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DESCRIPCIÓN

Desde que los modernos fármacos psicotrópicos fueron introducidos en la


práctica clínica, hace 50-60 años, se ha acumulado una gran cantidad de
información sobre sus posibles beneficios y efectos indeseables. Sin embargo,
todavía queda mucho por aprender sobre ambos aspectos del tratamiento
psicotrópico. Los investigadores y clínicos se han interesado primordialmente en
la efectividad terapéutica de tales drogas, desarrollando un gran número de
escalas de evaluación del estado clínico del paciente en diferentes fases del
tratamiento. Aunque existe también considerable interés en los efectos adversos
de estas drogas, especialmente los más serios como la discinesia tardía, han
sido diseñados relativamente pocos instrumentos manejables, estandarizados y
fiables que aborden esta cuestión.1,2,3,4

El Comité de Investigaciones Clínicas (Udvalg for Kliniske Unders∅gelser,


UKU), comisión permanente de la Sociedad Escandinava de Psicofarmacología,
consciente del vacío existente en esta materia, decidió acometer el diseño de un
cuestionario de efectos secundarios de fácil aplicación, válido y fiable, que
pudiera ser utilizada tanto en ensayos clínicos como en la práctica clínica diaria.
El UKU, liderado por O. Lingjaerde, y formado por un representante de
Dinamarca, otro de Suecia, Noruega y Finlandia, además de un representante de
la industria farmacéutica, empezó a desarrollar su escala en 1.980. La primera
versión apareció en 1.981 y una revisión posterior en 1.986.

Aunque ha sido editado traducido al castellano, no hemos encontrado


validación en nuestro país.

La escala completa se divide en tres apartados:

El primero consiste en un cuestionario de registro de efectos secundarios


que comprende 48 items, repartidos en 4 subgrupos (síntomas psíquicos,
neurológicos, autonómicos y otros). Cada uno de los items se puntúa según una
escala de 4 grados de intensidad, construida siguiendo el principio general:
0 = Ausencia o presencia dudosa del efecto secundario.
1 = Presencia en grado ligero.
2 = Presencia en grado moderado.
3 = Presencia en grado severo.

De forma paralela e independiente, se valora la relación causal de los


efectos secundarios con el fármaco, como improbable, posible o probable. Si por
alguna razón alguno de los síntomas no puede ser evaluado, se debe marcar su
cuadrícula correspondiente en la columna No Evaluable (NE). El cuestionario
debe aplicarse en forma de entrevista semiestructurada, en la cual se aplica la
escala punto por punto, aunque no necesariamente en el mismo orden. En otros
casos, podemos utilizar el cuestionario de forma parcial, por ejemplo a la hora de
evaluar los secundarismos producidos por un antidepresivo tricíclico, podemos
obviar el apartado neurológico. La entrevista debe complementarse con una
exploración clínica, la información obtenida del staff médico (sí el paciente está
ingresado) y de los casos registrados previamente. En la mayoría de los
síntomas se evalúa la situación del paciente “aquí y ahora”, pero en algunos
items es apropiado valorar el estado del paciente durante los tres días previos e
incluso, en otros, su situación más allá de las 72 horas que preceden a la
entrevista.

El segundo apartado consiste en la valoración de la interferencia que los


efectos secundarios provocan en las actividades diarias del paciente. Dicha
valoración debe ser hecha por el paciente mismo y por el médico o quien realice
la evaluación. De la misma se obtienen cuatro posibles opciones:
0 = Ausencia de efectos secundarios.
1 = Efectos secundarios ligeros que no interfieren con la acti-vidad diaria.
2 = Efectos secundarios que interfieren moderadamente con la actividad
diaria.
3 = Efectos secundarios que interfieren intensamente con la actividad
diaria.

El tercer apartado establece las consecuencias que la presencia de los


efectos secundarios tiene sobre la continuación del tratamiento, con cuatro
alternativas:
0 = No hay cambios en los planes terapéuticos.
1 = Evaluación más frecuente del paciente, pero sin reducir dosis, y/o
tratamiento ocasional de los efectos secundarios.
2 = Reducción de las dosis y/o tratamiento permanente de los efectos
secundarios.
3 = Discontinuación del tratamiento o cambio a otro preparado.

INTERPRETACIÓN

Se trata de una escala descriptiva de registro de signos y síntomas y


cuantitativa de intensidad de los mismos. Define también, la interferencia que los
efectos secundarios provocan en las actividades diarias del paciente y la
consecuencia terapéutica que se deriva de dicha interferencia. No se utilizan
puntos de corte.

