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Sobre el “Encuentro”

Reflexiones acerca del encuentro desde 1492 y


sus vestigios.
Ensayo Primera Unidad Etnología de Colombia
Prof: Luis Vidal.
Arleph Alejandro Carmona CC: 1152451459
FCSH-Universidad de Antioquia. Medellín, febrero 13 de 2020.

INTRIOT
Me propongo a retomar las ideas expuestas por Todorov, O’Gorman y Dussel, en cuanto al
tema del encuentro entre europeos y el nuevo continente se trata, y la manera en que fue
entendido o se quiso que se entendiera todo el proceso de "descubrimiento" y conquista ,
revelando los mecanismos del discurso colonial, que a pesar del exceso de información y
reflexión, sigue existiendo en otros niveles y de formas sutiles y transformadas.
Para ello intentaré desplegar un recorrido por las ideas de los autores, intentando revelar un
tronco común de la reflexión, para luego conectar con reflexiones propias, y posteriormente
conectarlas con procesos actuales que se manifiestan en las cotidianidades diarias, en las
vivencias de la comunicación, la expresión y las contrariedades de la identidad.

I
Me permito hablar de los deseos de modernidad como aquellos naturales a ese deseo de
"progreso", "desarrollo"¹ que han sido sistemáticamente enseñados desde la crianza y fielmente
remarcados en varios frentes: la escolaridad, la religión, la moral. Sin embargo en este texto no
busco extenderme hasta tales discusiones las cuales son bastante amplias y pertenecen más a
discusiones axiológicas y debates filosóficos, pero hago la salvedad de mencionarlos para
reconocer sus alcances, y los alcances del discurso de modernidad en la cotidianidad,
advirtiendo también su maleabilidad, permitiendo una transformación en sus formas tanto de
manifestación como de despliegue, y en sus evoluciones.

1492 inaugura el comienzo de la “Modernidad” (Dussel, 1994), lo podemos decir ahora como el
paso de un portal, un momento histórico equivalente a la llegada del hombre a la luna, es la
salida de la cárcel terrenal, del Orbis Terrarum descrito en el trabajo de O’Gorman (1976) con
tanta fascinación como podemos imaginar hoy el descubrimiento de vida inteligente fuera del
planeta tierra. Así podemos imaginar que hoy se especula sobre esa vida extraterrestre como se
tenían en ese tiempo las sospechas de tierras más allá de lo previsto, mundos desconocidos
más allá de lo visto y lo descrito, qué son mencionados en Los Libros de Esdras que son para el
siglo XV una referencia fidedigna, cercana y real en el respaldo de la iglesia católica, autoridad
máxima de la verdad para el XV . Sin embargo, el deseo de descubrir tierras nuevas y revelar en
la experiencia estas especulaciones son un motivo secundario de Colón, su motivo principal y
oficial era abrir rutas comerciales desde Europa hasta Asia, sobre todo desde España para las
riquezas de Oriente. Es éste, o al menos es oficialmente, la razón por la que Colón decide el
viaje por occidente hacia las tierras del extremo oriente, que según las propias cuentas de
Colón, sería alcanzable y salvable en una carabela española, esto para convencimiento de los
reyes de Castilla que respaldaron su empresa con la promesa de alcanzar una vía por occidente
exclusiva, y de alcanzar nuevas tierras y riquezas para la expansión de su reino.

Ésta empresa de navegación va contra todo pronóstico, inaugura no sólo la modernidad sino el
quehacer del aventurero, del colonizador y el proceso de conquista cómo no se ha visto antes,
dado que al llegar accidentalmente a tierra distintas del Orbis Terrarum en 1492, la empresa no
llegan con plena conciencia (ni se enteran de la magnitud del arribo), es un proceso de
construcción de lo que hayan suponiendolo cómo aquello que esperaban encontrar, donde su
lógica europea se impone sobre lo encontrado poco a poco, donde una comunicación nunca
existió, y donde la suposición y la interpretación de ese mundo fue la construcción de lo
americano. Es este (des)encuentro un choque de diversidades, en donde todos los implicados
sufrieron un cambio drástico en su ontología, no sólo significó la expansión del mundo europeo,
ni tampoco solo el exterminio de las comunidades existentes en el nuevo continente, fue
también la creación de un nuevo Ego europeo, un ser americano, un negro americano, y sus
consecuentes elaboraciones, y adaptaciones, es la tierra de lo nuevo, un nuevo comienzo por
fuera del mundo conocido y sus reglas.
Dentro de esos drásticos cambios y transformaciones existen algunos formas de relaciones
entre unos y otros que dejaron una estructura, la cual se heredará después en los jóvenes
poblados que añoran imitar las ciudades de sus conquistadores, y también de sus habitantes.
Esta estructura implica tanto el lenguaje, como la economía, la forma de producción
alimentarias y su organización, normas sociales, y en esencia una estructura que atañe hasta la
raíz misma de lo “americano”, una esencia que hereda la violencia de la conquista, la
competencia, la codicia, y demás valores europeos. Es esta esencia la que podemos rastrear y
que hoy se encuentra en la lógica comportamental de la población latinoamericana, no solo
heredamos la lengua sino la forma de pensar el mundo en el que vivimos, es decir, una mezcla
entre el sentimiento de pertenencia a una tierra y ruralidad con ciertas características que a la
vez está siendo dominada, agenciada y destruida por nosotros mismos. Se podría hablar de la
génesis de una esquizofrenia en el ser americano, que ofende y desdeña al suyo propio, con los

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mismo que el otro y sí mismo son: en la forma más peyorativa de Indio.

