), Op. cit.; cabe destacar el de PUIG
SAMPER, M. A., Las expediciones científicas
blar, como había sucedido en las ex-
en la España del siglo XVIII, Madrid, Akal, ploraciones de los inicios de la mo-
1991. dernidad en los siglos XV y XVI,

70
sino de observar y describir para una contrados, como era el sistema de
adecuada explotación. El conoci- Linneo. El estado, incluso, preten-
miento científico es fuente de poder, dió contratar al propio Linneo
en la medida que, su utilización, (1707-1778) quien, aunque no
ofrece nuevos recursos y mejores aceptó, recomendó a su discípulo
medios para su aprovechamiento. Loefling (quien se incorporó a una
de las expediciones). En lo tocante a
Un bloque importante de los via-
las instituciones, el Jardín Botánico
jes científicos fueron las expedicio-
fue una espléndida realidad como
nes botánicas. La flora americana
lugar de centralización de activida-
fue un objeto de interés preferente
des de enseñanza y de investigación
en las últimas décadas del siglo de la flora española y americana.
XVIII y ello fue debido a la necesi-
dad que se planteaba desde la me- Los resultados de los trabajos bo-
trópoli de controlar la producción, y tánicos dieron lugar a numerosas co-
explotar luego las riquezas naturales lecciones y a la elaboración de miles
de las colonias. El sentido utilitario de dibujos de la flora característica
que marcó el proceso hizo que se pri- de tierras americanas. Por otro lado,
vilegiaran las plantas útiles en la in- como ha señalado E. Estrella, la pre-
dustria, la medicina y el comercio, sencia de las expediciones fue un
para, de ese modo, renovar el arse- notable estímulo para el progreso
nal de medicamentos, y utilizar nue- científico local y amplió el horizon-
vos materiales para la construcción te formativo con la creación de las
naval o la manufactura textil. Otro cátedras de Botánica de Lima o de
objetivo prioritario era el introducir México y, reforzando la valoración
en España semillas o plantas vivas de la realidad nativa, surgió lenta-
para aclimatarlas aquí. Pero para mente, entre algunos intelectuales,
que esta aplicabilidad se diera, era una actitud crítica frente a la situa-
necesario disponer de una base teó- ción colonial. De hecho, muchos de
rica y unas instituciones científicas dichos intelectuales participaron en
adecuadas. La base teórica la pro- la serie de cambios políticos que
porcionó la incorporación a la botá- acabaron llevando a la independen-
nica española de las nuevas corrien- cia a las colonias americanas.
tes científicas entre las que fue La expedición Botánica del Perú
fundamental la adopción de un nue- entre 1777 y 1815 fue el resultado
vo sistema clasificatorio que permi- más brillante de este proceso. Fue
tía ordenar, de forma muy funcional, realmente una empresa franco-espa-
la gran variedad de especímenes en- ñola. La riqueza de la flora peruana

71
era conocida desde el siglo XVI, so- Los resultados de estos viajes han
bre todo en lo relativo al árbol del sido, sin embargo, conocidos poste-
quino. Dos botánicos españoles, Hi- riormente de forma limitada ya que
pólito Ruiz (1754-1816) y José Pa- se publicó poco y todavía quedan
vón (1754-1840), ambos, además, materiales inéditos. Desgraciada-
con conocimientos en farmacia, mente, la complicada situación po-
junto a dos pintores que debían re- lítica de la España de los inicios del
producir la flora, fue la aportación siglo XIX, debilitaron las institucio-
española en una aventura que duró nes culturales y, por otro lado, la au-
treinta y ocho años, tiempo durante sencia de un programa de protec-
el cual se investigó la flora de Chile, ción real del patrimonio nacional,
Perú y Ecuador. hizo que muchos manuscritos, lámi-
La otra importante expedición nas y herbarios estén dispersos sobre
botánica recaló en el Reino de Nue- todo en diversas instituciones euro-
va Granada 1783 y 1816 y fue lide- peas o en manos de particulares.
rada por Celestino Mutis y Bosio
La expedición geodésica franco-
(1732-1808), médico, naturalista y
española al Reino de Quito de 1736
divulgador científico. La enorme
es, posiblemente, el más conocido
cantidad de material de dibujos de
de todos los viajes científicos y se-
plantas que Mutis acumuló en la
gún todos los estudiosos, fue el mo-
zona subtropical de Mariquita y en
la vegetación de la sabana de Bogo- delo a seguir para posteriores empre-
tá y otros lugares, está siendo edita- sas de interés público, como indicó
da desde 1952 por los gobiernos co- Voltaire. Un grupo de astrónomos
lombiano y español. Esta Flora de la franceses propone a su academia de
Real Expedición Botánica del Nuevo ciencias un programa de mediciones
Reino de Granada, está previsto que geodésicas en el Virreinato de Perú;
alcance una cincuentena de volú- el estado francés avala el proyecto y
menes, con reproducción de las lá- establece los contactos diplomáticos
minas a tamaño original y la des- oportunos en la corte española de
cripción botánica mod e r n a . Felipe V. Desde España se considera
Finalmente, la tercera de las expedi- oportuno el viaje pero se determina
ciones botánicas recaló en Nueva indispensable la presencia de dos es-
España (1787-1803), siguiendo la pañoles con formación en matemá-
estela de la obra del primer expedi- ticas y astronomía. Finalmente, los
cionario español todavía en el rei- guardiamarinas Jorge Juan y Santa-
nado de Felipe II, Francisco Her- cilla y Alejandro Ulloa serán los ele-
nández. gidos.

72
La vertiente científica del viaje Por otro lado, se han señalado,
era muy importante. Se trataba de muy acertadamente, las grandes di-
realizar in situ la medición de un gra- ferencias en los puntos de partida de
do de meridiano terrestre sobre el los expedicionarios franceses y espa-
ecuador o sus proximidades. Con ñoles. En el caso de los primeros, la
este experimento crucial se podía iniciativa tenía fundamentalmente
dilucidar definitivamente la viva un carácter académico y científico,
polémica sobre la figura de la Tierra aunque pronto el estado se sumó a la
en la que habían intervenido multi- empresa. Por parte española, el im-
tud de astrónomos y matemáticos pulso vino del estado directamente y
europeos. Consideraban algunos, tuvo una conexión directa con los
sobre todo los miembros de socieda- intereses de la metrópoli respecto de
des científicas inglesas bajo la in- las colonias americanas, especial-
fluencia de la obra de Newton, que mente cuando se resentía el comer-
la forma era aplanada por los polos y cio por la competencia británica.
en forma de elipse; para los astróno- Era necesario conocer, del mod o
mos franceses, sin embargo, la figura más pormenorizado posible, tanto
achatada por el ecuador se acercaba aspectos geográficos, como astronó-
más a algunas mediciones ya realiza- micos o de historia natural de las In-
das. Es muy interesante el segui- dias, como de ingeniería naval. De
miento de esta polémica que iba más hecho, los expedicionarios no sólo
allá de la pura discusión científica se ocuparon del tema geodésico con
entre la física cartesiana y la newto- técnicas de exploración astronómi-
niana, para extenderse a otros ele- ca, sino que, como es bien sabido, se
mentos ideológicos y culturales na- hicieron importantes observaciones
cionales propios de uno y otro sobre la flora, la geografía e, incluso,
marco geográfico. La doctrina new- sobre aspectos de antropología física
toniana estaba llena de connotacio- y de folklore.
nes que repugnaban a la ortodoxia
católica posterior a Trento, bastante La expedición geodésica, más que
arraigada en Francia. El propio Vol- resolver una polémica científica,
taire, que formaba parte de un grupo tuvo efectos políticos e instituciona-
de disidentes de la doctrina oficial les muy importantes: la exploración
francesa (los «jóvenes geometras») americana podía hacerse desde su-
terció en la discusión y defendió pú- puestos del método científico lo que
blicamente el newtonismo. Tod o confería al estado colonial un cono-
ello dio gran popularidad a la expe- cimiento más sensible y objetivo
dición. ante las nuevas necesidades de la

73
cultura europea. Además hubo tam- cos claves, tuviera un sistema más li-
bién una influencia positiva en el beralizador en el que se permitiera la
desarrollo del gobierno y la sociedad existencia de gobiernos locales por
coloniales. La introducción de las los propios aborígenes. Desde el án-
novedades científicas europeas fue- gulo estrictamente científico, se tra-
ron también influencias positivas y taba de un proyecto muy ambicioso
sentaron las bases para que pudiera en el que, por un lado, se enfatiza-
desarrollarse una ciencia autóctona. ban las áreas de estudios marítimos y
Este aspecto no fue un rasgo aislado de historia natural y, por otro, se
puesto que en la segunda expedición concedió una gran importancia a la
hispanofrancesa (1769), consagrada calidad y número de instrumentos y
en este caso a medir el Paso de Ve- de documentos científicos, además
nus, se impulsó también la ciencia de lo que había sido una constante
novohispana, no sólo por el apoyo en viajes anteriores: la preparación
del Virrey al estudio de la astrono- científica de los exploradores.
mía sino también por la incorpora- La condición política de los via-
ción de científicos locales, en este jes es explícita en el propio plan que
caso, mexicanos, a la empresa. redactó Malaspina y que fue aproba-
El último de los viajes científicos do por el monarca. Así, junto a la
ilustrados fue la llamada Expedición vertiente científica, los viajeros te-
Malaspina (1789-1794) que tomó el nían también que contemplar otros
nombre del navegante italiano Ale- dos aspectos: el estudio de tod o s
jandro Malaspina (1754-1809), ca- aquellos datos que sirvieran para la
pitán de fragata de la Armada espa- mejora del comercio (por ejemplo la
ñola. Andrés Galera ha estudiado realización de cartas hidrográficas y
los rasgos más característicos no sólo derroteros navales) y, en segundo
del detalle erudito de la empresa término, el aspecto político que
sino, sobre todo, de su significado. contemplaba multitud de considera-
Lo que fue la última de las explora- ciones como cuál era la situación
ciones realizadas bajo el reinado de para la defensa de cada reino o la
Carlos III y la primera que llevada a cuantía de los efectivos humanos en
cabo en el de Carlos IV tuvo el ob- caso de conflicto armado.
jetivo político que pretendía trans- El viaje, finalmente, fue extraor-
formar la política colonial tradicio- dinariamente complicado, recorrien-
nal en un modelo distinto que, do en cinco años, a bordo de las cor-
aunque permaneciera bajo el con- betas Descubierta y Atrevida, mares y
trol de España en enclaves geográfi- tierras de tres continentes (América,

74
Asia y Oceanía). Pero ésta sería la úl- embargo, no se quedó en un mero ob-
tima de las empresas ilustradas. De servador y recogedor de datos, sino
hecho, la vuelta de los expediciona- que se especializó en dos aspectos
rios fue triste porque el nuevo mo- concretos de la fauna del territorio,
narca no compartía ya el espíritu que los pájaros y los cuadrúpedos. Cuan-
había animado a Carlos III. El propio do llegó a Sudamérica, Azara carecía
Malaspina cayó en desgracia en cír- de preparación específica de natura-
culos cortesanos por su enemistad lista, aunque pronto comenzó a in-
con el primer ministro Manuel Go- formarse a través de lecturas como la
doy, fue acusado de revolucionario y Histoire Naturelle de Buffon (1707-
condenado a diez años de prisión, 1788) y más tarde, a su regreso, mar-
siéndole conmutada la pena por el charía a Paris, donde entró en rela-
destierro a su país natal, Italia. ción con los principales naturalistas
Aunque, como indica Puig Sam- franceses de la época como George
per (1991), en gran medida muchas Cuvier y Geoffroy de Saint-Hilaire
de las expediciones españolas tuvie- (1772-1844). Lo más novedoso de su
ron como objetivos la contención de obra es que no se limitó al plano des-
la expansión territorial de otras po- criptivo sino que aprovechó las ob-
tencias y la delimitación de los espa- servaciones para formular una serie
cios que correspondían a las posesio- de hipótesis acerca de cuestiones bio-
nes españolas, hubo un tipo lógicas fundamentales como, por
específico de viajes –las conocidas ejemplo, las variaciones de los ani-
como expediciones de límites– desti- males en libertad o domesticidad, su
nadas a la fijación de fronteras entre distribución geográfica, las relaciones
los dominios portugueses y españoles entre presa y depredador y entre
en América. De todas ellas, la expe- huésped y parásito, por el origen de
dición a la América meridional las especies peculiares del Nuevo
(1781-1801) es especialmente inte- Mundo y por el proceso de selección
resante desde el punto de vista cien- artificial. Fue también el primero que
tífico, porque dio lugar a una de las utilizó el concepto de «mutación»
obras más interesantes en la historia para designar la aparición súbita de
natural española del siglo XVIII, la caracteres singulares en individuos
del aragonés Félix de Azara por sus nacidos de padres comunes, aunque
estudios y observaciones de corte su interpretación del fenómeno no
evolucionista. En su obra Viajes por la coincide, por supuesto, con la vigen-
América meridional, incluía detalles te en el siglo XX.
muy numerosos de la historia natural Con caracteres propios y diferen-
del Paraguay del Río de la Plata. Sin ciados de lo que fueron las expedi-

75
ciones científicas que arriba comen- Corona para contrarrestar los movi-
tábamos, destaca la relativa a la ex- mientos independentistas26.
pedición de la vacuna. Balmis formó De todos modos, la Expedición de
parte, de forma paradigmática, de la la Vacuna tuvo unas peculiaridades
última generación de ilustrados y, que la diferencian del resto de los via-
como muchos de sus colegas, no sólo jes científicos. No puede compren-
se preocupó de obtener una forma- derse una empresa como la que nos
ción moderna y rigurosa, sino que ocupa sin contextualizarla dentro de
también mantuvo un interés cons- la ideología ilustrada en su vertiente
tante por los problemas concretos de filantrópica. Balmis pertenecía a
la comunidad. Desplegó una activi- aquella burguesía naciente descrita
dad científica diversa, con un inte- por el historiador José Antonio Ma-
rés especial en la materia medica, es ravall, animada por un sentido de re-
decir, en todos aquellos elementos forma, deseosa de participar y de ser
naturales –en especial los prove- protagonista de su época. Como de-
nientes del reino vegetal– que pu- cía Marañón: «El verdadero sentido
dieran ser utilizados desde el punto de la gesta de Balmis y de Salvany no
de vista de la terapéutica, pero su radica en aquello que tiene de proeza
personalidad como científico ha hispánica, sino como una representa-
quedado indisolublemente unida a ción arquetípica del espíritu del siglo
la expedición vacunal. Dicha expe- XVIII... Las tres grandes creaciones
dición puede considerarse como la de ese siglo: el «hombre sensible»,
última aportación universal de la «la ilustración» y «la filantropía», se
corona española, muy en la línea de acercaron al ideal de lo que ha de ser
los proyectos y viajes espectaculares la sociedad humana mucho más que
que hemos relatado arriba. lo hicieron otras tentativas de hom-
Es cierto que, en conjunto, las bres anteriores y posteriores... Quizá
expediciones ilustradas no tuvieron el hecho más representativo del en-
los resultados que cabía esperar ante tusiasmo humanitario y progresivo
este despliegue tan importante de del siglo sea el viaje de Balmis que te-
recursos; no es óbice, sin embargo, nía el conmovedor título de «expedi-
para reconocer su importancia cien- ción filantrópica».
tífica, entre otras razones porque
26
contribuyeron a crear en las colo- DÍEZ TORRE, A., MALLO, T., PACHE-
CO FERNÁNDEZ, D. (coord.). De la cien-
nias una tradición científica autó-
cia ilustrada a la ciencia romántica. Actas de
noma y propia. No hay que dejar las II Jornadas sobre «España y las expediciones
tampoco de lado que las Expedicio- científicas en América y Filipinas». Madrid,
nes fueron un intento fallido de la Doce calles, 1995.

76
4. VIRUELA Y VACUNA EN ESPAÑA
Y EN LOS TERRITORIOS
COLONIALES DE ULTRAMAR ANTES
DE LA LLEGADA DE LA EXPEDICIÓN

4.1. El problema sanitario de la vi- desinteresaran de ella». Pero en el


ruela contexto del siglo XVIII, la percep-
ción de la misma es muy distinta.
A p artir del s iglo XVII, el Uno de los defensores de la inocu-
aumento de la virulencia de la en- lación, el médico irlandés afincado
fermedad variolosa supuso una pre- en España, Timoteo O’Scanlan, es-
ocupación sanitaria d e primer cribía en 1792 refiriéndose a las vi-
orden, es decir se transformó en ruelas: «son una guadaña venenosa
un a a uténtic a «e nfermedad que siega sin distinción de clima,
s o c i a l » 2 7 en todo el continente rango, ni edad, la cuarta parte del
Europeo y en el Americano. Hasta género humano, constando por re-
entonces, como señalo Haeser 28 petidas observaciones que la déci-
«no fue la rareza de la virulencia, ma cuarta parte de cuantos anual-
sino su presencia ininterrumpida lo mente pier den la vida s on
que hizo que los epidemiólogos se sacrificadas a esta cruel hydra» 29.
Las epidemias determinan el dis-
27
Utilizamos el concepto de enfermedad so- curso de la sociedad y será suficien-
cial en el sentido que le otorga la epidemio- te la noticia de que en la ciudad de
logía histórica a ese término: es un tipo de Lérida se había padecido una epi-
enfermedad con repercusiones objetivas y
demia de viruela y que para su cu-
subjetivas alarmantes para la sociedad.
28
La cita pertenece al discurso de Amalio ración los médicos de esa ciudad
GIMENO en la Solemne sesión celebrada pusieron en práctica los métodos
en la Real Academia Nacional de Medicina
el 25 de marzo de 1923 para conmemorar la
29
muerte de E. Jenner, Madrid, Ed. El Siglo O’SCANLAN, T. Ensayo apologético de la
Médico, 1923, p. 87. y se refiere al Hanbuch inoculación o demostración de lo importante
del gran historiador Haeser sobre historia de que es al particular y al Estado. Madrid, Imp.
las enfermedades. Real, 1792 pp. XV-XVI.

77
del Dr. Masdevall30, informando al hasta que se disipe la epidemia que
Conde de Floridablanca que «con el aflige las dos provincias».
método se habían conseguido los Las noticias sobre las epidemias
más portentosos y maravillosos
en los territorios coloniales hispanos
efectos, sin que muriesen de sus re-
durante la conquista son inciertas y
sultas, sino los muchachos que
a esto hay que añadir la falta de cri-
rehusaron a tomar dichos reme-
terio de los cronistas de los siglos
dios»31; para que Carlos III dispusie-
ra que el mencionado médico fuera XVI y XVII. A finales del siglo
a Cartagena, donde se sufría una si- XVIII, José Felipe Flores, médico de
tuación similar. La Gaceta de Madrid Cámara de Carlos IV, afirma que la
se hace eco de todas las repercusio- viruela «era una enfermedad exótica
nes que las epidemias tuvieron en la en aquellos países y enteramente
sociedad y por ejemplo, el 4 no- desconocida de sus antepasados»32.
viembre de 1800 publica que «...el A finales del Setecientos, era sentir
día 31 de octubre se anunció la sus- general que se trataba de una de las
pensión del curso académico en las grandes calamidades públicas y «la
universidades de Salamanca y Alca- causa que ha contribuido a dismi-
lá para evitar la concurrencia de es- nuir la población del territorio espa-
tudiantes andaluces y extremeños ñol de todo el mundo»33.
32
José Felipe Flores (1751-1814) era natural
30
José Masdevall (m. 1801), fue médico de de Chiapas, Guatemala, llegando a ser en
Carlos III y Carlos IV, inspector de epide- 1781 catedrático de Prima en la Facultad de
mias del Principado de Cataluña y miembro Medicina de San Carlos. En 1797, becado
de varias academias extranjeras. Gozó de por la Corona viaja al extranjero y en Flo-
gran renombre por su actividad en diversas rencia conoce a Galván y al constructor de
epidemias de «calenturas malignas» como modelos anatómicos de cera Felice Fontana.
por la invención de un remedio compuesto En Francia contacta con Laplace y a su vuel-
por sales de amoníaco, ajenjo, tártaro eméti- ta a España mantiene relaciones frecuentes
co y quina. Los efectos del mismo en la epi- con Antonio de Gimbernat para presentar
demia de Cataluña de 1783, en la de Carta- un informe a la Junta de Cirujanos de Cá-
gena en 1786 y en otras posteriores de Italia mara, sobre la necesidad de una campaña de
y México, fueron considerados muy satisfac- vacunación en América, respaldada por el
torios gobierno: Proyecto de Expedición del Dr.
31
Citado por Joaquín de VILLALBA. Epi - Flores, fechado en Madrid el 28 de febrero
demiología Española o Historia cronológica de de 1803. Archivo General de Indias, Sec-
las pestes, contagios, epidemias y epizootias, ción: Indiferente General, leg. 1558-A.
33
que han acaecido en España desde la venida de PINEDA, A. Memoria sobre la vacuna,
los cartagineses hasta el año 1801. Madrid, Santo Domingo. Imp. de la Capitanía Gene-
Imp. Fermín Villalpando, 1803, p. 159. ral, 1814, p. 10.

78
Se admite que la viruela en Amé- podrían ser variolosas. Sea cierto o
rica fue introducida por un esclavo no, lo que es evidente es el incre-
negro de Pánfilo de Narváez, cuando mento de la virulencia de la enfer-
sus tropas perseguían en 1520 a Her- medad durante y después de la con-
nán Cortés, aunque en el conjunto quista. Esta tesis es la que mantuvo el
arqueológico de Tiahuanaco (Boli- Dr. Flores y en su Proyecto de Expedi -
via), en el Templo de las Cabezas, ción desarrolla un relato auténtica-
aparecen representaciones de enfer- mente pintoresco: «Les acometió
medades en diferentes rostros huma- cuando en una catástrofe inaudita
nos y hay una cabeza con la cara pla- veían desaparecer sus antiguas cons-
gada de granos-marcas que se tituciones, y rodar los Tronos de sus
atribuye a las viruelas; además de la Príncipes: cuando unos hombres
presencia, en varios códices mexica- blancos y peludos, montados en
nos, de caras con lesiones que bien grandes animales, los atropellaban y

Fig. 5. Carlos IV y su esposa María Luisa. Grabado de Rafael Esteve copiando


los retratos de Goya, 1799. Colección Excmo. Ayuntamiento de Valencia.

79
tallaban: Cuando veían disparar a sus se tenía en mucho tiempo un solo
enemigos, relámpagos y truenos, que caso de viruela desde hacía quince
los despedazaban, y asombrados con años, mientras que en Caracas esta
el estruendo, les parecía que el cielo cruel enfermedad era de continuo te-
entero se desplomaba para sepultar- mida, porque ella se mostraba siem-
les. En este desastre se les comunicó pre allí esporádicamente en varios
el virus fatal: la fiebre violenta que les puntos a un tiempo; digo esporádica-
rendía»34. Lo que muestran las fuen- mente, porque en la América Equi-
tes es que las epidemias de viruela noccial, donde los cambios de la at-
afectaban con mayor virulencia a los mósfera y los fenómenos de la vida
organismos de los indígenas, pero no orgánica parecen sujetos a una perio-
por la debilidad de su constitución dicidad notable, la viruela antes de la
sino por las costumbres y modos de introducción tan benéfica de la vacu-
vida que contribuían a la propaga- na, no ejercía en sus estragos (si se
ción y el contagio. Por otra parte, las puede dar fe a una creencia muy di-
mismas fuentes afirman que las epi- fundida) sino cada 15 ó 18 años»36.
demias eran cíclicas y a ello se referí- Lo bien cierto es que, general-
an varias autoridades de la época. mente, las epidemias llegan en los
Humboldt, en su Voyage aux régions barcos, y por eso los puertos son los
équinoxiales du Nouveau Continent, lugares de primer acceso. De ahí, las
fait en 1799-180435, hace una notable medidas de las cuarentenas, que van
observación acerca de los ciclos epi- a generalizarse en todo el siglo
démicos de la viruela: «En 1766 la XVIII. Como era lógico, de tod a
población de Caracas y del hermoso América, la zona más castigada por
valle en que esta ciudad está situada las viruelas era el Caribe, por ser la
había sufrido inmensamente de una de mayor tráfico comercial y núcleo
cruel epidemia de viruelas. La morta- fundamental de comunicación. Era
lidad se elevó en la ciudad a seis u el centro de distribución del sistema
ocho por mil: desde esta época me- comercial de monopolio y también
morable, la inoculación se ha genera- el lugar de arribo del navío de per-
lizado, y la he visto practicar sin ayu- miso concedido por España a la Co-
da de médicos. En la provincia de rona Británica, como consecuencia
Cumaná, donde las comunicaciones del tratado de Utrech y lo que per-
con Europa son menos frecuentes, no mitía la entrada de esclavos negros a
todo el continente y a ellos se les va
34
FLORES, J.F. Op. cit., f. 2-2v. a identificar como la causa de mu-
35
Existe una edición en Caracas, Biblioteca
36
Venezolana de Cultura, 1956. HUMBOLT, A.von Op. cit., T. II, p. 311.

80
chas epidemias de viruela, sobre 4.2. La inoculación antivariólica
todo en la isla de Cuba37. en España y en las colonias de
Ultramar
Una última referencia a dos pro-
vincias de ultramar: Canarias y Filipi-
Los comienzos de la práctica de
nas. Como ha estudiado Bethencourt
la inoculación antivariólica en Es-
Masieu38, las islas Canarias no se man-
paña se desarrolla en dos etapas de
tuvieron al margen de las epidemias.
muy distinto signo. En la primera se
Como en América, las viruelas llega-
manifiesta un claro rechazo que im-
ban en barco, sobre todo a través de
los correos que con frecuencia arriba- pidió la penetración temprana de la
ban a sus costas, por ser éstas un lugar técnica, seguida de una larga polé-
de paso en el tráfico colonial. Las dos mica preludio de una posterior difu-
epidemias más importante en el ar- sión y amplia aceptación. Fueron los
chipiélago se dieron, la primera, en médicos de cámara los que a través
1780 y la última, con una altísima de Protomedicato se opusieron a la
tasa de mortalidad en 1798. Por lo vacunación y no, precisamente, por
que respecta a Filipinas, el problema razones conservadoras40, sino por
era mayor y venía condicionada por una actitud prudente ante una no-
su proximidad a China. Porque, como vedad que presentaba serias dudas
señaló Balmis, «en el Imperio chino de su eficacia generalizada.
reinan constantemente las viruelas y La polémica de la inoculación y
de donde siempre nos ha venido su su introducción en España, durante
contagio a Filipinas causándonos la la segunda mitad del siglo XVIII,
más cruel carnicería»39. debe considerarse como una faceta
37
más del proceso de renovación en la
Carta de Dionisio Martínez de Venegas a
España de Carlos III. El punto de in-
su Majestad, fechado en la Habana el 26 de
enero de 1732. Archivo General de Indias, flexión de la disputa habría que bus-
sección: Santo Domingo, leg. 381 carlo en los años finales del segundo
38
BETHENCOURT, A. De Inoculación y tercio de siglo. La primera etapa se
vacuna antivariólica en Canarias (1760- caracteriza por la prohibición en
1830). In: MORALES PADRÓN, F. (Co-
1757, por parte del Protomedicato,
ord.) V Coloquio de Historia Canario-Ameri -
c a n a , Excmo. Cabildo Insular de Gran de la publicación de la Memoria so -
Canaria, 1982, Vol. 2, pp. 283-284.
39 40
Informe de Francisco Xavier de Balmis a Un estudio de la polémica y su significa-
José Antonio Caballero, fechado en Macao do: RIERA, J. Los comienzos de la inocula-
el 30 de enero de 1806. Archivo General de ción de la viruela en España. Medicina e His -
Indias, Sección: Indiferente General, leg. toria, Tercera época, 1985, nº 8, Barcelona, J.
1558-A. Uriach.

81
bre la inoculación de la vacuna de la vi - En la larga polémica sobre la
ruela, de Cristian M. de La Conda- inoculación, los defensores de la
mine (1701-1774), traducida al cas- misma son generalmente los profe-
tellano por Rafael de Osorio. La sionales más conectados con la me-
obra de La Condamine marca en dicina europea de la Ilustración y
Europa una nueva época en la apo- también los médicos y cirujanos ex-
logía de la inoculación. Las razones tranjeros residentes en España42. Las
del Protomedicato ya las hemos figuras decisivas, si juzgamos por sus
anotado, de él formaban parte los escritos, fueron el español Miguel
médicos españoles más prestigiosos Germán, que se había trasladado a
de mediados del siglo, con auténtica Londres para aprender el método de
proyección europea como Gaspar inoculación junto a Sutton, y dos
Casal (1680-1759) y Andrés Piquer irlandeses afincados en España: Ti-
(1711-1772) entre otros. A ello se moteo O’Scanlan y Bartholomé
añadían motivos de tipo religioso O’Sullivan. También un grupo de
para prohibir y censurar el libro ba- médicos vascos, entre los que desta-
sados sobre todo en alusiones del caba Ignacio María Ruiz de Luzuria-
texto castellano al problema de la ga (1763-1822); y finalmente el in-
confesión reformada41. signe médico catalán Francesc
Salvà i Campillo (1751-1828), pro-
41
La polémica entre «rigorismo» y «probabi- fesor de clínica en Barcelona. Todos
lismo» en la interpretación del pecado y por ellos militaron entre los partidarios
tanto, en la penitencia, adquirió cierta im- de la inoculación. Pero de todos los
portancia en el XVIII y pensadores como Pas- tratadistas defensores de la misma,
cal no dudaron en acusar a los jesuitas de la posiblemente fue O’Scanlan quien
moral relajada de los confesores. DELUME-
AU, J. La confesión y el perdón, Madrid, Alian-
mejor supo expresar sus tesis en la
za Editorial, 1992. Es muy significativa la di- obra Ensayo Apologético de la Inocu -
ferencia entre la censura eclesiástica del lación (1792), un texto excelente
Doctor Manuel Macías y Pedrejón, cura pá- sobre la cuestión que demuestra
rroco de San Justo y San Pastor: «De orden de su evidente conocimiento de la me-
V. A. he visto este tratado sobre la inocula-
dicina británica y francesa del
ción de las viruelas, y juzgo no se debe conze-
der lizencias por no juzgar lícita». En cambio, siglo XVIII.
el carmelita Fray Rey y Trigueros señala que:
42
«No e advertido, ni hallado doctrina, ni espe- RIERA, J. Cirugía Española Ilustrada y su
cie alguna que se oponga a la pureza de nues- comunicación con Europa, Valladolid, Uni-
tra Santa Fe y buenas costumbres , ni que versidad, 1976; y del mismo autor, Medicina
contravenga las Regalías de Su Majestad». y Ciencia en la España Ilustrada. Epistolario
Archivo Histórico Nacional, Consejos, leg. y documentos, Valladolid, Universidad,
50653. Vide RIERA (1985). Op. cit., pág. II. 1981.

82
Fig. 6. Lámina procedente de la traducción castellana de la obra F. Chaussier; Origen y
descubrimiento de la vaccina. Traducido del francés con arreglo a las últimas observacio -
nes hechas hasta el mes de mayo del presente año y enriquecido con varias notas por el
Dr. Pedro Hernández, médico del Real Colegio de esta Corte. Madrid, Oficina de Benito
García y Cía., 1801.

