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Epiglotitis

No consiste sólo en la inflamación de


la epiglotis, como se deduciría de su
nombre, sino de todo el vestíbulo
laríngeo. Por ello, el término
adecuado sería «supraglotitis», es
decir, inflamación de la región
supraglótica.
Etiología

-Haemophilus influenzae
-Neisseria catarrhalis
-neumococos
Manifestaciones clínicas
Es una enfermedad que afecta fundamentalmente a
niños entre 3 y 6 años, aunque en modo alguno es
excepcional en los adultos.

Comienza por un cuadro aparentemente gripal o de


laringitis simple, pero pronto se inicia una
sintomatología de dolor, disfagia, disnea y
faringolalia (voz típica de los procesos faríngeos
expansivos: voz velada, opaca, como si se hablara
con la boca llena).
La evolución es rapidísima y en pocas horas se instaura
una disnea alarmante, que es el síntoma básico del
proceso.

El niño afectado por una de estas disneas ofrece un


aspecto distinto al de las demás disneas de las vías
respiratorias altas. En cualquier otra variedad, el paciente
está asustado, en un estado permanente de agitación, y
hace grandes esfuerzos respiratorios que provocan un
tiraje muy marcado.
El paciente afectado de epiglotitis, por el
contrario, está estático, como aterrado y
sobrecogido, quieto, pues sabe que cualquier
esfuerzo por respirar mejor empeorará su estado.
Conociendo las lesiones de la enfermedad, se
comprende esta actitud, pues los esfuerzos
respiratorios succionan la masa edematosa y
agravan la situación.
Diagnóstico y tratamiento
La exploración de estos pacientes conlleva cierto riesgo, especialmente el acto de
deprimir la lengua para observar la orofaringe. En tal circunstancia, la lengua
puede empujar la masa edematosa y empotrarla en la glotis.
El diagnóstico ante un cuadro tan evidente es fácil y no se
debe perder un solo momento para practicar la traqueotomía,
que es el tratamiento de urgencia de la enfermedad en esta
fase.
Se habla mucho de la intubación como tratamiento inmediato, pero
jamás debe intentarse ante una disnea establecida, ya que ello indica
estenosis de la luz laríngea y, por tanto, imposibilidad o dificultad para
pasar el tubo. Si aún no existe disnea o ésta es mínima, se procede a la
intubación,pues de este modo se evita una intervención.
Resuelto el problema respiratorio, la enfermedad es benigna y
suele curar en poco tiempo. Además de las medidas contra la
disnea, hay un tratamiento médico de la enfermedad, que debe
instaurarse siempre, a base de corticoides y antibióticos por vía
venosa o intramuscular.
Dentro de los antibióticos, los más indicados
son la ampicilina o equivalentes. Asimismo,
pueden emplearse los mucolíticos y la
oxigenoterapia en tienda mientras se
prepara la intervención.

En los casos leves muy incipientes, este


tratamiento puede resolver el problema por
sí solo. Los corticoides son particularmente
eficaces.