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1 El estudio de Dios

La naturaleza de la teología
La teología como estudio de doctrina
La necesidad del estudio de doctrina
La teología como ciencia
El punto del comienzo del estudio de la doctrina cristiana
El método de la teología
1. Colección de los materiales bíblicos
2. Unificación de los materiales bíblicos
3. Análisis de los significados de las enseñanzas bíblicas
4. Examen de los tratamientos históricos
5. Identificación de la esencia de la doctrina
6. Iluminación de las fuentes extra bíblicas
7. Expresión contemporánea de la doctrina
8. Desarrollo de un tema de interpretación central
9. Estratificación de los tópicos

La naturaleza de la teología

La teología como estudio de doctrina


Para algunos lectores, la palabra doctrina puede atemorizarlos. Evoca ideas de
creencias muy técnicas, difíciles y abstractas, y tal vez demasiado dogmáticas. Sin
embargo, eso no es la doctrina. La doctrina cristiana es declaraciones sencillas de las
creencias más fundamentales que sostiene el cristiano, creencias en cuanto a la naturaleza
de Dios, en cuanto a Su obra, acerca de nosotros que somos sus criaturas y acerca de lo
que ha hecho para que tengamos una relación con El mismo. Lejos de ser verdades secas
o abstractas, estas son las verdades bien importantes. Son declaraciones sobre los asuntos
fundamentales de la vida: tales como ¿quién soy? ¿cuál es el significado final del
universo? ¿a dónde voy? Luego la doctrina cristiana es la respuesta que el cristiano da a
estas preguntas que se hacen todos los humanos.
La doctrina trata con verdades generales y eternas en cuanto a Dios y al resto de la
realidad. Simplemente no es el estudio de eventos específicamente históricos, tales como
lo que Dios ha hecho, sino de la misma naturaleza del Dios que actúa en la historia. El
estudio de la doctrina se le conoce como teología. Literalmente, teología es el estudio de
Dios. Es la declaración cuidadosa, estudio sistemático y análisis de la doctrina cristiana.
Algunas de sus características nos ayudarán a entender la naturaleza del quehacer
teológico:
1. La teología es bíblica. Toma su contenido primario de las Escrituras el Antiguo y
del Nuevo Testamentos. Entendimiento adicional se puede obtener por el estudio
de la creación de Dios, o lo que algunas veces se refiere como el libro de la obra de
Dios, pero es la Palabra de Dios la que constituye el contenido de la teología.
Hacer teología

2. La teología es sistemática. No toma cada uno de los libros de la Biblia


separadamente, sino que intenta juntar la totalidad de lo que la Escritura dice sobre
un tópico dado, tal como la pecaminosidad humana.
3. La teología se hace en el contexto de la cultura humana. La teología,
particularmente en su sentido más avanzado o técnico, tiene que relacionar las
enseñanzas de la Escritura contenidas en otras disciplinas que tratan con el mismo
asunto.
4. La teología es contemporánea. El propósito de la empresa teológica es declarar de
nuevo las verdades eternas de la Biblia en una forma que la gente que vive hoy
entienda.
5. La teología es práctica. Pablo explicó la doctrina no meramente para informar a sus
lectores, para que tuvieran más datos. Lo que él intentaba, en vez de eso, era que la
doctrina explicada se aplicara al diario vivir. La doctrina de la segunda venida de
Cristo, desde luego, puede llegar a ser objeto de especulación - la gente intenta
afirmar cuándo ocurrirá en relación con otros eventos. Sin embargo, Pablo en 1
Tesalonicenses 4:16-18 urge a sus lectores a consolarse los unos a los otros con
esta verdad. Que el Señor regresará y que resucitará a todos los que han creído en
El es la fuente de paz y ánimo en un mundo en el cual muchas cosas valiosas
parece que se van destruyendo.