La presencia en el Archivo de así, pudo influir, indudablemente,


Campomanes de una gran cantidad desde su cargo de Gobernador del
de papeles sobre la inoculación y de Consejo de Castilla. En este orden
opúsculos, notas y manuscritos so- de inquietud es oportuno señalar el
bre temas médicos y epidemiológi- Extracto del papel sobre la inoculación
cos, nos permite sospechar en las in- que publicó el barón Tomás Dism-
quietudes sanitarias el interés del dale, Consejero de Estado y Primer
Conde por la incidencia en la po- Médico de la Emperatriz de Rusia,
blación de los problemas médicos, manuscrito que fue propiedad del
incluso, quizá no sea excesivo afir- Conde de Campomanes en la se-
mar las simpatías del político por los gunda mitad del siglo. Versión cas-
defensores de la inoculación. Si fue tellana que no llegó a editarse. Ade-

83
más, la actitud abierta mantenida parecer una tercera parte de los in-
por el Consejo de Castilla ante estas dios: ¡pero qué tercera parte! Los
cuestiones, de acuerdo con su políti- jóvenes padres con sus hijos: dos ge-
ca sanitaria reformadora, es muy sig- neraciones. Innumerables genera-
nificativa. En la correspondencia de ciones».44 Ante la ineficacia tera-
la Secretaría de Estado de 1772, péutica, la actitud del indígena,
abundan los papeles sobre la inocu- como ha señalado Ramírez Martín,
lación, lo que indica la buena dispo- es huir siguiendo el refrán: «Huyr de
sición de la Corte por esta práctica y la pestilencia con tres eles, es buena
su gran interés por resolver el pro- ciencia»45. Los nativos tomaban al
blema de la viruela. Desde aquel año pie de la letra este proverbio y De la
no se interrumpen las noticias sobre Condomina, en su Viaje a la Améri -
el progreso de la inoculación en la ca Meridional, escribía en su diario
corte de Dos Sicilias y Nápoles, a la en diciembre de 1743: «No aprove-
que se refiere con frecuencia la reina ché, como el señor Maldonado, la
Carolina, hija de Carlos III en la co- oportunidad de la flota portuguesa
rrespondencia mantenida con su pa- que partió para Lisboa el 3 de di-
dre43. ciembre de 1743 y estuve forzosa-
A pesar de este interés, hasta mente retenido en Pará hasta fines
1798 no se dictarían providencias del mismo mes, menos por la ame-
en España a favor de la inoculación, naza de los vientos contrarios [...]
una fecha muy tardía que se super- que por las dificultades de reclutar
pone a la práctica del método jen- un equipo de remeros entre los in-
neriano de la vacunación. dios, los cuales en su mayor parte
habían huido de las aldeas circunve-
Las noticias oficiales demuestran
cinas, temiendo el contagio de la vi-
claramente que la inoculación de
ruela, que a la sazón hacía grandes
las viruelas se introdujo en América
con posterioridad al año 1775. Para 44
FLORES, J. Op. cit., f. 3v.
comprender el comportamiento de 45
Las tres eles son: luego, lejos y largo tiem-
los indígenas frente esta enferme- po. Ver en SORAPÁN DE RIEROS, J. Me -
dad, es necesario conocer la terrible dicina española contenida en provervios vulga -
forma en que les afectaba. En el ya res de nuestra lengua. Muy provechosa para
todo género de estados para philosophos y médi -
mencionado informe del Dr. Flores, cos, para teólogos y juristas, para el buen regi -
afirma que la epidemia «hace desa- miento de la salud y más larga vida (1616).
Con estudio preliminar de Antonio Castillo de
43
Más información en RIERA, J. (1985), Lucas. Madrid. Imp. Cosano, 1949, pp. 541-
Op. cit., pp. 20 -25. 555.

84
estragos.»46 Por ello, la noticia de Otro misionero del río Negro siguió
cualquier remedio eficaz contra la su ejemplo con el mismo éxito»47.
epidemia era objeto de la máxima En una carta del Marqués del Soco-
atención. rro, publicada en la Gaceta de Ma -
drid el 3 de junio de 1790, afirma lo
Oficialmente, en 1777 se introdu-
siguiente: «El año de 1766, hallán-
ce la inoculación en Buenos Aires,
dome de Gobernador y Capitán Ge-
en 1778 en Lima, en 1792 en Santa
neral de la provincia de Caracas, pa-
Fe de Bogotá y casi a finales de siglo
decía aquella capital desde el 64 una
en la ciudad de México. Pero la rea-
epidemia rigurosísima de viruelas,
lidad es que la inoculación se propa-
tanto que de ellas moría el treinta y
gó en América al mismo tiempo que
seis por ciento: en vista de este es-
en la metrópoli. Una vez más, La
trago hice venir de la isla francesa de
Condamine nos hará de testigo:
La Martinica, a un médico francés
«Diciembre de 1743. –La inocula-
acreditado en la inoculación, pero
ción los salva a todos.– Hace 15 ó 17
vino enfermo y sin poder practicar
años que un misionero carmelita de
las cercanías de Pará, viendo que to- aquel remedio, fue preciso que se re-
tirase. Luego llegó en un navío del
dos los indios morían uno tras otro,
y habiendo aprendido por la lectura comercio de las Canarias D.N. Per-
de un periódico el secreto de la ino- domo, médico muy conceptuado en
culación, que hacía furor entonces aquellas islas y de especial conoci-
en Europa, juzgó, prudentemente, miento en la inoculación. Al cuida-
que utilizando este remedio podría do de éste hice hacer un primer en-
al menos convertirse en dudosa una sayo en nueve muchachos de cuatro
muerte que, empleando los reme- a nueve años, el segundo en doce de
dios ordinarios, era demasiado cier- nueve-diez años, que presentaron
ta. [ ... ]. Este religioso fue el prime- sus padres o amos; y el tercero, en
ro en América que tuvo el valor de veintitrés personas de dieciocho a
ponerla en ejecución. Había perdi- cuarenta; y todos salieron con la
do ya la mitad de sus indios; otros mayor felicidad: vistos estos buenos
muchos caían enfermos diariamen- sucesos de la inoculación, la permití
te; se atrevió a inyectar la viruela a en la provincia por mano de aquel
todos los que no habían sido aún médico, dando principio por cuatro
atacados y no perdió ni a uno solo. de mis hijos; en efecto, recibiéronla
hasta cinco mil personas de diecio-
46
LA CONDAMINE, C.M. de. Viaje a la cho a cuarenta y todos salieron con
América Meridional, Madrid, Ed. Espasa Cal-
47
pe, 1962, p. 87. Idem, pp. 87-88.

85
la mayor felicidad y con tanta dicha, traer de París, Piguillem inició en
que no sé que muriese otra que una Puigcerdà una tanda de experimen-
señora que se arriesgó a la opera- tos que más tarde continuó en Bar-
ción, ocultando cierto mal que pa- celona. Algunos socios de la Acade-
decía...; en fin, el buen suceso gene- mia Médico-Práctica de esta ciudad,
ral dio tanta confianza a aquel especialmente Vicente Mitjavila Fi-
numeroso vecindario, que para evi- sonell (ca 1759-1805) y Francesc
tar el contagio de cruel natural viví- Salvà Campillo, fueron los primeros
an dispersos en el campo, habían en adoptar el nuevo método preven-
vuelto a la ciudad, y los amos lleva- tivo contra la viruela. Tarragona,
ban la inoculación a los esclavos de gracias al esfuerzo de John Smith
sus haciendas, y aun los padres po- Sinnot (1756-1809), que hizo servir
bres inoculaban a sus hijos por sí muestras de virus enviadas entre
mismos, todo con el más feliz suceso, cristales planos de Barcelona por el
cuando dejé aquel mando en princi- mismo Piguillem, se convirtió en un
pio del año 1771.»48 En definitiva, foco activo propagador de la vacuna
aunque las autoridades políticas no jenneriana. Desde Cataluña la va-
reconozcan la introducción del mé- cuna fue exportada a Aranjuez e in-
todo de inoculación hasta fechas mediatamente a Madrid, pero los re-
muy tardías, la realidad es que esta sultados no fueron los esperados.
se practicaba fuera de los cauces ofi- Una remesa del pus varioloso llega-
ciales. do directamente desde Paris, hizo
posible que se llevaran a cabo los
primeros ensayos, realizados por Ig-
4.3. La introducción de la vacuna-
nacio María Ruiz de Luzuriaga e Ig-
ción jenneriana
nacio de Jáuregui, médicos de la fa-
Las primeras vacunaciones jen- milia real, a partir de abril y mayo
nerianas en España, como es bien del año siguiente, con resultados po-
conocido, tuvieron lugar en Catalu- sitivos en la Corte y en la capital del
ña en diciembre de 1800, por inicia- Reino.
tiva de Francesc Piguillem (1770- En estas primeras tentativas de
1826). Con fluido vacuno que hizo difusión del descubrimiento de Jen-
48
ner en España, hay que tener en
Citada por USANDIZAGA SORALU- cuenta un tercer grupo vasconava-
CE, M. Los Ruiz de Luzuriaga eminentes médi -
cos vascos «ilustrados», Salamanca, Cuader-
rro más disperso geográficamente,
nos de Historia de la Medicina Española, cuyos componentes más significati-
1964, pp. 38-39. vos fueron Lope García de Mazarre-

86
Fig. 7. Libro de acuerdos de la Real Academia de Medicina Matritense
por el que se nombra a Jenner académico corresponsal extranjero (18 de
agosto de 1803).

87
do (1769-1820) en Bilbao, los ciru- nuevo descubrimiento; un numeroso
janos Salvador Bonor, José Antonio ejército de burgueses, funcionarios
de Irízar y Vicente Lubet en San Se- del estado, aristócratas y clérigos se
bastián y por último, Diego de Ban- alinearon al lado de los profesionales,
ces de Bances y Vicente Martínez en incluso invirtieron dinero, tiempo y
Navarra. relaciones e influencias personales,
en todos los rincones de España, en
En general, los profesionales sa-
la difusión de la nueva técnica. En
nitarios, fundamentalmente los mé-
poco tiempo se estableció una línea
dicos, aceptaron de buen grado el
divisoria clara entre los pro-jenne-
nuevo remedio por motivos científi-
rianos, empeñados en convencer a
cos, pero también ideológicos. Uno
las altas esferas gubernamentales
de los galenos que mejor supo expre-
para que emitieran normas favora-
sar las razones teóricas que justifica-
bles a la vacuna y, por otra parte, los
ban la acogida del nuevo método fue
detractores, dedicados a despresti-
Ruiz de Luzuriaga en una carta escri-
giar el método basándose en los fra-
ta en 180349. Inspirado por el pensa-
casos más escandalosos del mismo,
miento fisiocrático afirmaba que la
como el caso de la muerte de un aris-
vacuna, con más garantías que la
tócrata después de haber sido vacu-
inoculación, evitaba abortos invo-
nado. Los primeros tuvieron que lu-
luntarios, terminaba con la causa
char además contra los propios
más importante de mortalidad in-
colegas que habían hecho de la ino-
fantil y por tanto, contribuía al in-
culación un puro y simple negocio.
cremento de la población sana y
De esta manera, los más precoces va-
apta para el trabajo, muy especial-
cunadores españoles, convertidos en
mente para la agricultura, la riqueza
apóstoles de la causa, hicieron servir
de la cual era, en última instancia, el
todos los medios a su alcance para
indicador más importante de la bue-
comunicar sus resultados y difundir
na salud de una nación.
el nuevo método. Antes incluso de
Pero no fueron sólo un buen nú- disponer de una casuística propia,
mero de sanitarios los que tomaron tradujeron algunos de los textos
parte abiertamente en la defensa del franceses más significativos sobre la
vacuna, y cuando la experiencia les
49
OLAGÜE DE ROS, G., ASTRAIN GA- permitió ofrecer información de pri-
LLART, M. «Propaganda y filantropía: los mera mano redactaron textos de cla-
primeros textos sobre la vacunación jenne-
riana en España (1799-1801)». Medicina e
ro espíritu pedagógico y con la fina-
Historia, Tercera época, nº. 56. Barcelona, J. lidad de enseñar a vacunar a quienes
Uriach, 1995. no conocían la técnica, en los que

88
era manifiesto un mesianismo extre- tar extraño que, tanto Mazarredo
mo: los éxitos conseguidos demos- como Smith, acudieran a las Socie-
traban irrefutablemente la bondad dades de Amigos del País o a los
de la vacuna, en respuesta a los opo- consistorios municipales con el fin
sitores y a los dudosos. de propagar el invento de la vacuna
con sus escritos. Smith, por ejemplo,
Muy significativa fue la actividad
entró en contacto con las Reales So-
de los que, aun no perteneciendo al
ciedades Económicas de Valencia y
mundo sanitario, tomaron parte en
Zaragoza, si bien las muestras envia-
las campañas a favor de la vacuna.
das a Aragón no produjeron los
De éstos destacaremos el ya mencio-
efectos esperados51.
nado John Smith, ingeniero direc-
tor de las obras del puerto de Tarra- El periodismo médico debería
gona, autor de un opúsculo titulado haber sido el soporte idóneo para
Progresos de la vacuna en Tarragona. este tipo de escritos, generalmente
De origen irlandés, se sabe que en breves y pensados para un consumo
1776 se encontraba en el Ferrol, rápido. Sin embargo, la mayor parte
donde ejercía de médico otro irlan- aparecieron con folletos, muchos
dés, O’Scanlan, a quien ya hemos sin años, traductor o impresor. En
citado como gran defensor de la ino-
culación. Por tanto, no es aventura- no estaba encargada a un consejero del mo-
do el pensar que Smith y O’Scanlan narca absoluto, como en gran parte de las
monarquías del Continente europeo, sino de
mantuvieran relaciones personales y la iniciativa individual y privada de un gru-
que el ingeniero se interesara por las po de profesionales heterogéneo, todos ellos
actividades inoculadoras de su com- pertenecientes a las clases medias. Basándo-
patriota médico en el Ferrol. De he- se en la llamada New Philosophy, ideología
cho, esta última generación de ilus- que supo combinar el humanitarismo con el
pragmatismo; un conjunto de médicos, ma-
trados, muy sensibilizados ante los gistrados y filántropos organizaron las pri-
problemas sanitarios, desplegaron meras campañas de política sanitaria moder-
una actividad parecida al bien cono- na. Sin duda, el descubrimiento de la
cido «movimiento sanitarista» bri- vacuna por Edward Jenner, guarda relación
tánico, si bien compuesta sobre todo con este movimiento.
51
Para la Sociedad valenciana: ALEIXAN-
por iniciativas individuales sin coor-
DRE TENA, F. Catálogo documental del Ar -
dinación entre sí50. No puede resul- chivo de la Real Sociedad de Amigos del País
Valenciano: 1776-1876, Valencia, Artes
50
El sanitary movement británico nació con Gráficas Soler, 1978, nº 1.019: «1801 –mar-
las características propias de la peculiaridad zo– 20; «Informe de D. Juan Smith desde Ta-
sociopolítica de la Inglaterra de la época res- rragona, sobre la inoculación de la vacuna
pecto al Continente. La actividad sanitaria contra la viruela».

89
Fig. 8. Aunque en 1798 una Real Cédula obligaba a las Casas de Expósitos y Misericor-
dia a practicar la inoculación de las viruelas, la nueva Cédula de 1805 amplía el hori-
zonte de la vacunación a todas las capas de la población. Archivo Real Academia Na-
cional de Medicina.

90
realidad fueron auténticos panfletos texto más importante de todos los
de inspiración filantrópica con los traducidos, tanto por su contenido
que los autores, por lo común médi- como por su significación, fue la ver-
cos o cirujanos no relacionados con sión castellana que hizo Francisco
la élite de sus profesiones respecti- Xavier de Balmis, en 1803, del Trai -
vas, pretendían al mismo tiempo té historique et pratique de la vaccine
aprovechar la distribución del fluido (1801), de Jacques-Louis Moreau de
vacunal para su promoción social y la Sarthe (1771-1826), el primer
científica, ya que al mismo tiempo gran adalid y divulgador de la obra
que se presentaban como vacunado- de Jenner en Europa, y posiblemen-
res, establecían una potencial rela- te el más conocido. Balmis fue uno
ción de dependencia con el lector de los defensores más precoces y
prometiéndole muestras de pus va- entusiastas de la vacuna y la tra-
rioloso con garantía absoluta de ducción de la obra no sólo tiene mo-
efectividad. No olvidemos que hasta tivaciones divulgadoras, sino funda-
1805, el Estado, con el fin de asegu- mentalmente pedagógicas. Se trata
rar el abastecimiento permanente de un texto con un planteamiento
de fluido y cuantificar estadística- metódico riguroso que si bien en su
mente la marcha de la vacunación origen es hijo del pensamiento ilus-
trado, encontramos en él los gérme-
en España, no estableció la obliga-
nes de lo que, en su desarrollo a lo
ción de habilitar salas de vacuna-
largo del siglo XIX, dará lugar a dis-
ción en los hospitales.
tintos capítulos de la medicina con-
El primer texto publicado en Es- temporánea. Es, además, el texto
paña sobre la vacuna apareció en que el propio Balmis utilizó en la Ex-
1799 en Barcelona y se trata de un pedición para enseñar la técnica co-
compendio de escritos británicos y rrecta de vacunación y prevenir y
franceses. Pero en 1801 se produce explicar las causas de sus posibles
una auténtica explosión informati- fracasos.
va, con la publicación de nueve fo- Las constantes epidemias de vi-
lletos provacunistas52. Sin duda, el ruela en América demandaban con
52
urgencia, a partir de 1800, la presen-
Seis de ellos fueron traducciones de textos
cia de la vacuna en esos territorios.
franceses y uno –la versión hecha por Pedro
Hernández de una obra de un autor francés– Esta impaciencia, obligó a las auto-
conoció tres ediciones en Madrid, dos en
1801 y otra en 1802; y una edición en His- Montpellier por el médico Ramón y Mor-
panoamérica. A esto habría que añadir la te- nau. Ver. G. OLAGÜE DE ROS y M. AS-
sis doctoral en 1801 defendida en francés en TRAIN GALLART (1995), Op. cit., p. 9.

91
ridades locales criollas y a los médi- siguieron estrictamente, sino que,
cos más entusiastas de las bondades llevados por la necesidad del día a
del fluido vacuno, a solicitarlo a los día y las circunstancias cambiantes,
centros que lo poseían. La obten- se iba modificando lo planeado ini-
ción de la vacuna de estos centros cialmente y se crearon itinerarios
difusores nos permite afirmar que la más adecuados de distribución de la
vacuna no llega a América exclusi- vacuna; a la vez que tuvieron que
vamente de la mano de la Expedi- aparcarse muchos de los proyectos
ción. En la mayor parte de las pro- que Balmis tenía la intención de de-
vincias de Ultramar se conocía la sarrollar. Veamos, pues, cómo se im-
vacuna y se utilizaba el fluido vacu- plantó la vacuna en territorios
no, que había llegado generalmente hispanos antes de la llegada de la
protegido entre cristales, a la mayor Expedición.
parte de ciudades importantes de la
América hispana. El terror ante la El Virreinato de Santa Fe era el
viruela y la necesidad de hacer fren- más afectado por la viruela y en con-
te a las epidemias, crearon una co- secuencia fue el más interesado por
rriente favorable a la vacunación. el nuevo descubrimiento de la vacu-
Esta actitud positiva frente a la va- na. La primera noticia sobre la vacu-
cuna produjo, sin embargo, no po- na es una carta de Antonio Nariño
cos enfrentamientos y recelos en el al Virrey Mendinueta en la que
momento de la llegada de la Real cuenta sus experimentos y la aplica-
Expedición Filantrópica. Ya tendre- ción satisfactoria de la misma en un
mos ocasión de ver cómo Balmis se muchacho durante el verano de
opuso críticamente a los ensayos 1802. Las noticias que llegan a la
precursores de la práctica de la va- metrópoli eran alarmantes y obliga-
cuna en los territorios de Ultramar. ron a enviar con prontitud la vacu-
Los expedicionarios tuvieron dis- na desde la Península. Aprovechan-
gustos y decepciones por causa de do la salida del nuevo Virrey electo,
los intentos de vacunar con fluidos Antonio Amar, se envía a América
desvirtuados y toda esta realidad en- al médico Lorenzo Vergés para que
contrada por el Director de la Expe- se traslade directamente a la ciudad
dición a la llegada de la misma, mo- de Santa Fe. Las autoridades médi-
tivó en él una actitud negativa y de cas comisionaron al mismo para que
reprobación de todo lo hecho hasta una vez llegado a la capital de Nue-
entonces por autoridades locales y va Granada «envíe otros tres profe-
médicos. En consecuencia, las rutas sores, uno a Nueva España, dete-
del Derrotero de la Expedición no se niéndose en La Habana, otro al Perú

92
Fig. 9. Inicio del informe presentado por Manuel de Maraball sobre la epidemia de
viruelas de Chiapas en el Virreinato de Nueva España (septiembre 1803). Archivo
Real Academia Nacional de Medicina.

93
Fig. 10. «Indio con viruelas». Lámina de la obra del obispo peruano Baltazar Jaime
Martínez Compañón, Trujillo del Perú. 1786 (Ed. de Madrid, Ed. Cultura Hispánica del
Centro Iberamericano de Estudios).

94
y otro a Buenos Ayres, debiendo ser tró su presencia del 13 al 25 de fe-
transportados de cuenta de la Real brero de 1804. La solución que se
Hacienda o de la renta de Correos». encontró fue desplazar la población
El Marqués de Bajamar, el 26 de para que fuera vacunada en la ciu-
mayo de 1803, insta en un oficio al dad y, una vez que se tenía el pus va-
Dr. Vergés, a establecer «el método cuno, retornaban nuevamente a sus
y las reglas que deberían observarse lugares de origen. Las vacunaciones
para introducir y perpetuar la vacu- públicas iniciadas por Oller, se sus-
na en todos los reinos a los que lle- penden el 9 de febrero en deferencia
gue»53. a la llegada de la Real Expedición,
como consecuencia, cuando ésta
La isla de Puerto Rico se erigió
arribó no detecto ninguna actividad
como un centro difusor de la vacuna
vacunadora y lo que fue una defe-
antes de la llegada de la Expedición. rencia acabó siendo un grave error:
El verdadero motor de ese proceso se había interrumpido el ritmo de
fue el Brigadier Ramón de Castro, propagación y perpetuación de la
que a fuerza de insistentes solicitu- vacuna lo que supuso duras e injus-
des obtuvo cristales con la vacuna tas críticas de Balmis a su llegada54.
procedentes de la isla británica de La labor realizada por estos médicos
Saint Thomas. Cuando la vacuna debió ser ejemplar porque el día 9 de
llegó a Puerto Rico, encargó a los marzo de 1804 se afirma que «como
doctores Francisco Oller y Tomás la vacuna se ha propagado tanto en
Prieto como comisionados con la fi- esta ciudad son raros los niños que se
nalidad de conservarla y propagarla. encuentran sin haberse inoculado
Tras varias peripecias, el doctor para satisfacer al encargo de V. S. y
Oller pudo vacunar con éxito el 28 deseo del Sr. Director de la Real Ex-
de noviembre de 1803. A partir del pedición»55.
17 de diciembre comenzaron siste-
máticamente las vacunas públicas En la isla de Cuba fue el médico
en la ciudad de San Juan, al tiempo Tomás Romay el que comenzó las
que Oller propagaba la vacuna en el gestiones para introducir el fluido
partido de Fajardo, a doce leguas de 54
RIGAU PÉREZ, J. Introducción de la Va-
San Juan, donde el riesgo de epide-
cuna de Viruela en el Sur de Puerto Rico.
mia era inminente, como lo demos- 1804. Boletín de la Asociación Médica de Puer -
to Rico, 1979, nº. 7, p. 147.
53 55
Archivo General de Indias. Sección: In- Carta de Santiago de los Ríos dirigida al
diferente General. Expediente 1., Extracto Capitán General de la Isla de Puerto Rico el
General de la Expedición Filantrópica de la 9 de marzo de 1804. Archivo General de In-
Vacuna. Leg. 1558-A. dias. Sección: Santo Domingo, leg. 23222.

95
vacuno, un año antes de la llegada En la ciudad de Cuba se establecie-
de Balmis. Había solicitado a las co- ron Juntas Subalternas de Vacuna
lonias británicas en América el flui- en las ciudades de Trinidad, Villa de
do vacuno que administró a sus hijos Santa Clara, Santiago de Cuba y
con resultados negativos. Pero el 10 Puerto Príncipe. En La Habana lo
de febrero de 1804 llegó a la ciudad original es que la Junta Central de
de la Habana la señora María Busta- Vacuna se integró en la Sociedad
mante, procedente de la Aguadilla Económica de Amigos del País.
de Puerto Rico. A su partida hizo
Dos años antes de la llegada de la
vacunar a su hijo de diez años y a dos
Expedición a Venezuela, el licencia-
mulatitas de ocho y seis años de
do Alonso Ruiz Moreno había sido
edad. Cuando entraron en el puerto
contratado en Cádiz para transpor-
de la Habana después de nueve días
tar el fluido vacuno a la Capitanía
de su vacunación, los granos que
General venezolana. Este médico
portaban estaban en plena sazón.
había conseguido la vacuna en Jerez
Comenzó Romay las vacunaciones
de la Frontera y desecada en vidrios,
en Cuba en dos sesiones los días 12
la trasladó a esos territorios donde
y 13 de febrero de 1804. Se vacuna-
llegó totalmente inactiva. Por fin, la
ron nueve niños y «pasan de dos-
vacuna llega en condiciones ópti-
cientas las personas vacunadas por
mas gracias a un envío de Oller. Se-
diferentes profesores con las pústu-
las de los nueve primeros niños»56. gún afirmaciones de Alonso Ruiz
Moreno se llegó a erradicar la virue-
56
Noticia del Dr. Romay en papel periódico la natural en el territorio y enviar el
de La Habana, nº. 17, 1804. Ceferino fluido vacuno a otras regiones de la
ALEGRÍA, en su Introducción de la vacuna Capitanía General.
en América, Caracas, Talleres Gráficos de la
División de Educación Sanitaria, 1970; afir- El territorio de la Capitanía Ge-
ma que las primeras vacunaciones las realizó neral de Guatemala era un territo-
Romay en abril de 1803 con un fluido vacu- rio que tenía riesgo de sufrir un ata-
no procedente de Philadelphia, p. 14. Sin que de viruela, por la situación
embargo, en un documento enviado por
Balmis al Consejo de Indias, con declaracio-
estratégica en el comercio entre los
nes de las autoridades locales, informa que: dos hemisferios del continente
«en la Habana el Dr. D. Tomás Romay pro-
pagó con feliz éxito y aprobación del Proto- sobre la actividad vacunadora del Dr. Ro-
medicato la vacuna llevada a aquellas islas m a y, e n Sus ana María RAMÍREZ
por Dña. María Bustamante...». Archivo MARTÍN, Proyección científica de las ideas
General de Indias. Sección: Indiferente Ge- de Tomás Romay sobre la vacuna de la vi-
neral. Expediente 12, Extracto General de la ruela en la inclusa de Madrid. Asclepio, vol.
Expedición. Leg. 1558-A. Más detalles LIV, fas. 2, 2002, pp. 109-128.

96
americano, pero además la situa- t e » 58. Después de un fracaso tras
ción de la población aislada en las otro, el interés por conseguir la va-
selvas del interior del istmo, con di- cuna residía en particulares que no
ficultades en las comunicaciones, cesaron de solicitarla ni de remitir-
convertían las epidemias en una la. Impacientes ante tanta demora,
verdadera guadaña. Con este estado y agobiados por una epidemia de vi-
de opinión, el día 14 de abril de ruela que se declaró en la Ciudad
1802 se recibió en la ciudad de Real de Chiapas por contagio de la
Guatemala un informe del Gober- Provincia de Tabasco, el Presidente
nador de Chiapas en el que informa dirige una carta al ministro de Esta-
que algunos pueblos del norte de su do el de julio de 1803. Como a la
provincia se hallaban contagiados llegada de la carta a la Corte ya ha-
de viruelas procedentes de la pro- bía salido la Real Expedición, el mi-
vincia de Yucatán, donde hacía más nistro de Gracia y Justicia dirige
de dos años que se sufría la epide- una misiva el 16 de diciembre al
mia. Al año siguiente es informada Presidente de la Capitanía General,
la Real Academia de Medicina y se recomendándole que «envíe un fa-
afirma que se ha utilizado para fre- cultativo a cualquiera de los puntos
nar la epidemia la inoculación 57. El del derrotero que lleva la Expedi-
terror ante la posibilidad de futuras ción para que tomase las instruccio-
epidemias motivó a una búsqueda nes convenientes»; y al mismo
incesante del pus vacunal sea de tiempo ordena a Balmis que «le en-
donde fuere. Por primera vez llegó viase la vacuna bien fuese por me-
la vacuna procedente de Veracruz, dio de sus Ayudantes o del faculta-
remitida por el gobierno de esta ciu- tivo que aquel Gefe comisionase al
dad en un correo extraordinario por intento»59. Con arreglo a lo dispues-
suscripción promovida por el proto- to el también protomédico José An-
médico Narciso Esparragosa y cos-
58
teada por los ciudadanos más pu- «Proyecto de Expedición del Dr. Flores».
Madrid, 28 de febrero de 1803. Archivo Ge-
dientes. El correo volvió sin el pus
neral de Indias. Sección: Indiferente Gene-
porque «se había encontrado iner- ral. Leg. 1558-A, f. 7v.
59
Archivo General de Indias. Sección: In-
57
«Informe de Manuel de Maraball dirigido diferente General. Extracto General de la
a Pedro Cevallos sobre la epidemia de virue- Expedición filantrópica de la Vacuna. Expe-
las que sufría la provincia de Chiapas y la diente 17. Carta de José Antonio Caballero,
inoculación de la vacuna como remedio». ministro de Gracia y Justicia dirigida al Di-
Ciudad Real de Chiapas 7 de septiembre de rector de la Real Expedición de la Vacuna D.
1803. Archivo de la Real Academia de Me- Francisco Xavier Balmis. Madrid, 16 de di-
dicina de Madrid. Leg. 14, doc. nº 821. ciembre de 1803. Leg. 1558-A.

