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10MO XLV N6T AS CLINICAS 413


N'úMflRO 6

crinopáticos registrada y se resaltan las carac- einer Provinz aufgenommen wurde, wo ende-
terísticas clínicas y etiológicas de los casos más rnischer Kropf herrsoht. Die Behandhrngsergeb-
interesan les. nisse, insbesondere die des Tiuracils werden
eesprcchen. Man hat den Eindruck, dass die
SUMMARY Kropfpersonlichkeit als Syndrom beim weibli-
chen Pubertatskropf eine Rolle spielt. Man
A study of the incidence of diseases arising erwahnt auch die Falle, die infolge eines
f1rom disordered internal secretions was carrien Schreckens oder einer Infektion eine über-
out in an out-patient endocrinological dispensa- funktion der Schilddrüse bekamen. Die Kasuis-
ry. Six hundred patients were examined ; 77,7 r·;- tik der verschiedenen registrierten, endocrinen
were endrocrinopathic. pathologischen Prozesse wird besprochen und
It is em¡hasised that the large number of die Eigenarten und klinischen und aethiologis-
thyroid dysfunctions is due to the fact that the chen Eigenarten der interessantesten Falle be-
study was carried out in a place in which goitre sonders hervorgehoben.
is endemic. 'Dhe therapeutical results are dis-
cussed, especially those obtained by thiouracil
derivative therapy. It is pointed out that perso-
nality is closely connected with the syndrome On analyse 600 malades consécutifs a une
of feminine puberal goitre. Sorne comments are consultation endocrinologique, parmi lesquels
made on cases of hyperthyroidation due to seu.lement le 77,7 <j( présentait des troubles dÍls
attack of intense fright or to infection. The a leur systeme endocrin.
incidence of various endocrinopathic processes On fait ressortir le grand pourcentage 、セ@
is reviewed. The clinical and aetiological featu- troubles thyroidiens oue l'on attribue au fait
res of sorne interesting cases are emphasised. d'avoir イ←。ャゥセ@ l'étude dans une province attein-
te d'endémie goitreuse. On comrnente les résul-
fZUSAMMENFASSUNG tats thérapeutiques obtenus, spécialement ceu.. :
qui sont dus a des préparations tiuracyliiques.
Man stelll bei 600 aufeinanderfolgenden Fa- On souligne l'impression de la personnalité
tienten einer endokrinen Sprechstunde eine comme syndróme, du goitre pubéral féminin.
Kasuistik auf und sah, dass nur in 77,7 セG」@ der- On commente des cas d'hyperthyroidisati01 ..;
selben Storungen von seiten des endokrinen par stimulus terrible et infectieux, ainsi que l<.!
Systems vorlagen. matériel enregistré de divers proces enduzrilh,-
Man rnacht auf den hohen Prozentsatz der pathiques et on fait 1·essortir les caracto;;n::m-
Schilddrüsenerkrankungen aufmerksam, der da- ques cliniques et étiologiques des cas les plus
rauf zurückzuführen ist, dass die Statistik in intéressants.

