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Filosofía de las Ciencias

Profesor Pablo Acuña


ptacuna@uc.cl
• ¿Por qué un estudio filosófico de la ciencia?

La civilización contemporánea, con su tremendo potencial de construcción y destrucción, no


habría sido posible sin el desarrollo de la ciencia moderna de la naturaleza y sus aplicaciones
técnicas. Por obra de éstas, el género humano ha dejado de ser una idea abstracta de profetas
y filósofos, para convertirse en una sociedad concreta, unida, para mal o para bien, por un
destino común. Ya sea que éste consista en la aniquilación general, por conflagración atómica
o por envenenamiento del ambiente, ya sea que, por el contrario, nos ofrezca nuevas y
mejores condiciones materiales de vida para todos, en uno u otro caso ese destino será el
fruto de una tecnología basada en la ciencia. […]
De esta suerte, la ciencia natural moderna aparece en todo caso como una realidad decisiva
para la existencia humana actual, una realidad, por tanto, que una educación "humanista"
debe enseñar a comprender. Tal comprensión ha de buscarse, sobre todo, a través del estudio
de las ideas centrales y los métodos de la ciencia, pero también puede contribuir a ella el
conocimiento de sus raíces históricas. (Torretti 1971, 13)
Contenidos

• La Revolución Científica

• La Ciencia en Acción

• Modelos de la Racionalidad y Progreso Científico


La ciencia natural moderna nace en el siglo XVII, pero sus antecedentes intelectuales se
remontan mucho más atrás, hasta la antigua Grecia. Ella supone toda una manera de
entender y tratar el acontecer en torno nuestro, que en su forma más específica se debe a sus
fundadores, Galileo, Descartes, Newton, etc., pero que, en un sentido más genérico, procede
de la filosofía griega. (Torretti 1971, 13)

• La ciencia moderna es una invención humana de la Europa del siglo


XVII, y envuelve una innovación radical respecto del modo de
comprensión racional de la naturaleza pre-científico.

• Sin embargo, la ciencia moderna muestra al mismo tiempo


elementos de continuidad esenciales en relación al modo de
comprensión pre-científico—la filosofía de la naturaleza—que se
remontan hasta el pensamiento griego.
La Revolución Científica

De la Filosofía de la Naturaleza a
la Física Moderna:
Continuidad e Innovación
Contenidos
• Filosofía Natural en la Antigüedad Griega:
• Los Presocráticos y Platón
• Aristóteles

• Modelos astronómicos
• Eudoxo-Aristóteles
• Hiparco-Ptolomeo
• Copérnico
• Galileo y el telescopio
Contenidos
• El Nacimiento de la Ciencia Moderna
• Las leyes de Kepler
• Galileo y la dinámica inercial
• Descartes y el mecanicismo

• La Síntesis Newtoniana
• Las tres leyes del movimiento
• La gravitación universal

• Ciencia moderna
• Mecanicismo
• Modelos matemáticos, idealización y abstracción
• Testeo experimental
Filosofía Natural en la
Antigüedad Griega
1. Los Presocráticos y Platón
Los Milesios

Tales, 624-546 Anaximandro, 610-545 Anaxímenes, 590-525


Los Milesios

• Abandono de la explicación mítica en favor del logos sobre la naturaleza


(physis). Rasgo continuo con la ciencia moderna.

• Idea de un principio último explicativo del curso de los eventos naturales.


Antecedente de la idea moderna de ley natural.
Los Milesios

• Tales: el agua, cambiante y escurridiza.

• Anaxímenes: el aire, principio de la vida y que todo lo llena.

• Anaximandro: lo indeterminado e informe (apeiron).


Simplicio (siglo VI d. C) Ad Physicam, 24, 13 (D. 12 A 9) .

El milesio Anaximandro, hijo de Praxíades, discípulo y sucesor de Tales, ha dicho que el


principio y elemento de los entes es lo infinito (apeiron), empleando antes que nadie esta
denominación del principio. Dice que éste no es agua ni otro alguno de los llamados elementos,
sino otra naturaleza infinita, de la cual surgen todos los cielos y los mundos que hay en ellos.
Dice esto mismo con palabras más poéticas: de donde los entes nacen, en eso también perecen
“conforme a lo debido; pues se dan mutuamente ajuste y compensación por su injusticia según el
orden del tiempo”. (Torretti 1971, 33)
Heráclito y Parménides

Heráclito de Éfeso, 540-480 Parménides de Elea, 515/530-? Zenón de Elea, 490-430


Heráclito y Parménides

• Heráclito: la realidad cambio incesante, un cosmos según medida

• Parménides: lo que no es no puede decirse que es, y lo que es no puede


decirse que no es, por lo tanto el cambio es imposible

• Zenón: las paradojas del movimiento como prueba de su imposibilidad


Empédocles y Atomistas

Empédocles de Agrigento, 494-434 Leucipo, ¿?-¿? Demócrito de Abdera, 460-370


Empédocles y Atomistas

• Empédocles: pluralidad de elementos—tierra, agua, aire y fuego—


combinación de ellos de acuerdo a principios de amor y discordia dan
cuenta de los fenómenos naturales, de lo permanente y del cambio.

• Leucipo y Demócrito: átomos indivisibles e indestructibles se (des)unen y


(des)configuran constituyendo la naturaleza. Necesidad del vacío (el no-
ser) para moverse y (des)combinarse. Antecedente del mecanicismo de la
ciencia moderna.
Empédocles y Atomistas

• En el atomismo y el elementalismo encontramos una distinción entre el


mundo fenoménico—la naturaleza como la observamos—y el plano
fundamental ontológico—la naturaleza como es en sentido fundamental y
objetivo.

• Este es otro principio que encontramos también en la ciencia moderna.


Pitágoras

Pitágoras de Samos, 569-475


Pitágoras

• El orden detrás de los fenómenos naturales es matemático-geométrico.

• Números y figuras son los elementos constituyentes, y las armonías y


proporcionalidades entre ellos subyacen las apariencias.

• Influencia sobre Platón, sobre Galileo y Kepler, y con ellos sobre la


constitución de la ciencia moderna en el siglo XVII.
Platón

Platón, 427-347
Platón

• Fedón 97b—99c

• Atribuye a Anaxágoras la idea de una inteligencia subyacente a la


naturaleza que la gobierna.

• Ataca la carencia de un propósito que guíe esa inteligencia. Sin ese telos,
la inteligencia natural no puede ser causa explicativa

• Platón introduce la noción de causa final que es central en la concepción


teleológica de la naturaleza
Platón

Una vez oí leer de un libro de Anaxágoras, donde decía que la inteligencia es quien establece el
orden cósmico y es la causa de todas las cosas. Me gustó esta causa y me pareció que en cierto
modo era bueno que la inteligencia fuese la causa de todo, y pensé que, si ello era así, la inteligencia
ordenadora ordenaría todas las cosas y dispondría a cada una de la mejor manera posible. Si alguien
quisiera, pues, encontrar la causa por la que cada cosa nace o perece o existe tendría que
descubrir de qué modo es mejor para cada una ser o hacer o padecer lo que sea. Según este
razonamiento lo único que le corresponde considerar al hombre, respecto de esa cosa o de las
demás, es lo excelente y lo óptimo. Es preciso conocer esto y lo peor, pues la ciencia de estas
cosas es la misma. Así discurriendo complacido creía haber hallado al maestro que me enseñaría
la causa de los entes ajustada a mi inteligencia, Anaxágoras, quien me indicaría si la tierra es
plana o redonda y luego me explicaría además la causa y la necesidad de que así sea, diciendo lo
mejor y que es mejor que ella sea de tal modo; y si dijera que esta en el centro, explicaría además
cómo es mejor que este en el centro; y si me declaraba estas cosas, yo estaba dispuesto a no
añorar más ninguna otra clase de causa. (Torretti 1971, 45)
Platón

• La teleología es una de las ideas fundamentales que en el nacimiento de


la ciencia moderna es rechazada, y reemplazada por una concepción
mecanicista.

• La teleología será fundamental en la filosofía natural de Aristóteles


Platón

• República, Libro VII, 528e-530c

• Discusión sobre los modelos geométrico-astronómicos.

• Sócrates plantea que esa descripción no puede ser tomada en serio ni


objetivamente. El movimiento de los cuerpos físicos no es capaz de
reproducir la armonía proporcional de las figuras geométricas—no es
más que una mala copia.
Platón

La ornamentación del cielo ha de usarse como modelo (paradeigma) al servicio del estudio con
vistas a aquello, igual que si alguien encontrase unos diseños excelentes y acabadamente
dibujados por Dédalo u otro artífice o pintor. Cualquier conocedor de la geometría estimaría, al
verlos, que es bellísima su factura, pero hallaría ridículo examinarlos en serio para captar en
ellos la verdad de los iguales o las dobles, o de alguna otra proporción […]
Y el que es de veras astrónomo […] ¿no crees que pensará lo mismo contemplando los
movimientos de los astros? Estimará que el artífice del cielo ha compuesto a éste y a lo que hay
en él lo más bellamente que se puede componer obras tales. Pero ¿Crees que no juzgara absurdo
a quien opine que se produce siempre del mismo modo y nunca varía en nada la proporción
entre el día y la noche, y entre éstos y el mes, y de éste con el año, así como la de los otros astros
con éstos y entre ellos, y busque de todas maneras captar la verdad de estas cosas, siendo como
son corpóreas y visibles? (Torretti, 48)
Platón

• Platón refiere de modo crítico a la noción de idealización de los


fenómenos naturales. Un representación que no es del todo fidedigna no
puede entregar conocimiento en sentido propio.

• El trasfondo es la teoría de las ideas. Los modelos geométricos entregan


conocimiento en sentido propio, pero de los objetos ideales de la
geometría, de lo sensible y cambiante no hay conocimiento en sentido
pleno.

• Sin embargo, la idealización y la representación en términos de modelos


matemáticos son rasgos esenciales en la ciencia moderna.
Platón

• Timeo 27d-30b

• Los entes que existen en sentido pleno y fundamental son las ideas,
inmateriales, inteligibles, eternas e inmutables. Los objetos sensibles,
materiales corruptibles y cambiantes son una mala copia de los
primeros.

• El mundo físico es temporal, cambiante y corruptible, lo que para Platón


significa que ha llegado a ser: todo lo que deviene, deviene por una
causa.

• El demiurgo, por bondad y perfección, ha creado el Universo de acuerdo


al modelo de las ideas eternas, de ahí su belleza y orden, pese a su
carácter corruptible e imperfecto. El orden y la belleza del mundo
responden a una teleología.
Platón

Además, todo lo que deviene, deviene necesariamente por alguna causa; es imposible, por tanto,
que algo devenga sin una causa. Cuando el artífice de algo, al construir su forma y cualidad, fija
constantemente su mirada en el ser inmutable y lo usa de modelo, lo así hecho será
necesariamente bello. Pero aquello cuya forma y cualidad hayan sido conformadas por medio de
la observación de lo generado, con un modelo generado, no será bello. Acerca del universo—o
cosmos o si en alguna ocasión se le hubiera dado otro nombre mas apropiado, usémoslo—
debemos indagar primero, lo que se supone que hay que considerar en primer lugar en toda
ocasión: si siempre ha sido, sin comienzo de la generación, o si se generó y tuvo algún inicio. Es
generado, pues es visible y tangible y tiene un cuerpo. Y tales cosas son todas sensibles y lo
sensible, captado por la opinión unida a la sensación, se mostró generado y engendrado.
Decíamos, además, que lo generado debe serlo necesariamente por alguna causa (…) Por otra
parte, hay que observar acerca de él lo siguiente: qué modelo contempló su artífice al hacerlo, el
que es inmutable y permanente o el generado. Bien, si este mundo es bello y su creador bueno,
es evidente que miró el modelo eterno.
Platón

Digamos ahora por qué causa el hacedor hizo el devenir y este universo. Es bueno y el bueno
nunca anida ninguna mezquindad acerca de nada. Al carecer de ésta, quería que todo llegara a
ser lo más semejante a él mismo. Haríamos muy bien en aceptar de hombres inteligentes este
principio importantísimo del devenir y del mundo. Como el dios quería que todas las cosas
fueran buenas y no hubiera en lo posible nada malo, tomó todo cuanto es visible, que se movía
sin reposo de manera caótica y desordenada, y lo condujo del desorden al orden, porque pensó
que este es en todo sentido mejor que aquél. Pues al óptimo solo le estaba y le está permitido
hacer lo más bello.
Platón

• Timeo 31b-33b

• Creación a partir de los 4 elementos en proporción armónica con el fin de


formar un universo que es como un ser vivo que nunca enferma o envejece.
El ser vivo es el ejemplo paradigmático de la concepción teleológica.

• El orden y la infinitud temporal del universo es reflejo de la inteligencia


del demiurgo creador. Lo mismo vale para la forma esférica del cosmos: la
más perfecta
Platón

• Timeo 37d-38d

• La temporalidad es también una copia del modelo eterno del reino de las
ideas. El propósito de la creación del Sol y los planetas es marcar el
tiempo como un reloj cósmico

Pero dado que la naturaleza del mundo ideal es sempiterna y esta cualidad no se le puede otorgar
completamente a lo generado, procuró realizar una cierta imagen móvil de la eternidad y, al ordenar
el cielo, hizo de la eternidad que permanece siempre en un punto una imagen eterna que marchaba
según el numero, eso que llamamos tiempo. Antes de que se originara el mundo, no existían los días,
las noches, los meses ni los años. Por ello, planeó su generación al mismo tiempo que la composición
de aquél. […]
La decisión divina de crear el tiempo hizo que surgieran el sol, la luna y los otros cinco cuerpos
celestes que llevan el nombre de planetas para que dividieran y guardaran las magnitudes
temporales.
Platón

• Timeo 48e-52d

• Para que exista el cambio en cosas que son copias de las ideas, es
necesario un sustrato amorfo, que Platón identifica con la espacialidad,
capaz de adoptar las diversas facetas de los estados cambiantes—
prefiguración de la noción de materia.
Platón

Hay que llamarla siempre lo mismo; pues en absoluto se aparta de su virtud propia -ya que acoge
siempre todo y jamás en modo alguno adopta una forma igual a la de ninguna de las cosas que a ella
ingresan . Dispuesta por naturaleza para recibir el cuño de todo, puesta en movimiento y configurada por
las cosas que entran en ella, aparece cada vez alterada por ellas; en tanto que lo que entra y sale son
copias de los entes eternos, estampadas por ellos de manera asombrosa y difícil de expresar […]. Por
ahora, es necesario concebir tres clases de cosas: lo que deviene, aquello donde deviene, y aquello
reproduciendo a lo cual crece lo que deviene […] Hay que entender asimismo que, si ha de haber una
copia que pueda ser modelada según toda clase de diseños, aquello en que estos se impriman estará bien
preparado para ello solo si esta exento de todas esas formas que va a recibir de algún lado. Pues si fuese
igual a alguna de las cosas que entran en él, al recibir las de naturaleza contraria o absolutamente
distinta, si es que llegasen, las reproduciría mal, insinuándose junto a ellas su aspecto propio. Por lo cual
es necesario que aquello que va a recibir en si a todos los géneros esté libre de todas las formas […]
Al receptáculo de lo que ha devenido visible o en general sensible no la llamaremos tierra ni aire ni fuego
ni agua, ni otra ninguna de las cosas nacidas de éstas o de que éstas nacen; no mentiremos, en cambio, si
decimos que es una especie (eidos) invisible, amorfa, omnirreceptiva, partícipe de lo inteligible de un
modo sumamente desconcertante y dificilísimo de captar. (Torretti 50-51)
Platón

• Timeo 53c-61c

• El modo en que el sustrato adopta formas es también copiando aspectos


del reino inteligible: figuras geométricas.

• Existen sólo cinco poliedros regulares. Los cuatro elementos están


formados de acuerdo a cada uno de estos poliedros como sus
“moléculas”. El cubo para la tierra, el icosaedro para el agua, el octaedro
para el aire, y el tetraedro para el fuego. El “sobrante” dodecaedro es
asignado al todo o al éter.
Platón

• Las propiedades de cada elemento responden a las propiedades


geométricas de cada cuerpo: la solidez de la tierra al acopio denso de los
cubos, el ardor del fuego a la agudeza y filosidad del tetraedro.

• A su vez, las caras de los 4 poliedros elementales pueden reducirse a


combinaciones de triángulos rectángulo isósceles y triángulos
rectángulos con ángulo de 30°, y estas figuras son constituyentes últimos
de la materia. Las pentágonos del dodecaedro no se dejan reducir a estos
triángulos.

• Propuesta de una incipiente teoría del movimiento en base al lugar y


tendencia natural de los elementos en el cosmos.El desarrollo de esta
idea por parte de Aristóteles constituye uno de los mayores logros de la
filosofía natural antigua.
Filosofía Natural en la
Antigüedad Griega
2. Aristóteles
Aristóteles

Estagira, 384-322
Aristóteles

• Tres ciencias o filosofías teóricas:


• Entidades no sujetas a movimiento (kínesis), de existencia
dependiente: la matemática
• Entidades de existencia independiente y sujetas a movimiento: la
física
• Entidades de existencia independiente, no sujetas a movimiento: la
teología

• Los objetos de la física—la ciencia de la naturaleza (phýsis)—están


esencialmente caracterizados por ser sujetos de movimiento.
Aristóteles

• Cambio (metabolé): toda forma procesual del devenir


• Generación y corrupción: cambio de la sustancia (ousía)
• Movimiento (kínesis): cambio según la cualidad, crecimiento-
disminución, traslación (phorá)

• Movimiento natural vs. movimiento forzado


• Natural: movimiento de acuerdo a las propias características y
tendencias esenciales del objeto—de acuerdo a la naturaleza (phýsis)
del objeto
• Forzado: movimiento de acuerdo a acción exterior que contrarresta o
sobredetermina las tendencias naturales
• El movimiento natural prima sobre el forzado: el segundo se da sobre,
y presupone el primero
Aristóteles

• Esta distinción no está presente en el pensamiento científico moderno.


Los procesos causados por la acción de fuerzas externas son tan
naturales como todos los demás.

• En ciencia moderna la distinción natural/artificial es pragmática y/o


cultural, no refleja un aspecto esencial de la naturaleza. Lo opuesto a lo
natural es lo sobrenatural, lo que bajo los presupuestos de la ciencia
moderna no es más que una ficción imaginaria.
Aristóteles

• Naturaleza (phýsis) denota tanto el reino de los objetos físicos (sujetos a


movimiento), como la esencia de dichos objetos (que determina tanto lo
que son como lo que pueden llegar a ser)

todas las cosas que son por naturaleza aparecen poseyendo en sí mismas un principio de
movimiento y reposo, unas con respecto al lugar; otras, con respecto al crecimiento y
decrecimiento; otras, con respecto a la alteración. (Torretti 1998, 53)
Aristóteles

• El movimiento natural descansa en las potencialidades esenciales de los


objetos.

• Distinción acto (entelecheia, energeia) y potencia (dynamis).

• Una estatua de Pericles es una estatua de Pericles en acto, pero es


una estatua de Alejandro en potencia
Aristóteles

• El movimiento es la actualización de lo potencial en cuanto potencial. El


en cuanto potencial remite a la virtualidad y procesualidad del cambio.

Tenemos que la realidad actual de lo que existe en potencia, en cuanto tal, es el movimiento […]. El
movimiento es el ser en acto de lo que existe en potencia cuando se actualiza no como lo que ello
mismo es, sino como móvil […]. Realidad actual de lo possible, como posible, es evidentemente el
movimiento. (Torretti 1998, 69)
Aristóteles

• Hylemorfismo. Objetos físicos son sustancias (ousía) compuestas de


materia y forma
• Forma (morphé, eidos): principio de inteligibilidad que hace que un
objeto sea lo que es. Aquello que hace que algo que es potencialmente
F sea actualmente F
• Materia (hylé): aquello de lo que un objeto está hecho
• El bronce de la estatua de Pericles es la materia de la estatua,
mientras que la figura de Pericles es su forma
• La distinción es nivel-relativa: el bronce, materia de la estatua, tiene
una forma, y está compuesto de combinación de porciones de los 4
elementos como su materia
• A diferencia de los artefactos, la relación materia-forma no es
extrínseca en los objetos naturales. En éstos la forma sólo puede
instanciarse sobre determinada materia
Aristóteles

• El movimiento natural en los objetos físicos, en la medida que constituye


la actualización de sus potencialidades en cuanto potenciales, es
esencialmente teleológico. El movimiento apunta a un fin (telos) dado por
la forma

La naturaleza considerada como proceso es una vía a la naturaleza […]. Lo que se desarrolla
naturalmente va de algo hacia algo en tanto que se desarrolla. Se desarrolla, pues, hacia algo;
que no es aquello de donde viene sino aquello hacia donde va. Entonces la naturaleza es la
forma (Torretti 1998, 55-56).
Aristóteles

• La física apunta a develar el porqué del movimiento. Doctrina de las 4


causas.

• Causa material: por qué un trozo de bronce se convierte en una estatua? Por
el bronce de que está hecha. La materia explica este aspecto del movimiento.

• Causa formal: el movimiento ocurre porque el trozo de bronce adopta la


figura de Pericles. La forma explica este aspecto.

• Causa eficiente: el movimiento ocurre por la acción externa del escultor

• Causa final: la finalidad (telos) del escultor lleva al movimiento en cuestión


Aristóteles

Corresponde examinar acerca de las causas, cuáles y cuántas son. Puesto que nuestro estudio se hace
para conocer, y no creemos conocer una cosa mientras no captamos el porqué de ella (esto es, su
causa inmediata) es obvio que tenemos que hacerlo también en lo que concierne a la génesis y la
destrucci6n y a todo cambio natural, para que, conociendo sus principios, intentemos referir a ellos
cada uno de los objetos investigados. En un sentido, pues, se llama causa aquello de lo cual surge
algo, en lo que sigue presente, como el bronce es causa de la estatua y la plata de la copa, y los
géneros correspondientes; en otro sentido, causa es la forma y el modelo […]. Además, es causa
aquello de donde procede el primer inicio del cambio y el reposo, como el que toma una decisión es
causa, y el padre lo es del hijo, y, en general, el que fabrica de lo fabricado y el que hace el cambio de
lo cambiado. Además, se concibe la causa como el fin; esto es, el para qué, como la salud lo es del
paseo; ¿para qué se pasea? decimos que para mantenerse saludable, y diciendo esto creemos haber
indicado la causa. Puesto que las causas son cuatro, es propio del físico saber acerca de todas; y dará
el porqué como físico remitiendo a todas ellas, la materia, la forma, el motor, el para qué. (Torretti
1998, 57).
Aristóteles

• La causalidad final expresa de manera obvia el carácter teleológico de la


filosofía natural aristotélica. Todo movimiento, y con mayor claridad los
naturales, ocurre en vistas a algún fin dado por la naturaleza misma de
las cosas

En general, el arte completa algunas cosas que la naturaleza no es capaz de llevar a cabo, e imita otras.
Por tanto, si las cosas artificiales son para algo, es obvio que también lo son las naturales; pues la
relación reciproca entre lo que viene antes y lo que viene después es similar en las cosas artificiales y
en las naturales. Ello es manifiesto sobre todo en el caso de los demás animales, que no obran según el
arte, ni investigando o deliberando; por lo cual se preguntan algunos si las arañas y las hormigas y
otros seres como estos trabajan con inteligencia o con algo diferente. Avanzando un poco en esta
dirección, se ve que también en las plantas surgen las cosas útiles con vistas al fin, como las hojas para
protección del fruto. De modo que si la golondrina hace su nido y la araña su tela por naturaleza y
para algo, y las plantas producen sus hojas para los frutos y extienden sus raíces hacia abajo y no
hacia arriba para la alimentaci6n, es manifiesto que este tipo de causa esta presente en las cosas que se
producen y son por naturaleza. Y puesto que la naturaleza es doble, como materia y como forma, y
esta ultima es el fin y las demás cosas son para el fin, esta será la causa que constituye el “para qué”

Aristóteles

Se producen errores también en las cosas artificiales; el gramático puede escribir


incorrectamente, el médico puede administrar incorrectamente el remedio; de modo que
obviamente esto puede pasar también con las cosas naturales. Si hay algunas cosas artificiales en
que lo realizado correctamente sirve para algo en tanto que las partes falladas se intentaron para
algo, pero no se acertó, entonces pasa lo mismo con las cosas naturales, y los monstruos son
errores del para qué. (Torretti 1998, 65)

• La teleología es reemplazada por una concepción mecanicista en la


ciencia moderna. La naturaleza no se comporta de acuerdo a fines, sino
como un mecanismo gobernado por leyes. Por lo tanto, las nociones de
error o acierto de la naturaleza no tienen sentido en un contexto
científico moderno.
Aristóteles

• Tres de las cuatro causas remiten a la forma. La causa formal, la final


puesto que el objetivo está dado por la forma a adoptar, y la eficiente
porque la forma del motor le permite generar el cambio. En el cambio
natural, la causa eficiente es la forma (naturaleza) misma.

A menudo tres se reducen a una; en efecto, el “qué es” y el para qué son una sola cosa, y aquello
de donde procede el movimiento, por su forma, coincide con ellos (pues un hombre genera al
hombre). (Torretti 1998, 62-63).
Aristóteles

• Las causas aristotélicas no corresponden a la concepción de causalidad


científica-moderna asociada al mecanicismo—aunque la causa eficiente
es hasta cierto punto similar.