97
tonio de Córdoba solicitó a las au- de mayo de 1804; acompañada de
toridades de Reino de Guatemala el una aguja de vacunar y de instruc-
establecer una expedición marítima ciones de vacunación. También el
para que se desplazase a La Habana doctor Narciso Esparragosa se aplicó
a recoger el fluido vacunal que incansablemente a difundir la vacu-
traería la Real Expedición cuando na, no siempre con resultados feli-
llegase a esas islas. En Guatemala ces. Pero su labor fue magnífica, de
habían hecho una estimación de mucho compromiso y dedicación a
tiempo pensando que de octubre a la población. La ciudad de Guate-
noviembre de 1803 estaría la expe- mala, gracias a él, se convirtió en un
dición en la isla de Cuba. Las auto- centro difusor de la vacuna, antes y
ridades locales impacientes por la después de la llegada de la Expedi-
espera solicitan que «se envíe desde ción Filantrópica.
La Habana el fluido vacuno». Para
ello se insta a que utilicen los bu- La vacuna, al igual que cualquier
ques guardacostas que cada 40 días otra mercancía, tomo el puerto de
se relevan y que en «uno de ellos Veracruz como un centro difusor
puede remitirse la Vacuna propaga- para todo el territorio de Nueva Es-
da que sea en esa ciudad, al cuidado paña. Se pueden establecer cuatro
del Cirujano de su dotación o de rutas de penetración de la vacuna
otro profesor inteligente dándosele antes de la llegada de la Expedición:
dos muchachos que bastarán para una con destino a Oaxaca, otra con
conservar en buen estado el fluido dirección a Campeche, una tercera
en una navegación tan corta hasta a las Provincias Internas y otra con
Trujillo, inoculando el uno el día de rumbo a la capital mejicana. El Vi-
salida, y el otro cuando mejor pa- rrey se hizo acompañar desde Vera-
rezca»60. cruz por el médico de la Armada,
García de Arboleya, que será el ver-
Cuando comenzó la vacunación
dadero motor de la vacunación an-
a expedirse en Veracruz, donde vivía
tes de la llegada de Balmis, y que
don Ignacio Pavón y Muñoz, despa-
chó la vacuna en correo extraordi- nada más llegar a la capital novohis-
nario, que costeó él mismo, a sus pana inició la vacunación con resul-
hermanos Cayetano y Manuel. Lle- tados negativos. Posteriormente, el
gó la vacuna a Guatemala a los vein- ayuntamiento de Veracruz informa
te días de su salida de Veracruz, el 16 al Virrey que el 29 de marzo de 1804
había llegado el fluido procedente
60
Archivo General de Indias. Sección: de La Habana y con éxito en sus re-
Cuba. Leg. 1691. sultados, difundiéndose desde allí a

98
la región de Oaxaca. El 10 de abril nia que unieron su sentir filantrópi-
del mismo año llegó a Veracruz el co y se empeñaron en conseguir el
fluido que desde Cuba remitía el Dr. fluido vacuno». Para sacar la opera-
Romay y que conservó toda su vita- ción del drama que suponía a la po-
lidad. Por fin, la vacuna llegó a la blación no instruida, establecieron
ciudad de México el 25 de abril del las salas de vacunación en el tea-
mismo año y al instante el Virrey tro61.
mandó al doctor Arboleya que efec- Al Virreinato del Río de la Plata
tuase la vacunación en unos niños arribó el 5 de julio de 1804 una fra-
expósitos. Al día siguiente conti- gata llamada La Rosa del Río, proce-
nuaron las vacunaciones y en esta dente de Río de Janeiro, que llevaba
sesión se vacunó al hijo del Virrey esclavos negros inoculados de vacu-
de 21 meses de edad. El 9 de mayo, na que fueron los proveedores del
el cirujano aragonés de la Armada, fluido con que se inicia el proceso de
Miguel José Monzón introduce con vacunación en estos territorios62.
éxito la vacuna en la ciudad de Apenas pasados veinte días ya se ha-
Campeche y difunde el fluido so- bían vacunado 200 personas en la
brante, conservado entre cristales, ciudad de Montevideo. El Vi r r e y
por los territorios por los que pasó. hizo pasar la vacuna desde esta ciu-
Una de las expediciones que sa- dad a la de Buenos Aires y una vez
lió con fluido desde Veracruz mar- establecida la vacuna en ella, el
chó a las Provincias Internas, a ins- Marqués de Sobremonte remitió el
tancias del Comandante General de fluido en cristales y costras pulveri-
estos territorios, el Brigadier Neme- zadas a otras zonas del Virreinato
sio Salcedo; arribando a la ciudad de muy atacadas por la viruela, como la
Chihuahua el 21 de mayo de 1804. banda oriental del Río de la Plata, la
Desde esta ciudad salieron un facul- Colonia de Sacramento y a la región
tativo y un conjunto de niños con el de la Patagonia. Finalmente se remi-
fluido vacuno en dirección a Nuevo tió la vacuna desde un punto de vis-
México; y otro destacamento, a ta institucional, por vía oficial entre
Nueva Vizcaya. 61
Gazeta de México, nº 22, 6 de octubre de
A la ciudad de Guadalajara de 1804.
62
Indias llegó la vacuna por el celo de Archivo General de Indias. Sección: In-
Vicente Garro, administrador de diferente General. Leg. 1558-A. Buenos Ai-
res, 10 de Agosto de 1805: «Carta de Virrey
Correos de la ciudad y de José Fran- al Ministro de Gracia y Justicia comunican-
cisco Araujo, «Médico cirujano de do la introducción de la Vacuna en ese terri-
la Península de la Antigua Califor- torio.»

99
Virreyes y utilizando como transpor- primera vez en el navío mercante
tes los barcos correos. La ruta que se Santo Domingo de la Calzada que se-
siguió fue la vuelta al cabo de Hor- guía la ruta Cádiz-Manila. Un parti-
nos, parando primero en la Capita- cular envió en este buque la Vacuna
nía General de Chile y terminando a Filipinas. En Lima, Hipólito Una-
el periplo en el puerto de El Callao. núe vacunó muchos individuos con
Por tierra también se remitió la va- el virus que llevaba el navío, pero no
cuna a otros territorios del Virreina- cuajó y observó Unanúe que todas
to limeño como Cuzco, en este caso las personas así vacunadas habían
utilizando niños negros que conser- tenido unas viruelas «sumamente
vaban la vacuna brazo a brazo. benignas» y se sirvió de la inocula-
Al llegar la vacuna a Chile se co- ción de este pus para hacer menos
misionó al religioso de la Orden de funesta la epidemia de 1802 y de
San Juan de Dios, que fue médico esta manera encontró los efectos de
del fuerte de Valdivia y Catedrático una vacuna que «había tenido por
de Prima y de Filosofía en la Uni- perdida»64. Pero fue desde Buenos
versidad de Santiago, fray Manuel Aires, como ya hemos comentado, y
Chaparro; quien vacunó a 286 per- mientras Salvany todavía se encon-
sonas en el pórtico del Cabildo Me- traba en la Real Audiencia de Qui-
tropolitano. El resultado fue un ab- to, cuando llegaron a Lima unos
soluto éxito y de los granos maduros cristales con fluido vacunal que lle-
que prendieron en los niños vacuna- garon en perfecto estado. El Virrey
dos, «se guardó el fluido en cristales comisionó a Pedro Belomo, que era
que difundió en todo el territorio de cirujano del apostadero del puerto
su mando63. del Callao y examinador de cirugía
En 1802 llegó por primera vez la del tribunal del Protomedicato de la
vacuna a Lima procedente del puer- Real Audiencia, el cual inició las
to peninsular de Cádiz en el barco primeras vacunas el 23 de octubre
mercante Santo Domingo de la Calza - de 1805 y de 36 vacunados sólo
da, que iba rumbo a las Filipinas. prendió en un chico de cuatro años.
Humboldt describe este aconteci- Posteriormente se utilizó el método
miento con gran detalle: «Al Virrei- de brazo a brazo, consiguiendo man-
nato del Perú llegó la vacuna por tener activo el fluido hasta la llega-
da de la Expedición. El propio Belo-
63
Archivo General de Indias. Sección: In-
64
diferente General. Leg. 1558-A. Expediente Cfr. ALEGRÍA, C. Introducción de la vacu -
22: «Carta del Gobernador de Concepción na en América, Caracas, Talleres Gráficos de la
D. Luis Alava, 14 de febrero 1806». División de Educación Sanitaria, 1970, p. 15.

100
mo, proporcionó a Thaddäus Haen- rras hispanoamericanas. No partían
ke el fluido en febrero de 1806, que ex novo en lo que a la vacuna se re-
éste utilizaría para vacunar gratuita- fiere, pero la necesidad de establecer
mente en la Capitanía General de una organización metódica y riguro-
Charcas. sa y en torno a ella, unificar esfuer-
A grandes rasgos, ésta es la situa- zos en la consecución de un rendi-
ción con la que se van a encontrar miento sanitario adecuado, era sin
Balmis y Savany a su llegada a tie- duda indispensable.

101
5. LA REAL EXPEDICIÓN
FILANTRÓPICA DE LA VACUNA
Y SU SIGNIFICADO HISTÓRICO

El relato del viaje para extender duce una subdivisión de los expedi-
la vacuna, pese a las previsiones y la cionarios en dos rutas diferenciadas:
preparación previa, se asemeja a una la que, liderada por Balmis, pasó a
complicada aventura en la que se México y de allí a las Islas Filipinas,
desbordaron muchas de las previsio- y la segunda, a cargo de Salvany, que
nes y se sucedieron vertiginosamen- desciende hacia Sudamérica si-
te los acontecimientos. No era poco guiendo inicialmente la ruta del río
cruzar el océano con un conjunto Magdalena. A la vez, en cada una de
tan variado de personas, con un nú- las rutas indicadas, se produjeron
mero elevado de niños que, según constantes divisiones de los grupos
testimonio del propio Balmis, pade- en otros más pequeños con el objeti-
cieron «continuas enfermedades» y vo último de dar un mayor grado de
con un trayecto tan extenso. Pese a dinamismo a la extensión de la prác-
haber transcurrido casi cincuenta tica vacunal.
años desde su edición, la monografía
escrita por Díaz de Yraola (1948)
continúa siendo una fuente indis- 5.1. Los preliminares del viaje
pensable para seguir el proceso. Su
periodización de las etapas es muy El 13 de marzo de 1803, por vez
útil y nosotros vamos a seguirla, primera, el Consejo de Indias co-
como también lo hacen recientes es- mienza a solicitar informes sobre «si
tudios como el excelente y muy se creía posible extender la vacuna a
completo de S. Ramírez (2002). los países de Ultramar y qué medios
Hay que hablar, entonces, de una serían más acertados para el inten-
primera etapa, en la cual la expedi- to». El 22 de marzo, Francisco Re-
ción es conjunta, que se inicia en La quena, miembro del mencionado
Coruña y finaliza en Venezuela y de Consejo, informa sobre la utilidad
una segunda etapa en la que se pro- «que produciría en Ultramar la ino-

103
culación de la vacuna» y se solicita orientaron en tres ejes de acción: re-
un informe al médico de Cámara, clutar al personal que se iba a encar-
José Felipe Flores65. Con suma ur- gar de la misma; contratar el barco
gencia Flores elabora el informe y le que iba a desplazar a los expedicio-
añade una propuesta de derrotero narios desde la Península a los terri-
general de la expedición, así como la torios de Ultramar; y determinar y
recomendación de una serie de me- elegir los criterios de conservación
didas y disposiciones que deberían de la vacuna en su óptima naturale-
tomarse para el mejor acierto de la za para la propagación.
empresa y la fácil propagación de la
Previamente había sido necesario
vacuna en los territorios de Ultra-
resolver no pocos problemas. El pri-
mar. La complejidad de la expedi-
mero, el de su financiación. En el
ción requería definir muy bien los
primer momento, Francisco Reque-
objetivos, y si bien es cierto que
na, en el mencionado informe, pre-
todo se reducía a liberar de viruela
tende el nombramiento de los cargos
los pueblos de Ultramar, también lo
era que los medios para conseguirlo de la Expedición entre voluntarios
no eran sencillos. Hacía falta, en que no percibirían sueldo ni com-
consecuencia, desarrollar tres acti- pensación económica. Pero aunque
vidades: primero difundir la vacuna; eso fuera así, hacía falta un equipa-
segundo instruir a los médicos y per- miento en material básico para el de-
sonas interesadas en las poblaciones sarrollo de la labor que le estaba en-
visitadas en la práctica de la vacu- comendada, como se demuestra con
nación; y por último, crear «Juntas el hecho que, cuando los nombra-
de Vacunación» en las capitales y mientos estaban resueltos, se dota a
principales ciudades de los Virreina- Balmis de un presupuesto de 200 do-
tos, para que se encargasen de asegu- blones y termina realizando un gasto
rar la conservación del fluido vacu- de 90.000 reales de vellón. Por lo de-
no activo con el paso del tiempo. más, las pretensiones de Requena so-
bre el personal pronto se revelaron
Los preparativos de la Expedi- como un sueño utópico. La realidad
ción se realizaron durante la prima- es que había varias posibilidades para
vera y el verano de 1803 y de acuer- costear la expedición desde diferen-
do con los objetivos mencionados se tes fuentes de financiación: por un
65
lado, desde el Ramo de los Tributos
Archivo General de Indias. Sección: In-
diferente General. Expediente 1: Extracto
de los Indios, con el inconveniente
General de la Expedición filantrópica de la que este sistema impositivo se había
Vacuna. Leg. 1558-A. visto muy mermado por la cantidad

104
Fig. 11. Nombramiento de Balmis como director de la Expedición para llevar la vacuna
a las colonias de Ultramar el 4 de agosto de 1803.

de óbitos en ese grupo poblacional; más de exigirlo la caridad Cristiana,


en segundo lugar, desde la Real Ha- resulta el beneficio de que no decai-
cienda, que sería la principal benefi- ga con la mortalidad de sus feligreses
ciada de una población laboralmen- la gruesa de Diezmos de la dotación
te útil; en tercer lugar, los Censos de de sus Iglesias ni el Real interés de
Indios, pero aunque este tipo «está los dos novenos aplicados a S. M.
establecido en el distrito de la Au- conforme a las respectivas ereccio-
diencia, ignoro si lo hay en Nueva nes de cada Obispado»66. Saliese de
España y en Lima, por cuyo motivo donde fuese el dinero que financiase
no hallo proporción para que se haga
la Expedición, es constante la refe-
sobre él asignación, que pueda ser se-
rencia a que debería realizarse «bajo
gura»; en cuarta, el Ramo de Propios
«y arbitrios en el Patrimonio de las 66
Archivo General de Indias. Sección: Indi-
Ciudades, Villas y Lugares, que los
ferente General. Leg.1558-A. Expediente
tienen y están destinados para sus para extender en América el uso de la vacu-
gastos municipales...»; y por último, na. Dictamen del Gobernador del Consejo de
los Diezmos Eclesiásticos, «pues ade- Indias, Madrid, 26 de mayo de 1803. f. 1v-2.

105
condiciones equitativas y ventajosas te» 68. Los gastos de la Expedición es-
para la hacienda»67. taban generados fundamentalmente
Finalmente, las autoridades pe- por la financiación del barco y los
ninsulares decidieron que los gastos sueldos de los expedicionarios. La
de la Expedición fuesen financiados realidad es que aquellas poblaciones
desde la Real Hacienda y el proble- que fueron conscientes de la impor-
ma estuvo presente no sólo al inicio, tancia de la práctica vacunal, agasaja-
sino a lo largo de todo el periplo. Por ron a los expedicionarios con un tra-
lo demás, las medidas para cubrir los to excelente, dotaron de alojamiento
gastos no fueron siempre las mismas, a los miembros, vistieron a los niños y
sino que se adecuaron a las necesi- les concedieron obsequios.
dades y a las posibilidades de cada En un primer momento se pensó
territorio, con la única condición de que la expedición se transportara en
que las medidas adoptadas por las buques correo de guerra por ser los
autoridades locales fuesen aproba- más ligeros y tener una comunica-
das por el rey. ción frecuente con los territorios
La realidad es que la Expedición, a americanos. Lo que se tuvo muy cla-
lo largo de su recorrido, sacó el dine- ro desde el principio es que el coste
ro de donde pudo. Nunca faltaron pa- para la Real Hacienda no fuese muy
tricios con gran poder económico y gravoso. La Expedición utilizó cinco
simpatizantes de la causa de la vacuna buques para todo el desarrollo de la
en las ciudades por donde discurrió la travesía marítima, de unos conoce-
peregrinación vacunal. E incluso, el mos sus nombres y de otros no. Gra-
propio dinero de los expedicionarios. cias a la investigación del experto
Como manifestó el propio Balmis a su en historia militar Parrilla Hermida
regreso de la Expedición, «no tiene tenemos una detallada información
número las pesetas que he repartido de la corbeta gallega María Pita»69.
entre los indios para que se dejasen
68
vacunar, y las empleadas en juguetes Archivo General de Indias. Sección: In-
para que se entretuvieran a bordo los diferente General. Leg. 1558-A. Informe de
cuentas que realiza Balmis a su regreso de su
niños embarcados, con otra porción labor profiláctica y envía a José Antonio Ca-
de gastos que no tengo ahora presen- ballero. Madrid, 4 de diciembre de 1806.
69
PARRILLA HERMIDA, M. La Expedi-
67
Archivo General de Indias. Sección Indi- ción Filantrópica de la Vacuna antivariólica
ferente General. Leg 1558-A. Expediente 3. a América en 1803. El contrato de fleta-
Extracto General de la Expedición Filantró- miento de la Corbeta María Pita». Revista
pica de la Vacuna. Real Orden del 30 de del Instituto «José Cornide» de Estudios Coru -
agosto de 1803. ñenses, 1974-75, nº 10-11, pp. 203-209.

106
El criterio que motivó en toda la tra- ratificados por la Junta de Cirujanos
vesía la elección de los barcos fue la de Cámara. Ambos tenían activos a
velocidad frente a la comodidad. su favor: Flores por haber elaborado
Pero al hablar de los gastos del el proyecto inicial de la expedición
transporte debemos diferenciar dos y Balmis por ser el traductor al cas-
aspectos: el fletamiento del barco y tellano de la obra de Moreau de la
la manutención durante la ruta de Sarthe, y por ser uno de los médicos
los expedicionarios. El coste total que practicaba con mayor éxito, en
del fletamiento no está desglosado Madrid, la técnica de la vacunación.
en ningún documento, pero se sabe José Flores se encargaría de la Expe-
que el armador de la corbeta, Taba- dición que iría a Cartagena y Balmis
nera y Sobrino, rebajó 400 pesos la que marcharía a Veracruz71. En
fuertes (4000 reales) de su primera todo caso, para elegir a los persona-
propuesta de flete y 40 pesos fuertes jes que van a participar en la expe-
de mesa por mes70. La contrata de la dición filantrópica, se hace pública
corbeta se realizó en el puerto de La en el Colegio de San Carlos de Ma-
Coruña el 8 de octubre de 1803. En drid la Real Orden de 6 de junio en
un primer momento no se pensó que la que se manifiesta el real deseo de
la travesía fuera larga y se firmó el propagar la vacuna en «sus domi-
contrato hasta el 27 de enero de nios de Indias»72. Después de oído el
1804. Cuando expiró el contrato la Dictamen del Consejo de Indias y
corbeta se encontraba todavía fon- del Consejo de Hacienda y de sus
deada en el puerto de La Habana. médicos de Cámara, el monarca de-
Balmis, para evitar los problemas cide que «se envíe una expedición
que generó la contrata en La Coru- marítima, compuesta de facultativos
ña, mantiene las mismas condicio- hábiles y adictos a la empresa, dirigi-
nes que en el contrato inicial con un da por el Médico honorario de Cá-
coste de 1.400 pesos fuertes mensua- mara D. Francisco Xavier de
les por el fletamiento.
71
Archivo General de Indias. Sección: In-
Más difícil resultaba la elección diferente General. Leg. 1558-A. Informe de
del personal cualificado, dadas las la Junta de Cirujanos de Cámara, Madrid, 17
pretensiones de gratuidad que había de marzo de 1803.
72
indicado Francisco Requena. En Archivo General de Indias. Sección: In-
principio éste propuso como cabezas diferente General. Leg. 1558-A. Informe de
los señores que pertenecen a la Junta, D.
para desempeñar la comisión a los Antonio Gimbernat, D. Leonardo Galli y D.
Doctores Flores y Balmis, que fueron Ignacio Lacaba, Dirigida a los profesores del
Real Colegio Médico de San Carlos de Ma-
70
Idem. p. 205. drid. Aranjuez, 12 de junio de 1803.

107
Balmis»73. Esta decisión del monar- estaba en España y su labor hubiera
ca reconoce y legitima el proceso se- formalmente terminado75.
guido por Balmis para no tener que Finalmente, Balmis fue elegido
compartir con nadie la dirección de para realizar la Expedición y pronto
la Expedición, excluyendo de la hizo una serie de propuestas como
misma a José Felipe Flores74. Es cier- que el grupo se compusiera de un di-
to que la dirección en manos de Bal- rector, que sería él mismo y varios
mis significaba que pondría allí en profesionales que luego veremos en
funcionamiento todas sus cualida- detalle, amén de 15 ó 20 niños de
des: poseía energía, tenacidad y ocho a diez años, que no hubiesen
grandes dotes de organización que pasado las viruelas, a fin de vacunar-
hicieron de él un individuo único. A los sucesivamente durante la nave-
diferencia del Director, el nombrado gación y conservar de este modo el
Subdirector, José Salvany era todo fluido. Fue privilegio del Director la
corazón, entusiasmo y valor. Éste no elección de las personas que partici-
destacó como organizador y su labor parían en la expedición, siempre
que obtuvieran el visto bueno del
tuvo menos proyección que la reali-
monarca. En la circular del Ministe-
zada por Balmis. El Director, progre-
rio de Estado en la que se inserta la
sivamente, fue concentrando poder
Real Orden comunicada por el Mi-
y autoridad al tiempo que exige un
nistro de Gracia y Justicia sobre la
control férreo de todas las activida- Expedición de la Vacuna, sellada en
des hasta el final, incluso cuando ya San Ildefonso en 4 de agosto de
73 1803, se informa del nivel intelec-
Gaceta de Madrid, Viernes 5 de agosto de
1803. tual y profesional de los componen-
74
Las razones de Balmis no pueden ocultar tes de la misma. El director sería un
un rasgo típico de su personalidad, conven- Médico de Cámara de Su Majestad,
cido de sus aptitudes y de su capacidad de or- los ayudantes serían facultativos con
ganización y de mando. En una carta de Bal-
formación médica; los practicantes,
mis al Ministro de Gracia y Justicia José
Antonio Caballero, el 18 de junio de 1803, cirujanos y a los enfermeros no se les
defiendió su postura afirmando «que el man-
75
do que yo pretendía no era por arrogancia, ni Archivo General de Indias. Sección: Indi-
deseo de mandar, pues en mi casa dejo el ferente General. Leg. 1558-A. Expediente
mando a los criados, sino por el celo de po- 23. Con motivo de su próximo paso a Nue-
der realizar una expedición tan gloriosa, que va España, Balmis solicita que se comunique
será envidiada de todas las Naciones». Ar- a «los demás ayudantes y al mismo Salvany
chivo General de Indias. Sección: Indife- que continuasen reconociéndole por Direc-
rente General. Leg. 1558-A. tor».

108
exige una formación específica. A que estar en continuas y penosas
juicio de Balmis, eran preferibles marchas, en que la escasez y la dis-
personas que estuviesen capacitadas tancia obligan a gastos tan extraor-
para las labores sanitarias y profilác- d i n a r i o s . . . » 7 6. Pero además, los
ticas, más que aquellas poseedoras transportes tanto en España como
de títulos. en Indias, corren de cuenta de la
Real Hacienda durante toda la ex-
Como era de esperar, el presunto
pedición marítima, pero no durante
espíritu altruista de los expediciona-
las expediciones terrestres. En la
rios no alcanzaba los niveles de gra-
misma carta, Balmis solicita se espe-
tuidad que las autoridades espera-
cifique «si la manutención se nos
ban, por ello el Ministro de Gracia y
continúa también en tierra: por que
Justicia José Caballero, el 4 de agos-
no siendo así es imposible pueda
to de 1803, estableció el sueldo y la
mantenerse ningún individuo de su
habitación en función del reconoci-
cuenta con los sueldos asignados, y
miento social laboral y de la valía de
que carezcan precisamente de me-
cada individuo de la Expedición.
dios para atender a otros precisos
Los gastos particulares de cada
gastos, que se han de ofrecer por más
miembro de la Expedición fueron
equipados que salgan de España, de
cubiertos por los sueldos que se asig-
manera que llegaría día que no Rey-
nan a cada uno de los componentes
nase entre los individuos de una ex-
que la conforman. El director cobra-
pedición tan brillante más que esca-
ría 40 reales de vellón, el subdirector
sez y miseria y el descontento que
y los ayudantes 20, los practicantes
acompaña a estas circunstancias»77.
12 y los enfermeros 10. Este dinero
Como consecuencia de esta deman-
se podría cobrar por los expedicio-
da, tan lógica que no se atreven a re-
narios directamente en América, o
chazarla, la Real Hacienda asume
en América y en España cuando los
un gasto que asciende a 8.700 pesos
miembros de la Expedición tuvieran
fuertes anuales en sueldos y 850 do-
familia a su cargo que mantener.
blones en habitaciones. Además se
Como era de esperar pronto apare-
contrató a cinco personas en prime-
cerán las discrepancias. En opinión
ra mesa a razón de 100 pesos fuertes
de Balmis, expresada en carta al Mi-
al mes, siete personas en segunda
nistro de Gracia y Justicia el 2 de ju-
mesa a razón de 90 pesos fuertes al
lio de 1803, con este sueldo» no se
puede mantener con una mediana 76
Archivo General de Indias. Sección: In-
decencia, aun estando avecinados diferente General. Leg. 1558-A, f. 2v-2.
en un Pays, cuanto menos teniendo 77
Idem, f. 2v-3.

109
Fig. 12. Los cirujanos de cámara, Antonio de Gimbernat, Leonardo Galli y Lorenzo La-
caba, aprueban el proyecto de Balmis.

110
mes y veintidós personas en tercera ciales manejados deben adecuarse a
mesa a 50 pesos fuertes al mes. Esto la realidad. La principal diferencia
supuso un gasto de 2.230 pesos fuer- entre los dos proyectos era que el de
tes cada mes78. Flores indicaba la conveniencia de
Otro problema que preocupó a establecer dos líneas de desarrollo
las autoridades de la metrópoli era de la expedición y Balmis propone
fijar el derrotero de la Expedición. que fuera una sola para los cuatro
Como ya hemos comentado, quien Virreinatos y Filipinas. De tod a s
tuvo por primera vez la idea de di- maneras, el derrotero que se siguió
fundir la vacuna en América, me- fue el que determinaron las circuns-
diante una expedición, fue el médi- tancias y necesidades de los aconte-
co Francisco Requena. Los cimientos reales que se desarrolla-
Consejeros médicos de la Real Cá- ron a lo largo de la accidentada ruta
mara dieron un dictamen positivo y de la Real Expedición Filantrópica
finalmente fue José F. Flores quien de la Vacuna.
trazó el primer plan para llevar a Determinado el derrotero, el
cabo el proyecto ideado por Reque- problema que se plantea era el lugar
na. Pero el proyecto de Flores fue idóneo para la salida de la expedi-
cuestionado cuando Balmis fue ción. En las primeras propuestas el
nombrado director único de la Ex- puerto elegido era el de Cádiz, por su
pedición. Por otro lado, cuando el
tradición americanista. Pero a medi-
proyecto de Balmis se lleva a la
da que se va perfilando el proyecto
práctica, los acontecimientos des-
se opta por el puerto de La Coruña.
bordan con creces lo previsto e ima-
En 1764, por iniciativa del marqués
ginado, y las actividades y viajes ini-
de Grimaldi se habían establecido
78
PARRILLA HERMIDA, M. (1974-75), en este puerto los buques-correo con
Op cit., pp. 206-207. Las distinciones no destino a La Habana, Montevideo y
sólo se hacían en los sueldos sino también en Buenos Aires, con salida y regreso
la manutención: «que a todos se les dará al - en la ciudad-puerto de La Coruña
muerzo, refrescos y cena, correspondiente a
exclusivamente, y que, además, tras-
sus clases... La comida de la primera mesa
será una olla, dos o tres principios y postres ladaban a viajeros y mercancías eri-
con vino y pan fresco... La comida de la se- giéndose como uno de los principa-
gunda mesa, lo mismo que la primera, con les medios de conexión con
excepción de un principio y un postre me- América antes de la liberalización
nos... Los de la tercera mesa comerán un
buen cocido y alguna cosa más ciertos niños
mercantil. Desde 1765, Campoma-
enfermos y algún extraordinario algunos nes tiene intención de establecer un
días de la semana». consulado en La Coruña, como los

111
que había en Barcelona, Valencia y se». Al Gobernador de Puerto Rico
Bilbao, aunque este proyecto no se le previene de que habilite al Direc-
llevó a cabo hasta 1785, en que se tor y a los otros miembros que com-
establece definitivamente el Real ponen la Expedición «con mesadas
Consulado de Comercio Marítimo y que llevasen devengadas» y que se
Terrestre de La Coruña. Todo esto «les franqueasen los auxilios necesa-
supuso una mejora sustancial de las rios para continuar su viaje, ya fuese
instalaciones y el funcionamiento que se dividiese la expedición, o que
de Escuelas náuticas y de comercio. la prosiguiesen juntos». Al Goberna-
La liberalización de estas activida- dor de La Habana se le informa que
des generará un crecimiento de la a la llegada de la Expedición a ese
economía y de la población de la puerto debían «satisfacer su haber
ciudad. Todos estos aspectos fueron conforme a la contrata celebrada en
considerados en la elección de este La Coruña» y que también facilita-
puerto como punto de partida de la sen los medios para proporcionar
Expedición. «un buque para la travesía a Veracruz
Si bien no se podrá seguir el de- con escala en Campeche, si conve-
rrotero tal y como se había planeado, nía», y se le encargaba así mismo,
nada podía quedar sin una planifica- «de proporcionar niños a Balmis».
ción previa y con instrucciones con- Al Virrey de Nueva España le insta
cretas. En la Real Orden, circular de para que «cuando llegase la expedi-
1 de septiembre de 1803, por la que ción tuviese anticipadas las órdenes
se comunica la Real Expedición Fi- oportunas para que se facilitasen ca-
lantrópica de la Vacuna a todos los rruajes y demás que fuese necesa-
territorios hispanos de Ultramar, es rio ...» y para que dispusiese lo nece-
conmovedora la singularidad con la sario para su continuación: si llegase
que la Corona recomienda a cada unida «le favoreciese el paso al
uno de los territorios la actitud que Perú» y si dividida «le favoreciese el
deben mantener ante el evento79. Al paso a Filipinas» y en ambos casos le
Comandante General de Canarias se proporcionara «niños expósitos o de
le encarga que «procurase persuadir otra clase, y algunos sueldos antici-
con su ejemplo al buen recibimiento pados». Al Virrey de Santa Fe se le
de la expedición... dando las disposi- recomienda que, sin menospreciar la
ciones que le dictase su celo, comu- labor previa del doctor Verges, se
nicando a su tiempo lo que resulta- agasaje a la expedición y se le pro-
porcione el número de niños necesa-
79
Archivo General de Indias. Sección: In- rios para continuar su viaje; permi-
diferente General. Leg. 1558-A. tiéndoles vacunar en aquellos

112
pueblos del tránsito. Al Capitán Ge- de evitar improvisaciones y situacio-
neral de Caracas se le insta para que, nes no deseadas que pudieran hacer
tanto si llega la expedición junta fracasar el intento de acabar con un
como dividida se le auxilie en lo ne- problema sanitario de tal magnitud.
cesario para continuar el viaje. Al Como ya veremos, la realidad fue
Presidente de Guatemala se le preve- otra.
nía que seguramente la Expedición
llegaría dividida a ese territorio y se
le solicitaba un buen trato a los com- 5.2. Los protagonistas
ponentes de la misma y se les auxi-
liara en todo lo necesario. Al Virrey Entre las personas que participa-
del Perú se le solicita «que en caso de ron en la Expedición, muchas de
no haber salido la Expedición de ellas anónimas para la historia, he-
Acapulco para Filipinas lo hiciese mos de destacar los tres pilares sobre
desde El Callao, poniéndose de los que pivotó la máxima responsa-
acuerdo con el director». Al Presi- bilidad: los responsables de la direc-
dente de Chile se le advierte lo mis- ción y la responsable de los niños
mo que al Virrey de Nueva España vacuníferos. De alguno del resto de
pidiendo «que favorezca la vacuna los embarcados daremos también
por los territorios más inhóspitos, en noticia, aunque su significación
Chile al meridión y en Nueva Espa- fuera menor, no así su actividad y
ña al Septentrión». Al Virrey de entrega, sin la cual hubiera sido im-
Buenos Aires se le advierte que «de- pensable una hazaña tan poco habi-
biendo concluir allí su viaje la expe- tual81.
dición, le proporcionase cuanto an- El Capitán de la corbeta María
tes buque en que regresar a Europa, Pita fue Pedro del Barco y España,
pagando el pasaje y mes a sus indivi- natural de Somorrostro, Vi z c a y a .
duos». Finalmente, al Capitán Ge- Marinero de probada valía «con-
neral de Filipinas se le informa que la ducta, muy buena; inteligencia,
llegada de la Expedición puede pro- bastante; desempeño, bueno; subor-
ceder desde el puerto de Acapulco o dinación, mucha; desinterés, mu-
de El Callao y se solicita que favorez-
ca el regreso a la península de los in- 81
Una visión clarificadora sobre ocupacio-
dividuos que la componen80. nes y profesiones sanitarias relacionadas con
la sanidad marítima y su significado es la de
En definitiva, todo un despliegue ASTRAIN GALLART, M. Barberos, ciruja -
de recomendaciones con el objetivo nos y gente de mar. La sanidad naval y la pro -
fesión quirúrgica en España. Madrid, Ministe-
80
Idem. rio de Defensa, 1996.