La necesidad del estudio de la doctrina


¿Existe de verdad la necesidad del estudio de la doctrina? ¿No es suficiente si
sencillamente amo a Jesucristo? Desde el punto de vista de algunos, la doctrina no es sólo
innecesaria, sino indeseable y puede ser divisoria, sin embargo, hay varias razones por las
cuales el estudio no es opcional.
1. Creencias doctrinalmente correctas son esenciales para la relación entre el creyente
y Dios. Así, por ejemplo, el escritor a los Hebreos dice, “Pero sin fe es imposible
agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y
que recompensa a los que lo buscan” (Hebreos 11:6). Es también importante para la
apropiada relación con Dios creer en la humanidad de Jesucristo; Juan escribió, “En
esto conoced el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido
en carne, es de Dios” (1 Juan 4:2). Pablo enfatizó la importancia de creer en la
resurrección de Jesucristo: “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees
en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”
(Romanos 10:9-10).
2. La doctrina es importante por la conexión entre la verdad y la experiencia. Nuestra
era es una en la cual la experiencia inmediata se valora altamente. Así, muchos usan
las drogas por la excitación o estímulo que proveen. Las fantasías suplen
experiencias satisfactorias para algunos. Pero a la larga, nuestra experiencia se
afecta, y en verdad, depende de la realidad. Una persona que se cae de un
rascacielos al pasar por las ventanas puede gritar “¡Estoy bien!”, pero
eventualmente la realidad alcanzará su experiencia. Simplemente sentirse bien
respecto a Jesucristo no se puede divorciar del asunto de si en verdad El es el Hijo
de Dios. La esperanza para el futuro depende en si Su resurrección sucedió y si la
nuestra sucederá algún día.

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El estudio de Dios

3. El entendimiento correcto de la doctrina es importante porque hay muchos sistemas


de pensamiento religioso que compiten por nuestra devoción en estos días. El
marxismo, la base del comunismo, por buen tiempo captó la lealtad de muchos.
Abundan las filosofías y las sicologías populares de ayuda propia. Entre las
opciones religiosas existe un gran número de sectas y cultos en adición a la gran
variedad de denominaciones cristianas. Y religiones alternas no sólo se encuentran
en otros países, sino que reclaman un número significativo de adeptos en los
Estados Unidos. Por lo tanto, no es simplemente un asunto de si uno cree, sino de
qué es lo que va a creer.
Se ha sugerido que la manera de tratar con las numerosas alternativas es por medio de
una refutación y sistemática exposición de sus errores. Sin embargo, un tratamiento
positivo de enseñar los puntos de vista de la fe cristiana me parece preferible. De esta
manera se provee una base sobre la cual medir las posiciones alternativas. Consideremos
una analogía de que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos capacitara
agentes para que reconocieran la moneda falsa no mostrándoles una innumerable
cantidad de billetes falsos, sino al exponerlos continuamente a la moneda corriente de los
Estados Unidos, hasta cuando ellos sepan cómo se siente y luce. Eventualmente serán
capaces de detectar una imitación no meramente por la presencia de detalles equivocados
sino también por la falta (o una variación) de los aspectos correctos.

La teología como ciencia


Se cuestiona algunas veces la legitimidad del estudio de la doctrina cristiana en una
institución de educación superior. ¿No es la enseñanza de la teología meramente
indoctrinación? De seguro que existen límites en cuanto a la enseñanza de la teología
cristiana en una institución del estado, donde no pueda haber ninguna conexión con una
forma de religión en particular. Sin embargo, no hay nada que prohiba un estudio
objetivo y científico del estudio del cristianismo tanto como el de otras religiones. En una
institución privada, y particularmente una en la cual se ha abrazado el cristianismo, el
estudio de la doctrina cristiana es muy apropiado. De ninguna manera tiene que ser
inferior a las otras disciplinas de estudio.
Para que sea un estudio apropiado, la teología tiene que ser en algún sentido una
ciencia. No queremos decir que tiene que ser una ciencia en el sentido más estrecho de
las ciencias naturales.1 En vez, debe de tener algo del criterio tradicional del
conocimiento científico: (1) un objeto definitivo de estudio; (2) un método para investigar
la materia y para verificar sus afirmaciones; (3) objetividad en el sentido de que el
estudio trata con los fenómenos externos a la experiencia inmediata del que aprende y
por lo tanto accesible a la investigación por otros; y (4) coherencia entre las
proposiciones de la materia para que el contenido forme un cuerpo definitivo de
conocimiento en vez de hechos sin relación y débilmente conectados.
La teología como la vamos a tratar se ajusta a estos criterios. También ocupa una base
común con otras ciencias. (1) Acepta las mismas reglas de lógica como las otras
disciplinas. Donde aparecen dificultades, la teología no simplemente invoca la paradoja
o la incomprensibilidad. (2) Se puede comunicarse puede expresar en formas verbales
proposicionales. (3) Hasta cierto punto, emplea métodos usados por otras disciplinas
1
Aquí se habla de la ciencia en el sentido europeo más amplio: los alemanes, por ejemplo, hablan de Naturwissenschaften, o ciencia
de la naturaleza, y Geisteswissenschaften, que es aproximadamente lo que llamamos ciencias de la conducta

