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Civilizar 15 (29): 73-92, julio-diciembre de 2015

Matrimonio, familia y unitarismo: condicionantes


sociopolíticos de la doctrina católica en la construcción de
la identidad política y jurídica de la familia en Colombia1

Marriage, family and unitarianism: sociopolitical constraints


of catholic doctrine in building political and legal identity of
the family in Colombia
Recibido: 11 de agosto de 2014 - Revisado: 11 de junio 2015 - Aceptado: 23 de septiembre de 2015

Víctor Julián Moreno2


David Alberto Londoño3 1
Este artículo se desprende de la tesis
Juan Edilberto Rendón4 “Un nuevo modelo político y jurídico
de familia en el Estado social de de-
Resumen recho colombiano”, la cual fue apro-
bada en el año 2013 como requisito
El artículo explora las tensiones presentes entre la perspectiva unitaria de familia de grado en la maestría en Estudios
y matrimonio tradicional en Colombia, y las tendencias jurídicas que están Políticos de la Universidad Pontificia
Bolivariana, Medellín, Colombia.
diversificando esta versión, hasta el punto de establecer un escenario de crisis 2
Magíster en Estudios Políticos y
conceptual social, cultural y jurídico respecto al paradigma mismo de familia. Se abogado, coordinador del Grupo de
desarrolla: i) descripción del concepto doctrinal católico de familia; ii) influencia Investigación Auditorio Constitu-
cional de la Facultad de Derecho,
de la doctrina católica en el esfuerzo unitarista; iii) regeneración; iv) hegemonía Ciencias Políticas y Jurídicas; y do-
sociojurídica del paradigma de la religión católica como característica sociojurídica cente de la Institución Universitaria
de Envigado.
hegemónica; v) relación entre la doctrina católica y lo que expresa el ordenamiento Correo electrónico:
jurídico colombiano en cuanto a la familia; vi) el debate jurídico y jurisprudencial victorjuliancol@hotmail.com
que se ha generado en cuanto al paradigma unitarista de la familia; y por último Doctor en Ciencias Sociales, Niñez
3

y Juventud, investigador de la línea


vii) modificación del paradigma familiar en el contexto jurídico. estudios éticos, estéticos y comuni-
cativos del Grupo de Investigación en
Palabras clave Psicología Aplicada y Sociedad de la
Facultad de Ciencias Sociales y do-
Familia, identidad política y jurídica, iglesia católica, Regeneración. cente de la Institución Universitaria
de Envigado.
Abstract Correo electrónico:
dalondono@correo.iue.edu.co
The article explores the tensions between the unitary perspective of family and 4
Candidato a doctor en Filosofía,
traditional marriage in Colombia, and legal trends that are diversifying this investigador del Grupo de Investi-
version, to the point of establishing a conceptual stage of social, cultural and legal gación Auditorio Constitucional de
la Facultad de Derecho y Ciencias
crisis related to the veyy family paradigm. It develops this way: i) Description Políticas y docente de la Institución
of catholic doctrinal concept of family; ii) influence of the catholic doctrine in Universitaria de Envigado, Medellín,
Colombia.
the unitarian effort; iii) regeneration; iv) socio-legal hegemony of the paradigm Correo electrónico:
of catholic religion as a hegemonic socio-legal characteristic; v) the relationship jerendon@correo.iue.edu.co
between Catholic doctrine and what is expressed by the Colombian legal system Pata citar este artículo use: More-
regarding the family vi) the legal and jurisprudential debate that has been generated no, V., Londoño, D., & Rendón, J.
(2015). Matrimonio, familia y unita-
regarding the unitary paradigm of the family; and finally vii) the familiar paradigm rismo: condicionantes sociopolíticos
change in the legal context. de la doctrina católica en la construc-
ción de la identidad política y jurídica
de la familia en Colombia. Revista
Keywords Civilizar Ciencias Sociales y Huma-
Family, political and legal identity, catholic church, Regeneration. nas, 15(29), 73-92.
74 Víctor Julián Moreno - David Alberto Londoño - Juan Edilberto Rendón

Descripción del concepto doctrinal familiar se refiere. No se toma partido ni a favor


católico de familia en perspectiva ni en contra, sino que se le describe como uno
sociocultural de los elementos más importantes en lo que
respecta a la discusión sobre el significado
La familia es una institución celosamente mismo del concepto de familia, el cual es uno
concebida y protegida por la iglesia católica a de los debates más sustanciales que hay en la
lo largo de toda su literatura. Es una institución actualidad, tanto en términos del derecho civil
tan fundamental que antecede al Estado, y como del derecho constitucional. La postura
puede conservarse a pesar de él. En esencia, de la iglesia católica –que fue la que tuvo
la importancia de la familia radica en ser el hegemonía jurídica durante tanto tiempo en
primer nicho personal y social a través del cual Colombia– debe ser incluida y debidamente
pueden aprehenderse tanto las estructuras de la caracterizada.
cultura y la vida en sociedad, como el dogma
institucional de la fe, de la verdad revelada y Así pues, se destaca en dicha concepción
de la tradición. Esto no es de extrañar, pues la la trascendencia de visualizar la familia como
religión misma es una de las estructuras más la primigenia fórmula de asociación natural y
relevantes de cohesión sociocultural. De ahí que el matrimonio como soporte de la familia. Se
las prácticas familiares, en todas las culturas le trata en algunos documentos eclesiásticos,
con una arraigada profesión religiosa, son las tales como: Arcanum divinae sapientiae, Casti
encargadas de conservar tales tradiciones. connubii, Humanae vitae, Familiaris consortio
(FC), Donum vitae y Carta gratissimam sane.
La noción de familia va estrictamente El criterio para referirlos no se encuentra en
ligada a la del matrimonio y mediante esta la autoridad eclesiástica que poseen, sino en
institución se procura atender el llamado la pertinencia sociojurídica que revisten para
divino de amarse y procrear. De tal manera comprender el relieve de la familia como
que el sacramento del matrimonio es descrito concepto unificador, a la vez jurídico y religioso.
como una apertura a la vida. Dar y recibir vida;
mantener la fidelidad y alcanzar la santidad a La iglesia católica –entendiéndola desde
través de la abnegación y el servicio. su dimensión doctrinal, es decir, desde la
impersonalidad de sus presupuestos– tiene una
Por medio de la familia, aprenden los noción propia, definida y defendida de familia.
seres humanos a identificar y apropiarse de las Puesto que para ella, la familia es una realidad
reglas sociales más significativas. La familia es querida por Dios desde el principio, cuando
la primera sociedad natural porque en ella se después de haber creado al hombre a su imagen
conoce la autoridad. Es un camino de caridad, y semejanza como varón y mujer, los bendijo
de santidad, de procreación. Es por ello que y les dio la orden de unidad, fecundidad y
resulta tan evidente la posición inflexible de la dominio de la naturaleza (Génesis, 1: 26-28)1.
doctrina religiosa en renunciar a sus principios Se trata de una realidad doctrinal que debe
y a la forma de concebirla. El fundamento por el reconocerse, aceptarse y salvaguardarse como
cual se explica la familia tiene sus raíces en los institución divina y natural, y que debe ser
escritos más emblemáticos de todo el discurso criterio de unidad, por extensión, de los Estados
confesional. y de la sociedad civil. Para la iglesia, la familia
es un sujeto de prevalente atención pastoral y
Desde esta perspectiva sociocultural, vale evangelización.
la pena comenzar dando cuenta del paradigma
conceptual que domina el núcleo doctrinal de El concepto católico de familia reconoce
la iglesia católica en cuanto a la institución la unívoca y singular fórmula de relación ma-

