Sie sind auf Seite 1von 30

878.

SALMO 8 (toda la creación)

Al ver el cielo, obra tuya,


la luna, las estrellas y el sol
y de entre ellos la criatura,
que amas, cuidas y oyes su voz.
Apenas inferior a un dios lo hiciste,
coronándolo de gloria y poder,
y le has puesto como rey
de cuanto existe,
confías en él, confías en él.

/Toda la creación te cantará,


toda la creación repetirá:
Gloria, Gloria,
por toda la eternidad. /
toda la creación te cantará,
todo cuanto vive te dará.
Gloria, Gloria
por toda la eternidad.

Nos has formado desde siempre


y nuestros hijos te alabarán;
nos has tomado de tus manos,
y a tu lado vamos a estar.
Apenas inferior...

Sea dada la gloria a ti,


sea dado el poder,
en la tierra se reunirán,
en tu nombre, señor.
toda la creación...

879. SALMO 8
Francisco Palazón

Señor, Dios nuestro:


qué admirable es tu nombre
/en toda la tierra. /

Cuando contemplo el cielo,


obra de tus manos,
la luna y las estrellas,
que has creado,
¿Qué es el hombre,
para que te acuerdes de Él,
el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles;


lo coronaste de gloria y dignidad.
Le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies.

Rebaños de ovejas y toros


y hasta las bestias del campo;
las aves del cielo, los peces del mar,
todo lo sometiste bajo sus pies.

880. SALMO 12 ¿Hasta cuándo, Señor?


Miguel Manzano

/¿Hasta cuándo, Señor,


seguirás olvidándome?
¿Hasta cuándo, Señor,
va a triunfar mi enemigo? /

¿Hasta cuando me esconderás tu rostro?


¿Hasta cuando he de estar preocupado?
¿Con el corazón apenado todo el día?

Atiende y respóndeme,
Señor, Dios mío, da luz a mis ojos,
para que no me duerma en la muerte.
Que no diga mi enemigo: “le he podido»,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

Porque confío en tu misericordia;


alegra mi corazón con tu auxilio,
te cantaré por el bien que me has hecho.

881. SALMO 14 ( ¿Señor,


¿quién puede acudir a tu templo?)
Miguel Manzano

Señor, ¿quién puede acudir a tu templo


y habitar en tu casa santa?,
¿Y quién puede decir
que es creyente sincero
y que tiene verdadera fe?

Quien procede honradamente,


practicando la justicia, ya cada uno lo suyo da.
El que obra con lealtad
y con su lengua no calumnia
y siempre dice la verdad.
/El que así obra nunca fallará. /

El que al prójimo no daña, ni difama a su vecino


y no devuelve mal por mal.
El que no mancha sus manos,
en actos de injusticia
y estima a los que temen al Señor,
el que así obra nunca fallará.

Quien mantiene su palabra


y cumple su promesa,
aunque tenga que perder.
Quien no presta dinero con usura y con engaño,
abusando al que está en necesidad.
/El que así obre nuca fallará. /

882. SALMO 18 (El cielo proclama la gloria de Dios)


Francisco Palazón

El cielo proclama la gloria de Dios,


y el firmamento las obras de sus manos.

El día al día le pasa el mensaje,


la noche a la noche se lo susurra.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
a toda la tierra alcanza su pregón

La ley del Señor es perfecta,


y es descanso del alma;
los mandatos del Señor, son rectos
y alegran el corazón.

La voluntad del Señor, es pura


y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos.

883. SALMO 18

Tú, Señor, eres mi fuerza,


yo te amo eres tú mi protector,
mi hogar, mi refugio, mi libertador, mi Dios.
/La roca donde puedo ocultarme,
mi escudo el poder que me salva. /

Mi más alto escondite,


Señor eres digno de alabanza.
/Cuando te llamo me respondes;
me libras de mis enemigos. /

884. SALMO 21 (Dios mío, Dios mío /My God, my God)


Bob Hurd

Dios mío, Dios mío,


¿por qué me has abandonado?
¿Por qué me has abandonado, Dios mío?

Contaré tu fama a mis hermanos,


en medio de la asamblea te alabaré;
fieles del Señor, linaje de Jacob, glorifíquenlo;
témanle, linaje de Israel.

My God, my God,
why have you abandoned me?
Why have you abandoned me, my God?

885. SALMO 22 (El Señor es mi pastor)


Francisco Palazón

El Señor, es mi pastor,
nada me falta.
El Señor, es mi pastor.

En verdes praderas me hace recostar.


Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el justo sendero, por el honor de su nombre.

Aunque camine por oscuras cañadas, no he de temer.