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Hacer teología

específicas, particularmente por la historia y la filosofía. (4) Comparte algo de su materia


con otras disciplinas. Así, hay la posibilidad de que por los menos algunas de sus
proposiciones sean confirmadas o refutadas por otras disciplinas tales como las ciencias
naturales, las ciencias de conducta o de la historia.
Y sin embargo, la teología tiene su propia y única naturaleza. Algo de su materia le es
única, por ejemplo, Dios. También trata con objetos comunes pero de una forma única;
por ejemplo, considera a la gente en términos de su relación con Dios. Así aunque la
teología cristiana o el estudio de la doctrina cristiana es una ciencia, es una ciencia con su
propia condición peculiar. No se puede reducir a ninguna otra ciencia, sea natural o de
conducta.

El punto de partida para el estudio de la doctrina cristiana


Una de las preguntas que tenemos que encarar de inmediato cuando estudiamos la
doctrina cristiana es la fuente de la cual tomamos nuestro conocimiento. Aun en círculos
cristianos, se ofrecen varias respuestas:
1. La teología natural. El universo creado se estudia para determinar ciertas verdades
acerca de Dios y la relación con la naturaleza humana. (Este procedimiento
empírico se examina en el capítulo 3).
2. Tradición. Se investiga lo que se ha abrazado y enseñado por individuos y
organizaciones que se identifican como cristianas. Así que lo que se ha creído se
hace normativo de lo que debe creerse.
3. Las Escrituras. La Biblia se acepta como el documento que define la fe cristiana o
como su constitución. Así específica lo que tiene que creerse y lo que tiene que
practicarse.
4. Experiencia. La experiencia religiosa de un cristiano hoy se considera que provee
información divina autoritativa.
Tomaremos el tercer enfoque. Una practica similar se encuentra en varias instituciones
y organizaciones que tienen normas o constitución, o artículos de incorporación que
definen la naturaleza de la institución y los procedimientos que debe seguir. Cuando hay
disputas entre dos partidos como los verdaderos representantes de tal grupo o
movimiento, la corte de justicia ordinariamente decide en favor del partido que se adhiere
más estrictamente a la constitución básica. En nuestro país la constitución obliga a todos.
En realidad, cualquier ley que contradice la constitución se declarara inválida por la corte
de justicia.
En el caso del cristianismo, también tratamos con una constitución, llamada Santa
Biblia. Los cristianos son los que continúan ligados a las enseñanzas sentadas por
Jesucristo mismo. Los cristianos no pueden negar ni modificar lo que Jesús enseñó y
practicó, o por los que El autorizó. En teoría, desde luego, es posible enmendar la
constitución. Note que en los negocios humanos, sin embargo, sólo ciertas personas son
elegibles para hacer tales enmiendas; una organización externa no puede alterar la
constitución. En el caso del cristianismo, su constitución, la Biblia, no fue creada o
formulada por los hombres que forman la iglesia cristiana. Al contrario, fue originada por
Dios mismo. Siendo este el caso, sólo Dios tiene la autoridad para cambiar lo que
creemos y lo que practicamos. La Biblia es la guía que tiene que observarse ya que posee
el derecho de definir la doctrina y la práctica correctas.