NOTAS CLINICAS

EL SINDROME DE LA ENCRUCIJADA basa más que nada en que lesiones limitadas セᄋ@
IllPOTALAMICA estrictas, afectando ciertas vías y núcleos, da ,
lugar a síntomas precisos. De ah1 que buer 1
I. DE GISPERT CRUZ y J. M'. SEGARRA-ÜBIOL. parte de la Neurología clásica se haya basad0
en estas correlaciones anaton1o-clínicas, tan
Jefe y Asistente, respectivamente, del Departamento de
Neurologia de la Clinica Médica Universitaria B (Profesor
apropiadas para una concepción mecanicista :le
SORIANO) de Barcelona. la fisiología nerviosa.
El insulto puede alcanzar a cualquier forma-
Existe un tipo de afecciones del sistema ner - ción anatómica, desde la corteza de los hemi:5-
vioso que ha sido calificado de "enfermedades ferios hasta la médula; pero セャ@ accidente más
topográficas", porque su interés radica no tan- corriente y banal es la hemiplejia capsular, de
to en la etiología como en la particular situa- todos conocida. Si la lesión se limita al fascícu-
ción espacial de sus lesiones. La etiología suele lo piramidal (brazú posterior de la cápsula in-
ser vascular (reblandecimiento, hemorragia), terna), la hemiplejía es pura y proporcional,
aunque no resulta imposible una etiología in- constituyendo entonces el cuadro hemipléjico
fecciosa (foco de encefalitis, placa de esclero- en su más pura expresión.
sis), un accidente traumático o un proceso tu- Si ahora imaginarnos en E:'l sistema nervio::.;o
moral. una división anatómica en pisos o estratos, po-
Pero la importancia de estas afecciones se demos concebir (y observar en la práctica) ィ・セ@
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miplejías o síndromes dimidiados debidos a le- producirá una -parálisis flácida del miembro su-
siones situadas "por encima" de la cápsula in- perior con amiotrofia y reacción de degenera-
terna, y entonces pensamos en los diversos ción. Incluso puede suceder que sólo resulten
síndromes corticales (síndromes frontales, sín- afectas las rmetámeras correspondientes a las
dromes de la región motriz, síndromes parieta- últimas raíces cervicales, mientras que las supe-
les, síndromes temporales, etc.) cuyas caracte- riores persisten intactas.
rísticas clínicas no van a detenernos. Una lesión situada más arriba da lugar a las
Tomando el camino opuesto, las posibilida- llamadas hemiplejías bulbares, las cuales, en
des semiológicas de las lesiones ubicadas "por esencia, están constituídas por:
debajo" de la cápsula interna sor. variadas. Em- a) Hemiplejía cruzada (lesión del fascículo
pezando por el extremo inferior, es decir, por piramidal).
la médula, encontraremos aquí la llamada "he- b) Compromiso de diversos núcleos bul-
miplejía espinal", en la que la lesión situada bares.
por debajo del engrosamiento cervical da casi Los nombres de los síndromes varían según
siempre una hemiplejía homolateral que deja la altura de la lesión y, dada la complejidad
indef!!ne el territorio facial (fig. 1). anatómica del bulbo, resultan particularmente
Si subimos un poco más arriba, de manera numerosos (AVELLIS1 SCII!\1IDT1 JAcKsox. TAPIA,
que €1 huso cervical resulte comprometido, se W ALLEMBERG, BABINSKY-NAGEO'ITE . ) .

S!ndrome talámico.

Síndrome de la "encrucijada hi-


potalámica".

S!ndrome de Benedikt.
(v. texto)

iS!ndrome de Weber
(v. texto)

Sfnd1·ome de Milla1·d-G uble1·


Hemipleg!a a la derecha
Parálisis atrófica del facial)
Parálisis del M. O. E. (VI par)
a la izquierda.

Síndrome de Avellis Bulbo


Hemipleg!a 1
Hemianestesia 1 a la derecha
Hemiasinergia ¡
Parálisis velopalatina a la En trecruzam ten to
Hemianestesia racial ¡izquierda sensitivo
Entt·ecruzamicnto
piramidal

Hemiplegia espinal a nivel del


huso cervical. huso cervical

).

Síndrome de Brown-Sequard
Hemipleg!a espinal.

F!g. 1.
.....

TOMO XLV NOTAS CLINICAS 415


NúMP:RO 6

Aún más arriba, encontramos la protuberan- ción de "hemiplejía cerebelosa", denominación