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rital en unión heterosexual entre varón y mu- del matrimonio y de la familia a través de los
jer, con aspiración procreativa bajo el vínculo siglos ha sido siempre unánime y universal,
sacramental. Esta realidad religiosa y social fundamentada en la Sagrada Escritura y la
indisoluble debe ser asumida libre y conscien- tradición, fuentes del magisterio eclesiástico.
temente, declarada en público y con consenti-
miento, lo cual deja abiertas las posibles confi- Conforme con este magisterio el hombre,
guraciones conflictivas con el derecho civil. En imagen de Dios, ha sido creado “varón y
este orden de ideas, y desde una perspectiva en hembra” (Génesis, 1: 27). De esta creación
estricto dogmática, no sería viable concebir la se deriva la complementariedad de los sexos
conformación familiar por fuera del sacramento diversos, asociada por la voluntad divina: “Sed
matrimonial2. fecundos y multiplicaos” (Génesis, 1: 28). Este
designio del creador del género humano, ordenó
Existe igualmente, un derrotero institu- que “Dejará el hombre a su padre y a su madre
cional en los documentos pontificios acerca y se unirá a su mujer y se harán una sola carne”
del matrimonio y la familia, desde la encíclica (Génesis, 2: 24).
Arcanum divinae sapientiae de León XIII en
1890, siguiendo con la encíclica Casti connubii La instrucción Dignitas connubii del
de Pío XI en 1930, hasta la exhortación apos- Pontificio Consejo para los Textos Legislativos
tólica FC de Juan Pablo II en 1981. Los padres afirma: “El matrimonio y la familia no son
de la iglesia en las diferentes cartas pontificias, algo privado que cada quien pueda configurar
en el Concilio Vaticano II y a través del Con- a su arbitrio” (DC, p. 1). El mismo Concilio
sejo Pontificio para la Familia, han realizado Vaticano II, realza la dignidad de la persona
declaraciones para defender el rol central de la humana, consciente de que la sociabilidad del
familia querida por Dios, como patrimonio de hombre pertenece a su dignidad, una institución
la humanidad que debe ser respetado por los Es- establecida por el Creador y dotada de sus
tados y las organizaciones internacionales, que propias leyes (Proemio 9). En armonía con
posee sus postulados político-familiares que esto, la exhortación apostólica de Juan Pablo II
descansan en una estructura. Se le considera FC enseña que el matrimonio, como institución
una verdad querida por Dios, generadora de un natural:
ordenamiento, que no admite separación entre
los alcances civiles y eclesiásticos, que estima No es una injerencia indebida de la
superior la autoridad espiritual sobre la civil, sociedad o de la autoridad, ni la imposición
que rechaza el divorcio y que invita al ordena- intrínseca de una forma, sino exigencia interior
miento jurídico a acompasarse con su concepto. del pacto de amor conyugal que se confirma
públicamente como único y exclusivo, para que
Se puede considerar entonces que el sea vivida así la plena fidelidad del designio de
matrimonio es un criterio unitarista como Dios Creador (FC 11).
base de la institución familiar. La relación
matrimonio-familia, de acuerdo con la Biblia, El reconocimiento de la identidad y dig-
descansa en el místico y santo carácter de la nidad del matrimonio en relación con la familia
unión del varón y la mujer, representado en como designio de Dios es cardinal para el bien-
la alianza y entrega esponsal de Cristo por su estar de los individuos y toda la sociedad huma-
iglesia (Efesios 5: 25 y ss.). Este mandato de na y cristiana. Por eso Juan Pablo II aseveraba
indisolubilidad dado por Cristo y recordado que el futuro de la humanidad se fragua en la
por San Pablo (1 de Corintios 7: 10-11), ha familia. Luego, todo hombre de buena voluntad
sido trabajado y guardado celosamente por debe preocuparse por salvar y promover los va-
la iglesia. La enseñanza de la iglesia acerca lores y exigencias de la familia (FC 86), cuyos

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cometidos generales son: formar comunidad de católicas cuyo propósito es distribuir en


personas, servir a la vida, participar en el desa- profundidad el sistema doctrinal católico, con
rrollo de la sociedad y participar de la vida y el fin de lograr el adoctrinamiento adecuado,
misión de la iglesia (FC 17-64). con miras a la conversión confesional.

Influencia de la doctrina católica en el Esta institución religiosa trascendió


esfuerzo unitarista de la República de la vida colonial y poscolonial como puente
Colombia entre el establecimiento y las comunidades
cristianizadas. Los niveles de dependencia
Es necesario señalar de entrada que a pesar moral, social y política creados por las misiones
de los procesos independentistas, la introyección con la transmisión de los dogmas religiosos,
social y política del legado religioso colonial repercutieron de forma directa y honda en las
se prolongó en los instrumentos del naciente familias adoctrinadas. Esto se explica en la
Estado colombiano. La complejidad del tejido transformación de realidades culturales tan
social de la época y el dominio del modelo importantes para una sociedad como su religión.
eurocentrista permitieron el enraizamiento de
un nuevo paradigma político profundamente Por ello, la iglesia no se limitaba a ofi-
vinculado y determinado por la visión católica ciar el culto religioso sino que intervenía en los
del poder (Peñaranda & Ruiz, 1986, p. 17). servicios sociales más relevantes de la época.
En tiempos de la Nueva Granada, la educación
Incluso, los preceptos fundamentales de superior en las principales universidades era
las primeras constituciones neogranadinas has- controlada por jesuitas y dominicos (situación
ta la República unitaria, tales como: soberanía que no es ajena a la actualidad en la educación
popular, supremacía de la ley sobre el gober- colombiana) que estaban relacionados exclusi-
nante, contrato social, superioridad del derecho vamente con las élites sociales de las grandes
natural sobre el positivo, derecho de resisten- ciudades en carreras de preponderante interés
cia pacífica, etc., provienen directamente del político como el derecho y la teología. González,
pensamiento político transmitido a nuestros citando a Bushnell (2007), explica cómo “los
próceres por la constelación de teólogos y pen- curas párrocos tenían una autoridad moral abso-
sadores españoles que desplazó la monarquía a luta sobre la masa de la población y el gobierno
América para que al tiempo de evangelizar a los colombiano” (González, 1977, p. 18). Dicho
indígenas conforme con el compromiso adqui- poder se veía reforzado con el nombramiento de
rido “a través de las bulas pontificias, tutelaran clérigos en diferentes cargos políticos y socia-
el cumplimiento y la aplicación de las cédulas les de alto impacto en la moralidad y conciencia
y pragmáticas reales que igualaban en sus de- de la comunidad, tales como su pertenencia a
rechos a los nativos con los súbditos españo- las juntas de manumisión, educación primaria y
les residentes en la metrópoli” (Salom-Franco, comités de causas beneficiosas.
2000, p. 179).
Hay, por tanto, una serie de prácticas de
Lo anterior permite pensar que la unificación o de unitarismo conceptual socio-
institución eclesial católica tuvo un papel jurídico que se desprende del discurso hege-
protagónico en la construcción identitaria de la mónico de la iglesia católica. La metodología
nación española y de los destinos de los pueblos empleada para llevar a cabo la instrucción del
colonizados por este imperio. La operativización credo católico sería conocida como Cateque-
del control territorial y adoctrinamiento cultural sis. El Catecismo, uno de los primeros textos
en la región se hizo efectiva a través de las masivos en las sociedades del nuevo mundo, se
misiones, entendidas como las instituciones constituyó en la herramienta política más eficaz