113
cho»82. El viaje a bordo de la corbe- acompañó a Balmis en el viaje de fe-
ta duró ocho meses y diez días y su brero de 1810 a marzo de 181383.
labor fue reconocida rápidamente a De los practicantes, Francisco
su vuelta a España, nombrándole Pastor Balmis era sobrino de Balmis,
Teniente de Navío en 1804, y con- hijo de su hermana Micaela. De él
cediéndole una pensión vitalicia de dice su tío que era «muy instruido en
300 pesos en marzo de 1805. la Vacunación por haberla constan-
De los tres enfermeros tenemos temente practicado a mi lado»; el
escasas noticias, quizás por tratarse de director de la Expedición le respon-
puestos de poca responsabilidad. Sa- sabilizó de importantes cometidos
bemos que los tres eran casados y que confiado en su preparación, ya que
Salvany solicitó que en agradeci- de «fiar este encargo a otro faculta-
miento a los servicios prestados du- tivo que no tenga la instrucción
rante su actividad vacunadora en competente, no podrá aventurarse
América meridional, se premie a Ba- el éxito que tanto interesa»84. Cuan-
silio Bolaño con alguna distinción y do se divide la Expedición, Pastor
que en febrero de 1809 todavía se en- pasará a la sección de América Sep-
contraba en Buenos Aires en espera a tentrional al mando de Balmis y des-
trasladarse a la Península. Perera y tacará durante la vacunación en
Prats informa que «Balmis recomien- Guatemala por sus dotes de organi-
da encarecidamente que se proteja a zador. De Rafael Lozano Pérez sabe-
los dos hijos huérfanos de su colabo- mos muy poco, Balmis lo eligió por-
rador D. Pedro Ortega» y en el caso que «se ha dedicado a esta nueva
de Antonio Pastor, que éste y su mu- inoculación y es cirujano aproba-
jer estuvieron «olvidados y desampa- do»85. Por su parte, Salvany, en aten-
rados en méritos de sus servicios a las ción a su actividad vacunadora en la
dos expediciones», de lo que se supo- América meridional, solicita al rey
ne que este enfermero también
83
PERERA Y PRATS, A. Episodios Españo -
82
Archivo General de la Armada, D. Alva- les en América, Madrid, Ed. Revista Geográ-
ro de Bazán. Viso del Marqués. Sección: fica Española, 1967, p. 68.
84
Cuerpo General. Leg.620-114. Exp. Pedro Archivo General de Indias. Sección:
del Barco y España. Informe reservado en el Cuba . Leg. 1691. Comunicación de Balmis
ramo de matrículas, 1817. Cfr. Susana María al Capitán General de la Isla de Cuba, La
RAMÍREZ MARTIN (2002), Op. cit., Habana, 29 de mayo de 1804.
85
quien ha rectificado, aportando documenta- Archivo General de Indias. Sección: In-
ción inédita, algún error en este nombra- diferente General. Leg. 1558-A. Carta de
miento, que aparecía en PARRILLA HER- Balmis al Ministro de Gracia y Justicia, Ma-
MIDA, M. (1974-75), Op. cit. p. 68. drid, 2 de julio de 1803.

114
Fig. 13. Distintos puestos dentro del Cuerpo de Sanidad de la Armada Real (Cfr. Mikel
Astrain, Baberos, cirujanos y gente de mar. Madrid, Ministro de Defensa, 1996).

que se le distinga con los honores de la Universidad literaria de Santiago


Cirujano de Cámara. de Chile le confiere el grado de doc-
tor en Medicina. Según Juan Bautis-
De los dos Ayudantes, el más des-
ta Lastre, el ayudante Grajales «es
tacado fue sin duda Manuel Julián
impetuoso y poco diplomático; los
Grajales, natural de Sonseca (Tole-
pequeños contratiempos que experi-
do) en 1778. En 1801, previo haber
menta al propagar el fluido, le mo-
obtenido el grado de bachiller en Fi-
lestan y excitan». No fue una perso-
losofía por el Colegio de Cirugía
Médica de San Carlos, logra el de na muy dócil al servicio de Salvany
bachiller en Medicina. Poco antes y sus relaciones «no fueron muy
de salir con la Expedición, en junio buenas»86, lo que no fue óbice para
de 1803, se licencia como Cirujano- 86
LASTRE, Juan B. La salud pública y la
Médico en el Colegio de San Carlos Prevención de la Viruela en el Perú, Lima, Imp.
de Madrid. En América continúa Ministerio de Hacienda y Comercio, 1957.
sus estudios y en 1805 el claustro de pp. 84-85.

115
que Salvany, hombre bondadoso y dicina y Cirugía. Posteriormente y
celoso de su ministerio, reconozca durante poco tiempo sirvió en el
los méritos de su Ayudante y solicite ejercito de Extremadura. Pero todos
para él los honores de Cirujano de estos méritos hubieran sido pocos si
Cámara. Todo cambió a la muerte no hubiese sido propuesto para for-
de Salvany y como consecuencia la mar parte de la Expedición Filantró-
Expedición se desmembra y Grajales pica directamente por Balmis y hay
intenta desde Lima volver a la pe- quien opina que «era un discípulo
nínsula. En su expediente militar predilecto del Director de la Expedi-
consta que sirvió como Cirujano ción»88.
Mayor del Ejercito al mando del ge-
Hemos afirmado más arriba que
neral Manuel Osorio, hasta 1837 y
uno de los pilares en el éxito de la
que fue fiscal del Protomedicato de
Chile hasta el año 1826 87. No obs- Expedición fue la Rectora de la Casa
tante se sabe que volvió a la Penín- de Expósitos de La Coruña, Isabel
sula precipitadamente el 3 de di- Sendales Gómez. Sus apellidos si-
ciembre de 1824, poco antes que se guen siendo un enigma en el sentido
celebrasen en el Virreinato del Perú que Balmis la cita en diversos docu-
las capitulaciones de Ayacucho, el 9 mentos de forma muy diversa. En la
de diciembre de 1824. De todos sus carta del 14 de octubre de1803 que
compañeros de la subexpedición va- dirige el Secretario de Gracia y Jus-
cunal a la América meridional, Gra- ticia a don Ignacio Carrillo y Nie-
jales fue el único que logró volver bla, Presidente del Hospital de Cari-
con vida a la metrópoli, habiendo dad de La Coruña, de donde
superado infinitos puntos de conta- dependía la Casa de Expósitos, le
gio, innumerables riesgos y las pena- manifiesta que «conforme el Rey
lidades de un viaje de más de 5.000 con la propuesta elevada sobre la ex-
leguas por tierra y 12.000 por mar. pedición destinada a propagar en In-
dias la inoculación de la vacuna,
El otro Ayudante, Antonio Gu- permite S. S. que la Rectora de la
tiérrez Robredo, era hijo de un bor- Casa de Expósitos de esa ciudad sea
dador de la Corte. Realizó sus estu- comprendida en la misma expedi-
dios en el Colegio de San Carlos y ción en clase de enfermera»; pero en
fue durante cinco años colegial in-
terno y externo del Colegio de Me- 88
PARRILLA HERMIDA, M. «Los médi-
cos militares españoles y la Expedición fi-
87
Archivo General Militar. Segovia. Sec- lantrópica de la vacuna antivariólica a
ción 1ª: Expedientes personales. Leg. G- América y Filipinas para la lucha contra la
3848. viruela», Ejército, 1976, nº 437, p. 6.

116
ningún momento se cita su nom- ne a su cuidado, del mismo modo
bre89. El mismo Balmis se refiere a que lo hizo desde La Coruña y en to-
ella de formas distintas: el 15 de dos los viajes y los ha asistido ente-
abril de 1805 en la «Lista de los in- ramente en sus continuadas enfer-
dividuos que componen la Real Ex- medades»91.
pedición de la vacuna», cita a la Uno de los protagonistas de la
Rectora con el nombre de doña Isa- Expedición Filantrópica más injusta-
bel Zendala y Gómez, y en otro es- mente olvidados e incluso minusva-
crito desde Sevilla el 6 de diciembre lorados, en parte por la actitud de
de 1809, al mencionarla dice doña Balmis hacia el mismo, es la figura
Isabel Gómez Sandalla90. Lo que na- del Subdirector, José Salvany y Lleo-
die duda es de su eficacia durante la part, nacido en 1777 ó 1778 en Cer-
Expedición. No hay mejor testimo- vera o Barcelona92. Después de estu-
nio de su actitud y su dedicación a la diar tres años de Gramática y
empresa vacunadora que las pala- posteriormente Latinidad, Retórica y
bras del Director y mucho más, te- Poesía, realizó los de Filosofía en el
niendo en cuenta la parvedad con Convento de San Agustín de Barce-
que Balmis se prodigaba en los elo- lona hasta 1791, año en el que ingre-
gios: sa en el Real Colegio de Cirugía de
«La miserable Rectora que con Barcelona hasta los 19 años. En 1799
excesivo trabajo y rigor de los dife- ya es licenciado en Cirugía. Las pri-
rentes climas que hemos recorrido, meras noticias de su actividad en el
perdió enteramente su salud, infati- Ejército son que prestó servicio
gable noche y día ha derramado to- como cirujano interno en el cuarto
das las ternuras de la más sensible Batallón del Real Cuerpo de Guar-
Madre sobre los 26 angelitos que tie- dias Walonas, y que posteriormente
ocupó la plaza de cirujano del Tercer
89
NIETO ANTÚNEZ, P. La Rectora de la
91
Casa de Expósitos de La Coruña, excepcional y Informe de Balmis a José Antonio Caba-
olvidada enfermera en la expedición de Balmis. llero, fechado en Macao el 30 de enero de
La Coruña, Instituto «José Cornide» de es- 1806. C f r. Susana María RAMÍREZ
tudios coruñeses, 1981, p. 11. MARTÍN, La salud del Imperio. La Real Ex -
90
Idem, p. 12. Información más detallada la pedición Filantrópica de la Vacuna, Madrid,
ofrece RAMÍREZ MARTÍN, S.M. «Única Fundación Jorge Juan, 2002, p. 107.
92
mujer participante en la Real Expedición Fi- El acta de defunción dice que en Cervera,
lantrópica de la vacuna. Dña. Isabel Senda- pero el libro de Matrícula de latinos de la Uni-
les y Gómez, IX Congreso Internacional de versidad registra que nació en la ciudad de
Historia de América, T. II, Ed. Regional de Barcelona. Cfr. RAMÍREZ MARTÍN, S.M.
Extremadura, 2002, pp. 271-276. (2002), Op. cit., p. 101.

117
Fig. 14. Autógrafo de José Salvany (Cfr. Díaz de Yraola,
G. La vuelta al mundo de la Expedición de la Vacuna. Se-
villa, 1948).

Batallón del Regimiento de Infante- graves epidemias que asolaban el sur


ría de Irlanda. Desde el inicio de su del continente. Cuando Salvany sale
vida tenía una salud débil, que puso de la Península tiene la esperanza de
en juego varias veces su carrera mili- que mejore su salud y en un principio
tar. Siendo ya ayudante de los Reales así fue gracias al clima tropical de
Ejércitos y cirujano del Quinto Bata- Canarias y las islas de las Antillas.
llón del Regimiento de Infantería de Pero a medida que se introduce en la
Navarra, solicita una excedencia o, cordillera andina comienza a agrava-
en su defecto, un traslado a algún co- se su situación y según su correspon-
legio u hospital para desarrollar su dencia sufre «tercianas», «garroti-
actividad a salvo de las incidencias llo»94, «opresión y mal de pecho» y
climáticas que tanto mermaron su «fuerte mal de corazón»; y posible-
salud93. Cuando embarca en la Expe- mente una tuberculosis pulmonar95.
dición contaba 25 ó 26 años y en Cuando llega a la ciudad de Arequi-
principio tenía una labor muy cómo- pa su situación es lamentable: en un
da porque le arropaba la gran perso- naufragio en el río Magdalena había
nalidad de Balmis. El protagonismo perdido el ojo izquierdo; en su tránsi-
le llegó, como veremos en detalle, to por la cordillera de los Andes se
cuando la Expedición se dividió en dislocó una muñeca que quedó prác-
La Guayra a causa de las constantes y
94
Denominación castiza de la angina difté-
93
Archivo General Militar de Segovia. Sec- rica sofocante.
95
ción 1ª: Expedientes personales. Exp. S-396. RICO-AVELLO, C. «La Expedición de
Solicitud de José Salvany, 21 de julio de Balmis», XV Congreso Internacional de Histo -
1801. C f r. R A M Í R E Z M A RTÍN, S.M. ria de la Medicina. Madrid-Alcala 22-29 de
(2002), Op. cit., p. 102. septiembre, Madrid, 1956, p. 5.

118
ticamente inmovilizada. Por efectos na Cordillera Andina. Cuando Sal-
de la altura resultó crónicamente vany llega a esta ciudad se agrava
afectado del pecho y eran frecuentes nuevamente su salud y fallece el 21
las hematemesis. Salvany intuye que de julio de 1810, siendo enterrado en
no podrá regresar a la Península, por la iglesia de San Francisco.
eso solicita reiteradamente al Minis-
Salvany muere completamente
tro de Gracia y Justicia un cargo pú-
olvidado y desconocido si lo compa-
blico en América. Por doquiera que ramos con Balmis y por eso su bio-
pasaba dejaba una huella magnífica y grafía y personalidad siempre van
los Cabildos de Puno, La Paz y Oru- asociadas a este último97. Pero pode-
ro expresaron públicamente su agra- mos afirmar que fue su iniciativa, te-
decimiento. Es más, tanto el Cabildo són y laboriosidad lo que contribuyó
de Puno como el de Oruro solicita- a la difusión de la vacuna en la
ron para el subdirector de la Expedi- América meridional. Consciente de
ción los honores de regidor de sus la importancia de su labor, valoró
respectivos ayuntamientos96. El pro- con gran generosidad la actividad
pio Salvany, desde la ciudad de La realizada por sus subalternos. En
Paz, agotado y sin fuerzas, solicita el cambio, esta apreciación tan positi-
cargo de Intendente de dicha ciudad va contrasta con la opinión de Bal-
que había quedado vacante. El silen- mis, que tras su regreso a la Penínsu-
cio de las autoridades peninsulares la después de su vuelta al mundo y a
fue la respuesta. solicitud de la Secretaría de Estado,
La estancia en la ciudad de Lima, emite un informe peyorativo de la
después de más de la mitad de reco- diligencia del subdirector.
rrido vacunífero por la América me- Sin duda, la cabeza visible de la
ridional, coincide con una etapa de Real Expedición Filantrópica y su
éxito profesional e intelectual de principal protagonista fue Francisco
Salvany, como luego comentaremos. Xavier Balmis y Berenguer98, que en
Sin embargo, no le autorizan ningún
cargo público y ante el temor a mo- 97
RICO AVELLO, C. (1956), Op. cit., p. 6.
rirse de hambre si renuncia a su labor 98
En la actualidad, José Luis Duro Torrijos
profiláctica en la Expedición, conti- está llevando a cabo un estudio en profundi-
núa en ella. Llega en verano a la ciu- dad de la biografía de Balmis, utilizando do-
cumentación inédita. El Club Rotary de Ali-
dad de Cochabamba, a más de 2.500 cante ha creado una Fundación Balmis y
metros sobre el nivel del mar, en ple- puesto en marcha una página web, donde
pueden encontrarse fuentes de archivo poco
96
Archivo General de Indias. Sección: In- conocidas relativas a Balmis y preparadas por
diferente General. Leg. 1558-A. Exp. 23. el historiador citado (http://www.balmis.org).

119
su madurez, tenía cincuenta años, dió a cirujano del ejército y fue des-
no dudó en responsabilizarse de una tinado al regimiento de Zamora.
empresa difícil y compleja por su na- Con este regimiento marchó a
turaleza. Había nacido en Alicante América por primera vez en la expe-
el día 2 de diciembre de 1753 y a los dición del Marqués del Socorro y
tres días fue bautizado en la iglesia tuvo que desempeñar las funciones
de Santa María, la más antigua de la de médico cirujano por el falleci-
ciudad99. Hijo y nieto de cirujanos- miento de la mayoría de los faculta-
barberos, siguiendo la tradición fa- tivos a consecuencia de una epide-
miliar ingresa a los 17 años el Hos- mia en el ejército expedicionario.
pital Militar de Alicante, donde Del puerto de Guarico se embarcó
permaneció cinco años100. En 1775 con dirección a La Habana y de allí
zarpa en una expedición al mando a Veracruz y durante tres meses estu-
del General Conde de O´Reylli, que vo al frente del hospital de Xalapa
la armada española envió, por man- en calidad de médico cirujano. En el
dato de Carlos III, contra Argel con territorio novohispano desarrolló
el objetivo de acabar con las incur- una intensa actividad, siendo nom-
siones de piratas berberiscos por el brado, en 1786, cirujano mayor del
levante español. Dos años después Hospital Militar de San Juan de
era examinado por los cirujanos de Dios de la capital y cuando este vie-
Cámara sangradores y protobarberos jo hospital se une al de San Andrés
y en 1778 aprueba en Valencia el en 1790, Balmis aparece como di-
grado para ejercer la cirugía101. In- rector de la sala de gálicos. En reco-
gresó en el cuerpo de Sanidad Mili- nocimiento a su labor realizada en
tar al año de licenciarse, pues a Nueva España el 20 de marzo de
principios del bloqueo de Gibraltar 1786, es admitido en la Real Acade-
fue nombrado segundo ayudante de mia Médico-Matritense y además
cirugía. El 8 de abril de 1781 ascen- obtuvo el grado de Bachiller en Ar-
tes en la universidad mexicana.
99
Archivo Parroquial de la Iglesia de Santa
A lo largo de 1788 deja temporal-
María. Alicante. Libro 10 de Bautizos, fol.
201. mente el ejército y viaja por México
100
MORENO CABALLERO, E. Sesión apo - estudiando las plantas autóctonas e
logética dedicada al Dr. D. Francisco Xavier de investigando la materia médica tra-
Balmis y Berenguer. Discurso leído en el Ins- dicional utilizada por los indígenas.
tituto Médico Valenciano el 18 de noviem-
bre de 1885. Valencia Imp. de Ferrer de
Por entonces, uno de los más famosos
Orga, 1885, p. 11. curanderos llamado el «Beato», di-
101
RICO-AVELLO, C. (1956), Op. cit., p. 4. fundió el uso de un remedio indígena

120
para las enfermedades venéreas. Una las cocciones de las raíces de pita y de
serie de experiencias supervisadas por begonia, que eran los vegetales que se
el Protomedicato en el hospital de hacían servir. Así pues, cuando en
San Juan de Dios, había persuadido a 1790 se hace cargo de la supervisión
las autoridades de las bondades del de la sala de enfermedades venéreas
remedio. Balmis, que conocía este re- en el hospital de San Andrés, experi-
medio, dudaba de la eficacia real de mentó con ellas y al cabo del año es-

Fig. 15. Francisco Xavier de Balmis, grabado de Elías Corona.

121
Fig. 16. Portada del libro de F. J. Balmis, quien se basó en un remedio tradi-
cional amerindio.

122
tuvo convencido de su eficacia. Eso gresó a México y allí recibe la apro-
sí, modificó la fórmula inicial elimi- bación de su terapéutica con un dic-
nando los elementos que solo tenían tamen favorable de Protomedicato y
un significado mágico o ritual, como con el soporte del prelado de la dió-
las patas anteriores de algún insecto y cesis mexicana. Vuelve a España en
otros aditivos. 1792, con cien arrobas de Maguey y
treinta de Begonia102 y en junio de
Conviene comentar el interés de aquel año inició las experiencias en
Balmis por la botánica, ya que formó los tres hospitales de la corte con la
parte del movimiento revitalizador supervisión de una comisión nom-
de las ciencias naturales de las últi- brada por el rey. Estos ensayos provo-
mas décadas del siglo XVIII y prime- caron una viva polémica y chocaron
ras del XIX y que tuvo como conse- con la oposición del protomédico
cuencia la creación de instituciones Bartolomé Piñera y Siles, que atacó
tan importantes como el Jardín Bo- duramente a Balmis en su opúsculo
tánico de Madrid (1755), fundado en Narraciones históricas de las obser-
buena parte gracias al interés del vaciones o ensayos prácticos hechos
también cirujano militar José Quer y para examinar y comprobar las virtu-
Martínez (1695-1764). El estudio de des medicinales del ágave y la bego-
la flora americana, que había llama- nia103. La respuesta de Balmis no se
do la atención de los naturalistas es-
pañoles desde el Renacimiento, fue 102
GUERRA, F. Historia de la materia médica
completado durante los reinados de hipanoamericana y filipina de la época colonial,
Carlos III y Carlos IV. Un discípulo Madrid, A. Aguado, 1973. Cita sobre esta ex-
de Casimiro Gómez Ortega, primer pedición dos documentos; un «Expediente
relativo a la recolección de las simples ameri-
catedrático del Jardín Botánico de
canas Ágave y Begonia (México 22 de agosto
Madrid, Vicente Cervantes (1757- de 1794), que se encuentra en la Wellcome
1829), fundó el Jardín Botánico de Library de Londres, Mss. Amer, nº. 62; y una
México. Balmis conocía personal- memoria sobre el mismo tema fechada en
mente a alguno de estos naturalistas Aranjuez el 23 de marzo de 1794 y que se en-
cuentra en el Archivo General de Indias.
con los que mantenía una fluida co-
Sección: Indiferente General. Leg. 1546.
municación. Vicente Cervantes, por 103
El apasionado Piñera llegó en una oca-
ejemplo, le pidió que se hiciera cargo sión a estar tan irritado que empezó en la
del traslado a España de cuatro cajas sala del hospital San Juan de Dios a dar vo-
de plantas vivas destinadas al Jardín ces: «fraude, fraude; engaño, engaño».
CHINCHILLA, A. Historia de la Medicina
Botánico de Madrid, en el viaje a la Española en general y biográfico-bibliográfico
Península que hizo el cirujano ali- en particular, Valencia, Imp. López y Cía.,
cantino en 1791. El mismo año re- 1841-46, Vol. IV, p. 186.

123
Fig. 17. Lámina de Ágave americana L., especie botánica cuyo uso terapéutico fue estu-
diado por Balmis. Grabado de José Rubio.

124
hizo esperar y consistió en la re- el nombre oficial de Begonia bal-
dacción del informe “Demostra- misiana, en el diccionario botáni-
ción de las eficaces virtudes, nue- co de la Flora mexicana. En 1795
vamente descubiertas, en las raíces vuelve a Nueva España con objeto
de las plantas de Nueva España, es- de recolectar plantas, agotadas las
pecies del ágave y begonia para la que ya había traído y es nombrado
curación del vicio venéreo y escro- Cirujano de Cámara de Carlos IV
fuloso”. Madrid, Imp. de la Vda. de con 6.000 reales más de sueldo. Su
D. Joaquín Ibarra, 1794. En ella ascenso social es imparable: des-
explica detalladamente cómo co- pués de los grados obtenidos en
noció las propiedades medicinales México consigue el título de Ba-
de estas especies vegetales y cómo chiller en medicina por la univer-
llevó a término un estudio minu- sidad de Toledo (1797), y ya con la
cioso de cincuenta y tres observa- categoría de médico-cirujano es
ciones clínicas. El informe incluye solicitado por la Virreina de Nueva
un co men tario, no exento de España y emprende un nuevo viaje
amargura: «Yo vine a España no a aquellos territorios. Como él
como los charlatanes y los curan- mismo dice en un memorial: «des-
deros que, vendiendo sus drogas, de entonces acá (desde que obtuvo
han sacrificado a los pueblos para el grado de cirujano militar) no ha
llenarse los bolsillos, sino como un ahorrado trabajos el suplicante, no
profesor instruido en la materia,
sólo en estudios de cirugía, sino
deseoso de procurar el bien público
también en el de la química, la bo-
y de cumplir la misión importante
tánica y la medicina práctica, a
que se le dió para ser útil al rey, a la
cada uno de los cuales ha dedicado
patria y a la salud de los hombres, y
más de tres años en la Real Escue-
siempre en menoscabo de mis inte-
la que a expensas de VI. Se man-
reses, de mi tranquilidad y de mi
tiene en esta Corte»105. Efectiva-
bienestar104». A pesar de las críti-
mente había estudiado en la Real
cas, el método tuvo bastante acep-
tación y el mismo Papa ordenó in- Escuela de Medicina Práctica de
t r oducir el tratamiento en los Madrid, segunda institución de es-
hospitales romanos y como reco-
105
nocimiento a Balmis por traer la Memoria solicitando una plaza de médi-
begonia a Europa la planta recibió co en el ejército de Extremadura. Archivo
General de Simancas, G. M. 2.450. Ver RIE-
RA PALMERO, J. Medicina y ciencia en la
104
DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948), Op. España Ilustrada. Epistolario y documentos I,
cit., p. 120. Valladolid, Universidad 1981, p. 30-31.

125
Fig. 18. Lámina de Begonia balmisiana, especie botánica mexicana, cuyo uso terapéuti-
co fue estudiado por Balmis. Grabado de José Rubio. Biblioteca y Museo Histórico-medi-
cos. Valencia.

126
tas características creada en Espa- jeto de volver a propagar la vacuna
ña y que comenzó a funcionar en el por aquellos territorios, ya que había
Hospital General en 1795, por ini- noticias de que iba extinguiéndose
ciativa de Carlos IV y con el obje- el fluido a causa del abandono de los
tivo principal de mejorar la ense- facultativos de aquella zona respon-
ñanza de la práctica clínica que se sables de su conservación. A media-
impartía en las facultades de Medi- dos de febrero de 1810 y precipita-
cina. El ascenso de cirujano a mé- damente por el ataque del general
dico fue posiblemente una de sus francés Sebastini sobre Málaga, sale
grandes satisfacciones y le permi- Balmis de Cádiz rumbo a Veracruz.
tió incorporarse, con pleno dere- Pero las circunstancias habían cam-
cho, a instituciones como la Aca- biado y el movimiento insurgente
demia Médica Matritense, donde contra la Metrópoli tomaba cuerpo
una minoría ilustrada se había pro- día a día. Nuestro cirujano, además,
puesto la renovación científica e se implicó en defensa de las tropas
ideológica de sus miembros. En españolas.
este sentido, Balmis es un ejemplo
paradigmático del ascenso social A su regreso de éste, que será su
del cirujano a partir de la segunda último viaje a América, como otras
mitad del siglo XVIII. veces, trajo «un cajón de plantas
exóticas vivas, para que se aclima-
Su conocimiento del continente ten y propaguen en la Península
americano y su preparación cientí- con utilidad»106. En España se le re-
fica y técnica en lo referente a la vi- conoce con varios cargos y honores
ruela y su prevención son razones que desempeñó hasta su muerte el
suficientes que justifican su nom- 12 de febrero de 1819, a los 66
bramiento como director de la Real años.
Expedición Filantrópica de la Va-
cuna entre 1803 y 1806. Pero eso lo 106
Archivo General de la Armada, D. Alva-
veremos con más detalle en otro ro de Bazán, Viso del Marqués. Sección:
lugar. Cuerpo de Sanidad. Leg. 2898-15. Exp.
Francisco Xavier de Balmis. El interés de
Cuando las tropas napoleónicas nuestro hombre por la botánica es extraordi-
entran en España y José Bonaparte nario. Después de su paso por Catón y Ma-
es nombrado rey de España, Balmis cao recibió en agradecimiento 10 cajones de
no jura acatamiento al monarca y se hermosos dibujos de plantas medicinales
chinas, que donó al Gobierno a la vuelta de
traslada a Sevilla siguiendo en todo Fernando VII del exilio en 1815 y que se
momento a la Junta Central, que le conservan en el jardín Botánico. MORENO
ordena se traslade a México con ob- CABALLERO, E. (1885) Op. cit., p. 48.

127
Una de las características de Bal- dominios y medios adaptados para
mis fue la búsqueda del perfeccionis- conseguir el objeto», un conjunto de
mo en sus actuaciones y, quizás, una directivas detalladas dirigidas a los
excesiva seguridad en sí mismo. Esto Virreyes de Nueva España, Perú,
le provocó ver a los demás como in- Buenos Aires y Santa Fe; al Coman-
feriores en capacidad. Como conse- dante General de las Provincias de
cuencia, centralizará toda la labor Interior; a los capitanes generales de
realizada por la Expedición y sola- las Islas Canarias, las Islas Filipinas y
mente contará con la participación Caracas y, finalmente, a los goberna-
de los subalternos en contadas ex- dores de La Habana y Puerto Rico.
cepciones. No perdonaba la indife- Retrasado por la cantidad de
rencia ni la tibieza de las autoridades asuntos que tenía que resolver, Bal-
locales ante lo que para él era tan mis todavía estaba en Madrid a fina-
esencial como la propagación de la les de agosto. Hacia el día 24 de di-
vacuna en los territorios hispanos. cho mes anunció que la Expedición
Tampoco era ajeno al poder del di- ya estaba lista y totalmente equipa-
nero. En la mayor parte de los docu- da para desplazarse a La Coruña. De
mentos siempre nos encontramos ese modo, presentó la lista de cola-
una referencia a la escasez de dinero boradores, los salarios que deberían
de las autoridades locales, al poco percibir y las gratificaciones que sus
pago recibido o a las veces que ha te- familias recibirían. Finalmente soli-
nido que poner dinero de su propio cita le sea reservado alojamiento en
bolsillo. Sin embargo, no debe in- el convento de los Agustinos de La
terpretarse el lamento como un afán Coruña durante todo el tiempo que
de enriquecimiento, ya que la gene- permanezca en dicha ciudad. Toda-
rosidad del Estado no fue tanta en vía en Madrid, el 7 de septiembre,
una empresa de tal magnitud. Balmis indica que, teniendo en
cuenta el conflicto bélico abierto
entre Francia y Gran Bretaña, es ne-
5.3. Itinerario o derrotero: diario cesario también que el gobierno es-
de viaje pañol les suministre salvaconductos
para evitar ser molestados durante el
5.3.1. La ruta común
viaje, cosa que sí se hizo.
A principios de septiembre de Los expedicionarios viajaron a La
1803, el ministro Caballero envía Coruña, llegando allí el 21 de sep-
«La resolución del Rey sobre la pro- tiembre. Sin embargo, todavía tarda-
pagación de la vacuna en aquellos rían en embarcar dos meses. Como se

128
Fig. 19. Portada de la traducción castellana realizada por Bal-
mis del tratado de Moreau de la Sarthe sobre la vacuna. Biblio-
teca y Museo Histórico-médicos. Valencia.