Para su aplicación completa se requieren de 30 a 60 minutos y


probablemente personal entrenado en su administración. La Escala no incluye
todos los posibles efectos secundarios de las drogas psicotrópicas. En pacientes
psiquiátricos es, con frecuencia, difícil distinguir los efectos secundarios de los
fármacos psicotrópicos, de los síntomas generados por el propio proceso que
aqueja el paciente. Estos mismos fármacos, con mayor probabilidad que otro tipo
de drogas, son capaces de inducir respuestas placebo tanto positivas como
negativas. En pacientes polimedicados puede ser complicado el determinar que
fármaco es el responsable de un efecto secundario en concreto. El estado previo
del paciente puede ser determinante en la valoración que el mismo hace de los
efectos secundarios. No existe validación en castellano.

Es un instrumento de utilidad en ensayos clínicos cuando se comparan


drogas nuevas con otras de diseño más antiguo.5,6,7 Puede ser de interés en la
práctica clínica, sobre todo a la hora de introducir un fármaco nuevo en la pauta
terapéutica, aplicando el cuestionario antes de introducirlo y haciendo un
seguimiento posterior y periódico del mismo. En Atención Primaria, la
administración completa de la Escala tiene una limitación clara en el tiempo
necesario para llevarla a cabo, puede ser interesante, por ejemplo, para
monitorizar un único o unos pocos síntomas (efectos extrapiramidales
producidos por los neurolépticos y así decidir el momento de introducir un
tratamiento adicional con anticolinérgicos o elegir las dosis más adecuadas).

PROPIEDADES PSICOMÉTRICAS

Fiabiliadad:
Tres estudios llevados a cabo en Dinamarca, Suecia y Noruega analizaron
la fiabilidad con coeficientes de correlación intraclases de moderados a altos
(0.37-0.96).

Validez:
Un estudio piloto sobre 2.391 pacientes, tratados con neurolépticos, de 50
hospitales nórdicos, ofrecieron datos adecuados sobre validez aparente, validez
de constructo, validez de contenido y validez concurrente.

BIBLIOGRAFÍA

Original:

Linjaerde O, Ahlfors UG, Bech P, Dencker SJ, Elgen K. The UKU side effect
rating scale. Acta Psychiatrica Scandinavica 1987; 76 (Supl 334): 1-100.

Documentación:

Bech P. Rating Scales for Psychopathology, Health Status and Quality of Life.
Springer Verlag.

Rush AJ, Pincus HA, First MB, Blacker D, Endicott J, Keith SJ, Phillips KA, Ryan
ND, Smith GR, Tsuang MT, Widiger JA, Zarin DA (Task Force for the Handbook
Psychiatric Measures). Handbook of Psychiatric Measures. Washington DC,
American Psychiatric Association, 2000.

Adicional:

1.- Day JC, Wood G, Dewey M, Bentall RP. A Self-Rating Scale for Measuring
Neuroleptic Side-Effects. British Journal of Psychiatry 1995; 166: 650-653.

2.- Barnes TRE. A rating scale for drug-induced akathisia. British Journal of
Psychiatry 1989; 154: 672-676.

3.- Hogan TP, Awad AG, Eastwood R. A self-report scale predictive of drug
compliance in schizophrenics. Psychological Medicine 1983; 13: 177-183.

4.- Simpson GM, Angus JWS. A rating scale for extrapyramidal side effects. Acta
Psychiatrica Scandinavica 1970; 212: 11-19.
5.- Gutiérrez M, Gibert J, Bobes J, Herráiz ML, Fernández A. Risperidona en el
tratamiento de la reagudización de los síntomas de la esquizofrenia. Actas Luso-
Esp Neurol Psiquiatr 1998; 26(2): 83-89.

6.- García Cabeza I, Sánchez Díaz EI, Sanz Amador M, Gutiérrez Rodríguez M,
González de Chávez M. Factores relacionados con la adherencia al tratamiento
en pacientes esquizofrénicos. Actas Esp Psiquiatr 1999; 27(4): 211-216.

7.- Barcia D, Giles E, Herraiz M, Moríñigo A, Roca M, Rodríguez A. Risperidona


en el tratamiento de los síntomas psicóticos, afectivos y trastornos de la
conducta asociados a demencia tipo Alzheimer. Actas Esp Psiquiatr 1999; 27(3):
185-190.