Nada temo por que tú vas conmigo,
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Tu bondad y tu misericordia
me acompañan toda mi vida
y habitaré por años sin fin en la casa del Señor.

886. SALMO 22 (El Señor es mi pastor)

El Señor es mi Pastor, nada me faltará.


El Señor es mi Pastor,
en pastos delicados
el me hará descansar.
Junto a aguas de reposo
me pastoreará, confortará mi alma.
Me guiará por sendas de justicia,
por amor de su nombre.
/El Señor es mi Pastor,
/nada me faltará. //

887. SALMO 22 (El Señor es mi pastor)


Carmelo Erdozáin

/El Señor, es mi pastor nada me falta. /


/En verdes praderas me hace recostar, /
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
El me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras


nada temo porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

/Preparas una mesa ante mí, /


en frente de mis enemigos,
y me unges la cabeza con perfume,
y mi boca rebosa, /y mi copa rebosa./
/Tu bondad, / /y tu misericordia, /
/me acompañan, / todos los días de mi vida.
/Y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. /

888. SALMO 22 (Mi pastor es el Señor)


Pbro. Bernardo Parra Afanador

Mi pastor es el Señor,
me conduce hacia la vida,
es por eso que le alabo
por los siglos amén.

Sobre frescos prados


me llevaba descansar,
me conduce a frescas aguas,
su nombre yo cantaré.

Frente al opresor
prepara un banquete:
con aceite Él me unge,
y mi copa llena está.

Solo bien y favor


de Él he recibido,
por eso su Mansión,
morada mía será.

Siempre viajo tranquilo


por valles escabrosos,
ningún mal yo temeré,
pues siempre conmigo está.

889. SALMO 23 (Oh Puertas)


Santiago Fernández.
/ ¡Oh puertas levanten sus dinteles,
que se eleven las puertas eternas!
¡Oh puertas levanten sus dinteles,
para que pase el rey de la gloria! /

Digan: ¿Quién es el rey de la gloria?


El Señor, el fuerte, el poderoso.
Digan: ¿Quién es el rey de la gloria?
El Señor, nuestro Dios.

Digan: ¿Quién es el rey de la gloria?


El Señor, creador de todo el universo.
Digan: ¿Quién es el rey de la gloria?
El Señor, nuestro Dios.

Digan: ¿Quién es el rey de la gloria?


El Señor, valiente, Dios de los ejércitos.
Digan: ¿Quién es el rey de la gloria?
El Señor, nuestro Dios.

890. SALMO 23 (Es del Señor la tierra)

Es del Señor la tierra


y cuanto en ella habita,
/sobre mares y ríos,
hizo nacer la vida. /

¿Quién habrá de subir


al monte del Señor?
y ¿quién podrá encontrar
la morada de Dios?
Aquel que tenga siempre
puro su corazón,
quien ame la verdad
tendrá la bendición.

Ábranse ya las puertas


y llegue el Rey de gloria,
/para pasar por ellas,
dueño de la victoria. /

891. SALMO 23 (Estos son los que buscan al Señor)

/Éstos son los que buscan al Señor. /

Del Señor es la tierra


y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes,
el la fundó sobre los mares,
el la afianzó sobre los ríos.
¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede entrar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes


y puro corazón, ése recibirá la bendición,
le hará justicia el Dios de salvación.

892. SALMO 26 (El Señor es mi luz)


Alberto Taulé

El Señor es mi luz y mi salvación,


el Señor es la defensa de mi vida,
si el Señor es mi luz,
¿A quién temeré?
¿Quién me hará temblar?

Una cosa pido al Señor:


habitar por siempre en su casa,
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo santo.

No me escondas tu rostro, Señor,


buscaré todo el día tu rostro.
Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Oh Señor, enséñame el camino,


guíame por la senda verdadera,
gozaré de la dulzura del Señor
en la tierra de la vida.

893. SALMO 29 (Te ensalzaré, Señor)

Te ensalzaré, Señor,
porque me has librado.

Venciste a los enemigos,


has salvado a mis hermanos,
nos sacaste de la muerte,
nos libraste de sus manos.

Cantad, hermanos, al Señor,


pregonad su nombre santo.
Ha librado a nuestro pueblo,
nos tiene bajo su manto.

Ten piedad de mí, Señor


y socórreme en mi llanto.
Te daré gracias por siempre,
nunca me has abandonado.

Corto es tu enojo, Señor,


tu favor dura por siempre,
por la tarde vienen, lágrimas
y al alba nos alegramos.

Cuando tengo paz yo digo:


siempre miraré tu mano,
mas apartas de mí el rostro
y ya quedo conturbado.