Desde una perspectiva moderna, debe llamar la atención el hecho de que las causas aristotélicas son
primariamente causas de cosas, y sólo de modo derivado o secundario causas de eventos y estados de
cosas. Mientras que en la modernidad se tiende a concebir la causalidad predominantemente como
una relación entre dos eventos de los cuales el primero (la causa) produce necesariamente el segundo
(el efecto), en su concepción de la causalidad Aristóteles apunta mas bien a los principios inmanentes
que dan cuenta, en primera instancia, del ser del objeto: forma y materia no son eventos ni dan cuenta
primariamente de la producción de eventos, sino más bien de la constitución interna del objeto
compuesto, y solo sobre esa base también de su papel, activo o pasivo, en la originación de ciertos
procesos, eventos o estados de cosas. Esto explica también como puede Aristóteles apelar a la noción
de causa sin hacer expresamente uso coextensivo de una noción como la de efecto, que permanece
prácticamente ajena a su peculiar modo de tratar la causalidad. (Vigo 2006, 77)
Aristóteles

• Los cuatro elementos. Aristóteles coincide con Empédocles en que el


sustrato último de todos los objetos naturales está dado por los 4
elementos: tierra, agua, aire y fuego.

• Aristóteles toma esta idea en el contexto de su hylemorfismo. Los


elementos no son mera materia, se distinguen entre sí en términos de
aspectos relativos a la forma, la cual a su vez determina, en cuanto
naturaleza, potencialidades naturales en cada caso.
Aristóteles

• Pesadez y liviandad son aspectos determinados naturalmente respecto de


cada elemento, y esa naturaleza determina a su vez un movimiento y un
lugar natural para cada elemento.

Sea, pues, pesado lo que esta constituido naturalmente para trasladarse hacia el centro, liviano lo
constituido para trasladarse desde el centro; lo más pesado será aquello que se hunde debajo de
todas las cosas que se desplazan hacia abajo, lo más liviano aquello que flota por encima de
todas las cosas que se desplazan hacia arriba. Es necesario que todo lo que se mueve hacia arriba
o hacia abajo posea liviandad o peso o ambos, aunque no con respecto a lo mismo; pues son
pesados y livianos unos con respecto a otros, coma el aire con respecto al agua y el agua con
respecto a la tierra. (Torretti 1998, 74)
Aristóteles

• El elemento tierra es el más pesado, y le corresponde entonces el


movimiento hacia el centro del universo, y éste último es a su vez su
lugar natural. El agua es pesada, pero menos que la tierra, por lo que
también le corresponde el movimiento hacia el centro, y su lugar natural
es sobre el elemento tierra.

• Lo mismo vale para el fuego y el aire, respecto de la liviandad. Al fuego le


corresponde el movimiento alejándose del centro y su lugar natural es el
límite con el plano supralunar. El mismo movimiento le corresponde al
aire, y su lugar natural es bajo el elemento fuego.
Aristóteles

• Esta concepción ofrece una explicación cualitativa de que la Tierra ocupe


el centro del universo—que como veremos es lo que sugieren las
observaciones astronómicas a simple vista—y también la esfericidad de la
Tierra—que veremos también los griegos determinaron
observacionalmente.

• El movimiento forzado y la mezcla de los elementos en los objetos


naturales explica que los elementos no estén homogéneamente y
esféricamente distribuidos en el mundo sublunar.

• Esta doctrina ofrece una explicación cualitativa también del movimiento


traslacional (phorá) de los objetos físicos en el mundo sublunar.
Aristóteles

• En la descripción del movimiento presentada por Aristóteles encontramos


el primer ejemplo de ecuaciones dinámicas: relaciones cuantitativas entre
cantidades dinámicas que definen el movimiento.

• Un cuerpo atraviesa el medio B en tiempo 𝑡𝐵 , y el medio D en tiempo 𝑡𝐷 .


Si la distancia recorrida es la misma, el tiempo que el cuerpo tarda en
recorrerla es proporcional a la resistencia del medio:

𝑅𝐷 : 𝑅𝐵 = 𝑡𝐷 : 𝑡𝐵

Esto implica que la velocidad del movimiento es inversamente proporcional


a la resistencia, 𝑣 ∝ 1Τ𝑅
Aristóteles

• Si la resistencia del medio es 0, el tiempo en que un cuerpo recorrería


una distancia a través de ese medio sería también 0, lo cual es absurdo.

• Aristóteles argumenta con esto que el vacío—el medio con resistencia 0—


no puede existir: la naturaleza es un plenum.

• Un segundo argumento contra la posibilidad del vacío: para que un


proyectil se mueva, debe estar en contacto con el cuerpo que lo fuerza a
desviarse de su movimiento natural de caída hacia el centro. Al separarse
la mano de la piedra lanzada, por ejemplo, es el aire detrás de la piedra lo
que la sigue impulsando en su trayectoria. Si hubiera vacío, esto no sería
posible.
Aristóteles

• Otras proporcionalidades que Aristóteles plantea son las siguientes:

• Dada un misma fuerza motriz, la distancia recorrida es inversamente


proporcional al tamaño-peso del objeto

• Dada una misma fuerza motriz, el tiempo de trayectoria es proporcional al


tamaño-peso del objeto

• Dada una distancia y un tiempo fijo, la fuerza es proporcional al peso-


tamaño del objeto movido

• En el caso de la caída al centro, las proporcionalidades refieren solo al peso-


tamaño: a mayor peso, menor tiempo de caída para una misma distancia
Aristóteles

• De esto se sigue que 𝑣 ∝ 𝐹

• Una representación y generalización anacrónica de estas relaciones es

𝐹
𝑣∝
𝑅

Y en el caso de la caída hacia el centro

𝑃
𝑣∝
𝑅
Aristóteles

• Estas “ecuaciones dinámicas” son incorrectas, pero son un ejemplo de la


estructura matemática exhibida en las leyes dinámicas formuladas en el
marco de la ciencia moderna—una cierta cantidad dinámica es función
de otras cantidades.

• Sin embargo, Aristóteles usó estas relaciones proporcionales de manera


restringida. Por ejemplo, si 10 hombres mueven un barco 10 metros en
10 minutos, 1 hombre movería el barco 1 metro en 10 minutos, o 10
metros en 100 minutos. Pero el hecho de que un solo hombre es incapaz
de mover el mismo barco le indicó a Aristóteles que las relaciones son
restringidas.
Aristóteles

• Es más, Aristóteles rechaza el principio general de que la descripción de


la naturaleza en términos de modelos matemáticos

• Los objetos físicos son aquellos sujetos a movimiento. El movimiento se


sustenta en la potencialidad contemplada en la naturaleza de estos
objetos, la cual a su vez se funda en su materialidad (hylé)

• Las matemáticas abstraen de toda materialidad, por lo tanto, según


Aristóteles, no son idóneas para una descripción de la naturaleza.
Aristóteles

Aristóteles fue quien primero usó el adjetivo “física” como epíteto de una rama de la investigación o
del saber, aquella que estudia y conoce la physis o “naturaleza” de las cosas, que él caracteriza como
el principio de cambio inherente a cada cosa natural. Ninguna cosa cambia si no puede ser otra que
como actualmente es. La realidad natural reúne y combina, pues, lo actual y lo posible, lo que existe
“en acto” y lo que existe “en potencia”. De hecho, Aristóteles define el cambio como “la actualización
de lo que existe en potencia, en cuanto tal”. Aristóteles identifica el componente de potencialidad
propio de cada cosa natural con lo que llama la materia de esa cosa. Es claro, entonces, que un
concepto que prescinda de este componente, que no incluya entre sus connotaciones la materialidad
del ente a que se refiere, no concibe a este como un ente natural y no es idóneo para la ciencia física.
Ahora bien, conforme a la visión platónica compartida por Aristóteles y por muchos filósofos de la
matemática hasta hoy, los conceptos matemáticos piensan las cosas abstraídas de su materia —al
menos en la acepción aristotélica de esta palabra— sin contemplar o siquiera sugerir nada que
pudiera estar “en potencia”, incompletamente determinado, inacabado en ellas. Por tanto, según
Aristóteles, los conceptos matemáticos son, en principio, inadecuados para pensar en las cosas
naturales. (Torretti 2007, 49-50)
Aristóteles

• La descripción de la naturaleza en términos de modelos matemáticos—


ecuaciones dinámicas que expresan una cantidad como función de otra,
por ejemplo—es un rasgo fundacional y esencial de la ciencia moderna.

• Más allá de las razones filosóficas de Aristóteles para rechazar este


principio, desarrollos de la matemática introducidos por Descartes y
(geometría analítica), y por Newton y Leibniz (calculo infinitesimal) fueron
esenciales en la adopción de la modelización matemática en la
descripción de la naturaleza.
Aristóteles

• La doctrina del movimiento y lugar natural de los 4 elementos claramente


no se cumple respecto de los objetos celestes. Estos—la observación
desnuda sugiere—se mueven circularmente en torno a la Tierra.

• Por esto Aristóteles distingue dos regiones en el universo gobernadas por


principios distintos. La doctrina de los 4 elementos y sus movimientos y
lugares naturales valen en la región sublunar.

• Los objetos que habitan el mundo sublunar están constituidos por otro
elemento como su materia—el éter. La naturaleza de este elemento dicta
un movimiento natural circular.
Aristóteles

• La naturaleza de los objetos celestes de éter es tal que su única


potencialidad está asociada a la traslación circular—a diferencia de la
amplia gama de potencialidades, naturales y forzadas, que valen para los
objetos sublunares.

• El movimiento de objetos sublunares está dado por conceptos en


oposición: pesado/liviano, arriba/abajo. El movimiento circular no tiene
una forma de movimiento opuesto. Esto es la base de que Aristóteles
asigne una inmutabilidad esencial a los objetos celestes.
Aristóteles

• Aristóteles, en base a concepciones geométrico-estéticas en que el movimiento en


línea recta y en círculos tienen ciertas propiedades especiales, sobre la base de la
distinción movimiento natural vs. forzado, afirma que es por necesidad que la
realidad está dispuesta de esta manera.

• Consideraciones de carácter geométrico estético son paradigmáticas del mundo


antiguo y se remontan al menos hasta Pitágoras. Siguen predominando en el
mundo medieval, e incluso fueron principios heurísticos-ontológicos en el trabajo
de Galileo y de Kepler, y en este sentido, en cierta medida catalizadores de la
revolución científica.

• En el contexto científico moderno, aspectos estéticos no poseen un estatuto


ontológico especial, aunque es común que los científicos asignen un cierto
estatuto pragmático e incluso epistémico a principios estéticos como la
simplicidad matemática.
Aristóteles

Todo movimiento con respecto al lugar, o sea lo que denominamos traslación, es rectilíneo o circular
o una mezcla de ambos; simples son únicamente estos dos, a causa de que las únicas magnitudes
simples son justamente la recta y la circunferencia. Circular es el movimiento alrededor del centro,
rectilíneo el hacia arriba y hacia abajo. Llama hacia arriba el movimiento desde el centro, hacia abajo
el movimiento hacia el centro. De modo que necesariamente toda traslación simple es una traslación
desde el centro, hacia el centro o alrededor del centro…

… Puesto que hay cuerpos simples y otros compuestos de aquellos (llamo simples a los que poseen
un principio de movimiento conforme a la naturaleza, como el fuego y la tierra y sus especies […]), es
necesario que también los movimientos sean simples unos y otros en cierto modo mixtos, y que los
simples pertenezcan a los cuerpos simples, y los mixtos a los compuestos, que se mueven según el
elemento predominante. Si existe un movimiento simple, y el movimiento circular es simple, y el
movimiento del cuerpo simple es simple y el movimiento simple pertenece al cuerpo simple (y si el
cuerpo es compuesto, el movimiento se conforma al elemento predominante), es necesario que exista
algún cuerpo simple constituido para trasladarse con movimiento circular conforme a su propia naturaleza …
Aristóteles

… Pero además el movimiento de esta clase es necesariamente primordial. Pues lo completo precede por
naturaleza a lo incompleto, y el círculo es una de las cosas completas, lo que no es ninguna línea recta: ni la
recta infinita (tendría, si fuera completa, un límite y un fin), ni ninguna de las limitadas (pues hay
algo fuera de todas, ya que es posible aumentar a cualquiera de ellas). De modo entonces que, puesto que
el movimiento más primordial es propio de un cuerpo que tiene precedencia por naturaleza y el movimiento
circular es más primordial que el rectilíneo, y el rectilíneo es propio de los cuerpos simples (pues el fuego se
mueve en línea recta hacia arriba y las cosas de tierra hacia abajo en dirección al centro ), es necesario
que también el movimiento circular sea propio de alguno de los cuerpos simples […]. En virtud de estos
antecedentes es manifiesto que existe naturalmente alguna sustancia corporal diversa de las constituidas aquí en
la tierra en que vivimos, más divina y primordial que todas estas…

… Igualmente justificado es suponer que es ingénito e indestructible, incapaz de crecer e inalterable; ya que
todo lo generado nace de un contrario y un sustrato, y se destruye sólo si hay un sustrato y por obra
de un contrario y al convertirse en su contrario […]. Como no puede haber nada contrario a esto por cuanto
no existe un movimiento contrario a la traslación circular, parece que la naturaleza acertadamente segregó de los
contrarios aquello que había de ser ingénito e indestructible; pues la génesis y la destrucción acaecen entre
contrarios. Pero además lo que crece, crece porque se le agrega algo afín que se fusiona con su materia; pero no
existe algo de lo cual esto se haya formado. Si no puede crecer ni perecer, en virtud del mismo razonamiento, hay
que suponer también que es inalterable” (Torretti 1998, 74-75).
Aristóteles

• El mundo supra-lunar está caracterizado por

• Movimiento natural circular (simple y completo)


• Eternidad del movimiento circular (no tiene contrario)
• Inmutabilidad ≈ perfección

• Estas propiedades se complementan con la tesis de la eternidad del


movimiento

• No puede haber un primer movimiento. Todo movimiento presupone un


movimiento anterior. Lo que produce un movimiento lo hace en virtud de
su propio movimiento, el cual debe hacer producido a su vez por una
causa móvil anterior. El estado de reposo responde también a alguna
causa anterior.
Aristóteles

• Tampoco puede haber un último movimiento. El reposo es causado por


causa móvil, de modo que el movimiento de la causa que ha provocado
reposo ha de ser detenida también. Para causar reposo, siempre es
necesario un movimiento.

• Esta tesis cosmológica se basa en especulación metafísica. Con la


invención de la ciencia moderna, la especulación metafísica tiende a ser
exiliada de la descripción científica de la naturaleza—aunque los
fundamentos epistemológicos de dicha descripción deben forzosamente
asumir ciertas presuposiciones de carácter metafísico.
Modelos Astronómicos
1. La Esfera Celeste
Modelos astronómicos

La concepción astronómica de un universo en que las estrellas, entre las que cabe incluir a
nuestro Sol, se hallen dispersas aquí y allá en un espacio infinito empezó a desarrollarse hace
menos de cuatro siglos y ya está superada. Antes de que Copérnico y sus sucesores
desarrollaran dicha teoría, ya habían sido empleadas otras varias nociones sobre la estructura
del universo para explicar los fenómenos que el hombre observaba en los cielos. Estas teorías
astronómicas primitivas son radicalmente diferentes de las que aceptamos en la actualidad, pero
la mayor parte de las mismas recibieron en su época una adhesión tan resuelta como la que hoy
en día adjudicamos a las nuestras. Además, se las consideraba acertadas por idénticas razones,
es decir, porque aportaban respuestas plausibles a las cuestiones que parecían importantes.
(Kuhn 1978, 26)
La esfera celeste

• A ojo desnudo, las estrellas nunca cambian sus posiciones relativas—se


mantienen fijas las unas respecto de las otras.

• Cada estrella describe un círculo en torno a un único punto fijo, que en


el hemisferio norte casi coincide con la posición de una estrella (Polaris)
La esfera celeste

• Mientras más lejos está una estrella de el centro de la rotación, mayor el


círculo que describe. Algo similar ocurre desde la perspectiva del
hemisferio sur.

• Estas observaciones sugieren naturalmente que las estrellas yacen en


una bóveda esférica celestial que rota en torno al eje norte-sur—
determinado en virtud de los dos puntos fijos.
La esfera celeste

• Los antiguos fueron capaces de probar la esfericidad de la Tierra


mediante argumentos geométricos:

• La sombra producida por la Tierra sobre la Luna en eclipses lunares es circular—


aunque esto es coherente con una Tierra con forma de disco, o con diversas
formas ovoides.

• La ubicación visual del polo norte celeste es función de la latitud. A 45° de


latitud lo vemos a 45° sobre el horizonte, mientras que a 90° de latitud (en el polo
norte terrestre) se observa a 90°. Esto solo se explica por una curvatura
constante en la dirección norte-sur—pero esto todavía es compatible con diversas
figuras ovoides. Aristóteles, por ejemplo, consideró este argumento.

• La observación de un eclipse ocurre a distintas horas del día dependiendo de la


longitud—mientras más al este, más tarde. Esto solo se explica en virtud de una
curvatura de la Tierra en dirección este-oeste (Ptolomeo introdujo este argumento
ca. 150 DC). Todos estos argumentos en conjuntos sugieren contundentemente
que la Tierra es esférica
La esfera celeste
La esfera celeste

• Es evidente que las observaciones del firmamento pueden ser explicadas


postulando que es la Tierra la que rota en torno al eje norte-sur. Es
inimaginable que los pensadores griegos no hayan concebido esta
posibilidad.

• Sin embargo, el hecho de que no notamos ningún efecto físico-dinámico


asociado a la rotación de la Tierra, llevó a los antiguos a postular que es
la bóveda celestial la que gira—con la notable excepción de Aristarco—
con un período de 23 horas y 56 minutos.
La esfera celeste

• En la figura observamos también un gran círculo que divide la esfera en


dos hemisferios, el llamado ecuador celeste.

• Dado que a simple vista las estrellas mantienen sus posiciones fijas, los
antiguos construyeron constelaciones que permitieron mapear la bóveda
celeste de manera rudimentaria—los primeros datos de constelaciones
construidas corresponden a la civilización babilonia (ca. 3000 AC).
La esfera celeste

• Una forma más precisa de mapear el cielo—introducida por Ptolomeo (ca.


150 DC)—consiste en trazar paralelos (círculos paralelos al ecuador) que
determinan la latitud estelar o declinación y meridianos (grandes círculos
que pasan por los polos) que determinan la longitud o ascensión recta (ya
veremos como se determina el meridiano 0). A este método se le conoce
como sistema de coordenadas ecuatoriales celestes.
La esfera celeste
La esfera celeste

• Podemos distinguir dos marcos de referencia. En el marco geostático, la


Tierra está en reposo y la bóveda gira en torno al eje norte-sur. Podemos
localizar cualquier punto en el universo-esférico en virtud de su distancia
en el rayo desde el centro del universo que intersecta el punto en
cuestión, y la intersección de este rayo con la superficie de la Tierra.

• En el marco geoastral abstraemos del movimiento de rotación de la esfera


celeste e identificamos un punto en virtud de su distancia respecto del
centro y de su posición respecto de las estrellas fijas.
La esfera celeste

• El marco geoastral es especialmente útil para describir el movimiento del


sol y los planetas.

• Aparte de la traslación en torno a la Tierra cada 24 horas, el sol se mueve


respecto al fondo estelar con un período de un año. Día tras día el sol
avanza respecto de las estrellas de fondo. Esta trayectoria anual describe
un gran círculo cuyo radio está inclinado en 23°40’ respecto del radio del
ecuador.
La esfera celeste

• El plano determinado por el gran círculo de la trayectoria anual respecto


de las estrellas de fondo es denominado eclíptica—los eclipses solares y
lunares ocurren cuando la trayectoria de la luna pasa por el plano de la
eclíptica.

• Definiendo los polos de rotación del sol respecto a lo largo de la eclíptica


podemos generar otro sistema de coordenadas eclípticas definiendo
círculos paralelos de latitud—con la trayectoria del sol como ecuador
eclíptico—y meridianos de longitud.
La esfera celeste
La esfera celeste

• La eclíptica corta al plano ecuatorial en dos puntos que denominamos


equinoccios. Cuando la trayectoria anual pasa por los equinoccios, la
rotación diurna describe un gran círculo que coincide con el ecuador
celeste, de modo que el día y la noche duran exactamente 12 horas en los
equinoccios.

• Los puntos en que la eclíptica alcanza mayor latitud norte y mayor


latitud sur en el sistema de coordenadas esféricas se denominan
solsticios.
La esfera celeste
Modelos Astronómicos
2. Eudoxo y Aristóteles
La esfera celeste

• Los planetas también describen una trayectoria—con períodos distintos—


respecto de las estrellas fijas en el sistema de coordenadas esférico. Las
trayectorias planetarias no coinciden con la eclíptica del sol, pero no se
alejan mucho de ella.

• Además, manifiestan una forma de movimiento especial conocido como


movimiento retrógado. Durante la mayor parte de sus trayectorias, los
planetas avanzan respecto de las estrellas de fondo. Excepto por períodos
en que parecen devolverse en la dirección opuesta, para luego volver a la
dirección normal, formando una suerte de bucle.
La esfera celeste
Esferas concéntricas

• Dado este movimiento, los griegos denominaron a los cuerpos con estas
trayectorias planetés (errante-vagabundo). Para los griegos la Tierra
evidentemente no era un planeta.

• Eudoxo de Cnido (390-337) propuso un modelo geométrico de esferas


concéntricas para dar cuenta de el movimiento de todos los cuerpos
celestes en términos de movimientos circulares
Esferas concéntricas

Eudoxo de Cnido (390-337)


Esferas concéntricas

• Todas las esferas en el modelo de Eudoxo tienen su centro en el centro


del universo (que coincide con el de la Tierra). A las estrellas fijas les
corresponde una esfera que rota sobre el eje norte-sur cada 23 horas 56
minutos.

• A los planetas les corresponden más esferas. Las esferas siguientes a la


estelar tienen sus ejes de rotación en dos puntos fijos de la esfera
anterior, y cada planeta está fijo en el ecuador de la última esfera.
Esferas concéntricas

• El movimiento combinado de las esferas que le corresponden a cada


planeta modela la trayectoria observada de éstos. Ajustando los
parámetros del modelo de Eudoxo—los ángulos entre los ejes de rotación
de las esferas, y su dirección y de rotación—se pueden representar las
trayectorias planetarias.

• Por ejemplo, a la luna le corresponden 3 esferas 𝐸1 , 𝐸2 y 𝐸3 . 𝐸1 gira de


oriente a poniente en torno al eje norte-sur, con un período de 23 horas
56 minutos. Los polos de 𝐸2 son dos puntos fijos en 𝐸1 . 𝐸2 gira en torno a
un eje perpendicular a la eclíptica, y por lo tanto inclinado 23°40’
respecto al eje de 𝐸1 , con un período de 18,6 años. 𝐸3 gira en torno a un
eje dado por dos puntos fijos en 𝐸2 , con un eje de rotación inclinado 5°1’
respecto al eje de 𝐸2 , con un período de 30 días.
Esferas concéntricas

• La representación del movimiento retrógrado requiere de más esferas y


combinaciones complejas, pero la idea esencial es la misma.
Esferas concéntricas

• En sentido estricto, el modelo de Eudoxo es una abstracción matemática


que modela y representa el movimiento observado de los astros. No es
necesario entenderlo como una representación de esferas que existen en
la naturaleza.

• Es más, si lo concebimos nada más que como un modelo para salvar las
apariencias—para modelar nuestras observaciones—ni siquiera
necesitamos concebir que las estrellas realmente constituyen una bóveda
celeste
Esferas concéntricas

Cuando Eudoxo diseña un modelo para uno de los siete “astros errantes” busca reconstruir, no
la trayectoria de un cuerpo en el espacio, sino la de un punto o disco brillante sobre una esfera
cuyo centro coincide con el de la Tierra […]. Nada se ha dicho aquí sobre el radio y espesor de
las esferas, porque no hace falta decir nada. Para desempeñar su función en un modelo
eudoxiano las esferas pueden ser superficies geométricas sin espesor y con el mismo radio. Pues
no son vehículos portadores del cuerpo del planeta, sino figuras geométricas —o, mejor dicho,
configuraciones cinemáticas— que permiten reconstruir la trayectoria efectiva, aparentemente
irregular, de ese cuerpo como resultante de la ejecución simultánea de varios movimientos
circulares uniformes en torno a un mismo centro. (Torretti 2007, 39-40)
Esferas concéntricas

• Aristóteles, sin embargo, sí atribuyó una realidad material a las esferas


de Eudoxo, en coherencia con su tesis del mundo supralunar compuesto
de éter.

• Otra tesis metafísica de Aristóteles es que el movimiento en general, y


más claramente el movimiento eterno de los cielos, requiere de un primer
motor inmóvil (si no lo hubiera sería necesario postular una cadena
infinita de motores móviles, lo que a Aristóteles le parecía absurdo).
Esferas concéntricas

• En el libro XXII de la Metafísica Aristóteles describe al primer motor como


un dios, cuyos atributos son la inmaterialidad (puro acto y forma), el
pensamiento y autarquía.

• Si cada esfera del modelo de Eudoxo gira eternamente, a cada una


corresponde un motor inmóvil divino. Curiosamente, Aristóteles calculó
mal el número de esferas requeridos para explicar los movimientos de los
astros, de modo que erró en el conteo de la demografía del panteón
(Torretti 2007, sección 2.2.1)
Modelos Astronómicos
2. Hiparco y Ptolomeo
Hiparco

• Problema: los dos solsticios y los dos equinoccios dividen la eclíptica en


cuatro regiones de igual medida. El sol no recorre las cuatro secciones en
el mismo tiempo. Del equinoccio vernal al solsticio de verano, el sol toma
94 días y medio, mientras que del solsticio de verano al equinoccio
otoñal, toma 92 días y medio.

• En el modelo de Eudoxo las esferas concéntricas giran de manera regular


y uniforme, de modo que las trayectoria resultante para el sol también lo
es.

• El problema fue abordado por Hiparco, astrónomo helenístico (190-120)


Hiparco

Hiparco de Nicea (190-120)


Hiparco

• La idea de Hiparco es sencilla: el centro de la rotación regular del sol no


coincide con el centro de la Tierra—aunque ésta sigue estando en el
centro del universo.

