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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ

ESCUELA DE POSGRADO

MBAG CENTRUM 139

“INFORME GRUAL 4 – INSTRUMENTOS PARA


COBERTURAS DE RIESGOS FINANCIEROS”

Alumnos:
Giancarlo Coral
Claudia Zevallos
Jaime Guzmán
Cesar Torres

Profesor:
Bernardo Saavedra

Surco, Abril 2020


Informe grupal 4:

¿Cuál es el impacto de los riesgos financieros en una empresa y qué pasaría si no


existiera cobertura? (archivo Word: número de páginas, libre)

La actividad de toda empresa gira entorno a factores y elementos de diversa índole: jurídicos,
económicos, ecológicos, sociales, etc. Pero, la finalidad de todo negocio siempre será la
misma, la de obtener el mayor número de ganancias.

Asimismo, el día a día empresarial está repleto de incertidumbres y riesgos, a los cuales las
empresas deben enfrentarse de la mejor manera posible. Por ello, la gestión de riesgos en la
empresa se hace así imprescindible para evitar el impacto de las amenazas existentes en la
organización, aportando solución de la manera más eficaz y rentable que puedan.

Uno de los tipos de riesgos empresariales a los que tienen que hacer frente son los riesgos
financieros de una empresa. El riesgo financiero es la probabilidad de que un evento adverso o
alguna fluctuación financiera reporte consecuencias negativas en una empresa. Este riesgo
financiero hace referencia a la incertidumbre producida en el rendimiento de una inversión, por
ejemplo.

Para hablar de los impactos que estos pueden tener en las empresas debemos hablar de los
tipos de riesgos financieros con los que una empresa puede toparse, debiendo analizarlos de
manera detallada y actuando en consecuencia.

1. Riesgo de crédito
Asociado al hecho de que puedan producirse impagos, incumpliendo el tiempo y la forma
en que debería recibirse el dinero. Ante impagos de créditos, la empresa puede sufrir pérdidas
de intereses, disminución del flujo de caja, gastos por el proceso de recobro, etc.

2. Riesgo de liquidez
Este tipo de riesgo financiero implica que una de las partes del contrato financiero no puede
obtener la liquidez que necesita para asumir las obligaciones, a pesar de disponer de activos
(que no puede vender) y la voluntad de querer hacerlo.

3. Riesgo de mercado

Hace referencia a la probabilidad de que se produzca una pérdida de valor de una cartera,
debido al cambio desfavorable en el valor de los factores de riesgo de mercado. Los factores
de mercado comunes son:
a) Riesgos de tipos de interés
b) Riesgos de tipos de cambio o riesgo de la divisa
c) Riesgo de mercado

4. Riesgo operacional
El riesgo operacional, o riesgo operativo, hace referencia a las posibles pérdidas en que
pueda incurrir la empresa debido a diferentes tipos de errores humanos, errores en los
procesos internos o en los diferentes sistemas tecnológicos que permiten la actividad diaria de
las empresas.

Una de las formas de mitigar el riesgo asociado a las distintas actividades empresariales es
mediante el uso de derivados financieros.

Los derivados financieros son aquellos instrumentos capaces de gestionar riesgos comunes en
las operaciones de las empresas. Los swaps, forwards, futuros y opciones son los más
comunes.

¿Pero qué son estos instrumentos? Un derivado es un producto financiero cuyo valor depende
de un activo subyacente; es decir, se origina de otro producto. El comprador acepta adquirir el
derivado en una fecha específica a un precio específico. Los activos más comunes son bonos,
tasas de interés, productos básicos (petróleo, gasolina u oro), índices de mercado y acciones o
divisas.

Estos instrumentos pueden ser utilizados para la cobertura de riesgos, ya que no requieren una
gran inversión inicial y se liquidan, generalmente, en una fecha futura. Así, hacen que los flujos
de efectivo sean más predecibles y permiten a las empresas pronosticar sus ganancias de
manera más precisa. Dicha previsibilidad aumenta los precios de las acciones. Por
consiguiente, las organizaciones necesitan menos disponibilidad de efectivo para cubrir
emergencias y pueden reinvertir más en sus negocios.

Tipos de derivados financieros

1. Swaps

Este es el tipo más común de derivados. Consiste en un acuerdo para intercambiar un activo o
deuda por otro similar. El objetivo es reducir el riesgo para ambas partes. Así, los swaps
brindan a los inversionistas la oportunidad de intercambiar los beneficios de sus valores entre
sí. Por ejemplo, una de las partes puede tener una tasa de interés fija, pero se encuentra en
una línea de negocio donde tiene motivos para preferir una tasa de interés variable. Entonces,
puede celebrar un contrato de swaps o intercambio con otro inversor y ambos beneficiarse
mutuamente del mismo.

2. Forwards

Estos derivados son acuerdos para comprar o vender a un precio acordado en una fecha
específica en el futuro. En este tipo de contrato, las dos partes pueden personalizar sus
reenvíos.

Los forwards se utilizan para cubrir riesgos en productos básicos, tasas de interés, tipos de
cambio o acciones.

3. Contratos de futuros
Un derivado futuro promete la entrega de materias primas a un precio acordado. De esta
manera, la empresa está protegida por si aumentan los precios. Además, las compañías
también implementan estos contratos para resguardarse de las variaciones en los tipos de
cambios y las tasas de interés.

4. Opciones

Una opción es un acuerdo entre dos partes que le otorga a un individuo la oportunidad de
comprar o vender un valor a otro inversor, en una fecha determinada. Se usan con mayor
frecuencia para negociar operaciones sobre acciones, pero también pueden utilizarse para
otras inversiones.

Con una opción, el comprador no está obligado a realizar la transacción, puede decidir no
llevarla a cabo, de ahí viene el nombre de este tipo de derivado. En última instancia, el
intercambio en sí es opcional. Las opciones pueden utilizarse para cubrir las acciones del
vendedor frente a una caída de precios y para brindarle al comprador la oportunidad de obtener
ganancias financieras a través de la especulación.

Los derivados son instrumentos financieros complejos. Pueden ser valiosas herramientas para
aprovechar la cartera de valores debido a la flexibilidad a la hora de decidir si se ejercen o no.
Pero también constituyen una inversión arriesgada que debe ser estudiada y analizada a
profundidad.

Si utilizamos los derivados financieros como cobertura, nos protegemos de la fluctuación futura
del precio del activo subyacente. Ejemplo: Los productores de petróleo compran y venden
futuros para protegerse de la evolución del propio petróleo y minimizar el impacto que puede
tener en sus cuentas un petróleo demasiado barato. Las compañías aéreas hacen lo propio con
el combustible.