894. SALMO 33: (Gusten y vean)


Lourdes C. Montgomery

/Gusten y vean:
/ Qué bueno es el Señor. //

Bendigo al Señor, en todo momento,


su alabanza está siempre en mi boca,
mi alma se gloría en el Señor.
Que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamen la grandeza del Señor,


ensalcemos juntos su nombre,
yo consulté al Señor,
y Él me respondió.

895. SALMO 34

Bendeciré a Yahvé en todo tiempo.


sin cesar en mi boca su alabanza.
en Yahvé mi alma se gloria.
/óiganlo los humildes y se alegren. /

Engrandeced conmigo a Yahvé,


ensalcemos su nombre todos juntos,
he buscado a Yahvé
y me ha respondido,
me ha librado de todos mis temores.

Los que miran hacia Él refulgirán,


no habrá sonrojo en su semblante.
Cuando el pobre grita, Yahvé oye
y le salva de todas sus angustias.

Acampa el Ángel de Yahvé


en torno a los que le temen y los libra.
Buscad y ved que bueno es Yahvé,
dichoso el hombre que se cobija en Él.
Muchas son las desgracias del justo
aunque todas le libera Yahvé.
Todos su huesos guarda,
no será quebrantado ni uno solo.

896. SALMO 39 (Aquí estoy, Señor)


John Dairo López D.

/Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. /

Cuántas son tus maravillas, Señor, Dios mío,


cuánto bien en favor nuestro nadie lo superará.

Tú no quieres sacrificios, ni necesitas de ofrendas


pero me abriste el oído, no me pides holocaustos

Y entonces yo digo: aquí estoy Señor,


como está escrito en el libro:
para hacer tu voluntad.

897. SALMO 40 (Aquí estoy, Señor,


para hacer tu voluntad)

Aquí estoy, Señor para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,


y en cambio me abriste el oído,
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «aquí estoy».

Como está escrito en mi libro,


para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea,
no he cerrado los labios,
Señor tú lo sabes.

No he guardado en el pecho tu defensa,


he contado tu fidelidad y tu salvación.
No he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.

898. SALMO 44

En tus labios se derrama la gracia,


el Señor te bendice eternamente.
Escucha hija, mira, inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna.
Prendado está el rey de tu belleza,
póstrate ante Él, que Él es tu Señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos,


los pueblos más ricos buscan tu favor.
A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.

899. SALMO 50 (Perdón, Señor, Perdón)


Juan Antonio Espinosa

Perdón, Señor, perdón.

Misericordia, mi Dios por tu bondad,


por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Lava del todo mi delito


y limpia todo mi pecado.

Reconozco mi culpa, Señor,


tengo siempre presente mi pecado.

Contra ti, contra ti solo pequé,


cometí la maldad que aborreces.

Hazme oír el gozo y la alegría,


que se alegren los huesos quebrantados.

Enseñaré a los malvados tus caminos,


volverán a ti los pecadores.

Líbrame de la sangre mi Dios,


y cantará mi lengua tu justicia.

900. SALMO 62 (Eres mi Dios)

Eres mi Dios, te busco ansiosamente,


todo mi ser sediento está de ti,
como árida región jamás regada,
por agua bienhechora en su confín.

/Mis manos en tu nombre han de elevarse,


mi boca tu alabanza ha de decir,
de noche cuando llegue tu recuerdo
sentiré que a tu sombra soy feliz. /

Cuando al santuario llego y te contemplo


de gloria revestido y de poder,
tu amor reposa en mí más que la vida
y una eterna alabanza quiero hacer.

Porque Tú siempre has sido mi socorro,


bajo tus alas libre volaré,
asido a tu derecha yo me acojo,
y así tus alabanzas cantaré.

Seguro estoy y lejos de asechanzas,


me alegraré, Tú eres mi defensor,
mi boca con verdad y juramento,
proclamará tu gloria, mi Señor.

901. SALMO 62

Mi alma está sedienta de ti,


Señor Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios,


por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti,
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca agostada sin agua.

Cómo te contemplaba en el santuario


viendo tu fuerza y tu gloria.
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré


y alzaré las manos invocándote,
me saciaré como de enjundia y de manteca
y mis labios te alabarán jubilosos.

902. SALMO 63 (Dios, te busco)


Lorenzo Florián

Dios, te busco,
Dios, mi alma tiene sed
Dios, te busco,
Dios, mi alma tiene sed.

En tu Santuario
quiero contemplarte
para admirar tu poder y gloria.

Sí, es mejor tu amor;


tu alabanza
mis labios contarán.
Cuando estoy acostado
pienso en ti
y durante la noche en ti medito.