• La distancia entre el centro de la Tierra y el centro de la rotación del sol


es denominada como la eccentricidad de la órbita solar.

• El arco VS entre el equinoccio vernal y el solsticio de verano, y el arco SF


entre el solsticio de verano y el equinoccio otoñal miden 90° desde la
perspectiva de la Tierra, pero el sol los recorre, también desde la
perspectiva de la Tierra, en 94 1Τ2 y 92 1Τ2 días, respectivamente.
Hiparco

• Si el período de rotación circular es de 365 1Τ4, en una trayectoria circular


regular, el sol recorre cada día 360°Τ365 1Τ4 = 0,986°. Entonces, desde la
perspectiva del centro de rotación regular, en 94 1Τ2 recorre 94,5 ∙ 0,986° ≈
93,2° (esto es lo que tarda en recorrer el arco VS en la trayectoria regular),
mientras que en 92 1Τ2 recorre 92,5 ∙ 0,986° ≈ 91,2° (el arco SF en
trayectoria regular).

• La Tierra debe estar en la recta VF, pues vistos desde ella la separación
angular entre equinoccios es de 180°. Pero desde la perspectiva de la
circunferencia de la trayectoria regular del sol, VF no es un diámetro.
Hiparco

• O es el centro de la circunferencia, E
es la posición de la Tierra, V es el
equinoccio vernal, S el solsticio de
verano, F el equinoccio otoñal. A es
el apogeo y P el perigeo.

• ∡𝑉𝑂𝑆 = 93,2°, ∡𝑆𝑂𝐹 = 91,2°.


⊾𝑉𝐸𝑆 = ⊾𝑆𝐸𝐹 = 90° (VF no es un
diámetro de la circunferencia con
centro en O).

• La distancia OE es la eccentricidad
de la órbita del sol en torno a la
Tierra.
Ptolomeo

Ptolomeo (100-170 DC)


Ptolomeo

• El modelo geométrico-astronómico más elaborado de la antigüedad, y que


solo fue superado por el modelo Copernicano, fue desarrollado por
Ptolomeo, astrónomo alejandrino (100-170 DC), en una obra conocido
como el Almagesto (ca. 150), basado en una idea propuesta por Apolonio
de Perga (ca. 255-170), y que también usó Hiparco (pero no para la órbita
del sol).

• Los componentes esenciales del modelo Ptolemaico son los deferentes y


epiciclos. El deferente es simplemente un círculo con centro O.
Construimos luego otro círculo con centro B en la circunferencia del
deferente. A este círculo menor lo llamamos epiciclo
Ptolomeo

• El punto B, el centro del epiciclo, se mueve de manera uniforme a lo largo


del deferente. Definimos finalmente un punto D sobre la circunferencia
del epiciclo, que también se mueve de manera uniforme en torno al punto
B. El objeto cuya trayectoria se pretende describir se sitúa en D

• Ajustando los parámetros del modelo—la razón entre el radio del


deferente y el radio del epiciclo, la dirección de rotación de B y de D, la
velocidad de rotación de B y D, y el ángulo entre los planos definidos por
el deferente y el epiciclo—pueden modelarse las trayectorias observadas
de los diferentes planetas con un alto grado de precisión.
Ptolomeo

• O es el centro del deferente, B es el


centro del epiciclo.

• B se mueve uniformemente sobre la


circunferencia del deferente, de modo
que el ∡𝜃 aumenta uniformemente. D
se mueve uniformemente sobre la
circunferencia del epiciclo, de modo que
el ∡𝜑 aumenta uniformemente.

• El valor del ∡𝜃 + 𝛾, que determina la


posición del objeto sobre D vista por un
observador en O, varía su valor de
manera no uniforme.

• Esto permite dar cuenta de las


irregularidades observadas en las
trayectorias planetarias.
Ptolomeo

• El modelo puede modificarse ulteriormente. Podemos agregar un epiciclo


con centro en D, introducir eccentricidad de modo que el centro del
deferente y la posición del observador no coinciden.

• El trabajo de astrónomos-geómetras posteriores a Ptolomeo fue


simplemente ajustar los parámetros del modelo e introducir
modificaciones requeridas para modelar las trayectorias observadas de la
manera más precisa posible.
Ptolomeo

• B gira en sentido contra-reloj sobre


el deferente. D gira en sentido del
reloj sobre el epiciclo, a la misma
velocidad que B sobre el deferente,
pero en sentido contrario. Por lo
tanto, en todo momento 𝐷𝐵 ∥ 𝐷′ 𝐵′.

• La trayectoria del objeto situado en


D es entonces la circunferencia en
línea punteada, con centro en O’.

• Si la distancia OO’ es la misma que


la distancia OE en la figura del
modelo de Hiparco, ambos modelos
reproducen la trayectoria del sol de
manera idéntica.
Ptolomeo

• Ajustando los parámetros del modelo, es posible representar el


movimiento retrógrado también.

• Además, usando una idea similar al modelo de Hiparco, puede


introducirse un ecuante. Para explicar variación en la velocidad
observada desde la Tierra para los planetas en su trayectoria, pero
manteniendo la idea de rotación circular uniforme, el centro del deferente
puede ser excéntrico respecto de la Tierra, pero de modo tal modo que es
posible definir que la rotación del centro del epiciclo es uniforme respecto
de un punto que denominamos ecuante
Ptolomeo
Ptolomeo
• C es el centro del deferente. El punto P
no gira de manera regular respecto de
C, recorre los arcos AA’, BB’ y CC’ en
el mismo tiempo, es decir, a
velocidades diferentes

• Desde el punto T, sin embargo, los


tres arcos subtienden ángulos iguales
𝛼, 𝛽 y 𝛾, de modo que desde ese punto
se observa que el planeta se mueve a
velocidad uniforme.
Ptolomeo

• Es útil evaluar e interpretar el modelo Ptolemaico desde una perspectiva


heliocéntrica. El movimiento irregular de los planetas desde la Tierra es
el resultado de la combinación del movimiento del planeta en torno al sol,
y de la Tierra en torno al sol.

• En el modelo Ptolemaico, el deferente y el epiciclo se encargan de


representar estos factores. En el caso de los planetas exteriores (desde
una perspectiva heliocéntrica), el deferente se encarga del movimiento del
planeta en torno al sol, mientras que el epiciclo se encarga del factor
asociado al movimiento de la Tierra en torno al sol. En el caso de los
planetas interiores, los roles de deferente y epiciclo se invierten.
Ptolomeo

• Perspectiva heliocéntrica: el sol está


en S, la Tierra en E y el planeta
(exterior) en P. SE y SP giran
contrarreloj en torno a S con
períodos distintos. Estos dos
movimientos determinan el
movimiento de P visto desde E.

• En el modelo de Ptolomeo, E está


inmóvil y el radio del deferente EP
rota contrarreloj en torno a E. El
radio del epiciclo es PP’ y gira
contrarreloj en torno a P, de tal
modo que PP’ es siempre paralelo a
SE—el movimiento epicíclico de los
planetas exteriores representa el
movimiento de la Tierra en torno al
sol en el modelo Ptolemaico
Ptolomeo
• En el caso de los planetas interiores,
el deferente representa el componente
correspondiente a la traslación de la
Tierra.

• Por lo tanto, los radios de los


deferentes que rotan en torno al centro
deben estar siempre alineados.

• Ptolomeo optó por esta asimetría dado


que de mantener el mismo esquema
de los planetas exteriores, en el caso
de los planetas interiores el radio del
epiciclo sería mayor que el radio del
deferente, y resultaría en que si bien
el sol gira en torno a la Tierra en
torno a un deferente, los planetas
interiores a su vez girarían torno al
sol a lo largo de sus epiciclos.
Ptolomeo

• Nótese que el sol juega un papel importante. En los planetas exteriores,


el radio de los epiciclos es siempre paralelo al radio del deferente
correspondiente al sol, mientras que en los interiores, los radios
deferentes del sol y los planetas están siempre alineados.

• Ptolomeo se dio cuenta de este aspecto, pero no le asignó mayor


importancia. Desde una perspectiva moderna, vemos que este hecho es
un reflejo de cómo el sol determina dinámicamente las trayectorias
planetarias.
Ptolomeo

• Respecto del modelo de Eudoxo:

Viewed in the historical perspective, its chief virtue was in being the first attempt to find a rational
and rigorously mathematical description of planetary motions by the superposition of circular
motions which were separately and strictly uniform; after modification, this became a very fruitful
paradigm. However, because all the Eudoxan motions were concentric, each of the planets must
remain at a constant distnace from the Earth, which was why it could not cope with the variations of
Mars’ brightness. It also failed badly in the description of Mars’ motion. It is for this reason that
Neugebauer classes Eudoxus’ work as mathematical speculation
Almost as interesting as the discovery of the epicycle-deferent model is the question of when and why
the Greek astronomers began the systematic testing of this and other models against observations. It was the
combinations of two strands—the empirical and the theoretical—that more tan anything else gave rise to
dynamics. This proved to be be the very essence of dynamics. The first person definitely known to
have undertaken such work was Hipparchus. (Barbour 2001, 101-102)
Ptolomeo

• El desarrollo de los modelos astronómicos de Eudoxo a Ptolomeo


constituye un refinamiento de modelos matemáticos que describen la
realidad observada cada vez de manera más precisa. Esto ya ilustra un
aspecto esencial de la ciencia moderna—pero que será profundizado y
extendido recién durante la revolución científica en el siglo XVII.

• Los modelos propuestos tienen incluso poder predictivo—eclipses por


ejemplo—con un respetable grado de precisión. El poder predictivo de un
modelo matemático que representa la naturaleza será uno de los
aspectos esenciales del pensamiento científico moderno.
Ptolomeo

• El modelo de Eudoxo es totalmente coherente con la teoría del


movimiento de Aristóteles. Sin embargo, hay aspectos en los modelos de
Hiparco, y especialmente del de Ptolomeo, que no calzan de manera
perfecta con las tesis de Aristóteles.

• Aún así, la teoría Aristotélica del movimiento, junto con el modelo


Ptolemaico, fueron las concepciones universalmente aceptadas hasta los
días de Galileo.

• La ausencia de efectos dinámicos asociados a la traslación de la Tierra,


junto con el hecho de que de todos modos el modelo de Ptolomeo se
sustenta sobre la idea del movimiento circular regular, permitieron que la
teoría Aristotélica del movimiento y el modelo de Ptolomeo pudieran
convivir en paz.
Ptolomeo

Potentially more dangerous was the failure of Eudoxus's strictly earthcentred scheme to account for
the apparent motion and brightness of the planets and its replacement by the far more successful
epicycle-deferent theory. Strictly speaking, this should have demolished the entire Aristotelian
structure; for it established beyond reasonable doubt that planetary motions are in no way
compounded from simple uniform motions around the single centre of the universe. There was in fact
no need to wait for the Copernican interpretation of the astronomical observations for the overthrow
of Aristotle; the ancient system was already at variance with it. Significantly, this was one of the
points at which Copernicus chose to mount his assault on Aristotle: 'nothing prevents the earth from
moving .... For, it is not the centre of all the revolutions. This is indicated by the planets' apparent
nonuniform motion and their varying distances from the earth. These phenomena cannot be
explained by circles concentric with the earth. Therefore, since there are many centres, it will not be
by accident that the further question arises whether the centre of the universe is identical with the
centre of terrestrial gravity or with some other point.‘
This poses the question of how Aristotle survived so long. The first reason no doubt was that there
was still no direct evidence for any motion of the earth. A second was certainly that although the
complete scheme was no longer tenable some of the most important parts of it had in fact been
dramatically confirmed. (Barbour 2001, 154-155)
Modelos Astronómicos
3. Copérnico
Copérnico

Nicolás Copérnico 1473-1543


Copérnico

• El curso de eventos en que se funda la ciencia moderna se denomina


comúnmente como la revolución copernicana. Sin embargo, el espíritu y
los objetivos del trabajo de Copérnico son difícilmente caracterizables
como revolucionarios.

• El trabajo de Copérnico en De Revolutionibus (1543) puede caracterizarse


en términos de tres objetivos:

• Transformar el modelo Ptolemaico, siguiendo los mismos principios geométricos, en


un modelo heliocéntrico
• Deshacerse del ecuante, de modo de reintroducir en sentido estricto la idea del
movimiento circular uniforme
• Redefinir los parámetros observacionales del modelo Ptolemaico para obtener
precisión empírica
Copérnico

• Si bien el esquema heliocéntrico es una innovación—la idea propuesta


por Aristarco en la antigüedad griega nunca fue desarrollada—los
principios geométricos del modelo de Copérnico se basan directamente en
el trabajo de Ptolomeo.

• En el caso de los planetas exteriores, Copérnico “tradujo” el movimiento


epicíclico en la traslación de la Tierra, y el movimiento a lo largo del
deferente en las órbitas planetarias. En el caso de los planetas interiores,
la “traducción” es inversa—recuérdese la asimetría en el modelo de
Ptolomeo.
Copérnico

• El objetivo de reintroducir el movimiento circular uniforme es


derechamente conservador: principio metafísico estético que se remonta
al pensamiento pitagórico-platónico.

• En la determinación de los parámetros observacionales Copérnico aceptó


de manera casi acrítica los valores obtenidos por Ptolomeo.

• Ninguno de los 3 objetivos de Copérnico es de carácter derechamente


revolucionario respecto del modelo de Ptolomeo.
Copérnico

• Sin embargo, el modelo de Copérnico permitió una comprensión


geométrica más sencilla y unificada de los movimientos de los cuerpos
celestes. Este factor fue crucial para el interés en él.

• Inicialmente el modelo fue tomado como una alternativa geométrica para


la representación que no era necesariamente una descripción objetiva de
la realidad—en el prólogo escrito por Osiander el trabajo de Copérnico es
explícitamente descrito de ese modo.
Copérnico

For it is the duty of an astronomer to compose the history of the celestial motions through careful and
expert study. Then he must conceive and devise the causes of these motions or hypotheses about
them. Since he cannot in any way attain to the true causes, he will adopt whatever supositions enable
the motions to be computed correctly from the principles of geometry for the future as well as for the
past. The present autor has performed both these duties excellently. For these hypotheses need not to
be true nor even probable. On the contrary, if they provide a calculus consistent with the
observations, that alone is enough. (Del Prefacio de Osiander a De Revolutionibus, citado en Barbour
2001, 225-226)
Copérnico

• Copérnico sí tomó su modelo en sentido objetivo. Pero los argumentos


que propuso para la inteligibilidad de una Tierra en rotación y traslación
no prefiguran aún la nueva dinámica inercial necesaria para comprender
estos movimientos.

• Un argumento se basa en la relatividad cinemática del movimiento. Si


asumimos que A está en reposo y describimos el movimiento de B,
siempre puede describirse igualmente la situación asumiendo que B está
en reposo y A se mueve.

• Un segundo argumento consiste en que la velocidad de rotación de la


esfera celeste—dado su enorme radio—para que tenga un período de 23
horas 56 minutos debe ser enorme, y esto para Copérnico implicaría una
disgregación y destrucción del firmamento.
Copérnico

• Pero estos argumentos no eran suficientes para contrarrestar los


problemas de una Tierra en movimiento.

• Por ejemplo, si la Tierra rotara, las aves se quedarían atrás, al lanzar un


objeto verticalmente no caería en el mismo lugar desde el que fue
lanzado, sino una cierta distancia hacia el oeste, etc.

• La respuesta a estas objeciones requiere del concepto de movimiento


inercial, que no es aún vislumbrado por Copérnico.
Copérnico

• Pese a esta “falencia”, el modelo Copernicano presentaba una serie de


atractivos geométricos por sobre el modelo Ptolemaico.

• En primer lugar, permite una explicación sencilla del movimiento


retrógrado. En lugar de un verdadero movimiento complejo, este
fenómeno no es más que una ilusión óptica debida al movimiento de la
Tierra alrededor del sol.
Copérnico

• La Tierra y el planeta exterior


avanzan siempre en la misma
dirección a lo largo de sus órbitas.

• Desde la Tierra, al “adelantar” al


planeta exterior, se observa que la
posición de éste respecto de las
estrellas fijas ha retrocedido.

• Esto explica además por qué el


movimiento retrógrado se observa
solo cuando el planeta exterior está
en oposición--la Tierra en un punto
en la línea que une el sol y el
planeta.
• La explicación de movimiento retrógrado para planetas interiores es similar: efecto
óptico desde la Tierra debido a las diferentes velocidades orbitales de la Tierra y el
planeta

• Esto explica también por qué para estos planetas el efecto retrógrado se observa solo en
conjunción—el planeta en un punto en la línea que une al sol con la Tierra.
Copérnico

• Una segunda virtud del modelo copernicano es que permite calcular con
razonamientos trigonométricos sencillos las razones entre los radios de
las orbitas planetarias, usando el radio de la órbita terrestre como
unidad.

• En el caso de Mercurio y Venus (los planetas interiores) las observaciones


mostraban que la elongación de estos planetas respecto del Sol—la
separación angular entre las posiciones de éstos—es tal que el ángulo de
mayor elongación tiene un valor pequeño. Mercurio y Venus nunca están
“muy separados” del sol, por lo que solo se observan al amanecer y al
atardecer.
Copérnico

• En el modelo copernicano, cuando


la elongación de Venus es
máxima—el momento en que esto
ocurre, y el valor del ángulo 𝜃
pueden determinarse
observacionalmente—el ángulo
𝐸𝑉𝑆 es recto.

• Tomando como unidad el radio de


la órbita de la Tierra (𝐸𝑆 = 1) por
simple trigonometría se sigue que
el radio de la órbita de Venus es
𝑉𝑆 = sin 𝜃

• El mismo razonamiento puede


emplearse para calcular el valor del
radio de la órbita de Mercurio
Copérnico

• T es el tiempo que le lleva a la Tierra entre oposición


y cuadratura con Júpiter—ambos eventos pueden
determinarse observacionalmente. Si E es el período
orbital de la Tierra, entonces ∡𝛼 = 𝑇 × 360°Τ𝐸.

• Si P es el tiempo que le lleva a Júpiter ir de oposición


a cuadratura y J es su período orbital, ∡𝛽 = 𝑃 ×
360°Τ𝐽.

• Podemos calcular el ∡ 𝛼 − 𝛽 . Luego, tomando el


radio de la órbita de la Tierra como unidad, tenemos
que cos 𝛼 − 𝛽 = 1Τ𝑑, de modo que el radio de la
1
órbita de Júpiter es 𝑑 = cos 𝛼−𝛽

• El mismo razonamiento puede usarse para los


radios de las órbitas de los demás planetas
exteriores
Copérnico

• Los valores para los radios orbitales en unidades astronómicas—la


unidad astronómica es el radio (medio) de la órbita terrestre—son muy
precisos.

• Ptolomeo usando razonamientos trigonométricos ingeniosos, pero con


parámetros observacionales imprecisos, calculó la unidad astronómica en
1/200 su valor real. Sin embargo esto de todos modos les daba a los
antiguos una estimación del tamaño del universo—el valor obtenido por
Ptolomeo es de unos 8 millones de kilómetros.

• Sin embargo, en el modelo Ptolemaico no es posible calcular valores de


órbitas planetarias. El modelo representa correctamente las
observaciones mientras las razones entre los radios de cada epiciclo y
deferente se mantengan constantes, independientemente del valor de
dichos radios.
• Valores de los radios orbitales medios, en unidades astronómicas, calculados
por Copérnico comparados con sus valores modernos
Copérnico

• Una tercera ventaja comparativa


del modelo copernicano consiste
en que elimina y explica una
curiosa propiedad del modelo
ptolemaico.

• Dado el tratamiento asimétrico


de los planetas exteriores e
interiores, en el caso de los
interiores la Tierra, el sol y el
centro de los epiciclos de
Mercurio y Venus están siempre
alineados. En estos planetas, el
movimiento a lo largo del
deferente representa la traslación
de la Tierra.
Copérnico

• Este alineamiento ad-hoc es


exigido por el hecho de que
Venus y Mercurio tienen
elongaciones máximas de
ángulos pequeños—lo que no
ocurre con los demás planetas.

• En el modelo Copernicano esto


se explica sencillamente por que
Mercurio y venus son planetas
interiores.
Copérnico

• El modelo copernicano también permite explicar de manera


comparativamente menos osada que Ptolomeo la precesión de los
equinoccios.

• Los equinoccios son los puntos en que la eclíptica corta el ecuador


celeste. Estos puntos no se mantienen fijos, sino que se desplazan
sutilmente año a año y recorren el ecuador celeste completo en un
período de 25.900 años. Este fenómeno fue descubierto por Hiparco, pero
que calculó un período de 36.000 años.

• Ptolomeo explicó la precesión de los equinoccios asignándole un segundo


movimiento a la esfera celeste completa. El eje de rotación diurno se
mueve describiendo un círculo con centro en el polo de rotación de la
eclíptica.
Copérnico

• La explicación que ofrece el


modelo copernicano—aunque
Copérnico mismo propuso una
explicación innecesariamente
compleja—es que el eje de
rotación de la Tierra describe
un círculo en torno al polo de
la eclíptica en la esfera celeste
cada 25900 años.
Copérnico

• Por todas estas virtudes el modelo copernicano fue ampliamente


estudiado y considerado por los astrónomos de la época. Sin embargo, el
modelo por sí solo no propone un andamiaje conceptual que permita
comprender y aceptar el hecho de que la Tierra se mueva.

• Para el pensamiento de la época debía ser el caso que el movimiento de la


Tierra fuera empíricamente notado en algún efecto conocido.

• Además, el movimiento de traslación de la Tierra debería implicar una


paralaje observable respecto de las estrellas fijas—a menos que estas se
encuentren a una distancia enorme que para la época era difícil de
concebir. De hecho, la traducción de las ideas de Ptolomeo al modelo
copernicano asumen que la esfera celeste se halla infinitamente lejos de
la Tierra.
Copérnico

• El movimiento de traslación de la Tierra implica un ángulo de paralaje 𝑝 respecto


de una estrella en la esfera celeste. El valor del ángulo 𝑝 es inversamente
proporcional a la distancia entre el centro de la órbita terrestre y la estrella en
cuestión. El efecto paralaje sería recién observado por primera vez en 1806, y
medido cuantitativamente en 1836.
Modelos Astronómicos
3. Galileo y el telescopio
Galileo y el telescopio

Galileo Galilei 1564-1642


Galileo y el telescopio

• La aceptación del modelo copernicano fue en gran medida impulsada por


observaciones obtenidas por Galileo con el uso del recientemente
inventado instrumento del telescopio.

• Hay registros de que ya en 1597 Galileo era un copernicano convencido—


su principal argumento para la traslación de la Tierra se basa en una
explicación de las variaciones de las mareas (aunque la explicación
correcta será recién introducida por Newton).

• Sin embargo, sus observaciones usando el telescopio comienzan en el


año 1609.
Galileo y el telescopio

• Una primera observación en favor del modelo copernicano es que,


además de que con el uso del telescopio se observan muchas más
estrellas en una determinada región que a ojo desnudo, el tamaño
aparente de las estrellas al ser observadas con el telescopio no varía
respecto del observación desnuda, a diferencia de lo que ocurre con los
planetas, que sí aumentan de manera notoria su tamaño aparente al ser
observados con el telescopio.

• Este hecho indica que las estrellas se encuentran a una distancia mucho
mayor respecto de la Tierra que los planetas. La relevancia de esto es que
explica por qué no se observan paralaje respecto a una misma estrella
observada desde posiciones distintas en la órbita terrestre.
Galileo y el telescopio

• La observación detallada de las fases de Venus constituyen una segunda


observación telescópica crucial. Galileo vio que, al igual que la Luna,
Venus pasa por fases que van de lleno a nuevo. Esta observación es
incompatible con el modelo ptolemaico, pero compatible con el
copernicano.
Galileo y el telescopio

• Galileo también observó que alrededor de Júpiter usando el telescopio se


observan astros que no se dejan a ver a ojo desnudo. Sin embargo,
mediante observaciones en días sucesivos, Galileo notó que estos astros
cambian de posición, y notó que de hecho lo hacen de manera periódica
en torno a Júpiter.

• Galileo descubrió los satélites de Júpiter. Esta observación fue


importante en la medida de que muestra que Júpiter puede llevar consigo
a sus satélites a lo largo de su órbita, de modo que es también entonces
concebible que la Tierra se lleve consigo a la Luna a lo largo de su órbita.
Galileo y el telescopio
Galileo y el telescopio

• Galileo también observó manchas solares y vio que la superficie de la Luna no es


una esfera perfecta, sino que tiene montañas y valles al igual que la Tierra. Estas
observaciones van en contra de la idea aristotélica de que los cuerpos celestes
son esferas perfectas.
Tycho Brahe 1543-1601
Galileo y el telescopio

• Estrictamente hablando, las observaciones de Galileo no son


concluyentes en favor del modelo Copernicano. En 1588, Tycho Brahe
propuso un modelo híbrido tomando ventaja de las virtudes del modelo
copernicano y aplicando las ideas de Ptolomeo sin la asimetría planetas
exteriores vs. interiores, manteniendo el principio de que la Tierra está en
el centro.

• En el modelo de tychónico, Saturno, Júpiter, Marte, el Sol y la Luna giran


circularmente en torno a la Tierra, y a su vez Mercurio y Venus giran en
torno al Sol.
Galileo y el telescopio
Galileo y el telescopio

• De cualquier forma, el modelo de tychónico entra en fricción con


principios básicos de la dinámica aristotélica.

• En todos los modelos geocéntricos estudiados es posible sostener,


aunque un tanto forzadamente, la idea básica eudoxiana de que el
movimiento de los astros están gobernados por el movimiento de esferas
dentro de esferas, todas ellas materiales y hechas de éter.