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en la construcción de la identidad política y jurídica familiar en Colombia

y contundente en el proceso de cohesión social de cohesión social que abarcan todas las ga-
colombiano3. mas políticas de las diversas regiones del país”
(González, 2005, p. 3).
El Catecismo, como instrumento de mul-
tiplicación informativa y como catálogo bási- La Regeneración y la absorción
co de las exigencias doctrinales, proyectó una católica del Estado colombiano:
cosmovisión discursiva unificadora sustentada algunos aspectos históricos
en la autoridad incuestionable de lo trascenden-
tal, potencializada en la repetición oral de pre- La conformación y nacimiento del Estado
ceptos que no admiten pregunta, duda o crítica colombiano no correspondió a los criterios tra-
sobre la historia religiosa, la doctrina cristiana, dicionales de un Estado moderno. La debilidad
la urbanidad, la historia patria o los catecismos en términos de soberanía para ejercer control y
políticos. La fundación de los Estados naciona- cohesión en su territorio y población fue subro-
les se apoyó notablemente en el discurso dog- gada por la maquinaria dogmática y logística de
mático esencialista religioso. Los catecismos la iglesia católica, que ya había penetrado en las
patrios también participaron de la enseñanza raíces idiosincrásicas de una sociedad civil aje-
de una especie de “religión cívica”, cimentada na al discurso cientificista y laico propio de una
en un pasado de héroes patrios sacrificados por propuesta estatal democrática. El papel de la
la gloria nacional, quienes instauraron el orden iglesia en este contexto permitía acuñar los ob-
que derrotó al caos. El tiempo de la nación será jetivos de la Regeneración: centralizar el poder
a partir de entonces el de la ficción histórica4, y unir la nación. Esta cosmovisión reivindicó la
soporte del presente y legitimación de un statu tradición conservadora y recapituló el legado
quo que no debe tergiversarse ni transformarse. colonial (Álvarez, 2001; Cortés, 1997, 2011;
Pero la historia del nacionalismo es la que Farrel, 1974; Malagón, 2006; Melo, 1989;
ficcionan sus ideólogos; mito que acomoda da- Restrepo, 2006).
tos y referencias, que ajusta personajes y se sos-
tiene en las semánticas de la predestinación y de Por su parte, el regeneracionismo surge en
la profecía; la nación se convierte en expresión la gran crisis de la segunda República del siglo
sociopolítica de orden, como si permitiese an- XIX. Este fenómeno político es abanderado por
ticipar la nación de los que habitarán el Reino la fusión de intereses liberales independientes
de los Cielos (Cardona, 2007). La narrativa po- y conservadores arropados por la fórmula del
lítica se funde con la narrativa religiosa: y la Partido Nacional, fruto de “diferentes fracciones
nación pasa a producir entre los nacionales un de las clases propietarias, bajo el liderazgo
sentimiento de pertenencia análogo a la fe en el político de Rafael Núñez y Miguel Antonio
contexto religioso. Caro” (Flórez & Atehortúa, 1987, p. 29).

De esta forma, las relaciones iglesia cató- La separación de la iglesia y el Estado se


lica-Estado colombiano evidencian los pilares consideró una renuncia al derecho de patronato
de la identidad colombiana en materia familiar, que la República ejercía desde su creación
a pesar de la paradoja en el fervor católico de como herencia del gobierno español y que
los militantes del Partido Liberal, quienes por consistía en que “el poder civil interviniera en
definición ideológica política deberían dimi- el nombramiento de prelados católicos, en la
tir o renunciar al credo. Nada más lejano de provisión de beneficios curales y en la fijación
la realidad. Sin embargo, “la incidencia de la de impuestos y contribuciones eclesiásticas”
religión católica en la construcción identitaria (Gómez, 2010, p. 89). En 1853 se declaró la
de sus familias como parte activa del tejido so- ruptura oficial de la iglesia y el Estado, y se
cial colombiano permite matices diferenciales mantuvo vigente hasta el Concordato entre la

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Santa Sede y la República de Colombia, llevado La pertenencia a la religión católica


a cabo en 1887 como una de las consecuencias como característica sociojurídica
más importantes de la Regeneración (Restrepo, hegemónica
1885). Un régimen autoritario, profundamente
católico y centralista, fue la propuesta política El proyecto regenerador tuvo tres compo-
que los ideólogos del Partido Nacional nentes esenciales: una centralización del poder
formularon en 1886 para regenerar la República político, una economía intervenida por el Estado
de los riesgos de la “anarquía organizada” y una ideología religiosa cohesionadora y legiti-
derivada de la propuesta liberal de corte federal5. madora de la unidad nacional. “La Regeneración
[…] fue fundamentalmente un proyecto político
El nuevo pacto político buscaba orden definido por un doble e interrelacionado movi-
y control del territorio, de las instituciones y miento: por una parte, la tendencia a la centra-
de la población. Esto implicaba, entre otras lización del poder y por la otra, el impulso a la
directrices políticas del gobierno regenerador unidad nacional” (Flórez & Atehortúa, 1987, p.
“la restitución del poder de la iglesia que haría 20). Pero, sería la ideología religiosa del pueblo
más efectivo el despliegue del autoritarismo el puente que facilitaría la comunicación entre
en un territorio disperso en el que se movía los partidos políticos. Este componente cultural
una sociedad marcada por la desigualdad, el oficiaría como el factor aglutinador que diera
desequilibrio y el analfabetismo” (Álvarez, funcionamiento al propósito institucional de la
2001, p. 6). unidad nacional. “La religiosidad popular era un
elemento de integración cultural y cohesión so-
Conviene aquí no olvidar que el autorita- cial, realidad ante la cual el discurso anticlerical
rismo del que parece acusarse a la iglesia cató- quedaba obsoleto” (p. 29).
lica no es una falacia de relevancia dictada por
la animadversión. No se niegan las múltiples El proyecto regeneracionista reivindicó
medidas tomadas por la institución eclesiástica la concepción religiosa tradicional del Estado.
para llegar a los lugares a los que –por inefi- La condición librepensante de Núñez no fue
ciencia, negligencia o incapacidad– el Estado óbice para negociar un arreglo entre la iglesia
nunca llegó. Las congregaciones misioneras hi- y el Estado. Su pragmatismo político le hizo
cieron un esfuerzo admirable que se debe reco- posible visualizar el rol determinante de la
nocer. Pero la objeción planteada aquí es de tipo institución eclesial en el escenario social en
sociojurídico. Esas mismas misiones, a las que términos de unidad y de fortalecimiento de la
mueve un propósito altruista, aspiran también nación. Esta realidad planteó la necesidad de
a llevar a los lugares más recónditos la buena civilizar y alfabetizar al pueblo raso mediante
nueva que las fundamenta. la educación pública, que como se anotó en el
introito capitular, estaba asociada con la iglesia
El problema que se explora en este punto y la formación misional.
no desdeña esa función multiplicadora, sino uno
de sus aspectos de trasfondo: el del unitarismo A partir de este momento la iglesia
conceptual y dogmático que le permitía a la tomó control total de las decisiones que se
misma institución eclesiástica estar dispuesta relacionaban con la educación en el país, desde
a realizar una dura tarea que el Estado no los contenidos de los programas educativos hasta
efectuaba. Es decir, que sea por la religión las certificaciones de buena conducta de los
católica o por el Estado, la dinámica unitarista profesores. Miguel Antonio Caro fue el expositor
debía llegar a todas las zonas del territorio: una y proponente ante el Consejo de Delegatarios del
religión, una nación. Y, como enlace, un único Partido Nacional para la Constitución de 1886,
concepto de familia. entre otros cambios, del reconocimiento de la