903. SALMO 65

Que se postre ante ti la tierra entera,


¡Oh Altísimo!
Que toque en tu honor
el orbe en tu nombre.
Aclamad al Señor tierra entera,
tocad en honor de su nombre.
Qué temibles son tus obras
por tu inmenso poder tus enemigos te adoran.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.

904. SALMO 66 (A Dios den gracias


los pueblos)
Juan Antonio Espinosa

/A Dios den gracias los pueblos,


alaben los pueblos a Dios. /

Que Dios tenga piedad y nos bendiga,


ilumine su rostro entre nosotros.
Conozca la tierra tus caminos,
las naciones tu salvación.

Que canten de alegría las naciones,


porque riges el mundo con justicia;
con rectitud riges los pueblos,
y gobiernas las naciones de la tierra.

La tierra ha dado su fruto,


nos bendice el Señor, nuestro Dios,
que Dios nos bendiga y que le teman
los confines todos de la tierra.

905. SALMO 71 (Tu reino es vida)


Miguel Manzano

Tu Reino es vida, tu reino es verdad,


tu reino es justicia, tu reino es paz,
tu reino es gracia, tu reino es amor.
/Venga a nosotros tu reino, Señor. /

Dios mío, da tu juicio al rey,


tu justicia al hijo de reyes,
/para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. /

Que los montes traigan la paz,


que los collados traigan la justicia,
que Él defienda a los humildes del pueblo.
Que socorra a los hijos del pobre;
que Él defienda a los humildes del pueblo
y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,


como la luna de edad en edad.
Que baje como lluvia sobre el césped,
como rocío que empapa la tierra.
Que en sus días florezca la justicia
y las paz hasta que falte la luna.

Librará al pobre que clamaba,


al afligido que no tiene protección,
se apiadará del humilde e indigente
y salvará la vida de los pobres.
Salvará de la violencia sus vidas,
pues su sangre será preciosa a sus ojos.

906. SALMO 83 (Felicidad)


Eduardo de Sayas

/Felicidad de vivir en tu casa,


y de alabarte por toda la vida. /

¡Qué bueno es estar en tu casa! Aleluya,


Padre mío y Dios mío. Aleluya,
cuanto anhela mi alma, Aleluya,
y que ardiente desea, Aleluya,
habitar en tu templo. Aleluya,
todo me alegra en ti Señor. Aleluya,

Su nido hallan todas las aves, Aleluya,


donde poner polluelos, Aleluya,
y también las golondrinas, Aleluya,
yo te he encontrado a Ti, mi Dios. Aleluya,

Dichoso el hombre que en Ti pone, Aleluya,


toda su fortaleza, Aleluya
y que con pasión quiere, Aleluya,
caminar por tu senda, Aleluya,
yendo por los desiertos, Aleluya,
lluvia fresca siempre hallará. Aleluya.
907. SALMO 83 (Qué amables
son tus moradas)
Siervas de Cristo Sacerdote

Qué amables, oh Señor son tus moradas,


mi alma se conmueve ante tus atrios.
dichoso el corazón, clama al Dios vivo:
qué amables oh Señor, son tus moradas.

El ave encuentra allí tierno refugio,


la golondrina esconde allí su nido.
Yo encuentro tus altares, Señor mío,
qué amables oh Señor, son tus moradas.

Felices los que moran en tu casa,


diciéndote continúas alabanzas.
Feliz el hombre que a ti se confía
y la imagen de Dios lleva grabada.

908. SALMO 88 (Cantaré eternamente)


Francisco Palazón

Cantaré eternamente
las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad
por todas las edades.

Tuyo es el cielo, tuya es la tierra,


tú cimentaste el orbe y cuanto contiene.
Tú has creado el norte y el sur,
el Tabor y el Hermón aclaman tu nombre.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte,


caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro.
Tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo.

Porque tú eres su honor y su fuerza,


y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro Rey.

909. SALMO 88 (Cantaré eternamente)


María Dolores Martínez, n.

Cantaré eternamente
las misericordias del Señor.

Encontré a David mi siervo,


y lo he ungido con óleo sagrado,
para que mi brazo esté siempre con Él
y mi brazo lo haga valeroso.

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,


por mi nombre crecerá su poder,
Él me invocará:
«Tú eres mi Padre, mi Dios, mi roca salvadora»

910. SALMO 91 (Es bueno dar gracias al Señor)


Francisco Palazón

Es bueno dar gracias al Señor


y cantar para tu nombre, oh Altísimo;
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad.

El justo crecerá como una palmera


se alzará como un cedro del Líbano,
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios.

En la vejez seguirá dando fruto


y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi roca no existe la maldad.