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El estudio de Dios

Con esto no decimos que el cristianismo a través de los siglos ha repetido y continuará
repitiendo los materiales de la Biblia de la misma manera. Mucho del contenido de la
Biblia trata con casos especificos y se escribió para situaciones especificas en la historia.
Repetir las mismas palabras de la misma manera sería distorsionar el significado. En vez,
lo que tiene que hacerse es expresar para hoy lo que Jesús o Pablo dijeran si consideraran
la situación presente. Esto no involucra una alteración al significado fundamental, sino
una reiteración y nueva aplicación del mismo.

El método de la teología

Hemos dicho que la teología es una ciencia. En parte esto significa que tiene un
procedimiento definitivo. Mientras que los pasos que describiremos tienen que seguirse
con rigor de secuencia, existe un desarrollo lógico en cada uno.

1. La colección de los materiales bíblicos


El primer paso será identificar todos los pasajes bíblicos pertinentes que tratan con el
tópico que se investiga y luego interpretarlos muy cuidadosamente. A este proceso se le
llama exégesis. El exégeta tendrá que usar los mejores recursos y métodos teológicos.
Estos incluyen concordancias, comentarios y, para las personas que conocen los idiomas
originales, los textos bíblicos, las gramáticas y los diccionarios.
Es importante aun en este paso pensar cuidadosamente en cuanto a los materiales que
se usan. Tenemos que considerar la posición del autor del comentario, por ejemplo. Por
lo menos tenemos que tener en cuenta la perspectiva teológica del autor para que las
presuposiciones que sean inconsistentes con nuestra orientación en general no se acepten
sin saberse. El problema potencial aquí es como el que puede ocurrir cuando usamos un
instrumento para navegación. Un pequeño error en la brújula, por ejemplo, puede, cuando
hemos navegado una larga distancia, resultar en que nos encontramos muy lejos del
curso. Así mismo, es importante una evaluación cuidadosa de los recursos de nuestra
interpretación.
En este punto, la consideración crucial es determinar precisamente lo que el autor le
dice a su audiencia particular. Eso involucra el estudio de los trasfondos bíblicos para
entender, por así decirlo, a la otra persona en el diálogo. Leer un pasaje bíblico es como
escuchar la mitad de la conversacion telefónica. Pablo, por ejemplo, escribió a grupos
específicos y se dirigió a posiciones que se sostenían entonces. A menos que nos
familiaricemos con esas posiciones será difícil determinar lo que Pablo quería comunicar.
Tal investigación bíblica involucra el examen de varios tipos de materiales bíblicos. En
algunos casos se hará estudio de palabras; por ejemplo, podremos determinar el
significado de “fe” por el estudio de todos los usos del sustantivo griego “pistis”y del
verbo “pisteuo”. Frecuentemente será provechoso examinar pasajes didácticos de la
Escritura en los cuales el autor trata de manera directa con un tópico en particular. Como
la intención específica de estos pasajes es enseñar, el significado doctrinal es a menudo
muy obvio. Más difíciles, pero también extremadamente importantes, son los pasajes
narrativos. Aquí tenemos descripciones de las acciones divinas y humanas en vez de
discursos sobre asuntos teológicos. Estos pasajes frecuentemente sirven como
ilustraciones de verdades doctrinales. En algunos casos, el autor también da una
interpretación o una explicación en la cual el significado doctrinal es evidente.

