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Reglamentación de las presunciones de dividendos

Fernández, Luis O.
I. Concepto de dividendo.— II. Concepto de fondos.— III. Mecanismo de retención.—
IV. Devolución de fondos.— V. Condiciones de mercado.— VI. Anticipos de sueldos u
honorarios.— VII. Situación de sujetos que, al cierre del ejercicio, no tengan vínculo
con la sociedad.— VIII. Conclusiones.

El artículo agregado a continuación (1) del 46 de la ley del tributo ha creado, con
aplicación para los ejercicios que se inicien a partir del 01/01/2018 inclusive, un conjunto de
presunciones de puesta a disposición de dividendos y utilidades de los sujetos del inc. a) del
art. 69 de la ley, excepto las sociedades de economía mixta, por la parte de utilidades no
exentas del impuesto y los entes y organismos de la ley 22.016, en las condiciones allí
citadas.
De la articulación de esta norma con el art. 46 que establece la gravabilidad de los
dividendos, surge que los que se paguen con ganancias anteriores a la fecha antes citada,
reciben el tratamiento anterior o sea no son computables, no importando el momento de la
distribución.
Oportunamente se ha mencionado (2) la problemática de las sociedades que, a tenor de lo
dispuesto en el último párrafo del art. 69 y estando comprendidas en el inc. b) del art. 49,
opten por tributar como sociedades de capital. Como esta opción puede realizarse en
cualquier momento y el art. 69 rige a partir del primer ejercicio siguiente a aquella fecha (3),
debería haberse aclarado que las ganancias a considerar en el caso debieran ser las del primer
ejercicio siguiente al de la opción, ya que las anteriores tributaron en cabeza de los socios y la
atribución a estos es automática con el cierre del ejercicio (4). De resultas de ello, toda
disposición de fondos que ocurra en el ejercicio siguiente al de la opción, estará gravada por
no existir resultados acumulados al cierre del ejercicio anterior; el mismo efecto ocurre
cuando un sujeto inicia operaciones: en el primer ejercicio, como es obvio, no habrá
utilidades acumuladas, por lo que todo retiro será disposición de fondos.
El mecanismo consiste en adjudicar al accionista o socio correspondiente, como
distribución de dividendos, los retiros de fondos (5) que realice; también le son atribuidos los
efectuados por las personas con él vinculadas como cónyuge, conviviente, ascendiente o
descendiente en primer o segundo grado, por consanguinidad o afinidad (6). No está prevista
la atribución en el caso en que el familiar estuviera vinculado con dos personas: por ejemplo
cuando un hijo disponga fondos de una sociedad de la cual fueren accionistas ambos padres;
una solución pudiera ser atribuir los dividendos fictos en partes iguales a estos, pero ello
puede originar situaciones complejas, cuando la participación social de ambo fuere distinta:
el corte a partir del cual deja de tratarse el retiro como dividendo y opera la norma del art. 73
por agotamiento de las utilidades acumuladas, sería diferente para cada accionista.
Por su parte, desde el punto de vista de la sociedad, esos retiros tendrán cierta imputación:
para comenzar el análisis se supondrán simples retiros de fondos en cuenta corriente. En
primer lugar, si dicha cuenta, por cualquier causa, para la sociedad es acreedora es claro que
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no habrá tal retiro de fondos, sino el pago de un pasivo; en los demás casos, el retiro
constituirá un crédito para la sociedad pagadora y se aplicará la norma en trato.
Cuando se realicen estos anticipos de dividendos, la sociedad deberá practicar la retención
y entregar al socio el neto; posteriormente, cuando se pongan a disposición los dividendos, se
deberían descontar los importes anticipados. La posibilidad legal de hacerlo excede la
temática de este trabajo, no obstante, se vuelve sobre ella más adelante, cuando los retiros los
realicen personas vinculadas con los accionistas.
La aplicación de la presunción debe articularse con las normas de los arts. 3º colocado a
continuación del art. 90 (7) y el 64 de la ley, que declara en general no computables los
dividendos y utilidades de los sujetos del inc. a) del art. 69 que allí se detallan; entonces, las
presunciones de puesta a disposición se aplican solo a personas humanas y sucesiones
indivisas y, cuando otros accionistas realicen los retiros de fondos mencionados, se deberá
aplicar la norma del art. 73, ahora extendida a todos los sujetos del art. 69.
Además, existe un límite cuantitativo, que es el importe de las utilidades acumuladas al
cierre del último ejercicio anterior y cuando los retiros lo excedan, deben recibir el
tratamiento del art. 73 sobre disposición de fondos o bienes a favor de terceros.
El dec. 1170/2018 (8) ha procedido a reglamentar esta norma en forma parcial, ya que
subsisten diversas dificultades de aplicación que no han sido solucionadas.
I. Concepto de dividendo
El segundo artículo a continuación del 66 dispone a cuáles dividendos y utilidades se
refiere el primer párrafo del art. 46, diciendo que son los que "... se determinen tomando en
consideración los estados contables de publicación...". El concepto "estado contable de
publicación" carece de un significado técnico o legal inequívoco, por lo que se está en
presencia de una indeterminación; además, el único estado contable que autoriza la
distribución de dividendos es el mencionado en el art. 68 de la ley 19.550 (9), a los efectos
del presente, se considerará que el estado aludido en el reglamento, es el mencionado en la
Ley de Sociedades.
El reglamento luego menciona que las normas del impuesto cedular no se aplican a los
dividendos provenientes de resultados anteriores que hubieren pagado el impuesto, los que
siguen, de corresponder, alcanzados por el impuesto de igualación.
Obsérvese que, en lo relativo al impuesto cedular sobre los dividendos, no hay normas
sobre diversas situaciones que pudieran ocurrir (10), por ejemplo, en caso de ser declarados
aquellos nulos por la justicia a causa, entre otras, de no provenir de utilidades liquidas y
realizadas resultantes de un balance legal aprobado por el órgano societario correspondiente.
En estos casos la ley societaria dispone que deban devolver los dividendos los accionistas
que los hubieren percibido de mala fe (11) y esto implica determinar, para estos, el
tratamiento del dividendo que fuere declarado como ganancia y deba devolver, así como el
de la retención que fuera computada en su declaración jurada el impuesto; también habrá de
verse, para la sociedad, el tratamiento del importe retenido, que constituirá un pago sin causa
y la consecuente recepción de un importe menor al pagado como dividendo.