911. SALMO 91

/Tus acciones, Señor, son mi alegría,


es bueno darte gracias, Señor. /

Es bueno al Señor las gracias dar,


para tu nombre, oh Altísimo tocar,
de mañana tu misericordia proclamar
y de noche tu fidelidad.

Magníficas son tus obras, oh Señor,


tus designios, oh Dios,
de gran profundidad,
el ignorante nunca los entenderá,
ni el necio los conocerá.

Tus enemigos, Señor perecerán,


los malhechores dispersados huirán,
pero tú, la fuerza de un búfalo me das,
con aceite nuevo me ungirás.

El justo como una palmera crecerá,


como un cedro del Líbano él se alzará.
En la casa del Señor plantado estará,
en los atrios del Señor crecerá.

En la vejez dando fruto seguirá,


y lozano y frondoso siempre estará.
Que el Señor es justo podrá proclamar,
que en mi roca no existe la maldad.

912. SALMO 92 (El Señor reina)


Juan Jáuregui

/Levantan los ríos su voz,


levantan los ríos su fragor. /

El Señor, reina vestido de majestad,


el señor, vestido y ceñido de poder,
así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.

Pero más que la voz de aguas caudalosas,


más potente que el oleaje del mar,
más potente en el cielo es el Señor.

Tus mandatos son fieles y seguros;


la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.

913. SALMO 97: (Los confines de la tierra)


Manuel F. Careía, n

Los confines de la tierra


han contemplado
la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo


porque han hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,


revela a las naciones su justicia,
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra


han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor tierra entera,
gritad, vitoread, tocad.
Tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos,
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor.

914. SALMO 99

Vosotros sois mis amigos


si hacéis lo que yo os mando,
dice el Señor.

Aclama al Señor tierra entera, servidle con alegría,


entrad en su presencia con vítores, con vítores.

Sabed que el Señor es Dios,


que Él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y las ovejas de su rebaño, de su rebaño.

Entrad por sus puertas dándole gracias,


por sus atrios con himnos dándole gracias
y bendiciendo su nombre.

El Señor es bueno, su misericordia es eterna,


su fidelidad por todas las edades.

915. SALMO 100


Pbro. Bernardo Parra Afanador

//Para ti, / /oh Señor/


es mi música y canción. /

Caminaré con alegría,


andaré la perfección.
Junto a ti está mi vida,
sólo en ti espero yo.

No estaré junto a los malos,


no aprobaré su iniquidad;
sólo en ti pongo mis ojos,
porque tú eres la bondad.

En mis hermanos te buscaré,


sólo con buenos habitaré;
por las ciudades y por los campos,
tu nombre santo predicaré.

916. SALMO 103 (¡Oh Señor! envía


tu Espíritu)
Lucien Deiss
Oh Señor envía tu Espíritu,
que renueve la faz de la tierra.

Oh Señor, que mi alma te bendiga,


Dios tu eres grande,
vestido de esplendor y belleza.

Sobre el agua construyes tus moradas,


Oh Dios en las alturas
y en alas del viento tú caminas.

Es el viento quien lleva tus mensajes,


Oh Dios por los espacios,
y tienes un esclavo en el fuego.

Con los frutos que vienen de la tierra,


Oh Dios nos alimentas,
tú haces germinar el pan nuestro.

De tu amor, esperando están los hombres,


oh Dios el alimento,
tú abres la mano y los sacias.

Les envías el soplo de tu boca,


oh Dios y son creados,
renuevas la faz de la tierra.

917. SALMO 103 (¡Envía tu Espíritu)

/Envía, tu espíritu Señor


y renueva la faz de la tierra. /

Bendice alma mía, al Señor de gloria,


Dios mío, que grande, grande eres tú.
Cuántas son tus obras, la tierra está llena,
de tus criaturas Señor; grande eres tú.

Gloria a Dios por siempre, goce el Señor,


con sus obras tan grandes, grande eres tú.

918. SALMO 103 (Llena esta la tierra)


Francisco Palazón

Llena esta la tierra


de tus criaturas y ¡qué bellas son!

Extiendes los cielos como una tienda,


sobre las aguas construyes tu morada;
las nubes te sirven de carroza,
los vientos de mensajeros.

De los manantiales sacas los ríos,


para que fluyan entre los montes;
se llenan de savia los árboles del bosque,
y las aves anidan en sus ramas.

Desde tu morada riegas los montes,


y la lluvia fecunda los campos;
el pan es fruto de la tierra,
y el vino que alegra el corazón.

919. SALMO 111

El corazón del justo


está firme en el Señor.