cia, y también aquí la sintomatología consiste, que encontramos de nuevo más adelante.
en esquema, en : Todos estos calificativos resultan del intento
a) Hemiplejía cruzada. de expresar los síntomas clínicos de cada caso.
b) Lesiones de los pares craneales. Teniendo a la vista el corte anatómico de los
e) Trastornos dimidiados de la sensibilidad pedúnculos (fig. 1), se comprende fácilmente
(en el caso que la lesión se extienda a la calota). que una variación de milímetros en la extensiÓ!l
Asimismo los nombres de los autores se mul- de las lesiones pueda acarrear modificaciones
tiplican describiendo los diversos síndromes del cuadro clínico.
(MILLARD, GUBLER, FOVILLE, RAYMOND-CESTAN, Tomando la cápsula interna como punto de
etcétera). referencia, y siguiendo ahora el neuroeje en
Más arriba, en pleno mesencéfalo, encontra- sentido descendente hasta encontrar de nuevo
m os los pedúnculos cerebrales, cuyas lesiones el núcleo rojo con los síndromes que hemos evo-
dan también lugar a "síndromes alternos" simi- cado, nos encontramos en primer lugar con el
lares a los anteriores. Sin embargo, conviene llamado:
detallarlos un poco más, porque nos acercamos Síndrome talámico de DEJERINE y RoussY.-
a la región que constituye el centro de interés Este síndrome, del que ya los ingleses TODD y
del presente trabajo. CARPENTER habían hablado en 1856, fué poste-
riormente descrito por DEJERINE y luego por
l. El síndrome de Weber consiste, en su ex-
ROUSSY en su Tesis de 1907.
presión más simple, en la existencia de una Los elementos semiológicos del mismo son :
hemiplejía, por un lado, y una parálisis de
motor ocular común por otro. l. Hemiplejía cruzada de intensidad mode-
rada y transitoria.
2. En el síndrome de Benedikt, la hemiple- 2. Movimientos involuntarios del tipo coreo-
jía del síndrome de Weber viene sustituida por atetósico; movimientos discretos y localizados
hemi paresia, y sobre la misma se injertan m o- preferentemente en las porciones distales de los
vimientos anormales del tipo de la coreo-ateto- miembros.
sis. Además existe, al igual que en aquél, la 3. Trastornos sensitivos, que son los que
parálisis del III par en el mismo lado de la dan la mayor individualidad del cuadro. Sub-
lesión. jetivamente consisten, como es bien sabido, en
La lesión responsable de este síndrome se dolores espontáneos de una intensidad brutal
encuentra en la ca lota peduncular (fig. 1), inte- y acompañados de una tonalidad emocional muy
resando núcleo rojo, las vías del ocular camún, particular. Objetivamente puede observarse, en
el pedúnculo cerebeloso superior y quizá alguna ocasiones, una hemianestesia o una simple he-
formación vecina. mihi poestesia.
Los autores que han tratado de estos síndro- Otros elementos que acompañan con menos
mes suelen citar la excelente revisión de con- frecuencia a los acabados de citar sori:
junto que SOUQUES, CROUZON y BERNARD publi-
a) La hemiataxia.
caron en la "Revue Neurologique", en 1930. En
b) La hemianopsia lateral homónima.
ella proponen la siguiente clasificación de los
síndromes del núcleo rojo: En realidad, las variantes clínicas son muy
grandes, por lo que se han descrito muchas for-
I. Síndrome alte'tnO del N. R., integrado por: mas clínicas, algunas de ellas tan semejantes al
En el mismo lado de la lesión, セョ。@ parálisis s-índrome de la encrucijada hipotalámica, obje-
de M. O. C. Del lado opuesto pueden darse dos to del presente trabajo, que puede decirse que
posibilidades: a), movimientos involuntarios es- son una misma cosa. Esto no tiene nada de ex-
pontáneo (síndrome de Benedikt); b), hemitem- traño si se tiene presente la complejidad enor-
blor intenciqnal en los movimientos voluntarios me de la región. Así, por ejemplo, hay una
(síndrome de Claude). variante llamada ·"forma cerebelo-talámica"
ll. Síndrome 」ッョエイ。セN エ・イ。ャ@ del N. R., el cual por C. VINCENT, P. MARIE y Forx, etc., que
es igual al anterior, con la única diferencia de se le parece mucho si no coinciden en todo.
que falta toda lesión del III par. Es dedr, que Síndmme del cuerpo de Luys.-En la figura 1
sólo se observan los movimientos involuntarios puede verse, en relación con la cápsula interna.
espontáneos (temblor coreo-atetosis en un caso, un pequeño núcleo (CL) en fol'.ma de lenteja: es
o bien hemiasinergia en otro). el cuerpo de Luys. La lesión del mismo da lugar
El síndrome de Claude se llama en la clasi- a un síndrome, cuyos principales elementos, tal
ficación de Forx "síndrome inferior del N. R.", como los describe LHERl\llTTE, son:
mientras que el síndrome contralateral de Sou- a) Hemicorea, interesando la mitad corpo-
QUES y colaboradores es llamado por aquel autor ral opuesta a la lesión.
"síndrome superior del N. R.", y aún, para com- b) Hemibalismo, caracterizado por movi-
plicar más las cosas, el mismo Forx:, con P. MA- mientos espontáneos de gran violencia, afectan-
RrE, coloca a ciertos casos de hemisíndrome ce- do a la parte proximal de los miembros y cau-
rebeloso con hemianopsia y lesión hamolateral sando un estado de gran fatiga y agotamiento.
del III par (es decir, lo que hemos visto califica- con agitación psíquica.
do de síndrome de Claude) bajo la denomina- Y ahora, después de este fragmentario repa-
30 junio QY セR@
TQセ@ REVISTA OLINICA ESPA1VOLA