• En el modelo de Tycho Brahe no puede sostenerse esta idea. Las esferas


de Mercurio y Venus, “cortan” la esfera etérea del Sol, lo cual era difícil
de concebir desde una perspectiva aristotélica.

• Además, en 1577 observó la trayectoria de un cometa, que también


implica que un objeto atraviesa las esferas celestes.
Galileo y el telescopio

• Además, el propio Brahe en 1572 observó una estrella “Nova” que


apareció repentinamente para luego desaparecer. El astro que observó
Brahe no mostraba paralaje, y no cambiaba de posición respecto a las
estrellas circundantes, concluyendo que la Nova se situaba en la esfera
celeste.

• En 1604 Galileo hizo una observación similar de otra estrella Nova que
apareció y desapareció en el firmamento.

• Estas observaciones son del todo incompatibles con la tesis aristotélica


de la inmutabilidad del firmamento.
Galileo y el telescopio

• Durante la primera mitad del siglo XVII, los sistemas de Copérnico y de


Tycho Brahe competían por la aceptación de la comunidad de
astrónomos de la época.

• El modelo de Copérnico, las observaciones de Galileo y Brahe, e incluso


el modelo de Brahe, aunque en menor medida, pusieron en cuestión la
descripción aristotélica del firmamento, incluyendo la dinámica
cualitativa en términos de la doctrina del movimiento natural y las
propiedades del éter.

• El modelo de Kepler, dada su exactitud observacional y las pistas


dinámicas que entrega y sugiere (que serán desarrolladas por Newton
finalmente), terminó por superar ambos modelos.
El Nacimiento de la
Ciencia Moderna
1. Las leyes de Kepler
Las leyes de Kepler

Johannes Kepler (1571-1630)


Las leyes de Kepler

• En su Mysterium Cosmographicum (1596), Kepler propuso una


explicación, en el marco del modelo copernicano, de por qué existen 6
planetas, usando los 5 poliedros regulares que también usó Platón en su
cosmología.

• Tomemos la esfera definida por la órbita de la Tierra, y circunscribámosle


un dodecaedro. A su vez, a este dodecaedro le podemos circunscribir una
sola esfera. La geometría de las figuras determina la distancia entre las
dos esferas en cuestión. La segunda esfera determina a su vez una
órbita. Kepler mostró que la distancia entre la Tierra y Marte respeta la
proporción entre las esferas usadas en la construcción geométrica
explicada.
Las leyes de Kepler

• Un ejercicio análogo, usando


los otros 4 poliedros
regulares, fija 6 y sólo 6
órbitas, y determina también
la distancia proporcional
entre ellas. Kepler argumentó
que las órbitas planetarias en
el modelo copernicano calzan
con esta construcción.
Las leyes de Kepler

• Este propuesta fue prontamente abandonada por Kepler, pero da


muestra de las motivaciones y principios heurísticos de su trabajo, dado
por las visiones metafísico-estéticas heredadas de la tradición pitagórica-
platónica.

• Estos principios siguen motivando el trabajo posterior de Kepler, pese a


que en él encontramos elementos cruciales en el surgimiento de la
ciencia moderna.
Las leyes de Kepler

• Tycho Brahe realizó sus observaciones astronómicas—las más precisas y


numerosas realizadas hasta la fecha, con un margen de error de 2’—en
Dinamarca durante 1576-1597.

• Luego de la muerte de su financista, termina trabajando en Praga desde


1599 hasta su muerte en 1601, donde recluta a Kepler como su
asistente.

• Tras la muerte de Brahe, Kepler se apodera de sus registros


observacionales, lo cual será crucial para su trabajo y contribución a la
historia de la ciencia.
Las leyes de Kepler

• En el modelo ptolemaico, el “Sol medio” juega un rol muy importante. Es


un punto imaginario que representa la trayectoria del Sol en torno a la
Tierra, si es que el primero se moviera de manera estrictamente regular
respecto de la segunda—el Sol real no se mueve de esa manera,
recordemos el descubrimiento y modelo de Hiparco.

• Además, Ptolomeo realizó observaciones necesarias para calibrar el


modelo cuando el planeta se encuentra en oposición respecto del Sol
medio, no del Sol real.

• Más aún, para respetar el principio del movimiento circular regular, en el


caso de los planetas exteriores la dirección del centro del epiciclo al
planeta correspondiente es siempre paralelo a la dirección del centro de
la Tierra al Sol medio, no al Sol real.
Las leyes de Kepler

• Recordemos que i) el modelo copernicano es una “traducción” geométrica


heliocéntrica del modelo ptolemaico, y ii) las observaciones que Copérnico
usó para calibrar su modelo son básicamente las mismas que obtuvo
Ptolomeo.

• De i) y ii) se sigue que en el modelo copernicano el centro de la órbita


terrestre, y a fortiori el centro del universo, está dado por el Sol medio, no
por el Sol real—de modo que el modelo copernicano es estrictamente
heliostático, no heliocéntrico.
Las leyes de Kepler

• En su Astronomia Nova seu Physica Coelestis (1609), Kepler no se


conformó con modelos que dieran cuenta sólo de la cinemática de los
objetos celestes, sino que esperaba también una explicación dinámica, i.
e., de las causas subyacentes del movimiento de los astros.

• De hecho, Kepler prefigura la idea de que una fuerza emanada desde el


Sol es responsable de que los planetas se comporten como se comportan.

• Dada esta exigencia, a Kepler le parecía inaceptable que el centro del


universo consistiera en un punto vacío con una significación meramente
geométrico-cinemática. Le pareció mucho más natural la idea de situar al
Sol real en el centro del universo, lo que permite concebir a este cuerpo
como el agente de la fuerza buscada.
Las leyes de Kepler

• Motivado por estas consideraciones, Kepler evaluó el alcance


observacional del uso del Sol medio, demostrando que el uso del Sol real
en la calibración observacional entregaría mejores resultados—las
mediciones de Brahe fueron útiles para esto. En vez de usar
observaciones planetarias en oposición respecto del Sol medio, Kepler
usó el Sol real.

• En base a un acucioso análisis geométrico de los modelos copernicano y


ptolemaico, y testeando respecto de las observaciones de Brahe, Kepler
mostró que el uso del Sol medio reproduce las observaciones con un
error muy por encima de los 2’ de margen de error de las observaciones
de Brahe.
Las leyes de Kepler

• Luego de mostrar esto, Kepler se embarca en la tarea de modelar la órbita


de Marte en el modelo copernicano usando como referencia el Sol real en
vez del Sol medio.

• Llevó a cabo esta tarea bajo las siguientes tres presuposiciones:

a) Los planetas describen órbitas circulares.

b) La velocidad del planeta es mayor en el perihelio y menor en el afelio—


mientras más lejos del sol, más lento avanza el planeta en su órbita.

c) Existe un punto igualador (ecuante) respecto del cual el movimiento del


planeta es uniforme.
Las leyes de Kepler

• Estas tres presuposiciones, junto con la demostración de que el modelo


funciona mejor con el Sol real como referencia en vez del Sol medio,
implicaron que en el modelo enmendado de Kepler el plano orbital de
cada planeta contiene al Sol real, de modo que los planos orbitales se
intersectan todos en el punto en que se sitúa el Sol real—el centro del
Universo.

• Las órbitas siguen siendo excéntricas respecto del Sol real, sin embargo,
dada la presuposición b), el planeta se encuentra a distancia variable
respecto del Sol real.
Las leyes de Kepler

• El modelo resultante alcanza la mayor precisión posible para el esquema


geométrico ptolemaico-copernicano. Respecto de la gran mayoría de las
observaciones predichas, las observaciones de Brahe confirmaban el
modelo de Kepler.

• Sin embargo, en el caso de la órbita de Marte, Kepler mostró que no


había manera—usando este esquema geométrico—de evitar un error
observacional de 8’, bien por sobre el margen de error de las
observaciones de Brahe.
Las leyes de Kepler

• Este ineludible error observacional se debe a la excentricidad de la órbita


elíptica de Marte, que, pese a ser pequeña, tiene un valor suficiente (y
mayor a la excentricidad de las demás órbitas) para manifestarse a nivel
observacional y dentro del rango de confiabilidad de las observaciones de
Brahe.

• Con este resultado, Kepler concluye que los principios y esquemas


geométricos en la representación del movimiento de los objetos celestes
debían ser reformados de manera radical.
Las leyes de Kepler

• Kepler en sus propias palabras en la Astronomia Nova:

Como la bondad divina nos ha otorgado con Tycho Brahe un observador diligentísimo, de cuyas
observaciones se infiere un error de ocho minutos en este cálculo ptolemaico de Marte, es justo que
con espíritu de gratitud reconozcamos y honremos este beneficio de Dios. Si 8 minutos de longitud
fuesen desdeñables a juicio mío, habría corregido suficientemente (…) la hipótesis encontrada (…).
Pero, como no puedo desdeñarlos, estos ocho minutos solos abrirán el camino para reformar toda la
astronomía y son la materia de que se nutre gran parte de esta obra. (Citado en Torretti 2007, 132)

• Si las condiciones iniciales de la formación del universo hubieran sido


tales que la excentricidad de la órbita de Marte hubiera estado bajo el
margen de error de las observaciones de Brahe, el trabajo de Kepler
habría confirmado el modelo copernicano-mejorado, y con ello la
revolución científica no habría ocurrido como la conocemos.
Las leyes de Kepler

• La metodología de modelar matemáticamente la naturaleza y cotejar


dicho modelos mediante observaciones cuantitativamente descritas
comienza con Ptolomeo (y tal vez antes incluso con Hiparco).

• El trabajo de Brahe, y especialmente de Kepler, aplican este método de


manera explícita y muy rigurosa. Más allá de sus motivaciones
heurísticas estético-metafísicas que son resabios del pensamiento
antiguo sobre la naturaleza, el trabajo de Kepler se acerca muchísimo a
la labor científica moderna.
Las leyes de Kepler

• La asimetría en los tratamientos de Marte, Júpiter y Saturno, por un


lado, y de Venus y Mercurio, por otro, en el modelo ptolemaico había sido
eliminada por Copérnico en su traducción a un modelo heliostático.

• Sin embargo, Copérnico mantuvo una asimetría heredada de la teoría del


movimiento del Sol en el modelo ptolemaico (y que se remonta de hecho a
Hiparco): a diferencia de los demás planetas, la Tierra no tiene un
ecuante excéntrico, sino que gira uniformemente en torno al centro
orbital dado por el Sol medio.
Las leyes de Kepler

• Kepler, siguiendo sus presupuestos a), b) y c) elimina esta última


asimetría. En el modelo copernicano mejorado, la Tierra tiene un ecuante
excéntrico (el Sol medio), mientras que su centro está justo en el medio
de la línea que une el Sol medio (ecuante) con el Sol real.

• Una cuarta característica general que debemos agregar a las tres


presuposiciones mencionadas es que el centro de las órbitas planetarias
se encuentra justo en el medio de la línea que une el ecuante (sol medio
definido para cada planeta) y el Sol real.
Las leyes de Kepler

• Este modelo es aplicado por Kepler para


todos los planetas.
a) Plano orbital circular que contiene al Sol
real
b) Velocidad variable, mayor en el perihelio,
menor en el afelio
c) Ecuante, que coincide con el Sol medio
definido desde cada órbita
d) El centro de la órbita se sitúa exactamente
entre el Sol real y el ecuante

• A la descripción en términos de estos


cuatro principios Kepler lo denominó
como una hipótesis vicaria.
Las leyes de Kepler

• Vicaria, porque pese a que es falsa—recordemos que lleva a un error de 8’


en la órbita de Marte—Kepler la usó con fines heurísticos que lo llevaron
al descubrimiento de sus primeras dos leyes.

• Más allá del valor estético de esta completa simetría en la descripción


bajo la hipótesis vicaria, el modelo resultante, con el Sol real en el centro
del universo y con órbitas planetarias todas definidas cinemáticamente
bajo el mismo patrón, sugiere claramente que el Sol de alguna manera
determina dinámicamente el movimiento de los planetas.

• El modelo copernicano enmendado bajo la hipótesis vicaria elaborado por


Kepler es la mejor versión posible de un modelo astronómico basado en
movimientos circulares. Con las observaciones de Brahe, sin embargo,
Kepler mostró que el modelo es incorrecto, de modo que al menos una de
las suposiciones en la hipótesis vicaria debe ser abandonada.
Las leyes de Kepler

• Las dos primeras leyes de Kepler establecen lo siguiente

o Primera ley
las órbitas planetarias tienen forma elíptica, con el Sol en uno de sus
focos

o Segunda ley
un segmento recto desde la posición del planeta hasta el foco ocupado por
el Sol barre áreas iguales en tiempos iguales
Las leyes de Kepler

• La elipse es una de las secciones cónicas:


Las leyes de Kepler

• Una elipse es una curva cerrada, con un centro y dos focos tales que la
suma de la distancia de un punto en la curva a los dos focos es
constante para todos los puntos en la curva
Las leyes de Kepler

• La excentricidad de una elipse está dada por la razón entre la distancia


focal (del centro a un foco) y el semi-eje mayor. La excentricidad de una
elipse está en el intervalo 0,1 , mientras más cercano al valor 1, más
ovalada la elipse, mientras más cercano a cero, más se aproxima a un
círculo
Las leyes de Kepler

• La segunda ley de Kepler explica por qué un planeta se mueve más


rápido en el perihelio que en el afelio
Las leyes de Kepler

• Es iluminador considerar los pasos de Kepler en la Astronomia Nova


previos a la exposición de las dos primeras leyes. Trabajando aún sobre
la base de la hipótesis vicaria, y usando un sencillo razonamiento
matemático, Kepler determina la órbita terrestre de manera corregida
respecto de la propuesta por Copérnico.

• Un dato observacional con que Kepler contaba es que Marte corta la


eclíptica cada 687, lo que implica que su período, el año marciano, dura
justamente 687 días. Eligiendo registros observacionales de Marte cada
687 días podemos fijar su posición.

• Dado que la Tierra tiene un período distinto, cada 687 días se encontrará
en una posición distinta.
Las leyes de Kepler

• Ahora, en cada registro observacional, puede determinarse el valor de los


tres ángulos que conforman el triángulo con el Sol, Marte y la Tierra
como vértices, lo cual permite determinar de manera precisa la posición
de la Tierra en cada caso.

• Con tres observaciones distintas con Marte fijo, puede construirse en


único círculo que conecta las tres posiciones de la Tierra, y dada una
cuarta observación, puede determinarse si la posición correspondiente de
la Tierra yace en el mismo círculo.

• Usando este método, Kepler determinó la órbita terrestre en su modelo


copernicano-enmendado.
Las leyes de Kepler

• En la figura superior Marte está fijo en 𝑥 en


4 observaciones registradas cada 687 días.
𝜁, 𝜀, 𝜐 y 𝜃 son los puntos ocupados por la
Tierra en las cuatro observaciones. Estos
puntos pueden determinarse porque los
valores de cada ángulo son sabidos.

• La línea punteada es la órbita de la Tierra


que Kepler obtiene con este método de
triangulación, mientras que la línea
continua describe la órbita de Copérnico,
con centro en el Sol medio.

• Las otras dos figuras describen el mismo


razonamiento en los modelos de Ptolomeo
y Tycho.
Las leyes de Kepler

• El valor de la excentricidad de las órbitas planetarias es muy pequeño,


pero en el caso de Marte es suficiente para que las observaciones de
Brahe, bajo la hipótesis vicaria, permitan distinguirla de un círculo—los
8’ de error.

• Dado el método de triangulación que Kepler usó para determinar la


órbita de la Tierra, usando el mismo método podría haber formulado
directamente la primera ley. Los distintos puntos en la trayectoria de
Marte con la Tierra fija describirían una elipse, no un círculo.

• Sin embargo, la línea de razonamiento de Kepler fue distinta y más


compleja. El método directo de triangulación no le habría sugerido la
segunda ley—que Kepler formuló de hecho antes que la primera.
Las leyes de Kepler

• El primer paso de Kepler fue establecer, asumiendo la hipótesis vicaria


(especialmente las presuposiciones c) y d)) que para un movimiento circular con
ecuante, la velocidad lineal del planeta es inversamente proporcional a la distancia
al sol real.

• C es el centro de la órbita circular, S el Sol, E el ecuante, P el perihelio y A el afelio.


Los ángulos opuestos por el vértice E son iguales, de modo que desde E la
velocidad angular del planeta en A y P es 𝜔. La velocidad lineal 𝑣𝐴 en A es
entonces 𝜔 ∙ 𝐸𝐴 y la velocidad lineal 𝑣𝑃 en P es 𝜔 ∙ 𝐸𝑃. Dado que por construcción
(presuposición d)) 𝑆𝑃 = 𝐸𝐴 y 𝑆𝐴 = 𝐸𝑃, 𝑣𝐴 Τ𝑣𝑃 = 𝑆𝑃Τ𝑆𝐴.
Las leyes de Kepler

• Kepler notó que este resultado, la proporcionalidad inversa de la


velocidad lineal del planeta respecto de la distancia al Sol, era del todo
coherente con su hipótesis de que una fuerza emanada desde el Sol es
responsable de la naturaleza del movimiento orbital.

• El razonamiento mediante el que llegó al resultado, estrictamente


hablando, vale sólo para las velocidades en el perihelio y afelio, pero
Kepler simplemente la generalizó para cualquier punto en la órbita.
Las leyes de Kepler

• Dada esta ley preliminar de la distancia al Sol, que está formulada en


términos de velocidades instantáneas, para calcular la posición de un
planeta en un determinado tiempo t, es necesario calcular la integral de
las distancias recorridas. Esto requiere del cálculo infinitesimal, que no
había sido aún creado.

• Para resolver el problema, Kepler dividió la primera mitad de la órbita en


180 segmentos iguales de largo 𝜋𝑅Τ180 todavía asumiendo una órbita
circular de radio R. Para cada arco así obtenido, Kepler razonó que la
velocidad del planeta en ese arco es inversamente proporcional a la
distancia promedio al Sol real de ese segmento.
Las leyes de Kepler

• Ahora bien, para sobre la base de este razonamiento calcular la posición


del planeta en un tiempo 𝑡 era necesario realizar cada vez la suma de
todas las distancias para cada segmento anterior a 𝑡. Esto representaba
un problema matemático tedioso.

• Para simplificar el cálculo, Kepler simplemente planteó que el área


definida desde la posición del Sol contiene todas las distancias de los
segmentos en la circunferencia. Es este principio le sugiere la idea de que
el área barrida por segmento del planeta al Sol es proporcional al tiempo
que le toma al planeta recorrer el arco correspondiente. Esta idea a su
vez le permite derivar la segunda ley a partir de la ley preliminar de las
distancias.
Las leyes de Kepler

• Remitiendo al razonamiento de Arquímedes en que para calcular la razón


entre la circunferencia y el diámetro dividió el círculo en una infinitud de
triángulos, Kepler hizo esa misma división. En el caso del afelio y el
perihelio, que la velocidad del planeta es inversamente proporcional a la
distancia al Sol real equivale a decir que el tiempo que le lleva al planeta
recorrer el arco correspondiente es proporcional al área de un triángulo con
base ínfima en el círculo, cuyo vértice en el Sol real es bisectado por el
diámetro, y cuya altura es entonces la distancia del planeta al Sol.

• Este razonamiento sólo vale en el perihelio y el afelio. Si formamos


triángulos de base ínfima en otros puntos del círculo, el segmento del
planeta al Sol no será la altura correspondiente. El método funciona
entonces como una muy buena aproximación para realizar el cálculo a
partir de la ley preliminar de la distancia.
Las leyes de Kepler

• El resultado de este razonamiento—el tiempo que le lleva a un planeta


recorrer determinado arco es proporcional al área barrida por un
segmento del planeta al Sol—es equivalente a la segunda ley: si las áreas
barridas son iguales, los tiempos para recorrer el arco correspondiente
son iguales.

• Curiosamente, la ley que es estrictamente correcta es ésta—con la teoría


de Newton será posible probar esto—mientras que la ley preliminar de las
distancias es una buena aproximación.
Las leyes de Kepler

• Resumiendo, la formulación de Kepler de la segunda ley involucró los


siguientes pasos:

• Análisis geométrico de la relación entre la velocidad del planeta y la distancia al Sol,


bajo la hipótesis vicaria (c y d). De esto concluye que en el afelio y perihelio la
velocidad lineal del planeta es inversamente proporcional a la distancia al Sol.

• Generalización de esta relación a la órbita completa. Esta generalización a su vez


permite, en principio calcular, la posición del planeta en su órbita en un tiempo t.

• Para que el cálculo fuera tratable, Kepler refiere a un razonamiento intuitivo de


aproximaciones geométricas, que le ilumina la relación entre el área barrida por un
segmento del planeta al Sol y el período en que el planeta recorre el arco
correspondiente.

• Esta relación le permite a su vez derivar la segunda ley


Las leyes de Kepler

• Solamente tras un tortuoso y descarrilado razonamiento en el que Kepler


intenta derivar la órbita de Marte a partir de principios teóricos (usando
la segunda ley), Kepler remite al razonamiento de la triangulación para
determinar la posición de puntos en la órbita.

• Kepler nota que dicha órbita no puede ser circular. Intenta luego
describirla usando diferentes formas de curvas cerradas, hasta apuntar a
una descripción correcta usando la elipse. La generalización de este
descubrimiento le permite formular recién la primera ley.
Las leyes de Kepler

• Aparte de su valor histórico, esta narrativa ilustra un aspecto que es


común y frecuente en los grandes avances científicos: son producto de
estrategias formuladas de manera tentativa, e incluso en cierto sentido
descarrilada y fortuita.

• No existe algo así como un algoritmo metódico en la formulación de


hipótesis científicas. Los científicos deben recurrir en esto a su intuición
y creatividad intelectual, sin garantía alguna de que la estrategia a seguir
vaya a ser exitosa.

• En el caso de Kepler, el razonamiento emprendido—pese a ser más


complicado, y en ciertos aspectos descarrilado—le permite formular la
segunda ley. El camino sencillo a la primera no le habría develado la
segunda.
Las leyes de Kepler

• Esta observación se aprecia aún más claramente en la formulación de la


tercera ley en Harmonices Mundi (1619). El objetivo que Kepler se traza
en esta obra es descubrir los principios matemáticos armónico musicales
que subyace al orden cósmico—la resonancia de los ideales pitagóricos
son obvios.

• En el marco de estos estudios en que la mística y la metafísica se funden


con el estudio científico, Kepler descubre una importante relación
matemática entre el período y el radio orbital.
Las leyes de Kepler

• Kepler descubre que dados los períodos orbitales 𝑇1 y Escriba aquí la


ecuación. y distancias promedio al Sol de dos planetas, se cumple siempre
𝑇1 2 𝐷1 3
que 2 = 3 . De esto se sigue la
𝑇2 𝐷2

o Tercera ley
El cuadrado del período de un planeta es proporcional al cubo de su distancia al
Sol
Las leyes de Kepler

• En términos matemáticos, la tercera ley de Kepler nos dice que para


𝐷3
cualquier planeta 2 = 𝐾
𝑇

• Usando como unidades de distancia la UA, y como unidad de tiempo el


año, es claro que en el caso de la Tierra 𝐾 = 1.

• Con esto es fácil calcular el período de cualquier planeta (en años) dada
su distancia al Sol (en UA), y viceversa
Las leyes de Kepler

• Inspeccionando las tres leyes, es fácil notar que hacen esencial referencia
al Sol. Esto es del todo coherente con la tesis de Kepler de que el Sol es el
responsable de la dinámica del movimiento de los planetas.

• Nótese que si bien las leyes de Kepler establecen claramente una


concepción heliocéntrica, en estricto rigor refutan tanto el modelo
ptolemaico, como el tychónico, como el copernicano—y con ello el
principio estético-metafísico milenario de una descripción del movimiento
de los astros en términos de movimientos circulares uniformes
Las leyes de Kepler

• Kepler esbozó explicaciones dinámicas de sus tres leyes en términos de


fuerzas emanadas del Sol.

• En primera instancia planteó que el hecho de que todos los planetas


giran en torno al Sol en la misma dirección sugieren que el Sol emite una
fuerza dirigida hacia los planetas, y que producto de su propia rotación
en torno a su eje en esa misma dirección—hipótesis que sería pronto
confirmada con las observaciones de Galileo de las manchas solares—los
planetas giran en torno a él.
Las leyes de Kepler

• Posteriormente postuló que el Sol emana fuerzas magnéticas y que éstas


son responsables de las órbitas planetarias.

• Esta propuesta se inspiró en el trabajo de William Gilbert (1544-1603)


que en su obra De Magnete (1600) concluye que la Tierra es un imán, lo
que explica el comportamiento de las brújulas, y postulando incluso
correctamente que el centro de la Tierra está compuesto de Hierro.

• Sin embargo, estas propuestas explicativas no generaron mayor


entusiasmo entre los contemporáneos de Kepler.
Las leyes de Kepler

• El trabajo de Kepler implica una refutación de la dinámica aristotélica.


Sus tres leyes implican la tesis del movimiento natural no puede ser
cierta tanto en el plano supralunar como en el sublunar. El movimiento
de los supralunares no es circular ni uniforme, y si la Tierra se mueve el
centro del universo no puede ser usado como referencia para el lugar y
movimiento natural de los objetos sublunares.

• Ahora, si bien la gran síntesis y la primera teoría física unificada es obra


de Newton, Kepler contribuyó en el desarrollo del concepto de inercia, que
será clave para la formulación de esa síntesis.
Las leyes de Kepler

• Kepler postuló que los objetos celestes tienen una tendencia natural al
reposo, y acuñó el término inercia para dicha tendencia, e identificó a la
masa de un cuerpo como la medida de su inercia.