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Hacer teología

2. Unidad de los materiales bíblicos


Es importante saber lo que dice el autor bíblico en diferentes situaciones en cuanto a un
tema dado. Sin embargo, la doctrina es más que la mera descripción de lo que Pablo,
Lucas o Juan dicen; y por lo mismo debemos tomar varios testigos juntos en una clase de
un todo coherente. En esto el teólogo sigue el procedimiento que no es totalmente
diferente del de las otras disciplinas. En sicología, por ejemplo, uno buscaría los puntos
de acuerdo entre los sicólogos de una dada escuela de pensamiento y entonces buscaría
afirmar si las aparentes diferencias son o no son en verdad desacuerdos.
Este trabajo, desde luego, asume unidad y coherencia entre los muchos materiales
bíblicos y los testigos bíblicos. Mientras que esto no tiene que cegarnos a los énfasis
particulares y matices de significado, si quiere decir que buscaremos el acuerdo en vez
del desacuerdo. Como lo dijo un erudito de Nuevo Testamento, “Interpretamos el 5 por
ciento de los materiales en los cuales difieren los evangelios sinópticos [Mateo, Marcos y
Lucas] a la luz del 95 por ciento en el cual hay acuerdo claro, en vez de proceder al
contrario”.

3. Análisis de los significados de las enseñanzas bíblicas


Cuando el material doctrinal se ha coleccionado en un todo coherente, debemos
preguntarnos qué es lo que realmente significa. Parte del asunto aquí es estar seguros que
no leemos significados contemporáneos en las referencias bíblicas. También es posible,
en muchas de nuestras conversaciones con quienes están familiarizados con una
interpretación en particular de la Escritura, simplemente asumir que un concepto como el
del nuevo nacimiento será entendido por todos de igual manera.
Por lo tanto, los teólogos sin cesar tienen que hacer la pregunta, “¿Qué es lo que esto
realmente quiere decir?” Porque si los conceptos bíblicos se traducen correctamente a la
forma contemporánea, es importante que sean entendidos correctamente. Si no son bien
entendidos, habrá mayor imprecisión en los siguientes puntos en el proceso porque se
aumenta la ambigüedad. Como comúnmente se dice, a menos que algo esté claro en la
mente del que habla, nunca estará claro en la mente del que escucha. De igual manera, a
menos que sea claro en la mente del teólogo como exégeta, no será claro en la mente del
teólogo como predicador que busca a su vez comunicarle a otros los resultados de su
exégesis.

4. Examen de los tratamientos históricos


Uno de los recursos de la teología es el estudio de la historia de la iglesia. Así podemos
poner nuestras interpretaciones en el contexto de cómo una doctrina particular ha sido
expresada en el pasado. El propósito de esto no es simplemente formular el más bajo
denominador de lo que se ha expresado en diversas ocasiones en el pasado, sino
ayudarnos a darnos cuenta que frecuentemente nuestras interpretaciones o construcciones
son paralelas a las ya formuladas con anterioridad. Por lo tanto, a menudo podemos ver
las implicaciones de un punto de vista actual al observar los resultados históricos de un
punto de vista similar.
Otro beneficio del estudio de la teología histórica es lo que aprendemos del quehacer de
la teología al observar cómo la han hecho otros. Al ver la manera en que Agustín y
Tomás de Aquino adaptaron la expresión del mensaje cristiano a una situación en
particular de su tiempo, aprendemos a hacer algo similar para nuestro propio tiempo.

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El estudio de Dios

5. Identificación de la esencia de la doctrina


Teniendo en cuenta que las enseñanzas bíblicas se escribieron para situaciones
específicas y que nuestro medio cultural en algunos respectos puede ser
considerablemente diferente del de los escritores bíblicos, tenemos que estar seguros que
no estamos simplemente expresando de nuevo el mensaje bíblico en la misma forma.
Tenemos que descubrir el mensaje que yace detrás de todas sus formas específicas de
expresarlo. Por ejemplo, tenemos que afirmar la verdad común en cuanto a la salvación
que se encuentra en Deuteronomio y en Romanos. Si fallamos en lograrlo sucederá una
de dos cosas. Insistiremos en preservar una forma de enseñanza en particular. Al punto
que insistiremos en retener el sistema sacrificial del Antiguo Testamento. El otro peligro
es que en el proceso de intentar declarar el mensaje lo cambiaremos tanto que en verdad
llega a ser otro género en vez de una especie del mismo género. En el ejemplo del sistema
sacrificial, lo que es permanente que no cambia no es la forma del sacrificio, sino la
verdad que tiene que existir un sacrificio vicario por los pecados de la humanidad. La
tarea de identificar la verdad permanente dentro de las formas de expresión temporales es
tan importante que dedicaremos la mayor parte del siguiente capítulo para tratar este
tema.