so de los sucesivos "pisos" del neuroeje, pode- Con ciertas variantes clínicas que le dan in-
mos abordar la región subtalá!..11ica, en la cual dividualidad, nuestro caso se ajusta bastante
en encuentra la lesión responsable del: bien al patrón establecido por los autores fran-
Síndrome de la encrucijada hipotalámica.- ceses:
Con el nombre de "syndrome du carrefour hy- A. S., de treinta años. Sin antecedentes patológicos
pothalamique" agTuparon GuiLLAIN y ALAJOUA- importantes.
NINE un conjunto de hechos, al cual dieron Hace diez años, y hallándose C'mbarazada de dos me-
individualidad clínica, aislándolos más o menos ses, empezó notando unas parestesias en los dedos dC'
perfectamente del síndrome talámico por arriba
y de los síndromes rúbricas por abajo (fig. 1).
Este síndrome está constituído especialmente
por cinco síntomas unilaterales:
1. Hemiplejía discreta, que todos los auto-
res señalan como carente de muchos signos con-
siderados piramidales, tales como el signo de
Babinski, la rigidez o la contractura.
2. Movimientos involuntarios coreo-atetósi-
cos, cuyos caracteres clínicos no difieren de los
descritos en otras afecciones, excepto por el
hecho de ser dimidiados.
3. Hemianestesia moderada en cuanto a la
sensibilidad superficial y más pronunciada en
cuanto a la profunda (pérdida del sentido de
posición, peso, astereognosia, etc.). En cambio,
punto importante, no hay trastornos subjetivos
de la sensibilidad, dolores, parestesias, etc.
4. Trastornos cerebelosos, asimismo unila-
terales, y que muestran una curiosa disociación,
pues así como los trastornos de la estática son

Flg. 3.

la mano derecha (excepto del pulgar), con sensación de


tenerlos "dormidos" y con una al parecer hipoestesia
global.
A los dos meses, y en el curso de pocas horas (diez
o doce), las parestesias y la hipoestesia aumentaron en
importancia y se extendieron a todo el hemicuerpo de-
recho.
Al cabo de un mes, y a los tres de enfermedad, hizo
su aparición un temblor intencional, que en un princi-
pio afectaba la extremidad derecha (la enferma r efiere
que no podía calzarse las zapatillas sin ayuda).
A los seis meses de comenzar los movimientos invo-
luntarios en la pierna, éstos, que habían ido aumentando
en intensidad, pasaron al miembro superior homolateral.
Desde entonces la enfermedad se ha fijado y actual-
mente lleva unos ocho afíos aproximadamente sin ningu-
Fig. 2. na modificación del cuadro clínico.
Entre los antecedentes de la enferma sólo un infil-
trado infraclavicular, hace nueve ュ・ウセ@ que ha sido
nulos o casi nulos (Romberg, marcha, etc.), en tratado sin secuela. '
cambio las pruebas dináanicas (dedo-nariz, ta- A la exploración encontramos:
lón-rodilla) acusan el trastorno. . I. Movimientos involuntarios limitados al brazo y
5. Hemianopsia lateral homónima, que en p1erna derechos, en forma de oscilaciones ritmicas bas-
tante amplias, que afectan a las articulaciones ーイッセゥュ。ᆳ
algún caso raro se acompaña de sordera uni- les. Sobre este temblor se injertan otros movimientos
lateral. algo más lentos, atetósicos, que dan lugar a:
En cuanto a los caracteres evolutivos del sín- ll. a」セゥエオ、・ウ@ . peculiares del brazo, mano y pierna.
drome, señalemos la mejoría o regresión que En 、セ」「Qエッ@ supu;o, el miembro superio r permanece en
セッエ。」⦅Q￳ョ@ y extens1ón ext erna, mientras qu e el miembro
experimentan algunos síntomas (hemiplejía, he- mferwr se mantiene en hiperextensión con flexión plan-
mianopsia, trastornos sensitivos-), mientras tar. La mano se dispone, según los dias, en una actitud
que los síntomas 」・イ「セッウ@ y los movimientos anormal, con Jos dedos separados en abanico, mientras
espontáneos apenas varían. que en otros momentos se muestra completamente ce-
rrada, con un pufio infantil, espasmódicamente flexiona-
••• dos los dedos abrazando el pulgar (figs. 2 y 3).
ToMO XLV
6
'NÚMFJRO NOTAS OLINIOAS 417