• Sobre la base de esa inercia, la fuerza emanada del Sol saca a los
planetas de su estado base de reposo. Más aún, Kepler se aproximó
tímidamente a expresiones cuantitativas de la acción de dicha fuerza. De
sus obras se infiere que la velocidad planetaria responde a la fuerza solar
y la resistencia opuesta por la inercia de los planetas de acuerdo a la
expresión
𝐹
𝑣=
(1 − 𝑚)
Las leyes de Kepler

• Kepler planteó que a la aplicación de una determinada fuerza le


corresponde una determinada velocidad resultante. La masa inercial de
un cuerpo representa una resistencia a dicha fuerza, de modo que a
mayor masa, menor velocidad, y de modo que en ausencia de resistencia,
la velocidad del movimiento resultante no es infinita, sino justamente la
que le corresponde a la fuerza F.

• Si bien Kepler dedicó esfuerzos a descubrir principios regulares


gobernando el movimiento de los planetas, el hecho de que no apuntó a
asociar la noción de fuerza con el cambio de velocidad (aceleración) en vez
de con la velocidad, sus esfuerzos no cuajaron.
Las leyes de Kepler

• La conceptualización y modelación matemática de la noción de


aceleración, así como ulteriores aportes en el desarrollo del concepto de
inercia, todo en el marco del estudio de la dinámica de los cuerpos en
movimiento en el plano sublunar, se la debemos en gran medida a
Galileo.
El Nacimiento de la
Ciencia Moderna
2. Galileo y la dinámica inercial
Galileo y la nueva dinámica

• Aristóteles propuso una explicación del movimiento sobre la base de la


noción del movimiento natural—con todos los presupuestos metafísicos
asociados a este concepto, i.e., teleología, hylemorfismo, etc.—que se
subdivide en dos “teorías”.

• El movimiento en el mundo supralunar está dado por el movimiento


natural y las propiedades que le corresponden a los objetos hechos de
éter.

• Esta propuesta decantó en el programa de explicar el movimiento de los


astros en términos de movimientos circulares uniformes, proyecto que se
realiza—a lo largo de una compleja historia—en los modelos
astronómicos estudiados.
Galileo y la nueva dinámica

• El trabajo de Kepler—la demostración de que el programa descrito no


puede describir las observaciones de manera correcta, y la formulación
de sus tres leyes—constituyen i) una refutación del proyecto de las
astronomía del movimiento en círculos, y ii) una refutación de la
dinámica aristotélica-supralunar asociada a ese proyecto.

• Si bien Kepler propuso hipótesis dinámicas en términos de fuerzas


emanadas del Sol, su trabajo no cuajó—y solo será realizado por Newton.

• De todos modos, Kepler es el último episodio, previo a la intervención de


Newton, en la historia de la astronomía de los cuerpos celestes que
llevará a la cristalización de la ciencia moderna.
Galileo y la nueva dinámica

• Esta historia es una de las dos hebras que llevan a la síntesis


newtoniana. La segunda hebra está dada por la narrativa que lleva al
abandono de la segunda parte de la dinámica aristotélica, esto es, al
abandono de la teoría del movimiento natural (y forzado) de los cuatro
elementos sublunares.

• A diferencia de la “hebra supralunar”, que cubre un período de casi dos


milenios desde Eudoxo a Kepler, la “hebra sublunar” se concentra en un
período histórico muchísimo más breve, las primeras tres décadas del
siglo XVII, y en el trabajo de un solo científico, Galileo.

• Sin embargo, existen algunos eventos importante en esta parte de la


trama que ocurrieron durante le Edad Media que constituyen la base del
trabajo de Galileo.
Galileo y la nueva dinámica

• Durante las primeras 1320-1350, en el Merton College de la Universidad


de Oxford, fueron introducidas innovaciones conceptuales relativas a la
descripción del movimiento que serán claves en el trabajo de Galileo:

• Una definición precisa de la noción de velocidad uniforme, en que un objeto recorre


distancias iguales en tiempos iguales
• La idea del cambio de movimiento (de velocidad)—que hoy denominamos aceleración
• La noción de aceleración permite describir cómo el movimiento cambia gradualmente,
lo que involucra la noción de velocidad instantánea, en oposición a la velocidad
definida como intervalo de distancia en un intervalo de tiempo
• La distinción entre aceleración uniforme, en que el cambio de movimiento es
constante, y aceleración no uniforme.

• Es claro que estas nociones son una primera aproximación a una


descripción cuantitativa del movimiento de objetos sublunares, que es
del todo ausente en la física aristotélica
Galileo y la nueva dinámica

• Otro resultado de los Oxonianos de Merton es que, en un determinado


intervalo de tiempo, la distancia recorrida por un objeto uniformemente
acelerado es la misma que el objeto recorre a la velocidad uniforme
promedio correspondiente.

• Esta regla de Merton fue posteriormente probada geométricamente por


Nicolás Oresme (1323-1382) en la Universidad de París alrededor de
1850.
Nicolás Oresme (1320-1382)
Galileo y la nueva dinámica

• Asumamos que un objeto es uniformemente acelerado durante un tiempo


𝑇 hasta alcanzar una velocidad final 𝑉𝑓 . En el instante 𝑇Τ2, y dado que el
movimiento es uniformemente acelerado, el objeto habrá alcanzado la
velocidad 𝑉1Τ2 = (𝑉𝑖 +𝑉𝑓 )Τ2, donde 𝑉𝑖 es la velocidad inicial. Si por
simplicidad asumimos que el objeto parte en reposo de modo que 𝑉𝑖 = 0,
entonces 𝑉1Τ2 = 𝑉𝑓 Τ2. Dada la uniformidad de la aceleración, 𝑉𝑓 Τ2 es la
velocidad promedio en su trayectoria acelerada.
Galileo y la nueva dinámica

• Dado que la distancia D recorrida por un objeto con velocidad uniforme 𝑉 es 𝑉 ∙ 𝑇,


podemos graficarla como el área de un rectángulo con lados 𝑉 y 𝑇. Si la aceleración
es uniforme durante 𝑇, puede representarse como una recta ascendente de 𝑉𝑖 a 𝑉𝑓 .
• Si la velocidad uniforme en nuestro rectángulo es 𝑉1Τ2 , tenemos que su área 𝑉1Τ2 ∙ 𝑇 es
igual a la del triángulo con catetos 𝑉𝑓 y 𝑇, esto es, 𝑉1Τ2 ∙ 𝑇 = 𝑉𝑓 ∙ 𝑇 Τ2, pues 𝑉1Τ2 = 𝑉𝑓 .
Es decir, la distancia recorrida por un objeto con velocidad uniforme 𝑉1Τ2 en un tiempo
𝑇 es igual a la distancia recorrida por un objeto uniformemente acelerado desde reposo
a velocidad 𝑉𝑓 en ese mismo tiempo 𝑇 𝑉
𝑓

𝑉1Τ2

𝑉𝑖 = 0
𝑇
Galileo y la nueva dinámica

• Nótese que este razonamiento requiere conceptos precisos de velocidad


uniforme, velocidad instantánea, velocidad promedio, y movimiento
uniformemente acelerado. Todos estos conceptos permiten una
descripción cuantitativa del movimiento de objetos sublunares, y serán
cruciales para el trabajo de Galileo.

• La prueba geométrica de Oresme de la regla de Merton es una aplicación


concreta de un método general consistente en representar gráficamente
las relaciones variacionales relativas entre cantidades heterogéneas. Esto
es, el valor de una determinada cantidad, la velocidad V, por ejemplo,
depende del valor de otra cantidad heterogénea, T, por ejemplo.
Galileo y la nueva dinámica

• Este método de Oresme contiene la semilla de la definición de las


funciones en geometría analítica (planos cartesianos) representadas por
ecuaciones algebraicas, que será crucial para el desarrollo del cálculo
infinitesimal—que a su vez es esencial para la formulación de la
mecánica newtoniana—y también para la representación matemática de
las leyes de la física moderna.

• En las matemáticas griegas este método no fue desarrollado, y fue de


hecho “vetado” por el principio de que no es adecuado formar razones
entre cantidades heterogéneas. Este principio imperó por siglos. Por ello
𝑇1 2 𝐷1 3
es que Kepler, por ejemplo, formuló su tercera ley al modo 2 = 3 en vez
𝑇2 𝐷2
𝐷3
de = 𝐾.
𝑇2
Galileo y la nueva dinámica

Jean Buridán (1300-1358)


Galileo y la nueva dinámica

• Aparte de estos conceptos requeridos para la cuantificación del


movimiento, durante la Edad Media también hubo avances conceptuales
que renegaban de la doctrina aristotélica de los proyectiles, introduciendo
el concepto de ímpetus que constituye una aproximación a la noción de
inercia.

• Jean Buridán (1300-1358), basado en el trabajo de Juan Filópono (490-


570), defendió la idea de que lo que mantiene en movimiento a un
proyectil una vez que el cuerpo que ejerce una fuerza sobre él deja de
estar en contacto no es el aire cerrándose tras él, sino un ímpetus que el
motor imprime sobre el móvil, y que este conserva por sí mismo. Este
ímpetus, que es proporcional a la velocidad y a la cantidad de materia en
el móvil, disminuye por efecto de la resistencia del medio.
Galileo y la nueva dinámica

Thus we can and ought to say that in the stone or other projectile there is impressed something
which is the motive force (virtus motiva) of that projectile. And this is evidently better than
falling back on the statement that the air continues to move that projectile. For the air appears
rather to resist. Therefore, it seems to me that it ought to be said that the motor in moving a
moving body impresses (imprimit) in it a certain impetus (impetus) or a certain motive force (vis
motiva) of the moving body, [which impetus acts] in the direction toward which the mover was
moving the moving body, either up or down, or laterally, or circularly. And by the amount the
motor moves that moving body more swiftly, by the same amount it will impress in it a stronger impetus.
It is by that impetus that the stone is moved after the projector ceases to move. But that impetus
is continually decreased (remittur) by the resisting air and by the gravity of the stone, which
inclines it in a direction contrary to that in which the impetus was naturally predisposed to
move it. Thus the movement of the stone continually becomes slower, and finally that impetus is
so diminished or corrupted that the gravity of the stone wins out over it and moves the stone
down to its natural place. (Citado en Barbour 2001, 200)
Galileo y la nueva dinámica

For if anyone seeks why I project a stone farther than a feather, and iron or lead fitted to my
hand farther than just as much wood, I answer that the cause of this is that the reception of all
forms and natural dispositions is in matter and by reason of matter. Hence by the amount more
there is of matter, by that amount can the body receive more of that impetus and more intensely. Now in a
dense and heavy body, other things being equal, there is more of prime matter than in a rare and light one.
Hence a dense and heavy body receives more of that impetus and more intensely, just as iron can receive
more calidity than wood or water of the same quantity. Moreover, a feather receives such an impetus
so weakly that such an impetus is immediately destroyed by the resisting air. And so also if light
wood and heavy iron of the same volume and of the same shape are moved equally fast by a projector, the
iron will be moved farther because there is impressed in it a more intense impetus, which is not so quickly
corrupted as the lesser impetus would be corrupted. This also is the reason why it is more difficult to bring
to rest a large smith's mill which is moving swiftly than a small one, evidently because in the large one,
other things being equal, there is more impetus. (Citado en Barbour 2001, 200)
Galileo y la nueva dinámica

• El concepto de ímpetus de Buridán se aproxima notablemente al


concepto moderno de momentum. Incluso la noción de masa como la
medida de la resistencia a ser movido de un objeto es anticipada en el
ímpetus

• Además, el principio de inercia también es prefigurado. En ausencia de


resistencia, el ímpetus no disminuiría y el objeto continuaría moviéndose
indefinidamente.
Galileo y la nueva dinámica

• Buridán incluso aplica el concepto al movimiento de los objetos celestes.


Su movimiento natural circular no es resistido por ningún movimiento
forzado, de modo que el ímpetus inicial impreso por Dios sobre éstos es
suficiente para mantenerlos girando eternamente.

• Sin embargo esto muestra que el ímpetus no es aún el principio de


inercia moderno. No está asociado a un movimiento de carácter
rectilíneo, y tampoco es presentado por Buridán como una ley universal,
sino solo en contextos de movimiento en que el motor deja de estar en
contacto con el móvil.
Galileo y la nueva dinámica

• Buridán y Oresme también flirtearon con conceptos físicos que Galileo


refinará, que serán centrales en la ciencia de Newton.

• Buridán consideró—aunque rechazó—la tesis de que la Tierra gire


diariamente en torno a un eje. Para contrarrestar el argumento de que si
es así, efectos dinámicos deberían ser notados, planteó la idea de que el
aire circundante a la Tierra comparte su rotación, arrastrando a los
objetos en él y que por eso no se quedan atrás.

• Sin embargo, replicó que el ímpetu del movimiento hacia arriba de, por
ejemplo, una flecha, resistiría el movimiento en dirección lateral.
Galileo y la nueva dinámica

• Oresme propone una idea similar más desarrollada. También


considerando la posibilidad de una Tierra en rotación, si todo objeto
comparte el movimiento circular de rotación, además de movimientos
verticales, no habría manera de decidir si es que la Tierra o la esfera
celeste rota.

• En relación con la idea anterior atisbó, sin desarrollarlos o considerarlos


seriamente, la relatividad del movimiento, el principio de inercia, y el
análisis del movimiento en términos de componentes.
Galileo y la nueva dinámica

Galileo Galilei 1564-1642


Galileo y la nueva dinámica

• Galileo, por buenas razones, es generalmente denominado como el padre


de la ciencia moderna. De todos modos, los aportes de Kepler son
análogos a los de Galileo, de manera que es importante evitar que la
magnitud de los logros de Galileo ensombrezcan los de Kepler.

• Sus aportes principales para el desarrollo de la ciencia son tres:

• La formulación de la ley de caída libre


• El principio de inercia
• El análisis de la trayectoria de proyectiles
Galileo y la nueva dinámica

• Estos tres aportes son introducidos en el marco de una nueva forma de


investigar la naturaleza que ya manifiesta—y de hecho funda—los rasgos
esenciales de la ciencia moderna:

• Cuantificación conceptual del movimiento y precisión de la observación:


geometrización del movimiento en el mundo sublunar
• Formulación de leyes en términos de expresiones matemáticas
• Testeo observacional dirigido y cuantificado de las predicciones que se siguen
de una ley
• Abstracción e idealización de la realidad estudiada
• Empleo de aparatos de medición y observación
Galileo y la nueva dinámica

• Galileo formuló sus aportes sobre la nueva física terrestre en el período


1602-1608. Sin embargo, la invención del telescopio desvió su atención a
la observación astronómica. Los tres grandes logros mencionados
aparecen recién publicados en su forma más acabada en 1638.

• Sidereus Nuncius (1610): observaciones con el telescopio

• Diálogo sobre los dos Máximos Sistemas del Mundo (1632): defensa del
modelo copernicano, principio de relatividad

• Discurso y Demostración Matemática en torno a Dos Nuevas Ciencias (1638)


Galileo y la nueva dinámica

• El Discurso es un diálogo dividido en cuatro días entre tres personajes.


Simplicio (el aristotélico), Sagredo (el curioso inteligente y abierto de
mente), y Salviati (la voz de Galileo).

• En el primer día Galileo refuta la predicción que se sigue de la física


aristotélica de que la velocidad de la caída libre de un cuerpo es
proporcional a su peso.

• Afirma que cuerpos de distinto peso caen siempre casi al mismo tiempo
al suelo, y que si la caída no incluyera resistencia—si ocurriera en el
vacío—los objetos llegarían al suelo exactamente el mismo tiempo.
Galileo y la nueva dinámica

• El experimento en cuestión había sido comentado antes en la Edad


Media, pero su resultado no había aún desencadenado un rechazo de la
dinámica aristotélica y la búsqueda de un nuevo modelo.

• En el argumento de Galileo encontramos un claro ejemplo de


abstracción: el roce y resistencia del medio no es un factor relevante para
el principio subyacente que gobierna la caída libre, de modo que Galileo
abstrae de él en la descripción de la situación.

• En el pensamiento aristotélico, la abstracción con fines explicativos es


prácticamente un anatema o una aberración.
Galileo y la nueva dinámica

• En el día 3 Galileo define las nociones de


velocidad uniforme (distancias iguales en
tiempos iguales), y movimiento
uniformemente acelerado (aumento de
velocidad igual en intervalos de tiempo
iguales).

• Ofrece también una prueba geométrica


análoga a la de Oresme de que la distancia
recorrida en un intervalo de tiempo en
movimiento uniformemente acelerado es la
misma que la recorrida en ese mismo
intervalo a la velocidad uniforme promedio
correspondiente
Galileo y la nueva dinámica

• Las definiciones de Galileo de movimiento uniforme y movimiento


uniformemente acelerado son las siguientes:

Movimiento uniforme es aquel “en que los espacios que el móvil recorre en tiempos
iguales son iguales entre sí”
Llamo movimiento igualmente o uniformemente acelerado al movimiento que, partiendo
de reposo, adquiere en intervalos iguales de tiempo, iguales momentos de rapidez. (Citado
en Torretti 2007, 204)

• Armado con estas definiciones y la regla de Merton resultado, Galileo


obtiene luego la ley de caída libre

Ley de caída libre


La distancia que recorre un cuerpo en caída libre—en movimiento
uniformemente acelerado—es proporcional al cuadrado del tiempo de
caída
Galileo y la nueva dinámica
𝐴
𝑑=1 𝑡=1 • En la figura de la derecha, AC, CE, EG y GI
representan intervalos de tiempos iguales sucesivos.
𝐵 𝐴𝐴 ==𝑡𝑡01 𝐵 = 𝑣1 La recta AH representa el aumento uniforme de la
𝑑=4 𝑡=2 𝐸== 𝑡𝑡12 𝐵 ==𝑣𝑣12
𝐸𝐷 velocidad en la caída libre, de modo que CB, ED, GF y
𝐸𝐸 == 𝑡𝑡23 𝐸𝐷𝐹==𝑣𝑣23 IH representan la velocidad del objeto en los instantes
== 𝑡34 𝐹 ==𝑣𝑣34 1, 2, 3 y 4, respectivamente. Dada la regla de Merton,
𝐸 𝐷
= 𝑡4 = 𝑣4 hasta el instante 1 la distancia recorrida es 1Τ2 𝑣1 𝑡1, la
distancia recorrida hasta el instante 2 es 1Τ2 𝑣2 𝑡2, etc.
1Τ 𝑣 𝑡
𝐵: 𝐸𝐷 = 𝐴 : 𝐴𝐸 En consecuencia,
𝑑1
= 2 1 1 𝑣 𝑡
= 𝑣1 𝑡1
𝑑=9 𝑡=3 𝐹 𝑑2 1Τ 𝑣 𝑡
2 2 2 2 2

𝑉
• Ahora, para los intervalos de tiempo hasta 𝑡1 y 𝑡2 ,
tenemos que 𝑡1 = 𝐴 , y 𝑡2 = 𝐴𝐸; y para las velocidades
𝑇 correspondientes, 𝑣1 = 𝐵, y 𝑣2 = 𝐸𝐷. Los triángulos
𝐴𝐵 y 𝐴𝐷𝐸 son semejantes, de modo que 𝐵: 𝐸𝐷 =
𝑣1 𝑡1 𝒅𝟏 𝒕𝟏 𝟐
𝐴 : 𝐴𝐸. En consecuencia 𝑣2
= 𝑡2
, y 𝒅𝟐
=
𝒕𝟐 𝟐
, que es la ley
𝑑 = 16 𝑡=4 de caída libre de Galileo. En terminología más
moderna, para la distancia recorrida en caída libre 𝐷 =
𝑘𝑇 2 , donde k es una constante.
Galileo y la nueva dinámica
𝐴
𝑑=1 𝑡=1
𝑑1 𝑡1 2
𝐴 = 𝑡1 𝐵 = 𝑣1 • Si = , entonces tras 1 unidad de tiempo,
𝐵 𝑑2 𝑡2 2
𝑑=4 𝑡=2 𝐸 = 𝑡2 𝐸𝐷 = 𝑣2 un objeto en caída libre uniformemente
𝐸 = 𝑡3 𝐹 = 𝑣3 acelerada habrá recorrido 1 unidad de
𝐸 𝐷 = 𝑡4 = 𝑣4 distancia. Tras 2 unidades de tiempo, 4 de
distancia; tras 3 unidades tiempo, 9 de
distancia; tras 4 unidades de tiempo, 16 de
𝑑=9 𝑡=3 𝐹
𝐵: 𝐸𝐷 = 𝐴 : 𝐴𝐸 distancia, etc.; como indica la figura de la
izquierda.
𝑉

𝑇 • Como corolario de esta ley se sigue que las


distancias recorridas por un objeto en caída
libre uniformemente acelerada en intervalos
de tiempo iguales y sucesivos son entre sí
𝑑 = 16 𝑡=4
como los números impares 1,3,5,7, …
Galileo y la nueva dinámica

• La prueba geométrica de Galileo es la siguiente.


De acuerdo a la regla de Merton, durante el
intervalo de tiempo 𝐴 , el objeto en caída
T uniformemente acelerada habrá recorrido una
distancia dada por el área del rectángulo 𝐴 𝐸𝐷
(tiempo x velocidad media). Asimismo, durante
el intervalo de tiempo siguiente 𝐷, el objeto
recorre una distancia dada por el área del
rectángulo 𝐷𝑁𝑇 (la velocidad media en el
U
intervalo 𝐷 es la intersección de 𝑇𝑁 con 𝐵𝐹).

• Es fácil ver que el área de 𝐷𝑁𝑇 es 3 veces la de


𝐴 𝐸𝐷. Repitiendo el mismo razonamiento vemos
que en el intervalo siguiente 𝐷𝑂 , la distancia
recorrida es el área de 𝐷𝑂𝑅𝑈, que es cinco veces
la de 𝐴 𝐸𝐷.
Galileo y la nueva dinámica

• Si bien Galileo no formuló su ley de caída libre al modo moderno 𝐷 = 𝑘𝑇 2 ,


sino como una proporción entre razones entre cantidades homogéneas,
es claro que en su análisis geométrico de la caída libre está utilizando el
principio de Oresme de expresar el valor de una cantidad física
(velocidad), como función del valor de otra cantidad física (el tiempo).

• Si bien Oresme propuso el método de manera abstracta y lo usó en su


prueba de la regla de Merton, es Galileo quien le asigna un papel central
en el estudio teórico y observacional-experimental de la naturaleza. Este
método es central en las ciencias exactas hasta hoy en día. En la
ecuación central de la relatividad general de Einstein, por ejemplo, la
curvatura del espaciotiempo en una región es función de la densidad de
masa-energía en esa región.
Galileo y la nueva dinámica

• En la medida en que la ley de caída libre está expresada en términos


matemáticos, de ella se siguen predicciones del comportamiento de los
objetos en caída libre: deben recorrer distancias en intervalos de tiempo
iguales y sucesivos de acuerdo a la secuencia 1, 3, 5, 7, …

• Galileo diseñó un ingenioso experimento para testear estas predicciones.


Sobre un plano inclinado con una canaleta lo más lisa posible, instaló
trastes (como en una guitarra) movibles a lo largo del plano. Galileo dejó
caer una bola de hierro por la canaleta, y acomodó los trastes de manera
que los ruidos de la bola al pasar por cada traste produjeran un ritmo
constante. Como la distancia resultante entre los trastes coincide con la
secuencia 1,3,5,7,… el experimento confirmó la ley de Galileo.
Galileo y la nueva dinámica

• El carácter matemático de la ley de caída libre permite hacer predicciones


precisas y cuantificadas que pueden ser testeadas empíricamente.

• Otro aspecto importante es que el experimento de Galileo envuelve una


manipulación e intervención de la naturaleza de modo de generar las
condiciones que permiten justamente testear las predicciones de la ley.

• Esto a su vez se asocia con el uso de la abstracción. Galileo abstrae de


factores que de acuerdo a su razonamiento y a su ley son contingentes y
no revelan el principio de regularidad subyacente. En el experimento de
Galileo—de acuerdo a la ley misma—todos los efectos del roce y la
resistencia del medio son abstraídos: rotación e imperfección de la bola
de hierro, irregularidades en la canaleta, etc.
Galileo y la nueva dinámica

• Más aún, el experimento envuelve también idealización. De partida, la


bola de hierro y la canaleta son entendidas en el experimento como
perfectamente lisas. Además, la caída de la bola a lo largo de la canaleta
no es estrictamente un caso de caída libre. La idealización es justificada
porque podemos realizar en experimento con distintas pendientes para el
plano inclinado, corroborando siempre la ley. Para pendientes de cierto
valor hacia arriba, el experimento era impracticable en tiempo de Galileo,
pero el resultado se idealiza de modo que en una pendiente de 90º, se
asume que el resultado es el mismo.

• Todos estos elementos son esenciales en la práctica de la ciencia


moderna.
Galileo y la nueva dinámica

• El segundo gran aporte de Galileo es una aproximación explícita al


principio de inercia. En el Discurso Galileo llega a este principio mediante
una mezcla de resultados experimentales y análisis geométrico del
movimiento.