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Además de lo dicho, tampoco se advierte cuál será el medio legal por el cual la sociedad
podrá deducir a un accionista o socio, de los dividendos o utilidades que ponga a su
disposición, retiros que hubieren realizado un tercero de los mencionados en la norma y que
le hubieren sido atribuidos.
II. Concepto de fondos
El art. colocado en 3º lugar a continuación del 66 del decreto reglamentario establece, en
su último párrafo, que se entiende por "fondos" a los retiros de efectivo, en moneda nacional
o extranjera y a cualquier valor negociable, sea o no susceptible de ser comercializado en
bolsas o mercados y de cualquier bien entregado sin contraprestación. Por su parte el 4º art.
colocado a continuación del 66 dispone que no se configurará el "retiro de fondos": "...
cuando se acredite fehacientemente que su destino responde a operaciones realizadas en
interés de la empresa". O sea, aquí se establece que la presunción tiene el carácter de "juris
tantum" (12) lo que brinda importantes seguridades al contribuyente, al admitir lisa y
llanamente la prueba en contrario (13).
III. Mecanismo de retención
La retención debe realizarse con cada pago, pero, en primer lugar, debe advertirse que los
que se realicen por la puesta a disposición real (no ficta) de dividendos o distribuciones de
utilidades, quedan fuera del mecanismo de retiros de fondos, ya que se trata de erogaciones
alcanzadas por el art. 46 y no por el colocado a su continuación.
Cuando ocurra que la puesta disposición de dividendos o utilidades ya haya tributado el
impuesto como "retiro de fondos" la obligación de retener no existirá porque, a tenor del 4º
párrafo del art. 18 de la ley, se habrá producido el "pago", que ha sido incorporado por la ley
27.430 como criterio de imputación de estas rentas.
Aclarado lo anterior, el cálculo se realiza en dos partes: la primera compara los retiros
realizados durante el ejercicio con las utilidades acumuladas y no distribuidas (incluyendo
reservas) del ejercicio anterior; entonces, a tenor de lo antes dicho, se deberán restar de estas
utilidades, las que hayan sido distribuidas y ese será el total a comparar con los retiros, netos
de distribuciones realizadas. El cálculo deberá hacerse en forma individual para cada
accionista:
Concepto (proporción de Utilidades acumuladas al
Distribución de dividendos Valores a comparar
cada accionista) inicio