III. Hemihipoestesia a todos los modos de sensibi- LLAINJ ALAJOUANINE y MATHIEU comenzó justa-
lidad, de manera uniforme y global.
IV. Hemiparesia ligera, con ligero predominio bra- mente por la hemianopsia, seguida al día si-
quial. guiente de movimientos involuntarios dimidia-
V. Coordinación muy comprometida en los miembros dos; sólo tres o cuatro días más tarde acusó
derechos. Las pruebas dinámicas (dedo-nariz, talón- hormigueos al lado izquierdo del cuerpo, acom-
rodilla) desencadenan una salva de oscilaciones que
aumentan a medida que se aproxima la extremidad ac- pañados asimismo de anestesia.
tiva a su objetivo.
VI. Hipertonia ligera de la extremidad superior de- III.-Los trastornos cerebelosos.
recha, que se evidencia por una disminución de la
extensibilidatl.
VII. Marcha defectuosa de los movimientos parási- La presencia de trastornos cerebelosos per-
tos, que obligan a la enferma a retenerlos mediante una mite afirmar la lesión de las vías correspondien-
hipertonia de actitud. La pierna es así fijada (fig. 4), tes en su lesión más alta. Todos los autores
para servir a manera de pilón recto. En cambio, la
marcha gimnástica, levantando y flexionando las rodi-
llas, pone fin a esta actitud bloqueante y desencadena
oscilaciones amplias de la pierna (fig. 5). No hay, sin
embargo, fenómenos dC' ataxia ni de desviación a los
lados.
El resto de la <'Xploraeión neurológica no proporciona
datos especiales. Los reflejos son normales y no hay
Babinski. No hay tampoco trastornos subjetivos de la
sensibilidad ni fenómcnos de hiperpatía.

En resumen, un síndrome se instala en unos


meses, sin que desde hace ocho años haya va-
riado, y caracterizado actualmente por:
I. Hemiparesia derecha discreta.
II. Hemianestesia derecha sin dolores es-
pontáneos.
III. Hemicoreoatetosis derecha.
IV. Hemisíndrome cerebeloso disociado.

CoMENTARIOS.

El presente caso plantea problemas y sugiere


consideraciones varias, que exponemos breve-
mente.
l.-La ausencia de trastornos visuales.
GUILLAIN y ALAJOUANINE insisten en la cons-
tancia de la hemianopsia lateral homóni-
ma. Esta hemianopsia se debería, a todas luces,
a la lesión de las vías ópticas (cintilla óptica,
radiaciones geniculocalcarinas), que discurren
justamente por la región subtalámica y sublen-
ticular. Sin embargo, la lesión de estos fascícu-
los varía de un caso a otro, como lo demuestra
el enfermo de Forx y BOUTTIER, afecto de una
hemianopsia en cuadrante. Fig.... Fig. :;.
En cualquier caso, esta hemianopsia tiende a
regresar, y esto quizá explique que nuestro caso coinciden (y efectivamente así sucede en nues-
no refiere haber padecido nunca un trastorno tro caso) en que es mayor el compromiso de la
visual ni éste es perceptible en el examen. Tam- coordinación y de la asinergia que el de la
bién, claro está, la posibilidad de que la lesión estática. Podría pensarse, a la vista de los tras-
no haya interesado jamás estas vías; posibili- tornos sensitivos que presenta la enferma, que
dad ésta imposible de comprobar en ausencia esta incoordinación obedece a un cefecto de la
de una constatación necrópsica. sensibilidad profunda, pero es el caso que la
oclusión de los ojos no aumenta las oscilacio-
nes, Qa dismetría ni la adiadococinesia, por lo
II.-El modo de comienzo. que debemos consideral.'lo bien cerebeloso y no
atáxicos (•).
A. S. empezó la enfermedad con trastor-
(•) La cuestión de la disociación de los slndromes cere-
nos sensitivos en forma de parestesias e hi- belosos ha interesado larg-amente a los autores. R..u!>'AY
poestesia global. Esta es una manera insólita HUXT cita una .disociación similar a la obsen·ada en el
slndromo de la encrucijada en la afección llamada por él
de comenzar, y no la hemos encontrado descrita .. disinergia cet·ebelaris miodónica ... que presenta una atro-
fia del sistema dentado. extendiéndose al pedúnculo cere-
en ninguna publicación previa. El caso de Gur- beloso superior en su más alta. porción.
41S 30 junio 1952
REVISTA CLINICA ESPAlV'OLA