129
Fig. 20 y 21. Diferentes estadíos en la evolución de los cambios experimentados en la su-
perficie cutánea de las personas vacunadas. Grabados del artista valenciano Juan Xime-
no Carrero. Biblioteca y Museo Histórico-médicos. Valencia.

ha señalado107, la principal dificultad Pita, una corbeta de 160 toneladas


fue la búsqueda del navío apropiado. propiedad de Tavera y Sobrinos. Sin
El juez del puerto era el encargado de embargo, incomprensiblemente, a fi-
esta función y a principios de agosto nales de septiembre todavía no se ha-
presentó dos propuestas: la del pro- bía resuelto el tema. El propio Balmis
pietario de la fragata Silph que consi- intervino en el asunto y quiso, de pri-
deraba demasiado grande para la fun- mera mano, inspeccionar los barcos
ción que tenía que cumplir y el María para ver cuál era el más apropiado;
todas las condiciones parecía reunir
107
SMITH, M: La «Expedición marítima de la fragata San José, propiedad de Ma-
la vacuna» in New Spain and Guatemala.
nuel de Goycoechea porque, entre
Transactions of the American Philosophical So -
ciety. [New Series, vol. 64, part 1]. Phila- otras cosas, costaba bastante menos
delphia, 1974, p. 19. que los otros barcos, pero necesitaba

130
ser reparado y la Expedición no podía mara parte de la Expedición, protes-
demorarse por más tiempo, así que el tó por ser Salvany y no él mismo, el
navío elegido fue la corbeta María subdirector. Carlos IV aceptó que
Pita que, despues del San José, era la Balmis prescindiera de él y además
que ofrecía mejores condiciones. indicó al Director que podía tomar
decisiones semejantes a ésta si se
Un ejemplo de que Balmis asu-
planteaban problemas con otros
mió desde el principio toda la res-
miembros de la Expedición.
ponsabilidad del viaje y que para
ello contaba con el favor real es la De este modo, el 30 de noviem-
anécdota, sucedida poco antes de la bre de 1803, la Real Expedición Fi-
partida, cuando Ramón Fernández lantrópica de la Vacuna constaba de
de Ochoa, quien estaba previsto for- los miembros siguientes:

Director: Francisco Xavier Balmis y Berenguer


Subdirector: José Salvany y Lleopart
Ayudantes:
Manuel Julián Grajales
Antonio Gutiérrez Robredo
Practicantes:
Francisco Pastor y Balmis
Rafael Lozano Pérez
Enfermeros:
Basilio Bolaños
Antonio Pastor
Pedro Ortega
Rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña: Isabel Sendales y Gómez
Niños de la Casa de Expósitos de Santiago108:
Vicente Ferrer (7 años)
Pascual Aniceto (3 años)

108
Pascual Portillo, «Lista de los niños que por Real Orden de S.M. vinieron a España con la
Expedición de la Vacuna». Archivo General de la Nación, México. Cfr. SMITH, M. (1974)
Op. cit., p. 20.

131
Martín (3 años)
Juan Francisco (9 años)
Tomás Metitón (3 años)
Juan Antonio (5 años)
José Jorge Nicolás de los Dolores (3 años)
Antonio Veredia (7 años)
Francisco Antonio (9 años)
Clemente (6 años)
Manuel María (3 años)
José Manuel María (6 años)
Domingo Naya (6 años)
Andrés Naya (8 años)
José (3 años)
Vicente María Sale y Bellido (3 años)
Cándido (7 años)
Francisco Florencio (5 años)
Gerónimo María (7 años)
Jacinto (6 años)
Benito Vélez (hijo adoptado de Isabel Sendales y Gómez)

Puerto de La Coruña-Islas Cana- Bethencourt (1982) y Susana Ramí-


rias (30 de noviembre de 1803-6 rez (2001) han estudiado esta estan-
de enero de 1804) cia a través fundamentalmente de
los documentos del Archivo de In-
Los primeros diez días de viaje dias109 y de la Gaceta de Madrid.
transcurrieron entre La Coruña y
Lugares visitados fueron, además
Santa Cruz de Tenerife, donde fue-
de Santa Cruz y La Laguna en Tene-
ron recibidos de forma calurosa. La
expedición no podía comenzar me-
jor. Era la primera vez que el fluido 109
BETHENCOURT, A. de. Inoculación y
vacunal arribaba a estos lugares y los vacuna antivariólica en Canarias (1760-
isleños eran bien conscientes de 1830). En: MORALES PADRÓN, F. (co-
ello, de tal modo que fueron obse- ord.) V Coloquio de Historia Canario-Ameri -
cana, vol. II., Gran Canaria, Cabildo Insular,
quiados convenientemente y su es-
1982, pp. 290-294. RAMÍREZ, S. La Vacu -
tancia allí corrió a cargo de las auto- na o el patriotismo lanzaroteño. Cuadernos
ridades, no faltando la celebración del Ateneo de La Laguna, nº 10, 2001, pp.
de misas y pasacalles. Antonio de 188-201.

132
rife, La Palma, Gran Canaria y Lan- tes de todo el archipiélago que se re-
zarote, aunque en un informe de la partiría de forma proporcional. El
Junta Superior de Medicina se seña- Comandante de Canarias propuso
la que la vacuna alcanzó las siete is- también otra fórmula que resultaba
las. La estructura organizativa toda- menos convincente y que se refería
vía responde a una situación a la creación de un juego de lotería.
preliminar de lo que luego serán las En definitiva, un muy buen punto
Juntas de Vacuna: se habilitó en Te- de partida para la Expedición. Pero
nerife un espacio físico costeado por el viaje no había hecho más que co-
los donativos de algunos lugareños, menzar.
que fue el núcleo desde donde, a tra-
vés de diversos medios de propagan-
da –desde discursos hasta bandos– se Tenerife-Isla de Puerto Rico (6 de
enero de 1804-12 de marzo de
difundió la noticia al resto de las is-
1804)
las. Se indicaba también que desde
cada isla se enviaran, por un lado,
En Puerto Rico comenzó la pri-
un grupo de niños con objeto de que mera de las polémicas que tuvieron
fueran inoculados para garantizar la lugar durante el periplo y también
continuidad del proceso, tras la sali- los primeros contratiempos causa-
da de los expedicionarios; en segun- dos por las propias circunstancias
do lugar, personal sanitario para que climatológicas adversas que afecta-
fuera instruido sobre los rudimentos ron a las embarcaciones, tras más de
teóricos y prácticos de la vacuna- un mes de viaje oceánico.
ción. Además de efectuarse estos
desplazamientos, no pocas personas A diferencia de lo que había su-
acudieron directamente a la casa cedido en el archipiélago canario,
central tinerfeña, siendo muy alta la aquí la vacuna no era una novedad,
cifra de vacunados. ya que, como comentamos con an-
terioridad, el médico de origen cata-
El alto costo de este proceso fue lán, Francisco Oller Ferrer la había
asumido, en los primeros momentos, ya experimentado cuando la solicitó
por suscripción popular y de las pro- a la isla de Santo Tomás –pertene-
pias autoridades que actuaban así de ciente a las colonias británicas–
forma ejemplarizante, aunque con dada la importancia del problema
posterioridad hubo que recurrir a por el elevado número de casos de
fórmulas más institucionalizadas a viruela existentes en Puerto Rico.
través de un fondo común de recur- En el proceso intervinieron, además
sos económicos públicos proceden- del propio Oller, su compañero To-

133
más Prieto, el Gobernador Ramón peligro frente a la viruela, era el ar-
de Castro y el Obispo de Puerto gumento utilizado por Oller y tam-
Rico. Cuando llegó la expedición de bién por Ramón de Castro, que le
Balmis, la acogida, según todos los apoyaba.
testimonios, fue más que fría y el
Del otro lado, Balmis veía peli-
problema se fue agravando confor-
grar la propia Expedición si el costo-
me transcurrían los días, con duros
so viaje se mostraba innecesario. En
enfrentamientos y memoriales cru-
varios de los documentos del Archi-
zados al Rey con acusaciones mutuas
vo General de Indias se recoge tan-
entre el propio Balmis y Oller. ¿De
to el escaso entusiasmo como las
qué parte estaba la razón? No es fácil
opiniones que a Balmis le merecían
la respuesta, pero escuchemos los ar-
los sucesos de Puerto Rico. El haber
gumentos de las partes y la situación
avanzado la vacunación cuando las
de partida.
autoridades eran conocedoras de la
Francisco Oller comenzó a vacu- llegada de la Expedición, la atribuye
nar, como dijimos antes al analizar Balmis al intento de dichas autori-
la situación de la vacunación antes dades de hacer méritos más a que
de la llegada de la Expedición, desde una urgencia real por evitar la enfer-
finales de noviembre de 1803 y de medad. Pero además Balmis quiso
forma asidua, a partir de mediados reforzar sus argumentos recurriendo
de diciembre en la ciudad de San a razones de índole puramente cien-
Juan, es decir, cuando Balmis estaba tífica. La vacunación no era una
en pleno viaje, siendo muy elevado práctica rutinaria que se pudiera
el número de vacunados, en cifras efectuar empíricamente y sin funda-
que oscilaron en torno a los cinco mentación. Desde su punto de vista,
mil en un solo mes. La aparición de las vacunaciones no se habían efec-
un brote epidémico hizo que se tuado con el rigor exigido y no se
adoptara la estrategia de trasladar a había seguido fielmente, como era
San Juan a la población de otros lu- necesario para garantizar su eficacia,
gares de la isla, con objeto de que es- el protocolo de actuación de dicha
tos individuos actuaran como cade- práctica. Oller, a los ojos del médi-
na vacunal y la difusión debió ser co-cirujano alicantino, había incu-
muy grande porque a principios de rrido en los mismos errores que mu-
marzo prácticamente no quedaba un chos facultativos europeos que se
solo niño por vacunar. La necesidad apresuraron a practicar la vacuna-
de contar cuanto antes con la medi- ción en las primeras fases y que ha-
da preventiva ante una situación de bía dado lugar a innumerables polé-

134
micas sobre las «vacunaciones fal- de varios sujetos y no haberle pren-
sas» frente a las verdaderas110 que dido»111.
sólo podían detectar los expertos
El director de la Expedición se
como él mismo, a través de la obser- quejó amargamente de los «conti-
vación de las alteraciones dermato- nuos desaires e insultos [que] los re-
lógicas causadas por la vacuna. La cibía él del Gobernador» que, a su
forma de probar este aserto era vol- vez, le acusaba de insultarlo. En
ver a vacunar a los ya vacunados y cuanto al médico, opina que «Oller
observar las diferencias. es un inepto y sus vacunaciones han
Puestas así las cosas, Oller defen- sido ineficaces». El último de los en-
dió sus actuaciones y fue apoyado, frentamientos que tuvo con el Go-
como acabamos de comentar, por el bernador de la Isla de Puerto Rico112
propio Gobernador. Finalmente, se- provenía de la necesidad que tenía la
gún testimonios recogidos por Díaz Expedición de proveerse de niños
de Yraola: para transportar la vacuna hasta el
siguiente territorio del Derrotero, la
«Con informes reservados de Capitanía General de Venezuela.
personas «veraces e imparciales» Las vicisitudes sufridas hicieron que
[entre cuyos miembros se encontra- Balmis reflexionara sobre la oportu-
ba] el Reverendo Obispo, el Deán, nidad de dividir en dos la expedición
los Jefes de Guarnición, etc., redac- original, lo que posibilitaría un ma-
ta el Gobernador un minucioso in- yor grado de rapidez en la difusión de
forme que acredita cómo, a los vacu- la vacuna a territorios tan extensos.
nados por Oller, no les prendió la
vacuna de Balmis y pruébalo asimis-
mo el haber inoculado Oller a sus Capitanía de Venezuela (20 de
hijos la viruela natural a presencia marzo-8 de mayo de 1804)
110
Nosotros tuvimos ocasión de estudiar al- Esta etapa del viaje es una de las
guno de estos aspectos de esta polémica en que ha despertado mayor interés por
las Memorias de una de las instituciones parte de los historiadores latinoame-
ilustradas más emblemáticas en el campo de
la medicina: BALLESTER AÑÓN, R. La ricanos desde el periodo de entre-
patología infantil y la puericultura en las pu-
111
blicaciones de la Regia Sociedad de Medici- DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948), La vuel-
na y otras Ciencias de Sevilla (1736-1819). ta al mundo de la Expedición de la Vacuna,
Actas del IV Congreso Nacional de Historia de Anuario de estudios americanos, 1947, 17, p. 38.
112
la Medicina, vol. I, Granada, SEHM, 1975, RAMÍREZ MARTÍN, SM. (2002), Op.
pp. 165-170. cit. p. 131.

135
guerras113 hasta más recientemente, pudo solucionarse el problema me-
siendo el trabajo de Ricardo Archi- diante la vacunación inmediata de
la, publicado en 1969, uno de los veintiocho niños «de los principales
más conocidos. Por otro lado, ya re- del pueblo» y es de destacar la buena
latamos antes brevemente cuál era organización local pese a lo impre-
la situación de la vacuna en esta Ca- visto de la llegada.
pitanía con anterioridad a la llegada Los planes ya contemplados de
de la Expedición. división de la Expedición en dos
Con amargura por todo lo sucedi- trayectos diferentes se hicieron rea-
do y que acabamos de relatar, la Ex- lidad. En una primera fase, casi un
pedición zarpó de la isla portorrique- ensayo, dentro de la propia Capita-
ña el 12 de marzo de 1804 rumbo a nía venezolana: mientras Salvany
Venezuela, con menos niños de los permanecía en Puerto Cabello va-
previstos a causa de las trabas puestas cunando a la población, otros dos
por el Gobernador. La corbeta, ade- grupos tenían como objetivo llegar
más, tuvo contratiempos y el viaje se a Caracas desde dos vías diferentes,
enlenteció haciendo peligrar la po- segregándose los expedicionarios en
tencialidad de la vacuna. Uno de los un grupo liderado por Balmis, el
niños no pudo ser vacunado por en- ayudante Antonio Gutiérrez, el
contrarse en malas condiciones de practicante Rafael Pérez y los enfer-
salud «llegó a verse en la mayor aflic-
meros Pedro Ortega y Ángel Cres-
ción al hallarse sobre una costa des-
po. El segundo grupo contaba con el
conocida con un solo niño con va-
ayudante Manuel Julián Grajales, el
cuna y ésta, en sazón de ser empleada
practicante Francisco Pastor y dos
en el mismo día». Todo ello hizo que
el navío cambiara de rumbo y en lu- niños. Estos últimos lo hicieron na-
gar de atracar en La Guayra, donde vegando de Puerto Cabello a La
se les estaba esperando con gran ex- Guayra en un barco denominado el
pectación y entusiasmo, lo hiciera Rambli y más tarde, a Caracas. El
en Puerto Cabello, ya en la Capita- grupo de Balmis, por su parte, al-
nía General de Venezuela 114. Allí canzó la ciudad caraqueña por vía
terrestre pasando por Maracay y fue
113
Sirva como ejemplo el artículo de vacunando a todas las personas que
DOMÍNGUEZ, R. La Vacuna en Venezuela, Ga - quisieran recibirla a lo largo de todo
ceta Médica de Caracas, 1929, 36 (2), pp. 19-25. el camino. Finalmente, también
114
RAMÍREZ MARTÍN, S. La mayor hazaña
médica de la colonia: La Real Expedición Filan -
Salvany pasó de Puerto Cabello a
trópica de la Vacuna en la Real Audiencia de Caracas, con lo que volvían a reu-
Quito. Quito, Ed. Abya-Yala, 1999, p. 344. nirse los tres grupos de expediciona-

136
rios. El desdoblamiento definitivo Vale la pena detenerse en la for-
de la Expedición tendrá lugar, como ma en que fueron agasajados por
luego comentaremos, a partir de parte de la sociedad caraqueña y,
principios de mayo de 1804. en especial, el papel que en ello
jugó Manuel Guevara y Vasconce-
Son conocidos en detalle, a tra-
los, que estaba al frente de la Capi-
vés de los documentos del Archivo
General de la Nación de Caracas y tanía General de Venezuela y era
del Archivo General de Indias de también el Gobernador, así como
Sevilla, los detalles de las vacuna- el propio municipio, que corrió
ciones efectuadas en la capital. Bal- con la mayor parte de los gastos. Al
mis llegó a Caracas el 28 de marzo. margen de lo que de filantrópico
Por la mañana hizo su entrada por pudiera haber en el respaldo de
Antímano, sitio de paso para los via- este personaje, no es descabellado
jeros procedentes del Valle de Ara- pensar que su actuación supuso
gua, siendo escoltado por una com- para él un rédito político positivo
pañía de milicias de indios. Archila en un momento complicado en el
reproduce el documento en el que se que se estaban produciendo movi-
relata cómo el Ayuntamiento de mientos en pro de la independen-
Caracas «ofreció al regio comisiona- cia de las colonias en toda Améri-
do una lujosa berlina que al acto ca , a part ir del re vulsi vo que
ocupó llevando a su derecha al jo- supuso la Revolución Francesa. El
ven vacunado que traía en sus brazos tránsito del Antiguo al Nuevo Ré-
el anhelado fluido y por entre la mu- gimen se dio en América con dis-
chedumbre apiñada, en medio de los tintos ritmos y se inició con la im-
vítores, la música y los fuegos de ar- portación de las ideas europeas. La
tificio, llegó a la más hermosa casa estructura del Antiguo Régimen
de la ciudad, dignamente preparada descansaba, como es bien sabido,
para recibirle y en donde, vestidos sobre la desigualdad formal de los
de gala, le aguardaban el Capitán hombres, la diferencia de sus situa-
General, todos los altos funciona- ciones jurídicas. A partir de la Re-
rios y todos los grandes patricios»115. volución Francesa, se reconoce a
Dos días más tarde, coincidiendo todos los ciudadanos iguales ante
con el viernes santo, como se subra- la ley: igualdad teórica que con la
ya en las fuentes quizá por su sentido influencia de las doctrinas libera-
simbólico, se efectuó una vacuna- les, creó condiciones para el libre
ción masiva. desarrollo de las desigualdades na-
turales, aquellas derivadas de la ca-
115
ARCHILA, R (1969), Op. cit., p. 15. pacidad económica y del poder so-

137
cial116. Hay gran cantidad de prue- encontró Balmis en esas élites pre-
bas sobre la influencia de la Ilustra- ocupadas por los ecos que la Revo-
ción en el proceso de independen- lución traía y que acabamos de co-
cia –la ruptura explícita política y mentar.
económica de las colonias con la La forma de homenajear a la Ex-
metrópoli– de las colonias españo- pedición no fue diferente de lo que
las que no fue un proceso aislado era usual en este tipo de situaciones
sino que forma parte de un proceso excepcionales, aunque, si cabe, se
muy amplio que se desarrolló en las
extremaron los agasajos. Consistían
últimas décadas del siglo XVIII y la
éstos en una serie de actos religiosos
primera mitad del siglo XIX. Entre
indispensables y que conferían la
1770 y 1825 se produjeron cambios
máxima solemnidad como la cele-
espectaculares como la indepen-
bración de un Te Deum en el que
dencia de las trece colonias ingle-
pronunció un sermón un fraile mer-
sas en Norteamérica. El pensa-
cenario, Fray Domingo de Viana, y
miento ilustrado encontró desde el
al que acudió el Gobernador con el
principio fuertes resistencias en la
Tribunal de la Real Audiencia, re-
población criolla, por ejemplo en
presentación de todos los cuerpos
cuanto al tema de la esclavitud de
civiles y militares y una parte impor-
la población negra, que chocaba
tante de la población de la ciudad.
abiertamente con las nuevas ideas.
La parte profana tenía un compo-
La Revolución Francesa, que desa-
nente popular y folklórico en las
rrolló conceptos como los de liber-
tad, igualdad o derechos del hom- fiestas, bailes y serenatas en la calle
bre, tenía unas consecuencias y un segundo componente, más refi-
prácticas: abolición de los títulos nado, en los salones de la alta socie-
de nobleza y de la esclavitud, que dad caraqueña, donde se multiplica-
socavaban las bases del poder esta- ron las tertulias a las que debió
blecido y de su control sobre la so- acudir el propio Balmis.
ciedad. Este es el panorama que Entre los asistentes a las tertu-
liasse encontraba el que luego sería
116
PÉREZ, J., ALBEROLA, A. ( Eds). Espa - el primer Rector de la Universidad
ña y América. Entre la Ilustración y el liberalis -
de Chile, Andrés Bello (1781-
mo. Alicante-Madrid, Instituto de Cultura
Juan Gil Albert, 1993. Especialmente rele- 1865)117, quien escribió en abril de
vantes para el tema americano son los capí-
117
tulos de Lucienne Domergue (pp. 13-28), COSTA-CASARETTO, C. Andrés Be-
Joseph Pérez (pp. 69-76), Marie-Laurie Rieu llo y la Expedición Filantrópica de la Vacu-
(pp. 77-90) e Ives Aguila (pp. 91-107). na. Rev. Med. Chil. 1991, 119, pp. 957-962.

138
1804 una Oda a la Vacuna y una bre- Neptuno, relator de la trascenden-
ve obra teatral bajo el rótulo de Ve - cia de la medida preventiva para la
nezuela consolada que incluimos en Nación, las siguientes palabras:
un apéndice. Es importante acercar- «Jenner... de su territorio en po-
se a la figura de este personaje como cos años desterró felizmente las vi-
modelo de actitud ante la vacuna ruelas, el contagio vacuno propaga-
por parte de la sociedad culta de la do. ¿Qué acogida imaginas que daría
época. Bello fue, de hecho, uno de la ternura benévola de Carlos al gran
los intelectuales más destacados de descubrimiento que liberta a sus que-
todo el mundo latinoamericano a lo ridos pueblos del estrago de las ne-
largo del siglo XIX, cuya trayectoria gras viruelas? Al momento escoge
biográfica incluye, además de lo in- profesores ilustrados y un sabio di-
dicado arriba, una formación en In- rector cuyas fatigas llevan hasta los
glaterra, el haber formado parte de puertos más lejanos de sus dominios
una de las expediciones científicas el precioso fluido que de viruela libra
más importantes, la encabezada por a los humanos. Sí, Venezuela, alégra-
Alejandro Humboldt (1779-1859) y te; tus playas reciben hoy el venturo-
Aimé Bonpland (1773-1850) y fue so hallazgo de Jenner, que te envía,
también uno de los impulsores de un como muestra de su regia bondad, tu
código civil que fue adoptado en va- soberano. Hallazgo que tus hijos te
rios estados latinoamericanos y de asegura. Que de vivientes llena los
un Derecho de gentes, donde sentó poblados que libran de temores la
una serie de importantes principios belleza; y dando a la cultura nuevos
de derecho internacional público. brazos para que en tus confines ama-
En el momento en que conoció a nezcan días alegres, puros, sin nubla-
Balmis en 1804 era oficial segundo dos, el gozo te dará con la abundan-
de la Capitanía General de Vene- cia y la felicidad con el descanso».
zuela y tenía 23 años. Más tarde fue
Es muy interesante el análisis del
nombrado secretario de la Junta
texto porque en él están reflejados
Central de Vacunación de la Capi-
algunos de los tópicos del momento:
tanía General.
el término «contagio» utilizado aquí
La vacunación, para Bello y para en un sentido de diseminación posi-
muchos, era el símbolo del progreso tivo, cuando la palabra tenía una
de la Humanidad a través de los des- trayectoria nefasta, ligada con la pa-
cubrimientos científicos. De ese tología infectocontagiosa, aún bajo
modo, Bello pone en boca de uno de el signo de la teoría miasmática tra-
los personajes de su obra teatral, dicional, porque la bacteriología to-

139
davía tardaría en llegar. La referen- inicial llevada a cabo por Balmis,
cia al monarca pero también la uti- con objeto de dar continuidad a la
lización del verbo «libertar» al pue- práctica tras su partida a otros luga-
blo; la vacuna parece prefigurar lo res. De hecho, la Junta de Vacuna de
que luego sucederá con las colonias. Caracas fue el modelo a seguir en el
O la importancia de la demografía, resto de los territorios del viaje. Pa-
tan cara a los monarcas ilustrados. rece oportuno que nos detengamos
Por lo demás, durante la perma- un poco en analizar la ubicación de
nencia de la Expedición en la Capi- las Juntas de Vacuna, estructura que
tanía General de Venezuela, la vacu- veremos irá consolidándose en to-
nación se extendió también a dos los lugares por los que la Expedi-
Valencia y a Maracaibo, en este últi- ción pasó, dentro de lo que era el
mo caso, a través de personas vacu- marco de la organización sanitaria.
nadas en Puerto Cabello. Otro lugar
que ha sido estudiado es la provincia
La estructura organizativa de la sani -
de Cumaná, donde ya se había in-
dad española en la época de la Expedi -
tentado introducir con anterioridad,
ción y las Juntas de Vacuna
dos años antes de la llegada de la Ex-
pedición, a través de Puerto Rico y
A lo largo de todo el largo perio-
donde se habla que se vacunaron
do en el que España fue una auténti-
20.000 indios. La Isla Margarita fue
ca potencia mundial, a partir de los
también beneficiaria, aunque no di-
siglos XV y XVI hasta el siglo XVIII,
rectamente a través de los expedicio-
la monarquía hispánica puso en
narios, sino por medio del médico
marcha una maquinaria sanitaria
francés Estanislao la Roche, que va-
muy compleja que estaba centrada
cunó gratuitamente a más de 2.000
en el Protomedicato castellano, ins-
personas. Por el contrario, parece ser
trumento de control del Estado Mo-
que no pudo llegar a la Guayana, a
derno en lo relativo al ejercicio y la
donde se envió el pus desde Cumaná
práctica de la medicina y la farma-
debido, según dice Yraola, a la gran
cia118 y en otros tipo de instituciones
distancia y la elevada temperatura.
En definitiva, la estancia en la 118
Una puesta al día historiográfica de esta
Capitanía General de Venezuela fue institución puede verse en el número mono-
muy fructífera por muchos motivos, gráfico de la revista citada a continuación:
LÓPEZ TERRADA, M.L., MARTÍNEZ VI-
entre los que se cuenta la consolida- DAL, A. (eds.) El Tribunal del Protomedi-
ción en una estructura estable, la cato en la Monarquía Hispánica, Dynamis,
Junta Central de Vacuna, de la labor 1996, 16.

140
propias en la Corona de Aragón y en y no se diferenciaba de otros aspec-
el Reino de Navarra. Este sistema tos, siendo, pues, competencia de
fue uno de los más avanzados en su los órganos gubernamentales con
época y tuvo una influencia directa predominio de los que asentaban en
en la organización sanitaria de la los municipios, de acuerdo con lo
América colonial119. La sustitución que era el sistema administrativo
de este sistema sanitario propio del tradicional. Una peculiaridad era
antiguo régimen por otro de corte li- que no existía una frontera clara en-
beral propio de las sociedades secu- tre los aspectos ejecutivos y consul-
larizadas posteriores a la Revolución tivos. La administración borbónica
Francesa de 1789, tuvo lugar a lo creó una Suprema Junta de Sanidad
largo del siglo XIX en España. cuya principal función era la pre-
vención de los contagios, especial-
En el periodo de la Expedición, mente los que pudieran penetrar a
la Sanidad se entendía fundamen- través de las vías marítimas, para lo
talmente como la parcela de las ad- que centralizaba y hacía acopio de
ministraciones públicas dedicadas a información del estado de contagio-
proteger la salud de la población sidad de los territorios con los que
frente a las enfermedades catastrófi- España mantenía contactos a nivel
cas120. La gestión pública de la salud comercial y, naturalmente, con los
se centraba, pues, en el resguardo de de las colonias. Junto a este órgano
la misma frente a las epidemias o en- central, la organización sanitaria pe-
fermedades de prevalencia excesiva riférica se desarrolló a través de las
Diputaciones de salud o Juntas de Sa -
119
LÓPEZ PIÑERO, J.M. Mateo Seoane y la nidad de Puerto y las Juntas de Sanidad
introducción en España del sistema sanitario li - locales y regionales.
beral (1791-1870). Madrid, Ministerio de
Sanidad y Consumo [Colección Clásicos Es- Es precisamente este modelo je-
pañoles de la Salud Pública, nº 12], 1984. rarquizado el que adoptarán las Jun-
120
Desde el punto de vista de la historia de
tas de Vacuna. La creación de las
la administración sanitaria, véase:
RODRÍGUEZ OCAÑA, E. El resguardo de mismas forma parte, en realidad, de
la salud. Organización sanitaria española en un movimiento europeo en el que ór-
el siglo XVIII. Dynamis, 1987-88, 7-8, pp. ganos similares fueron apareciendo;
145-170. La monografía de los hermanos Pe- así, por ejemplo, G. Olagüe y M. As-
set, pese a haberse editado hace treinta años, train121, se refieren a un Comité Cen -
continúa siendo hoy un referente importan-
te para conocer la sanidad borbónica preli-
121
beral: PESET REIG, M., PESET REIG, J.L. OLAGÜE DE ROS, G., ASTRAIN
Muerte en España. Política y sociedad entre la GALLART, M. Propaganda y Filantropis-
peste y el cólera. Madrid, Hora H, 1972. mo: los primeros textos sobre la vacunación

141
tral de la Vaccine creado en París en para que fuera efectiva y la población
1801. Como muy bien ha estudiado acudiera a vacunarse, tenía que tener
S. Ramírez122, aunque ya desde los en cuenta, entre otras cosas, el entor-
inicios de la programación de la Ex- no donde la práctica preventiva se
pedición comenzaron a aparecer efectuaba y los adjetivos de que las
unas directrices, la estructura organi- casas de vacunación debían ser «lim-
zativa fue, en realidad, construyéndo- pias» y «honestas» reflejan también
se poco a poco, a medida que se iba el sistema de valores que quería
adquiriendo un mayor grado de expe- transmitirse. Curiosamente, hasta
riencia y, además, se fue adaptando a 1805 el Estado no estableció para la
las circunstancias propias de cada lu- propia España la obligatoriedad de
gar. En cualquier caso, el Director de habilitar salas de vacunación en hos-
la Expedición, o la persona en la que pitales, en un contexto inicial de
delegara, era el responsable de cómo pugna por ver quién distribuyó el
y dónde debían crearse estas Juntas fluido vacuno, fuente de prestigio so-
de Vacuna. Tres rasgos a destacar: en cio-científico que algunos pretendie-
primer lugar, que cada una de ellas ron monopolizar123.
tuvo un reglamento propio; en se-
Resultado de la larga experiencia
gundo término, que eran personajes
adquirida por Balmis en los tres años
destacados de la sociedad los que de-
de la Expedición, fue la elaboración
bían estar en los cargos directivos,
de dos documentos124 muy intere-
siendo el papel de los médicos funda-
santes que resumen lo fundamental
mentalmente de orden técnico; y fi-
de sus puntos de vista, ya no sólo
nalmente, que cada Junta tenía una
provenientes de su conocimiento
ubicación física que incluía una Casa
científico y técnico del tema, sino
de Vacunación Pública. Una obser-
también, como tendremos ocasión
vación interesante: el intento de no
de ver, de su dilatada y accidentada
utilizar a los hospitales como centros
práctica en lugares tan diversos y
de vacunación, para evitar la percep-
con problemas tan variados.
ción negativa de la población al estar
estas instituciones ligadas a la enfer- 123
OLAGÜE DE ROS. G., ASTRAIN
medad y la muerte. La propaganda, GALLART, M. (1995). Op. cit., p. 9.
124
Reglamento para perpetuar en las Indias la
jenneriana en España (1799-1801). Medici - Vacuna, del establecimiento de una Junta Cen -
na e Historia, Tercera época, nº 56, 1995, p. tral y Casa de vacunación pública y Reglamen -
18. Allí se incluye una muy bien selecciona- to para que se propague y perpetúe en España el
da bibliografía sobre el tema. precioso descubrimiento de la Vacuna. Cfr.
122
RAMÍREZ MARTÍN, S. (2002), Op. RAMIREZ MARTÍN, S.M. (2002), Op.
cit., pp. 203. cit., pp. 180-181.

142
Fig. 22. Los reglamentos estaban destinados para ser utilizados en las
Casas de Vacunación Pública e incluían todos los elementos de tipo or-
ganizativo práctico necesarios para dar continuidad a las actividades
vacunales tras la partida de la Expedición.