Saldos al inicio $ 100.000 $ 80.000 $ 20.000

Retiros del ejercicio $ 140.000 $ 80.000 $ 60.000

Retiros de fondos $ 40.000

La segunda, se realiza al vencimiento del plazo para presentar la declaración jurada del
impuesto y compara, por un lado, el saldo de utilidades al inicio que no fueran distribuidas, a

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las que se suman las utilidades del ejercicio y ese total se compara con el total de fondos
retirados, que no hubieren sido devueltos y, cuando el saldo fuere un excedente de retiros, se
aplica el art. 73:
Concepto (ídem anterior) Parcial Total

Utilidades no distribuidas $ 20.000

Utilidades del ejercicio $ 95.000 $ 115.000

Retiros del ejercicio $ 60.000

Retiros posteriores $ 90.000

Retiros devueltos $ 18.000 $ 132.000

Saldo: se aplica el art. 73 $ 17.000

Este procedimiento, debe utilizarse para todos los casos previstos en el artículo a
continuación del 46, lo que planteará para alguno de ellos, serias dificultades, como se verá
más adelante.
Como se ha dicho la sociedad deberá establecer algún tipo de mecanismo que le permita,
cuando ponga a disposición los dividendos, recuperar de cada accionista el importe de los
fondos dispuestos.
IV. Devolución de fondos
El 5º art. colocado a continuación del 66 dispone que "Cuando se verifique la devolución
total o parcial de los fondos retirados que hubieren dado lugar a la retención del impuesto...
ese impuesto, en su medida, deberá ser devuelto..." mediante el procedimiento que establezca
AFIP; este tópico no es sencillo, prueba de ello es la delegación realizada.
En primer lugar, debe advertirse que no se aplica la norma a los casos en que la retención
se realizará por error, cuya devolución deberá tramitarse por las disposiciones generales. A
partir de allí surgen las dudas, aplicables a algunas de las situaciones más evidentes.
Por otra parte, más allá de que la norma manda aplicar el mecanismo de retención a todas
las situaciones del art. que se comenta, el tratamiento prescripto para las devoluciones
pareciera que solo fuese aplicable a las de fondos del inc. a) y no a las situaciones de los
demás incisos, como se comenta luego.
Las normas sobre devolución de los fondos deben analizarse respecto del accionista, del
familiar que le atribuye el retiro y de la sociedad, en todos los casos antes y después de que
los primeros presenten sus declaraciones juradas personales.
Cuando los fondos se devuelvan antes de que el accionista o el familiar presente su
DD.JJ., se devolverá el importe retenido e ingresado al fisco (14) y la sociedad deberá aplicar
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el art. 73: no habrá otra consecuencia para el accionista o el familiar.
En cambio, cuando el sujeto retenido realice la devolución después de haber presentado su
declaración jurada, si es accionista habrá de determinarse si debe o no rectificar la misma
eliminando el dividendo y el tratamiento a acordar a la retención sufrida. Por su parte, si
quien devuelve no fuere accionista, también deberá establecerse si rectifica y, en tal caso,
como revierte los movimientos relativos al retiro de fondos, volcados en su declaración
jurada original.
La devolución de los fondos, en los demás incisos del artículo a continuación del 46; tiene
serias dificultades de aplicación y, en algunos, directamente su imposibilidad. Así, cuando
haya retiro de bienes, la devolución ocurriría cuando estos sean reintegrados a la sociedad;
como la base imponible de la presunción es el valor de plaza de los bienes y su importe un
porcentaje sobre la misma, el resultado es muy diferente a calcular intereses sobre dicho
valor, que es lo que manda el art. 73, los resultados pueden llegar a ser disparatados
En el caso del inc. c) bienes dados en garantía de una obligación del accionista y que esta
se ejecute, tampoco habrá devolución, excepto que el beneficiado devuelva el dinero, caso en
el cual se podría aplicar la norma que se comenta.
Respecto de compras o ventas a valor diferente que el de plaza (15) no habrá tampoco
devolución posible, excepto el extraño caso de que estas operaciones se anulen.
Con los gastos realizados en beneficio de accionistas o socios, pueden ocurrir muy
diversas situaciones: una de ellas es su devolución por parte de los interesados, a la que se
aplicara sin dificultad la norma en trato; pero no deben olvidarse otras dificultades
oportunamente mencionadas tales como las situaciones en que la sociedad las hubiere
considerado gastos deducibles, pese a no cumplir el art. 80 y, consecuentemente, hubiera
disminuido en forma indebida, no solo la base del impuesto, sino también las utilidades
contables, con la consecuente mengua de las que pueda distribuir.
Por último, en la presunción del inc. f) sobre sueldos y otras remuneraciones no habría
devolución posible, excepto el reintegro de los fondos, caso similar al del inc. c) antes
comentado.
V. Condiciones de mercado
En general la realización de operaciones que cumplan con las condiciones de mercado
obsta a la aplicación de estas normas; ello se evidencia, por ejemplo, en el inc. b) donde, en
forma indirecta, se admite que los pagos realizados por el uso o goce de los bienes se resten
de la base imponible, suponiendo que los porcentajes del 8% y del 20% del valor del bien,
representan el precio de mercado de su uso.
En los incs. c), d) y e) el dividendo ficto también se calcula sobre el valor corriente en
plaza de los bienes o por su diferencia entre este y el valor pactado.
VI. Anticipos de sueldos u honorarios
El art. colocado en 6º lugar a continuación de 66 dispone que "Cuando se anticipen
sueldos, honorarios u otras remuneraciones a los directores, síndicos y miembros de consejos
de vigilancia... que sean titulares, propietarios, socios, accionistas... de los sujetos