• Particularmente importante es el principio de que las velocidades


adquiridas por un objeto en caída libre a lo largo de planos con distinta
inclinación son iguales si las alturas de los planos son iguales

• Un mismo objeto cayendo libremente a


lo largo de 𝐴 ó de 𝐷 adquirirá la
misma velocidad al llegar a 𝐴 ó a 𝐷,
puesto que la altura de ambos planos
inclinados es la misma: 𝐵
Galileo y la nueva dinámica

• Galileo explica un experimento


para justificar este principio. En
un clavo en 𝐴 colgamos un peso
con una cuerda de largo 𝐴𝐵.
Desde dibujamos una recta
perpendicular a 𝐴𝐵. Llevemos
ahora el peso a , y dejémoslo
caer. Observaremos que recorrerá
el arco 𝐵𝐷, pasando por 𝐵 hasta
casi llegar a 𝐷—debido a la
resistencia del aire. Deducimos,
afirma Galileo, que tras su caída
a lo largo de 𝐵, en 𝐵 el péndulo
ha adquirido justo la velocidad
suficiente para recorrer 𝐵𝐷, que
tiene igual altura que 𝐵.
Galileo y la nueva dinámica

• Agregamos ahora otro clavo en 𝐸,


que “obliga” al péndulo, después
de haber recorrido el arco 𝐵, a
recorrer ahora el arco 𝐵 .
Observamos que el péndulo llega
casi hasta , y concluimos que
en 𝐵 el péndulo adquiere justo la
velocidad necesaria para llegar a
, y el arco 𝐵 tiene la misma
altura que 𝐵

• Lo mismo ocurre si clavamos un


clavo en 𝐹, ahora respecto del
punto a lo largo de 𝐵 .
Galileo y la nueva dinámica

• Ahora, en los tres casos, en la


oscilación de vuelta el péndulo
llegará casi hasta , de modo que
en los tres casos concluimos que
en 𝐵 el péndulo adquirió justo la
velocidad necesaria para llegar a
—que obviamente es la misma
en cada caso.

• Como los arcos 𝐷𝐵, 𝐵 e 𝐵 son


distintos, pero tienen la misma
altura, es entonces la altura lo
que determina que el péndulo
adquiera siempre la misma
velocidad en 𝐵.
Galileo y la nueva dinámica

• En un nuevo ejemplo de idealización, Galileo hace ver que si en vez de


distintos arcos pasando por 𝐵, hiciéramos el experimento con de distinta
inclinación haciendo ángulo en 𝐵, la bola en caída golpearía el plano
opuesto, perdiendo parte de su velocidad. Pero podemos idealizar que no
hay colisión en 𝐵—tal como en el caso del péndulo—y extender la
conclusión a planos inclinados.
Galileo y la nueva dinámica

• El análisis del experimento, junto con el principio extraído, sugieren


prontamente el principio de inercia. Tras caer por un plano inclinado de
altura ℎ, un objeto alcanzará una velocidad 𝑣 que es la justa para
alcanzar la misma altura ℎ en un plano opuesto ascendente de cualquier
inclinación.

• Si entre los planos agregamos un segmento horizontal, se sigue


cumpliendo que el objeto alcanzará la misma altura en el plano opuesto,
de lo que se sigue a su vez que el objeto tiene la misma velocidad
requerida para alcanzar h al comienzo y al final del segmento
horizontal—es decir, a lo largo del segmento horizontal el objeto se mueve
con velocidad uniforme.
Galileo y la nueva dinámica

• Cayendo desde 𝐴 a lo largo de 𝐴𝐷, el


objeto alcanza en 𝐷 justo la velocidad
requerida para ascender hasta 𝐹 a lo
largo del plano inclinado 𝐷𝐹—que tiene
la misma altura que 𝐴𝐷.

• Si agregamos el segmento horizontal


𝐷𝐸, el objeto alcanza el punto a lo
largo de 𝐸 —que tiene igual altura que
𝐴𝐷.

• Por lo tanto, en 𝐸 el objeto tiene la


misma velocidad que en 𝐷: recorrió el
segmento horizontal 𝐷𝐸 con velocidad
uniforme.
Galileo y la nueva dinámica

• Ahora, mientras menos pendiente


tiene el plano inclinado opuesto,
más tiempo le toma al objeto
alcanzar la altura ℎ, y más tiempo
transcurre hasta que el objeto se
detiene en el punto en que alcanza
ℎ.

• En el límite idealizado en que la


pendiente es 0—de modo que el
plano es ahora horizontal—el
objeto seguirá moviéndose con
velocidad uniforme durante un
tiempo infinito
Galileo y la nueva dinámica

We may remark that any velocity once imparted to a moving body will be rigidly
maintained as long as the external causes of acceleration or retardation are removed, a
condition which is found only on horizontal planes; for in the case of planes which slope
downwards there is already present a cause of acceleration, while on planes sloping up
there is a retardation; from this it follows that motion along a horizontal plane is perpetual;
for, if the velocity is uniform, it cannot be dimished or slackened, much less destroyed. (del
Discurso, día 3)
Galileo y la nueva dinámica

• Ahora bien, el principio de inercia formulado por Galileo es circular. La


causa de la aceleración y deceleración mencionadas es la tendencia
natural del objeto a buscar su lugar natural: el centro de la Tierra.

• Por “plano” horizontal Galileo entiende una superficie a distancia


constante del centro de la Tierra. Es decir, un objeto en movimiento
inercial a lo largo de un plano horizontal describirá una circunferencia en
torno a la Tierra, concéntrica con el centro de ésta.

• Como puede apreciarse, la dinámica que Galileo concibió, tanto para la


ley de caída libre como para el principio de inercia, es aún teleológica.
Galileo y la nueva dinámica

• En sus Cartas sobre las Manchas Solares (1613) encontramos la formulación


más temprana del principio. La justificación que Galileo ofrece es más bien
metafísica que empírica, y se basa—pese a que la enmienda—en la doctrina
aristotélico-teleológica del movimiento de objetos sublunares.

• En el caso de los objetos pesados, Galileo define como movimiento natural el que
se dirige hacia el lugar natural, hacia abajo; como movimiento forzado al
movimiento hacia arriba, y al movimiento horizontal—que ni se acerca ni se aleja
del centro—lo caracteriza como neutro.

• En la medida que este tipo de movimiento no está compelido ni por la naturaleza


del objeto, ni por una fuerza en contra de esta naturaleza, un objeto en
movimiento a lo largo de un plano horizontal--si abstraemos del roce y toda
barrera concebible—seguirá moviéndose de esa manera eternamente. El carácter
teleológico-aristotélico de este razonamiento es claro.
Galileo y la nueva dinámica

• Pese a esta raigambre aristotélica, el principio de inercia le permitió a


Galileo formular otro principio fundamental para la física moderna: el
principio de relatividad. La famosa explicación ilustrativa en el Diálogo
(1632) es la siguiente:

Encerraos con algún amigo en la mayor estancia que esté bajo la cubierta de algún navío y
procurad que haya en ella moscas, mariposas y otros semejantes animales voladores; procuraos
también un gran vaso de agua con algunos peces dentro; añádase también un recipiente, que
habrá de ser colgado en lo alto de modo que vaya vertiendo su contenido gota a gota, sobre otro
vaso colocado debajo, que sea de boca estrecha; pues bien, si la nave no se mueve, veréis cómo
esos animales se dirigen con igual velocidad hacia todas las partes de la estancia; a los peces se
los verá nadar indiferentes en todas las direcciones, y las gotas que caen del recipiente superior
entrarán todas en el vaso colocado debajo; también, si vos arrojáis alguna cosa a vuestro amigo,
no necesitaréis de más fuerza para echaría-hacia un lado o hacia otro, siempre que las distancias
sean iguales; y si saltáis, como haciendo carreras de sacos, iguales espacios saltaréis en todas las
direcciones. Observad con atención cómo estas cosas suceden así, bien que no haya por qué
dudar de que así sea, pues si la nave está quieta, esto es lo normal…
Galileo y la nueva dinámica

…ahora, pues, haced mover la nave con la velocidad que se quiera; si el movimiento es
uniforme y no fluctuante hacia un sitio u otro, vos no observaréis la más ligera mutación en
los efectos enumerados, y por ninguno de ellos podréis averiguar si la nave se mueve o está
inmóvil; vos, al saltar, atravesaréis los mismos espacios que antes y no daréis un mayor salto
hacia popa que hacia proa, aunque la nave. se mueva velocísimamente, pese a que en el tiempo
en que vos estáis por el aire, el pavimento que está a vuestros pies se haya desplazado hacia la
parte contraria de vuestro salto; si arrojáis alguna cosa a vuestro compañero, no necesitaréis de
mayor fuerza, tanto si él se encuentra en la parte de proa como en la de popa; las gotas seguirán
entrando como antes en el vaso inferior, sin que ni una sola caiga hacia popa, pese a que la gota
recorra un espacio por el aire y a que la nave, mientras tanto, haya avanzado algunos palmos; los
peces en el agua no nadarán con más fuerza que antes hacia la parte delantera del vaso que hacia
la contraria, sino que, con igual velocidad y facilidad, se dirigirán hacia el cebo puesto en
cualquier parte del vaso; y, finalmente, las moscas y las mariposas continuarán sus vuelos
indiferentes en todas las direcciones, y nunca sucederá que se amontonen hacia la parte de popa,
como si se vieran empujadas por el veloz curso de la 'nave, de la que durante mucho tiempo
están separadas, manteniéndose por el aire; y si encendéis alguna gota de incienso, se hará un
poco de humo y se le verá ascender hacia arriba, y como una nubecilla, se mantendrá y se
moverá indiferentemente, no más hacia una parte que hacia la otra. La causa de toda esta
correspondencia en los efectos estriba en que el movimiento de la nave es común a todas las
cosas contenidas en ella, incluido el aire.
Galileo y la nueva dinámica

• El comportamiento físico de los objetos en el barco en movimiento no difiere del


barco en reposo en virtud de que todos los objetos en el primero comparten el
mismo movimiento inercial—uniforme horizontal.

• Esto le permite a Galileo contrarrestar el argumento en contra de la rotación de


la Tierra: dado que todos los objetos terrestres compartimos ese movimiento de
rotación—que es inercial en el sentido Galileano—es del todo natural que no
notemos ningún efecto de la rotación de la Tierra, tal como los ocupantes del
barco en movimiento no notan efectos de su navegar inercial.

• En principio, uno podría aplicar el mismo razonamiento a la Luna orbitando a la


Tierra—comparte el mismo movimiento de traslación de la Tierra—pero no es
posible caracterizar la órbita de la Tierra como inercial en el sentido Galileano.
Probablemente por esto, entre otras razones, Galileo no estuvo dispuesto a
renunciar al movimiento circular en favor de Kepler: si la traslación circular es
natural a la Tierra en algún sentido (aristotélico), es plausible que la Luna
comparta ese movimiento.
Galileo y la nueva dinámica

• En el principio de relatividad, la cinemática de los objetos en el barco en


movimiento es analizada en dos componentes. Uno es el movimiento
inercial horizontal—que al ser compartido por todos los objetos es
indetectable en el barco mismo—y el otro son los movimientos no
inerciales de los objetos.

• Por ejemplo, si en el barco en movimiento dejamos caer una bola de


hierro desde el mástil, la trayectoria observada en el barco es una recta
vertical, pero descrita desde el barco en reposo, la trayectoria tiene un
componente horizontal-inercial—debido al movimiento del barco—y un
componente vertical—la caída libre con aceleración uniforme de la bola.
Galileo y la nueva dinámica

• En su análisis del movimiento de los proyectiles, Galileo mostró que la


forma de la trayectoria resultante de un componente inercial horizontal y
un componente vertical uniformemente acelerado es una semi-parábola.

• El análisis del movimiento en términos de componentes es una


innovación de Galileo que será crucial para el trabajo posterior de
Newton.

• Si bien el principio de composición fue conocido y aplicado por los


matemáticos griegos en el estudio de figuras geométricas, Galileo lo aplica
decidida y fructíferamente al movimiento de objetos físicos. Como vimos
en la introducción del curso, esta estrategia era considerada como estéril
tanto por Platón como por Aristóteles.
Galileo y la nueva dinámica

• Alrededor de 1608, Galileo ideó un experimento para testear su principio


de inercia. Una bola pesada es dejada rodar a lo largo de una canaleta
lisa en un plano inclinado. Tras caer por el plano hasta adquirir una
velocidad que—como ya vimos—depende solo de la altura h del plano
inclinado, la trayectoria de la bola sigue un segmento horizontal, hasta
caer libremente al suelo.

• La idea tras el experimento es que si el principio de inercia es correcto, la


distancia que avanza la bola desde el borde del segmento horizontal
hasta caer al suelo depende solamente de la velocidad alcanzada tras la
caída a lo largo del plano inclinado, es decir, de la altura h del plano. Si
la ley es correcta, la distancia avanzada por la bola es proporcional a la
altura del plano inclinado.
Galileo y la nueva dinámica

• Alrededor de 1608, Galileo ideó un experimento para testear su principio


de inercia. Una bola pesada es dejada rodar a lo largo de una canaleta
lisa en un plano inclinado. Tras caer por el plano hasta adquirir una
velocidad que—como ya vimos—depende solo de la altura h del plano
inclinado, la trayectoria de la bola sigue un segmento horizontal, hasta
caer libremente al suelo.
Galileo y la nueva dinámica

• La idea tras el experimento es


que si el principio de inercia
es correcto, la distancia que
avanza la bola desde el borde
del segmento horizontal hasta
caer al suelo depende
solamente de la velocidad
alcanzada tras la caída a lo
largo del plano inclinado, es
decir, de la altura h del
plano. Si la ley es correcta, la
distancia avanzada por la
bola es proporcional a la
altura del plano inclinado.
Galileo y la nueva dinámica

• La trayectoria semi-
parabólica del objeto tras
caer del borde horizontal es
prácticamente observable en
el resultado de este
experimento.

• Usando el principio de
composición, Galileo formuló
una prueba matemática de
que la trayectoria debe ser
parabólica.
Galileo y la nueva dinámica

• La parábola tiene un eje de simetría


que la intersecta en su ápice,
dividiéndola en dos semi-parábolas

• Dado cualquier punto P en la semi-


parábola, la amplitud x de P es el
largo de la perpendicular desde P al
eje de simetría, y la altura y de P es la
distancia desde esta perpendicular
hasta el ápice.

• Es una propiedad de las parábolas


que las alturas de dos puntos
cualesquiera P y Q en la parábola son
entre sí como los cuadrados de sus
amplitudes. Es decir,
𝑦 2 (𝑃)Τ𝑦 2 𝑄 = 𝑥(𝑃)Τ𝑥(𝑄)
Galileo y la nueva dinámica

• Ahora, llamemos 𝑥𝑖 a la distancia recorrida por un proyectil en sentido


horizontal a velocidad uniforme al cabo de un tiempo 𝑖, e 𝑦𝑖 a la distancia
de caída libre uniformemente acelerada en sentido vertical al cabo de un
tiempo 𝑖.

• Si 𝑡1 y 𝑡2 son dos instantes cualesquiera en la trayectoria de un proyectil,


del componente en caída libre ya sabemos que 𝑦1 Τ𝑦2 = 𝑡1 2Τ𝑡2 2 (la ley de
caída libre), y dado que el componente de movimiento horizontal inercial
ocurre a velocidad uniforme, tenemos que 𝑥1 Τ𝑥2 = 𝑡1 Τ𝑡2 .

• Es claro entonces que 𝑦1 Τ𝑦2 = 𝑥1 2 Τ𝑥2 2 , lo cual quiere decir que los
descensos verticales 𝑦𝑖 del proyectil son en todo momento como los
cuadrados de sus avances horizontales 𝑥𝑖 . Reemplazando “descensos” por
“alturas”, y “avances” por “amplitud”, deducimos que la trayectoria de un
proyectil describe una parábola.
Galileo y la nueva dinámica

• Como mencionamos, la crucial presuposición en esta prueba, que será


también crucial en el trabajo de Newton, es el análisis del movimiento de
un cuerpo en dos componentes independientes, en el sentido de que el
componente horizontal es en todo momento a velocidad uniforme
(gobernado por el principio de inercia), y el componente vertical en todo
momento es uniformemente acelerado (gobernado por la ley de caída
libre).

• El aristotelismo-teleológico de galileo puede de nuevo verse en que


concibió el componente vertical de caída libre como una forma de
movimiento natural, y al componente horizontal como una forma de
movimiento neutral (ni natural ni forzado).
Galileo y la nueva dinámica

• En síntesis, en la ley de caída libre, el principio de inercia, y la


descripción de la trayectoria de proyectiles, Galileo opera mediante una
conceptualización matematizada del movimiento sublunar. Sobre el
análisis lógico-matemático de esta descripción y la observación de
resultados de experimentos apropiadamente concebidos y diseñados,
Galileo obtuvo principios, también expresados matemáticamente, que
gobiernan el movimiento en el mundo sublunar. Estas observaciones
permiten entender propiamente el sentido de este famoso pasaje de
Galileo, en que resuena un espíritu pitagórico, pero expresado en un
esquema conceptual mucho más poderoso y fructífero:

La filosofía está escrita en este grandísimo libro que continuamente está abierto delante de
nuestros ojos -me refiero al Universo-; pero no se puede entender si antes no estudiamos la
lengua y los caracteres en los cuales está escrita. La lengua es la matemática y los caracteres son
triángulos, circunferencias y otras figuras geométricas, sin cuyos medios es humanamente
imposible entender una sola palabra; sin ellos vagará uno inútilmente por oscuro laberinto.
Galileo y la nueva dinámica

• Si bien la dinámica subyacente presupuesta por Galileo en sus grandes


logros es aún aristotélico-tomista, la descripción matematizada del
movimiento, y la formulación de principios generales que lo gobiernan
son un elemento crucial en el surgimiento de la física moderna:

Such motions did not arise for physical reasons; they did not have efficient causes but only the final
teleological cause that Galileo seems to have been content to inherit from Aristotle through
Copernicus. They were not fitted into a comprehensive scheme. But, of course, the real revolution was
in the mathematization of motion and the identification and description by simple mathematical laws
of motion and the identification and description by simple mathematical laws of motions that do
actually occur in nature. (Barbour 2001, 375)
Galileo y la nueva dinámica

• La formulación de un marco ontológico-epistémico más adecuado que el


teleológico aristotélico, y sobre el cual el trabajo de Galileo y Kepler se
constituirán efectivamente como las bases de la física moderna, la
debemos a René Descartes.
El Nacimiento de la
Ciencia Moderna
3. Descartes y el mecanicismo
Descartes y el mecanicismo

René Descartes 1596-1650


Descartes y el mecanicismo

• Descartes es uno de los capítulos centrales de la historia de la filosofía, y


sus Discurso del Método (1637) y Meditaciones Metafísicas (1641) forman
parte del canon de obras filosóficas.

• En estas obras, Descartes, con el fin de proveer a la filosofía de cimientos


sólidos, formula su método de la duda, consistente en tomar como falsas
todas las opiniones que puedan ser objeto de algún tipo de duda. El
objetivo es encontrar verdades indubitables que puedan erigirse
justamente como los cimientos buscados.
Descartes y el mecanicismo

• El corazón de la duda metódica es la llamada hipótesis del genio maligno.


Esto es, la suposición de que hemos sido creado por un demiurgo
maligno y engañador que nos ha dispuesto de modo tal que cada vez que
juzgamos, tanto en base a la facultad de los sentidos como en base a la
facultad de la mera razón, erramos.

• Descartes no afirma esta hipótesis, sino que la formula como una


instancia de su método, con el objeto de mostrar que juicios
aparentemente sólidos, pueden ser puestos en duda de todos modos.
Bajo la hipótesis, todos los juicios respecto al mundo externo del que los
sentidos parecen informarnos, serían falsos. Dado el genio maligno,
cuando veo la imagen de la Cordillera de los Andes, yerro al suponer que
existe tal objeto; y al concluir que 2+2 es igual a 4 siempre yerro también
sin siquiera se capaz de darme cuenta de ello.
Descartes y el mecanicismo

• Sin embargo, la proposición yo existo es indubitable incluso bajo la


hipótesis del genio maligno. Por mucho que cada vez que juzgo me
equivoco, para juzgar en primer término debo existir, de modo que para
errar debo existir también. Por lo tanto, la proposición con que afirmo mi
propia existencia queda fuera del alcance de toda duda posible.

• Ahora bien, dada la efectividad de la duda respecto de la información


sensorial, todos mis juicios relativos a mi existencia como un ente
material son aún dudosos, y deben ser tomados por lo tanto como falsos
(que tengo un cuerpo, que me encuentro en tal lugar, etc.). Sólo tengo
certeza de mi propia existencia en tanto que una cosa que piensa o res
cogitans. Puedo dudar de que la Cordillera de los Andes existe y de que
mi propio cuerpo existe, pero no puedo dudar de que pienso, de que
percibo las imágenes correspondientes.
Descartes y el mecanicismo

• Esto es lo que captura el famoso pienso, luego existo (cogito, ergo sum) de
Descartes.

• Tras formular el cogito, que expresa que la propiedad esencial de la única cosa
que sé con certeza existe es el pensar (juzgar-percibir-imaginar-desear),
Descartes se pregunta cuál es la propiedad esencial de las cosas físicas que los
sentidos aparente, pero dudosamente, parecen representarnos.

• Mediante un famoso argumento que involucra la imaginación de diversos


cambios (de forma, textura, estado, etc.) sobre un trozo de cera, Descartes
arguye que lo que siempre se mantiene constante en el trozo de cera bajo todos
estos cambios es su extensión—largo, ancho y profundidad. Podemos concebir el
trozo de cera como perdiendo y adoptando diversas propiedades, pero nunca
perdiendo o adoptando su extensión. Por esto Descartes etiqueta al mundo físico
completo—cuya existencia es aún puesta en duda—como una cosa extensa o res
extensa.
Descartes y el mecanicismo

• Descartes rescata la existencia de la res extensa mediante una supuesta


prueba de la existencia de Dios, en que el concepto de Dios posee todas
las perfecciones. Siendo que Dios es así, y puesto que su existencia, es
según Descartes, demostrada, se sigue que este Dios no puede se
engañador como un genio maligno, de modo que podemos tener certeza
que nuestras percepciones efectivamente son representaciones de la res
extensa.

Pero si Dios no nos engaña porque esto repugna absolutamente a su naturaleza, ... debemos
concluir que existe una cosa extendida en longitud, latitud y profundidad, que posee todas las
propiedades que claramente percibimos como propias de una cosa extensa. Y esta cosa extensa
es lo que llamamos cuerpo o materia. (Citado en Torretti 1998, 109)
Descartes y el mecanicismo

• Nótese que la prueba de la existencia de Dios es un razonamiento. Si


tomamos en serio la duda metódica respecto a la facultad de esta razón,
el argumento de Descartes es circular: presupone que el razonamiento en
cuestión está libre de la duda. Esta es una forma sencilla de formular el
famoso círculo cartesiano.

• En este contexto no necesitamos preocuparnos sobre los problemas


asociados a la existencia del mundo físico. Lo que es más importante es
la manera en que Descartes describe la res extensa.

• Las obras en que Descartes trata este tema de manera directa son El
Mundo o Tratado sobre la Luz (1633, pero publicado póstumamente en
1664) y, especialmente, los Principios de la Filosofía (1644).
Descartes y el mecanicismo

• Un primera distinción, esencial en toda la filosofía moderna, es la que


Descartes, siguiendo de hecho a Galileo, establece entre cualidades
primarias y secundarias.

• Las cualidades secundarias son aquellas con que caracterizamos a los


objetos naturales y que se fundan en la manera en que estos nos afectan
perceptivamente. Colores, texturas, sabores, etc., son todas cualidades
secundarias.

• En la medida en que dependen de cómo los objetos nos afectan, si los


sujetos fuéramos suprimidos, estas cualidades de los objetos serían
suprimidas también.
Descartes y el mecanicismo

• En cambio, las cualidades primarias son aquellas que son efectivamente


objetivas en el sentido de que constituyen propiedades que los objetos
poseen independientemente de ser percibidos o no.

• Ahora, dada la descripción que Descartes hace de la res extensa, es claro


que la cualidad primaria básica es la extensión. Una segunda cualidad
primaria que Descartes agrega es la del movimiento. La noción de
extensión está estrechamente ligada a la de posición, que Descartes
define en términos relacionales y relativos a otros objetos extensos. Y en
la medida en que la posición de un objeto puede cambiar, y en la medida
en que este cambio no depende de aspectos subjetivos como las
cualidades secundarias, el movimiento es también una cualidad
primaria.
Descartes y el mecanicismo

La naturaleza del cuerpo no consiste en el peso, la dureza, el color, u otras cosas similares, sino
en la extensión únicamente.
Obrando así, percibiremos que la naturaleza de la materia, o del cuerpo considerado en general,
no consiste en ser una cosa dura, o pesada, o coloreada, o que afecte a nuestros sentidos de
cualquier modo, sino únicamente en ser una cosa que se extiende en longitud, latitud y
profundidad […]. modo se puede mostrar que el peso, el color y todas las otras cualidades de
este genera, que se sienten en la materia corpórea, pueden quitarse de ella, y que ella se conserva
integra; de lo cual se infiere que su naturaleza no depende de ninguna de ellas. (Citado en
Torretti 1998, 108-109)
Descartes y el mecanicismo

• La física, según Descartes, es entonces el estudio de las cualidades


primarias, es decir, de la extensión y el movimiento.

• Descartes afirma además que las cualidades primarias son todas


conceptualizables en términos matemáticos. La extensión es obviamente
capturable en términos de conceptos geométricos, mientras que el
movimiento puede ser concebido también en términos de nociones
matematizables como velocidad y aceleración. Veremos que Descartes
introducirá también el concepto de cantidad de movimiento (volumen por
rapidez)
Descartes y el mecanicismo

No admito en la física otros principios que en la geometría o en la matemática abstracta, ni los


requiero, pues así se explican todos los fenómenos de la naturaleza y pueden darse
demostraciones ciertas de ellos.
[…] Pues declaro abiertamente que no conozco ninguna otra materia de las cosas corpóreas que
esa que puede dividirse, configurarse y moverse omnímodamente, que las geómetras llaman la
cantidad y toman como objeto de sus demostraciones; y que no considero absolutamente nada en
ella, fuera de estas divisiones, figuras y movimientos; ni admito ninguna verdad al respecto que
no se deduzca de las nociones comunes de cuya verdad no cabe dudar, con una evidencia tal
que esa deducción sea aceptable como demostración matemática. Y porque así todos las
fenómenos de la naturaleza pueden explicarse, como se mostrara en seguida, estimo que no hay
que admitir otros principios en física, ni hace falta buscarlos. (Citado en Torretti 1998, 117)
Descartes y el mecanicismo

• Los modelos astronómicos, y especialmente el trabajo de Kepler y Galileo,


constituyen ejemplos del uso de estructuras matemáticas que dan cuenta
del comportamiento de la naturaleza.