143
5.3.2. La expedición se divide lado, cuatro niños acompañaron a
Salvany y seis, a Balmis. A estos ni-
La decisión de dividir la Expedi- ños, que fueron solicitados al gober-
ción en dos grupos, con la idea de nador Vasconcelos, se les exigía
que fuera más funcional y rápido el «que sean de ocho a diez años de
proceso de difusión de la vacuna, edad sobre poco más o menos, que
fue adoptada definitivamente por sean robustos y sanos y que no ha-
Balmis. Posiblemente en el proceso yan pasado las viruelas, ni sido va-
final de toma de decisiones influyó cunados» y se pedía, asimismo que,
la noticia del fallecimiento del mé- a los padres que cedían a sus hijos
dico llamado Lorenzo Vergés, que para este propósito, se les abonara
había sido comisionado por el Vi- una gratificación de cincuenta pe-
rrey de Santa Fe para el desempeño sos a cada uno»125.
de la función de vacunar en dicho
El 29 de abril de 1804, el director
territorio. Si se quería cumplir con
de la Expedición daba instrucciones
el objetivo marcado en el Derrotero
a los integrantes del grupo de Sal-
era necesario activar los siguientes
vany y les aconsejaba «la unión en-
pasos a dar. Consistieron éstos en
tre sí, la eficacia, prestreza y exacti-
nombrar como líder de uno de los
tud de las operaciones, y la atención
grupos al subdirector de la Expedi-
y deferencia debidas a los Jefes con
ción, José Salvany, quien se dirigiría
quienes tuvieran que entender-
a todo el Reino de Santa Fe, Perú y
se...». También les indica «el mejor
Buenos Aires a bordo del bergantín
modo de difundir más fácilmente la
San Luis. Junto al propio Salvany
vacuna por las provincias de su
irían el ayudante Manuel Julián
tránsito y de conservar constante-
Grajales, el practicante Rafael Lo-
mente el fluido, sacando con este
zano Gómez y el enfermero Basilio
objeto dos o más niños en cada pa-
Bolaños. El segundo grupo, encabe-
raje o población, de constitución
zado por el propio Balmis, llevaría robusta y no demasiado tiernos,
otra ruta que les llevaría a Centro-
pues la experiencia tiene acreditado
américa. Junto a él viajaron el ayu- que además de causar esto muchas
dante Antonio Gutiérrez Robredo, molestias, son expuestos y peligro-
el practicante Francisco Pastor, los sos por su debilidad y por la facilidad
enfermeros Ángel Crespo, Pedro con la que se altera su máquina»126.
Ortega, Antonio Pastor y la direc-
tora de la Casa de Expósitos de La 125
ARCHILA, R. (1969), Op. cit., p. 20.
Coruña. Sería la última vez que Bal- 126
Cfr. DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948) Op.
mis y Salvany se verían. Por otro cit., p. 39.

144
Vemos aquí aparecer los estereoti- ca y a la Medicina, con expresión
pos que en el capítulo II comentá- de las enfermedades propias de
bamos sobre la visión que del cuer- cada país, sus síntomas y regímenes
po infantil se tenía en la época de curativos y ya que no pudiese la ex-
Balmis. pedición adquirir por sí misma es-
Junto a ello, les insistía en la ne- tas noticias, a causa de la rapidez
cesidad de contar con un itinerario de su tránsito, por los diversos paí-
cuando se adentraran en un territo- ses a que iba destinada, deberá pe-
rio nuevo, para lo que debían recu- dirlos a los facultativos más ins-
rrir a las autoridades locales y les truidos de ellos y demás personas
daba otra serie de instrucciones en cuyas luces pueda tener con-
prácticas. El interés del fragmento f i a n z a » 1 2 7.
siguiente, hace que lo reproduzca- El párrafo anterior es un exce-
mos textualmente: lente ejemplo de lo ambicioso de la
«Tomar de acuerdo con dicho empresa balmisiana y de la cone-
Jefe [la autoridad política o mili- xión directa entre este viaje y el
tar], las medidas conducentes para conjunto de expediciones científi-
comunicar el fluido a las provin- cas de la España ilustrada y cómo el
cias de su mando que estuviesen a componente científico estuvo siem-
grandes distancias de la capital, ya pre presente en los objetivos del Di-
fuese disponiendo que acudiesen a rector de la Expedición filantrópi-
instruirse a ella los facultativos de ca. La observación científica
otros pueblos, o haciendo que pa- rigurosa como pieza clave para po-
sasen a ellos otros instruidos en la der inferir consecuencias posterio-
operación. Establecer en cada ca- res, como los efectos secundarios de
pital, de acuerdo con el Jefe de la vacunación. El programa que
ella, una Junta Central de Vacuna, plantea Balmis, por otro lado, se
bajo la misma forma y reglas que asemeja al de las topografías y geo-
en Caracas, aunque con aquellas grafías médicas que tanta fortuna
modificaciones que exijan las cir- tendrán, sobre todo, a partir del si-
cunstancias locales de cada una. glo XIX en toda Europa y es fruto de
Observar la influencia que tiene la un concienzudo programa científi-
vacuna en otras varias enfermeda- co, con un protocolo de actuación
des comunes y fijar sus resultados perfectamente diseñado.
con la exactitud posible. Extender
sus observaciones a la Historia Na- 127
Cfr. DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948),
tural, Industria y Arte, a la Botáni- Op. cit., p. 40.

145
5.3.2.1. La Expedición de José Sal- reda de los caminos, traza una ruta
vany y Lleopart heroica en beneficio de la humani-
dad, de esta humanidad que no sabe
Puerto de La Guayra (8 de mayo de él siquiera cuál fue su fin»128.
de 1804)-[Virreinato de Nueva
El viaje129 se inicia con un nau-
Granada]: Cartagena de Indias (24
fragio al encalar el bergantín en la
de mayo de 1804 ) y Santa Fe (17
desembocadura del río Magdalena,
de diciembre 1804-8 de marzo de
cerca de Barranquilla, en la noche
1805)
del 13 de mayo. Afortunadamente;
La ruta que siguieron Salvany y consiguieron alcanzar la costa sin
el resto del grupo que le acompaña- pérdida de vidas humanas, estando
ba no ha generado tanta documen- allí perdidos por espacio de tres días
tación como en el caso de la de Bal- con los cuatro niños que llevaban
mis, aunque también ha podido ser desde Caracas para conservar el flui-
reconstruida con fidelidad. En este do vacunal y sufriendo en aquellas
caso, los viajes se realizaron en otro playas «los rigores de su ingrato cli-
tipo de barco, un bergantín de nom- ma y el cruel martirio de varios in-
bre San Luis procedente del puerto sectos». Finalmente, fueron auxilia-
de La Guayra. Las dificultades y obs- dos por otra embarcación, llegando
táculos que sufrieron, para conseguir a Barranquilla y a Soledad, donde se
sus objetivos, fueron realmente ex- iniciaron ya las primeras vacunacio-
traordinarios. De forma muy gráfica nes. Balmis fue informado de dicho
lo expresaba Díaz de Yraola (1949), percance el 17 de junio cuando ya
quien parece estar acompañando a estaba en La Habana.
los expedicionarios en primera lí-
La entrada definitiva en Carta-
nea:
gena de Indias tuvo lugar el 24 de
«Hoy, el espíritu deportivo de mayo. El recibimiento no pudo ser
nuestro siglo se asombra y sigue con más apoteósico, por parte del Go-
una colectiva y popular inquietud bernador, del municipio y de algu-
las caprichosas o estériles peripecias nos ciudadanos de elevado estatus
de un alpinista o de un cazador; Sal-
vany a través de los Andes, abando- 128
DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948) Op. cit.,
nado o perseguido, entre gritos de p. 171.
129
júbilo, naufragios y temporales, per- FRÍAS NÚÑEZ, M. Enfermedad y socie -
dad en la crisis colonial del Antiguo Régimen
diendo jirones de su integridad físi- (Nueva Granada en el tránsito del siglo XVIII
ca; manco en los Andes; mutilado al XIX: las epidemias de viruelas). Madrid,
en un ojo en Guaduas, en la polva- C.S.I.C., 1992.

146
social, se costearon todos los gastos. vacunaron cien personas– Mompox
Se vacunaron allí un gran número y Honda para dirigirse a la capital de
de personas, más de dos mil, y con- Nueva Granada, Santa Fe. Esta últi-
taron con la presencia y el apoyo de ma ciudad era el destino último del
las gentes más influyentes de la ciu- segundo grupo, con el ayudante
dad y del propio Gobernador. Se re- Grajales y el enfermero Lozano, que
pitieron aquí, como en Venezuela, viajaron «a través del valle del Cu-
las celebraciones religiosas y el so- cutá, a las ciudades de Pamplona y
porte de las autoridades eclesiásticas Girón y las villas de Socorro y San
fue total. La estancia en Cartagena Gil, dando la vuelta por Tunja y Vé-
sirvió, además, para reponerse de los lez»130. En la villa de Honda, Sal-
quebrantos que la salud de los expe- vany cayó enfermo de una cierta
dicionarios, especialmente los ni- gravedad hasta el punto que el Vi-
ños, habían experimentado. De he- rrey Amar y Borbón, temeroso de lo
cho, según el propio Salvany, todas que pudiera pasar si Salvany fallecía,
las personas de la Expedición ha- mandó a dicho lugar a un facultati-
bían enfermado «de resultas del vo para que tratara al médico cata-
naufragio». lán y se hiciera cargo, en su caso, de
la continuidad de la vacunación,
Cartagena se constituyó como para lo cual, además, el facultativo
un núcleo difusor, partiendo de allí iba acompañado de varios niños.
hacia Panamá, a través de un reli- Afortunadamente, el Subdirector de
gioso con cuatro niños y también la Expedición pudo superar el per-
desde allí se preocupó Salvany de cance, aunque quedó ciego del ojo
que la difusión alcanzara Buenos izquierdo. Los resultados de esta pri-
Aires. mera fase fueron, por lo demás, es-
Por los mismos motivos por los pectaculares, con cifras que supera-
que la Expedición general se había ron las cincuenta y seis mil
dividido, Salvany decidió que tam- vacunaciones.
bién aquí era oportuno establecer En la capital neogranadina de
dos grupos y esta situación se repeti- Santa Fe, donde se volvieron a reunir
ría más de una vez. El primero de los dos subgrupos de esta parte de la
ellos, con el propio Salvany y el en- Expedición de la América Meridio-
fermero Bolaños, a partir de la ciu- nal, se repitieron los agasajos y, sobre
dad cartagenera, siguiendo el curso todo, el apoyo decidido y explícito
del río Magdalena, extendieron la
vacunación en diferentes ciudades 130
DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948), Op. cit.,
ribereñas como Tenerife –donde se p. 71.

147
del Virrey. Lo más significativo de la está enfermo, lo mismo que los niños
estancia en dicho lugar no fue, sola- que le acompañaban, la mayor parte
mente, el alto número de personas de ellos menores de 10 años, pero no
vacunadas, sino, sobre todo, una or- hay tiempo para la recuperación y la
ganización modélica: no solamente convalecencia. Desde la ciudad de
se estableció aquí una Junta de Vacu- Quito, el Presidente de la Audiencia
na, sino que se fue más allá creándo- les reclama por haberse producido un
se una Junta de Sanidad que suponía brote epidémico de viruela. Salvany
un nivel mucho más elevado y ambi- y Lozano acuden presurosos mientras
cioso en cuanto a sus funciones, que Grajales y Bolaños se dirigen
puesto que abarcaban no sólo aspec- también a Quito por una ruta dife-
tos relativos a esta concreta medida rente, con destino al puerto de Gua-
preventiva, sino que se ampliaban a yaquil con el objetivo de llevar a Pa-
todos los otros aspectos dentro de la namá el fluido vacunal, aunque este
salud pública. Desde la metrópoli, la último extremo no pudo realizarse
Junta de Medicina valoró muy positi- por motivos económicos132. Final-
vamente esta actuación que daba so- mente, la reunión de los dos grupos
lidez y continuidad a estas interven- tuvo lugar en Lima. A lo largo de am-
ciones de medicina preventiva. bos viajes, la labor de vacunación y,
sobre todo, de instrucción a los facul-
tativos locales, no se detuvo.
Quito (16 julio-13 septiembre de A su llegada a Quito, los expedi-
1805); Lima (23 mayo-15 octubre cionarios fueron recibidos como au-
1806) ténticos héroes. El 16 de julio, las
autoridades civiles y eclesiásticas les
Una vez más, dos subexpedicio-
esperaron en las afueras y según se
nes se adentran en la Real Audiencia
relata en las fuentes, «los niños que
de Quito131, tras atravesar con gran- conducían la vacuna eran tomados
des penalidades parte de la cordillera en brazo con entusiasmo por el pue-
andina, yendo a encontrarse en Po- blo»133, se repitieron los actos solem-
payán dos meses después de la salida
de Santa Fe. Una vez más, Salvany 132
Esta es la interpretación que ofrece
RAMÍREZ MARTÍN, S.M. (2002), Op.
131
Para conocer en profundidad esta etapa del cit., pp. 161-162.
133
viaje, es indispensable recurrir a la monografía Salvany, desde Lima, informa el 1 de oc-
de RAMÍREZ MARTÍN, S.M. La mayor ha - tubre de 1806 de lo realizado por la Expedi-
zaña médica de la colonia: La Real Expedición Fi - ción desde Santa Fe. Archivo General de
lantrópica de la Vacuna en la Real Audiencia de Indias. Sección: Indiferente General, Leg.
Quito. Quito, Ed. Abya-Yala, 1999. 1558-A.

148
nes y el propio Salvany leyó un dis- tinuaba moviendo al llanto y deses-
curso sobre la utilidad de la vacuna y peración a los que no habían sido
la importancia de su conservación víctimas de ella o pagando su debido
en una Junta, creada al efecto. A los feudo»135.
dos meses de su estancia en Quito,
Cuando llegan a Piura, el primer
sale ya más recuperado, llegando a la
punto del Virreinato de Perú pisado
villa de Cuenca, donde se repitieron
por la Expedición, Salvany calcula
los agasajos «con tres corridas de to-
ros y caballos, bailes de máscaras e que, desde la salida de Santa Fe, se
iluminación general durante igual habían realizado más de cien mil va-
número de noches»134. El relato de cunaciones. Su salud se vuelve a re-
Salvany, escrito un año después, nos sentir y él lo atribuye a los bruscos
informa de una serie de circunstan- cambios climáticos desde el frío de
cias interesantes: por un lado, Quito los Andes a las altas temperaturas de
se une al conjunto de lugares que Piura. Antes de llegar a Lima, la ur-
contaban ya con una Junta de Vacu- gencia de los continuos brotes de vi-
na. Por otro lado, la necesidad de ir ruela en poblaciones cercanas hizo
rápidamente a Lima por encontrarse que Salvany se desplazara a lugares
esta ciudad también afectada por la como Trujillo y Cajamarca y allí,
enfermedad, hacía necesario incre- una vez más, se preocupó de lo que
mentar el número de niños y, para consideraba tan importante o más
que pudieran ser cuidados conve- que vacunar a mucha gente: el for-
nientemente, se une a la Expedición mar a los médicos y sanitarios loca-
el fraile Fray Lorenzo Justiniano de les para que aprendieran a hacerlo
los Desamparados, quien recorrió por ellos mismos.
con la misma un largo trayecto: Las peripecias de la Expedición
« [De] más de seiscientas leguas incluyeron también una serie de
con la aceleración que permite el acontecimientos adversos, como
viajar con criaturitas y principal- cuando fueron a Lambayeque y a di-
mente en la cordillera de los Andes, versos poblados indios. Por motivos
falta de caminos, de toda comodidad posiblemente de índole cultural o de
y en una estación que era aquella percepción, por parte de la pobla-
muy rigurosa por la mucha lluvia y ción autóctona, quizá también esti-
nieve... Atravesaba aquellas regio- mulada por los adversarios de la Ex-
nes en plena epidemia variolosa que pedición, de los vacunadores como
había asolado familias enteras y con-
135
DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948), Op. cit.,
134
Ib. idem. p. 179.

149
personas peligrosas, hubo gran resis- transformado en un negocio y su
tencia entre la etnia india a ser va- venta hacía que gran parte de la po-
cunada e incluso, algunos de ellos, blación no pudiera acceder a este
les llegaron a perseguir. Hasta tal bien por falta de medios económi-
punto fue hostil el recibimiento que cos. Esta circunstancia, junto al he-
en Lambayeque no tenían dónde cho de que parte de la población ya
alojarse. Afortunadamente un veci- estuviera vacunada, puede explicar
no del lugar, José Delgado, les ayu- el recibimiento poco amistoso que la
dó136 . Expedición recibió por parte de las
La llegada a Lima se produjo el 23 autoridades civiles y que relata Sal-
de mayo de 1806 y allí permanecie- vany:
ron por espacio de casi cinco meses. «[El Cabildo de la ciudad de
Previamente a la llegada de la Expe- Lima] no mostró mucho empeño en
dición, debido a la situación ago- el obsequio porque, habiéndose ya
biante creada por una crisis epidémi- en una gran parte de los moradores
ca, solicitó el Virrey del Perú al de propagado la vacuna, no se desdeña-
Buenos Aires, el Marqués de Sobre- ban en declamar contra ella e ir pú-
monte, le proporcionara fluido vacu- blicamente diciendo que no éramos
nal. Con la inestimable colabora- necesarios y que cuanto podía hacer
ción del médico peruano Pedro la Expedición lo tenía hecho el Ca-
Belomo y Cervallos, se iniciaron las bildo [...] el alojamiento que me des-
primeras vacunaciones. En Cuzco, la tinó demostraba el escarnio y mofa
vacuna llegó también desde Buenos con que se nos miraba, obligando a
Aires. En este caso la transmisión se que se formase el más bajo concepto
hizo a través «de negros pequeños en de la Expedición, decayese su méri-
quienes conservaría el fluido vacu- to y saliese verdadero lo que tanto
nando de brazo a brazo»137. vociferaban de ser ella inútil. Todo
Una circunstancia adversa mar- su aparato se reducía a tres mesas
có, en gran medida, los inicios poco muy viejas, una docena de sillas, un
afortunados de la Expedición en la canapé roto y cuatro catres para los
ciudad limeña. En el momento en niños, los que, por estar faltos de to-
que llegaron Salvany y el resto de los dos los avíos necesarios, de nada sir-
expedicionarios, la vacuna se había vieron»138.
136 138
RAMÍREZ MARTÍN, S.M. (2002), Op. Salvany, desde Lima, informa el 1 de octu-
cit., pp. 164-166. bre de 1806 de lo realizado por la Expedición
137
DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948), Op. cit., desde Santa Fe. Archivo General de Indias.
p. 79. Sección: Indiferente General, Leg. 1558-A.

150
La narración de Salvany recoge Inspector o Director General de Va-
también el nulo apoyo que el muni- cuna. Asimismo, considera de justicia
cipio dio a los niños, a los que teóri- solicitar a la Corona se premie con di-
camente debían auxiliar, ya que los versos honores y prebendas a sus ayu-
dejaron un día entero sin comer y les dantes facultativos, subalternos y en-
dieron un alojamiento penoso. A ta- fermero. No se tiene constancia que
les extremos llegaron las cosas que el esta petición llegara a buen puerto.
propio Virrey y el Arzobispo tuvie-
Otro acontecimiento contribuyó
ron que intervenir directamente,
positivamente a dar sentido y estí-
pero era difícil luchar contra los in-
mulo a Salvany. El prestigioso médi-
tereses creados. Cuando la Expedi-
co y profesor de anatomía, Hipólito
ción se aproximaba a los pueblos
Unanue (1755-1833), presenta el
más cercanos a Lima, mucha gente
médico catalán al claustro de la
les huía y no quería vacunar a sus hi- Universidad de San Marcos de
jos pensando que les iba a costar di-
Lima140. Unanue fue un auténtico
nero:
humanista, con una visión abierta y
«Por consiguiente, cuando llega- muy imbuido de la importancia de
ba a alguno de esos pueblos, discu- los progresos de la ciencia. Había
rrieron sus moradores que procedía
140
yo del mismo modo [exigiendo la UNANUE, H. Actuaciones Literarias de la
cantidad de cuatro pesos por cada Vacuna en la Real Universidad de San Marcos.
Desde mediados del siglo XVIII se hizo más
uno que se vacunara], no querían re- evidente en el Perú la influencia del movi-
cibir el beneficio y clamaban contra miento cultural europeo de la Ilustración.
él [...]. Temiendo perder la vacuna, Esta influencia prueba que no siempre Espa-
de lo que supongo se habrían alegra- ña tuvo una influencia científica retrógrada
do muchísimo algunos espíritus lle- sobre sus colonias americanas. Una demos-
tración de ello son las bibliotecas coloniales
nos de ambición y egoísmo, me vi va- como la del colegio jesuita de San Pablo, que
rias veces obligado a salir de mi casa en 1767 tenía casi 40.000 volúmenes que in-
con los muchachos que tenían los cluían libros de Newton, Bacon y otros líde-
granos en sazón e ir a la manera de un res de la revolución científica del siglo XVII.
mendigo, por las calles preguntando En parte, gracias a la Ilustración, fue que en
el siglo XVIII monarquías y naturalistas eu-
si había alguno para ser vacunado»139. ropeos organizaron una docena de expedi-
Pese a las contrariedades, consi- ciones científicas al Perú como algunas de
las que hemos comentado en el capítulo co-
gue crear allí también la correspon-
rrespondiente. Vide, CUETO, M. Saberes
diente Junta de Vacuna y una plaza de andinos. Ciencia y tecnologías en Bolivia,
Ecuador y Perú. Lima, Instituto de Estudios
139
Ib. idem. Andinos, 1995.

151
nacido en Arica el 13 de agosto de las ciudades importantes como La
1755. Estudió teología y luego medi- Paz, como las zonas indias de Mojos y
cina, fundó el Anfiteatro Anatómi- Chiquitos, se beneficiaron de la me-
co en 1792 y dirigió el Colegio de dida preventiva, aunque en el caso de
San Fernando, precursor de la Fa- estas dos últimas, la vacunación se
cultad de Medicina de la Universi- efectuó ya tras la muerte de Salvany.
dad de San Marcos. Participó en los Ya hemos comentado cómo la fi-
debates de la Sociedad de Amantes gura de Salvany ha quedado un poco
del País, la versión limeña de las So- oscurecida por la de Balmis, pero el
ciedades de Amigos del País que era médico catalán fue mucho más que el
la editora de la revista Mercurio Pe - segundo de a bordo del Director de la
ruano, en la que colaboró con el seu- Expedición. Cirujano excelentemen-
dónimo de «Aristo». En la época in- te formado en el Colegio de Cirugía
dependiente fue el primer ministro de Barcelona, uno de los más presti-
de Hacienda del General San Mar- giosos centros que, como es bien sabi-
tín. El Congreso Constituyente de do, en esos momentos fueron institu-
1823 lo declaró Benemérito de la ciones decisivas para el desarrollo
Patria en grado eminente. La rela- científico y técnico de estos profesio-
ción entre Salvany y Unanue es un nales y que, en la España del momen-
indicativo de la comunidad de inte- to en que estudió Salvany, tuvieron
reses científicos de dos ilustrados a un muy buen nivel científico141. Fue
uno y otro lado del Atlántico. una persona muy concienzuda y preo-
cupada por que se desarrollaran con la
mayor precisión las vacunaciones y
Arequipa-La Paz (15 de septiem-
fue también un agudo observador.
bre 1807). Muerte de Salvany en
Tuvo siempre como norte el tomar
Cochabamba (21 de julio 1810)
contacto con profesionales sanitarios,
médicos y cirujanos de los lugares
Salvany nunca volvería a España.
donde visitaba. Especialmente signi-
Su muerte tendría lugar, como ya ex-
ficativa, a este respecto, fue su cone-
plicamos en su breve semblanza bio-
xión en Lima, como comentábamos
gráfica, en Cochabamba, el 21 de ju-
arriba, con Hipólito Unanue y la po-
lio de 1810 y le sorprendería
sibilidad que le ofreció la universidad
batallando, una vez más, para conse-
limeña de San Marcos de obtener, de
guir recursos económicos y apoyos
políticos para continuar su trabajo en 141
RIERA PALMERO, J. Cirugía española
la Capitanía de Charcas, el germen ilustrada y su comunicación con Europa. Va-
de lo que luego sería Bolivia. Tanto lladolid, Universidad, 1976.

152
forma excepcional, los títulos de Ba- quedarse sin niños con las pústulas en
chiller, Licenciado y Doctor en Medi- sazón para propagar la vacuna brazo a
cina142. Su último deseo, la posibilidad brazo. Finalmente, la Expedición lle-
de permanecer en América, en un ga a Valparaiso, donde se instauró una
puesto político que solicita primero Junta de Vacuna, y más tarde, a San-
en Puno y más tarde en La Paz «en tiago de Chile, donde permanecieron
atención a las graves enfermedades por espacio de ocho meses para pasar
que padece y casi enteramente impo- luego a la provincia de Concepción.
sibilitado de restablecerse en Euro- Esta última parte de la ruta expedi-
pa»143, al ministro de Gracia y Justicia, cionaria no está tan bien detallada
José Caballero, ya sabemos que no fue como las anteriores, pero se sabe que
atendida. llegaron hasta el sur, cerca del estre-
cho de Magallanes y que uno de los
puntos de referencia fue San Carlos,
Santiago de Chile-Concepción- capital de las islas Chiloé. A partir de
Valdivia-San Carlos (Islas Chilé) ahí hubo que huir rápidamente a cau-
(mayo 1809-enero 1812) sa de la insurrección contra la metró-
poli que en esos momentos se estaba
Salvany no llegó nunca a pisar la dando. En enero de 1812 pusieron
Capitanía de Chile. En nombre de la rumbo al puerto de El Callao y más
Expedición, lo hicieron el ayudante tarde pasaron a Lima. A partir de ahí,
Manuel Julián Grajales y el enferme- sin el que había sido su impulsor, este
ro Basilio Bolaños desde Lima y por grupo de expedicionarios finaliza su
mar en noviembre de 1807144. El con- función que no pudo incluir, como es-
flicto que en aquel momento se lidia- taba previsto, el Virreinato del Río de
ba entre España e Inglaterra, hacía la Plata, donde, afortunadamente, la
vacuna era conocida y practicada an-
peligrosa la travesía marítima que
tes de llegada de la Expedición a tie-
hubo que emprenderse de forma muy
rras americanas.
lenta, con el consiguiente peligro de
142
RAMÍREZ MARTÍN, S.M. (1999), pp. 5.3.2.2. La Expedición de Francisco
261-263. Xavier Balmis y Berenguer
143
Rico-Avello aventura, en una suerte de
breve patobiografía de Salvany, que padeció La Habana, 26 mayo de 1804-18
varias patologías infecciosas desde la tuber-
culosis pulmonar al paludismo y la difteria. de junio de 1804
RICO-AVELLO, C. (1956), Op. cit.
144
RAMÍREZ MARTÍN, S.M. (2002), Op. La muerte de uno de los niños de
cit., pp. 172-173. la Expedición, otra más, no por coti-

153
diana menos dolorosa, es uno de los consigo a su propio hijo y a dos pe-
acontecimientos que marcan la lle- queñas criadas suyas. Dos aspectos a
gada de la vacuna a la isla caribeña destacar: por un lado, que toda la ac-
de Cuba y en lo que seguramente es tividad de Romay estaba aprobada
la fuente fundamental del viaje bal- por el propio Bamis, con lo que el
misiano, se comenta que otros in- camino abierto por el primero fué
fantes enfermaron145. Las condicio- muy positivo para los objetivos de la
nes climatológicas hicieron el viaje Expedición. Nada que ver con los
muy difícil, se produjo un considera- problemas de desconexión entre las
ble retraso en relación con la fecha actividades vacunadoras llevadas a
prevista y hubo que recalar en La cabo, con anterioridad a la llegada
Habana en vez de Santiago de Cuba, de la Expedición, en otros lugares.
donde estaba inicialmente previsto, Un segundo aspecto que no pode-
por ese motivo. mos dejar de comentar, el papel de-
sempeñado y menos conocido de las
Ya hemos comentado con ante-
rioridad cómo la vacuna había sido mujeres, imbuidas de espíritu ilus-
introducida en el archipiélago cari- trado, en esta empresa. La historia
beño un año antes de la llegada de la de la difusión de la vacuna está re-
Expedición y el papel fundamental pleta de estas protagonistas, mucho
jugado por el médico Tomás Romay menos conocidas. En el momento
en este proceso. José Rigau146 nos ha de la ruta que estamos contemplan-
dado a conocer cómo el médico do, acabamos de citar a María Bus-
Oller, desde Puerto Rico, envió una tamante, pero en la misma ciudad de
«Instrucción al Comisionado de lle- Santiago de Cuba, Nicolasa de Cue-
var la vacuna a la Guadilla» y cómo vas, esposa del abogado Francisco
hacia La Habana se desplazó una Mancebo, ofreció su propia casa de-
m u j e r, María Bustamante, proce- sinteresadamente para que pudiera
dente de la Aguadilla de Puerto llevarse a cabo la actividad preven-
Rico, de donde partió en febrero de tiva.
1804 que, como ya sabemos, llevaba Como tantas otras veces, el rela-
to de Balmis, en los documentos
145
Extracto General de la Expedición Filan- cruzados enviados a la Corte, nos
trópica de la Vacuna. Archivo General de sirven para conocer cómo fue la es-
Indias. Sección: Indiferente general, legajo
tancia en Cuba147. Al día siguiente
1558-A.
146
RIGAU PÉREZ, J. Introducción de la va- de su arribada, una comisión del
cuna de la viruela en el sur de Puerto Rico,
147
1804. Boletin de la Asociación Médica de Puer - Cfr. DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948), Op.
to Rico, nº 71, 1979. cit., pp. 42-43.

154
ayuntamiento acompañada de ma- solución que se encontró fue la com-
ceros, condujeron a Balmis hasta el pra de esclavos, tres mujeres, y la in-
Cabildo. Desde allí, los niños fueron corporación de un niño, Miguel José
llevados a casa del Capitán General Romero, tambor del Regimiento de
donde fueron agasajados. Desde el Cuba, financiados por el Director de
punto de vista organizativo, se ins- la Expedición por 250 pesos149. Con-
taura en La Habana una Junta Cen- tradicciones de este momento histó-
tral de Vacuna, en línea de lo que rico, sus luces y sus sombras. Ante
había sucedido en otros lugares, una situación de hecho, la esclavi-
aunque en este caso con la peculia- tud, el Director de la Expedición
ridad de refundir sus actividades con compra y vende después, a estas per-
las de la ya existente Sociedad Eco- sonas. Evidentemente, hay que con-
nómica de Amigos del País. Balmis textualizar este hecho: posiblemen-
regaló a la biblioteca de la citada So- te, la compra-venta de estos
ciedad varios ejemplares de su Trata - esclavos era el único medio para po-
do, con objeto de que pudieran ser der seguir con la práctica vacunal y
consultados allí por los facultativos si Balmis se planteó que entrar en
que quisieran. Por parte de la Eco- ese juego era contradictorio con la
nómica, se nombró al Director de la defensa de una actitud humanitaris-
Expedición miembro honorario en ta y de derechos humanos, cosa que
la categoría de «profesor distingui- no sabemos, pero que podía ser co-
do»148. El número de vacunados en herente con su perfil humano, debió
toda la isla parece que superó las pensar que lo único que podía hacer
15.000 personas. es lo que hizo.
Pese a los aspectos positivos in-
dudables, se planteó un problema Sisal (Península del Yucatán, Vi-
importante, el poder encontrar rele- rreinato de Nueva España), 25 de
vos de niños para continuar la pro- junio de 1804-Acapulco, 8 de fe-
pagación en la escala siguiente, en el brero de 1805
Virreinato de México. La petición
de este material humano, cuatro ni- Esta etapa del viaje tenía un sig-
ños, que Balmis había solicitado al nificado muy especial para Balmis.
Capitán General de la isla, Marqués El territorio novohispano era ya
de Someruelo, no fue aceptada y la
149
Balmis al Ministro Caballero, Madrid, 4
148
Duque de Heredia a Balmis, 13 de Junio de diciembre de 1806, Archivo General de
de 1804. Archivo General de Indias. Sec- Indias. Sección: Indiferente General, Leg.
ción: «Epidemias», v. 4, exp. 13. 1558-A.