Dichoso quien teme al Señor


y ama sus mandatos de corazón.
su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo
será bendita, será bendita.

No temerá las malas noticias,


su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta ver derrotados
a sus enemigos, a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres,


su caridad es constante,
su caridad es sin falta.
Y alzará la frente
con dignidad, con dignidad.

920. SALMO 112 (Alabad, siervos de Dios )


Francisco Palazón

/Alabad, siervos de Dios,


el nombre del Señor. /

/Bendito sea el nombre del Señor, /


/ahora y por siempre; /
de la salida del sol hasta su ocaso,
/alabado sea el nombre del Señor. /

/ ¿Quién como el Señor, nuestro, Dios? /


/que todo es amor. /
Sobre los cielos está su gloria,
/y con los hombres su paz. /
Al pobre y desvalido le da su mano,
/le viste un traje de honor, /
para sentarlo como invitado,
/alrededor de su mesa. /

921. SALMO 114 (Alma mía,


recobra tu calma)

Alma mía, recobra tu calma,


que el Señor fue bueno contigo,
alma mía, recobra tu calma,
que el Señor escucha tu voz.

Amo al Señor,
porque escucha mi voz suplicante.
Porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,


me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia;
invoqué el nombre del Señor:
“Señor, salva mi vida».

El Señor es benigno y justo,


nuestro Dios es compasivo,
el Señor guarda a los sencillos,
estando yo sin fuerzas me salvó.

Arrancó mi alma de la muerte,


mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor,
en el país de la vida.

922. SALMO 115 (El cáliz que bendecimos)


Francisco Palazón

El cáliz que bendecimos


es la comunión de la sangre de Cristo.

Cómo pagaré al Señor,


todo el bien que me ha hecho,
alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.

Mucho le cuesta al Señor,


la muerte de sus fieles,
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas

923. SALMO 116 (Amo al Señor)

Amo al Señor,
porque escucha la voz de mi plegaria;
Amo al Señor,
porque ha venido cuando lo he invocado.

Cercáronme los lazos de la muerte,


de angustia y de tristeza fui rodeado;
/pero el nombre de Dios me ha mantenido,
y mi alma por su mano se ha salvado. /
Benigno es el Señor, Dios, compasivo;
en su bondad a los humildes guarda.
/Aunque el dolor me abrace y la fatiga,
delante del Señor voy caminado. /

924. SALMO 117 (Este es el día)


Miguel Manzano

Este es el día en que actúo el Señor,


sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Dad gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterna su misericordia, Aleluya, Aleluya.

Que lo diga la casa de Israel:


es eterna su misericordia,
que lo diga la casa de Aarón,
es eterna su misericordia,
que lo digan los fieles del Señor,
es eterna su misericordia.

Escuchad: hay cantos de victoria,


en las tiendas de los justos:
/La diestra del Señor es poderosa,
es excelsa la diestra del Señor. /

Abridme las puertas del triunfo


y entraré para dar gracias al Señor.
ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Yo no he de morir, yo viviré,
para contar las hazañas del Señor.

La piedra que el cantero desechó,


es ahora la piedra angular,
es el Señor quien lo ha hecho,
esto ha sido un milagro patente.
Te doy gracias, porque me escuchaste,
porque fuiste mi salvación.

925. SALMO 117 (Den gracias)

Den gracias al, Señor,


porque es bueno,
porque su amor es eterno,
porque ha engrandecido
sobre nosotros su misericordia
y su fidelidad es para siempre
/y su gran amor, se esparcirá
por lo siglos. Amén. /

En mi angustia yo llamé al Señor,


el me escuchó y me liberó,
/el Señor está conmigo, no temeré. /

Hay que ensalzar al Señor,


porque es bueno,
porque su amor es eterno,
porque ha engrandecido
sobre nosotros su misericordia.
Y su fidelidad es para siempre
y su gran amor se esparcirá
por los siglos. Amén.

Que digan los israelitas


su amor eterno es.
Que digan los que aman
su nombre, su amor eterno es.
Hay que ensalzar...

926. SALMO 120 (El auxilio me viene


del Señor)

Levanto mis ojos a los montes,


¿De dónde me vendrá el auxilio?

/El auxilio me viene del Señor,


que hizo el cielo y la tierra. /

No permitirá que resbale tu pie,


tu guardián no duerme,
/no duerme ni reposa el guardián de Israel. /

El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha,


/de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. /

El Señor te guarda de todo mal, Él guarda tu alma,


/Él guarda tus entradas y salidas
ahora y por siempre. /

927. SALMO 120 (El auxilio me viene del Señor)


Hna Glenda

Levanto los ojos a los montes,


de dónde me vendrá el auxilio,
el Auxilio me viene de ti
que hiciste el cielo y la tierra.