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en la construcción de la identidad política y jurídica familiar en Colombia

religión católica y de su iglesia como soportes como identidad cultural: “Esa colonización de la
esenciales del orden social y de la nación. Esta individualidad está de tal forma marcada por lo
declaración implicó el recorte de las prerrogativas religioso que las ideologías personales son, sin
civiles concedidas en la Constitución liberal saberlo, teología encubierta” (p. 125). A pesar
de 1863, terminando con el carácter laico de la de la dureza de la palabra “colonización”, la
educación pública en Colombia. consecuencia de la apropiación de la ideología
tiene precisamente la intención de convertir,
Por ende, Caro aprovecharía las bases del por lo cual, la convicción que se abraza por una
sistema de la educación gratuita, pública y obli- disposición anímica dispuesta a creer, corre el
gatoria creado por los liberales, para entregar- riesgo de exteriorizarse como militancia, por
le este nuevo aparato civil a la administración lo que –al hacer de otro la convicción propia–
de la iglesia. En la llamada “Escuela Única” las manifestaciones de la voluntad buena
la enseñanza de la doctrina católica sería obli- pueden devenir prácticas conflictivas porque
gatoria (Flórez & Atehortúa, 1987, p. 27). En la consistencia de la ideología estará siempre
consonancia con Caro, Núñez afirmó que “El primero en el orden de las prioridades, y las
sistema de educación deberá tener por principio situaciones concretas que la contravengan solo
primero la divina enseñanza cristiana, por ser recibirán rechazo.
ella el alma máter de la civilización del mun-
do” (España, 1986, p. 75). Esto explica que la Relación entre el ordenamiento
cosmovisión instruida a los nuevos ciudadanos jurídico familiar y la doctrina católica
de la República regeneracionista conservadora
entendiera que El ordenamiento jurídico colombiano es
producto de la conjunción de varias corrientes
[…] moral católica y orden social estaban de distinta procedencia, que han tenido como
fusionados, lo que fuera contra la moral iba denominador común el carácter patriarcal,
contra el ordenamiento social que buscaban
comprendiendo por tal la imposición hegemó-
los regeneradores; el irrespeto o el desacato
a la iglesia lo era contra la sociedad, contra nica de un paradigma holístico, es decir, que
su valores más preciados y fundadores (Villa, unifica las perspectivas y no admite la diversi-
2000, p. 81). dad ni el pluralismo. En este conjunto normati-
vo se incorporan elementos de la tradición ju-
Este acuerdo con la iglesia católica deocristiana, de las instituciones romanas, del
ratificó el compromiso nacionalista en materia derecho canónico, del ordenamiento español y
discursiva e institucional, con una Constitución del código napoleónico. Este último conquistó
que legitimó y definió “al catolicismo como con su ideario positivista y conservador el pen-
origen de la identidad nacional de una manera samiento liberal y progresista de Rafael Núñez,
muy especial, al asociar, la nación y su orden armonizado por los paradigmas conceptuales
social, con el sentimiento religioso católico de propuestos por Caro en su descripción de la Re-
los nacionales” (Pérez, 2010, pp. 20-21). Durante generación (Tirado-Mejía, 1989, pp. 10-11).
esta época, la importancia de la religión católica
como institución dominante dio fundamento a Las instituciones civiles fueron adaptadas
“las costumbres, el derecho, la educación y las a la vida de las jóvenes repúblicas latinoameri-
tradiciones […] del nacional-catolicismo, en el canas a mediados del siglo XIX. Andrés Bello
que se da una fusión de la identidad ciudadana fue el gestor más destacado de este proceso con
y religiosa” (Estrada, 2003, p. 129). su Código Civil chileno de 1855. Este disposi-
tivo normativo fue ejemplo y guía para la copia
En esta lógica, el individuo interioriza que realizaron los legisladores colombianos. En
a tal nivel el discurso religioso que lo apropia todos los instrumentos legales es reiterativa la

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idea del patriarcado como fuente legítima de Artículo 41: La educación pública será or-
poder, esto desglosado de las líneas de pensa- ganizada y dirigida en concordancia con la
miento religioso católico cristiano. religión católica. La instrucción primaria
costeada con fondos públicos, será gratuita y
no obligatoria.
Para la época de la Regeneración, la le-
gislación colombiana en materia de derecho de
Artículo 47: Es permitido formar compañías o
familia no era consistente. No puede hablarse
asociaciones públicas o privadas que no sean
de un sistema jurídico que protegiera dicha ins-
contrarias a la moralidad ni al orden legal.
titución. Existían algunas normas alusivas a las Son prohibidas las juntas políticas populares
relaciones familiares que se introdujeron al or- de carácter permanente. Las asociaciones re-
denamiento en forma desorganizada y caótica ligiosas deberán presentar a la autoridad civil;
por el manejo foráneo de los conceptos tratados. para que puedan quedar bajo la protección de
En esta medida, “la preponderancia subyugan- las leyes, autorización expedida por la respec-
te de un pensamiento ius-filosófico traducido tiva superioridad eclesiástica.
en normas, hizo que muchas de estas materias
aparecieran con un cariz monolítico intangible Artículo 53: La iglesia católica podrá libre-
e intachable […], como fue la confluencia de mente en Colombia administrar sus asuntos in-
mandatos civiles con las imposiciones concor- teriores y ejercer actos de autoridad espiritual
datarias de 1888” (Jaramillo, 1991, p. 34). y de jurisdicción eclesiástica, sin necesidad de
autorización del poder civil; y como persona
Al respecto, la Carta Política de 1886 jurídica, representada en cada Diócesis por el
respectivo legítimo prelado, podrá igualmente
invocaba la autoridad de Dios como fuente
ejercer actos civiles, por derecho propio que la
suprema, pensamiento clerical que negaba la presente Constitución le reconoce.
condición secular y laica del Estado de derecho.
En esas condiciones, la Carta de Derechos –
Artículo 54: El ministerio sacerdotal es in-
además de acoger la tendencia centralizadora compatible con el desempeño de cargos pú-
en la historia política del país– protegió la blicos. Podrán, sin embargo, los sacerdotes
moral católica y el orden social en los siguientes católicos ser empleados en la instrucción o
artículos: beneficencia públicas.

Artículo 38: La Religión Católica, Apostólica, Artículo 55: Los edificios destinados al culto
Romana, es la de la nación; los poderes públi- católico, los seminarios conciliares y las casas
cos la protegerán y harán que sea respetada episcopales y curales no podrán ser gravados
como esencial elemento del orden social. Se con contribuciones ni ocupados para aplicar-
entiende que la iglesia católica no es ni será los a otros servicios.
oficial, y conservará su independencia.
Artículo 56: El Gobierno podrá celebrar con-
Artículo 39: Nadie será molestado por razón venios con la Santa Sede Apostólica a fin de
de sus opiniones religiosas, ni compelido por arreglar las cuestiones pendientes, y definir y
las autoridades a profesar creencias ni a obser- establecer las relaciones entre la potestad civil
var prácticas contrarias a su conciencia. y la eclesiástica.

Artículo 40: Es permitido el ejercicio de todos Desde el punto de vista jurídico la Rege-
los cultos que no sean contrarios a la moral
neración entregó constitucionalmente amplias
cristiana ni a las leyes. Los actos contrarios a
la moral cristiana o subversivos del orden pú-
y suficientes prerrogativas a la iglesia católica,
blico, que se ejecuten con ocasión o pretexto las cuales serían desarrolladas en materia de
del ejercicio de un culto, quedan sometidos al derecho de familia desde el Concordato de 1887
derecho común. suscrito con los Estados Pontificios del Vaticano,

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en la construcción de la identidad política y jurídica familiar en Colombia

