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La neumonía es una reacción inflamatoria que afecta el parénquima pulmonar.

Lo
anterior es una definición patológica, pero puede haber otras. Desde el punto de
vista clínico, una neumonía es una combinación de signos (hipertermia o
hipotermia, aumento de la frecuencia respiratoria, matidez a la percusión,
egofonía, soplos, estertores y frote pleural), síntomas (fiebre, escalofríos, tos, dolor
pleurítico y esputo), opacidades en la radiografía de tórax y datos de laboratorio
con disminución del nivel de O2 y aumento de leucocitos. La neumonía es la
primera causa de mortalidad en cuanto a enfermedades infecciosas se refiere en
el anciano y la cuarta causa general de mortalidad en aquellos mayores de 75
años, comparados con la población joven, debido a las diferencias clínicas que
existen entre ambos, así como en sus cuadros clínicos, elevándose el riesgo de 5
a 10 veces en la población geriátrica, con tasa de mortalidad para la neumonía
adquirida en la comunidad hasta de 30% y para la neumonía adquirida en lugares
de estancia prolongada (asilos) hasta de 57%.
Modificaciones de la función pulmonar, como disminución de la tos eficaz,
aumento del volumen residual, disminución de tejido elástico en alvéolos y
conductos alveolares, debilitamiento de los músculos respiratorios, mayor volumen
de cierre, reducción de la capacidad de difusión y menor saturación de O2 y Otras
situaciones, como hipoxia grave, edema pulmonar, acidosis y azoemia.
Factores que contribuyen a aumentar la incidencia de neumonías en ancianos:
• Alteraciones en la deglución, uso de sonda nasogástrica.
• Albúmina sérica baja.
• Pobre calidad de vida.
• Disminución de la función de linfocitos T debido al envejecimiento, que
altera la inmunidad celular, que condiciona un riesgo relativo para
neumonías
 Enfermedades crónicas como cáncer (mieloma múltiple, leucemia),
inmunosupresión por su tratamiento, diabetes mellitus.
• El alcoholismo tiene un riesgo relativo y el asma de para el desarrollo de
neumonías adquiridas en la comunidad.
• Pacientes VIH-positivos tienen un riesgo mayor de padecer una neumonía
neumocócica en comparación con un paciente VIH-negativo.
• Falta de higiene bucal debido al difícil acceso a tanto personal para realizar
estas tareas. El riego relativo (RR) para neumonías en pacientes a los que
no se les lava la boca en comparación con a quienes se les lava la boca 5
min después de cada comida. El RR para neumonía en pacientes que
requieren ayuda para su alimentación en comparación con los que pueden
comer solos es de El RR para muerte en pacientes a los que no se les da
atención bucal en comparación con aquellos que sí la tienen
• La coexistencia de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
• Hospitalización reciente.
• Residencia en unidades de estancia prolongada.
• Alteraciones neurológicas (síndrome demencial, enfermedad
cerebrovascular).
• Uso de antibióticos de amplio espectro durante los últimos tres meses.
• Presencia de alta comorbilidad.
Nivel socioeconómico bajo: incrementa tanto la morbilidad como la mortalidad
de los pacientes. Esto se debe a que un estado socioeconómico bajo conlleva
una disminución de los recursos, de la educación e ingreso económico; lo cual
se asocia con un alto índice de hospitalizaciones por neumonías en los
ancianos. Hay estudios que prueban que el nivel socioeconómico bajo es un
riesgo para contraer neumonía por S. pneumoniae y neumonías virales. Debido
a la disminuida cultura y pocos ingresos económicos, la falta de inmunización
para influenza y neumococo es muy frecuente.
Nutrición: tiene un efecto directo sobre la inmunidad, por lo que un paciente
desnutrido tiene mayor riesgo para contraer neumonías. En las mujeres, un
aumento del índice de masa corporal está directamente relacionado con un
mayor riesgo de neumonía. Individuos que reciben suplemento de vitaminas A,
beta-carotenos, piridoxina, vitamina C, hierro y cinc tienen una disminución en
el riesgo, mientras que el uso diario de multivitamínicos y vitamina E no tiene
un efecto protector.
Contaminación ambiental: más que aumentar el riesgo para neumonía,
incrementa la gravedad de las mismas. A este fenómeno se asocian el óxido
nítrico, ozono y partículas suspendidas en el aire de 1.031 a 1.022. Estos
contaminantes fungen como irritantes del epitelio respiratorio y exacerban los
síntomas.
La colonización de la vía aérea superior tanto por bacterias gramnegativas
como grampositivas es más prevalente en el paciente anciano; esto
relacionado con la gravedad de las enfermedades sistémicas y al grado de
cuidado, más que con la edad por sí misma.
Dentro de los microorganismos más frecuentes se encuentra: Streptococcus
pneumoniae, Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus, Moraxella
catarrhalis, Pseudomonas aeruginosa, Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae
y Mycobacterium tuberculosis. De la forma atípica: Legionella pneumophila,
Chlamydia pneumoniae, Coxiella burnetii, Mycoplasma pneumoniae.
S. pneumoniae tiende a ocurrir con más frecuencia en pacientes con
alteraciones pulmonares y hepáticas coexistentes como el alcoholismo. H.
influenzae se relaciona con mayor gravedad (admisión en UCI), así como con
exacerbaciones de EPOC y bronquiectasias. S. aureus se encuentra en mayor
grado en población de pacientes de estancia prolongada, y se vincula más a
abscesos pulmonares, empiema y neumonía bacteriana secundaria a infección
respiratoria viral. La infección por gramnegativos se relaciona con pacientes en
unidades de estancia prolongada, o con estado funcional disminuido en los
crónicamente enfermos. La presencia de Pseudomonas se asocia a
bronquiectasias, EPOC grave, desnutrición, uso de esteroides mayor de 10 mg
al día, de por lo menos un mes de uso, antibioticoterapia de amplio espectro,
por más de siete días, durante los 30 días previos
Chlamydia pneumoniae con cuadro clínico leve, caracterizado por faringitis o
laringitis y tos no productiva. Esta infección puede identificarse por
fluorescencia directa, cultivo o serología, PCR