Es posible pensar que esta disociación de de los síndr"omes talámico e hipotalámico, falta
síntomas va aún más allá, pues así como Forx ahora separarlo igualmente de los síndromes
y BouTTIER describen una pasividad e hipoto- pedunculares del núcleo rojo. En el síndrome
nía, que en el caso de GUILLAIN y .ALAJOUANINE de Benedikt hemos encontrado igualmente una
alcanzaba grados intensos (el simple arranque hemiplejía ligera, con movimientos anormales y
un poco brusco del tranvía era capaz de proyec- (si se admite una participación cerebelosa) tam-
tar el brazo de la enferma hacia arriba y hacia bién con hemisíndrome cerebeloso. Pero en este
delante), nuestra enferma mostraba, por el con- caso existen tres síntomas diferenciales de va-
trario, cierta hipertonía. La explicación de este lor desigual.
fenómeno la tenemos en el hecho de que una a) La parálisis homolateral del in par, au-
lesión que afecta a tantos sistemas (piramidal, sente siempre en el síndrome de la encrucijada.
cerebeloso, estriado, etc.) forzosamente deter- b) La hemianopsia lateral homónima, au-
mina en cada caso una ¡:articular distribución sente siempre en el síndrome de Benedikt y
de las interacciones tonígenas, de forma que el sólo ocasionalmente en el síndrome de la en-
predominio de una de ellas (aquí el sistema ex- crucijada.
trapiramidal) da lugar a una hipertonía capaz e) La hemianestesia, presente siempre en
de enmascarar una hipotonía que de otra ma- este último y sólo raramente descrita en el sín-
nera se hubiera puesto de manifiesto. drome del núcleo rojo.

IV.-Individualidad del síndrome y localiza-ción V.-Localización anatómica.


clínica del mismo.
Cada síntoma clínico de los descritos respon-
Al pasar, en brevísima revista, las variantes de a la lesión de un sistema determinado:
clínicas del síndrome talámico, vimos que al- a) La hemiparesia es consecuencia del com-
gunas de ellas se asemejaban bastante al cua- promiso de la vía piramidal.
dro que estudiamos. El problema consiste en b) La he mi coreoa te te sis reconoce un origen
saber si aquellas variantes clínicas del síndro- extrapiramidal, que muy bien puede ser el pro-
me de Dejerine se deben a lesiones "puras", pio cuerpo de Luys.
limitadas estrictamente al tálamo, o si (como e) La hemiane::;te::;ia deriva de la lc:;ión tle
sucede en la realidad) se trata de una invasión la vía sensitiva, ya sea a nivel del centro metlio
a centros de vecindad por uno o varios focos de de Luys, ya sea en dicha vía ante::; de llegar al
reblandecimiento. La correlación anatomo-clí- mismo.
nica de algunos síntomas de este síndrome ha d) Los trastornos cerebelosos indican una
sido ampliamente discutida y puesta en duda lesión de los pedúnculos cerebelosos, que en est0
por muchos autores. La hemicoreatosis es atri- caso se halla a nivel de las radiaciones de la
buida, por RoussY y CORNILL, a una lesión aso- parte superior del N. R.
ciada del cuerpo estriado; la hemiparesia, a un e ) La hemianopsia (ausente en nuestro ca-
compromiso más o menos profundo de la vía so) respondería a la lesión del campo de We-
piramidal. ¿Qué es, pues, lo propiamente "talá- rnicke, en donde se encuentra la vía óptica.
mico" en este síndrome? La respuesta más ge- Ahora bien, sólo hay un lugar en el neuroeje
neralmente aceptada es de que son los dolores en que todas las formaciones mencionadas se
espontáneos, con sus características clínicas tan encuentran lo suficientemente próximas para
particulares, los que pueden considerarse di:. que una lesión limitada las englobe todas.
rectamente dependientes de la lesión talámi- Por debajo, por detrás y un poco por fuera
ca (•). del tálamo óptico existe una verdadera "encru-
Es, pues, la extensión de las lesiones talámi- cijada", según expresión de GuiLLAIÑ y ALA-
cas a la región hipotalámica la que ocasiona es- JOUANINE, donde una lesión limitada puede le-
tos síndromes mixtos, como el síndrome cere- sionar de un golpe las vías motriz, sensitiva,
belo-talámico de C. VINCENT, en que, adEmás de cerebelosa y óptica. En la figura 1 se encuentra
los dolores espontáneos, existe una hemianop- el espacio correspondiente al "carrefour hipo-
sia lateral homónima y un hemisíndrome cere- talámico"
beloso por lesión de los pedúnculos cerebelosos
superiores. VI.- Etiología.
Pero los casos que han servido de base para
la constitución del síndrome del "carrefour", セウエ。@ es casi siempre vascular, generalmente
así como el nuestro propio, difieren del anterior deb1da a un reblandecimiento en el territorio de
por el hecho capital de la falta de dolores es- irrigación de la arteria cerebral posterior. En
pontáneos. ・セー」ゥ。ャ@ Hウ・セョ@ se desprende de· las investiga-
Si por "arriba" parece individualizarse bas- CIOnes ya antiguas de C. VINCENT y DARQUIER)
tante bien y separarse con razonable exactitud .por. tr,?mbosis de la "arteria de la región sub-
(•) Debe tenerse, sin embargo, en cuenta la existencia ophca , rama de dicha cerebral posterior, y
de slndromes talámicos en ausencia de toda lesión de la q_ue . asegura la irrigación de la región hipota-
capa óptica, asi como casos en que faltan los dolores es-
pontáneos, tan caracterlsticos según lo que antecede. lamica.
TOMO XLV NOTAS CLINICAS 419
NúMEHO 6