• La relevancia de esta tesis de Descartes es que el uso de dichas


estructura como instrumento para entender la naturaleza es presentada
como un principio general, universal y constitutivo del estudio científico
de la realidad.

• Comenzamos a ver aquí que el aporte de Descartes a la constitución de la


ciencia moderna es de carácter filosófico—ontológico-epistémico.
Descartes explicita y formula ciertos presupuestos base, que envuelven
además una abierta refutación de la manera aristotélica de entender la
naturaleza.
Descartes y el mecanicismo

• Descartes afirma también que es justamente la ciencia sobre las


cualidades primarias—teorización matemática sobre la extensión y el
movimiento—la que describe la realidad en sentido estricto. De hecho, el
ideal último es que las cualidades secundarias sean explicadas en
términos de las primarias.

Toda variación de la materia y toda la diversidad de sus formas dependen del movimiento.
Hay, pues, una misma materia en todo el universo, y la conocemos únicamente porque es
extensa, y todas las propiedades que percibimos claramente en ella se reducen a una sola, a
saber, que es divisible y puede ser movida según sus partes, siendo susceptible, por tanto, de
todas las afecciones diversas que advertimos que pueden resultar del movimiento de aquellas.
[…] Toda variación de la materia y toda la diversidad de sus formas depende del movimiento.
(Citado en Torretti 1998, 111)
Descartes y el mecanicismo

• Sobre estas consideraciones que constituyen una suerte de andamiaje


conceptual para la ciencia física, Descartes formula tres leyes de la
naturaleza que gobiernan el movimiento de los objetos extensos. El
filósofo francés es de hecho el primero en utilizar expresamente la
expresión ley de la naturaleza.

• Como preámbulo para estas leyes, Descartes afirma que no existe una
diferencia ontológica entre le estado de movimiento y el estado de reposo,
como sí se presupone en la concepción aristotélica. Reposo y movimiento
tienen el mismo estatuto en la medida en que acción (fuerza) es
igualmente requerida en la producción de ambos estados a partir del
otro. Es requerida una acción para poner en movimiento un objeto en
reposo, del mismo modo que es requerida una fuerza para poner en
reposo a un objeto en movimiento.
Descartes y el mecanicismo

Para el movimiento no se requiere mas acción que para el reposo.


Conviene observar que somos victimas de un gran prejuicio, cuando juzgamos que se requiere
mas acción para el movimiento que para el reposo […]. Nos liberaremos fácilmente de este
prejuicio si consideramos que no solo tenemos que esforzarnos para mover las cuerpos externos,
sino también a menudo para detener sus movimientos, cuando estos no son detenidos par la
gravedad u otra causa. Así, por ejemplo, para impeler al barco que reposa en aguas estancadas
no empleamos una acción mayor que para detener súbitamente al mismo barco en movimiento.
(Citado en Torretti 1998, 112)

• Al equiparar al reposo con el movimiento en términos dinámicos,


Descartes rompe con la tradición, y da un gran paso a la formulación de
una física inercial no teleológica. Tanto el reposo como el movimiento son
el efecto de una causa asociada al movimiento de otro objeto, y no
responden a algún telos inscrito en los objetos físicos.
Descartes y el mecanicismo

• La primera ley de Descartes establece que lo siguiente:

Primera ley de la naturaleza: que cada cosa, en cuanto de ella depende, persevera siempre en el
mismo estado; y así, lo que se ha puesto en movimiento, tiende a moverse siempre.
[…] Cada cosa, en cuanto es simple e indivisible, permanece, en tanto que de ella depende, en el
mismo estado, y no cambia nunca salvo por la acción de causas externas. Así, si una parte de la
materia es cuadrada, nos convencemos fácilmente de que seguirá siendo cuadrada, a menos que
sobrevenga algo de otra parte que cambie su figura. Si está en reposo, no creemos que nunca
vaya a empezar a moverse, a menos que alguna causa la empuje a ello. Y no hay mas razón para
pensar que, si se mueve, vaya jamás a interrumpir su movimiento espontáneamente, aunque no
haya nada que la ataje. Y de aquí se concluye que lo que se mueve, en cuanto de ello depende, se
moverá siempre. (Citado en Torretti 1998, 113-114)
Descartes y el mecanicismo

• Esta ley es una suerte de principio de inercia general para la


naturaleza. Ningún objeto cambia su estado físico—incluyendo su
estado de movimiento—a menos que sea forzado a hacerlo.

• Puede verse el antiteleologismo claramente: los procesos físicos no


ocurren en busca de algún telos ínsito en los objetos que participan
de esos procesos, sino en virtud de la interacción física con otros
objetos—es decir, en virtud del movimiento como principio físico
general, que es a su vez gobernado por leyes (como esta primera
ley).
Descartes y el mecanicismo

Segunda ley de la naturaleza: que todo movimiento es de suyo rectilíneo y por esto las cosas que
se mueven en círculo tienden siempre a alejarse del centro de la circunferencia que describen.
La segunda ley de la naturaleza es esta: cada parte de la materia, considerada en sí misma, no
tiende nunca a seguir moviéndose según líneas curvas, sino solo según rectas, aunque muchas
de estas partes suelen ser compelidas a desviarse porque chocan con otras y ... en cada
movimiento se produce una especie de círculo, con toda la materia que se mueve a la vez.
(Citado en Torretti 1998, 114)

• Liberado de la teleología y la doctrina del movimiento natural


aristotélico—que llevó a Galileo a formular un principio de inercia
circular—Descartes plantea que el movimiento inercial, el movimiento
que tiene a mantenerse idéntico en la ausencia de fuerzas, es rectilíneo;
de modo que no está definido respecto de algún lugar natural. El
movimiento circular es, pues, producto de la intervención de alguna
fuerza.
Descartes y el mecanicismo

• El fenómeno natural que le sugiere a Descartes el principio de inercia


lineal es el movimiento centrífugo. Si imaginamos una piedra atada a una
cuerda, y revoleamos la cuerda circularmente, la piedra manifestará esta
forma de movimiento. Ahora bien, en cualquier instante de la trayectoria,
observa Descartes, la dirección del movimiento de la piedra es rectilínea,
y es la fuerza inducida por la cuerda la que saca a la piedra de una
trayectoria rectilínea. La operación constante de dicha fuerza determina
entonces la trayectoria circular
Descartes y el mecanicismo

Aunque ningún movimiento ocurre en un


instante, es manifiesto, sin embargo, que todo lo
que se mueve, en cada instante singular que
pueda señalarse mientras se mueve, esta
determinado a continuar su movimiento en
alguna dirección, en línea recta, y no siguiendo
alguna línea curva. Así, por ejemplo, la piedra A
que gira en la honda EA describiendo el circulo
ABF, en el instante en que ocupa el punto A esta
determinada a moverse en cierta dirección, a
saber, en línea recta hacia C, de modo que la recta
AC sea tangente al circulo. No es posible imaginar
que este determinada a un movimiento curvilíneo,
pues aunque haya llegado de La A siguiendo una
línea curva, no cabe entender que nada de esta
curvatura persista en ella cuando se encuentra en
el punto A. La experiencia la confirma, pues si la
piedra se sale de la honda no sigue moviéndose
hacia B, sino hacia C. De donde se desprende que
todo cuerpo que se mueve circularmente, tiende
siempre a alejarse del centro de la circunferencia
que describe. Así lo experimentamos en la piedra
con los sentidos de la mano, cuando hacemos
girar a aquella con la Honda. (Citado en Torretti
1998, 115)
Descartes y el mecanicismo

Tercera ley: que un cuerpo que choca con otro más fuerte no pierde nada de su movimiento,
pero si choca con uno menos fuerte, pierde tanto cuanto transfiere a este.
La tercera ley de la naturaleza es esta: cuando un cuerpo que se mueve choca con otro, si
tiene menos fuerza para seguir en línea recta que la que el otro tiene para resistirle, se
desvía hacia otra parte y, conservando su movimiento, pierde solo la determinación de este;
pero si tiene mas fuerza, mueve al otro cuerpo consigo, y pierde tanto de su movimiento,
cuanto le dé al otro. (Citado en Torretti 1998, 116)

• Estrictamente, esta ley es falsa. Un objeto en colisión con otro siempre


pierde (o al menos altera) su movimiento. Sin embargo, esta ley implica
otro principio propuesto por Descartes que es más importante y
fructífero: el principio de la conservación de la cantidad de movimiento
total.
Descartes y el mecanicismo

Dios es la causa primordial del movimiento y conserva siempre la misma cantidad de


movimiento en el universo.
Estudiada así la naturaleza del movimiento, es oportuno considerar su causa, en sus dos
acepciones: en primer término la universal y primordial, que es la causa general de todos los
movimientos que hay en el mundo; y luego la particular, por la cual ocurre que las partes
singulares de la materia adquieren un movimiento que antes no tenían. En cuanto a la general,
me parece obvio que ella no es otra que Dios mismo, quien creó en un principio la materia junta
con el movimiento y el reposo y por su solo concurso ordinario conserva ahora en la materia
entera tanto movimiento y reposo cuanto puso entonces. Pues aunque ese movimiento no es mas
que un modo en la materia movida, tiene sin embargo una cantidad cierta y determinada, que
fácilmente entendemos puede ser siempre la misma en la totalidad de las cosas, aunque cambie
en sus partes singulares.

• Más allá del componente teológico, reconocemos en este principio la


primera formulación de una ley de conservación de una cantidad física.
Las leyes de conservación son esenciales en la física moderna.
Descartes y el mecanicismo

• Ahora bien, la cantidad de movimiento de Descartes no es el momentum


newtoniano (masa por velocidad) sino (volumen por rapidez). En la
medida en que no considera la dirección del movimiento, sino sólo su
rapidez, la cantidad de movimiento de descartes escalar, no vectorial.

• Sin embargo, la importancia de este principio es que implica que dadas


ciertas condiciones iniciales (la cantidad de movimiento que Dios le
asigna a la res extensa al momento de la creación), el despliegue posterior
de los eventos naturales está constreñido por esta ley de conservación, y
completamente determinado por las leyes del movimiento en conjunto. La
idea de determinismo—las leyes naturales y el estado del universo en un
instante determinan el estado del universo en todo otro instante—
aparece con Descartes por primera vez.
Descartes y el mecanicismo

• Una vez más, es claro que las ideas de Descartes implican una abierta
refutación de la concepción teleológica de la naturaleza. Las leyes no
remiten a una naturaleza interna o a una esencia de los objetos
naturales, de modo que el comportamiento de éstos no surge de la
“búsqueda de un fin” o de fuerzas entendidas como obstáculos para ese
fin.

• Es claro que bajo el entramado conceptual propuesto por Descartes, la


distinción entre movimiento natural y movimiento forzado simplemente
se desvanece. Las leyes del movimiento no remiten a ningún lugar
natural ni a ninguna teleología, de modo que todo movimiento obedece
las mismas leyes.
Descartes y el mecanicismo

• Otra forma de entender esto es que en Descartes la materia (res extensa)


es del todo pasiva en el sentido de que simplemente obedece leyes que le
son impuestas, por así decirlo, desde fuera de ellos mismos. En cambio,
en el mundo aristotélico los objetos físicos son activos en la medida en
que es su propia esencia ínsita en ellos lo que determina su
comportamiento.

• El principio de inercia generalizado en la primera ley de Descartes


expresa con claridad la pasividad de la materia extensa.

• Estas observaciones permiten entender claramente la siguiente


afirmación de Descartes
Descartes y el mecanicismo

No hay que examinar las causas finales de las cosas creadas, sino sus causas eficientes.
[…] No basaremos nuestras explicaciones de las cosas naturales en el fin que Dios o la naturaleza
se propusieron al hacerlas; pues no debemos ser tan presumidos que nos creamos participes de
sus intenciones. Pero, considerando a Dios como la causa eficiente de todas las cosas, veremos
que se debe inferir (según la luz natural que nos ha proporcionado) de aquellos atributos suyos
de los cuales ha querido que tengamos algún conocimiento, respecto de esos efectos suyos que
se manifiestan a nuestros sentidos; recordando siempre ... que solo debemos confiar en esa luz
mientras el mismo Dios no nos haya revelado alga contrario a ella. (Citado en Torretti 1998, 108)

• Más allá del trasfondo teológico-epistémico de esta tesis, es claro que la


noción de causa final (y lo mismo vale para la formal y material) no tiene
lugar en la propuesta de Descartes. Si la materia es pasiva en el sentido
deñalado, las nociones de materia y forma son abandonadas, y con ellas
las tres causas aristotélicas mencionadas. Si bien resta solo la causa
eficiente, es claro que debemos entenderla de manera desligada del
hylemorfismo aristotélico.
Descartes y el mecanicismo

• Otro aspecto en que las ideas de Descartes implican la ruina de la


filosofía natural aristotélica consiste en que la distinción entre mundo
supra y sublunar no puede sostenerse.

Asimismo el mundo es indefinidamente extenso.


Conocemos además que este mundo, o sea la totalidad de la sustancia corpórea, no tiene limites
de su extensión. Porque doquiera supongamos que esos limites están siempre hay más allá de
ellos espacios de extensión que no solo imaginamos, sino que además percibimos como
imaginables con verdad, o sea como reales; de modo que contienen una sustancia corpórea de
extensión indefinida. Pues ... la idea de la extensión que concebimos en un espacio cualquiera es
lisa y llanamente idéntica a la idea de sustancia corpórea.
Descartes y el mecanicismo

Asimismo la materia de los cielos y la tierra es una y la misma, y no puede haber muchos
mundos.
Se infiere fácilmente de todo esto que la materia de los cielos no es otra que la de la Tierra, y en
general, si hubiese infinitos mundos, no podrían constar sino de una y la misma materia; por lo
tanto no pueden ser muchos, sino solamente uno; ya que concebimos distintamente que la
materia, cuya naturaleza consiste solo en ser una sustancia extensa, ocupa actualmente todos los
espacios imaginables en que podrían existir esos otros mundos, y no hallamos en nosotros la
idea de ninguna otra materia.

• Es claro que estos principios refutan la idea de los 5 elementos, donde el


éter tiene propiedades diferenciadas. La materia, la res extensa, en
cuanto esencialmente extensa es una sola, de modo que no cabe una
distinción entre principios físicos de aplicación restringida a ciertos tipos.
La leyes del movimiento valen igualmente para todos los objetos físicos.
Descartes y el mecanicismo

• Por otra parte, si la extensión es la propiedad esencial de los objetos


físicos, esto implica que en cualquier lugar que tracemos un límite, una
extensión ulterior es siempre concebible. Esto implica la infinitud del
espacio, y que las estrellas no configuran una esfera última, y que éstas
están gobernadas por las mismas leyes que gobiernan a todos los objetos
físicos.

• Descartes afirma entonces la homogeneidad física del universo, en el


sentido de las mismas leyes gobiernan a la res extensa en todo lugar del
universo. La propuesta de Descartes es un primer paso en el abandono
de la concepción del universo cerrado contenido en una esfera celeste, y
su reemplazo por una concepción de un universo abierto e infinito.
Descartes y el mecanicismo

• Resumiendo, el mecanicismo de Descartes esta dado por:

• Su concepción de la extensión y el movimiento como las cualidades primarias de la


res extensa.
• La idea de que los principios que describen y gobiernan a las cualidades primarias de
la res extensa son matemáticos.
• La idea de que el movimiento de los objetos extensos constituyen la base última de la
realidad, y que todas las cualidades secundarias se explican sobre la base
• La explicación de los principios físicos remiten nada más que a la causalidad eficiente
• El movimiento está gobernado por leyes, y estas leyes determinan el estado del
universo en todo momento
• El principio de inercia lineal, y la conservación de la cantidad de movimiento
Descartes y el mecanicismo

• La propuesta de Descartes es denominada como mecanicismo en la


medida en que la máquina es la metáfora que captura la concepción de la
naturaleza involucrada: “Give me extension and movement and I will
reconstruct the world” and “The entire universe is a machine in which
everything is made by figure and movement”. (Citado en Barbour 2001,
406)

• Si bien varios aspectos de la propuesta original de Descartes serán


abandonados, los aspectos medulares de su mecanicismo se erigieron
como la base conceptual filosófica de la ciencia moderna, y será un
presupuesto esencial en el trabajo de Newton.
Descartes y el mecanicismo

“From the start of the fourteenth century the grandiose edifice of Peripatetic physics was
doomed to destruction” […]. The complete destruction was a long time coming, but when it
finally came the tottering structure was brought down in spectacular fashion by Descartes (1596-
1650). The process began, as we saw, with 'a long series of partial transformations'. Initially, in
the High Middle Ages, the transformations were mainly in attitudes of mind. With Copernicus,
hard science began to make a real contribution. The famous supernova explosions of 1572 and
1604 shattered faith in the immutability of the heavens. Then came the telescope, a veritable
Joshua's trumpet, and blasted gaping holes in the structure. But still it did not quite topple to its
destruction. It survived, in fact, only because an alternative edifice was not immediately
constructed in its place. Galileo was its last tenant. Like all tenants he was only too ready to
complain to the landlord about the appalling state of repair of the old palace - without thinking
about moving out into a new one. During the very years in which he wrote the Dialogo, which, as
we have seen, was still permeated with the ancient idea of perfectly circular motion, Descartes
was at work on plans for a new edifice […]
His contribution was of a kind quite different from that of the astronomers and Galileo; it was
much more purely philosophical and is to be compared with Aristotle's. (Barbour 2001, 406)
Descartes y el mecanicismo

• El mecanicismo cartesiano constituye la base epistémico-ontológica de la


naciente ciencia física. La liberación de la teleología y la concepción del
universo como formado por objetos extensos en movimiento de acuerdo a
leyes mecánicas será luego crucial para el trabajo de Newton.

• Si bien Descartes planteó que la investigación de la naturaleza ha de


emprenderse en términos de conceptos matemáticos y sobre la base de la
concepción mecanicista, la física que propuso no constituyó un aporte
duradero, y, curiosamente, no plasmó el ideal de matematización que el
propio Descartes defendió—pese a que Descartes fue un gran
matemático.
Descartes y el mecanicismo

• La física cartesiana afirma que el hecho de que el universo es un


plenum—Descartes descartó la posibilidad del vacío dada la identificación
entre espacialidad y extensión material—implica que las colisiones y
fricciones entre objetos materiales necesariamente lleva a un movimiento
circular en torno al centro de un vórtice, de manera análoga a lo que
ocurre en los remolinos en el agua.

• Descartes postuló además tres tipo de objetos materiales que resultan de


la interacción de acuerdo a sus leyes de movimiento—partículas
diminutas que componen al Sol, objetos medianos, y objetos de gran
tamaño como los planetas. La velocidad de rotación en los vórtices de
estos objetos es distinta.
Descartes y el mecanicismo

• Entre la Tierra y la Luna se encuentra otra corriente de objetos de menor


tamaño, que por su rotación más rápida alrededor del centro del vórtice
son empujados por la Luna hacia el centro de la Tierra, produciendo una
fuerza hacia el centro de ésta. Esta es la explicación mecánica de la
gravedad de acuerdo a Descartes.
Descartes y el mecanicismo

• Es interesante notar que dada la infinitud del


universo, Descartes concibió que cada vórtice es del
mismo tipo del sistema solar, y que cada estrella es a
su vez el centro de un vórtice. 𝑆 es el Sol, centro de
un vórtice. Las demás letras designan otras estrellas,
centros de otros vórtices. La trayectoria serpenteada
corresponde a un cometa

• La física de vórtices cartesiana no es expresable en


términos de una estructura matemática precisa.
Además, no es estrictamente coherente con la
primera ley de Kepler. Sin embargo, se aprecia
claramente en ella el quiebre con las explicaciones
teleológicas: la gravedad de los objetos terrestres y el
movimiento de los astros tienen una explicación
mecánica unificada.
Descartes y el mecanicismo

• La física cartesiana es parte de su pensamiento de carácter racionalista—


Descartes pensaba que la mera razón es capaz de generar conocimiento
indubitables sobre la realidad empírica—la observación no ocupa un rol
central en su epistemología, y la contrastación experimental de sus leyes
no fue un tema que le preocupara.

• Por ejemplo, Descartes plantea que las leyes del movimiento se siguen
necesariamente de la inmutabilidad de la voluntad e inteligencia divina.
En la visión cartesiana, la física se sigue de la metafísica.
Descartes y el mecanicismo

• La enmienda y expresión matemáticamente precisa de las ideas físicas-


mecanicistas de Descartes en una teoría empíricamente adecuada se la
debemos a Isaac Newton.

• El trabajo de Newton constituye el capítulo final en el surgimiento de la


ciencia moderna.
La síntesis newtoniana

Isaac Newton (1642-1727)


La síntesis newtoniana

• Nacido el año de la muerte de Galileo, en una familia de granjeros. Su


padre murió antes de que su madre lo diera a luz. Al volver a casarse su
madre fue criado por su abuela hasta la muerte de su padrastro, a quien
odió.

• A Newton debemos la formulación de la primera teoría científica


moderna. La física de Newton exhibe todas las características que definen
la ciencia moderna, y sintetiza y fundamenta los aporte de Kepler y
Galileo, a la luz del mecanicismo de Descartes.

• La física de Newton es expuesta de manera acabada en la obra Principia


Mathematica Philosophiae Naturalis (1687), aunque sus ideas básicas
fueron formuladas, aunque no publicadas, alrededor de 1666.
La síntesis newtoniana

• Newton se educó en la Universidad de Cambridge, que en la época aún


enseñaba la filosofía natural de Aristóteles como el conocimiento oficial

• Sin embargo, Newton tuvo acceso y estudió las obras de Galileo (el
Diálogo sobre Dos Sistemas del Mundo) y Descartes (Principios de la
Filosofía, La Geometría), y también conoció por fuentes indirectas las
leyes de Kepler.
La síntesis newtoniana

• La física newtoniana puede explicarse en dos componentes

• Las tres leyes del movimiento, que determinan un esquema general que
gobierna todo proceso físico-mecánico.

• La ley de gravitación universal, que describe la naturaleza de una fuerza de atracción


a distancia entre objetos materiales
La síntesis newtoniana

• Las tres leyes de Newton

Primera ley
todo cuerpo continúa en su estado de reposo, o de movimiento rectilíneo
uniforme, a menos que sea obligado a cambiar de estado por fuerzas
impresas sobre él.

• Si bien Newton atribuye esta ley a Galileo—afirma que está implícita en el


tratamiento de la trayectoria de los proyectiles—esta formulación en
términos de movimiento rectilíneo está claramente tomada de Descartes
La síntesis newtoniana

Segunda ley
El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza impresa, y ocurre en
la dirección de la línea recta en que la fuerza actúa.

• Newton también atribuye esta ley—de manera demasiado generosa—a


Galileo.

• También tiene un trasfondo cartesiano, pero es un aporte enteramente


original de Newton.
La síntesis newtoniana

Tercera ley
a toda acción hay siempre una reacción igual opuesta; o, las acciones
mutuas de dos cuerpos sobre él otro son siempre iguales, y dirigidas en
direcciones contrarias.

• Newton sí presenta esta ley como suya propia, aunque al igual que la
segunda, surge de un análisis del movimiento a la luz de las leyes de
Descartes, aunque de manera enmendada.
La síntesis newtoniana

• A diferencia de Kepler, e incluso de la tradición aristotélica que concibió


la noción intuitiva de fuerza como causa del movimiento y asociada a la
noción cinemática de velocidad, en la segunda ley de Newton fuerza es
entendida como la causa del cambio en el estado de movimiento, y
asociada a la noción de aceleración.

• Es claro que la ley de inercia de Descartes es esencial para la segunda


ley. El reposo o movimiento rectilíneo uniforme no requieren en sí mismo
de una causa, sino que la alteración de cualquiera de estos estados
requiere de una causa, que Newton define con su concepto de fuerza.
La síntesis newtoniana

• Por alteración del movimiento, Newton se refiere a la noción de cantidad


de movimiento. Descartes había introducido este concepto escalar en
cuanto el producto entre el volumen y la rapidez (el valor de la velocidad
sin considerar su dirección).

• Newton enmienda esta definición convirtiéndola en un concepto vectorial


que es dado por el producto entre la masa—concepto que también
Newton introduce—y la velocidad (considerando su dirección).
La síntesis newtoniana

• La ventaja de la perspectiva de Newton es fácilmente reconocible.


Consideremos un caso de movimiento circular uniforme. De acuerdo a la
ley de inercia de Descartes, este movimiento involucra una fuerza, pero
en la medida en que la rapidez es constante, la fuerza no puede ser
conectada con la noción cartesiana de cambio de cantidad de
movimiento.

• El elemento vectorial en el concepto newtoniano de cantidad de


movimiento—momentum 𝐩 = 𝑚𝐯 en términos modernos—sí permite
concebir el movimiento circular uniforme en base a la acción de una
fuerza.
La síntesis newtoniana

• La primera ley está directamente tomada de Descartes. La segunda ley es


una definición del concepto de fuerza en términos de una enmienda
vectorial de la noción cartesiana de cantidad de movimiento: la fuerza
newtoniana es la medida del cambio en la cantidad de movimiento
respecto a estado inercial definido en la primera ley.

• Respecto al origen de la tercera ley no hay consenso historiográfico. En


sus apuntes en su Waste Book—un cuaderno de notas que Newton llevó
desde temprana edad—no hay información suficiente.