155
bien conocido por el cirujano siendo ción, todavía fue otras dos veces a
este conocimiento uno de los moti- territorio novohispano; la primera,
vos por los que se le encomendó la en 1795, para recolectar más plan-
dirección de la Expedición. En 1781 tas, y dos años más tarde, ya como
Balmis había marchado a América médico-cirujano, a solicitud de la
con el regimiento de Zamora en la Virreina.
expedición del Marqués de Socorro,
El puerto de Sisal, donde recaló
como es bien sabido. Lo más rele-
el María Pita, estaba relativamente
vante de su estancia en esos territo-
rios coloniales fue su actividad como cercano a Mérida, la capital de Yu-
cirujano en Xalapa y, más tarde en la catán. Como ya comentamos, la va-
ciudad de México, donde llegó a ser cuna ya se había introducido con an-
nombrado cirujano mayor del Hos- terioridad hacía varias semanas; por
pital Militar del Amor de Dios, ocu- ejemplo, en la ciudad de México, un
pándose de la sala de pacientes con mes antes de la llegada de los expe-
enfermedades de transmisión sexual, dicionarios, se vacunaron cinco ni-
sobre todo, los afectados de sífilis.150. ños procedentes de la Casa de Expó-
Parece ser que luego volvió a Espa- sitos y otros dos de fuera y, aunque
ña, pero pronto retornó a México sólo prendió en cinco de los siete,
donde hizo una labor importante con ellos se aseguraba la continuidad
como botánico, siendo su fruto más del fluido vacunal; también sabemos
conocido en esta faceta suya profe- de la existencia de hasta tres médi-
sional, la monografía que escribió en cos comisionados para velar por la
1794, Demostración de las eficaces vir - rectitud del procedimiento, que per-
tudes nuevamente descubiertas en las mitieron que al Virrey Iturrigaray le
raíces de dos plantas de Nueva España, llegara un completo informe de la si-
especie de Ágave y Begonia para la cu - tuación en el espacio de su jurisdic-
ración del vicio venéreo y escrupulosos ción. Por otro lado, se estableció un
y otras graves enfermedades que resis - procedimiento para que hubiera una
ten al uso del mercurio y demás reme - constante reserva de vacuna, divi-
d i o s . Madrid, Imp. de la Vda. de diéndose la ciudad de México en
Joaquín Ibarra. Antes de la Expedi- ocho «cuarteles mayores», cada uno
de los cuales se subdividía a su vez en
150
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO, F. Los cuatro «cuarteles menores». Cada
viajes de D. Francisco Xavier de Balmis. Notas «cuartel», de forma rotatoria, tenía
para la historia de la expedición vacunal de Es -
paña a América y Filipinas (1803-1806). Mé-
que suministrar un determinado nú-
xico, Ed. Galas de México, 1960. RICO- mero de niños. La propagación de la
AVELLO, C., (1956) Op. cit. vacuna en las provincias debía seguir

156
un patrón similar al establecido en la mismo, de su determinación, inteli-
capital. Un suplemento de la Gaceta gencia y tacto para superar los obs-
de México de 26 de mayo de 1804, táculos burocráticos y culturales que
daba una completa descripción de podían frustrar su misión.
los pasos dados en relación con la
Mérida recibió cordialmente a la
vacunación desde la llegada del Vi-
Expedición en la persona de su Ca-
rrey, con objeto de informar a la po-
pitán General, Benito Pérez y Val-
blación; incluso, con este mismo ob-
delomas, quien pasó a Balmis el in-
jetivo y dirigido sobre todo a los
forme de lo que Miguel José Monzón
facultativos, la citada revista reim-
había hecho en Campeche. Balmis
primió completa la obrita de Pedro
consideró que la actuación de Mon-
Hernández, Origen y descubrimiento
zón había sido perjudicial para la sa-
de la vacuna151.
lud pública y envió a uno de sus asis-
Smith(1974)152 sugiere que Bal- tentes, Antonio Gutiérrez, para que
mis estaba especialmente interesado examinara directamente lo que se
en que la vacunación en México había hecho, además de comisionar-
fuera un éxito. Dicha ciudad perte- le para distribuir adecuadamente la
necía a la más rica e importante co- vacuna e instruir a los médicos loca-
lonia española y la capital represen- les. Gutiérrez iba acompañado por
taba el centro espiritual, político y Francisco Pastor, que tenía la misión
económico del vasto Virreinato. Por subsidiaria de ir a la Capitanía de
tanto, se trataba aquí no sólo de Guatemala, de acuerdo con las órde-
transportar la vacuna, debía ser el nes dadas por el Ministro Caballero.
lugar donde establecer una red mo- Vamos a acercarnos un poco en de-
délica de centros de vacunación que talle a esta parte lateral de la Expe-
podían perpetuar la actividad pre- dición.
ventiva a través de una cadena bien
reglamentada de vacunaciones. Para
ello el reto que se le presentaba a La expedición de Pastor a Guatemala
Balmis era triple: debía instruir a la
incipiente comunidad médica mexi- El propio Gobernador de Mérida
cana, asegurarse la cooperación de facilitó dicha misión y suministró
las autoridades y, finalmente, con- los niños, la embarcación y todo lo
vencer a la población. El éxito o fra- necesario para la empresa. Tras ha-
caso dependía en gran medida de él cer una escala intermedia en Cam-
peche, el viaje continuó desde la Pe-
151
SMITH, M. (1974), Op. cit., p. 29. nínsula de Yucatán a la Laguna de
152
Idem, p. 30. Términos, llegando a Villahermosa,

157
capital de la provincia de Tabasco153 económica. Su composición era la
el 20 de julio de 1804. Una gran siguiente: tres miembros permanen-
ventaja fue encontrarse allí con el tes (el Arzobispo de Guatemala, el
cirujano Pedro Ramos Reyna, quien Regente de la Audiencia y el Proto-
pronto mostró su habilidad para médico). Junto a ellos, un secretario
que, tras la partida de Pastor, el pro- y varios representantes de la Iglesia,
ceso vacunal quedara garantizado. el Municipio y el cuerpo de profe-
El siguiente paso fue la Ciudad Real sionales médicos. La Junta debería
de Chiapas, localizada en una zona reunirse periódicamente y allí debí-
de jungla muy densa del norte de la an abordarse, no sólo aspectos pura-
Capitanía. El Gobernador Castro y mente organizativos, sino auténticas
Araoz facilitó cuatro portadores y discusiones científicas. Las actas de
pagó a sus padres cincuenta pesos las reuniones se recogerían en una
por cada niño en compensación por serie de libros, y cada seis meses el
los servicios que iban a prestar. Cada secretario tenía que presentar al Go-
niño recibiría, además, dos chaque- bernador un informe completo.
tas, dos pantalones, dos pares de me- Bajo el liderazgo de Narciso Esparra-
dias y un sombrero. gosa y Gallardo, la institución tuvo
La llegada a la ciudad de Guate- una productiva existencia que con-
mala fue el inicio, no sólo de una tinuó hasta 1817, tras doce años de
importante cantidad de vacunacio- vida, a lo largo de los cuales se llevó
nes, sino del establecimiento de la a cabo un auténtico servicio de sa-
correspondiente Junta Central de lud pública. El periodo convulso de
Vacuna. Dicho proyecto apareció en la independencia y la guerra civil
una publicación titulada Reglamento muy dilatada, acabaron con esta bri-
para la propagación y estabilidad de la llante actividad, no sin antes haber
Vacuna en el Reyno de Guatemala, en sido el núcleo desde donde la vacu-
enero de 1805. A través de la docu- na se extendió a Nicaragua.
mentación existente, conocemos
con gran precisión cuáles fueron su
Camino a la capital del Virreinato
estructura y funciones. Planteada la
Junta de forma totalmente desinte-
Dejábamos a Balmis preocupado
resada, sus miembros no podían re-
por lo que había acaecido con la va-
cibir ningún tipo de compensación
cuna en Campeche. La valoración
153
Balmis a Caballero. Archivo General de
positiva que su ayudante Gutiérrez
Indias. Sección: Indiferente general, leg. hizo del trabajo de Monzón no sirvió
1558-A. para mejorar su opinión de la escasa

158
profesionalidad de éste y de que su tas para ser inoculadas en otras per-
vacuna no era la vacuna verdadera. sonas, pero no hubo forma de en-
El 14 de julio, cuando cinco músicos contrar voluntarios. La situación era
que acompañaron a Monzón a Cam- crítica. Él mismo explicó al Gober-
peche, embarcaron en el María Pita nador que si no se comunicaba la
en Sisal para volver a Veracruz, Bal- linfa inmediatamente «había un in-
mis tuvo un comportamiento apa- minente peligro de perder el tesoro
rentemente arbitrario con los jóve- que había costado tantas tribulacio-
nes músicos, obligándoles primero a nes». Finalmente, la autoridad cita-
permanecer en una zona del barco da reclutó voluntarios procedentes
en la que estaban los animales –va- del ejército, prendiendo la vacuna
cas y corderos– y, más tarde, a de- en tres de ellos.
sembarcar. Hasta tal punto debió
No había nada que hacer allí y
llegar la irritación del Director, que
el propio capitán Pedro del Barco le Balmis, enfermo de disentería y
reprochó su actitud154. afectado moralmente, salió de Vera-
cruz mucho antes de lo que había
Tras una agotadora travesía de previsto. Se quejaba de la indolen-
diez días, el María Pita arribó a Vera- cia de la población que rehusaba va-
cruz desde Sisal el 24 de julio. Todos cunar a sus hijos. Sin embargo, va-
los miembros de la Expedición esta- rios médicos locales ya estaban
ban enfermos por el clima, de un ca- instruidos en el procedimiento y va-
lor asfixiante y húmedo y por la di- rias copias de su Tratado circularon
sentería. El propio Balmis creyó que por los círculos médicos de la ciu-
había contraído la fiebre amarilla 155. dad. El Gobernador instó al Ayunta-
El Gobernador dio a Balmis una car- miento de Veracruz para que le ex-
ta del Virrey Iturrigaray dándole la plicara cuáles habían sido los
bienvenida a Nueva España, pero motivos para el fracaso. El munici-
una muy explícita falta de entusias- pio, como contestación, dio tres
mo por la llegada de los expedicio- tipos de razones: la primera, la deli-
narios influyó en el bajo estado de cada salud de Balmis había distorsio-
ánimo del Director. Las vesículas de nado su recto juicio; en segundo lu-
los niños que había traído desde Si- g a r, la actuación de unas pocas
sal estaban en su punto álgido, pres- mujeres, poco razonables, locas, que
154
se negaban a vacunar a sus hijos y
SMITH, M. (1974) Op. cit., p. 31.
155
Balmis a Caballero. Jalapa, 1 agosto
que habían dado una imagen gene-
1804. Archivo General de Indias. Sección: ralizada de desinterés de toda la po-
Indiferente General, Leg. 1558-A. blación. Finalmente, el éxito ante-

159
Fig. 23. Portada del folleto de la autoridad eclesial de Puebla de los Ánge-
les (Virreinato de Nueva España), destinada a los feligreses en apoyo de la
vacunación.

160
rior de la vacunación antes de la lle- los contratiempos. La premura en la
gada de la Expedición, debido a la llegada hizo que no estuvieran toda-
actuación del Ayuntamiento, ha- vía preparados los espacios físicos
bían despertado sentimientos de en- para acomodarlos; se les ofreció en-
vidia en Balmis. tonces una residencia confortable
Desde Jalapa, ya con un clima pero el Director consideraba que era
más benigno, emprendió la Expedi- inapropiada para un emisario del
ción el largo viaje de noventa y tres Rey e insistió sobre la conveniencia
días hacia la capital, México, donde de ocupar una residencia oficial. La
tendría lugar una segunda confron- gran preocupación del Director fue,
tación. casi inmediatamente, conseguir que
se cumplieran, de hecho, las órdenes
del monarca sobre la responsabili-
La Expedición arriba a la ciudad de dad, que recaía sobre el Virrey, de po-
México ner a los niños de la Expedición bajo
su custodia, a expensas de los fondos
El 10 de julio, el Virrey había no- públicos, hasta que pudieran mante-
tificado al Ayuntamiento de la ciu- nerse por sí mismos. Tras una con-
dad de México, para que alojasen y versación con la máxima autoridad
recibiesen a los expedicionarios. de la colonia, se nombró a Cosme de
También esta institución debía co- Mier como persona responsable del
rrer con los gastos de mantenimien- cuidado de los niños, que fueron úl-
to de los niños hasta su acomodación timamente alojados en el Real Hos-
definitiva de acuerdo con las instruc- picio de la ciudad, con la única ex-
ciones del Rey. Sin embargo, Balmis cepción del hijo adoptivo de la
llegó mucho antes de lo que se espe- Rectora de la Casa de Expósitos, que
raba, y además, lo hizo ya por la no- quedó bajo la custodia de su madre.
che por lo cual, unido todo ello al
hecho de que el Virrey no recibió la Un detalle que muestra que la
notificación de su llegada, no se pro- preocupación de Balmis por los ni-
dujo el esperado recibimiento a la ños era realmente sentida, es el se-
entrada en la ciudad de la Expedi- guimiento que hizo de su situación y
ción. De hecho, la primera noticia de las quejas constantes porque la
que tuvo el Virrey de la venida de los estancia en el Hospicio no le parecía
expedicionarios fue el momento en adecuada para ellos, ya que allí se
que Balmis se presentó personal- mezclaban «con una multitud de
mente en la residencia de la citada miserables, sucios y obscenos golfi-
autoridad política. No cesaron ahí llos»156. Sugirió entonces que fueran

161
alojados en algún internado, preferi- Michel Smith (1974) ha podido
blemente en el dirigido por los her- reconstruir parte del final de la his-
manos bethlemitas e impelió al Mi- toria personal de cada uno de estos
nistro Caballero para que instara al niños y, desde su punto de vista, su
Arzobispo a que supervisara su cui- destino fue mejor en México que lo
dado y, en su caso, que alojara a los que hubiera sido si hubieran sido de-
más mayores en el Seminario. De vueltos a España en unos tiempos
ese modo, los niños recibirían una políticamente tan convulsos. Dos
educación adecuada, este gasto ya niños, Tomás Metitón y Juan Anto-
nio, murieron; otros permanecieron
no se computaría a las arcas reales y
largo tiempo en una institución pú-
además –una vez más el espíritu uti-
blica creada en 1806, la Escuela Pa-
litario del ilustrado Balmis– servirí-
triótica, y el resto fueron adoptados
an para el estado y para la iglesia. El
por familias mexicanas.
Virrey, por otro lado, no tenía claro
que los gastos que los niños origina- En cuanto a la marcha de la va-
ban iban a resultar rentables si no cunación, las expectativas iniciales
aprovechaban aquella oportunidad de Balmis no se cumplieron y los
que se les daba y se comisionó a una obstáculos se sucedieron tras los co-
mienzos poco afortunados que arriba
persona para que informara de sus
comentamos. Las primeras vacuna-
progresos. El informe del inspector
ciones públicas en la ciudad fueron
Araujo señalaba que de los 14 niños
previamente anunciadas insistién-
mayores de seis años, seis acudían a
dose en su gratuidad, pero la apatía
la escuela regularmente mañana y continuaba y la resistencia popular
tarde y recibían instrucción religio- frente a la vacunación persistió. El
sa porque algunos de ellos «no sabí- primer día, sólo siete personas apa-
an hacer ni siquiera el símbolo de la recieron; el segundo, sólo nueve.
cruz». Cinco de los catorce mostra- Balmis, a la vista de esta «desconso-
ban esfuerzo en el trabajo, pero el ladora indiferencia», temió, una vez
resto eran «estúpidos». En general, más, perder el fluido y la cadena de
todos ellos tenían dificultad para ser vacunaciones. Si únicamente antes
educados y a los maestros les costaba de su llegada se habían vacunado
quitarles de encima todos los malos 479 personas, según sus cálculos,
hábitos que habían aprendido de los quedaban al menos 30.000 de ellas
rudos marineros a lo largo del viaje. sin vacunar, como informa Balmis a
Iturrigaray el 29 de agosto de 1804.
156
Cfr. SMITH, M. (1974), Op. cit., p. 34. Para el Virrey, que le contesta al día

162
siguiente, las cifras de vacunados ayuda de las autoridades civiles y
manejadas por Balmis eran inexac- eclesiásticas, puesto que éstas eran
tas y cientos de personas en la etapa la llave para la aceptación, por parte
previa, gracias a la labor que él mis- de la población, de las bondades de
mo había coordinado, se habrían va- la vacunación. No podía haber in-
cunado y, además, le indicaba que tervención preventiva, si la comu-
no podía imponer sanciones a los nidad no internalizaba la importan-
que no querían ser vacunados. Fi- cia de estas acciones.
nalmente, recordaba a Balmis que
¿Cómo diseñó Balmis la estruc-
en una carta previa, éste le había
tura organizativa para la vacuna-
prometido elaborar un plan con una
serie de medidas que permitieran ción en Nueva España? Con la ex-
perpetuar y propagar la vacunación periencia adquirida en los lugares
y que todavía no lo había hecho. Di- donde antes había recalado la Expe-
cho plan fue remitido por el Direc- dición y tomando la capital como
tor el 6 de septiembre de 1804 e in- referencia, allí se instauraría una
cluía dos documentos, Los medios Junta Central de Vacuna y otras, de
para el mantenimiento y la perpetua - menor rango, en el resto de ciuda-
ción de la preciosa vacuna en la ciudad des importantes. Entre todas ellas
de México y otro sobre el estableci- debería existir una conexión real y
miento de un centro para la vacuna- un intercambio de puntos de vista y
ción pública. En estos documentos de experiencias. Ninguno de los
recogía lo que en aquel momento miembros de las Juntas deberían re-
eran las técnicas más modernas para cibir emolumento económico algu-
la administración y preservación del no. Quienes encabezaban la Junta
fluido vacunal. El plan, por otro Central eran un regidor decano y un
lado, tenía muchas semejanzas con procurador general como miembros
el elaborado para Caracas y La Ha- permanentes, auxiliados por dos se-
bana. En el preámbulo de los docu- cretarios (uno, que se ocuparía más
mentos, Balmis insiste en la doble de labores estrictamente adminis-
función de su misión, introducir la trativas y otro, que debía ser médico
vacuna y crear la maquinaria organi- de profesión, cuya misión sería re-
zativa necesaria para asegurar su per- coger los datos científicos concer-
petuación a lo largo de generacio- nientes a todos los aspectos de las
nes. Sin esta segunda parte, los vacunaciones), ocho personalida-
esfuerzos para llevar a cabo las vacu- des de la vida civil y militar de la
naciones serían baldíos. En todo el ciudad y seis médicos afamados. Un
proceso era fundamental recabar la sistema de rotación muy elaborado,

163
permitía que la mitad de los miem- más prestigiosos de la ciudad, entre
bros fueran renovados anualmente. ellos García Arboleya, estudiando
Solamente médicos licenciados po- clínicamente cada uno de los casos.
dían administrar la vacuna. La anti- Cuando Balmis recibió los informes
gua variolización quedaba estricta- escritos de cada uno de ellos y, ade-
mente prohibida. Si se prod u c í a más, estudió por su cuenta las condi-
alguna epidemia de viruela en de- ciones del Hospicio, concluyó que
terminado lugar, se comisionaría in- fueron precisamente los factores que
mediatamente a un médico para rodeaban la estancia en la Casa, es-
que coordinara todas las acciones e casa ventilación, vestimentas inade-
instruyera a los médicos locales. cuadas, dieta poco variada, falta de
afecto maternal y la salud crónica-
Pese la racionalidad y experien-
mente afectada de los niños pobres,
cia que estaban detrás de estos pla-
a los que había que achacar la enfer-
nes, el Virrey no se mostró especial- medad. Todos los niños, sin excep-
mente entusiasmado y consideró ción, presentaban erupciones cutá-
que antes de poner en marcha esta neas de varios tipos. Razona luego
maquinaria, era necesario conciliar sobre lo que podía haberle sucedido
lo que en el Plan Balmis se presenta- a cualquiera de los niños en estas
ba, con los informes anteriores de circunstancias si hubieran llegado a
médicos locales como García Arbo- contraer la viruela.
leya. Lo cierto es que nada de lo que
estaba previsto en el proyecto se Todos los miembros de la Comi-
hizo durante la estancia de la Expe- sión de investigación reforzaron el
dición en Nueva España. punto de vista de Balmis y se unie-
ron a sus denuncias sobre las deplo-
En este periodo, otro incidente rables condiciones en las que vivían
vino a complicar más la situación. estos niños.
Varios de los niños vacunados por
Balmis en la Casa de Expósitos ha-
bían enfermado y algunos de ellos La Real Expedición llega a otras ciuda -
habían muerto. El Virrey pidió un des de Nueva España
informe de lo sucedido para ver si
existía alguna relación causal entre Cuando Balmis entregó a Iturri-
la vacunación y estas patologías. El garay sus propuestas concretas, su
presidente del Protomedicato, José misión en la ciudad de México po-
Ignacio García Jove, encabezó la in- día darse por finalizada. El siguiente
vestigación en la que también inter- punto visitado fue Puebla de los
vinieron otros nueve médicos, los Ángeles, donde llegó el 20 de sep-

164
tiembre y lugar en el que recibió una cial para que la empresa fuera ade-
muy buena acogida tanto por parte lante.
de la autoridad civil, el intendente Cuando Balmis abandonó la ciu-
Manuel de Flon, como del obispo dad hacia el 12 de octubre, el proce-
González del Campillo, el Ayunta- so estaba ya muy consolidado y hacia
miento y una serie de ciudadanos mediados de diciembre, casi 12.000
distinguidos. El Director llegó con personas habían recibido la vacuna-
dos niños mayores que fueron colo- ción. Para mantener la cadena, los
cados junto a la autoridad eclesiásti- sacerdotes de las parroquias presen-
ca, mientras que Balmis iba al lado taban de forma rotatoria quince ni-
del Intendente en una comitiva que ños no inmunizados cada nueve días,
tenía como destino la Catedral, para que pudieran ser vacunados.
donde se entonó el correspondiente
Otras rutas dentro del territorio
Te Deum. Un alojamiento digno
novohispano fueron las que llevaron
completaba la bienvenida y era la
a los expedicionarios a Oaxaca
mejor muestra del interés con que
–aunque en este caso no fue el pro-
en Puebla recibió la Expedición, in-
pio Balmis sino que éste sugirió se
terés al que no fue ajena la proclama
comisionara a Alejandro García Ar-
que el Intendente había hecho a la
boleya– así como, entre otros luga-
población. Una vez más se verifica- res, a Guadalajara de las Indias, Za-
ba la hipótesis del Director de que el catecas, Durango,Valladolid, San
concurso de las autoridades locales Luis Potosí y las Provincias Internas.
era fundamental para conseguir que Como había sido usual desde los ini-
la gente se vacunara. cios de la aventura expedicionaria,
La institución social creada allí, se optó por la división de la Expedi-
una «Junta Central Filantrópica de ción en dos grupos cuando las cir-
San Carlos de Puebla», aunque su- cunstancias así lo aconsejaban.
bordinada a la de la capital mexica- Tras casi dos meses de ausencia
na, tenía un papel preeminente en la de la capital mexicana, los expedi-
provincia y actuó como impulsora y cionarios volvieron allí para prepa-
promotora de otras Juntas en otras rar el viaje a la Capitanía de Filipi-
localidades. En esta puesta en mar- nas, terminando así el p eriplo
cha fue fundamental el papel jugado americano. Los continuos proble-
por el obispo de Puebla quien cedió mas con el Virrey retrasaron la par-
locales del Palacio Episcopal, e in- tida que finalmente tuvo lugar los
cluso dio el soporte económico ini- primeros días de febrero de 1805. De

165
hecho, posiblemente ningún otro información de que la vacuna ya ha-
suceso sea tan evidente para mostrar bía sido introducida en Filipinas, en-
las malas relaciones entre Director y tonces el viaje era innecesario; dicha
Virrey que lo acontecido con la par- información llegó por parte del co-
tida de la Expedición a Filipinas. Se mandante de la fragata Concepción,
trataba, por lo demás, de una etapa quien aseguró que las Islas no habían
prevista en el Derrotero y sanciona- recibido aún la medida preventiva.
da por el Rey. Varios documentos Balmis insistió en que Yturrigaray
muestran cómo desde la llegada a diera su autorización, ya que, en caso
Nueva España, Balmis pidió a Iturri- contrario, el próximo embarque no
garay le facilitara el viaje a Manila. podría tener lugar hasta pasados seis u
Uno de los problemas era el buscar ocho meses. Finalmente, la autoriza-
un galeón suficiente para conducir ción llegó y los expedicionarios salie-
entre 40 y 48 personas. El Virrey ron hacia Acapulco el 27 de enero y
consideraba que era más prioritario embarcaron en el Magallanes el día 8
utilizar el galeón para las tropas que de febrero de 1805, rumbo a Manila.
eran necesarias para reforzar el ar- Pese a todos los obstáculos, los his-
chipiélago. Además, otro tipo de pa- toriadores que se han acercado minu-
sajeros, monjes dominicos, carmeli- ciosamente a esta parte de la ruta en
tas y agustinos, llegados de España, el Virreinato de Nueva España de la
habían pospuesto su viaje a Manila Expedición157, consideran que puede
para dejar sitio a las tropas y estaban ser considerada un éxito en cuanto a
esperando ser embarcados en el pró- los resultados obtenidos, medidos és-
ximo viaje. tos tanto en el número de personas
Cuando Balmis volvió de Puebla, vacunadas –algunos elevan la cifra
hasta 100.000 personas en todo el te-
contactó con Ángel Crespo, a la sa-
rritorio del Virreinato– y, muy en es-
zón comandante del Magallanes, el
pecial, por las infraestructas estables
próximo navío que estaba previsto se
que allí quedaron: las Juntas de Vacu-
desplazase a Manila y le aseguró que,
pese a que tenía ya comprometidos 157
Sin duda, el estudio más completo de la
una serie de pasajeros, haría hueco en vacuna en Nueva España es el varias veces
el barco para incluir a los expedicio- citado de Michel Smith (1974), Op. cit.
narios, y se comprometió a que hu- Este profesor universitario norteamericano,
biera una alimentación adecuada y ha reconstruido con precisión esta etapa del
viaje.Una de las fuentes que le han dado más
cabinas especialmente preparadas juego ha sido el conjunto de documentos re-
para ellos. El Virrey continuó ponien- cogidos en la sección de «Epidemias» del
do obstáculos e indicó que, si se tenía Archivo General de la Nación de México.

166
na, las redes de centros o espacios sa- Como era de esperar, el barco iba
nitarios donde se vacunaba y la for- lleno: militares, setenta y cinco frai-
mación de un alto número de profe- les, Balmis y sus seis asistentes, más
sionales de la salud que adquirieron los veintiséis niños y la tripulación.
los conocimientos y las habilidades Pese a las facilidades dadas por el ca-
técnicas necesarias para que la más pitán Crespo antes de la salida de
ambiciosa empresa de medicina pre- tierras mexicanas, de que serían alo-
ventiva no cayera en saco roto y tu- jados niños y expedicionarios en
viera continuidad. condiciones adecuadas, la realidad
Poco antes de la partida del Ma - es que las promesas no se cumplie-
gallanes, una última carta de Virrey a ron más que en una pequeña parte y
Director zanjaba la difícil relación como siempre, los niños fueron los
entre ambos, sin que el tono mejora- más perjudicados. Dormían sobre el
ra lo más mínimo. Tras indicar que suelo hacinados, en un lugar sucio,
había enviado un mensaje al Gober- con continuas sacudidas por el ba-
nador de Filipinas anunciando la lle- lanceo de la nave. Pese a los esfuer-
gada de la Expedición, decía a Bal- zos por mantenerlos separados, los
mis que: contactos durante el sueño causaron
muchas vacunaciones artificiales,
« Debería llevar consigo todo el
incluyendo siete a la vez y si no fue-
equipo de la Expedición para volver
ra porque los vientos eran favora-
a Europa directamente desde las Is-
bles, es muy probable que se hubiera
las... No debe volver aquí puesto que
roto la cadena de vacunaciones.
ya no es necesario para su misión. Si
Balmis escribió reiteradamente al
lo hace, pese a estas reflexiones, de-
ministro Caballero indicándole
berá hacerlo a sus expensas»158.
todo lo sucedido159. La alimentación
no era mejor. La dieta de los niños
Manila (Filipinas), 15 de abril de consistía en carne procedente de ga-
1805 - Cantón - Macao (China), 7 nado enfermo, judías, lentejas y
de febrero de 1806 unos pocos dulces y no pocas veces
debieron ayudar en la dieta las pro-
Las cinco semanas del viaje entre visiones que los expedicionarios lle-
Acapulco y Manila estuvieron mar- vaban consigo y la piedad de algu-
cadas por las divergencias entre Bal- nos de los pasajeros del barco. Por si
mis y el capitán del M a g a l l a n e s. fuera poco, el costo por persona era
158 159
Cfr. SMITH, M.(1974) Op. cit., pp. 48- Archivo General de Indias. Indiferente
49. General, legajo 1558-A.

167
Fig. 24. Relación de los niños que efectuaron el viaje Acapulco-Filipinas con la fir-
ma autógrafa de Balmis. Archivo General de Indias de Sevilla.