/No permitirá que resbale mi pie,


/mi guardián no duerme. //
/Mi guardián no duerme. /
No duerme ni reposa,
el guardián de Israel,
no duerme ni reposa mi guardián.

El Señor está a mi derecha


el Señor me libra de todo mal.
De día el sol no me hará daño
ni la luna de noche,
de día el sol no me hará daño porque Él.

928. SALMO 120 (El auxilio me viene del Señor)


Miguel Manzano

El auxilio me viene del Señor,


que hizo el cielo y la tierra
el auxilio me viene del Señor,
el guardián de Israel.

Levanto mis ojos a los montes,


¿De dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,


tu guardián no duerme,
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,


está a tu derecha,
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guardará de mal,


Él guardará tu alma.
El Señor guarda tus entradas y salidas
ahora y por siempre.

929. SALMO 120 (Levanto mis ojos a los montes)

Levanto mis ojos a los montes.


¿De dónde ha de venir el que me ayuda?
La fuerza me viene del Señor,
cuya palabra hizo cielo y tierra.

No dejará que resbales ni caigas,


ni que se duerma el guardia
que vigila tu sueño.

No dejará que nada te haga daño,


te cubre con su capa,
te pone a sus espaldas.

La noche ya no será un peligro,


ni el día una amenaza
pues está junto a ti.

Sonriendo te ha acogido en sus brazos.


Te cubre con su capa,
te pone a sus espaldas.

930. SALMO 122 (A ti levanto mis ojos)

A ti levanto mis ojos,


a ti que habitas en el cielo,
a ti levanto mis ojos,
porque espero tu misericordia.

Como están los ojos del esclavo,


fijos en las manos de su señor,
así es nuestros ojos en el Señor,
esperando su misericordia.

Como están los ojos de la esclava


fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos en el Señor,
esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,


que estamos saciados de burlas.
Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios.

Nuestra alma está saciada


del sarcasmos de los satisfechos.
Nuestra alma está saciada
del desprecio de los orgullosos.

931. SALMO 127 (Dichoso el que teme al Señor)


Manuel F. Carda

/¡Dichoso el que teme al Señor,


y sigue sus caminos! /

Dichoso el que teme al Señor,


y sigue sus caminos,
comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso te irá bien.

Tu mujer, como una vid fecunda,


en medio de tu casa;
tus hijos como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.

Ésta es la bendición del hombre


que teme al Señor.
Que el Señor, te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.

Que veas a los hijos de tus hijos.


¡Paz a Israel!

932. SALMO 129 (Mi espera en el Señor)

Alma espera en el Señor,


mi alma espera en su palabra.
Mi alma aguarda al Señor,
porque en Él está la salvación.

Desde lo hondo a ti, escucha mi voz,


están tus oídos atentos de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor:


¿Quién podrá resistir?
pero de ti procede el perdón
y así infundes respeto.

Mi alma aguarda al Señor


más que el centinela la aurora,
aguarde Israel al Señor
más que el centinela la aurora.

Porque del Señor viene la misericordia,


la redención copiosa
y redimirá a Israel
de todos sus delitos.

933. SALMO 130 (Canto de paz)

Guarda mi alma
en la paz a ti Señor.

Tú conoces, Señor, mi corazón,


tú conoces todos mis caminos.

El orgullo no reina sobre mí,


ni mis ojos son altaneros.

He guardado mi alma en la paz,


sin buscar honores, ni grandezas.

En silencio la tengo sobre mí,


como un niño en brazos de su madre.

Israel confía en el Señor,


Él será su fuerza para siempre.

934. SALMO 132 (Cómo es maravilloso)

/Cómo es maravilloso,
estar con los hermanos. /
/Maravilloso estar con los hermanos. /

/Es como aceite que baja por la barba de Aarón, /


/como aceite por la barba de Aarón. /

/Es rocío del Hermón que baja sobre Sión, /


/como roció que baja sobre Sión. /

/Allí Yahvé nos ha dado toda su bendición, /


/nos ha dado toda su bendición. /

935. SALMO 135 (Dad gracias al Señor)


Francisco Palazón

/Dad gracias al Señor porque es bueno,


porque es eterna su misericordia. /

/Aleluya, aleluya, aleluya. /

Sólo él hizo grandes maravillas,


porque es eterna su misericordia;
él hizo sabiamente los cielos,
porque es eterna su misericordia.
El sol que gobierna el día,
porque es eterna su misericordia;
la luna que gobierna la noche,
porque es eterna su misericordia.