y “[…] por virtud de estas mismas leyes se re- contrajera, posteriormente nuevas nupcias por
mitía a las leyes de la iglesia que eran respeta- lo católico (Jiménez, 2007, p. 70). Durante
das como parte del reino de Dios, a veces con este periodo, en especial en la sesión del 17
categoría superior a las leyes de los hombres” de diciembre de 1942, el canciller Gabriel
(Vidal-Perdomo, 2010, p. 13). Turbay en nombre del gobierno republicano,
expresó a los representantes del clero el deseo
Al respecto, “Núñez expresó que haber firme de los partidos políticos de cesar la lucha
sancionado el Concordato con la iglesia católica religiosa, habida cuenta de que “el gobierno
se había convertido en “el acto más honroso” de liberal había aceptado como la mejor norma
su vida pública, pues estaba convencido de que para las relaciones con la iglesia, la del vínculo
la Constitución y las leyes de nada sirven si no concordatario, porque ha creído encontrar en
están respaldadas por religiosas costumbres” ella una de las mejores fórmulas de acuerdo
(Toro, 2003, p. 43).6 Al ser la familia uno de entre los colombianos” (Toro, 2003, p. 45).
los espectros de mayor acción de la institución
religiosa, se reconoce que “la Constitución de La reforma concordataria del año 1973,
1886 era silenciosa en los temas del derecho de ratificada con la sanción del presidente Alfonso
familia. […] Por consiguiente, los asuntos de López Michelsen a la ley 20 de 1974, gesta así
familia eran de la incumbencia del legislador” una nueva etapa caracterizada por la pérdida del
(Parra, 2008, p. 28), lo que podría volatilizar las poder exclusivo de la iglesia en la educación
disposiciones constitucionales de prevalencia y la separación de cuerpos en el matrimonio
clerical, en tanto las descripciones normativas católico por autoridad civil, que consentiría
dependerían del giro ordinario de las pujas de el divorcio vincular para matrimonios civiles
poder en el Congreso. con la ley 1ª de 1976 “sembraría la semilla que
permitió en 1991 el divorcio, camuflado como
Esto convirtió a la legislación alusiva a la cesación de efectos civiles para el matrimonio
familia, particularmente la institución matrimo- católico” (Vidal-Perdomo, 2010, p. 82).
nial, en uno de los escenarios político-jurídicos
de batalla tradicional conservadora en razón a Esta relación con la iglesia católica fue
la preservación de la ideología religiosa, con- determinante para la creación del proyecto de
tra el pensamiento liberal materializado en la la Regeneración. Las dinámicas políticas y jurí-
Constitución federal de los Estados Unidos de dicas del Estado estaban atadas al pacto de de-
Colombia. La República unitaria, centralista y recho internacional, frente a las transformacio-
clerical defensora de la tradición y el orden ma- nes socioculturales que durante los siglos XX
trimonial elevó el derecho de familia al nivel y XXI modificarían los vínculos y los modelos
de legislación de orden público con la firma del familiares. Alterar o cambiar el ordenamiento
Concordato, implicando con ello la constitucio- jurídico para que fuera coherente con las rea-
nalización de los asuntos domésticos y familia- lidades sociales de la familia se convirtió en el
res. La iglesia se constituyó en un Estado mayor principal centro de discusión social, política y
en el interior del propio Estado colombiano con jurídica. Se hizo necesario indagar hasta qué
privilegios supraconstitucionales, por ende, ca- punto se podía exigir a las instituciones jurídi-
rentes de control jurídico7. cas que adquirieran flexibilidad.

La fuerza de la legislación pro clerical La familia como tema de debate


se evidenciaría en leyes como la 30 de 1888, jurídico
por medio de la cual se determinó que los
matrimonios civiles eran nulos de pleno La normatividad colombiana ha tenido
derecho en caso de que uno de los cónyuges múltiples transformaciones en el tema de familia

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que han modificado el concepto clásico de la inexistentes pero con consecuencias civiles,
misma. Para este momento histórico se pueden como lo afirma el Concilio de Trento, cuya
evidenciar los rasgos propios de un modelo validez no podía existir ni siquiera para los
rígido y clásico integrado en la legislación civil: oficiantes; o casarse por las normas del derecho
canónico de 1917.
En el Código Civil de don Andrés Bello, ins-
pirado en las legislaciones españolas y fran- El matrimonio civil institución propia del
cesas, las que, a su vez, habían tomado sus Código Civil, ha sido tan ignorado como que
principios del derecho romano, la familia es idea común en nuestras gentes que apenas si
giraba exclusivamente alrededor de la auto-
tiene una vigencia de corto tiempo atrás, porque
ridad del varón. Existía la potestad marital,
desde sus inicios (aún bajo su severo régimen,
en que el marido representaba a su cónyuge,
pues esta dejaba de ser capaz por el solo he- menos humano que el propio régimen canónico),
cho del matrimonio; los hijos se clasificaban el matrimonio civil se rezagaba a la letra muerta.
en adúlteros, incestuosos de dañado y punible La imposición obligatoria del matrimonio
ayuntamiento, naturales, legítimos y legitima- eclesiástico para quienes profesaban la religión
dos, sin derecho alguno para quien no tuviere católica, fue una premisa que se invirtió en sus
la calidad de legítimo y legitimado; el padre términos, para tener que todos los colombianos
podía sancionar a los hijos hasta con pena de profesaban dicha religión y así, cuando algún
detención (Naranjo Ochoa, 2006, p. 24). católico intentó celebrar su matrimonio civil
el juez quedaba en un dilema fáctico: si no lo
En este ordenamiento jurídico ni los niños casaba denegaba justicia y si lo casaba también,
ni las mujeres, tenían derechos relevantes dentro porque violaba al Concordato que a su vez era
del núcleo familiar. El marido, como hombre de su propia ley cuando en definitiva el ser católico
la casa, recibía toda la atención normativa. La le vedaba el matrimonio civil y le forzaba el
herencia religiosa y cristiana de la sociedad se rito canónico. En armonía con ello, Jaramillo
reflejaba en el modelo jurídico en figuras como (1991) señala que:
la potestad marital, y el no reconocimiento de
los hijos habidos por fuera del matrimonio. El sofisma no podía aparecer porque ni por
asomo se consideraba derogado parte del
El Concordato, instituido en la época concordato por el actual Código de Derecho
de transición legislativa de 1887, hizo del Canónico, pues entonces no se contraría un
respaldo sensato a la Ley 54 de 1924 (apoda-
matrimonio algo más que un sacramento
da Ley Concha) que impuso la apostasía de la
católico, e impuso –en los artículos 17, 18 y
fe para los católicos que deseaban matrimo-
19– su fortalecimiento, al convertirlo en un niarse civilmente contrariando disposiciones
criterio con consecuencias civiles. A partir de constitucionales como la garantía de la liber-
entonces, el matrimonio –como lo comprende tad de cultos y de conciencias (p. 35).
la iglesia católica, es decir, como criterio de
unidad– se trocó en la condición legislativa La Constitución de 1886 no fue completa
sobre la familia, a pesar de las inconsecuencias en la expresión de las reglas de derecho fami-
que generó, como el caso de la obligación liar. La interpretación de principios fundamen-
de los católicos de acomodarse a las normas tales en favor de la lógica religiosa, mantuvo
tridentinas para su matrimonio: cuando estas desigualdades evidentes entre los miembros in-
dejaron de regir formalmente desde 1918 –y tegrantes de la familia, que estaban albergadas
sin que el legislador civil hubiera hecho algún o propiciadas por el proyecto regeneracionista
asomo tímido por regularizar esta situación–, conservador, que presidía el orden jurídico en lo
quienes profesaban la religión católica tenían concerniente a las relaciones familiares desde
dos alternativas: casarse por ritos formalmente lo patriarcal.

