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CONTEXTO HISTÓRICO: La literatura modernista se encuadra en un complejo

contexto histórico. En el plano social, los últimos años del siglo XIX preludiaron el
estallido de importantes revueltas en toda Europa, que desembocaron en la
Revolución rusa de 1917. En el plano político, las tensiones producidas por el
proceso de colonización de África y Asia condujeron a la Primera guerra Mundial
(1914-1918). En el caso de España, 1898 fue el año de la pérdida de las ultimas
colonias de Ultramar- Cuba, Puerto Rico y Filipinas por lo que, en
Hispanoamérica, los artistas se motivaron a crear un estilo nuevo que forjara una
identidad territorial y que tuviera como consecuencia una inversión cultural que
promoviera el aprecio europeo hacia el antes olvidado territorio hispanoamericano.
En nuestro continente los escritores comenzaron a alzar la voz y a formar una
demanda social que unificara a los pueblos latinoamericanos. El modernismo
marcó una época de “emancipaciones” culturales. América Latina se desprendía
culturalmente del mundo europeo y empezaba a forjar una identidad propia, que
sería explorada y apreciada por los que antes nos habían maravillado tantas veces
con sus creaciones

Rubén Darío Darío, cuyo verdadero nombre fue Félix Rubén García Sarmiento,
nació y murió en Nicaragua (1867-1916). Primero fue periodista y luego
diplomático, por lo que viajó mucho por Europa y América. Máximo representante
del modernismo literario en lengua española, es el poeta que ha tenido una mayor
y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico.
Fuertemente influido por románticos (Hugo, Musset), parnasianos (Leconte de
Lisle, Heredia) y simbolistas, llegó a tener un nuevo y brillante estilo, dando una
nueva musicalidad a los ritmos tradicionales castellanos. Sus obras principales
son muestra de evolución como: Azul... (1888), Prosas profanas (1896) y Cantos
de vida y esperanza (1905). En estas obras es patente la huella de sus lecturas de
clásicos españoles, la métrica es clásica (décimas, romances, estancias, tercetos
encadenados, en versos predominantemente heptasílabos, octosílabos y
endecasílabos) y el tono predominantemente romántico. Su influencia en la
literatura posterior es enorme. Conoció e influyó a todos o casi todos los escritores
en castellano del Modernismo.

Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de


1878 – Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937) fue un cuentista,
dramaturgo y poeta uruguayo. Fue el maestro del cuento latinoamericano, de
prosa vívida, naturalista y modernista. Sus relatos, a menudo retratan a la
naturaleza bajo rasgos temibles y horrorosos, y como enemiga del ser humano.
Fue comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe quien lo inspiro. Estudió
en el Instituto Politécnico de Montevideo y en el Colegio General y pronto
comenzó a interesarse por la literatura. Inspirado en su primera novia escribió Una
estación de amor (1898) y fundó en su ciudad natal la Revista de Salto (1899).
Marchó luego a Europa, donde conoció a Rubén Darío, y resumió sus recuerdos
de esta experiencia en Diario de viaje a París (1900). Colaboró con numerosas
revistas y diarios, su vida estuvo marcada por la tragedia, los accidentes y los
suicidios lo que lo motivo en algunos casos a escribir sus obras como por ejemplo
antologías como Cuentos de amor, de locura y de muerte, La gallina degollada y
otros cuentos o Cuentos de la selva y otros relatos. Desafortunadamente tras su
triste vida decidió beber un vaso de cianuro en el Hospital de Buenos Aires tras
enterarse de que padecía cáncer de próstata.