Vli.-Trtatamiento. BIBLIOGRAFIA

SOUQUES, A., CROUZON, 0. y BERTRAND, 1.- Rev. Neurol., 377,


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anestesia local, y consistió especialmente en la extir- Forx, CH. et BOUTTIER.-Rev. Neurol., 1270, 19Zl.
pación de las áreas motoras y premotoras del hemis-
ferio izquierdo.
Craneotomia osteeplástica parietal izquierda con
scalp. Después de abrir la dura, se aprecia una atrofia
difusa de las circunvoluciones. Esta es más acusada en
la mitad superior del hemisferio y por delante del surco
rolándico. Distensión compensadora de los surcos y
enturbamiento de la aracnoides. OSTEOSARCOMA MEDIASTINICO (•)
Mediante corriente galvánica débil (3 a 6 miliampe-
rios) se delimita el córtex rolándico y los centros moto-
res correspondientes a la extremidad superior. Se prac- M. Rorz NORIEGA y L. CoRRALES.
tica una resección subpial, mediante cucharilla y aspi- Oviedo.
rador, de esta porción de córtex, hasta que desaparecen
las hipercinesias de la extremidad superior y queda
ésta 」ッューセ・エ。ョ@ paralizada. En diciembre de 1950 enviaron a nuestro
En vista de que las hipercinesias persisten en la ex- Servicio de Radiología del Seguro de Enferme-
tremidad inferior, se extiende la resección hacia arriba dad del Sanatorio Girón una enferma con el
(hasta las cercanías de la cara medial del hemisferio) diagnóstico de "linfosarcoma mediastínico",
hasta lograr la desaparición de las mismas. En este
momento el miembro inferior se halla parético, pero para ser irradiada, cuya historia clínica, resu-
conserva todavía la fuerza segmentaría. Cierre hermé- mida, es la siguiente:
tico de la dura y sutura habitual por planos.
D. F. A., de cincuenta y tres años de edad, viuda, sin
antecedentes familiares ni personales de interés.
Relata la enferma que hace dos años sintió dolor de
Vlll.-Curso y resultados. costado izquierdo, con irradiación a espalda y brazo,
sintomatologia única, que persitió durante año y me-
El curso postoperatorio fué excelente, pues al día dio; al cabo de dicho tiempo se asocian malestar, de-
siguiente podía ya levantarse y no aquejó ninguna mo- caimiento, vómitos eméticos y opresión en pecho y
lestia. La hemiplejía provocada predominaba plenamen- garganta, además de sudores nocturnos e insomnio.
te sobre el miembro superior, y en éste a nivel de la Nunca ha tenido fiebre ni picores. Voz bitonal, no cons-
extremidad distal. De tal manera que desde el principio tante. La exploración acusa un empastamiento de re-
le fué posible a la enferma levantar el brazo y el ante- gión subclavicular izquierda, con edema ligero de bra-
brazo; en la mano, la parálisis, aunque más considera- zo y antebrazo, así como de cuello, percibiéndose circu-
ble, no era absoluta, pudiendo mover los dedos y aun lación colaterial superficial en región supraclavicular
dar un débil apretón. izquierda. El informe del gastropatólogo no señala nada
Los movimientos espontáneos desaparecieron total- anormal.
mente en la mano y brazo, aunque persistía un ligero Las pruebas de laboratorio son también negativas,