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comprendidos en el art. 69 de la ley y excedan el importe fijado por la asamblea de
accionistas o reunión de socios, correspondientes al ejercicio por el cual se adelantaron, esos
importes quedarán comprendidos en los términos del inc. f) del primer párrafo del artículo sin
número incorporado a continuación del art. 46".
Habitualmente la asamblea de accionistas o reunión de socios lo que aprueba son
honorarios al directorio o, en su caso, a la gerencia; los sueldos que perciban los directores o
los gerentes se rigen por la ley laboral y son totalmente deducibles, aun cuando no existan
utilidades, salvo que consistan en un fraude a la sociedad. No es habitual, aunque si posible,
que la asamblea o reunión de socios apruebe otras remuneraciones, por lo que mezclar en una
norma erogaciones que obligatoriamente deben tener tal aprobación con otras que solo lo
sean en forma optativa, no es de la mejor técnica legislativa, pero, en caso de ello ocurra,
deberá aplicarse el artículo a continuación del 46.
VII. Situación de sujetos que, al cierre del ejercicio, no tengan vínculo con la
sociedad
Es sabido que el requisito indispensable para percibir dividendos o utilidades es la calidad
de accionista o socio y ella debe existir al momento en que la asamblea o reunión de socios
aprueba el balance que, con base en utilidades liquidas y realizadas, disponga su distribución.
Es en ese momento cuando nace el crédito para el accionista y socio, más allá de quedar este
supeditado a la condición de ser puesto a disposición.
La norma que se comenta asigna, a los efectos del impuesto sobre los dividendos, calidad
de accionistas a ciertas personas que, siéndolo al momento en que realizan los actos previstos
en el artículo a continuación del 46, pueden no serlo cuando de aprueben los dividendos.
Ello es directa consecuencia de utilizar como medio de atribución de renta el momento del
pago y no de la puesta disposición de los dividendos. Esta dicotomía no tiene solución, pues
la ley del tributo avanza sobre la ley de fondo: le atribuye el concepto de dividendos a pagos
que no lo son, por no cumplir los requisitos legales mencionados y le asigna una ganancia a
alguien que puede no ser su propietario, al momento de la puesta a disposición.
Cuando quien dispuso los fondos y sufrió la retención, enajene las acciones antes de la
puesta a disposición de los dividendos, deberá considerarlos en el impuesto como una
ganancia e imputar contra ellos la retención sufrida. Por su parte la sociedad, cuando realice
la puesta a disposición, se encontrará con el problema de deducir a un accionista la
disposición de fondos que realizara otro.
En el caso de la asignación de dividendos por retiros de fondos realizados por familiares,
la situación es mucho más compleja; supóngase que dicho retiro lo realiza el cónyuge de un
accionista y, desde un punto de vista jurídico, en el momento de dicho retiro el cónyuge
ingresa a su patrimonio el dinero y contrae una deuda con la sociedad; la sociedad entrega el
dinero y es acreedora del cónyuge, no obstante ello, retendrá e ingresará el impuesto sobre
los dividendos a nombre del accionista; además disminuirá la base de utilidades acumulada
sobre las que se pueden distribuir los dividendos. Por su parte, el accionista suponiendo sea
notificado del retiro y sin percibir dividendo alguno, debe declararlo como tal, tiene un
crédito de impuesto por la retención realizada por el retiro de su cónyuge y se ignora cuál