6. Iluminación de fuentes además de la Biblia


Ya dijimos que la Biblia es el recurso primario para nuestra elaboración doctrinal.
Aunque es nuestro recurso principal, sin embargo, no es el único. Dios se ha revelado a
Sí mismo en un sentido general en Su creación y en la historia humana. Un examen de
esa revelación nos ayudará a entender más completamente la revelación especial
preservada para nosotros en la Biblia.
Un ejemplo es el asunto de la imagen de Dios en la humanidad. La Biblia enseña que
Dios creó al humano a Su imagen y semejanza. Aunque hay varias indicaciones de su
naturaleza, no somos capaces de determinar a partir de la Escritura lo que la imagen de
Dios significa específicamente. Las ciencias de la conducta, por otra parte, nos pueden
ayudar con alguna idea en cuanto a la imagen de Dios al ayudarnos a identificar lo que es
único en cuanto al humano entre los varios tipos de criaturas.
Vale la pena notar que en la historia de la interpretación bíblica, otras disciplinas, de
hecho, han contribuido a nuestro conocimiento teológico–algunas veces a pesar de la
resistencia de los teólogos y exégetas bíblicos. Por ejemplo, el esfuerzo de los eruditos
para determinar si los días a los que se refiere Génesis 1 son períodos de veinticuatro
horas, períodos mayores o aún conceptos atemporales, todo lo cual no queda limitado a la
exégesis bíblica. Las ciencias naturales, particularmente la geología, han contribuido a
nuestro conocimiento de lo que Dios hizo.
Necesitamos aclarar, sin embargo, que la Biblia es la autoridad primaria en nuestra
tarea. También tenemos que afirmar que no necesitamos sacar conclusiones prematuras
en cuanto a la relación entre los materiales bíblicos y extra bíblicos. La Biblia, y la
creación, siendo completamente entendidas, se encuentran en perfecta armonía la una con
la otra, pero tenemos que admitir que no hemos alcanzado un entendimiento perfecto de
ninguna de las dos. Y, por su puesto, en ocasiones habrá tensión en nuestro tratamiento
de estos materiales.

