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UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

FACULTAD DE EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS Y LAS ARTES

LIC. EN HUMANIDADES CON ÉNFASIS EN LENGUA CASTELLANA

LITERATURA COLOMBIANA

SANTIAGO TABORDA LÓPEZ

YULIANA ANDREA VARGAS

ABRIL 2019

LOS CIRCULOS DECANDENTES DE LA MONA.

Introducción

Desde muy joven Luis Andrés Caicedo Estela a la edad de los 9 años resultaba

ser todo un entusiasta del lenguaje. Acercándose a la lectura desde tan corta edad se

enfrentaba a una cantidad de pensamientos que visten la tierra de letras, letras de dolor,

de alegría, de muerte, de esperanza, de vida y de tranquilidad. Sumergirse en la lectura

implicaba concebir la palabra viva hecha grafía, sonido, aire y tangible, que al ser leída,

evocara los mundos posibles que existieron, existen y que podrán existir. El acto de la

lectura implica que, en Caicedo exista la voluntad de acercarse a la escritura y que el

ejercicio de esa escritura parta de hacer cuerpo la vida, su vida en el allí y ahora del

mundo literario.
Novelas, cuentos, guiones de teatro y de cine conforman sus producciones

escritas, dentro de estas Que Viva La Música conforma su última novela, dentro de la

cual se rastrea como línea central de vida dentro de la lectura, los círculos decadentes de

la Mona. Una decadencia basada en los principios de: rebeldía, autodestrucción y

violencia.

LA decadencia de la Mona comienza desde lo que podríamos denominar el

primer círculo decadente, compuesto por una serie de elementos que configuran la

decadencia como: “Esto de ver rodillas donde hay montañas, lo supondrá el lector, es

porque la muchachita ha probado ya sus drogas…” (p. 20). Las drogas psicotrópicas en

especial la marihuana, primera droga que consume el personaje de la obra, se constituye

entonces, como un primer elemento que tiene como consecuencia en relación con otros

elementos de la novela, la decadencia. Otro elemento que configura el ambiente para

generar el estado decante es la idea de: “ser la primera niña bien en Cali que se va dé la

casa a vivir con el novio”. (p. 67), este elemento, configura la translocación de valores

que se tenían en una familia patriarcal donde la mujer no se iba de la casa sin la excusa

matrimonial; el rito matrimonial se constituía como un elemento importante en la salida

de la mujer de su hogar para su época , es por lo anterior que, la decisión de la Mona de

irse a vivir con un músico que conoce en una fiesta tan deliberadamente sin tomarse el

tiempo de conocerlo, constituye otro de los elementos decadentes de este círculo.

Alrededor de este hombre llamado Leopoldo, se encuentra otro elemento que va a ser

característico en la decadencia y es la rumba; las rumbas en las cuales empieza la Mona

las travesías de su vida se constituyen como un elemento trasversal y constante en los

demás círculos y que va profundizándose cada vez más a medida que avanza la novela.
Estas rumbas van a estar determinadas en primera instancia por la cultura del Rock y el

consumo acelerado de las drogas (perico, marihuana, heroína). Este primer círculo es

una evidencia y un reflejo de la cultura y de la sociedad de Cali para el momento, la

visión de una ciudad desde los imaginarios de una clase alta influenciada por culturas

internacionales de América como lo es el Rock, su moda y su estilo de vida.

El paso de un círculo a otro no tiene otra excusa desenfrenada que la rumba y el

éxtasis que despierta en el personaje de la Mona. Ese deseo insaciable de la rumba y de

la juerga configura y nos presenta el segundo circulo decadente característico e

influenciado desde los imaginarios de una clase media y bajo tendencias nacionales, es

decir, con un gusto por lo local, por lo que, la salsa es la música que configura y

acompaña este círculo, “[...] y oyendo el júbilo de la nueva canción comprendí, con esa

velocidad mía, que había estado cuánto tiempo del lado de la sombra [...]” (p, 97).

Otro elemento que constituye la decadencia dentro de este segundo círculo es el

espacio donde proviene el sonido de la salsa, un bar que se encuentra hacia el sur de

donde se encontraba en su última fiesta. Este espacio perpetua el encuentro de la Mona

con unos voleibolistas y las consecuencias que se despliegan allí como el acto sexual

con aquellos hombres y la rumba posterior, determina los elementos decadentes del

círculo. “Tomamos día cuatro pepas diarias para no dormirnos, y tuvimos 7 días de

rumba” (p, 102), como se observa en la anterior cita, las drogas vuelven a retornar como

un elemento presente y decadente en este segundo círculo con mayor intensidad, ya que,

el consumo de drogas se extiende al uso de otras sustancias como las pepas y con esto

los agotables días de rumba sin descanso. La rumba es un factor importante que perpetua

cambios constantes en la Mona, su deseo insaciable de estar de juerga en juerga iba


formando un pensamiento alrededor de este escenario, por ejemplo: “Yo era el alma que

le daba origen a su rumba, la novia de la rumba, la que siempre ganaría, la más gozona y

asediada, la que se iba, inundada dé cansancio saludable, a dormir las pocas horitas de

los justos, y a arrullarme con los planes posteriores de la rumba posterior” (p. 143). La

rumba, las pepas, el sexo desenfrenado con los voleibolistas, Rubén Pases (el novio de

este círculo) y el exceso, configuran el ambiente que propician las condiciones para

generar el estado decadente, el cual es cada vez más profundo en la Mona.

El cine es movimiento y no es gratuito que la Mona nunca pare su deseo de

rumba y moverse de espacio, si la Mona se mueve, se mueve la ciudad y si la ciudad se

mueve, se mueve todo con ella, es así, que llegamos al tercer circulo,

BIBLIOGRAFÍA:

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