Pero para llegar allí de mejor manera me propongo realizar un breve recorrido histórico a
través de varios autores: dussel, O’Gorman, Amodio, Todorov entre otros, de lo que implicó la
empresa europea, el proceso de “descubrimiento”, de conquista, para llegar a la actualidad a
las evidencias de las herencias de esos procesos. Finalmente mencionar y rescatar como estas
herencias que se traducen en violencia en distintos niveles han sido superadas a través del
tiempo o se han transformado en formas menos violentas de relacionamiento.

II
Para llegar Colón a costas del actual continente americano se debe partir de la necesidad de
aceptar dos características de colón: su plena convicción qué podría deberse tanto a lo que se
sabía como lo que deseaba, y su valentía, puesto que lo que sabía era poco y por mucho su
empresa se consideraba como la más arriesgada (Todorov, 1987-15) en tanto que los mitos
todos apuntaban a otros mundos “antípodas” fines del mundo, cuando menos peligrosos, y así
mismo, sorprendentes, increíblemente ricos según esas mismas historias: la lógica europea
permeada por la iglesia apuntaba a que todo premio le sobreviene inevitablemente una
dificultad física, espiritual, y en ese sentido se debe conquistar esa dificultad como los deseos
alejados de la iglesia, que es Dios en la tierra. Por tanto Colón arribó con la convicción de que
había llegado a tan anhelado destino y a cumplir tanto por los designios de Dios y los propios,
en sancta fe de hacerse riquezas para los reyes de castilla y él por derecho adquirido señor de
esas tierras, y que las promesas de oro, que era lo que constituía la moral de toda la tripulación
y el favor de los reyes, iban a ser rápidamente atendidas. Sin embargo, y con el pasar del
tiempo, lo que hallaron nunca correspondió con lo esperado, tanta fue la confusión, la
admiración, y la novedad, qué se tardó cerca de 100 años en valorar todo lo hallado, en hacerse
conscientes de los procesos que con cierta espontaneidad europea se desenvuelven.
Toda esta confusión deviene en violencia, al premio de esas tierras le sobreviene
inevitablemente el yugo purificador de la milicia, como medio definitivo para ejecutar el bien
intencionado orden y cuidado que al inicio se pudo haber entendido cómo paternalista,
evangelista, pero siempre acompañado por una lógica que hoy podemos llamar como
extractivista: el Indio como criatura de las tierras nuevas, sin vestido, ni norma aparente, ni
religión más que algunas prácticas de idolatría, está en debate de consideración y
reconocimiento (controverse de Valladolid, 1550), aún cuando es receptor de ese proceso
cristianizador y esquizofrénico: ¿son realmente descendiente de los primeros creados de Dios?
¿Serán las tribus perdidas que se mencionan en las escrituras?, es desde aquí que se construye
el mito irracional de justificación de la violencia (Dussel, 1994). La valentía y la convicción de

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Colón, por tanto, fueron los motores que alimentaron ese proyecto como un mecanismo de
manivela, ante algo inexplicable, ininteligible, su lógica calmaba las inquietudes explicando,
nombrando, incorporando en su mundo europeo.

La violencia tuvo la medida suficiente para estar en todos los niveles sociales, sin ser tan fuerte
como para eliminar a todos sus usuarios, por tanto estos procesos fueron centenarios, el donde
el castigo y la enseñanza fueron el método de mantenimiento del mismo, la configuración de
unidades de trabajo esclavo demostraba el uso de la violencia y la incorporación al sistema
monetizado como una forma de conquista, en la cual la extinción de la diferencia no era la meta
a priori, esto dado por la necesidad de acrecentar dadores de impuestos al reino, esta fuerza de
trabajo y contribución de riqueza fue acrecentada por una de las importaciones humanas más
grandes y extensas de la historia: los esclavos traídos de África constituyeron una unidad de
fuerza motriz lo suficientemente significativa como para asegurar la supervivencia europea, y a
la vez para conformar habitantes del nuevo mundo, constituyéndose de nuevo en adaptaciones
y estilos que nacen aquí con técnicas que venían del continente del sur. Así, las unidades de
trabajo que contenían indígenas y negros se mantuvieron hoy como rastro de la conquista, éste
como uno de los más evidentes en el caribe negro del Pacífico, (Restrepo, 1996). Sin embargo
esta es una muy lucida y notable forma, pero a la vez, muy sectorizada. Los más usuales y
diseminados están en el lenguaje, sobre todo en su uso, su mejor ejemplo es el uso peyorativo
de la denominación Indio.

BIBLIOGRAFÍA

O´Gorman, Edmundo: La invención de América. Temixco Junio de 1976:

Dussel, Enrique: 1492. El encubrimiento del Otro Hacia el origen de la mito de la “Modernidad”
Plural Editores. La Paz, Bolivia. CID. 1994

Todorov, Tzvetan: La Conquista de América:El problema del Otro. Siglo veintiuno Editores. 1987.
Título original: La conquête de l'amérique: la question de l’autre 1982.

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Amodio Emanuele: Formas de la Alteridad: Construcción y Difusión de la Imagen del Indio Americano en
Europa durante el primer siglo de la conquista de América. Capitulo IX. Abya-Yala, Quito. 1993

Restrepo, Eduardo: Economía y simbolismo en el “Pacífico negro”


Tesis de grado presentada como requisito parcial para optar al título de antropólogo
Asesores:Oscar Almario, Ramiro Delgado. Departamento de Antropología
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas Universidad de Antioquia- Medellín,1996

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