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En otras palabras: si cabían leyes que discri- trabajar. Con el acto legislativo 3 de agosto de
minaban a los individuos y eran constituciona- 1954 que dio el derecho al voto a las mujeres
les, era porque la Constitución de 1886 abría colombianas, se le otorgaron derechos civiles y
paso a ello, v. gr., el propio Código Civil, en políticos, los cuales hasta entonces les eran des-
lo referente al tratamiento de la mujer casada,
conocidos, esto fue un importante avance en la
tenía normas que contenían desigualdades.
Fue la Ley 28 de 1932 la que les retornó ca-
historia social y política del país.
pacidad y no porque se dijera que el Código
era inconstitucional. Lo mismo se puede decir Para el año 1968 aparece la ley 75, co-
de las reglamentaciones sobre patria potestad nocida como Ley Cecilia, con la que se crea
e hijos extramatrimoniales. Este panorama el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar
de la Constitución de 1886 lo que significa destinado a defender a las madres y los niños
es que ella no regía como norma inmediata desamparados, buscando proteger y fortalecer
al derecho de familia. Este, por ende, no se la familia colombiana. Esta norma permitió la
impregnaba de manera directa de la natura-
reclamación de la paternidad extramatrimonial,
leza y jerarquía constitucional; otra cosa, en
obligando a los padres a velar por sus hijos, se
teoría, era que fuese un ordenamiento subor-
dinado al constitucional. Por consiguiente, los alude a la patria potestad y se iguala al varón
asuntos de familia eran de la incumbencia del con la mujer en derechos para ser tutores o cu-
legislador, porque no había determinaciones radores de sus hijos, se faculta a la mujer para
constitucionales superiores para él. Los dere- ejercer la patria potestad sobre los hijos legíti-
chos subjetivos familiares y la relación jurídi- mos, cuando por ausencia legal falte el padre.
ca familiar eran típicos o comunes, de orden Además estableció que el Estado tiene el de-
positivo-legal (Parra, 2008, pp. 183-184). ber de hacer cumplir la paternidad responsable
y la protección de sus hijos. La madre puede
Los grandes cambios jurídicos en materia demandar ante los tribunales el reconocimiento
familiar se registrarían en el siglo XX, donde de sus hijos, cuando el padre se niegue a ello y
las políticas sociales modificarían la lógica clá- para hacerle cumplir sus obligaciones.
sica desde la cual en Colombia, el pensamien-
to religioso dominaba las dinámicas públicas y En la ley 20 de 1974 se hacen reformas
privadas. Se reconoció a la mujer como persona al Concordato que se dio entre la República de
y solo hasta el acto legislativo 1 del 5 de agosto Colombia y la Santa Sede, los dos aspectos más
de 1936 se le permitió desempeñar empleos pú- importantes relacionados con el tema de familia
blicos. Entre las normas y leyes más relevantes fueron: los católicos tienen derecho a contraer
se puede citar el matrimonio en el Código de matrimonio civil sin abjurar de su religión. Por
Derecho Canónico. Desde esta óptica el ma- su parte, la ley 54 de 1924, conocida como Ley
trimonio es una natural alianza o consorcio de Concha8, permitió la celebración del matrimonio
toda la vida entre un hombre y una mujer, orde- civil a ciudadanos que se separaran formalmente
nado a los siguientes fines: el bien de los cón- de la iglesia, abjurando. Esto comprendía un
yuges y la generación y educación de los hijos. férreo mecanismo de control legal que sometía
Ambos elementos esenciales del matrimonio y al escarnio público a los contrayentes luego
con la misma jerarquía. de ser emplazados en edictos de circulación
social y ratificar su decisión después de haber
Con la ley 45 de 1936, conocida como la consultado al obispo (Parra, 2008, p. 102).
Ley de Paternidad Responsable, se pretendió
dar una protección a las madres solteras y a los En la ley 24 de 1974 se da facultades ex-
hijos naturales, ley que solo se hizo efectiva traordinarias al presidente de la República para
en 1968, y que procuró defender los derechos hacer las reformas pertinentes a la legislación
patrimoniales de las esposas y su derecho a civil, con el propósito de otorgar iguales dere-

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chos y obligaciones a las mujeres con respecto a co de la sociedad, validó también a las uniones
los varones y eliminar de la legislación toda dis- de hecho y reconoció como hijos legítimos los
criminación. En este mismo año se estableció habidos dentro o fuera del matrimonio. Aspecto
el Estatuto de la Igualdad Jurídica de los Sexos trascendental de esta Constitución fue la consi-
por medio del decreto 2820 de 1974, concedien- deración de la igualdad de derechos y deberes
do a la mujer igualdad jurídica con respecto al de la pareja como la sanción de toda violencia
hombre. Eliminó la potestad marital, consagró en el hogar. Estos cambios estructurales fami-
la igualdad en las relaciones de los cónyuges liares obedecen a la llamada crisis del mode-
entre sí, en derechos y obligaciones con su rol lo clásico o tradicional9. Esta mutación puede
de padres sobre los hijos no emancipados y en apreciarse en forma plena, en la medida en que
dirección conjunta del hogar; y fijó la potestad la institución matrimonial ha cedido paso a la
parental sobre los hijos y la responsabilidad pa- unión marital de hecho, como modo de asocia-
ritaria de la pareja en el sostenimiento del ho- ción monogámica.
gar. Legalmente, por ende, quedó garantizada
la igualdad de los cónyuges. Y solo un par de Sobre este asunto Gutiérrez (2005) citan-
años después, la ley 1ª de 1976 estableció en do a Zamudio y Rubiano, expone que “la gene-
Colombia el divorcio para el matrimonio civil, ración de 1910-14 se casaba católicamente en
lo que no hizo más que reivindicar la indepen- un 82,2 %, mientras la de 1965-69 llegaba al
dencia jurídica de la mujer. altar solo en 35,0 %”. Antes de la década del se-
senta, el matrimonio civil era limitado, aunque
Frente a los hijos, la ley 29 de 1982 les da- en la actualidad avanza en los grupos más jóve-
ría igualdad de derechos sin importar si su ori- nes. Por otro lado, la unión libre prospera, pues:
gen era legítimo, extramatrimonial o adoptivo. “la generación de 1910-14, llega al 10, 1% en su
En cuanto a la adopción esta situación jurídica muestra. La de 1965-69 alcanza a 63, 2%”. En
carecía de definición legal hasta que se expidió las generaciones jóvenes este fenómeno se da
el decreto 2737 de 1989, protegiendo al menor en parejas sin impedimento para contraer nup-
y su derecho a crecer en el seno familiar, catalo- cias. No obstante, dada la constante ruptura ma-
gando la figura como una medida de protección trimonial también se encuentran uniones con-
por excelencia: “la adopción es principalmente sensuales de personas con vínculo matrimonial
y por excelencia una medida de protección a en quiebra (p. 291).
través de la cual, con la suprema vigilancia del
Estado se establece, de manera irrevocable, la En consonancia con lo anotado, según la
relación paterno-filial entre personas que no la Encuesta Nacional de Demografía y Salud apli-
tienen por naturaleza” (Parra, 2008, p. 79). cada por Profamilia (2005-2010) se puede verifi-
car el cambio en la visión clásica de la estructura
La ley 54 de 1990 en torno a la unión y tipo familiar colombiano. Haciendo claridad
marital de hecho, modificada posteriormente que para la encuesta no se contó con la empleada
por la ley 979 de 2005, permitió entender a doméstica –que sea dicho de paso, es considera-
la familia no solo como aquella derivada del da miembro de la familia para efectos de violen-
matrimonio y la adopción, sino también como cia intrafamiliar, según la ley 294 de 1996– ni
la que se origina en la unión mutua y libre de un con los residentes no habituales; los hogares se
hombre y una mujer que cohabitan de manera catalogaron en: a) unipersonales: vive solo una
singular y permanente. persona; b) nucleares: ambos padres o uno de
ellos con sus hijos menores o mayores de edad
La Constitución Política de 1991, signifi- pero sin dependientes, o pareja sin hijos; c) ex-
có un salto al reconocimiento de la institución tensos: “se tienen estos tres tipos más el jefe solo,
familiar. Definió a la familia como núcleo bási- siempre con otros parientes diferentes a cónyuge