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será la contrapartida de esa ganancia.
Posteriormente, cuando se pongan a disposición los dividendos, si el accionista se negare
a aceptar la compensación de su dividendo con el retiro realizado por el cónyuge, la sociedad
tendrá un crédito contra este último, hasta que eventualmente lo devuelva. Al respecto cabe
preguntarse si puede convertirse en incobrable y, en tal caso, si está relacionado con
ganancias gravadas.
La anterior es solo una de las múltiples situaciones posibles que se pueden plantear (16) y,
en caso de devolución de los fondos, deberán revertirse las soluciones a que se haya arribado
oportunamente.
VIII. Conclusiones
Durante casi un año se ha esperado la reglamentación de la reforma implementada por ley
27.430, con la esperanza de que fuera de ayuda en la liquidación de las muchas nuevas
normas puestas en vigor.
Como se puede ver, estas esperanzas no han sido defraudadas totalmente, pero también es
claro que las normas han sido insuficientes para conseguir aquel objetivo y, en ocasiones, han
creado nuevas dudas.
(1) De aquí en más estos artículos se citarán como "a continuación".
(2) D'AGOSTINO, Hernán, "Ganancias. Nuevas presunciones de renta gravada", Ed.
Errepar, diciembre 2017.
(3) Por el período anterior las ganancias las declaran los socios.
(4) Art. 50 de la ley.
(5) Se emplea aquí esta expresión en forma genérica para referirse a todas las situaciones
a las que alude el artículo a continuación del 46.
(6) Esto es un indicio indirecto de la exclusión de otros accionistas o socios (p.e.
sociedades) que, como es obvio, no pueden tener tales atributos familiares.
(7) Grava los dividendos percibidos por personas humanas y sucesiones indivisas.
(8) BO 27/12/2018.
(9) Ley 19.550, art. 68.— Los dividendos no pueden ser aprobados ni distribuidos a los
socios, sino por ganancias realizadas y líquidas resultantes de un balance confeccionado de
acuerdo con la ley y el estatuto y aprobado por el órgano social competente, salvo en el caso
previsto en el art. 224, segundo párrafo. Las ganancias distribuidas en violación a esta regla
son repetibles, con excepción del supuesto previsto en el art. 225.
(10) SASOT BETES los llama "dividendos ficticios".
(11) Ley 19.550, art. 224. No se abordará aquí el tratamiento en cabeza de los
responsables de esta situación (directores, síndicos y otros) que deban hacerse cargo de
devolver a la sociedad el dividendo declarado nulo que fuera percibido de buena fe por los
demás accionistas.
(12) No es este el lugar para analizar la legalidad de atribuirle tal carácter a la presunción
legal.
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(13) Aunque el término "fehaciente" plantea algunas dudas sobre su aplicación a casos
determinados. Sirva como ejemplo la norma sobre incobrables (DR art. 136, inc. c) exige
verificar la "desaparición fehaciente del deudor".
(14) El reglamento delega en AFIP establecer el procedimiento; además deberá reglarse
como se devuelve la retención cuando tenga carácter de pago único y definitivo.
(15) Inc. D).
(16) Por ejemplo, el accionista al que se le atribuyo como dividendo un retiro del
cónyuge, pudiera no serlo al momento de la asamblea que los votara.

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