vaivén a nivel del pie. debiéndose destacar que la intradermorreacción de Ca-
soni es de interpretación dudosa. La fórmula sanguínea
La recuperación funcional, aunque no completa, dada es la siguiente: leucocitos, 7,200; hematíes, 4.800.000;
la torpeza de este brazo hemiplégico, era muy satisfac- eosinófilos, 2; segmentados, 72; linfocitos, 18; monoci-
toria y brillante. tos, 8; bastonados, 2; velocidad de sedimentación: pri-
Sin embargo, debemos consignar que al cabo de mes méra hora, 3 mm.; segunda hora, 10 mm.; indice de
y medio de la intervención, el ligero vaivén de la pierna Katz, 4. Wassermann y complementarias, negativas.
aumentó algo en intensidad. Al mismo tiempo apare- Hacemos exploración radiológica de tórax, obtenien-
cieron algunos movímientos espontáneos en la mano, do las radiografías números 1, 2 y 3, observándose un&.
aunque la discreción de los mismos, por contraste con sombra densa, redondeada, de límites precisos, como
la molesta violencia de éstos antes de la operación, si fuera trazada a compás y sin reacción de vecindad,
dejaron a médicos y enferma sumamente satisfechos. con lobulación inferior, respetando vértice y base. A la
Una segunda intervención ha sido propuesta, con el derecha de la sexta y séptima vértebra dorsal se apre-
fin de ir más allá en la exéresis cortical, pero por cia otra sombra con las mismas características, de
razones extrañas al caso aquélla no ha podido ser menor tamaño. El esófago, que aparece comprimido, y
realizada. tráquea están desviados hacia Ja derecha y desplazados
hacia adelante. Se puede apreciar irregularidad en pa-
(*) El tratamiento quirúrgico de los movimientos anor- red anterior, así como en pared posterior del esófago,
males tiene precedentes desde principios de siglo. En 1909, en su tercio medio.
HonsLI!lY informó de resultado loable obtenido por la re- En la proyección lateral comprobamos cómo la tu-
sección de la circunvolución prerrolándica del lado opuesto moración ocupa todo el mediastino, superponiéndose a
del trastorno.
Posteriormente se han publicado intervenciones aisladas columna vertebral y llegando a pared esternal. En ra-
de tipo similar (ANSCHUNTZ, PAYR, etc.), .pero cotTesponde diografía de columna (fig. 4) se observa destrucción del
a BueY y colaboradores el m.érito de haber yresentado una tercio anterior del cuerpo vertebral de la séptima dor-
serie de casos tratados med1ante la exéres1s de las áreas
4 y 6 del córtex cerebral (1932-1939). sal, con aplastamiento discal marcado en zona ante-
Desde entonces los trabajos se han multiplicado, siendo rior, comprobando la existencia de zonas de conden-
las conclusiones deducidas a menudo contradictorias. KLEM- sación y destrucción ósea y discal, así como intensa
ME, MiolYHIRS y tantos otros que se han ocupa.do de este
tema parecen coincidir, sin embargo, en que los mejores
resultados se obtienen en la h emicorea y en el hemibalis- (•) Comunicación al II Congreso de Electro-Radiólogos
mo, s iendo más modestos los conseguidos en la parálisis de Cultura Latina y II Congreso Hispano-Luso de R.a.di.o·
agitante. logia, abril 1952, Madrid.