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e hijos solteros”; y d) compuestos: cuando apare- preceptos de la iglesia católica y el legislador


cen otros parientes pero siempre hay no parientes contemporáneo no se ha preocupado por hacer
(Profamilia, 2010, p. 3). una reforma sistemática sobre el particular y re-
visar el asunto de cara a los postulados de la
Estos cambios se dieron en un contexto de Constitución de 1991.
esfuerzos y de luchas por la democratización de
la sociedad y por un equilibrio en las relaciones La relación indisoluble entre matrimonio
de género (Umaña, 1994). En esta dimensión y familia fue cuestionada al demandarse el artí-
es significativa la Declaración Universal de los culo 113 del Código Civil. La sentencia C-577
Derechos Humanos, al asignarle a la familia el de 201110 analizó los cargos encaminados a dis-
carácter de “elemento natural y fundamental cutir: la condición heterosexual de conforma-
de la sociedad” (art. 16,3). Y, por su parte, la ción y la finalidad de procrear. La Corte Cons-
Constitución Política de Colombia declara: “El titucional declaró exequible la norma atacada
Estado ampara a la familia como institución dejando vigente la fórmula heterosexual y mo-
básica de la sociedad” (art. 5). Por consiguiente, nogámica para la celebración del matrimonio,
la familia es “una comunidad de personas, la hasta el pasado 20 de junio de 2013, fecha para
célula social más pequeña, y como tal, es una la cual el Congreso de la República tendría que
institución fundamental para la vida de toda legislar sobre la materia. En caso de no hacerlo
sociedad” (Umaña, 1994, p. 34). se autorizaría la legalización del vínculo matri-
monial mediante sentencia de la Corte Consti-
La ley 1361 de 2009, por medio de la cual tucional ante los jueces o notarios del país. Esta
se brinda protección integral a la familia, tiene es la primera vez que se cuestiona la coherencia
por objeto fortalecer y garantizar el desarrollo del modelo familiar matrimonial desde la entra-
integral de esta, como núcleo esencial de la so- da en vigencia del compendio sustantivo civil,
ciedad, así mismo, establecer las disposiciones especialmente la relación conceptual indisolu-
necesarias para la elaboración de una política ble entre matrimonio y familia.
pública para la familia; al definir el concepto de
familia transcribió lo dicho por la Constitución El Código Civil vigente fue adoptado por
Política de 1991 en el inciso primero del artícu- la República colombiana mediante el artículo 1º
lo 42, esto es: “La familia es el núcleo funda- de la ley 57 de 1887, que dispuso acoger la legis-
mental de la sociedad. Se constituye por víncu- lación civil sancionada el 26 de mayo de 1863,
los naturales o jurídicos, por la decisión libre de época para la cual regía en el Estado Federal
un hombre y una mujer de contraer matrimonio de Antioquia. No obstante la inserción de esta
o por la voluntad responsable de conformarla”. legislación en el modelo liberal y anticlerical,
logró mantener su autonomía conservadora en
El Código Civil colombiano plantea una términos legislativos. La confección del artícu-
descripción normativa del matrimonio, no así lo 113 del Código Civil pasó incólume al orde-
de la familia, pues según lo manifiesta el doc- namiento jurídico republicano regeneracional y
trinante Jorge Parra (2008), “no existe en Co- terminó blindado por el Concordato rubricado
lombia una definición legal general de familia” entre la Santa Sede y el Estado colombiano.
(p. 9). La razón de esta omisión podría encon-
trarse en que “el Código Civil se ha ocupado de La versión normativa del sacramento
señalar en sentido lato, que con ella se designa católico denominado “matrimonio” descansa
al conjunto de personas que viven bajo el mismo en la esencia del artículo 113 del Código Civil,
techo” (Montoya, 2001, p. 13). Esta omisión le- armónico para la nueva alianza teocrática. La
gislativa es comprensible en tanto la competen- idea de la heterosexualidad en su conformación
cia para los asuntos familiares descansaba en los puede rastrearse en la Biblia, “Por eso deja el

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hombre a su padre y a su madre y se une a su lo que se ha dicho hasta este punto. En efecto, el
mujer, y se hacen una sola carne” (Génesis, reconocimiento constitucional de diversas cos-
2: 24). Este planteamiento sería recogido en movisiones étnicas y culturales desde 1991 ha
el Evangelio de Mateo (19: 4-6), adicionando potencializado la crítica a la tradicional y pací-
la condición indisoluble a esta unión con la fica génesis natural de la familia.
afirmación de Jesús: “lo que Dios unió no lo
separe el hombre”, si bien se debe reparar en que Dos décadas después de proclamado el
en el versículo 9 hay una objeción paradójica, y Estado social de derecho, el artículo 42 supe-
es la disolución de lo indisoluble “por motivo rior integra en su interpretación a parejas no he-
de inmoralidad sexual”. terosexuales, al menos constitucionalmente. Y
es aquí donde radica la situación problemática
A pesar de este elemento conflictivo – actual. El modelo político-jurídico familiar se
que pasó al ordenamiento civil como causal debate en dos Colombias: a) la progresista en su
misma de conflictos de orden sociológico más jurisprudencia constitucional, y b) la omisiva en
que jurídico– Dios instituyó la familia humana protección ejecutiva y legal. La primera apoya-
con la creación del hombre y la mujer. En da en la tesis laicista de amparo a los derechos
consecuencia, las autoridades civiles deben ciudadanos sin distinguir, entre otros aspectos,
proveer ayuda y protección a la institución sobre la orientación sexual de la persona. Y la
familiar cristiana. segunda sustentada en la apatía política de las
mayorías y la revitalización de un conservadu-
En gran medida esta construcción socio- rismo proyectado en las tesis católicas que en-
histórica identitaria de la familia ha permaneci- trañan una homofobia irracional o dogmática.
do durante los siglos XX y lo corrido del XXI,
a pesar de las transformaciones socioculturales Se trata de consecuencias del concepto
y tecnológicas que afectan las formas de aso- unitarista de familia que –por un caso de in-
ciación familiar contemporánea. En el presente distinción de narrativas, entre lo religioso y lo
ha sido la Corte Constitucional quien ha tenido político– se convirtió en un patrón de discrimi-
que enfrentar las tensiones de una tradición – nación que rechaza las alternativas civiles de
que puede describirse como patriarcal, mono- unión matrimonial –que deben ser consistentes
gámica, heterosexual, religiosa, conservadora con el derecho y el ejercicio del mismo por su-
y resistente al cambio– con los principios de jetos plenos– al imponer los presupuestos reli-
tolerancia, inclusión y respeto por la diferencia giosos –que siguen el patrón de la convicción
que nutren el núcleo central de dignidad huma- religiosa privada– a una interacción que debe
na propuesto por el Estado social de derecho. ser reglamentada exclusivamente desde lo jurí-
La tensión del debate jurídico actual se propone dico. Pues en términos jurídicos, no es proce-
precisamente en este escenario. dente elevar a criterio de unidad civil o nacional
una convicción de orden religioso. Es un tema
A manera de conclusión: modificación que está abierto a debate y que tiene, como se
del paradigma familiar y crisis del acaba de indicar, dos concepciones muy distin-
unitarismo tas.

De acuerdo con lo anterior, es claro que Vale recordar que la incidencia del po-
la relación de la institución familiar colombiana der político de la iglesia católica en materia de
–profundamente influenciada por el paradigma identidad familiar colombiana no es coyuntural.
católico– con una sociedad de cambios vertigi- Los fundamentos epistémicos de su doctrina
nosos, con un Estado de leyes abstrusas, es de sirvieron como rasero para la edificación del
un nivel de complejidad que quedó expuesto en proyecto regeneracionista desde 1886. Contra-