• Una posibilidad es una vez más la influencia de Descartes. La ley


cartesiana de conservación de la cantidad de movimiento, reformulada en
términos de la noción de momentum, sugiere prontamente la tercera ley.
La síntesis newtoniana

• Imaginemos dos objetos de masa 𝑚 en movimiento inercial cada uno con


velocidad 𝑣. El momentum total es 𝑚1 𝑣1 + 𝑚2 𝑣2 .

• Al colisionar, ambos sufren un cambio en su cantidad de movimiento.


Asociando este cambio a una fuerza, es claro que cada uno ejerce una
fuerza sobre el otro. Si asumimos una redefinición de la ley de
conservación de la cantidad de movimiento de Descartes, se sigue que en
la colisión los cambios de momentum deben ser iguales y mutuamente
compensatorios para los dos objetos para que el momentum total sea
conservado tras la colisión. Se sigue entonces que las fuerzas ejercidas
deben ser iguales y en sentido contrario.
La síntesis newtoniana

• Tal vez el origen sea experimental. En Principia Newton es cuidadoso en


ofrecer sustento experimental para la tercera ley.

• Newton refiere a dos péndulos 𝐴 y 𝐵 de distinta masa dispuestos de la


siguiente manera:
La síntesis newtoniana

• El cambio de momentum debido a la colisión de los péndulos es medible


comparando la altura de partida con la altura de llegada—recuérdese el
principio de Galileo de que la velocidad adquirida depende solo de la
altura.

• Realizando el experimento con péndulos de distintos materiales y


diversas masas, Newton observó que el cambio de momentum sufrido por
los péndulos A y B tras la colisión es siempre igual, pero de sentido
distinto, de modo que la fuerza que uno ejerce sobre el otro es igual, pero
de sentido contrario.

• Este experimento es interesante porque muestra que Newton fue un


creativo experimentalista al igual que galileo, y que entendió la necesidad
de realizar idealizaciones y abstracciones con el fin de formular leyes
universales del movimiento.
La síntesis newtoniana

• La noción de masa es también un aporte de Newton, y es un concepto


que se interdefine con el de fuerza.

• Intuitivamente, masa inercial es la medida de la resistencia de un


determinado cuerpo a ser sacado de su estado de movimiento. A mayor
masa 𝑚, mayor es la fuerza 𝐅 requerida para inducir un mismo cambio
en la cantidad movimiento ∆𝐩.

• La masa, entendida en este sentido, es entonces una medida de la


cantidad de materia contenida en un cuerpo.
La síntesis newtoniana

• Tomemos dos cubos de ‘aluminio puro’, uno del doble de volumen del
otro. Sometamos el más pequeño a una serie de fuerzas 𝐅𝑖 , y
determinemos las aceleraciones 𝐚𝑖 correspondientes de acuerdo a la
segunda ley (en su formulación 𝐅 = 𝑚𝐚). De acuerdo a dicha ley, la razón
entre la fuerza y la aceleración resultante es una constante:

𝐅1 𝐅2 𝐅3
= = = ⋯ = 𝑚𝑠
𝐚1 𝐚2 𝐚3
La síntesis newtoniana

• De acuerdo a la segunda ley, lo mismo ocurre con el cubo más grande.


En este caso eso sí, la resistencia a ser sacado de su estado de
movimiento resulta ser el doble que en el caso anterior, de modo que la
aplicación de las mismas fuerzas, resultan en aceleraciones menores (la
mitad):

𝐅1 𝐅2 𝐅3
= = = ⋯ = 𝑚𝑙
𝐚′1 𝐚′2 𝐚′3
La síntesis newtoniana

• En consecuencia, para nuestros cubos vale que 𝑚𝑙 = 2𝑚𝑠 . Puesto que


ambos están hechos del mismo material, y puesto que el volumen del
más grande es el doble del volumen del más pequeño, la diferencia en
masa inercial es función de la cantidad de aluminio (la cantidad de
materia) contenida en los cuerpos. En este sentido, el cuerpo mayor
posee el doble de masa inercial que el segundo.
La síntesis newtoniana

• El trabajo de Newton constitye una síntesis en la medida que


fundamenta y abarca los aportes de Galileo y Kepler

• El principio general detrás del análisis Galileano de la trayectoria de


proyectiles está dado por los corolarios I y II de los Principia de Newton,
que a su vez se siguen de las primeras dos leyes:

C-I: Un cuerpo sobre el que dos fuerzas actúan conjuntamente, describe la


diagonal de un paralelogramo, en el mismo tiempo en que describiría sus lados
si las fuerzas actuaran separadamente.
La síntesis newtoniana

• C-II: Por lo tanto, la composición de una fuerza directa AD a partir de dos


fuerzas oblicuas AB y BD es evidente, y, conversamente, es evidente la
resolución de cualquier fuerza directa AD en dos fuerzas oblicuas
cualesquiera AB y BD. Y este tipo de composición es de hecho
abundantemente confirmada en la mecánica.
La síntesis newtoniana
“By means of the first two laws and the first two corollaries
Galileo found that the descent of heavy bodies is in the
squared ratio of the time and that the motion of projectiles
occurs in a parabola, as experiment confirms, except insofar as
these motions are somewhat retarded by the resistance of the
air. When a body falls, uniform gravity, by acting equally in
individual equal particles of time, impresses equal forces upon
that body and generates equal velocities; and in the total time
it impresses a total force and generates a total velocity
proportional to the time. And the spaces described in
proportional times are as the velocities and the times jointly,
that is, in the squared ratio of the times. And when a body is
projected along any straight line, its motion arising from the
projection is compounded with the motion arising from
gravity. For example, let body A by the motion of projection
alone describe the straight line AB in a given time, and by the
motion of falling alone describe the vertical distance AC in the
same time; then complete the parallelogram ABDC, and by the
compounded motion the body will be found in place D at the
end of the time; and the curved line AED which the body will
describe will be a parabola which the straight line AB touches
at A and whose ordinate BD is as AB2”.
La síntesis newtoniana

• El principio de relatividad de Galileo también se sigue de las tres


leyes del movimiento, y es el Corolario V en Principia

C-V: Para cuerpos encerrados en un determinado espacio, sus movimientos relativos unos
a otros son los mismos independientemente de si ese espacio está en reposo o de si se mueve
en uniformemente y en línea recta sin movimiento circular. (El principio de relatividad de
Galileo).
La síntesis newtoniana

• Las tres leyes constituyen el marco general mecánico que gobierna


el movimiento.

• Usando este marco, y sirviéndose de las leyes de Kepler, Newton


realiza una análisis geométrico del movimiento de los cuerpos
celestes que lo lleva a la formulación de la ley de gravitación
universal
La síntesis newtoniana

• Newton demostró que un cuerpo describe una trayectoria curvilínea en


torno a un punto fijo, respetando la segunda ley de Kepler, si y sólo si
opera una fuerza centrípeta (que apunta siempre en línea recta hacia el
punto fijo).
La síntesis newtoniana

• Considérese un cuerpo en movimiento inercial (rectilíneo y uniforme,


distancias iguales en tiempos iguales) en relación a un punto fijo 𝑂. Una
recta trazada desde 𝑂 al objeto en movimiento barre áreas iguales en
tiempos iguales: 𝐴𝐵 = 𝐵 = 𝐷 = 𝐯∆𝑡, y las áreas de los triángulos
𝐴𝐵𝑂, 𝐵 𝑂, 𝐷𝑂 son iguales, pues sus bases son iguales y también lo es su
altura ℎ = 𝑂 .
La síntesis newtoniana

• Consideremos ahora el siguiente


caso. El cuerpo se mueve con
movimiento inercial de 𝐴 hasta 𝐵 en
∆𝑡, donde una fuerza dirigida a 𝑆, lo
afecta. Si esa fuerza no hubiera
operado, el objeto hubiera continuado
hasta 𝑐, pero la fuerza cambia su
trayectoria y lo lleva a .

• Los triángulos 𝑆𝐴𝐵 y 𝑆𝐵𝑐 tienen áreas


iguales, como en la figura anterior.
Newton mostró que los triángulos 𝑆𝐵𝑐
y 𝑆𝐵 también tienen la misma área.
Ambos tienen la misma base 𝑆𝐵, y
puesto que 𝑆𝐵 y 𝑐 son paralelas
(corolarios I y II), la altura de 𝑆𝐵𝑐 y
𝑆𝐵 es la misma: un segmento
perpendicular entre 𝑆𝐵 y 𝑐.
La síntesis newtoniana

• Asumamos ahora que una fuerza en


dirección a 𝑆 vuelve a afectar al cuerpo en los
puntos , 𝐷, 𝐸, y 𝐹. Por el mismo
razonamiento anterior, las áreas de los
triángulos 𝑆𝐴𝐵, 𝑆𝐵 , 𝑆 𝐷, 𝑆𝐷𝐸 y 𝑆𝐸𝐹 son
iguales; y puesto que, por construcción, 𝐴𝐵 =
𝐵 = 𝐷 = 𝐷𝐸 = 𝐸𝐹 = 𝐯∆𝑡, el objeto barre
áreas iguales en tiempos iguales

• ∆𝑡 es el intervalo de tiempo en que las fuerza


centrípeta es aplicada al cuerpo. Si dejamos
que ∆𝑡 → 0—este razonamiento requiere la
invención del cálculo—la cantidad de
triángulos aumenta, y su ‘amplitud’
disminuye, ad infinitum. En ese caso, la
fuerza centrípeta actúa constantemente, la
trayectoria resultante es una curva, y dicha
trayectoria respeta la segunda ley de Kepler.
La síntesis newtoniana

• Lo anterior prueba que si una fuerza centrípeta dirigida a un punto fijo


afecta continuamente a un objeto en movimiento, la trayectoria resultante
es una curva en torno a ese punto fijo.
• El razonamiento converso también es válido. Si partimos de la base que
tenemos un objeto que se mueve en torno a otro fijo, barriendo áreas
iguales en tiempos iguales, los triángulos 𝑆𝐴𝐵, 𝑆𝐵 , 𝑆 𝐷, etc., sólo
pueden ser iguales si su altura es la misma (por construcción tienen la
misma base). Ahora, sólo pueden tener la misma altura si 𝑆𝐵 y 𝑐 son
paralelas (lo mismo para 𝑆 y 𝑑𝐷, etc.), y esto sólo puede ser el caso si
en 𝐵, , 𝐷, 𝐸, 𝐹, opera una fuerza centrípeta hacia 𝑆 sobre el cuerpo en
movimiento. Tomado luego el límite ∆𝑡 → 0, esto prueba que si la
trayectoria curvilínea de un cuerpo en torno a otro cuerpo fijo barre áreas
iguales en tiempos iguales, debe estar operando continuamente una
fuerza centrípeta dirigida al cuerpo fijo sobre el cuerpo en movimiento.
La síntesis newtoniana

• Por lo tanto, un cuerpo describe una trayectoria curvilínea en torno a un


punto fijo, respetando la segunda ley de Kepler, si y sólo si opera una
fuerza centrípeta sobre el cuerpo en movimiento.
La síntesis newtoniana

• El siguiente paso de Newton


fue determinar la naturaleza
de esa fuerza. Su punto de
partida fue su descubrimiento
de que en el caso del
movimiento circular uniforme
de un cuerpo en torno a un
centro, la aceleración del
cuerpo es igual a 𝐯 2 Τ𝑟, donde 𝐯
es la velocidad lineal-
tangencial del objeto, y 𝑟 es el
radio del círculo.
La síntesis newtoniana

La prueba de que en el movimiento circular uniforme


𝑎 = 𝑣 2 Τ𝑟 dada por Newton es la siguiente. Un cuerpo
viaja con velocidad constante 𝐯 a través del segmento
𝐴𝐵. El componente perpendicular de 𝐯 respecto del
‘muro’ 𝐷𝐵𝐸 es 𝐴𝐷 = 𝐯⊥ = 𝐯Τ 2. Cuando el cuerpo
colisiona con el ‘muro’ 𝐷𝐵𝐸 en 𝐵, es ‘reflejado’ con la
misma velocidad 𝑣, pero esta vez con dirección 𝐵 . El
componente perpendicular a 𝐷𝐵𝐸 de la velocidad
resultante es − 𝐯Τ 2, de modo que ∆𝐯 = 𝐯Τ 2 −
− 𝐯Τ 2 = 2𝐯Τ 𝟐 = 𝐯 𝟐. Denotando el segmento 𝐴𝐵
como 𝑠, tenemos que el tiempo desde 𝐴 hasta la
colisión en 𝐵 es ∆𝑡 = 𝑠Τ𝑣. Por simple geometría, 𝑠 =
𝑟 2, de modo que ∆𝑡 = 𝑟 2Τ𝑣. Ahora, la aceleración es
∆𝑣Τ∆𝑡, es decir

𝑣 2 𝑣2
𝑎= =
𝑟 2 𝑟
𝑣
La síntesis newtoniana

Nótese que la prueba involucra


una trayectoria cuadrangular
inscrita en un círculo. Newton
probó que el resultado vale
para una trayectoria circular
dejando que el
polígono/trayectoria de 𝑁
lados inscrito en el círculo sea
tal que 𝑁 → ∞.
La síntesis newtoniana

• Armado con el resultado de que en el movimiento circular uniforme


𝑎 = 𝑣 2 Τ𝑟, usando el resultado de que si la trayectoria es curva en torno a
un punto fijo debe haber una fuerza centrípeta constante actuando
sobre el cuerpo en movimiento, y echando mano a la segunda ley 𝐅 =
𝑚𝐚, Newton concluyó que la fuerza centrípeta es

𝐯2
𝐅=𝑚
𝑟
La síntesis newtoniana

• Asumamos ahora que el cuerpo en movimiento es un planeta, y que el


punto fijo está ocupado por el Sol, que a su vez ejerce la fuerza
centrípeta sobre el planeta.

𝐯2
• Tomemos una vez más la expresión 𝐅 = 𝑚 . La distancia recorrida por
𝑟
el planeta en un período orbital 𝑇 es 2𝜋𝑟, de modo que 𝑣 = 2𝜋𝑟Τ𝑇, y 𝑣 2 =
4𝜋2 𝑟 2 1 4𝜋2 𝑟 2 1 𝑟
4𝜋 𝑟 Τ𝑇 . Insertando esto, obtenemos 𝐹 = 𝑚 ∙ 2 ∙ = 𝑚 ∙ 2 ∙ ∙ .
2 2 2
𝑇 𝑟 𝑇 𝑟 𝑟
Reagrupando factores obtenemos

4𝜋 2 𝑚 𝑟 3
𝐹= 2 ∙ 2
𝑟 𝑇
La síntesis newtoniana

• El factor 𝑟 3 Τ𝑇 2 es la constante de Kepler en su tercera ley para el caso


del sistema Sol-planetas. Denotando la constante de Kepler, en el
sistema Sol-planetas, como 𝐾𝑆 , obtenemos que la fuerza centrípeta es

1
𝐅= 4𝜋 2 𝑚𝐾𝑆 ∙ 2
𝑟

• De esta expresión se infiere que la fuerza centrípeta en cuestión es


1
𝐅 ∝ 2 . Es decir, la segunda ley de Newton, junto con la tercera ley de
𝐷
Kepler, implican que la fuerza centrípeta que ejerce el Sol sobre los
planetas es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia
entre el Sol y el planeta.
La síntesis newtoniana

• Newton también probó que para una fuerza centrípeta inversamente


proporcional cuadrado de la distancia ejercida por un cuerpo central
(o focal), las únicas trayectorias permitidas para los cuerpos en
movimiento corresponden a las secciones cónicas.

• También probó la conversa: si un cuerpo se mueve en torno a un


cuerpo fijo (central o focal) a lo largo de una sección cónica, el cuerpo
fijo ejerce una fuerza centrípeta inversamente proporcional al
cuadrado de la distancia.

• Cuál de las secciones cónicas describe la trayectoria dependerá de


las ‘condiciones iniciales’ (masa, distancia, valor de la velocidad
tangencial)
La síntesis newtoniana

• “De las tres últimas Proposiciones (11, 12, 13) se sigue que si un cuerpo 𝑃
cualquiera va del punto P con cualquier velocidad, siguiendo la dirección de
cualquier recta PR, y al mismo tiempo es sometido a la acción de una
fuerza centrípeta inversamente proporcional al cuadrado de la distancia
desde el centro, el cuerpo se moverá a lo largo de alguna de las secciones
cónicas, con el foco en el centro de fuerza; et conversa. Dados el foco, el
punto de contacto, y la posición de la tangente, se sigue una sección
cónica, que en dicho punto tendrá una determinada curvatura. Y la
curvatura está dada por la fuerza centrípeta y la velocidad del cuerpo
dado”
La síntesis newtoniana

1
• Volvamos a nuestra expresión 𝐅 = 4𝜋 𝑚𝐾𝑆 ∙
2
. Si denotamos la masa
𝑟2
4𝜋2 𝐾𝑆 𝑚𝑆 ∙𝑚
del Sol como 𝑚𝑆 , podemos escribirla del siguiente modo, 𝐅 = ∙ .
𝑚𝑆 𝑟2

• Recordemos que la ecuación en juego se sigue de la segunda ley de


Newton y de la tercera ley de Kepler. Ambas valen universalmente.
Tomemos el sistema Júpiter-satélites, y expresemos la constante de
Kepler para este sistema como 𝐾𝐽 . Siguiendo el mismo razonamiento,
1
llegamos a la ecuación 𝐅 = 4𝜋 2 𝑚𝐾𝐽 ∙ 2 . Expresando la masa de Júpiter
𝑟
4𝜋2 𝐾𝑆 𝑚𝐽 ∙𝑚
como 𝑚𝐽 , podemos reescribirla como 𝐅 = ∙ .
𝑚𝐽 𝑟2
La síntesis newtoniana

1
• Tomando el sistema Tierra-Luna, obtendríamos 𝐅 = 4𝜋 2 𝑚𝐾𝑇 ∙ 2 , y
𝑟
expresando la masa de la Tierra como 𝑚 𝑇 , podríamos reescribir
4𝜋2 𝐾𝑇 𝑚𝑇 ∙𝑚
𝐅= ∙ 2 . Newton universalizó estas expresiones en una sola ley.
𝑚𝑇 𝑟
4𝜋2 𝐾𝑖
La idea es postular que es una constante fundamental de la
𝑚𝑖
naturaleza, de modo que

4𝜋 2 𝐾𝑆 4𝜋 2 𝐾𝐽 4𝜋 2 𝐾𝑇
= = =⋯=
𝑚𝑆 𝑚𝐽 𝑚𝑇
La síntesis newtoniana

• Dado este paso, la expresión para la fuerza centrípeta puede


postularse como una ley de gravitación universal, es decir, como la
expresión de una fuerza que opera entre dos objetos cualesquiera
en el universo, con masas 𝑚 y 𝑚’, y separados por una distancia 𝐷.
4𝜋2 𝐾𝑖 𝑚𝑖 ∙𝑚 4𝜋2 𝐾𝑖
De 𝐅 = ∙ 2 con, = , se sigue la ley de gravitación
𝑚𝑖 𝑟 𝑚𝑖
universal

𝑚 ∙ 𝑚′
𝐅=
𝐷2
La síntesis newtoniana

• Esta ley explica por qué los cuerpos en la vecindad de la Tierra caen en
dirección a su centro. Es un teorema en física Newtoniana que un cuerpo
de cierta masa puede tratarse como un punto en que toda esa masa se
concentra. Así, la distancia entre una manzana y Tierra es el radio de
ésta, de modo que la fuerza con que la Tierra atrae a la manzana (el peso
𝑚𝑇 ∙𝑚𝑚
de ésta) es 𝐅 = 2 .
𝑅𝑡

• La explicación de Newton, al igual que la de Descartes, y a diferencia de


toda la tradición hasta Galileo, entrega una explicación no-teleológica de
la caída de los objetos terrestres. A diferencia de la de Descartes, la de
Newton es expresada en términos de una ley matemática testeable de
manera precisa y cuantificada. De hecho.
La síntesis newtoniana

• Tomando además en cuenta la segunda ley, la fuerza en cuestión puede


escribirse como 𝐅 = 𝑚𝑚 𝐚.

𝑚𝑇 ∙𝑚𝑚
• esto resulta que 𝑚𝑚 𝐚 = . Eliminando 𝑚𝑚 , obtenemos que la
𝑅𝑡2
aceleración con que la manzana, y cualquier otro cuerpo sobre la Tierra,
cae hacia el centro de ésta es
𝑚𝑇
𝑎=
𝑅𝑇2

• Es decir, la física de Newton explica por qué todos los cuerpos caen con
la misma aceleración.
La síntesis newtoniana

• Escribamos ahora la ecuación de aceleración de caída de forma más


general, reemplazando el radio de la Tierra por la distancia desde el
centro de la Tierra:
𝑚𝑇
𝑎=
𝐷𝑇2

• Apliquémosla a un cuerpo que se encuentre a una distancia 𝐷𝑇


equivalente a 60𝑅𝑇 . De lo que resulta
𝑚𝑇 𝑚𝑇 1 𝑚𝑇
𝑎= = 2 = ∙
60𝑅𝑇 2 3600𝑅𝑇 3600 𝑅𝑇2

𝑚𝑇
• La aceleración de un cuerpo cerca de la superficie de la Tierra es 2,
𝑅𝑇
mientras que la aceleración de caída de un objeto a 60 veces el radio de
la Tierra es 1Τ3600 ese valor.
La síntesis newtoniana

• Una manzana sobre la Tierra cae en un segundo una distancia de


~500𝑐𝑚. Por lo tanto, el objeto a 60 veces esa distancia cae en un
500
segundo = 0,14 𝑐𝑚. Resulta que la Luna está a esa distancia,
3600
observando su trayectoria, se verifica que la Luna de hecho ‘cae’ hacia la
Tierra con esa aceleración. Considerando además su velocidad lineal-
tangencial, resulta su órbita elíptica en torno a la Tierra.

• La misma ley gobierna la caída de los cuerpos, y el movimiento de los


planetas y satélites en el sistema Solar. En el esquema conceptual de
Descartes, la distinción entre los dos mundos de Aristóteles es borrada.
Newton cristaliza esa idea en una teoría precisa y empíricamente
adecuada.
La síntesis newtoniana
La síntesis newtoniana

• La caída de una manzana y la trayectoria de los planetas están gobernadas por las mismas leyes. Las
tres leyes implican el análisis de la trayectoria en componentes. La gravedad es la fuerza centrípeta, que
de acuerdo a distintas velocidades tangenciales—el componente inercial en el análisis de Galileo—
determina secciones cónicas como trayectorias. Tanto la manzana que cae al suelo como la Luna están
en caída libre hacia la Tierra. Los planetas y los cometas están en caída libre hacia el Sol.
La síntesis newtoniana

• Las confirmaciones de la mecánica newtoniana no tienen precedentes.


Aparte de explicar la caída libre y las órbitas de los cuerpos celestes (las
leyes de caída libre y las leyes de Kepler se deducen de la mecánica
newtoniana), la gravitación predice que la forma de la Tierra es achatada
en los polos, y a su vez de esto se sigue que su eje de rotación no
permanece paralelo a sí mismo, sino que describe un giro cada 23000
años. La gravitación universal explica la precesión de los equinoccios
descubierta por Hiparco.
La síntesis newtoniana
La síntesis newtoniana

• William Herschel descubrió Urano en 1781. Sus propiedades orbitales


fueron paulatinamente observadas y calculadas, y resultó que la órbita
predicha por la teoría y las observaciones no correspondían.

• En 1845 John Adams y Urbain LeVerrier propusieron


independientemente que las discrepancias se debían a la atracción
gravitatoria de otro planeta aún más lejano, y calcularon cómo debía ser
la órbita de ese planeta usando la mecánica newtoniana.

• De acuerdo a esta predicción, Neptuno fue observado por primera vez en


1846. Neptuno fue descubierto con las leyes de Newton y papel y lápiz.
La Ciencia Moderna
La ciencia moderna

• La mecánica newtoniana constituye una forma de entender la naturaleza


sin precedentes.

• Esta teoría es el punto cúlmine del desarrollo histórico estudiado.

• En ella encontramos los elementos que se constituirán como las


características paradigmáticas de todas las ciencias modernas—
incluyendo, hasta cierto punto, las llamadas ciencias sociales
(sociología, psicología, economía, etc.)
La ciencia moderna

• Podemos listar estas características, y reconocer su paulatina aparición


en el proceso histórico estudiado:

• Descripción de la naturaleza en términos de conceptos matemáticos precisos


• Formulación de leyes expresadas en términos matemáticos
• Derivación de predicciones cuantitativas empíricamente testeables
• Intervención de la naturaleza para el testeo empírico: el experimento
• Abstracción e idealización
• Marco epistémico-ontológico de carácter mecanicista
La ciencia moderna

• Todos estos elementos tienen una historia. Son creaciones humanas,


frutos de un arduo y complicado proceso

• Tras la formulación de la mecánica newtoniana, el mismo paradigma de


investigación de la naturaleza fue paulatinamente extendido a otras
áreas de la realidad, y sigue siendo—con algunos matices que también
tienen su propia historia—los elementos que constituyen la ciencia
contemporánea.
La ciencia moderna

Mundo supralunar: Modelos astronómicos Leyes de Kepler


éter, circularidad, inmutabilidad -Eudoxo, Hiparco, Prolomeo, Copérnico, Brahe Dinámica Solar

Descartes: Paradigma ciencia modera:


Platonismo- Aristóteles: Newton: modelos matemàticos
mecanicismo
Pitagorismo Teleología / Movimiento y lugar natural leyes del movimiento testeo experimental
leyes del movimiento
gravitación universal abstracción e idealización
mecanicismo

Desarrollo y enmiendas medievales:


Galileo:
Mundo sublunar: Cinemàtica cuantificada (velocidad uniforme,
Caída libre, inercia,
cuatro elementos aceleración, regla se Merton)
proyectiles
Ímpetus