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Hacer teología

7. Expresión contemporánea de la doctrina


Una vez que hayamos determinado la esencia de la verdad o lo que es el contenido
permanente de la doctrina, tenemos que expresarlo de una manera razonablemente
accesible a las personas de nuestro día. Una de las maneras en las cuales podemos lograr
esto la formuló Paul Tillich y se conoce como el método de correlación. El primer paso
es inquirir qué preguntas se formulan en nuestra era. Con esto no queremos decir
simplemente los asuntos inmediatamente existenciales que encara el individuo, sino el
cuadro completo en que la cultura en general ve la realidad. Estas preguntas entonces son
el punto de partida de nuestra presentación del mensaje cristiano; así relacionamos el
contenido de la teología bíblica con las inquietudes presentes. De seguro que no debemos
permitir que el mundo inconverso siente toda la agenda, porque en muchos casos pueda
no preguntar o aun reconocer la existencia de los asuntos más importantes. No obstante,
frecuentemente ayuda a determinar las preguntas que tienen que formularse.
Se presenta un número de temas para una exploración productiva cuanto se trata de
formular una expresión contemporánea del mensaje. Aunque nuestra era parece
caracterizarse crecientemente por la despersonalización y el despegue, hay indicaciones
de la existencia de un anhelo por una dimensión personal en la vida a la cual la doctrina
del Dios que conoce y se interesa por cada persona puede relacionarse provechosamente.
Y aunque ha existido la confianza que la tecnología moderna puede resolver los
problemas del mundo, existe una consciencia creciente que los problemas son mucho
mayores y más temibles que lo que se ha admitido. Los humanos son el más grande
problema para sí mismos. Contra este trasfondo el poder y la providencia de Dios
adquiere nueva pertinencia.
Hoy es popular hablar de “contextualización” del mensaje. Este término se usa
frecuentemente en el campo de la misiología, donde existe la necesidad de traducir los
conceptos de la cultura occidental a las culturas del tercer mundo. Parece haber tres
dimensiones del proceso de contextualización. La primera se puede llamar longitud. Esto
es tomar el mensaje de los tiempos bíblicos y reformularlo en el presente.
La segunda dimensión se puede llamar amplitud.- El cristianismo puede asumir
diferentes formas de expresión en diferentes culturas. Los misioneros de occidente tienen
que ser cuidadosos de simplemente no trasplantar su cultura a otras partes del mundo.
Pequeñas capillas blancas con su aguda torrecilla algunas veces se han construido para la
adoración en el oriente. La arquitectura de la iglesia no es el único campo en el cual
ocurre este problema. Por ejemplo, es imperativo que encontremos los distintivos
filosóficos de la diversidad de culturas. Se ha observado crecientemente que la distinción
cultural más importante es entre el norte y el sur, en vez de entre el oriente y el occidente,
en la medida en que el tercer mundo crece en prominencia. Tenemos que desarrollar la
capacidad de expresar conceptos como pecado y redención en formas culturalmente
pertinentes, porque estos conceptos son la esencia del mensaje cristiano.
También existe la dimensión de altura. Un mensaje se puede expresar en diferentes
niveles de complejidad y sofisticación. Esto puede ser por la edad de los oyentes. Por
ejemplo, se debiera comunicar el mensaje cristiano en la misma forma a un niño que a un
profesor universitario. Además está el asunto del trasfondo de los conceptos bíblicos y
teológicos. Frecuentemente los estudiantes leen las obras de un teólogo profesional que
está en un nivel mucho más avanzado que aquellos a quienes ellos dan testimonio de la

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El estudio de Dios

verdad. Es vital la capacidad para expresar la verdad bíblica en diferentes ocasiones y


lugares a diferentes audiencias.

8. Desarrollo de un tema central para la interpretación


No siempre se necesita que un cristiano formule una caracterización central de su
teología. Sin embargo, frecuentemente, esto ayuda. Algunas veces este tema refleja la
denominación de la persona. Por ejemplo, algunos de la tradición reformada enfatizan la
soberanía de Dios, mientras que algunos luteranos enfatizan la gracia de Dios y el papel
de la fe. La manera que nosotros caracterizamos nuestra teología a menudo se relaciona
con nuestra personalidad y trasfondo. Adoptarla a nuestro gusto hace que la verdad
bíblica sea más funcional cuando la aplicamos a nuestras propias vidas.

9. Estratificación de los tópicos


...Es importante que decidamos cuáles son los asuntos mayores de la teología, cuáles los
subordinados o los asuntos secundarios. Entre mayor sea un punto dado, mayor será el
grado de tenacidad con el cual insistiremos en mantenerlo. Así, no establecemos como
condición de compañerismo con otro creyente insistir en un acuerdo en lo que tiene que
ver de si la iglesia será arrebatada del mundo antes o después de la gran tribulación, pero
si tiene que haber acuerdo en cuanto a la venida de Cristo. En parte, este es un asunto de
bosquejar simplemente nuestra teología para así determinar lo que son los puntos
mayores, y los puntos secundarios, y cuáles son los puntos secundarios y los tópicos
subordinados a los puntos secundarios.
Habiendo dicho esto, sin embargo, reconocemos que aun existe una jerarquía entre las
doctrinas mayores. Por ejemplo, la doctrina de la Biblia es fundamental por causa de
nuestro entendimiento de que todas las otras doctrinas son derivadas de ésta. Además, la
doctrina de Dios es básica porque suple el marco mismo dentro del cual se hacen todas
las otras elaboraciones. También puede ser el caso de que en cierto tiempo un asunto o un
tópico en particular requiera más atención porque es atacado o porque recibe un
tratamiento especial en el mundo al cual se dirige. Claramente, es esencial dar cuidadosa
consideración al significado relativo de los tópicos teológicos.

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Hacer teología

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