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dictoriamente, la dicotomía del bipartidismo el Evangelio ante las excepciones salidas de la


político que reunificó el Estado, tuvo su punto ley de Moisés frente a la realidad matrimonial,
de encuentro en el credo que profesaba la ma- Jesús declara que es indisoluble, pues “lo que
yoría de sus militantes. La moral y las buenas Dios ha unido jamás lo separe el hombre”
costumbres de la época para la familia y la so- (Mateo, 19: 5-6).
ciedad fueron trasplantadas desde la teología
cristiana. Un Estado confesionalmente católico 2
Ante esto, ha explorado y declarado
pensó las generaciones futuras y erigió símbo- largamente, a través del magisterio pontificio y
los de civilidad y patria incólumes para la pos- la tradición eclesial, el valor de la familia para el
teridad, como el himno nacional. No son casua- plan de Dios y para el desarrollo de la sociedad
les las alusiones a Cristo y la Virgen María, en civil y se compromete a formar, educar y
la letra inspirada por el regeneracionista Rafael acompañar a los novios y luego a los esposos para
Núñez. La firma del Concordato celebrado con que cumplan con los deberes del matrimonio,
la Santa Sede en 1887 formalizaría la cesión del en tanto que están llamados a la santidad, a
proyecto educativo y familiar que modelaría el procrear y educar humana y espiritualmente a
espíritu y la conciencia colombiana. la prole, para que, descubriendo y aceptando el
plan de Dios, cooperen en el desarrollo de la
Tanto el ordenamiento jurídico como el sociedad y alcancen la salvación de Dios.
aparato político asumirían como propia la cos-
movisión cristiana de la familia, donde el ma- 3
La fuerza doctrinal del Catecismo es
trimonio es su punto de partida. La protección, paradójica: del mismo modo que tuvo éxito
amparo y preferencia del sacramento matrimo- en la transmisión del cuerpo doctrinal básico
nial respecto del contrato civil puede rastrearse del catolicismo puede objetársele –desde una
casi hasta finales del siglo XX. No obstante la perspectiva estrictamente política– que a través
evolución de la sociedad en las últimas décadas, de él se llevó a cabo una homogeneización de
los aspectos esenciales de la idea de familia per- la persona, vista como hija de Dios y no como
manecen atados a la identidad católica. ciudadana. Esta modificación en la concepción
individual desplazó la libertad autodeterminante
En 1991 el cambio constitucional de –uno de los principios fundantes del liberalismo
modelo ocurrió de manera formal. La sociedad contra el que reaccionó la Regeneración–, lo que
en general, y los partidos políticos en particular, otorgó un valor particular a la obediencia como
no discutieron las implicaciones políticas y expresión de compromiso con un discurso que,
jurídicas de reconocer a la persona en el marco como el de la religión católica, no está abierto
de su hábitat familiar. No se dimensionaron a los debates ni a las objeciones, e impone la
las afectaciones prácticas del principio de adhesión dogmática. Esto no es un reproche ni
dignidad humana y no discriminación respecto un juicio de valor: simplemente es así como
del poder establecido por la iglesia católica operan los discursos que aspiran a llegar a la
sobre la familia. La Corte Constitucional hegemonía y a conservarla.
progresivamente fue haciendo conciencia de la
inevitable discusión sobre el modelo familiar. 4
Para la relación dialéctica entre el
relato ficticio y la historia como registros
Notas narrativos diversos, véase la cuarta parte de
Tiempo y narración de Paul Ricoeur. La fuerza
1
“Y luego de ver la necesidad y del discurso religioso se encuentra en que se
complementariedad de ambos, les ordenó que presenta a sí mismo como una emergencia que
abandonando la relación parental se unieran produce discontinuidades entre la narración
en una sola carne” (Génesis, 2: 23-24). Desde del tiempo histórico –la cual posee al menos la

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fuerza testimonial de aquello que se consolida minante, sino aún por oposiciones que puedan
como una cronología significativa que está a surgir en lo futuro” (Toro, 2003, p. 44).
mitad de camino entre el monumento estático
y la conmemoración dinámica–, que busca 7
Esto se puede advertir incluso en la ac-
corroboración, y la narración del tiempo ficticio tualidad con la homologación de los efectos
o literario –que posee una fuerza vinculante civiles de las sentencias de nulidad eclesiásti-
asociada a la satisfacción de una inquietud de ca matrimonial provistas por los tribunales re-
orden más personal que político–. La confusión gionales y nacionales eclesiásticos. De confor-
narrativa hace que el discurso religioso tenga midad con los artículos 146 y 147 del Código
toda la fuerza persuasiva del segundo, mientras Civil, las decisiones de estos tribunales deben
puede aspirar a toda la autoridad aglutinante del ser ejecutadas por los jueces de familia por un
primero. procedimiento simple de mera revisión formal,
sin indagar sobre la materia, la sustancia e in-
El fenómeno histórico llamado Regene-
5
cluso los derechos fundamentales que estuvie-
ración se puede considerar efecto de una situa- ron en juego con la decisión (Vidal-Perdomo,
ción geopolítica, a pesar de que esta expresión 2010, p. 77).
es inexacta para referirla a la segunda mitad del
siglo XIX; no obstante, sus consecuencias son 8
En honor al expresidente José Vicente
análogas: el pensamiento político conservador Concha Ferreira (1914-1918), embajador ante
tuvo un nuevo aliento en Occidente. El Segun- la Santa Sede para el año de 1924.
do Imperio Francés, en cabeza de Napoleón III,
encarnó este proyecto que desvirtuaba los logros 9
Gutiérrez (2005) propone, entre otras,
liberales de separación de poderes, la no inter- las siguientes manifestaciones más relevantes
vención de la iglesia en asuntos del Estado y la de cambio familiar apreciable a finales del úl-
elección democrática de los funcionarios. Ideas timo siglo: a) aumento de las formas consen-
que se fundamentaban principalmente en la reli- suales, en tanto se reducen los índices de matri-
gión católica, en el centralismo y en el autorita- monio católico; incrementándose, por otro lado,
rismo. En Hispanoamérica se recibieron estas re- el matrimonio civil; b) la autoridad paterna
flexiones por importantes políticos y pensadores, pierde su control, en pro de un sistema familiar
tales como Miguel Antonio Caro en Colombia. más democrático; c) hay una creciente ruptura
Estos ideólogos conservadores, basándose en las familiar desde los años sesenta y que se incen-
encíclicas de Pío IX, Quanta cura y Syllabus, tiva más aún en las uniones de hecho y en las
intentaron implantar una situación bastante cer- generaciones nuevas; d) modificación de roles
cana a la que se presentaba antes de la indepen- familiares en la jefatura, en hogares con padre
dencia, para poder eliminar de raíz la influencia ausente en estatus y labor; e) se promueve la
del liberalismo francés (Malagón, 2006). progenitura responsable y la libre gratificación
sexual para ambos géneros; y f) altos índices
El Concordato es un tratado de derecho
6
de ruptura doméstica y de nupcialidad reinci-
público internacional entre el Vaticano y un Es- dente: “Las generaciones de 1965-69 (hom-
tado para regular intereses religiosos y políticos bres), al llegar a los 34 años han capitalizado en
comunes a la Iglesia y al Estado, en tanto ex- promedio cuatro uniones, alguna de las cuales
presan una autoridad religiosa y civil frente a se conformó matrimonialmente” (p. 287). Así
unos mismos súbditos. Joaquín Fernando Vélez, las cosas, en la actualidad cultural colombiana
embajador ante la Santa Sede al dialogar con quedan unas modalidades familiares de comple-
el Cardenal Mariano Rampolla de Tíndaro, ase- ja estructura, si a ello adicionamos los avances
guró que: “El convenio tendrá larga existencia tecnológicos, las redes sociales, agitados cam-
porque no sólo es inatacable por el partido do- bios en el todo institucional.

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Matrimonio y unitarismo: Condicionantes sociopolíticos del papel de la iglesia católica 89
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10
En la sentencia C-283 de 2011 la Corte 1885. Medellín: Universidad Nacional de
exhortó al Congreso a regular “sobre materias Colombia.
relacionadas con las uniones maritales de hecho
y las parejas del mismo sexo”. La inoperancia Brito, A. (2008). Vida y obra de Andrés Bello
del Congreso al respecto fue la que suscitó la considerado jurista. Pamplona: Arandazi.
mencionada sentencia paradigmática. Y el prece-
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en que el ISS niega reconocimiento argumentan-
do que antes de la sentencia C-336/08, no tenían Constitución Política. (1991). Congreso de la
el derecho” (sentencias T-592 de 2010 & T-860 República de Colombia. Colombia.
de 2011). Para “Caso en que existe contradicción
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stitucional y la posición asumida en el presente y Régimen de Cristiandad. Historia
fallo para acceder a la pensión de sobrevivien- Crítica, 15, 3-12.
tes” (sentencia T-051 de 2010); entre otras. La
página de relatorías de la Corte contiene un lis- Cortés, J. (2011). La Regeneración revisitada.
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