Guió por el desierto a su pueblo,


porque es eterna su misericordia;
les dio su tierra en heredad,
porque es eterna su misericordia.

936. SALMO 136 (Junto a los canales


de babilonia)
Francisco Palazón

Junto a los canales de Babilonia,


nos sentamos a llorar,
con nostalgia de Sión.
En los sauces de sus orillas,
colgábamos nuestras cítaras.

Allí nuestros opresores nos pedían un cantar:


«cantadnos un cantar de Sión,
cantadnos un cantar».
¡Cómo cantar un canto del Señor
en tierra extranjera!

/Jerusalén, Jerusalén,
nunca de ti me olvidaré. /

937. SALMO 137 (Te doy gracias, Señor)

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,


delante de los ángeles tañeré para ti.

Me postraré hacia tu santuario,


daré gracias a tu nombre,
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama.

Que te den gracias, Señor,


los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca.
Canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

Cuando camino entre peligros,


me conservas la vida,
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
938. SALMO 138 (Te doy gracias)

Te doy gracias, te doy gracias,


porque me has escogido portentosamente,
te doy gracias, te doy gracias.

Señor:
tú me sondeas y me conoces,
me conoces cuando me siento y levanto,
de lejos penetras mis pensamientos,
distingues mi camino, distingues mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

Formaste mis entrañas,


me tejiste en el seno materno.
Admirables son, Señor todas tus obras,
mi alma y mis huesos conocías,
cuando en lo oculto me ibas formando
y entretejiendo en lo profundo de la tierra.

Incomparables,
Señor, son tus designios
e inmenso en su conjunto.
Son más que las arenas si los cuento,
y al final tu siempre permaneces.
No permitas que haya desvío en mi senda,
guíame tu por el camino hacia lo eterno.

939. SALMO 140 (El alzar de mis manos)


Francisco Palazón

El alzar de mis manos, Señor,


suba a ti como ofrenda de la tarde,
y el clamor de mi humilde oración,
suba a ti como incienso en tu presencia.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,


un centinela en la puerta de mis labios,
y no dejes, Señor,
que se incline a la maldad de mi corazón.

Mis ojos, Señor, están vueltos a Ti,


en Ti me refugio, no me abandones,
guárdame del lazo que me han tendido,
líbrame de la trampa del malhechor.

940. SALMO 144 (Un canto nuevo)

Yahvé ¿qué es el hombre?,


¿Qué es el hombre junto a ti,
para que tú le conozcas?
Yahvé, ¿qué es el hombre?
semejante al polvo es,
sus días son como sombras.
extiendes tu mano potente,
de lo alto me bendices,
tú eres mi refugio, mi fuerza,
mi escudo, mi Salvador.

Quiero cantarte un canto nuevo,


quiero cantar, mi Dios, salmodiar para ti,
/con el alma cantar,
anunciando tu salvación. /

941. SALMO 150 (Aleluya)

/Aleluya, Aleluya. /

Alabad al Señor en su templo,


alabadlo en su fuerte firmamento.
Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.
Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras.
Alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas.
Alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes,
todo ser que alienta, alabe al Señor. Aleluya.

942. SALMO 150 (Alabad a Dios)

Alabad a Dios en su santuario;


alabadle en la magnificencia
de su firmamento.
Alabadle por sus proezas;
alabadle conforme a la muchedumbre
de su grandeza.

Alabadle al son de bocina;


alabadle con salterio y arpa.
Alabadle con pandero y danza;
alabadle con cuerdas y flautas.
Alabadle con címbalos resonantes;
alabadle con címbalos de júbilo.
Todo lo que respira alabe al Señor...Aleluya.

943. SALMO 150 (Alabad al Señor)


Danza
Alabad al Señor en su santuario,
alabadle en su augusto firmamento,
alabadle en virtud de sus hazañas,
alabadle conforme a su inmensa grandeza!
Alabadle con címbalos sonoros,
alabadle con resonante címbalos;
que todo cuanto vive y respira alabe al Señor.

Alabadle al sonar de las trompetas,


alabadle con cítara y salterio,
alabadle con danza y con adufe,
alabadle al concierto de las cuerdas sonoras.

944. SALMO 150 (Aleluya)

/Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya. /

Alabad a Dios en su santuario,


alabadle en su augusto firmamento.
Alabadle por sus proezas,
alabadle por su grandeza.

Alabadle con sonidos de trompetas,


alabadle con la cítara y el arpa.
Alabadle con danzas y timbales,
alabadle al son de cuerda y viento.

Gloria a Dios, Padre omnipotente,


y a su Hijo, Jesucristo, el Señor,
y al Espíritu que habita en nuestras almas,
por los siglos de los siglos, amén.