168
mucho más alto, en el caso de los En cambio, el Capitán General
miembros de la Expedición, que en fue muy diligente a la hora de apoyar
el resto de los pasajeros: mientras la creación de la estructura organiza-
que Crespo pedía trescientos pesos tiva tanto en la vertiente de la pues-
por cada niño y quinientos por los ta en marcha del Consejo de la Va-
adultos, el resto del pasaje pagaban cuna, como en la creación de un
únicamente doscientos pesos por centro de vacunación. Fruto de esta
igual acomodo. actividad fue la elaboración de un
Reglamento para mantener y perpetuar
Cuando llega el barco a la bahía
la preciosa vacuna en estas Islas, que
de Manila, nadie les da la bienveni-
Balmis iniciaba con las siguientes
da. Ansioso por desembarcar, Bal- palabras, muy similares a las escritas
mis contacta con el Capitán Gene- en otros reglamentos anteriores:
ral de las Islas filipinas, Rafael María
de Aguilar, pidiéndole permiso para « Cuando la Soberana voluntad
descender a tierra y solicitando die- del rey determinó el que se formase
ra las órdenes convenientes para una expedición que llevase a todos
acomodar a los expedicionarios y a sus dominios de América, é Islas Fi-
los niños. Será el Ayuntamiento el lipinas el precioso preservativo de
que finalmente se hará cargo de las viruelas; y cuando su fraternal
ellos, alojándolos en unos espacios amor derramó con mano liveral i
que Balmis califica de «indecentes y bien hechora los caudales de su Real
miserables». Pero la misión por la Erario para que libertase a sus pue-
que allí estaban no podía demorarse blos del azote exterminador de las
más y el 16 de abril, veinticuatro ho- Viruelas; las angostas miras de S.M.
ras después de su llegada, comenza- se extendieron hasta las generacio-
ron a vacunar. Una vez más, los al- nes futuras; por que enbano el fluido
tos cargos políticos y el propio Vacuno libertaria a quantos existen
Obispo, no estuvieron por la labor, en nuestros dias si dejase expuestos a
pero en cambio, otras autoridades de este peligro a todos aquellos desgra-
menor rango como el Dean de la ciados a quienes la suerte hizo venir
Catedral, o el Sargento Mayor de la al mundo uno o dos años después...»
milicia, fueron incansables defenso- La salud de Balmis se había que-
res de ella y su ejemplo tuvo un efec- brantado en esos días, tras el largo
to positivo sobre la población nati- viaje, el calor de la ciudad y la disen-
va, de tal forma que a principios de tería de la que no había terminado
agosto ya habían sido vacunadas de reponerse, y como no le era posi-
unas 9.000 personas en la capital. ble viajar inmediatamente a Nueva

169
España o a Europa, le pareció opor- mi desembarco en una pequeña ca-
tuno buscar un clima más saludable. noa, llevando en mis brazos a los ni-
Conociendo que la vacuna no había ños, con lo que aseguramos nuestras
alcanzado China, solicitó y le fue vidas y la preciosa vacuna»160.
concedido el permiso para marchar
Al fin todos pudieron salvarse y, a
hacia Macao, partiendo de Manila el bordo de una pequeña embarcación
3 de septiembre de 1805 con Fran- de pesca china, alcanzaron Macao.
cisco Pastor y con tres jóvenes para Por vez primera se adentraba en un
conducir el fluido vacunal. El Ayu- país fuera de la jurisdicción del mo-
dante Antonio Gutiérrez quedaba narca español. Por ello, una vez allí,
encargado de proseguir la actividad se puso en contacto con los responsa-
vacunadora en las Islas, para más tar- bles de la comercial Real Compañía
de trasladarse nuevamente a México de Filipinas, para que le facilitaran el
con objeto de dejar a los veintiséis acceso a las autoridades locales y a su
niños que habían traído para trans- complicadísima burocracia, aunque
portar la vacuna a Filipinas. con pocos resultados tangibles; en
El viaje hacia la colonia portu- cambio, sí que contó con el apoyo
guesa, realizado a bordo de la fragata decidido del Obispo de Macao, Mi-
Diligencia, fue complicado a causa de guel Arriaga Brun de la Silveira. El 5
un tifón que, en palabras de Balmis: de octubre, tras haber seguido los pa-
sos que ya conocemos en otros luga-
«...En pocas horas desmanteló la res y haber entrenado a facultativos
fragata, con pérdida del palo esana, locales, salieron para Cantón para,
jarcias, tres anclas, el bote, la lancha desde allí, llevar la vacuna al resto de
y veinte hombres extraviados; no ha- China. Poco, sin embargo, pudo ha-
bía uno entre nosotros que no espera- cer. Las ayudas de la Compañía co-
se por momentos ser sepultado entre mercial arriba citada no se llegaron a
las olas del mar ... la conservación de dar y era muy complicado sin este
la vacuna y el implora la misericordia auxilio, para un extranjero, acceder a
divina fue todo mi conato, sin que el la población y a las mismas autorida-
hallarme solo para toda clase de asis- des. Por el contrario, sí hubo una ac-
tencia de los tres niños, ni mi falta de titud mucho más colaboradora en los
fuerzas fuera capaz a postrarme ... lle- agentes de la British East India Com-
gó por fin el día dieciséis, en que em- pany, a través de los cuales se habían
pezó a serenarse el tiempo y en el mo- producido los primeros intentos –que
mento, arrostrando los eminentes
riesgos de piratas y ladrones chinos 160
Cfr. DÍAZ DE YRAOLA, G. (1948),
que inundan estos mares, verifiqué Op. cit., p. 96.

170
resultaron fallidos– de introducción cao. El primer barco que salía rumbo
de la vacuna en Cantón desde Bom- a Europa era el portugués Bom Jesus
bay, Madrás, Bengala y Malasia. Pese de Alem, que partiría hacia Lisboa
a ello, nada se pudo hacer para ven- en febrero de 1806. Con graves pro-
cer la resistencia de las autoridades blemas económicos para costearse el
chinas y sólo se consiguió vacunar a viaje y todos los efectos que llevaba
poco más de veinte personas161. Bal- consigo, finalmente fue ayudado por
mis no dejó de comentar irónica- un agente de la Real Compañía Fili-
mente que los intereses comerciales pina en Cantón, quien le prestó los
de la Corona británica habían recibi- 2.500 pesos que necesitaban y que le
do un regalo por parte del Rey espa-
serían reembolsados por las arcas
ñol y tanto el monarca como los pro-
reales a su llegada a España. Las últi-
pios directores de la Compañía de
mas misivas de Balmis al ministro
Filipinas se indignaron con los agen-
tes locales de la misma por su deja- Caballero remitidas desde Cantón
dez. Sin embargo, los puntos de vista nos informan no sólo sobre sus acti-
de éstos eran muy distintos: conside- vidades y los motivos de su prematu-
raban que habían hecho todo lo que ro regreso a España, sino también
habían podido para persuadir a los del tiempo que había consumido en
chinos e, incluso, que habían conse- aprender arte chino y en acercarse a
guido contactar con un importante las peculiaridades de la medicina, ci-
líder de la comunidad de Cantón, rugía, farmacia, física y química pro-
Pan Ke Kua, quien les dijo que los pias de la ciencia tradicional autóc-
oficiales tenían otras cosas mucho tona. También recopiló cientos de
más importantes de las que ocuparse. dibujos de flora asiática y diez gran-
Un suceso puntual, la muerte violen- des cajas de plantas exóticas con
ta de un ciudadano chino en la colo- destino al Jardín Botánico de Ma-
nia portuguesa, había creado una cri- drid162. Finalmente, en dichos docu-
sis diplomática que tampoco ayudó a mentos incluyó una emocionada
mejorar la situación. mención a Isabel Sendales y Gómez,
Ya no quedaba otra cosa que ha- conmovido por su generosidad y su
cer más que volver a España, vuelta, actuación impecable a lo largo del
por otro lado, que Balmis ya estaba viaje que la habían hecho, también
preparando desde su llegada a Ma- a ella, enfermar.
161 162
Balmis a Caballero. Archivo General de Crf. SMITH, M. ( 1974) Op. cit., p. 60.
Indias. Sección: Indiferente General, leg. RAMÍREZ MARTÍN, S. (2002), Op. cit.,
1558-A. pp. 56-57.

171
Fig. 25. Reglamento de vacunaciones editado en Manila (1809). Archivo General
de Indias de Sevilla.

172
Santa Elena, junio de 1806 - Ma- traído para el Jardín Botánico y que
drid, diciembre de 1806 estaban custodiadas en la embajada
española y, naturalmente, para soli-
Siendo conocedor de que el largo citarle ayuda financiera que le per-
viaje de vuelta a Portugal –unos mitiera viajar a Madrid. Tras una
cuatro meses– incluía una escala en breve estancia en la capital lisboeta,
la isla británica de Santa Elena, lle- Balmis alquiló un carruaje y volvió a
vó el Director consigo una porción la capital del Reino, viajando pron-
de vacuna con objeto de introducir- to a San Idelfonso, donde Carlos IV
la en aquella isla. Aunque le costó había establecido la Corte. El 7 de
convencer al Gobernador, Robert septiembre de 1806 fue recibido por
Patton, de la necesidad de la vacu- el Rey, quien se congratuló y le feli-
nación, tras dictar una serie de con- citó por el éxito de la empresa, lo
ferencias dirigidas a los médicos lo- mismo que el resto de la Corte. Fue
cales y a ciudadanos distinguidos, e su gran día de gloria.
indicar que, en último caso, se trata-
ba de una invención inglesa, final-
mente la autoridad dio su autoriza- 5.4. Los acontecimientos posterio-
ción y se vacunaron todos los niños res a la llegada de Balmis a Es-
de Santa Elena. La víspera de su par- paña
tida, el día 16 de junio, tras una co-
mida con Patton, éste dio a Balmis Como resultado de los conflictos
un paquete sellado que había llega- armados de España con Francia e In-
glaterra, el contacto de Balmis con
do de Inglaterra hacía ya varios
el resto de los compañeros de la Ex-
años. Dentro, al abrirlo, encontró
pedición que habían quedado en las
una porción de linfa y unas instruc-
colonias, fue mínimo. Existe una
ciones escritas a mano por el propio
documentación dirigida a Gutiérrez
Edward Jenner que nadie había uti-
en la que le hace partícipe de la nue-
lizado.
va situación política y en agosto de
El 17 de junio el Bom Jesus de 1808, tras la llegada de José Bona-
Alem dejó Santa Elena rumbo a Lis- parte – al que Balmis se niega a jurar
boa, donde arribó la tarde del 14 de acatamiento, siendo por ello pros-
agosto. Casi inmediatamente, Bal- crito y confiscados sus bienes – su-
mis escribió a Caballero para darle giere a su ayudante que, en el nuevo
cuenta de los últimos avatares del orden de cosas, debería Gutiérrez
viaje, incluyendo información sobre considerar volver a la metrópoli;
los ejemplares de plantas que había aunque tampoco se olvida allí de pe-

173
dirle un informe sobre cómo había Iturrigaray, había sido destituido y en
ido la vacunación en México en los su lugar estaba Francisco Xavier de
últimos tiempos. Durante la ocupa- Lizanza y Beaumont, Arzobispo de
ción de las tropas francesas en Ma- México, quien, a su vez, fue sustitui-
drid, la casa de Balmis fue saqueada do por Xavier de Venegas. Entre la
y es posible que en ese momento se situación convulsa en la que el país
perdiera uno de los tesoros más pre- estaba inmerso y su propia participa-
ciados, el diario detallado del propio ción en contra de la invasión france-
Director de la Expedición. sa en algunas ciudades como Valla-
dolid o Xalapa, hicieron que desde el
Vemos a Balmis en Sevilla y más
punto de vista de su objetivo cientí-
tarde, en Cádiz, tras su huida de Ma-
fico, nada pudiera hacerse. Balmis
drid. Allí fue uno de los primeros en
volvió a España en agosto de 1811,
formar parte de la Junta Central que
según documentos que constan en
asumió el control del País en ausen-
los archivos mexicanos y que estudió
cia del Rey. En diciembre de 1809
M. Smith (1974), aunque Díaz de
recibió noticias de la expedición
Yraola (1947), señala que no alcan-
Salvany, una serie de breves escritos
zó Cádiz hasta el 15 de febrero de
enviados desde La Paz, donde daba
1813 y que, unos días más tarde, pre-
cuenta de su paso por los Virreinatos
sentó a las Cortes españolas un in-
de Perú y Nueva Granada, así como
forme sobre los avatares de la vacu-
su deseo de ir a Buenos Aires.
nación en Nueva España. Las
Pese a la ocupación y la situación guerras independentistas destruye-
tan convulsa que se estaba viviendo ron las redes de vacunación creadas
en España, el 30 de noviembre de tan laboriosamente, la conservación
1809 la Junta Central autoriza al mé- del fluido vacuno fue esporádica y en
dico-cirujano alicantino a volver a la mayor parte de las ciudades no era
Nueva España para revisar las estruc- posible aplicar la medida preventiva
turas organizativas creadas durante contra la viruela.
el viaje anterior. En febrero de ese
El 11 de marzo de 1813, Balmis
año parte precipitadamente desde
informa a las Cortes que ha recibido
Cádiz, huyendo esta vez de los ata-
noticias sobre la muerte de Salvany
ques británicos sobre las costas anda-
en La Paz. Seis años más tarde, el 12
luzas rumbo a la colonia americana.
de febrero de 1819, fallecía Balmis
Pero el México al que retornaba Bal-
en Madrid a los sesenta y seis años.
mis era muy diferente de la tranquila
colonia que había dejado en 1805. El ¿Qué fue del resto de los miem-
que había sido su enemigo, el Virrey bros de la Expedición que había par-

174
tido del puerto de La Coruña aquel México hasta su muerte. Gutiérrez,
ya lejano día de 1803? Los datos dis- considerado uno de los más presti-
ponibles nos dan a conocer que giosos médicos de la ciudad de Mé-
Francisco y Antonio Pastor volvie- xico, recibió una pensión del gobier-
ron a España en 1810. Miguel Lerdo no mexicano como Director
de Tejada, quien conoció personal- emérito de una de las salas del hos-
mente a Antonio Gutiérrez, relató pital de San Andrés. Isabel Sendales
en su historia sobre la ciudad de Ve- y Gómez posiblemente se quedó a
racruz 163que vivió en la ciudad de vivir en Puebla de los Ángeles.

163
Cfr. SMITH, M. (1974), Op. cit., p. 68.

175
BIBLIOGRAFÍA

ACKERKNECHT, E.H. History and geo - na, vol. II. Gran Canaria, Cabil-
graphy of the most important disea - do Insular, 1982.
ses. New York, Hafner, 1965.
CARRERAS PANCHÓN, A. El proble -
ARCHILA, R. La Expedición de Balmis ma del niño expósito en la España
en Venezuela. Caracas, 1969. ilustrada. Salamanca, Instituto de
Historia de la Medicina Españo-
ASTRAIN GALLART, M. Barberos, ci -
la, 1977.
rujanos y gente de mar: la sanidad
y la profesión quirúrgica en la Es - ——. Miasmes i retrovirus. Quatre
paña ilustrada. Madrid, Ministe- capítols de la història de les malal -
rio de Defensa, 1996. ties transmissibles. B a r c e l o n a ,
Fundació Uriach, 1991.
BALAGUER PERIGÜELL, E., GIMÉNEZ
LÓPEZ, E. Ejército, ciencia y socie - COSTA CASARETTO, C. Andrés Be-
dad en la España del Antiguo Régi - llo y la Expedición Filantrópica
men. Alicante, Instituto de Cul - de la Vacuna. Rev. Med. Chil.,
tura Juan Gil Albert, 1995. 1991, 119, 957-962.
BALAGUER PERIGÜELL, E. Balmis o CUETO, M. Saberes andinos. Ciencia
l´esperit de la Ilustració en la medi - y tecnología en Bolivia, Ecuador y
cina espanyola. València, Consell Perú. Lima, Instituto de Estudios
Valencià de Cultura, 1996. Andinos, 1995.
BALLESTER AÑÓN, R. Factores bio- DÍ A Z D E Y R A O L A , G. La vuelta al
lógicos y actitudes vigentes fren- mundo de la expedición de la vacu -
te a la infancia en la sociedad es- na. Sevilla, Escuela de Estudios
pañola del Antiguo Régimen, Hispanoamericanos, 1948.
Asclepio, 1983, 307-318.
FERNÁNDEZ DEL CASTILLO F. Los via -
BETHENCOURT, A. de. Inoculación y jes de Francisco Xavier de Balmis.
vacuna antivariólica en Canarias Notas para la historia de la expedi -
(1760-1830). In: M OR A L E S ción vacunal de España a América
PADRÓN, F. (coord.) V Colo - y Filipinas. México, Sociedad
quio de Historia Canario-America - Médica Mexicana, 1996.

177
FISCHER, R.B. Edward Jenner (1749- corbeta «María Pita». Revista del
1 8 2 3 ) . London, A. Deustch, Instituto «José Cornide» de Estu -
1991. dios Coruñenses, 1974-75, ns. 10-
11, 203-209.
FRÍAS NÚÑEZ, M. Enfermedad y so -
ciedad en la crisis colonial del Anti - P É R E Z , J., A L B E R O L A R O M Á , A.
guo Régimen (Nueva Granada en (eds.) España y América. Entre la
el tránsito del siglo XVIII al XIX: Ilustración y el Liberalismo. Ali-
las epidemias de viruelas. Madrid, cante, Instituto de Cultura «Juan
C.S.I.C., 1992. Gil Albert», 1993.
HOPKINS, D.R. Princes and Peasants. PESET REIG, J.L. Ciencia e indepen-
Smallpox in History. C h i c a g o , dencia en la América española.
The University of Chicago Press, In: Lafuente, A. Elena, A., Orte-
1983. ga, M.L. Mundialización de la
ciencia y cultura nacional. Madrid,
NIETO ANTÚNEZ, P. La Rectora de la Doce Calles, 1993, pp. 195-217.
Casa de Expósitos de La Coruña,
excepcional y olvidada enfermera P E S E T R E I G , J . L ., L A F U E N T E , A .
en la expedición de Balmis. La Co- (eds.). Carlos III y la ciencia de la
ruña, Instituto «José Cornide» Ilustración. Madrid, Alianza Ed.,
de estudios coruñeses, 1981. 1988.

OLAGÜE DEROS, G., ASTRAIN GA- PUIG SAMPER, M.A. Las expediciones
LLART, M. Propaganda y filantro- científicas en la España del siglo
pismo: los primeros textos sobre XVIII. Madrid, Akal, 1991.
la vacuna jenneriana en España. RAMÍREZ MARTÍN, S.M. La mayor
Medicina e Historia. Tercera épo - hazaña médica de la colonia: la
ca, 1994, nº 56. Real expedición Filantrópica de la
——. La introducción de la vacuna- Vacuna en la Real Audiencia de
ción jenneriana en España Q u i t o . Quito, Ed. Abya-Ya l a ,
(1799-1805). In: BARONA, J.L. 1999.
(ed.) Malaltia i Cultura. Trobades ——. La salud del Imperio. La Real
del Seminari d´estudis sobre la Expedición Filantrópica de la Vacu -
Ciència. València, 1994. na. Madrid, Doce Calles/Funda-
ción Jorge Juan, 2002.
PARRILLA HERMIDA, M. La Expedi-
ción filantrópica de la vacuna ——. Proyección científica de las
antivariólica a América en 1803. ideas de Tomás Romay sobre la
El contrato de fletamiento de la viruela en la Inclusa de Madrid,

178
Asclepio, 2002, vol. LIV, fasc. 2, Asociación Médica de Puerto Rico,
pp. 109-128. 1979, nº 7.
——. Única mujer participante en RODRÍGUEZ OCAÑA, E. El resguardo
la Real Expedición Filantrópica de la salud. Organización sanita-
de la Vacuna. Dª Isabel Sendales ria española en el siglo XVIII.
y Gómez. Actas IX Congreso In - Dynamis, 1987-88, 7-8, 145-170.
ternacional de Historia de América,
SMITH, M.M. The «Real Expedición
vol. II, Ed. Regional de Extrema-
Marítima de la Vacuna» in New
dura, 2002, pp. 271-276.
Spain and Guatemala. Transac -
RIERA PALMERO, J. Cirugía española tions of the American Philosophical
ilustrada y su comunicación con Society, New series, vol., 64, part
Europa. Valladolid, Universidad 1, 1974.
de Valladolid, 1976.
WATTS, SH. Epidemics and History.
RIGAU PÉREZ, J. Introducción de la Disease, Power and Imperialism.
vacuna de la viruela en el sur de New Haven/London, Yale Uni-
Puerto Rico, 1804. Boletín de la versity Press, 1997.

179
ANEXO:
ANDRÉS BELLO (1781-1865),
Rector de la Universidad de Chile
Obra Teatral:
VENEZUELA CONSOLADA (ca. 1804)

VENEZUELA CONSOLADA dolor mío? Tú, que en mejores días


viste el hermoso brillo con que Na-
Obra original encontrada en
turaleza ostentó su poder en mis do-
1880 entre los papeles de Juan Vi-
cente González que poseía Antonio minios, hoy a los dolorosos acentos
Leocadio Guzmán. Se publicó por con que explico al universo todas
primera vez en las Poesías de Andrés mis desventuras, une tus gemidos...
Bello, preparadas por Miguel Anto- de gozo y regocijo, estación de abun-
nio Caro, Madrid, 1882. El motivo dancia, alegre imagen del dorado si-
central del drama, la vacuna contra glo, ¡Qué pronto en noche oscura os
las viruelas, nos induce a pensar que habéis convertido! ¡Qué tenebrosa
es poco posterior a 1804. sombra sucede a vuestro lustre pri-
mitivo!
Personajes: VENEZUELA
EL TIEMPO ESCENA II (Dicha; El Tiempo)
NEPTUNO
EL TEATRO R EPRESENTA TIEMPO – Desusados clamores en
UN BOSQUE DE ÁRBOLES el feliz recinto de Venezuela escu-
DEL PAÍS cho; antes todo era cánticos festi-
vos. Más ya no se percibe el acorde
ESCENA I (VENEZUELA APA- sonido de gratos instrumentos ni de
RECE EN ACTITUD DE TRIS- danzas alegres el bullicio. Por todas
TEZA) partes oigo sólo quejosos gritos y las-
VENEZUELA – Errante pasajero, timeros ayes; pavor, tristeza, anun-
dime ¿en qué triste sitio contempla- cia cuanto miro. Deliciosas provin-
ron tus ojos un dolor semejante al cias, frondoso y verde hospicio de la

181
rica Amaltea, ¿qué se hicieron, de- busca en los pajizos campesinos al-
cidme, los corrillos de Zagalas, alco- bergues un saludable asilo; más allá,
res de pastores festivos, que hacían a separado del seno de la madre del
la tierra envidiar vuestro júbilo con- tierno niño, y al degrado por manos
tinuo? Pero sobre la alfombra de este extrañas conducido, el maternal so-
prado mullido, a Venezuela misma, corro implora en vano con agudos
si no me engaña la aprehensión, di- gritos. Aquí expira el anciano sin el
viso. Venezuela es sin duda... y su pequeño alivio de que cierre siquie-
rostro abatido, sus inmóviles ojos de ra sus fallecientes párpados el hijo.
profunda tristeza dan indicios. Diosa Allí noto que arrojan al hoyo con-
de estos confines, ¿qué funestos mo- fundidos en espantosa mezcla con
tivos a tan fatal extremo de aflicción cadáveres yertos cuerpos vivos. Pues
y dolor te han compelido? ¿No eres ¿cómo, cuando escenas tan tristes
tú Venezuela? ¿Falta acaso a tus hijos examino, te admiras de que acuda
del español monarca la amorosa tu- llanto a los ojos y a la voz quejido?
tela y patrocinio?
EL TIEMPO – No, Venezuela, nun-
VENEZUELA – Sí por ventura ca más fundado motivo las lágrimas
guardas ¡oh Tiempo! En tus archivos tuvieron, que el que tienen las tuyas;
la historia de infortunios que pue- desde el sitio de brillantez y gloria a
dan compararse con los míos; si tan que los beneficios del trono te ensal-
lúgubre escena vieron jamás los si- zaron, hoy te despeña al más profun-
glos, condena entonces, Tiempo, el do abismo de horrores y miserias, ese
extremo de angustia en que me contagio impío que tus hijos devora,
miro. Las atroces viruelas, azote esas viruelas cuyo agudo filo por to-
vengativo de los cielos airados, ejer- das partes lleva el luto, el extermi-
cen su futuro sobre mis hijos. La at- nio, y en soledades vastas deja tus
mósfera preñada de vapores malig- territorios convertidos. Llora, pues,
nos, propaga a todas partes con tu miseria, llora tu lustre antiguo y
presteza terrible el exterminio. En
tus pasadas glorias, de que estaba en-
las casas y calles, y sobre el sacro qui-
vidioso el cielo mismo. Laméntate
cio de los templos, se miran cadáve-
en buena hora; a tu dolor crecido,
res sin número esparcidos. Del en-
Venezuela, no puedo yo mismo,
fermo infeliz, huyen despavoridos
siendo el Tiempo, dar alivio, Y así...
cuantos en su semblante ven de la
Pero ¿qué escucho? (Se oye música
peste el negro distintivo. ¡Qué lúgu-
alegre).
bres objetos! Aquel deja al recinto
de sus lares impuros una familia, y VENEZUELA – ¿Sueño, cielos?

182
EL TIEMPO – ¿Delirio? VENEZUELA – (con espanto) Vete
de mis ojos; para siempre, retírate. El
VENEZUELA – ¿No siento alegres
amargo conflicto en que me miras,
voces?
¿de quién vino, sino de ti? Mi dolo-
EL TIEMPO – ¿Regocijados sones roso estado otra causa no tiene que
no percibo? tú solo; al dulce abrigo del monarca
CORO – Recobra tu alegría, Vene- hispano, venturosa y pacífica vivía,
zuela, pues en tu dicha el cuarto las plagas y los males ignorando que
Carlos vela. al resto de la tierra desolaban. Su
nombre augusto en inmortales can-
UNA VOZ – ¡A las próvidas leyes tos bendecir, celebrar sus beneficios,
del mejor de los reyes debías la ri- era la ocupación, era el cuidado que
queza, la cultura, la paz apetecida! el cielo me imponía. Los favores go-
Hoy la salud, la vida, dádivas son zaba alegre de su regia mano, cuan-
también de su ternura. do en infaustas naves me trajiste de
CORO – Recobra tu alegría, Vene- las viruelas el atroz contagio. ¿Cómo
zuela, pues en tu dicha el cuarto pretendes, pues, que Venezuela sin
Carlos vela. turbación te mire y sin espanto?
VENEZUELA – ¿No sabremos decir NEPTUNO – Tus lágrimas enjuga,
de dónde vienen tan gozosos acen- Venezuela; los cielos de tu pena se
tos? apiadaron; ya no verás a tus dichosos
hijos con tan horrenda plaga señala-
EL TIEMPO – Apartando los enra- dos; ya Carlos de tus pueblos la des-
mados árboles, camina hacia noso- tierra para siempre.
tros, con ligero paso, un incógnito
numen. Su cabello húmedas gotas VENEZUELA – ¡Qué dices! ¿Puede
vierte, y coronado está de algas ma- acaso el humano poder?...
rinas; pero juzgo reconocerle ya, NEPTUNO – Escucha atenta los
pues en las manos conduce el gran beneficios de tu augusto Carlos. Y
tridente. tú, Tiempo, conserva en tus archi-
vos para siempre el más grande y se-
ESCENA III (Dichos, Neptuno)
ñalado suceso que jamás vieron los
NEPTUNO – Mi venida es de daros siglos desde que su carrera comenza-
consuelos. Cese el llanto. La queja ron. En la fértil provincia de Glo-
interrumpid. Yo soy el numen a cester, a la orilla del Támesis britá-
quien presta obediencia el mar sala- nico, aparecieron de repente
do; Neptuno soy, que... heridos de contagiosa plaga los reba-

183
ños. A los cuerpos pasó de los pasto- Al eterno cantad regocijados him-
res el nuevo mal; y cuando los hu- nos, ¡oh pueblos! Que debéis la vida
manos el número juzgaban de las y la salud a su potente brazo; que re-
pestes por la divina cólera aumenta- suene su nombre en las eternas bó-
do notaron con asombro que venía vedas; y después que el holocausto
en aquel salutífero contagio encu- de gratitud ante su trono excelso ha-
bierto un feliz preservatorio que las yáis humildemente tributado, haced
negras viruelas respetaron. Jenner también sinceras expresiones de re-
tuvo la dicha de observarle; y de su conocimiento al soberano. Del más
territorio en pocos años desterró fe- cumplido gozo dad señales, y publi-
lizmente las viruelas, el contagio va- cad en otro alegre canto la gran ven-
cuno propagando. ¿Qué acogida tura de que sois deudores a su pater-
imaginas que daría la ternura bené- no, cuidadoso amparo.
vola de Carlos al gran descubrimien- EL TIEMPO – ¿Y nosotros qué ha-
to que liberta a sus queridos pueblos cemos, que en tal día todos nuestros
del estrago de las negras viruelas? Al esfuerzos no juntamos para solemni-
momento escoge profesores ilustra- zar el beneficio que recibe este pue-
dos y un sabio director cuyas fatigas blo de sus manos? A ti, Neptuno, el
llevan hasta los puertos más lejanos cetro de los mares los supremos des-
de sus dominios el precioso fluido tinos entregaron. Pomona enrique-
que de viruela libra a los humanos. ció de bellos frutos, Venezuela, tu
Sí, Venezuela; alégrate; tus playas clima afortunado; y yo, que soy el
reciben hoy el venturoso hallazgo de Tiempo, a mi capricho rijo las esta-
Jenner, que te envía, como muestra ciones y los años. ¿Por qué, nuestras
de su regia bondad, tu soberano. Ha- funciones reuniendo, suceso tan fe-
llazgo que tus hijos te asegura, que liz no celebramos?
de vivientes llena los poblados que
NEPTUNO – Tienes razón; aguar-
libran de temores la belleza; y, dan-
da. Roncos vientos que subleváis
do a la cultura nuevos brazos para
con vuestro soplo airado las brama-
que en tus confines amanezcan días
doras ondas, tempestades, furiosos
alegres, puros, sin nublados, el gozo
huracanes, sosegados, y en el impe-
te dará con la abundancia, y la feli-
rio todo de las aguas, la dulce calma
cidad con el descanso.
reine y el descanso; respetad este día
VENEZUELA – ¡Oh gran Dios! venturoso; y dondequiera que miréis
¿Conque al fin las tristes quejas de las naos de la dichosa expedición
Venezuela a tu mansión llegaron? que trae tantos bienes al suelo ame-
¿Conque nos miras ya compadecido? ricano callad y respetadla. Habita-

184
doras de los marinos, húmedos pala- rros y Alejandros, quedarán para
cios, rubias Nereidas que de frescas siempre oscurecidas... Siglos futuros,
ovas lleváis vuestro cabello corona- a vosotros llamo: salid del hondo
do, formad alegres danzas; y voso- seno en que os oculta a la penetra-
tras, blancas Sirenas, que dormís ción de los humanos el velo del des-
cantando al navegante, haciendo tino; y a presencia de Venezuela,
que le sea grato el morir, dulcísimo pronunciad los cantos con que ha-
el naufragio, entonad himnos nue- réis resonar en algún tiempo el claro
vos y acompañen los roncos caraco- nombre del augusto Carlos. Celebre
les vuestro canto, los móviles Trito- con eterna aclamación el hombre el
nes difundiendo alegres ecos por el siempre claro nombre de Carlos
vasto espacio. bienhechor. Jamás el merecido títu-
lo que le damos sepulte en el olvido
CORO DE NEREIDAS: El reino de
el tiempo destructor.
Anfitrite con júbilo repite el nom-
bre siempre amado de Carlos Bien- VENEZUELA – Y yo que el testi-
hechor. monio más brillante debo hacer de
ternura al soberano, ¿qué mejor ala-
CORO DE TRITONES – Y luego
banza puedo darle, que monumento
que le escucha se aplaca el Ponto
más precioso y grato levantar a sus
undoso y el austro proceloso refrena
ojos, que su nombre con indelebles
su furor.
letras estampado en los amantes pe-
EL TIEMPO – Yo de notables he- chos de mis hijos? Sí, yo te ofrezco,
chos la memoria a las edades veni- yo te juro, Carlos, que guardarán los
deras guardo, y fama doy gloriosa al pueblos tu memoria, mientras peces
buen monarca, al gran guerrero y al abriguen el mar salado, cuadrúpedos
ministro sabio; Mas a los beneficios la tierra, aves el aire, y el firmamen-
distinguidos que la suerte del hom- to luminosos astros. Yo te ofrezco
bre mejoraron, doy un lugar brillan- cubrir estos dominios de celosos y
te en mis anales y en inmortalizarlos dóciles vasallos, que funden su ven-
me complazco. Por mí suena en la tura y su alegría en prestar obedien-
tierra todavía el nombre de los Titos cia a tus mandatos. Te ofrezco derra-
y Trajanos, y sonará mientras de mar sobre estos pueblos, que tus
blandas fibras tenga el hombre su leyes respetan prosternados, fecun-
pecho organizado. Yo daré, pues, a didad, riqueza y lozanía, dorados fru-
tu feliz memoria, Carlos augusto, un tos, nutritivos granos. Yo te juro
eminente rango; y al lado de las tu- también que con perenne aclama-
yas las acciones de los Césares, Pi- ción repetirán sus labios: “¡Viva el

185
digno monarca que nos libra de las zuela que quien de nuestro clima
viruelas! ¡Viva el cuarto Carlos! lanzó la atroz viruela, fue su paterno
Hombre, mujer, infante, todo mor- amor”. (Se repite)
tal que pise estos confines, cante a
Carlos bienhechor. Publique Vene- FIN DE LA OBRA

186
MAPAS
189
190
191
192
193
194
195
196
197